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Sin Tu Mirada Capítulo 91

Univision30 Jul 2019 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

luis: por eso, fue

que te invité a comer a la casa

y, dicho sea de paso,

pues, para ver si existe

la posibilidad, ¿verdad?

de una reconciliación

con alberto.

marina: no, eso ya es imposible.

luis: ah, está bueno.

yo respeto tu decisión y...

pues, ahora andas con este...

ah, porque qué suerte tienes tú

con los médicos, mi hija.

¿cómo se llama el que la operó?

prudencia: doctor bazán.

luis: con él, felicidades.

¿qué busco en ti, marinita?

limpiar mi conciencia.

marina: no, no sé, don luis.

no, no sé, no sé.

prudencia: piénsalo, mi amor.

luis: no forcemos

las cosas, prude.

nos vemos en la casa.

prudencia: mi amor,

te pido una disculpa

por haberte hecho pasar

ese mal rato en la comida.

ya ves, luis me pidió

que invitara a alberto

y por un momento pensé que--

que estaba bien,

pero, pues, ya ves que no.

pero, bueno,

ahora estás con ricardo

y eso me encanta.

es una muy buena persona

y te quiere.

y sobre lo que luis te ofrece--

marina: ya, mamá, por favor--

prudencia: no, no, está bien--

marina: me da mala espina.

yo sé que detrás de cada cosa

que él ofrece,

siempre hay algo más.

siempre hay algo... raro.

>> ¿a poco eso le dijo?

ramona: sí, ¿cómo la ve?

>> ay, espérate.

la verdad es que yo nunca pensé

que... ay, espérate. ay.

que la georgina

le tuviera tanta mala leche

a la pobre de rocío, ¿eh?

ramona: no, bueno,

mira de lo que se viene

a enterar una.

a ver, hazte para acá.

>> oh, que la...

pero límpiale bien, mira.

ramona: sí, no,

aquí abajo también, ¿no?

>> mira, la verdad es

que no eran tan buenas amigas.

pero, digo,

yo pensé que se la llevaban bien

porque trabajan

en el mismo piso, ¿no?

ramona: ajá.

>> sí, ya ves que no.

ramona: oye...

>> ¿mm?

ramona: y así, ya así,

como que aquí entre nos...

¿qué onda con la recepcionista

del doctor bazán, eh?

ah, pues, los vi besándose.

>> ¿a poco no sabes?

ramona: ¿qué?

>> entonces, andas retrasada

de noticias, ¿o qué?

ramona: ay. no sé qué o qué.

>> ipues ya son novios!

ramona: [resuella]

>> lista la muchacha, ¿no?

ramona: [susurra] sí.

soledad: buenas.

baldomero: ¿qué pasó, chole?

¿hablaste con damiana?

soledad: sí.

baldomero: ¿y?

soledad: no te voy a contar,

pero espero que lo que le dije

la haga recapacitar

y termine contigo.

baldomero: pero, pues,

entonces, ¿qué hago?

¿sigo con el plan

de proponerle matrimonio o no?

soledad: voy por las brochas.

qué bueno que ya trajiste,

de una vez empezamos.

damiana: oye,

necesito hablar contigo.

baldomero: está bien.

¿te parece a la hora de la cena?

damiana: sí, cuando tú me digas.

paulino: bueno, pues, así

como lo oyes, jefecito.

el tipo llegó,

se sentó en el cantabar,

escuchó dos o tres rolas mías

y le encantaron.

ile encantaron, jefecito!

ile encantaron!

y ahora resulta que quiere ser,

pues, pues, mi mánager, ¿eh?

margarito: bueno, nomás

no te aceleres, hijo, ¿eh?

acuérdate que no vayas

a firmar algo

que luego te vaya a perjudicar.

ana: no, no, no se preocupe,

don margarito,

yo voy a revisar todo

y, además, nos vamos a asesorar,

¿verdad, mi amor?

paulino: claro que sí.

jefecito, pues ni que estuviera

tonto, claro que voy a revisar

todo lo que tengo que firmar.

margarito: quiero decirte

que yo estoy

muy orgulloso de ti, ¿mm?

paulino: gracias.

margarito: de todo

lo que has logrado.

y estoy seguro que todo

va a ser para bien, hijo.

paulino: gracias, jefecito--

luis: iepale!

[ríe]

ahí lo tienes, margari...

oye.

[ríe] pensé que estabas

más cerca del harpa

que de la guitarra,

te veo muy bien.

¿no? muy bien, ¿no?

margarito: gracias, patrón.

luis: ¿cómo te sientes?

margarito: bien, bien, patrón,

muchas gracias.

gracias por venir.

luis: [ríe]

luis alberto: yo no sé

si haces bien

en apoyar a lino con eso.

vanessa: ay. es mi manera

de quererlo de lejos.

luis alberto: bueno, al menos,

tú tienes esa oportunidad,

yo con marina...

pensé por un momento

que podría solucionar

mis diferencias con ella

y salió con que ahora

es novia de ricardo.

yo no la entiendo.

vanessa: ay, ya, alberto.

lo intentaste.

resígnate y agradece

que tienes a lucrecia.

es buena y te perdonó todo.

luis alberto: sí, es una gran

chava, sí.

pero nunca, nunca va a despertar

lo que yo llegué

a sentir por marina.

vanessa: pues si en verdad

la quieres,

déjala que sea feliz

con quien ella elija.

yo sé que duele,

pero tienes que olvidarla.

luis alberto: bueno.

bueno, a ti te veo muy bien,

más centrada, más segura.

vanessa: sí, estar cerca

de hilda me ha ayudado mucho.

ella es superlinda.

ay, no sabes la verguenza

que me da que me quiera ceder

la mitad de todo su negocio.

es que me siento mal,

me siento culpable.

erick: andale, morenaza,

anímate a ir al bar,

hoy el ambiente

se va a poner increíble.

yolanda: eh, con mi papá

en el hospital, ni ganas me dan.

erasmo: andale, yola, tú ve,

te mereces distraerte un ratito.

tu papá salió bien y...

pues se está recuperando, ¿no?

yolanda: pues ya veremos.

muchas gracias por acompañarme

al hospital, erick.

erick: gracias a ti.

erasmo: andale.

erick: nos vemos.

erasmo: oye, pues, ya

como que son

muchas confiancitas, ¿no?

yolanda: ay, ya, erasmo,

no empieces.

erasmo: pues es que sí, yola.

¿por qué no me dijiste a mí

que te acompañara

a ver a tu papá?

yolanda: pues porque

no se me ocurrió.

angustias: ¿le mentiste

a tu marido?

prudencia: no, no, no.

solamente evité una discusión.

el me dejó muy claro

que no aprobaría una amistad

entre fernando y yo.

además, solamente

tomamos un café

en su consultorio.

la verdad es que me dio

mucho gusto hablar con él.

angustias: no le hablaste

de los problemas con tu marido,

¿verdad?

prudencia: claro que sí.

yo tenía más ganas de hablar

con él, con alguien.

angustias: [resopla]

ay, prudencia.

si te hace sentir mejor,

yo estoy contigo.

no tienes por qué renunciar

a volver a tratarlo.

prudencia: no sabes qué bonito

se siente que alguien

te escuche.

[pitido]

[celular]

isauro: ¿qué quieres, ramona?

ramona: doctor,

qué bueno que me contesta.

le he llamado mil veces

y le tengo un chorro

de noticias.

isauro: ¿como para molestarme

en este momento?

más te vale que sean buenas.

ramona: me acabo de enterar

que marina se hizo novia

del hombre que la operó,

el doctor bazán.

isauro: ia ver, ramona!

iescúchame bien!

¿la viste tú

o es otro de los chismes

que corren en el hospital?

ramona: ¿cómo cree?

si hasta a mí me sorprendió

porque, pues,

la relación de ellos

es como muy respetuosa.

pero el doctor bazán

la besó en los labios,

y ella, pues, estaba

como muy contenta, ¿eh? ¿mm?

isauro: ¿por eso, crees

que son novios?

ramona: mire,

para salir de dudas,

fui a preguntarle

a la recepcionista

del laboratorio.

bueno, ella me contó

que hasta fueron juntos

a la fiesta

de los doctores del hospital.

¿mm? a ver.

¿doctor?

idoctor, le estoy hablando!

idoctor!

susana: me parece muy bien

que juegues a la desinteresada,

pero creo que estás exagerando.

no vaya a ser

que hilda te tome la palabra

y te vaya a dar menos

de lo que te corresponde.

vanessa: hilda es

una mujer muy generosa, mamá.

susana: ah, y tú, muy tontita.

ya vi lo bien que se llevan,

la escuchas más a ella que a mí.

pero que no se te olvide

que yo soy tu madre

y todo lo que hecho por ti.

vanessa: no, no se me olvida.

tú me obligaste

a casarme con edson.

susana: no, cariño,

yo te presioné,

pero al final tú estabas

encantada con la idea.

vanessa: ay, ya, mamá,

no se trata de repartir culpas.

susana: tienes razón,

se trata de repartir la herencia

porque de lo que te toque

me vas a dar la mitad.

o si quieres, yo manejo todo.

vanessa: ah, ¿sí?

¿para que hagas

lo mismo que hiciste

con el dinero de papá?

susana: nos lo gastamos las dos.

vanessa: primero deja

que reciba el dinero

y después hablamos.

yo tengo muchos pendientes.

susana: supongo

que lo de trabajar

en esta pocilga es

mientras recibes el dinero, ¿no?

vanessa: si vieras que me gusta.

susana: ah... mira...

ya se me había olvidado

que te encanta

tratar con la plebe.

vanessa: hilda me necesita,

mamá.

susana: yo también te necesito.

extraño verte todos los días,

mi amor.

vanessa: de verdad tengo

cosas que hacer.

luego nos vemos, mamá.

ana: ¿a poco no están

muy bonitas todas?

una de esas canciones

lino me la compuso

en mi cumpleaños.

waldo: sí, ¿eh? pero...

no veo la partitura

de las canciones.

paulino: la partitura, sí...

bueno, es que yo no uso

eso de la partitura, más bien,

a mí me llega la inspiración,

la compongo, la toco y pues ya,

sale bien bonita, ¿no?

[ríe]

waldo: bueno, pues,

por ahí podemos empezar,

en ponerte en contacto

con un músico que las escriba.

paulino: ah, muy bien, muy bien.

waldo: y este cuaderno,

pues, ¿me lo puedo llevar?

yolanda: no, este cuaderno

no sale de aquí.

waldo: perdón, ¿tú eres...?

yolanda: yolanda,

la hermana de paulino

y la encargada

de que no le vean la cara.

¿este quién es?

paulino: hermanita,

no seas grosera.

permíteme presentarte

a waldo morgans,

él es el representante artístico

y cazador de talentos

que, pues, me cazó

y me va a lanzar

al estrellato, hermanita.

ana: sí, y no le va

a cobrar nada.

yolanda: ah, pues, mire,

le deben de gustar mucho

las canciones de mi hermano

como para trabajar por nada.

waldo: mira, yo sólo quiero

apoyarlo, tiene mucho talento.

ya registraste las canciones,

¿verdad, paulino?

si no, yo con mucho gusto--

yolanda: sí, ya las registró.

así que no le vaya

a hacer una jalada.

[música]

sofía: ♪ porque en tus besos

descubro matices

que llevan mi cuerpo

a sentir lo más simple

guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón

siempre sé mi protector

regálame

una vida que se encienda

con tu luz

muéstrame una vida entera

llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza

que confiaré en tus besos

aquí

me quedo para ser

parte de ti

llévame a donde tú quieras

búscame un lugar perfecto

cuida que jamás se rompa

este corazón que entrego

hoy aquí

que desde ahora es sólo

para ti

abrázame

sin tu mirada

no podré seguir ♪

isauro: ¿tiene otro número

de la doctora lucrecia zamudio?

enfermera: será del doctor

horacio, que es

el que lo atiende a usted.

isauro: sí, señorita,

pero no lo he podido localizar

y él me dijo

que cuando eso pasara,

me podía comunicar con él

a través de su hija.

pero ella tampoco me contesta.

enfermera: déjeme ver

qué puedo hacer por usted.

con permiso.

[pitido]

[celular]

isauro: ¿otra vez tú?

ramona: ¿qué pasó, doctor?

¿por qué me dejó hablando sola?

y, además, le marco mil veces

y nunca me contesta.

isauro: ¿qué quieres?

ramona: saber si voy a seguir

trabajando aquí, en el hospital,

o ya me voy o--

isauro: sí, sí vas a seguir ahí

hasta que yo te diga.

y escúchame bien,

hoy más que nunca,

necesito que estés pendiente

de esa relación.

ricardo: bueno, ya tenemos fecha

para la operación,

cualquier cosa me hablas, ¿sí?

>> perfecto,

muchas gracias, doctor.

ricardo: nos vemos.

>> hasta luego.

ricardo: con cuidado.

marina,

¿puedes venir un minuto?

¿de qué querían hablar

tus padres?

marina: ay, los dos me insisten

en que acepte

el apellido ocaranza

para que tenga derecho

a su fortuna.

ricardo: mira, marina,

tú sabes que a mí me da igual

que te apellides ocaranza,

ríos o como sea.

pero creo que sí deberías

hacer a un lado tu orgullo

y aceptar el ofrecimiento

de prudencia y luis.

lucrecia: por el momento,

no puedo atenderte,

deja un mensaje.

enfermera: aquí están

los teléfonos que me pidió.

isauro: son los mismos

a los que he llamado

hasta el cansancio.

enfermera: ¿y por qué

no le llama a la asistente

del doctor zamudio,

al doctor ocaranza?

isauro: ¿qué?

¿se refiere a...

al doctor luis alberto ocaranza?

enfermera: así es, el mismo.

el doctor ocaranza

trabaja con el doctor zamudio,

y es el novio

de la doctora lucrecia.

isauro: no, señorita.

usted está confundida,

la doctora zamudio

no puede ser novia

de ese doctor.

enfermera: usted, como paciente,

desconoce de su vida privada,

pero en el hospital

todos sabemos que son novios.

si no me cree,

pregúntele al doctor zamudio.

¿quiere que le localice

al doctor ocaranza?

isauro: ino!

déjeme solo.

enfermera: si acaso llego

a ver a la doctora, le aviso

que quiere hablar con ella.

con permiso.

isauro: ¿de qué diablos

se trata todo esto?

esto es una trampa.

tengo que hablar con esa mujer.

marina: no, no es orgullo,

ricardo.

a lo mejor, es el rencor

que le tengo a ese hombre.

creo que no te he contado

lo mal que me trató

desde que me conoció.

el no me bajaba

de ciega e ignorante.

nunca voy a olvidar

cómo reaccionó cuando supo

que yo era su hija.

este ofrecimiento no lo está

haciendo por mí ni para ganarse

mi perdón o mi cariño,

lo está haciendo nada más

para estar cerca de mi hijo.

ricardo: sí, se ve

que quiere mucho a rafita

y que se muere de amor por él.

marina: sí, sí, rafita es

el hijo que siempre quiso tener.

un heredero con su sangre.

pero yo no le voy a dar

ese gusto, mi hijo

nunca va a ser un ocaranza.

punto.

ricardo: ¿quieres vengarte?

marina: no.

ricardo: bueno, es que...

al--al no aceptar un parentesco,

es como si lo estuvieras

castigando.

marina: es que yo no puedo

evitar el coraje que les tengo.

ricardo: y no lo justifico.

te juro que no lo justifico,

marina, pero creo

que ese mal sentimiento

te hace peor a ti que a él.

piensa en tu hijo.

sí, piensa en tu mamá,

lo feliz que sería

en poder gritar

a los cuatro vientos

que tú eres su hija.

prudencia: porque las cosas

serían muy distintas

para ella y para mi nieto

si nos aceptara como sus padres.

recé mucho por ella, ¿no?

angustias: ajá...

prudencia: oye,

¿sabes algo de susana?

angustias: ay... no.

y ni te preocupes por esa mujer,

ya sabes que nada más aparece

cuando viene vanessa.

ay, no sé qué hace el diablo.

la verdad es que no sé

qué hace esa mujer todo el día.

prudencia: bueno, pues,

busca en qué entretenerse,

se ha de sentir muy sola,

¿no crees?

angustias: sola, pero a vanessa

le sugirió que se fuera

a vivir con hilda,

¿qué te parece?

prudencia: eh, bue,

seguramente lo hizo

para animarla.

angustias: ah...

o porque la hija le estorba.

prudencia: ¿por qué siempre

piensas mal de susana?

la voy a buscar a ver si quiere

venir a cenar hoy en la noche.

angustias: ¿y por qué no

a comer?

prudencia: porque después

de la comida, quiero pasar

a darle un beso a mi nieto.

[tono de llamada]

luis: ¿qué paso, mi chucha?

oye, sírveme un trago, ¿no?

ando sediento.

susana: te estaba esperando.

luis: eso.

susana: tenía tantas ganas

de verte.

ay, cuento las horas

esperando a que llegues.

luis: pues ya estoy aquí, ¿mm?

[gime] chuchita.

¿y esto qué?

susana: ¿qué?

luis: no te hagas,

¿estabas hablando con prudencia?

susana: ay, no, no,

¿por qué? a ver.

luis: pues entró

una llamada de prudencia

y la contestaste.

susana: ay, no, a ver,

claro que no.

angustias: ¿qué pasó?

prudencia: no, nada.

angustias: ¿mm?

prudencia: nada.

susana: fue sin querer,

yo no quiero que se entere

de lo nuestro, ¿mm?

luis: fue sin querer,

fue sin querer.

susana: te lo juro.

luis: fue sin querer--

susana: ay, ya, ya.

luis: dame acá eso.

vamos para allá.

[música]

[música]

lucrecia: por el momento,

no puedo atenderte,

deja un mensaje.

isauro: [resopla]

me urge hablar con usted,

doctora.

venga de inmediato al hospital.

[alerta mensaje]

isauro: me urge hablar

con usted, doctora.

venga de inmediato al hospital.

luis alberto: bien, ya terminé.

lucrecia: ¿ya?

luis alberto: ¿dónde

te gustaría comer?

lucrecia: me recomendaron

un lugar que dicen

que está muy bueno,

podemos ir ahí.

luis alberto: mira,

mientras no esté lejos de aquí,

tengo que regresar a entregarle

varios informes a tu papá.

lucrecia: ¿cómo?

y yo que tenía pensado

raptarte toda la tarde.

claro que podemos

olvidarnos de comer

y utilizar el tiempo

en otra cosa--

luis alberto: ay, yo me muero

de hambre, vamos a ese lugar,

¿sí? vente, vámonos.

vamos, vamos, vamos.

lucrecia: pues el lugar

que me dicen--

luis alberto: sí, ajá.

lucrecia: creo que puede

estar bueno.

me lo recomendó una amiga,

es así estilo como tailandés.

luis alberto: ¿tailandés?

ay, ay, espera, espera, espera,

mi cartera, mi cartera.

aquí está.

[teléfono]

¿bueno?

lucrecia: vamos.

luis alberto: sí, vámonos.

isauro: será mejor no hacer nada

hasta no hablar con lucrecia.

susana: no, pues, entonces,

tu plan de reconciliación

no funcionó.

luis: no, mira, ahora marina

nos salió con la novedad

de que aceptó

ser novia del doctor bazán.

susana: pues muy lista,

sabe que tu hijo no va a cambiar

a una novia profesionista,

inteligente y guapa

por una simple recepcionista.

luis: no, no creas, ¿eh?

alberto la dejaría hoy mismo

si marina le diera

una oportunidad.

está hasta las manitas por ella.

susana: pues qué pena por él

porque eso ya no tiene remedio.

luis: ¿sabes qué, mi chucha?

eso es algo que siempre

me voy a reprochar.

hoy tendría un nieto conmigo.

sólo espero que marina

acepte mi apellido.

susana: ¿te imaginas

el escándalo que se armaría?

luis: [ríe] ya no me importa.

¿el mismo alberto,

en la fiesta del hospital,

sabes lo que dijo?

susana: ¿qué?

luis: que yo no era

su padre biológico.

susana: pero si tenían un trato.

luis: eh...

pues, según él,

yo no merezco ninguna lealtad.

susana: ah, y como alberto

no quiere tratos contigo,

ahora crees que en marina

puedes encontrar--

luis: sí, sí, sí, chucha, sí.

hoy marina llevaría

mi apellido con dignidad.

hubieras visto en la fiesta,

chucha, todos los doctores

estaban emocionados

por su belleza,

su porte, sus tratos.

susana: ah, pero tú

lo has dicho,

aunque la mona

se vista de ceda--

luis: pues me equivoqué. ¿mm?

marina tiene

la estampa de los ocaranza

y también el orgullo.

susana: sería un error

que le dieras tu apellido

y carta abierta a tu fortuna

sólo para acercarte a ese niño.

[resopla]

yolanda: "no me alcanzaría

esta vida para darte mi amor".

iay, eres bien cursi!

[ríe]

hay que sacar dos copias

y llenar el formato

y ya mañana vas a registrarlas.

paulino: ¿todo eso

tengo que hacer, hermanita?

¿de verdad?

yolanda: ajá,

hay que ponerse abusado, lino,

en ese medio de la artizada,

uno nunca sabe,

no vaya ser que terminen

tus canciones escritas

por quién sabe quién.

a ver, escucha los consejos

de esta hermana

que quiere ser abogada.

paulino: no, no, no,

pues, si tú dices eso,

yo confío en ti.

por eso, te quiero,

hermanita, ¿eh?

yolanda: y antes de que firmes

cualquier contrato,

me lo das a leer.

paulino: ah, no, pues,

es que esa es la cosa,

no va a haber contrato

porque, pues,

no le estoy pagando nada,

más que nada es como un acuerdo.

yolanda: no seas zonzo,

eso está todavía más raro.

no, no, a ver, tú tranquilo

que yo voy a velar

por tus intereses.

paulino: ajá.

ana: y huele muy rico, ¿eh?

se me hace

que va a quedar buenísimo.

soledad: es para baldomero.

ana: no me digas

que insistes en conquistarlo.

soledad: no...

esta cena es para que le pida

matrimonio a damiana.

ana: ¿y por qué tienes

que guisarles tú?

soledad: es un favor

que me pidió baldomero,

ni modo que me niegue,

si él me ha hecho

un chorro de favores.

andale, acaba de picar

la cebolla.

ana: pues sí.

soledad: san antonio bendito,

santo casadero, ilumina...

toribio: baldomero,

¿ya compraste el anillo?

baldomero: no.

toribio: hoy es tu cena

con damiana.

baldomero: pues sí, toribio,

pero, pues, es que ya no sé

si la cena es para que me corte

o para que me acepte.

toribio: no, ahora sí toribio

ya no entendió nada.

baldomero: sí, pues no,

ni yo tampoco.

toribio: [balbucea]

mira, si damiana

ya no quisiera nada contigo,

ya te hubiera mandado a volar.

¿qué tal que está esperando

que tú te le declares

a la antiguita, así, de:

"te quiero mucho",

que no sé qué?

yo--yo que tú,

tendría el anillo listo

por si las moscas, baldomero.

[música]

[música]

luis alberto: ¿de verdad

no te ha llegado el rumor

del paciente misterioso?

las enfermeras

no hablan de otra cosa.

lucrecia: no, no, ni idea.

luis alberto: tu papá

lo está atendiendo directamente.

lucrecia: respecto

a sus pacientes,

es muy reservado, mi amor.

y si no te ha comentado

nada a ti, mucho menos a mí.

luis alberto: bueno, yo recibí

los estudios

para hacer una propuesta

de cómo reconstruir

los ligamentos

de retención de la cara

y yo sé que--que su paciente

sufrió quemaduras

muy, muy graves

hace más de cinco años.

a mí lo que me extraña

es que el paciente

dejara pasar tanto tiempo

para buscar una solución,

¿no se te hace raro?

lucrecia: tal vez tuvo

sus razones para hacerlo, no sé,

por ahí decidió esconderse.

hay gente que reacciona así,

alberto, se vuelve ermitaña

y muy esquiva.

luis alberto: sí, sí, sí,

yo conocí a alguien así,

un hombre frustrado

y muy amargado que nos hizo daño

a marina y a mí.

tú sabes

a quién me refiero, ¿no?

lucrecia: sí,

pero, pues, ese hombre

hace mucho tiempo

que desapareció.

luis alberto: sí, sí,

pero trabajando en este caso

no pude evitar que me viniera

a la mente todo eso.

[celular]

lucrecia: mi amor, perdóname,

tengo que contestar,

es un paciente que tiene

mucha urgencia de localizarme,

ahorita vengo.

marina: qué bueno

que alguien te ayude

a mostrar tu talento, lino.

paulino: bueno, bueno,

no es que me vaya a hacer famoso

de la noche a la mañana.

waldo me dijo

que hay mucho trabajo

aún por hacer,

pero, pues, ahí va la cosa.

toribio: esperemos

que ahora que seas famoso,

no te vayas a olvidar

de los amigos.

paulino: ¿cómo crees?

si tú nos está dejando

vivir aquí de gratis,

¿cómo me voy a olvidar, eh, eh?

todos: [ríen]

paulino: no.

marina: hoy estuvieron

en el hospital

don luis y mi mamá prudencia.

damiana: ¿qué quería ese señor?

marina: los dos fueron a pedirme

que aceptara su apellido.

lucrecia: no puedo atenderlo

en este momento,

deje de llamarme, por favor.

isauro: tengo que verla.

lucrecia: bueno, estoy ocupada.

quizá en la noche me dé

una vuelta por el hospital.

isauro: más le vale

venir a hablar conmigo

en este instante.

lucrecia: ¿qué le pasa?

¿por qué tan alterado?

isauro: escúcheme bien, doctora,

si hay algo que yo no soporto,

es que me engañen

porque acabo de enterarme

que usted es la novia

de luis alberto ocaranza.

luis alberto: ¿sabes qué?

voy a esperar a la señorita

para ordenar, gracias.

lucrecia: mi amor,

voy a tener que dejarte,

tengo que ver a un paciente.

luis alberto: sí.

lucrecia: ¿no te importa?

luis alberto: no, no, no.

no te preocupes.

lucrecia: eh, bien, bien.

te veo más tarde, besito.

luis alberto: bye.

lucrecia: bye.

luis alberto: por favor,

la cuenta, gracias.

toribio: llevar el apellido

ocaranza es como una maldición,

principita.

no les vayas a decir que sí.

damiana: no digas eso, toribio,

tampoco.

paulino: yo digo que deberías

de pensarlo, ¿eh, marina?

baldomero: te daría

muchas ventajas.

yolanda: pero tú no quieres,

¿verdad, amiga?

marina: no.

hasta ricardo me dice

que es el rencor

lo que me impide aceptarlo.

[llaman a la puerta]

prudencia: hola. buenas noches.

perdón por importunar.

todos: hola.

prudencia: ¿cómo estás?

marina: mira quién llegó,

es la abuela.

prudencia: ay, mi niño divino.

hola, mi vida, ¿cómo estás?

damiana: ¿gusta tomar algo?

prudencia: no, muchísimas

gracias, ya comí.

pero un café sí, gracias.

hola, ¿quién es tan guapo?

mira a mamá...

isauro: le exijo la verdad.

¿esto de la operación

lo urdió con el novio

para fastidiarme?

lucrecia: no.

isauro: ¿usted quiere

que me dejen peor

de lo que estoy?

lucrecia: no sé lo que está

pasando por su mente,

pero no es así.

alberto ni siquiera sabe

que yo lo conozco.

isauro: [ríe] no me diga.

qué casualidad que usted

y ese infeliz estén juntos,

que usted pusiera

tanto interés en mi caso,

que se empeñara en ayudarme.

lucrecia: mi interés es sincero.

cuando lo conocí,

en ningún momento pensé

que lo conociera.

isauro: estoy quemado,

pero no soy estúpido, doctora.

usted lo ha armado todo

para llegar a este momento,

para traerme aquí

y que me operen.

lucrecia: no, para que tenga

una vida.

hasta que usted mencionó

a marina, ahí es cuando empecé

a atar cabos.

isauro: ¿y por qué no me dijo

en ese mismo momento...

de su relación

con ese maldito,

con ese malnacido?

¿por qué?

paulino: pues muy rico todo,

¿eh? muchas gracias.

yo me voy con mi jefecito

al hospital

a ver si le pasa algo.

yolanda: avísale

que voy más tarde.

paulino: sí, sí, sí, hermanita.

nos vemos, permiso.

yolanda: ten cuidado.

toribio: acuérdate que tú

también tienes algo importante

que hacer, baldomero, ¿eh?

baldomero: sí, con permiso.

prudencia: mi amor,

piensa, por favor,

en lo que te dijo luis.

marina: ay, mamá, es que tengo

sentimientos encontrados

porque aceptar su apellido

sería perdonarlo

y para mí eso no es fácil.

prudencia: ya lo sé.

yo, la verdad, es que...

también trato de olvidarme

de lo que me ha hecho.

pero, bueno, cuando me casé,

prometí que iba a estar con él

en las buenas y en las malas.

marina: pero él lo está haciendo

por mi hijo, no por mí.

prudencia: bueno, tal vez,

porque le cuesta trabajo

reconocerlo.

pero ahora que te vio,

quedó muy impresionado.

estoy segura que está

orgulloso de ti

y de presentarte como su hija.

marina: pues yo no.

prudencia: a mí me gustaría

mucho que llevaras

mi apellido y el de luis.

marina: ¿y no les importaría

el escándalo,

tener que explicarle

a todas sus amistades?

prudencia: no, a mí no.

en la fiesta

yo le platiqué a todo el mundo

que eras mi hija.

marina: ¿a todo el mundo?

prudencia: sí, bueno,

no a todos, a la gente

que me importa, que quiero.

incluyendo al doctor

muñoz de baena.

marina: mamá,

pero ¿le contaste todo?

prudencia: claro que sí,

estoy orgullosa de ti.

lucrecia: me dio miedo

que usted pensara justamente

lo que está pensando,

que detrás de mi ayuda--

isauro: ila verdad, doctora!

la verdad.

lucrecia: está bien.

vamos a hablar con la verdad.

me callé porque no quería

que su odio alcanzara a alberto.

lo amo, sí.

marina ha sido un estorbo

en mi relación,

un fantasma que todavía sigue

en la vida de alberto.

y para mi desgracia,

alberto sigue dispuesto

a cualquier cosa por marina.

si marina le diera

una sola oportunidad,

así me dejaría.

y no estoy dispuesta a dejarlo.

al principio, cuando me habló

de ese amor obsesivo

hacia una mujer,

sí, quise alejarlo de esa idea,

pero cuando supe

que su obsesión era por ella,

vi en usted la posibilidad

de quitarla del medio

para siempre.

isauro: por fin estamos

hablando claro, doctora.

pero no.

¿cómo voy a creerle?

¿cómo puedo estar seguro

de que no fue usted

quien desde un principio

armó todo esto?

¿cómo puedo confiar en alguien

que me ha manipulado?

lucrecia: le estoy dando

una nueva vida, señor,

la posibilidad de convertirse

en otra persona

y, lo más importante,

de ser feliz con esa mujer.

isauro: sí.

pero nunca lo hiciste

por caridad,

lo hiciste por conveniencia.

y no me gusta que me utilicen.

[música]

marina: no es por ti, mamá.

tú sabes que te quiero mucho.

prudencia: ya lo sé, mi amor,

pero, por favor, piénsalo,

¿me lo prometes?

marina: te prometo

que lo voy a pensar.

[celular]

prudencia: ay, perdón.

sí, bueno.

susana: hola, flaquita,

tengo una llamada perdida tuya.

prudencia: sí. bueno,

te llamé para invitarte a cenar,

hace mucho que no te veo.

susana: ay, pues, yo, encantada

de cenar con ustedes.

prudencia: bueno, la verdad

es que no sé si luis

va a poder estar con nosotros

porque casi siempre

tiene compromisos.

susana: ay, ni te apures.

mejor que nos deje solas

porque tenemos tanto

de qué platicar.

lucrecia: piense lo que quiera,

doctor,

pero no se le olvide

que yo conseguí

que mi padre lo atendiera.

mañana está programada

su primera cirugía.

y, además, esta es

su única oportunidad

de tener a marina a su lado

y de que me la quite de encima.

isauro: no me gusta que me usen.

lucrecia: si quiere verlo

de ese modo, allá usted.

pero lo que sí le aseguro

es que alberto no sabe

que está aquí,

internado en este hospital.

isauro: ¿y su padre?

¿qué tanto sabe?

lucrecia: nada, no sabe nada.

lo único que sabe

es que es un paciente

al que quiero ayudar.

isauro: [ríe] no le creo nada.

lucrecia: ni alberto ni mi padre

conocen nuestro plan.

eso es algo entre usted y yo.

tenemos un trato.

y le conviene seguir con eso.

con permiso.

damiana: y poner todo,

mi chole.

soledad: ya nada más falta

el vino espumoso

que lo dejé enfriando, pero...

por favor, pasen.

damiana: muchas gracias.

soledad: suerte.

damiana: gracias.

qué linda doña chole

que puso esto tan bonito,

¿verdad?

baldomero: sí.

yo se lo pedí porque...

[resopla]

no sé ni por dónde empezar.

te quería decir...

te quiero pedir--

damiana: ya sé, yo sé

lo que me quieres pedir.

quieres pedirme

que me case contigo.

baldomero: sí.

[resopla]

yo sé que tienes dudas, que...

que te imaginaste

casándote con otro.

toribio: ahorita baldo

debe estar pidiéndole

a damiana que se case con él.

erasmo: no, hombre,

pues, ese baldomero sí resultó

ser todo un aventado, ¿eh?

yolanda: ¿y por qué

no se lo pidió en la comida

adelante de todos?

marina: ay, yola, pues,

porque baldomero es muy tímido.

toribio: baldo le pidió

a doña chole que le organizara

un evento en el pasto de atrás.

no, en el patio,

en el patio, el patio de atrás--

yolanda: pobre de mi papá,

se va a encontrar

con esa mala noticia

cuando salga del hospital.

marina: no, yola, yo creo

que tu papá se va a poner

muy contento

de ver feliz a mi mamá.

yolanda: no, mi papá es

quien quiere hacerla feliz.

pero, pues, ya, ni modo,

que se resigne.

baldomero: pero la verdad,

margarito no ha hecho nada

para conquistarte, damiana, y...

ni modo,

no ha luchado por tu amor.

damiana: sé muy bien la devoción

que sientes por mí.

eres un hombre maravilloso

y por eso, decidí

ser tu compañera.

pero ¿casarnos?

casarnos ya es otra cosa.

baldomero: mejor...

mejor dime que no quieres y ya.

damiana: no, no es

que no quiera.

no es que no quiera.

no puedo, baldomero.

hay una parte mía

que estaría mintiendo,

tú no lo mereces.

enfermera: me extraña que usted,

trabajando directamente

con el doctor zamudio,

no esté enterado del caso.

luis alberto: no, sí,

sí lo estoy, sólo quería saber

cómo es que el paciente

se puso en contacto

con el doctor zamudio.

enfermera: la verdad,

no tengo idea.

luis alberto: ¿no tiene

su nombre registrado

ahí, en su computadora?

enfermera: sí,

con el nombre que se internó,

pero tengo

instrucciones precisas

del doctor zamudio

de no hablar con nadie

sobre este paciente.

si el doctor no le dio

el informe sobre ese paciente,

yo no se lo puedo dar.

con permiso.

luis alberto: gracias.

damiana: yo te quiero mucho.

mucho más

de lo que te puedas imaginar.

y por eso, por eso,

quiero que seas feliz,

baldomero.

no, no, no se vaya, por favor.

pásele.

si alguien merece compartir

esta mesa con baldomero,

es usted,

que la puso con tanto cariño

y con tanto esmero para él.

cuídemelo, por favor.

voy a caminar.

soledad: ¿no era eso

lo que querías?

¿que damiana fuera feliz

con margarito y te cortara?

baldomero: pues sí, chole.

pero hay...

hay victorias demasiado amargas.

[llaman a la puerta]

luis alberto: buenas noches.

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