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Sin Tu Mirada Capítulo 88

Univision25 Jul 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

lucrecia: tengo que hacer

algo antes de que alberto

me deje por esa mujer.

marina: buenos días, mamá.

prudencia: mi amor,

¿tú sabes lo que pasó

entre alberto y ricardo?

porque ayer los vi salir

pues con cara de pocos amigos

de la fiesta.

marina: eh, tuvieron

una diferencia.

prudencia: ¿por qué?

¿porque alberto te sacó

a bailar?

marina: si, algo así,

pero no te llamo para platicarte

de la fiesta,

sino porque toribio aceptó

lo que le ofreció tu esposo.

prudencia: ah, qué bueno,

me da muchísimo gusto,

sobre todo por toribio.

marina: ¿le puedes preguntar

si le podemos mandar

los documentos con lino?

prudencia: claro que sí,

mi amor, yo le aviso.

un bestio, buen día, bye.

angustias: ¿cómo que alberto

sacó a bailar a marina?

pero ¿qué no iba con la novia?

prudencia: pues sí,

a mí también me pareció

una imprudencia por parte

de alberto, pero bueno,

no pasó a mayores.

angustias: [suspira]

zamudio: me pareció de pésimo

gusto que dejaras a mi hija

a media fiesta.

alberto: discúlpeme, doctor,

la verdad no me sentía nada

bien.

zamudio: dime la verdad,

alberto, ¿ricardo y tú

terminaron a golpes

en la calle?

los vi salir y ricardo

iba muy molesto.

alberto: no llegamos

a los golpes porque marina

llegó a evitarlo.

zamudio: fue porque bailaste

con esa mujer, ¿verdad?

alberto: sí, sí, en parte

fue por eso.

zamudio: el simple hecho

que le hayas pedido que bailara

contigo es un insulto

para mi hija.

alberto: a ver, doctor,

tal vez--tal vez usted

no lo sepa pero marina y yo

estuvimos casados.

zamudio: no, pues mejor,

tu actitud me hace pensar cosas

que no quiero.

tú decidiste tener un compromiso

con mi hija

y ella está decidida que esa

mujer quedó en el pasado.

no quiero pensar que vas

a traicionar la confianza

de lucrecia y mucho menos

la mía.

por si se te olvidó,

más allá de cualquier cosa

en mi vida está el bienestar

de lucrecia.

lucrecia: llevo un rato

esperándolo, ¿dónde estaba?

isauro: discúlpeme

pero tenía que pasar

por mi nueva identificación.

¿sino cómo me voy a internar

en el hospital?

con eso será suficiente.

lucrecia: si, para identificarse

sí, tenga.

entregue esta carta

donde mi papá requiere

su hospitalización

y ahí ya podrá dejar

el deposito.

isauro: si, si.

no hay problema,

yo traigo suficiente efectivo.

lucrecia: yo le indico

dónde es la hospitalización

y la caja, ¿va?

y así allá usted hace

el trámite.

isauro: quiero un cuarto

lo más lejos posible

de las zonas transitadas.

lucrecia: bien, pida privacidad.

isauro: espero que esa petición

no le parezca rara al doctor

zamudio.

lucrecia: no, no, para nada,

no es la primera vez que

un paciente pide discreción.

alberto: entiendo su posición,

doctor, pero creo que debería

separar mi relación personal

con luicrecia y mi relación

laboral con usted.

zamudio: te recuerdo que fue

gracias a su intervención

que acepté que trabajaras

a mi lado.

alberto: ah, y no lo olvido,

créame que lo valoro mucho.

zamudio: pues deberías

de valorar más que una mujer

como lucrecia se fijara en ti

y mi decisión de aceptarte.

alberto: y sé perfectamente

lo que ella vale.

conozco sus virtudes,

sus cualidades.

zamudio: qué bueno, alberto,

qué bueno, así me dejas

más tranquilo.

las cosas están muy claras

entre nosotros.

no lo olvides,

para mí lo primero

es mi hija y su felicidad.

y si hubiera un rompimiento

entre usted o le llegas

a partir el corazón,

conmigo ya no trabajas,

¿está claro?

prudencia: tengo un recado

departe de toribio.

luis: echalo.

prudencia: ya firmó

los papeles que le dejaste.

luis: mira, ese tiene de loquito

lo que yo tengo de rubio.

bien que sabe lo que le

conviene.

prudencia: marina me preguntó

si te puede mandar

los documentos con paulino.

luis: no, yo me voy a encargar

de ese asuntito personalmente.

oye, mi prude,

yo espero que pues con este

gesto de generosidad

y de bonddad, ¿verdad?

tú y yo podamos estar bien,

que volvamos a ser la pareja

que éramos antes.

prudencia: yo creo que esto

es solamente el primer paso,

luis, hay muchas cosas

que tienen que cambiar todavía.

luis: estás estirando mucho

la liga, mi prude.

ayer aguanté que fernandito

te estuviera piropeando

y que mi hijo me negara

delante de todo el mundo,

que yo ya no puedo ser más

amable con marinita,

¿qué más quieres?

prudencia: pues que marina

lleve nuestros apellidos.

luis: [ríe] es ella la que tiene

que estar de acuerdo.

prudencia: no.

tú no necesitaste la aprobación

de toribio para recompensarlo,

estoy segura que vas a encontrar

la manera de conseguir

lo que te pido.

luis: voy a ver, voy a ver.

pero ha de haber otra manera

en que marinita se convierta

en una ocaranza.

oye, ¿qué tal que esos dos--?

ise casen!

encarnación: ay yo tenía

la ilusión de que cuando

terminara la velada

esa amistad con marina

se convirtiera en algo más.

ricardo: no, no, ma,

se ve horrible, ¿qué es esto?

encarnación: ay ¿no quieres?

ricardo: no.

encarnación: ay...

ricardo: todo mal,

todo mal terminó,

me porté como un imbécil.

le fui a buscar pleito

a alberto, marina tratando

de tranquilizarme,

de verdad, fatal, fatal.

encarnación: tú nunca reaccionas

así, hijo.

ricardo: ¿y qué quieres?

alberto me sacó de quisio.

encarnación: ¿por qué no

te quitas esa espina invitando

a marina y a toda su familia

a comer con nosotros?

¿mm?

prudencia: ay, luis, por favor,

marina no quiere saber nada

de alberto.

y la verdad yo espero que esa

amistad con ricardo

se convierta en un noviazgo.

luis: mm, no, no, yo no veo

a marina interesada en él.

en cambio pues sí puedo notar

lo que alberto le provoca.

prudencia: ¿de qué hablas?

luis: cuando marinita

se pone cerca de alberto

se pone muy nerviosa

y eso significa sólo dos cosas,

que le tiene pavor

o que está hasta las manitas,

y yo creo que está hasta

las manitas, ¿mm?

mi prude, un matrimonio

entre ellos acabaría

nuestros problemas.

prudencia: luis,

¿se te olvida que se habían

casado y que por tu culpa

se separaron?

luis: si, ya, ya, ya, pero ya,

lo hecho hecho está.

prudencia: ino!

marina nunca va a perdonar

a alberto.

además él tiene novia que,

por cierto, te cae muy bien,

¿no?

luis: sí, no te voy a negar

que la amanza locos

está como quiere, pero,

este, pero pues sí, sí--

está bien, está bien,

hace bonita pareja con tu hijo

pero necesito saber

cuándo me vayan a dar

un heredero y marinita

pues ya lo tiene.

prudencia: eso es todo

lo que quieres, ¿verdad?

estar cerca del niño.

luis: ¿a ti no te gustaría

que tu hijo fuera feliz?

prudencia: ay ¿sabes qué?

ya es demasiado tarde,

tú mismo provocaste esa

separación.

luis: bueno, ya no dramatices,

prude.

prudencia: pues sí,

pero el tiempo no se puede

echar para atrás.

alberto y marina ya estuvieron

juntos.

luis: lo que esos dos necesitan,

señora, es un empujoncito

nada más.

hazme caso.

tú y yo se lo podemos dar, ¿eh?

¿qué hubo?

[ríe]

prude, prude.

encarnación: por eso le dije

a mi hijo que necesitábamos

celebrar tu gran debut

en la fiesta.

damiana: ¿cuál debut?

¿qué hizo?

toribio: oye, principita,

¿qué, cantaste?

encarnación: ay no, claro que

no, me refiero a que

todos los doctores terminaron

rendidos ante la belleza

de marina.

marina: ay, doña encarnación,

no sé qué le haya contado

ricardo pero yo creo que está

exagerando.

toribio: no, seguro que eras

la más bonita del lugar,

principita, claro.

damiana: no, no, no,

más que princesa parecía

una reina.

encarnación: bueno, pues

festejemos, festejemos.

ricardo: por eso queríamos

invitarlos a comer a todos,

también a paulino

y a su familia.

toribio: no, si se trata

de comer yo siempre estoy

puesto.

damiana: ay, toribio.

marina: es que también

estamos celebrando porque

toribio ahora es el nuevo dueño

de la vecindad.

encarnación: [resuella]

a ver, a ver, ¿cómo está eso?

damiana: no, no, no,

luego le platicamos

pero díganos a qué hora

tenemos que estar listos

porque la verdad estamos bien

fachosos.

ricardo: nosotros nos vamos

adelantando, mi mamá hizo

una reservación y si llegamos

tarde la cancelan.

baldomero: bueno, pues yo las

llevo, nada más díganme

a dónde es.

ricardo: ¿tienes dónde anotar?

erick: tienes que aprender

a interpretar los mensajes

del doctor zamudio, ¿eh?

si dejas a su hija

no vuelves a trabajar con él.

alberto: mira, si no sigo

con él busco--busco otras

opciones y ya.

erick: alberto, por favor,

eso no se va a poder.

el es capaz de cerrarte

todas las puertas

de los hospitales del país

si le haces algo

a su princesita.

alberto: antes de preocuparme

por él tengo que hablar

con lucrecia y la estoy

llamando, me manda al buzón,

me deja el leído.

ah, mira--

me acaba de dejar un mensaje

de voz, a ver.

lucrecia: mi amor.

oye, me invitaron a un convenio

aquí en el dispensario y,

bueno, no pude decir que no,

así que lo más seguro es que

hoy no nos podamos ver.

alberto: quiero platicar

contigo pero no te apures,

quédate ahí.

nos vemos mañana en el hospital.

bye.

erick: ¿y ahora en qué estás

pensando?

alberto: voy a salir.

erick: ¿a dónde vas?

alberto: a hablar con marina,

le voy a decir que voy

a terminar con lucrecia.

tú bien sabes que

con la que quiero estar

es con marina, ¿no?

erick: sí.

¿te--te guardo?

alberto: oye, no trapeaste.

erick: ay ya vete, alberto.

alberto: te pasas.

erick: nada les gusta, nada.

marina: andale, yola,

dile que nos están invitando

a comer a todos.

yolanda: ya le dije, amiga.

damiana: yo voy a hablar con él,

no vaya a pensar que estamos

abusando.

yolanda: amaneció con mucho

dolor en la rodilla,

prefiero quedarme con él

porque chance va a salir paulino

con anita, pero muchas gracias

por invitarnos.

marina: los vamos

a extrañar.

yolanda: mejor diviértete

por mí.

además acuérdate que tengo

que hablar con esos dos.

adiós, adiós.

marina: ay esta mancha.

don luis.

luis: el mismo que viste

y calza.

recibí tu mensaje, mi hija,

y este, pues decidí

venir yo personalmente

por los documentos.

damiana: ahora le hablo

a toribio.

luis: muchas gracias.

imi querido toribio!

¿cómo estamos?

me dijo un pajarito

que ya habías firmado

los documentos.

toribio: aquí están.

luis: [ríe]

¿dudas?

baldomero: ¿y como para cuándo

es el trámite?

luis: este, eso no lo sé

pero lo que sí les puedo decir

es que ya puedes disponer

a partir de este momento

a tus anchas de esta hermosa

vecindad.

[ríe]

toribio: si quieres

que te de las gracias

estás muy equivocado.

luis: no es necesario.

marinita--

marina: marina.

luis: marina.

me gustaría hablar contigo

un momentito, ¿puede ser?

[música]

[música]

marina: ¿de qué quiere

hablar conmigo, don luis?

luis: ¿qué te pareció, eh?

dime la verdad, dime la verdad,

¿qué te pareció mi gesto

de buena voluntad, eh?

y aquí entre nos te platico,

ya estoy recuperando el cariño

de mi amada, prude.

[ríe]

poco a poco vamos cambiando,

tratando de ser un buen

ser humano.

buenas, buenas, buenas.

marina: me alegro por usted.

luis: muchas gracias.

eh, te quería pedir si puedo

retomar las visitas para ver

a mi nieto.

marina: no, no, no,

yo lo considero una mala

influencia para mi hijo.

luis: nada más re recuerdo

que yo soy su abuelo

y él va a ser mi heredero.

marina: sí, pero ya

le he dicho que no necesitamos

nada de usted, don luis.

luis: ahorita,

pero ya que ves,

ve a futuro.

universidades, maestrías,

doctorardos, muchos gastos.

pero bueno, no seas orgullosa,

mi hija, mira que te lo digo yo.

¿entonces qué?

dame chance, déjame verlo,

es mi nieto.

marina: no.

luis: esta bien.

voy a respetar tu decisión,

está bueno.

pero al menos déjame invitarte

que vayas a la casa a comer,

¿no?

marina: ¿y para qué?

luis: pues para que platiquemos,

nos pongamos al día,

te reciba como la hija

que eres.

oh, ya ni te cuento,

a mi prude la vas a hacer feliz,

y a mi rafita, bueno,

no lo quieres llevar

no pasa nada,

estamos cambiando, ¿no?

angustias: alberto tiene novia

y marina está empezando

a salir con el doctor bazán,

¿mm?

prudencia: sí, ya lo sé,

pero según luis,

ve mucho amor entre ellos,

y yo creo que marina

no lo puede olvidar.

angustias: por eso precisamente

no le debes de seguir el juego

a tu marido,

¿qué tal que la pobre marina

puede sufrir una desilusión?

chole: hola, doc.

alberto: hola.

chole: ¿vino--?

ambas: hola, doña chole.

chole: hola.

¿vino a buscar a don márgaro?

alberto: no, a marina.

chole: ah, no, pues tiene rato

que salieron, fueron a comer.

alberto: ¿tardarán?

chole: pues yo creo que sí

porque fueron a comer

con el doctor bazán y su mamá.

¿quiere que le deje un recado?

¿que le diga que vino?

alberto: no, no,

mejor no le diga nada,

yo regreso en otro momento.

yolanda: ime dejan de estar

de gallitos de pelea!

erasmo: pero--

yolanda: ipero nada!

tú deja de estar provocando

a erick, ¿mm?

y tú deja de estar cayendo

en las provocaciones de este.

erick: [ríe]

yolanda: parecen niños de diez

años, icaramba!

erick: yola...

yolanda: a ver, nada, entiéndalo

por favor, no son rivales,

son mis amigos, ¿entendido?

ambos: si, yola.

lucrecia: a mi papá también

le llamó la atención la arritmia

y pidió pues que le hicieran

otro electrocardiograma.

isauro: ¿cree que por eso

podrían cancelar mi cirugía?

lucrecia: no, yo estoy segura

que todo va a salir muy bien.

y qué bueno que ya le dijo

a la enfermera que no quiere

visitas de ningún tipo.

isauro: gracias, doctora.

lucrecia: bien.

y bueno, pues ahora sólo hace

falta que mi papá fije la fecha

de la operación.

isauro: ¿el ya sabe que estoy

aquí?

lucrecia: no, no lo sabe,

pero en cuanto se entere

que se internó sólo para hacerse

todos los estudios pendientes,

pues sabrá que para usted

la cosa va en serio.

así que pues hablaré con él

para que--pues para que lo opere

cuanto antes.

isauro: mire, doctora,

yo no quiero que él piense

que lo estoy presionando.

lucrecia: no, no, no,

al contrario, él va a entender

lo importante que es esto

para usted, señor cervero.

isauro: [ríe]

lucrecia: [ríe]

isauro: de verdad no sabe

cuánto le agradezco todo

lo que hace por mí, doctora.

ricardo: no, mira,

la comida no era sólo

para celebrar,

también quería disculparme

por mi comportamiento de anoche.

marina: no, ricardo,

la que debería disculparse

soy yo por--por haber permitido

que sucedieran cosas que yo--

ricardo: a ver, marina, marina,

mejor olvidemos eso, ¿si?

hagamos de cuenta que nunca

pasó.

marina: sí, va a ser

lo mejor.

bueno, seguro ya te está

esperando tu mamá.

ricardo: sí.

te veo mañana.

zamudio: ¿por qué se internó

tu paciente si todavía

no tengo fecha para la cirugía?

lucrecia: papá, tú le diste

una esperanza y es obvio

que no quiere perder la

oportunidad para que lo operes.

sí lo vas a apoyar, ¿verdad?

zamudio: no es tan sencillo,

hija.

necesito tiempo para planear

el procedimiento,

para saber qué voy a hacer.

lucrecia: pero lo vas

a operar, ¿verdad?

cuanto antes.

zamudio: si tú me lo pides

no me puedo negar.

por lo pronto mañana paso

a verlo.

lucrecia: sí, claro,

lo pusieron en una habitación

a parte porque no quiere que

nadie sepa que está ahí.

zamudio: ay mira que haga

lo que quiera por mí

no hay problema.

salud, mi hijita.

[teléfono]

marina: voy, voy, voy.

hola, consultorio del doctor

bazán, buenos días.

lucrecia: marina, ¿cómo estás?

soy lucrecia.

marina: bien, gracias,

doctora.

lucrecia: oye, eh, necesito

hablar contigo, ¿podrías pasar

a mi consultorio?

marina: eh, si, si,

al rato voy, claro que sí.

lucrecia: ¿podría ser

en este momento?

es muy importante.

marina: está bien,

voy para allá.

¿y si alberto ya habló con ella?

lucrecia: si, mi amor,

por supuesto que recibí

las flores que me mandaste,

me encantaron.

¿disculparte por qué, alberto?

[ríe] tontito,

ya sé que te cayó algo mal

que comiste y por eso te fuiste

de la fiesta.

espero que estés mejor, cariño,

y que la comida de hoy

siga en pie.

claro que no estoy molesta

porque bailaste con marina,

para nada.

yo sé, no me lo tienes que

decir.

mm, yo sé que me amas, mi amor,

pero yo a ti más.

te adoro.

y sabes que nada cambió

entre nosotros, nada.

yo sé que es una tontería.

va, hasta la tarde.

te quiero, te quiero, te quiero.

[música]

[música]

lucrecia: marina,

no te oí llegar y,

como la recepcionista pidió

el día no--

no te escuché.

marina: si está muy ocupada,

doctora, yo regreso

en otro momento.

lucrecia: no, no, ¿cómo crees?

por favor pasa.

siéntate.

quiero platicar contigo

sobre toribio.

alberto me contó todo lo que

pasó entre toribio

y don luis ocaranza.

marina, creo que es

muy importante que sigamos

con la terapia,

más que nada para terminar

de poner en orden sus recuerdos,

y sobre todo para ayudarlo

a perdonar lo que, para mí,

pues fue un desafortunado

accidente.

marina: toribio es otro

desde que recordó el evento,

doctora,

y sé que necesita perdonar

pero eso será con el tiempo.

lucrecia: pero luis no

le disparó apropósito.

marina: será, sí,

pero me pareció muy cruel

de su parte abandonarlo

a su suerte y si usted

no lo ve así

quizás no es la persona ideal

para seguir atendiendo

a toribio.

lucrecia: no, para nada,

mi apresio por luis ocaranza

no va a afectar nada,

y menos el tratamiento.

marina: usted es novia

de su hijo,

seguramente tiene una forma

de ver las cosas muy distinta

a como la vemos nosotros

que queremos a toribio.

lucrecia: te noto molesta,

marina, ¿por qué?

marina: doctora, yo no dudo

de su capacidad profesional,

pero quien decide si sigue

con la terapia o no es toribio.

lucrecia: ¿te sientes bien?

te veo muy pálida.

marina: estoy bien, doctora,

y respecto a la terapia

ya le avisaremos

lo que decida toribio.

con permiso.

[gruñe]

soy una estúpida.

¿cómo pude creer que todavía

había una posibilidad

entre alberto y yo?

[solloza]

zamudio: sé que está impaciente

por iniciar el procedimiento,

señor ceribero.

pero entienda,

todavía necesito un par

de estudios.

isauro: sí, sí,

claro que lo entiendo, doctor,

precisamente por eso decidí

internarme de una vez,

estoy a su disposición

para que haga todos los estudios

que sean necesarios.

zamudio: bien.

tengo que determinar

con presición cuáles fueron

los tejidos musculares

afectados por el fuego,

cuáles pueden reabilitarse

y cuáles habría que reconstruir

por completo.

ahora, estos análisis

los podríamos haber hecho

sin haber estado en el hospital.

isauro: por eso no se preocupe,

doctor, yo estoy dispuesto

a pagar lo que sea con tal de...

zamudio: disculpe mi curiosidad.

si tiene usted tanto dinero,

¿por qué iba a una terapia

gratuita a un dispensario

médico?

isauro: mire, doctor,

yo llegué a ese lugar

a punto de morirme,

completmente alcoholizado,

fue cuando toqué fondo

y nada me importaba.

pero su hija es un ángel,

ella me devolvió la esperanza

y ahora yo pongo mi futuro

en sus manos, doctor.

hágame todo,

todo lo que necesite hacerme,

todos los estudios.

le ruego que me opere

tan pronto como le sea posible.

ricardo: marina,

ven a mi consultorio, ven.

tranquila, tranquila.

tranquila.

¿qué pasó, por qué te pusiste

así?

marina: fui a hablar

con lucrecia.

ricardo: ¿y te reclamó algo?

marina: no, no,

no me reclamó nada.

ricardo: pensé que se había

molestado porque habías bailado

con alberto--

marina: pero ¿cómo se va

a molestar si alberto la ama

como a nadie?

yo fui la tonta por--

por creer que mi hijo podía

crecer con su papá, ricardo.

yo quise creer en las mentiras

de alberto pero--

[suspira]

le aposté a un imposible.

alberto: ¿puedo hablar

contigo, tienes tiempo?

lucrecia: ¿eh?

eh, estoy por iniciar una sesión

y además no tarda en llegar

mi paciente, lo siento,

¿podemos hablar más tardecito?

alberto: es urgente.

¿me podrías avisar por favor?

lucrecia: sí, claro,

yo te aviso,

termino esto y te aviso, ¿va?

alberto: qué lindo arreglo

floral.

lucrecia: sí, me lo mandó

la mamá de un paciente

que terminó su tratamiento.

alberto: bueno.

ya no te quito más tu tiempo,

me voy.

lucrecia: nos vemos, mi amor.

alberto: me llamas, ¿si?

lucrecia: te amo.

[suspira]

por eso nunca te voy

a dejar ir.

alberto: no me importan

las amenazas del doctor zamudio,

tengo que terminar con lucrecia

aunque la lastime.

tengo que hacer eso.

ay, marina, marina, marina,

marina.

necesito ofrecerle un lugar

a ella y a ese niño,

sea mío o no.

marina: yo misma escuché

a lucrecia hablar por teléfono

con alberto y ahí me di cuenta

perfectamente la clase

de relación que tiene.

y alberto hasta le envió flores

para disculparse y, no sé,

a lo mejor hasta ya le contó

todo lo que sucedió

en la fiesta.

ricardo: no, claro que no

le dijo nada,

alberto es un mentiroso,

es un desgraciado que piensa

que puede andar con las dos.

no tiene palabra.

marina: ya lo sé,

pero es que yo quise creer

en él, yo quise--

sentir que--que con ese beso

pues--no sé.

despertó sensaciones que

deberían estar muertas, ricardo.

y a mí me duele quererlo y,

no sólo porque no se lo merece,

sino también porque--

porque no he podido ser honesta

contigo.

anoche debí decirte lo que ese

beso significó para mí.

ricardo: mira, marina,

yo sé que luchas día a día

por dejarlo atrás, ¿si?

pero es él el que se aprovecha

de tu debilidad,

ite juro que cuando lo vea

me va a escuchar--!

marina: no, no, por favor,

ricardo, yo no quiero que te

metas en problemas por mi culpa,

no quiero que le reclames nada.

yo por fin tengo los pies

en la tierra,

me doy cuenta la clase

de hombre que es alberto.

es un hombre muy distinto

del que me enamoré.

yo ya no quiero seguir anclada

al pasado.

ricardo: tú sabes que

me muero de ganas

por estar contigo, marina.

yo--

yo quiero ser tu compañero,

quiero ser un padre

para tu hijo.

por favor, dame una oportunidad,

déjame darte todo el amor

que tengo para darte.

marina: sí.

acepto.

[música]

[música]

ricardo: yo sé que no

te vas a enamorar de un día

para el otro de mí,

pero te juro que voy a encontrar

la manera de hacerte feliz.

marina: ricardo,

pero yo ya te quiero,

te quiero por cómo has sido

conmigo, por cómo me has

tratado y por cómo has tratado

a mi familia.

ricardo: el agradecido

soy yo, marina,

no sólo porque despertaste

la vida de mi madre,

sino porque también lo hiciste

con la mía.

ahora me levanto con una sonrisa

todos los días.

quiero ser el hombre

que esté a tu lado

toda la vida,

quiero apoyarte en todos

los sueños que te propongas.

marina: ya lo sé,

y te prometo que yo voy

a poner todo de mi parte

para corresponderte.

ricardo: pues esto hay que

celebrarlo, no sabes lo que

significa para mí.

marina: sí.

ricardo: ¿si?

marina: bueno, ya me tengo

que ir a trabajar.

ricardo: ok.

te veo.

marina: sí.

ricardo: bye.

lucrecia: en este momento

no te puedo contestar,

por favor deja tu recado.

secretaria: está llamando

al consultorio de la doctora

zamudio, por favor deje

su mensaje después del tono.

[pitido]

[timbre]

erick: ¿qué haces aquí?

fernando: ¿puedo pasar?

típico de ti,

dormido hasta medio día.

erick: trabajo de noche,

estoy durmiendo mis horas

necesarias.

fernando: ¿y se puede saber

en qué trabajas?

erick: sí, soy barman

en un cantabar.

fernando: ¿tanto dinero

invertido en tu educación

para terminar sirviendo tragos?

erick: ya te dije que

la medicina no era lo mío,

pero eso me pasa por querer

darte gusto.

fernando: pensé que unos días

fuera de la casa

pasando privaciones te iban

a hacer reaccionar.

erick: pues te equivocaste.

fernando: ¿y qué vas a hacer

cuando empieces a ser una carga

para tu amigo?

erick: papá, yo también

tengo dinero y traigo aquí

a la casa.

fernando: [ríe] no me digas.

¿y cuánto puedes ganar

como cantinero?

¿es ese el futuro que quieres?

erick: este es mi futuro, papá,

no el que tú quieres.

¿y sabes qué?

vivo mejor así,

y es mejor que vivir en tu casa

bajo tus reglas.

fernando: te estás haciendo

el valiente con tal de llevarme

la contraria, ¿verdad?

erick: tómalo como quieras.

¿y sabes qué?

vende el coche,

sácame del testamento,

dona tu dinero a alguna

fundación, no me importa,

vivo feliz con lo que tengo.

y gracias por tu visita, papá,

pero ¿sabes?

yo creo que ya te vas, ¿no?

alberto: lucre--

¿lucrecia?

[llama a la puerta]

lucrecia.

paulino: traigo estos

documentos, ¿me los puede firmar

de recibido?

gracias.

vanessa: ahora veo las cosas

distinto, yo no supe luchar

por este amor,

yo no supe darte tu lugar.

tampoco valoré tus esfuerzos

para mejorar.

yo sé que te hice sentir pésimo,

te dije que mis amigos

no te iban a aceptar,

y mira con quién me fui a casar.

paulino: al menos ahora

eres una mujer rica, ¿no?

vanessa: una mujer que

te necesita.

>> señor, ya sólo le falta

una firma.

paulino: ah, sí, perdón,

ya está entonces, ¿verdad?

gracias.

[música]

[música]

vanessa: esto que llevas

en el cuaderno

lo puedes manejar en una lap,

una tablet, hasta en tu celular.

hay programas que te permiten

ver las rutas de los camiones,

los tiempos de llegada,

hasta saber si la carga

ya fue entregada, sí,

todo, todo lo puedes llevar

así digitalmente.

hilda: híjoles, mi vanes,

no, no, pues es que eso está

increíble, no sabía que todo eso

se pudiera hacer

en estos aparatejos.

guau, cuánta modernidad

y toda junta.

vanessa: cuando me explicaste

para qué usas el cuaderno

se me ocurrió que de algo

te puede servir todo lo que

aprendí en la universidad

sobre computación

y aplicaciones, todo eso.

hilda: no, mi vanes,

pues me va a ser muy útil.

qué bueno que aceptaste

trabajar para mí.

bueno, para las dos,

porque este negocio también

es tuyo.

vanessa: gracias por permitirme

ayudarte, hilda,

así nos distraemos juntas.

hilda: ay, mi vanes, mi vanes,

de no ser por ti nadie

me hubiera sacado de la cama.

neta que sí estoy haciendo

un esfuerzote para enfrentar

cada día.

vanessa: sí, lo sé,

a mí también me cuesta salir

de la cama.

hilda: nos une una pena,

mi vanes.

¿sabes qué?

mira, si quieres ayudar

a tu madre pues convéncela

de que se venga aquí

a trabajar con nosotras.

vanessa: ay no, gracias

por tu intención pero de verdad

te pediría que no.

hilda: a ver, mi vanis,

¿son mis afiguraciones

o no te llevas bien con ella?

vanessa: eh, pues siempre

hemos pensado distinto y yo creo

que he encontrado más

comprensión en prudencia

y ahora en ti que en ella.

hilda: yo te veo como una hija,

mi vanes,

la hija que el destino me dejó

para consolarme.

vanessa: hilda, yo--

yo no merezco ese cariño.

hilda: a ver, mi vanis,

mi vanis, mi vanis,

no digas esas cosas.

no tienes idea de lo que te he

llegado a querer.

susana: ¿me invitas a comer?

3: no.

en público no.

susana: ¿qué tendría de malo,

eh?

si la gente sabe que prudencia

y yo somos amigas.

esto de vivir nuestra relación

a puertas cerradas

ya no me está gustando--

3: chucha, chucha, chucha,

no te puedo ofrecer más.

susana: ah, al loquito ese

le regalaste una vecindad.

a ver, no veo porqué a mí

no me puedes regalar

un departamento más gande

o por lo menos un condominio

en la playa.

3: epale, épale, épale,

¿y por qué no te lo compras

con tu dinero ahora que

te lo liberen, mm?

a toribio le tuve que comprar

la cochina vecindad

por obvias circunstancias,

para que marina me deje

acercarme a mi nieto.

susana: pues no te salió.

olvídate de ese niño

y piensa en nosotros,

en que esta relación

se puede convertir en otra cosa,

¿si?

3: lo que hay entre

nosotros no se puede convertir

en nada,

no voy a renunciar tan fáicl

a mi nieto, ¿mm?

ya voy a encontrar otra manera

de acercarme.

por lo pronto prudencia

está organizando una comida

en mi casa, va ir marina,

luis alberto.

susana: ¿o sea que estás

pensando en reconciliarlos?

3: ¿y por qué no?

si arreglan ese asunto del acta

pues están otra vez casados

y mi nieto sería otra vez

un verdadero ocaranza.

susana: [mufa]

3: ¿qué?

¿qué cosa?

iocaranza!

prudencia: voy a ir al hspital

a hablar con alberto.

antes de platicar con marina

me gustaría saber

qué es lo que pasó con ricardo

en la fiesta.

además pues le voy a decir

si quiere venir a comer.

angustias: pensé que teníamos

claro que el único que podía

hacer feliz a marina

es el doctor bazán.

prudencia: bueno, sí.

pero bueno, le voy a decir

a marina lo que quiere luis

y ya decidirá ella

si quiere venir o no.

angustias: ¿quieres que

te acompañe?

prudencia: no, encárgate

de la comida.

yo te aviso si vienen mis hijos

a comer.

angustias: ajá.

zamudio: en cuanto tenga

los estudios de mi nuevo

paciente vamos a dedicar

todo nuestro tiempo a evaluar

el caso.

vamos a planear la cirugía

para esta misma semana.

alberto: ¿tiene el expediente

del paciente?

a mí me extraña que haya

tomado este caso con tanta

urgencia.

zamudio: me lo recomendó alguien

que estimo mucho.

alberto: voy a revisar

los estudios.

hoy mismo le puedo tomar

algunos datos para--

para tener su expediente

completo,

empezando por su nombre.

zamudio: gracias, alberto,

pero no te preocupes por eso,

mi paciente no quiere que

se sepa que está internado y,

mucho menos,

que se va a operar.

me pidió total discresión,

nadie más que yo tendrá contacto

con él.

así es que solamente me vas

a ayudar a revisar los estudios.

vamos a ver qué procedimiento

vamos a llevar a cabo.

alberto: claro.

fernando: ¿prudencia?

prudencia: ¿mm?

fernando: qué gusto verte.

prudencia: hola, fernando,

¿cómo estás?

vengo a buscar a mi hijo.

fernando: ah, recién me dijo

el doctor zamudio que tenían

un caso.

¿puedo invitarte un café

mientras tanto?

prudencia: ah, no, no,

no quiero molestarte, gracias.

fernando: no, no es moletsia,

necesito tu consejo.

creo que estoy fallando

como padre.

¿qué dices?

prudencia: está bien, gracias.

marina: qué gusto, yola.

yolanda: pensé que iba a ser

más complicado que me aceptaran,

pero con mis calificaciones

puedo hacer el trámite

y terminar mi carrera aquí.

marina: tu papá se va

a poner muy contento.

yolanda: no, no te creas,

se quiere regresar al rancho.

dice que con zacarías

en la añoranza

pues se va a venir abajo.

oye, pero cuéntame,

¿ya hablaste con alberto?

¿quedaron en algo?

marina: no, yola,

todo lo que me dijo era mentira.

[susurra] alberto nunca tuvo

la intención de terminar

con lucrecia.

yolanda: ¿cómo sabes?

¿el te lo dijo?

marina: ay no, claro que no,

le falta valor para hacerlo.

pero mejor te cuento todo

en la casa, ¿si?

yolanda: no, no, no, amiga,

no me dejes en ascuas.

marina: es que ahorita

no puedo platicar,

tengo mucho trabajo, yola.

lo importante es que eso me hizo

valorar más a ricardo.

ya acepté ser su novia.

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