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Por Ella Soy Eva Capítulo 73

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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[música]

plutarco: mi amor,

¿quieres tomar algo?

helena: no se me antoja nada.

gracias.

yo preferiría ir a otro lugar.

plutarco: sí, claro,

lo que tú quieras.

dime.

helena: y si vamos a--a caminar

a un lugar más tranquilo,

para que podamos platicar

a gusto, estaría bien.

plutarco: te voy a llevar

a un lugar más romántico.

estoy seguro

de que te va a encantar.

santiago: pero ¿ya vienes

para acá o todavía te falta?

angélica: pues apenas estamos

agarrando ambiente

y platicando con la rebeca,

pero pues ¿por qué?

dime, ¿pasa algo?

santiago: estoy muy mal,

angélica.

estoy mal y necesito que vengas.

además aquí están mis papás.

angélica: ¿tus papás?

y ¿eso?

santiago: es que organicé algo

improvisado para presentártelos.

angélica: ¡ay!

mis suegritos lindos

están de visitas.

tú no te preocupes,

salgo para allá ahorita mismo.

amigocha, me urge

que me lleves a mi casa,

pero como vas.

rebeca: ¿se te zafó un tornillo,

angélica?

pide un taxi o vete en metro.

ahorita les voy a armar

un megaescándalo a plutarco

y a esa piraña.

angélica: no seas gacha,

llévame.

rebeca: no.

no voy a permitir

que todos estos años

que le dediqué a ese imbécil

se vayan por el caño

por esa despreciable

madre soltera.

angélica: bájale a tu telenovela

y no vayas a hacer una tarugada.

por fis, llévame a mi casa,

me urge.

rebeca: espérate, chulita.

vete como puedas.

no soy tu chófer.

yo me voy a comer un pollito

con ese par de infelices.

angélica: tú me trajiste,

tú me regresas.

yo no tengo un baro.

a mí me recontra urge

ir a mi casa

para conocer a mis suegros.

no seas egoísta.

rebeca: mira, ¿sabes qué?

ten.

siempre de muerta de hambre

y sin un peso.

toma un taxi y lárgate,

mala amiga.

¿lo ves, babosa?

ya se fueron.

angélica: oye, con veinte pesos

no llego ni a tres cuadras.

dame más lana, no seas coda.

tú ganas un lanón.

por eso no entiendo

por qué tienes que andar

de arrastrada con el licenciado.

¿tanto lo quieres o qué?

rebeca: tú de plano

no has entendido nada

de lo que te he dicho, ¿verdad?

¿tú crees que para una mujer

es suficiente con llegar

a un puesto importante

dentro de una empresa y ya?

para nosotras

siempre hay un límite.

si no eres la señora "de",

no eres nadie.

así que métete eso en la cabeza,

chulita.

angélica: yo más bien

creo que estás resentida

por venir de dónde vienes,

amigocha.

pero se me hace que eso de ser

la señora ramos arrieta,

no se te va a ser.

ándale, vete con más lana

para el taxi.

rebeca: ten y déjame en paz,

naca.

angélica: ahora resulta.

ahora se siente la muy, muy

cuando su mamá

se iba a lavar ajeno

allí en iztapalapa.

qué poca memoria la de esta.

mimí: pero ¿entonces te corrió

tu mamá?

juan carlos: sí, caray.

yo no sé por qué.

estaba como que enojada con eva.

mimí: ah, ¿no será que ya sabe

que eva eres tú?

juan carlos: pues no sé.

pero no lo creo, la verdad,

porque no me dejó ni siquiera

hablar con ella, y no sé

hasta cuándo pueda hacerlo.

mimí: bueno, pues chance

y solamente está alterada

por estar en el hospital

y por el tratamiento.

juan carlos: sí, eso creo.

mimí: ey.

juan carlos: y ¿a ti cómo te fue

en grupo imperio,

que ya no pude verte ahí?

mimí: pues que le confesé

mi amor al machote

en el informe que nos pidió

y luego se lo dije

de mi propia boca.

ojo por ojo, mi hijo.

juan carlos: y ¿para qué, mimí?

mimí: [chista] ¿cómo para qué?

mira, ey, ahora verás.

eso es para que hombre,

mi machote pues se dé cuenta

de que mi corazoncito,

pues, palpita por él.

juan carlos: ¿y?

mimí: ¿cómo que "y"?

pues que gracias a eso,

pues, vaya dejando a eva en paz.

te estoy ayudando, mi hijo.

juan carlos: qué buena idea,

mimí.

muy bien, caray.

mira, si tú lo orillas

a cometer una infidelidad,

así eva se entera

y lo manda por un tubo.

mimí: [chista] ¡ey!

esa es mi idea.

yo lo había pensado antes.

juan carlos: qué brusca eres.

mimí: pues así soy yo,

por eso le declaré mi amor,

mi hijo, si nada más

tengo la pura cara, mi chulo.

juan carlos: bueno, está bien.

y ¿qué te dijo a todo esto?

mimí: ah, pues ahí está lo malo.

dijo que nanay,

que él está enamoradísimo

de eva.

juan carlos: [gime]

mimí: pero mira, muy pocos

se resisten a los encantados

de mimí de rose.

juan carlos: no, ya lo sé.

por eso te digo que de cuates,

nada más de cuates,

me le rompas la abstinencia,

pero de cuates.

mimí: cállate, menso, cállate.

juan carlos: cuates no cuenta.

mimí: cállate, menso.

dame tiempo, ya caerá.

mira aquí.

ya caerá.

plutarco: vas a ver qué bonita

se ve la ciudad desde acá.

helena: ay, sí.

la ciudad se ve hermosísima.

plutarco: no tanto como tú.

te amo, helena.

mi helena.

¿sabes qué?

es la primera vez

que me enamoro de verdad.

helena: ¿cómo?

y ¿la señora antonia qué?

plutarco: me refiero

a que es la primera vez

que me enamoro así,

de esta manera,

con esta intensidad.

lo de antonia, claro,

era un gran amor,

pero nos conocimos

siendo estudiantes,

era otra etapa.

todo era diferente.

¿por qué me miras así, mi amor?

¿no me crees lo que te digo?

helena: sí.

sí, sí, claro que sí te creo.

plutarco: entonces ¿qué te pasa?

helena: pasa que...

en momentos como este

yo me doy cuenta

de que todavía estoy muy...

lastimada por lo de juan y--

plutarco: ¿por qué lo dices?

helena: porque todavía

me cuesta mucho trabajo

creer en ciertas cosas.

bueno, pero tengo confianza

de que a tu lado

voy a sanar por completo

y voy a curar las heridas

que todavía me quedan en el alma

y voy a creer otra vez

en el amor.

contigo sí voy a poder.

plutarco: yo me voy a encargar

de que olvides por completo

a juan carlos.

helena: mejor ya no lo menciones

a él.

y vamos a disfrutar

de este lugar y este momento.

plutarco: eso quiero.

verte sonreír,

que disfrutes la vida.

por eso voy a hacerte

la mujer más feliz del mundo,

helena.

la más feliz.

[música]

angélica: y ¿mis suegritos?

santiago: hace un buen

que se fueron.

estuvieron esperando

toda la tarde,

pero tú preferiste

irte de reven con tu amiga.

angélica: no, no, chiquito.

es que--es que la rebeca

me obligó a acompañarla.

mira,

por esta que yo no quería salir.

santiago: escúchame bien.

ahora más que nunca necesito

que las cosas entre tú y yo

funcionen.

ahorita en el trabajo

me está yendo del nabo.

angélica: pero ¿cómo, santi,

mi amor?

pues si renato me dijo

algo muy diferente.

santiago: ¿renato camargo?

¿desde cuándo tú hablas con él?

estoy esperando una explicación,

angélica.

kevin: ¿qué onda, ma?

¿están peleados?

marcela: no.

cenen para que no se les enfríe.

jennifer: oye, mami, la compu

anda medio lento otra vez.

que se me hace que hay

que mandarla al servicio.

marcela: está bien,

no te preocupes,

mañana la llevo.

fernando: yo al rato

le echo un ojo, mi hijita.

no te preocupes,

te lo voy a dejar ¿cómo?

pues como avión, mi hija.

marcela: ajá,

como el microondas,

que después de mil años

lo tuve que llevar

con un técnico

para que volviera a funcionar

por fin.

fernando: le faltaba una pieza.

si no la hubiera dejado ¿cómo?

pues también como avión.

marcela: siempre será mejor

llevar las cosas a reparar

con los que saben

que dejárselas a un milusos.

¿cómo dice el dicho?

"aprendiz de todo,

oficial de nada".

fernando: mira, yo le sé

a la plomería, la electricidad,

la mecánica, la carpintería.

¿qué más quieres, flaquita?

marcela: claro, por eso

tenemos cortos a cada rato

y los libreros

se están cayendo.

pero ahorita que está entrando

un poquito más de dinero,

yo creo que sí podemos contratar

a alguien que lo sepa hacer

bien, ¿no?

fernando: gastaste un dineral

en disque profesionales.

no, nomás te van a ver la cara,

flaca, y luego vas a venir--

marcela: bueno, para eso

gano mi dinero, para gastarlo

en lo que yo crea conveniente.

jennifer: yo ya no tengo hambre.

gracias, buenas noches.

kevin: yo me voy a acabar

mi sandwichito en mi cuarto

viendo la tele.

fernando: mira, en lugar

de tirar el dinero

en disque profesionales

deberías de invertirlo

en cosas prácticas, flaca.

marcela: es mi sueldo

y hago con él lo que me plazca.

ya veré en qué lo invierto.

fernando: [chista]

haz como quieras.

angélica: no te aceleres,

chiquito.

renato y yo solo nos caemos

bien, somos cuatachos,

eso es todo.

santiago: ¿cuatachos?

angélica, yo nunca he creído

que entre un hombre y una mujer

pueda existir simplemente

una amistad.

angélica: no seas tan antigüito.

pues ¿quién crees que fue

el de la idea

de la cenita de anoche?

pues renato.

él me dio el "tic"

para consentirte.

santiago: [gime] ¡tip, no tic!

angélica: bueno, como sea.

el caso es que él me ayudó.

santiago: ¿en serio

renato te dio ese consejo?

angélica: ajá.

sí, así que no te pongas celoso,

santi, mi amor.

¿ya se te pasaron los zelotes?

santiago: ce-lo-tes.

angélica: por eso.

zelotes.

santiago: ay, angélica,

lo que quieras.

angélica: ¿lo que quiera?

¿hago lo que quiera?

¡mm!

[ríe]

helena: ah, plutarco,

está muy hermosa.

muchas gracias.

plutarco: no, de qué.

es apenas un detalle

que ni siquiera se compara

a tus ojos, tu belleza.

mi amor, ¿te pasa algo?

helena: lo único que tengo

es que nunca pensé

que me fuera a encontrar

un hombre tan bueno como tú.

plutarco: helena.

helena: ya, ya.

ya fue mucho beso,

mucho abrazo y mucho apapacho.

yo creo que ya hay que regresar

porque mañana los dos tenemos

mucho trabajo.

plutarco: ¿ya tan pronto?

helena: tan pronto, señor.

rebeca: buenas noches.

¿la habitación del licenciado

plutarco ramos arrieta?

recepcionista: el licenciado

no se encuentra.

rebeca: vengo a entregarle

personalmente estos documentos.

recepcionista: puede dejarlos

conmigo y en cuanto él regrese

yo se los entrego.

rebeca: lo siento mucho,

pero tengo que dárselos

en propias manos.

son confidenciales.

así que, por favor,

¿me puede abrir su habitación

y yo se los dejo?

recepcionista: imposible.

son políticas de la empresa,

señorita.

rebeca: pues yo trabajo

en la empresa que es dueña

de este hotel.

así que no te pongas difícil

y dame la llave

de la habitación,

si no hago que te corran,

chulita, ¿cómo ves?

recepcionista: disculpe.

bueno, si usted trabaja

en grupo imperio,

entonces no creo

que haya ningún problema.

rebeca: ninguno.

ni que yo tuviera

pinta de ratera o terrorista.

ubícate y date prisa,

que no tengo

todo el tiempo del mundo.

recepcionista: sí, sí.

claro.

[música]

rebeca: [gime]

esto sí me va a servir.

plutarco: ¿se puede saber

qué diablos estás haciendo aquí,

rebeca?

rebeca: eres un maldito

mentiroso, infiel, adúltero.

andas con la trepadora

a mis espaldas y yo lo sé

porque yo los vi.

plutarco: sí, sí, ando con ella

y ¿qué?

amo a helena, ¿te quedo claro?

silvia: ¿el licenciado

te la regaló?

helena: sí.

plutarco se ha portado increíble

conmigo.

ha sido amable, dulce,

paciente.

es un gran caballero.

silvia: ay, hijita,

me da tanto gusto por ti.

a mí don plutarco

me parece una buena persona.

es más, creo que te haría

mucho bien, pues, que le abras

tu corazón a alguien como él,

que te quiere tanto.

helena: sí.

yo también estoy feliz.

y estoy segura

de que con el tiempo

lo voy a poder amar

completamente,

como él se lo merece.

silvia: ¿cómo que con el tiempo?

¿o sea que todavía no estás

muy segura de lo que sientes?

helena: no, no es eso.

es como una forma

de decir las cosas.

a ver, pero ven, siéntate.

yo estoy aquí hablando de mí

y tú ni siquiera me has contado

qué vas a hacer

ahora que pasaste tu examen

y que te van a dar

tu certificado de prepa.

silvia: ah, pues no sé.

todavía no lo he pensado, hija.

helena: y ¿no te gustaría

estudiar otra cosa?

¿hacer una carrera

o tomar cursos

de lo que más te guste o así?

silvia: pues como que--

como que no creo

que tenga caso empezar algo

ahorita, pero pues más adelante

ya veremos.

lo que sí quiero decirte

es que lalito me dijo

que quiere ver a su abuelo.

helena: es natural.

estaban muy unidos

y yo me imaginé

que pronto querría irlo a ver.

silvia: ¿tú estarías de acuerdo

si yo lo llevo a la casa?

helena: ma, yo no tengo

ningún problema con que lalito

visite a mi papá.

lo que me inquieta

es que tú vuelvas a verlo

y te afecte.

eso sí me preocupa.

silvia: ay, si es por eso

ni te apures, yo--

yo estoy tratando,

pues, de curarme de mis heridas

y a estas alturas, pues--

pues no creo que me pase nada

si lo vuelvo a ver.

helena: entonces tú decides

cuándo quieres llevar a lalito

con mi papá, ¿va?

yo mañana me voy a ir

muy temprano.

ya me voy adelantando a dormir,

ma.

silvia: sí, mi hijita.

qué descanses, hasta mañana.

helena: bye, mamita

silvia: mejor no.

[resopla]

rebeca: jugaste conmigo

y con mis sentimientos.

no tienes progenitor, plutarco.

plutarco: no exageres.

luego te pescas otro incauto.

todavía eres bastante guapa,

pero apúrate porque tampoco eres

una jovencita.

rebeca: nada más te digo

que yo no me voy a quedar

sin mi recompensa.

me la debes por haber sido

la segundona cuando estabas

casado con la ballena.

plutarco: te lo compensé

con ropa, joyas, viajes.

con la camioneta que te di

estás más que bien pagada.

y si hacemos cuentas,

hasta me sales debiendo.

rebeca: si estuve contigo

todo este tiempo

fue por tu cochino dinero.

pero sobre todo

por la posición social

que sabía que podías darme

después de que enviudaras.

nunca me enamoré de ti.

y si ahora estás

más o menos presentable,

es porque yo te aconsejé

cómo hacerlo.

porque antes andabas

como el pobre pelagatos

que eres.

aunque ni con tus trajes

de cinco mil dólares

fuiste un amante pasable.

dejabas mucho que desear.

ya estaba harta de fingir

que me complacías.

plutarco: no mientas.

rebeca: es la verdad.

eres pésimo en la cama.

y supongo que con la piraña

todavía no pasa nada

porque ya te hubiera mandando

por un tubo.

plutarco: no me llegan

tus pedradas.

hablas así porque estás ardida.

rebeca: date cuenta.

lo único que una mujer ve en ti

es el signo de pesos.

plutarco: cállate, rebeca.

rebeca: la verdad no peca,

pero incomoda, ¿verdad, cachito?

y para que te lo sepas,

solo ha habido un hombre

que me ha hecho vibrar en serio

y no fuiste tú.

¿no adivinas quién?

juan carlos caballero.

ese sí que era un buen amante.

galante, seductor, cumplidor.

no como otros.

a mí no me vuelvas a tocar

porque la próxima

te mueres, plutarco, ¿oíste?

te mueres.

fernando: flaquilla, ¿qué pasó?

¿ya te vas a dormir?

marcela: ya.

fernando: y ¿esto?

¿para guardarlo

encima del clóset o qué?

marcela: eso es para ti.

no voy a dormir contigo.

fernando: ¿sabes qué?

de haber sabido

que te ibas a poner así,

nunca te hubiera dicho

lo que le pasó a tu informe,

flaca.

eso me pasa por andar abriendo

la bocota contigo.

marcela: qué cínico eres.

qué bárbaro.

fernando: no, no es cinismo.

es ser derecho, flaquita.

eso me pasa por ser sincero

contigo.

marcela: no, eso te pasa

porque eres un desconsiderado,

un machín, un inseguro

y un egoísta

y muchas otras cosas

que no te voy a decir

porque tú y yo

nunca nos hemos insultado

y yo no voy a ser la primera

que lo haga.

fernando: pues yo tampoco.

si quieres dormir sola,

órale.

a tus anchas, flaca.

si te da frío,

no me busques en la noche.

marcela: ni que te necesitara

para nada.

[música]

[m

helena: no sé qué decirle.

plutarco: quiero protegerla.

quiero hacer una familia

con usted y con lalito.

quiero--

quiero estar a su lado, helena.

por lo menos dígame

si tengo una oportunidad.

vamos a tratar de ser

civilizados.

dime cuánto quieres

por tu silencio,

por dejarme en paz.

¿cuánto?

rebeca: no me voy a conformar

con una esmeraldita,

ni con un cochecito,

ni con cualquier bicoca.

diez años a tu lado

no se compensan con baratijas.

plutarco: dime qué quieres

y te lo doy.

todo con tal de no volver

a lidiar contigo.

rebeca: muy bien.

quiero un apoyo económico

mensual porque ya no quiero

trabajar, me da flojera.

quiero un pent-house en miami

y la mitad de las acciones

en grupo imperio.

plutarco: [ríe]

¿la mitad?

rebeca: la mitad.

plutarco: estás loca.

rebeca: son mis condiciones.

así que me cumples con eso

o nos hundimos los dos.

¿viste la película del titanic?

pues así.

[imita burbujas]

plutarco: piénsalo bien, rebeca.

no vayas a arruinar

nuestra vidas por un caprichito.

rebeca: el que tiene

que pensarlo eres tú.

o me das lo que te pido

o te la ves conmigo.

lo que yo amenazo, lo cumplo.

bye.

cachito.

plutarco: maldita mujer.

es una materialista.

solo le importa el dinero.

[celular]

helena.

helena: solo hablaba

para darte las gracias,

plutarco.

plutarco: no, no tienes

nada que agradecer.

todo lo que quiero

es hacerte feliz.

helena: ya lo soy

porque tú me quieres.

plutarco: más que eso,

estoy enamorado

y no sabes cuánto sueño

con estar contigo a solas

en la intimidad

para demostrarte cuánto te amo.

juan carlos: me debo calmar,

no puedo perder más el tiempo.

tengo que recuperarlos

a los dos.

¿usted me daría permiso

de casarme con su madre?

lalito: ¿en serio

se quieren casar?

juan carlos: y yo quiero mucho

a tu mamá, lalito, y sé

que vos sos lo más importante

en su vida.

por eso, cuando estemos juntos

te prometo que vas a seguir

siendo lo más importante

para ella y para mí también.

lalito: bueno, así sí

te doy permiso.

helena: [ríe]

juan carlos: [ríe]

qué lindo loco.

te prometo que voy a regresar

y que voy a estar aquí

para verte crecer.

los tres vamos a ser

una familia.

si tú me aceptas, lalo,

yo voy a estar muy muy orgulloso

de intentar ser tu papá.

lalito: te quiero mucho, juan.

plutarco: ¿entonces seguro

que no encontraste nada?

onésimo: no, seguro, mi plu.

te dije que era puro choro

de la rebeca nada más

para asustarte.

digo, a menos

que tuviera escondida

esa película

en algún otro lado.

plutarco: cómo te gusta

ponerme de buenas primero

y luego darme la estocada.

onésimo: [ríe]

cálmate, hombre,

era puro [indistinto].

[ríe]

oh, mira, yo tuve esa camarita

en mis manos y nada más nanai,

nada de nada.

ay, ¿tú crees que la rebe

se va a estar filmando

así como dios la trajo al mundo?

no, hombre.

imagínate que ese video

llegara a manos malas

o que lo subieran al internet.

tranquilo, hombre, mi plu.

mira, yo te garantizo

que esa película no existe.

no, ándele, mi plu.

usted no deje de preocuparse.

plutarco: más vale

que así sea.

de todos modos esa mujer

es capaz de soltar la lengua.

onésimo, luego te llamo.

rebeca: eres lo peor

que me ha pasado en la vida,

plutarco.

te odio con toda mi alma,

te odio, te odio, te odio.

[llaman a la puerta]

onésimo: buenas.

rebeca: ay, ¿qué haces aquí?

¿a qué viniste?

onésimo: órale, qué genio.

concédeme tres deseos.

rebeca: no estoy

para tus chistecitos nacos.

onésimo: oh, bueno, perdón.

yo nada más vina a ver

si se le ofrecía algo,

necesita--o cualquier cosa.

rebeca: no se me ofrece nada,

ya te puedes ir.

onésimo: ¿y ahora?

¿por qué tan achicopalada?

pues, ¿qué le hicieron?

si necesita un hombro

para llorar o cualquier cosa

aquí estoy yo para consolarla.

desahóguese.

¿qué le pasó?

rebeca: [llora]

es que me está llevando

una tristeza.

oh, no, ¿por qué? uy.

rebeca: pero no le voy a estar

contando mis cosas

al macuarro del chofer.

onésimo: no, pues, si quiere

no me diga, mire.

rebeca: adiós, vete.

onésimo: yo la consuelo.

rebeca: vámonos, vámonos.

onésimo: yo soy un consolador,

de veras.

rebeca: ¿consolador?

tu abuela.

[teléfono]

que te conteste tu abuela.

don adriano, disculpe

que le hable a estas horas

pero quería ver

si lo puedo ver mañana

a primera hora.

[música]

[música]

helena: te portas diez

en la escuela, mi vida.

silvia: lo dejo en el camión

y me voy al vivero,

pero no se les vaya

a hacer tarde, muchachas.

lucía: no, doña chivis.

helena: no,

pórtense bien los dos.

lucía: tranquila, bye.

qué bien se ve tu mamá, ¿verdad?

helena: sí, a mí me encanta

verla así contenta

y distrayéndose en el vivero

y sobre todo sin tener

que aguantar las groserías

de mi papá.

lucía: ay don eduardo, caramba.

de veras, pobrecito.

porque qué guapo

pero qué difícil es él,

qué difícil.

helena: sí, muy difícil.

lucía: sí.

helena: pues, ya nos tenemos

que ir.

hay que revisar las propuestas

de las constructoras

que nos van a llegar hoy,

tenemos un día largo.

lucía: sí.

helena: pero ¿dónde dejé

mi bolsa?

lucía: ay, mi amiguis,

en tu recámara.

en tu recámara,

ya es la tercera vez

que pierdes la bolsa

el día de hoy.

¿qué te pasa a ti, eh?

tú no eres así de distraída.

¿qué traes? ¿traes algo?

¿qué traes, eh?

helena: nada, no tengo nada.

ya encontré la bolsa,

no pasó nada.

lucía: ya sé.

ay, ya sé, seguro que ya tuviste

tu primera noche de amor

con don plutarco.

helena: no, no, lucía,

no he tenido mi primera

noche de amor con plutarco.

lucía: [ríe]

helena: ya, supongo que

cuando la relación avance

eso se dará con el tiempo

o algo así.

lucía: ay, que--

pues, qué cara, eh.

porque, digo, a mí eso

me pone mal porque, pues,

tú deberías de tener

una cara bonita

porque es algo lindo

para los dos, algo del amor--

helena: sí, ya sé.

sí, debería de ser, pero

yo todavía tengo mucho miedo

de volver a--¿ah, y por qué

yo te estoy contando esto a ti?

¿y a ti qué? ¿tú qué te metes?

lucía: ¿qué, pues?

ambas: [hablan al mismo tiempo]

plutarco: buenos días.

>> buenos días, licenciado.

plutarco: ¿llegó

la licenciada oropeza?

>> llegó temprano.

plutarco: bien, gracias.

>> con permiso.

plutarco: buenos días.

¿la licenciada oropeza?

>> ah, pues, ya lleva tiempito

hablando en la oficina

con el licenciado--

adriano: gracias,

muchas gracias,

licenciada oropeza.

rebeca: de nada, licenciado,

un placer.

adriano: plutarco,

necesito hablar contigo

en mi oficina.

adriano: pasa, plutarco.

siéntate.

anoche me llamó

la licenciada oropeza

para hablar esta mañana.

plutarco: ¿sobre qué?

adriano: me informó

sobre ciertas irregularidades

que notó ahora que tuvo

que hacer el reporte

de sus actividades.

y ella supone que tienen que ver

con el fraude de juan carlos.

plutarco: ¿de qué se trata?

adriano: rebeca no supo decirme

bien a bien, pero tiene que ver

con cierta información

que juan carlos le pasó

a la competencia.

plutarco: bueno, eso ya había

salido a flote en aquella junta

donde se demostró

que él vendía

información confidencial.

¿qué más te preocupa?

adriano: tú.

¿tú sabes algo

de los tres millones

que nos desfalcó?

¿en qué anda ese asunto?

¿dónde está ese dinero?

plutarco: los abogados

todavía no han podido

desatorar el asunto

ni seguir bien la pista,

pero les voy a insistir.

helena: ¿y ese suspirote?

lucía: ay, mi amiguis,

es que estoy pensando

en mi renatito, de veras.

en que me besó y toda la cosa.

es que a mí se me hace

que él es bien tímido, fíjate.

pero, ya, mira, nada más

le falta un empujoncito

para que se me lance.

helena: lucía, no lo acorrales.

deja que las cosas fluyan.

si se va a dar, se dará,

y si no, aunque lo presiones.

lucía: ya sé.

helena: tú sabes que te lo digo

en el mejor de los planes.

lucía: también eso sé, sí sé.

pero, es que, te lo juro,

te lo juro, mi amiguis que este,

este es el bueno.

mira, mira cómo me tiembla

el dedo del anillo.

mira, mira,

no lo puedo ni controlar, ve.

ve, ve.

eva: [canta] helenita,

le tengo una sorpresita.

helena: [canta]

¿qué "sorpresita"?

eva: sabe qué, no cante.

una entrevista con la revista

más importante de economía

y finanzas.

pásale.

>> con permiso, buenas tardes.

lucía: buenas tardes.

helena: hola, ¿qué tal?

mucho gusto.

>> mucho gusto.

helena: bienvenida.

>> gracias.

[teléfono]

eva: aquí eva maría,

¿allá quién?

silvia: soy silvia romero,

la mamá de helena.

eva: ay, chivis,

no sea tan formal, hombre.

qué gusto, doña chivis.

qué milagro que me llame.

por cierto, ¿por qué

nunca me llama?

¿que no me quiere o qué?

no, no es cierto.

¿qué se le ofrece?

silvia: es que necesito

hablar con usted.

eva: ay, ¿pasa algo?

¿tuvo problemas

con don eduardo?

silvia: no, no, no.

a él no lo he visto.

no me pasa nada grave

pero necesito hablar con alguien

y no sé, pensé que a lo mejor

podríamos comer juntas.

digo, si usted

tiene tiempo, claro.

eva: ay, no sea ridícula.

yo siempre tengo tiempo

para usted, doña chivis.

a ver, ¿conoce el restaurant

que está a dos cuadras

de grupo imperio?

silvia: sí, bueno,

alguna vez yo fui con helena.

eva: bueno, pues, ahí no es.

[ríe]

no, no es cierto, no.

sí es.

bueno, usted dígame nada más

a qué horas puede

y yo la encuentro ahí.

ahí nos vemos, chivis, ándale.

ay, ¿qué habrá pasado?

silvia: ni siquiera

presenté el examen, eva.

no estaba en el centro

de capacitación para adultos.

iba a empezar a contestarlo

pero no pude.

eva: ay, bueno, pero tampoco

es el fin del mundo, ¿verdad?

hay otras oportunidades

y puede volver a intentarlo,

¿qué no?

silvia: sí, pero imagínese

cuando helena me preguntó,

pues, yo le dije que ya--

pues, que ya lo había aprobado.

y ahora me muero de vergüenza

por tener que decepcionarla.

eva: ay, doñita, parece

que no conoce a su hija,

¿verdad?

helenita la adora, la admira.

y lo que usted le diga

le aseguro

que se lo va a entender

y mucho más que eso,

se lo va a respetar.

silvia: ¿usted cree, eva?

eva: no, creer es un acto de fe.

yo lo sé.

pero a ver, dígame,

¿por qué dice que no pudo

contestar el examen?

¿se puso nerviosa,

no estudió bien?

a ver, dígame.

silvia: no sé, de repente

yo pesé que--pues, como que

no tenía ningún sentido

seguir adelante y me di cuenta

que en el fondo, pues,

eduardo tenía razón

en que yo soy una inútil.

y bueno, pues,

a estas alturas pienso

que para qué me supero, ¿ya?

eva: óigame, perdóneme,

ahora sí está bien equivocada.

metió la pata

hasta el fondo, eh.

sí, y con todo respeto

a su marido, es un neandertal.

es un cavernícola

ese don eduardo.

con todo respeto, eh.

mire, usted es una mujer

muy valiosa, jamás

ha sido una inútil, jamás.

tiene mil cosas

por qué salir adelante

en la vida.

y nadie tiene derecho

a decirle lo contrario, ¿oyó?

silvia: sí, pero es que,

imagínese, ya casi cumplo 50.

eva: no sea mentirosa,

usted tiene 30.

silvia: ay, no, de veras, eva.

y apenas sí encontré

mi primer trabajo.

fíjese, si no fuera por helena

yo no tendría ni dónde dormir.

toda mi vida yo se la dediqué

a mi marido, a mi casa.

yo no sé hacer nada más que eso.

eva: oiga,

pues ¿qué le pasa, hombre?

es un trabajar ser mamá

y ama de casa,

no sea ridícula, hombre.

[música]

[música]

rebeca: ya, angélica, perdóname

por haberte dicho naca.

tú sabes que no es cierto.

bueno, sí es cierto,

pero igual estaba enojada.

sorry.

angélica: está bueno, amigocha.

pues, ahora

la que trae broncas con santi

soy yo.

rebeca: espérate, espérate.

ahorita hablamos de tu vida.

estoy como agua para chocolate.

fíjate que el desgraciado

de plutarco

me quiere abandonar.

a mí.

angélica: ¿pero cómo?

¿no que te lo tenías

bien apergollado?

rebeca: pues, sí.

pero de todas formas

me quiere dejar.

siento la angustia,

es como si un pulpo

me estuviera estrangulando.

angélica: ¿así que el lobo feroz

quiere botar al basurero

a su caperuza?

¿ya tienes tu plan b?

rebeca: sí, lo tengo agarrado

de dónde más le duele.

y si no me da lo que quiero

lo destruyo, suelto la lengua

y en un segundo

el mundo se va a enterar

de que fuimos amantes por años.

además tengo un video

donde quedó grabado

una de nuestras juntas

del corporativo, y con eso

voy a respaldar lo que digo.

angélica: piénsalo bien rebe.

¿o a poco sí estás dispuesta

a perder todo?

porque si lo arruinas

te arruinas tú también.

rebeca: pues, sí,

pero no me va a quedar de otra.

si me va a llevar

la tristeza a mí,

que nos lleve a los dos.

angélica: yo diría que mejor

lleves la fiesta en paz.

trata de seducirlo de nuevo.

cuando le echas ganas

eres muy talentosa.

rebeca: ay, no sé, no sé.

tengo que pensarlo.

aunque ¿sabes qué?

se me está ocurriendo

algo mejor.

luego te llamo.

eva: ¿y no será

que usted piensa así

porque se lo dijo

tantas veces don eduardo

que ya hasta le cree?

¿no será que usted

sigue pensando en él,

doña chivis?

silvia: bueno, pues, sí.

claro que pienso en él.

todos los días

estoy con la tentación

de llamarle.

y la verdad es que, bueno,

pues, me detengo ¿no?

porque digo ¿qué tal

que yo le llame y--?

eva: no, no se preocupe.

yo le entiendo muy bien.

y no esté triste.

y si quiere llorar, pues, llore.

pero para desahogarse

no le derrame una sola lágrima

al neandertal ese.

silvia: ¿no?

eva: en buena hora--

digo, perdón, con todo respeto.

y no se vaya a sentir culpable

por lo que le está pasando.

silvia: ¿no?

eva: no, no, no.

silvia: pues, es que,

imagínese, él me trató siempre

como--como un perro.

eva: ah.

silvia: y yo pienso que,

pues, ya debería

de haberlo olvidado.

eva: pues, sí.

silvia: y ahí estoy,

y ahí estoy, y sigo pensando

en él, y no se me sale--

eva: ay, uno piensa

que es fácil, ¿verdad?

pero no,

no es nada fácil olvidar,

¿cómo cree?

mire, ya lo dijo juan gabriel

que es un genio, ¿verdad?

¿sabe qué dijo?

dijo: "no cabe duda

que es verdad que la costumbre

es más fuerte que el amor".

qué bonito, ¿verdad?

silvia: sí.

eva: la codependencia

no se quita

de la noche a la mañana,

¿cómo cree?

a veces una necesita

ayuda profesional,

y usted acaba de decírmelo.

fueron muchos años

los que estuvo usted

con don eduardo, oiga.

mire, ¿alguna vez se cortó,

verdad, y la cortadita,

pues, como que se le infecta

y se le cierra así, sucia?

¿le ha pasado?

silvia: ay, pues...

sí, sí, sí.

una vez--una vez me acuerdo

que me abrieron, desinfectaron

y luego volvieron a coser.

eva: ándale.

así pasa también

con las heridas del alma:

primero hay que limpiar, ¿no?

sacar la basura,

"fushi, fushi, fushi".

luego ventilar,

[resopla]

y así ya cierra

y no nos queda el dolor adentro,

¿sabe? nada se cura

en cuestión de días,

pero lo importante

es que sí se cura.

siempre.

y ya veremos cómo

pero ya le prometo que yo

siempre la voy a ayudar.

siempre.

silvia: ay, eva, muchas gracias.

es tan buena amiga, eva.

eva: no llore

que me agorzoma el corazón.

silvia: ay, no, yo no quiero

que se le agorzome,

eso que dice usted.

ay, gracias, eva.

onésimo: [ríe]

o sea que la caballona de eva

es novia del mero mero

de grupo imperio.

hijo, pues, qué mal gusto

de los dos.

plutarco: y la maldita viuda--

onésimo: híjole.

plutarco: le ha aconsejado

a mi cuñado que no se vaya

de la empresa.

vieja metiche, metiendo

sus narices donde no debe.

onésimo: no, pues,

sí se está poniendo difícil

la cosa.

plutarco: pero

con lo que tengo planeado

de playa mahawa

no será para tanto.

onésimo: ¿qué? ¿o sea que

ya por fin me vas a decir

qué misterio te traes con eso?

plutarco: te lo diré

a su debido tiempo,

no seas avorazado.

onésimo: [resuella]

plutarco: ahorita

lo que no sé

es cómo deshacerme de rebeca.

onésimo: hombre, hombre,

tranquilo, mi plu.

ya te dije, esa vieja

es de las que ladran

y no muerden.

y hablando de ella

mejor me voy apurando

porque me hizo un titipuchal

de encargo, no sea

que se me vaya a enchilar.

plutarco: no, no, onésimo.

ayúdame, de veras.

no sé cómo deshacerme

de rebeca.

onésimo: a ver, primeramente

bájale a tu encabrite

y segundamente

medítale bien

lo que vas a hacer.

y mira, yo le entro a todo

parejo y sin bronca,

para eso estoy aquí.

pero piénsalo dos veces,

no la vayamos a regar.

rebeca: ese infeliz poco hombre

no se va a deshacer de mí

ni muerta, primero

me deshago yo

de ese cobarde, traidor,

rata de dos patas.

a ver, a ver, a ver, a ver.

venenos.

cicuta, cianuro de potasio,

anticongelante, raticida.

¿y esto?

"una vez consumido

no deja rastro

en el organismo

de quién lo ingiere."

vamos a ver quién

se deshace primero de quién,

cachito.

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