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Por Ella Soy Eva Capítulo 68

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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helena: ya es tarde, mi lalito,

y yo no quiero que te cueste

trabajo levantarte

temprano mañana.

lalito: entonces ¿no me puedo

quedar otro ratito despierto?

helena: no, no, ni un ratito,

mi niñito, ya es hora de dormir.

mándame un besito

y pásame a tu abuelita, ándale.

sí, ya mándame mi beso.

adiós, "bye, bye".

lalito: buenas noches, ma.

silvia: gracias, hijo.

¿qué pasó, hija?

¿cómo les fue de viaje?

helena: bien, ma, bien,

nomás que el día

sí estuvo muy pesado.

solamente quería saber

cómo se portó lalito

y cómo te fue a ti

en el trabajo.

silvia: todo bien con lalito

y en el vivero también.

deséame suerte porque mañana

es el día de mi examen.

a ver cómo me va.

helena: yo he visto cómo

te has preparado.

yo sé que te va a ir muy bien.

toda la suerte y todo el éxito

en el examen, ma.

te lo mereces más que nadie.

silvia: gracias, hija,

pero ahora tú cuéntame,

aunque sea rapidito

antes de que te vayas a dormir,

cómo va todo.

helena: bien, ya sabes

que yo amo playa majahua.

lo único malo es que todo,

todo me recuerda a juan.

silvia: bueno, debe ser

porque la última vez

que estuviste ahí ibas con él,

así que es natural.

no quieras olvidar de la noche

a la mañana porque eso

tampoco es real.

dale tiempo al tiempo, helena.

helena: sí, ma.

sí, sí, yo también

te quiero mucho, ¿eh?

mucha suerte en el examen.

bye, ma, besos, bye.

[lee] "en cada lugar que voy

la llevo en mi pensamiento,

helena, pero compartir

playa majahua con usted

es una invitación a volverse

eterno, a mirarla en esta tierra

que le significa tanto.

es verla en cada rincón

del cielo y del mar

que palidecen ante su belleza.

con amor y admiración,

plutarco".

plutarco...

rebeca: ay, por aquí debe

haber algo que demuestre

las trácalas de plutarco.

ay, maldito infeliz,

¿no que no tenías nada que ver

con la "chiqui trepadora"?

¿cuándo le habrás tomado

esta foto?

piraña, flaca, fea

y sin chiste, pelandruja.

renato: ¿qué haces aquí,

rebeca?

rebeca: casi me matas

del susto, imbécil.

¿qué a los gatos como tú

no les enseñan a tocar

las puertas?

renato: ¿y a usted

no le enseñaron a no meterse

en oficinas ajenas?

rebeca: mira, renato,

si estoy aquí,

es porque el licenciado

ramos arrieta me pidió

unos documentos.

¿y tú qué haces a esta hora?

renato: trabajando.

rebeca: qué casualidad,

ya somos dos.

así que espero

que no andes de chismoso.

renato: yo no soy de esos.

rebeca: a mí no me importa

de cuáles seas.

más te vale tener

la boca cerrada.

esfúmate, lárgate.

[música]

juan carlos: arre.

[relincha]

helena: eva, ¿qué hace?

juan carlos: ¿qué?

helena: ¿qué hace?

juan carlos: ¿qué?

helena: bueno, ya no tarda

en llegar el regidor

y las autoridades

de playa majahua

para que desayunen con nosotras.

juan carlos: ay, buenísimo.

¿y sabe qué?

al mediodía empiezan a llegar

los medios y la prensa

especializada al hotel.

helena: sí, ya chequeé

y todo está listo

para recibir a los reporteros

y a sus equipos.

juan carlos: ¿y sabe qué?

deje que empiecen a probar

las exquisiteces de este lugar,

se van a volver locos.

¿sabe qué?

se equivocaron, este lugar

no es playa majahua,

no, no, es playa paraíso.

plutarco: buenos días,

buenas.

¿han visto a adriano?

pensé que estaba aquí

con ustedes.

helena: ah, no, yo justamente

pensé que venía con usted.

se ha de haber quedado

en el hotel.

plutarco: no.

juan carlos: ¿por qué no va

usted, don pluti, a buscarlo?

ya que helena y yo estamos

detallando todos los pormenores

para la conferencia de prensa.

córrale, le tomo el tiempo.

plutarco: más bien es usted

la que debería ir a buscar

a su enamorado, doña eva.

¿no cree?

juan carlos: comió payaso

otra vez, ¿verdad?

qué poco simpático es.

¿sabe qué?

respéteme y, sobre todo,

respete los sentimientos

de su jefecito adorado,

¿cómo la ve?

helena: eva, eva,

ya no vayan a empezar

a discutir.

¿por qué no me hace un favor?

vaya a buscarlo, que la lleve

un chofer porque ya no tardan

en llegar los señores

para el desayuno y la presencia

de don adriano es indispensable.

juan carlos: solo porque usted

me lo pide.

para ir más rápido me voy

en mi caballo.

[ríe]

"so, so".

si no le molesta, ahí se queda.

helena: sí, yo lo cuido aquí.

plutarco: no sé si es la luz

de playa majahua o usted

está cada día más hermosa.

fernando: ¿dónde?

ahora sí te está chupando

la bruja.

ve nomás qué ojeras,

ya ni mi flaca.

marcela: óyeme.

fernando: no, no, flaquita,

lo digo porque a veces tienes

tus ojeritas.

llegas desvelada

por lo de tu tesis.

no, pero qué ojazos.

¿los has visto en la luz?

en serio, son como aceitunados.

marcela: pelado este...

en lo que sí tiene razón

fer es en que te ves

muy paliducho y muy cansado.

¿no estarás enfermito, santiago?

santiago: no, no, marce,

lo que pasa es que dormí mal,

eso es todo, ya.

marcela: oye, no nos

has platicado cómo va tu vida

de casado con angélica.

¿mucho romance tú?

santiago: ajá, sí, hoy tenemos

una fiesta dizque para celebrar

nuestro matrimonio.

marcela: uy, pues para ser

fiesta no te ves

muy entusiasmado que digamos.

fernando: óyeme, gracias

por invitarnos, ¿eh?

a ver, ¿qué diría mi compadrito

que en gloria esté?

que no nos invit--

santiago: no, nando, nando,

salió así de repente,

de improviso y, la verdad,

si no puede ir, yo los entiendo.

marcela: si nos invitas, vamos.

fernando: sí, claro.

renato: si me aceptan,

yo también me apunto

y hasta llevo unas botellitas

de vino.

fernando: chela, chela.

marcela: santi, ánimo.

ya verás, el matrimonio

es maravilloso.

con sus altibajos, como todo,

pero habiendo amor,

nada importa.

fernando: esa angélica se ve

que es un torbellino.

marcela: fernando--

fernando: no, ve nomás

cómo tiene aquí al güero,

la verdad.

marcela: tú échale ganas,

santi, no hay nada más lindo

que vivir en pareja.

y ya luego encargarán unos niños

y se van a volver

una hermosa familia.

fernando: sí, pues es

lo que querías, ¿no, santi?

casarte, tener una familia,

pues ahí está ya.

helena: quería agradecerle

la tarjeta de anoche.

estaba hermosísima

y ya hace mucho tiempo

que no recibía un detalle

como ese.

plutarco: qué bueno que le haya

gustado.

¿sabe?

después que fui a dejársela

no pude dormir.

helena: ¿por?

plutarco: porque me quedé

pensando en usted,

en su sonrisa.

helena: sí.

>> licenciada moreno,

buen día.

helena: buen día.

>> tenemos una duda

para el desayuno de al rato.

helena: ah, sí, permítame

un momento.

plutarco: sí, sí, claro.

[llaman a la puerta]

juan carlos: ay, jefe, no se

haga el interesante, ábrame ya.

llevo horas tocándole

la puerta, hombre.

ay, ¿qué le estará pasando?

[llama a la puerta]

jefe, ábrame la puerta,

hombre, hay que--¡ay!

vaya, tardaste horas

en conseguirla, qué bárbaro,

qué incompetencia, ¿verdad?

ay, válgame, jefecito,

qué bárbaro,

aquí huele a destilería.

pues, ¿cómo no?

se empinó--válgame,

toda la botella empinada.

ay, don adri.

oiga, don adri, despierte.

ándele, despierte,

ándele, despierte, no se haga.

adriano: sígame pegando,

eva maría.

pégueme, pégueme hasta matarme.

prefiero la muerte

a vivir penando.

juan carlos: ay, no sea

ridículo, está bo--¿qué digo

borracho?

está crudísimo, por dios.

vaya darse un baño

porque el regidor no tarda

en llegar al desayuno, ándele.

adriano: hágase usted cargo,

eva maría.

tome las decisiones que quiera.

eduardo: ya vi el baño.

ni crea que le quedó bien.

no se está esmerando

en su trabajo, señora.

>> oiga, pues yo le pedí

limpiador, esponja

y usted no me trajo nada.

¿así como iba a dejárselo bien?

eduardo: puros pretextos

para no hacer las cosas

como se deben.

>> ay, usted dirá

lo que quiera, pero su casa

se está cayendo de mugre.

uno necesita la chamba,

pero tampoco hace milagros,

don eduardo.

eduardo: ¿sabe qué?

si no está conforme,

váyase de una vez.

>> oiga, ¿qué le pasa?

¿por qué me habla así?

eduardo: porque yo le estoy

haciendo el favor de darle

trabajo a una vieja como usted

¿para que me salga otra inútil?

no, gracias.

vamos, lárguese, deje la llave,

vamos, vamos.

>> aquí el único que no sabe

hacer nada es usted.

y yo no estoy para aguantarle

ni sus groserías

ni su mal genio, señor.

un día su casa se le va a venir

encima y no va a poder hacer

nada, ¿sabes por qué?

porque es usted un viejo inútil.

nada más eso me faltaba

a mi edad, que me vinieran

a gritonear.

[música]

juan carlos: ay, don adri,

entienda, por favor, entienda,

yo no soy la persona

que usted cree, oiga.

adriano: a mí no me importa

nada, eva maría.

usted me rechaza.

yo no puedo seguir trabajando

a su lado como si nada.

juan carlos: ay, qué bárbaro,

qué olores salen de su boca,

¿eh?

oiga, entiéndame, don adriano,

yo no soy una mujer.

adriano: ¿qué?

juan carlos: ¿qué? ¿qué?

ay, yo no soy la mujer

que le convenga.

olvídese de mí, hombre.

hay que ser amigos,

buenos colaboradores nada más.

¿qué le parece?

ande, dese un baño, alístese

para el desayuno

con todas sus fuerzas.

es más, yo lo ayudo.

véngase para acá, órale,

bájese de la cama.

ay, se me cayó.

ay, se me cayó, qué vergüenza.

a ver, venga--deme--a ver,

el otro brazo, eso, ahí está,

véngase, yo lo llevo, eso.

ay, qué bárbaro.

oiga, no me ande viendo los

calzones tampoco, qué llevado.

órale, váyase el baño.

se me pone guapo, se me perfuma

porque--qué bárbaro,

huele a muerto.

órale, eso, sí puede solo,

órale.

tampoco era tanto, ándele.

allá lo espero, ¿eh?

ándele, hágalo por mí.

señores, don adriano reyes

amaneció un poco indispuesto.

creo que el viaje le cayó mal.

quizás la altura o algo así,

yo no sé, pero no se preocupen

porque esta noche va a estar

en el evento como lo que es,

el único presidente

del grupo imperio.

>> qué pena.

nos hubiera encantado

conocerlo y saludarlo,

pero esta noche lo haremos.

helena: claro.

si gustan, empezamos

a desayunar.

carlos, ¿nos sirve, por favor?

carlos: en seguida.

helena: gracias.

juan carlos: gracias, carlos.

helena: y terminando el desayuno

podemos empezar

a ver los acuerdos,

como habíamos quedado.

>> como siempre, será un gusto

hacer tratos con usted

y la empresa que representa.

plutarco: venga, venga, venga.

a ver si con esto logra

convencer a su comunidad

de que sea un poquito

más cooperativa con nosotros.

con esta cantidad usted

y su familia tienen la vida

asegurada por un buen rato.

tómelo, tómelo.

>> entérese que este lugar

no está en venta.

nosotros no vamos a tratar

con nadie que no sea

la licenciada helena morales.

plutarco: bueno, con calma.

[timbre]

rebeca: con permiso.

toño: oiga, espere, ¿dónde va?

¿dónde va, señorita?

el dueño no está aquí.

rebeca: déjeme pasar.

toño: pero la casa

está en remodelación.

rebeca: escúchame bien,

albañil de cuarta,

todo eso ya lo sé.

vengo porque el dueño

me pidió una cosa.

el mismo licenciado ramos

arrieta me autorizó a venir.

toño: a nosotros

no nos dijeron eso, señorita.

lo siento, qué pena.

ahí se pierden muchas cosas

y luego nos hace

culpable a nosotros.

rebeca: ¿me está diciendo

ratera o qué?

toño: señorita,

solamente obedezco órdenes.

rebeca: ¿quieres que moleste

al licenciado para que te ponga

en tu lugar?

si él se entera que me hiciste

esto, te pone de patitas

en la calle.

toño: bueno, señito, ojalá

no me meta en una bronca.

rebeca: ay, con la revolución

del proletariado.

onésimo: a ver, a ver,

buenas tardes, ¿cómo está,

licenciada oropeza?

alcancé a oír todo desde allá

adentro y yo creo que tiene

razón el toño.

si quiere, mejor le llamamos

al plutarco para ver

si es cierto que la mando

por las chivas que usted dice.

mire, márquele de mi celular

y no le cobro la llamada,

ándele.

>> ahora entiendo que todo

fue un malentendido, licenciada.

nosotros sabemos que usted

siempre ha actuado

correctamente.

helena: pues, otra vez

les ofrezco mis disculpas

porque se podría haber evitado

esa confusión.

lo bueno es que ya ahora

todos estamos de acuerdo.

>> entonces, si no hay más,

los dejamos disfrutar

de la playa y nos vemos

esta noche en el evento.

helena: gracias.

de toda maneras, yo les aviso

cuando lleguen los reporteros.

>> bueno, pues gracias.

helena: hasta pronto.

>> muchas gracias,

fue un placer estar con ustedes.

juan carlos: gracias

por la hospitalidad, gracias.

helena: oiga, eva,

¿qué le pasó a don adriano?

juan carlos: ¿qué?

helena: que qué le pasó

a don adriano.

juan carlos: ¿qué?

plutarco: que qué le pasó

a don adriano, eva.

juan carlos: ¿qué?

helena: ¿se enfermó o qué?

juan carlos: ¿qué? ¿se enfermo?

ay, no me diga.

helena: no, que si se enfermó--

ay, eva--

juan carlos: pues, es que ust--

helena: usted dijo

que estaba indispuesto.

qué le pasó pregunto yo.

juan carlos: ay, pobrecito, ¿no?

onésimo: ándele, licenciada

oropeza, márquele al plutarco.

si él nos dice que usted

iba a venir por cachivaches,

pues órale, luego, luego.

ahorita no ha de estar ocupado,

márquele, ándele.

rebeca: tú también desconfías

de mí...

méndigos gatos resentidos,

no desperdician la oportunidad

para fregarnos a los que tenemos

clase.

onésimo: no, ¿cómo cree,

licenciada?

nada más es para verificar.

si el plutarco da su anuencia,

usted se pasa como pedro

por su casa.

rebeca: mira, onésimo,

tú no eres más que un mugriento

asalariado que, por cierto,

te recuerdo,

estás bajo mis órdenes.

onésimo: ah, eso sí que ni qué,

pero también me pagan

para cuidar esta casota.

aquí hay cosas muy valiosas

que les pueden salir patitas

y desaparecer.

rebeca: llámale ratera

a tu abuela.

onésimo: no, espéreme, no,

mis abuelas las dos eran pobres,

pero honradas.

ninguna de ellas era

amante de lo ajeno.

rebeca: ahora que regrese

plutarco te va a poner

una regañiza que no te la vas

a acabar, naco apestoso.

onésimo: naca usted.

rebeca: ¿qué dijiste?

onésimo: que me asusté,

tanto grito de usted.

¿si nos hablamos más bajito?

rebeca: gato maloliente.

onésimo: ya no dije nada.

[música]

[música]

plutarco: te desconozco, cuñado,

por completo.

¿cómo que te vas?

adriano: así es, me voy.

ahí se hacen cargo de todo.

plutarco: nunca te había visto

perder la cabeza de esta manera,

¿qué pasó?

¿no me digas que es

por la viuda?

adriano: esa mujer

me enloquece, plutarco,

me embriaga, me trastorna,

me pongo mal nada más

de no tenerla, mal.

plutarco: ¿no será que estás

encaprichado con ella?

¿qué le ves?

es caballona, es hombruna,

tiene una espaldota así.

es un capricho nada más,

al rato se te pasa.

adriano: no, no.

ojalá fuera un capricho.

tal vez tú la ves así,

pero para mí es más bella

que miss universo.

yo no quería llegar al final

de mis días sólo, así que--

plutarco: ¿qué?

adriano: lo mejor es que me vaya

lejos, que deje todo.

plutarco: sí, sí, te entiendo.

harás bien en irte un tiempito,

vacacionar, relajarte,

conocer otras mujeres,

enamorarte de una

que sí corresponda.

adriano: eso voy a hacer,

plutarco.

voy a organizar un viaje

alrededor del mundo.

italia, rusia, egipto,

tailandia, no sé.

te voy a vender parte

de mis acciones y me voy.

plutarco: cuñado,

no sé qué decirte.

adriano: empieza dándome

las gracias.

plutarco: gracias,

muchas gracias.

te aseguro que no es que me dé

gusto tu partida, pero--

adriano: toma.

este es mi discurso

para esta noche, léelo tú.

de ahora en adelante, plutarco,

tú eres el presidente

del grupo imperio.

juan carlos: estoy segura

que para la noche don adriano

ya va a estar bien y repuestito.

helena: ay, ojalá que sí

porque él va a dar el discurso

inaugural para recibir

a las autoridades

y a los medios de comunicación.

juan carlos: dígame la verdad

si se atreve,

¿no le da un gusto tremendo

que su proyecto ya vaya

agarrando forma?

helena: la verdad sí.

sí, aunque tenga que compartir

crédito con la empresa

no me importa.

lo bonito es que esto

ya está materializando,

eso es lo importante.

juan carlos: sí, pero eso es

cierto, no le están haciendo

justicia, helenita.

pero como usted dice,

lo importante es que su sueño

ya se está materializando,

¿verdad?

helena: sí.

oiga, fíjese que anduve

revisando la tesis

de doña antonia y sí,

sí hay muchas similitudes

con mi proyecto.

qué coincidencia rara, ¿no?

juan carlos: mi mujercita bella

que está en una nube de algodón

ahorita, pachoncita

igual que ella.

ay, qué linda.

oiga, si no le importa,

¿cuando regresemos me puede

prestar la tesis?

me encantaría echarle

una revisadita.

helena: sí, claro, claro que sí.

juan carlos: dígame la verdad

si se atreve.

helena: ¿qué?

juan carlos: ya que dejamos casi

todo listo para la noche,

¿no le encantaría dar

una vuelta conmigo por ahí?

helena: sí,

¿le decimos a plutarco?

juan carlos: no--sea ridícula,

hombre.

plutarco es hombre

y está hablando con los hombres,

pues, cosas de hombres.

vamos usted y yo,

como las mujercitas bellas

que somos, solitas.

helena: va.

plutarco: me alegra

por una parte tu decisión,

es lo mejor para ti.

yo te insistí mucho

que viajaras, que deslindaras

responsabilidades.

adriano: ¿y por la otra?

plutarco: me voy a quedar solo.

tú eres mi única familia.

adriano: te voy a dar

un consejo, plutarco,

busca compañía pronto.

una mujer tierna, comprensiva.

nunca será tan buena

como mi hermana,

pero busca alguien que te quiera

y que esté contigo.

plutarco: lo voy a intentar,

pero dudo que exista alguien

en el mundo que pueda sustituir

a mi querida, mi amada antonia.

adriano: búscala.

a lo mejor la encuentras,

uno nunca sabe.

plutarco: ¿y tú, cuñado,

estás seguro de esta decisión?

¿no te estarás precipitando

un poco?

deberías pensarlo.

adriano: no tengo nada

que pensar, así que es

inútil que me insistas.

me voy y te encargo todo.

en mejores manos

no puede quedar mi empresa.

plutarco: ni hablar,

yo respeto lo que tú decidas

y te prometo que no te voy

a fallar.

en cuanto regresemos a méxico

me encargo de hacer

los trámites correspondientes

para formalizar todo.

adriano: vamos,

vamos por mi maleta.

renato: lucía,

buenos días, ¿cómo estás?

lucía: hola, buenos días.

bien, aquí trabajando,

¿y tú cómo vas?

¿dónde andas?

renato: fíjate que oficialmente

no se define todavía

cuál va a ser mi posición

en la empresa.

así es que mientras tanto estoy

trabajando en los cubículos,

en algunas cosas del proyecto

de playa majahua,

en lo que me dicen qué.

lucía: ah, pues fíjate que yo

también estoy en el proyecto,

igual y me puedes ayudar un rato

en lo que sea que se aclara

tu situación o en lo que yo

me adapto otra vez al proyecto,

¿cómo ves?

renato: me encantaría, lucía.

también quiero aprovechar

para pedirte una disculpa

por cómo me porté contigo

la última vez.

¿sabes algo?

me enojé, pero no tenía derecho

a tratar de así.

por favor, perdóname.

lucía: mira, para que veas

que no soy rencorosa

ya ni me acuerdo

qué fue lo que me dijiste.

renato: eso está mucho mejor.

es más, si me lo permites,

te quisiera invitar a cenar

hoy a la noche.

lucía: [resuella]

sí, claro, me encanta la idea.

¿en tu casa o la mía?

renato: en la de santiago.

lucía: ¿eh?

ah, ¿y eso por qué?

renato: pues, lo que pasa es

que santiago tiene una reunión

en su casa.

invitó a marcela, a fernando,

también, pero me encantaría

que vinieras conmigo.

lucía: ah, así como de parejas,

me imagino.

renato: pues, algo así

se puede decir.

lucía: ay, pues encantada,

encantada de acompañarte.

tú dices a qué hora nos vemos.

plutarco: ¡presidente

del grupo imperio!

¡presidente del grupo imperio!

[celular]

onésimo querido,

estimado, ¿qué pasó?

onésimo: ah, caray,

¿y ahora por qué tan feliz?

¿estás enfermo o qué onda?

plutarco: todo está resultando

mejor de lo que me esperaba.

¿quién diría que la viuda

sin saberlo me echaría la mano?

onésimo: ah, sí, no, está bueno.

plutarco: adriano está

tan embrutecido que ni cuenta

se da de lo que está haciendo.

qué imbécil es, ¿verdad?

onésimo: es remenso.

plutarco: en cuanto sea

presidente de la empresa

a la primera que voy a sacar

a patadas es a eva.

ya me estoy saboreando

el momento.

onésimo: perdón que eche

a perder este momento,

pero es que vino la rebeca

aquí y fíjate que--

plutarco: no quiero saber

nada de rebeca.

ahorita estoy demasiado

contento.

lo que sea, encárgate tú

que para eso te pago.

onésimo: sí, no, ya lo sé,

plutarco, pero es que fíjate

vino y me dijo méndigo,

maloliente--

plutarco: no me interesa.

ahorita mi felicidad sería

completa si helena me aceptara

y a eso me voy a dedicar.

ahí te vuelas con todo, adiós.

[suspira]

antonia, al fin mis sacrificios

contigo están rindiendo frutos.

gracias, gracias

donde quiera que estés.

[música]

helena: la gente de aquí dice

que sólo se usa para guardar

buenos recuerdos.

juan carlos: te aseguro

que la voy a llenar de ellos

y no va a haber uno solo

en donde vos no estés, linda.

licenciada--ay,

qué linda cajita, oiga.

¿dónde la compró?

helena: en una tiendita

que está por allá adelante.

juan carlos: qué bonita.

¿sabe qué dicen los lugareños

de aquí?

a lo mejor son puras

mafufadas, ¿no?

pero ¿sabe qué dicen?

que en esas cajitas se guardan

los recuerdos bonitos,

¿usted cree?

helena: sí, sí, yo le regalé

una a juan y ahí guardo todos

los recuerdos bonitos que tuve

con él y lo feo, pues,

trato de olvidarlo.

juan carlos: hace bien, ¿sabe?

porque lo feo, sí, es feo,

¿sabe cómo?

así, ay, y también apesta.

yo creo que cuando las personas

no están lo más prudente

es acordarse de lo bonito

y olvidar lo malo.

helena: sí, eso es lo que yo

trato, pero a veces, pues,

lo malo es tanto que se

me olvidan las cosas buenas.

mimí: hola, mi chela,

¿podría ver a la eximia

y multifacética

doña eugenia mistral?

chela: ay, perdone,

pero no puede pasar nadie.

el señor me lo tiene

prohibidísimo.

la señora sólo recibe

visitas si está él.

mimí: ah, mira qué chulo.

bueno, pero podemos hacer

una excepción, ¿no?

sólo quiero saludarla

y ver cómo está.

es más, si me dejas pasar,

te prometo que voy hacer

tu más fiel seguidora

en la twitiza.

chela: ¿en la tu qué?

mimí: ay, creo que tú no eres

de la banda twittera.

olvídalo, olvídalo.

entonces ¿sí me das chancecita

de pasar?

chela: ay, es que no,

no puedo, de verdad.

me la tiene sentenciada

el licenciado caballero,

de veras.

mimí: bueno, está bien,

está bien, pero al menos dime

cómo se encuentra, si está bien,

si anda agüitadona.

¿cómo la ves?

chela: ay, lleva varios días

que no quiera hablar con nadie.

parece muda, se encierra

en su cuarto nada más

a ver sus películas

y a ver sus capítulos

de sus telenovelas.

mimí: válgame la virgen

santísima.

mira, mi hija, vuelvo más tarde,

pero voy a estar friegue

y friegue al licenciado

para que me deje verla, ¿eh?

no me voy a dejar así nada más.

chela: pues, la mera verdad

no creo que la deje verla.

mimí: pues, ya veré qué hago,

pero no me voy a quedar

de brazos cruzados,

así que regreso luego.

gracias, mi hijita,

y dale un beso de mi parte

a la mejor actriz del mundo.

chela: sí, seño,

con permiso.

mimí: ándale.

helena: eva,

¿no se le antojó bailar?

juan carlos: claro,

desde luego que sí.

helena: ¿sí?

juan carlos: sí.

yo voy de hombre.

helena: sí, porque está

más grandota.

mire qué bien.

juan carlos: ay, ¿le gusta?

helena: sí.

juan carlos: gracias.

plutarco: antes que nada,

quiero agradecerle enormemente

no haber comentado

el incidente de la vez pasada.

>> a mí no me gusta andar

de mitotero.

plutarco: lo sé, lo sé.

permítame ofrecerle

una disculpa por eso,

estoy tan apenado.

yo estaba desesperado por echar

a andar el proyecto y se me hizo

fácil pensar en esa estupidez,

tratando de sobornar a

una persona íntegra como usted.

>> aquí se topó con pared,

licenciado.

plutarco: qué torpeza la mía.

no sabe cómo me arrepiento

de mi actitud.

yo soy una persona que detesta

la corrupción,

el tráfico de influencias,

las transas, el chanchullo.

>> fíjese que yo también.

plutarco: claro.

por eso le agradezco

no haber comentado nada

en frente de la licenciada

moreno y la demás gente

del grupo imperio.

>> como se lo dije

aquella vez, sépase

que nosotros hicimos trato

con ustedes por ella,

por la licenciada moreno,

que nunca nos ha fallado.

plutarco: es que es una mujer

ejemplar, de una sola pieza.

así como ustedes confían

en ella, nosotros también

confiamos en ella

100 por ciento.

señor regidor, muchas gracias.

deme la mano,

por favor.

gracias,

es usted todo un caballero.

juan carlos: [suspira]

helena, mi helena,

mi amor, mi amiga.

eres mi amor,

pero no eres mi amiga.

eres amiga de eva.

helena: ay.

juan carlos: entonces

¿no has visto al licenciado

reyes por aquí?

>> pues, estuvo encerrado

en su habitación y salió

hace unos 20 minutos.

juan carlos: ah, pues seguro

fue el pueblo, ¿no?

a chacharear,

como dicen por acá.

>> no, no, uno de los chóferes

lo llevó al aeropuerto.

dice que va para méxico.

juan carlos: válgame cristo rey.

permiso.

adriano: ¿en qué le pudo

servir, eva maría?

juan carlos: ay, jefecito santo,

pues ¿dónde anda, hombre?

adriano: por fin voy

a dejarla en paz.

cuando usted regrese

a la ciudad,

ya no voy a estar ahí.

me voy muy lejos

por mucho tiempo.

juan carlos: ay, no diga eso,

hombre, usted siempre va a ser

mi jefecito santo y adorado.

no diga tonterías.

adriano: no, ya no.

le cedí la presidencia

a plutarco.

juan carlos: ¿que qué? "what?"

adriano: esta misma noche

él mismo se presentará

así ante la prensa.

me voy para siempre

del grupo imperio.

juan carlos: ay, no sea

ridículo, jefecito santo.

mire, no tome decisiones

precipitadas.

mejor véngase para acá,

aquí platicamos,

negociamos, conversamos,

lo que usted quiera.

adriano: la decisión está tomada

y nada ni nadie

me hará cambiar de opinión.

gracias por todo, eva maría.

adiós.

juan carlos: ay, me colgó.

qué enfadoso y maleducado.

[silba]

santito, ven, córrele.

no sea baquetón, hombre,

córrele.

>> dígame qué se le ofrece.

juan carlos: oye, ¿tú crees que

puedas conseguirme que alguien

me lleve al aeropuerto ahorita,

pero de voladísima?

>> claro que sí,

permítame un momentito.

no dilato, ahorita vengo.

juan carlos: ándale,

córrele pues.

ay, ¿quién lo diría?

adriano perdiendo la cabeza

por una vieja

y esa vieja soy yo.

además, mira quién habla,

¿con qué autoridad, hijo?

[música]

helena: si me sigues hablando

así y mirando así,

besando y tocando así,

no voy a dejar

que me sueltes nunca.

así que, por favor,

no me dejes ir.

juan carlos: no te voy a dejar

ir nunca, helena.

te amo.

juan carlos: disculpa santita,

¿dónde está?--

ah, no, ya nada, nada.

gracias, sigue tu camino.

válgame.

jefecito.

adriano: eva maría,

¿qué hace aquí?

juan carlos: vine a suplicarle

que no se vaya, don adri,

por favor.

adriano: ¿por qué? ¿por qué?

juan carlos: porque yo--

adriano: ¿vino usted hasta aquí

porque siente algo por mí?

¿me quiere como yo a usted?

eva maría, si es así,

sellemos con un beso

nuestro encuentro.

juan carlos: quite la trompita,

ya le dije que lo nuestro

no puede ser.

entiéndalo, por favor,

simplemente no puede ser,

hombre.

adriano: entonces ¿a qué vino?

¿a qué?

juan carlos: a impedir que usted

abandone de esta forma

su proyecto y la empresa que

con tanto esfuerzo levantaron

usted y su señor padre, oiga.

adriano: eva maría, por favor,

de todo corazón dígame

qué siente--¿qué siente

usted por mí?

juan carlos: ay, dolor porque

me está pisando, orangután.

adriano: perdón.

juan carlos: oiga, pero ya

en serio, ¿verdad?

ante todo, siento

una gran admiración,

un cariño a prueba de balas y,

por lo mismo, yo le imploro,

le suplico que no me defraude.

no se vaya, jefecito adorado.

usted es el presidente

del grupo imperio.

es nuestro guía, nuestro pilar,

es un jefe sin igual.

oiga, no abandone su sueño,

su emporio.

en pocas palabras,

no tire la toalla.

hágalo por la memoria

de su sacrosanto padre

y por la memoria

de mi mujercita bella,

la señora antonia,

que está rodeada por un coro

de ángeles celestiales.

adriano: no lo voy hacer

por ellos, eva maría,

lo voy a hacer por usted.

volveré a playa majahua,

pero con una condición, una.

juan carlos: lo que me pida.

bueno, aquellito, no, ¿eh?

ni beso ni trompita

ni manito sudada ni arrimones,

nada, nada físico.

adriano: sólo pediré una cosa,

que no se separe de mí

en todo el evento, por favor.

estoy seguro de que si usted

me va conociendo, va a terminar

enamorándose de mí.

eva maría, deme esa oportunidad,

conózcame bien.

lucero: ♪ radical

voy sin frenos al viento

a mi lado

siempre tendrás tu asiento

invencible

un querer tan profundo

que se come de un bocado

este mundo

pescando sueños

pasas cada mañana

me los cuelgas

cerca de mi ventana

insuperable como tú

no existe nadie para amar

me lanzo en tus brazos

sin paracaídas

sé que en tu corazón

yo voy a reposar

enamorada

sigo mis instintos

nada que pensar

contigo hago círculos

de los cuadrados

lo que nunca hice

yo lo haré por ti

solo te pido

que no mientas nunca

no me dejes ir ♪

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