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Vecinos - Martes vecinal

Univision19 Sep 2019 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

¿usted vive aquí?

magdalena: ¿yo? temporalmente.

estoy a punto de cambiarme

a mi casa de las lomas.

¿por qué?

>> es que traía una invitación

del delegado.

magdalena: ah, ¿del delegado?

>> sí. lo que pasa

es que en su programa

"martes vecinal"

el delegado va a venir

a visitar esta calle.

y va a traer peluqueros,

técnicos, doctores y otros

servicios, mire.

magdalena: ah.

gracias. pero ni yo

ni mi familia necesitamos

nada de esto.

>> pues, es gratis.

magdalena: ¿gratis?

je, es para algunos

de mis vecinos pobres

que ellos sí lo necesitan.

así como lo están escuchando.

gracias a que mi arturo

es íntimo amigo del delegado--

arturo: ¿mi amigo?

magdalena: sí, tu amigo.

gracias a eso lo convencí

de que mañana venga

a comer aquí, al edificio.

silvia: ¿a comer, con nosotros?

magdalena: sí, silvia sí,

pero no se alborote

que es casado. y aprovechando

la amistad que llevo

con el delegado le exigí

que les trajera doctores,

técnicos, peluqueros,

todo gratis.

germán: ah, pues,

si es de a grapa,

¿por qué no aprovecha

para cortarse el pelo?

todos: [ríen]

magdalena: arturo, dile a este

donde suelo cortarme el pelo.

arturo: [balbucea]

magdalena: "díceselo".

arturo: bueno, en la academia

de belleza con las chamaconas

que andan aprendiendo.

todos: [ríen]

silvia: oigan, ¿por qué no,

aprovechando que va a venir

el delegado, le pedimos algo?

digo, hay muchas cosas

que necesitamos.

frankie: bien pensado, silvita.

urge que pongan unos estudios

de cine aquí, en la colonia.

luis: ay, por favor, frankie,

hay que pedir algo que beneficie

a todos.

frankie: ay, déjame decirte

una cosa, luisito,

el cine es un gran alimento

para el hambre artístico

del pueblo.

don roque: hablando de hambre,

hay que exigir que bajen

el precio de las campechanas.

todos: ay.

luis: a ver, a ver, a ver,

si me permiten,

yo creo que lo que deberíamos

de pedir es un tope.

magdalena: [ríe]

claro, lo dice el que anda

a pie. ¿qué? ¿usted no sabe,

luis, que los topes perjudican

muchísimo los automóviles?

pedro: sí, y el suyo

se ve que ya ha pasado

por mucho topes, ¿verdad?

todos: [ríen]

magdalena: arturo.

luis: bueno, bueno, ya, ya, ya,

muchas risitas, ¿no?

¿en qué quedamos?

magdalena: no, pues, todavía

en nada, pero se me acaba

de ocurrir una idea

maravillosa. un elevador.

luis: ¿qué? pero si nuestro

edificio es de tres pisos,

no necesitamos un elevador.

magdalena: claro, como usted

no vive en el penthouse.

pedro: ¿sabes qué? yo no lo veo

tan mal, luisito.

luego sí da flojera subir

tanta escalera. y más cuando

viene uno tan cansado

de trabajar.

luis: ¿cansado? pero si llevas

dos meses sin ir a trabajar.

pedro: pues, obvio, luisito,

no he ido a trabajar

por el cansancio que me da

subir y bajar tanta escalera.

todos: [hablan a la vez]

magdalena: bueno, ya vamos.

¿quién vota por el elevador?

magdalena: muy bien,

ya que todos estamos

de acuerdo en lo del elevador--

luis: no, no, no estamos todos

de acuerdo, señora.

frankie: ah.

luis: lo que deberíamos de pedir

es que nos arreglen el drenaje

o que nos cambien la instalación

eléctrica. ¿para qué queremos

un elevador? pregunto.

pedro: bueno, pensándolo bien

tal vez no necesitamos

un elevador, ¿eh?

necesitamos dos elevadores,

uno para subir

y otro para bajar.

todos: [hablan a la vez]

magdalena: [silba]

basta. una vez

resuelto lo del elevador

solo tienen que resolver

qué le van a dar de comer

al delegado.

silvia: [resuella]

¿nosotros? bueno,

¿qué? ¿no lo invitó usted?

magdalena: por eso, justamente.

yo ya cumplí con invitarlo,

silvia. caramba, pongan ustedes

algo de su parte, ¿no?

luis: ah, no, no, pues,

tendrá que ser algo

muy especial porque

ese delegado es--

lorena: una rata.

frankie: ah, mujer,

¿cómo se te ocurre decir

que es una rata?

lorena: [jadea]

frankie: aunque sí que nunca

se aclaró lo de sus propiedades.

lorena: no, no, que ahí anda

una rata.

todos: [gritan]

magdalena: ay, qué horror.

tenemos una visita

importantísima mañana

y ustedes tienen este edificio

lleno de ratas.

luis: no se preocupe, doña

magda, en la comercializadora

tenemos algo contra las ratas.

eso sí, sale 500 pesos.

arturo: ay.

germán: ¿qué? ¿500 pesos?

pues, ¿qué? ¿te vas a traer

a "terminator" o qué?

no, hombre, pues, yo digo

que ya no gastemos.

dejen este asunto

en manos de su conserje

estrella experto en roedores,

batracios y plagas

circunvecinas.

luis: eh, ah, ¿sí?

¿y cómo le vas a hacer?

germán: no, pues, hasta la duda

ofende, luisito.

pura tecnología vanguardista

y de punta.

salgan, méndigas ratotas,

que ya llegó su diablo. orale.

[jadea]

silvia: ay, doña magda,

no nos pusimos de acuerdo

para la comida del delegado.

magdalena: ay, precisamente

por eso yo no quería invitarlo,

silvia, porque a todos

les vale. nadie se quiere

encargar.

silvia: bueno, lo que pasa

es que yo--

magdalena: ¿usted?

perfecto, silvia.

qué linda. usted encárguese.

silvia: [balbucea]

o sea.

[suspira]

lorena: germán.

germán: ¿qué se ofrece,

doña lorena?

lorena: un favor.

lleva mi basura al bote.

e--es que me dan

mucho miedo las ratas.

germán: qué escéptica,

doña lorena.

qué desconfiada, ¿eh?

pues, ¿no quedamos

en que yo me iba a encargar

de lo de las ratas?

lorena: ¿ya? ay.

pues, ¿cómo le hiciste?

germán: hombre, pues,

echando los pulmones.

nada más que al final me decidí

por una opción más biológica.

lorena: ¿echaste pesticida?

germán: no, eché un gatito.

lorena: pues, a ver si tu gatito

no nos causa problemas.

germán: ay, ¿cómo cree, doña

lorena? si pensé en la opción

del gato es porque reunía

los requisitos necesarios.

duro con las ratas e inofensivo

para el humano.

frankie: y entonces la niña

del rebozo rojo le pregunta

al coyote: "abuelita,

¿por qué tienes esa boca

tan grande?". y el coyote

le contesta--

[maullido]

¿cómo le va a contestar "miau"

un coyote?

¿o sí?

¿qué tal si era

un coyote bilingue?

magdalena: arturo, no sé cómo

le vayas a hacer, ¿eh?

pero tienes que convencer

al delegado para que se quede

a comer, ¿eh?

arturo: eh, pero es que--

magdalena: ya te lo dije.

[maullido]

[resuella]

¿oíste esos maullidos?

arturo: eh, sí, mi amor.

magdalena: ¿estás pensando

lo mismo que yo?

arturo: sí.

¿será de pelos de gato?

[maullido]

[maullido]

luis: [gime]

icallen a ese gato!

magdalena: germán. igermán!

germán: ¿qué pasó, qué es este

escándalo? ¿no habíamos quedado

que en este edificio

todo iba a ser paz

y tranquilidad?

silvia: pues, sí,

pero no podemos tener paz

y tranquilidad mientras

hay un gato aquí adentro.

germán: ¿qué pasó? no me ofenda,

silvita. a ver, ¿cuándo la ando

insultando con eso de que usted

es solterona?

magdalena: hablamos de otra

clase de gatos, germán.

de uno de cuatro patas.

germán: ah, ¿es ese?

no se preocupen.

yo lo traje para

que se comiera a las ratas.

luis: ah, ¿sí?

pues, por los maullidos

que pegó anoche más bien

parecía que las ratas

se lo estaban comiendo a él.

germán: no, pues, no sé de qué

se quejan tanto si ya

ni hay ratas.

silvia: pues, no, no, ya no hay,

pero ahora tenemos un gato

chillón así que más te vale

que lo encuentres, lo atrapes,

te lo lleves y lo desaparezcas.

germán: ah, a ver, a ver,

silvita, nomás no me pida tantas

cosas al mismo tiempo

que sí me presiona,

me hace bolas, me abruma

y me estruja.

a ver, de una en una.

luis: que te deshagas

de ese gato, ¿eh?

germán: ah, pues, así

de a una sola cosa sí entiendo.

nada más me cambio

y salgo a buscar al gato.

qué desconsiderados, ¿eh?

qué nocturnos.

magdalena: oiga, silvia,

dígame cómo va con la comida,

¿ya la tiene lista?

silvia: ay, doña magda,

por la cocina ni se preocupe,

es mi fuerte.

ay, sí, mamá.

oye, necesito que me digas

cómo se prepara

el arroz con mole.

no, no, no, ni festejes, ¿eh?

no me voy a casar.

que no. lo que pasa

es que va a venir a comer

el delegado al edificio.

no, mamá, segura.

segura, es casado.

[suspira]

ay, ya, mamá.

mira, mejor dime cómo

se prepara el arroz, ¿sí?

ah, ¿se--se pone a hervir agua?

¿y es muy difícil?

germán: ¿difícil? no, hombre,

benito, si atrapar un gato

es de lo más fácil.

benito: ah, ¿sí? entonces,

¿por qué tienes esos arañazos

de gato?

germán: pues, ¿qué te pasa?

si estos arañazos

no son de gato.

benito: pues, ¿qué? ¿de gata?

germán: tampoco.

benito: ay, para eso

me gustabas. entonces, ¿qué?

¿vas a echar pokarito?

germán: pues, yo qué más

quisiera que jugar pokarito

contigo, benito,

pero los vecinos me pidieron

que desaparezca este gato

chillón.

benito: uh.

pues, tú te lo pierdes

porque hoy tocaba en la casa

del tilines.

germán: ¿en casa del tilines?

pues, ni hablar,

primero está mi deber

como conserje y mi deber

como conserje--

pues, es ir a la casa

del tilines a ganarle.

voy a guardarlo

en la conserjería y ahorita

te alcanzo. vente.

lorena: oigan,

¿y quién va a hablar

con el delegado?

eh, necesitamos a alguien

con personalidad, guapo--

frankie: [ríe]

lorena: que no se ponga

nervioso.

frankie: sí.

magdalena: ay, lorena, pues,

¿quién más? mi arturo.

el está acostumbrado

a tratar con gente

muy importante y además,

cuando arturo habla impone,

¿verdad?

arturo: eh, ¿yo?

¿y si mejor habla luis

que es comerciante?

luis: no soy comerciante,

soy licenciado en relaciones

comerciales con especialidad

en comercio internacional.

magdalena: ay, entonces,

¿por qué vende cháchara?

todos: [ríen]

luis: mucha risa, ¿no?

mucha risita, ¿no?

mejor por qué no hablas tú,

frankie, que presumes

de mucha actuación,

de mucho cine.

frankie: mira, luisito,

aunque te burles yo puedo

hacerlo mejor que tú.

luis: ah, ¿sí?

frankie: sí, pero no quiero.

mejor que hable pedrito.

pedro: ¿yo? ¿yo?

lorena: ay, ya dejen de pelear.

no tarda en llegar el delegado

y no hay ni comida,

no hemos terminado de arreglar.

magdalena: ay, mira,

organizadora, ya hablé

con la esposa del delegado

que, dicho sea de paso,

es mi comadre, y me dijo

que se tarda por lo menos

dos horas en llegar.

germán: ahí viene el delegado.

está aquí en la esquina.

todos: [hablan a la vez]

magdalena: pobre de ti

si el delegado no se queda

a comer, ¿eh?

ya te lo dije.

arturo: pero ¿por qué

pobre de mí?

magdalena: porque no voy

a quedar en ridículo

delante de los demás

por tu culpa. ya les dije

que se iba a quedar, ¿eh?

delegado: muy buenas tardes.

todos: muy buenas tardes.

delegado: espero que estén

disfrutando de los servicios

gratuitos que les mandé.

magdalena: [ríe]

ay, mi dele precioso.

gracias.

delegado: no me agradezca nada.

como servidor público

es mi obligación atender

a la gente humilde como usted,

a los niños de la calle

y a los viejitos achacosos.

don roque: ¿eh?

benito: más respeto--

don roque: no, no me ayudes.

>> licenciado, se están quejando

unos viejitos.

delegado: ah, ¿sí?

>> porque mandó a tirar

el asilo para construir

un edificio de oficinas.

¿mando una patrulla?

delegado: no, ¿cómo crees?

manda a los granaderos

que le den con todo

a ver si maduran esos viejitos.

>> sí, sí.

delegado: como les iba diciendo,

los ancianitos son la prioridad

de mi gobierno.

don roque: [ríe]

eh--eh--¿eh?

arturo: eh, licenciado,

yo quisiese, si se pudiese,

que--que--

magdalena: quítate.

lo que él quisiese es que usted

se quedase a comer

con nosotros.

delegado: [ríe]

lo siento,

pero el pueblo me exige

que no descuide mi trabajo

y no puedo--

silvia: ya está la comida.

ay, por fin.

delegado: no puedo negarme

a esta invitación

porque si el pueblo

tiene hambre, su delegado

también es pueblo

y también tiene hambre.

vamos a degustar.

oiga, ¿no le interesaría

trabajar aquí, en mi oficina?

yo le veo mucho potencial.

todos: [aplauden]

[hablan a la vez]

magdalena: [suspira]

arturo: y como le iba

diciendo--

eh, pues, a nombre de todos

en este edificio--

eh, digo, si se puede, ¿no?

delegado: sí, sí, sí, claro.

arturo: queremos que nos ponga

un elevador.

delegado: sí, sí, sí,

déjeme su propuesta

y luego lo platicamos

con calma.

bueno, ya que estamos

todos reunidos quiero

que le den un fuerte aplauso

a una bella mujer

que hizo posible todo esto.

silvita, por favor,

vengase con nosotros.

silvia: ¿yo?

delegado: sí.

frankie: ay, ándele.

andele, silvita.

no sea grosera

con el delegado.

y mire, por ahí aprovecha

usted que el delegado anda tras

de sus huesitos y le insiste

con lo del elevador, ¿no?

andele.

ya ve qué mal lo dijo

don arturo, pídaselo usted.

delegado: silvita, gracias.

póngalas aquí si es tan amable.

déjeme decirle que está

muy sabrosa.

silvia: ay, qué bueno

que le gustó la comida.

delegado: ¿la comida?

ah, sí, la comida está

muy rica, sí.

mm. je.

mm.

solo le faltó un poquito de sal.

mm. un poquito de pimienta.

ajo. la salsa.

benito: germán, ya se escapó

el gatito.

germán: eso es imposible,

benito. lo tengo bien encerrado

en la conserjería.

si hasta le puse doble llave.

benito: ah, ¿sí?

pues, tu gato ha de ser

cerrajero porque la puerta

está abierta. mira.

delegado: ya sabe, lo que

se le ofrezca nada más

es cosa de pedírmelo.

silvia: ay, gracias.

germán: ¿ya oyó, silvita?

pídale el elevador.

delegado: ah, usted fue

la de la idea de poner

un elevador.

silvia: bueno, no. yo, este,

realmente yo creo

que no nos hace tanta falta.

germán: no, pues, ¿cómo no,

silvita? acuérdese cuando

trajeron su repi,

el trabajo que costó subirlo

por las escaleras.

no, hombre, si no lo he subido

yo, nadie lo sube, ¿eh?

delegado: bueno,

pues, si usted se compromete

a llevar la solicitud

a mi oficina,

personalmente, claro,

cuente con eso.

germán: ya la hicimos.

el delgado nos va a poner

el elevador.

todos: [aplauden]

luis: ¿qué pasó, germán?

¿no te dije que desparecieras

al gato?

germán: pues, si sí

lo desaparecí, luisito.

lo que pasa es que no me va

a creer lo que me pasó--

luis: no, no, no te voy a creer

porque lo acabo de ver,

así que saca ese gato

de aquí y rápido,

¿me entendiste?

germán: ni modo, gatito,

a vivir a otro lado.

benito: germán.

germán: espérate, benito,

me estoy despidiendo.

te voy a extrañar.

benito: germán.

germán: uh, ¿por qué me rompes

este momento tan emotivo?

benito: los perros.

perros: [ladran]

germán: [resuella]

aguas con los perros.

todos: [gritan]

delegado: silvita, su comida

es una porquería.

vámonos de aquí.

frankie: ¿y el elevador,

delegado?

pedro: ya del elevador

ni hablamos, delegado.

silvia: ¿y de llevar

los papeles?

frankie: oye, germán.

germán: ¿qué pasó, don frankie?

a poco usted también

me va a regañar porque

por mi culpa no pusieron

el elevador.

frankie: no, claro que no,

hombre. gracias a lo que pasó

con ese gato se me ocurrió

una idea muy original

para mi siguiente guion.

germán: ah, ¿sí?

frankie: sí, sí, mira,

se va a tratar de un gatito

que es espadachín. entonces

trae puestas sus botas.

se pelea con el ogro--

germán: eso ya existe,

don frankie.

frankie: ah, ¿sí?

germán: sí, es la del gato

con botas.

frankie: ¿sí?

germán: claro, la del gatito

ese que va a buscar

al marqués de "carabrás".

frankie: ah, "carabrás".

no, pues, debo de echarle

una pensada.

germán: qué inventivo.

qué ficticio.

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