null: nullpx
Cargando Video...

Por Ella Soy Eva Capítulo 87

Univision13 Dic 2019 – 12:00 AM EST

Comparte

locutor: televisa presenta...

rebeca: si te pedí que vinieras

es porque no puedo esperar

hasta el lunes a hablar

en la empresa,

sería demasiado riesgoso.

fernando: ajá.

entonces, ¿qué quieres?

desembucha, ¿qué quieres,

rebequita?

rebeca: tú sabes, que yo sé,

que tienes problemillas

económicos.

por eso quiero proponerte

un negocito que tiene que ver

con grupo imperio.

fernando: ¿un negocito?

¿y ese negocito es derechito

o chuequito?

mimí: buenos días, alegría por

la mañana, ¿se puede, mi hijo?

ah, pues, ya pude, ¿verdad?

juan carlos: no gri--¿por qué

gritas, hombre?

no gritas,

da vuelta el cuarto,

duele la cabeza.

entérate, cierra la cortina,

hombre, pues, molesta la luz.

mimí: pues, sí, eso solo tiene

un nombre y se llama cruda,

pero mira, nada mejor para eso

que un caldito de camarón

estilo sinaloense, bien picoso,

y una chela bien fría.

juan carlos: ¿qué horas son?

mimí: ay, ya es mediodía.

te dejé dormir hasta ahorita

a ver si así se te pasaba

la borrachera.

¿dormiste bien?

juan carlos: ¿eh? ah...

no, no, estuve--estuve pensando

todo el tiempo qué hacer

con eva

y efectivamente no, no puedo

deshacerme de ella.

incluso aunque le diga

la verdad a helena.

mimí: pues, cosa que no va

a suceder.

al menos, no pronto, ¿verdad?

juan carlos: es que antes, no--

es que antes de eso

tengo que estar seguro de algo

porque si no,

no tiene ningún caso.

mimí: pues, sí.

mira, qué rico.

juan carlos: no, qué asco.

¿cómo? qué asco, eso no,

ahorita no, hombre.

mimí: ¿no quieres?

ni modo.

juan carlos: gracias.

mimí: eh... pues,

¿eso sí, verdad?

juan carlos: no, puaj.

fernando: es que...

es que--es que pues,

¿robar, rebequita?

¿y luego robarle

al grupo imperio?

pues, el grupo imperio

me ha dado de comer muchos años

a mí, a mi flaca, a mis hijos.

la jenny, la ves flaquita--

rebeca: a ver, ¿qué te pasa?

nadie habló del término robar.

yo no soy amante de lo ajeno,

así que sería incapaz

de quedarme con algo

que no fuera mío, no me ofendas.

fernando: ah, no, entonces,

pues, entonces, explícate,

rebequita.

o sé clara o encuérate,

pero que pase algo.

rebeca: a ver, ponme atención.

fernando: a ver, sí.

rebeca: se trata simplemente

de darle trámite

a los pagos de un proveedor

que presta un servicio

a la empresa.

fernando: ajá, ¿y ese proveedor

es conocido tuyo, no?

rebeca: para nada, cholito.

para que veas que hay confianza,

ese proveedor

lo puedes conseguir tú.

te pones de acuerdo con alguno

de tus amigotes del fútbol y ya.

le das una pequeña comisión,

qué listo.

fernando: ajá.

¿y tú qué ganas con eso,

rebequita?

rebeca: pues, mi bono

correspondiente.

tanto tú como yo nos merecemos

un estímulo por tanto

que le hemos dado a la empresa.

¿estás de acuerdo, no?

fernando: pues...

pues...

claudia: era muy guapo su hijo,

pero mi hermano es más.

quiero saber más del tal

juan carlos caballero,

ni mi hermano, ni yo,

lo conocimos.

cuando mi papá iba a visitarnos

a puebla

siempre nos lo presumía,

por eso siempre tuvimos

curiosidad.

dígame, ¿cómo era?

eugenia: a una madre

no le puedes pedir la opinión

de un hijo

porque jamás será objetiva.

para mí, juan carlos...

era todo.

claudia: mi papá nunca

quiso que nosotros

lo conociéramos,

a mí me hubiera gustado mucho,

pero mi hermano le tenía

mucho coraje.

mi papá siempre lo ponía

de ejemplo.

modesto: claudia, no sé

de qué estén hablando,

pero, por favor,

evita comentar con mi mujer

cualquier cosa

sobre juan carlos.

claudia: pues, solo quería

saber si...

modesto: claudia,

prepara tus cosas,

te voy a ir a dejar a casa

de tu mamá a puebla.

claudia: no, no, no, papá,

por favor.

no, no, no, te lo suplico,

quiero quedarme aquí,

no quiero regresar.

modesto: no está a discusión,

empaca.

nos vamos.

claudia: señora, por favor,

ayúdeme.

no quiero irme,

no quiero regresarme,

se los ruego de todo corazón.

ni siquiera va a darse cuenta

que estoy aquí, por favor.

por favor, por favor,

por favor, déjeme quedarse, ¿sí?

rebeca: perdón que te lo diga,

pero no es posible

que a tu mujer,

que no lleva ni tres meses

en tu puesto...

porque te recuerdo que

prácticamente tiene tu puesto,

le hayan dado un bono así

de buenas a primeras.

y tú, que llevas tanto

partiéndote el lomo,

ni una méndiga condición.

fernando: sí, sí, no, este...

no, a mí, a mí también eso como

que me--como que me pone mal,

eh, pero, o sea,

¿la flaca no saldría embarrada

en esto, a ver, rebequita?

rebeca: claro que no,

ella ni vela tiene

en este entierro.

en el peor de los casos

el que puede salir raspado

es plutarco,

pero despreocúpate porque eso

no va a suceder.

por el volumen de dinero

que se maneja en la empresa,

nadie se va a dar cuenta.

[música]

[música]

mimí: y cómo ve ahorita, maxine,

luego nos vemos por allá.

ándele, le mando un beso.

híjole, si no fuera

por mi blackberry,

no podría comunicarme

con toda la plebada.

adriano: bueno, ¿para quién

son esos besitos telefónicos?

[ríe]

mimí: mi lic,

no me esperaba verlo por aquí.

adriano: es que vine a ver

a su prima para...

darle una sorpresa.

mimí: ah...

adriano: ¿está ella?

mimí: eh, sí,

pero en el quinto sueño.

es que se metió

tremenda desvelada,

lo más seguro es que se pase

todo el día en cama.

qué pena con usted, lic.

adriano: [ríe]

no, entonces, no la moleste,

por favor.

solo dele estas flores

que palidecen ante la belleza

de eva maría.

cuando despierte...

dígale que se las traje,

por favor.

mimí: ay, mi lic,

ay, qué detallazo.

a una la conquistan con palabras

bonitas, perfumes, flores.

qué galante es usted,

todo un caballero

como los de antes.

adriano: espero que su prima

piense lo mismo.

con permiso.

mimí: oiga, sí, sí, sí, sí,

piensa lo mismo,

yo estoy segura.

aunque, la verdad,

todavía no me cuenta nada

de aquella velada

que tuvo con usted, oiga.

adriano: bueno,

sus motivos tendrá, ¿sabe?

eva maría es muy discreta

y no tiene por qué

andar contando intimidades,

bye.

eva maría: ay, entonces,

¿helenita no está?

lidia: no, doña eva,

se fueron desde muy temprano

a la escuela de lalito

a un festival de no sé qué.

iba con doña silvia

y con don plutarco.

eva maría: ay, gracias.

yo los alcanzo, gracias.

lidia: sí, doña eva, pero

no quiere que le diga que...

mimí: oiga, pero es que yo

no lo digo por eso,

pero es que mi primita y yo

somos así como que intimísimas,

por eso es que se me hace raro

que, pues, que todavía no me

haya contado nada.

es que nosotras nos contamos

todo.

somos como hermanas,

entre mujeres, usted sabe,

que nos contamos todo.

adriano: a--a lo mejor

es porque le--le da pena.

mimí: ¿le da pena? ¿usted cree?

adriano: claro, pena de contar

algo tan--tan íntimo, ¿sabe?

mimí: no, qué va.

más bien pena porque a lo mejor

fue algo...

¿cómo le diré?

algo que no es digno

de contarse.

adriano: [ríe]

digno de contarse...

con permiso.

mimí: ¿no me va a contar?

no sea así, mi lic,

no le digo a nadie.

adriano: créame que si hubiera

un registro histórico del amor,

una noche tan maravillosa

como esa,

sería de las primeras

en escribirse.

en esos anales de la historia...

mimí: ¿tan bonito fue?

adriano: más que bonito,

fue la noche más hermosa que

he tenido en mi vida, la mejor.

mimí: ¿de verdad?

adriano: sí.

mimí: ¿a poco más que una

de esas noches que ha tenido

con esas morrillas,

esas universitarias

que le gustan a usted?

adriano: lejos, lejos.

mimí: ¿sí? ¿a poco, de verdad?

adriano: de verdad.

mimí: ¿sí? ¿y qué más?

adriano: nada se compara, nada,

nada se compara a estar

con ella.

todo un mujerón con experiencia.

¿sabe?

cada día la amo más.

mimí: ¿sí?

adriano: y todo...

todo por esa noche.

mimí: ¿y todo por esa nochecita

de picorete y apapacho?

adriano: es que no fue una

nochecita cualquiera, mimí.

mimí: ¿no?

adriano: fue la mejor

que he tenido en mi vida,

es una fecha memorable.

si ya estaba enamorado de eva,

con esto acabé de perder

la cabeza.

y--y ya no me haga contar más,

por favor,

porque son cosas muy íntimas,

muy personales.

mimí: no, no,

usted con confianza, mire,

de cosas sé como yo de ella,

y yo soy toda oídos.

¿qué más? ¿qué más? ¡cuénteme!

¿así que lo trae loquito,

loquito, loquito, loquito?

adriano: mire, no, no, ya, mimí,

no sea metiche, por favor.

le encargo que...

que le dé las flores a su prima,

por favor y...

esto es para usted.

mimí: ay, gracias.

adriano: con permiso.

mimí, usted...

mimí: ¿eh?

adriano: con permiso.

mimí: ay...

mi panchón machote.

ay, si tú supieras,

si tú supieras.

helena: qué increíble, muy bien.

silvia: qué bonito.

helena: felicidades,

está muy bonito.

silvia: ojalá les pongan 10.

plutarco: sigan así.

silvia: hola, lalito.

helena: hola, mi amor.

te quedó increíble tu proyecto.

lalito: si quieren,

se los enseño.

helena: sí, pero ¿qué pasó?

pues, cuando llegamos

venías muy bien y ahorita,

¿por qué tienes esa carita?

¿qué pasó?

lalito: ¿ya vieron ese de allá?

pero el de ella sí es un volcán

de verdad y el mío, no.

helena: bueno, pues,

tu compañerita hizo un trabajo

muy bueno

y lo correcto es reconocerlo,

pero yo estoy segura

de que tú también trabajaste

muy duro, mi amor.

lalito: pero yo quería

que el mío hiciera explosión.

helena: pero no te vayas

a desanimar por eso.

sí entiendo cómo te sientes,

pero tú hiciste tu trabajo

con mucha dedicación

y yo quiero que estés

muy orgulloso de eso

porque yo estoy muy orgullosa

de ti, ¿de acuerdo?

lalito: ajá.

helena: ahora, si te gustaría

mejorar más todavía tu proyecto,

la próxima vez

podemos buscar alguien

que te enseñe a hacer

lo que tú quieres, ¿te late?

lalito: sí.

helena: bueno.

plutarco: ¿nos dejarían un

ratito a solas, por favor?

tengo que platicar aquí,

de hombre a hombre,

con mi amigo.

silvia: bueno.

helena: va, ahora nos vemos.

plutarco: a ver, lalo,

¿quieres ganarte el primer lugar

con tu proyecto, sí o no?

lalito: sí, pero ella lo hizo

mejor que yo, ¿no?

plutarco: tienes que aprender

que siempre hay maneras

de dejar fuera de la jugada

a un rival.

bueno, siempre y cuando

seas valiente

y estés dispuesto a todo.

lalito: soy valiente,

¿qué tengo que hacer?

plutarco: lo primero es

nunca dejarte ganar

por una mujer,

tú ya eres todo un hombrecito.

me lo demostraste aquella vez

que le pusiste el ojo morado

al hijo del capataz aquel,

¿te acuerdas?

lalito: sí, pero a poco

le voy a pegar a ella,

mi mamá dice

que no le debo pegar

a ninguna mujer.

plutarco: no, claro que no,

eso no es de caballeros,

pero sí le vas a dejar

muy claro

que aquí el que manda eres tú.

y como siempre hay que

aprovechar las oportunidades...

yo te voy a decir qué es

lo que tienes que hacer.

mira...

ahora que no hay nadie,

lo que voy a hacer es ir...

[murmulla]

helena: ay, plutarco es un amor.

ve, ya hasta hizo sonreír

a lalito,

quién sabe qué le dijo.

silvia: no cabe duda

que a mi nieto

le hace falta estar cerca

de un hombre bueno,

que le tenga paciencia,

que sea lo más cercano

a una figura paterna,

como don plutarco.

helena: sí,

así pensé que pasaría con juan.

me acuerdo como si fuera

ayer cuando--

una vez que los encontré

a él y a lalito

jugando en su cuarto,

que se les cayó la malteada,

las palomitas,

estaban muertos de risa

y ahí echándose la culpa.

silvia: ay, hijita,

no me lo tomes a mal,

pero fíjate que el otro día

me acordé de eso

y para mí que juan se metía

al cuarto del niño

nada más por el interés

en la computadora,

no tanto porque quisiera

jugar con mi nieto.

helena: no te entiendo,

¿por qué dices eso?

silvia: porque una vez

lo encontré en el cuarto

de lalo

con la computadora prendida,

como buscando algo.

y cuando yo entré,

que se sorprende cuando me ve,

pero dijo:

"estoy checando mi correo".

en ese entonces, pues,

a mí no me pareció raro,

pero ahora ya no estoy

tan segura de nada.

helena: entre más sé de él,

más me decepciona.

ay, lo peor es que siempre

hay algo que me lo recuerda.

silvia: ay, no.

helena: bueno, ahora mi presente

es plutarco

y cada vez estoy más segura

de que casarme con él

es lo mejor para mí

y para mi hijo también, ¿no?

silvia: sí.

[música]

lalito: y según mi proyecto,

así fue como comenzó el final

de esa era,

donde los reyes eran

los dinosaurios.

plutarco: muy bien.

helena: está increíble.

>> por acá, por favor.

permiso.

helena: funcionó tan bonito.

plutarco: ¿ya viste?

con dedicación

y sin desesperarte,

sí se podía mejorar

tu experimento, ¿no?

lalito: sí.

plutarco: prepárate,

porque ahí vienen otros papás

que quieren ver este portento

de volcán.

helena: felicidades, mi amor,

muy bien.

ah, ¿y sabes qué?

ahí también había uno...

>> no, no funciona.

>> ahorita lo checamos,

no te preocupes.

>> pero estaba bien.

>> arréglalo y ahorita venimos

contigo, ¿sí?

>> lo revisamos,

no te preocupes.

>> estaba bien.

>> mi vida, ven, regresa.

silvia: doña eva, qué gusto.

eva maría: ay...

silvia: ay, mi nieto

se va a poner muy contento

de que haya venido a verlo.

eva maría: es que ayer lalito

me contó, ¿verdad?

y no me quise perder el trabajo

de la criatura, bueno,

criaturo porque es hombrecito.

ambas: [ríen]

eva maría: ay, ¿aunque sabe qué?

ando peladita con ustedes

porque anoche me tomé

unas copitas de más, ¿verdad?

y, pues, quiero disculparme

si es que estuve

de impertinente,

que lo más seguro es que sí.

silvia: no, ni se apure

porque no pasó nada.

lo importante es que vino

a acompañar a mi nieto

y usted sabe que para nosotros

es usted como de la familia,

siempre será bienvenida.

eva maría: gracias.

oye, ¿dónde están hele y lalito?

silvia: allá están los tres.

eva maría: ah...

gracias.

helena: muchas gracias

por ayudarle a lalito,

no tenía idea que tú supieras

sobre proyectos y estas cosas.

plutarco: es algo sencillo que

aprendí en la secundaria, creo.

la ciencia no era mi fuerte,

pero me acordé

del procedimiento,

le di un empujoncito

y lo demás lo hizo lalo solito.

yo sé lo que te digo, helena,

este niño tiene mucho talento.

helena: sí, qué precioso.

eva maría: helenita, ¿cómo está?

helena: eva, no la esperaba,

qué sorpresa.

eva maría: ¿cómo le fue

a mi campeonazo de la ciencia?

mi einstein mexicano

de los miniplebes.

helena: [ríe]

lalito: bien, plutarco me ayudó,

¿verdad?

plutarco: claro.

¿qué tal, eva?

eva maría: ay, aquí está usted,

¿cómo le va?

plutarco: vente, hijo,

vamos a festejar,

pero con un refresco.

¡venga!

helena: lalito anda

tan emocionado

con esto de los proyectos y...

que no hace mucho caso

que digamos,

pero bueno, no importa.

lo que cuenta

es que esté contento.

eva maría: entiendo.

¿sabe qué? vine a verlo a él,

pero, pues, también a usted.

así que, pues, ¿podemos hablar

un minutito aunque sea,

por favor?

lucía: es la inauguración

de una tienda muy nice,

acá por polanco.

y, bueno, como yo sé que a ti

te gusta mucho la onda fashion

pensé, pues,

¿por qué no me acompañas, no?

¿sí?

renato: no, es que--es que no

tengo muchas ganas de salir hoy.

tengo cosas que hacer, eh,

y no sé si tenga tiempo.

además...

lucía: ay, ándale,

ándale, no seas así, mira,

es un ratito nada más, ¿no?

además, si tienes mucho

que hacer, pues--pues,

yo puedo, si quieres,

más tarde acompañarte a hacerlo.

renato: no, no, no, no,

cómo crees, es día de descanso,

no te voy a poner a trabajar

aquí en mi casa,

¿estás de acuerdo?

lucía: ¿por qué no?

si estamos juntos, pues,

no tiene nada de malo

que yo te ayude.

eva maría: entonces, ¿de plano

sí se va a casar con él?

helena: claro, claro que sí.

él es un gran hombre,

se lo he dicho.

quiere mucho a mi hijo,

nos protege a los dos

y yo estoy segura que puede ser

un gran padre también.

eva maría: ay, pues,

si está segura de todo eso,

pues, entonces, nada más

le pido que me diga

lo más importante y ya.

helena: ¿qué, eva?

¿qué es lo más import--?

¿qué quiere saber?

a ver, ¿qué?

eva maría: ¿está enamorada

de él?

¿usted lo ama desde el fondo

de su corazón?

¿lo ama?

renato: mira, mejor te acompaño

un ratito a tu evento,

pero me regreso temprano

y así termino mis cosas

también, ¿sale?

lucía: ¡sale, va!

sí, yo sabía que no me ibas

a quedar mal.

sí, sí, te espero aquí, sí, bye.

¡dijo que sí! dijo que--

¿qué me voy a poner?

¿qué me voy a poner?

¿qué me voy a poner? ¡ay!

¿qué me voy a poner?

[teléfono]

renato: ¿eres tú?

¿vas a empezar con tus mensajes

otra vez?

helena: sí, sí, por eso

me voy a casar con él, eva.

porque--porque yo sí...

sí, amo a plutarco.

eva maría: ay,

¿está segura que ama a plutarco?

¿en serio se olvidó ya

de juan carlos?

¿ya no siente nada por él?

helena: no sé por qué

insiste en hablar

de ese hombre, eva.

yo ya no--no pienso

en juan carlos caballero,

ya entiéndamelo de una vez.

él no es más que una parte

de mi pasado

y mi presente es únicamente

plutarco.

juan no hizo más que lastimarme,

pero lo que más rabia me da

es que, aun estando muerto,

ese hombre me siga...

me siga causando dolor.

eva maría: ay, pero

¿por qué dice eso?

no entiendo.

helena: le voy a contar algo,

algo muy personal.

cuando yo estuve

en el hospital,

que me operaron,

mi mente me, no sé, me jugó--

me jugó una broma,

una mala pasada.

yo creí ver a juan.

ahí, junto a mí.

y esa alucinación

me hizo más daño

del que usted se pueda imaginar.

eva maría: ay, qué barbaridad.

oiga, ¿y lo vio cómo?

así como si estuviera vivo

o como fantasma

o dentro de usted.

¿o cómo?

helena: no, así, así, como...

parecía completamente real.

así.

claro que ahora lo pienso

y me da mucho coraje

haber creído

aunque sea por un momento

que eso era verdad.

no... es que, qué estupidez.

eva maría: oye,

por pura curiosidad, nada más.

¿se ha preguntado

qué pasaría si eso

que se alucinó usted

fuera verdad?

quiero decir,

¿qué le diría a ese hombre

en caso de que estuviera vivo,

por ejemplo?

[música]

[música]

fernando: híjole, rebequita,

pues, lo que pasa es que a mí

nunca me han gustado

los enjuagues como, este,

chuecos, rebequita.

rebeca: uy, yo te creía

más machito, fernando.

pensé que estabas harto

de ser pisoteado y sobajado

por el bajón que te dieron.

ahora la proveedora

de tu familia

es tu mujer y no tú.

pero si no te late,

lo entiendo, eh.

fernando: no, no, no.

dame un tiempito pa' pensar.

y dame chance de verlo.

rebeca: mira, si aceptas,

te podrías llevar mucha lana.

mucho más de lo que

le dieron a marcela

en su comisión.

pero si te da no sé qué,

pues, le digo a alguien más

y ya, se acabó, no pasa na--

fernando: no, vea, no.

te estoy diciendo

que me des chance de pensar.

ya, sí.

no, sí, sí, rebequita.

sí, la verdad, yo,

ya me cayó gordo

que la flaca gane más que yo.

no, sí, lo que quieras, sí.

le entramos.

le entramos.

rebeca: [ríe] perfecto.

ya decía yo que eras

un hombre inteligente.

te llevas de calla

al pazguato de santiago.

por eso te ofrecí el business

a ti y no a él.

fernando: órale.

rebeca: nos va a ir

de maravilla.

socio.

fernando: socios.

rebeca: [ríe]

helena: si yo

tuviera enfrente de mí a juan,

le diría...

que es demasiado tarde.

que ya, que aun así,

aunque regresara de su tumba,

nada, nada cambiaría

entre nosotros ya

porque a quien yo amo ahora

es a plutarco.

eso, eso le diría yo.

eva maría: ay, qué duro

escuchar eso.

es que yo sé que lo de ustedes

fue un amor tan grande, verdad,

que yo no creo que se

pueda olvidar así de la noche

a la mañana.

helena: ay, eva, por favor.

usted ni siquiera lo conoció.

no sé qué puede opinar

sobre el amor

que yo le pude haber tenido

a ese hombre.

eh.

mire, esta es la única vez

que voy a mencionar

esa alucinación.

yo no quiero

que nadie más lo sepa.

y le pido,

ya no me vuelva a preguntar nada

que tenga que ver con él.

por favor.

eva: es que, mire,

yo quiero que sepa que juan ca--

helena: eva.

respete que yo

no quiero oír más de juan.

también está muerto.

está enterrado.

¿sí me entiende?

eva: sí, pero es que--

helena: eva.

así como yo

estoy dejando el pasado atrás,

usted debería de hacer lo mismo.

ya, olvídese

de su difunto esposo,

de belisario.

disfrute el presente

con don adriano.

si quiere seguir viviendo,

esa es la única salida que hay.

bravo.

todos: [aplauden]

maestra: y el primer lugar

de segundo año

es para el proyecto

de lalito moreno.

todos: [vitorean]

helena: felicidades.

el primer lugar.

a ver, una foto.

ahí, ahí.

pónganse ahí.

espérame, espérame.

déjame mover de acá.

vale, ahí está.

plutarco: ahí va.

helena: una, dos... eso.

maestra: sigan disfrutando

de este día

y gracias por acompañarnos.

helena: [aplaude] bravo.

gracias.

mi amor, felicidades.

mi vida, mi vida.

¿a ver tu medalla?

está increíble.

está padrísimo.

estoy tan orgullosa de ti.

silvia: qué grande.

helena: hiciste gran trabajo.

lalito: pero plutarco me ayu--

plutarco: [ríe]

este niño es demasiado modesto.

mérito suyo.

yo lo único que hice fue--

fue darle un par de consejos

y animarlo

a que se esforzara más,

eso es todo.

silvia: voy a comprar algo

para festejar.

helena: sí, vale.

plutarco: eso es lo que hace

la familia, ¿no?

helena: sí.

sí, te agradezco todo

lo que estás haciendo

por mi hijo.

maestra: señora moreno.

¿me permite unos minutos,

por favor?

helena: sí, claro.

ahora nos vemos.

plutarco: bye.

lalito: sentí feo

por haber hecho trampa.

plutarco: tal vez sea

la primera, pero te aseguro

que no va a ser la última vez.

así que quita esa cara.

porque a veces,

en la vida hay que hacer

un poco de trampa

para poder ganar.

¿o qué?

¿no te gustó tu medalla?

lalito: sí, pero...

plutarco: nada de peros.

disfrútala y prométeme

que no se lo vas a contar

a nadie porque ya sabes

cómo son las mujeres.

tu mamá

se enojaría mucho contigo

si se enterara

de lo que hiciste.

lalito: mi mamá dice

que no debemos hacer trampa.

plutarco: pero como ya

vamos a ser una familia,

este será nuestro primer secreto

como padre e hijo.

¿va?

lalito: va.

[música]

helena: por un momento pensé

que solamente yo había notado

el cambio.

pero, entonces, ¿usted también

lo ve mejor, maestra?

maestra: sí, señora.

podría decirle que,

prácticamente,

lalito ha vuelto a ser

el mismo niño despierto,

atento y de buena conducta

que era antes.

helena: ah, pues, no sabe

qué peso me quita de encima,

de verdad.

maestra: ya no he vuelto

a tener un solo problema con él.

va muy bien en calificaciones.

y volvió a jugar como siempre

con sus compañeros.

para mí está claro

que el niño se siente estable.

otra vez.

helena: eso es

lo más importante.

que él esté bien,

porque eso es lo menos

que yo quiero, maestra.

que pase lo que pase,

mi hijo sea feliz.

hombres: [murmuran y ríen]

eva maría: ay.

hijo de su repipín chamaco.

¿que no sabe respetar una mujer?

les hago una pregunta.

¿tienen esposa?

¿tienen hijas?

¿tienen hermanas?

¿les gustaría que les dijeran

semejantes barbaridades?

hombre 1: pues que son piropos,

mi reinita.

es pa' que se alegre.

no pa' que se enoje.

eva maría: no sea marrano.

va con la boca cerrada

para empezar, verdad.

¿y sabe qué?

no son piropos.

son vulgaridades y corrientadas.

y sépanse que ni nos gustan,

ni nos halagan.

hombre 2: pues, mire.

¿quién le manda a estar

tan guapota y tan grandota,

mamacita?

no a estar tan... uy, uy, uy.

[ríe] ¿verdad?

eva maría: ay, ¿quién les manda

a ustedes a estar más feos

que pegarle a cristo, verdad?

mírense.

que a las mujeres

se las tiene que respetar.

para que vean

que no estoy manca,

que me puedo defender, ¿verdad?

hombre 2: ya, deje.

hombre 1: vieja loca.

eva maría: quiero que sepan

una cosa.

a mí no me gusta la violencia.

la verdad.

pero la próxima vez

que me falten el respeto,

vengo, les doy unas puñeteadas

y en una de esas

hasta les vuelo los dientes.

¿cómo ven?

hombre 1: ya, señorita,

perdónenos la vida.

eva maría: bueno.

si me entero que vuelven

a molestar

a una mujercita bella, frágil

y pequeña como yo,

vengo y los ajusticio

personalmente.

¿de acuerdo?

órale, pues, ya.

ah, no, no, perdón.

¿están comiendo, verdad?

ay, que les aproveche.

hombre 1: sí.

eva maría: ándenle.

hombre 2: te lo dije, ¿ya ves?

hombre 1: ya, que te lo dije...

hombre 2: ya hasta

se nos enfrió el taco.

hombre 1: ahí andas,

siempre con tus cuentos.

helena: me encanta

que le entra mucha luz.

y que tenga la vista al parque.

yo creo que este es el que más,

más me ha gustado.

lalito: es el más padre.

helena: ¿verdad?

lalito: ajá.

oye, abuela,

¿ya viste las habitaciones?

silvia: no.

lalito: ¿te las enseño?

silvia: bueno.

helena: [ríe]

corredor: como verán,

además de tener cámaras

tiene un family room.

el cual pueden aprovechar

para que juegue el niño.

o bien para que su esposo

y usted vean alguna película.

plutarco: ajá.

helena: mm, hay una confusión.

el señor no es--

plutarco: no es necesario

entrar en detalles personales,

mi amor. estamos aquí

por el departamento.

lo importante es saber

si te gusta o no.

eso es todo.

helena: ajá.

corredor: yo les aconsejo

que si están interesados,

cerremos el trato de una vez.

para que lo aseguren.

salgo un momento y regreso.

con permiso.

helena: gracias.

¿y por qué

dejaste que creyera

que estamos casados?

plutarco: no falta mucho

para que seas mi esposa,

mi amor.

es solo

un corredor de inmuebles.

¿qué tiene de malo

que no lo haya aclarado?

helena: que no me gustan

los malos entendidos,

eso es todo.

plutarco: el departamento

está bien.

pero piensa si de verdad

vale la pena que se cambien

por tan poco tiempo.

o si no será mejor

esperar a que nos casemos

y haces una sola mudanza.

helena: gracias, plutarco,

pero mientras llega la boda

yo prefiero rentar este.

el otro departamento

ya nos queda muy chico

y yo quiero que lalito

tenga su cuarto grande

y sobre todo

que mi mamá esté muy cómoda.

plutarco: claro, yo entiendo.

si es por darle el gusto

a tu mamá, me parece muy bien,

mi amor.

silvia: muchas gracias.

helena: ¿te gustó, mi amor?

lalito: está bien padre.

helena: mm, sí.

está grandísimo, ¿no?

lalito: ajá.

corredor: ¿ya tomaron

una decisión?

helena: sí.

sí.

me quedo con el departamento.

corredor: muy bien,

los felicito.

si quieren,

iniciamos los trámites

de una vez.

¿a nombre de quién

hacemos el contrato?

helena: yo voy a ser la titular.

y el licenciado ramos arrieta,

que es mi prometido,

no mi esposo,

él va a ser mi aval.

¿verdad, plutarco?

plutarco: como tú prefieras,

mi amor.

helena: bien padre, ¿verdad?

uy, imagínate

todo lo que le vamos a poner.

fernando: ya.

llegué.

¿cómo está la esposa

más linda del planeta?

marcela: bien, trabajando

aquí en lo de mi tesis.

fernando: ¿y los chamacos,

flaquita?

¿dónde andan?

[ríe]

marcela: le di permiso

a jennifer para que saliera

con daniel

y a kevin con unos amigos.

¿y tú?

¿te pasó

un camión por encima o--

fernando: no.

marcela: ¿por qué

de tan buen humor?

fernando: pues ganamos

en el fut, flaquita.

y luego fui a dar

una vuelta por ahí y me fue...

¿cómo me fue, flaquita?

requetebien.

así es que,

perdóname por mi mal genio,

flaca.

¿sí?

y, este, ¿cómo se llama?

y ya que estamos solitos acá

deberíamos de aprovechar, ¿no?

ándale.

marcela: me da gusto

que estés más tranquilo,

pero deberíamos

hablar al respecto, fer.

yo solo quiero que sepas

que todo lo que he hecho

ha sido pensando en el bienestar

de nuestra familia.

fernando: ey, sí.

no, no, ahorita no vamos

a discutir sobre eso, flaquita.

fíjate.

estoy seguro

de que a partir de ahora,

todo va a volver

a la normalidad, flaca.

marcela: no te entiendo.

¿a qué te refieres?

fernando: tú déjate llevar,

flaquita.

ven, no te voy a manchar,

no te voy a manchar.

a ver, ¿quién la quiere?

¿quién quiere a su flaca?

pues su flaco.

déjate llevar.

no te mancho, no te mancho.

[música]

[música]

plutarco: quiero que sepan

que pasé

un día maravilloso con ustedes.

lalito, gracias por invitarme

a tu escuela.

lalito: de nada, buenas noches.

plutarco: buenas noches,

mi amor.

helena: adiós.

muchas gracias.

plutarco: de nada.

helena: lalito.

mi amor.

hola, ma.

pensé que ya te habías dormido.

silvia: no.

es que quiero decirte

que siento que don plutarco

tiene razón en eso de que,

viste, esperar antes de hacer

los tramites para rentar

ese departamento nuevo.

helena: a ver,

ven conmigo y siéntate

y dime por qué piensas eso.

silvia: si lo haces por mí,

no tiene ningún caso

que gastes en eso, hija.

helena: ay, mamá, por dios.

silvia: de todas maneras

cuando tú te cases, pues,

yo voy a encontrar la forma

de irme a vivir por mi cuenta.

helena: [suspira]

¿y tú crees

que yo te voy a dejar hacer eso?

por supuesto que no.

silvia: acuérdate que el casado,

casa quiere.

y de veras, no quiero sentir

que vivo de arrimada.

imagínate cuando tú formes

tu nueva familia

con don plutarco.

ponte en mi lugar, hijita.

no seas así.

helena: a ver, ma.

tú nunca jamás

te sientas mal por eso.

eres mi mamá y te adoro.

y lalito y yo somos felices

de que estés a nuestro lado.

y así vamos a estar juntos,

siempre.

los tres.

pase lo que pase.

¿va?

silvia: va.

helena: va.

renato: bueno, lucía, yo, yo

no soy de los que se quedan

en el pasado.

no, yo cuando le doy

la vuelta a la página,

yo veo hacia el futuro

y nada más.

lucía: mm.

renato: ¿qué quieres

que te diga?

lucía: no, no sé.

algo, lo que sea.

cuéntame, lo que sea.

porque, mira.

tú conoces todo

lo que tiene que ver conmigo.

con quién salí, con quién no.

y yo sigo sin saber nada de ti.

[celular]

renato: mira, este...

¿sabes qué?

estoy cansado, lucía,

yo mejor me voy de una vez.

lucía: pero ni siquiera

vas a atender tu mensaje.

renato: no, bueno,

es que es de mi familia.

no, no urge.

lucía: no, al contrario.

sí urge.

¿qué tal si es algo importante?

es tu familia.

renato: eh, prefiero hablarle

a mi mamá

ahora llegando a la casa, eh.

me voy, me voy.

nos vemos, nos vemos el lunes.

lucía: sí, bueno.

bueno, que te vaya bien.

te cuidas, eh.

ay.

aunque sea así de rejego,

me encantas, condenadote.

[suspira]

[llaman a la puerta]

mimí: ¿se puede?

juan carlos: pues ya se pudo,

¿no?

mimí: ah, pues, sí, da.

¿tú que tienes, mi cielo?

desde que llegaste

andas callado, encerrado aquí.

así como ido.

y el del 3f

ha estado llame, llame

y no le has querido contestar.

y a mí me tienes

muy mortificada.

juan carlos: estoy muy triste

por lo de helena, la verdad.

mimí: entonces, de nada sirvió

todo lo que hablamos.

y la tremenda guarapeta

que te pusiste.

juan carlos: es que

hay momentos en que creo

que todo es inútil, mimí.

de verdad.

mimí: oiga, ni aguantas nada tú,

de verdad.

veme a mí.

tan campante, mira, risa y risa,

baile, baile, con todo de que

lipo, ni me fuman,

ni me pelan, ni nada.

si amas a helena,

tienes que apechugar,

aprieta, mi hijo.

juan carlos: es que lo tuyo

y lo de adriano es muy distinto.

¿no crees? no, no compares.

mimí: pues, no, eh.

ni tanto.

mira.

tú no quites el dedo del renglón

y apúrate a conseguir

las pruebas de tu inocencia.

claro, también algo

que demuestre que le plagiaron

su proyecto a helenita.

concéntrate en eso.

juan carlos: mira, lo que pasa

es que estuve meditando bien

lo que ha pasado, ¿no?

y lo que debo de hacer.

y créeme,

no me voy a dejar vencer.

no, te juro que voy a luchar

por el amor de helena.

aunque sea

sobre los tacones de eva, ¿no?

y lo primero que voy a hacer

es demostrarle

la clase de tipo

que es plutarco.

mimí: así se habla, mi hijo.

helena: nos vemos.

silvia: mucho, mucho, eh.

adiós, plutarco.

plutarco: hasta luego.

silvia: adiós, mi amor.

helena: bye, ma.

ambas: [murmuran]

helena: yo también ya estoy

lista. pero antes de irnos,

quiero agradecerte mucho

por este fin de semana.

plutarco: es el primero

que pasamos juntos todos.

como la familia

que prácticamente somos.

porque al menos, para mí,

lalito y tú son mi familia.

son lo que siempre

había soñado tener.

helena: [ríe] plutarco.

plutarco: me gusta tanto

verte así.

relajada, contenta.

que me parece que deberías

tomarte más días para que

te repongas por completo.

no quisiera que por volver

pronto al trabajo,

tuvieras una recaída.

helena: no, no.

de verdad no es necesario.

ya me siento superbién.

y además ya necesito

volver al grupo imperio

y atender lo de playa majahua.

yo disfruto mucho mi trabajo.

también me sirve para distraerme

ya de tanto encierro.

plutarco: ¿has considerado

que cuando nos casemos,

vas a tener

muchas más cosas

de que ocuparte?

helena: sí...

sí, supongo que el matrimonio

implica un cambio de vida

a diferentes niveles.

pero ¿por qué me preguntas?

plutarco: porque tal vez resulte

demasiado estrés

hacerte cargo del proyecto

y de nuestro hogar también.

así que, si necesitaras tiempo

o al menos

para organizar nuestra boda,

yo te apoyaría ante adriano,

como siempre.

helena: gracias.

pero yo no creo que haga falta

pedir permiso ni nada parecido.

yo si me organizo,

puedo con ambas cosas.

además,

no nos vamos a casar mañana,

¿o sí?

plutarco: no, claro.

todavía falta algo de tiempo

para que seas mi esposa.

Cargando Playlist...