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Por Ella Soy Eva Capítulo 65

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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juan carlos: mire nada más

en qué fachas viene usted.

¿qué le pasa?

qué vergüenza, a ver,

quítese las legañas al menos,

oiga.

y el olor a destilería barata

que trae ni le digo, no, no,

qué horror.

santiago: no, no, señora,

lo que pasa es que se me ponchó

una llanta.

juan carlos: ándele, no me diga,

y yo me chupo el dedo

seguramente, no sea ridículo.

santiago: no, no--

juan carlos: "se me ponchó

una llanta", a ver,

mejor dígame, ¿verdad?

¿cómo le fue en las vegas?

¿mucha pachanga o anduvo ahí

tristeando por lo de su boda?

santiago: ay, doña eva,

¿a poco no sabe?

juan carlos: ¿qué?

santiago: pues si ya el chisme

está en todos los pasillos.

juan carlos: oiga ¿qué le pasa?

no me diga chismosa,

yo no soy una chismosa que anda

regando la información.

santiago: no, no es eso,

es que--

es que en las vegas me casé.

juan carlos: ¿qué, qué, "what"?

santiago: sí, ya ve, ya ve,

las locuras que comete uno

cuando está--

ay maldito alcohol, de veras.

juan carlos: ay válgame dios,

bueno.

¿y se puede saber con quién

se casó?

no me diga, fue un concurso

y se enamoró de una gringuita

de wisconsin que estaba brinque

y brinque y dijo, "voy--".

santiago: no, no, no,

me casé con mi ex,

angélica.

juan carlos: ¿con esa zor--?

sorprendente noticia llega usted

a grupo imperio,

pero ¿cómo se le ocurre

a usted hacer semejante

estupidez habiendo tantas

mujeres en el globo terráqueo?

por el amor--

santiago: a ver, eva,

¿cómo dice eso si usted

no la conoce?

juan carlos: ¿qué?

santiago: que usted

no la conoce.

juan carlos: ¿qué?

santiago: ¡que usted nunca

la ha visto!

juan carlos: ah, no, ¿verdad?

preo es que yo soy casi

pitonisa, ¿sabe cómo?

así.

y mis síntomas de mujer

nunca me fallan

y esa mujercita no le conviene,

santiago.

santiago: ¿eva?

juan carlos: ¿qué?

¿qué?

¿que no me cree lo que le estoy

diciendo o qué?

tengo mucha experiencia,

quiero que sepa,

y lo que le digo--

plutarco: escudero.

santiago: sí.

plutarco: ¿me vas a explicar

por qué no estuviste

en la junta?

juan carlos: no se sulfure,

¿eh?

porque cuando se pone de malas

no se ve tan guapote.

además santiago estaba conmigo.

plutarco: uy, uy, uy,

entonces no digo nada,

no vaya a ser que usted

termine haciendo gala

de su finura de dama

y me de otra patada

en los bajos.

juan carlos: ay a usted

le encanta comer payaso,

¿verdad?

mire, como socia cité a escudero

pues para comentar algunas

cositas de la empresa.

plutarco: los dos somos socios,

estamos en igualdad

de condiciones.

sólo que yo no la ando golpeando

como usted a mí.

escudero.

santiago: ¿qué?

plutarco: después hablamos.

santiago: sí--

gracias, muchas gracias,

le debo una, ¿eh?

le debo una.

a ver, espérese, ¿cómo fue que

le dio un golpe ahí, eh?

juan carlos: así, mire--

¡zas!

santiago: ay--

juan carlos: ah, ¿verdad?

no se haga el chistoso

que no me tiene nada feliz

con la estupidez

que hizo en las vegas, ¿eh?

váyase a peinar o a bañar

o algo.

adriano: [chista]

juan carlos: dejen de echar

spray, por favor.

ah, jefecito santo, buen día.

¿qué le pasa, qué dijo?

>> que vaya con él.

juan carlos: ay, ay.

adriano: pase, por favor.

juan carlos: ay es que--

adriano: eva maría,

acláreme algo por favor.

juan carlos: sí.

adriano: ¿cuál es su verdadero

interés como inversionista?

porque ante tantas ausencias

francamente me está haciendo

dudar.

juan carlos: dispénseme,

jefecito, es que he tenido

varias dirigencias y ya le dije,

mi único interés es recontratar

a esas mujeres que se quedaron

sin trabajo porque mire

qué feo es quedarse sin trabajo,

y luego madre soltera--

adriano: eva.

juan carlos: y luego como mujer

es bien difícil--

adriano: eva.

juan carlos: sí.

adriano: plutarco ya le demostró

que eso es imposible.

usted misma vio los documentos

que lo confirman.

juan carlos: ay pues por eso

mismo, don adri,

con más razón.

adriano: [suspira]

juan carlos: es más,

¿qué le parece si entre usted

y yo solos, verdad?

pues revisamos los estados

financieros y pues encontramos

juntos, ¿verdad?

pues la forma de recontratarlas.

adriano: ¿usted y yo?

juan carlos: es lo que le estoy

diciendo pero no me oye,

y si es por los sueldos,

yo misma pongo de las ganancias

de mis acciones para pagarles

a esas pobres desempleadas,

porque no sabe qué feo es

quedarse sin trabajo

y luego madre soltera--

adriano: eva--usted--

¿estaría dispuesta--a eso?

juan carlos: pues ¿que no me

oye lo que le estoy diciendo?

preste atención, hombre.

sí, adri, por supuesto.

porque mira, estar sin trabaj--

adriano: síguele.

juan carlos: voy, voy.

estar sin trabajo,

luego madre soltera--

adriano: no, síguele

con la corbata.

juan carlos: ah, ah, bueno,

sí le sigo pues.

adriano: está bien, eva,

revisemos esos documentos.

juan carlos: nada más que

ahorita no porque tengo que ver

qué se le ofrece al licenciado

moreno, y acuérdese

que lo primero en grupo imperio

es el trabajo, ¿qué no?

¡a trabajar!

adriano: [gruñe]

qué mujer.

helena: no entiendo cuál

es la urgencia de que yo

lo acompañe, plutarco.

plutarco: es para enseñarle

algo muy importante

pero también muy delicado.

helena: bueno, ay, discúlpeme

pero no entiendo a dónde vamos.

plutarco: ya verá de lo que

le hablo.

por lo pronto es preferible

que sea fuera de la empresa.

[música]

[música]

helena: ¿está es la tesis

de la señora antonia?

plutarco: prometí que

se lo iba a conseguir

y aquí está.

me tardé porque,

al remodelar la casa,

hubo que acomodar algunas cosas,

pero por fin aquí la tiene.

helena: muchas gracias,

plutarco, la verdad para mí

era muy importante verla.

plutarco: con verla contenta

me doy por bien servido.

helena: lo que no entiendo

es porqué teníamos que salir

de grupo imperio

para que yo pudiera verla.

en la oficina antes hubo copia

de esto, ¿no?

plutarco: sí, pero no--

no estamos aquí sólo

por la tesis de antonia.

raúl: plutarco.

plutarco: raúl.

raúl: ¿cómo estás?

plutarco: ¿cómo te va?

le presento a raúl mendoza.

raúl: encantado.

helena: ¿qué tal?

plutarco: es uno de los mejores

abogados con los que cuenta

el grupo imperio.

siéntate por favor.

raúl: gracias.

plutarco: los dos preferimos

sentarnos fuera de la empresa

porque el tema que vamos

a tratar es muy delicado.

helena: ah, ustedes dirán.

plutarco: el licenciado

forma parte del equipo

que nos representa en el caso

del fraude que nos hizo

juan carlos,

y usted está a punto de conocer

información absolutamente

confidencial.

raúl.

raúl: bien.

luego de una investigación

a fondo hemos encontrado pruebas

fehacientes de que el señor

juan carlos caballero cometió

un fraude que se le imputa

contra el grupo imperio.

helena: no, no puede ser.

raúl: sí, así es.

helena: no--

¿es verdad eso?

raúl: sí, lo siento.

y todo parece indicar

que ya localizamos

los 3 millones de dólares

que el difunto le robó

a la empresa.

lucía: mm, si vienes a buscarme

porque no he ido a tu piso

pues mejor ya no nos andemos

con rodeos y ya, cristóbal.

cristóbal: no, lucía,

no estoy aquí por ti.

si bajé es porque la licenciada

moreno necesita estos papeles

firmados por un administrativo.

lucía: ah, bueno, es que yo

pensé que--que si la montaña

no va a mahoma,

yo llevo a mahoma

a pura maroma, ¿no?

ay ni al caso, ¿no?

cristóbal: lo mismo digo, lucía,

con permiso.

lucía: ay qué pasó ahora,

qué pasó, casi me le meto

por los ojos, por dios,

y él ni me pela.

o sea, ¿por qué los hombres

son así, caray?

una tan entregada,

una tan diva, ¿qué pasó?

¿qué pasó?

helena: la verdad no puedo

creer lo que dice.

¿puede ser que haya

un malentendido, un error,

algo así, no?

raúl: no, no hay margen

de error sobre todo ahora que

encontramos los 3 millones

de dólares en una cuenta

en nueva york a nombre

del señor caballero.

helena: carlos, cómo pudiste

hacer esto, no.

raúl: al parecer él intentó

cambiar parte de las acciones

en un hotel en mérida.

bueno, retiro la oferta

y cuando llegaron a estados

unidos y ahora lo que viene

es el trámite para recuperarlos.

plutarco: según entendí

el proceso va a ser lento

porque ya son trámites

a nivel internacional

para que esa cantidad regrese

a la empresa,

pero al menos ya localizaron

el dinero.

raúl: estas son las copias

del proceso legal que demuestran

la culpabilidad de caballero.

como verá hay documentos

que muestran que él salió

del país,

firmó papeles bancarios,

hizo la transferencia,

en fin, todo está registrado.

helena: para mí es suficiente,

yo ya--ya no puedo seguir viendo

esto.

plutarco: raúl, te agradezco

la información.

era muy importante para nosotros

corroborar el resultado

de la investigación.

raúl: bien, esto lo hice como

una excepción por la amistad

que nos une, plutarco,

pero les voy a suplicar

a los dos que no se comente

nada, absolutamente nada,

porque esta información

está confidencial y todavía

no se la he entregado

ni al licenciado reyes,

¿entienden?

plutarco: no, tranquilo,

tranquilo, te aseguro que nadie

se va a enterar de esto.

raúl: se los suplico.

plutarco: no, tranquilo.

gracias por tu apoyo.

raúl: con permiso, señora.

helena: hasta luego.

raúl: mucho gusto.

plutarco: muchas gracias.

juan carlos: imagínate la cara

que puse cuando me enteré

que carmen y mi papá no sólo

tienen una hija, no señora,

tienen también un hijo.

mimí: lo que nos faltaba.

¿y ahora dónde vive?

juan carlos: en puebla,

pero no sé en qué lugar

exactamente.

esa mujer oculta algo más,

pero no sé, no sé qué,

¿y sabes qué?

hasta me dio tristeza, fíjate.

mimí: tristeza, por dios,

juan carlos.

estás mal, mi hijo,

bien que la doña sabía con quién

se metía, ¿no?

juan carlos: ah y mi papá

también, no creo que ella

le haya puesto una pistola

a mi papá para obligarlo, no.

mimí: no, pues eso sí que no,

para bailar jarabe tapatío

se necesitan dos.

juan carlos: no, se dice

"para bailar el tango--".

mimí: no, también para bailar

el jarabe tapatío

se necesitan dos.

juan carlos: sí, pues sí.

mimí: en fin,

parece que tener segundo frente

es deporte nacional.

no se puede confiar en ninguno

de los de tu especie.

juan carlos: ay y en los de

tu especie sí, seguramente,

por favor, hombre.

mimí: pues sí, claro que sí,

más.

juan carlos: ay si fuera deporte

nacional yo hubiera ido

a las olimpiadas y hubiera

ganado medalla de oro,

pero hazme el favor.

ahora tengo que buscar

a mi mamá, caray,

ojalá se le haya pasado

la crisis.

y tengo que ir por el resultado

de los estudios, mimí.

ojalá y haya una cura para ella.

plutarco: quiero que sepa

que si me atreví a violar

la confidencialidad del caso,

fue sólo para probarle

que juan carlos caballero

no era el hombre inocente

que usted creía que era.

helena: es que yo ya no sé

qué decir,

no entiendo siquiera porqué

es el motivo de este fraude

que hizo.

es tan burdo y tan confuso todo.

plutarco: usted conoció

la personalidad de un argentino

encantador que él se inventó

para el caso,

pero en realidad juan carlos

siempre fue una persona

ambiciosa.

además de cometer este fraude

también lo acusaron de vender

información clasificada

a otras empresas,

y durante años le hizo pequeños

desfalcos al grupo imperio

sin que nadie lo supiera.

helena: pero ¿cómo pudo

hacer todo esto sin que ustedes

se dieran cuenta?

no puede ser.

plutarco: no sé, además

tenía toda la confianza

de adriano y precisamente

de eso se aprovechó.

pero yo creo que nadie

puede saber cuál era

su verdadero plan final.

helena: ¿qué quiere decir

con eso?

¿además de robar buscaba

otra cosa?

plutarco: no sé,

yo lo traté durante diez años

y quedé totalmente sorprendido

por sus actos.

al final era un hombre que,

en realidad, nadie conocía.

¿o usted sí sabe quién era,

helena?

helena: no.

no, definitivamente no,

nunca llegué a conocer

al verdadero juan carlos.

este, le agradezco mucho

todas las molestias que se tomó,

plutarco, para hacerme saber

todo esto porque de verdad

para mí era muy importante.

plutarco: yo lo único que

le pido es que no comente nada

sobre las pruebas que vimos

ni sobre lo que nos dijo

el abogado.

tome esto como una prueba de--

de la gran confianza

que le tengo.

helena: sí, no se preocupe,

yo no le voy a regalar esto

a nadie.

y gracias por la confianza.

[música]

[música]

doctor: ahí tiene los resultados

del electrocardiograma,

el electroencefalograma

y tomografías de la señora

mistral.

además de los análisis químicos.

juan carlos: oiga, pero pues

no me hable en japonés

porque no lo entiendo,

y para que lo lea es lo mismo,

mejor hábleme, doctor,

dígame cómo está mi ma--

"gistral", ¿no?

maravillosísima amiga

de la vida, excelentísima actriz

doña eugenia mistral.

doctor: señora, en resumidas

cuentas, doña eugenia

no ha venido recibiendo

el tratamiento médico adecuado.

juan carlos: ay no me diga,

doctor.

doctor: tal vez al principio

sí funcionaba,

pero ahora ya es obsoleto.

en casos como este hay que tener

un seguimiento mes a mes.

juan carlos: ah, entiendo.

doctor: esto se lo digo

porque es probable que se tenga

que cambiar el tratamiendo.

juan carlos: sí, pues claro,

doctor, lo que le haga bien,

¿verdad?

doctor: y en el caso

de la señora

pues yo también recomendaría

una terapia psicológica.

juan carlos: sí, doctorcito,

pues sí.

o sea, lo que usted me está

diciendo, ¿verdad?

¿es que en todos estos años

doña eugenia ha estado

desatendidda?

doctor: eso es lo que parece.

juan carlos: ah, no puede ser,

¿verdad?

que su familia no le haga caso,

que de las medicinas

se desentienda, ay no,

qué mal está eso, oiga.

doctor: por eso quiero hablar

con el esposo de la señora,

su padecimiento puede ser

reversible si siguen

mis indicaciones.

juan carlos: ay perfecto.

pues mil gracias, doctorcito,

¿verdad?

hoy mismo hablo con el esposo

de doña eugenia para que venga

y usted le explique todo

de pe a pa,

pero en castellano, ¿eh?

no en japonés.

ambos: [ríen]

juan carlos: ay no es cierto,

es bromita.

doctor: no se preocupe,

está bien.

juan carlos: muchísimas gracias.

doctor: adelante, señora.

juan carlos: es usted muy

amable.

doctor: pase.

candy: ¿cuál romance, señor?

ya le dije que yo con menores

de edad nada.

una--una tiene sus principios.

fernando: oh, uno también,

¿qué le pasa?

pero a ver, respóndeme

lo más importante, o sea,

¿pasó lo que tenía que pasar

entre ustedes o no pasó lo que

tenía que pasar entre ustedes?

candy: nada tiene que pasar

entre nosotros dos, entienda,

señor, es un niñito,

yo soy una mujer.

fernando: [ríe]

o sea, ¿nada de nada, de nada,

o sea, ni siquiera--nada?

o sea, ¿mi chamaco sigue

sin saber lo que es el amor?

candy: bueno, bueno,

lo sabe pero a su manera.

me manda mails, flores,

me escribe poemas,

pero jamás se ha propasado.

claro, una tiene su ética

y no le da pie para que pase

nada más.

fernando: y dale,

y dale con la étic--

mire, mire, doña candy,

usted era mi única esperanza

para que mi chamaco se iniciara,

que se me iniciera

como verdadero machín.

candy: señor, entienda que

su hijo tiene alma de poeta--

fernando: no, no diga eso, no,

no diga eso--

candy: señor, es un ser sensi--

fernando: ¡calle boca!

no me lo vayas a decir.

candy: bueno, pero por más

que yo insista en que él

no me busque,

él está dale y dale y dale.

fernando: ah, no, bueno,

es que ahí sí, doña candy,

¿a quién salió?

pues a su padre--

candy: ay ya.

ya, señor, ya.

por favor dígale a su criaturita

que deje de bsucarme,

él debe de conseguirse

una niñita de su edad.

fernando: a ver, a ver, a ver,

respóndame una cosa.

si no pasó nada de nada

entre ustedes,

¿por qué le encontré--?

¿qué le encontré?

un condón.

a ver.

candy: ah, pues yo sé qué.

pero mire, qué bueno que

se cuide.

está bien, pero, señor,

entienda, su hijo no busca sexo,

su hijo busca amor.

fernando: ay qué amor--

yo lo traje aquí para que

se entrenara, no para que

se enamore, por favor.

candy: ay bueno, pues entonces

confundió el condón con algún

globo o es de alguien más,

bueno, no sé, señor,

ya fue mucha plática, ¿no cree?

ya, ya estuvo.

fernando: no, espérese,

espérese, doña candy,

vamos a arreglarlo.

candy: ay no, no, no, ya,

estoy muy ocupada, señor,

gracias, bye, bye.

fernando: [llama a la puerta]

doña candy,

¿entonces no?

juan carlos: no, fui en vale

a buscar a mi papá a la notería

porque, cuando llegué,

ya se había ido a comer.

mimí: ¿y de tu mami qué has

sabido?

juan carlos: pues sigue sin

tomarme las llamadas.

mimí: ¿y qué vas a hacer?

juan carlos: pues esta noche

le caigo a la casa,

¿sabes qué?

aunque se enoje mi papá

lo siento mucho.

mimí: luego vas a regresar

a la oficina, ¿verdad?

juan carlos: sí.

mimí: ya es hora,

porque ya has andado mucho

afuera, no vayan a empezar

a decirte algo,

ya ves cómo es la gente

de venenosa.

juan carlos: sí, voy a regresar

a revisar los documentos

con adriano y a seguir

investigando,

pero la verdad ahorita lo más

importante es la salud

de mi mamá.

mimí: pero no te asotes,

ya te dijo el doctor

que puede mejorar,

va a mejorar.

juan carlos: sí, claro,

si coopera mi papá,

desde luego.

no sabes lo culpable

que me siento, mimí,

o sea, tantos años conviviendo

con ella y la tenía totalmente

abandonada.

helena: "la propuesta

fundamental es aprovechar

la riqueza ecológica

de la comunidad para darle

al turista las mayores

comodidades en un ambiente

relajado y natural".

lucía: oye, ya, ya, por favor,

no seas ingrata,

vámonos a comer,

me muero de hambre.

y a parte sirve que te cuento

que, ¿qué crees a quién

me acabo de encontrar?

a mi ex--

¿qué traes, qué traes,

qué traes?

helena: es que ni siquiera

leyéndolo lo puedo creer.

lucía: ¿qué, qué, qué?

helena: la tésis

de antonia.

tiene tantas semejanzas

con mi trabajo que es obvio

que plutarco no me pudo haber

plageado nada.

lucía: ¿entonces por qué

estás preocupada?

helena: porque juan alegó

mil veces que el plageador

era plutarco y yo nunca le creí

pero esto, esto prueba

que estaba equivocado.

plutarco es inocente,

siempre ha sido inocente

y ahora sí estoy segura que hubo

un sólo delincuente

en grupo imperio,

y ese ladrón fue juan.

[música]

[música]

onésimo: mira, plutarco,

mira para que veas cómo me trae

la rebeca nomás de aquí

para allá, me trae peor que--

plutarco: ay ya, no te quejes.

todo salió muy bien.

la tésis sirvió y ni siquiera

tuve que mentirle del todo

a helena.

ahora lo que tengo que hacer

es mover ese dinero.

onésimo: ¿sabes qué, plutar--?

rebeca: ay como siempre

charlando.

a ver, como vas lleva todo eso

a mi casa y lava las alfombras.

onésimo: ¿todas?

rebeca: dije todas.

ándale no seas flojo.

ándale.

¿traes cola o qué?

cierra la puerta.

onésimo: perdón por no ser

pulpo.

rebeca: antes de que te vayas

a comer necesito que me firmes

esta documentación.

plutarco: creí que

te me ibas a avalanzar

como es tu costumbre.

rebeca: ¿quién te entiende?

si lo hago me llamas encimosa

y sino te sacas de onda.

firma, por favor.

plutarco: me gustas

más civilizadamente,

no con tus arrebatos

de ninfómana desaforada.

rebeca: sólo te informo

que tienes un mes a partir

de ahorita para que te cases

conmigo.

de lo contrario tu cuñado,

o sea, don adriano reyes,

va a saber todo con pelos

y señales--

plutarco: escúchame una c--

rebeca: todo.

tengo una memoria envidiable

y una lengua que puede hablar

de más y contar muy

detalladamente.

plutarco: a mí no me amenaces,

caperuza, acuérdate de lo que

soy capaz.

rebeca: pero si no es ninguna

amenaza, cachito,

solamente es un recordatorio

de que, a lo mejor,

alguna de nuestras sesiones

del coorporativo

quedó videograbada por ahí.

ay y de todos los ángulos,

y con cámara subacuáticas.

plutarco: ¿qué dices?

rebeca: no te desesperes,

acuérdate, te arrugas.

y para que veas que no soy

tan mala, de aquí a que nos

casemos yo calladita

y bien portadita.

plutarco: eres una--

rebeca: ya lo sabes.

tienes un mes, cachito,

un mes.

helena: juan me engañó

siempre.

creo que no hubo un sólo día

en que no me dijera una mentira.

lucía: pues qué te digo,

mi amiguis,

las dos teníamos

nuestras sospechas de que

el difuntito no fuera

tan inocente como él decía, ¿eh?

pero de eso a comprobarlo...

helena: en la carta

que me le dejó a su mamá

él dice que es inocente,

que me amaba.

para estas alturas yo no sé

qué es cierto

y qué no es cierto.

lucía: mira, yo creo, yo,

que enamorado sí estaba.

ahora, que eso no le quita

que sea un ratero,

pero fíjate que hasta el peor

de los criminales tiene

su corazoncito, mira,

yo me acuerdo cuando era chiq--

helena: ya, lucía,

historias ahora no.

lucía: bueno, la cosa es que tú

deberías de quedarte

con el recuerdo de lo bonito,

y lo demás ya qué.

plutarco: permiso.

helena, ¿cree que podamos comer

juntos?

helena: ay gracias,

plutarco, pero quedé de comer

con lucía en mi casa,

mejor lo dejamos para otro día.

plutarco: lucía,

¿me permitiría un momento

a solas con la licenciada,

por favor?

lucía: sí, sí, claro que sí.

permiso.

marcela: ¿qué tienes, flaquito?

has andado muy raro, mi amor.

¿estás trabajando, mi amor?

fernando: ajá.

marcela: ¿qué tienes?

fernando: todo bien, flaca, to--

todo bien, ¿eh?

oye, ya dime de una vez

por todas cómo estuvo eso de--

de lo del condón que era de--

de kevin.

marcela: ¿qué tiene?

no empieces con eso,

lo traía y punto.

fernando: ajá.

marcela: bendito sea dios

que se cuida, ¿no?

bueno, ¿ultimadamente de cuándo

acá tanta preocupación por eso?

fernando: este--ay, flaca,

es que--pues ya te voy

a decir, ¿eh?

ya no voy a seguírtelo ocultando

porque no aguanto esta carga.

nomás--nomás no me vayas

a sacar como me dar luego

bien fuerte, no.

marcela: ¿qué hiciste, fernando

contreras?

fernando: este, nada.

ya te cuento.

sí te acuerdas que nuestro hijo

está enamorado, ¿no?

ya se enamoró

de una chamaca.

marcela: ajá.

fernando: la chamaca es candy.

marcela: no me suena, ¿candy?

fernando: ajá.

marcela: ¿candy?

¿alguna niña de la escuela

que no la conozco?

fernando: no, no, candy, candy,

candy--candy sweet--

la que le llaman "call girls",

la de la tarjeta, ¿te acuerdas?

la guera que ni es guera,

que con la que yo lo llevé.

marcela: una trabajadora sexual.

¿ves lo que le está pasando

al pobre chamaco por tu culpa?

si no lo hbueiras llevado

nisiquiera la hubiera conocido,

¿cómo es posible?

eres un tonto,

tiene razón doña eva

que eres un cavernícola,

[grita] bueno, ¿qué clase

de padre es el que lleva

a un niño de la nada a mi niño

con una señorita así?

fernando: nolo vuelvo a hacer,

flaca.

[música]

[música]

plutarco: yo entiendo que

esté confundida por lo que

hablamos hace rato,

por las pruebas que vio,

pero yo jamás lo hice

con la intención de lastimarla.

helena: no, no, usted no hizo

nada malo, al contrario,

no tiene porqué sentirse

culpable de nada.

plutarco: lo que hice fue

porque no me pareció justo

que usted tuviera la imagen

de un juan carlos que

no existió, casi lo idealizó.

él no se merece un cariño

como el suyo, helena,

pero si con esto le causé

algún dolor perdóneme por favor.

de haberlo sabido hubiera

prefiero no decirle nada

sobre juan carlos caballero.

helena: no, de verdad

no tenía porqué disculparse,

al contrario,

lo hizo para abrirme los ojos

y--y yo para corresponder

a su confianza quiero contarle

que juan dejó una carta

en donde decía que era inocente

del fraude, que me amaba,

y--y por eso me ve así,

confundida.

plutarco: oye, ¿y con quién

le dejó esa carta?

digo, si se puede saber.

helena: en realidad

no era para mí,

era para la señora eugenia,

su mamá, y ella amablemente

me la entregó.

plutarco: ¿podría dejarme ver

esa carta?

helena: la--la verdad

no creo que sea correcto,

es que es algo muy privado.

plutarco: sí, sí, toda la razón,

perdón.

perdón, no necesito nada.

lo único que quería

era revisarla porque,

hasta donde yo sé,

la mamá de juan carlos

no está bien de sus facultades

mentales, usted me entiende.

helena: sí, sí, sí tiene

un problema con--

con la memoria,

parece que confunde los tiempos,

pero ¿qué tiene que ver eso

con la carta?

plutarco: que ella misma

pudo haberla escrito.

no digo con malisia,

por supuesto,

todo mi respeto para la señora,

pero está enferma y no siempre

sabe lo que hace.

helena: ¿usted cree que

eso haya pasado?

plutarco: yo lo que digo

es que puede ser,

pero en caso de que él

la hubiera escrito,

¿quetanta credibilidad

puede darle un hombre

que siempre le mintió?

la engañó a usted,

a su hijo, a toda su familia

haciéndose pasar por otro,

¿ha pensado en eso, helena?

helena: ay, plutarco,

perdon, ya no puedo seguir

platicando de esto, ¿sabe qué?

lucía m e está esperando

hace rato y en la casa también.

lo veo después, ¿si?

muchas gracias,

con permiso.

plutarco: hasta luego.

lo sigue amando,

no lo puedo creer.

pues qué le vio a juan carlos

caballero.

juan carlos: ahora sí voy

a ver a helena.

adriano: eva maría.

juan carlos: que la ching--

jefecito santo.

dígame usted pues para qué

soy buena.

no, ¿sabe qué?

mejor no me diga nada.

adriano: bueno, se me ocurren

tantas cosas.

¿no íbamos a revisar

esos papeles?

ya los mandé a pedir.

supongo que vamos a estar

toda la tarde y toda la noche

enfrascados usted y yo solos

en ese asunto.

juan carlos: pues sí, ¿verdad?

pues no es cosa de dos minutos.

adriano: [niega]

la espero en mi oficina

para empezar en cuanto usted

quiere.

juan carlos: me quita mi espacio

vital.

adriano: perdón.

mimí: ay...

juan carlos: [ríe]

mimí: ¿qué?

juan carlos: es una táctica

para conquistar a eva.

mimí: ay no sea mal pensado,

a lo mejor sí le interesa

trabajar--

juan carlos: ¿qué le va

a interesar trabajar?

¿no viste los ojos de libidinoso

que me echó?

es una táctica para seducir.

finge que hay que quedarse horas

trabajando ¡y al ataque

mis valientes!

mimí: pues entonces qué ingenua

me vi por no decir qué bruta.

juan carlos: hace que te quedes

hasta muy noche, ¿no?

y cuando ya no hay nadie

la seduce,

es la táctica número 47

del casanova.

mimí: ¿y tú cómo sabes eso, eh?

¿qué, también lo hacías?

¿no que tú eras como

tu apellido, un caballero,

y que nunca te metías

con las empleadas y quién sabe

qué tanto, eh?

juan carlos: te voy a dar

un consejo, mimí, nunca,

nunca creas en las palabras

de un seductor.

mimí: ay ustedes los hombres

son iguales todos, falsos,

mentirosos.

juan carlos: ¿sabes qué sigue

después?

el discurso clásico,

"tú eres la primera empleada

con la que hago esto,

yo nunca lo he hecho

pero tú eres la excepción".

mimí: pues ojalá se te quiten

esas mañías espantosas, mi hijo,

¿eh?

y apúrate porque el licenciado

te está esperando, mi cielo,

bueno, a ti no, a eva maría.

y si él te hace algo

pues merecido te lo tienes.

juan carlos: espérate, no te--

¿qué me va a hacer?

ay no, eso no.

lucía: que pues igual y plutarco

tiene razón, ¿no?

que pues la dichosa carta

seguro sí la escribió

la mamá y no juan carlos.

helena: sí, yo también

venía pensando en eso.

lo que no sé es cómo

no se me había ocurrido antes.

silvia: tú sabes que a mí

siempre me ha parecido

que él sí te quiso,

pero ahora que don plutarco

te lo dijo pues sí es cierto,

juan nos engañó hasta el último

momento.

cuando pidió tu mano

todavía lo hizo hablando

como argentino.

siempre fingió ser alguien

que no era.

lucía: sí, y luego qué tal

a cuántas mujeres ha engañado,

y lo que le hizo a samantha,

y luego todas las cositas

de las que nos hemos ido

enterando, no, sí resultó

una fichita juan carlos

caballero.

¿cómo ayudarlo?

helena: necesito estar

sola un rato,

¿tú podrías avisar

en la oficina, lucía,

que no voy a regresar

hasta mañana?

lucía: sí, tranquila,

yo aviso.

silvia: ay, dios mío.

[música]

[música]

juan carlos: [mufa]

ya, jefecito adorado,

yo creo que deberíamos--ay, ay,

ay, de dejar todo lo que

nos falta para mañana, ¿no cree?

ya es tarde, mire,

me duele mucho aquí la espalda,

vea, aquí la espalda baja

me duele mucho.

adriano: eva.

juan carlos: ¿qué?

adriano: ¿no que le urgía

recontratar a esas mujeres

que despedimos y por eso

quería revisar las finanzas

hasta el último detalle?

siéntese y vamos a seguir

trabajando.

juan carlos: pero es que,

mire, le voy a explicar--

adriano: ningún pero.

siéntese.

juan carlos: ay qué enfadoso

es usted, don adri, de veras,

qué no entiende--[gime]

adriano: no sé, quizás puedo

encargar un vino

así nos relajamos

los dos.

juan carlos: ay ya ve que--

ve que--¿qué está escribiendo

que ni siquiera ve

lo que escribe?

¿ya ve cómo es?

¿sabe qué?

mejor me voy porque de verdad

que--mire, mire, ay cómo me

duele la espalda.

¿ha usado tacones?

no, ¿verdad?

pues claro que no,

pues duele mucho cuando una

camina con tacón.

mire, me duele aquí

y donde se abrocha el brasiere

también me duele acá--

adriano: permítame por favor.

juan carlos: pero es que sí

me duele--

adriano: siéntese.

juan carlos: oiga, no se pase,

tampoco me esté jaloneando.

adriano: por favor,

respire profundo.

inhale, exhale,

una manita aquí que se sube--

juan carlos: [grita]

ya sabía yo que esta

era una trampa.

viejo cochino, abusivo,

aborazado,

come cuando hay,

cuando se trate de defenderme

una sabe que soy--[gruñe]

una fiera.

y déjeme de decirle que sus

tácticas de seducción

son muy chafas.

cenita, vinito, masajito

en la espalda baja--

adriano: no, no, por favor,

no me malinterprete--

juan carlos: no,

no malinterpreto,

interpreto muy bien, fíjese.

más sabe el diablo por viejo

que por diablo.

a mí no me va a conquistar

como a sus chicuelas

de 20 tantos, no, no, no,

ahí se ve, zátiro.

cochino, puerco,

¿usted sabe lo que es?

es un cerdo, es lo que es.

ya me voy.

¡y no me vea!

¡vista al techo!

¡puerco!

adriano: sí, sí, dios mío,

eso es lo que soy, un cerdo,

un puerco.

pero qué mujer.

qué mujer.

[solloza]

[murmulla]

juan carlos: ¿y qué puedo hacer

para que creas que sos

de la primer mujer

de la que me enamoro?

yo creo que me enamoré de vos

desde que te vi.

pero no me había permitido

sentirlo, ¿sabés?

hasta ahora, ¿y sabés por qué?

porque siempre he tomado

decisiones egoístas.

helena, si no fuera por el día

de hoy, si no fuera por vos,

nunca hubiera conocido el amor.

helena: [llora]

silvia: ¿puedo pasar?

helena: si, si, pasa.

[solloza]

silvia: hijita...

dije que iba a respetar

tu silencio y tus ganas

de estar sola,

pero me parte el alma verte así.

helena: mamá, hay una persona

que me puede decir

si de verdad fui el único amor

en la vida de juan

o si todo fue una mentira.

y voy a ir a verla.

adiós.

silvia: suerte, hija.

modesto: eugenia,

yo sé que nunca quieres tocar

este tema,

pero debemos de hacerlo.

se--se trata de carmen,

de mi otra familia.

bueno, sé que nunca

te ha gustado hablar de eso

pero te quiero explicar que--

eugenia: "y debido a una cruel

casualidad del destino

por una carta me entero de que

mi esposo no es el hombre fiel

que yo pensaba".

modesto: eugenia, por favor,

hazme caso,

deja esa obra de teatro en paz--

eugenia: "he aquí la prueba

irrefutable de que él

tiene otra mujer y otra familia

y yo viviendo todo este tiempo

creyendo en su fidelidad".

modesto: mujer, por favor,

deja esa obra de teatro--

eugenia: "¿qué puedo hacer

ante tantas verdades?

¿ignorarlas y fingir

que nada de esto sucede

o enfrentar a mi esposo

y decirle que sé de su infamia?

mienten los hombres,

mienten todos y nosotras

a su merced engañadas,

ceguera de las mujeres

y astusia de los hombres.

>> señor, aquí lo busca

la señorita.

helena: buenas noches,

licenciado.

quería ver si podía hablar

con la señora mistral.

modesto: mi esposa se encuentra

mal, no puede recibir visitas,

lo siento.

helena: quería hablar con ella

sobre esta carta que ella misma

me dio, la escribió juan carlos,

que en paz descanse.

modesto: no quiero decepcionarla

pero estoy seguro de que

esta carta fue un invento más

de mi mujer.

helena: pero es la letra

de juan carlos.

modesto: efectivamente

es muy parecida,

pero la de mi esposa

es muy similar, créame,

la que escribió esas palabras

fue eugenia.

helena: siento mucho haberlo

molestado.

modesto: no se preocupe,

buenas noches.

helena: buenas noches--

¿eva?

¿qué hace usted aquí?

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