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Simplemente María Capítulo 49

8 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

laureano: ¿y ahora?

¿qué me ves?

pina: ¿sabes que lo que hiciste

no lo hace cualquiera?

laureano: pues, ¿qué hice?

pina: prestarle tu camioneta,

así como así,

al profe cristóbal.

laureano: solo espero

que el profesor sea derecho

y no me la quiera robar.

pina: ay. ¿el profe?

laureano: sí.

pina: es el hombre más honrado

y bueno que conozco.

laureano: me preocupa que fui yo

quien trajo a don juan y se armó

todo este argüende.

de haber sabido, ni aguas

que le ofrezco aventón.

pina: maría le tenía tanto miedo

a que llegara este día.

quería que todo estuviera bien

cuando le dijera

lo de su hijito.

laureano: bueno, ¿el fulano ese

le va a responder o no?

pina: pues eso solo dios sabrá.

yo todavía tengo mis dudas.

si un hombre va a responder,

pues responde, no pone

condiciones.

voy a poner una veladora

para que mi diosito ilumine

a mi manita maría.

¿y tú qué viniste a hacer

a la capital?

laureano: a pedir una chamba

en la construcción.

tenía que presentarme hoy

tempranito, pero ya ves.

voy mañana mejor y ojalá

no se la hayan dado a otro.

pina: entonces, también voy

a prender una veladora por ti

para que te quedes.

¿y dónde vas a pasar la noche?

laureano: ¿quién sepa?

aquí yo no conozco a nadie.

pina: no te apures,

en la pensión seguro doña feli

te hace un lugarcito.

carmina: y cuando el papá

de maría se enteró de la verdad

se puso como fiera

y le gritó cosas terribles

y luego se fue de regreso.

inocencio: pobre muchacha, ya

me imagino cómo ha de estar.

zacarías: ¿y dónde está maría?

carmina: se fue de volada

a la terminal de camiones--

alejandro: buenas tardes.

inocencio: ni tan buenas.

zacarías: buenas.

alejandro: busco a maría,

con permiso.

carmina: maría no está.

alejandro: ¿se fue

a la academia?

camina: no. no sé.

alejandro: ¿pero está pina?

inocencio: no, tampoco.

alejandro: ¿tampoco?

zacarías: las dos salieron.

alejandro: ¿y se llevaron

a mi hijo?

inocencio: sí.

alejandro: qué raro que

el profesor no ande aquí.

carmina: es que el también anda

afuera.

alejandro: no me diga.

yolanda: ¿no sabe cómo a qué

hora volverá?

feli: ¿quién sepa?

se fue de viaje.

yolanda: ¿de viaje?

si no me comentó nada.

¿no sabe adónde se fue?

feli: se fue de repente.

a lo mejor llega mañana,

a lo mejor no, ¿quién sabe?

zenaida: ¿qué pasó, compadre?,

¿por qué regresó tan pronto?

juan: no quiero hablar, comadre,

váyase a dormir.

zenaida: pero, compadre--

juan: que me deje tranquilo,

comadre.

[llora]

pina: doña feli,

¿no habrá forma de que laureano

se pudiera quedar en la pensión

por esta noche?

ya ve que, por ayudar,

hasta se quedó sin camioneta.

feli: por supuesto que sí.

por el árbol se conoce

el fruto.

claro que te puedes quedar,

al menos hasta que mi hijo

te regresa la camioneta.

laureano: pues muchas gracias,

doñita.

pina: voy a hablar

con los norteños o con inocencio

para ver quién te hace

un campito.

feli: ¿pero cuál campito?

mientras cristóbal esté fuera,

tú te quedas en su cuarto.

cristóbal: con cuidado.

maría, perdóname, vamos a tener

que pasar la noche en este hotel

por lo menos hasta mañana

que un mecánico pueda venir

a revisar la camioneta

muy temprano.

maría: no debimos venir

de esta forma. usted va a faltar

a trabajar y yo no le avisé

a alejandro lo que pasó

y que vengo con usted para ver

a mi papacito.

cristóbal: por mí no te

preocupes, de alguna manera

lo resolveré y si quieres puedes

hablarle, aunque estoy seguro

que no le va a gustar nada

que yo te vine a acompañar.

maría: vamos a ver.

pina: ¿no te dije que los

pambazos de doña feli eran

los mejores que ibas a comer

en toda tu vida?

laureano: están para chuparse

los dedos, doñita.

feli: gracias.

[teléfono]

nayeli: yo voy, yo voy.

¿bueno?

[susurra] es alejandro.

pina: dile que maría

ya se durmió.

nayeli: sí.

me dice pina que maría

ya se durmió.

sí, sí, yo le digo

que usted llamó.

maría: está ocupado.

cristóbal: ya es tarde.

mejor vete a dormir.

en verdad, son demasiadas

angustias para un solo día.

maría: vamos, maestro.

juan: pues, ándale, hombre.

ándale tú, ¿pues este por qué

no quiere? ándale, ¿eh?

maría: papacito.

juan: te dije que no quería

volverte a mirar.

maría: te traje a mi hijo.

es sangre de su sangre,

papacito.

juan: esa criatura es hijo

del pecado.

maría: no, es hijo del amor.

su papá me ama y se va a casar

conmigo.

juan: es es otra de tus mentiras

para que yo te perdone.

maría: no, papacito,

es la verdad.

mire a su nieto,

se llama juan como usted.

juan: llévatelo, no se te ocurra

volver por aquí.

¡no quiero que tus hermanos

se enteren que eres

una cualquiera!

cristóbal: maría no se merece

sus insultos,

menos su desprecio, señor.

juan: maldito, tú eres

el desgraciado que me perjudicó

a mi hija, ¿verdad?

maría: ¡no, papacito, no!

bebé: [llora]

yolanda: buenos días,

¿y cristóbal?

feli: todavía no regresa

de su viaje.

laureano: oiga, doñita.

no, hombre, qué rico se duerme

en la cama de su hijo.

yolanda: ¿y este quién es?

pina: ¿descansaste bien?

laureano: pues harto.

oye, ¿ya sabes si aquellos

llegaron bien al pueblo?

digo, nomás por saber

si mi camioneta no los dejó

por ahí tumbados.

yolanda: ¿cuál pueblo?

¿de qué habla este hombre, feli?

pina: cristóbal se llevó

a maría al pueblo para que

viera a su papá.

alejandro: ¿maría se fue

con ese imbécil?

inocencio: ¡a levantar el ánimo

con esta gotas! ¿quién se apunta

para comprar su frasquito?

¿quién dijo yo?, ¿nadie?

¿están seguros?

son tan maravillosas

estas gotas

que en vez de decir que son

flores de bach, yo me atrevería

a decir que son flores

de bach, de beethoven

y brahms, todos juntos,

sí, señor. ¿quién se atreve?

fausto: yo, acabo de sufrir

una decepción amorosa.

inocencio: ¿cómo?

fausto: ya ni tengo ganas

de hacer reír a la gente.

inocencio: ¿cómo?

no puede ser.

fausto: por favor,

deme un frasco.

inocencio: sí, inmediatamente.

por favor,

tome usted unas gotas.

ey, ey, ey, qué bárbaro.

son unas gotas, no es refresco.

no exagere, no hay que abusar.

qué bárbaro, se lo tomó todo.

ya surte el efecto.

fausto: empiezo a sentir

su efecto, hasta me dieron ganas

de cantar.

inocencio: ¡eso!

fausto: ¿se saben la que va--?

[canta]

inocencio: [vitorea]

qué bueno que viniste, sin ti

las ventas no son iguales.

venga, ¿quién dijo yo?

todos: ¡yo!

inocencio: primero el dinero.

[hablan a la vez]

feli: cuidadito con insultar

a mi hijo.

alejandro: se llevó a mi mujer.

pina: se ofreció a llevarla,

que es muy distinto

y con razones.

alejandro: sí, ¿qué razones?

quiere estar con maría,

nada más.

feli: no, joven.

el padre de maría se apresuró

en la casa y maría le confesó

que tenía un hijo.

pina: la de cosas que le dijo.

la pobre se quedó bien dolida.

feli: por eso la fueron

a alcanzar a la central

de camiones, pero el señor

ya se había ido a su casa.

yolanda: y segurito que la maría

le pidió a cristóbal que lo

llevara hasta allá, ¿no?

alejandro: le vino como anillo

al dedo al imbécil ese, ¿no?

feli: ya le dije que

deje de insultar a mi hijo,

que no respondo, joven.

laureano: a ver, a ver, fue a mí

a quien se le ocurrió prestar

la camioneta para que fueran.

la verdad es que vi rete

angustiada a maría.

maría: ¡por lo que más quiera,

papacito! el tiene razón.

cálmese usted.

¡el es el maestro cristóbal!

te contaron mucho del maestro,

es el que me enseñó a leer

y a escribir,

el que me ha ayudado tanto,

es el hijo de doña feli.

no es el papá de mi hijo.

cristóbal: yo entiendo

su reacción, don juan.

solo traje a maría para que

aclare las cosas con usted.

juan: yo no tengo nada

que hablar.

esa se olvidó todo

lo que le enseñamos.

se entregó así, sin más.

cristóbal: ella se entregó

por amor.

te dejo con tu padre, maría.

maría: papacito,

juan pablo sí tiene padre.

vamos a casarnos

cuando el acabe sus estudios

de doctor.

juan: si ese desgraciado

de veras te quisiera,

ya sería tu marido.

maría: me quiere, pero ahorita

no puede ofrecerme nada.

juan: ¡mentira! yo no tenía nada

que ofrecerle a tu madre

y con estas manos, con esfuerzo

trabajo y amor.

ese hombre nomás está buscando

cómo zafarse del compromiso

y tú eres una bruta por creer

en sus palabras.

¿sabes qué eres? eres la creída

de ese hablador.

maría: no, papá, eso no.

juan: le doy gracias a dios

que tu santa madre ya no viva

para que no se llene

de vergüenza, como yo.

maría: un día va a venir el papá

de mi niño con usted.

juan: que ni venga.

y lárgate antes de que alguien

en el pueblo te vea con ese

escuincle en los brazos

y se burle de ti.

maría: ¿ni siquiera va a mirar

a mi niño?

juan: ¡lárgate, lárgate!

no vaya a ser

que uno de tus hermanos

te encuentre aquí

y vea que eres una mujerzuela.

maría: papacito,

perdóneme.

por favor, perdóneme.

yo no soy--

juan: no puedo.

anoche te enterré

y enterré todos tus recuerdos.

ya no tengo hija.

no quiero volver a saber nada

de ti, ni de ese escuincle,

ni de tus centavos tampoco.

vete de una vez, infeliz.

para mí ya estás muerta,

muerta en vida.

maría: [llora]

¡ay, ay, ay!

[solloza]

[música]

[música]

alejandro: ¿maría no iba

avisarme lo que pasó?

pina: ¿y qué?

tú ibas a llevarla corriendo

al pueblo, ¿no?

¿a poco te hubieras enfrentado

a su papá arriesgándote a que

los quisiera casar ahí mismo

a punta de machete?

alejandro: eso no lo voy

a discutir contigo,

sino con maría.

feli: va a tener que aguantarse

hasta que regresen.

yolanda: pero sí tiene todo

el derecho a enojarse,

¿cómo se le ocurre a la maría

irse con mi novio?

pina: ¿tu novio? ¡por favor!

vas a pasar a disculparme,

pero según yo sé, el profe y tú

todavía no llegan a eso.

feli: yolanda, ¿se te ofrece

algo más?

quien siembra vientos

se echa tempestades.

san juditas, protégenos,

por favor.

no puede ser todo esto.

laureano: ya vi que el ladino

ese es el padre del chamaco

de maría.

pina: sí, lo trago nada más

por mi manita.

es un fanfarrón que se la pasa

muy a gusto viniendo como juan

por su casa, sin comprometerse

con la maría.

maría: tu abuelo no quiso

conocerte, mi solecito.

¿qué culpa tienes tú

de mis pecados?

cristóbal: no.

tú no has cometido

ningún pecado,

no hagas caso de lo que dijo

tu padre.

ahora está furioso,

está dolido,

pero se le va a pasar.

maría: no, maestro.

usted no lo conoce.

le tenía tanto miedo a este día

y llegó.

me quedé sin padre,

sin hermanos,

sin familia.

cristóbal: no es así.

no es así, tu padre te va

a perdonar.

en cuanto vuelvas casada

con alejandro,

todo va a cambiar.

esto va a ser solamente

un amargo recuerdo.

maría: maestro,

si usted no hubiera

venido conmigo,

si sus palabras

no fueran como bálsamo

para mi alma, me sentiría

la peor de las mujeres.

cristóbal: no lo eres.

eres una mujer enamorada

que puso su fe, su amor

en el padre de tu hijo.

maría: ni siquiera puedo ir

a buscar a mis hermanos

para darles un beso.

vámonos, maestro.

no quiero avergonzar más

a mi papacito.

vámonos, vámonos.

pina: gracias por encaminarme

al trabajo, laureano.

la tintorería donde chambeo

esta aquí cerquita.

laureano: pues bueno,

hasta más luego.

que jesús me ayude y todavía

pueda conseguir el trabajo.

pina: oye, espérate.

ven, te quiero dar algo.

ten, es san cayetano,

patrono del trabajo.

llévalo contigo, seguro que

nos hace el milagrito

y te contraten para que

te quedes en la capital.

magdalena: no pensé que

se volviera tan pronto,

papacito.

¿y cómo le fue con la maría?

¿la pudo ver?

juan: escúchame bien, magdalena,

desde hoy ni tú ni tus hermanos

van a volver a mentar

el nombre de maría, ¿oíste?

magdalena: pero ¿por qué?

juan: ¡porque sí!

y dile a tus hermanos

que esa mujer es

como si se hubiera muerto.

magdalena: sí, papacito.

maría: maestro, no tengo

palabras para agradecer

todo lo que hizo por mí.

le prometo que, en cuanto pueda,

le voy a pagar lo del hotel,

la gasolina y el mecánico.

lo prometo.

cristóbal: ya.

no te apures por eso.

vete a dormir.

feli: cristóbal, hijo,

¿cómo les fue?

cristóbal: mal,

ya te contaré mañana, ¿sí?

vengo un poco cansado.

feli: me imagino.

anoche dejé que laureano

se quedara en tu cuarto.

hoy le ofrecí el sofá

de la sala.

cristóbal: está bien, mamá.

me voy a dormir.

feli: cristóbal,

te tengo que prevenir.

alejandro vino a buscar a maría,

ya se enteró que la llevaste

al pueblo.

pina: ¿manita?

maría: duérmete, pina.

pina: ¿arreglaste las cosas

con tu papá?

maría: no.

para el yo ya estoy muerta.

[llora]

zenaida: compadre,

perdóneme que insista,

pero anoche me quedé

con mucho pendiente.

¿qué pasó en la capital?

¿qué pasó con la maría?

dice la magdalena que ya no

quiere ni que se la nombre.

juan: no pasó nada, comadre.

le pedí que se regresara conmigo

y dijo que no.

zenaida: pero si allá

en la capital las chamacas

están re bien, ¿para qué quiere

que se retache?

juan: mire, comadre,

maría escogió su camino

y para mí es como si ya

no tuviera hija, ¿me oyó?

[música]

[música]

feli: ay, pensé que

antes de irse, maría le había

avisado al tipo ese.

cristóbal: en verdad lo intentó,

no se pudo comunicar con el.

mira.

no te preocupes,

al menos a mí me tiene

sin cuidado lo que ese--

piense.

alejandro: no.

feli: qué pena que ya no

te gusten los molletes

porque es lo que hay.

nayeli: mamita, ¿me puedes hacer

unos wafles con crema?

yolanda: buenas. ¿ya se tienen

noticias del cristóbal?

feli: bueno, vamos a apurar

a tu hermano gustavo.

ándale, vente.

yolanda: ¿no crees que debiste

haberme avisado que te ibas

con la maría sabe dios dónde?

no es que dude de ti o de ella,

pero no está bien

cuando nosotros--

cristóbal: nosotros, yola,

no hay ningún nosotros,

y yo no puedo seguir

haciéndote pensar que esto

va a llegar a algún lugar.

yolanda: yo te adoro, cristóbal.

entiendo que el otro día

me aceleré y ya comprendí

que tú necesitabas más tiempo

pero--

cristóbal: yola...

no es cuestión de tiempo.

el tiempo no va a sacar

de aquí adentro lo que siento.

tú lo sabes que estoy

enamorado de maría.

yolanda: pero me dijiste

otra cosa.

cristóbal: lo sé, discúlpame

por no ser honesto conmigo

mismo.

la verdad es que la amo

y mientras la quiera a ella

no puede haber nadie más

en mi vida.

yolanda: pero la maría está

enamorada de otro, ella nunca

te va a corresponder.

cristóbal: eso no cambia

mis sentimientos.

yola, por favor, perdóname.

fue un error empezar

a salir contigo.

yo creí que sería fácil

borrar a maría

de mi mente, de mi corazón,

pero no puedo

y no te puedo engañar

porque tú no te mereces eso.

yola, hay un hombre ahí afuera

que te adora,

el daría su vida por ti.

y tú sabes a quien me refiero.

fausto: ay, se rompieron

las campechanas.

¿qué pasó, morrilla?

¿por qué el apuro?

yolanda: el cristóbal me acaba

de decir que nunca podrá amarme,

que sigue enamorado de la maría.

fabián: criatura, pero si eso tú

ya lo sabías, pero no habías

querido aceptarlo.

yolanda: he sido una idiota.

puse mi corazón en el cristóbal

y qué injusta es la vida.

fabián tan enamorado de mí

y yo idiotizada por cristóbal,

sufriendo por su rechazo.

fausto: morrita, ven acá.

yolanda: [llora]

pina: manita, anoche te vi

tan mal que ya no te dije

que el riquillo vino a buscarte.

ya sabe que te fuiste al pueblo

con el profe cristóbal.

maría: ay, no.

pina: estaba que echaba

lumbre por los ojos

y humo por las orejas

de puro coraje y celos.

maría: tengo que hablar con el,

explicarle porqué me fui así--

pina: ah, chirrión,

¿y eso por qué?

si al final de cuentas fue el

quien te metió en esta bronca.

alejandro: ¿con qué derecho

te llevas a mi mujer?

cristóbal: derecho que me da

ser el hombre que la cuida.

alejandro: no, su hombre soy yo.

cristóbal: lo que tú eres

es un cobarde.

[música]

[música]

alejandro: ándale.

órale, aquí estoy, ¡ándale!

tavo: ¡mamá, mamá, mi hermano

se agarrando a trancazos!

¡jefa!

jefa, apúrate.

maría: ¿oíste gritar a tavo?

pina: sí, pero no entendí

lo que dijo.

maría: a ver.

tavo: ¡jefa!

pina: pues yo también voy.

feli: [grita]

ay, no, dejen de pelear

como animales.

tavo: ¡eso carnal,

dale con todo, dale, dale!

feli: ¡tavo, no!

inocencio: ¡paren ya!

[gritos]

maría: ¡por favor!

alejandro: imbécil.

maría: ¡alejandro, ya,

por favor! el maestro no tiene

la culpa, yo fui la que le pedí

que me acompañara.

alejandro: aceptó para estar

contigo, no soy idiota.

cristóbal: qué poco conoces

a maría.

alejandro: te conozco a ti,

sé tus intenciones con ella.

[gritos]

zacarías: ¡ya, cristóbal, ya!

tú eres un hombre de razón.

no caigas en sus provocaciones.

feli: mejor se largan de aquí

o llamo a la policía.

maría: todo es mi culpa.

alejandro, te lo ruego.

ya cálmate.

ven, vamos.

feli: hijo, por favor, cálmate.

vamos a curarte los golpes.

ándale, vamos. vamos.

tranquilízate.

pina: ahuecando,

que aquí no pasó nada.

zacarías: no, es mejor no dejar

la pensión, no vaya a regresar

ese tipo a provocar a cristóbal.

yolanda: durante años perseguí

una ilusión.

fausto: no, yolita.

no te pongas así, criaturilla.

tú eres linda.

seguro que muy pronto vas a

superar esta pena.

vas a conocer a un muchacho

maravilloso que te va

a hacer feliz, muy feliz.

yolanda: ¿sabes qué voy hacer?

voy a buscar a tu hermano fabián

y voy a pedirle que me perdone.

fausto: ¿fabián?

pero si mi hermano ya no quiere

saber nada de ti, morrita,

se va a sentir plato

de segunda mesa.

yolanda: ¿tú crees?

fausto: seguro.

el ya pintó su raya contigo.

yolanda: sí, fui una zonza.

ahora me quedé sin ninguno

de los dos

y sin perro que me ladre.

maría: a ver, ven, entiendo que

estés enojado, pero no era

para que te fueras a los gol--

alejandro: ¡estoy harto

de que se meta sin ningún

pretexto, harto, maría. ¡harto!

maría: no fue

cualquier pretexto.

el nomás me estaba ayudando

para que yo arreglara las cosas

con mi papá.

me llevó a la terminal, pero ya

no lo alcanzamos.

como laureano nos ofreció

su camioneta, nos fuimos

hasta el pueblo.

alejandro: qué conveniente, ¿no?

mírame a los ojos, mírame.

¿pasaron la noche juntos?

contéstame.

maría: ni en sueños

pensando eso de mí. ya bastante

tengo con lo que me dijo

mi padre.

piensa que por tener

un hijo tuyo soy--

soy una mujerzuela.

tenía que ir a explicarle,

quería que conociera a mi hijo,

a nuestro hijo, quería decirle

que tú y yo nos queremos

y que nos vamos a casar,

pero no quiso oírme,

para el yo ya no existo,

es como si me hubiera muerto.

tavo: qué bueno que te agarraste

a trancazos con el presumidito

ese.

nayeli: es un abusivo,

un tarado.

feli: bueno, ya.

ustedes se me van a escuela

o no van a llegar a clases.

cristóbal: yo los voy a llevar,

mamá. en verdad, estoy bien.

feli: no, hijo. tú te quedas

y yo los llevo.

no vaya a ser que ese tipo

se ponga de pesado con maría.

solo te pido, por favor,

que no se vayan otra vez

a los golpes.

aquí están todos, todos

para defenderla.

a la escuela, vámonos.

cristóbal, tranquilo, por favor.

alejandro: ahora quieres hacerme

sentir mal, ¿no es así?

me vas a reprochar que no

estuve para apoyarte

con tu padre, ¿es eso?

maría: ¿hubieras ido conmigo

a buscarlo al pueblo?

alejandro: no sé, tal vez,

no lo sé, no me diste

la oportunidad de decidirlo.

¿qué quieres que haga?

te fuiste con ese estúpido,

tu gran amigo, tu salvador.

el tipo que prometió no volver

a acercarse a ti, mira nomás

lo que hace.

maría: el maestro a cada rato

me demuestra que solamente

puedo confiar en el.

y tú deberías pedirle disculpas.

alejandro: ¡jamás, jamás!

la disculpa me la debes tú

y ese imbécil por meterse

en esta relación, ¿escuchaste?

[música]

[música]

pina: lo bueno es que doña feli

ya regresó de dejar

a los chamacos y le dejé

encargado a juan pablo.

laureano: yo me estaba bañando

cuando oí todo el griterío ese.

quise salir, pero ni modo

de salir en cueros, ¿verdad?

pina: ay, no, ni dios lo quiera.

laureano: ya me cayó el 20

que el papá del niño le tiene

ojeriza al profe.

pina: son puros celos sin razón.

maría: ¿cómo me puedes decir

eso, alejandro?

si entre nosotros

quien ha sabido entender,

esperar a que te recibas

y hasta soportar las palabras

hirientes de mi padre soy yo.

¡yo he defendido contra todos

este amor, lo he defendido

con todas mis fuerzas!

alejandro: no lo suficiente.

no lo suficiente, no.

maría: ¿qué más quieres?

alejandro: que hoy mismo

dejes esta casa.

pina: oye, ya no me dijiste

si ayer te dieron la chamba

o no.

laureano: ¿tú qué crees?

pina: pues no sé, por eso

te estoy preguntando.

ya dime, es que se me cuecen

las habas.

laureano: pues me dijeron que sí

y hoy mismo empiezo, ¿cómo ves?

pina: ay, perdón.

alejandro: no voy a soportar

que estés un día más en casa

de este mequetrefe, así que

escoges de una vez.

es o ese tipo,

o es nuestro amor.

si no estás dispuesta

a demostrarme que yo valgo más

para ti, todo se acaba

en este momento para nosotros.

maría: alejandro, al maestro yo

le debo--

alejandro: piénsalo muy bien,

maría.

decide a quién de los dos

prefieres.

pina: porque yo soy así,

bien emocionada.

no vayas a pensar otra cosa.

laureano: no, pues no.

¿cómo va a ser?

pina: me vas a pasar a perdonar,

pero tengo que ir a ver

a mi manita para que me cuente

qué pasó. luego te veo.

suerte en la chamba, ¿sí?

laureano: gracias.

pina: doña feli, pásame

a juan pablo.

laureano: no te hagas ideas,

laureano, ya parece que le vas

a gustar a esta chamaca.

hortensia: pero, alejandro,

¿cómo se te ocurrió irte

a los golpes con ese muchacho?

alejandro: [gime]

hortensia: tranquilo.

alejandro: ya me tenía harto

con sus aires de grandeza.

está siempre pegado a maría,

siempre a su disposición,

prometiéndome que se iba

a alejar de ella y siempre

aprovechando la primera

oportunidad para estar cerca

de ella.

hortensia: bueno, hijo.

bueno, ya.

pero según me dices,

maría te explicó lo que pasó.

para ella lo más importante

en ese momento era aclarar

las cosas con su padre.

alejandro: pero me hubiera

hablado a mí para que la llevara

a su pueblo, ¿no crees?

hortensia: alejandro, explícame,

sé honesto contigo mismo.

¿la hubieras llevado

o le hubieras dado largas

al asunto?

tienes que reconocer

que fue mejor así.

el padre de maría, con todo

su derecho, podría haberte

exigido que te casaras

inmediatamente con ella.

no conocemos al señor.

¿qué tal si es un hombre

violento?, ¿qué tal si se te va

a machetazos?

alejandro: te juro que no sé

si hubiera llevado a maría,

lo que sé es que ella no debió

haber recurrido a ese imbécil.

o sea, ¿por qué con él?,

¿por qué no conmigo?

ahora tiene que decidir

a quién de los dos prefiere,

o se queda con ese estúpido,

o se queda conmigo.

no hay más.

hortensia: ya, tranquilo.

alejandro: estoy tranquilo.

hortensia: póntelo aquí hasta

que aguantes, tranquilo.

tranquilo, ya.

pina: manita,

¿qué te dijo ese salvaje?

maría: quiere que me vaya

de aquí

o todo termina entre nosotros.

pina: qué canijo salió

el condenado.

¿sabes qué?

tienes que darle una lección

al presumido ese, que vea que

el no es el que decide.

maría: ¿y perderlo?

no, pina.

pina: es que no--

maría: es que no quiero volver

a sentir la angustia de no saber

nada de el, de ver pasar

los días y las noches,

sentir que se acaba el aire,

que no puedo respirar,

sentir que mi corazón

se detiene.

no puedo vivir así, te lo juro

que no puedo.

pina: ¿entonces qué vas hacer?

maría: me voy a ir

de la pensión.

pina: ¿te vas a ir a vivir

con él?, ¿y cómo van a hacer

si no tiene ni para mantenerte?

muy rico, pero depende

de su papi hasta para tragar.

o no me digas que tú lo vas

a mantener a el.

nomás eso me faltaba.

maría: no, no es eso.

voy a buscar un lugar que pueda

pagar con lo que gano

y me gustaría que nos fuéramos

juntas, pina.

yo sé que aquí estás tú

retecontenta y que es injusto

pedirte que te vengas--

pina: manita, yo te voy a seguir

hasta el fin del mundo

y entre las dos los gastos

serían menos.

maría: gracias.

sabía que no ibas a dejar sola.

pina: ¿cómo se te ocurre?

ya sabes que eres la hermana

que nunca tuve.

ahora lo que va a estar

bien canijo es cómo se lo vamos

a decir al profe y a doña feli,

que se han portado a todas

margaritas con nosotras.

y la mera verdad, se me hace

una puñalada salirles con que

pues ya nos vamos de aquí.

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