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Por Ella Soy Eva Capítulo 61

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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[tema musical]

helena: ay, plutarco, no--

no, por favor--

plutarco: le juro que nunca creí

volver a enamorarme

después de antonia,

pero usted llegó

a cambiarme la vida.

la amo.

la amo y no puedo

ni quiero evitarlo.

helena: es que no sé

qué decirle ni que--

plutarco: quiero protegerla.

quiero hacer una familia

con usted y con lalito.

quiero estar a su lado, helena.

por lo menos dígame

si tengo una oportunidad.

dígame algo, por favor,

no me deje así.

helena: usted

es un hombre maravilloso,

lo admiro muchísimo.

pero en este momento

yo no sé qué hacer,

no sé qué decirle.

y yo al menos necesito un tiempo

para poder pensar

en una respuesta.

plutarco: sí, sí, claro,

tómese el tiempo que quiera.

yo voy a esperar

todo lo que sea necesario.

lucía: [grita]

santiago: perdón, perdón,

lucía, disculpe.

lucía: no, santiago--

santiago: no, no, perdóname,

yo venía muy distraído

en la carrera y--

lucía: sí, no te preocupes,

no te preocupes, ya, tranquilo.

¿cómo estás?

santiago: bien.

lucía: ¿cómo estás?

digo, ay, después del plantón

que te dieron en el--

no, quiero decir, quiero decir--

santiago: no, no, nada--

bien, estoy bien.

lucía: discúlpame,

nada más quería saber

cómo seguías después de que pasó

lo que pasó, pues.

santiago: gracias

por preocuparte, lucía.

la verdad es que fue un trancazo

pero yo creo que voy saliendo.

lucía: ay, qué bueno.

de verdad, qué bueno

que estás reaccionando así,

porque si yo fuera tú, bueno,

ya me estaría cortando las venas

pero esa soy yo, nada más yo.

tú estás muy bien, y tranquilo,

ya encontrarás otra mujer, ¿no?

santiago: sí, otra.

lucía: sí, total,

¿cuántas llevas, dos nada más?

ahí está, entonces,

la tercera es la vencida.

y si no la cuarta o la quinta.

¿cómo dice el dicho, eh?

"no hay quinto malo".

no--no estás de humor, ¿verdad?

no, estás bien, estoy contigo.

helena: lalito

ya está por salir de clases

y quisiera estar en la casa

para darle de comer.

plutarco: ¿por qué no me permite

acompañarla?

para mí sería un placer

llevarla a su casa.

helena: gracias.

no, pero esta vez

prefiero irme yo sola.

de cualquier manera,

después lo veo

más tarde en la oficina.

plutarco: le suplico que piense

en lo que le dije.

es lo único que le pido, helena.

helena: sí, eso haré.

hasta luego,

y de nuevo gracias por todo.

por nosotros, juan.

por este amor tan repentino,

tan mágico.

juan carlos: quiero que sepas

que soy el hombre

más feliz del mundo ahora que sé

que vas a hacer mi esposa.

quedate muy tranquila, linda,

que todo va a estar bien, ¿sí?

¿sabés por qué?

porque te amo, helena.

adiós.

santiago: sí, angélica.

¡no! ya es la tercera llamada

que me haces

donde me preguntas lo mismo.

y no,

no puedo salir de la chamba

así nada más.

angélica...

bueno, te llamo después, ¿sí?

"bye".

¿qué--qué onda, "brother"?

¿cómo estás? ¿qué?

fernando: yo bien.

¿qué pasó? ¿qué haces aquí?

yo te hacía disfrutando

de tu día libre.

¿qué húbole?

santiago: ah, pues ya ves,

vine acá a ver--

tenía unos pendientes.

fernando: ahora sí cuéntame

cómo te fue en las vegas.

¿a cuántas viejas te [...]?

santiago: no, nando, mira--

fernando: acuérdate

que entre nosotros no hay nada--

a ver, dime, ¿te vengaste

del género femenino y [...]?

santiago: nando, mira, lo que--

fernando: ¿cuántas?

santiago: una, una.

fernando: ¿qué era,

una gringuita, una latinona?

¿cómo era? no, sin exagerar.

marcela: ay, santi, hola,

no esperaba verte aquí hoy.

santiago: ah, ya ves, aquí.

marcela: oye, mi amor,

vámonos a la casa, ¿no?

porque los niños

no han de tardar en llegar

y yo no dejé nada listo

para comer.

fernando: vámonos, flaquita.

[balbucea]

¡campeón!

marcela: ¿qué estás hablando

en secreto?

fernando: no,

es que le gusta el "foot"

y está practicando.

campeón.

[música]

[música]

plutarco: helena...

[suspira]

helena, helena...

rebeca: ¡cachito!

¿cachito?

¡cachito!

ay, cachito, cachito.

ay, cachito.

¡cachito!

¡cachito!

frena.

¡frena!

¡qué frenes!

plutarco: ¿qué te pasa, rebeca?

rebeca: ¿qué te pasa a ti,

maldito cafre?

casi me atropellas.

plutarco: bueno, tranquilízate,

¿estás loca?

no le pegues más a mi carro.

rebeca: ¿y cómo quieres

que me ponga

si intentaste asesinarme?

maldito criminal.

plutarco: venía distraído

pensando en otra cosa,

eso es todo.

rebeca: casi me matas, plutarco.

abusivo, poco hombre.

ya no sabes ni cómo deshacerte

de mí, ¿verdad?

¡infeliz! ¡desgraciado!

silvia: entonces,

¿por eso estuviste tan seria

en la comida?

helena: sí, sí, me pasé

toda la mañana con plutarco,

y cuando él me dijo

lo que sentía por mí,

pues no supe qué hacer, ma.

silvia: bueno,

supongo que estás confundida.

helena: sí,

no te imaginas cuánto.

yo tengo muy claro

que es un gran hombre,

pero yo siempre lo he visto

como un amigo, y ahora--

ay, no sé cómo manejar

esta situación.

no sé.

silvia: bueno,

creo que don plutarco

te ha demostrado

de diferentes formas

que te quiere.

lo único que le faltaba era

decírtelo con todas sus letras.

pero de alguna manera

tú ya lo sabías, hija.

helena: sí, pero no es fácil

tomar una decisión, ma.

ay, yo tengo muchas dudas.

silvia: sí, pero tus dudas

no tienen nada que ver

con don plutarco.

son porque no has olvidado

a juan carlos, ¿verdad?

helena: siempre me has conocido

mejor que nadie,

y a ti no te puedo negar

que a juan carlos

no lo he podido olvidar.

silvia: sí, hijita, entiendo,

pero tú tienes que entender

que necesitas olvidarlo

porque tú te tienes que dar

una nueva oportunidad

en el amor.

helena: ni siquiera

estoy segura de querer eso.

silvia: pero si eres muy bonita,

eres joven, tienes un hijo

a quien sacar adelante.

y te quedan tantas cosas

por disfrutar de la vida, hija.

mira, yo respeto tu decisión,

pero a mí no me parece muy bien

que te pases la vida

recordando a un muerto.

ya olvídalo.

helena: pues sí.

rebeca: ok,

te voy a pasar por alto

el intento de homicidio,

pero no me vas a negar

que te me escondes

y no quieres hacer pública

nuestra relación.

plutarco: rebeca, ten paciencia,

todavía es muy pronto

para que lo divulguemos.

la ballena lleva

muy poco tiempo de muerta.

rebeca: ¡estoy harta

de ese pretexto!

te perdono

el haber tratado de asesinarme,

pero tú y yo tenemos que hablar.

nos vemos en el jacuzzi

esta noche.

plutarco: ¿es una orden?

rebeca: tómalo como quieras.

y no se te ocurra

ponerme ningún pretexto para ir

a ver a la chiquitrepadora esa.

plutarco: ya te dije mil veces

que si me acerco

a la licenciada moreno

es por lo del proyecto.

¿en qué idioma

quieres que te lo diga?

rebeca: [ríe]

que te lo crea tu abuela.

plutarco: es la verdad.

además, ya deja en paz ese tema

porque me hartas.

¿oíste? me hartas.

rebeca: pues te voy a hartar más

hasta que me des mi lugar.

plutarco: está bien, está bien.

nos vemos esta noche

en tu departamento

y ahí platicamos.

rebeca: conste, cachito, conste.

[motor se enciende]

jennifer: te juro que daniel

es superlindo, papá.

yo no sé por qué

te pones así con él.

aparte, mira, no entiendo,

la neta, por qué no te cae.

fernando: no, no es

que no me caiga.

tu mamá y yo tenemos

el tiempo medido para comer

y nos la pasamos hablando

de daniel todo el tiempo

como si fuera

el protagonista de la casa, ¿no?

el "rockstar".

daniel, daniel--

¡ya! es que de verdad,

¿qué chiste tiene?

kevin: pues es que sí aburres,

hermana.

marcela: oye, no le digas eso

a tu hermana.

fernando: no, tiene razón.

kevin: pero ¿yo qué dije?

jennifer: bueno, bueno, ¡ya!

otro tema.

¿ya firmaron el permiso?

marcela: ¿cuál permiso?

jennifer: pues el del viaje.

el del fin de cursos a camomila.

marcela: a eso

lo ibas a firmar tú.

fernando: sí, yo lo iba firmar,

pero no me tiene muy contento

el viajecito ese.

menos--menos si va el daniel,

el "rockstar" de la casa.

jennifer: papá,

eso no tiene nada de malo.

fernando: no, no, ¿cómo--?

no me quiero ni imaginar

que andes por allá

con tu noviecito ese,

solos los dos,

la luna llena, ¿no?

no, no, mira, no insistas.

jennifer: a ver, papá,

no seas así.

o sea, todo el mundo va a ir.

no me puedes dejar

aquí encerrada por tus ideas

de hombre prehistórico machista.

fernando: no, no, no,

no me vas a voltear la tortilla.

aquí yo no soy un ogro.

yo soy tu padre.

marcela: ¡por favor, ya!

por favor, respétense los dos.

tú tranquila, tienes que confiar

que tu papá y yo vamos a decidir

qué es lo mejor para ti.

y tú, por favor,

mi amor, falta mucho,

todavía lo podemos platicar.

relájate un poquito,

luego vemos.

mientras,

vamos a levantar la mesa

que nos tenemos que ir.

jennifer: ni viste.

me dijo: "no te voy a dejar".

fernando: no seas chismosa.

es algo entre tú y yo.

jennifer: ajá,

algo entre tú y yo.

fernando: a ver, mi hijo,

¿cómo anda tu hermana?

bien acelerada,

bien entrada con el chamaco.

¿tú qué onda?

[carraspea]

¿cómo se llama la que te trae

cacheteando la banqueta?

¿cuándo la traes a cenar,

o qué húbole?

kevin: ¿de quién hablas?

fernando: ¿como de quién?

pues tu cachorrita.

no, ya sé, ya sé.

estás guardando la sorpresita

para el viaje de fin de cursos.

¿y ya en pleno paseo,

pues, qué hubo?

todo puede pasar, ¿no?

¡ese es mi tigre!

¡ese es mi potro!

péinate nomás.

¡ese es mi tigre!

kevin: lo que tú digas, pa.

voy a mis clases de arte.

fernando: órale, pues, potrazo.

kevin: ma, me das un "ride".

marcela: sí, mi cielo,

pero lávate los dientes rápido

porque si no tú papá y yo

llegamos tarde a la oficina.

jennifer: no,

pues qué mala onda, ¿no?

digo, a kevin sí,

"lo que pase ahí en el paseo,

y mi tigre y mi potro",

y a mí ni siquiera

me das permiso de ir.

¡eso es machismo, papá!

fernando: ¿qué machismo

que ni qué--?

no te pongas a--

tú eres una niña de tu casa,

no te pongas así

como si fueras una mujer--

marcela: ya, por favor, ya.

no ganan nada con discutir.

todos: [discuten]

[música]

[música]

helena: entonces,

no se presentó ningún problema

durante mi ausencia.

renato: no, no, solamente

los recados que ya le di,

pero eso es todo, licenciada.

helena: bien.

gracias.

ahora devuelvo

las llamadas pendientes.

renato: oiga, licenciada,

disculpe, ¿por qué se fue hoy

por tantas horas?

digo, usted normalmente

no se ausenta por tanto tiempo

y yo pensé

que talvez se le ofrecía algo.

solo por eso pregunto,

para estar pendiente.

helena: si yo me ausenté

fue por motivos personales,

pero eso a ti no te incumbe,

renato.

no te metas

en donde no te corresponde,

por favor.

renato: licenciada,

de la misma forma como hoy

me hice cargo de los pendientes,

le quiero servir a usted

de la mejor manera, eso es todo.

no preguntaba para molestarla.

le ofrezco una disculpa.

helena: muy bien.

organízame una junta

para mañana.

convoca a don adriano,

a los socios

y a los ejecutivos a cargo

del proyecto de playa majahua.

renato: ¿va a necesitar

material de apoyo

para proyección?

helena: no, no.

solo voy a presentar

la estrategia

para lograr el acuerdo oficial

con los representantes

de la comunidad

y así limar cualquier tipo

de aspereza con ellos.

renato: ahora mismo me encargo

de organizar esa cita.

con su permiso.

helena: gracias.

renato: rebequita, oye,

qué bueno que te veo

para avisarte

que la licenciada moreno

convocó a una junta mañana.

rebeca: ay, bueno, pero qué afán

de convocar a juntas.

esa mujer está mal de la cabeza.

¿tiene juntitis aguda

o qué le pasa?

renato: yo no sé,

yo cumplo con avisarte nada más.

ah, y espero, rebe,

que no haya otro borlote

como el que se hizo

con el regidor de playa majahua.

rebeca: esperemos que no.

renato: sí, porque algo me dice

que tú tuviste que ver

con lo de las constructoras.

digo, si no, ¿qué tenías

que hacer adentro de la oficina

de mi jefa el otro día?

rebeca: mira, asalariado,

¿quién te crees que eres

para levantarme falsos?

eso me pasa

por dirigirle la palabra

a cualquier pelandrujo.

renato: no, no,

tú di lo que quieras,

pero yo sigo sospechando de ti.

rebeca: ándale, ve corriendo

a acusarme con tu jefa,

la chiquitrepadora venida a más.

renato: no, no,

a eso no lo voy hacer,

no es mi estilo.

pero te digo para que sepas,

que menso no soy.

rebeca: no, no, no,

por supuesto que no eres menso,

pero ¿sabes qué sí eres?

mosquita muerta.

y recuerda que hay niveles,

y tú todavía estás

muy por debajo de mí.

[zumba]

mimí: [ríe]

juan carlos: ya no te rías,

hombre.

no caes bien, caes gorda.

mimí: ay, perdóname, mi hijo,

perdóname, pero nada más

de imaginarte en el yate

con el panzón ese...

operación luna de miel.

ah, qué puntote.

juan carlos: [burla]

no le encuentro

ninguna gracia, mimí.

me sentí acosado, acorralado,

casi vejado.

una cosa es fingir ser mujer,

y otra cosa es soportar

las mañas de adriano.

mimí: pues una de cal

por las que van de arena,

mi hijo.

es exactamente lo mismo

que le hiciste a algo así

como a "chorrocientas" mujeres.

¿o me quedo corta?

juan carlos: ya sé, ya sé,

hombre.

es el castigo justo

a mi machismo,

a mi don juanismo,

a mi "abusismo" con las mujeres.

mimí: sí, a todo, a todo.

es el karma

que tienes que pagar, mi chulo.

es la sopita

de tu propio chocolate, nada más

para que sepas a qué sabe.

juan carlos: ¿y luego qué?

adriano está sobre de eva.

entonces, ¿qué?

mimí: pues apechuga.

aprieta, mira, toréalo,

toréale.

[suspira]

no sabes la envidia que me das.

ya quisiera yo que ese hombre

se me echara encima,

me acosara, me vejara.

juan carlos: ya, hombre, ya.

mimí: ¿y tú por qué

sigues vestido de eva?

digo, ¿vas a ir a trabajar,

o qué?

juan carlos: no,

quiero ver a mi mamá

para tratar de convencerla

que se haga los estudios

que necesita.

mimí: pues, entonces, órale,

no pierdas tiempo, mi hijo.

llámale, igual y la convences.

y así sirve de que vas por ella

de una buena vez

para que se haga los análisis.

¿quién quita

y yo creo que sí se cura, no?

estoy segura que sí se cura.

juan carlos: claro.

[carraspea]

doña eugenia de mi vida

y mi amor, le hablo

porque creo que usted y yo

tenemos un pendientito.

ándele, lo de los estudios.

eugenia: no, ya le dije

que no quiero hacérmelos, eva.

por favor, no insista.

juan carlos: ah,

no lo haga por mí, hombre.

hágalo por su hijo.

¿qué le cuesta?

no le quita nada,

va y se lo hacen luego luego.

pues, ¿qué le pasa, hombre?

vamos a que le hagan

los estudios.

eugenia: si cuando mi hijo

estaba por aquí no le importó,

pues no veo por qué ahora sí.

juan carlos: ay,

dele la sorpresa.

¿sabe cómo?

así: ¡sorpresa!

ay, no se asuste, perdón.

mire, así cuando regrese su hijo

usted va a estar como nueva.

eugenia: no, no tiene caso.

si él me lo pidiera, talvez,

pero si no así me quedo.

aunque estoy segura

que él no me va a hablar.

juan carlos está muy lejos

y quién sabe

cuándo vuelva a llamarme.

juan carlos: oiga,

mi querida amiga,

¿no le gustaría salir más tarde?

eugenia: ¿yo? encantada.

ya ve que me la paso aquí

encerrada sola en este caserón.

juan carlos: ah, bueno, mire,

su señor esposo seguramente

sigue ahí en la notaría,

¿verdad?

eugenia: sí, sí, seguramente.

¿adónde me va a llevar, eva?

juan carlos: ah....

¡sorpresa!

ah, perdón,

no la quise asustar, disculpe.

fernando: la novia de kevin

debe ser una cachorrita

preciosa.

ojalá que se ponga "buzo"

para que la sepa conquistar

como se debe, ¿no?

marcela: fer, no seas corriente,

por favor.

"cachorrita", ¿qué es eso?

déjalo y no te metas.

santiago: ya te dije

que eso lo vemos luego,

angélica, ¿eh?

chau, "bye".

¿qué?

fernando: ¡kevin ya tiene vieja!

santiago: ¿ya?

fernando: sí, se tardó,

pero le voy a pasar

unos consejitos para que--

sí, no, para que--

santiago: qué bien.

¿consejos, tú? no.

marcela: fer, mi amor,

deja en paz a kevin.

que él le haga como pueda,

por favor,

tus consejos son pésimos.

tienes cada idea de repente...

santiago: yo no oí nada, ¿eh?

renato: muchachos, qué bueno

que los veo juntos a los tres.

la licenciada moreno

convoca mañana a una junta

mediodía para lo del proyecto

playa majahua.

marcela: muchas gracias,

ahí estaremos.

santiago: sí, claro.

renato: oye, santiago,

¿y qué tal?

cuéntanos cómo te fue

en tu viaje.

hubo mucho de todo,

muchos "drinks", mucha pachanga,

muchas nenas.

fernando: pues vele la cara,

mi amigo.

yo creo que se la pasó

de reventón con una gringuita.

no, yo sé cómo le gustan, ¿eh?

marcela: fernando,

un poquito de respeto,

por favor.

fernando: así le gustan, flaca.

renato: cuéntanos.

santiago: ¿qué?

no, lo que pasa es que ahorita

tengo que buscar unos papeles.

fernando: ay, cuenta.

renato: santiago,

nada más dinos cómo estuvo.

¿hubo mucha pasión desenfrenada?

santiago: este...

lo que pasa

es que tengo que llevar--

buscar, buscar unas cosas

y ahorita no--después--

renato y fernando: [ríen]

marcela: ay, y luego

dicen que las mujeres

somos las chismosas.

fernando: renato, te dije

que no hicieras el ridículo.

¿qué onda?

mimí: es que mi prima, la eva,

tuvo un contratiempo,

pero me encargó muchísimo

que la llevara a un lugar.

eugenia: ¿adónde?

mimí: es una sorpresa.

eugenia: no, a mí no--

no me gustan las sorpresas, no.

mimí: pues yo estoy segura

que esta le va a gustar.

y mucho.

ándele, anímese,

no se va a arrepentir.

eugenia: [ríe]

bueno, está bien, está bien.

¡chepina!

[suspira]

mimí: oiga,

¿le puedo decir una cosa?

es usted una señorona

del teatro, del cine,

de la tele.

yo cuando hablo de usted

me pongo de pie.

verdad de dios.

eugenia: ay, es usted

un encanto, señorita mimí,

muchas gracias.

aunque yo todavía no entiendo

por qué su prima eva

la mandó en su lugar.

chepina: señora, ¿me llamaba?

eugenia: sí, vamos a salir,

chepina.

chepina: pero ¿cómo?

el señor dijo que no.

mimí: no le va a pasar nada,

yo la voy a cuidar.

además, cualquier cosa,

pues que le hable a su celular,

¿verdad?

eugenia: ay, esto será

como una viaje de un largo día

hacia la noche.

mimí: no, no,

es nomás aquí cerquita.

eugenia: [ríe]

chepina: pero no, señora,

no puede usted salir.

eugenia: mi morral.

¿dónde quedó mi morral?

mimí: chepina,

hágale caso a la señora,

búsquele su morral.

chepina: ay, no,

es que me van a regañar.

renato: licenciada,

ya está confirmada la cita

para mañana a mediodía.

si le parece bien,

¿mañana temprano revisamos

si hay algún pendiente?

helena: muy bien.

gracias, renato, mañana te veo

y que descanses, ¿eh?

renato: buenas noches.

con permiso.

helena: ay.

ay...

juan carlos: ¿sabés qué?

tenés razón.

para el amor no existen

los finales felices,

porque el amor verdadero,

como el que vos y yo tenemos,

no tiene fin.

helena: este es el primer

recuerdo que vamos a guardar

en esta cajita.

juan carlos: y seguramente

va a haber millones más.

[puerta se abre]

plutarco: permiso, ¿se puede?

helena: sí.

sí, pásele, plutarco.

pensé que ya se había ido.

plutarco: no.

espero que me permita

llevarla a su casa.

ya es tarde y no quisiera

que se tuviera que ir sola

a estas horas.

helena: gracias.

pero me quiero quedar

un rato más aquí en la oficina.

plutarco: bueno,

si prefiere estar sola,

yo puedo entender que--

necesito reprimir

mis demostraciones de amor.

le prometo que lo voy

a intentar.

lo último que quiero

es hacer que se sienta

presionada, incómoda.

así que perdóneme

si la estoy incomodando.

discúlpeme.

helena: no, no. no, no es eso.

no se preocupe.

plutarco: a usted

le pasa algo más, helena.

helena: sí. sí.

siento que--ay,

por más que lo intento,

no puedo olvidar a juan carlos.

perdón que se lo diga,

plutarco, pero--

esa es la verdad.

[música]

[música]

santiago: ay...

angélica: chiquitito,

me agarraste en plena

"decoration".

¿te gusta?

¿qué tal los peluches?

¿no están de guau?

santiago: pues más bien de miau.

angélica: ¿eh?

santiago: nada, que--

que me hubieras avisando antes

de hacer estos cambios.

angélica: pues te estoy

avisando ahorita,

cosito precioso.

es el toque femenino

que le hacía falta a tu casa.

santiago: sí, pero como que--

tus cosas no combinan mucho

con mi departamento, ¿eh?

eugenia: ¿se puede saber

para qué me trajo aquí, mimí?

¿aquí está eva?

>> disculpen, señoras.

¿qué hacen aquí a esta hora?

mimí: ¿eh? ¿qué, mi chulo?

¿qué no te pasaron el memo?

mi prima eva,

la socia de esta empresa,

avisó que íbamos a venir.

además, yo soy su asistente.

¿qué no te acuerdas de mí?

>> pues sí, señora--

mimí: señorita, aunque te cueste

más trabajo, mi hijo.

>> bueno, sí, señorita, pero--

mimí: ningún "pero", muchacho.

a mí no me vas a tratar

como una "delincuenta".

además, menos a mi amiga,

la primerísima actriz

eugenia mistral,

de fama internacional, mi hijo.

ilústrate.

>> disculpen.

pasen, pasen, con permiso.

mimí: ay, gracias.

ya va a ver la sorpresota

que le tiene eva y yo.

eugenia: ¿aquí está mi hijo?

¿lo voy a ver?

mimí: usted venga conmigo.

vamos para allá.

eugenia: vamos, vamos.

es que yo nunca he usado

una computadora.

mimí: ni se preocupe.

yo tampoco, pero es muy simple.

siéntese aquí,

mi reina hermosa.

a ver, siéntese por favor.

mire, usted va a hablar

hacia allá y vea hacia allá.

es que mi prima, la eva,

se puso de acuerdo con su hijo

y quedó de hablar a estas horas.

eugenia: ay...

qué linda sorpresa.

mimí: me alegra mucho

que le guste.

bueno, me voy

para que platiquen a gusto.

eugenia: sí, gracias.

mimí: de nada.

ya todo está listo. sí.

juan carlos: ¿mamá?

¿me escuchas, mamá?

¿estás ahí?

eugenia: [resuella]

[solloza] hijo, hijo de mi vida.

mi amor...

no tienes idea

de cómo te extraño.

¿cuándo voy a tener la dicha

de volver a verte y de--

de abrazarte?

juan carlos: no,

no lo sé todavía, mamá,

pero quiero que sepas

que aunque estés lejos,

estoy muy al pendiente.

por eso le pedí a doña eva

que se mantuviera cerca de ti.

eugenia: te lo agradezco, hijo.

se ha vuelto una gran amiga.

me llena un poco

el vacío de tu ausencia.

juan carlos: ella me contó

que el médico te mandó

a hacer unos análisis y--

y yo te suplico, ma, por favor,

que te los hagas.

eugenia: pero, mi amor,

¿qué caso tiene?

juan carlos: quiero verte bien

para cuando yo regrese.

piensa también

que si te mejoras,

pues puedes volver a actuar,

que es lo que más te gusta.

acuérdate que puedes

interpretar a hécuba,

a la señorita de tacna,

a bernarda alba, mamá.

eugenia: solo porque tú

me lo pides, mi vida.

está bien.

le diré a eva que me lleve

a hacer esos estudios.

juan carlos: gracias, mamá.

ya verás que es para bien.

¿sabes qué?

me has hecho muy, muy, muy,

muy feliz.

eugenia: y tú a mí, mi amor.

verte...

escucharte es lo más hermoso

que me ha pasado en estos días.

¿y tú--tú estás bien?

¿tu salud, hijo?

juan carlos: sí, sí,

todo perfectamente.

lejos,

extrañando mucho lo que fui

y a la gente que amo.

extrañándote a ti.

no sabes cuánto.

eugenia: [solloza]

helena: qué niño tan platicador.

ya no son horas

de seguir platicando. ya.

lalito: ¿tú te sientes solita,

mamá?

helena: ¿por qué

me preguntas eso?

lalito: es que cuando

tenías novio,

te veías más feliz.

helena: yo soy feliz

de tenerte conmigo.

tú eres lo más importante

de mi vida.

pero además de ser mamá,

también soy mujer

y soy adulta y, sí...

talvez, ¿sabes qué?

que sí tienes razón.

a veces me siento un poco sola.

no siempre, solo a veces.

lalito: ¿y te gustaría

volver a tener novio?

helena: ay, qué preguntón.

no sé, no sé, no sé.

¿a ti qué te parecería si yo--

si yo empezara a salir

con otra persona?

lalito: yo todavía

extraño a juan.

¿tú ya no?

helena: sí.

sí, la verdad yo sí,

todavía también lo--

lo extraño mucho.

plutarco: aún después de muerto,

la rata inmunda de juan carlos

me estorba.

maldita suerte la mía.

onésimo: la neta, sí, ¿eh?

eso de pelear

contra un difunto...

digo, cuando es contra un vivo,

pues todavía le das

una tranquiza, una calentadita

o algo, pero--

¿pero cómo le haces

contra un muerto

si ya está muerto?

y luego, sacar los recuerdos

del corazón de la morra--

no, hombre, eso sí está cañón.

plutarco: ya se los arrancaré yo

a mi modo.

¿tienes el encargo

que te pedí para rebeca?

onésimo: simón.

por eso ni te preocupes.

aunque no sé cuánto tiempo

te va a estar esperando,

porque le das largas

y largas, ¿eh?

esa morra lo que quiere

es algo más que regalitos.

plutarco: ¿por qué?

¿te dijo algo?

onésimo: ay, cálmate,

me tienes resto de confianza.

¿pues cómo crees?

pero luego luego se le ve.

a ella lo que le urge

es apañarte.

plutarco: dale eso que te pedí

y ya veré cómo deshacerme

de ella.

ahora toda mi energía

tiene que estar enfocada

en helena.

[música]

[música]

mimí: ¿qué pasó,

mi reina hermosa?

¿cómo le fue con su hijo?

eugenia: pude hablar con él

y lo vi.

estoy llamando a eva

para agradecerle.

eva, eva...

eva, me encantó la sorpresa.

¿cómo le voy a dar las gracias?

juan carlos: ay, qué bueno

que pudo hablar con él,

mi bella dama.

eugenia: me encantaría

abrazarlo, besarlo, pero--

con saber que él,

dentro de lo que cabe está bien,

me conformo.

juan carlos: bueno, por suerte

ya vio que está bueno y sano,

¿verdad?

y que se preocupa muchísimo

por usted, ¿no es así?

eugenia: así es.

él me pidió que me fuera a hacer

esos estudios que sugirió

el doctor.

y, eva, ¿usted me acompañaría

mañana a hacérmelos?

juan carlos: ay,

pero por supuesto, doña eugenia,

hombre, faltaba más.

eugenia: lo voy a hacer

principalmente porque

me lo pidió mi hijo,

pero también--

por la posibilidad

de volver a actuar.

ay, ¿se imagina?

juan carlos: ay, virgen santa,

¿sigue en la empresa?

porque si se entera su marido,

¿quién a esta hora

fuera a pegar el grito

en el cielo?

ya ve cómo se pone, ¿verdad?

eugenia: ah, no, no, no.

no, para nada, no.

chepina quedó en hablarme

al celular si llegaba mi esposo.

ay, de seguro modesto está

con su otra familia.

juan carlos: si se refiere

que su casa chica

es la notaría, entonces sí,

debe andar allá

con toda seguridad.

de todos modos,

pídele a mimí, mi prima,

que ya la lleve a su casa,

por favor.

no vaya a ser la de malas.

eugenia: sí, sí, sí,

claro, eva, sí.

y otra vez, gracias.

muchas gracias.

adiós.

juan carlos: te amo, mamá.

angélica: bueno, yo vine

a secuestrarte para irnos

a festejar a un bar.

esto amerita unas cubas, ¿no?

rebeca: uy, qué pena,

pero no se va a poder.

mi plutarquito

no tarda en llegar.

angélica: ay. y yo que quería

poner más atrás contigo.

es que una no se casa

todos los días.

¿a poco no?

rebeca: sí, eso es verdad.

pero cuando yo lo haga,

va a ser una boda a lo grande,

con muchos invitados,

un banquete espectacular.

no en una capillita

en un casino de cuarta

de las vegas.

angélica: ¿y qué tiene de malo?

rebeca: antes que nada,

deberías de averiguar

si ese matrimonio

es válido en méxico.

hasta donde yo sé,

las bodas allá son

como de kermese, ¿no?

angélica: de kermese o no,

me casé antes que tú, chiquita.

mimí: te viste genial

con eso de hablar

con tu mamá, mi hijo.

si nomás tienes la cara,

mi hijo.

pero ya se te está pegando

lo listo de eva.

juan carlos: cómo eres brusca,

qué bárbaro, ¿pero sabes qué?

esa era la única forma

de convencerla

de que se haga los estudios

y lo logré. ¿como de que no?

mimí: felicidades, mi hijo.

muy bien, y dios quiera

que tu mami se componga.

así va a ser.

por ella y por su publicazo

que la extrañamos en las tablas,

en las pantallas.

juan carlos: oye, con todo

lo que pasó ya ni pude hablar

con helena. no es tan tarde.

voy a marcar a ver cómo está--

mimí: ey, mi hijo, no, no, no.

juan carlos: para ver cómo está.

mimí: párele, párele.

juan carlos: ay.

mimí: aguántese hasta mañana.

tanto interés de eva

puede resultarle sospechoso

a ella.

juan carlos: pero--

mimí: pero nada, mi hijo.

cállese, ¿eh?

entre tus ataques de celos,

helenita se puede sacar de onda.

máster, tuviste que inventarle

a helena eso del gas

y del infierno, que no sé qué.

bueno, mejor apláquese, ¿eh?

y échese ahí. siéntese.

rebeca: ¿yo para qué

quiero verte a ti, onésimo?

al que esperaba era a plutarco,

no a un mendigo chofer.

onésimo: no, perdón

por el cambio, rebequita,

lo que pasa es que mi jefe,

plutarco, me dijo

que le dijera--o sea,

agarra y me dice que le diga,

que le dijera que la junta del--

rebeca: ¿qué me ves, imbécil?

quita tus ojos libidinosos

de mi cuerpazo.

onésimo: perdón.

lo que pasa es que mi jefe,

plutarco, me dijo que--

que le diera esto

a ver si se le quita

lo encabritada.

[ríe] ay...

yo mismo fui a recogerlo.

salió como--

costó un ojo de la cara.

pero sí es como para--

rebeca: pues dile

al que te paga tus quincenas

que ni crea que me voy

a conformar con un collarcito

de bisutería barata.

onésimo: pues sí tiene razón.

yo le digo lo que usted me dijo,

pero entonces lo regreso,

¿verdad?

rebeca: ¿qué te pasa?

infórmale que no me va a tener

contenta con joyitas.

pero esta me la quedo.

onésimo: órale.

sí, yo le digo.

rebequita, téngale paciencia

a mi jefe, don plutarco,

pues anda con mucha carga

de trabajo, muchas cosas que--

rebeca: ¿tú crees que yo

voy a seguir el consejo

de un naco mercachifles?

¿hasta crees?

onésimo: no, pues sí.

rebeca: vámonos.

ya deja de verme porque--

onésimo: perdón, perdón.

rebeca: ándale.

onésimo: no, es que yo nomás--

rebeca: adiós.

no, no está fea.

naco.

fernando: estamos tarde,

caramba, nos va a agarrar

el tráfico.

es cuestión de que no nos--

marcela: oigan, niños,

hoy es día que no venimos

a comer acá pero ya les dejé

comida nomás para calentarla.

kevin: pues que mi hermana

coma sola, porque yo tengo

ensayo en la escuela de música.

marcela: oye, ¿adónde, adónde?

¿y la mochila, mi amor?

kevin: sí, es verdad.

lidia: ay, ¿dónde está el bolso?

marcela: oye, mi amor, ven,

antes de que regrese tu hermano.

dime una cosa.

¿kevin está saliendo

con alguna niña de la escuela?

lidia: no, pues que yo sepa,

no, ma. ¿por?

marcela: es que yo creo

que está enamorado.

pero si no es de la escuela,

entonces debe ser de las niñitas

de la escuela de música, ¿no?

lidia: pues no sé.

oye, es que se me olvidó algo--

en el cuarto.

marcela: ay, mi niñito.

creció muy rápido.

helena: ¿eva?

¿entonces renato sí le avisó

de la junta que convoqué

para el equipo del proyecto

playa majahua?

juan carlos: claro, desde luego.

desde ayer mandó el recado, sí.

y qué bueno porque pues ayer

no tuvimos tiempo ni de vernos.

y así platicamos un poquito

usted y yo aunque sea, ¿no?

mimí: prima, yo voy a alistar

todo lo que necesita

para la junta.

permisito, licenciada.

helena: gusto en saludarla.

mimí: igualmente.

helena: oiga, ya cuénteme.

juan carlos: ¿qué?

helena: ¿cómo le fue

con don adriano en acapulco?

juan carlos: ay, pues no hay

nada que contar.

fue una entrada por salida.

no me apuré, ¿eh?

no hubo tiempo de nada, ya sabe.

para acá y para allá y para acá.

cindy: doña eva,

trajeron estas flores

para usted.

[risas]

juan carlos: cállense.

¿seguro que son para mí?

hay muchas señoras

en el edificio, hombre.

cindy: aquí está la tarjeta.

juan carlos: a ver...

helena: ¿cree que son

de su novio, el brasileño?

juan carlos: [chista]

no mencione a john, cariño.

qué vergüenza con belisario.

ya quedamos en eso.

[grita]

[murmulla]

helena: ¿de quién?

juan carlos: [murmulla]

helena: ¿eh?

juan carlos: ¡adriano!

todas: [resuellan]

juan carlos: cállense.

repite en el espejo.

cállense.

marcela: flaco,

a ver a qué horas.

fernando: resulta que yo

ya estoy--¡ay voy!

marcela: ay, dios mío,

es que te tardas

como si tuvieras pelo, mano.

ya de veras, pareces que eres

como la señora de la casa.

lidia: ya vámonos--

marcela: mi amor.

¿estás bien?

lidia: sí, no te preocupes.

marcela: yo te ayudo a recoger.

lidia: no, no, estoy bien.

no, mami, yo recojo.

marcela: espérame, mi vida,

que no me--

¿y esto?

lidia: nada. es que--

fernando: ¿de quién

es ese condón?

lucero: ♪ me lanzo en tus brazos

sin paracaídas

sé que en tu corazón

yo voy a reposar

enamorada

sigo mis instintos

nada que pensar

contigo hago círculos

de los cuadrados

lo que nunca hice

yo lo haré por ti

solo te pido

que no mientas nunca

no me dejes ir ♪

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