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Sin Tu Mirada Capítulo 12

Univision4 Abr 2019 – 12:00 AM EDT

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...a presenta... yolanda: ay, amiga,

estoy que me lleva el tren. marina: ¿por qué?

yolanda: porque lino nos salió con que se quiere ir

del rancho, y estoy segura que es por culpa

de la vanessa esa. marina: ¿por qué dices eso?

yolanda: porque odia que lo humillen,

y esa sangrona se la ha pasado fastidie y fastidie

desde que llegó, con decirles que hasta

se burló de su nombre. damiana: uy, para las pulgas

de tu hermano. yolanda: las clases de montar

han sido un calvario para el lino.

se lastimó el pie andando a caballo y le echó la culpa

a mi hermano. estoy segura que nada más

para buscarle problemas con el patrón y el joven alberto.

marina: no creo que esa señorita sea así--

yolanda: ay, amiga, es un hígado con patas.

lino no me quiere decir que es por culpa de ella

que se va, pero yo lo sé. qué le vamos a hacer...

marina: ay, yola, por lo menos dile a tu hermano

que no se vaya sin despedirse. damiana: y nosotras vamos

a rezar por él, ojalá que sea para bien.

yolanda: gracias. yo le digo.

ya les quité mucho tiempo. mejor me voy con mi papá

antes de que pregunte por mí. nos vemos.

damiana: hasta luego. marina: adiós.

damiana: será muy guapa la novia esa pero se ve

que nadie la soporta, ¿verdad? hortensia: es el anillo

más bonito y maravilloso que he visto en mi vida.

angustias: y muy caro debe ser. luis: pues que no se note

la miseria, eh. [ríe]

mi vanessita se merece eso y mucho más.

vanessa: gracias. luis: muchas felicidades,

mi hija. ¿cómo vas de tu tobillito?

vanessa: mucho mejor gracias a los cuidados

del mejor doctor del mundo. luis: eso.

mi hijo, ¿qué? ¿le dio la noticia?

ambos: ¿cuál? luis: lo que tienes planeado.

alberto: ah, sí, había pensado que nos podríamos casar

en un mes. luis: [ríe]

susana: sí, sí, dejaste muda a mi hija

con esa noticia, alberto. es que era lo que estaba

esperando desde hace tiempo, ¿verdad, mi amor?

felicidades. ifelicidades a los dos!

luis: [ríe] [gruñe]

damiana: no sé por qué yolanda se empeña a venir a platicarte

todo lo que pasa en esa casa. marina: porque cree que así

me voy a sacar a alberto de la mente, mamá.

damiana: pero eso no está funcionando, hijita.

marina: no, mamá... sólo...

sólo con el tiempo. susana: podríamos hacer algo

hermosa en la orilla del lago. ¿qué opinas, alberto?

alberto: ¿cuántas personas? no sé, que decida vanessa.

susana: no serían menos de 400 personas.

tenemos muchos compromisos. alberto: no sé, yo creo

que sería mejor algo en familia, algo pequeño.

susana: no, no, nada de eso. no vamos a dejar fuera a nadie.

dejen todo en mis manos, porque yo me voy a encargar

de que tengan la boda de sus sueños.

luis: así será, mi chucha, que no se note la miseria.

ya mismo te voy a transferir para que vayas haciendo

todos tus aportaditos que necesites.

susana: perfecto. podría ser en el lago

y un brunch al otro día en el rancho.

¿no te gusta la idea? ¿a ti, cariño?

vanessa: yo prefiero la ciudad-- luis: ya luego se pondrán

de acuerdo. para mí lo más importante

es que va a haber bodorrio. venga...

ambos: [ríen] luis: me van a llenar

esta casa de nietos. susana: así es, pero mira,

yo creo que pueden llegar a la iglesia en calesa

jalada por caballos, aprovechando que vanessa

ya no les tiene miedo. vanessa: aunque no lo crean,

estoy muy ansiosa por volver a mis clases.

alberto: muy buena idea. luis: pues se las vas a tener

que dar tú, mi hijo. acabo de hablar con margarito,

que su chamaco se va del rancho. paulino, sí.

damiana: se me hace rarísimo que lino vaya a abandonar

su casa y su familia así nomás. debe tener una razón

poderosísima para hacer eso. marina: ¿más razón que

la mala vibra de esa señorita? damiana: sí.

pero bueno, ya. tú necesitas ir a buscarme

azúcar, y yo voy a ir a comprar una vitrolera para tu puesto.

marina: ¿por qué tengo que poner otro puesto si siempre

te ayudo con el tuyo? damiana: un dinerito extra

no nos cae mal, mi hijita. marina: ¿tú crees

que los ocaranza vayan a la fiesta?

damiana: don luis nunca ha fallado y seguramente

va a ir con toda su familia. marina: es que yo no quiero

volverme a encontrar con alberto, y seguramente

va a ir si pongo mi puesto en la plaza.

damiana: así es el destino. lo que sí es importante es

que lleves tus aretes ese día. marina: mamá, y dale

con los aretes otra vez. damiana: si no quieres usarlos

todos los días porque te da miedo que se te pierdan,

está bien, pero ese día sí es importante que los uses.

por favor. zacarías: ahora que se va

tu hijo, él era tu mano derecha. margarito: qué rápido corren

los chismes, pero no te apures, yo todavía puedo con todo.

zacarías: haces demasiado. no es bueno que

se te cargue la mano. margarito: en ese caso

ya veré cómo le hago. zacarías: ¿por qué me tienes

mala voluntad? margarito: no es mala voluntad,

sólo que no me gusta la gente que habla de más.

zacarías: lo dices porque le conté al patrón lo que haces

con la fruta dañada. margarito: por eso y porque

tampoco me gustan los modos con los que tratas

a los trabajadores. zacarías: tu hijo no es

una perita en dulce, eh. también tiene su carácter.

margarito: pero él no les grita ni los insulta ni los sobaja.

además, a lino lo quiere mucho la gente y a ti no.

llévate mejor con todos y ya veremos.

zacarías: ia darle! alberto: hola, lino.

me enteré que te ibas del rancho.

paulino: sí, joven. alberto: ¿se puede saber

por qué? paulino: ganas de hacer

otras cosas, joven, de probar nuevas aventuras.

alberto: vas a hacer mucha falta por aquí.

paulino: no se crea, joven. al rato contratan otro.

peón por peón, da igual. ¿y cómo se la está pasando

la señorita vanessa en su cumpleaños?

alberto: está muy contenta a pesar de estar en la cama.

paulino: ¿ya le entregó el anillo de compromiso?

alberto: sí, sí lo hice. nos queremos casar en un mes.

paulino: felicidades. felicidades a los dos, joven.

alberto: por cierto, le encantó tu serenata.

paulino: nada que ver, joven, usted fue el de la idea,

usted le cantó casi casi, yo nomás me paré ahí.

a propósito, ¿cómo sigue del tobillo?

alberto: mucho mejor. de hecho, quiere seguir

con las clases para montar. paulino: pues que bueno, pero

tendrá que ser otro maestro. usted, seguramente lo va

a disfrutar más. alberto: esperemos que así sea.

paulino: así será. alberto: sólo quería despedirme

y darte las gracias por todo lo que has hecho por vanessa.

paulino: no tiene nada que agradecer, joven.

alberto: que te vaya bien, lino. disfruta los nuevos aires

y recuerda que aquí siempre vas a tener trabajo.

paulino: gracias, joven. ah...

de verdad yo también deseo que usted sea muy feliz

en su matrimonio. que los dos sean felices

en su matrimonio. hortensia: entonces,

¿la boda podría ser aquí? sería rete bonito,

para que la disfrutemos todos. digo, aunque sea de lejitos.

prudencia: no, hortensia. todavía no se decide nada.

angustias: hortensia, ve a la bodega por otra

caja de huevos, por favor. hortensia: claro que sí.

enseguida, doña angustias. con permiso.

angustias: prudencia, estás muy callada.

prudencia: ¿viste la cara de alberto cuando le dijo

a vanessa lo de casarse el mes que entra?

angustias: tu marido casi lo obligó a decírselo.

prudencia: pues sí, pero me preocupa.

es mi hijo el que quiere adelantar los planes,

y cuando se lo dice a la novia es sin ninguna emoción.

hortensia: ¿tú crees que él se arrepintió de esa

decisión tan apresurada? prudencia: yo creo que sí.

también vi muy sorprendida a vanessa.

angustias: la que está vuelta loca es tu futura consuegra.

ya está pegada al teléfono haciendo llamadas a medio mundo.

prudencia: pues sí. susana lleva años planeando

esa boda, desde que vanessa y alberto se hicieron novios.

angustias: sabe que no podría encontrar mejor partido

para su hijita que alberto. prudencia: ¿y dónde está?

angustias: hace rato lo vi en las caballerizas.

seguro salió a montar. prudencia: qué raro.

salir a montar, dejando sola a su prometida

en su cumpleaños y con el pie lastimado.

el otro en la mesa. gracias, hortensia.

hortensia: ya estuvo, patrona. oiga, seño prude,

¿por qué doña angustias se fue tan apurada al pueblo?

hasta donde yo sé, ya estaba todo,

no hacía falta nada. prudencia: le faltaron

unas cerezas, ojalá consiga. ¿qué haces levantada?

vanessa: me siento ahogada en mi cuarto.

es mi cumpleaños y no pienso pasarla encerrada

entre estas cuatro paredes. prudencia: pero alberto dijo

que tienes que mantener el pie inmóvil.

vanessa: sí, si alberto estuviera acá para cuidarme

lo pensaría, pero no. hortensia: ay, dios...

ojalá no se le vaya a enchuecar la pata más.

prudencia: pues que alberto se lo diga.

mejor no hay que meternos. baldomero: iseñora!

¿qué está haciendo ahí, señora? angustias: como usted no tenía

ninguna intención de ayudarme a encontrar la tumba,

lo decidí hacer sola. ¿qué?

¿se requiere de un permiso especial para entrar?

baldomero: claro que no. pero a este panteón entra

quien tiene un muertito a quien visitar, señora.

y por lo que sé, usted no tiene ninguno.

¿ya fue a buscar a los otros panteones?

angustias: sí, y fue inútil porque lo que buscaba

lo encontré aquí. baldomero: ah sí...

la tumba de eulalia. murió apenas dio a luz,

y luego le siguió la niña porque estaba muy chiquita.

angustias: usted sabía perfectamente que yo estaba

buscando la tumba de una recién nacida.

baldomero: sí, pero usted no me dijo que buscaba

la tumba de una mamá y su hija.

¿cuándo me dijo el nombre? si me lo hubiera dicho,

venía y le mostraba la tumba. así que no me eche la culpa

a mí. angustias: es cierto.

dispénseme. entonces, ¿las dos

están enterradas juntas? baldomero: ¿no está viendo

las dos fechas? aquí está filemón,

su marido, que nos dejó unos meses antes.

pero... a todo esto, ¿qué?

¿usted es su pariente? según recuerdo, no tenían

familia ninguno de los dos. [música]

[música] >> ♪ porque en tus besos

descubro matices que llevan mi cuerpo

a sentir lo más simple guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón siempre sé mi protector

regálame una vida que se encienda

con tu luz uh...

muéstrame una vida entera llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza que confiaré en tus besos aquí

me quedo para ser parte de ti

llévame a donde tú quieras búscame un lugar perfecto

cuida que jamás se rompa este corazón

que entrego hoy aquí que desde ahora es solo

para ti abrázame

sin tu mirada no podré seguir ♪

vanessa: me enteré que te vas del rancho...

paulino: sí. vanessa: ¿es por mí?

paulino: sí. angustias: era una prima lejana.

hasta hace poco alguien nos comentó que su hija

se había muerto. lo que no sabía es que eulelia

murió dando a luz. baldomero: qué familia

tan comunicativa, ¿verdad? angustias: por eso buscaba

la tumba de una recién nacida. pero ahora que ya

las encontré, le quiero pedir un favor,

que se encargue de tenerla limpia,

de ponerle flores frescas cada semana.

ya veré yo la forma de que reciba esa cantidad

mes a mes. entienda, no soy de aquí.

ya me pondré en contacto con usted.

baldomero: voy por una cubeta y la dejo rezando.

angustias: [solloza] que dios te tenga en el cielo.

ojalá que desde allá hayas visto el sufrimiento

de tu madre por no haberte conocido,

ni haberte podido dar su bendición...

[ruidos de caballo] alberto: marina,

espérame. marina...

marina, marina, por favor. marina: no, váyase.

no quiero nada de usted. vanessa: me odias, ¿verdad?

paulino: ¿usted cree que hubo odio en ese beso que le di?

si sigo en el rancho, no haré otra cosa más

que pensar en usted, recordarla...

su cara, sus ojos, su pelo, su boca,

su rostro. y sabe que cuando llega

la noche a veces no puedo dormir por pensar en usted.

al principio creí que era apurado creer

que usted me podía amar, por cómo se portaba conmigo

y cómo me trataba, aunque a mí me hirviera

la sangre de coraje. ¿sabe qué?

después descubrí que no era coraje.

me gustaría odiarla, a veces quería odiarla,

y por más defectos que quería encontrarle,

por más que me chocara hablarle,

pues aquí no se manda, señorita.

tengo que reconocer que... que usted me pasó

como un caballo desbocado, me hizo hacer cosas

que yo nunca hice. me volví loco,

llegué a mi límite. me agarré a golpes

con su novio aquella vez. o agarrarla y besarla

así nomás, ¿usted cree que yo soy así?

no... [solloza]

¿pero sabe qué? por eso me voy.

porque el que sale sobrando aquí soy yo.

así que sea muy feliz con su novio, señorita,

que yo me voy. alberto: está bien pesado

eso, déjame ayudarte. marina: ya le dije que no.

alberto: ¿vas para tu casa? marina: ¿qué le importa?

alberto: tu casa es por acá. marina: usted no sabe

dónde vivo. alberto: sí sé dónde vives.

marina: ino, no sabes! alberto: por favor,

por los buenos momentos que tuvimos, déjame ayudarte.

marina: prefiero olvidarlos. alberto: ¿tanto rencor

me guardas? marina: yo no le guardo rencor

a nadie, sólo me da tristeza pensar en usted.

alberto: tristeza es que no podamos ni siquiera hablar bien.

por favor, marina, déjame ayudarte.

[música] [música]

marina: alberto... vanessa: por favor, paulino,

no te vayas. paulino: ¿usted me lo pide?

vanessa: sí. paulino: ¿por qué?

vanessa: aquí están tus amigos, tu familia, tu trabajo.

¿dónde vas a estar mejor? paulino: estoy bastante

grandecito y ya sé cuidarme solo.

vanessa: [solloza] no te vayas.

hazlo por mí. por favor.

hazlo por mí. paulino: ¿y para qué?

¿qué puedo ofrecerle a usted, señorita?

vanessa: nada. [solloza]

paulino: ¿entonces quiere que me quede nada más

para que vea cosas? ¿para que sienta cosas

que luego no están? como ese anillo que trae

en su mano... ¿mm?

vanessa: por favor, quédate. baldomero: con lo que me deja

después le pongo más flores. ¿no quiere que me encargue

también de la tumba de filemón? era el marido de su prima.

angustias: sí, claro. encárguese de las dos tumbas.

baldomero: nada más que sería doble gasto.

angustias: está bien, no hay ningún problema con eso.

bueno, me tengo que ir.

muchas gracias. buenas tardes.

baldomero: qué bueno que encontró a sus parientes...

susana: debiste imponerte y no dejar salir a mi hija

con el tobillo lastimado. prudencia: no quise

contradecirla, es su cumpleaños y estaba

ahí aburrida en su recámara. susana: ¿dónde estabas?

vanessa: fui a tomar un poco de aire.

susana: hiciste muy mal. fue una locura levantarte.

alberto te dijo que no podías hacerlo.

te vas a la cama en este momento.

vanessa: mamá, por favor-- susana: ia la recámara,

te estoy diciendo! paulino: no vayas a dejar

que nadie te monto como yo. tú y yo éramos un equipo,

¿te acuerdas? zacarías: qué tierno,

despidiéndote de tu caballo como si te entendiera.

paulino: aunque no creas hay animales que entienden

más que otros. zacarías: entiendo bastante

y me pareció ver que la novia del patrón

se fue muy triste de aquí. ¿te vino a pedir que le dieras

clases privadas? paulino: no.

zacarías: ¿entonces qué hacía platicando contigo mientras

se miraban con ojos de borrego a medio morir?

paulino: vino a darme las gracias por las clases

que le di. zacarías: saliste muy bueno

para eso. ¿y de cuándo acá una mujer

tan fina se toma tantas atenciones con un peón?

paulino: ¿a ti qué te importa? >> aguanta, lino.

zacarías: nada más digo que me extraña que la señorita

se preocupe tanto por ti. llénate de santos que soy

discreto y no voy a contar lo que vi.

paulino: no está nada, porque no pasó nada, ¿estamos?

zacarías: está, lino. nada más te lo digo

como consejo. no piques tan alto

y mejor vete antes que se den cuenta de que

la novia del joven te busca. alberto: ¿sabes lo que más

extraño de ti? escucharte hablar

de cómo ves la vida sin haberla visto antes.

marina: vamos a caminar en silencio, ¿sí?

alberto: es que ahora veo distinto, me cambiaste

la perspectiva de todo. marina: esa forma de ver la vida

es sólo mía. alberto: gracias por compartirla

conmigo. marina: ¿por qué no mejor va

a compartir cosas con su novia? seguramente ella tiene

mejores cosas que decirle. alberto: no--

marina: aquí nos separamos. alberto: te voy a llevar

hasta tu casa. marina: no hace falta.

¿me da mis cosas? alberto: las voy a poner

en la puerta de tu casa. marina: no.

¿sabe qué? ya me di cuenta que aunque le diga que no,

usted va a insistir, así que como quiera.

alberto: por eso digo que sí-- marina: silencio.

alberto: [ríe] marina: no se ría.

vanessa: [jadea] ay, no, mamá,

no soporto el dolor. susana: pues te aguantas.

no entiendo tu necedad de salir. ¿qué estás buscando?

¿que tengan que operarte? te curas

porque te curas. marina: ya se puede ir, joven.

alberto: no, déjame explicarte mis sentimientos--

marina: a mí no me importan sus sentimientos,

como a usted no le ha importado los míos.

alberto: doña damiana. damiana: ¿usted qué hace aquí?

marina: insistió en traer mis cosas y el vitrolero, mamá.

damiana: buenas días, joven alberto.

alberto: buenos días. marina: ¿ya lo conocías?

damiana: sí, me lo encontré en el pueblo con su papá.

marina: ¿y por qué no me habías dicho nada?

damiana: no sé, mi hijita, se me olvidó, no importa.

alberto: no sabía que doña damiana era tu mamá.

damiana: ¿le sorprende que no nos parecemos físicamente?

alberto: ella me dijo que no era la mamá biológica.

damiana: no, y así quiero que se quede la información,

no quiero que nadie sepa que ella no es mi hija.

marina: mamá, el joven ya se tiene que ir.

damiana: ¿pero cómo? ¿no le ofreciste un vasito

de agua ni nada? marina: no, no tiene sed.

alberto: sí, le acepto un vaso de agua, muchas gracias.

marina: mamá, ¿por qué lo entretienes si se tiene

que ir a festejar el cumpleaños de su novia?

damiana: por cierto, nos platicó yola que se lastimó, ¿verdad?

mire, yo vendo una pomada buenísima para la inflamación.

tiene romero y garnica. alberto: sí, se lo compro.

marina: mamá... damiana: ¿qué?

no cree que porque me está comprando se me va a olvidar

cómo trata a mi hija. marina: mamá, por favor, ya.

alberto: aquí tiene. damiana: este joven

nos debe mucho, hijita. alberto: básicamente le debo

la vida a tu mamá. [música]

[música] marina: ¿entonces tú ayudaste

a la señora prudencia en el parto, mamá?

damiana: sí. alberto: una noche de tormenta

un 5 de septiembre. marina: es el mismo día

en que yo nací. damiana: qué casualidad

que al mismo día que estaba yo atendiendo a tu mamá, estaba

atendiendo a doña prudencia. alberto: dice mi papá

que esa noche hubo una tormenta espantosa.

damiana: sí. se inundaron los caminos,

se fue la luz. solamente había relámpagos.

hasta el viento parecía que estaba enojado con nosotros.

fue una noche de muchas desgracias.

alberto: y el doctor no llegó y usted atendió a mi mamá.

damiana: así es. alberto: estamos muy agradecidos

por eso. damiana: ¿cómo no?

si les di todo lo que querían en esta vida.

por eso usted ha crecido con tanto lujo,

en cambio mi hija... marina: mamá, el joven

ya se tiene que ir. alberto: no.

me gusta escuchar a tu mamá, tiene razón.

yo nací en una casa donde se me dio todo,

y ustedes han pasado dificultades.

a mí me gustaría ayudarlas. marina: nosotros no necesitamos

nada de usted. damiana: sus destinos

se cruzaron... marina: mamá, por favor,

no te pongas así. damiana: ay, hijita, es que

a mí me hubiera gustado tanto darte todo el mundo entero.

marina: pero si yo te tengo a ti y a tu cariño.

no necesito nada más. alberto: yo sólo quería

agradecerle a tu mamá todo lo que hizo por mi familia.

marina: usted ya se tiene que ir.

alberto: pero es bonito que compartimos algo,

aunque sea un cumpleaños. marina: ya escuchó a mi mamá,

todo fue una casualidad, porque usted y yo no tenemos

nada en común. así que por favor váyase

con su novia, regrese a la ciudad

y no vuelva más por acá. alberto: marina, sólo quiero--

marina: váyase. váyase...

alberto: con permiso. marina: [solloza]

mamá, ¿por qué nunca me dijiste

que alberto nació gracias a ti? damiana: ay, mi hijita.

no sé, ese día vino margarito a pedirme ayuda.

estaba yo aquí atendiendo a tu mamá.

tú naciste tan chiquita, tan frágil.

tu madre murió y yo te tuve que dejar aquí con mi mamá

porque tuve que ir a atender a doña prudencia.

marina: no puedo creer que alberto y yo hayamos

nacido el mismo día. damiana: ese es el lazo

que los va a unir toda la vida. marina: no, mamá,

yo ya no quiero sentir nada por él.

quiero olvidarme de todo. tú no debiste haber

sido tan amable con él, porque él no se lo merece.

[solloza] damiana: joven.

un favor. por favor no le diga a nadie

dónde vivimos. su papá no sabe

que habito esta casa, no se vaya a molestar.

alberto: mi papá sería feliz de ayudarle.

damiana: prefiero que no sepa. alberto: de mi parte

no sabrá nada. hasta luego.

damiana: hasta luego. susana: le puse compresas

frías, pero otra vez la veo muy inflamada.

prudencia: y alberto que no llega.

alberto: hola, hola. ¿cómo está vanessa?

susana: muy mal, alberto. prudencia: salió a tomar aire

un ratito y se lastimó otra vez el pie.

alberto: ¿cómo que salió? le dije que no.

prudencia: es su cumpleaños, está aburrida.

susana: ajá, y tú montando feliz y ella abandonada

por el novio. alberto: la voy a ir a ver.

vanessa: [solloza] ay...

alberto, menos mal que llegaste, me duele horrible.

ya no aguanto más. alberto: ¿por qué saliste?

te prohibí caminar. vanessa: es que pensé que no

pasaría nada si daba una vuelta. alberto: voy a tener

que cambiarte el medicamento por uno más fuerte.

vanessa: ay, no, ¿ese es el que me da sueño?

alberto: sí. tiene que ser así.

aparte quiero que descanses. vanessa: no, ya no me duele.

luis: a ver qué dice la condenada.

epale, ahí está. ahora que se va tu hijo

deberías delegarle responsabilidades a zacarías,

¿no crees? margarito: yo puedo solo, patrón

no se preocupe. luis: mira tú...

¿no te caía mal? margarito: la mera verdad, no.

es muy lioso, se queja mucho del trabajo,

y como que se acostumbró a ganar en dólares.

luis: [ríe] [llaman a la puerta]

adelante. paulino: permiso, patrón.

luis: espérate. ahí está.

¿qué necesitas? paulino: sí, con permiso.

eh... solamente para informarle,

patrón, que no me voy de la añoranza.

prudencia: ¿cómo te fue? angustias: ya puedes estar

tranquila. tu hija descansa en

la misma sepultura que eulelia. prudencia: así se llamaba

la madre de alberto. debe ser una tumba muy sola.

angustias: y olvidada. tiene el nombre de eulelia y

repetida la fecha de nacimiento porque no bautizaron a la niña.

prudencia: tengo que ir a llevarle flores.

[música] [música]

paulino: si usted tiene a bien aceptarme en el trabajo,

yo me reincorporo cuanto antes a las actividades.

luis: iey, quintilla, mira quién llegó!

mi hijo, lleno de novedades. paulinito no se va del rancho.

alberto: qué bueno. luis: no me quiso explicar.

no me interesa. lo único que me importa

es que obedezcas. alberto: qué bueno que

recapacitaste. papá, necesito ir al pueblo por

un medicamento para vanessa. ¿necesitas algo?

paulino: si gusta, puedo ir por ese medicamento, joven.

alberto: no tengo mi recetario pero a ver si hacen

una excepción. luis: pasta de dientes...

paulino: no se preocupe, ya lo traigo, permiso.

luis: mira... estás sonriendo,

tu hijo se quedó en el rancho. está feliz margarito.

yo los dejo. tú y yo tenemos una plática

pendiente acerca de tu chamaco. margarito: sí, señor.

discúlpeme, doctor. ahora sí,

ni yo entiendo a mi hijo. prudencia: no es necesario

que vayas conmigo al panteón. angustias: ¿qué le vas a decir

a ese hombre cuando te vea llorar frente a la tumba?

prudencia: no le voy a decir nada,

porque no voy a llorar. angustias: no lo vas a poder

evitar. querías confirmar que tu hija

tuviera una sepultura, y la tiene.

si deseas ponerle un nombre a la lápida, yo doy la orden.

pero por favor, no vayas. tu hija está bien.

luis: prudencia. como siempre,

entro y se callan. damiana: ay, mi hijita,

no te enojes conmigo porque traté bien

al joven alberto. aunque no me gusta cómo te trata

y lo que te hizo, yo no puedo tratarlo mal.

su papá es dueño de estas tierras.

marina: no te preocupes, mamá. tú no tienes nada

que disculparte. tú no tienes por qué agarrarle

coraje, soy yo la que no sabe qué hacer con todos

estos sentimientos. a veces siento dolor,

otras veces me da mucha rabia y a veces me da mucha tristeza.

damiana: yo no sé si debería decirte pero...

marina: ¿qué, mamá? damiana: el también tiene

sentimientos por ti, marina. marina: no te estoy entendiendo.

damiana: sí, tiene sentimientos encontrados, pero te aseguro

que uno de esos es el cariño por ti.

luis: no, no. ¿sí vas a ir al panteón

de santa lucía? ¿es en serio?

prudencia: pero si hemos ido a visitar muchísimos cementerios

en otras partes del mundo. luis: sí, el de recoleta

en buenos aires, el valle de los caídos,

en españa, el panteón de dolores en la ciudad de méxico--

angustias: don luis, el panteón del pueblo

puede parecer muy interesante. ¿me permite visitarlo

con la señora prudencia? luis: no.

ni lo sueñes. prudencia, ya me despertaste

la curiosidad. yo te voy a acompañar

al panteón. [ríe]

marina: a ver, mamá, alberto ama a su novia

y se va a casar muy pronto. damiana: eso dice,

pero sus ojos dicen otra cosa. marina: no, mamá,

no me digas esto, por favor, yo no quiero volver

a mis fantasías. damiana: no renuncies a ellas.

marina: pero... es que...

no sé... ¿sabes qué, mamá?

es la última vez que me dices que alberto siente algo por mí.

no me lo puedes volver a decir, por favor.

[solloza] damiana: santa lucía,

arcángeles, por favor... alberto: sigue inflamado.

espero que paulino encuentre el otro medicamento

en el pueblo. vanessa: ¿paulino?

¿no que dejaba el rancho? alberto: me dijo mi papá

que no se va. vanessa: ¿y ese cambio?

alberto: es de lo más extraño, no dio explicaciones.

sólo dijo que era una razón personal.

prudencia: ¿qué voy a hacer con luis en el panteón?

¿cómo voy a visitar la tumba de mi hija?

angustias: te voy a decir cómo la vas a encontrar.

vas a tener que aparentar que diste con ella

por casualidad. deja que tu marido

se entretenga por ahí. hortensia: eso le pasa por

salirse sin el permiso del joven alberto,

y ahora trae el pie como si fuera un tamal.

angustias: hortensia... hortensia: es la verdad.

lo que tiene que hacer es untarse una de esas pomadas

que venden en la botica y son buenísimas.

las hace la misma curandera damiana.

angustias: ni se te ocurra sugerirlo.

hortensia: bueno. nomás decía.

angustias: toma. paulino: pregunté por todas

las farmacias de por aquí pero en ninguna me quieren

vender el medicamento sin receta.

isauro: no voy a ayudar al tal alberto

ni a nadie de la añoranza. paulino: pero esto no es

para el joven alberto, es para su novia.

se cayó y lastimó el pie-- isauro: esa muchacha

y su novio me importan muy poco. que se las arreglen como puedan

porque yo no los voy a ayudar. ¿qué esperas? lárgate.

paulino: con permiso. toribio: principita...

toribio te trajo una bolsa de dulces y de las grandes.

marina: guárdalos, toribio. toribio: si toribio

se las guarda, se pasa, y ya no quiero comer más.

¿sigues llorando por ese muchacho?

marina: sí. pero ya no quiero

llorar más por él. toribio, ¿por qué no te vas

mejor a mi casa y después ahí te veo?

[solloza]

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