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Sin Tu Mirada Capítulo 33

Univision7 May 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

susana: de verdad quedaron

relucientes.

marina: ay, listo.

¿son todos, señora?

susana: sí, marina.

baldomero: buenas.

marina: hola, baldo.

baldomero: ¿cómo estás,

marianita?

marina: bien, gracias.

baldomero: vámonos.

toribio: pa--pa--¿para dónde?

no, no, la principita

invitó a toribio a cenar.

a ti no, vete.

baldomero: qué cenar

ni qué ochos cuartos.

andale, vámonos.

toribio: no--

baldomero: no hay que abusar

de la paciencia

de doña prudencia.

susana: sí, es muy impaciente.

marina: sí, toribio,

ya no te preocupes,

mañana nos vemos, ¿sí?

toribio: principita, no--no--

marina: andale.

baldomero: hasta luego,

marinita.

marina: adiós.

baldomero: ¿ya qué?

mira nada más contigo.

marina: listo.

bueno, voy con mi mamá.

susana: sí, ve, yo termino

aquí de guardarlos.

marina: sí.

margarito: déjame ayudarte.

damiana: margarito.

he estado tratando

de caminar un poquito más.

margarito: pues yo te veo

muy repuesta.

y eso me da mucho gusto.

damiana: son mis arcángeles,

que siempre me ayudan.

margarito: pues ojalá nos salven

de la ira del patrón

ahora que regrese.

damiana: ay, así será,

margarito.

margarito: siéntate.

damiana,

no vayas a incomodarte

con algo que necesito

preguntarte.

quiero confirmar

algo que me dijeron mis hijos.

damiana: ¿qué?

margarito: bueno...

¿tú...

alguna vez has estado

interesada en mí?

susana: esa ciega puso

tanto empeño en limpiar

los cubiertos, que bueno,

cuando se fue, les puse azufre

para que queden negros.

vanessa: me chocas, mamá.

¿no entiendes que con eso

no vas a conseguir nada?

susana: qué poca fe me tienes,

hijita.

vanessa: ay, mamá,

cuando regrese alberto,

se va a llevar a marina

a la ciudad,

y con todo el apoyo de prudencia

y puede que hasta

con el de luis.

susana: deja que luis se entere

de la traición de prudencia

y hasta se va a divorciar

de ella.

vanessa: pues mientras eso pasa,

yo creo que lo mejor

es que busquemos la solución

de nuestros problemas económicos

en otro lado.

susana: discúlpame, pero no.

e invertido mucho dinero

para asegurar tu matrimonio

con alberto,

y no voy a renunciar

sin dar batalla.

vanessa: a ver, ma.

susana: ¿qué crees?

¿que los millonarios

van gritando por ahí

"me quiero casar"?

pues no.

alberto era tu novio

y ahora va a ser tu marido.

vanessa: ¿sí entiendes

que alberto quiere a marina

y no a mí?

la ciega esa nos ganó, mamá,

acéptalo.

susana: qué verguenza

tener una hija como tú.

yo sé que no cuento contigo

para nada, así que seré yo

quien resuelva esta situación.

margarito: yo pienso

que mis hijos y yo

estamos confundidos.

la verdad es--

damiana: te esperé años,

margarito.

años.

pensé que algún día

te ibas a dar cuenta.

margarito: entonces, ¿es cierto?

¿tú me quieres?

¿y por qué nunca lo dijiste?

damiana: tú estabas muy ocupado

con tu recuerdo, margarito.

margarito: sí, ya lo sé.

y ahora se va de mi lado

la única mujer con la que pude--

pero qué bruto soy.

¿cómo te digo estás cosas

ahora que andas con baldomero?

discúlpame, damiana.

¿quién soy yo para pedirte--

no.

no debo de pedirte nada.

yo lo único que quiero

es que seas feliz.

baldomero siempre te ha querido.

así que ya no te molesto más.

buenas noches.

damiana: buenas noches,

margarito.

baldomero: ay, toribio.

no me las traigas

de una en una, toribio.

toribio: toma.

baldomero: [ríe]

toribio: toma.

sonso.

sonso, sonso, toribio.

sonso, toribio.

sonso, toribio.

sonso, sonso, sonso, sonso,

toribio, sonso, sonso.

baldomero: ¿por qué te estás

pegando?

toribio: porque--porque

a toribio se le olvidó

decirle a marina

lo que hizo el doctor isauro.

se le olvidó a toribio decirle.

baldomero: pero no te preocupes,

toribio, yo tampoco le dije

a damiana.

¿eh?

¿para qué las vamos a preocupar

de que las anda buscando

el doctor?

no te pegues.

toribio: sí, mejor que no sepan.

sí, mejor que no sepan, sí.

están re contentas

en la casa grande, ¿verdad?

baldomero: sí.

yo por eso me quedé

más tranquilo.

están más seguras allá.

toribio: mientras no

se les aparezca el diablo.

el diablo.

mientras no se les aparezca

el diablo.

baldomero: ¿otra vez con eso,

toribio?

por eso tienes pesadillas,

toribio.

toribio: el joven alberto

le va a quitar los malos sueños

a toribio.

ahora que vaya a la capital,

toribio se va a curar.

[ríe]

baldomero: ya vamos a ser dos.

pedí mi traslado para trabajar

en un panteón de la ciudad.

toribio: y--y--y si te vas,

¿toribio puede seguir

trabajando con baldomero?

baldomero: [ríe]

claro que sí, toribio.

toribio: ¿sí?

baldomero: nada más

que le tienes que pagar

a la tragadera, ¿eh?

porque sino no hay sueldo

que alcance.

allá dicen que todo es más caro,

toribio.

toribio: pero--pero toribio

siempre tiene hambre

y le gusta comer.

[rezonga]

baldomero: no te preocupes,

toribio.

mientras estés conmigo,

no te va a faltar nada

para llenar la tripa.

toribio: ah.

[ríe]

baldomero.

ah, bueno.

[ríe]

marina: ay, perdón.

¿vanessa?

vanessa: sí, soy yo.

marina: hola.

quería devolverte el vestido.

muchas gracias.

y perdón si no lo lavé,

pero es que no quería

echarlo a perder.

vanessa: ah, no, tranquila.

qué debes saber tú de eso, ¿no?

es de tintorería.

no te preocupes.

marina: bueno, también

quería decirte que--

que ya sé que no te tengo

que dar consejos ni juzgarte,

pero--pero ¿por qué no--

tú podrías buscarlo y--

vanessa: no, no, tranquila,

olvídalo.

más bien, pues,

te debo una disculpa yo.

tenías razón en muchas cosas

que dijiste.

marina: vanessa,

¿por qué no abres tu corazón

y lo buscas?

vanessa: ay.

no es tan fácil.

tú y yo nos movemos

en dos círculos muy distintos,

marina.

¿sabes?

a veces me gustaría ser

más como tú.

"bye".

marina: adiós.

hola, ma.

¿quieres algo de cenar?

damiana: no, hijita, gracias.

angustias: ¿está bien, damiana?

marina: sí, ma, te escucho

muy desanimada.

damiana: no, estoy bien,

nada más estoy muy cansada.

¿qué tanto hacías por allá?

marina: estaba limpiando

los cubiertos de plata.

toribio me ayudó

a preparar la mezcla

que me enseñaste.

angustias: marina, por favor,

ese no es tu trabajo.

marina: ay, doña angustias,

pero yo lo hago con mucho gusto.

prudencia: ay.

al parecer, ni susana ni vanessa

van a cenar en el comedor.

marina: ay, no, qué mal.

yo que quería preparar

unas quesadillitas

de huitlacoche.

angustias: pero pueden cenar

ustedes dos.

yo me encargo de traerle

a damiana una tacita

de chocolate bien caliente.

damiana: ve con doña prudencia.

marina: bueno, entonces

le preparo las quesadillas.

prudencia: claro,

seguramente me van a encantar.

¿ya te aprendiste el camino?

marina: más o menos.

espero no tropezarme con nada.

prudencia: vamos.

isauro: don luis va a echar

a marina de sus tierras.

y ese muchachito idiota

no estará para protegerla.

mi amor.

marina y yo.

prudencia: marina, marina.

¿estás bien?

marina: sí, sí, señora.

pero--

no pasó nada, no se preocupe.

prudencia: no, no, está bien.

no te preocupes, es una mesa

que alguien dejó fuera de lugar.

ven, vamos a la cocina.

tranquila.

marina: pero ¿no tiré nada?

¿todo está bien?

prudencia: no, todo está

muy bien, no te preocupes.

marina: ¿de verdad?

prudencia: sí, ven.

marina: perdón, señora.

prudencia: no, no te preocupes.

aquí a la izquierda

hay una silla.

aquí está.

ahí está.

marina: gracias.

prudencia: vamos a la cocina,

ven.

ahí está.

pasa.

marina: gracias.

margarito: sí, ya lo sé.

y ahora se va de mi lado

la única mujer con la que pude--

pero qué bruto soy.

¿cómo te digo estas cosas

ahora que andas con baldomero?

damiana: ¿por qué no habré dicho

lo que sentía?

susana: vanessa tiene razón.

todo lo que hago

termina acercando más

a esa estúpida ciega

con prudencia.

necesito algo drástico

para deshacerme

de esa muchachita.

zacarías: buenas, doña susana.

susana: ¿qué haces aquí?

zacarías: como la vi tan solita,

pensé acercarme a saludarla.

susana: no se te ocurra

quedarte en la añoranza.

si prudencia te ve,

te denuncia.

zacarías: ¿cómo que por qué

o qué?

susana: damiana ya le contó

que fuiste a agredirla

y que quisiste abusar de ella.

[música]

[música]

prudencia: ay.

me impresiona lo rápido

que aprendes a moverte

en espacios que no conoces.

y cómo cocinas

sin que nadie te ayude.

marina: [ríe]

mi mamá me enseñó

que en la vida, para aprender,

hay que darse uno que otro

golpe.

ay, no sabe cuántos

me he dado en esta vida.

prudencia: me imagino.

marina: bueno, pero así aprendí

a valerme por mí misma.

prudencia: alberto no se

equivocó, eres una gran persona.

muchas gracias, marina.

marina: ay, señora,

usted no sabe lo que significa

escuchar esas palabras.

prudencia: ¿sabes qué?

voy a hablar con mi marido.

le voy a hacer ver

todo lo que se quieren

y que acepte su relación.

marina: ¿de verdad?

prudencia: claro.

solamente les pido

un poco de tiempo,

que no se precipiten.

es mejor hacer las cosas

como se deben.

marina: ay, señora.

de verdad, no sabe,

es que cuando uno ama tanto,

pues uno se emociona

y no sabe ni qué hacer.

prudencia: claro.

solamente les pido

que tengan paciencia.

hay que tomar buenas decisiones

para que luis vea todo,

todo lo que se aman.

gracias.

zacarías: maldita damiana.

con todo y que le dije

que cerrara el pico.

susana: te aconsejo que esperes

a que regrese luis de su viaje.

no vale la pena

arriesgarse ahora.

zacarías: andele.

eso mero voy a hacer.

nomás que ¿cómo le hago

para enterarme?

susana: ¿tienes celular?

zacarías: sí.

es este.

no deje de avisarme,

¿estamos?

susana: luis es el único

que puede poner orden

en esta casa.

operadora: el número

que usted marcó

está apagado o se encuentra--

alberto: dios mío.

>> bueno, ya, tranquilo,

ocaranza.

es que te pones más nervioso

que cuando los exámenes,

los finales.

alberto: es que toda la noche

estudié, no dormí nada, nada.

>> vele el lado bueno,

eres el último en pasar.

sí, como tú decías,

los últimos seremos

los primeros.

>> buenos días, alberto.

alberto: buenos días.

>> ¿ya listo para el examen

escrito?

alberto: ¿hay otro?

>> primero es la prueba

escrita y después la entrevista

con el consejo.

alberto: no sabía.

>> no, no tenía idea, ¿eh?

>> la prueba escrita

es para evaluar

tus conocimientos teóricos

y la entrevista

es para que la decisión

de contratarte,

no la tome una sola persona.

así evitamos favoritismos.

alberto: claro.

>> ¿vamos?

alberto: sí, claro.

>> suerte, matador.

alberto: gracias.

¿qué tal?

buenas.

>> por favor, siéntate.

alberto: gracias.

>> ¿listo?

>> bien, bien, comenzamos.

doctor, ¿quién empieza?

¿quién empieza?

operadora: el número

que usted marcó

está apagado o se encuentra--

susana: ¿cómo es posible

que no me pueda comunicar

con luis?

operadora: el número

que usted marcó, es--

prudencia: ¿qué pasa, hortensia?

hortensia: mire, seño prude.

están bien manchados.

prudencia: ah, los cubiertos.

marina: ¿cómo--cómo que están

manchados?

hortensia: sí, los cubiertos

de plata están bien manchados.

marina: pero--pero ¿cómo puede

ser?

si ayer yo los limpié

y los pulí.

alberto: pues--pues están

bien negros, como nunca.

marina: ay, no,

señora prudencia,

yo no sé qué pudo haber pasado,

de verdad.

yo--yo ayer los limpé--

prudencia: ya, ya, marina,

tranquila--

marina: yo quería agradecerle--

prudencia: marina, marina,

tranquila, ya.

hortensia: yo los limpio.

prudencia: ahorita vamos a ver

qué se puede hacer.

encárgate por favor, hortensia.

tranquila, tranquila.

no pasa nada, de verdad.

>> siéntate, por favor.

alberto: gracias.

>> ya revisamos

los resultados de tu examen.

tu puntaje es de los más altos

que hemos visto.

superando incluso a médicos

con años de experiencia.

alberto: gracias.

>> no cabe duda que puedes

competir con los mejores.

ricardo: y la entrevista,

alberto,

la decisión fue unánime.

nos impresionaste a todos.

alberto: y bueno,

¿esto qué quiere decir?

¿que...

>> bienvenido a central médica

cosmopolita, doctor ocaranza.

todos: [aplauden]

>> felicidades.

alberto: muchas gracias,

muchas gracias.

>> doctor, felicidades.

bienvenido.

alberto: gracias.

gracias por todo.

ricardo: felicidades, alberto.

alberto: gracias, ricardo.

ricardo: cuida el trabajo.

alberto: muchas gracias.

>> felicidades, doctor.

alberto: gracias.

gracias, doctor.

ay, estoy muy contento.

[ríe]

con permiso.

ricardo: propio.

>> pasa.

marina: no entiendo qué fue

lo que pasó, yo no sé.

ay.

bueno, ya, ya, está bien,

yo los voy a volver a limpiar

y van a quedar como nuevos.

sí, ya, eso va a pasar.

luis: iepale!

¿me quieres decir

qué se te perdió?

marina: don luis,

vine con mi mamá

porque su esposa--

luis: te me largas ahora mismo

de mis tierras.

vamos, sácate, fuera.

marina: perdón, perdón,

pero yo no me voy a ir

hasta que regrese alberto.

su esposa nos dio permiso

de estar unos días.

luis: iestas son mis tierras!

iyo soy el que mando aquí!

así que si no te largas,

te voy a sacar a patadas.

ivámonos!

marina: don luis,

déjeme explicarle.

usted no me puede echar de aquí.

luis: ahora resulta

que una deguaraches

me venga a mí a taconear.

[ríe]

ya ni novia de mi hijo eres.

marina: no soy su novia,

soy su esposa.

[música]

[música]

luis: [ríe]

¿qué estás diciendo?

ya te gustaría,

para un día de fiesta, fíjate.

marina: es verdad,

aunque no le guste.

yo ahora soy la esposa

de su hijo, le guste o no,

y no puede hacer nada

al respecto.

y menos después de haber mandado

a ese mal hombre a sacarnos

a mi mamá y a mí.

luis: por supuesto que lo mandé.

para que desaparecieras

para siempre de nuestras vidas.

marina: yo no puedo creer

que le haya hecho pensar

a alberto que me aceptaba.

y menos ahora que,

por su culpa,

mi mamá está enferma.

luis: no, no, no, cieguita,

a mí no me andes achacando

con cosas que no son, ¿eh?

tu mamacita se puso re gede

y es por eso que le dieron

un estate quieto.

el se defendió nada más.

marina: le debe una disculpa

a mi mamá.

iy yo no voy a permitir

más insultos de su parte!

luis: qué disculpas

ni qué la manga del muerto.

marina: tiene que entenderlo.

aunque no le guste,

ahora soy la esposa de su hijo.

¿y sabe qué?

a partir de ahora,

él y yo somos uno mismo

y no puede hacer nada.

luis: ni muerto voy a aceptar

que tú andes con mi hijo.

marina: isuélteme!

luis: ivámonos!

marina: por favor, suélteme.

por favor, suélteme.

¿qué le pasa?

¿qué me está haciendo?

ipor favor, alguien, auxilio!

iayúdenme, por favor!

luis: vámonos.

marina: ime lleva a la fuerza!

iay!

idoña prudencia!

[balbucea]

luis: cállate.

cállate.

cállate.

cállate.

cállate.

eso es, eso es.

así calladita te ves más bonita.

eso es, chamaca.

ahora lo que sigue.

vámonos.

>> yo sabía, yo sabía

que lo ibas a lograr.

alberto: es un momento

muy importante para mí, muy.

>> alberto,

ve a la oficina del personal

para hacer todos los trámites

y te espero la semana que entra.

alberto: claro que sí, doctor,

sí.

ricardo, me dio mucho gusto

verte ahí.

me dio mucha tranquilidad

que fueras parte del consejo.

ricardo: eres un gran doctor,

alberto, y vas a hacer

un trabajo increíble

aquí en el hospital.

alberto: gracias.

>> te veo a mi regreso.

y saludos a marina.

alberto: claro que sí,

yo le digo.

ricardo: con permiso.

alberto: [ríe]

>> ¿y ahora qué? ¿qué sigue?

alberto: pues, tengo que buscar

un departamento por aquí cerca.

>> ok, vamos a buscar.

alberto: ah, bueno.

>> a ver, la página

de bienes raíces.

mira, estas son las opciones.

por cierto, ¿hablaste con

mi papá del sueldo?

alberto: eh, no,

pero más o menos sé

cuánto voy a ganar.

mira, este está padre.

>> ok, los guardo.

alberto: sí.

>> los guardo y

vamos a buscarlos, ¿no?

alberto: sí.

quiero ir con marina

y decirle personalmente

cómo me fue acá.

>> bueno, sí, pero

¿te va a dar tiempo

de ir y venir?

alberto: pues--

>> o sea, yo creo

que es mejor que vayamos,

veamos el departamento,

te medioinstalas

y ya te traes a marina

y a su mamá.

alberto: te digo algo.

vamos a ver algunos

departamentos y me voy.

yo tengo que enfrentar

a mis papás y decirles

que ya me casé con marina.

>> bueno, eso sí.

alberto: pero estoy felizmente

casado.

luis: [silba]

marina: ¿dónde estoy?

luis: vaya, despertamos.

marina: [jadea]

es un coche.

luis: [ríe]

marina: no.

no, por favor.

por favor, por favor, no.

no, no, déjeme salir.

luis: ¿te quieres aventar?

pues, tírate, hombre.

de por sí estás turulaca,

vas a quedar peor.

marina: ¿adónde me lleva,

don luis?

luis: al lugar donde

perteneces, mi hija,

lejos de mi hijo

y de mi familia.

marina: no, no, no, por favor,

usted no me puede hacer esto.

por favor, déjeme bajar.

luis: ay, eres como

una maldita plaga.

pero mira, te voy a erradicar

de raíz, fíjate.

marina: usted no puede

hacerme esto, don luis.

por favor, déjeme bajar.

déjeme bajar, por favor.

iauxilio!

luis: [silba]

marina: auxilio.

luis: [silba]

marina: [llora]

prudencia: no sé adónde se fue.

salió corriendo,

muy mortificada,

porque todos los cubiertos

que pulió, amanecieron sucios,

manchados.

angustias: ahora la pobre

se ha de sentir culpable

de que se echaron a perder.

damiana: ella solamente

quiere ayudar, que la quieran.

prudencia: sí, yo lo sé.

la verdad, de--

después de tratarla

todo este tiempo,

me quedó muy claro

que es una buena persona.

mira, se lo dije a ella

y se lo repito a usted.

estoy dispuesta a apoyar

su noviazgo con alberto,

aunque luis se enoje.

susana: pru.

prudencia, vi a hortensia

limpiando tus cubiertos de plata

que tienen unas manchas

horribles.

¿qué pasó?

angustias: ¿no será que usted

lo sabe mejor que nosotras?

susana: ¿y yo por qué

habría de saberlo?

angustias: casi podría asegurar

que usted le metió a marina

la idea de limpiar

esos cubiertos.

desde que llegó,

ha buscado la manera

de hacerla sentir menos,

de humillarla.

susana: flaquita,

¿me puedes decir

en qué idioma habla esta mujer?

porque no le entiendo.

yo todo este tiempo

he tratado de ser

lo más respetuosa

y amable con ella.

angustias: en primera,

hablo español.

y en segunda,

le quiero decir una cosa.

ya me hartó.

prudencia: bueno, ya, angustias,

no te pelees, por favor.

angustias: perdóname, prudencia.

vamos a ver qué hacemos

con esos cubiertos.

seguramente hay alguna solución.

susana: sí, y yo te ayudo,

flaquita.

quiero demostrarle a esta señora

que yo no tengo nada

contra esa muchacha.

flaquita.

angustias: ay, perdóneme.

pero esta señora

ya me tiene harta.

ella quiere ocultar el odio

que le tiene a marina.

créamelo, pero a mí

no me engaña.

marina: por favor, por favor,

don luis, dígame adónde

me lleva.

[llora]

don luis.

don luis, por favor, entienda--

luis: yo lo único que entiendo

es que todo mundo me traicionó.

yo te dije que no regresaras

al rancho, ah, no, pero ahí

vas de burrita.

me traicionó mi hombre

de confianza.

me traicionó mi esposa.

pero me lo van a pagar.

marina: es que yo no entiendo

por qué si doña prudencia

se dio la oportunidad

de conocerme,

¿por qué usted no se la da?

luis: porque yo ya te conozco,

mi hija.

eres una arribista,

una oportunista,

eres una mujerzuela, eres una--

marina: ieso no es cierto,

porque yo amo a su hijo!

luis: amas su dinero

y mi apellido.

eso es lo que amas.

dime una cosa,

¿cómo le hiciste

para casarte con él, eh?

marina: ay, él me lo pidió,

fíjese.

luis: lo llevaste al límite

con tus encantos.

y mi hijo, pues como tiene

corazón de pollo,

igualito que su madre,

tú aprovechaste esa situación.

pero ¿sabes qué?

para eso tiene a su padre,

para que lo defienda.

marina: ya, por favor, don luis.

usted no puede llevarme

en contra de mi voluntad.

ipor favor, pare el coche!

luis: iya! icállate ya!

callada he dicho.

[música]

[música]

hortensia: pues ya casi, casi

me quedan igual de limpiecitos

como los dejó marina ayer.

¿verdad, doña susana?

prudencia: ¿tú sabías

que marina estuvo limpiando

los cubiertos de plata?

susana: bueno, es que entré

a la cocina y la vi

con ese tal toribio tallando

sabrá dios qué cosa.

yo solo ayudé a guardarlos.

vanessa: ay.

[ríe]

¿convención de limpieza

en la cocina?

hortensia: no, nada más

estamos limpiando los cubiertos

que se le mancharon a marina.

prudencia: no, a marina

no se le mancharon.

no sabemos qué es lo que pasó.

vanessa: ¿y marina?

susana: en el chisme,

con la tal yola,

la hija de margarito.

prudencia: es su amiga.

le voy a decir que ya

quedaron bien,

que no se preocupe.

vanessa: no, no te preocupes,

si quieres, yo voy.

así me disculpo con ella

por la discusión que tuvimos.

susana: cariño mío,

pero ¿qué necesidad?

dejemos que conviva

con su gente.

marina: ¿usted--usted no ha

pensado en lo que va a sentir

alberto cuando sepa

lo que me está haciendo?

luis: tú no le vas a decir

absolutamente nada.

marina: no, no, no,

no le voy a decir nada,

pero no por usted, sino por él,

porque yo no lo quiero lastimar

porque lo amo.

luis: iay, ya cállate!

cállate.

marina: usted no puede evitar

que estemos juntos.

¿y sabe qué?

no necesitamos nada de usted,

nosotros vamos a salir adelante

por nuestra propia cuenta.

luis: sí, ¿cómo no?

yo quiero ver eso, ¿eh?

¿cómo no?

marina: [jadea]

[gime]

isuélteme! isuélteme!

iyo no quiero nada de usted!

ialéjese de mí!

[jadea]

ya me voy.

no, suélteme, suélteme.

ino!

alberto: ah, a ver, es este.

>> ah.

alberto: funciona, funciona.

>> sí.

[llaman a la puerta]

marina: [llora]

luis: ¿cómo estamos, doctorcito?

mira lo que le traigo.

isauro: ¿qué es esto?

luis: su cieguita.

marina: [grita]

luis: ilos changos

con los changos!

iy los cieguitos

con los chamuscados!

marina: ya cállese.

luis: te quiero fuera

de mi familia, ¿estamos?

marina: déjeme, don luis.

luis: si me sigues llenando

el buche de piedritas,

se te va a aparecer el diablo.

ahí la tienes, ahí la tienes.

has con ella lo que quieras,

a mí no me interesa.

pero eso sí, te la llevas

lejos de mis tierras, ¿estamos?

marina: [llora]

isauro: marina.

¿qué pasó?

cuéntame.

marina: me sacó de su rancho

y me--me quiso ahogar

y me desmayé.

por favor, está loco,

mira cómo se puso.

está--está enfermo.

isauro: tranquila, tranquila,

ya estás conmigo, ya.

ya.

ya, ya.

>> y que le digo la verdad.

>> ay, qué aventada eres.

>> [balbucea]

oye, por cierto,

¿ya no ha venido la damiana

a hablarte de sus temas?

>> vieras que no.

tiene rato que no se aparece

aquí en el pueblo, oye.

qué raro, porque ella es muy,

muy cumplida.

y--y mira que venden rete bien

sus pinturas.

>> estás hablando

al del otro lado tuyo.

es que el doctor

las anda buscando.

quiere saber de ellas.

si sabes algo, me avisas.

>> claro.

pásame tu lista, mana,

para que te la surta, ándale.

>> toma, ándale.

isauro: marina, por dios.

¿por qué te fuiste a meter

a la añoranza sin decirme nada?

marina: ay, doctor, es que

han pasado muchas cosas

desde la última vez

que hablamos usted y yo.

isauro: sí, han pasado

muchas cosas desde que

me cambiaste por ese muchacho.

marina: doctor, no me diga eso.

yo no lo cambié por nadie.

isauro: tranquila.

tampoco me tienes

que dar explicaciones.

aquí estoy yo para ti,

como siempre.

marina: tú no lo oíste.

solo me dice que--

que lo estoy buscando

por su apellido

y por su dinero.

¿por qué no puede entender

que yo quiero a alberto

de verdad, con sinceridad?

isauro: tranquila, marina,

yo sé que tus sentimientos

son buenos.

marina: alberto, doctor,

le tengo que--

le tengo que avisar

que estoy aquí, doctor.

¿me--me puede prestar

su teléfono?

isauro: sí, sí, sí, tranquila,

tranquila.

a ver, tranquila.

qué pena, mi teléfono lleva

varios días averiado.

ya lo reporté, pero todavía

no vienen a arreglarlo.

marina: bueno, entonces,

¿me presta su celular?

isauro: sí, por supuesto.

lo voy a buscar a la habitación.

susana: ay.

tienes que contestarme, luis.

voy a insistir

hasta que me contestes.

luis: [grita]

[teléfono]

¿qué pasó, mi chocha?

susana: luis, por fin

te encuentro.

es que estoy desesperada.

no sabes la de cosas horribles

que están pasando aquí

en la añoranza.

luis: pues, ¿de qué estás

hablando tú?

susana: tienes que regresar

en seguida.

luis: sí, ya estoy en méxico,

voy camino al rancho.

susana: vas a encontrar

todo de cabeza.

prefiero no contarte nada

por teléfono.

luis: vale, allá te veo.

susana: ahora sí, cieguita,

ahí viene luis.

isauro: no me lo vas a creer,

marina.

mi celular se quedó

sin batería.

no te preocupes,

ya lo puse a cargar.

marina: espero que alberto

llegue pronto.

a pesar de todo

lo que ha pasado,

para mí alberto ha sido

la mayor de mis alegrías.

y más ahora que...

isauro: ¿más ahora qué?

no entiendo.

marina: alberto y yo

nos casamos.

isauro: ¿se casaron?

marina: ahora soy su esposa.

[música]

[música]

vanessa: iyola!

iyola!

iyola!

ay, yola, ¿marina está

en tu casa?

yolanda: no.

vanessa: ay, es que pensé

que se había refugiado ahí.

yolanda: ¿cómo que refugiado?

¿qué pasó?

vanessa: es que sintió horrible

porque lavó unos cubiertos

de plata con algo

que los manchó.

yolanda: no, pues en mi casa

no está.

vanessa: bueno, seguro salió

a caminar.

pero si la ves, porfa,

dile que no alucine,

que ya se solucionó todo.

yolanda: ay, como si

le importara mi amiga.

vanessa: ay, yola,

en buena onda,

yo me disculpé con marina

por todo lo que pasó.

hubiese sido diferente

si alguien hubiese estado

de comunicativa.

yolanda: yo tenía mis motivos

para contarle.

no quería que se preocupara.

y no se preocupe,

que mi amiga no le va a decir

a nadie, aunque se lo merezca.

marina: nos casamos aquí,

en el registro y

fue una boda muy bonita

y muy sencilla, doctor.

isauro: finalmente te alejaste

de mí, marina.

me has ocultado cosas,

muchas cosas.

a mí.

a mí, marina, que he estado

siempre pendiente de ti,

de que no les falte nada

ni a ti--ni a ti ni a tu madre.

marina: doctor, pero es que

alberto me dijo que no quería

que nadie supiera

de nuestro compromiso.

bueno, hasta hoy

que se me salió

decírselo a don luis.

isauro: y por eso está furioso.

marina: pues sí, pero tendrá

que aceptarlo alguna vez.

isauro: ay, marina,

tú no conoces a don luis

ni a sus alcances.

¿tu madre está allá?

marina: ¿mi mamá?

isauro: sí.

marina: mi mamá, sí.

mi mamá está--está--

está en la añoranza, doctor.

tenemos que avisarle que--

isauro: tranquila.

tranquila que yo voy

a ir por ella.

marina: yo no quiero que--

que don luis le vaya

a hacer nada a mi mamá.

isauro: tranquilízate,

yo me encargo de eso.

tienes que confiar en mí.

pero antes tienes que--

estás muy nerviosa, marina.

tómate esto.

a ver, por favor.

marina, marina, toma esto.

estás muy nerviosa.

marina, por favor.

marina: [llora]

isauro: tómate esto.

tómate esto.

esta pastilla, tómatela.

marina: [llora]

isauro: ya.

tranquila, ¿sí?

marina: [llora]

yolanda: federico,

¿has visto a marina?

isauro: ¿ya más tranquila?

no te preocupes,

yo voy por tu mamá.

marina: gracias, doctor.

no le vaya a contar nada,

por favor.

solo dígale que vamos

a esperar a que regrese alberto

en casa de baldomero.

isauro: sí.

tranquila.

tranquila, relájate.

marina: sí.

prudencia: luis, pensé que--

luis: ahí la tienen

a la señora de ocaranza.

me traicionaste, me mentiste.

isauro: descansa.

descansa, bonita.

marina: doctor, ¿y dónde está

mi mamá?

isauro: tranquila, tranquila.

voy a buscarla ahora, ¿sí?

marina: no, yo--yo necesito

hablar con alberto.

isauro: tú no vas a ningún lado.

marina: doctor.

isauro: me heriste mucho,

marina.

no te importó para nada

lo que yo sentí

y te casaste con otro hombre.

no te importó todo el sacrificio

que yo he hecho por ti.

me ignoraste, no me dijiste

nada y te ibas a escapar

con otro hombre.

pero mira nada más

cómo es el destino.

ahora te tengo aquí,

en mi cama.

y no pienso dejarte ir.

luis: imetiste a esa cieguita

en mi casa!

prudencia: espérame, suéltame.

déjame explicarte, por favor.

fui con ella, fui a buscarla,

a hablar con ella

para convencerla

que dejara a alberto,

pero después me arrepentí.

fui a buscarla a casa

de baldomero para pedirle

una disculpa.

luis: ¿y cómo te pudiste

humillar de esa manera?

ah, claro, porque tú

la trajiste, ¿verdad?

prudencia: no.

lo único que quise

es que viniera

para darle la oportunidad

de conocernos, de conocerla.

quería hacerme mi propia

opinión.

luis: cuando el gato

se va de casa,

los ratos se ponen de fiesta,

¿verdad, señora?

no te entiendo, prudencia,

no te entiendo.

yo nunca hubiera permitido

la entrada de esa cieguita

a mi casa.

prudencia: eran unos días, luis.

nos equivocamos con ella.

no es una arribista,

no se quiere aprovechar

de nosotros, ni--

luis: ya nada más

estás abriendo la boca

para decir estupideces.

prudencia: he visto cómo es.

y te pido que tú también

le des una oportunidad.

luis: yo no me voy a dejar

engañar por esa cieguita.

y para que lo sepas de una vez,

la acabo de correr de mi rancho,

señora.

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