null: nullpx
Cargando Video...

Sin Tu Mirada Capítulo 49

Univision31 May 2019 – 12:00 AM EDT

Comparte

locutor: televisa presenta...

vanessa: ¿entonces no están

casados?

alberto: no,

pero se puede arreglar

con un trámite muy sencillo.

pero igual y marina ya no--

ya no quiere seguir

casada conmigo.

vanessa: ¿y tú sí quieres?

digo, aunque no puedas aceptar

a ese niño como tuyo.

alberto: quiero pensar que

si seguimos juntos,

cuando nazca el niño,

puedo convencerla para que

se haga la prueba de adn

y estar seguro que es mío.

vanessa: ¿y neta ese es tu plan,

jugar a la familia feliz

un rato?

ay, no.

¿y si resulta que es del doctor?

¿te divorciarías o qué?

alberto: en este momento

lo único que quiero

es estar casado con ella,

tener la esperanza de que hay

un futuro juntos.

vanessa: pero yo que tú

lo haría al revés.

primero el estudio de paternidad

y luego viene lo del acta.

alberto: [bufa]

no la quiero perder, vane.

la amo.

vanessa: ¿aunque tengas

que vivir con la duda?

alberto: ay, ¿por qué nos tenía

que pasar esto a nosotros,

por qué?

vanessa: ay, ya sé.

no sabes cómo me pone verte así.

yo me acuerdo

cuando estábamos en canadá

y mi única preocupación era

que se me perdiera el celular.

alberto: [ríe]

te ponías bien loquita.

vanessa: ¿te acuerdas?

alberto: sí, lo encontrabas y...

vanessa: [ríe]

bueno, por lo menos

te hice reír.

alberto: sí.

damiana: ¿te hago un tecito

para dormir?

marina: no puedo dejar de pensar

en lo que me dijo alberto.

damiana: ay, hijita,

yo sé que estás muy triste

y te duele mucho la duda

que tiene alberto,

pero bueno, al menos

se ha estado acercando,

es un buen inicio.

marina: no, mamá.

¿qué caso tiene estar casada

con alguien que no confía

plenamente en mí?

damiana: a mí me basta

con verte ilusionada

con la llegada de ese bebé.

pero también me gustaría

que ese niño tuviera un papá

con quien crecer,

que lo quiera mucho.

marina: alberto no va a ser

ese papá, mamá.

si alberto no lo quiere querer

ahora que viene en camino pues,

menos lo va a querer

cuando nazca.

damiana: ay, hija.

¿y vas a ir a valle de bravo?

marina: mamá, no, no sé,

todavía ni siquera

lo he querido pensar.

no,

mejor ya vámonos a dormir, ¿sí?

ha sido un día muy largo.

damiana: está bien.

pero ponte tu pijama, ándale.

marina: pero ayúdame a buscarla,

¿sí?

damiana: [ríe]

marina: ¿sí?

damiana: sí, mi hijita.

marina: gracias, mamá.

susana: mi amor.

vanessa: hola.

susana: eh, oye, ¿cómo recupero

un contacto de mi celular

que se me borró?

vanessa: ay, ma,

eso es imposible.

a menos de que le hables

a la persona

y lo vuelvas a grabar.

susana: no, bueno,

ni cómo hablarle.

más bien tendría que ir a buscar

a la persona para que

me lo vuelva a dar...

vanessa: sí.

susana: ¿y grabarlo?

vanessa: pues sí.

¿por qué, es algo importante?

susana: no.

no, nada importante,

alguien a quien le hice un favor

y me hizo otro.

espero.

operadora: por favor, deje

su mensaje después del tono.

[pitido]

isauro: [piensa] maldita vieja.

paulino: ay, perdón.

perdón, perdón, ¿estás bien?

no--no te vi.

soy paulino,

el nuevo de aquí, del cuatro.

ana: ana.

soy--soy chole--

ana, hija de chole.

paulino: ah.

ah, pues mucho gusto.

¿estás bien?

ana: sí, sí, sí, muy bien.

paulino: nos vemos.

ana: sí, sí, cuando quieras--

digo, lo que se te ofrezca,

lo que necesites aquí andamos.

paulino: gracias, buen día.

damiana: mi hijita, ya pasa

de la hora.

¿de verdad no vas a ir

a ver a alberto?

nicanor: buenos días.

marina: mamá, no quiero dejar

solo el puesto.

damiana: ¿otra vez tarde?

buenos días.

marina: buenos días.

damiana: oiga, le queríamos

pedir un favor.

marina: mamá.

nicanor: ¿otro?

damiana: pues sí.

necesitamos salir--

nicanor: ¿y ahora qué favor

quieren?

damiana: necesitamos salir.

cuando menos habla con él,

vamos.

hasta luego, don nicanor.

marina: adiós.

nicanor: ¿cómo que adiós,

cómo que hasta luego?

¿quién va a hacer esto?

damiana: sí, adiós.

usted, usted.

ahorita regresamos, ¿eh?

nicanor: vea nomás.

marina: mamá,

ya estamos llegando, ¿verdad?

ya estoy escuchando la fuente.

damiana: sí, hija.

marina: ¿y ves a alberto

por algún lugar?

damiana: no.

no, pero está un viejecito ahí

vendiendo cosas,

vamos con él a preguntarle.

marina: sí, vamos.

damiana: me adelanto, hija.

marina: sí, ma.

damiana: buenos días, señor.

>> buenos días.

damiana: ay, disculpe,

¿no vio a un joven

así como esperando?

un joven alto, de pelo oscuro,

delgado,

tiene la vista aguileña.

>> no, señito,

desde que estoy aquí

no he visto a nadie.

ustedes son las primeras

que andan por aquí.

¿compran unas palanquetas

3 por 10?

damiana: gracias, hasta luego.

muchas gracias, señor.

mi hijita.

marina: vámonos, ma.

damiana: marina, a la mejor

se le hizo tarde

igual que a nosotros.

marina: no, no es cierto, mamá,

él no quiso venir, entonces

no debimos haber venido.

vámonos, por favor.

damiana: marina, por favor--

marina: vámonos, mamá.

damiana: ven, ven, ven.

tranquila, hija.

alberto: buenos días.

>> buenos días.

alberto: estoy buscando

a marina y a su mamá damiana.

>> anoche dejaron el edificio.

alberto: ah, ¿de pura casualidad

no dejaron una dirección

para poder encontrarlas?

>> uy, no, joven.

en estos lugares

la gente no acostumbra

a dar razones de nada.

nomás agarran sus triques

y se van.

alberto: ya.

eh, muchas gracias, con permiso.

>> andele pues.

angustias: paulino.

paulino: buen día.

angustias: ¿qué haces aquí?

paulino: doña angustias,

buen día, gracias, gracias.

espero que no le moleste

que venga hasta acá.

estoy buscando a don luis.

angustias: ¿a don luis?

paulino: sí.

angustias: ¿hay algún problema

en el rancho?

paulino: no.

no, no, está todo bien.

de hecho solamente vengo

a platicarle sobre mi proyecto,

es todo, sí.

angustias: pasa a su despacho.

ahorita le aviso que estás aquí.

isauro: necesito localizar

al señor baldomero quezada.

fíjese que le hice unos exámenes

y entonces arrojó un problema

muy serio de salud,

entonces necesito verlo,

me urge verlo.

>> bueno, ¿y qué quiere

que yo haga?

isauro: ¿cómo que qué quiero yo

que usted haga, señor?

sé que lo transladaron aquí,

a un cementario de la ciudad.

necesito tratarlo.

>> entiendo, doctor,

pero yo no le puedo dar

esa información

porque es confidencial.

isauro: ise trata de una

emergencia, caramba!

>> bueno, si gusta llenarme

este formato, yo le doy trámite

y si llegara a necesitar algo,

yo con mucho gusto lo atiendo.

isauro: ¿por qué tanta

ineptitud, por qué tanta

burocracia?

¿no entiende que es algo

urgente?

>> hombre, pues yo nada más

cumplo con mi trabajo, doctor.

llene el formato.

a fuerza tiene que seguir

ese procedimiento.

luis: ¿qué pasó, mi lino?

pensé que te interesaba

tu proyecto, ¿eh?

¿cómo se te ocurre dejarme

la chamba así, tirada?

paulino: no, no se la estoy

dejando tirada, patrón,

al contrario, la cosecha está

y está muy bien.

ya probará esos aguacates,

son los mejores que ha probado.

luis: pero es tu proyecto,

¿a que no?

quiero que tú lo supervices.

paulino: bueno, la cosecha

ya no necesita de supervisión

alguna, ya está muy bien.

aparte, si debo ser honesto,

patrón, pues se me antoja hacer

otras cosas ahorita.

no sé, tal vez ponerme

a estudiar, otro trabajo--

luis: epale, épale, épale.

pero pues ahí en el rancho

tienes trabajo, a que no, ¿eh?

paulino: y se lo agradezco,

patrón, de verdad,

mucho, pero...

no todo el tiempo voy a estar

ahí en el rancho.

luis: [ríe]

yo sabía que no eras

como tu padre.

tarde o temprano te ibas a ir,

¿no?

oye, pero no esperes

que te dé tu liquidación,

tú me estás renunciando.

paulino: es que--

luis: aguántese, aguántese

como los varoncitos, ¿eh?

[ríe]

sácate.

vanessa: ¿qué haces aquí?

damiana: a la mejor tuvo

una urgencia en el hospital,

hija.

marina: no, mamá, no.

más bien yo nunca debí

haber ido ahí.

yo sé que alberto--

alberto me dice que me ama,

pero sus acciones me demuestran

otra cosa, mamá.

por eso mi matrimonio

no debió haber existido,

por eso el acta está mal.

mamá, por favor, no me vuelvas

a hablar nunca más de alberto.

lo tengo que sacar de mi mente

y de mi corazón.

alberto: [bufa]

erick: alberto.

alberto, alberto, ey, ey.

alberto: ¿qué, qué?

erick: ¿qué onda?

¿qué no estabas en bahía

arreglando de lo tu acta?

alberto: marina no llegó

a la cita, me dejó plantado.

no solo eso, se salió

del cuarto de donde vivía.

erick: o sea que en realidad

ya no quiere saber nada de ti.

alberto: así es.

tengo que entenderlo

y aceptarlo.

este matrimonio se acabó.

[música]

[música]

erick: ey, alberto, alberto,

alberto, ey.

¿y qué?

¿no vas a hacer nada

para arreglar la situación

con marina?

alberto: ya hice todo

lo que estaba en mis manos,

pero ella se niega a entenderme.

nada,

nada la va a hacer cambiar.

ya no la voy a buscar más.

haré de cuenta

que nunca la conocí.

y voy a borrar todos,

todos los momentos

que vivimos juntos.

damiana: hijita, yo sé que

estás muy sentida

y enojada con alberto,

pero seguir siendo su esposa

le da responsabilidades

con tu hijo, marina.

marina: pues no me interesa

el dinero de los ocaranza, mamá,

y mucho menos el de alberto.

yo no quiero--

no quiero ni su presencia,

no quiero ni su amor,

de él no quiero nada.

damiana: marina.

marina: no.

vanessa: ¿sabes la que se va

a armar si mi mamá te ve acá?

paulino: tranquila, vanessa,

soy yo, paulino,

todos me conocen, hombre.

vanessa: sí, pero ¿qué haces

aquí?

paulino: pues en un principio

venía a hablar con don luis.

vanessa: ah, no, sin rollos.

pero ¿sabías que yo estaba acá?

paulino: no, claro que no.

bueno, los ocaranza y tú

son como la misma familia,

pero no imaginé encontrarte, no.

vanessa: pero ¿a qué viniste,

estás loco?

paulino: sí.

sí, pero estoy loco por ti,

¿te acuerdas?

vanessa: paulino,

entiende que lo nuestro

no va a poder ser ni acá,

ni en ningún lado.

paulino: yo me voy a encargar

de que así sea.

así que dime

donde estás viviendo

que yo voy a buscarte al rato.

vanessa: estoy viviendo acá.

paulino: ¿aquí?

vanessa: sí.

y lo peor que es mi mamá

quiere que regrese con alberto.

susana: ¿y vanessa?

angustias: ¿no está en su

recámara?

susana: si te estoy preguntando

por ella, es porque no está ahí.

angustias: ah.

bueno, yo me imagino

que se fue al club.

ahora que no estudia se la pasa

perdiendo el tiempo ahí.

susana: tus opiniones salen

sobrando, angustias.

y no se fue al club

porque vi su coche estacionado.

angustias: ay,

habrá pasado

alguna amiga por ella.

como ha reiniciado

su vida social a todo lo que da

no hay día que no le falte

un compromiso.

susana: no es cierto.

si en algo se ha aplicado

mi hija, es en tratar

de animar a alberto

y casi todos los días

come con él en el hospital.

angustias: ah, señora susana,

mire qué rico huele.

empujada por usted.

susana: haces parecer las cosas

como si la arrojara

a sus brazos.

angustias: mal haría.

alberto es un hombre casado,

no se le olvide.

susana: voy a buscarla

al jardín.

vanessa: mi mamá dice

que el matrimonio

de alberto con marina

no va a durar mucho tiempo.

paulino: pero tú me amas a mí.

vanessa: eso no cambia nada,

paulino.

paulino: tú eres mía, vanessa.

tú vas a estar conmigo.

vanessa: ni modo de que me robes

como me dijiste esa vez.

paulino: créeme que

si estuviéramos en el rancho,

agarro mi caballo

y no vamos lejos.

vanessa: ¿lejos?

paulino: sí, lejos.

tú y yo, solos.

vanessa: ¿sí?

ya, nos pueden ver.

ramona: ¿y qué pasó, doctor?

¿cómo le fue en la ciudad,

qué pudo averiguar?

isauro: nada, ramona, nada.

deja...

comencé un trámite ahí--

es que no entiendo por qué

las oficinas públicas son así

en este país.

tanta burocracia para darte

un dato, una sola información.

ramona: ay, doctor,

pues ya ve cómo son.

solo le queda esperar.

isauro: no, ¿esperar?

¿cómo voy a esperar, ramona?

no entiendes que...

cada segundo sin marina

es una tortura para mí.

yo debería estar con ella

dándole mi apoyo, mi cariño.

ramona: doctor,

¿de verdad

usted se casaría con marina

a pesar de que

el hijo que espera

pudiera ser de alberto?

isauro: ramona,

tú no has entendido nada,

¿verdad?

a marina la amo,

la amo con absoluta locura.

ramona: doctor,

pero eso que a usted le pasa

no es estar enamorado,

es estar obsesionado.

y pues, marina nunca

lo va a querer.

isauro: no, no, te equivocas.

marina en este momento

debe estar arrepentida

de haberse casado

con ese muchacho.

tengo que encontrarla.

ramona: bueno, ¿y cómo?

si sus amigos saben dónde están,

no lo van a decir.

y usted ya no se habla

con don luis ocaranza, ¿o sí?

isauro: no.

la última vez prácticamente

me colgó el teléfono.

y esa mujer...

ramona: ¿cuál mujer?

isauro: yo me entiendo solo.

pero en esa casa no se puede

confiar en nadie.

todos te dicen

una cosa por otra

y cuando les reclamas se enojan.

susana: ¿dónde te metiste?

vanessa: salí a dejar

a una amiga un vestido

que me pidió prestado.

susana: ¿y por qué no la hiciste

pasar?

vanessa: tenía prisa.

voy por mis cosas

para ir al club.

prudencia: supongo que después

de tantos años de trabajar

para ti le vas a dar

una compensación, ¿no?

luis: naranjas y limas.

yo no tengo por qué darle nada,

él renunció.

prudencia: yo lo sé,

pero lo puedes ayudar.

luis: ¿tú de qué me viste

la cara, eh?

¿de beneficencia?

no, ¿verdad?

si quiere llegar a ser alguien,

que se dé cuenta que las cosas

no son fáciles.

prudencia: como tú

que nunca hiciste nada

porque tu abuelo te dio todo.

luis: le he chambeado,

¿eh, prudencia?

sin embargo tú

nunca has trabajado.

prudencia: no,

por eso me casé contigo.

luis: ah.

prudencia: los dos hemos tenido

mucha suerte,

pero eso no quiere decir que

no podamos ayudar a la gente.

luis: ay, prudencia,

prudencia, prudencia.

me cae que cada día estás peor.

no cabe duda de que el roce

que estás teniendo

con esa gentuza,

damiana y su hijita,

te están afectando.

abusada, ¿eh?

abusada.

ah, no voy a venir a comer.

[música]

[música]

[celular]

alberto: ¿qué pasó, mamá?

prudencia: perdón, mi amor,

por interrumpirte.

quiero saber si pudieron hacer

la aclaración en el juzgado

de valle de bravo.

alberto: estoy en el hospital,

mamá.

marina nunca llegó a la cita.

prudencia: ¿cómo que no llegó?

alberto: ya me convencí, mamá.

a marina no le interesa

nuestro matrimonio,

ni que la ame.

me sacó definitivamente

de su vida.

prudencia: mi amor, por favor,

cálmate.

seguramente algo se le complicó.

alberto: no, mamá.

yo pensé lo mismo,

por eso fui a buscarla

al cuarto de la azotea

y estaba vacío.

prudencia: ¿de verdad?

alberto: que marina otra vez

huyó, mamá.

se fue sin dejar ningún dato.

prudencia: no, no puede ser.

alberto: me queda muy claro

que ya no quiere nada conmigo,

ni con la familia.

ya tomó su decisión, mamá,

y yo voy a tomar la mía.

legalmente nada me ata a ella.

prudencia: alberto, mi amor,

por favor.

alberto: para mí es tema

terminado, mamá.

te pido que no insistas

en una reconciliación,

por favor.

desde ahora soy un hombre libre

y si me disculpas,

tengo mucho trabajo, mamá.

luis: prude, prude, para, ¿sí?

¿cómo se te ocurre que voy

a convencer a alberto

de que se siga humillando

frente a esa cieguita?

si ella decidió

tomar otro camino,

pues allá ella.

¿y sabes qué?

déjame trabajar,

estoy muy ocupado.

no puede ser.

[teléfono]

oh.

¿qué?

sí, que pase, por favor.

chucha.

susana: perdona que venga

a molestarte a tu oficina, luis,

pero no podía esperar

hasta la noche.

luis: ¿qué pasa?

susana: platicando con vane

acerca de lo que está sufriendo

alberto por culpa de marina,

no sé por qué me pasó

por la cabeza que tal vez

esa mujer había decidido

reanudar su relación

con el doctor sotero

y que él se haría cargo

del niño.

luis: no, pues, no tengo idea

si termina aceptándolo o no,

mi chucha.

lo que me acaba de decir

prudencia es que a esa cieguita

no le interesa aclarar

su situación legal

con mi hijo, ¿eh?

susana: ¿cómo?

luis: mi hijo la citó

esta mañana para ir

a valle de bravo a ratificar

el acta de matrimonio,

pero ¿qué crees?

lo dejó plantado.

ah, no, y eso no es todo, ¿eh?

susana: ¿hay más?

luis: sí.

la cieguita esa se fue

de la ratonera donde vivía

para irse quién sabe a dónde.

¿qué te parece?

resulta que esa cieguita

resultó ser más orgullosa

que yo.

y bueno, si quiere condenar

a su hijo a la miseria,

pues, allá ella, yo ya hice

lo que tenía que hacer.

espero que alberto

lo entienda así

y no cambie de parecer.

que él siga siendo un ocaranza.

susana: esperemos que sí, luis.

además esta es una gran noticia

para vanessa.

luis: mi chucha, mi chucha,

tranquila, no te empieces

a imaginar cosas.

mi hijo necesita tiempo

para olvidar a marina.

susana: no estoy

imaginando nada.

pero no me negarás

que la posibilidad

de que nuestros hijos

vuelvan a ser novios

y que lleguen hasta el altar

es real.

luis: no lo sé porque mi hijo

está muy lastimado y dolido

como para estar pesando en eso.

susana: sí, claro,

pero ¿quién mejor que vanessa

para ayudarlo a superar

su tristeza?

prudencia: alberto está decidido

a olvidar a marina.

le dio una oportunidad

para arreglar las cosas

y ella no llegó.

angustias: marina está

muy dolida, decepcionada.

prudencia: pues sí,

pero yo necesito hablar

con mi hija, necesito decirle

que quiero estar con ella,

con el niño.

angustias: pero ella ya no vive

en el cuarto de azotea.

prudencia: pues sí.

y no dejó ningún dato

para localizarla.

angustias: tal vez le pidió

a la portera que no dijera nada.

pero a lo mejor a ti

sí te dice a dónde fue.

prudencia: sí, tienes razón.

dile al chofer

que vamos a salir.

[celular]

bueno.

marina: hola, soy marina.

prudencia: hija.

¿dónde estás?

marina: me cambié de casa

para ya no tener que subir

tantos escalones.

ahora estamos en un cuarto

en planta baja.

prudencia: eso está muy bien,

pero ¿dónde?

dame la dirección, por favor,

para ir a verte.

marina: perdón, pero no.

no quiero volver a recibir

la visita ni de tu marido,

ni de alberto.

yo no quiero volvera saber

nada de ellos.

prudencia: perdóname.

la verdad es que pensé

que las cosas mejorarían

si hablabas con ellos,

pero ya vi que no.

marina: pues no fue así.

prudencia: yo sé que eres

valiente

y capaz de superar lo que sea,

pero por favor,

no vivas esto sola.

yo soy tu madre, estoy contigo.

marina: mira, te prometo

que vamos a seguir en contacto.

yo te iré diciendo dónde

y cuándo encontrarnos, ¿sí?

prudencia: ¿me lo prometes?

marina: sí.

pero, por favor,

que esos encuentros queden

solo entre nosotras.

prudencia: claro que sí.

no pienso volver a cometer

el mismo error.

marina: no, ya tranquila,

no te angusties,

yo voy a estar bien.

ya sé que cuento con el amor

de mi mamá damiana y el tuyo.

prudencia: bueno,

espero tu llamada.

marina: hasta muy pronto.

prudencia: hasta luego.

[suspira]

angustias: ¿ves?

tu hija no se va a alejar de ti.

prudencia: sí.

me dijo que me va a hablar

y ahora pues, esperaré, ¿no?

ay, ¿por qué esos dos muchachos

no encontraron una solución

si se quieren tanto?

angustias: ay, mírame, preciosa.

la van a encontrar,

estoy segura.

prudencia: gracias.

paulino: [carraspea]

buenas, señorita.

>> dígame.

paulino: pues soy cantante

y vengo a grabar un disco.

>> [ríe]

paulino: ¿de qué se ríe, oiga?

de verdad soy cantante

y canto bien bonito

y quiero grabar un disco.

>> no solo porque cantes bonito

significa que alguien

en esta disquera

te va a hacer famoso.

¿sabes cuánta gente canta bonito

en este país?

millones.

paulino: ah, bueno, pero ahorita

mismo le demuestro que yo canto

mejor que millones de personas.

tengo un talento que me sobra--

>> así no funcionan las cosas.

paulino: ¿cómo funcionan, eh?

>> los ejecutivos no dan

entrevistas a desconocidos.

yo te recomiendo

que te consigas un agente.

paulino: ¿un agente, qué es eso?

>> es una persona encargada

de promover tu carrera.

paulino: ¿y qué, cuál carrera?

apenas quiero entrar

a la universidad.

>> los agentes se encargan

de construirla.

claro que hay que pagarles.

paulino: no, pues, señorita,

apenas si tuve lana

para el metro,

ahí me prestaron y no--

>> bueno, entonces te recomiendo

que te grabes un demo

con tus canciones,

pero eso sí, ¿eh?

de buena calidad.

y cuando lo tengas, lo traes,

y de aquí se manda

al departamento encargado

de checar el material.

paulino: oiga, ¿qué es eso

de un demo, cuánto cuesta

o quién es o dónde lo consigo?

>> ¿sabes qué?

no estoy aquí para contestar

todas tus dudas.

y ya vete que tengo

mucho trabajo.

ya, no me quites más el tiempo,

adiós.

paulino: sí, sí.

muy amable.

[música]

[música]

susana: ¿qué tienes,

te puedo ayudar en algo?

prudencia: nada.

es solo que marina

pone otra vez

distancia entre nosotros

y no quiere recibir

ni un solo centavo de luis.

susana: no la puedes obligar.

después de todo, tal vez

su situación económica

no sea tan mala.

prudencia: no sé, no digas eso.

susana: me refiero a que

una chica tan guapa como ella

siempre termina encontrando

a alguien que la ayude.

angustias: ¿cómo?

hay muchas que son así,

pero no todas.

eh, ¿qué quiere decir con eso,

señora?

susana: no pongas palabras

en mi boca que no dije.

yo solo quiero tranquilizarte,

flaquita.

por lo menos ya arregló

sus diferencias con alberto.

prudencia: no.

y no sabes cuánto me duele.

luis: tu madre que me dijo

que marina no quiso

rectificar el acta.

alberto: ¿qué quieres

que te diga,

que estoy destrozado,

que me equivoqué,

que tenías razón,

que no debí haberme casado, qué?

luis: no, no, no, mi hijo, no.

vengo en son de paz.

y también como un padre

preocupado, alberto.

mira, lo que hiciste

pues, ya no hay marcha atrás,

pero de ahora en adelante

pues, sí, te vas a tener

que poner más buso

sobre las decisiones que tomes.

alberto: sí, pues, lo voy

a tomar en cuenta, ¿te parece?

luis: está bueno.

y mira, aunque no lo creas,

yo también me siento

decepcionado.

yo le quise dar a esa muchachita

lo que le corresponde, ¿no?

mi apellido, mi herencia,

que fuera parte de mi familia,

¿verdad?

pero se negó rotúndamente.

y bueno, supongo que es

una manera de vengarse, ¿no?

por como la traté en el pasado.

alberto: no, no, ella no es así,

ella es terca, orgullosa.

ahí sí heredó tus genes,

la verdad que sí.

luis: mira, pues, este,

al pan, pan y al vino, vino,

alberto.

ella no quiere saber nada

ni de ti, ni de mí.

y finalmente pues,

yo ya cumplí mi promesa,

mi hijo.

alberto: mira, no voy a cambiar

mi apellido,

si eso es lo que te preocupa.

voy a rentar ese departamento,

voy a pagarlo con mi sueldo

porque ya me toca independizarme

como cualquier otro

ser humano adulto.

luis: pero no tiene caso,

si me tienes a mí.

alberto: pero para mí

sí tiene caso, ¿ok?

luis: está bien.

alberto: no va a afectar

nuestra relación,

voy a seguir viendo a mi mamá

como lo hacía antes.

ya.

luis: está bien,

respeto tu decisión.

mi hijo, no lo olvides,

para mí lo más importante

es que tú siempre seas

un ocaranza.

que no se te olvide, ¿estamos?

alberto: estamos.

luis: alberto,

tú para mí siempre--

siempre serás mi hijo.

marina: dígame, señora ferrer,

¿qué tal le cayó el tecito

que le dio mi mamá?

>> muy bien, de hecho

vengo por más.

marina: ah, ¿más?

>> sí, ¿y le puede poner

un poquito de semillas de chía?

marina: sí, ¿no, don nicanor?

>> un poquito de árnica.

marina: sí.

>> ¿y la puedo tomar como

agua de tiempo?

marina: [gime]

nicanor: ¿qué pasó, mi hija?

¿qué tienes, mi hija?

¿qué tienes?

señora, ayuda.

a ver, espérate, ¿qué tienes?

marina: me duele mucho.

nicanor: busquemos una

enfermera, a ver.

despacito, hombre.

marina: ay, me duele mucho.

nicanor: espérate, espérate,

hombre.

>> ¿qué le pasa?

nicanor: señora, ayúdeme,

hombre, ¿no está viendo, hombre?

a ver, mamita.

ven, ven, ven, mi hija.

ayúdeme, seño, porfa.

ayúdeme, seño.

andale, mi hija, siéntate.

siéntate, siéntate.

tú tranquilita,

voy por doña damiana,

voy por tu mami.

marina: no, no, no.

por favor, por favor,

don nicanor, no vaya, no.

nicanor: pero ¿cómo no vaya?

ve lo que te está

pasando, mi hija.

marina: no, pero no la quiero

preocupar más.

ay.

nicanor: no la vas a preocupar.

a ver, respira.

a ver, tranquilízate, ¿sí?

tranquilita, mira, tú en paz.

yo voy a atender aquí

a la señora ferrer.

¿tú estás bien, estás bien?

marina: gracias, ya estoy bien.

nicanor: a ver, señora,

¿qué quiere?

perdone esto, hombre.

>> el té que siempre y me voy.

nicanor: ¿sí?

ahorita yo le pongo ya.

ana: hola.

paulino: ey, ¿cómo estás?

ana: muy bien, ¿y tú?

¿qué, no tuviste

un buen día o qué?

paulino: ah, regular, anita.

en la mañana fui a decirle

a mi patrón que dejaba

el trabajo en el rancho

y pues la verdad, no esperaba

que me liquidara,

pero ni las gracias me dio.

y eso que le ahorré dinero

con los productos orgánicos

que hice allá en el rancho,

pero...

ana: pues, sí, qué mala onda.

¿por eso estás así,

tan apachurrado o hay otra cosa?

paulino: no, es que la verdad

yo de bruto pensé que las cosas

eran como en las películas,

que uno iba a llegar

a una disquera,

le iba a decir soy cantante

y me iban a grabar un disco

y me iban a hacer famoso.

ana: ¿y cantas bien?

paulino: [ríe]

tendrías que oírme.

mejor me voy poniendo abusado

para ver en qué puedo chambear

para conseguir lana.

la verdad es que

la necesito un poco.

voy a guardar mi guitarra,

te veo al rato.

ana: sí, adiós.

paulino: bye.

ana: [suspira]

vanessa: ay, hola.

angustias: ¿qué tal,

señorita vanessa?

esta mañana vino paulino.

sí supo, ¿verdad?

vanessa: eh...

angustias: ¿qué no lo vio?

vanessa: no.

angustias: uh, no sé qué tanto

habló con don luis,

pero al parecer se quedó

muy molesto porque el muchacho

ya no va a trabajar

en el rancho.

ahora quiere probar suerte

en la ciudad.

ah, veo que no le sorprende.

¿será que sí lo vio?

vanessa: no, angustias.

angustias: ¿y en todos estos

meses no lo ha extrañado?

¿no ha pensado en él?

vanessa: sí.

a veces.

cada día menos.

angustias: ay,

no sé por qué tengo la impresión

de que me está mintiendo,

señorita.

yo sé lo mucho que significa

paulino para usted.

vanessa: ¿y qué quieres

que te diga?

¿que me la paso pensando en él,

que busco distraerme

con cualquier cosa, que?--

que salgo de antro

todos los días para no tener

que recordarlo.

angustias: así nunca

lo va a olvidar.

vanessa: y menos ahora

que viene acá a acosarme.

angustias: entonces sí lo vio.

ay, ya sabía que atrás

de esa renuncia estaba usted.

vanessa: pero yo no se lo pedí.

el es que se aferra

a este amor imposible.

me preocupa que venga

acá, a la ciudad

y que la pase muy mal.

el puede sufrir mucho

por mi culpa.

angustias: ay, ya, ya, ya.

no llores.

de veras,

verás que--

el diablo.

susana: te esperan en la cocina.

orale.

angustias: nos vemos, mi amor.

perdón, señora,

soy sirvienta, no perro.

con permiso.

susana: [suspira]

mi amor, te tengo

excelentes noticias.

alberto está decidido a olvidar

a la ciega inmunda,

¿te das cuenta?

la suerte nos vuelve a sonreír

y es hora de que entres

en acción.

[música]

[música]

damiana: mire, va a usar

esta pomada.

creo que le va a caer muy bien,

se la pone en la mañana,

en la noche,

se pone sus calcetines

para que esté calentito el pie

y yo creo que le va

a caer muy bien.

>> ¿cuánto es?

damiana: 50 pesos, por favor.

muchas gracias, cuídese.

>> sí, gracias, doña damiana.

damiana: y viene, por favor,

a decirme cómo sigue, ¿eh?

>> sí, gracias.

damiana: andele, despacito.

hasta luego.

>> hasta luego.

damiana: ¿qué pasó, hija?

¿por fin pudiste hablar

con doña prudencia?

marina: pues sí, ma.

damiana: ¿y?

marina: pues se puso

bien triste.

no sabes cómo me duele

hacerla sufrir.

damiana: ay, mi amor,

pero no te sientas tú culpable,

¿eh?

oye, no le dijiste

donde estamos viviendo, ¿verdad?

marina: no, no, no,

¿cómo crees, ma?

no.

por ahora solo toribio

y baldomero saben dónde estamos.

damiana: ¿y te preocupa

que el doctor también sepa

donde estamos?

marina: ay, no, mamá.

entre el trabajo y los exámenes

y mi angelito pues yo

ni siquiera he tenido tiempo

para pensar en ese hombre.

damiana: seguramente cree

que nos fuimos a la añoranza.

marina: pues yo creo que

nos conviene

que siga pensando así,

para que nunca

se le ocurra buscarme.

zacarías: [silba]

esto para la paga

y esto por mi comisión.

isauro: zacarías.

zacarías: buenas, doctor sotero.

isauro: oye, tú, ¿y tu patrón?

zacarías: no sé.

a lo mejor se da una vuelta

este fin de semana.

isauro: si viene,

dile que necesito verlo.

que si me puede hacer un espacio

en su ajetreada agenda.

zacarías: muy bien,

yo le doy el recado.

margarito: ensilla mi caballo.

[celular]

bueno.

damiana: hola, margarito.

margarito: damiana,

qué gusto escucharte.

¿cómo va todo por allá?

¿cómo está marina?

damiana: ay, muy bien, contenta.

esperando la llegada

de su angelito.

margarito: no sabes qué alegría

me da oír tu voz

y saber que están bien las dos.

damiana: ¿y tú, cómo estás?

margarito: pues ya sabes,

aguantando las burradas

de zacarías.

pensé que el patrón

iba a cambiar de opinión,

pero bueno, hasta el momento

está contento con su trabajo.

damiana: no te preocupes,

tarde o temprano va a hacer

algo que lo delate.

margarito: eso espero.

damiana: oye, pero yo te hablaba

para otra cosa, margarito.

margarito: tú dirás.

damiana: es que estoy

muy inquieta.

¿sabes algo del doctor isauro?

margarito: bueno, te puedo decir

que anda como loco

buscando a marina.

el otro día se apareció

en la casa a exigirle a yolanda

que le dijera algún dato

para encontrar a tu hija.

damiana: ay, arcángel

san miguel.

erick: la actitud de alberto

no es la mejor, pero...

yo sé cuánto ama a marina,

no puede pretender

que no la conoce, que no existe.

eso le va a traer

muchos problemas.

vanessa: ay, a veces

es lo mejor, erick.

erick: ¿y por qué lo dices,

porque a ti te ha funcionado

para olvidar a alberto?

vanessa: eh, sí.

sí, algo así.

erick: vane,

no quiero ser el malo,

pero tú viviste esa relación

y sabes que alberto la ama.

vanessa: pues, eh,

es que ellos vivieron

un amor muy intenso

y se están haciendo mucho daño.

ahora los dos se están haciendo

pues, mucho daño por no ceder.

erick: pues sí es cierto, ¿no?

estoy de acuerdo.

vanessa: yo lo único que quiero

es apoyar a alberto

para que lo supere cuanto antes.

erick: ¿sabes que eres

una mujer excelente?

vanessa: obvio.

y tú eres un gran amigo, ¿sabes?

así que, por favor,

ayúdame a convencerlo

que vaya esta noche al antro.

sí, que no salga

con que está cansado,

con que se va a quedar

de guardia porque ya sabes

que él quiere estar aquí

todo el tiempo.

¿me ayudas?

erick: va, va, va.

vanessa: ok.

erick: oye, ahí está alberto.

vanessa: alberto.

no, no, no, alberto, ven.

ven.

alberto: ey.

vanessa: vengo a secuestrarte

para llevarte a comer,

¿qué dices?

alberto: ah.

erick: y aparte ya tenemos

el plan de la noche

y es antro, obvio, ¿eh?

alberto: ok,

lo de la comida lo acepto,

pero lo de la noche...

vanessa: ay, no, no, no, ¿eh?

ya llamé a todos los amigos.

alberto: ¿qué?

vanessa: eres un hermitaño.

¿hace cuánto que no ves

a la banda, eh?

erick: aparte vane

me va a presentar a una amiga

que es un bombón.

anda, no me puedes dejar

morir solo, venga.

dime que sí, dime que sí vas,

anda, anda.

vanessa: sí, di que sí,

di que sí, di que sí.

alberto.

erick: dilo, di que sí.

alberto.

alberto: sí, sí, sí.

vanessa: [ríe]

muy bien.

marina: ¿está segura, ma?

yola nunca me comentó

que el doctor isauro haya ido

a su casa a preguntar por mí.

damiana: segun margarito

el doctor anduvo dando vueltas

haciendo preguntas, ¿eh?

pero si quieres saber más,

pregúntale a yola,

ella sabe más.

marina: ay, yola,

¿por qué no me dijiste nada

cuando hablamos?

yolanda: para no preocuparte,

amiga, ya tienes bastante

con tu embarazo.

marina: sí, pero si el doctor

isauro quiere encontrarme,

yo tengo que saberlo

para cuidarme.

yolanda: yo sé,

pero cuando se desgraciado vino

lino se lo puso como camote,

le advirtió que no regresara

al rancho.

además, nadie sabe

para dónde se fueron.

digo, si ni nosotros sabemos

dónde viven, pues él menos, ¿no?

ya, olvídalo, amiga,

no te preocupes.

marina: pues sí,

voy a tratar de olvidarlo.

como--como voy a olvidar

tantas cosas que viví en valle.

yolanda: lo dices por alberto,

¿verdad?

marina: sí.

lo que no sabes es que acá

me encontré a doña prudencia.

yolanda: no me digas.

marina: sí, fue como un milagro.

ay, lo malo es que también

le dijo a alberto y a don luis

donde estaba viviendo.

ay, yola,

no sabes lo desilusionada

que me siento de alberto.

por eso--

por eso me lo voy a arrancar

del corazón como sea.

yolanda: ay, amiga,

deshaógate.

sabes que siempre voy a estar

aquí para escucharte.

Cargando Playlist...