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Vecinos - Algodones de azúcar

Univision3 Oct 2019 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...ueda

acompañarte, pero estoy tomando

un baño de burbujas

en mi jacuzzi de marmol.

claro, otro día,

y a ver cuándo vienes a comer

a nuestra mansión.

hasta luego, querida.

arturo: mi amorcito, ¿qué crees?

estamos de suerte,

es lo mejor que pudo habernos

pasado en toda la vida.

magda: ¿qué? no me digas

que todo esto es un mal sueño

y nunca he estado casada

contigo.

arturo: no, flaquita,

estás despierta y estamos

felizmente casados.

magda: me lo temía.

arturo: ¿te acuerdas de mi tío

anacleto lopez?

magda: cómo no me voy a acordar,

el millonario dueño de las

mejores dulcerías de este país.

¿viene a cenar?

arturo: no, falleció hace

un mes, ¿pero qué crees?

nos dejó una herencia.

magda: ¿tu tío nos dejó

una herencia?

arturo: sí, sí.

magda: ¿cuánto nos dejó?

arturo: no, mi amorcito,

no nos dejó dinero en efectivo,

pero me quería tanto

que nos dejó algo mejor.

magda: nos dejó propiedades.

arturo: no, mejor,

nos dejó una fábrica

con la que él empezó su fortuna.

magda: no me digas, arturo,

quiero ir a conocerla,

¿dónde está? llévame.

arturo: no, aquí la traigo.

magda: ¿aquí la traes?

arturo: sí, tarán.

germán: aquí le traigo

su maquinaria ultramoderna,

doña magda.

magda: ¿qué es eso?

arturo: es una máquina

para hacer algodones de azucar.

¿no es una chulada?

magda: no.

arturo: esta es la máquina

con la que mi tío empezó

a hacer su fortuna hace 90 años.

yo creo que si nos ponemos

a vender algodones en el parque

vamos a hacer muy buenos

centavos, no, y a lo mejor

hasta llegamos a ser tan ricos

como mi tío.

germán: sí, doña magda, digo,

pues qué son 90 años.

magda: arturo, ¿de verdad

tú crees que yo me voy a poner

a vender algodones en el parque?

germán: ¿pues quién la entiende,

doña magda, a poco no quiere

salir de esta miseeria?

magda: mira, portero de quinta,

una mujer de mi alcurnia

no se va a poner a vender

cosas en la calle.

arturo: pero si tu mamá

vendía elotes afuera

de la iglesia.

germán: [ríe]

arturo: entonces qué,

¿nos la quedamos?

[teléfono]

luis: ipedro, por favor,

contesta, puede ser un cliente!

pedro: híjole, luisito,

ahora sí te quedo mal,

es que están a punto

de ponerle un cerebro

al espantapájaros.

[teléfono]

luis: ¿bueno?

>> buenas tardes, ¿el señor

luis san román?

luis: sí, soy yo,

¿qué se le ofrece?

>> mire, hablo del banco

mexicano para informarle

que el señor antonio mendez

presenta un atraso de dos meses

en los pagos del crédito

que solicitó con nosotros.

luis: ¿y eso qué?

yo ni siquiera conozco

a ese tipo, así que mire,

no me quite más mi tiempo porq--

>> oiga, mire, déjeme

explicarle, el caso

es que el señor mendez

nos dió su número telefónico

como referencia.

luis: ¿y?

>> pues fíjese que no lo hemos

podido localizar, y queríamos

pedirle que si lo ve le diga

que pase a cualquiera

de nuestras sucursales

a ponerse al corriente

de sus pagos.

luis: oiga, ¿qué no habla

español? le acabo de decir

que yo no conozco a ningún

antonio méndez.

>> lo entiendo, pero también

entiéndanos a nosotros,

su número telefónico

es el único medio que disponemos

para localizar al señor mendez.

luis: mire, no tengo por qué

seguir perdiendo el tiempo

con usted, así que adiós.

no dan lata estos del banco,

mira que sacarme del baño

para una babosada.

creo que tengo que regresar.

pedro: que todo salga bien,

le atinas.

arturo: no es posible,

¿y ahora cómo le hago

para deshacerme de esa cosa?

germán: pues divorciese,

don arturo.

arturo: no, yo hablo de esa

cosa, la máquina de algodón.

germán: pues entonces

especifique.

oiga, ¿y si se la vendemos

al del fierro viejo?

arturo: no creo que quiera,

la otra vez le vendíamos

un colchón viejo y no lo quiso

porque se le salían

todos los resortes.

germán: no, pues entonces

olvídelo, segurito que para

llevarse su lámina vieja

va a querer pedirle hasta

la vacuna del "tuétanos".

arturo: bueno, ¿y entonces

qué hago?

germán: usted no se me

achicopale, don arturo,

ahí deje su aparato

y va a ver que no va a faltar

otro muerto de hambre

que se lo lleve.

frankie: imujer, mira lo que

me acabo de encontrar!

esto es una joya,

es para hacer algodones

de azucar.

lorena: pancho, no me digas

que te vas a poner

a vender algodones.

frankie: ¿cómo crees, mujer?

un actor de mi categoría

no puede ponerse a vender

algodones.

pero benito, que va empezando

su carrera sí puede,

¿verdad, benito?

pedro: no me digas, golosita.

a ver, ¿y qué traes puesto?

mi color favorito.

luis: [tose]

pedro: ¿sabes qué, golosita?

mejor luego hablamos,

hay pájaros en el alambre.

luis: orale, se nota

que esa chava es bien aventada.

qué es, ¿tu novia?

pedro: no, es tu hermana.

[teléfono]

luis: yo contesto.

¿cómo permites que te digan

golostia?

>> buenas tardes,

hablamos del banco mexicano,

¿me comunica con el señor

antonio mendez?

luis: está equivocado,

aquí no vive.

>> lo que pasa es que él

nos dió este número y queremos--

luis: sí, ya me hablaron,

y ya les dije que aquí no vive,

¿por qué no le hablan a su casa?

>> es que no contesta,

y el señor mendez se sigue

atrasando en sus pagos.

luis: ¿pero yo qué tengo

que ver en eso?

>> perdón, pero usted

aparece como aval del señor

mendez, hasta nos dió

su número telefónico.

luis: si, y ahora resulta

que porque ese señor les dió

mi número estoy en problemas.

>> pues sí, nomás le vale

que se presente en una

de nuestras sucursales,

que tenemos más de 400

en todo el país, a aclarar

la cuenta del señor mendez.

luis: está bien, pues espéreme

sentado, fíjese, no se vaya

usted a cansar.

pedro: bipolar, ¿ya no lo vas

a ocupar?

es que dejé una plática

pendiente.

magda: lo siento, pero es que

no se de qué tina de algodones

me hablan.

arturo: de la que me regalaron.

lorena: qué raro, porque germán

nos dijo que era suya.

magda: lorena, solo tú

le crees a germán, caramba,

parece que no lo conocieras.

frankie: bueno, pues si no es

de nadie, nosotros nos la vamos

a llevar.

vámonos, mujer, que nos está

esperando un negociazo.

benito: illeve su algodón,

que le alegra el corazón!

illeve su algodon,

que le alegre el corazón!

pedro: ¿qué pasó, mi germán,

que no van a ir al billar

o qué? lo están esperando ahí

el chilacas y el guapo sapo.

germán: no, hombre, pues yo creo

que esa revancha va a tener

que esperar para otro día, mano,

no está el benito.

pedro: no me digas que sus papás

se lo llevaron otra vez

a hacer castings.

germán: no, fíjate que ahora

se está dedicando a la vendimia,

está vendiendo algodones

de azucar aquí en la esquina

y le está yendo rebien, mano.

bueno, ya hasta dicen

que el don frankie está pensando

en dejar lo de la actuada.

magda: ¿oíste, arturo?

el abusivo de pancho

está usando mí máquina

para vender algodones.

arturo: sí, ¿vamos a comprar

uno?

luis: mire, ya van como 10 veces

que me llaman, y todavía

ni siquiera son las 12 del día.

>> fíjese que usted

no ha visitado cualquiera

de nuestras sucursales,

que tenemos más de 400

en todo el país,

para que aclare el adeudo

que tiene con nosotros.

luis: ¿cuántas veces tengo

que decirles que esa cuenta

no es mía y que no pienso

ir a ningún banco?

>> pues como quiera,

pero le advierto que si no paga

le vamos a mandar a nuestros

abogados, además si viene

a visitarnos le aseguro

que arreglará su problema,

solo le va a tomar 5 minutos.

luis: está bien, voy a ir

a su banco, pero para levantar

una queja.

lorena: ¿y tú de qué te quejas,

magdalena, si dijiste

que la tina de los algodones

no era tuya?

magda: entendiste mal, lorena,

lo que yo dije fue que

por el momento no la ocupaba,

pero cambié de opinión, mira,

y la quiero pero ya, ahorita.

lorena: pues te advierto

que no te vamos a dar nada,

así que a rajarse a su tierra.

arturo: mi amor, vas a tener

que ir a rajarte a anganguer.

luis: buenos días, soy luis

san román y vengo a aclarar

lo de una cuenta que no es mía.

>> buenos días, deme el nombre,

por favor.

luis: un tal antonio mendez.

>> antonio mendez...

sí, aquí está, ¿pero qué creen?

todavía no está dado de alta.

luis: ¿qué? pero si han estado

llame y llame a mi casa

hasta en la madrugada

para pedirme que venga.

>> sí, pero las llamadas

las hacen de la oficina matriz,

allá tienen el expediente.

luis: oiga, pero eso no es

mi culpa,

¿ahora qué voy a hacer?

>> no se preocupe,

voy a levantar un reporte,

dese una vuelta mañana

para ver si ya lo dieron de alta

en el sistema.

mientras, ¿no quiere conocer

las tarjetas de crédito

que manejamos?

benito: illeve su algodón,

que le alegra el corazón!

frankie: de veras que este niño

está haciendo el papel

de su vida, si el gran spielberg

lo viera diría que esta

actuación de algodonero

es maravillosa, imuy bien!

benito: que no estoy actuando,

estoy vendiendo.

illeve su algodón,

que le alegra el corazón!

magda: mira nada más,

la familia de abusivos

haciendo negocio con el dinero

de los demás.

lorena: si te refieres

a esta máquina para hacer

algodones de azucar,

ya te dije que no te la vamos

a dar.

magda: no le busques, lorena,

te advierto que los lopez perez

somos muy buenos por la buena,

pero por la mala--

lorena: no me digas,

son muy malos.

magda: búrlense lo que quieran,

pero les advierto que mi arturo

es íntimo amigo del secretario

de comercio, y ahora mismo

va a hacer una llamada

para que cierren

este mugroso changarro.

lorena: ay, qué miedo,

mira como temblamos.

frankie: mira como tiemblo.

magda: arturo, ¿no piensas

decir nada?

arturo: sí, mi amor.

¿a cómo dan los algodoncitos?

benito: a 10 pesos.

pedro: ¿qué pasó, bipolar,

que no fuiste a trabajar o qué?

luis: no, tuve que ir al banco

a arreglar lo de la cuenta

de un tipo al que ni siquiera

conozco.

pedro: ¿y ya la arreglaste?

luis: no, pero por lo menos

ya no me van a seguir

molestando.

[teléfono]

pedro: pásamelo.

luis: ¿bueno?

>> ¿el señor luis san román?

luis: el habla.

>> mire, le llamo del banco

mexicano para invitarlo

a que visite alguna de nuestras

sucursales, que tenemos más

de 400 en todo el país--

pedro: ¿y ahorita?

>> ¿y ustedes por qué

están vendiendo aquí?

frankie: porque es un buen

lugar para vender, mire,

hay mucho niños, hay parejas,

claro que no se compara

con el caprichoso mundo

del cine.

>> ¿tienen permiso?

frankie: qué, ¿es policía?

>> no, soy inspector,

y quiero ver su permiso

para vender en la vía pública.

frankie: no tenemos,

pero le puedo dar un autógrafo,

yo soy el gran frankie rivers,

protagonista de la película

la toalla del mojado.

¿qué, no me reconoció?

>> no, lo que quiero ver

es un permiso.

lorena: sí, lo tenemos

en la casa.

>> pues que vaya el señor,

pero les advierto que si no

lo traen en dos horas

me los llevo a la delegación

con todo y puesto.

>> buenos días, señor san román.

luis: buenos días.

>> vamos a revisar en la

computadora para ver si ya

está dada de alta su cuenta.

muy bien... ya está.

luis: vaya, ¿entonces ya con eso

queda todo arreglado?

>> no, le voy a pedir por favor

que me traiga los siguientes

documentos en original

y dos copias para finiquitar

el reporte.

frankie: oye, ¿y crees

que se tarde mucho?

lorena: no, no creo,

cuando les hablé para avisarles

que les íbamos a regresar

la máquina magdalena

se puso feliz.

míralos, ahí vienen.

magda: así que finalmente

cambiaron de opinión.

bueno, ya decía yo que estábamos

tratando con personas decentes.

frankie: bueno, aquí lo tienen

y que vendan mucho, felicidades.

arturo: gracias.

magda: andale, chamaquito,

grítale.

lorena: el niño es mío.

>> ¿qué cree, señor san román?

le falta un documento.

luis: ioiga, no me salga

con eso, usted misma escribió

en el papelito que yo le trajera

los papeles originales y copias

y yo le traje esos papeles!

>> cálmese, es una broma.

ahorita vamos a liberar su caso.

arturo: lleve su algodón,

que le alegra el corazón.

lleve su algodón--

mi amor, qué bueno que llegaste,

el señor me está pidiendo

el permiso para vender

en la calle.

magda: ¿permiso? no tenemos.

¿y?

>> pues me van a tener

que acompañar a la delegación,

con todo y puesto.

magda: que bien se ve

que no tiene idea de con quién

está tratando, arturo,

¿ya le dijiste dónde trabajas?

>> sí, ya me dijo que trabaja

en la secretaría de hacienda.

alberto: sí, soy asistente

personal de la secretaria

del jefe de departamento.

¿quiere su algodón,

que le alegra el corazón?

pedro: ¿qué pasó, bipolar,

ya sabes lo que le pasó

a doña magda?

luis: no, ¿qué le pasó?

pedro: se la llevaron

los policías a empujones,

por andar vendiendo algodones

sin permiso.

luis: ¿doña magda estaba

vendiendo algodones en la calle?

pedro: sí, ya ves que el hambre

es canija.

¿y tú cómo vas con tu bronca

esa del banco?

luis: parece que ya se resolvió,

man, me hicieron dar varias

vueltas al banco pero pues ya

quedó todo arreglado.

hasta que voy a descansar,

ya me tienen hasta el copete.

[llaman a la puerta]

>> disculpe, ¿el señor luis

san román?

luis: sí, soy yo,

¿qué se le ofrece?

>> pues mire, vengo del banco

mexicano nada más para

informarle que los siguientes

señores nos dieron su nombre

como referencia:

edwing montes, mauricio

martinez, alfredo lima,

alberto saavedra...

luis: mira, no quiero que paola,o: ibipolar, ya no hay

papel!

luis: iahí voy!

pedro: iya no, bipolar,

ya usé tu toalla!

pedro: no, me cae que no se

vale, desde que llegó

la pau esa es como si me hubiera

vuelto un cero a la izquierda.

¿me extrañaron?

paola: ¿te fuíste?

benito: ¿y qué que tenga novia?

pedro: ¿cómo y qué?

apenas llegó al departamento

y ya se apropió de mi sillón

y de mi tele.

ni loco me perdería el maratón

de películas del salto.

paola: la verdad yo había

pensado ver otra cosa,

traje la boda de mi mejor amigo,

¿quién la quiere ver?

pedro: tengo que pensar

en algo para deshacerme

de esa lagartona.

benito: te haces su amigo

y cuando te agarre confianza

le cuentas algo de luis,

algo no muy agradable

para que lo mande a volar.

germán: orale, qué retorcido,

benito, qué intrigante.

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