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Sin Tu Mirada Capítulo 62

Univision19 Jun 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

isauro: marina, no quiero

que me veas, bonita.

no quiero que me veas.

no quiero que me veas.

no quiero que me vea.

ana: estás aprendiendo

muy rápido, marina.

marina: muchas gracias.

aunque todavía me cuesta trabajo

dejar de usar

el oído y el olfato.

también me tengo

que acostumbrar a la luz

y en aprender a relacionar

el objeto con la palabra

para poder leer.

aunque, todavía estoy usando

un poquito el braille

para algunas cosas.

bueno, en fin,

es toda una aventura.

ana: oye, paulino,

justo iba a buscarte

porque te tengo una sorpresa.

¿te acuerdas del video que subí?

mariana: ¿qué video?

paulino: bueno, un video

que anita me hizo hacer

para ser famoso.

yo creo que quedó bastante mal,

pero bueno, no creo que a nadie

le interese tampoco.

pero anita, ya sabes.

ana: pues fíjate que estás

muy equivocado, porque un señor

lo vio y le gustó mucho.

puede que te dé trabajo

en su bar.

me dio su dirección,

si quieres, podemos ir.

mariana: paulino.

paulino: ¿en serio?

¿es en serio?

¿es en serio?

¿de verdad?

ana: sí.

paulino: vamos, vamos ahora.

va.

margarito: pásale.

erasmo: yo le cierro.

margarito: espero que no

te moleste que haya invitado

a comer a erasmo.

yolanda: no, papá.

margarito: se ha portado

muy bien conmigo, hija.

erasmo: es que, no manches,

yola, es que zacarías le carga

mucho la chamba a tu papá

y él acaba de regresar.

yolanda: ese canijo

quiere que mi papá termine

hartándose para que se quede

con la casa.

margarito: pero no le vamos

a dar ese gusto.

gracias.

yolanda: tampoco andas muy bien

que digamos.

andas caminando chueco

y te duele la rodilla.

voy a ver si tengo pomada

de doña damiana.

erasmo: oiga, don,

no es por ser metiche

o irrespetuoso, ¿verdad?

pero ¿por qué no le ha dicho

a yola que se dolor

lo tiene desde antes?

¿qué no le ha dicho lo

que dijeron los doctores?

margarito: no, porque esos

doctores, lo único que quieren

es sacarme el dinero.

aparte tengo que ir

hasta la capital y ya ves

cómo nos trae zacarías,

fregados.

entonces, ¿para qué le busco?

yolanda: no, ya no queda, papá.

pero ahorita que termine

de comer, me voy a ir a dar

una vuelta al pueblo.

a ver si a doña pancracia

de queda alguna.

erasmo: no, hombre, yola,

yo mismo te llevo.

yolanda: muchas gracias, erasmo.

margarito: ya se me está

quitando, hija.

pues ¿qué vamos a comer?

huele como espinazo.

yolanda: ay.

erasmo: permítame, don.

margarito: gracias.

luis: epa.

tengo que ir más tarde

a trabajar a la oficina.

susana: no te olvides

que invitaste a edson a cenar.

luis: por tu culpa, ¿eh?

el chaneque ese no me gusta

para mi vanesita.

susana: ay, ya,

no es un chaneque.

bueno, sí, pero se ven

bien juntos.

ella le va a quitar

lo chaneque.

alberto: no, es que si yo

no te llamo, te olvidas de mí.

vanessa: ay, pobrecito.

no, es que edson me tiene

muy ocupada.

siempre quiere hacer

algo distinto.

es incansable.

no te lo tomes a mal, ¿eh?

pero él es mejor novio que tú.

alberto: ah.

mira, no necesito conocerlo

para saber que me gusta

más lino para ti.

vanessa: eso no pudo ser,

alberto.

cuéntame, ¿cómo te va

con lucrecia?

te veo muy entusiasmado

con ella.

alberto: bien, bien,

es una chava muy interesante.

muy muy inteligente.

y cada día me la paso mejor

con ella.

eric: sí, pero no te decides

por ella.

o sea, todo el hospital

sabe que sales con ella.

todos.

chisme de pasillo.

lucrecia: ¿están hablando de mí?

vanessa: es que yo opino que

ustedes dos hacen linda pareja.

eric: bueno, ¿y qué onda?

¿esta noche qué?

¿qué plan?

vanessa: vamos a cenar

a la casa, ¿no?

alberto: sí, mi mamá me está

pidiendo que vaya.

yo creo que sí,

me echo una vuelta.

eric: uh, lucrecia,

ya nos batearon.

vanessa: ay, no, ¿cómo crees?

todos, todos están invitados.

lucrecia: ¿y no te importa

que yo vaya?

alberto: no, estás invitada.

lucrecia: ¿seguro?

alberto: sí.

eric: entonces, les caemos

en la noche.

ya, ¿seguros?

vanessa: sí.

prudencia: no te preocupes,

luis, yo me encargo.

sí, me acaba de hablar alberto

para decirme que viene a cenar

a la casa.

luis: ah, mira, ¿y qué?

¿va a ir solo?

prudencia: no, con su amigo eric

y otra compañera del hospital.

luis: oye, qué bien.

dile a angustia que se ponga

con la cena

y tú elígete un buen vino.

aunque no sé si valga la pena

porque, pues el chaneque ese

dudo que tenga un paladar

muy afinado que digamos.

prudencia: ¿ya son novios?

qué rápido.

luis: pues sí, por eso me estoy

viendo obligado a invitarlo,

¿no?

prudencia: así tenemos

oportunidad de conocerlo.

susana: no me digas que

a tu mujercita le molestó

el novio de vane.

luis: no, pues igual que yo,

estamos sacados de onda,

pero bueno, se pone contenta

al recibirlo.

si algo hace bien mi mujer

es atender bien invitados.

susana: sí, es una excelente

anfitriona.

luis: ella atiende la casa

y tú me atiendes a mí.

sofía reyes: ♪ porque

en tus besos

descubro matices

que llevan mi cuerpo

a sentirlo más simple

guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón

siempre sé mi protector

regálame una vida

que se encienda

con tu luz

muéstrame una vida entera

llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza

que confiaré en tus besos

aquí

me quedo para ser

parte de ti

llévame adónde tu quieras

búscame un lugar perfecto

cuida que jamás se rompa

este corazón que entrego

hoy aquí

que desde ahora es

solo para ti

abrázame

sin tu mirada

no podré seguir ♪

baldomero: marianita.

mariana: ¿sí?

baldomero: te llama

el doctor bazán.

mariana: ay, muchas gracias.

híjole, cómo le voy a hacer.

ayúdame, gracias.

hola, doctor, buenas tardes.

¿se le ofrece algo?

ricardo: mariana, acabo de ver

al doctor narváez, me dice

que tiene los resultados

de la evaluación que le hizo

a toribio,

pero que no la ha llamado.

mariana: es que seguramente

le dio pena molestar

a baldomero.

pero si el doctor puede

recibirnos más tarde,

yo lo llevo.

baldomero: yo también voy.

ricardo: deja que lo checo

con él y te aviso, ¿va?

mariana: muchas gracias

por preocuparse, doctor.

ramona: pasé por la boutique

y estaba cerrada.

pancracia: ay, es que hoy abro

más tarde.

ramona: ah, es que te quería

decir que a lo mejor

me voy a trabajar a la ciudad.

y que no te extrañe que ya

no te vaya a comprar cosas.

pancracia: no me digas.

¿vas a dejar al doctor sotero

después de tantos años?

¿o él es el que se va a ir

del pueblo?

ramona: no, no.

yo no sé ni para qué

te cuento estas cosas,

adiós.

angustia: entonces, hoy tenemos

casa llena.

prudencia: sí.

prepara una rica cena

y yo me encargo del vino.

angustia: me extraña que tu

marido quiera quedar bien

con ese hombre.

prudencia: ¿por qué?

nosotros consideramos a vanessa

como una hija, queremos conocer

a ese muchacho.

angustia: ay, ¿y no debería

de ser la señora susana

que se encargue

de la maravillosa cena?

bueno, finalmente ella

debe ser la más interesada

en quedar bien, ¿no crees?

prudencia: tienes razón.

bueno, pero voy a pedir

que ayude.

angustia: pero ¿cómo?

si nunca está en la casa.

desde que vanessa tiene novio,

pues ella anda en la calle

desde temprano.

en el club.

prudencia: antes te molestaba

que estuviera en la casa.

ahora te molesta que no esté.

no hay forma de darte gusto.

voy a avisar.

erasmo: ya, yola, deja de darle

tantas vueltas a lo mismo.

yolanda: ¿es que por qué

le habrá dicho ramona

eso a pancracia?

erasmo: pues ¿quién sabe?

pero mira, ella nunca

va a dejar al doctor sotero,

ese es un hecho a leguas.

se nota que se desvive por él.

yolanda: justamente por eso,

erasmo, ¿por qué anda diciendo

que se va a ir de valle?

erasmo: ¿quién sabe?

mira, lo más probable

es que el doctor sotero se vaya

y, bueno, ella lo va

a acompañar.

con eso de que el doctor

ya no tiene ni pacientes

ni nadie.

nadie le aguanta sus cosas,

pues.

paulino: ♪ te presumiría

aquí a mi lado

si no fueras

secreto

y si ignoramos lo que dicen

de los dos

y si rompemos

el silencio de una vez

hazle caso a lo que dicta

el corazón

no permitas que te alejen

de mi piel

no dejemos que se apague

el sentimiento ♪

ana: a poco no canta re bien,

don nepo.

paulino va a llenar su bar.

nepo: pues sí, mi hija,

pero yo solo lo necesito

para los fines de semana.

paulino: ¿entonces?

nepo: le estaba diciendo

aquí a anita que solamente

necesito que venga

los fines de semana.

paulino: pues no, no,

no hay problema.

yo lo que quiero es cantar.

usted dígame cuándo

y yo vengo.

nepo: tú lo que quieres

es ser famoso, mi hijo.

y que alguien te descubra.

quítate esas telarañas

de la cabeza.

eso solo sucede

en las telenovelas.

ana: mi amigo solo

quiere trabajar.

además, usted va a ser

el ganador,

se le va a llenar el bar.

todos: otra, otra, otra, otra,

otra, otra, otra, otra.

nepo: contratado, pues.

paulino: gracias, gracias.

ana: gracias, don nepo.

nepo: andele, ándele, ándele.

que están pidiendo.

paulino: ¿ya?

pues sí.

muchas gracias, muchas gracias.

[música]

[música]

ricardo: ¿qué pasa, mamá?

¿te sientes mal?

>> no, no, no, nada de eso.

pero se me ocurrió que podríamos

ir a cenar.

ricardo: sí, sí, sí, puede ser.

todavía tengo un paciente

que atender, pero si no tienes

problema en esperar.

>> no, ninguno, hijo.

ricardo: buenísimo.

>> ¿has hablado con marina?

ricardo: sí, sí, hace un rato.

me comentó que tal vez--

>> las cosas no fueron

como ella te contó.

ricardo: ¿qué cosas?

>> yo no empecé la discusión.

toribio: ¿y va a tardar mucho,

principita?

marina: esperemos que no,

toribio.

está bien.

baldomero: no te preocupes,

ya pasó lo peor.

¿ya ves?

no te clavaron agujas

en la cabeza.

toribio: no, no, no--

marina: no es cierto,

te está molestando.

no es cierto, ya.

tranquilo.

el doctor.

narváez: aquí están

los resultados.

toribio: ¿se le van a quitar

las pesadillas a toribio,

doctor?

baldomero: ¿qué salió

en los estudios, doctor?

marina: ¿sí?

¿ya sabe qué es lo que tiene

mi amigo?

¿se va a poder mejorar?

toribio: es que luego grito

y despierto a todos y tengo

pesadillas horripilantes,

doctor.

narváez: el daño

que la bala causó al cerebro

es irreversible.

ricardo: a ver, mamá,

no entiendo nada,

¿de qué discusión me hablas?

>> marina y yo tuvimos

una diferencia esta mañana,

pensé que vendría corriendo

a contártelo.

ricardo: no, no vino corriendo

a contarme nada.

no la habrás ofendido, ¿verdad?

>> por supuesto que no.

solo le llamé la atención

porque tiene que ser más educada

al contestar las llamadas

en tu consultorio.

ricardo: ¿cómo que más educada?

marina es la mejor recepcionista

que he tenido en años,

mis pacientes la aman.

¿de qué hablas?

>> sí, bueno, pero--

ricardo: a ver, a ver,

a ver, mamá, mamá,

por favor, no critiques

el trabajo de marina,

está haciendo un esfuerzo

muy grande por hacer lo que hace

y lo está haciendo muy bien,

¿ok?

>> bueno, sí, hijo,

como tú digas.

ricardo: ¿y sabes qué, mamá?

tengo un paciente

que atender todavía.

¿me esperas afuera?

>> está bien.

te espero en la cafetería.

narváez: lamentablemente,

el disparo causó daños

permanentes al lóbulo temporal,

la zona responsable del habla

y del pensamiento lógico.

toribio: entonces, por eso

toribio es tonto.

narváez: no eres tonto.

pero tu cerebro no puede

retener información de la misma

manera que nosotros.

marina: pero ¿sí se puede

hacer algo por él?

narváez: mire, no quiero darle

falsas esperanzas.

van a quedar secuelas del daño,

pero podemos fomentar

nuevas conexiones sinápticas

por medio de ejercicios

cognitivos para ver si con eso

mejora su memoria.

y recetarle unos medicamentos

para que pueda

dormir profundamente

y quitarle las pesadillas.

toribio: bueno, mire, con que

le quite los malos sueños

a toribio, toribio es feliz.

baldomero: a lo mejor te ayuda

a recordar las cosas.

marina: sí, mire, doctor,

nosotros queremos

mucho a toribio

y estamos dispuestos

a hacer lo que sea.

toribio: no, no, no,

pero toribio no tiene dinero

y no quiere

que su principita gaste.

baldomero: no te preocupes,

toribio.

ya veremos qué hacemos, ¿sí?

narváez: el doctor vasalla

me había comentado

su situación.

con gusto veremos la manera

de apoyarlos.

marina: muchísimas gracias,

doctor.

don toribio, dile gracias,

por favor, dile.

toribio: no.

baldomero: ¿por qué no, toribio?

toribio: porque primero

que me quite las pesadillas

y luego le doy las gracias.

narváez: tiene toda la razón,

así será.

toribio: así será.

marina: gracias.

paulino: eres como mi ángel

de la guarda, no sé,

como mi amuleto de la suerte.

muchas gracias.

ana: ay, lino,

igual no pagan mucho,

pero te das a conocer

y te haces famoso.

paulino: no, no, no,

está bien, tengo trabajo

y si te gusta a ti, no importa.

ana: oye, ¿y por qué no

aprovechamos que andas de suerte

y vamos a ver lo del trabajo

de chofer?

paulino: ya, sí, no,

lo que pasa es que no sé,

anita, todavía estoy dudoso

si ir o no.

aparte creo que ya es tarde.

¿qué hora es?

ya cerraron, ya es muy tarde.

ana: ay, igual y no.

andale, vamos,

te urge el dinero, no te hagas.

paulino: ¿ahorita ya?

¿ahora?

ana: ven.

gracias, don nepo.

paulino: nos vemos, don nepo.

nepo: hasta luego,

qué les vaya bien.

bueno, con permiso.

baldomero: no creo que sea

por acá la farmacia.

marina: no.

toribio: este lugar

está grandísimo.

marina: ya sé.

bueno, a ver, a lo mejor

por aquí es, vénganse.

>> marina.

marina: hola.

>> por favor, ¿me darías

un minuto?

marina: sí, sí, claro que sí.

le presento a mis amigos

de valle de bravo.

el es baldomero

y él es toribio.

>> mucho gusto.

toribio: tanto gusto.

>> mucho gusto.

marina: ahorita los alcanzo,

váyanse adelantando.

toribio: sí, sí.

baldomero: permiso.

>> gracias por no haberle

dicho nada a mi hijo

sobre nuestra discusión.

disculpa si me mostré

dura contigo, pero entiende,

ricardo es un hombre

muy codiciado y yo--

marina: usted lo quería

proteger.

no se preocupe, señora,

yo la entiendo.

>> sé que es adulto,

pero es tan buena persona

con un corazón tan noble,

me aterra pensar

que una trepadora

se quiera aprovechar.

marina: no, señora,

de mí no tiene nada

de qué preocuparse.

yo por ricardo solamente

siento agradecimiento.

a mí no me interesa conquistarlo

o ser su esposa ni la de nadie.

>> ¿de verdad?

marina: sí, señora,

quédese tranquila.

como usted dijo, ricardo

es un gran hombre

y eso es seguramente

por la educación que recibió

de sus papás.

me imagino que usted todavía

siente mucho dolor por la muerte

de su esposo, ¿verdad?

>> sí, ricardo es lo único

que me queda en la vida

y es mi razón de ser.

me pongo mal cuando siento

que él ya no me necesita.

marina: no, señora, por favor,

no diga eso.

el amor de una madre

siempre se necesita.

y, bueno, no sé,

ahora que tiene más tiempo,

usted podría dedicarse a hacer

las cosas que siempre quiso.

todo lo que siempre quiso hacer

antes de ser

esposa y madre.

bueno, y si me disculpa,

me tengo que ir con mis amigos.

>> sí, claro, sí.

marina: hasta luego,

que esté muy bien.

>> hasta mañana.

marina: permiso.

adiós.

[música]

[música]

lucrecia: es en serio,

mira cómo voy.

yo creo que sí me va a dar

tiempo de irme a mi casa

a cambiarme.

alberto: ¿para qué?

te ves bien.

no es nada formal.

lucrecia: mírame.

alberto: te ves bien.

eric: ¿qué crees, hermano?

mi papá me acaba de encajar

el grupo de la noche

de urgencias.

perdón, pero hoy se van a perder

de mi presencia.

lucrecia: oh.

ni modo, eric,

así es la vida en un hospital.

y yo me voy adelantando.

¿pasas por mí luego?

alberto: así, claro.

lucrecia: perfecto.

eric: bye.

¿y qué, alberto?

¿ya estás muy cómodo

con lucrecia?

alberto: digamos

que la pasamos bien.

eric: ah, pero sigues

sin decidirte.

alberto: eric, nos vemos mañana.

baldomero: más fácil perderse

que en el monte.

mariana: ya sé.

baldomero: no creo que

la farmacia esté por acá.

toribio: toribio te dijo

que era para el otro lado.

pero no le haces caso porque

andas mal de las norteñas,

te lo dije.

marina: no se dice norteñas,

se dice neuronas, toribio.

toribio: por eso, eso.

marina: eso, bueno,

voy a preguntar dónde

está la farmacia.

espérame aquí tantito.

hola, ¿qué tal?

oiga, disculpe, ¿nos podría

decir dónde está la farmacia?

luis: perfecto.

fuímonos.

[teléfono]

¿qué pasó?

ya voy de salida.

¿paulino prieto?

no, no, no, no, dile que pase,

dile que pase.

nada más, como anillo al dedo.

paulino: buenas, don luis.

luis: pase.

llegó el artista.

pásale, pásale, hombre.

¿qué te trae por aquí, tú?

paulino: pues es que la verdad

que vi en el periódico

un anuncio de que buscaban

un chofer.

luis: mira nada más

que no lo iba a decir.

el rey del bolero

buscando chamba de choferete.

paulino: pues es que ¿qué quiere

que le diga, don luis?

la verdad que las cosas aquí

son más difíciles

de lo que imagina.

paulino: y por un sueño guajiro

dejaste un trabajo seguro

allá en la añoranza.

¿por qué no te regresas

para allá?

paulino: no, no, don luis,

tampoco me voy a dar

por vencido a la primera.

por lo pronto, ya tengo

una chamba ahí cantando

en un bar los fines de semana,

pues usted sabe que no

me vendría, pues mal un extra.

luis: no sé, no es que...

paulino: igual hice mal

en molestarlo

y supuse que--

con su permiso, don luis.

luis: espérate, espérate,

espérate, hombre.

ven acá, tampoco te pongas

de tapetito tú.

ven acá.

tú siempre has sido

un trabajador.

de confianza.

así que el puesto

de choferete...

es tuyo, mi lino.

paulino: ¿de verdad, de verdad?

gracias, don luis.

patrón, patrón, otra vez.

luis: patrón otra vez.

paulino: muchas gracias.

marina: no se preocupe, doctor,

de verdad, su mamá no me dijo

nada malo.

por favor, no vayan a tener

un problema por mi culpa.

ricardo: mi madre es

un poco antigua

y a veces no mide lo que dice.

pero es una buena persona.

marina: por eso mismo

quédese tranquilo, de verdad,

no pasó nada.

ricardo: le voy a creer.

toribio: toribio ya tiene

su medicina.

toribio tiene--

principita.

toribio ya tiene su medicina.

ya la tiene toribio.

baldomero: ¿qué crees,

marinita?

llamó el doctor narváez

y nos hicieron

un súper descuento.

marina: ¿en serio?

ay, no, doctor, todo esto

se lo debemos a usted.

ricardo: ¿cómo doctor?

soy ricardo.

marina: está bien, ricardo,

muchas gracias.

toribio: sí.

ricardo: toribio, si sigues

las indicaciones

del doctor narváez, esas

pesadillas van a desaparecer.

toribio: no, las pesadillas,

adiós, pesadillas.

ricardo: adiós.

toribio: adiós, pesadillas.

¿verdad, principita?

adiós, pesadillas.

susana: por eso te digo, edson,

no vas a tener otra oportunidad

como esta.

si quieres acelerar las cosas,

tienes que hacer lo que te dije.

no, no, no, no.

no, no, no.

lo que necesitas

es un traje discreto.

no hay necesidad

de pantallar a nadie.

ajá, sí, sí, eso,

eso es mucho mejor.

nos vemos.

prudencia: es un gusto recibirlo

en nuestra casa, señor.

edson: edson, edson nomás,

prudencia.

desde cuándo le estoy diciendo

a vanessa pues que quiero

conocer a toda la familia

porque a susanita ya la conozco.

así que a ver si ya

sin tanta formalidad,

pues nos hablamos de tú, ¿no?

prudencia: sí, sí, claro.

edson: ¿o no, luis?

luis: claro.

vanessa: bueno,

pero ¿qué está pasando?

susana: una sorpresita, cariño.

vanessa: sí, ¿qué haces aquí?

edson: me encontré a luis

en el club y me invitó a cenar.

vanessa: ¿y por qué no

me dijiste nada?

edson: y a poco no te gusta

la sorpresita.

está a todo dar, ¿no?

bueno, ya sé, van a decir

que soy un locote

o bien acelerado,

pero pues quiero aprovechar

que estoy aquí con toda

la familia de mi novia

y pues ahí les va.

vanessa, muñequita,

quieres ser mi esposa.

paulino: bueno, déjenme,

les cuento que fue gracias

a la insistencia de anita

que voy a trabajar como chofer

en la comercializadora

de don luis.

gracias a ella.

gracias, gracias, sí.

baldomero: vaya, vaya.

no es queja, pero hasta que

va a entrar más dinerito

a esta casa.

chole: pasan pesadumbres,

pero son bien cumplidores

con la renta, no como otros.

baldomero: claro que sí,

doña chole,

yo cuando me comprometo,

me comprometo.

toribio: eso que ni qué.

y a toribio le consta.

chole: sí, se ve que cumple

con su palabra.

casi no hay hombres como usted.

baldomero: gracias.

paulino: bueno y también

les voy a contar

que, pues también anita

me insistió,

me insistió bastante.

pero fue a un bar

y me dieron chamba para cantar

ahí los fines de semana.

así que ya tengo dos chambas.

marina: felicidades.

paulino: gracias.

marina: muchas gracias

por ayudarlo tanto, anita.

susana: ay, está divino.

debe de haberte costado

una fortuna.

edson: sí, pero mi muñequita

vale eso y mucho más.

prudencia: bueno, pero yo creo

que es muy pronto para casarse,

se acaban de conocer.

edson: ¿qué estás diciendo,

prudencia?

si nosotros somos,

mira, la pareja ideal.

hasta combinamos.

¿o creen que yo no puedo estar

con una hembra como vanessa?

¿es eso?

[música]

[música]

ana: ay, exagera, él solito

se ha abierto las puertas.

marina: no.

mi angelito vino

con su torta bajo el brazo,

¿verdad?

y nos trajo suerte a todos.

ana: bueno, ya,

no los molestamos más.

aparte tengo que terminar

un trabajo que dejé pendiente.

paulino: perdón

y yo quitándole el tiempo aquí

con plática y plática.

perdón, eh.

chole: felicidades, ¿eh?

damiana: ¿no se quieren

quedar a cenar para celebrar

que lino ya tiene trabajo?

chole: otro día festejamos.

paulino: las acompaño.

ana: gracias, buenas noches.

damiana: felicidades.

marina: adiós.

[celular]

paulino: es yola.

hermanita, ¿a marina?

sí, te la paso.

marina: vas con la abuela.

paulino: es mi hermanita,

marina.

marina: eso, gracias.

hola, yola.

yolanda: oye, amiga,

a lo mejor me anda girando

mucho la ardilla,

pero más vale prevenir.

marina: ¿qué pasa?

yolanda: es que escuché

a ramona decir que se va a ir

a vivir a la capital

y me late que el doctor

isauro se va a ir para allá.

marina: no puede ser.

¿hasta cuándo me va a perseguir

ese hombre?

prudencia: no, nadie

ha dicho eso.

es solo que apenas están

saliendo y creo que quieres

apresurar las cosas.

susana: ay, no, pero ¿qué tiene

de malo que se haya enamorado

perdidamente de mi hija?

es una niña llena de cualidades.

luis: precisamente por eso.

mi vanessita tiene que tomar

las cosas con calma, mi hija.

angustia: la señorita vanessa

es la que no ha dicho nada

sobre este acontecimiento.

susana: es un asunto familiar.

angustia: señora prudencia,

con permiso.

prudencia: vane, no has dicho

nada, estás muy sorprendida,

igual que todos nosotros.

edson: no sé por qué.

porque esto ya lo habíamos

hablado nosotros.

susana: lo que pasa es

que mi hija está en shock

porque no se imaginó esta

maravillosa sorpresa,

¿verdad, mi amor?

vanessa: sí, sí,

no me esperaba tu visita

y mucho menos una propuesta

de matrimonio, no.

edson: muñequita,

solo tienes que decir que sí.

yo me voy a encargar de hacerte

la mujer más feliz del mundo.

alberto: buenas noches.

prudencia: hola, amor, qué bueno

que llegas.

vanessa: alberto,

qué gusto verte.

alberto: ¿hay algún problema?

qué serios.

vanessa: ¿cómo estás?

lucrecia: bien.

baldomero: bueno, marianita,

si ramona se viene a trabajar

acá, no quiere decir

que también el doctor isauro

se va a venir a la capital.

toribio: y si no dijo nada más

para espantar a mi principita.

damiana: ¿cómo iba a saber

que yola la estaba oyendo?

toribio: no, pues eso sí.

paulino: ¿saben qué?

igual y me jalo para el pueblo

de una vez para buscar

al doctorcito ese isauro.

ya estuvo bueno.

igual y me acompañan,

nada más por precaución, ¿no?

pero ya, vamos a--

marina: ya, ya, ya, a ver,

no, por favor.

ya no le demos

tanta importancia.

esto es lo que él quiere,

que vivamos aterrados,

pero no lo va a lograr.

baldomero: sí, además, tenemos

la ventaja de que no sabe

dónde buscarte, marina.

marina: no y si se entera,

ya me da igual.

ya.

paulino: ¿y si es tipo

que los estaba mirando

en el parque era él?

marina: por favor, basta,

dejemos de darle importancia.

no vamos a permitir que ese

hombre nos siga atormentando.

ya.

ven, ven, angelito.

>> hola, papi.

la vamos a pasar muy bien.

isauro: marinita.

alberto: tú debes ser

el famoso edson.

edson: y tú eres

luis alberto ocaranza.

el hombre que estuvo a punto

de casarse con la mujer

de mi vida.

alberto: sí, así es.

edson: pues qué bueno

que te cortó, mano, porque

me dejaste el camino libre

ahora sí.

prudencia: qué bueno

que vinieron, mi amor.

alberto: sí, vane nos invitó

a lucrecia, a mí,

a eric también,

pero bueno, él pidió

una disculpa porque está

en urgencias hasta tarde.

susana: es que no sabes,

alberto, edson le acaba de pedir

matrimonio a vanessa.

edson: si ya encontraste

tu media naranja, pues ¿para qué

pierdes el tiempo?

luis: ah, caray.

hijo, ¿qué pasó?

¿no nos vas a presentar aquí

a la señorita?

lucrecia: ¿cómo está?

lucrecia zamudio.

luis: lucre, un gusto.

prudencia: ¿eres algo

del doctor?

alberto: es su hija, mamá.

prudencia: pues bienvenida.

luis: no sabía que tuvieras

colegas tan chulas.

perdóname, vanessita.

lucrecia: gracias, un placer.

prudencia: bienvenida.

[música]

[música]

luis: pero por favor, siéntense.

mi hija, siéntese.

edson: muñequita, acá,

por favor.

alberto: lucrecia es psiquiatra.

su consultorio está en el mismo

hospital que en el mío.

prudencia: bienvenida, lucrecia,

esta es tu casa.

edson: qué bueno que llegaron

más gentes para celebrar

mi pedida de mano

aquí con la muñequita.

nada más que todavía

no me has dado el sí, mi amor.

alberto: oye, ¿no se están

acelerando un poquito?

prudencia: bueno, lo que pasa

es que la idea es que uno

esté junto para toda la vida,

¿verdad, luis?

susana: no te muerdas

la lengua, prudencia.

tu noviazgo con luis

fue realmente corto.

prudencia: bueno, es que nos

conocíamos de toda la vida.

pero en este caso, bueno,

se acaban de conocer.

luis: oye, compa,

yo creo que vas a tener

que esperarte unos mesecitos.

unos años, ¿no?

para volverle a hacer aquí

la propuesta a mi vanessita,

¿no crees?

edson: siento como que no

les gustó la idea,

porque como yo no tengo

un apellido picudo

como el de ustedes.

alberto: no se trata

del apellido.

yo puedo ser fernández o lópez.

lo importante es que la novia

esté de acuerdo

con el compromiso.

edson: muñequita, ¿dudas que yo

pueda ser el hombre de tu vida?

¿no te he demostrado

con mil detalles todo lo que

estoy dispuesto a hacer por ti?

damiana: aunque marina me dice

que no debo de preocuparme

por el doctor,

a mí sí me preocupa que

vaya a venir a buscarnos.

margarito: pues yola no

me contó nada.

han de ser puras invenciones

de ramona, ya la conoces.

damiana: pues por si acaso,

me gustaría saber dónde anda.

ya ves que tiene una gran

facilidad para escabullirse

de la justicia ese doctor.

margarito: pues sí.

no me llevo mucho con ramona.

deja ver qué averiguo.

damiana: bueno, gracias.

¿y tú cómo sigues de tu pie?

margarito: pues ahí la llevo,

damiana.

estaría mucho mejor con una

de esas pomadas cura todo

que tú haces.

damiana: las venden

en el mercado.

margarito: pues deberías

de mandarme una.

fíjate que traigo un dolor

atrás de la rodilla

en una de las articulaciones

y yo creo que los años

ya se me vienen encima.

damiana: no, a mí más bien

se me hace que zacarías

te pone a trabajar de más.

margarito: no, la verdad es

que extraño mucho a mi muchacho.

y a ustedes también.

me acuerdo cuando pasábamos

juntos los domingos

como si fuéramos una familia.

¿cómo está baldomero?

damiana: bien.

el trabaja de sol a sol

y de todas maneras,

siempre está de muy buen humor.

margarito: es un buen hombre,

damiana.

y muy abusado.

susana: mi amor, no vas

a encontrar esa devoción

que edson siente por ti

en ningún otro hombre.

alberto: no, por supuesto

que sí.

vane, no tienes que tomar

una decisión ahorita, por dios.

angustia: la cena ya está lista,

pasen al comedor, por favor.

vanessa: sí, vamos.

susana: ¿me permites, angustia?

mi hija está por tomar

una decisión fundamental

en su vida

y la cena puede esperar.

prudencia: bueno, pues yo creo

que esta noticia nos ha dejado

un poco nerviosos

y tensos a todos.

¿por qué no comemos,

nos relajamos un poco?

vanessa: sí, por favor.

es que no he comido

en todo el día,

tengo mucha hambre.

prudencia: pasen, por favor.

edson: tienes toda la cena

para pensarlo.

luis: pasen, pasen, pasen,

por favor, pasen.

alberto: toda la cena.

dios mío.

luis: mi lucre,

qué situación más embarazosa,

¿verdad?

es que no sabíamos

que el novio de vanessita iba

a salir con tremenda ocurrencia.

lucrecia: al contrario,

soy yo la que está

fuera de lugar.

alberto: no, no, no, para nada.

luis: hombre, no.

oye, entonces, eres hija

del doctor zamudio.

es un médico brillante.

alberto: ella también,

es una profesional también.

luis: hija de tigre pintita,

bien a mi cachorro.

me salió corregido y aumentado,

a poco no.

¿eh, mi hijo?

que no se note la miseria,

pásele.

pásenle, pásenle, hombre,

están en su casa.

isauro: perdóname,

es que estoy borracho

y estoy cansado.

no, no tengo--

>> no es mi problema,

yo hice todo lo que pude.

págame.

isauro: ¿eh?

>> págame.

isauro: mira, toma todo

y cómprame una botella, ¿sí?

ve.

>> cómpratela tú,

no soy tu mandadera.

como que te cobré apenas

el servicio.

estás todo...

isauro: lárgate.

lárgate.

lárgate.

>> te urge.

isauro: bonita.

marinita.

bonita.

bonita.

[música]

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