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Sin Tu Mirada Capítulo 47

Univision29 May 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

hortensia: seño prude.

prudencia: dime, hortensia.

hortensia: ¿me puede regalar

un segundito?

prudencia: claro, dime.

hortensia: pues es que

yo quería darle las gracias

porque permitió que me viniera

aquí a la capital

para seguir atendiéndola.

prudencia: ay, no, de nada.

la que salió ganando fui yo.

luis: iya llegué, prude!

ah, ahí están.

tengo hambre, tengo hambre.

¿a qué hora se come

en esta casa?

hortensia: permiso, señor.

prudencia: ya está lista

la comida, pero solamente

vamos a comer tú y yo.

luis: ¿cómo, nada más tú y yo?

prudencia: sí.

luis: mm...

es que uno se acostumbra

a la chucha y a la vanessita.

oye, ¿quieres un trago?

prudencia: no, gracias.

susana me dijo que ya terminaron

de pagarle el departamento.

luis: sí.

prudencia: era lo que estaba

esperando para irse.

pero claro, de aquí

a que encuentren algo

a su gusto...

luis: no hay prisa,

no hay prisa, hombre.

a mí me da mucho gusto

tenerlas aquí en casa.

prudencia: pues sí,

vanessa te quiere mucho.

luis: ay, mi vanessita.

parece más mi hija ella

que alberto.

ya ni me acuerdo cómo es, tú.

prudencia: y te recuerdo

que tenemos otra hija

de la que no sabemos nada.

luis: y yo te recuerdo que,

según sus conocidos,

pues nos hemos enterado

que está bien, ¿no?

prudencia: claro.

y por tus conocidos

podríamos haberla encontrado ya,

¿no crees?

luis: ¿y tu hijo alberto

no iba a contratar un detective?

¿y qué?

naranjas y limas, ¿eh?

prudencia: lo único que quiero

es que marina regrese.

somos su familia.

luis: [suspira]

¿cómo se llama la muchacha esta,

la que nos sirve?

hortensia.

hortensia, itengo hambre!

toribio: no, no, mi chiquita,

¿no extrañas al joven alberto?

>> muchas gracias.

toribio: de nada, de nada.

¿sí?

marina: sí.

bueno, a veces,

cuando no puedo dormir,

me acuerdo todos los momentos

lindos que pasamos juntos.

pero hoy lo único que me importa

es este angelito

que crece dentro de mí.

toribio: [ríe]

¿toribio puede acariciar

tu panza?

marina: ay, claro que sí.

toribio: a ver, a ver.

marina: dame tus manitas.

toribio: aquí está, a ver.

marina: mira, ahí, eso.

toribio: [ríe]

[resuella]

marina: ¿qué?

toribio: se--se movió.

marina: sí, toribio,

pero no te asustes.

ven, ven, tócalo, ven.

no pasa nada, mira.

mira qué lindo es.

toribio: [ríe]

marina: mira, te está saludando.

toribio: aquí está toribio.

toribio aquí está.

prudencia: ¿por qué

no te cae bien susana?

entiendo que a veces

es muy impertinente,

pero no es una mala persona.

angustias: es comodina.

ya se instaló en esta casa.

prudencia: pues sí,

pero por lo menos

la presencia de ellas dos

ha aligerado

toda la situación aquí.

angustias: mm, a mí

me vas a perdonar,

pero creo que todo lo que hace

la señora susana,

siempre doble intención.

te aseguro

que ha aconsejado a vanessa

para que se acerque a alberto.

prudencia: no.

vanessa sabe perfectamente bien

que alberto está casado

y que cuando aparezca marina

se van a arreglar las cosas

entre ellos.

y más si hay un bebé

de por medio, ¿no?

angustias: prudencia, prudencia.

hay una imagen muy milagrosa

de santa lucía en una iglesia

que está un poco retirada

de aquí.

¿vamos?

prudencia: sí, vamos.

ay, es la virgen

que le gusta mucho a marina.

>> ey, amigo,

¿busca alguna tumba?

isauro: no.

estoy buscando al loquito

que le ayuda a baldomero.

toribio.

>> ah, sí, ya sé quién.

baldomero estaba con él

cuando me entregaron las llaves

del panteón.

isauro: ¿y eso por qué?

>> baldomero ya no trabaja aquí.

pidió su traslado a la capital.

baldomero: bueno,

a ver si mañana

vamos a dar un paseo, ¿no?

marina: ay, ¿un paseo?

toribio: sí, sí, sería bueno,

¿eh?

porque baldomero

nunca deja pasear a toribio.

siempre--

sí, sí.

damiana: así estamos nosotros

también, trabajando muchísimo.

marina: ay, sí.

pues es que así es este trabajo.

estamos abriendo

de lunes a domingo,

pero pues sí sería muy lindo

salir a pasear.

damiana: mira,

este es nuestro puesto.

nicanor: sí...

¿nuestro?

damiana: ay, bueno,

discúlpeme, don nicanor.

el puesto donde trabajamos.

marina: ajá

damiana: el es nuestro amigo

baldomero y él es toribio.

baldomero: mucho gusto.

damiana: don nicanor.

nicanor: no se fía, ¿eh?

toribio: ¿don--don quién?

damiana: nicanor.

>> la verdad,

no sé a qué panteón lo mandaron.

isauro: ¿hace cuánto fue eso?

>> quizá como tres meses.

isauro: mire, ¿dónde me pueden

dar información de su traslado?

>> tiene usted que ir

a la secretaría de gobernación.

de ahí lo van a mandar

al instituto nacional

para el federalismo

y desarrollo municipal

para que le digan a qué centro

de desarrollo municipal

pertenece el panteón

al que mandaron a baldomero.

pero luego,

ahí es donde se atora la cosa,

porque cada centro depende

de la delegación o municipio

al que este esté adscripto.

isauro: iescúcheme!

dígame a qué oficina puedo ir

para que me den esa información.

>> pues a la principal.

si me permite,

ahorita le traigo el dato.

isauro: ivaya!

enfermera: ya váyase

a descansar, doctor,

qué bárbaro.

qué ganas de estar aquí

todo el día.

alberto: es que me quiero quedar

a ver cómo va el paciente

que atendí en la tarde.

de verdad me quiero quedar.

no tengo nada mejor que hacer,

de todos modos.

enfermera: bueno,

por lo menos tómese un café

para aguantar toda la noche.

alberto: dos.

enfermera: tres.

ambos: [ríen]

enfermera: andele, doctor,

yo se lo traigo.

alberto: ¿sí? muchas gracias.

con permiso.

ay, dios, marina...

me haces tanta falta.

toribio: qué contenta

se va a poner yola cuando sepa

que encontramos a mi principita.

baldomero: no, no, toribio.

tú y yo no vamos a decir nada.

toribio: la principita

no quiere que lo sepa

el joven alberto.

pero--pero sí sus amigos,

nosotros, margarito--

baldomero: no, no, toribio, no.

si marinita no le ha dicho

a nadie, ha de ser por algo.

entonces, no vamos a hacer nada,

nada.

toribio: ya sé, ya sé, no, no.

lo vas a callar

para que margarito

no se traslade a la capital

igual que tú.

[ríe]

baldomero: claro que no,

toribio, claro que no.

toribio: ¿entonces?

baldomero: no vamos a decir nada

y ya.

toribio: ¿y ya?

baldomero: sí, ya.

toribio: ay, baldomero, yo--

qué genio.

espérame, no te vayas.

espérame.

[claxon]

prudencia: ay, angustias,

se nos olvidaron las veladoras.

angustias: voy a comprar.

no me tardo.

prudencia: gracias.

¿marina?

¿hija?

[música]

sofía reyes: ♪ porque

en tus besos descubro matices

que llevan mi cuerpo

a sentir lo más simple

guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón

siempre sé mi protector

regálame

una vida que se encienda

con tu luz

muéstrame una vida entera

llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza

que confiaré en tus besos

aquí me quedo

para ser parte de ti

llévame a donde tú quieras

búscame un lugar perfecto

cuida que jamás se rompa

este corazón

que entrego hoy aquí

que desde ahora es solo para ti

abrázame

sin tu mirada no podré seguir ♪

prudencia: ay, marina...

marina...

¿por qué te fuiste así?

no sabes la angustia

con la que me tenías.

¿por qué no confiaste en mí?

mi amor, te dije

que podías confiar.

confiar, ¿eh?

marina: por favor, perdóname.

prudencia: no, no te preocupes.

ay, al fin te encontré.

ay, mi amor.

luis: vaya, hasta que te veo

aquí en la casa, mi hijo.

alberto: tuve que quedarme

a atender un paciente

en la noche.

luis: alberto,

no puedes seguir así.

te vas a enfermar, hombre.

te la pasas trabajando

día y noche.

lo haces para no pensar,

¿verdad?

alberto: hasta que no encuentre

a marina, así será mi vida.

luis: mm, pues yo pienso

que estás esperando en vano.

yo mismo pensé

que las dificultades económicas

obligarían a esa muchachita

a buscarme, ¿verdad?

pero pues ya ves que no.

resultó ser muy orgullosa.

alberto: uy, ya sabemos

de dónde lo sacó.

luis: epale.

resígnate, ¿no, mi hijo?

ya no la vas a volver a ver.

alberto: [ríe]

luis: ¿qué cosa?

¿de qué te ríes, alberto?

alberto: no, nada, nada.

luis: ¿de qué te ríes?

igual de risueño que su madre.

prudencia: ay, mi amor,

qué alegría encontrarte.

¿por qué te escondes?

escóndete de todo el mundo,

si quieres, pero no de mí.

marina: perdóname, perdóname,

por favor, por causarte

estas mortificaciones, pero--

pero yo no tenía otra salida.

prudencia: ¿por qué dices eso?

marina: porque...

porque todavía

retumban en mi cabeza

las palabras de alberto

cuando ustedes dos platicaron

en casa de don margarito.

por eso, mamá.

prudencia: mi amor, alberto sabe

que no eres culpable

de lo que pasó.

pero bueno, lo mortifica mucho

la duda de--de saber si es o no

su hijo.

marina: pero es que,

¿por qué es así?

¿por qué no confía en mí?

¿por qué no se da cuenta

que este bebé

es producto de nuestro amor?

yo--yo lo siento

en cada parte de mi ser.

por favor, no le vayas a decir

que me encontraste.

toribio: ya se tardó mucho

mi principita ahí adentro.

yo voy por ella.

damiana: no, toribio.

angustias: idamiana!

a ellos sí les dice dónde están.

¿y nosotras? bien, gracias.

baldomero: no, señora,

damiana no nos dijo nada.

toribio: no, nosotros

las encontramos

de puritita casualidad.

angustias: ¿y ustedes, sabiendo

lo angustiadas que estábamos,

se lo callan?

damiana: cálmese, señora,

cálmese.

baldomero: las acabamos

de encontrar, señora.

toribio: no íbamos

a decirle nada a nadie.

a nadie.

baldomero: porque así

nos lo pidió marina.

toribio: sí.

angustias: ¿dónde está ella?

damiana: está ahí adentro

rezándole a santa lucía.

angustias: igual que prudencia.

seguro ya encontraron.

damiana, vamos para adentro,

por favor.

vámonos.

baldomero: no te apures.

prudencia: mira, lo que pasa

es que una sola llamada

me hubiera tranquilizado.

marina: no, no,

es que yo no quise llamarte

porque tenía miedo

que me intentaras convencer

de regresar.

por eso le pedí a don margarito

que te dijera que estamos bien.

nosotras tenemos casa,

tenemos trabajo, tenemos comida.

prudencia: sí, pero tu bebé

va a necesitar mucho más

que eso.

angustias: por favor, damiana.

prudencia tiene muchas cosas

que decirle a su hija.

ay, no tiene idea lo que ella

ha llorado por marina.

fue como volver a perderla.

ay, siéntese.

marina: no, no te preocupes

por mi bebé.

mi bebé va a estar bien.

yo le voy a dar

todo lo que necesite.

ya tengo mis exámenes aprobados.

ya tengo mi certificado de prepa

para poder estudiar una carrera.

mi hijo va a estar bien.

prudencia: sí, no lo dudo.

pero tienes unos padres

dispuestos a ayudarte.

a darte lo que haga falta.

marina: eso no es cierto.

yo te tengo a ti

y yo sé que tú me quieres,

pero tengo un padre que me odia

y que jamás va a aceptar

que soy su hija.

por eso a mí no me interesa

ni su dinero ni su apellido.

que se lo quede todo.

prudencia: a ver, por favor,

marina, piensa en ese hijo.

tendría una situación distinta

a la que tú tuviste.

piensa en las posibilidades

que se le pueden abrir,

por favor.

marina: no, pero yo no quiero

aceptar nada.

yo--yo soy una madre fuerte

que va a cuidar a este hijo

y voy a salir adelante.

yo lo único que pedía

era que alberto

quisiera a este bebé

tanto como yo lo quiero.

nada más.

prudencia: no sabes

lo que ha sufrido

sin saber nada de ti.

lo único--lo único que hace

es trabajar y trabajar.

pero yo sé lo que han sido

estos meses para él.

te adora.

y yo sé que tú a él también.

por favor, hablen para--

para arreglar las cosas.

a ver,

es por el bien de los dos,

pero sobre todo

por el bien del bebé.

alberto: no, señor ornelas,

no se le va a ocurrir

cruzar la frontera a marina.

¿de qué me estás hablando?

olvídate de ese asunto.

a ver, voy a contratar

a alguien más capacitado.

ornelas: momento.

a mí todavía

me debes los viáticos.

alberto: ¿y todavía

tienes el descaro de cobrarme?

¿qué te pasa?

icínico!

[suspira]

marina: pero si casi

tengo seis meses de embarazo

y alberto no ha cambiado

de opinión.

pero ¿sabes qué?

yo no lo voy a obligar

a que acepte mi decisión.

prudencia: a ver, marina,

ni siquiera sabía dónde estabas.

todo este tiempo

sin saber nada de ti ha sido--

ha sido horrible para él.

estoy segura

de que con solo verte--

que con solo verte

va a entender que este bebé

es su felicidad más grande.

por favor,

dale una sola oportunidad.

déjame decirle a dónde estás.

te lo ruego.

[música]

zacarías: no, doctor, el patrón

sí se da sus vueltas de repente

para ver

cómo estoy manejando todo.

sí sabe que ahora soy el capataz

de la añoranza, ¿verdad?

isauro: muchas felicidades,

zacarías, pero no me interesa.

¿qué sabes de marina?

zacarías: a ver,

¿cómo le voy a pedir razón

al patrón de la chamaca

si siempre la ha tenido

entre ceja y ceja?

y margarito y paulino,

pues no me dicen nada.

con trabajo

y me responden el saludo.

isauro: oye, y la hija

de margarito, esta...

¿cómo se llama?

zacarías: ¿yola?

isauro: sí, sí, ella.

zacarías: también

me da la vuelta.

está bien chulísima la canija.

ya me la hubiera [...]

si no fuera porque me metería

con broncas con el patrón.

isauro: ideja eso!

ven para acá.

ven.

a ver, zacarías,

¿sabes si están buscando

a marina, sí o no?

zacarías: pues la verdad

que los vea yo muy agobiados,

no, ¿eh?

para mí que ya saben dónde está

o al menos han hablado con ella.

isauro: ¿han pedido permiso

para ir a la ciudad?

zacarías: no, para nada.

isauro: si supieran donde está,

ya la hubieran ido a buscar.

no vayas a tocar nada de aquí.

zacarías: ha de ser.

¿se le ofrece algo más,

doctorcito?

porque tengo que regresarme

al rancho.

[silba]

isauro: baldomero

y el chifladito ese

seguramente saben

dónde está marina.

tengo que dar con ellos.

susana: mi reina hermosa.

vanessa: hola, mami.

vine a jugar unos set

con anette.

susana: ¿no ibas a comer

con alberto?

vanessa: ay, mamá,

tampoco se trata de hostigarlo.

susana: tienes que volverte

su sombra, hija.

luis está dispuesto

a hacer a un lado los problemas

que ha tenido con él

con tal de mantener

las apariencias.

nunca va a dejar

de ser un ocaranza

si luis puede evitarlo.

vanessa: ok.

susana: escúchame bien.

tienes que volver a despertar

lo que una vez hubo

entre ustedes.

vanessa: mamá, o sea,

cero me voy a meter

con un hombre casado.

susana: talvez ese lazo

ya se rompió.

vanessa: ¿cómo?

¿tú sabes algo que yo no sé?

susana: no, para nada.

es que a estas alturas,

yo creo que alberto

ya debe de haber entendido

que esa ciega

no quiere saber nada de él.

es más,

ni lo considera su marido.

prácticamente lo abandonó.

vanessa: ¿juras?

el sigue superenamorado

de marina y yo la verdad no--

susana: ¿tú qué?

no me vengas

con que sigues pensando

en el [...] ese del rancho.

vanessa: no, mamá, iba a decir

que yo no creo

que él me va a amar nunca

como ama a marina.

susana: ay, mi amor,

tiempo al tiempo.

ya lograste ser su mejor amiga.

convéncelo

de que su adorada esposa

nunca va a volver.

vanessa: anette me espera

en la cancha.

"bye".

ramona: ay, doctor,

¿y a poco cree

que baldomero se fue a la ciudad

solo para estar con damiana

y marina?

isauro: ramona,

¿cómo se te pasó esa?

tú que siempre sabes todo

y escuchas detrás de--

baldomero siempre ha estado

enamorado de damiana.

¿eh?

¿tú crees que va a dejar

su trabajo así nada más?

no.

mira, ramona, ya que tú

no me has averiguado nada,

por favor, trata de saber

dónde está baldomero.

yo intentaré por mi lado

también.

ramona: sí, doctor.

[tono de llamada]

isauro: a la administración

central de cementerios,

por favor.

bueno.

eh... necesito una información.

quisiera saber

si puedo localizar

al señor baldomero quezada.

el era el administrador

del cementerio

de valle de bravo.

no, no soy su familiar.

lo que pasa es que--

ay, ¿cómo le digo?

me da mucha pena,

pero pues yo le presté un dinero

y usted comprenderá

que necesito localizarlo.

¿cómo que no me puede dar

esa información?

a ver.

¿que tengo que marcar a--?

a ver, dígame.

dígame el número, señorita.

idígame!

tengo la pluma en la mano.

baldomero: de haber sabido

que justo ahí

te ibas a encontrar

a doña prudencia,

ni te llevábamos a esa iglesia,

marinita.

toribio: es que mi principita

quería rezarle a santa lucía.

damiana: por algo

pasan las cosas, hija.

marina: pues sí.

baldomero: ojalá

que no le cuente a alberto.

damiana: le dijiste

a doña prudencia

que no le dijera

donde vives, ¿verdad?

marina: no, no.

ella dice que alberto y yo

tenemos muchas cosas que aclarar

y--y que él

está sufriendo mucho.

lo que sí le dije

es que no le contara a don luis

dónde vivimos.

ni siquiera a alguien más

del rancho.

yo no quiero

que el doctor isauro

sepa dónde estamos, mamá.

baldomero: ya se me había

olvidado ese infeliz.

damiana: bueno,

pues muchas gracias, baldomero.

gracias por el paseo.

nosotras ya nos vamos

a descansar.

hasta luego, toribio.

baldomero: lástima

que no encontramos un lugar

para que se mudaran, pero--

pero voy a seguir buscando.

damiana: está muy bien.

marina: gracias.

damiana: hasta luego, descansen.

marina: adiós.

toribio: adiós, principita.

adiós.

marina: adiós.

prudencia: ay, ¿qué hago?

yo quisiera mejorar

mi relación con luis,

pero ocultándole las cosas,

ocultándole esto...

angustias: pero marina

tiene razón.

no es bueno

que nadie en esta casa

sepa que la encontraste.

bueno, solo alberto.

a él sí se lo tienes que decir.

alberto: ¿decirme qué?

angustias: alberto.

[marina] como la música

que bailamos ayer en la fiesta,

alberto.

nunca lo voy a olvidar.

estar en tus brazos fue como--

no sé, algo que nunca

había sentido antes.

[alberto] podría haber bailado

toda la noche.

no podemos seguir así.

no podemos seguir huyendo

de lo que sentimos.

yo te amo.

[marina] yo no creo

que puedas hacer nada

por nosotros.

[alberto] no, sí puedo.

confía en mí, no tengas miedo.

[marina] mm, son chocolates.

[alberto] sí.

[marina] muchas gracias.

[alberto] esta es mi manera

de pedirte oficialmente

que seas mi novia.

[risas]

[marina] yo oficialmente

te digo que sí

quiero ser tu novia.

[festejos]

[alberto] si esta

va a ser nuestra despedida,

que sea inolvidable.

con este anillo quiero pedirte

que seas mi esposa.

[jueza] ¿consiente en este acto

contraer matrimonio

con la señorita

marina ríos zepahua?

[alberto] sí, consiento.

[jueza] los declaro

desde este momento

marido y mujer.

[marina] ¿dónde estamos?

[alberto] en el cielo.

marina: ¿dónde quedó ese amor

tan grande que decías tenerme,

alberto?

[solloza]

ay, porque--porque a pesar

de todo yo te sigo amando.

[solloza]

[música]

angustias: creo que es mejor

que te deje a solas con tu hijo.

prudencia: gracias.

qué bueno que llegaste temprano.

tenemos que hablar, ¿no crees?

alberto: ¿qué pasó, mamá?

prudencia: fui a la capilla

de santa lucía.

me encontré con marina.

damiana: ¿qué pasó, mi hijita?

está haciendo mucho frío.

¿no vas a entrar?

te vas a enfermar.

marina: sí, mamá, ya voy.

ay, yo solo estaba

acordándome de cosas y--

[suspira]

deseando con todo el alma que--

que alberto haya podido cambiar

de parecer respecto a mi bebé.

damiana: ay, mi amor,

seguramente así ya fue.

el tiempo y la distancia

lo van a ayudar

a pensar de otra manera.

marina: espero que sí, ma.

damiana: ay, hija.

marina: espero que sí.

prudencia: me contó

que trabaja con damiana

en un puesto del mercado.

que viven cerca de ahí

en un cuarto de azotea.

alberto: no puede ser

que haya preferido eso

antes de buscarme.

no.

no lo entiendo, mamá.

prudencia: es natural.

alberto: no, claro que no.

¿cómo va a ser natural?

prudencia: escuchó

lo que dijiste la otra noche.

alberto: entonces,

malinterpretó las cosas.

prudencia: mi amor,

tienes que hablar con ella.

no solamente por ustedes,

sino también por el niño.

si vieras qué hermosa está.

alberto: ay, lo que más deseo

es volver a abrazarla, mamá.

damiana: mi hijita,

ya sé que no quieres saber nada

de don luis,

pero doña prudencia tiene razón.

¿por qué no facilitarle la vida

a este bebé que viene en camino,

hija?

ya si quieres darle

su apellido o no,

a eso lo decidirás después.

marina: mamá, a mi hijo

no le va a faltar nada.

yo le voy a dar todo mi amor

y mi buen ejemplo.

además, yo creo que el dinero

no es lo más importante, mamá.

¿cuántos niños hay por ahí

que lo tienen todo,

pero crecen sin el amor

de sus papás?

damiana: sí, sí, tienes razón.

marina: ay, ma, ya,

mejor vámonos a dormir.

damiana: ¿y si viene alberto?

marina: ay, mamá,

alberto nunca se aparecería

por aquí.

[llaman a la puerta]

damiana: ivoy!

buenas noches, alberto.

[tono de llamada]

vanessa: ¿bueno?

>> ¿qué onda, vane?

vanessa: ¿alberto está contigo?

>> no, no, para nada.

pero bueno,

yo sigo en el hospital.

pero si hacen algo,

por favor me avisan

y yo les caigo saliendo, ¿no?

[vanessa] ah, sí, sí, claro.

"bye".

>> orale, bye.

vanessa: no,

no está con alberto.

luis: ¿no?

ah, pues seguramente debe estar

con una enfermera

ahí del hospital, ya sabes--

vanessa: ¿ah, sí?

ambos: [ríen]

luis: broma, broma,

vanessita, broma.

vanessa: no.

alberto: ¿puedo?

damiana: pásale.

los dejo

para que puedan platicar.

marina: sí, mamá.

[puerta se cierra]

alberto: ay, amor.

marina, te he buscado tanto...

te he extrañado

como no tienes idea.

me haces mucha falta, amor.

marina: yo también

te he extrañado, alberto.

alberto: ¿qué necesidad había

de todo esto?

de que trabajaras en un mercado

y vivas aquí

con tantas privaciones, amor?

¿por qué?

¿por qué te alejaste de mí así?

marina: porque la última noche

que estuve en casa

de don margarito,

yo ahí te escuché hablando

con tu mamá.

y ahí tus palabras

me demostraron

lo diferentes que podemos ser

y lo diferente

que vamos a reaccionar

ante la vida, alberto.

alberto: no fue mi intención,

ni pedirte

que perdieras al niño, amor.

lo que he querido es certeza.

confirmar que--

que ese niño es mío.

marina: alberto, yo te pido

algo más sencillo todavía.

necesito que confíes en mí.

que confíes que este bebito

es nuestro, por favor.

necesito que bendigas su llegada

y que compartamos

esta felicidad.

alberto: no, es que no puedo.

no puedo dejar de pensar

que ese niño es de isauro.

no puedo.

marina: ay, por favor, alberto,

tienes que entender.

este es nuestro hijo.

es producto de nuestro amor,

por favor.

alberto: a ver, ¿me amas?

marina: ¿y eso

qué tiene que ver?

alberto: porque si me amaras,

me quitarías la duda, por eso.

marina: si tú me amaras,

confiarías en mí.

prudencia: ¿por qué tarda tanto

alberto?

angustias: no sé,

tendrán muchas cosas que hablar.

prudencia: pues sí,

pero ya quiero que regresen

y que estemos juntos

como una familia.

angustias: [carraspea]

luis: así que alberto,

pues ya regresó con marina, ¿no?

¿y ustedes saben

dónde está esa chamaca?

angustias: no sabemos nada.

es una ilusión

que tiene la señora prudencia.

luis: sácate.

déjame solo con mi mujer.

vámonos.

prudencia: por favor.

luis: [carraspea]

angustias: voy a estar aquí

en el pasillo

por si necesitas algo.

prudencia: gracias.

luis: si tu nanita

sigue jalándole los bigotes

al tigre, en una de esas

me voy a voltear y mira--

de patitas a la calle

la voy a poner, ¿eh?

prudencia: le pago yo

y no se va a ir.

luis: ¿perdón?

espérate, espérate, esos--

esos ojitos yo los conozco.

tú me estás ocultando algo.

si yo me entero--

prudencia: no te estoy ocultando

nada.

marina apareció.

luis: ah, ya apareció.

¿y alberto lo sabe?

prudencia: sí,

se fue a buscarla.

¿y sabes una cosa?

en este momento deben de estar

arreglando sus diferencias.

ojalá y se arreglen, ¿no?

alberto: oye...

no vine a discutir contigo,

sino a arreglar las cosas.

yo te amo, amor.

vine a arreglar las cosas.

quiero estar--

quiero estar contigo.

me haces falta.

marina: ¿solamente conmigo?

porque te recuerdo que voy

a tener un hijo, alberto.

alberto: un hijo

que estoy dispuesto a amar

si tú me das la tranquilidad

de hacerte unos estudios.

nada más es eso.

marina: alberto, por favor,

¿por qué no lo puedes sentir

nada más y sentir que este bebé

es tu hijo?

alberto: porque no puedo sentir

lo que tú sientes. ino puedo!

marina: ay, ¿por qué

no puedes hacerlo? ¿por qué?

alberto: necesito estar seguro.

solo quiero que te hagas

unos exámenes de sangre.

eso es todo, marina.

marina: alberto, me doy cuenta

que tú no puedes aceptar

este bebé.

¿y sabes qué?

entonces, yo lo voy a tener sola

y sin nadie más.

entonces, tú y yo

no tenemos nada de qué hablar.

por favor, vete.

alberto: a ver, por favor,

tienes que ceder un poco.

no puedo creer

que pongas primero a--

marina: ¿qué? ¿a mi hijo?

alberto, por supuesto que sí.

siempre va a estar primero

mi bebé.

antes que tú y que yo.

alberto: es que

si esa es tu actitud,

no me dejas otra salida.

esto es un adiós.

un adiós definitivo.

marina: pues--pues sí,

entonces--entonces, que así sea.

alberto: ¿ah, sí?

¿estás segura?

marina: sí.

alberto: adiós, marina.

marina: [llora]

adiós, alberto.

damiana: ¿qué pasó, alberto?

¿se arreglaron?

alberto: marina no quiere

entender razones

y yo necesito saber

si el niño es mío.

damiana: alberto,

marina te adora.

lo único que es importante ahora

es ese bebé.

el no pidió nacer

en estas circunstancias.

por favor, apóyala, quiérela.

comparte con ella su felicidad,

por favor, alberto.

alberto: lo siento,

no puedo compartir esa alegría.

no sin saber

si el niño es mío o no.

[música]

[música]

paulino: no te olvides

de ponerlo en la sombra, ¿eh?

siempre en su costal

bien guardadito.

cualquier cosa que suceda

le pones el herbicida

que ya te enseñé a preparar.

y listo.

erasmo: claro que sí, lino.

la verdad

es que todo lo que le has puesto

a la zona de cultivo

está funcionando rebién.

no, hombre,

nos va a dar unos aguacates

de rechupete.

ibuenísimos!

paulino: igual y no me toca

verlos crecer.

erasmo: ¿por qué dices eso?

[caballo relincha]

paulino: no sé, mi erasmo,

la verdad

es que ya no me hallo aquí.

siento que algo me falta.

erasmo: lo dices

por la señorita vanessa,

¿verdad?

paulino: sí.

no he podido olvidarla.

adonde quiera que voltee...

haga lo que haga aquí,

siempre la recuerdo.

vanessa: ay, paulino...

[suspira]

luis: ¿por qué primero

no me lo dijiste a mí?

prudencia: ¿para qué?

el interesado es alberto.

además, ella no quiere

que nadie sepa dónde está.

con trabajos me lo dijo a mí,

y decírselo a alberto.

luis: pues si ya llegó

la cándida inocente, va,

pues mínimo se tiene que hacer

esos exámenes--

prudencia: ¿para qué, luis?

itiene seis meses de embarazo!

luis: pues mejor,

así no va a tener duda

quién es el padre.

prudencia: ella quiere

a ese hijo y lo va a tener.

luis: ah, pues si quiere

que alberto lo reconozca,

va a tener que aceptar

sus condiciones, fíjate.

prudencia: por favor,

no le digas a nadie

donde está marina.

prométemelo.

iprométemelo!

luis, prométemelo.

luis: te lo prometo.

prudencia: gracias.

marina: [solloza]

damiana: ¿qué puedo hacer

para consolarte, marina?

marina: nada, mamá.

nada.

yo pensé que--

que estos meses

que estábamos separados

alberto iba a recapacitar,

pero--pero me doy cuenta

que me sigue reclamando

lo mismo, mamá.

damiana: hijita linda,

si estás tan segura

de que este bebecito

es hijo de alberto,

¿por qué no le das

la oportunidad?

marina: ¿de qué, mamá?

no.

yo necesito un hombre

que confíe en mí,

que crea en mí, en esto

que estoy sintiendo, mamá.

yo necesito que me ame tanto

como para poder amar a este bebé

que está creciendo aquí adentro.

pero--pero yo me doy cuenta

que alberto no es ese hombre.

ay, mamá, y me duele mucho.

me duele mucho, mamá.

damiana: hijita...

marina: [llora]

angustias: no debiste

comentarle nada a tu marido.

prudencia: bueno, pues me pidió

que no le ocultara nada.

además, me prometió

que no le va a decir a nadie.

angustias: mientras no le cuente

a la señora susana que siempre

quiere estar al tanto

de todo lo que pasa

en esta casa.

prudencia: bueno,

de todas formas,

ahora que alberto

regrese con marina,

se van a enterar, ¿no?

angustias: ay, prudencia,

te voy a preparar un té, ¿eh?

prudencia: gracias.

angustias: ¿marina vino contigo?

alberto: no, no, no vino.

luis: [se queja]

susana: te veo preocupado.

luis: ya ves, mi chucha,

las preocupaciones nunca faltan,

¿no?

susana: sabes que siempre

puedes compartirlas conmigo.

luis: no sabes cuánto

te lo agradezco.

voy por un café.

angustias: iprudencia!

prudencia,

acaba de llegar alberto.

ivino solo!

está en su recámara.

prudencia: ay, no.

¿por qué no vino marina contigo?

¿qué no fuiste

con la mejor disposición

de arreglar el problema?

alberto: le hablé

de lo mucho que la extraño.

de las ganas que tengo

de regresar con ella y--

prudencia: ajá, ¿y entonces?

alberto: sigue sin entender

que yo necesito confirmar

que ese niño es mío.

ilo necesito!

prudencia: ay, dios mío.

¿por qué te preocupa tanto

si tiene tu sangre o no?

un hijo es una bendición.

alberto: de verdad

quisiera decirle a marina

que regrese a mi lado.

que nos olvidemos

de todo lo que pasó,

que seamos felices,

que nos apoyemos.

pero ese niño

me recuerda a isauro.

luis: y eso es completamente

entendible, mi hijo.

prudencia: tú tienes

una responsabilidad

con ese niño.

marina es tu esposa

y ese hijo, legalmente, es tuyo.

luis: no, señora, no, no.

alberto y marina

no están casados.

prudencia: ¿qué?

[música]

[música]

[música]

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