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Simplemente María Capítulo 48

7 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

[música]

nayeli: y es que yola les dijo

a fabián y a fausto

que esta noche sería la noche.

feli: ay, no puede ser

que yolanda llegue a esto

con tal de atrapar a mi hijo.

maría: no, doña feli, el maestro

es todo un caballero,

no dejaría que--

no se dejaría llevar,

se lo aseguro.

feli: mi hijo es muy bueno,

pero es un hombre, maría.

tú lo ves así porque lo admiras,

lo respetas como tu maestro,

pero tiene debilidades--

ay, san juditas, no, no,

que no lo invadan

los malos pensamientos.

cristóbal: yola, ya, ya,

por favor, no sigas, no sigas.

lo siento, no puedo.

desafortunadamente yo no siento

por ti lo que tú sientes por mí.

sería indigno,

sería abusivo de mi parte.

yolanda: pero yo puedo hacer

que tú me ames.

cristóbal: yola,

hasta que eso suceda,

esto--esto no debe pasar.

tú eres una gran mujer,

eres una excelente persona.

como hombre, te deseo.

por encima de mi deseo

está el respeto que te debo.

yolanda: [solloza]

fabián: no hay vueltas atrás,

morro, la yola ya debe estar

con el amor de su vida,

y yo, mírame.

fausto: no, morro, no llores,

porque me va a hacer chillar

a mí, póngase de pie, hombre,

como machito.

mire, yo le prometo

que en esta gran ciudad

hay por lo menos una morrita

que sí te va a pelar.

fabián: ¿qué va a haber?

fausto: morro, morro,

no vas a creer

lo que acabo de ver.

fabián: ¿qué acabas de ver?

fausto: el cristóbal

va saliendo del edificio.

fabián: ¿qué?

pues, ¿qué pasó?

fausto: no sé, pero alguien

tiene que ir a consolar

a la yola.

fabián: ¿y si me dejas ir

a mí solo?

fausto: va,

pero con una condición.

fabián: ¿cuál?

fausto: que nos dejemos

de mentiras,

y que de una vez le digas

lo que sientes por ella, ¿vamos?

fabián: te lo prometo.

fausto: acábala, matador.

yolanda: [solloza]

[llaman a la puerta]

[solloza]

adolfo: qué bien la pasamos

en casa de olivia.

alejandro: sí,

qué bueno que fuimos, pa.

adolfo: olivia me ayuda

a no sentirme tan solo, hijo.

alejandro: es una gran mujer,

me cae superbién, ¿sabes?

y lo que hace por su hija

es increíble.

adolfo: diana también

se ha ganado tu aprecio,

por lo que pude ver.

alejandro: pues, es una chica

linda, no lo puedo negar.

ambos: [ríen]

adolfo: si alguna mujer

me gustaría para ti,

sería una mujer

precisamente como diana.

pina: vieja ofrecida,

mira que ponerle una trampa

al profe a la mala.

maría: está enamorada, pina.

pina: qué enamorada

ni qué ocho cuartos.

eso no la justifica,

más bien le va a buscar

un problema al profe.

maría: yo no creo que el maestro

se deje llevar por el momento.

él va a hacer lo que debe.

el maestro sabe respetar

a una mujer,

porque no es como los demás.

no lo es.

pina: ¿y por qué lo dices

en ese tono,

como si quisieras convencerte?

el profe es hombre, y pues,

¿a quién le dan pan que no coma?

igual y la yola

se sale con la suya

y termina siendo su mujer.

maría: no, pina,

el maestro es distinto.

pina: ¿es eso, o te dolería

que terminara casado con ella?

alejandro: se me hace tan raro

que ahora me sugieras

que me fije en diana

cuando has insistido tanto

en que me concentre

en mis estudios

y deje de perder el tiempo, pa.

adolfo: sigo en lo mismo,

yo no hablo de que empieces

una relación con diana mañana.

tiempo al tiempo.

ya verás,

cuando te recibas, la amistad

ya prosperó bastante.

alejandro: tengo mucho

que estudiar para mañana.

buenas noches.

adolfo: buenas noches, hijo.

maría: eso es cosa de él,

no mía.

yo lo único que quiero

es que la mujer que él elija

lo ame como se merece.

pina: qué pena que esa mujer

no puedas ser tú, manita.

maría: yo soñaba con un hombre

como el maestro,

pero me enamoré de otro

y ya no se puede echar

el tiempo para atrás, pina.

pina: para desgracia de los dos.

mira, por si las moscas,

yo me voy a poner a rezar

para que nuestro profe

no caiga en las redes

de la lanzada de la yola.

maría: maestro, ¿no tenía cita

con la señorita yolanda?

cristóbal: esa cita fue más

corta de lo que yo pensaba.

maría: ¿por qué?

cristóbal: pues, porque--

bueno, yo mañana

tengo que madrugar

para ir a trabajar.

maría: ah, es que nayeli

nos dijo a doña feli y a mí

el plan de la señorita.

cristóbal: yo no sabía

que había un plan.

maría: ah, perdón, maestro,

a lo mejor yo entendí muy mal.

cristóbal: no,

ahora que lo dices,

me doy cuenta.

esta cita

estaba muy bien calculada.

maría: ay, no vaya a enojarse

con la señorita yolanda.

ella está re enamorada de usted,

a veces el amor nos hace

cometer retehartas burradas.

cristóbal: tú lo has dicho,

cuando hay amor.

cuando no, no.

maría: ¿usted no está

un poquito enamorado de ella?

cristóbal: no, maría,

yo por eso te confieso

que preferí no ir más allá.

es más, me pusiste a pensar,

y creo que lo más honesto

es aclarar las cosas

con yolanda.

¿por qué me ves así?

maría: porque ya no hay hombres

como usted, maestro, no se deja

llevar por el momento.

por eso cada día

lo admiro y lo respeto más.

ojalá que alejandro

fuera un poco más como usted.

cristóbal: ojalá que un día

tú te des cuenta

que le entregaste tu corazón

a alguien que--

que yo espero

que no vuelva a fallarte.

alejandro: [suspira]

yolanda: fue tan humillante,

fabián, yo entregándome todita,

todita, y pues,

él solo diciéndome

que no me puede aceptar

porque no me quiere

lo suficiente,

porque no quiere abusar de mí.

¡que abuse, caray!

[solloza]

fabián: no, criatura.

tuviste mucha suerte

que el bato ese

es un hombre cabal,

un tipo que supo ponerle

un alto a esto.

aunque, a decir verdad,

recibió un poquito de ayuda.

yolanda: ayuda, pues, ¿de quién?

fabián: para detener la tarugada

que tú querías hacer,

he de confesarte

que mi "brother" y yo,

desde que nos dijiste

lo que planeabas, nos dimos

a la tarea de evitarlo.

yolanda: no entiendo.

fabián: pues sí, mulilla,

yo estaba colgado

ahí afuera de la ventana

y mi "brother" estaba mandando

gente para interrumpirlos

cada vez que la cosa se ponía...

"cardústica".

yolanda: [solloza]

carmina: [tararea]

ay, ¡válgame!

te ves como si te hubiera

apachurrado un tren, muchacho.

fausto: pues, justamente

así me siento, doña carmina.

carmina: ¿qué te pasa, fausto?

fausto: mi hermano

se está jugando

el todo por el todo

con la yola.

le va a confesar

que la sigue queriendo,

y con tantita suerte

y ella lo acepta.

carmina: bueno, y con tantita

suerte para ti, pues lo rechaza.

fausto: nunca había estado

en una situación donde,

para el lado que se resuelva,

me va a doler.

carmina: bueno, la verdad,

no te entiendo.

fausto: mire, doña,

si la cabrita

le hace caso al fabián, pues,

yo me voy a alegrar mucho

por ellos, pero me voy

a entristecer por mí.

y si lo rechaza, pues,

es una puerta abierta

para su seguro servilleta,

¿qué no?

pero voy a sufrir mucho

por mi hermano.

jale para donde jale,

de esta situación

yo voy a salir perjudicado.

carmina: pues, fácil no está.

fabián: perdónanos, criaturita,

pero solo queríamos evitar

que metieras las cuatro

y luego el cristóbal

se hiciera de la vista gorda.

mira, si estás enojada

con nosotros, lo entiendo.

yolanda: pues, es que cada vez

que alguien tocaba la puerta,

y cristóbal, como que respiraba.

eso significa

que no quería estar conmigo,

que odiaba la situación

en que lo metí.

qué ridículo hice--

fabián: yolita, tu error fue

quererte entregar a un hombre

que no te ama

como tú lo amas a él.

entrégate a uno que te adore,

que esté dispuesto

a poner el mundo a tus pies,

que trabaje para ti,

que viva para ti,

que bendiga y agradezca

cada mirada que le regales,

cada sonrisa.

yolanda: y pues,

¿dónde encuentro uno así?

fabián: yo soy uno.

le prometí a mi "brother"

que me iba a quitar

la máscara contigo.

pues bien, sábete, yolita,

que yo nunca he querido

ser tu amigo.

lo hice

porque no me dejaste de otra,

y me la he pasado sufriendo

cada vez

que salías con el cristóbal,

y deseando con toda mi alma

que no llegaras a nada con él.

yo te sigo amando, mulilla,

te amo desde la primera vez

que te vi.

[música]

[tema musical]

pina: ya que acostaste al gordo,

también deberías de dormirte tú,

manita.

maría: no, ni qué esperanzas,

pina, todavía tengo mucho

que coser.

pina: puedes hacerlo mañana.

maría: no, tengo que adelantar,

porque qué tal

si alejandro viene temprano

a ver a mi solecito.

que descanses, pina.

inocencio: a ver, mi querido

estimado y nunca bien ponderado

tavo, aquí coralita me dice

que te sigue ardiendo mucho

la pierna por el ungüento

que yo te di.

tavo: sí, ¡y mucho!

>> ya ve, con inocencio,

por andar recetando cosas

a lo loco cuando usted

no tiene título de galeno.

inocencio: bueno,

lo que pasa es que la pomada

no debía de arder,

debería de haber actuado

sobre el músculo lastimado.

>> siempre y que fuera

la pomada correcta--

>> ¡oigan! ¡oigan!

inocencio: ¿qué?

>> tavo dice que tiene

la pierna bien roja, como si

se le estuviera quemando.

inocencio: a ver,

"que no panda el cúnico".

a ver, a ver...

[resuella]

ay, no es posible.

>> es que, la verdad,

nunca tavo se cayó.

inocencio: más bien sería

"tavo nunca se cayó", ¿verdad?

>> sí.

>> este chamaco

es un sinvergüenza

que nomás le gusta llamar

la atención para medio mundo.

vámonos.

>> que no, abuelo, ándale,

hay que quedarnos.

lo tenemos que cuidar.

inocencio: a ver, a ver,

calma, calma, calma, calma.

[resuella]

tavo: [grita]

inocencio: [grita]

tavo: que no espante,

don inocencio.

inocencio: no me espantes tú,

niño.

ahorita mismo te quito eso

y te voy a poner una pomada.

te voy a poner

una cosa refrescante.

¿quién te recetó el hielo?

feli: ¿no me vas a contar

nada más, mi hijo?

porque esta camisa

no se rompió sola.

cristóbal: ma...

feli: una cosa

es que seas un caballero

y que no hables mal de yola

y de ninguna mujer,

y otra muy distinta

que le quieras tomar el pelo--

mírame bien.

a tu propia madre.

yolanda trató de seducirte,

¿sí o sí?

el que calla, otorga.

así que eso intentaba

la muy canija.

te quería comprometer,

cristóbal.

cristóbal: mamá, yo sé muy bien

hasta dónde debo llegar,

no te preocupes.

feli: sí me preocupo, cristóbal.

cristóbal: ¿de qué?

si sabes muy bien

dónde está mi corazón.

feli: entonces, mi hijo,

no pierdas el tiempo

ni se lo hagas perder a yolanda.

fabián: este es el día--

diré, la noche más gloriosa

de mi vida.

yolanda: fabián, esto nunca

debió de pasar, yo no sé

por qué te lo permití.

fabián: ¿por qué dices eso,

yo no te gusto?

yolanda: no, sí, pero digo,

eres muy guapo y encantador,

pero yo estoy enamorada

del cristóbal.

fabián: pero, yola,

¿lo que acaba de pasar

entre nosotros

no significó nada para ti?

yolanda: sí, claro, pero eso

no cambia las cosas, fabián.

mira, olvídate

de lo que acaba de pasar, ¿sí?

fabián: pero ¿qué tarugadas

estás diciendo, yola?

yolanda: lo que oíste,

no me vuelvas a buscar, ¿sí?

y si comentas esto con alguien,

te juro que lo voy a negar.

por favor, vete ahorita mismo,

vete, ándale.

fabián: acabamos de pasar

un momento maravilloso,

y tú lo quieres borrar

por tus pistolas.

¿qué no te entiendes que te amo

y que puedo darte

lo que cristóbal

no quiere darte?

yolanda: vete, por favor, ¿sí?

no quiero echarte.

fabián: yola, esto no se puede

quedar así, tú no puedes negar

lo que pasó.

yolanda: te lo advierto,

fabián de la garza

y demás apellidos norteños,

no quiero que esto llegue

a los oídos de cristóbal.

nunca--nunca fui tuya.

¡nunca!

¿qué hice? ¿por qué lo hice?

[música]

[música]

fausto: ¿qué onda, morro,

cómo te fue?

fabián: pasó todo,

vi las estrellas,

toqué el cielo.

fausto: ah, pues te felicito.

ya me voy a dormir.

fabián: no, espérate,

todavía no te he terminado

de contar.

toqué el cielo, pero lueguito

lueguito me mandaron

hasta el meritito infierno.

la yola dice

que lo que pasó, no pasó.

fausto: pues, ¿qué pasó?

fabián: pues, lo que pasó.

fausto: ¿y sí pasó?

fabián: no, pues, es que pasó

lo que tenía que pasar, pues.

le dije que la amaba,

que la adoraba,

y ella respondió a mis caricias.

pero luego de eso me corrió.

sigue aferrada al cristóbal.

fausto: ah, chirrión.

fabián: después de que traté

de poner mi vida

en cada caricia, esta huerca--

esta huerca dice que sigue

empeñada en el cristóbal, pues.

pero ¿sabes qué?

que se quede con él,

porque a partir de hoy

la yola sale de mi vida, ¿oíste?

yolanda: buenos días, doña feli.

eh, vine tempranito

para buscar al cristóbal.

¿todavía lo encuentro?

feli: no.

yolanda: ¿a poco ya se fue?

feli: sí.

yolanda: oiga,

la noto medio seria,

¿es conmigo la cosa?

feli: ¡claro que es contigo!

no estuvo bien lo que hiciste

anoche, yolanda.

yolanda: bueno, lo que pasó

fue que me dejé llevar

por el vino.

feli: querer atrapar a mi hijo

con trucos baratos

no tiene nada que ver

con el vino que te hayas tomado,

y tampoco le queda

a una muchacha decente

hacer lo que hiciste.

yolanda: es que eso

no fue realmente la idea.

feli: a ver, entonces, yolanda,

dime cuál fue tu idea, ¿eh?

yolanda: que pasáramos

un momento romántico.

feli: sí, cómo no.

pero ¿tú qué crees,

que yo tengo diez años?

quisiste comprometer a mi hijo,

yolanda, y eso no se vale.

no te lo voy a permitir,

¿entendiste?

yolanda: mire, mejor me voy,

doña feli.

yo la veo un poquito nerviosa.

feli: ¿un poquito?

ten cuidado con lo que haces.

con cristóbal nadie se mete.

donde no hay uñas, hay garras.

¿cómo es posible que haga eso?

alejandro: buenos días.

maría: ay, mi alma,

qué ganas de verte.

algo me decía

que te iba a mirar

desde tempranito por acá.

alejandro: [ríe]

vine por un beso tuyo

para empezar muy bien el día.

vine a darle una vuelta

al hermano del profesor.

¿cómo sigue?

hola, hermoso.

maría: ya no es necesario,

mi alma.

tavo ya está bien,

pero gracias por haber venido.

le voy a decir al maestro--

alejandro: no, no, bonita,

no le digas nada, ¿sí?

pina: voy a salir a comprar

unos tamales y atole, ¿quieres?

alejandro: no, pina, gracias.

pina: está bueno, la vemos.

alejandro: ven, ven.

maría: ¿de veras no te quieres

quedar a desayunar con nosotros?

alejandro: si no tuviera

un cita, me quedaba todo el día

con ustedes, bonita.

maría: ¿una cita, con quién?

alejandro: con un profesor.

quiero que revise

a una buena amiga.

maría: ¿qué amiga?

alejandro: es la hija

de una antigua amiga

de mi madre.

tiene problemas cardíacos,

y pues--

maría: pobrecita.

pues ojalá y se recupere.

alejandro: eso espero yo

también, bonita.

mira.

fausto: ¿qué onda, morrilla?

¿cómo estás?

fabián: hasta la noche,

mi "bro".

voy a chambear.

fausto: ándele.

yolanda: oye, fausto,

¿tu hermano te dijo algo?

fausto: ¿algo de qué?

yolanda: pues, de anoche.

fausto: pues, me contó

que se quedó contigo un ratito,

porque te quedaste triste

después de lo del cristóbal,

y también me contó

que te ofreció una disculpa,

porque, pues, andábamos ahí

de espiones.

yolanda: pues, sí,

que lo hicieron que es que

para que no metiera

las cuatro patas.

pero con su intervención

o sin su intervención

igual no hubiera pasado nada

entre el cristóbal y yo.

fausto: ¿a poco sí?

pina: ay, así que no te saliste

con la tuya, ¿eh?

[ríe]

mira que rezar siempre funciona.

fausto: yolita, yolita--

yolanda: ¿pues a esta

qué le pasa?

fausto: pues, no sé,

a mí que me esculquen.

alejandro: buenos días.

fausto: buenas.

oye, yo me hubiera traído

una banderita.

esto ya parece desfile aquí.

laureano: esta es la calle,

don juan.

nada más hay que encontrar

el número.

ay, jesús,

una aparición del cielo.

juan: ¿qué dice, laureano?

laureano: nada, don juan, nada,

usted perdóneme.

juan: ayúdame a dar

con el número--

laureano: deje lo estaciono.

ahí hay un letrero,

espéreme, espéreme, espéreme.

ahí mero.

[música]

carmina: buenos días, señor,

¿qué se le ofrece?

juan: vengo buscando

a maría flores.

ha de perdonar.

carmina: ¿y quién la busca?

juan: soy el "apá" de ella.

pina: muchas gracias.

laureano: ay, ay, ay.

"jijo".

pina: ay, ¿"jijo" qué?

pues tú me llegaste por atrás,

y eso no se hace.

ay...

ay, con una lavadita

se le quita.

laureano: ya, señorita, ya.

ni se apure, pues,

así la mismita déjelo.

pina: no eres de aquí, ¿verdad?

laureano: no, vengo

de san miguel redentor,

un pueblo de la sierra--

pina: ¿en serio?

yo soy de san pedro zimatlán,

que está cerquita de san miguel.

¿qué tanto me miras?

¿qué, traigo lagañas o qué?

laureano: tú eres pina.

pina: ah, chirrión,

¿y tú cómo sabes?

¿me conoces?

laureano: ¿qué no te acuerdas

de mí?

soy laureano.

pina: [resuella]

laureano: tu mamá zenaida,

pues es mi madrina.

pina: ay, ¿tú eres el jumil?

laureano: [ríe]

sí, así me decían de chamaco,

por chaparro y por prieto.

pina: ah...

¿pues, quién iba a decir

que te ibas a poner tan--?

laureano: ¿tan qué?

pina: pues, tan--

tan grandote.

carmina: ay, doña feli.

ay, ay... ahí afuera está.

ay, ángeles del cielo,

protéjannos.

feli: tranquilícese.

¿quién está afuera,

doña carmina?

carmina: el papá de maría.

feli: [resuella]

maría: ¿mi papá?

pina: no me acordaba

que había jaripeo

en la fiesta del pueblo

después de la misa.

laureano: me contó mi madrina

que tiene más de tres años

sin ir para allá.

pina: pues, es que no he podido.

laureano: ¿también anda acá

la hija de don juan flores?

pina: sí, maría, mi "manita".

ella tampoco ha podido ir

a ver a su familia.

laureano: ah, por eso don juan

se animó a venir a visitarla,

aprovechando que iba yo a venir

para acá.

pina: [tose]

¿qué, don juan está aquí?

laureano: sí, sí, sí.

ahorita mismo lo dejé

en el portón de la casa

donde vive--

pina: ay, dios mío.

ya nos cayó el chahuiscle.

maría: ¿qué hago, doña feli?

ni modo de no recibir

a mi papacito.

feli: a ver, dame a juan pablo

y ve a atenderlo.

ahorita les llevo

un cafecito al patio.

maría: ay, morenita linda,

¿qué voy a decirle?

carmina: pues, tienes de dos,

maría.

o le dices la verdad,

o te aguantas la vergüenza

y te callas.

maría: voy a recibirlo.

carmina: ándale, hija.

maría: por favor,

protégeme, virgencita.

juan: mi hija...

maría: papacito.

juan: mi muchacha...

fabián: a las mujeres

uno le echa ganas--

le echa ganas

para que todo salga bien y--

[grita]

zacarías: ¿qué te pasa,

muchacho?

¿te pegaste o qué?

¿estás enojado?

fabián: la vida no es justa.

uno le apuesta a una ilusión

y sale perdiendo.

[se queja]

venga para acá.

juan: no sabes

cómo te hemos extrañado, hija.

ay, mira nomás qué bonito lugar

te conseguiste para vivir,

mi hija.

maría: sí, aquí rentamos

un cuarto pina y yo, papacito.

aquí mismo tengo el tallercito

donde coso los vestidos.

¿qué hace usted por acá?

cuando hablamos no me dijo

que pensaba venir.

juan: ay, mi hija, pues--

pues la mera verdad,

no sé ni cómo decirte.

al principio

sí me miné reteharto,

pero ahora que veo tu carita

tan linda, tan limpia,

yo sé que nada es cierto.

que el canijo del isauro

fue a inventarme

que tenías un hijo.

carmina: ojalá que al papá

de maría no se le ocurra

preguntar de quién es el niño.

feli: me temo que sea ella misma

la que se lo diga.

carmina: ay, qué barbaridad.

¿qué vamos a hacer?

juan: más le vale al canijo ese

no andar diciendo en el pueblo.

te juro que sí le parto la cara.

feli: ¿un cafecito?

juan: gracias, doñita, claro.

maría: mire usted, papacito,

ella es doña feli,

la dueña de esta pensión.

juan: yo le doy las gracias

por recibir a mi niña

en su casa,

y que me la traten

con tanto cariño.

maría me ha dicho que todos

son rebuenos con ella,

dios me los bendiga.

feli: es que maría se ha ganado

el corazón de todos por aquí.

ay, tiene una gran muchacha

por hija.

juan: yo lo sé, seño, yo lo sé.

[bebé llora]

pina: ay, otra vez

el hijo de la yola

está chillando.

¿cómo está, don juan?

¿y esta sorpresa que nos cayó

por acá?

juan: pues, es que extrañaba

mucho a mi chamaca.

feli: voy a ver qué tiene

el niño.

con permiso.

juan: pase usted, seño.

pina: ¿y se va a quedar

unos días?

juan: no creo.

a lo mejor nomás esta noche.

dejé encargados a mis chamacos

con tu "amá".

tus hermanos te mandan

hartos besos.

querían venir para verte

y llenarte de abrazos,

pero yo te los voy a dar

en su nombre, mi hija.

no sabes cómo estoy

orgulloso de ti.

mira nomás que cambiada estás.

estás bien chula.

¿qué te pasa, mi hija?

¿qué te pasa?

¿a poco no te dio gusto verme?

maría: es que--

no merezco este abrazo,

ni su admiración, ni nada.

pina: "manita"...

maría: no, pina, no está bien.

papacito,

no le dijeron mentiras.

yo--

sí tengo un hijo.

juan: dime que no es cierto.

maría: le fallé, papacito.

no me supe guardar.

pina: es que se enamoró

de un sinvergüenza--

maría: pina, por favor,

déjame hablar con mi papá.

pina: es que la culpa

no es tuya nomás--

maría: pina.

sé que debí darme a respetar,

pero me enamoré, como usted

y mi madre lo hicieron.

juan: cállate.

no compares un amor bueno y puro

con esto.

maría: [llora] mi amor es bueno,

y ese hombre también me quiere.

juan: ¿ese hombre es tu marido?

maría: no, pero él--

juan: entonces tú hijo

no tiene padre.

maría: no, sí lo tiene.

juan: cállate, maría.

aquí, mira, me estás clavando

un puñal en el pecho.

yo nunca hubiera querido que tú,

tú, mi tesoro,

la mujer más buena

sobre la tierra,

se hubiera convertido así,

se portara como una--

maría: no lo diga, papacito.

juan: para mí eso es

lo que eres.

una perdida.

desde este momento

olvídate que tienes familia.

no te vayas a aparecer

nunca por el pueblo

a manchar el nombre

de tu sagrada y santa madre.

maría: [llora]

papacito...

juan: ya no tengo hija,

ya no tengo.

maría: papacito, o me diga eso.

déjeme explicarle.

¡papacito, papacito!

juan: vámonos de aquí.

laureano: ¿qué pasó--?

juan: ¡vámonos de aquí!

¡muévete!

laureano: ¿qué pasó, pues?

maría: ¡padre!

maría: ¡escúcheme, escúcheme!

perdóneme, por favor,

perdóneme.

perdóneme, por favor.

[llora]

olivia: a mi hija

la está tratando

el doctor deschamps.

y la verdad,

estamos más que satisfechas

con los resultados.

cada día la veo más fuerte

y más estable.

doctor: pues, en mejores manos

no podía estar.

el doctor deschamps

es uno de los mejores

cardiólogos a nivel

latinoamericano,

sin lugar a dudas.

alejandro: maestro,

la idea de que revise a diana

no es solamente para que nos dé

una segunda opinión

sobre su afección,

sino para ver la posibilidad

de un tratamiento complementario

que mejore la calidad de vida

de diana.

olivia: aquí están todos

los análisis y diagnósticos

que le han hecho a mi hija.

diana: lo que más deseo es ser

como cualquier otra joven

de mi edad, doctor.

doctor: ¿me permites hacerte

unas sencillas pruebas

que necesitaría

para dar mi opinión?

diana: sí, claro que sí.

doctor: acompáñame por favor.

alejandro: te ayudo, diana.

diana: doctor...

¿podría acompañarme alejandro?

doctor: por supuesto que sí.

según entiendo, se ha convertido

en algo así como tu médico

de cabecera, ¿verdad?

diana: no, más bien,

se ha convertido en una especie

de ángel de la guarda.

pina: es que ni siquiera

te dio oportunidad

de explicarte, "manita".

feli: ni de conocer

a juan pablo.

carmina: sea como sea,

es su nieto.

maría: [llora]

cristóbal: maría, ¿qué pasó?

maría: maestro...

mi padre ya sabe

que tengo un hijo, y ahora--

ahora me desprecia.

laureano: ¿y no me va a contar

qué pasó con su hija, don juan?

pues, ¿adónde quiere

que lo lleve?

juan: ahí nomás,

échame a los camiones.

[solloza] ahí mero.

maría: todo el cariño

que me tenía

se acabó de golpe.

cristóbal: maría,

eso es imposible.

ningún padre puede odiar

a su hija por más decepcionado

que esté.

es solamente que en este momento

él está molesto por la sorpresa.

lo va a entender.

maría: no quiere volver a verme,

maestro.

dijo que para él,

ya estoy muerta.

[llora]

cristóbal: maría, dime algo,

¿adónde crees que se haya ido?

maría: no sé, lo más seguro

es que se vaya de regreso

para el pueblo.

cristóbal: entonces...

vamos a buscarlo

a la terminal de camiones.

tu padre no se puede ir

sin conocer a su nieto.

maría: no, maestro, mire--

pina: ándale, "manita",

yo te acompaño.

carmina: sí, ve a buscarlo,

maría.

feli: agárrale la palabra

a mi hijo, maría.

no dejes que tu padre

se vaya así.

doctor: pues,

con un medicamento alternativo,

que de ninguna manera

se contrapone a los recetados

por mi colega deschamps,

diana podría tener una vida

mucho más activa.

olivia: disculpe, doctor,

antes de darle a mi hija

algún medicamento,

me gustaría comentarlo

con el doctor--

doctor: ¿con deschamps?

olivia: sí, sí.

doctor: por supuesto que sí.

de hecho, es lo correcto

en estos casos.

yo iba a sugerirles

que me permitieran hablar

directamente con él.

alejandro: ¿qué dices, diana?

diana: que sí, que me pongo

en manos de los dos.

maría: es que no lo veo

por ningún lado.

cristóbal: voy a preguntar

a la taquilla qué camiones

están saliendo.

pina: espérese, profe,

ahí está el jumil.

es el ahijado de mi mamá.

él llevó a tu papá a la pensión.

¿sabes dónde está don juan?

laureano: se acaba de ir

en el camión de retache

para el pueblo.

¿a poco tú eres el papá

del chamaquito?

pina: no, el profe cristóbal

está ayudando a maría.

¿sí te acuerdas de ella?

laureano: ah, no, pues, sí,

aunque éramos chamacos.

cristóbal: escúchame bien,

tienes que ir a alcanzar

a tu papá.

maría: ¿ahorita?

cristóbal: sí, lo importante

es que arregles las cosas

con él.

pina: sí, "manita",

vete en el siguiente camión

y llévate al gordo,

para que cuando lo mire

don juan se le ablande

el corazón.

maría: ¿tú crees, pina?

pina: sí, "manita".

cristóbal: voy a comprar

el boleto.

laureano: no, pues, está canijo.

oigan, pues, ¿qué pasó?

don juan no me quiso decir

ni media palabra en todo

el camino para acá.

pina: si él no te dijo nada,

yo menos.

cristóbal: ey, el próximo camión

sale hasta en la noche.

laureano: pues, yo les presto

mi camioneta.

está viejita,

pero bien que llegó aquí

a la capital.

cristóbal: te voy a llevar,

maría.

maría: no, maestro, ¿cómo cree?

usted debe de tener muchísimas--

cristóbal: escúchame,

nada es más importante

que llevarte a ti y a juan pablo

a aclarar las cosas

con tu padre.

yo te cuido tu camioneta,

no te preocupes.

pina: gracias, laureano.

laureano: para eso estamos, ¿no?

para ayudarnos.

vámonos adonde la estacioné.

vénganse, para agarrar camino

de una vez, vámonos.

cristóbal: gracias, gracias.

diana: gracias por todo,

alejandro, principalmente

en insistir en que vea

a tu profesor.

alejandro: espero que tu mamá

no me odie por eso,

pero lo hago porque sé

que te va a ayudar.

diana: ¿por qué eres tan lindo

conmigo?

alejandro: porque me urge

llevarte a conocer mil lugares.

diana: bueno, pero supongo

que tienes otras opciones.

alejandro: no suponga, señorita-

quiero ir contigo

y con nadie más.

¿está claro?

nos vemos.

perdón, bueno--

nos vemos luego.

hasta luego, con permiso.

[música]

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