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Sin Tu Mirada Capítulo 21

Univision17 Abr 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

susana: ¿has visto a mi hija?

no está en su recámara.

angustias: no, señora.

si salió es porque necesitaba

estar sola.

susana: lo que necesita mi hija

es recuperar la necesidad

en sí misma para recuperar

al hombre que ama,

y no dejarse vencer

por una ciega.

angustias: ser ciega

no es un delito, ¿mm?

al contrario,

debería de conocerla

para que usted sintiera

una gran admiración por ella.

susana: [ríe]

preocupación es lo que tendría,

porque esa ceguera

es hereditaria.

angustias: marina no pidió nacer

así.

susana: como sea,

es una incapacitada,

un ser inferior, chiquito.

y si quieres a alberto deberías

de convencerlo de que se aleje

de esa basura.

angustias: para alberto

vale mucho marina

y, además, quiero que sepa usted

que la adora.

susana: tanto que te compadeces

de la ciega y no sientes

ni tantita lástima por mi hija

que se la pasa llorando.

angustias: a vanesa también

la compadezco.

ay si, mira,

pero no por lo que usted piensa.

¿me ayuda con los elotes?

susana: tiene el corazón

destrozado.

angustias: bueno,

algunas madres no saben lo que

hay en el corazón de sus hijas,

pero me imagino que usted

sí sabe, señora susana.

susana: ¿qué estupidez estás

diciendo?

¿qué crees, que no conozco

a mi hija?

vanesa: no, no--

yo sólo vine a decirte

que no me busques más,

que no cantes fuera

de mi ventana,

no me mandes recados,

que no me busques.

paulino: ey, oiga,

no podemos renunciar a esto

que sentimos, ¿verdad?

vanesa: no puedo--

ino puedo!

paulino: vanesa, vanesa.

yo no quiero perderte,

no quiero perderte.

no puedo.

no puedo.

no llores, no llores,

no llores, mira.

si tú no tienes el valor

para enfrentar a todos

yo lo tengo,

yo lo hago por los dos, ¿mm?

angustias: ay, señora susana,

de verdad usted cree

conocerla,

pero yo creo que no.

usted la obliga a hacer

lo que quiere.

susana: no, te equivocas,

vane quiere lo mismo que yo,

somos como dos gotas de agua.

angustias: si usted lo dice.

susana: ibueno, yo no sé a ti

qué diablos te dio por defender

a esa ciega!

ies una descarada,

no tiene decencia,

no tiene moral!

angustias: [grita] ¿por qué

la insulta?

susana: ¿cómo te atreves

a levantarme la voz?

angustias: iporque no me puedo

contener ante su soberbia!

no me grite,

no le voy a permitir--

ambas: [gritan]

prudencia: ise oyen los gritos

en toda la casa!

ramona: ¿a dónde va

tan elegante, doctor?

isauro: la ocasión lo amerita,

voy a ver a alguien

muy importante.

no tardo.

angustias: perdóneme,

señora prudencia, pero a veces

se me olvida mi condición

de sirvienta en esta familia.

con permiso.

con permiso, señora susana.

susana: ¿y la vas a dejar ir así

nada más?

¿que no la vas a obligar

a que me ofrezca al menos

una disculpa?

prudencia: ay bueno, ya,

por favor, susana.

basta de tantos problemas,

voy a terminar enferma.

>> usted disculpe, señora.

susana: si buscas a luis

no está.

>> no, señora,

la estoy buscando a usted.

susana: ¿y a mi para qué?

>> para hacerle un servicio,

tengo algo que le va a interesar

mucho saber.

yolanda: ¿de verdad?

damiana: sí.

el doctor ese la mandó a hacer

unos estudios y eso,

pero de que podría podría.

yolanda: ay qué gran noticia,

qué alegría.

bueno, y--

me imagino pues que tendrán

que irse a la capital

a irse a preparar

para los estudios, ¿no?

damiana: si, pero ahorita no,

ahorita no, el doctor salió

fuera de méxico y además

marina tiene que pensar muy bien

si lo quiere hacer o no.

yolanda: bueno, pero más vale

irse adelantando

para que vayan viendo

dónde van a vivir allá.

damiana: ¿cuál es tu prisa

de que nos vayamos, eh?

yolanda: pues--

le cuento.

como don luis no ha tenido

noticias de dónde vive marina,

ya le pidió a lino que la lleve

a la casa grande,

mi papá está bien angustiado.

piensa que lo mejor para todos

pues es que--

vaya buscando otro lugar

donde vivir porque tarde

o temprano le va a tener

que decir la verdad al patrón.

paulino: ya no llores.

vanesa: es que no puedo parar

de llorar.

paulino: yo sé cómo vas a parar.

susana: ivanesa!

ramona: si vienes a buscar

al doctor no está, ¿eh?

marina: qué raro,

¿y a dónde fue?

ramona: no me dijo,

se puso su mejor ropa

y que va a ver gente

muy importante.

marina: ¿y va a tardar mucho?

ramona: yo creo que no,

¿no quieren pasar a esperarlo?

baldomero: no, no, no,

mejor nos vamos al panteón

y venimos después a buscarlo.

marina: bueno, pues si,

está bien.

gracias, ramona.

ramona: no, de qué, pásense.

marina: gracias.

vanesa: [llora]

susana: ¿cómo te atreves,

infeliz desgraciado?

paulino: por favor, señora,

no se ponga así,

déjeme explicarle--

vanesa: mamá, todo lo que pasó

fue porque yo lo quise--

susana: icállate!

paulino: yo amo--yo amo a su--

susana: a mi no me dirijas

la palabra,

ranchero de porquería.

animal.

entre mi hija y tú

no puede existir nada.

vámonos de aquí.

vanesa: no, no, yo no me voy--

susana: tú te vienes,

tú te vienes conmigo--

vanesa: [grita]

paulino: isu hija ya está

bastante grandecita para saber

qué hace o qué no!

susana: no--

paulino: vanesa, vanesa--

vanesa: [grita]

susana: tú y yo tenemos mucho

de qué hablar.

vanesa: [llora]

paulino: iseñora!

vanesa: [llora] ya, mamá,

por favor, ya.

[jadea]

susana: eres una perdida.

te portas peor que

una cualquiera.

vanesa: ya déjame en paz.

[llora]

isauro: dile a tu patrón

que estoy aquí, que quiero

hablar con él.

>> justo ahorita no está,

pero si quiere le paso

su recado.

isauro: sí.

dile que necesito

hablar con él.

>> si.

[llaman a la puerta]

damiana: ¿quién?

baldomero: baldomero.

damiana: pásale.

¿y a marina dónde la dejaste?

baldomero: en el panteón,

no encontramos al doctor,

vamos a ir a buscarlo

más al rato.

¿estuviste llorando?

damiana: vino yolanda a decirme

que margarito le tiene que

contar la verdad a su patrón.

nos tenemos que ir de aquí.

baldomero: bueno, pero--

pero no te preocupes,

mi casa es tu casa.

mira, hay poco espacio

pero nos podemos acomodar.

damiana: no, no quiero causar

molestias, gracias.

baldomero: no son molestias.

además velo por el lado bueno,

así van a estar alejadas

de don luis.

damiana: esta ha sido mi casa

durante años,

aquí nació mi hija.

baldomero: bueno, pero pues tú

siempre has dicho que las cosas

pasan por algo.

damiana: ¿y?

baldomero: no, pues así dijiste

del enamoramiento

de luis alberto y marina,

que había sido cosa del cielo,

¿te acuerdas?

damiana: si.

baldomero: y también dijiste

que ese amor iba a corregir

todos los errores que habías

cometido.

damiana: si, eso creo

y lo sostengo, ¿y?

baldomero: pues es que marina

me ha estado platicando

algunas cosas.

entre ellas que

ella nació la misma noche

que luis alberto.

toribio: por algo no encontraste

al doctor, principita, ¿eh?

seguro sigue enojado.

espérate unos días

antes de buscar.

marina: no, toribio,

tengo que aclarar las cosas

con él y también contar

con su ayuda para los exámenes.

toribio: ¿quieres de mis dulces?

¿si?

marina: no, toribio, gracias.

toribio: ¿y por qué baldomero

te dejó acá y se fue?

marina: pues es que--

no sé, me dijo que tenía

que hacer unos pendientes

en el pueblo.

toribio: ah, bueno,

mientras vamos a comernos

unos dulces.

a ver, mete la mano aquí.

marina: ¿cuáles traes?

¿los que te regalé?

damiana: eso fue una

coincidencia.

baldomero: pues si,

pero pues mira,

yo me he estado acordando

de la noche que nació marina

y me acuerdo que me pediste

que me apurara a enterrarla,

y que no querías rezos

ni velorio ni nada para que--

pues para que nadie se enterara

de que había muerto.

también me acuerdo de la prisa

que tenías en irte

para que todo mundo creyera

que la niña era tuya,

y del agobio que te causó

que apareciera doña angustias

preguntando por la tumba

de la niña.

damiana: bueno, ¿tú por qué

te estás acordando de esas cosas

ahora?

baldomero: pues es que marina

me ha estado platicando cosas

y pues me platicó también

de esos aretes muy caros

que, según tú,

son mágicos y que--

pues no sé qué cuento

le inventaste sobre ellos.

el caso es que--

pues yo siempre me he estado

preguntando, damiana,

por qué la niña tiene esos ojos

tan claros, ¿no?

tú me dijiste que seguramente

los había heredado del abuelo,

pero pues ¿sabes a quién

se me figuran esos ojos,

damiana?

damiana: ¿a quién, baldomero,

a quién?

baldomero: pues a doña

prudencia.

marina es hija de esa señora,

¿verdad?

ramona: luis.

isauro: déjanos solos.

luis: [tararea]

isauro: ¿se le ofrece algo,

don luis?

luis: sé de muy buena fuerte

que mi hijo ha andado aquí.

[carraspea]

qué chula está la catedral.

y que--

ah, caray,

y pues que utiliza esta ratonera

para verse aquí, este,

pues con una cieguita, ¿no?

isauro: no se equivoque

porque yo no soy ningún

alcahuete.

sí sé de él,

pero no es aquí.

luis: este, es una aventurilla

nada más, ¿eh, doctor?

sí, algo que se corre, digamos.

isauro: pues es algo más

que eso.

fíjese que su hijo

vino a decirme que está

muy enamorado de marina

y que está dispuesto

a dejarlo todo por ella.

luis: [ríe]

ese chamaco, hombre,

ya se le trepó la hormona,

doctor, esa cieguita

es una cascos flojos, y--

ah, pues si ya me cayó el 20,

por eso, y porque está cieguita,

¿verdad?

usted le da trabajo

y toda la cosa.

isauro: entre marina y yo

existe algo que usted

no entendería.

yo le salvé la vida.

por eso uso esta máscara.

yo le he dado todo,

la he educado,

la he protegido y todo iba bien

hasta que apareció su hijito.

luis: [ríe]

no, doctor, ¿es su amante?

isauro: yo no tendría porqué

darle explicaciones,

pero si lo quiere saber,

don luis, sí,

amo a marina con absoluta

devoción.

¿usted cree que yo iba a estar

consintiendo esos encuentros

amorosos aquí en mi casa?

hasta le prohibí que lo viera.

luis: y ni así entendió

el canijo.

isauro: es que usted no conoce

a su hijo, don luis,

no entiende de razones.

se la llevó a la capital

porque está empecinado

en que la vea,

porque quiere que usted

la acepte como su mujer.

[música]

[música]

isauro: sí, don luis,

le estuvieron viendo la cara

todo este tiempo,

y no solamente a usted,

qué pena,

también a su prometida.

luis: pues esto se va a tener

que terminar.

isauro: estoy de acuerdo

con usted, don luis,

pero si usted no hace algo

le juro que yo lo voy a hacer.

puedo acusarlo de allanamiento

de morada.

luis: ¿acusarlo?

¿como de qué o por qué?

isauro: se metió

a mi consultorio

sin mi consentimiento,

se me vino encima,

me golpeó y se llevó

uno de mis expedientes

sin mi consentimiento.

si lo acuso con la policía

va a terminar en la cárcel.

luis: doctorcito, doctorcito,

tú no vas a hacer nada de eso

porque te carga el payaso.

isauro: ay, don luis,

es que usted no puede decirme

a mi lo que yo tengo

o no tengo que hacer

porque no trabajo para usted.

así que si usted no toma cartas

en el asunto,

le juro que yo no voy a aguantar

la próxima vez,

y le voy a responder

con la misma violencia

que él me atacó.

luis: ¿y por qué?

isauro: para que él me vea

como su rival,

porque yo no voy a permitir

que me quite a mi mujer.

luis: doctorcito, tenemos

el mismo objetivo, ¿no crees?

llevo ya varios ayeres

tratando de ubicar dónde vive.

isauro: hoy es su día de suerte.

yo sé dónde puede encontrarla.

luis: ibingo!

[ríe]

damiana: pero no fue idea mía,

fue de doña angustias,

ella fue la que decidió cambiar

el destino de esas

dos criaturas.

yo pensé que marina

estaba muerta, sino jamás

hubiera aceptado.

entonces por eso entregué

al hijo de euralia.

baldomero: qué barbaridad.

ahora entiendo las lágrimas

de esa señora ante la tumba.

ella piensa que su hija

está enterrada ahí.

damiana: pues si,

hasta que la nana esa

se puso a averiguar,

ahora que regresaron al rancho

han estado ahí insiste, insiste.

y si, el hijo de euralia

creció como luis alberto

ocaranza,

y mi marina

creció sin nada de lo que se

merece por ser hija de quien es.

baldomero: pero sobrevivió,

¿por qué no decirles?

damiana: porque esa pequeña

criatura se ganó mi cariño,

es mi razón de vivir, baldomero.

baldomero: pero sí estás

de acuerdo en lo que hay entre

luis alberto y marina.

damiana: claro que si,

eso es justicia divina.

y también le he estado diciendo

a doña angustias que ella diga

la verdad.

baldomero: pero ¿para qué

te esperas a que esa señora

abra el pico?

tú mismas puedes ir a decirles

que marina es su hija.

damiana: no, no,

yo le hice una promesa

a mis arcángeles.

baldomero: pero me lo estás

diciendo a mi.

damiana: no, yo no te dije nada,

tú lo descubriste solo.

baldomero, a mi lo único que

me importa es que mi hija

sea feliz,

que tenga lo que se merece,

que se regrese a esa casa

como una ocaranza,

ya sea como nuera o como hija,

pero que regrese, baldomero.

marina: papá.

mamá.

yo sé que ustedes me cuidan

desde donde están

y quiero agradecerles que hayan

puesto a alberto en mi camino.

yo sé que--que a pesar

de los obstáculos,

para mi este amor es una gran

alegría en mi vida.

y es--

es como una luz

que siento aquí,

aquí muy dentro de mi.

[suspira]

como quisiera poder gritarle

a todo el mundo

y que todos me escucharan

todo lo que siento por él.

baldomero: no te angusties,

tu secreto está a salvo conmigo,

yo nunca le voy a decir a nadie.

damiana: muchas gracias.

baldomero: tú sabes que

yo siempre estoy para ayudarte.

damiana: por favor no le digas

nada a marina, ¿eh?

yo le digo ahora que regrese,

le voy a decir que nos tenemos

que ir de aquí.

baldomero: está bien, pero ya,

quita esa cara,

no me gusta verte triste.

damiana: ay, baldomero,

de verdad que eres un muy buen

hombre pero yo no te puedo

corresponder,

de verdad lo quisiera hacer

pero no puedo.

baldomero: pues cómo va a ser,

te la pasas viendo a alguien

que adora un recuerdo.

¿cómo me vas a ver de otra

manera?

bueno,

si se te ofrece algo me avisas.

[música]

[música]

prudencia: parece que marina

te contagió su ceguera.

a ver, ¿cómo puedes borrar

tantos años de noviazgo

con vanesa, eh?

¿qué no ves que está sufriendo?

alberto: créeme que me duele

lastimarla, mamá,

quisiera evitarlo pero parece

que no está en mis manos.

prudencia: pues sí, sí lo está,

y si lo hicieras repararías

el daño que le estás haciendo

a la familia,

olvídate de ella.

todos estaríamos mucho más

tranquilos.

alberto: todos menos marina

y yo.

[llaman a la puerta]

prudencia: adelante.

angustias: perdón, prudencia.

te quería avisar que voy

a la iglesia.

alberto: yo te puedo llevar, si.

angustias: sí.

alberto: mamá,

amo a marina,

¿por qué te cuesta tanto

entender eso?

susana: todavía no lo puedo

creer,

tú poniéndote al nivel

de ese ranchero.

dios mío.

vanesa: pero, mamá--

susana: no te atrevas

a mencionar su nombre,

tú no mereces nada

de familia y apellido,

¿qué haces fijándote

en un tipejo que no está

ni para limpiarte los zapatos?

vanesa: yo lo quiero, mamá--

[grita]

susana: encima no te averguenzas

a decirlo.

yo te eduqué para que seas

una dama de sociedad,

no una malcriada

con un ranchero.

vanesa: créeme que no

fue mi culpa.

yo intenté olvidarlo, mamá,

pero así es el amor--

[gime]

susana: ieres una--!

vanesa: [llora]

susana: una malagradecida.

yo partiéndome la cabeza

para asegurar tu futuro

mientras tú te revuelcas

con ese cerdo asqueroso.

imagínate, imagínate

si los descubre alguien más,

si se entera tu suegro,

peor todavía,

el mismo alberto,

tendría el pretexto perfecto

para casarse con la maldita

ciega.

vanesa: [llora]

paulino: como si nunca

se hubiera enamorado que no sabe

lo que siento por su hija,

y seguramente se va a poner--

>> paulino, ¿qué pasó?

paulino: la mamá de vanesa

nos cachó.

se puso como loca

y temo que le vaya a hacer algo.

susana: nadie, nadie debe

enterarse de esto,

tengo que encontrar la manera

de callarle la boca al peón ese

que me vino a informar

de tus amoríos.

y más vale que dejes de verlo.

si alguien pregunta le dices

que estás inconsolable

porque alberto te votó.

vanesa: pero, mamá--

susana: ipero nada!

a partir de ahora haces

exactamente lo que yo te diga,

y por supuesto no vuelves

a dirigirle ni una mirada

a ese asqueroso.

como quisiera decirle a don luis

para que lo eche como un perro.

pero no, no lo voy a hacer,

no puedo permitir ni el más

mínimo sorbo de dudas.

el se va a casar contigo

quiera o no quiera,

y tú tienes que ayudarme

a conseguirlo, ¿está claro?

paulino: yo intenté explicarle

a la señora esa lo que siento

por vanesa, que es verdad,

que es sincero,

pero obviamente ni siquiera

me dejó hablar y me surtió

una cachetadota

que casi me tumba.

yolanda: ay te la tienes

bien merecida.

paulino: y obviamente también

empezó a mandonear a la señorita

vanesa.

quise ayudarla,

quise defenderla

pero me dijo que mejor estaba

así que--

no me metiera.

yolanda: claro, tú ibas

a empeorar las cosas.

ay, paulino, te lo dije,

te lo dije que esto pintaba

para tragedia,

pero ahí vas de necio.

paulino: pero si ella me quiere

bien.

yolanda: a ver, ¿te has puesto

a pensar qué pasaría si esto

se sabe?

don luis te mata a escopetazos,

esa chava es como su hija.

bueno, yo creo que hasta el

joven alberto se te echa encima.

paulino: el joven alberto qué,

si él ya está con marina.

yolanda: pues como sea,

sigue comprometido para casarse

con la sangrona esa.

paulino: tengo que ir

a buscarla, pásame las muletas--

yolanda: no, paulino, siéntate.

sólo vas a empeorar las cosas.

mejor ruega porque su mamá

no le arme la de dios es padre

porque entonces sí

nos va mal a todos.

aunque pues a ella

no le conviene que esto

se sepa.

paulino: si se atreve a hacerle

algo no sabe de lo que soy

capaz.

yolanda: a ver,

es su mamá.

no debiste enamorarte de ella.

[llaman a la puerta]

luis: adelante.

zacarías: ¿mandó a llamar,

patrón?

luis: cierra la puerta.

pues con la novedad que

ya sé dónde vive la cieguita.

zacarías: ¿de veras?

luis: eh.

zacarías: ¿cómo hizo

para enterarse?

porque yo busqué hasta debajo

de las piedras y nada.

luis: ¿por qué, zacarías?

zacarías: ¿por qué qué, patrón?

luis: ¿por qué eres tan imbécil?

[ríe]

el caso es que esa descarada

vive aquí en mis tierras.

zacarías: ¿cómo cree?

luis: así que tú te vas a hacer

cargo de correrla.

[latigazo]

toribio va a acompañar

a la principito.

baldomero: no, toribio,

tengo una misión buenísima

para ti.

toribio: ah, ¿qué?

baldomero: la cosa es ponerle

flores a todas las tumbas

del panteón, ¿cómo ves?

¿puedes?

toribio: la--

[balbucea]

toribio puede hacer eso y más.

marina: [ríe]

toribio: principita.

marina: ¿qué?

toribio: principita,

si se enoja el doctor

le das de estos dulces

y lo contentas, ¿sí, principito?

ten, aquí está.

marina: está bien, toribio,

muy bien, gracias.

ahí te portas bien, ¿eh?

toribio: sí, sí me porto bien,

toribio siempre se porta bien.

marina: sí, cómo no.

baldomero: todas las tumbas,

toribio, todas las tumbas, ¿eh?

toribio: todas las tumbas.

[música]

[música]

luis: [ríe]

vive en una casucha,

ahí en donde está la arboleda,

¿te acuerdas?

zacarías: ¿donde vivía

filemonia?

¿cómo cree?

yo pensaba que esa casa

estaba vacía.

¿y si no se quieren ir?

luis: ¿que no se quieren ir?

¿cómo que no se van a querer ir?

zacarías: es que no sé si

su mamá viva con ella.

luis: ipues las corres

a las dos!

yo no quiero volver a saber nada

de esa maldita ciega.

zacarías: ¿me autoriza

para usar la fuerza, patrón?

por si se ponen rejegas.

luis: has lo que tengas que

hacer pero cumple mi orden.

esa cieguita es una descarada

y no tiene porqué vivir aquí

en mi casa.

zacarías: pues si alguien--

igual y alguien le dio

ese permiso.

luis: ¿alguien?

¿alguien quién, tú?

zacarías: pues margarito.

para mi que ese siempre estuvo

enterado y se lo andaba

escondiendo, patrón.

yo siempre he dicho

"cuídese de ese que le oculta

cosas", y pues ya ve,

no merece su confianza,

mucho menos que le encargue

el manejo del rancho.

luis: sácate.

zacarías: patrón,

va a ver que hoy mismo

saco a la ciega de la añoranza.

luis: [silba]

vas solo,

no quiero a nadie más

metido en esto, ¿eh?

zacarías: como usted mande,

patrón.

susana: es que no sé qué

le habrá dicho tu hijo

a vanesa, pero la pobre

está deshecha,

nada más está llore y llore.

prudencia: bueno, le dijo cosas

que no debía.

susana: ¿cómo?

¿tú sabes qué pasó?

prudencia: alberto terminó

con ella.

susana: [resuella]

vanesa.

¿te imaginas lo que le espera

cuando se sepa?

[llora]

va a ser la burla

de medio mundo,

la van a humillar,

la van a despreciar--

prudencia: susana, por favor.

susana: le dio su vida.

sus sueños destrozados

por culpa de esa--

luis: ¿dónde está mi hijo?

prudencia: llevó a angustias

a la iglesia.

luis: señora, últimamente

su hijito se anda brincando

mucho las trancas,

así que abusada, mi prude, ¿eh?

porque sino voy contigo.

susana: mi vanesa

está pagando las consecuencias.

luis: ¿sabes que se la llevó

a la ciudad?

susana: ¿cómo?

¿se fue a exhibir con ella?

ve tú a saber las cochinadas

que hicieron delante

de la gente.

prudencia: no fueron a eso.

luis: ¿cómo?

¿tú ya lo sabías?

prudencia: bueno, sí,

alberto se lo dijo a angustias,

ella me lo dijo a mi

pero no hicieron nada malo.

susana: ay si, por favor,

no seas ingenua,

claro que aprovecharon

ese viaje.

luis: ¿y sabes por qué

se la llevó?

le fue a presentar

a un oftalmólogo

para que le haga el milagrito

y le quite la ceguera, ¿eh?

porque él piensa que si ve

yo la voy a aceptar,

ahora sí que cómo ven, ¿eh?

susana: ¿cómo supiste

lo del oftalmólogo?

luis: me lo dijo el doctorcito

del pueblo, isauro sotero.

susana: ¿y que él no está

encubriendo esa relación?

luis: por supuesto que no,

si está hasta las manitas

de ella.

es su joyita,

pues se siente con derecho

porque la salvó de que

se quemara en un incendio,

pero mira por mi que se la--

se le aproveche.

ramona: ¿qué tanto habló

con don luis?

isauro: no seas metiche.

ramona: no le vaya a decir

dónde vive marina, ¿eh?

acuérdese que se juega

su cariño.

isauro: con mi ayuda

o sin mi ayuda,

don luis tarde o temprano

va a dar con marina.

ramona: ¿y qué va a hacer

cuando la encuentre?

isauro: asegurarse de mantenerla

lejos de su querido hijo.

ramona: no, bueno,

y usted está rete contento

que se encontró un aliado, ¿no?

isauro: así es, ramona,

y yo ni siquiera tendré

que meter las manos.

don luis se va a encargar

de acabar con esa fantasía.

luis: tranquila, tranquila,

mi chucha, hombre,

todo va a estar bien, mira,

te agradezco, si,

lo del comentario, ¿no?

pero yo ahorita no estoy

para alianzas y mucho menos

con el doctorsucho ese.

susana: piénsalo, luis.

luis: no, no tengo nada

que pensar, mi chucha,

para mi lo más importante

es que mi hijo alberto

se case con tu vanesita, punto.

prudencia: bueno, ¿y qué piensas

hacer?

luis: ya lo hice,

ya la mandé a sacar

como un perro a la calle,

eso fue lo que hice.

vivía en una casita,

¿y sabes dónde estaba la casita?

en mis tierras,

esa al rato te va a sacar

a ti, a ti y a mi

de mi rancho, ¿eh?

y no lo voy a permitir.

ramona: sí, marina,

el doctor ya volvió

pero ¿qué crees?

venía bien enojado,

se encerró en su cuarto

y no quiere ver a nadie.

¿por qué mejor no vienes mañana?

marina: bueno, está bien,

pero sí le dijiste que vine,

¿verdad?

ramona: ay no,

la verdad se me olvidó.

marina: bueno, no pasa nada,

vámonos.

gracias, ramona.

ramona: te juro que en cuanto se

levante yo le digo que viniste.

marina: sí, está bien.

gracias, adiós.

prudencia: vas a tener

un problema muy grande

con alberto.

luis: yo no voy a descansar

hasta que esas se alejen

para siempre de mi familia.

susana: prudencia,

hasta parece que la estás

defendiendo.

tu marido sabe lo que es mejor

para todos.

oye, oye.

>> dígame, señora.

susana: ¿tú sabes dónde está

uno de los peones?

es bajito, muy delgado,

con el pelo entre--

usa sombrero todo el tiempo.

>> ¿todo escuálido?

zacarías.

está cepillando los caballos.

susana: dile que venga.

ipero muévete, ya!

>> izacarías!

ahí te hablan.

zacarías: ¿para qué soy bueno,

doña?

susana: vengo a que lleguemos

a un acuerdo.

¿cuánto quieres por callar

lo que viste?

zacarías: pues es que

a mi no me interesa su dinero.

susana: ni creas que vas

a obtener otra cosa de mi,

igualado, soy una mujer decente.

zacarías: bueno, ahí va la cosa,

doña.

lo que yo quiero es ser capataz

de la añoranza,

y si usted me hecha

una manita...

susana: pues eso está bueno,

haré lo que pueda por ayudarte.

zacarías: si el patrón

me hace capataz, mire,

yo chito.

pero sino, pues ahí sí nos

tendremos que arreglar

con un dinerito, ¿estamos?

[música]

[música]

angustias: no, alberto,

no me esperes,

regrésate a la casa.

gracias por traerme.

alberto: es que así como

están las cosas en la casa

yo prefiero quedarme aquí

a estudiar tranquilamente.

angustias: está bien.

cuídate mucho.

marina: gracias por preocuparte

por mi, baldo,

pero ya te quité mucho tiempo.

yo solita voy a la iglesia

y ya de ahí me regreso

a mi casa.

baldomero: no, no, no,

¿qué tal que don luis

envió gente aquí al pueblo

a ver si aparecías?

marina: ¿tú crees?

baldomero: sí, te pueden seguir

a tu casa y ni cuenta

te das.

mejor te acompaño.

marina: bueno, si,

está bien.

margarito: ya tenemos listo

el fertilizante orgánico.

mañana empezamos a hacer

los hoyos y a sembrar

las plantas como lo propuso

paulino.

luis: ah.

margarito: ha de estar molesto

conmigo porque no le supe dar

razón de dónde vive marina,

patrón, pero aunque

ya me quitó ese encargo

yo sigo averiguando.

igual y mañana le tengo

buenas noticias.

¿algo más que se le ofrezca,

patrón?

luis: tú siempre has sido

mi brazo derecho,

sí lo sabes, ¿no?

ya cuántos años juntos,

margarito.

por las que hemos pasado, ¿no?

[ríe]

imagínate que yo me llegase

a enterar que me has estado

ocultando cosas,

pues me iba a sentir

traicionado, ¿no?

me dolería mucho,

sí lo sabes, ¿no?

margarito: sí, señor.

baldomero: yo te dejo aquí

rezando, voy a comprar

unas cosas y luego regreso.

marina: sale.

baldomero: aquí está la entrada.

marina: ¿dónde?

baldomero: perdón.

marina: ah, muchas gracias.

bueno, al rato nos vemos.

baldomero: sí.

angustias: pues no, padre,

todavía no les digo la verdad

sobre esa criatura,

no tengo el valor.

padre: es lo único que va

a librarte de ese cargo

de conciencia, hija.

angustias: es que los dos

muchachos se aman

y los padres de él,

sobre todo el padre,

está en contra de esa relación.

ay no sabe cómo se pone

nada más de oírla nombrar.

dice que ella sedujo

al muchacho,

¿cómo la van a aceptar

como su hija si la consideran

una mala mujer?

padre: ¿y cómo la van a aceptar

si no saben que es sangre

de su sangre?

ten fe en que dios iluminará

sus corazones

para que la luz del amor

los guíe.

angustias: tendría que pasar

un verdadero milagro.

yolanda: ay, papá,

yo no me preocuparía tanto,

si don luis supiera dónde viven

marina y su mamá para como es

ya te habría reclamado.

margarito: es que no sé, hija,

lo sentí tan raro, mira,

como si se estuviera

aguantando las ganas de cortarme

la cabeza.

yolanda: mm, don luis no es

de los que se quedan callados,

al contrario.

margarito: ojalá que damiana

y marina se organicen

para mudarse cuanto antes.

hasta entonces podré

hablar con don luis

cuando ellas ya estén seguras

y lejos de su alcance.

yolanda: vas a ver que todo

va a salir bien, papá.

margarito: eso espero, hija.

yolanda: ya come,

se te va a enfriar.

margarito: sí, hija.

marina: ¿quién es?

angustias: ojos bellos,

soy angustias.

me da mucho gusto verte.

marina: hola, señora.

ya sé que usted no nos juzga

y no sabe cómo se lo agradezco.

necesito tanto la comprensión

y el cariño de la gente

que está cerca de alberto.

angustias: créeme,

tienes mi apoyo incondicional.

marina: muchas gracias.

ahora tengo una razón más

para agradecerle a dios.

señora,

¿podría tocarla?

angustias: ay claro.

marina: ¿si?

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