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Por Ella Soy Eva Capítulo 58

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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[tema musical]

helena: así que ahora

vas a dormir conmigo

en mi cama, mi amor,

para que tu abuelita

ocupe tu cuarto y ya mañana

nos acomodamos mejor, ¿sale?

lalito: entonces, ¿sí se se va

a quedar a vivir aquí mi abuela?

silvia: sí, mi amor.

aquí voy a estar

y le voy a ayudar a tu mamá

y a lidia a cuidarte.

te voy a hacer de comer

y vamos a salir a jugar

cuando termines

de hacer tu tarea, ¿sí?

¿te gusta la idea?

lalito: sí, sí.

¿mi abuelo también

se va a quedar a vivir

aquí con nosotros?

helena: no, mi amor, no,

él se va a quedar en su casa,

pero los fines de semana,

cuando tú quieras,

yo te puedo llevar

un ratito a verlo.

lalito: sale.

helena: bueno, vete a cepillar

tus dientes, mi vida.

lalito: ¿por qué nunca

se te olvida

que me cepille los dientes?

helena: porque no quiero niño

con boca de dragón en mi casa.

así que vete a cepillar

los dientes, ándale.

acuéstate y ahorita te alcanzo.

lalito: bueno.

helena: ¿y mi beso?

silvia: ¿y el mío?

qué bárbaro.

adiós, adiós.

helena: ay, mamá,

no sabes el gusto que me da

tenerte aquí con nosotros.

de veras no tienes idea.

silvia: yo sé que dije que no,

pero a última hora,

pues decidí cambiar de opinión.

helena: ya me imagino

lo duro que debe haber sido

salirte de la casa

y dejar a mi papá.

pero lo importante

es que ya diste el primer paso.

silvia: bueno, sí,

la verdad es que estoy asustada.

no sé de dónde me salió

tanta fuerza para--

para decir tantas cosas.

y la verdad,

no sé si voy a poder vivir

así fuera de mi casa.

helena: claro que puedes.

no estás sola, ma,

nos tienes a lalito y a mí.

yo te voy a ayudar a que hagas

el examen de la prepa

y te voy a ayudar

en todo lo que tú quieras.

y te juro, te juro

que vamos a salir adelante, ma,

te lo juro.

silvia: bueno, yo espero

que tu papá también pueda,

porque pues yo te tengo a ti

y a lalito,

pero él no tiene a nadie.

helena: pero todo

va a estar bien, ma.

te prometo que todo

va a estar muy bien.

silvia: bueno.

ay, hijita.

helena: te amo, mamá.

te amo mucho, mucho, mucho.

renato: licenciada,

aquí tiene estas cartas que son

para el comité de turismo

y para el gobierno

del estado de guerrero,

informándole sobre

la segunda etapa del proyecto.

helena: muy bien.

te voy a pedir que las revises,

las mandes y verifiques

que les hayan llegado.

renato: perfecto,

yo me encargo.

helena: te voy a encargar todo,

porque tengo que salir

con el licenciado reyes

y con don plutarco

a ver unos arquitectos.

renato: no se preocupe,

yo me encargo de todo.

y disculpe mi atrevimiento,

pero bueno, solamente

quiero decirle que es un placer

trabajar con alguien

tan profesional como usted.

helena: gracias.

bueno,

cualquier cosa que se ofrezca,

me llamas a mi celular,

por favor, ¿eh?

renato: por supuesto.

yo me encargo de todo,

váyase tranquila.

mimí: [carraspea]

don adriano, mi primita me pidió

que le informara que--

que va a estar ausente un rato

porque se fue a atender

unos asuntitos.

adriano: muchas gracias, mimí.

mimí: y como puede observar,

pues no traje mis hermosísimas

ropitas norteñas

que tanto le traje a usted y--

y tampoco le gusta que hable

tan folclórico, ¿verdad?

adriano: así se ve mucho mejor,

mimí.

mimí: gracias.

adriano: mucho mejor.

bueno, aquí le encargo todo.

mimí: descuide.

adriano: voy a un almuerzo

con unos arquitectos.

mimí: suavecito.

adriano: ah...

ahí le pido, por favor,

que me aparte un tiempito.

quiero hablar muy seriamente

con usted.

mimí: por supuesto.

ay, ya me vi, ya me vi.

viste feo, fuerte y formal.

rebeca: ay, a ver, a ver, a ver.

a ver qué me puede servir.

esto no.

no...

esto me puede servir.

y puedo hacer

que la chiquitrepadora

quede pésimo

con lo de playa majahua.

juan carlos: mi bella dama,

me tomé la tarde libre,

así que hoy usted y yo

vamos a salir juntas.

así, mire, "cli, cli--".

"cli cli" son los tacones.

eugenia: [ríe]

ay, es usted un encanto,

doña eva.

voy por mi bolsa, con permiso.

juan carlos: buenísimo.

>> ay, no sé, señora,

ayer don modesto me dijo

que usted ya no podía venir

a visitarla

y que yo no dejara salir

a doña eugenia.

juan carlos: no, mi santita,

no te preocupes,

todo va a estar bien.

es más,

si quieres ven con nosotras

para que veas que no vamos

a hacer nada malo.

¿qué te parece?

>> no, mejor usted espere

a que llegue el licenciado

o llámele a la notaría.

¿qué tal si se enoja y me corre?

juan carlos: mira,

es un secretito que ambas

podemos guardar, ¿verdad?

te prometo que no le va a pasar

nada malo a la señora eugenia.

créeme.

>> ay, señora--

eugenia: lista, eva querida.

¿adónde vamos?

juan carlos: ay,

pues es una sorpresa,

mi bella dama.

>> ay, diosito...

rebeca: así es.

la licenciada moreno autoriza

a que vaya a playa majahua

a hacer las prospecciones

correspondientes

para su propuesta, ingeniero.

perfecto.

esa fue la última constructora

a la que había que avisarle.

ay, helenita, vas a quedar

lo que se dice... "fatal".

eugenia: eva, ya no quiero estar

en una clínica.

juan carlos: ay, cálmese,

mi bella dama,

no le va a pasar nada malo.

yo estoy con usted.

solo platicamos con el doctor.

es por su bien,

acuérdese de eso.

eugenia: pero es que yo

ni conozco a ese doctor.

juan carlos: solo quiere

revisarla para ver

cómo se encuentra de salud.

eso es todo.

confíe en el médico.

sobre todo, confíe en mí.

eugenia: eva, por favor,

en serio, yo--

doctor: ¡señora mistral!

es un placer conocerla.

qué gusto.

eugenia: sí,

quien quiera que sea usted.

yo he dependido siempre

de la bondad de los extraños.

doctor: tennessee williams,

"un tranvía llamado deseo",

claro.

rebeca: hola, santiago.

santiago: rebe, ¿cómo--?

rebeca: no sabía

que me alucinabas tanto

como para no invitarme

a tu boda, pero ok, allá tú.

santiago: no, rebe, mira,

pues fíjate que--

rebeca: ya sé, ya sé,

ya sé que me detestas.

está bien, es bueno saber

quiénes son tus amigos

y quiénes son tus enemigos.

santiago: no, lo que pasa

es que no me gustaría

que le fueras con los detalles

a angélica, eso es todo.

por eso fue que no te invité.

rebeca: ay, le voy a echar

un "phone" a la pobre.

debe estar devastada,

tirste y sola.

y más ahora

que cayó en desgracia,

porque trabaja de mesera

en patines.

santiago: ¿patines?

rebeca: no me digas

que no has oída hablar

del lugar este-- ¿cómo se llama?

ese donde las meseras

andan en patines, falditita

y escotazos y eso.

santiago: sí, sí,

he escuchado de ese lugar.

y fíjate que no me interesa,

porque hace mucho

que terminamos.

y si me disculpas,

tengo cosas que hacer.

para allá tengo cosas que hacer.

rebeca: ay, hombres...

son tan brutos, no saben mentir.

como una.

juan carlos: mire, doctor,

yo lo que sé de doña eugenia

es que le diagnosticaron algo

que se llama amnesia global

transitoria.

por eso, a veces está lúcida

y otras veces desvaría.

doctor: sí, eso es

lo que produce

precisamente esa enfermedad.

juan carlos: sí.

a veces, ¿sabe qué?

habla como si entendiera todo,

y otras confunde mucho

la realidad con la ficción.

es muy difícil para ella,

para su esposo...

bueno, para todos, ¿no?

doctor: dígame, señora,

¿cuándo fue la última vez

que le hicieron algún análisis

o pruebas a la señora mistral?

juan carlos: ay, pues no sé.

que yo sepa fue hace

como tres años o hasta más.

doctor: no, no,

demasiado tiempo.

debieron revisarla

periódicamente.

juan carlos: bueno,

es que talvez su hijo

o su esposo no sabían eso, ¿no?

doctor: entiendo.

vamos a tener que hacerle

nuevos estudios para ver

en qué estado se encuentra

la señora mistral.

juan carlos: sí, doctor,

lo que usted diga.

doctor: permítame.

silvia: mira,

dejas que hierva otro ratito

hasta que el garbanzo

esté bien blandito.

lo apagas y ya,

no tiene ciencia.

lidia: gracias, doña silvia.

qué bueno que se vino para acá.

a mi mamá

le va a dar mucho gusto saber

que estoy con usted también.

silvia: ay, qué bueno.

me la saludas mucho

y le dices que luego le llamo.

lidia: sí, señora.

bueno, voy a seguir

en la cocina.

silvia: ándale, pues.

yo voy a estudiar un ratito.

[suspira]

[marca]

¿bueno?

¿cómo estás?

eduardo: ¿cómo quieres que esté?

¿llorando porque te fuiste?

ni loco que estuviera.

silvia: no, me refiero

a cómo estás de salud, eduardo.

quiero saber cómo te sientes.

eduardo: mal.

y tú no sabes ni siquiera

acomodar bien las cosas.

no encuentro mis pastillas.

silvia: están en tu buró,

en el cajoncito.

yo las dejé ahí anoche.

eduardo: ¿por qué

en lugar de darme instrucciones

te dejas de ridiculeces

y regresas acá

con todo y tus cosas?

silvia: eduardo--

eduardo: entiende,

eres un estorbo.

ya deja de andarle causándole

lástimas a tu hija

y regrésate aquí

a atender tu casa

que es lo único

que más o menos sabes hacer.

[música]

helena: me da mucha paz

que estés aquí con nosotros, ma.

era lo único que me faltaba

para estar completa.

saber que estuvieras bien,

como tú te lo mereces.

silvia: ay, hijita,

si vieras el gusto que me da

verte así, sonriendo,

tan tranquila.

helena: te puedo decir

que ya tengo todo

lo que había soñado, ma.

me estoy realizando

en mi trabajo,

mi hijo y tú están conmigo

y están bien,

sin gritos ni nada.

¿qué más puedo pedir?

silvia: a mí me gusta

verte salir adelante

en tu carrera y que tengas

tantos reconocimientos

en lo que haces,

pero en la vida

no todo es trabajar, hija.

helena: no, bueno, también

a veces me doy mis días libres,

mis descansos--

silvia: pero yo

no me refería a eso,

sino a que los hijos crecen,

terminan haciendo

su propia vida.

y aunque lalito está chiquito,

pues un día se va a ir

a buscar su propio camino.

helena: sí, a eso ya lo sé,

pero me va a dar mucho gusto.

cuando madure y se vaya,

pues me voy a sentir

muy orgullosa de él,

como siempre.

silvia: pues sí, pero siento

que te hace falta alguien

con quién compartir tu vida.

a mí me gustaría

que formaras una familia.

verte al lado

de un hombre que te quiera,

que te haga feliz.

helena: pero no toda la gente

nació para vivir en pareja, ma.

igual y yo soy

de las que se quedan solas.

y así también

se puede estar bien, ¿no?

silvia: bueno, sí,

pero si yo no te hubiera visto

soñando y compartiendo

tu vida con juan carlos,

pues yo lo creería.

pero no te he vuelto

a ver tan feliz

como cuando estabas con él.

por eso yo pienso, bueno,

siento que te hace falta

una pareja.

ay, mi hijita,

tú sigues aferrada al recuerdo

de juan carlos, ¿verdad?

helena: sí.

pero creo que el tiempo

es la mejor cura

para esos males, así que

todavía tengo la esperanza

de poder dejar eso atrás.

silvia: ay, mi hijita, ojalá.

[celular]

helena: plutarco, ¿cómo está?

plutarco: bien, helena.

estaba pensando

en el excelente día

que tuvimos hoy.

sobre todo en el almuerzo

con los arquitectos.

gracias por su apoyo,

de verdad.

helena: no tiene que agradecer.

para eso estamos los amigos,

¿no?

sí.

juan carlos: todos estos años

sin preocuparme

por la salud de mi mamá.

lo tomé como algo normal

y lo dejé pasar.

qué idiota fui.

mimí: mi hijo,

siempre hay tiempo

para rectificar.

esto ya es un avance,

que la hayas llevado

con un neurólogo.

juan carlos: he sido

muy mal hijo, mimí.

mimí: no toda la responsabilidad

es tuya.

tu papá tiene parte de culpa

en esto.

juan carlos: ay, no sé, no sé.

y mira, en esto aquí,

en los tacones de eva

está mi castigo.

irme enterando de tantas cosas

de la gente que quiero

y no poder hacer nada

para ayudarlas.

mimí: pero es que sí puedes.

ya lo estás haciendo,

aunque sea bajo el disfraz

de eva.

juan carlos: no estoy seguro,

no sé.

mira, por ejemplo,

ahí está el tremendo machismo

de fernando con marcela.

marcela que es una tipaza,

tan buena gente ella.

mimí: sí, sí,

lo que sea de cada quién, sí.

pero a ella la has ayudado,

mi chulo.

juan carlos: y darme cuenta

de la soledad de adriano,

por ejemplo,

que era casi un padre para mí.

o sea, por lo menos

mi amigo santiago va a cumplir

el sueño de casarse, ¿no?

pues por lo menos.

mimí: te entiendo, mi hijo,

perfecto, pero--

pero ya deja de lamentarte.

mejor piensa cómo vas a actuar

de aquí en adelante

y cómo puedes ayudar

a toda esa gente que quieres.

juan carlos: bueno,

yo ya me desahogué.

¿a ti cómo te fue, mimí?

mimí: pues resulta

que mi panzón bello

quería comentarme algo

y pues me dijo

que luego hablábamos.

juan carlos: ¿y sabes

sobre qué o qué?

mimí: pues no,

pero mi sexto sentido

me dice que es para algo bueno.

a mí se me hace

que esta vez sí se me hace.

chance y se me declara.

¡imagínate!

juan carlos: muy bien,

me da gusto por ti.

al menos que alguno de los dos

le vaya bien, ¿no?

qué buena onda.

porque a mí, no, no.

mimí: ánimo, mi hijo.

¡arriba!

la vida es color de rosa.

helena: sí, igualmente.

que descanse, plutarco,

buenas noches.

ma, plutarco te mandó saludos.

silvia: ah, gracias.

me gusta mucho

cuando te sonríes

cuando hablas con él.

helena: ¿yo?

silvia: sí.

helena: ¿yo sonrío

cuando hablo con él?

no me había dado cuenta de eso.

silvia: bueno,

yo sé que alguna vez

ya te lo había preguntado,

pero no sé si con el tiempo

tú hayas cambiado de opinión,

por eso me gustaría saber.

¿tú qué sientes por él?

helena: yo siento

admiración y cariño.

la verdad es que

ese gesto suyo de ayudarme

con el problema de mario

y pensar en lalito

primero que nadie es algo

que no voy a olvidar nunca.

silvia: sí, te entiendo.

don plutarco es un señor noble,

decente.

pero con todo eso que hizo,

pues se ganó el cielo

desde ahorita.

helena: eso que hizo

de convencer a mario

para que se fuera

por su propia voluntad,

yo se lo voy a agradecer

de por vida.

silvia: ¿y no será

que con el tiempo, bueno digo,

a lo mejor podría pasar

algo más entre ustedes?

no sé.

helena: no, no creo.

yo le he dejado muy claro a él

que solamente podemos tener

una buena amistad.

y aparte, prácticamente

acaba de enviudar, ma.

silvia: pues sí,

pero los hombres

no aguantan mucho sin pareja.

es su naturaleza.

una viuda, pues como quiera,

puede no volverse a casar.

pero ¿un viudo?

no, hijita, esos no quedan solos

mucho tiempo.

helena: bueno, como sea.

pues lo mejor es dejar ya

ese tema por la paz,

porque además yo me siento bien

así como estoy.

y yo creo que ya vamos a dormir,

ma, porque mañana tenemos boda,

desvelada y toda la cosa.

silvia: ah, caray.

¿y quién se casa, tú?

helena: un compañero de trabajo.

y yo quiero

que lalito y tú me acompañen.

silvia: ¿yo?

helena: y yo quiero que duermas

rico y tranquilita

y que te sientas muy bien

en esta nueva casa,

que es la tuya.

silvia: sí, pero yo te ayudo.

ambas: [hablan a la vez]

[música]

[música]

fernando: entonces, ¿qué?

¿así o desabrochadito?

marcela: sí, puede ser.

fernando: santi, santi,

ya relájate, hermano.

vas a terminar haciendo

¿una qué?

santiago: ¿qué?

fernando: pues una zanja

de tantas vueltas.

santiago: ¿cómo no, nando?

si me tiemblan las patas.

ahorita estoy más nervioso

que la primera vez

que no fue vez, que--

fernando: y no es para menos.

se te fue la mano

invitando a toda la gente.

no, pero relájate.

además, vas a ser

el centro de atención.

marcela: ya no le des cuerda.

fernando: acuérdate

cómo me miraron todos.

marcela: ¿qué no lo ves al pobre

que de por sí tiene cara

de muerto fresco?

santiago: no, marce,

tú no me ayudes, por favor.

no, es que de ver

tantos invitados que tengo,

ya me duele la panza.

nunca pensé

que viniera tanta gente.

marcela: ¿sabes qué?

ya hay que meternos,

porque si no ya no vamos

a alcanzar banca.

ya, ya, mi cielo.

te vemos allá adentro.

fernando: la segunda es la ¿qué?

santiago: ¿la qué?

fernando: la vencida.

santiago: nando, nando.

fernando: ah.

en nombre de ¿qué?

del padre, del hijo

y del espíritu santo.

santiago: no,

pero no me dejen solo.

lucía: qué lindo, de verdad,

qué bonito.

qué lindo santi

que nos invitó a su fiesta.

me encantan las bodas.

de verdad

me encantan las bodas.

es como una emoción.

y mira, ahorita nada más

ya de ver la iglesia,

sí me están

dando ganas de llorar.

renato: no, pero tranquila.

lucía: sí, ven, ponte, ponte.

vamos a entrar bonito.

¡ay, qué bonito!

juan carlos: ¡santi, santi!

ven, ven.

¿ya estás listísimo

para dar el "sí"?

santiago: gracias, doña eva,

por acompañarme.

y ya estamos aquí

esperando el momento.

juan carlos: qué bonito,

¿verdad?

mira, ven, ven.

casarse es algo muy bonito.

yo estuve casada

con mi belisario

hasta los últimos días

de su vida.

de hecho, yo lo enterré.

pero casarse, santi,

no son enchiladas, ¿eh?

santiago: no, pues me imagino,

doña eva.

juan carlos: ven, pues.

por eso hay que estar muy seguro

de lo que uno va a hacer.

y si no, ¡mejor no hagas nada!

nada.

¿estás segurísimo

que quieres tanto a patricia

como para dar ese paso

tan importante, santito?

santiago: sí, doña eva, sí.

patricia es la mujer

con la que quiero formar

una familia, de eso

estoy completamente seguro.

juan carlos: ándale, pues.

un abracito para felicitarte.

ven.

[música]

["himno de la alegría"]

padre: santiago escudero

del rial, ¿aceptas por esposa

a patricia lorca beristain

para amarla y respetarla

en lo próspero y en lo adverso

hasta que la muerte los separe?

santiago: sí, padre, acepto.

[murmullo]

padre: patricia lorca beristain,

¿aceptas por esposo

a santiago escudero del rial

para amarlo y respetarlo

en lo próspero y en lo adverso

hasta que la muerte los separe?

patricia: santi, ¿de verdad

estás enamorado de mí?

¿me quieres?

santiago: patricia, nunca antes

había estado tan seguro

de querer casarme como ahora.

todos: oh...

santiago: eres la mujer

de mi vida, te lo juro.

patricia: me parece perfecto,

porque yo

no me quiero casar contigo.

[barullo]

[música]

[música]

santiago: a ver, paty bebé,

¿qué estás haciendo?

este no es momento para bromas.

piénsalo bien,

vuelve a responder y di que sí.

patricia: no es ninguna broma,

santiago.

tú me dejaste plantada

en el altar

hace algunos meses apenas

por una tarada

que ni siquiera valía la pena.

el día que me hiciste pasar

la vergüenza de mi vida

dejándome vestida de novia

por culpa de angélica.

me prometí

que te iba a hacer pagar

por todo lo que me hiciste.

santiago: paty bebé, entonces,

¿a todo esto lo planeaste?

patricia: ¡claro!

todo es parte del teatro

para que sientas lo que yo sentí

el día que te vi salir

de la iglesia y me dejaste

parada enfrente del altar.

expuesta a las miradas

de lástima de todos.

santiago: no, no, paty bebé,

tú no puedes estar

hablando en serio.

no lo puedo creer.

santiago: pero a ver,

¿qué te extraña?

tú te ibas a casar conmigo

nada más para encontrar

la estabilidad que nunca

pudiste lograr por ti mismo.

nunca me quisiste, santiago.

estamos a mano,

porque ahora yo ya no te quiero.

santiago: paty bebé,

¿yo que voy a hacer con la boda?

¿con los invitados?

patricia: pues disfrútala,

santi, ya está pagada.

¿a poco no, señores?

ah, el viaje a las bahamas,

ese me lo quedo yo.

que tengan linda boda, señores,

con permiso.

santiago: ¡paty bebé!

rebeca: ay, amiguis,

mientras tú andas

con tu charola

de allá para acá,

en este momento

tu queridísimo santiago

se está casando en la iglesia.

lástima no supiste retenerlo.

angélica: pues yo andaré

con mi charola de allá para acá

y no sé qué, pero él...

se está casando.

rebeca: te faltó pericia,

astucia.

la verdad,

te pensaba mucho más lista.

ni modo, para la próxima, ¿no?

angélica: hombres hay muchos.

sí, de pronto me movía el tapete

y hacía que mi corazoncito

latiera de vez en cuando,

¡pero ya!

me puedo conseguir otro, ¿no?

rebeca: pues como que te vas

apurando, chulita,

porque ya no te cueces

al primer hervor.

vas que chutas al club

de las quedadas y solteronas.

angélica: mira, pongámoslo así.

quizás me salvé de casarme

con un pelele bueno para nada

y hasta me consigo otro mejor.

rebeca: digas lo que digas,

se nota que estás ardidísima.

angélica: obvio no,

claro que no.

o sea, soy mucha mujer para él.

tengo clase, dignidad.

o sea, él no me llega,

pero ni tantititito aquí.

>> angélica, atiende las mesas.

angélica: espérame. mi jefe.

rebeca: ay, ay, ay.

no, es que como que veo que--

¡angélica!

angélica: [grita]

señor, qué pena.

[grita]

rebeca: [ríe]

angélica: ay, perdón, señor.

perdón, señor, disculpe.

marcela: santi.

santiago: ¿eh?

marcela: ¿hay algo

que podamos hacer por ti?

ya sabes

que somos como familia.

santiago: no, marce, ya--

ya no hay nada que hacer.

fernando: hermano,

¿quieres que yo me vaya contigo

a echar unos chupes?

santiago: no, gracias.

marcela: ¡fernando!

fernando: no, pues yo

por mi hermano, sí,

para que libre este mal trago.

yo me voy con él ¿adónde?

¿a un qué?

santiago: ¿adónde?

fernando: a un téibol.

juan carlos: ¿sabes por qué

odio este disfraz?

ahora es

cuando mi amigo me necesita

y lo tengo que estar apoyando,

pero como juan carlos,

no como eva.

mimí: pues sí,

pero ni modo, mi hijo.

apechuga y no te quejes

que no ganas nada.

mejor, piénsale

cómo le puedes ayudar así.

juan carlos: es que no puedo

dejar solo a santiago

como la vez pasada

que se iba a casar, mimí.

mimí: ya lleva dos.

pobrecito, dos veces que está

a punto de matrimoniarse

y se le "seba".

qué mala pata, de veras.

le han de haber echado

mal de ojo.

juan carlos: bueno, como sea.

pero hoy voy a estar

con mi amigo apoyándolo.

aunque sea de eva,

pero voy a estar.

helena: lucía,

cálmate, por favor.

ni siquiera el novio

se veía tan nervioso.

¿a ti qué es lo que te pasa?

lucía: es que no puedo entender

que una mujer haya perdido

la oportunidad de casarse

y de tener una familia.

yo ya no entiendo nada, amiguis,

no entiendo nada.

helena: bueno, en todo caso

esa fue decisión de la novia.

¿a ti qué te afecta tanto,

por dios?

lucía: pues es que

a mí se me hace que yo soy

la que le da mala suerte

a este pobre hombre.

se me hace que por mi culpa

él no es feliz.

helena: ay, lucía,

se te ocurre cada cosa.

lucía: no, no, amiguis,

te lo juro que sí, sí.

porque mira, la primera vez

se le canceló su boda

por mi--por mi metidota de pata.

y ahora se me hace

que porque estoy aquí

de invitada--

helena: ya, ya sácate

esas cosas de la cabeza

y no seas infantil.

tienes que tranquilizarte

para saber y darte cuenta

que tú no tienes

nada que ver con todo esto.

lucía: ¡no!

no me vas a convencer.

no me vas a convencer.

pero yo sí tengo una cosa

y a mí se me quita lo salada.

a mí se me quita lo salada,

porque yo este año me caso,

y me caso porque me caso.

[solloza]

adriano: santiago,

quisiera decirte que--

bueno, mira, toma.

era mi boleto

para la convención en las vegas.

creo que a ti te hace más falta.

en este momento

necesitas distraerte.

santiago: "chief", gracias.

adriano: ánimo.

por favor, la vida no se acaba.

tú tienes mucho por delante,

hombre.

"no hay mal que por bien--".

tú ya te lo sabes.

santiago: gracias, don "chief".

y gracias a todos-- a todos

por haber estado aquí hoy--

pues hoy, ¿no?

fernando: ¿adonde vas, santi?

espérate, espérate. ¿adónde?

santiago: perdón,

pero necesito estar solo

y pensar.

con permiso.

marcela: propio, santi.

juan carlos: santiago,

quisiera, si me lo permites,

platicar contigo.

santiago: ya vio

cómo se pusieron las cosas,

doña eva.

¿qué más podemos decir

de lo que pasó?

juan carlos: mira,

yo sé que fue un golpe muy duro,

pero tienes que ver

hacia adelante

y darte ánimo, santi.

te sientes mal, ¿verdad?

santiago: estoy muy confundido,

doña eva.

yo tenía mi cabeza

llena de planes

que quería hacer con patricia,

pero ahora que ella ya no está,

no sé.

no sé qué voy a hacer sin ella.

juan carlos: ay, mi hijo,

mi hijo, acuérdate de ese dicho

que dice:

"si quieres hacer reír a dios,

cuéntale tus planes".

[ríe]

[música]

[música]

mimí: [chista]

mi lic, mi lic,

solo quería recordarle

que usted y yo teníamos

una platitiquita pendiente.

¿se acuerda?

quería que habláramos

usted y yo.

adriano: sí, pero creo

que este no es el momento

ni el lugar apropiado.

¿no cree?

mimí: pues no,

pero yo nada más le digo

para que no se le olvide

que cuando guste,

pues estoy a sus órdenes.

juan carlos: a ver,

mírame a los--mírame a los ojos

y dime la verdad.

y nada más que la verdad, ¿eh?

¿tú estás enamorado de patricia?

santiago: sí, mucho.

a--a veces, cuando yo estaba--

juan carlos: ¡por fin!

¿sí o no, santiago?

ay, perdón señor,

pero es que me chocan

los hombres inseguros.

santiago: no, doña eva,

mire, tranquilícese.

la verdad es que yo estaba

más enamorado de la posibilidad

de tener una vida perfecta

y estable con patricia.

eso me hacía más ilusión

que la propia boda.

juan carlos: ah, es que,

¿sabes qué?

mira, yo creo que alguien

tiene que casarse con alguien

cuando siente que no puede vivir

sin esa persona.

cuando quieres verla

todos los días,

a todas horas, cuidarla,

estar siempre a su lado, ¿no?

santiago: ¿eso cree?

juan carlos: no, no creo.

creer es un acto de fe.

¡yo lo sé!

perdón.

es la única manera

de que el matrimonio resulte,

¿sabes?

santiago: qué curioso.

algo así me dijo

mi amigo juan carlos

cuando se enamoró de helena.

juan carlos: ay, pues se nota

que era muy inteligente

ese muchacho, muy vivaracho,

muy trucha.

qué brillante muchacho, ¿verdad?

santiago: ¿puedo--?

juan carlos: claro,

claro que puedes.

santiago: muchas gracias,

doña eva, por esto que me dice,

pero la verdad

yo creo que necesito estar solo.

juan carlos: bueno.

santiago: con permiso.

juan carlos: espérame.

oye, cuídate.

piensa bien las cosas.

y no vayas a hacer

ninguna tontería, santiago,

porque la gente que te co--

nocen en la empresa,

pues comentan que eres

muy impulsivo a veces.

santiago: gracias.

juan carlos: ándele.

ojalá que no vaya a hacer

ninguna tontería este tipo.

por favor, ilumínalo.

te lo pido, ilumínalo.

mimí: si gusta,

voy a estar en un lugar

bien alegre de pura

música grupera y de banda.

¿conoce el "bandatrón"?

adriano: banda--

mimí: bandatrón, sí.

adriano: no, ni idea.

mimí: no sabe

lo que se ha perdido.

pues si gusta que platiquemos

y que bailemos la quebradita,

lo espero allá.

podemos darle hasta caernos

de tanto brincotear.

adriano: la quebradita

no es mi especialidad.

mimí: pues aquí me tiene a mí

para enseñarle.

yo lo pongo al tiro

con toda la música norteña

y de banda,

y nos la podemos pasar

baile y baile,

y platique y platique.

¿eh?

adriano: no sé si pueda

con esos trotes.

ya estoy madurito, de veras.

mimí: la edad

está en el corazón, en la mente.

yo ya no soy una chamaquita.

adriano: ¿ah, no?

mimí: no, pero me divierto

más que muchas plebillas

de esas preparatoriales.

adriano: no me diga.

mimí: sí,

todo está en el espíritu.

¿sabe qué otra cosa?

adriano: ¿qué?

mimí: el amor rejuvenece.

créame.

adriano: ¿sí?

mimí: sí, yo también

soy cosmetóloga y me sé

todas esas cosas de belleza.

adriano: ¿a poco?

mimí: sí, pero no

con veinteañeras.

con mujeres hechas

y derechas.

dese la oportunidad

y ya verá.

adriano: ¿qué hago?

dijo que sí.

ambos: [ríen]

juan carlos: mira,

por lo que lo conozco,

no creo que le vaya a gustar

un antro de esos

de música grupera, así, no.

no te quiero desaminar, ¿no?

pero es que no le gusta

a adriano.

mimí: perdón

que te contradiga, mi hijo,

pero yo lo vi muy animado.

además, ponle tú que no vaya,

yo feliz baile y baile

rascando la suela el tacón.

juan carlos: bueno.

entonces, diviértete

y cuídate mucho.

y deja mi "lip gloss"

que se acaba.

mimí: está bonito.

y ni me digas que me divierta,

que por supuesto a eso voy,

a pachanguear.

la vida es color de rosa.

me voy yendo,

porque no vaya a ser

que mi panzón

se quede esperándome ahí.

la bendición, la bendición.

♪ la vida es color de rosa

la vida es sensacional-- ♪

juan carlos: bueno,

no me dejó tanto relajo

como solía hacer.

es que una mujercita bella

tiene que guardar sus cositas

y que estén a todo dar, ¿no?

[celular]

¡mimí!

mimí, ¡tu celular!

¡tu cel!

[música]

[música]

[antonia] adriano,

espero que un día de estos

conozcas a una mujer

y te enamores.

no de su físico,

sino de su esencia de mujer.

ese día vas a ser feliz.

juan carlos: don adriano,

vea una mujer no con los ojos,

sino con el corazón.

adriano: eva maría,

muchas gracias

por sus sabias palabras.

me da aliento.

es usted una gran mujer.

voy a seguir sus consejos

y los de mi querida antonia.

voy a ver más allá del físico.

voy a buscar

la belleza interior.

juan carlos: ya hágalo.

¿y sabe qué?

estoy segura de que un día

va a encontrar

el verdadero amor.

va a ver.

[celular]

juan carlos: sí, diga.

no, no soy mimí.

acá eva maría.

¿allá quién?

jefecito santo, aquí me tiene.

ayúdeme, pues.

adriano: inmediatamente.

por favor, siéntese.

con cuidadito.

juan carlos: oiga,

me dejó intranquila

con su llamada.

pues, ¿qué asunto tan serio

quiere hablar usted conmigo?

adriano: pues yo quisiera--

¿gusta tomar algo, eva maría?

juan carlos: sí, por favor.

un tequila derecho

con sangrita de la casa.

adriano: ¡eso! [ríe]

juan carlos: a ver,

soy toda oídos, pues.

y dígame,

porque sé que en un ratito

tiene cita con mi prima mimí.

no se haga.

adriano: más bien yo quería

hablar a solas con usted.

juan carlos: sí, claro.

aparte, me imagino

por dónde va.

supongo que usted

quiere información

de mi primita, ¿verdad?

mire, ella es una maravilla,

don adri, es un sol.

mire, es el optimismo andando.

le conviene de todas todas.

adriano: no, no, eva maría.

juan carlos: no, sí, señor mío,

yo sé lo que le digo.

mire, esa mujer

es una castañuela.

"racatacatá, racatacatá".

y muy guapa, no lo niegue.

pero más que nada, ¿sabe qué?

tiene un carácter espléndido.

haría bailar a un muerto.

¿qué digo bailarlo?

lo despertaría

con las pláticas que--

adriano: ¡eva maría!

deje a su prima a un lado

por un momento.

juan carlos: sí.

adriano: yo quise hablarle

personalmente porque--

yo estoy enamorado de usted.

juan carlos: ¿qué? "what?".

[música]

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