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Sospechoso que disparó a quemarropa contra alguacil de California fue deportado en tres ocasiones

La agencia ICE confirmó que Javier Hernández Morales, de 43 años, entró varias veces a Estados Unidos de manera ilegal y fue repatriado a México en los años 2007 y 2010. El sospechoso murió abatido por una oficial del condado Napa.
22 Feb 2019 – 9:47 PM EST

El sujeto que el fin de semana abrió fuego a quemarropa contra una alguacil de California estaba en Estados Unidos en calidad de indocumentado, y había sido deportado a México en tres ocasiones desde 2007.

La agencia de inmigración ICE le confirmó a Noticias Univision 14 que Javier Hernández Morales, de 43 años, había entrado al país de manera ilegal y fue repatriado a su país de origen dos veces durante el año 2007 y una más en el año 2010.

El sospechoso disparó a escasos centímetros contra la oficial Riley Jarecki durante una revisión de rutina, en un camino rural de Napa el pasado 17 de febrero. La Oficina del Sheriff relevó las impactantes imágenes captadas con la cámara que la alguacil llevaba montada en su uniforme.

La sangre fría con la que Hernández intentó arrebatarle la vida a la agente podría responder al hecho de que el sospechoso no era ajeno a los encuentros con la justicia.

Tras el incidente, la Oficina del Alguacil dio a conocer las fichas criminales de las cinco ocasiones previas en las que había arrestado al sospechoso por cargos relacionados con agresión, manejar bajo la influencia del alcohol y posesión de arma de fuego. La más reciente data de marzo de 2016, mientras que la más antigua es del 11 de septiembre de 2010.

ICE, por su parte, criticó la falta de cooperación de las autoridades locales. A través de un comunicado, el vocero de la agencia de inmigración, Richard Rocha, dijo que después de la última deportación de Hernández en el 2010, presentó órdenes de retención a la cárcel del condado Napa en tres distintas ocasiones en las que el sospechoso fue arrestado por crímenes cometidos en el ámbito local.

Las peticiones se repitieron una y otra vez, en cada año que Hernández volvió a caer en manos de la Oficina del Alguacil: en 2010, 2014 y 2015. De manera adicional, ICE giró otra orden para la prisión del condado Sonoma en 2016, pero ni ésta ni las anteriores fueron honradas.

En la hipótesis de la agencia migratoria, el incidente se pudo evitar si las autoridades de los condados Napa y Sonoma les hubieran informado sobre cada una de las múltiples liberaciones de Hernández a lo largo de los años. “Este es un ejemplo que da miedo sobre cómo la seguridad pública se ve afectada por las políticas que limitan la cooperación de las agencias del orden con ICE”, agregó en referencia a las leyes estatales SB-54 y AB-4, también conocidas como “Ley santuario” y “Acta de la verdad”.

Sobrevivió “por obra de dios”

Eran cerca de las 11:00 pm del domingo 17 de febrero cuando la oficial Jarecki observó un vehículo estacionado en sentido contrario en medio de la nada. El camino atraviesa una zona agrícola en la que casi no hay negocios ni casas, por eso, la oficial consideró la situación como sospechosa.

Jarecki se encontraba a un costado del automóvil, del lado opuesto del conductor, según consta en el video. La ventana del sospechoso estaba abierta a la mitad y a través de ese espacio la alguacil le ordena que no se mueva mientras ella revisa el vehículo. En español, el sospechoso responde: “sí, yo no tengo problemas”.

De manera momentánea, la oficial pierde de vista a Hernández mientras rodea el automóvil sedan, color rojo, hasta llegar a la ventana del conductor. “Baja la ventana”, le ordena Jarecki en tres ocasiones al sospechoso. Hernández, por segundos, parece desconcertado, pero cuando finalmente atiende a la orden y abre la ventana, responde con un simple “ahí tá”.

Los hechos que le siguieron a ese primer intercambio se desarrollaron en un lapso de apenas 10 segundos. Sin embargo, los alguaciles de Napa no se explican cómo fue que Jarecki vivió para contarlo.

“La oficial escapó las balas por mucha suerte, por obra de Dios, pero no fue lastimada”, dijo con asombro el capitán de la corporación, Oscar Ortiz.

A menos de un metro de distancia y sin titubeo alguno, Hernández le disparó a quemarropa a la oficial. Por alguna razón la bala no tocó a Jarecki, quien de inmediato corrió hacia el otro lado del vehículo y respondió a la agresión abriendo fuego en al menos 15 ocasiones. En medio de las detonaciones, se alcanza a escuchar uno de los lamentos de Hernández cuando las balas atravesaban el automóvil y alcanzaban su cuerpo.

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