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Sin Tu Mirada Capítulo 87

Univision24 Jul 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

lucrecia: alberto me contó

lo que pasó con toribio.

espero que eso sirva

para la recuperación.

luis: yo espero que no cambien

la imagen que tienen de mí,

¿verdad?

trini, yo hice lo que pude.

prudencia: lucrecia.

lucrecia: [ríe] no tienes

por qué preocuparte.

aparte eras muy joven

cuando pasaron esas cosas.

sí, y además solo obedeciste

la voluntad de tu padre.

prudencia: pues, sí,

pero lo podría haber dicho, ¿no?

lucrecia: bueno,

fue muy generoso

al querer reparar el daño.

luis: por eso eres un sol.

ya entiendo por qué mi hijo

está hasta las manitas

de amor por ti.

lucrecia: ay, lo adoro,

me encanta.

es un hombre increíble.

prudencia: bueno, es mi hijo,

puedo decir que sí.

lucrecia: y hablando de él,

¿dónde se habrá metido?

luis: no sé, fue por un trago,

pero como que ya se tardó mucho,

¿no?

lucrecia: no, pues, mejor

lo voy a ir a buscar.

un placer, ¿eh?

luis: pásale, pásale.

ya, ¿sabes qué, mi prude?

yo ya me estoy empezando

a intolerar.

viste a tu hijito, me echó

de cabeza delante de todos.

no me aceptó como su padre.

y encima me echó--

ahí con trini por el asunto

de toribio.

¿qué le pasa?

prudencia: a ver,

lucrecia se hubiera enterado

de todas formas.

y alberto no mintió.

no somos sus padres.

luis: teníamos un pacto, señora.

el siempre sería mi primogénito.

prudencia: sí, pero el acuerdo

era que él conservaría

el apellido si tú reconocías

a marina como tu hija.

luis: me cansé de hacerlo,

prudencia, pero la señora no,

necia.

terca como la cuna,

nunca lo aceptó.

¿qué quieres que haga?

y no te hagas muchas ilusiones.

prudencia: esa muchacha

que tú veías tan insignificante,

vela ahora.

hermosa, elegante,

cumpliendo con toda esta gente

sin sentirse menos.

¿qué me dices?

luis: bueno, pues, yo no fui

el único que la vio así.

tú también, no estabas

de acuerdo en que hiciera

migas con alberto.

prudencia: bueno, sí,

pero me arrepiento.

luis: ah, ¿entonces qué?

vamos a ver que la rana

se va a convertir en princesa.

arrepentido estoy, prudencia,

pero lo hecho, hecho está.

ya, ni modo, cometí un error.

y mira, lo estoy pagando

con creces, ¿eh?

porque eso de no poder ver

a mi nieto crecer, está de...

marina: ya, por favor,

no tiene caso hablar del pasado.

alberto: no, sí tiene caso.

porque tú sigues mirando

mi cobardía y te has olvidado

por completo todo lo que yo

he luchado por nuestro amor.

me enfrenté a mi familia,

dejé a vanessa prácticamente

en el altar.

marina: yo le entregué

mi corazón y cuando

más necesitaba de su amor,

usted no pudo superar

que ese infeliz me haya obligado

a estar con él.

alberto: por celos.

por...

un rencor que no me dejaba

ver más allá, marina.

marina: y ahí fue cuando

me di cuenta de que su amor

no era tan grande.

alberto: es tan grande,

que lo tengo aquí.

no puedo evitar

desear regresar al pasado

y vivir todos esos momentos

en el paraje,

cuando yo te abrazaba y tú

temblabas

y yo te enseñaba mi mundo.

y luego me enseñabas el tuyo

que es aún más bello que el mío.

marina, a veces,

cierro los ojos

y me pongo a escuchar

la lluvia, los pájaros...

¿te acuerdas?

marina: sí, yo a veces

me acuerdo de todo

y me duele.

alberto: nos duele.

hay algo que no ha muerto

y ese algo me hace buscarte.

marina: [llora]

alberto: yo reconozco

que a veces busco maneras tontas

de acercarme a ti.

esa primera vez que me viste

a los ojos, esa imagen

no se me ha borrado.

todas las noches la sueño,

todas, todas las noches

sueño que tú y yo regresamos.

yo sé que es muy tonto,

que es muy estúpido,

pero no lo puedo evitar, marina.

no quiero evitarlo.

no quiero.

perdóname.

perdóname.

a ver, de este lado, coach.

¿todo bien, todo controlado?

pa' el último round, ¿eh?

venga.

>> ¿ya viste?

>> ey, ¿qué onda?

qué bueno que ya llegaron, ¿eh?

nada más acomódense ahí

donde puedan y disfruten

del espectáculo.

se va a poner buena.

>> ah, espérate, está chido

esto, ¿eh?

¿vas a boxear hoy o qué?

pues, yo creo que sí, ¿eh?

nomás que no he encontrado

un buen retador.

las peleas son de tres rounds,

tres minutos, así que a ver

si alguien se anima, ¿no?

todos: [hablan a la vez]

>> bueno, ¿tú qué?

>> no, a mí no me gustan

las peleas, me lo evito.

gracias.

>> bueno, pues ahí donde puedan

tener mejor vista, ¿eh?

listo, señores,

se acabó el descanso.

[gritos]

marina: [golpea]

ni crea que con ese discurso

voy a olvidar su cobardía.

alberto: pero ese beso me dijo

que aún sientes algo por mí,

¿me equivoco?

marina: no, no se equivoca.

y créame que me ha costado

mucho trabajo olvidarme,

olvidar cuánto lo amé.

y todos los días enfrento

esta misma batalla

entre mis sentimientos.

pero ¿sabe qué?

es más fuerte que usted

no haya querido criar conmigo

a nuestro hijo.

y, por favor, ya déjeme en paz.

y ayúdeme a olvidar.

alberto: no puedo, no puedo,

no después de lo que acabamos

de sentir.

marina: pero yo no quiero más.

ya no quiero volver a crear

castillos en el aire

para luego caer, porque ya

lo viví y me duele mucho.

así que así estamos mejor.

cada uno por su lado.

listo.

>> guau, ¿en serio vas a pelear?

>> claro, ahora sí voy, ¿eh?

>> no seas payaso,

tú no te vas a subir ahí.

paulino: ¿cómo, hermanita?

¿qué pasó?

todos: [hablan a la vez]

>> ¿sí te animas

o te vas a rajar?

no, yo paso, a mí solo me gusta

ver las peleas.

>> te vas a rajar, ya sabía.

ven acá, lino.

irespetable público!

[aplausos]

en esta esquina...

lino...

todos: [hablan a la vez]

[gritan]

lucrecia: alberto,

te estaba buscando.

¿qué haces aquí solito?

alberto: pensando en mil cosas.

pensando.

lucrecia: mm...

pues, luego me cuentas.

te está buscando tu mamá,

quiere bailar contigo.

alberto: ¿sí?

lucrecia: sí.

alberto: ahora bailo con ella,

sí.

[campana]

[bullicio]

>> uno, dos, tres...

cuatro, cinco, seis...

iorale, lino, levántate!

isiete, ocho, nueve!

prudencia: mi amor,

¿te sientes mejor?

marina: no, mamá, la verdad

es que no me siento muy bien.

quiero ir a buscar

al doctor ricardo.

prudencia: ¿por qué

no le marcas?

marina: sí, gracias.

prudencia: ¿por qué

no te compras uno?

marina: mamá,

porque no lo necesito.

nada.

gracias.

[suspira]

alberto: [carraspea]

¿bailamos?

prudencia: sí, claro.

lucrecia: bailen.

marina: permiso, voy a ir

a buscar al doctor bazán.

lucrecia: pero van a regresar,

¿no?

marina: no lo sé.

permiso.

oye.

[bullicio]

>> iuno, dos, tres, cuatro,

cinco, seis, siete, ocho,

nueve, diez!

[aplausos] [gritos]

ahora sí, señores, la pelea

estelar de la noche.

¿quién se anima a subir a pelear

con su servidor?

paulino: no, pues, se me hace

que el erasmo sí es bueno

pa' los trancazos.

nadie se anima a retarlo.

>> ¿le entras o no al quite?

>> y, yo le entro.

>> y sin careta.

marina: doctor bazán,

qué bueno que ya regresó,

¿cómo le fue con el paciente?

ricardo: el paciente está

complicado, voy a tener

que entrar a quirófano,

pero si quieres, de camino

te llevo a tu casa.

marina: sí, por favor,

ya vámonos,

ya no quiero estar aquí.

[música]

[música]

yolanda: erick, tú no sabes

nada de esto.

es más, ni siquiera

creo que sepas pegar.

por favor, bájate.

no te vayan a dar un mal golpe

que te deje tonto.

erick: ya estoy aquí,

a ver cómo nos va.

paulino: erasmo, oye,

no lo vayas a surtir muy gacho

al erick, no te vayas a pasar

de lanza.

ana: sí, no lo vayas a dejar

como su santo cristo.

erasmo: ahí nos vemos,

que ya me están anunciando.

>> en esta esquina, erasmo

"el rayo veloz".

[aplausos]

en esta otra, erick

"el pan blanco" muñoz.

[aplausos] [chiflidos]

paulino: ¿qué pasó, hermanita?

¿a quién le vas?

yolanda: no, a ninguno.

¿le dijiste a erasmo

que no se pase con erick?

paulino: ah, pues, le dije,

pero de eso a que me haga caso

es muy diferente,

¿eh, hermanita?

erasmo: acuérdate que tenemos

una apuesta.

erick: venga.

>> ya saben,

no quiero golpes bajos,

mucho cuidado con la cabeza,

cuando diga fuera, fuera.

choquen los guantes,

en sus esquinas.

vamos.

[campana]

[gritos]

marina: ricardo, perdóname.

ricardo: ¿por qué, qué pasa?

si hay alguien que te debe

una disculpa, ese soy yo

por dejarte sola.

marina: ricardo,

alberto me besó.

prudencia: no, esta música

no me gusta nada.

alberto: seguramente

es otro género.

debieras de aprender.

prudencia: oye, ¿y marina?

lucrecia: me dijo que iba

a buscar a ricardo,

porque no la estaba pasando

muy bien sin él.

prudencia: ¿por qué, si entre

ellos no hay nada?

lucrecia: bueno, por ahora,

prudencia.

estoy segura de que marina

está interesada en ricardo.

basta fijarse en cómo lo mira.

y lógico, es muy agradecida.

prudencia: pues sí,

me encantaría que se enamorara

otra vez.

y si es de una persona

como ricardo, mejor.

lucrecia: perdón,

pero no entiendo por qué tanta

familiaridad con ella.

prudencia: ¿alberto

no te ha contado?

marina es mi hija

y de luis.

erasmo: se la pasa corre

y corre.

>> vámonos, fuera, secos,

vámonos.

¿listos? vámonos.

[campana]

[bullicio]

yolanda: no te dejes, dale,

regrésalo.

por abajo.

ana: yola, no puedes apoyar

a los dos.

paulino: sí, hermanita, decídete

por uno nada más.

yolanda: no, voy a los dos.

[grita]

erick, tápate bien.

duro, duro, duro.

itápate bien!

alberto: pues, no,

no le dije que marina

es una ocaranza,

no se lo dije.

lucrecia: sí, ha sido

una gran sorpresa enterarme así.

prudencia: bueno, perdón,

perdón por la indiscresión.

no quise causarte un problema

con tu novia.

lucrecia: no, no te preocupes.

seguramente tienes algunas

razones más importantes

para no decirlo.

prudencia: bueno,

los dejo un momento.

lucrecia: ¿necesitas algo?

prudencia: no, no te preocupes.

siéntate.

lucrecia: siéntate.

¿me puedes explicar

por qué marina es la verdadera

hija de los ocaranza?

alberto: [suspira]

ricardo: [balbucea]

marina: ricardo, espérate,

¿adónde vas?

iricardo, ricardo!

ricardo, ¿adónde vas?

iespérame!

[música]

[música]

alberto: ay, hombre.

lamento mucho no haberte dicho,

pero es que no podía.

lucrecia: ¿no podías? ¿por qué?

alberto: bueno,

porque nadie me habría creído

esa historia y, segundo,

porque me lo había pedido luis.

como un favor especial.

pero bueno, ahora que sabemos

lo que le ha hecho a toribio,

no tiene mucho caso callarlo,

¿verdad?

lucrecia: entiendo.

pero eso me sorprendió mucho,

alberto.

sobre todo porque dijimos

que íbamos a ser sinceros,

alberto.

>> hijita,

te tengo una sorpresa.

te voy a presentar

al doctor izaguirre,

un gran psicólogo.

alberto: vayan,

yo voy por una bebida.

[bullicio]

[campana]

paulino: erasmo, erasmo.

oyeme, a ver, espérame.

ya, esta pelea es una payasada.

clarito se ve que el erick

no puede más, velo.

erasmo: es un collón,

pero vas a ver que ahorita

me lo bajo.

paulino: no, no, es que por eso

está la cosa ahí mal.

esto es profesional, hombre,

un deporte.

tú ya agarraste saña con él.

erasmo: no me importa, ¿sí?

es eso o tengo que andar

correteando por todos lados.

paulino: pues, ahí está la cosa,

nada más te vas a cansar.

¿por qué no declaramos

un empate y ya?

erasmo: ¿qué te pasa,

estás loco?

¿cómo un empate?

no, ¿con el riquillo?

no.

ahorita me lo voy a noquear

para que yola vea

quién es más hombre.

paulino: no,

si lo estás haciendo

por mi hermanita, estás mal,

¿eh?

nada más te estás viendo

como un abusivo.

la neta, mira, por aleta.

yolanda: eso, erick,

vas muy bien.

te estás defendiendo y vas

de un lado a otro.

lo estás haciendo muy bien.

ana: sí, gracias a eso

se está defendiendo

de todos los trancazos.

erick: sí, yo le acepté el reto

a erasmo, no voy a quedar

como un cobarde con él.

yolanda: ya se lo demostraste,

así que para de pelear

así nadie sale lastimado.

erick: no, morenaza,

ya estoy aquí

y tengo que terminar.

ana: pero si te ves

bien cansado,

no puedes ni respirar.

no vaya a ser que te agarre

desprevenido.

erick, a mí no

me tienes que demostrar nada,

en serio, eres un lindo conmigo

y ganes o pierdas,

nada va a cambiar.

erick: tal vez, para ti no,

pero para mí sí.

¿y sabes que es lo más padre

de esto, morenaza?

saber que te preocupas por mí.

todos: [hablan a la vez]

[campana]

[bullicio]

ricardo: ¿podemos hablar

un minuto?

alberto: ¿me disculpan?

¿qué?

ricardo: marina me acaba

de decir lo que hiciste.

alberto: y no me arrepiento.

ricardo: vamos afuera si no

quieres que te parta la cara

delante de toda la gente.

alberto: calma, calma,

no nos conviene

hacer un escándalo,

ni a ti ni a mí.

ricardo: tuviste los pantalones

para besarla, espero

que los tengas para ir afuera.

alberto: vamos.

>> alberto es un médico

muy dedicado.

cada vez me sorprende má.

prudencia: la verdad

es que trabajar a su lado es,

para alberto, uno de sus mayores

logros.

>> aquí el más benificiado

he sido yo.

>> ¿me permiten?

quiero presentarles a uno de

los benefactores del hospital.

>> ¿nos disculpan?

prudencia: claro, por favor,

adelante.

todos: [saludan]

>> a ver, vente pa' acá.

marina: no, yo no, gracias.

¿te fijaste que alberto

salió con el doctor bazán?

me preocupa que vaya a pasar

algo entre ellos.

luis: ¿por qué?

prudencia: no sé, tal vez,

ricardo se molestó

porque alberto bailó con marina.

luis: pero ¿por qué

se va a molestar,

si ellos no son nada?

prudencia: bueno, porque ella

no quiere.

luis: no, mi prude, ella sigue

hasta las manitas por mi hijo.

voy a cambiar esto,

ya no tiene nada.

si está buscando

a ricardo bazán, acaba de salir

con el doctor ocaranza.

marina: ah,

está bien, muchas gracias.

y perdón, pero ya me tengo

que ir, doctor,

gracias por la invitación.

con permiso, gracias.

prudencia: ¿qué te dijo marina?

>> no sabía que conocías

a esa muchacha.

prudencia: claro, es mi hija.

ricardo: te di una oportunidad,

alberto.

te pregunté si te interesaba

marina para que me lo dijeras

de frente,

pero no tienes los pantalones

para decirlo.

¿y ahora quieres reconquistarla?

marina no es una mujer

con la que puedes jugar

cuando se te da la gana.

alberto: a ver, ella y yo

tenemos una historia.

tú no tienes idea de las cosas

que hemos vivido.

además, estoy seguro

de que todavía me ama.

ricardo: ella está tratando

de superar

todo lo que le hiciste.

no la hagas volver a vivir

otro infierno.

alberto: ieso es entre marina

y yo!

ricardo: ya te di

una oportunidad, alberto.

se te acabaron.

marina tiene un hombre

que le defienda y va a luchar

por ella contra quien sea.

alberto: no tenemos

por qué irnos a los golpes.

yo no pienso jugar con ella,

¿me escuchas?

ricardo: eso no te da el derecho

de faltarle el respeto

cuando se te da la gana.

eres el novio de lucrecia,

no seas cínico.

alberto: ino pienso discutir

contigo!

[música]

[música]

marina: ioigan, por favor,

dejen de pelear!

ricardo: este tipo no va

a volver a faltarte el respeto

ni a besarte.

marina: ricardo, por favor,

te lo suplico,

cualquiera puede salir

y verlos pelear así.

marina: iricardo, detente!

alberto: pégame.

ricardo: estás advertido,

alberto.

te acercas a mi consultorio

y te recibo a golpes.

vámonos, marina.

vámonos.

es un imbécil.

es un imbécil.

>> ¿entonces alberto

es adoptado?

y supongo que marina

no es hija de luis.

luis: por supuesto que es hija

de los dos, hernando.

bueno, es una historia muy larga

de contarte,

después te la contaré.

hernando: me parece increíble.

prudencia: y conociendo a luis,

sabrás que no quiere que esto

se sepa.

hernando: por mí

no te preocupes, prudencia.

te agradezco la confianza.

prudencia: mira, te lo digo

porque no quiero que vuelvas

a poner en duda la honestidad

de mi hija.

hernando: precisamente hoy

le ofrecí una disculpa.

ahora veo de dónde sacó

su belleza.

prudencia: gracias.

luis: mucho bli bli, ja ja ja,

ahora yo también quiero saber

cuál es el chiste.

hernando: solo comentábamos cómo

ha pasado el tiempo.

¿te acuerdas cuando los dos

pretendíamos a prudencia?

prudencia: [ríe]

hace mucho tiempo.

hernando: de verdad

que te llevaste

a la mujer ideal.

ambos: salud.

[bullicio]

ana: ¿por qué no apoyas

a ninguno de los dos?

yolanda: ya se pasaron

de necios.

yolanda: ino, erasmo!

>> ya, ya, ya.

[campana]

esquina, esquina.

marina: ricardo, no debiste

haberle buscado pleito

a alberto.

ricardo: ¿cómo no, si se atrevió

a besarte, marina?

por dios.

a ver, ¿ahora qué?

¿va a pensar que puede besarte

cuando se le da la gana o qué?

marina: no, ricardo,

yo le di una cachetada

y le dije que no me podía volver

a insistir más.

ricardo: yo le dije lo mismo,

marina, y ya ves, alberto

no tiene palabra.

no tiene palabra.

debiste dejarme ponerlo

en su lugar.

además, ¿qué hacías sola

en el jardín?

marina: estaba mareada

y necesitaba tomar

un poco de aire.

tú ya sabes que no estoy

acostumbrada a beber.

ricardo: todo es mi culpa

por ir a atender esa emergencia.

marina: no, no digas eso,

ricardo.

era tu responsabilidad.

yo no te quiero quitar

más tiempo.

ya te dije que puedo tomar

un taxi para ir a mi casa.

ricardo: ¿tú crees

que puedo operar en este estado?

le voy a hablar a un colega

para que me cubra y te llevo

a tu casa.

andale, ándale.

>> según la puntuación

y los golpes en esta pelea,

el ganador es...

ierasmo!

[aplausos]

todos: [gritan]

>> dénse la mano deportivamente.

orale, muchachos.

erick: no me pudiste derribar

en tres rounds, ¿eh?

así que todavía tengo derecho

a invitar a yola a salir.

erasmo: te aconsejo que mejor

no lo hagas.

>> bueno, ya, ya.

ey.

con esta pelea damos

por terminadas las contiendas

de esta noche.

muchas gracias a todos

los que asistieron y también

a los que participaron.

[aplausos]

erasmo: este cuate

es puro fantoche.

erick: si nada más me pegaste

dos o tres golpes.

erasmo: pues no son tres--

todos: [hablan a la vez]

paulino: ya ganaste, ya ganaste.

ahí nos vemos.

sí, ya, vamos.

erasmo: ya, me voy a cambiar,

pues, me voy a cambiar.

erick: yo también

voy a cambiarme.

paulino: ¿qué pasó, papá?

ana: paulino, ¿por qué no vas

con ellos?

no vaya a ser que se peleen

en el baño.

ay, yolita,

tienes un gran problema.

los dos derrapan por ti.

yolanda: con los dos voy

a hablar seriamente.

>> te digo que alcancé a ver

al doctor bazán

buscando a alberto.

y los dos se fueron a la calle.

lucrecia: sí, papá, pero no

entiendo por qué ni para qué.

no lo sé.

además, ellos

no tienen ninguna relación.

por culpa de marina

ya no se hablan.

>> ahora entiendo

por qué ricardo llegó con cara

de pocos amigos.

lucrecia: voy a salir

a buscarlo.

>> momento, mi hijita.

ambos: [hablan a la vez]

>> ahí está.

alberto: hola.

lucrecia: ¿dónde estabas?

alberto: una disculpa,

creo que algo me cayó mal.

>> vi que saliste

con el doctor bazán.

¿algún problema con él?

alberto: no.

sí, tuvimos una pequeña

discusión, nada importante.

creo que será mejor

que nos vayamos, ¿está bien?

lucrecia: mi amor, la fiesta

está comenzando.

¿por qué mejor no te doy

una pastilla

y ya se te quita todo?

alberto: no creo que te vaya

a hacer efecto.

¿por qué mejor no te quedas

con tu papá y disfrutas?

una disculpa.

>> si te sientes mal,

espero que te mejores.

alberto: sí, con permiso.

>> hijita, eso fue mucho más

que una discusión.

lucrecia: ricardo

está exagerando las cosas, papá.

>> y tú las estás tomando

muy a la ligera.

ricardo: marina, no quiero

que te quedes con un mal sabor

de boca.

te juro que no quería

que la noche terminara así.

marina: claro que no,

fue muy lindo convivir

con todos los doctores

y que se hayan portado

tan amables conmigo.

ricardo: bien dijo

el director general,

los doctores no pueden

resistirse a la belleza

y tú fuiste la reina

de la noche.

gracias por acompañarme.

marina: no, al contrario,

gracias a ti.

soy yo la que está agradecida.

y no voy a permitir

que lo que pasó arruine

este bello recuerdo.

ricardo: haces bien.

¿te parece si mañana te hablo

y hacemos algo?

buenas noches, marina.

[música]

[música]

[alerta de texto]

>> ay, doctor, me levanté

a hacerme un tecito,

pero oí ruidos.

¿qué hace levantado a esta hora?

>> mañana me internan

en el hospital.

alberto: busco maneras tontas

de acercarme a ti.

esa primera vez que me viste

a los ojos.

esa imagen no se me ha borrado.

todas las noches la sueño,

todas, todas las noches

sueño que tú y yo regresamos.

marina: ¿me seguirá amando?

¿tú crees que tu papá y yo

podamos volver a estar juntos?

>> pero ¿por qué se va a

internar, doctor, si yo lo veo

más sano que nunca?

>> voy a tratar de resolver

todos mis problemas.

y me van a practicar una cirugía

estética.

>> no, pero si usted siempre

ha dicho que es muy riesgoso.

>> estoy dispuesto a tomar

ese riesgo.

>> no, doctor, por favor,

no lo haga.

¿para qué exponer su vida?

>> está decidido.

>> bueno, si es así,

no se preocupe,

yo voy a estar con usted

todo el tiempo y lo voy a cuidar

como nunca.

>> no quiero cerca a nadie.

ni siquiera vas a saber dónde

estoy internado.

>> no sea así, doctor,

alguien tiene que cuidarlo.

por favor, déjeme que sea yo.

>> para eso

están las enfermeras, no tú.

y ya estás avisada.

erick: lo bueno es que nada más

fueron tres rounds.

si hubieran sido cuatro,

no la libro.

alberto: no, es que nada más

a ti se te ocurre subirte

a un ring a pelear,

cuando ni siquiera sabes

cómo pelear.

erick: ¿y qué, quedar

como un cobarde frente a yola?

alberto: nunca te vi hacer tanto

por una niña.

erick: es que ella es diferente,

hermano.

mira, mientras más la trato,

más me gusta.

aparte, no le importa si tengo

dinero o no, si soy doctor--

alberto: ay, mira,

es porque te ve como un amigo.

erick: obvio no.

esas cosas no le importan.

ahora entiendo lo que tú sentías

por marina.

alberto: y hablando de marina,

no sabes lo que pasó

en la fiesta.

erick: obvio, se portó

supercortante.

alberto: no, la besé.

erick: [ríe]

alberto: sí.

marina: lo que menos me esperé

es que alberto me siguiera

hasta el jardín.

y ya no se si fueron

las copas de vino

o todas las cosas lindas

que me dijo,

que ese beso sucedió.

yolanda: ay, amiga.

marina: sí, por un segundo

volví a sentir sus labios

con los míos, sus brazos fuertes

rodéandome por la cintura,

su olor.

en ese instante, yo hubiera

querido regresar el tiempo

como cuando estábamos juntos

y éramos tan felices.

pensando que nuestro amor

lo podía todo.

yolanda: qué condenado,

haciéndote ruido en la oreja

cuando tiene un compromiso

con otra.

marina: sí, ya lo sé, yola,

pero en ese beso

yo sentí que todo

lo que me decía era sincero.

lo estuve recordando

toda la noche.

yolanda: amiga, es que ha sido

el único hombre en tu vida.

y la verdad, no sé qué pretende

al buscarte.

el ya tiene una vida hecha

y tú ya estabas muy tranquila

y mira ahora.

marina: sí, ya sé, pero anoche

me di cuenta

de que lo que siento por él

todavía no ha muerto, yola.

y por más que he tratado

de olvidarlo, sigue aquí adentro

de mí tan vivo

como el primer día.

y no sé, no puedo dejar

de pensar que a lo mejor él y yo

todavía tenemos una posibilidad.

yolanda: no, marina, por favor,

no caigas en su juego.

quien te lo hace una vez,

te lo hace dos veces.

marina: pero él aceptó que todo

lo hace para tenerme cerca.

me dijo que lucharía por mí,

que haría lo que fuera

por recuperarme y que yo era

su felicidad.

yolanda: ¿y tú le crees?

marina: el dice

que desde que volvió a verme,

sueña conmigo, sueña con tenerme

a su lado.

ay, yola, yo también sigo

soñando con él.

yolanda: todo eso suena

muy bonito, pero son palabras

y te lo tiene que demostrar

con hechos y tiene que aceptar

tus condiciones.

como que reconozca a rafita

como su hijo y que mande a volar

a la tal lucrecia.

marina: bueno, pues sí,

eso sí.

yolanda: mientras no haga

lo que tiene que hacer,

tú no te acerques a él,

manténlo a distancia

como lo has hecho hasta ahora.

déjalo que te demuestre el amor

que dice tenerte.

erick: con todo

lo que le dijiste, obvio,

te dio una cachetada.

alberto: sí, esa fue su reacción

al beso.

ni yo mismo pensé que me iba

a atrever a hacer eso.

erick: estás loco.

alberto: sí, sí, estoy loco.

pero ese beso me dijo

que marina todavía me ama.

erick: se nota que no ha podido

olvidarte.

alberto: sí, por eso terminó

prácticamente rogándome

que me aleje de ella,

que no la vuelva a ilusionar.

erick: pues, mira, hermano,

decidas lo que decidas,

acuérdate que tienes novia.

¿o qué, ya se te olvidó

lucrecia?

alberto: no, no, por eso

voy a hablar con ella.

erick: ¿y qué le vas a decir?

alberto: lo que pasó.

erick: ¿que te besaste

con marina?

alberto: claro.

lucrecia sabe que marina marcó

mi vida.

es una mujer sensata, madura.

erick: ay, hermano, pues,

suerte con eso.

por más madura que sea lucrecia,

yo no creo que suelte

tan rápido.

[celular]

alberto: es el doctor...

erick: uy, tu jefe.

alberto: buenos días, doctor.

>> alberto, necesito hablar

muy seriamente contigo.

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