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Sin Tu Mirada Capítulo 9

Univision30 Mar 2019 – 12:00 AM EDT

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... locutor: televisa presenta...

angustias: no te quieres dar cuenta, prudencia,

pero a tu hijo se le ilumina la cara

cuando habla de ella. luis: ¿quieren dejar de estar

diciendo estupideces? si mi hijo está así,

es porque esa cieguita lo trae con la hormona desatada.

y si lo sigue buscando... ibu!

se le va a aparecer el diablo. oye, prude, tengo antojo.

¿no te sobró postre, angustias? ¿algo dulce?

damiana: gabriel, por favor, que baldomero no descubra

la verdad. susana: y ya no pude

escuchar más, porque entró luis y tuve que irme

para que no me descubriera. vanessa: la ciega sobresale

más que cualquier otra chava del pueblo, por eso a alberto

le llama la atención, pero de ahí a que esté

interesado en ella. de verdad, no creo.

susana: prudencia y angustias conocen muy bien a alberto.

y si ellas tienen dudas, tú también deberías tenerlas.

vanessa: esa ciega no representa ningún peligro para mi relación.

susana: tal vez, pero mi consejo

es que aceleres tu boda. vanessa: mamá, por favor,

no empieces. le dije a alberto

que no lo iba a presionar. se está preparando para

el examen de su especialidad. susana: tú no te preocupes,

mi amor. déjalo todo en mis manos.

[puerta se abre] damiana: hola.

¿cómo te fue con el doctor? marina: pues, trató

de distraerme. damiana: qué bueno.

así te metes en los libros y te olvidas de ese muchacho.

marina: ay, mamá. no sé cómo me voy

a sacar su voz, si la tengo clavada

en mi mente y en mi alma. ay, llevo su olor

en mis manos y su sabor en mis labios.

damiana: eso va a ir pasando poco a poco.

marina: es lo mismo que me dijo el doctor.

damiana: pues sí. marina: pero yo creo

que no va a llegar eso nunca. por eso creo que es buena idea

aceptar su ayuda para irnos a la ciudad, mamá.

damiana: no, no. así estamos bien, hijita.

marina: es que yo necesito poner distancia.

damiana: no, no. con que te alejes un poquito

ya está bien. marina: es que yo siento

tan cerca a alberto que me da miedo

volver a encontrármelo. damiana: marina,

los ocaranza no son de aquí y pronto se van a regresar

a la ciudad. este es tu paraíso, marina,

tu casa. no permitas que nadie

te lo quite. marina: mamá,

antes todo era tan distinto. yo era feliz,

hasta que lo conocí. damiana: así va a ser, hija.

vas a ver que todo va a cambiar para bien.

ya, marina. marina: [llora]

paulino: ijo! vanessa: ay, no.

me aterran los caballos. si está mansa, ¿verdad?

paulino: sí, señorita, pero si a usted le da miedo

montar, así no. vanessa: tú me vas a ayudar

a subir, ¿verdad? alberto: ajá.

lino, tráela. paulino: sí, joven.

vamos, vamos. listo, joven.

alberto: el otro pie, muy bien. vanessa: ajá, ok, sí.

paulino: ¿está lista, señorita? vamos a ir a darle

una vuelta primero, para que agarre confianza.

alberto: vayan. paulino: andale, va, va.

vanessa: ¿por qué ese pleito con mi novio?

paulino: si me lo pregunta es porque su joven

no le ha platicado nada, ¿verdad?

vanessa: pues sí, sí me platicó,

pero quiero saber tu parte. dime una cosa, ¿fue por mí?

paulino: [ríe] se tiene mucha confianza,

¿no, señorita? pero sí, en parte fue por usted.

vanessa: ¿cómo que en parte? habla claro.

paulino: usted no ha hecho otra cosa más que humillarme.

hasta se burló de mi nombre, desde que llegó aquí.

como no puedo desquitarme con usted, me desquité

con su novio. ¿cómo ve?

el respeto es algo muy delicado, señorita.

vanessa: [grita] [relincho]

alberto: ¿no la habías amansado? vanessa: mi amor, mi amor.

paulino: sí, joven, pero a veces se pone medio nerviosa.

no entiende que tiene que obedecer, ¿verdad?

alberto: este caballo no sirve. vanessa: yo no quiero volver

a montar, me da mucho miedo.

alberto: consigue uno más viejo. paulino: está bueno, joven.

condenada. toribio: qué bueno que viniste,

principita. toribio te estaba esperando.

oye, ¿y esos aretes tan bonitos? marina: son míos.

toribio: brillan muy bonito. qué mal que no te los pusiste

para la fiesta de la casa grande.

marina: ese día yo quería usarlos para verme bonita

para alberto, pero mi mamá me dijo que no.

vanessa: es un irresponsable. seguro no entrenó bien

a la yegua esa. casi me caigo del caballo.

alberto: paulino no puede adivinar la reacción

de un caballo. seguramente sintió tus nervios

y se puso así. marina: ahora resulta que

es mi culpa y no del peón ese. alberto: el quería que montaras

un caballo ejemplar, pero no, ahora vas a montar el más viejo.

vanessa: ajá, ok, alucinas si piensas que me voy

a volver a montar en un caballo. o sea, no va a pasar.

nunca. alberto: ok.

toribio: principita, principita. toribio ya no quiere que llores.

y menos por él. marina: es que, ¿cómo le hago,

toribio? ¿por qué insistió tanto

en acercarse? ¿por qué lo tuve que conocer?

¿por qué hace que sienta estas cosas aquí adentro?

¿y ahora cómo me voy a olvidar de su voz,

si me sigue a todas partes? [llora]

toribio: mi niña, no, no. ambos: [lloran]

toribio: toribio llora contigo. [llaman a la puerta]

alberto: adelante. susana: espero no interrumpir.

alberto: no, adelante. susana: gracias, quise

aprovechar ahorita que estás solo para recordarte

que viene el cumpleaños de vanessa.

alberto: lo tengo muy presente. susana: ¿y ya pensaste

cómo lo van a celebrar? alberto: no sé, había pensado

que quizás podemos ir a cenar, o aquí, en la casa.

susana: ah. es ella tenía otra idea,

pero no, olvídalo. alberto: no, adelante.

si tú me puedes ayudar, sería genial.

susana: es que no quiero ser indiscreta,

pero ya que insistes. alberto: soy todo oídos, sí.

susana: esto te va a ayudar muchísimo.

alberto: a ver. susana: mi hija quiere

este anillo de compromiso. vanessa: tan bonito

que estaba el paisaje, viniste a estropearlo.

paulino: ¿cómo se atrevió a lastimar a la yegua así?

vanessa: ¿yo? no sé de qué hablas.

paulino: no se quiera hacer la inocente conmigo, señorita.

si yo bien vi cómo le clavó los tacones al animal.

¿para qué lo hace? ¿para fastidiarme o qué?

susana: los que acabas de ver son algunos de los que ella

había estado viendo, pero el que más le gusta

es este. alberto: ¿estás segura?

susana: claro, claro. conozco muy bien a mi hija.

pero, bueno, no sé, si prefieres dárselo

en otro momento, como quieras. alberto: su cumpleaños,

el anillo. le voy a pedir que se case

conmigo, sí. susana: iay!

es la mejor decisión que has tomado.

[música] [música]

susana: es la mejor decisión que has tomado en tu vida.

esto hay que celebrarlo. se aman tanto que no tienen

ninguna necesidad de esperar. lo tienen todo.

alberto: vanessa tiene que terminar de estudiar,

yo tengo que hacer la especialidad.

y a mí, susana, me gustaría trabajar.

susana: hombre, sacrificios hacemos todos.

mi hija te adora y estoy segura de que está

dispuesta a poner tu carrera antes que la de ella.

está consciente de que se casa con un doctor.

alberto: a nosotros nos gustaría ser--

susana: que a veces no se van a ver.

ay, se va a poner tan feliz cuando le des

la sorpresa en su cumpleaños. ay, mi vida,

estoy tan feliz por ustedes. yolanda: tú ilusionándote

y el joven alberto risa y risa con la noviecita,

como si nada. amiga, trata de volver a ser

la marina de siempre, la que anda contenta.

marina: sí, lo voy a ser. yolanda: el hijo del patrón

resultó ser todo un seductor. mentiroso.

estoy segura de que como a ti no te dijo que tiene novia,

a su noviecita ni siquiera le debe haber contado

lo que pasó entre ustedes. me dan unas ganas de--

marina: ya, por favor. ya no quiero que se metan

en más problemas por mi culpa. damiana: hola.

yolanda: hola, doña damiana. damiana: ¿cómo están?

marina: hola, mamá. yolanda: muy bien, gracias.

lo bueno es que ya sabe que no estás sola

y que lino siempre te va a defender.

marina: me da mucho gusto que no vayan a correr a lino

por haberse golpeado con alberto.

yolanda: según mi papá, fue el mismo joven alberto

el que salió en su defensa. damiana: qué raro, ¿verdad?

que lo haya perdonado. sobre todo, porque

fue por defenderte, ¿verdad? yolanda: ¿no quiere un cafecito

doña damiana? damiana: bueno.

marina: ¿a poco eso hizo alberto?

yolanda: pues sí. ve tú a saber qué cuento

le habrá dicho, porque hagan de cuenta

que ni pasó nada. mi hermano hasta le va a seguir

dando clases de montar a la payasa esa.

marina: ¿te cae mal? yolanda: remal, amiga.

no sabes, son tal para cual. el otro día, te cuento--

damiana: por favor, ya. ya, no platiques nada.

lo bueno es que ya se solucionó y todo está bien.

yolanda: ay, ¿y esos aretes? qué bonitos, ¿son de fantasía?

¿dónde los compraste? marina: me los regaló mi mamá.

yolanda: ¿quiere azuquita? damiana: no, gracias.

yolanda: le voy a poner un poquito más.

prudencia: pero ¿vas a ir a comprar el anillo tan pronto

o te ibas a esperar--? luis: prude, prude.

tu hijo ya está grandecito y sabe perfectamente

lo que hace. alberto: mira, ella y yo

nos conocemos a la perfección. y en esta nueva etapa,

donde voy a estar estudiando cinco o seis años

quiero estar pegado a ella. luis: ieso!

alberto: ¿por qué no hablamos lo de la boda de una vez?

luis: iese es mi hijo! iese es mi hijo!

[ríe] prudencia: ¿no les parece

que es muy pronto para organizar una fiesta?

sobre todo, la boda que quiere susana para su hija.

alberto: no necesitamos dinero. algo pequeño, algo--

luis: hijo, ¿cuántas veces te he dicho?

ambos: que no se note la miseria.

luis: exacto. ¿cuándo en esta familia

el dinero ha sido un problema, hombre?

vas a ir la capital a comprarle el anillo

a tu novia. abusado, nada más.

tienes que escoger algo muy especial.

alberto: claro. luis: así como especial

fueron los aretes de aguamarina que le regalé a tu madre,

¿verdad? oye, hijo, ya que vas

a la capital, tráigaselos. alberto: sí, voy.

prudencia: no, no. es que no me acuerdo

dónde los dejé. luis: más te vale

que te vayas acordando dónde los dejaste.

tráigaselos, hijo. alberto: sí, señor.

sí, papá. yolanda: así que los aretes

estaban aquí cuando doña eulalia murió.

damiana: ajá. yolanda: amiga, perdón si nunca

te dije nada sobre tu origen, pero mi papá me pidió

que fuera discreta y que para nosotros

mi única mamá siempre ha sido doña damiana.

damiana: más bien tu papá nunca debería de haber

platicado con ustedes de eso. marina: para mí no hay mejor

mamá que tú, porque me enseñaste a vivir

con mi ceguera. damiana: hija,

esa fuerza es tuya. es la misma que te va a sacar

de la tristeza. yolanda: ya me voy,

que me van a poner sentimental. marina: gracias por venir, yola.

ya estoy más tranquila. yolanda: qué bueno.

marina: oye, espera, no te vayas.

te tengo que dar algo. gracias por los zapatos

y por el vestido. yolanda: ¿cómo, amiga,

si era un regalo? marina: no, ¿cómo crees

que me lo voy a quedar? yolanda: te trae

malos recuerdos, ¿verdad? marina: bailar con alberto

nunca será un mal recuerdo. yolanda: vas a ver que con el

tiempo te vas a olvidar de él. marina: sí, tal vez.

ahora lo que me preocupa que es el papá de alberto

sepa que el problema con lino fue por mi culpa.

yolanda: si el joven alberto le dijo la verdad

ya debe saberlo. marina: capaz que ahora

nos quiera echar del rancho. yolanda: no, si no sabe

dónde viven. marina: no, pero le podría

preguntar a tu papá. yolanda: hasta ahorita,

no lo ha hecho. y no te preocupes,

que por nosotros nunca va a saber.

marina: espero que las vacaciones de alberto

terminen pronto y se regrese adonde pertenece.

[música] [música]

isauro: la decepción de marina con el muchacho ese,

luis alberto, me va a ayudar a convencerla

de irnos de la ciudad. ramona: yo no creo que

damiana la deje irse así nomás. y menos después de que se le

metió el gusanito de que usted anda interesado en marina.

isauro: tú siempre escuchando detrás de las paredes.

eres una metiche. ramona: bueno,

me pareció extraño que entrara así sola.

y sí, alcancé a escuchar lo que decía.

creo que eso de los aretes es puro cuento para calmar

a marina y así no se quiere ir del pueblo.

isauro: esos cuentos de damiana no van a poder con lo que yo

le voy a ofrecer a marina. vas a ver.

ramona: ay, doctor. usted no sé

lo que esté pensando, pero yo creo que debería

de tomar otros caminos. isauro: ¿otros caminos?

no te entiendo. ramona: sí, olvidarse

de la "aferración" esa que tiene con marina

y, bueno, buscar el cariño en otra mujer.

isauro: para mí no existe ninguna otra mujer

que no sea marina. ramona: está bien, entendí.

isauro: ¿qué esperas? apúrate a comprar

lo que hace falta. ramona: iya voy!

prudencia: siento que no están lo suficientemente maduros

como para enfrentar las responsabilidades

del matrimonio. alberto: somos jóvenes,

vamos a aprender juntos. tenemos muchas cosas en común.

prudencia: ¿y eso es suficiente? ¿qué hay de esa muchacha?

alberto: esa amistad básicamente terminó.

prudencia: claro, y desde entonces ya no eres

el mismo de antes. te conozco muy bien.

alberto: ya me tengo que ir. si vanessa se despierta,

va a querer acompañarme, y pues no.

prudencia: mi amor. alberto: ¿sí?

prudencia: si no encuentras los aretes, no te preocupes.

tienes cosas más importantes que hacer.

alberto: no te preocupes, yo los busco.

hasta luego, mamá. angustias: ¿qué piensas hacer

cuando alberto no los encuentre? prudencia: no lo sé.

toribio: 5 de septiembre de 1993.

baldomero. baldomero: ey.

toribio: ¿qué, eulalia no se murió con su niña?

porque aquí no está el nombre de su hija.

baldomero: es que no alcanzaron a bautizarla,

pero ahí está enterrada con su mamá.

toribio: ah. por eso no hay tumba

de la otra niña. entonces--entonces,

esta es la tumba que la señora anda buscando.

se lo voy a decir, se lo voy a decir.

baldomero: ey, espera. tú no vas a decirle

nada a nadie, ¿entiendes? toribio: pero--

baldomero: la bebé de esa señora está enterrada en otro lado.

toribio: pero ¿y mis dulces? baldomero: yo te los compro.

toribio: ¿de verdad? baldomero: sí, sí.

toribio: pero tiene que ser una bolsa bien grandotota.

baldomero: sí, grandota. pero mira, ponme mucha atención.

no le debes repetir de esto a nadie.

toribio: no, a nadie. toribio no dice nada.

ven, vamos a la tienda. baldomero: vamos después

a la tienda. toribio: pero los quiero

con chilito. vanessa: hasta me levanté

temprano para ver si podía alcanzar a alberto

para irme con él. susana: me dijo que tenía

que hacer varios trámites en la universidad.

es un viaje relámpago, mi amor. vanessa: ¿y qué?

me podría haber visto con mis amigas.

¿sabes cuántos reventones me he perdido?

susana: te aseguro que todos tus sacrificios se verán

recompensados, mi amor. vanessa: eso me hace

que tú sabes algo y no me lo quieres decir.

susana: a lo mejor, alberto te está preparando

algo especial para tu cumpleaños.

vanessa: es que está del nabo pasar mi cumpleaños

en este pueblito, cuando lo puedo estar pasando

en el mejor antro en la ciudad de méxico.

susana: [suspira] vanessa: ya sé.

voy a hacer una fiesta y voy a invitar

a todas mis amigas. una fiesta así tipo silvestre.

susana: tienes que pedirle permiso a tu suegro.

vanessa: mamá, mi suegro me ama. el lo que más quiere

es que me case con alberto. ya vas a ver que sí.

[ríe] susana: ay, hija.

isauro: ¿estás segura de lo que oíste?

ramona: ajá. venían la mamá y la novia

del joven ocaranza muy emocionadas.

isauro: entonces, es cierto. ramona: ajá.

ella estaba diciendo que a don luis de ocaranza

le urge que se case con su hijo. baldomero: no, pues sí,

es la misma fecha que me dijo la señora.

será casualidad. margarito: ya checamos

la calidad del suelo, patrón. ya podemos abrir la nueva

zona de cultivo. luis: muy bien.

¿y tendrán los nutrientes necesarios?

luego tenemos que estar gastando en alimentar esa tierra.

margarito: si me lo permite, creo que paulino puede hacerse

cargo de la nueva cosecha. tiene algunas ideas para

mejorar la calidad del producto, usando puros productos orgánicos

que podemos elaborar aquí en el rancho, patrón.

luis: orgánicos, eso me interesa.

pero necesito que me explique bien su idea

y lo que va a usar para mantener sanos a esos árboles.

y que mi hijo esté presente cuando arranquen.

margarito: muy bien, patrón. yo le digo que lo consulte

con el joven alberto. luis: andale.

ah, no, mi hijo fue a la ciudad a comprar el anillo

de compromiso de su novia. margarito, el próximo mes

tenemos bodorrio. margarito: muy bien, patrón.

paulino: perdón, patrón, solamente para saber

si la señorita vanessa va a tomar su clase de montar.

he estado esperándola varias horas y--

luis: espérate, tú. la localizo, espérate.

margarito: hijo, vamos a esperar

que el joven alberto regrese para arrancar con los nuevos

cultivos, para que le expliques muy bien tu proyecto,

a él y al patrón. luis: vanessita, hija.

te está esperando paulino. para tu clase.

cómo no, yo le digo. vanessita acaba de llegar

y está en su recámara cambiándose para la clase.

paulino: gracias, patrón. espero afuera.

con permiso. luis: paulino.

paulino: ¿sí, patrón? luis: ten mucho cuidado

con los que haces, de ahora en adelante.

esta vez te zafaste de que te corra,

gracias a mi hijo. una queja más y te largas.

margarito: disculpe a mi hijo, patrón.

es joven y le cuesta trabajo obedecer.

luis: qué joven, ni que nada. tienes que frenar

su bravuconería. si no, se va a tener

que buscar otro trabajo. [música]

marina: presenta inflamación y consistencia dura,

como si hubiera comido de más. isauro: es un cuadro clásico

de parásitos, algo muy común en la región.

no se preocupe. vístase.

espere afuera las recetas que le va a llevar marina.

¿hay más pacientes? marina: no, ya no, doctor.

oiga, ¿cree que después de darle la receta a la señora

me pueda ir a mi casa? isauro: ¿por qué?

marina: lo que pasa es que quiero ir a prenderle

una vela a la virgen de santa lucía.

isauro: ¿para qué quieres hacer eso?

marina: para pedirle que sane mi corazón.

isauro: ay, bonita. las cosas del corazón solo

se sanan poniendo distancia. alégrate, ya mandé tu solicitud

para que acrediten tu nivel educativo.

marina: ¿y eso de qué me va a servir?

isauro: ¿cómo que para qué? para que certifique

todo lo que has aprendido conmigo y así puedas cursar

una carrera universitaria. marina: eso sería maravilloso.

isauro: por supuesto que sí. yo te voy a mantener

al tanto de todo. espero que esto te haga

olvidar al muchacho ese. marina: doctor, no voy a poder.

isauro: ¿por qué? marina: porque me enamoré de él.

isauro: tú no sabes lo que es el amor.

marina: claro que sí. baldomero ya me lo explicó.

y todo lo que él me dijo es lo mismo que yo siento

por alberto, doctor. pero ya me di cuenta

que el amor duele, y duele mucho,

pero a pesar de todo yo quiero a volver

a escuchar su voz. isauro: no te atrevas

a volver a buscarlo. ese muchacho tiene novia

y está planeando su boda. vanessa: no me vayas a soltar.

paulino: ijo! isauro: lo tuyo con ese muchacho

no fue amor, ni de tu parte ni de la de él.

mañana mismo nos podemos ir a la ciudad.

marina: ¿ciudad? no, doctor, ¿para qué?

si ellos ya se van a ir lejos de aquí.

no tengo por qué huir cuando no hice nada malo

más que--más que enamorarme. [llora]

a lo mejor mi mamá tiene razón.

tendré que esperar a que estos aretes

cambien mi destino, doctor. ya me voy.

hasta luego, doctor. [llora]

baldomero: lucero de mis días, qué bueno que te encuentro.

damiana: buenos días. baldomero: ¿me invitas

un cafecito? damiana: sí, claro, pásale.

baldomero: damiana hermosa, tengo una duda que me ha estado

dando vueltas en la cabeza toda la mañana.

damiana: ¿qué duda? baldomero: tu difunta madre,

que en paz descanse, margarito, sus hijos y yo

somos los únicos que sabíamos que, al morir eulalia,

tú te quedaste con ella. damiana: pues sí,

porque san rafael así lo quiso. ¿no te acuerdas que ni siquiera

sabíamos si iba a sobrevivir? baldomero: pero, pues,

entonces obviamente no hubo difuntita

a quien enterrar al otro día. damiana: pues no.

baldomero: ¿y tú te aseguraste de que ni filemón ni eulalia

tuvieran parientes que pudieran reclamar a la niña?

damiana: ay, baldomero, no. no tenía ningún pariente.

baldomero: yo creo que sí, damiana.

porque esa señora que busca una tumba de una niña que murió

el mismo día que eulalia algo debe ser de marina.

angustias: prudencia, ahí está. prudencia: ¿quién?

angustias: la muchacha ciega. prudencia: la voy a saludar.

gracias. [pasos]

marina: enseguida termino y le cedo el lugar.

prudencia: no, no. no hay necesidad,

no te preocupes. ¿te puedo ayudar?

marina: sí, solo dígame si está cerca la mecha, por favor.

prudencia: a ver. ahí, ahí.

ya está. marina: ¿ya?

prudencia: sí. marina: gracias.

prudencia: de nada. no te pude conocer la noche

que estuviste en mi casa, en la fiesta.

marina: ¿quién es usted? prudencia: prudencia,

mucho gusto. la mamá de alberto.

damiana: ¿tú crees que si eulalia y filemón

hubieran tenido parientes que se hicieran cargo

de la niña, yo me hubiera quedado con ella, hombre?

baldomero: no, claro que no, pero la cuidaste tanto,

diste tanto porque se salvara, que a lo mejor te encariñaste

mucho con ella y dejaste de buscar, damiana.

es demasiada coincidencia que la señora busque la tumba

de una recién nacida que murió el mismo día

que eulalia. damiana: no está

buscando a marina, está buscando a otra niña.

ya te dije, hombre. ¿o qué?

¿te pidió otro dato? baldomero: no, nada más sabe

la fecha de fallecimiento. no sabe el nombre de la mamá

ni tampoco de la niña. damiana: ay, en qué lío te metí.

ese día yo debería de haber puesto el nombre

de la niña y también la fecha del fallecimiento de eulalia,

para que nadie sospechara de ti, y mucho menos supieran

que me ayudaste, hombre. baldomero: dios sabe

qué relación tiene esa señora. damiana: ¿y si saben que ahí

no hay ninguna niña enterrada y luego se ponen a averiguar

en dónde vivo yo? ay, no.

hasta en la cárcel te pueden meter.

perdóname, por favor. baldomero: no pasa nada,

damiana. por favor, no te angusties.

los errores se pueden corregir. damiana: ¿qué vamos a hacer?

baldomero: no sé, pero de alguna manera vamos a tener que darle

a esa señora la tumba que está buscando.

paulino: gracias. muy bien, señorita.

muy fácil. primero, afiance bien

el otro estribo. y este igual.

vaya soltando la correa poco a poquito.

poco a poquito, y con mucha confianza,

vaya sacando el pie del estribo, lo pasa por atrás

del caballo con confianza y seguridad,

y después quite el pie de este estribo

y hasta abajo. ¿me entendió?

claro, por supuesto. venga, venga.

[ríe] ahí está, a la primera.

vanessa: ¿qué tal? me salió bien, ¿verdad?

paulino: bastante bien, señorita.

y le va a salir mejor día tras día.

hasta mañana. vanessa: ¿qué?

¿esto va a ser todos los días? prudencia: pues, según su novio,

sí, diario. vanessa: mañana no te preocupes,

porque vendrá de la ciudad y quiero montar con él solita.

paulino: qué dichoso el patrón. además de montar con usted,

seguro va a entregarle el anillo.

[música] alberto: ya vi el anillo, papá.

ni con todo el crédito de la tarjeta lo puedo pagar.

¿puedo escoger otro? luis: que no se note la miseria,

hijo. no hay que escatimar.

¿qué pasó? alberto: ella tiene que entender

que soy un estudiante, que no tengo dinero.

luis: el que tiene que tener eres tú.

si vanessita quiere ese anillo, pues dale ese anillo.

ahora mismo te transfiero. alberto: papá, a ver,

escúchame. no es necesario.

luis: no hay pero que valga. cómpralo y acá te veo.

alberto: papá-- >> ¿qué decidió, señor?

¿se lleva esta joya única o quiere otras opciones?

alberto: me lo llevo, sí. marina: con permiso, señora.

ya me voy, la dejo rezando. prudencia: no, no.

lo podemos hacer juntas, ven. ven.

marina: gracias. prudencia: cuidado el escalón.

marina: gracias. prudencia: de nada.

ven aquí. paulino: discúlpeme, señorita.

yo no tenía idea de que usted no estaba enterada

de que le iban a entregar el anillo.

vanessa: no, no sabía. pero así de bello es mi novio,

él sí sabe apreciar lo que tiene enfrente.

claro, si es que me da el anillo que yo quería.

paulino: bueno, hasta donde yo sé,

el novio es el que escoge el anillo, no la novia.

vanessa: ay, cosita. se me olvidó

que estaba en el rancho. la novia tiene que traer

el anillo más caro que su novio le pueda dar.

pero no te preocupes, no le voy a decir a nadie

que tú me dijiste. cuando me lo dé,

me voy a hacer la sorprendida. marina: el hijo,

el espíritu santo, amén. prudencia: supe que luis,

mi esposo, te pidió de muy mal modo que te fueras del rancho.

marina: señora, una disculpa si me atreví a hacerlo,

pero yo necesitaba hablar con su hijo,

yo necesitaba decirle a alberto que--

prudencia: no, no te preocupes. no te preocupes.

alberto me ha hablado mucho de ti.

te admiro mucho. por tu independencia,

tu autosuficiencia. la verdad es que tenía

muchas ganas de conocerte. marina: ¿de verdad?

¿por qué? prudencia: porque alberto

me ha hablado mucho de ti. por eso.

marina: bueno, señora, yo ya me tengo que ir.

con permiso. prudencia: no te entretengo más.

marina: sí. prudencia: en nombre de luis,

te ofrezco una disculpa. marina: no se preocupe, señora.

hasta luego. prudencia: hasta luego.

ahora entiendo por qué a alberto

le cae tan bien esta muchacha. susana: ¿me regala su tequila?

luis: ¿cómo no? susana: siempre tan galante.

luis: es que viniendo de una hembra como tú,

me sale naturalito. susana: estaba pensando

en mandar las fotos de alberto y mi vane

a las redacciones de las revistas

más distinguidas, para que vayan preparando

la nota de la boda. [puerta se abre]

luis: vanessita. susana: ¿cómo te fue

en la equitación, mi amor? vanessa: ay, equis, ma.

ya me está empezando a gustar la idea de montar,

pero todavía le tengo cosita. bueno, me voy a bañar.

hasta luego. luis: es normalito, vanessita,

cuando uno está aprendiendo-- bueno, ¿y ahora qué trae?

susana: nada, está nerviosa. quería aprender a montar

para complacer a alberto, pero en el fondo le tiene

pavor a los caballos. luis: es normalito,

es normalito. susana: ya sé.

voy por otro tequila. baldomero: [suspira]

ahora sí, con esto va a parecer

que nadie las ha visitado en años.

doctor isauro, qué milagro. ¿qué hace por aquí?

isauro: [chista] no te metas

donde no te llaman. baldomero: perdón,

no le entiendo. isauro: deja de meterle

ideas ridículas a marina. baldomero: ¿ideas ridículas?

¿de qué me está hablando? isauro: tú le dijiste que

lo que siente por el muchacho ese de luis alberto es amor.

baldomero: es que yo consideré importante advertirle--

baldomero: tú no tienes que advertirle nada.

le metiste una muy mala semilla en el corazón.

y va a ser muy difícil arrancarla de raíz.

baldomero: perdóneme, doctor. ¿de cuándo acá el amor

es una mala semilla? si es el sentimiento

más bonito que existe. [ríe]

isauro: eso yo no pienso discutirlo contigo, imbécil.

baldomero: a ver, óigame. tampoco va a venir a insultarme

aquí a mi panteón. además, ¿quién le da derecho

a hablar de marina como si fuera su dueño?

isauro: ¿ya se te olvidó que yo la salvé

de aquel incendio? me debe la vida.

baldomero: ah, y por eso le pertenece, claro.

isauro: piensa lo que quieras. ya estás advertido.

vanessa: suegrito, ¿cuándo nos regresamos

a la ciudad? luis: vayan a ver qué pasa

en la fiesta de santa lucía, hija.

susana: de eso quería hablarte. prudencia: yo creo que alberto

ya aprendió todo lo que necesitaba saber del rancho.

luis: no, no. vamos a explorar una nueva zona

de cultivo, ya verás. prudencia: pero alberto

tiene muchas cosas que hacer en la ciudad.

la verdad es que después de la fiesta no tenemos nada

que hacer aquí. vanessa: ¿y eso es antes

o después de mi cumpleaños? es que tenía pensado hacer

una fiesta tipo silvestre con todas mis amigas.

luis: vanessita, cuenta con eso. me da mucho gusto que quieras

celebrar tu cumpleaños aquí en la añoranza.

susana: ¿y por qué la prisa en irnos, flaquita?

luis: no se diga más. la fiesta será aquí

en el rancho. punto.

[música] prudencia: ¿quién canta?

vanessa: ah, es un rancherito que se cree maluma baby.

prudencia: maluma baby. vanessa: equis.

con permiso. luis: propio.

paulino: ♪ yo te dedico mi vida y todo lo que soy

desde que tú llegaste mi mundo cambió

yo quiero envejecer contigo ir de tu mano, mi amor

yo quiero envejecer contigo ir de tu mano, mi amor ♪

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