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Sin Tu Mirada Capítulo 64

Univision21 Jun 2019 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

[música]

ricardo: marina,

creo que me estoy enamorando

de ti.

marina: doctor, por favor,

no me haga esto, se lo suplico.

ricardo: marina,

yo quiero tenerte cerca,

quiero--quiero protegerte,

quiero--quiero cuidarte.

marina: doctor.

doctor, por favor, ¿qué hace?

de verdad, no puedo.

ricardo: a ver, si me dieras

la oportunidad, marina.

marina: doctor, usted no sabe

lo que yo he vivido,

no tiene ni idea

de lo que he vivido,

con permiso, me tengo que ir.

[golpe]

ricardo: a ver, ten cuidado.

marina: no me toque.

lucrecia: qué bueno

que le hayas dicho a mi papá

que ya somos novios

porque somos novios, ¿verdad?

alberto: bueno, en realidad,

fue que él nos escuchó hablando

a mí y a erick.

lucrecia: bueno, pero seguro

le encantó, ¿verdad?

a que sí.

alberto: tú sabes mi situación,

yo quiero ser honesto contigo,

no quiero que pienses otra cosa.

lucrecia: alberto, yo ya sé

lo que significa esa mujer

para ti.

aunque no me hayas hablado

de ella.

alberto: y disfruto mucho

estar contigo, me encanta,

me encanta, pero yo no sé

a dónde va a ir esta relación,

¿sabes?

lucrecia: pues supongo que hay

que dejarlo en el destino, ¿no?

o ¿no?

alberto: pues sí.

hortensia: qué gusto que estés

aquí, lino.

no sabes cómo anima ver

gente del pueblo por acá.

paulino: gracias, horte.

igual, igual.

oye, ¿la señora está?

hortensia: no.

salió desde temprano,

pero si quieres

déjame sus papeles

y yo se los paso

para que los firme.

paulino: pues es que don luis

me los encargó mucho,

ya sabes cómo es el patrón,

que si se van a perder

estos papeles, imagínese.

susana: hortensia,

yo atiendo a este joven.

hortensia: permiso.

susana: si crees

que este truquito te va a servir

para ver a mi hija,

de una vez te digo--

paulino: mire, señora,

su hija ya no me interesa

y ya se lo dejé muy clarito.

susana: [ríe]

mugroso, y todavía te pones

tus moños, pero de todas maneras

mi vane ya tomó el rumbo.

¿sabes que se va a casar

muy pronto?

paulino: sí, me lo dije,

la felicité de hecho.

susana: ¿cuándo hablaste

con ella, dónde se vieron?

paulino: hace ratito nos vimos

y ya, ¿cuál es el problema?

¿tiene algo más que decirme?

¿no? con permiso.

susana: más vale

que no te acerques a esta casa

mientras mi hija viva aquí,

ranchero asqueroso.

damiana: entonces ¿qué crees?

el doctor sotero

estará vendiendo la casa o ¿no?

margarito: mira, sin tomarlo

de una manera oficial,

brian, ¿te acuerdas del

muchachillo del café-internet?

encontró que la casa del doctor

está en venta

en una página extranjera.

damiana: eso seguramente

lo está haciendo para engañar

a la gente en balde.

mi hija dice

que no nos debemos preocupar

y que tengo que estar tranquila,

pero ¿tú qué crees?

¿no se habrá venido para la casa

y ya?

margarito: pues eso sí

sabrá dios, acuérdate

de que ese hombre se encierra

piedra y lodo de repente

y aparece días después.

damiana: ¿me podrías averiguar,

por favor?

bueno, muchas gracias, eh.

te mando un abrazo,

cuídate mucho.

margarito: igualmente para ti.

y saludos a marina.

cuídate.

damiana: ya pasó,

chiquito lindo.

sh, sh, sh.

rafael: [llora]

susana: dime la verdad,

¿vas a comer con lucrecia?

vanessa: ay, qué intensa.

que sí.

¿quieres ir conmigo

para estar segura?

¿te doy la dirección,

qué quieres?

susana: mucho cuidado

con volver a las andadas,

eres una mujer comprometida.

vanessa: no voy a buscar a lino,

si eso es lo que te preocupa,

mamita.

susana: maldita la hora

en la que entró a trabajar

de chófer con luis.

vanessa: [resopla]

marina: [llora]

[llora]

[llora]

[llora]

baldomero: mari, ¿qué pasó?

¿qué tienes?

¿qué?

marina: el doctor,

el doctor bazán me dijo

que está enamorado de mí.

[llora]

ricardo: fue un impulso, mamá,

se lo tenía que decir,

pero no entiendo

por qué reaccionó así.

encarnación: la asustaste, hijo.

ricardo: encima--encima

de imbécil quise besarla.

hazme el favor.

encarnación: [gime]

y dices que la acelerada soy yo.

ricardo: a ver,

no la quería ofender,

no quería que se sintiera mal,

no quería que pasara un mal--

encarnación: ya, tranquilo,

tranquilo.

mañana que venga a trabajar

arreglas las cosas con ella.

ricardo: sí.

sí, sí, sí.

encarnación: [suspira]

al principio

tenía otro concepto de ella,

pero marina me gusta para ti,

hijo.

es una buena muchacha

y mira lo que ha hecho por mí.

la ha devuelto la vida

a esta viuda solitaria.

ricardo: sí, es una mujer

increíble.

encarnación: por eso,

yo estoy segura

de que te va a dar

la oportunidad que te mereces.

baldomero: pero ¿qué te hizo?

¿te tocó?

marina: no, no, no me tocó,

solo me quiso--me quiso besar

y--y yo no lo dejé.

baldomero: pues ahorita

me va a escuchar ese infeliz.

marina: no, ya, baldo,

por favor, ya vámonos.

yo no quiero regresar a su casa

y ya le dije

que no quiero nada con él,

pero--pero es que ahora

yo ya no quiero regresar ahí,

yo no puedo regresar a su casa.

yo no puedo.

baldomero: [gime]

tranquila, marina,

por favor, mira, tranquilízate.

marina: [llora]

me voy a ir.

[llora]

[pitidos intermitentes]

doctor: rápido,

aplicación de adrenalina

directa al corazón.

isauro: ¿en dónde estoy?

doctor: tranquilo, señor.

todo está bien.

isauro: ¿por qué?

¿por qué estoy vivo?

¿por qué estoy vivo?

no quiero...

no quiero estar vivo.

enfermera: sh, sh, sh,

tranquilo, tranquilo.

tranquilo, todo va a estar

bien, tranquilo.

paulino: como doña prudencia

no estaba en la casa, patrón,

yo mismo le traje los documentos

de regreso, no se los quise

dejar por ahí.

luis: ¿a dónde se fue?

¿hablaste con angustias?

paulino: no, no, patrón,

la que me habló

fue una chica de servicio.

luis: seguramente angustias

se va con mi mujer.

está bueno, yo me encargo.

paulino: con su permiso, patrón.

luis: [gime]

vanessa: o sea, qué bueno

que alberto y tú ya anden.

me da muchísimo gusto

que él siga mi ejemplo

y que por fin

le dé vuelta a la página.

lucrecia: bueno,

no nos estamos casando.

vanessa: es mejor así.

a alberto cero le gusta

las presiones.

lucrecia: yo te digo algo,

al principio yo veía a alberto

así como un freak, pero ahora

que lo estoy conociendo más,

no sé, me encanta, me encanta.

vanessa: o sea, juras.

lucrecia: te prometo.

sí, pero ¿sabes qué?

hay algo que me hace ruido.

bueno, más bien alguien.

vanessa: ¿qué te ha contado

alberto?

lucrecia: nada.

nada, ese es el problema.

cada vez que le--

pues le platico y le intento

sacar un poco de conversación

y de que me hable de esa mujer,

pues se encierra.

vanessa: ya sé, es que a alberto

no le gusta hablar de marina.

lucrecia: ¿marina?

así se llama.

vanessa: sí, pero la verdad,

no te angusties.

alberto se está dando un chance

contigo y eso es buena señal.

lucrecia: no, yo sé que sí,

pero pues si esa tal marina

va a estar haciendo sombra

entre nosotros,

pues la verdad sí me gustaría

saber un poco más de ella.

¿tú me puedes contar algo?

vanessa: pues no creo

que a alberto le encanta

la idea de que yo te diga

sobre ellos, sobre su pasado.

lucrecia: no, no, no,

o sea, puedes estar

totalmente tranquila,

que yo no voy a contar nada.

te prometo que no voy a decir

nada.

es más,

yo solo le estoy haciendo--

solo lo estoy haciendo

más que nada porque quiero saber

a qué fantasma me estoy,

pues, enfrentando, ¿no?

vanessa: qué raro, ¿no?

como que todos tenemos

fantasmas del pasado.

lucrecia: sí.

pero yo no dejo

que mis fantasmas me afecten.

vanessa: mira, lo que te puedo

decir es que no te tienes

que preocupar por marina.

ella fue la que lo mandó

a volar.

ella no quiere saber nada de él,

así que no te preocupes.

lucrecia: gracias.

[música]

sofía: ♪ porque en tus besos

descubro matices

que llevan mi cuerpo

a sentir lo más simple

guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón

siempre

sé mi protector

regálame

una vida que se encienda

con tu luz

muéstrame una vida entera

llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza

que confiaré en tus besos

aquí

me quedo para ser

parte de ti

llévame a donde tú quieras

búscame un lugar perfecto

cuida que jamás se rompa

este corazón

que entrego hoy aquí

que desde ahora es solo para...

ti

abrázame

sin tu mirada

no podré seguir ♪

damiana: pero ¿cómo que vas

a renunciarle al doctor, hijita?

pues ¿qué pasó?

marina: ay, ma, pues es que--

baldomero: pues es que marina

y la señora

hicieron una travesura

y el doctor se enojó mucho.

marina: sí.

damiana: ay, bueno,

pero ¿tanto como para renunciar?

pues ¿qué hicieron, hijita?

¿eh?

¿no hay nada

que se pueda solucionar hablando

o qué?

y ¿ahora cómo le vas a pagar

la operación?

marina: no sé, mamá,

ya veré cómo,

pero por ahora es mejor así.

bueno, con permiso,

voy a ir a darle de comer

a mi bebé.

gracias por el té.

damiana: de nada, mi hijita.

baldomero: ¿qué?

¿por qué me miras así?

damiana: pues porque aquí

está pasando algo muy raro.

baldomero: pues nada,

lo que pasa es que esa señora

sí está muy loca.

susana: oye, luis,

y ¿por qué volviste a contratar

a ese muchacho paulino?

¿no te había quedado mal?

luis: no, la verdad no,

su cosecha orgánica

promete mucho.

el chamaco sabe lo que hace.

susana: pues no sé,

a mí como que me da mala espina.

es medio engreído, ¿no?

de los que no obedece órdenes.

luis: pues hasta ahora

me ha demostrado

que es de confianza.

susana: y si te pidiera

que lo corrieras, ¿lo harías?

[llaman a la puerta]

paulino: ¿se puede?

ana: sí, sí, claro, pasa.

paulino: permiso.

ana: ¿qué pasó?

y ¿esa cara?

¿no te fue bien

en tu primer día de trabajo?

paulino: no, pasó justo

lo que no quería que pasara.

ana: la viste.

paulino: sí.

me encontré con vanessa

y solamente cruzamos

dos, tres palabras

y con eso bastó

para que me moviera

todo lo que siento por ella.

marina: confía en mí, chiquito.

vamos a salir adelante, eh.

cada vez puedo ver mejor.

damiana: mi hijita.

marina: ¿qué pasó, ma?

damiana: te buscan.

ricardo: hola, marina.

marina: doctor bazán.

ricardo: por favor,

necesito hablar contigo.

damiana: los dejo solos.

estoy aquí afuera, hijita.

ricardo: quiero pedirte

una disculpa, te juro

que no te quería ofender,

ni que te sientas acosada,

ni nada por el estilo.

marina: no, doctor, créame,

la responsabilidad es mía

por no haberle contado

cosas de mi vida.

mi chiquito.

ricardo: es...

¿es tuyo?

marina: sí.

mi chiquito.

sí, es mi hijo.

y de alberto ocaranza.

marina: entonces...

entonces ¿nuestro matrimonio

no existe?

alberto: depende de nosotros,

de que queramos seguir casados,

marina.

marina: pero ¿cómo vamos

a estar casados, alberto,

si ni siquiera nos ponemos

de acuerdo en lo más importante,

que es este bebé

que estoy esperando?

alberto: bueno, podemos buscar

a alguien que nos ayude

a resolver nuestras diferencias

como pareja, no sé, marina.

ay, ¿por qué no puedo dejar

de pensar en ti?

tú fuiste la que no hizo nada

para salvar este matrimonio.

ricardo: alberto me dijo

que estaban casados,

pero, la verdad, no le creí.

pensé que hablaba

por puro resentimiento.

marina: y ¿cuándo habló con él

de mí?

ricardo: se enteró

de que te operé y me reclamó

no haberle avisado.

marina: y ¿a él qué le importa

mi vida, doctor?

ricardo: bueno, eso le dije,

le dije que no tenías ganas

de que él se enterara

por nada del mundo.

marina: pues sí, doctor,

estuvimos casados, pero--

pero hasta eso resultó ser

falso.

ricardo: ¿cómo, te engañó?

marina: no.

no.

un error en el trámite

hizo que nuestra acta

no tuviera validez.

pero ¿sabe qué?

eso ya no importa.

alberto me causó mucho dolor

y mucha tristeza.

ricardo: a ver, marina,

¿alberto te abandonó

sabiendo que estabas embarazada?

marina: es que nos pasaron

muchas cosas, doctor.

el tenía que tomar una decisión,

tenía que confiar en ese amor

o nada.

y fue nada.

así que yo lo saqué de mi vida.

pero ¿sabe qué?

yo voy a sacar adelante

a mi hijo,

como muchas madres solteras

que hay en este país,

porque a mi bebé

no le va a faltar nada,

porque tiene a su mamá.

ricardo: marina, marina,

no me tienes que contar

nada más.

yo entiendo, a alberto

se le hizo fácil conquistarte

para luego no hacerse cargo

de las cosas.

marina: es que su amor fue

tan chiquito.

perdóneme si no le compartí

esta historia,

pero es que yo ya no quiero

pensar en eso.

yo necesito olvidarme porque--

porque todavía me duele.

ricardo: bueno, te duele

porque lo amaste.

tal vez lo sigues--

marina: no, no, doctor,

eso sí no.

yo ya no lo quiero.

yo lo voy a olvidar,

así como voy a olvidar todo--

todo lo que me pasó.

ricardo: ¿qué te pasó?

marina: el hombre que me fue

a buscar a la clínica

me violó.

[música]

[música]

[pitidos intermitentes]

isauro: [gime]

enfermera: como tiene el corazón

no debería seguir tomando,

casi se muere, señor.

isauro: ¿quién le dijo a usted

que yo quería vivir?

todo lo que yo quiero

es morirme.

enfermera: debería hacer

terapia.

aquí contamos con ese servicio

y es gratis.

isauro: ¿sabe lo que quiero?

irme de aquí.

enfermera: tranquilo, tranquilo.

no se puede ir

hasta que el doctor

lo dé de alta.

isauro: yo soy doctor

y sé lo que quiero.

[gime]

enfermera: tranquilo, tranquilo,

tranquilo.

tranquilo.

susana: no entiendo

por qué te pones así.

luis: porque no me gusta

que las mujeres se metan

en mis asuntos de trabajo.

susana: yo solo te di mi opinión

sobre paulino.

luis: ino!

me pediste que lo corriera.

susana: bueno, perdón.

tampoco es para tanto.

mejor ven

para que te pida disculpas

como se debe.

luis: iguau!

susana: no es bueno

que te vayas de malas.

ana: a lo mejor te inventó eso

para desquitarse

porque la rechazaste.

paulino: no.

no, me encontré con su mamá

también y me dijo que--

pues que sí,

que se va a casar con otro.

ana: pues entonces no sé, lino.

y si es así, con mayor razón

tienes que pintar tu raya.

paulino: y ¿cómo hago?

¿cómo hago para pintar esa raya,

anita, si todo el mundo

me habla de vanessa?

a donde voy está vanessa.

trabajo con los ocaranza

y ahí está vanessa, ¿qué hago?

ana: pues no sé,

tienes que pensar

en otras cosas, distraerte,

dedicarte a tu música.

no se vale que dejes

que te amargue la vida así.

paulino: me encanta que tú

siempre piensas positivo.

gracias por eso.

marina: y después de todo

lo que me hizo

él sigue obsesionado conmigo.

ricardo: pero, marina, ese tipo

es un cobarde, es un imbécil.

marina: no, créame, doctor,

porque más que inventen

cuentos y chismes,

yo nunca lo vi más

que como un padre.

me dolió tanto darme cuenta

de lo que él quería de mí.

ricardo: te creo, marina.

te creo, lo que no puedo

entender es la actitud

de alberto hacia ti.

marina: es que yo sentí

que el corazón se me partía

en mil pedazos cuando--

cuando lo escuché decirme

que ya no me podía ver

como antes.

me sentí sucia,

me sentí indigna, como si yo--

ricardo: marina, marina,

no fue tu culpa.

no fue tu culpa,

fue culpa del imbécil ese

que anda suelto.

hasta ahora entiendo

por qué la gente no quiere

que se sepa dónde vives.

marina: usted ahora me dio

las armas para enfrentarlo,

para defenderme, doctor.

gracias.

porque ahora si él se me acerca

yo lo voy a poder ver.

ricardo: ¿sabes qué, marina?

ahora que sé todo esto de ti

te admiro mucho más.

marina: el pasado

no se puede cambiar, doctor.

por eso yo me voy a concentrar

en mi presente y mi futuro.

ahora el poder ver me da

tantas posibilidades nuevas.

eso también es gracias a usted.

y no creo que se me ha olvidado

el dinero que le debo

por la operación, eh.

ricardo: ya, marina,

olvídate de eso, ¿sí?

¿qué te parece si mañana

cuando regresas a trabajar--?

marina: no, doctor,

yo no voy a regresar a trabajar.

ricardo: marina, te prometo

que no va a suceder nada

de lo que sucedió.

marina: doctor, yo no quiero

que se haga ilusiones conmigo,

de verdad.

por eso es mejor que renuncie.

ricardo: marina, por favor.

marina: para mí

el único hombre en la vida,

mi gran amor,

es mi hijo.

y nadie más.

paulino: y estuvo difícil,

complicado, pero bueno.

buenas tardes, doña chole.

soledad: buenas.

paulino: ya es noche, ¿verdad?

yo me voy porque tengo que ir--

si no, ya sabes cómo se pone.

ana: sí, si termino temprano

mi trabajo voy al bar

a echarte porras.

paulino: ah, estaría increíble

verte por ahí.

nos vemos, con permiso.

soledad: hasta luego.

tú estás mal, mi hija.

ana: ay, mamá, ¿por qué?

soledad: pues ¿cómo se te ocurre

enamorarte de un cuate

que está enamorado

de otra mujer?

ana: pues no sé, con el tiempo

lo va a superar, ma.

soledad: ay, ajá.

y mientras puede venir

el hombre de tu vida

y tú ni lo pelas

por estar enamorada de este.

ana: pues ¿es que qué hago?

si lo quiero.

soledad: pues poner distancia,

decidir que no y ya.

ana: pues es que no puedo,

mamá, no puedo,

porque soy muy feliz

siempre que estoy con él.

soledad: y te encanta

que te agarre

de paño de lágrimas, ¿verdad?

contándote cómo sufre

por la otra.

no, mi hija, no.

tienes que tener dignidad,

autoestima.

voy a poner a mi san antonio

de cabeza por piedad

para que te traiga un novio

que sí te quiera

y que sí valga la pena.

por lo menos que te haga caso.

san antonio, por vida tuya,

por piedad, te lo suplico.

zamudio: muy sencillo, mira,

haces la incisión

por la parte anterior

del filtrum.

sigues por el contorno

hasta el frenillo superior.

así la cicatriz queda

dentro del labio.

alberto: claro, pues sí,

tiene toda la razón.

zamudio: vamos a buscar

a lucrecia y vamos a celebrar

su noviazgo como se debe.

alberto: ¿ahorita?

zamudio: ahorita, ya es tarde,

vámonos.

alberto: ok.

zamudio: cuando hay

un acontecimiento

como un noviazgo,

se debe de celebrar

como personas decentes.

una buena copa de vino,

una buena carne.

alberto: claro.

zamudio: una buena música.

tal vez podemos ir ustedes

a bailar y yo los veo.

alberto: [ríe]

zamudio: sí, vamos, ándale.

alberto: no, a usted lo voy

a poner a bailar, va a ver.

zamudio: ah, bailemos,

bailemos.

nada más me consigues con quién

porque solo no puedo.

alberto: ah, no es un problema.

zamudio: orale pues, vámonos.

enfermera: ¿ya vio, doctor?

no sé en qué momento se salió.

doctor: ¿tiene los datos

de ese hombre?

enfermera: no.

justo se los iba a pedir

antes de que se escapara.

doctor: y ¿no hay manera

de contactar a su familia?

si es que la tiene.

enfermera: no.

[música]

ramona: por favor,

tiene que ayudarme a encontrar

a isauro sotero, hace dos días

que no sé nada de él.

oficial: respire, respire.

mire, no podemos hacer

ninguna investigación,

ni búsqueda hasta que se cumplan

por lo menos 72 horas.

ramona: pero es que yo estoy

segura de que le pasó algo malo.

por favor, tiene que ayudarme.

oficial: respire.

mire, ¿usted dice

que está en la ciudad?

ramona: sí.

oficial: ahí nosotros

no tenemos ninguna jurisdicción.

ramona: bueno, entonces ¿qué?

¿yo me tengo que ir para allá

a buscarlo o qué?

oficial: respire, hombre.

mire, le van a decir

lo mismo que yo.

tienen que cubrirse 72 horas.

ramona: [gime]

oficial: respire.

[llaman a la puerta]

[repiqueteo de llaves]

ramona: ¿doctor?

doctor, ¿ya llegó?

marina: ya le conté

toda mi historia

al doctor bazán,

para que pueda entender

por qué no puedo corresponderle,

ni regresar a trabajar con él.

paulino: marina, pero si él

te entendió y lo aceptó así,

no dejes esa chamba.

toribio: así que se enamoró

de ti, principita.

y ¿él no te gusta?

es rebuena gente.

marina: eso ya lo sé, toribio,

por eso mismo

no quiero que se haga

falsas expectativas conmigo.

damiana: hijita,

y ¿si el doctor bazán

es tu felicidad, eh?

bien podría ser un padre

para mi nieto.

marina: pero no estoy buscando

un papá para mi hijo, mamá.

damiana: ya lo sé, marina,

pero él es un buen hombre,

te quiere, tiene ganas--

marina: no, mamá,

el que decía que me quería

no se pudo hacer cargo

de mi bebé,

¿ahora por qué el doctor bazán

se va a hacer cargo de él?

baldomero: pues por amor,

marina.

damiana: así es.

marina: yo no creo que pueda

volver a querer a alguien.

toribio: ah, pero sí quieres

a toribio, ¿verdad, principita?

marina: a ti sí te quiero mucho,

toribio.

toribio: pero no te aguites,

tienes el trabajo en el mercado.

nicanona ya quiere que regreses

y todos los clientes

preguntan por ti, principita,

todos.

baldomero: pues ya sabes,

marina, nosotros siempre

te vamos a apoyar

en lo que decidas.

marina: gracias.

bueno, ahora lo que tenemos

que hacer es empezar a juntar

para el bautizo de mi hijo.

paulino: yo ya estoy armando

la vaquita, eh.

marina: ay, perfecto.

toribio: ¿vaquita?

¿de esas que dan leche o qué?

damiana: ay, no, toribio.

oye, por cierto,

te vinieron a buscar

angustias y doña prudencia.

doña prudencia dice

que se quiere hacer cargo

de todos los gastos del bautizo.

ya le dije cómo se va a llamar

el niño.

baldomero: ¿cómo?

marina: se va a llamar

rafael.

toribio: y ¿por qué no toribio?

marina: ay, no, toribio.

porque tú eres único, por eso.

toribio: ah, bueno.

todos: [ríen]

toribio: es que sí, sí.

luis: ahí está la señora.

mandé con paulino

unos documentos que necesito

que firmes y para variar,

no estabas en la casa.

prudencia: tenía cosas

que hacer afuera.

luis: ah, claro, ya ni me digas.

tu dichosa fundacioncita.

ay, mi prude, mi prude.

¿qué fue lo que te pedí, eh?

que te organizaras,

que estuvieras más tiempo

en la casa,

que tratáramos dentro de todo

ser un matrimonio normal,

pero bueno.

prudencia: ¿te parece normal

que pase horas esperándote

y luego me hables para decirme

que no vienes a comer?

luis: ¿y?

y ¿qué?

eso es lo que debe hacer

una mujer que ama a su marido.

prudencia: no.

eso es lo que hace una mujer

que no tiene otra cosa

que hacer.

luis: ah, ¿sabes qué?

no voy a discutir contigo,

ya firma esos papeles y ya.

prudencia: no.

primero los voy a leer, digo,

para saber qué voy a firmar

porque, la verdad, contigo

hay que tener mucho cuidado.

luis: ¿estás desconfiando de mí?

prudencia: tú desconfías

de todo y de todos.

luis: voy a buscar

esos documentos.

son participaciones accionarias,

señora.

los vamos a leer juntos,

yo no tengo ningún problema.

sácate de aquí.

angustias: [gime]

¿de malas?

prudencia: ya sabes.

le molesta mucho

que no esté aquí en la casa.

angustias: el león cree

que todos son de su condición.

prudencia: ¿por qué lo dices?

angustias: bueno,

porque mientras te exige

que le rindas cuentas

de tus actos, él hace

de su vida lo que quiere.

¿te has fijado que cada vez

viene menos a comer

y llega más tarde?

[música]

[música]

toribio: ¿toribio te puede

contar algo bien raro,

principita?

marina: claro que sí.

toribio: ¿sí?

figúrate que con esa pastilla

que me tomé toribio duerme

a pierna suelta.

marina: ¿entonces acabaron

las pesadillas?

toribio: sí.

anoche mientras toribio soñaba

no apareció el diablo,

pero--pero soñó algo toribio

que no entiende.

marina: ¿qué soñaste?

toribio: que toribio tenía

un patrón muy viejito, viejito,

que le mandaba a enseñar

a cazar a alguien,

pero no veía a esa persona,

principita.

solo veía el pasto crecido

por el que corría

y ya no oía el disparo.

marina: ah, toribio,

eso quiere decir

que vas mejorando.

a lo mejor ya estás recordando

todo lo que te pasó.

eso es bueno.

toribio: ¿sí?

sí, claro que sí.

marina: muy bien, ¿verdad?

toribio: yo estoy mejorando.

encarnación: estás preocupado

por marina.

¿temes que no regrese mañana?

ricardo: no va a regresar,

ya me lo dijo.

encarnación: ¿cómo?

ricardo: sí, no me aguanté

y fui a la casa a buscarla.

me equivoqué.

me equivoqué en decirle

todo lo que le dije, mamá.

no tenía la menor idea

de todo lo que había vivido

marina.

encarnación: ¿quieres contarme?

ricardo: mira,

lo único que te voy a decir

es que marina alguna vez

amó mucho a un hombre

que no supo responderle.

encarnación: entonces

con mayor razón

tienes que insistir

para que regrese.

tu podrías--

ricardo: no, no, no, mamá, no.

marina no quiere

que me haga ilusiones,

por eso se aleja.

fui un estúpido.

erasmo: yo creo

que el doctor sotero

sigue viviendo ahí,

porque cuando me pude meter

a la casa

después llegó ramona y ahí yo

me colé en un rinconcito

para que no me viera,

obviamente.

después ella se metió

para adentro

y ahí es cuando yo aproveché

para salir de volada.

margarito: déjame avisarle

a damiana de una vez, ya ves

que tiene mucho pendiente.

erasmo: sí.

margarito: te agradezco mucho

todo lo que estás haciendo.

erasmo: no, de qué,

don margarito, ya sabe,

a la orden.

yolanda: cuidado, papá.

erasmo: aguas, aguas.

margarito: bueno, no te tardes,

hija.

yolanda: no, pa, ahí voy.

margarito: ahí estás bien.

así pueden platicar más a gusto.

erasmo: de aquí, ¿verdad?

de lejitos.

yolanda: muchísimas gracias

por arriesgarte, erasmo,

pero no debiste hacerlo,

eres un loco.

erasmo: pues sí, estoy loco,

pero por ti, yolita.

hago eso y más.

yolanda: ay, bueno, erasmo,

las visitas tienen sueño.

erasmo: bueno, pues ya me voy.

yolanda: bueno, muchas gracias.

erasmo: no, ¿sabes qué?

es que a lo mejor

riego el tepache

y si me escucha tu papá,

pues se va a encabritar

conmigo, pero te tengo

que decir algo

que creo que es importante.

yolanda: ¿qué cosa, erasmo?

erasmo: pues que tu papá

sigue mal.

ya no nada más le duele

la rodilla, sino la cadera.

¿qué tal si luego es otra cosa?

yolanda: no, ¿cómo?

pero él me dijo que los análisis

habían salido bien.

erasmo: no, pues te lo ha

de haber dicho para--

pues para disimular,

para que no te preocupes,

pero mira,

en el hospital de aquí

le dijeron que, pues, necesita

hacerse otros estudios

y solo se los puede hacer

en la capital

y él no quiere gastar,

ni mucho menos pedirle permiso

al flacucho escuálido este

de zacarías.

yolanda: erasmo,

muchísimas gracias por decirme.

bueno, nos vemos.

te acompaño,

tengo que ir por la cena, vamos.

erasmo: vamos pues.

vanessa: ¿mañana, edson?

ay, es que tengo

partido de tenis.

¿tu mamá?

ah, no, es que nunca me hablaste

de ella.

sí, sí, claro, yo le digo.

yo también voy a soñar contigo.

susana: ¿no vas a salir

con tu novio?

vanessa: no.

hoy cena con su mamá.

susana: ¿edson tiene padres?

pensé que estaba solo.

vanessa: no, y al parecer

su mamá tiene mucho interés

en conocerme.

susana: bueno, pues tendrás

que hacer todo para ganarte

el cariño de esa mujer.

vanessa: de hecho, nos invitó

a las dos, así que no sé

qué planes tengas mañana, pero--

susana: no, no, cancelo todo.

no vamos a desairar a edson

y mucho menos a esa señora.

paulino: ♪ no te rindas

no te vayas

no me dejes

ser tu parte del pasado ♪

[guitarra]

todos: [aplauden] ibravo!

paulino: gracias.

muchas gracias.

gracias, qué lindos.

gracias, qué amables

por tanto cariño.

quiero dedicar

la siguiente canción

a una chica que acaba de llegar

por allá, en esa mesa de atrás

y, por supuesto,

a todas las chicas hermosas

que nos acompañan el día de hoy.

buenas noches.

todos: [vitorean]

[guitarra]

paulino: ♪ tú

fuiste entrando lentamente

te colaste como el aire

y encontraste la combinación

que abrió todos mis planes

sé que fuiste tú

porque ya no miro a nadie

[guitarra]

arrancaste de mis brazos

los te quiero y los te amo

ya no tengo más poemas

si no son para tus labios

sé que fuiste tú

quiero estar solo a tu lado

[guitarra]

la ternura de tus manos

me tocaron

me llevaron hasta el cielo

[guitarra]

permíteme cuidarte

conquistarte

ser quien lleve los cuidados

cada noche a tu alcance

quiero protegerte

quiero procurarte ♪

marina: si naciste

con ojitos claros

es por tu abuela prudencia,

porque alberto es tu papá,

yo lo sé y lo siento cada vez

que te tengo aquí

cerquita de mí, sí.

rafael: [gime]

marina: ya.

rafael: [llora]

marina: sí, mi vida,

a mí también me pone triste.

no sé por qué me pone tan triste

pensar en tu papá.

rafael: [llora]

marina: ya, ya.

sí, mi vida.

zamudio: brindo

porque este noviazgo

les traiga mucha felicidad.

lucrecia: gracias.

zamudio: sobre todo a mi tesoro,

a mi lucrecia.

nunca te había visto

tan contenta

y por eso brindo, salud.

lucrecia: yo también.

alberto: salud.

lucrecia: saludcita.

zamudio: buena cosecha.

[llaman a la puerta]

marina: adelante, está abierto.

doña encarnación.

encarnación: marina, necesito

hablar contigo urgentemente.

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