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Por Ella Soy Eva Capítulo 9

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

antonia: ¿cómo le va?

>> hola, ¿qué tal?

marcela: le comunico

a recursos humanos, permítame.

hola, qué gusto verla

otra vez por aquí.

antonia: gracias.

oye, ¿sabes dónde puedo

encontrar a mi marido?,

debe estar en su oficina,

¿verdad?

marcela: no, fíjese que creo que

fue a la oficina

de la licenciada lópez,

la jefa de relaciones públicas.

¿sí sabe dónde es?

antonia: pues más o menos, pero

ahorita lo, no te preocupes.

con permiso.

marcela: propio.

rebeca: me encanta que tú

y juan carlos se hayan peleado

por mí.

plutarco: ¿y quién te dijo que

nos peleábamos por ti?

rebeca: por mi beso

y yo, en medio de tanta

testosterona, pero tú sabes

que alguien lo quiero es a ti,

a nadie más que a ti.

plutarco: espérate, espera.

rebeca: no, no, no, mejor así,

me encantan las emociones

fuertes.

plutarco: es que puede

venir alguien.

rebeca: ya sabes que marcela

siempre te avisa.

mira lo que voy a hacer,

mi amor, mira.

plutarco: espera, espera.

ahora sí.

antonia: ¿y si mejor espero

en la oficina?

>> perdón.

antonia: no, nada, aquí hablando

a solas.

>> con permiso.

plutarco: eres tremenda.

antonia: adriano.

adriano: antonia,

¿qué haces aquí?

paola: ¿quién es ella?

elena: ¿de veras nunca habías

venido al convento del desierto?

juan: pará, ¿hay leones?,

pero cómo, ¿están sueltos?

he escuchado del convento

de los leones, pero no he venido

porque sólo a un subnormal

se le ocurre venir aquí,

a un convento ,para que

se lo coma un león, por favor.

elena: no, no, no hay leones

y como no hay leones, yo venía

acá cuando salía de la

universidad y me ponía estudiar

un ratito porque me daba paz,

me daba tranquilidad.

juan: porque es un lugar

hermoso.

elena: sí, me recuerda justo

a esos años en la universidad.

aunque tuve una época

difícil cuando fui estudiante,

tengo muy buenos recuerdos

de esa etapa, muy buenos.

juan: y decime,

¿en la universidad fue donde

conociste al padre de lalito?

elena: sí, sí, justo el último

año cuando estaba por graduarme,

fue cuando pasó todo.

juan: ¿y nunca hubo así

un pretendiente o alguien que

te llamase la atención?

elena: sí, claro que sí,

pero como te dije antes,

muchos hombres piensan que por

ser mamá soltera vas a aceptar

a cualquiera y eso no es cierto.

juan: no.

antonia: ¿quién era?

adriana: se llama paola,

no es nada formal, hermana,

es un "free", como dicen

los jóvenes, "just free".

antonia: por favor, ya no tienes

20 años, eres el dueño de esta

empresa y todo un señor que

no puede andar con una jovencita

que podría ser tu hija.

adriano: me veo ridículo,

dime la verdad.

antonia: ay, entiéndeme, ella

seguro no buscan nada serio

contigo.

adriano: no me regañes, hermana,

yo no nací para el matrimonio,

me gustan jovencitas, ¿qué hago?

antonia: mira, yo no puedo tener

hijos, pero tú sí, todavía estás

a tiempo de formar una familia,

de sentar cabeza, de casarte,

de darme un sobrino.

adriano: ¿hijos?, por favor,

esa palabra no está

en mi diccionario.

antonia: pues deberías estar

pensando en uno porque alguien

tiene que heredar nuestro

apellido.

la empresa.

adriano: lo voy a pensar,

te lo prometo.

antonia: y yo te prometo que no

te estoy creyendo nada.

adriana: hermana, yo no nací

para el matrimonio, para ser

fiel, así como tu esposo,

plutarco.

rebeca: ay, te juro por lady di

que en gloria esté, que jamás

de los jamases te vuelvo a ser

infiel.

plutarco: está bien,

te voy a creer,

voy a volver a confiar en ti.

rebeca: gracias, mi lobo feroz,

no te voy a defraudar

y ahora, si me disculpas, tengo

que ir a la comisión de turismo.

plutarco: ¿no van siendo

demasiadas idas allá?,

últimamente te la pasas

en la comisión.

rebeca: bueno, eso es para que

veas que no solamente

me polveo la nariz, como tú

me dices. yo sí desquito

mi sueldo.

plutarco: bueno, que te lleve

décimo.

rebeca: lo mandé

a la tintorería a recoger

unas películas y a que me haga

el súper,

pero no importa, mi amor,

me voy en un taxi.

plutarco: ¿quién te entiende?,

¿no dijiste que los odias,

que ni muerta te subirías a uno?

rebeca: sí, pero una vez al año,

no hace daño.

plutarco: no, mejor espera que

te lleve décimo cuando regrese

o vas mañana.

rebeca: eso no se va a poder,

tengo cita y si sigo así,

cotorreando contigo,

voy a llegar muy tarde.

[teléfono]

plutarco: sí, marcela.

marcela: licenciado ramos

arrieta, el licenciado reyes

lo espera en su oficina.

plutarco: está bie, allá voy.

rebeca: ni modo, cachito,

después de tanto placer,

no nos queda más que trabajar.

antonia: entonces plutarco tuvo

a bien incorporar en su proyecto

varias de mis ideas.

adriano: sí, sí, algo me comentó

al respecto.

antonia: y con la carpeta que

armó y mis ideas, este proyecto

va a estar lo máximo, por eso

te pido que lo apoyes.

adriano: desde luego que

lo vamos a tener

en consideración,

no te preocupes.

antonio: es que mi esposo puso

todo su empeño en este proyecto,

se merece una recompensa.

adriano: desde luego,

sé del esfuerzo que hizo,

lo sé muy bien.

además, el tiempo que tardó

en hacer esa carpeta, a muchos,

a muchos les hubiera tomado

meses hacerla.

antonia: y yo feliz de que

alguien, por fin, haya valorado

mi tesis porque tú nunca

te dignaste a tomarla en cuenta.

adriano: no digas eso,

los tiempos eran otros,

las perspectivas

del mercado turístico

eran otras.

antonia: pues, por fortuna, eso

para mí eso ya está cambiando y

tomé una decisión importantísima

y quiero platicarles a ti

y a plutarco.

[puerta]

adriano: adelante.

plutarco: permiso.

amorcito, qué sorpresa,

no esperaba verte aquí.

adriano: plutarco, he convocado

a esta pequeña reunión familiar

porque mi hermana tiene algo

muy importante que decirnos.

antonia: hace rato plutarco y él

aceptó apoyarme o lo que yo

decidiera.

plutarco: sí, claro, amorcito,

tú sabes que para mí tus deseos

son órdenes.

antonia: bueno, entonces

les informo que he decidido

trabajar en grupo imperio.

plutarco: ¿aquí, mi amor?

antonia: sí.

adriano: "yes".

[música]

[música]

juan: ¿te puedo

invitar a almorzar?

elena: sí, aquí hay

un restaurante--

juan: cómo restaurante,

¿con quién creés que estás

hablando? no, a un lugar mucho

más íntimo, privado.

elena: ¿te veo adónde?

juan: te veo en quince minutos

en ellugar que me dijiste que es

tu preferido, ese rinconcito.

en quince minutos.

elena: ¿pero a dónde vas?

juan: quince minutos.

elena: en...

quince minutos.

plutarco: mira, cielo, no es que

no esté de acuerdo,

al contrario, pero dime, ¿qué

vas a hacer todos los días

en la empresa?, solo te vas

a aburrir.

antonia: nada de eso, mi amor,

si tengo muchísimas ideas que

quiero llevar a cabo en grupo

imperio.

digo, por algo estudié turismo y

ahora quiero poner en práctica

todo lo que sé.

plutarco: pero dudo que la vida

empresarial sea para ti.

estando en la casa, eres dueña

de tu tiempo, de tu vida.

antonia: ay, no me digas que

te vas a echar para atrás

si siempre me has dicho que

me vas a apoyar en todo lo que

yo decida.

plutarco: por supuesto que sí,

mi cielo, pero trabajar en una

empresa como esta es

muy desgastante, estresante.

no creo que aguantes

tantas presiones.

antonia: ay, mi amor, verás

que sí y todo te lo debo a ti.

gracias a que tomaste mi tesis,

me siento mucho más útil,

mi vida.

plutarco: mira nada más quién

lo diría.

antonia: aparte, estando aquí,

podemos tener mucho más tiempo

para ti y para mí.

no sabes cómo te lo agradezco.

plutarco: está bien, respeto

tu decisión, pero debes saber

que aquí no podemos andar

haciéndonos arrumacos.

antonia: sería poco profesional,

¿verdad?

plutarco: exactamente,

esta oficina es un templo.

antonia: bueno, entonces

en grupo imperio seremos colegas

de trabajo y en casa seremos

marido y mujer, mi amor.

plutarco: perfecto.

por cierto, ahorita tengo algo

muy importante que hablar

con tu hermano.

con permiso.

te veo luego.

antonia: sí.

un templo...

ay, mi marido es un profesional.

elena: ¿de dónde sacaste

todo esto?

juan: y por vos, saco pan

hasta debajo de las piedras,

linda.

elena: ¿les pediste todo esto

a los del restaurante?

juan: eh, pará, me arruinás

la magia del momento, es como si

le pidieras a david copperfield

que te diga cómo desapareció

la estatua de la libertad,

no se dice.

elena: [ríe]

hace mucho que no hacía

un picnic.

juan: no te creo nada,

como tampoco te puedo creer que

haya estado sola tanto tiempo.

elena: te lo juro.

juan: no, vos me estás cargando,

una mina tan linda sola,

no puede ser.

elena: bueno, yo ya te conté

mucho sobre mí,

ya conociste a mi familia,

mi trabajo, el lugar a dónde

venía cuando era estudiante,

ahora te toca a ti contarme.

juan: y de mí, no hay mucho que

contar, la verdad.

elena: ¿no?

¿y esa novia que te rompió

el corazón?

juan: es cosa del pasado,

no tiene importancia, una mina

cualquiera, viste.

elena: bueno, entonces platícame

de las que sí han sido

importantes,

¿quién fue tu primer amor?

juan: ¿me creerías

si te dijera

que sos vos?

elena: [ríe]

ya, por favor.

juan: de verdad, han habido

muchas minas, no te lo niego,

pero hasta ahora que estoy

con vos, me doy cuenta de algo.

elena: ¿de qué?

juan: de que apenas, estoy

conociendo el amor de verdad.

¿no me creés nada, verdad?

elena: me gustaría creerte.

juan: solo quiero que sepas

que nunca me había

sentido así con nadie,

nunca.

plutarco: no quiero alarmarte,

pero me he percatado de una

situación muy grave que está

ocurriendo en grupo imperio,

hace ya unos días.

adriano: déjate de rodeos,

por favor.

plutarco: no quería decírtelo

hasta no estar seguro, pero

el día de hoy, alguien desvió

un tour de la empresa

hacia otra agencia

y no es la primera vez que pasa.

adriano: ¿quién?,

¿quién hizo esos desvíos?

plutarco. bueno, no tengo

las pruebas en las manos,

pero mis sospechaban van hacia

juan carlos.

elena: ¿te confieso algo?

la verdad, cuando te conocí

pensé que eras como de lo que

el diablo apartó.

juan: ¿y cómo es eso?

¿es como lo que el viento

se llevó, pero diferente?

elena: sí, yo pensé que eras

mujeriego y que lo único que

querías era acostarte conmigo

y ya.

juan: ah...y no me perdonas

la noche que te saqué a bailar

en el restaurante, ¿verdad?,

cuando mi mano, con vida propia,

por sí sola, se movió

por una cuestión cultural

de la argentina.

elena: en un principio me dio

la impresión de que tú

te acercabas a mí

para sacar provecho.

juan: ¿y ahora qué pensás?

elena: ahora me doy cuenta

de que estaba equivocada,

tú eres un hombre incapaz

de hacerle daño a nadie.

juan: propongo un brindis

por este momento y como sé que

vos no tomás...

elena: no, sí. sírveme.

juan: ah, vas a beber.

elena: solo una copa,

la ocasión lo amerita, ¿no?

juan: pero claro que lo amerita,

vos ameritás todo.

por vos, por este momento

tan maravilloso a tu lado.

elena: por nosotros,

por este amor tan repentino,

tan mágico.

adriano: bueno, si no tienes

pruebas contundentes,

¿por qué dices que

es juan carlos?

plutarco: bueno, hay cosas que

me hacen sospechar de él,

pero yo te estoy diciendo esto

para que investigues, nada más.

adriano: no, tiene que haber

una confusión.

de cualquier manera, entre que

averiguamos si es cierto o no,

por favor, pido mucha

discreción.

plutarco: sí, claro,

no es un tema como para andar

divulgándolo por los pasillos

de la empresa. entiendo.

adriano: yo, de cualquier

manera, te doy las gracias

por la información.

voy hablar con juan carlos

directamente.

plutarco: con permiso.

adriano: ¿qué pasa, juan carlos?

¿qué pasa?

[música]

[música]

>> hija, ¿cómo te lo digo?

tu padre encontró la camisa

de juan

y te imaginarás cómo se puso.

elena: pero, ¿por eso vino

por el niño a la escuela?,

no, no puede ser.

>> sí, ya sabes que cuando

a tu papá se le mete una idea

en la cabeza, no hay nada que

lo detenga.

elena: ¿pero qué le dijo

al niño, cómo está?

>> no, lalito está bien,

parece que no le dijo nada

tu papá.

elena: está bien,

de todas maneras, ya voy

para allá, ma, no me tardo.

juan: veo que la relación

con tu padre es mucho más

complicada de lo que yo

pensaba y, en una de esas,

porque vos también lo permitís.

elena: yo sólo hago lo que hago

para evitarle disgustos.

juan: por lo de su corazón,

pero fue hace tiempo ya,

tenés que superarlo.

elena: mi papá es un hombre

de ideas muy fijas, yo no sé

si porque fue militar o qué,

pero no he conocido a una

persona tan intransigente

como él.

juan: sí, pero vos

sos su hija.

elena: eso no le impide

desconfiar de todo el tiempo,

aunque no le dé motivos.

juan: ¿qué, pasa algo más?

elena: me da mucha vergüenza

contarte esto porque tú has

de preguntarte por qué,

a estas alturas, yo sigo

en su casa.

juan: de hecho,

me lo explicaste ya.

elena: no, no todo.

cuando pasó lo de mario, yo

quedé muy endeudada con mi papá.

juan: no, pará, ¿le pagas

a tu padre lo que ese

desgraciado te robó?

elena: sí, sí, así es, pudo

haber sido una manera

de retenerme, pero yo no podía

hacer nada en ese momento.

solamente ahora que todo va bien

con mi proyecto de playa.

juan: sí, claro, con eso todo va

muy bien.

elena: yo, por eso, dentro

de lo que cabe, quiero evitarle

disgustos porque sé cómo se va

a poner cuando yo me vaya

de mi casa con mi hijo.

juan: ¿y si yo hablo con él?,

porque, en una de esas,

todo este quilombo

tu madre y con madre

se forma por mi culpa.

elena: no, no, no sería nada

prudente.

juan: ¿y por qué no?

no les demos más motivo de que

dude de nosotros,

a fin de cuentas,

somos novios,

no tenemos que estarnos

escondiendo, no somos unos

pibes, déjame hablar con él--

elena: yo te lo agradezco mucho,

de verdad, pero quiero esperar

un poquito más,

por favor.

juan: como vos quieras.

plutarco: ¿hablo con el gerente

del banco?, muchas gracias.

mire, necesito saber

los requisitos para abrir una

cuenta a nombre de mi madre,

se llama eugenio mistral

de caballero.

elena: pues ya déjame aquí,

muchas gracias por traerme.

te llamo más tarde.

juan: yo insisto que es mejor

que hable con tu padre.

elena: no, no créeme que no es

el momento.

juan: ¿segura?

elena: segurísima.

te llamo después.

eduardo: a ti estaba esperando,

sinvergüenza.

¿de dónde vienes, de ver al tipo

que te dejó este recuerdito

en la casa, verdad?

la casa que deberías respetar,

aunque sea por tu hijo.

elena: papá, ten cuidado,

por favor, cálmate que te puede

hacer daño.

eduardo: ¿y a ti desde cuándo

te ha importado mi salud?

si de veras pensaras en mí,

para empezar, no tuvieras

enredado con el papá de lalo.

elena: papá, no empieces con ese

tema ahorita.

eduardo: y tampoco me hubieras

dejado en la calle por darle

mi dinero a ese imbécil

de mario y, por supuesto,

ahorita no estarías hasta

el cuello de deudas conmigo.

elena: yo soy la primera que

quiere terminar de pagarte

esa deuda, pero eso ahorita

no importa, lo que importa es

que si te sigues alterando,

te vas a poner mal--

eduardo: ¿sabes qué es

lo único que a mí me importa?,

que mi única hija se porte

como una cualquiera.

elena: yo no he hecho nada malo

y te voy a pedir un favor, si

quieres discutir algo,

vamos adentro.

eduardo: qué adentro

ni qué nada,

yo digo lo que se me da la gana

y tú me vas a escuchar.

elena: no voy a dejar que

me sigas ofendiendo.

eduardo: tú te quedas aquí

hasta que me digas a quien

trajiste a la casa para

revolcarte con él.

elena: ya te dije que yo no hice

nada de lo que me tenga que

avergonzar,

así que déjame en paz.

eduardo:¡no te hagas la inocente

que no te queda!

yo, nada más te recuerdo, que si

te sigues portando como una

callejera, yo voy--

juan: déjela, señor,

no se atreva a tocarla.

elena: juan.

eduardo:¿quién se cree este para

meterse lo que no le importa?

juan: yo soy el novio de elena.

eduardo: y yo soy

el padre de elena.

juan: podrá ser muy su padre,

pero no le da el derecho

de maltratar a la mujer que yo

quiero.

>> lalito, no tienes nada

que hacer ahí, mejor vente

conmigo.

lalo: creo que se están

peleando.

>> sí, pero ese es un problema

de grandes y no tiene nada que

ver contigo.

no debes preocuparte.

lalo: ay, abue.

>> ándale, mira, tengo una

receta nueva de un pie de queso

y necesito un buen ayudante

en la cocina, así que tú me vas

a ayudar.

eduardo: a mí no trate de

impresionarme con su discursito.

usted y yo sabemos que lo único

que quiere

es llevársela a la cama.

juan: es increíble que usted

se atreva a ofender de esa forma

a su propia hija, señor.

eduardo: yo puedo tratarla

como yo quiera.

elena: basta, por favor, esto es

inútil--

juan: no, discúlpame, nena,

tu papá está mal y eso no le da

derecho a maltratarte,

me perdonas--

eduardo: ahora resulta que usted

me va a decir a mí

cómo hacer las cosas,

nada más eso me faltaba.

juan: lo que le falta es

reconocer que su hija es

una mujer valiosísima, señor,

eso le falta reconocer, en lugar

de estar la humillando

constantemente.

eduardo: ¿cómo se atreve

a hablarme de esa manera?

juan: yo digo lo que veo y es

obvio que no es la primera vez

que la maltrata, ¿o sí?, dígame

que es la primera vez que

la maltrata, si se atreve,

dígamelo.

[música]

[música]

eduardo: ¿qué clase de novio

decente pueden ser usted,

si visita a mi hija cuando yo

no estoy y entra a mi casa

a escondidas?,

como un delicuente.

juan: yo no tengo nada que

esconderle, señor.

por algo le estoy dando la cara

ahora, para defender a helena,

por favor.

eduardo: valiente defensor.

un tipo que lo único que quiere

es aprovecharse de ella.

juan: su hija es una mujer

admirable, y una gran madre,

y aunque recién nos estamos

conociendo, la he tratado con

absoluto respeto.

eduardo: a ver si se acuerda de

eso cuando consiga lo que

quiere.

y le dé una pata antes de irse

a su país, al fin que es

extranjero.

¿qué le va a importar dejar

a esta botada en la basura?

juan: yo le juro, señor, que

jamás le haría daño a su hija.

eduardo: ella es una mujer

adulta, y lo que deje de hacer

o no, es problema de ella.

pero no se le ocurra hacerle

daño a mi nieto.

porque entonces, sí va a saber

quién soy yo.

antonia: vamos a aprovechar para

que te dé algunas de mis ideas.

están padrísimas.

ando a mil pensando en lo de los

temascales.

plutarco: amor mío, no es que no

las aprecie, pero ya casi

termino la carpeta.

antonia: pero son muy buenas,

van a terminar de redondear

tu maravillosa propuesta,

y son 100 por ciento enfocadas

en el eco turismo.

plutarco: ya que vas a trabajar

aquí, quizás puedes aportar

todas esas ideas en algún otro

proyecto del grupo imperio.

antonia: ¿sí, verdad?

es que mi mente no para.

que si las celdas solares para

ahorrar energía,

los deportes acuáticos sin

impacto ambiental.

plutarco: ya veremos adónde

implementamos todas tus

genialidades.

y ya habíamos quedado, aquí

somos colegas, déjame seguir

trabajando.

antonia: ay, mi amor,

pero es la hora de la comida.

plutarco: yo cuando trabajo,

no me detengo ni para tomar

café.

antonia: ok, yo aquí me quedo

calladita, mientras disfruto mi

sushi.

y no te alarmes, porque esto no

me hace nada a la diabetes.

sé que te preocupas muchísimo...

plutarco: [chista]

antonia: sí, sí, sí.

[chista]

ay, qué sexy te ves trabajando,

mi amor.

lalito: ¿y por qué mi abuelo me

dijo mentiras sobre juan?

helena: seguramente no lo hizo

con esa intención.

lo que pasa es que mi papá es

muy celoso y esos celos lo

llevaron a pensar cosas que no

son ciertas.

y ya.

lalito: ¿y aunque te cases con

juan, tú siempre me vas a

querer?

helena: pero yo no sé si

me voy a casar y claro que

siempre te voy a querer.

siempre, porque tú eres mi

cielo.

y eres mi bendición más grande,

mi luz.

y eso nunca nadie lo va

a cambiar.

te lo juro.

además, tú eres y siempre serás

lo más importante de todo

el mundo para mí.

y eso hasta juan lo sabe.

lalito: ¿se lo dijiste?

helena: claro que se lo dije.

y lo entendió perfecto,

porque él sabe que para las

mamás siempre lo más importante

son sus hijos.

lalito: ¿te digo un secreto?

helena: sí.

lalito: te quiero mucho.

helena: ¿te digo otro?

yo te quiero más.

lalito: no, yo te quiero más.

helena: no, yo, muchísimo,

que no cabe en el cuarto.

no cabe en la casa.

no cabe en el mundo lo que

yo te quiero a ti.

lalito: no cabe en el planeta

tierra lo que yo te quiero a ti.

helena: ¿o sea que tú ya me

ganaste a mí?

lalito: sí.

helena: eso se merece unas

cosquillas.

lalito: [ríe]

plutarco: gracias.

quizás está mal que yo lo diga,

cuñado, pero no sabes lo

orgulloso que estoy de mi

proyecto de playa majagua.

adriano: y por lo visto, ya está

casi terminado.

plutarco: te traje la carpeta

para que le eches un ojo.

pero le falta afinar algunos

detalles.

adriano: ¿detalles?

¿cómo cuáles?

plutarco: fotografías, mapas del

territorio y de mi área,

la proyección económica,

pero eso lo hago hasta dormido.

adriano: [ríe]

>> permiso.

adriano: adelante.

felicidades, gran trabajo.

excelente.

plutarco: gracias, aunque debo

confesarte que la mayoría del

contenido se lo debo a mi

querida antonia y a su tesis.

no sé qué habría hecho sin ella.

adriano: está feliz.

feliz, de verdad.

gracias por tomar en cuenta su

trabajo.

se siente útil.

su autoestima está por las

nubes, parece argentina.

ambos: [ríen]

plutarco: entonces, cuñado,

¿autorizas mi proyecto?

adriano: en cuanto tengas toda

la información, las imágenes.

y el programa financiero,

me traes la carpeta y yo

voy a echarle un vistazo

con mucho gusto.

plutarco: mil gracias, cuñado.

santiago: ¿te decidiste?

nando: ¿a ver?

¿qué pasó, compadre?

y ni nos digas que nos

tranquilicemos, porque ya sabes

cómo me pongo.

juan: he estado pensando,

y tiene que haber otra forma

de salir de este problema

sin hacerle daño a helena.

nando: ¡helena!

¿desde cuándo dejó de ser esa

vieja y se convirtió en helena?

juan: a helena le ha tomado toda

su vida hacer este proyecto,

no se lo puedo quitar así nada

más.

santiago: no se lo vas a quitar,

ella te lo dio.

juan: tú sabes perfectamente

bien cómo están las cosas,

santiago.

santiago: podemos ver qué tipo

de información nos sirve del

proyecto, no se trata de que

hagamos "copy-paste".

juan: ¿tú eres brillante, ¿no?

se trata nada más de

aprovecharnos de toda la

información que le tomó toda su

vida recabar.

nando: a mí se me hace que tú

ya te traes algo con esa vieja.

juan: no le digas vieja.

santiago: ¡ahí está!

nando: sí, ya se enamoró.

está enamorado.

¿sabes qué, compadrito?

esto lo vamos a resolver.

juan: ¿no me digas?

¿cómo? ¿cómo? de una vez.

[teléfono]

tengo una llamada.

nando: sí, compadre.

juan: sí.

marcela: juan carlos,

el licenciado reyes quiere

que vayas a su oficina.

eduardo: ¿o sea que el único

imbécil que no sabía que helena

andaba de novia era yo?

silvia: no lo tomes así,

ellos apenas empiezan a salir.

yo me acabo de enterar.

eduardo: y si ya lo sabías,

¿por qué no me lo dijiste?

¿por qué me tuve que enterar

hasta que el imbécil ese me lo

soltó en la cara? burlándose.

¿por qué?

silvia: porque no es fácil

decirte las cosas.

eduardo: ahora es eso, claro.

silvia: además, no sé porqué le

das tanta importancia.

eduardo: helena se enredó

con un tipo que no conocemos.

silvia: se ve buen hombre.

eduardo: qué fácil te dejas

convencer.

al rato se va a querer llevar

del país a helena.

y lo que es peor, a mi nieto.

silvia: yo no creo que juan haga

eso.

eduardo: ¿"juan"?

eduardo: se te llena la boca

con ese nombre, "juan".

¿qué confiancitas te da el

fulano ese que hasta tú lo

defiendes?

silvia: no es que lo defienda,

pero es el hombre que helena

escogió.

ella ha estado muy sola,

y tiene todo el derecho del

mundo a enamorarse.

eduardo: como se nota que en

lugar de cerebro, no tienes

nada, mujer, nada.

adriano: necesito saber cuál

es el estatus de tu proyecto.

juan: aún no le hemos terminado.

como tal, pero, estamos a una

decisión.

adriano: ¿una decisión?

¿como cuál?

juan: logística, prospección.

adriano: ah, seguramente a eso

se deben tus ausencias.

porque no te encontramos

por ningún lado.

juan: lo que pasa es que yo

también tengo que salir a buscar

opciones.

adriano: fíjate qué casualidad.

yo estoy haciendo lo mismo.

juan: ¿qué quieres decir?

adriano: este es el borrador de

una propuesta para un proyecto

de desarrollo en playa majagua.

que me acaba de presentar

plutarco.

juan: ¿plutarco?

adriano: bueno, todavía estoy

esperando el tuyo, así que tú

dices. o metemos al concurso

el proyecto de plutarco.

o de una vez

me entregas el tuyo.

[música]

adriano: por favor,

pusiste a nuestra empresa

en una situación delicada,

no nos podemos quedar

cruzados de brazos

esperando tu proyecto.

juan: no, entiendo.

no confías en mí.

adriano: pero,

¿qué estás diciendo?

¿cuántas oportunidades te he

dado?

preséntanos tu proyecto.

porque el de plutarco está casi

listo.

juan: me diste una semana

para entregarlo.

y todavía 72 tengo para

entregarlo.

adriano: es verdad.

no me falles.

porque no pienso volver a meter

las manos al fuego por ti.

juan: entiendo. permiso.

adriano: no te vayas.

me llegó un reporte de dos tours

que no llegaron a una de

nuestras agencias.

juan: ¿tú o alguien de tu equipo

sabe algo acerca de esto?

juan: para nada.

¿algo más?

adriano: no.

santiago: ¿plutarco?

¿y ahora qué vamos a hacer?

nando: el proyecto está en tus

manos, compadrito.

¿saben qué?

nos estamos angustiando a lo

tarugo.

¿y saben por qué?

porque estás cacheteando

la banqueta por esa vieja.

santiago: ¿qué te hizo?

¿cómo pasó?

entre ustedes no...

¿qué pasó?

nando: ¿dónde quedó

mi compadrito?

¿dónde quedó ese hombre que qué

decía?

que jamás iba a perder la cabeza

por... por una vieja, compadre.

¿dónde quedó?

juan: ¿ya les comenté que es una

canallada lo que le estamos

haciendo?

es que no es de hombres.

nando: compadrito, te voy

a recordar una cosa, ¿eh?

la idea de tumbarle el proyecto

a helena, ¿de quién fue?

compadrito, ¿de quién fue?

¡tuya, compadre! ¿eh?

no lo puedo creer.

juan carlos caballero enamorado.

santiago: enamorado.

nando: compadrito, ¿tú crees que

se te quite con unas cachetadas?

juan: no creo.

nando: ¿intento?

juan: mejor no.

nando: ok, compadre, está bien.

o sea que como quien dice,

compadrito, ya nos fregamos los

tres.

santiago: ¿tan en serio van las

cosas con ellas?

nando: ¿qué van a ir en serio?

por favor, mi santi,

este al rato ve otro par de...

y se le olvida la otra,

por favor.

santiago: no,

para que a juan carlos le valga

perder su trabajo,

debe ser algo muy en serio.

nando: santi, ¿tú crees que un

patán como este se va a

enamorar?

por dios.

santiago: por lo visto, eso le

puede pasar hasta al hombre más

ca...

eso que dijiste.

juan: qué bárbaro, ¿eh?

con amigos como ustedes,

¿yo para que quiero un

psicoanalista?

nando: tienes razón, vamos a

aterrizar las ideas, te voy a

hacer una serie de preguntas.

¿ya pensaste cómo le vas a decir

la verdad a helena?

o sea, ¿le vas a decir que

querías llevártela a la cama

para tumbarle el proyecto?

y que su premio de consolación

era... ¿cuál era?

¿regresarla a su chambita de

sub-gerente?

¿le vas a decir que tú realmente

eres juan carlos caballero,

el que firmó su despido?

¿así nada más le vas a dejar

de hablar como argentino,

que por cierto, ni te sale?

santiago: nando, tranquilízate.

¿sabes qué?

tiene razón.

¿qué le vamos a decir al "chief"

cuando no entreguemos el

proyecto y cuando se dé cuenta

que hemos desviado dos tours

a la agencia de esa v--?

juan: [chista]

santiago: ... de tu novia?

nando: me estoy imaginando la

risa del plutarquito.

[ríe]

santiago: juan carlos, por

favor, despierta ya.

¿qué vamos a hacer?

[celular]

juan: tengo una llamada,

¿qué les pasa?

nando: contéstale a tu vieja,

ándale, y de paso pregúntale si

nos puede dar chamba en su

agencia.

juan: sabes que sí es mi vieja,

y le voy a contestar, nada más

que primero, ¡se me salen de la

oficina porque sigo siendo el

vicepresidente operativo!

y ustedes dos son mis

sub-alternos, ¿cómo la ves?

así que, llegándole.

ah, cómo les toma tiempo, ¿eh?

coordinar las piernas para

empezar a caminar.

y salirse de la oficina de su

patrón, o sea, ¿qué les pasa?

por favor.

¿aló?

helena: no sé cómo agradecerte

lo que hiciste por mí.

nunca me sentí tan protegida

como hoy que tú me defendiste.

juan: y bueno, ¿viste?

después del desencuentro,

¿todo bien en casa?

helena: sí, todo bien, dentro de

lo que cabe.

juan: animate, linda, que no me

gusta escucharte triste.

helena: no, al contrario, estoy

animada.

y estoy trabajando.

no quiero presionarte, pero

ojalá que pronto puedas darme

comentarios sobre mi proyecto.

lo de playa majagua.

es que ya falta poco para que se

venza el plazo, y la verdad,

no quisiera presentarlo a

concurso sin antes saber qué te

parece a ti.

juan: te juro que intenté leerlo

pero es que, una mujer me

secuestró, me llevó a un lugar

secreto y además me robaba el

pensamiento cada segundo.

helena: ¿todo eso te hizo?

juan: y sí, y no tengo tiempo

para nada, ¿viste?

más que para vivir por esa

bella, hermosa, maravillosa

diosa del amor.

helena: entonces, no voy a tener

más remedio que hablarle a la

mujer esa para que te deje en

paz. y para que ya puedas leer

mi trabajo.

juan: te prometo que me voy a

dar un tiempo, pero decile a mi

amada, digo, si la conocés,

que aun leyendo, voy a estar

pensando en ella.

cuidate, linda.

helena: adiós.

ay.

juan: ay, ¿qué voy a hacer

contigo, helena?

[música]

[música]

chipina: aquí está.

juan: gracias, chipina.

chipina: para servirle, señor.

¿ya no se les ofrece nada?

juan: no, gracias.

chipina: con permiso.

modesto: ¿juan carlos?

juan: ah, sí, sí.

salud.

modesto: salud.

a ver, te comprometiste

con adriano para conseguir

un contrato que resarciera

lo de fairbanks. ¿sí?

juan: así es.

modesto: ¿y decidiste robarle el

proyecto a esa muchacha?

cosa que me parece una

barbaridad.

y ahora que lo tienes,

te entran los escrúpulos.

y no quieres presentarlo para

no lastimarla.

juan: bueno, así como

lastimarla...

lo que pasa es que es el

proyecto de su vida, papá.

y de cierta manera,

ella perdió el trabajo en la

empresa por mi culpa.

modesto: mira, sea como sea,

ella va a terminar odiándote.

juan: ¿y si le digo la verdad?

modesto: ¿para qué?

ay, hijo, lo que hiciste, hecho

está. y si ahora llegas y le

dices quién eres en realidad,

te va a echar la culpa de todo.

aunque tú no hayas visto ni por

encima su trabajo.

juan: quizás yo pueda

demostrarle que soy inocente.

y de cierta manera hacerla

entender...

modesto: hijo, las mujeres no

entienden razones.

tú lo sabes.

juan: sí, sí.

modesto: si no presentas

ese proyecto,

vas a quedar mal con adriano

y con tus amigos.

juan: entonces, ¿qué hago?

modesto: habla con adriano,

presenta el proyecto,

de todos modos,

vas a terminar haciendo de ese

trabajo algo mucho mejor

de lo que hizo esa mujer.

juan: entonces, le digo la

verdad.

modesto: no, todavía no.

[ríe]

aprovecha, diviértete, y cuando

te cases, ahí le cuentas todo

y la compensas de alguna manera,

¿no?

juan: sí, la paso bien.

la voy a destrozar, papá.

modesto: se le va a pasar, hijo.

a las mujeres todo se les pasa.

y cuando eso pase,

te apuesto a que tú ya ni te

vas a acordar de ella.

[ríe]

plutarco: uy, qué carita, juan.

te ves fatal.

juan: no dormí bien.

plutarco: ya sé, te está

quitando el sueño tu proyectito

fantasma.

el proyecto más comentado de

grupo imperio y del que nadie ha

visto nada.

juan: en cambio tú,

te sacas un proyecto como por

arte de magia.

así de la manga.

plutarco: ya ves, tengo mis

talentos.

juan: ¿se puede saber cómo es

que desarrollaste un proyecto

de la noche a la mañana?

digo, tu área son las finanzas.

¿de dónde sacaste tanta

experiencia para hacer esto?

plutarco: más que nada me basé

en la tesis universitaria de mi

querida esposa.

¿satisfecho?

juan: hace años, lo digo con

todo respeto a tu esposa.

pero hace años no se hablaba de

eco turismo.

es algo mucho más reciente,

¿no crees?

plutarco: ajusté la tesis con

algunas ideas mías.

¿qué?

¿te da coraje que yo sí haya

hecho algo y tú nada?

juan: no, más bien se me hace

que todo te está saliendo muy

provechoso, para ti es muy fácil

y no me encaja que sea tan

fácil.

plutarco: ya te va a encajar

cuando presente mi proyecto

y veas lo extraordinario

que es.

te vas a ir de espaldas, mano.

juan: achís.

¿esos zapatos qué o qué?

¿qué escondían? no entiendo

nada.

santiago: ¿esos zapatos?

¿qué, no te acuerdas de tus

palabras, "bro"?

nando: "el día que yo sufra por

una vieja, me pongo falda y

tacones, papá".

santiago: te debemos la falda,

la blusa y las pantis, mamacita.

nando: te vas a ver chulísima.

caballona.

pero un viejorrononón.

juan: para que lo sepan,

yo no estoy sufriendo

por helena.

ni por ninguna mujer.

santiago: ¿ah no?

nando: si no estuvieras

sufriendo ni por helena

ni por ninguna mujer,

ya habrías tomado la decisión

correcta.

y ya no habríamos quedado...

¿con qué nos habríamos quedado?

con el proyecto de helena.

¿tú tienes el proyecto de

helena?

santiago: ¿yo?

nando: yo no lo tengo.

ninguno lo tiene, ¿y por qué?

porque estás sufriendo por una

vieja, compadre.

[hablan a la vez]

[teléfono]

marcela: ay, señora ramos,

buenos días. ¿gusta un cafecito?

antonia: ay, buenos días,

marcela, gracias, si me haces

el favor pero sin azúcar.

aquí traigo un sustituto.

marcela: claro.

>> doña antonia, qué gustazo.

si busca a su esposo,

debe estar en su oficina,

¿la acompaño?

antonia: no, querida, muchas

gracias, a lo mejor tú todavía

no lo sabes porque se decidió

ayer, pero a partir de hoy

voy a integrarme a trabajar

a grupo imperio.

>> ¡qué notición!

no me queda más que darle la

bienvenida a su propia empresa.

[ambas ríen]

juan: tengo una llamada.

[celular]

santiago: ¡nando!

juan: lo que pasa es que...

ahora sí, ¿qué?

santiago: espera.

nando: a ver, ¿quién?

santiago: mira quién es, mira.

nando: ¿qué dice aquí? "helena".

ándale, ¿no le vas a contestar

a tu novia?

juan: ustedes saben

perfectamente que yo acepté

sacar adelante este proyecto

para salvar nuestros puestos.

está bien, les debo una disculpa

por todo.

ustedes son mis hermanos,

en serio.

santiago: no te preocupes,

todo está olvidado.

nando: claro que no, ¿cómo lo

vamos a olvidar?

ya, olvidado.

vamos a echarle un ojo al

proyecto ese de tu ex.

santiago: ¿ex?

nando: ex, ya pasó, ¿no?

juan: ¿qué húbole? ahí está.

el proyecto ahí está.

¿eh?

¿qué pasó? ahí está.

y yo lo siento mucho,

pero este proyecto no lo vamos

a ver nunca.

[música]

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