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Por Ella Soy Eva Capítulo 67

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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juan carlos: lo que me extraña

es que usted no apoye

la recontratación

de las cien compañeras

cuando todas fueron liquidadas

al mismo tiempo que usted.

helena: eva, tengo mis razones.

juan carlos: mire, a lo mejor

usted lo hizo por estar

del lado de don pluti, ¿verdad?

pero yo no quiero devolver

los trabajos para llevar

la contraria a él,

sino para reparar

la metidota de pata

de juan carlos caballero

con esas mujeres.

pues, ¿qué no me entiende o qué?

helena: por lo visto,

ahora que usted es socia,

ya está muy enterada

de todo lo que hizo

juan carlos caballero, ¿verdad?

juan carlos: pues, sí, ¿verdad?

es que no--no es que me encante

seguir la vida del difuntito,

pero trato de que se haga

justicia en esta empresa.

eso es todo.

helena: claro que me gustaría

que todas esas compañeras

recuperaran su trabajo, eva,

pero también creo que es algo

que tiene que analizarse

muy bien para hacerlo

de la mejor manera.

juan carlos: ay, cae gorda, ¿eh?

usando las mismas palabras

que don pluti.

cae gorda.

helena: ay, pues es que

no sé si estoy de acuerdo

con él.

imagínese, eva, que le hablamos

a todas las exempleadas, ¿no?

las contratamos y todas felices,

todas contentas y luego resulta

que un mes después

tenemos que despedirlas

porque no calculamos

el presupuesto.

o peor aún, que ofreciéramos

contratarlas por la mitad

del sueldo porque no alcanza

para dárselos completo.

¿no cree que para ellas

sería una burla mayor

de parte de grupo imperio?

juan carlos: no, pues, sí,

estaría más gacho, ¿verdad?

helena: yo--yo soy la primera,

eva, en querer pelear

porque todas esas empleadas

recuperen sus trabajos.

yo las entiendo mejor que nadie.

de hecho, mi propio puesto

en la empresa no está

garantizado.

todo puede pasar

cuando el proyecto

de playa majahua esté terminado.

es probable que para entonces

yo también me quede desempleada.

juan carlos: ay, no.

helena: ¿cómo no voy a saber

lo que es estar en el lugar

de ellas, eva?

bueno, ya, si me disculpa,

ahorita necesito hablar

con renato.

juan carlos: ¿no quiero que

hable con él y lo cachetee?

helena: no, no, eva.

no, es mi responsabilidad y--

y yo espero que--

pues que lo tome bien.

bueno, como sea, gracias por

ofrecerse para cachetearlo.

luego nos vemos, ¿eh?

juan carlos: sí.

me tocó le pelo y no sentí nada

porque es peluca.

qué ganas de abrazarla,

como hombre.

qué ganas de abrazarte.

renato: ¿cómo es posible

que me quiten el trabajo

así como así?

este puesto yo me lo he

ganado a pulso, licenciada,

a pulso.

esto es una injusticia.

helena: renato, tranquilízate.

no vas a perder el trabajo.

yo sé que eres un excelente

colaborador, pero

desde el principio,

yo pedí a lucía y por políticas

de la empresa no me la

asignaron--

renato: yo le aseguro que soy

mejor asistente que lucía.

soy puntual, responsable,

no ando distraído

ni con la cabeza en la luna.

helena: renato.

no voy a discutir las órdenes

de don adriano contigo.

te van a reubicar

y en donde te quedes,

ya no es decisión mía.

renato: claro.

y decían que no había

favoritismo ni nepotismo

en la empresa.

helena: ¿sabes qué?

a mí, francamente,

me molestan las indirectas.

yo prefiero que me pregunten

las cosas a la cara.

si tanto te interesa saberlo,

lucía conoce el proyecto

de playa majahua

casi desde que lo empecé.

ese proyecto, prácticamente,

lo hice con ella.

así que no me vengas ahora

con que no te gusta

cómo trabaja y que si es

favoritismo y que si es

nepotismo.

a ver, no voy a permitir

que dudes de la capacidad

de mi amiga y que me pongas

en entredicho a mí.

renato: perdón, licenciada.

me dejé llevar

por la frustración

de no seguir trabajando

con usted.

perdón.

plutarco: te encantaban

jóvenes, tu perfil

eran las universitarias.

no una caballona

con una cara de este tamaño,

con esas espaldas.

adriano: recuerdo las palabras

de mi hermana.

antonia me dijo

que buscara la esencia

de una mujer, no la belleza

física.

eso cualquiera.

la esencia, plutarco.

y antonia tenía razón.

plutarco: pero ¿eva?

adriano: me encanta.

nunca me había sentido

conectado con una mujer

como con ella.

no sé, debe de ser la química,

debe ser que somos almas gemelas

y por fin nos estamos

encontrando.

plutarco: ¿y ella

te corresponde?

adriano: todavía no,

todavía me rechaza.

pero sé que tarde o temprano

se va a rendir,

porque si algo tengo, plutarco,

es que soy terco, muy terco.

plutarco: ¿qué te digo, cuñado?

te deseo suerte.

adriano: así como yo,

tú deberías pensar

en rehacer tu vida, plutarco.

sé que antonia fue todo para ti,

pero deberías buscarte

otra mujer.

plutarco: es que yo en este

momento--

adriano: nuestra antonia

pasó a mejor vida, plutarco.

sé todo lo que la amaste,

pero no te quedes solo.

estoy seguro que mi hermana

lo aprobaría.

plutarco: ¿tú crees?

adriano: antonia solo querría

verte feliz de nuevo.

no es bueno que un hombre

esté solo.

mira quién habla.

plutarco: es que mi recuerdo

de mi antonia es--

es tan fuerte.

no, no sé si podría, no.

[música]

[música]

juan carlos: ya la llamé

varias veces a mi mamá

y sigue sin contestarme, caray.

¿qué voy a hacer?

pues, a lo mejor no sé,

a lo mejor es apersonarme

con mi papá,

decirle que estoy vivo.

mimí: ¿estás loco, muchacho?

digo, ¿tú estás loco,

eres menso o las dos cosas?

si no te ayudó

cuando andabas huyendo,

ahora cuanti menos.

juan carlos: es que lo de mi

mamá me tiene muy preocupado,

entiéndelo.

mimí: relájate, respira.

ahora que te vayas

a playa majahua,

yo me doy una escapadita

y voy a ver cómo está

doña eugenia, ¿te parece?

juan carlos: órale, va.

no sabes cuánto te lo voy

a agradecer.

creo que tienes tú

muchas más chances

de acercarte a mi mamá

que yo, porque...

mimí: tú despreocúpate,

yo me hago cargo.

juan carlos: bueno, está bien.

mimí: pues, si ya te dije

que me hago cargo

y sigues preocupado.

¿qué te pasa?

juan carlos: es que pienso

en las exempleadas

que debemos de recontratar,

¿sabes?

pero lo malo es que

no tengo tiempo

para revisar las finanzas

de la empresa ahora, caray.

mimí: hazte un huequito

en tu agenda, mi hija.

juan carlos: bueno.

es que ahora que plutarco

lo sabe, va a ponerme

mil trabas.

¿por qué?

¿por qué el universo

puso a plutarco en mi vida?

¿por qué?

para que fuera mi traba,

para ponerme trabas.

es como un tope

en el periférico,

vas agarrando y ay, y tienes--

[balbucea]

muy molesto.

pero ¿sabes qué?

esas mujeres

se van a recontratar.

o dejo de llamarme

eva maría león jaramillo,

viuda de zuloaga.

mimí: uy, bien.

juan carlos: qué bonito nombre,

me cae.

mimí: [ríe]

helena: y después de tanto

intentarlo, ¿qué crees?

lucía: ¿qué?

helena: ahora sí eres parte

de mi equipo.

¿no está increíble?

lucía: ¡sí! ¡sí!

qué buena onda,

porque--porque eso

es lo que queríamos, ¿verdad?

uh, desde--desde cuando

y hasta ahora se nos dio

y todo y--

ay, dios.

helena: es por renato, ¿verdad?

lucía: ay, mi amiguis, mira,

no me lo tomes mal,

pero es que siento horrible

de que lo hayan sacado a él

para que me pongan a mí.

mira, de verdad, que yo por mí

dejaba todo como está y ya.

¿para qué nos metemos

en más problemas?

helena: lucía.

piensa bien las cosas.

no sé si estás tomando

en cuenta que esto no solamente

se trata de ti,

yo también me estoy

arriesgando contigo.

lucía: no, no, no, yo sé, yo sé.

y de verdad, mil gracias,

amiguis.

voy a poner todo de mi parte

para que las cosas

salgan muy, muy, muy bien,

pero es que ¿y renato?

¿adónde lo van a mandar?

helena: no sé adónde.

te suplico que no busques

a renato, ya no lo busques.

lucía: ay, ¿cómo me dices eso?

por favor, si velo cómo está,

vele sus ojitos,

vele su cuerpito, vele sus--

ay, vele.

helena: estamos hablando

de trabajo.

y ahora sí quiero

que me escuches en serio.

porque al menor descuido tuyo,

con todo y que seamos

las mejores amigas,

yo misma te saco del proyecto.

lucía: te prometo que no

te voy a hacer quedar mal.

no me voy a equivocar en nada,

te lo prometo, te lo prometo.

[imita llanto de perro]

>> ya quedó, señito.

aquí tiene sus llaves.

juan carlos: muchísimas gracias.

oiga, santito, ¿y usted

no le intelige a la apertura

de las cajas fuertes

de pura casualidad?

>> ay, señito, la verdad

es que no tomé diplomado

en cajas fuertes.

hasta lueguito.

juan carlos: ándele.

¿a poco hay un diplomado?

ah, no, me dijo sutilmente

que no es un ratero, ¿verdad?

[ríe]

¿y yo dónde diablos consigo

alguien de confianza

que pueda abrir

la maldita caja fuerte

del buitre?

plutarco: adriano enamorado

de eva.

maldita sea, ¿qué quieren?

adelante.

>> a sus órdenes,

licenciado ramos arrieta.

plutarco: ¿cómo vas

con el mantenimiento

de los sistemas?

>> ando terminando

lo que viene siendo el piso

administrativo.

plutarco: mira, mañana habrá

un viaje a playa majahua,

van a plana mayor,

así que en ausencia de eva,

la viuda, te metes

a su computadora.

>> a la orden.

¿cómo quiere que investigue

o descargue?

plutarco: saca todo

lo que puedas,

no importa si son fotos

de ella desnuda o de hombres

musculosos con poca ropa,

no sé, lo que sea.

>> así lo haré.

con permiso, licenciado.

plutarco: seguro esa viuda

es una ambiciosa

y quiere poner a adriano

en mi contra.

lucía: ¡hola!

>> lucía, bienvenida.

>> nunca nos lo hubiéramos

imaginado.

lucía: no, ni yo tampoco.

pero ya que estamos aquí,

yo creo que hay que darle

a la chamba, hay que darle

muchísimas ganas.

así que vamos a ponernos--

ay, ni siquiera me saludó.

a ver, agarra esto.

renato.

renato, espérame.

renato: ¿qué se te ofrece,

lucía?

lucía: ay, renato, es que

la verdad yo tengo

mucha pena contigo

porque mira, yo no--

renato: no, no, no,

no te preocupes.

desde un principio,

ese puesto era para ti

y ya lo dejó muy en claro

tu jefa.

lucía: ¿y--y--y qué va

a pasar contigo?

renato: no sé.

todavía no me dicen

si me van a correr

o adónde me van a mandar.

no sé qué va a pasar conmigo,

la verdad.

a lo mejor me regresan

al piso de abajo.

lucía: ojalá no.

renato: bueno, suerte en tu

nuevo puesto, lucía.

[llaman a la puerta]

helena: adelante.

juan carlos: licenciada.

¿no está feliz por el viaje

a playa majahua?

helena: sí.

juan carlos: ah, caray.

dice que sí, pero su carita

no dice que sí.

¿qué digo su carita?

ayuda a interpretarla.

helena: no la puedo engañar,

eva.

yo no he vuelto a playa majahua

desde que fui con juan y--

y siento que su fantasma puede

estar rondando por allá y...

juan carlos: ay, oiga, no.

no se me achicopale.

a lo mejor sirve para sentirse

pues cerquita de él, ¿verdad?

y donde quiera que esté,

él va a estar feliz

viéndola en ese lugar

que, a fin de cuentas,

fue testigo de su amor.

helena: eva, ya no siga.

es como si lo invocáramos

y ya no quiero.

como dice plutarco,

debemos desapegarnos

de esos recuerdos,

de la gente que amamos

y que, por desgracia,

ya no está con nosotros.

juan carlos: sí, claro.

el pobre viudo de don pluti.

le duró tan poco el luto,

¿verdad?

y mi pobre tonita

viéndolo desde una nube

de algodón, rodeada de un coro

celestial.

helena: eva, plutarco ha

sufrido mucho.

extraña a su esposa,

y a mí me consta

que la amó como pocos hombres

han amado en este mundo.

juan carlos: ay, ajá.

pues nomás le digo, ¿eh?

que la finadita de mi amiga

murió jurando y perjurando

que su esposo tenía un amante.

helena: ¿qué?

juan carlos: que su esposo

tenía un amante.

así como lo escucha.

nunca supo quién,

pero eso creía,

que su marido le era infiel.

plutarco: helena, disculpe.

¿pasa algo?

helena: nada.

juan carlos: ah, caray.

¿cómo que nada?

estábamos hablando

de mi amiguita antonia, ¿verdad?

que debe de estar en el cielo

vigilando cada uno

de sus pasos, don pluti.

como en vida no pudo...

plutarco: por cierto, eva,

ya me comentó mi cuñado

lo que hay entre ustedes dos.

pillines.

juan carlos: hágase para allá.

helena: eva, ¿usted ya

con don adriano--

juan carlos: ¿yo, yo ya qué

con don adriano?

¿qué le pasa?

ay, de veras, los dos

no se miden, ¿eh?

qué bárbaro.

plutarco: perdón si estoy

cometiendo una indiscreción.

no me dijo que fuera un secreto,

al contrario, me lo presumió.

juan carlos: mire, para que

se lo sepa, nuestra relación

es meramente laboral.

para que quede claro.

plutarco: por cierto,

mi cuñado la anda buscando,

con urgencia.

vaya, no lo haga esperar.

juan carlos: hágase para allá.

helenita, pues luego la veo,

¿verdad?

helena: ¿me necesitaba

para algo? ¿se le ofrece algo?

plutarco: venía a compartir

mi entusiasmo por el viaje

a playa majahua.

me va a encantar

que estemos juntos

en ese lugar que significa

tanto para usted.

helena: claro.

plutarco: ¿dije algo malo?

helena: no sé si decírselo.

este--

plutarco: helena, somos amigos.

helena: yo sé que se trata

de un chisme, pero me quedé

inquieta.

me dijeron que su esposa

murió pensando que usted

tenía un amante.

plutarco: eso, de seguro,

se lo dijo la viuda, ¿no?

yo jamás engañé a mi mujer,

eso fue un malentendido

en el que usted

estaba involucrada.

helena: ¿yo?

plutarco: claro.

antonia confundió las cosas y--

y eso creyó, pero lo aclaramos

antes de que ella falleciera.

¿se acuerda que alguna vez

le mostró sus celos?

helena: sí, sí, me acuerdo

perfectamente.

plutarco: ahí está.

¿por qué tanta preocupación?

no me diga que esa calumnia

va a afectar

lo que usted piensa de mí.

marcela: deberías estar

saltando de gusto.

fernando: ¿o qué?

¿quieres llorar de la emoción

o qué?

lucía: ay, ¿por qué a mí

todo me sale al revés?

>> ay, lucía, pero si

te ascendieron.

fernando: a mí se me hace

que renato, mi compadrito

que en gloria esté,

está rompiendo corazones

por aquí y por allá.

santiago: ¿qué fue? ¿qué fue?

fernando: ¿cómo qué fue?

¿qué fue?

por favor, nomás hace falta

roncar y aquellas viejas

se quejan.

santiago: no, no, no,

perdón, perdón, perdón.

fernando: no, ¿qué perdón?

¿sabes qué?

desde que te fuiste a las vegas,

más bien, desde que te casaste,

andas como débil,

como adormilado.

vitaminas, como decía

el compadrito.

santiago: estoy--

solamente estoy cansado, ya,

eso es todo, ¿sí?

fernando: ah.

ah, ah.

que se me hace que angélica

te da batalla todas las noches,

¿no?

marcela: fernando, no seas--

fernando: no, en serio, velo,

velo.

santiago: sí.

la verdad es que sí.

mucha batalla.

y eso que todavía

no empieza la guerra.

lucía: [llora]

adriano: ¿y ya se dio cuenta

de que estoy dispuesto

a cambiar nada más por usted?

juan carlos: mire, jefecito,

yo dudo que sean cambios

verdaderos y profundos.

como sea, yo sigo enamorada.

adriano: no lo diga.

juan carlos: lo voy a decir.

de mi amado belisario.

y le voy a hacer fiel

hasta el último día de mi vida.

adriano: entonces,

tal vez usted no entienda

lo que es la soledad.

las pocas oportunidades

que tiene un hombre

de ser feliz.

juan carlos: no diga eso

que me pone triste, hombre.

yo soy hombre de una sola mujer.

¿qué?

adriano: ¿perdón?

juan carlos: ay, ¿ya ve

lo que es usted?

me invade mi espacio vital

y me hace decir puras babosadas.

yo soy mujer de un solo hombre

quise decir.

adriano: perdón, perdón.

es que desde que mi hermana

nos dejó, ¿sabe?

me sentí más solo que nunca.

me falta amor.

juan carlos: ¿le falta amor?

cómprese un perro, hombre.

el amor no lo es todo.

ahí está la amistad,

por ejemplo.

usted y yo podemos ser

grandes amigos,

así como lo fue usted

del difunto juan carlos.

adriano: pero es que

usted es mujer, es distinto.

eva maría, le demuestro

mi cambio y no me cree.

le pido que ponga un poco

de su parte y usted no lo hace.

no le entiendo.

¿qué hago? ¿me subo, me bajo,

me estiro, me encojo? ¿qué?

juan carlos: ya, hombre, ya.

para que uno cambie en serio,

hay que ser capaces

de ponerse a prueba

en muchos terrenos

y hacer grandes sacrificios.

helena: me prometes que te vas

a portar bien con tu abuelita

y con lidia cuando yo esté

trabajando fuera, ¿eh?

lalito: sí, señor.

helena: te voy a llamar

todos los días y voy a preguntar

cómo se portó el niño

y ellas me van a decir.

lalito: sí, señor.

pero ya me debes un viaje

a playa majahua, ¿eh?

hace mucho que ya no me llevas.

helena: sí.

en cuanto pueda,

te voy a llevar.

ahora no porque estás en clases

y yo voy a estar todo el día

trabajando y no voy a poder

estar contigo ni un ratito.

lalito: ¿o sea que no te vas

a ir a pasear ni un ratito?

helena: yo creo que no.

lalito: qué mal.

deberías darte una vuelta

por la playa.

a ver si así se te quita

lo triste.

helena: ¿tú me ves triste a mí?

lalito: sí.

desde que se fue juan,

ya no te ríes como antes,

como cuando él estaba.

¿te acuerdas?

helena: bueno, ya estamos

platicando mucho

y hay que levantarse

temprano y todo eso,

entonces ya duérmase por favor

y le hace caso a su abuelita

y le hace caso a lidia,

por favor, ¿eh?

te portas bien, ¿eh?

lalito: sí.

helena: tu besito.

te amo mucho.

dios te bendiga.

se me hace que te voy

a extrañar mucho, mucho.

lalito: y yo a ti, mamá.

mimí: ey.

yo sé que es durosísimo,

mi hijo, pero ¿te depilaste?

juan carlos: sí, caray.

las piernas, las manos,

pecho en v, todo.

¿sabes qué?

ahora que sé lo que duele

este proceso de la depilada,

de veras, pobrecitas

de las mujeres.

no me importaría

que se quedaran peludas,

no hay problema.

¿sabes qué, mimí?

déjate ir.

mimí: ¿qué te pasa?

ni que fuera changa.

juan carlos: bueno.

mimí: ve que ahí en la playa

una pues anda con muy poca ropa

y luego el bikini chiquito.

ya ves, acuérdate cuando

fuiste al convivio

y que casi tuviste

que meterte a la alberca.

juan carlos: ay, ya ni me digas.

fue cuando me descubrió tonita.

mira, solo espero que mi

mujercita bella me haya

perdonado desde el cielo.

mimí: ya no empieces

a sentirte otra vez culpable,

mi hijo.

tú no fuiste el causante

de su coma diabético,

entiéndelo.

juan carlos: trato de

convencerme de eso

todos los días, mimí.

mimí: bueno, pues me mensajeas

si pasa cualquier cosa

o yo a ti.

juan carlos: está bien.

lo que yo te digo

es que no pienso separarme

ni un instante de helena, ¿eh?

le voy a espantar al--

[imita buitre]

al buitre ese de plutarco

que está sobre.

mimí: ah, eso sí te voy a pedir

de favor de paso, ¿eh?

que le saques la vuelta

a mi feo panzón adorado ese

porque yo sé que va a querer

aprovechar el calorcito

del trópico para arrimársele

a eva.

juan carlos: no me digas.

mimí: pues, sí te lo digo

porque así va a ser.

juan carlos: cállate.

adriano: y entonces,

eva maría me dijo que--

¿te dije que se llamaba

eva maría, verdad?

me dijo: "todo, absolutamente

todo, adriani--adri, adri,

que todo, todo, implica

un sacrificio".

[gime]

>> ¿vamos a seguir hablando

de una señora que ni tengo

el gusto?

yo mañana me tengo

que levantar temprano

para ir a la universidad.

adriano: perdón, perdón,

discúlpame.

gracias por tu paciencia.

yo--yo necesitaba desahogarme,

hablar con alguien.

>> ya llégale a esa señora,

es obvio que estás

enamorado de ella.

adriano: ahora que lo escucho

de tu boca, no lo dudo.

tal vez necesitaba estar contigo

para convencerme de eso.

abrígate.

y llévate el paraguas

por si llueve.

helena: adiós, mi vida.

que dios te bendiga.

te portas bien y estudias mucho

y te llamo llegando

a playa majahua.

lalito: adiós.

silvia: apúrate porque

te va a dejar el camión, hijito.

plutarco: lalito, lalito,

espera, dame un abrazo

antes de irte.

te veo pronto, campeón, ¿eh?

vas, vas, vas.

helena: adiós, mi amor.

plutarco: vas, vas.

doña silvia, ¿qué tal?

buenos días.

helena, hermosa como siempre.

helena: gracias.

pero no entiendo qué haces

por aquí, yo pensé que estaba

en el aeropuerto.

plutarco: quise sorprenderla

pasando por usted

para irnos juntos,

pero no sé si tenía

usted plan con eva o algo así.

helena: sí, a eva quedé

de verla, pero en el aeropuerto,

por eso iba a tomar un taxi

ya de una vez

para encontrarla allá.

plutarco: entonces, vámonos.

helena: sí, solamente voy

por mis cosas.

no me tardo nada.

plutarco: claro.

helena: gracias.

silvia: don plutarco,

perdón que me meta,

pero yo--yo veo que usted

tiene un gran interés

por mi hija y--y bueno,

se le nota la forma

en que la mira, pero

yo necesito estar segura

si de verdad

usted está enamorado

de mi helena.

plutarco: señora, yo--

yo amo a su hija.

cuando enviudé, pensé que

jamás iba a sentir esto, pero

helena me robó el corazón.

la adoro, la idolatro.

usted no se imagina

lo que ella significa para mí.

silvia: entonces, júreme por

el alma de la señora antonia

que nunca va a hacer sufrir

ni a helena ni a mi nieto.

plutarco: quiero vivir con ella

y con lalito.

es el hijo que a mí me hubiera

gustado tener.

lo único que deseo

es hacerlos felices a los dos.

en serio, se lo juro.

primero me dejo matar

antes que hacerle daño a helena.

créame, por favor.

silvia: no, si le creo.

y lo único que espero

es que mi hija se dé cuenta

que usted es un buen hombre

y que se merece

el amor de una gran mujer

como ella.

gracias.

eduardo: tenías razón, bulmaro.

voy a seguir tu consejo.

no puedo esperar a terminar

viviendo como un paria.

bulmaro: me alegra que hayas

recapacitado, eduardo.

y que te hayas dado cuenta

de que no puedes seguir así.

¿cuándo vas a buscar a silvia?

eduardo: ¿quién dijo que

la voy a buscar?

bulmaro: ¿entonces?

eduardo: acabo de contratar

una sirvienta.

>> ya tenemos casi todo listo

para el evento de mañana

en la noche.

nomás falta que usted

nos dé el visto bueno.

helena: muy bien.

>> y tenemos también

ya listo el desayuno

en mero playa majahua.

usted nada más me dice

y nos vamos para allá.

adriano: muy buen lugar.

>> mire, licenciado,

esta es su habitación.

permita, le ayudo con su maleta.

plutarco: claro.

>> permítame un momentito,

por favor.

con permiso.

juan carlos: propio, pase usted.

pase.

licenciada, yo creo prudente,

¿verdad?

que no nos separemos usted y yo

ni un solo segundo

porque tenemos tantos pendientes

que checar, ¿verdad?

adriano: siento por esta vez

tener que separarlas,

pero tenemos que trabajar.

juan carlos: ay, no empiece

de enfadoso, jefe.

tengo que estar yo con helena--

adriano: esta vez no es

con usted, eva maría.

tengo que arreglar

unos detallitos

con la licenciada moreno.

juan carlos: ah.

helena: mire, mire qué bien

está quedando todo

para recibir a la prensa mañana.

adriano: muy bien, muy bien.

¿sabe?

presioné a la gente del hotel

para que todo quedara listo

desde hoy.

helenita, quiero confesarle

algo.

quiero darle una sorpresa

a eva maría.

el evento será mañana,

pero esta noche

quiero una velada romántica

con ella.

sé que es la primera vez

que usted y yo

hablamos de mi vida privada,

pero ¿sabe?

necesito que...

que me ayude para traer

a eva maría aquí.

bueno, no aquí, a otro lugar.

¿sabe?

ella es la mujer de mi vida,

estoy enamorado de ella.

es la primera que me ha hecho

creer en el amor.

la primera.

helena: claro que sí,

don adriano.

yo prometo ayudarle en todo,

todo lo que esté a mi alcance.

los dos merecen ser felices.

adriano: se lo agradezco,

helena.

se lo agradezco de todo corazón.

[música]

[música]

juan carlos: ah.

¿a poco aquí es el lugar

donde va a ser la conferencia

de prensa?

helena: mm, no, eva.

este evento es para usted.

juan carlos: oiga, ¿por qué

me empuja? ¿qué le pasa?

adriano: la mismísima eva

en el paraíso terrenal.

y a falta de manzana,

aquí tiene una rosa

que palidece ante su hermosura.

[música]

juan carlos: ay, no.

adriano: no se vaya, eva,

no se vaya.

porque todo esto lo mandé

preparar para usted.

para usted y solo para usted.

porque la amo, eva.

la necesito.

juan carlos: ah, mi jefecito

enamorado.

¿quién lo viera así, eh?

sabe que me conmueve verlo así.

el hombre que no creía

en el amor.

adriano: yo nunca creí en él.

me entregué a los placeres

olvidándome de los afectos

hasta que apareció usted.

helena: oiga--

adriano: deme una oportunidad,

eva maría.

acepte ser mi novia, por favor.

juan carlos: es que mire,

le voy a explicar--

adriano: deme la oportunidad

de ser su novia, por favor.

acepte mi corazón

y dígame que sí.

santiago: mi morenita de fuego,

¿tú ni de por casualidad

piensas aprender a cocinar?

angélica: primero muerta.

ya te dije que soy una mujer

moderna y no una criada

que se la va a pasar guisando.

santiago: ya tranquila,

solamente era una pregunta.

angélica: ahorita lo único

que quiero es complacerte,

chiquito.

pero si no quieres

que andemos pidiendo

comida en la calle,

¿por qué no me contratas

una chacha que sepa guisar?

santiago: mira, como está

la situación, yo no puedo

contratar una empleada

doméstica.

angélica: no manches.

¿cuánto nos puede cobrar?

ándale, aunque sea

de entrada por salida

y solo un día.

ándale, ándale, ándale.

santiago: bueno, un día

a la semana, tal vez, ¿eh?

angélica: y acuérdate

que mañana es la reunión

con nuestros cuatachos

para informarles que estamos

casados.

santiago: ¿mañana?

pero si no habíamos

quedado en nada.

angélica: yo ya me organicé,

así que vele avisando

a tus cuatachos de la oficina.

y dame lana para comprar

refrescos, chupe, chicharrones,

papas y todo lo que se necesita

para el reventón.

santiago: sí, chupe.

yo mañana saco dinero

del cajero y te lo doy.

angélica: y justamente

para evitarnos esos problemitas,

yo diría que me deberías

de dar una extensión

de tu tarjeta de crédito,

así puedo comprar a gusto

y sin pedirte.

santiago: no, no, no, morena,

yo ya pasé por eso

y no pienso arriesgarme

otra vez.

no.

angélica: ándale, no seas

materialista.

es más, tú ponle el límite

que quieras y yo de ahí

no me paso.

santiago: no, no sé, morena,

es que--

angélica: ándale, sí, sí,

no seas gacho.

santiago: espérate, espérate,

morena.

ya sabes cómo me pongo.

angélica: me das cositas

y yo te doy besitos, ¿sí?

ándale, para eso soy tu esposa.

compláceme.

santiago: espérate.

adriano: seguro estoy

de que vamos a ser muy felices

usted y yo.

me esmeraré por darle

toda la alegría que se merece.

juan carlos: jefecito santo,

créame cuando le digo

que usted no quiere

estar allá abajito, ¿eh?

hábleme, venga, súbase,

párese, no sea ridículo.

ay, ay, ay.

adriano: dígame,

¿me va a dar el sí?

¿sí?

juan carlos: ¿sabe qué?

es que mire, yo no puedo

corresponderle como usted

quisiera y tengo razones

muy poderosas para mirarlo

a usted y a cualquier hombre

que me lo pida aquellito.

adriano: ah, caray.

entonces quiere decir que...

¿usted le gusta...

juan carlos: ¿qué?

adriano: las...

juan carlos: ay, no sea baboso,

claro que no, hombre.

lo que pasa es que simplemente

yo--

¿cómo le explico?

es difícil.

no puedo.

>> ♪ usted es la culpable

de todas mis angustias

y todos mis quebrantos

usted llenó mi vida

de dulces inquietudes

y amargos desencantos ♪

plutarco: a mí todavía

me cuesta creer

que adriano esté enamorado

de verdad.

helena: ojalá que eva lo acepte.

don adriano es un buen hombre

que se merece el amor

de una gran mujer como eva.

plutarco: ¿y usted, helena?

¿cuándo me va a aceptar a mí?

helena: ay, plutarco, yo este--

todavía tengo que--

que cerrar ciertas cosas

para tomar una decisión.

plutarco: bueno, ya le dije

que yo la voy a esperar

el tiempo que sea necesario.

helena: gracias

por su paciencia.

para mí es muy importante

no sentirme presionada, ¿sabe?

plutarco: lo único que espero

es que en este cierre de cosas

que usted necesita hacer,

deje a juan carlos en el pasado.

no lo digo solo por mí,

lo digo porque no la quiero

ver sufriendo por un recuerdo

que, de verdad, no vale la pena.

helena: gracias, plutarco.

buenas noches.

plutarco: buenas noches, helena.

[música]

>> ♪ usted

es la culpable

de todas mis angustias

y todos mis quebrantos ♪

adriano: por algo yo había

jurado nunca,

nunca enamorarme de una mujer.

>> ♪ y amargos desencantos ♪

adriano: justo para no pasar

por esto.

>> ♪ tu amor es como grito ♪

adriano: eva maría

me trae de un ala.

después de haber besado

tantas jovencitas hermosas,

ahora lo único que deseo

son los besos de ese mujerón.

eva maría,

te adoro.

>> ♪ eres lo único que tengo

usted llenó mi vida

de dulces inquietudes

y amargos desencantos ♪

[música]

helena: eva, ¿y no le piensa

corresponder?

juan carlos: no, de ninguna

manera.

yo le soy y le seré fiel

por siempre a mi belisario

hasta la muerte.

helena: ay, ni se haga, ¿eh?

se echó su canita al aire con

joan carlino.

juan carlos: [chista]

no mencione a joan carlino

que lo puede escuchar

mi belisario.

ya, aparte usted lo dijo,

una canita al aire, pues,

es que una tiene necesidades,

¿no?

al cuerpo lo que pida,

pero muy de vez en cuando--

helena: a mí no me tiene

que explicar--

juan carlos: ¿sabe qué pasa?

helena: no me explique, eva.

yo--yo simplemente pensé

que usted y don adriano

harían una bonita pareja.

juan carlos: eso es imposible.

helena: bueno, está bien.

respeto lo que usted dice.

nada más que a mí

sí me hubiera gustado verla

feliz al lado de ese hombre

que, obviamente, la ama.

juan carlos: qué--

no, es un capricho,

se le va a pasar, créame.

helena: no, yo no estaría

tan segura.

eva, hay que seguir adelante

y no estancarse en el pasado.

juan carlos: ¿eh?

no.

ay, ¿por qué me dice eso

tan feo?

¿qué?

helena: no, nada.

no, es que...

sus ojos, a veces--

juan carlos: ¿qué?

helena: nada, nada.

¿sabe qué?

ya, ya me quiero dar un baño

y ya me voy a meter a la cama.

juan carlos: ah, pues, muy bien.

no, ¿qué?

pues, vaya.

¿quién la está amarrando?

soy yo agarrando, vaya.

helena: me voy a meter a bañar,

no--

ya, eva, ya.

juan carlos: ah, ya.

sí, bueno, ok, ok, sí.

¿que quiere que me vaya

o que me quede?

no la entiendo.

no, es que ¿sabe qué?

no habla claro, no sé.

helena: eva, que se vaya, ya.

juan carlos: ah, ahora sí

ya entendí.

hablando claro

se entiende la gente, ¿verdad?

¿que quiere que me quede

entonces?

helena: no, no quiero

que se quede.

juan carlos: ah.

rebeca: no, yo no voy a estar

en la rueda de prensa.

yo me quedé en méxico.

pero espero que ustedes

cubran el evento como debe ser.

sí, no fui requerida

en playa majahua.

cosas de la licenciada moreno.

bueno, chula, ahí te encargo

todo.

las primeras planas,

las entrevistas y ya sabes,

el proyecto es de don adriano,

la otra no es más

que la chichinque.

besitos.

gracias, chau.

¿asunto?

onésimo: yo nomás vengo a ver

si se le ofrece otra cosa,

ya acabé todo lo que me dijo

y hago como dos horas

de aquí a mi casa.

rebeca: esfúmate.

ah, pero mañana te espero

al alba para que laves

mi camioneta, la enceres

y la aspires.

onésimo: al alba entonces.

buenas las tenga.

rebeca: ¡naco!

juan carlos: me parte el corazón

ver a adriano tan enamorado

de un espejismo,

o sea, de alguien que no existe.

mimí: ah, pues, sí.

la mera verdad,

pobrecito mi panzón bigotoncito.

pero mira, mientras eva

no le haga caso.

juan carlos: eva nunca

le va a hacer caso, mimí.

pues, ¿cómo, hombre?

mimí: no, pues ya sé.

pero mientras no sea eso,

pues él va a seguir

y va a estar ahí emperrado

con la eva.

juan carlos: no sabes cómo

me duele haberle roto

sus ilusiones, caray.

le rompí el corazón.

pero pues, ¿qué voy a hacer?

digo, cuando adriano entienda

y desista.

mimí: pues, sí, mi hijo.

pero pues que se aguante

como los machos, mi chulo,

porque sino vas a tener

que aflojar.

oye, mi hijo, ya me organicé

y mañana voy a pasar a ver

a tu mami, ¿eh?

juan carlos: ay, muchas gracias.

oye, trata de averiguar

todo lo que puedas, por favor.

claro, ¿no?

si mi papá te deja verla.

mimí: uy, ya sabes que yo

para eso, mira, por recursos

no reparo.

estoy entrenada.

oye, ¿tú qué onda con helena?

digo, ¿vas a--

¿vas a tener chance

de estar con ella?

juan carlos: no, no, muy poco,

muy poco.

y este lugar, la verdad, está--

está lleno de recuerdos y...

y de nostalgia.

no sabes el trabajo

que me cuesta no besarla,

no abrazarla, mimí.

mimí: no, no, no,

ni dios lo mande.

tú, concentrado.

cuando te den ganas, tú--

freno de mano, mi hijo,

freno de mano, ¿eh?

juan carlos: eso intento,

pero es que me encantaría

decirle que yo también

recuerdo esos momentos

maravillosos con ella.

aquí,

donde sellamos nuestro amor.

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