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Por Ella Soy Eva Capítulo 53

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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[música]

silvia: ¿quieres que juguemos

con tu computadora?

lalito: no.

helena: ¿lalito?

esto que voy a decirte

no es fácil,

pero necesito que lo sepas

para que me digas qué quieres

hacer.

al señor que viste hace un rato,

uy, ya tiene años

que no lo veía.

lalito: es mi papá, ¿verdad?

helena: sí, mi amor.

él es mario, tu papá.

lalito: ¿y qué hace aquí?

helena: vino a verte.

me dijo que te quiere conocer

y me pidió una oportunidad

para estar un rato contigo.

y lo que yo quiero que me digas

es si tú quieres conocerlo.

eso es lo que a mí me importa,

saber qué es lo que piensas tú.

si no me quieres contestar

ahorita, está bien,

le digo que le hablamos después

y, pues--tú no te preocupes

por nada.

[beso]

lalito: mamá, espérate.

helena: ¿qué pasa?

lalito: es que tengo pena.

helena: pero, no.

tú no tienes que sentir pena

por nada.

si no quieres hablar con él,

está bien.

yo voy y le digo que se vaya...

lalito: es que sí lo quiero

conocer.

helena: está bien.

vamos.

lalito: no, espérate.

mejor que él me lleve

a la feria.

helena: ¿y el partido de futbol?

¿no querías que eva y yo

te lleváramos?

lalito: al partido podemos ir

después.

mejor ahorita vamos a la feria

con mi papá.

es que todos mis amigos se van

con sus papás a la feria,

se suben a juegos de grandes

y a la montaña rusa.

¡ándale--ándale!

vamos, ¿sí?

marcela: bueno, entonces

ya quedamos.

te llevas a tu papá

y a tu hermano a casa

de tus abuelitos,

kevin y tú se quedan a dormir

allá.

¿de acuerdo?

jennifer: sí.

¿y qué onda con mi papá?

marcela: nada. yo te hablo

para avisarte cuando ya pueda

venir.

le voy a dar una sorpresa, hija.

que venga solo, por favor.

que no venga hasta

que yo te avise.

jennifer: ¡ya cuéntame,

por favor!

dime cuál es la sorpresa.

ya dime--dime--dime--dime.

marcela: no quiere usted

enterarse de los detalles,

señorita.

eso es todo lo que va usted

a saber.

nada más hágame caso y ya. ¿sí?

jennifer: ok.

marcela: sé mi cómplice.

no me preguntes.

jennifer: ¡ay, ya!

marcela: bueno, con cuidado.

¿te llevas cepillo de dientes?

jennifer: ya, yo llevo el mío.

marcela: shampoo, todo.

jennifer: ¡suerte!

[ríe]

marcela: [ríe]

helena: lalito quiere

que lo lleves a la feria.

eduardo: ¿qué?

helena: te quiere conocer allí.

pero por supuesto que yo también

voy a ir con ustedes, ¿eh?

mario: sí--sí. claro.

como tu digas.

eduardo: helena, no puedes dejar

que este tipo se lleve

a mi nieto a ningún lado.

¡si lo va a conocer

que sea aquí!

enfrente de mí.

¿quién sabe a dónde,

metido entre la gente?

helena: se trata de darle gusto

a lalito, no a mario.

por eso yo le dije que le voy

a dar permiso de que vaya.

eduardo: claro, como yo estoy

pintado en esta casa, ¿verdad?

helena: ¡ay, no--no!

mario: bueno, pues si quiere

que nos acompañe el licenciado.

se ve que es una persona decente

y de su confianza.

así usted no se queda

preocupado, don eduardo.

plutarco: si usted no tiene

inconveniente, helena,

yo los acompaño.

helena: muchas gracias,

plutarco.

mario: bueno, entonces ustedes

me dicen en dónde y a qué hora

nos vemos.

aquí está mi teléfono.

helena: [asiente]

mario: con su permiso.

mario: lalito.

lalito.

lalito.

eva: ay, no, está muy raro.

qué casualidad, ¿no?

que el mario aparece justo

el día que helena se quiere

llevar a su niño, a lalito.

ay, no--no--no.

lucía: pues, sí.

así pasa, doña eva. así pasa.

son coincidencias de la vida.

designios. eso, son los de...

eva: ¿qué van a ser designios?

¡no seas ridícula, inocente!

si ni siquiera sé qué significa

esa palabra.

designios, por favor.

no--no--no.

aquí hay algo malo, muy malo.

no sé qué es, pero hay algo

extraño. ¿cómo de que no?

ay, sí.

mi sentido femenino no me falla.

[timbre de teléfono]

contesta, chula,

que vas a perder la llamada.

¡por dios, hombre!

lucía: ¿mi amiguis?

¿cómo--cómo va todo?

helena: ay, lucía, no sé.

estoy tan confundida con esto

que está pasando.

¿y estás sola o con eva?

lucía: estoy--estoy sola.

estoy sola--sola.

helena: después voy a hablar

con ella. ¡es que no se mide!

le pongo límites a cada momento

y encima se los brinca

de todas maneras.

ay, no sé qué voy a hacer

con ella.

lucía: sí, mi "miguis".

qué--qué bárbara, ¿verdad?

esta mujer.

sí. te oigo--te oigo--te oigo.

ay, pero ¿estás segura de ir hoy

con mario a la feria?

eva: [expresión de asombro]

lucía: sí--sí--sí, mi amiguis.

sí. no--no, ¿pa' qué?

no, yo mejor ni opino.

no, para--¿cómo le voy a decir?

¿a quién le voy a decir?

no le voy a decir,

a nadie le voy a decir.

sí. bye. sí. bye, mi amiguis.

¡bye!

eva: ay, no lo puedo creer.

es el colmo.

así que helena va a ir

con el peque y con este padre

desobligado a la feria.

pues ¿qué le pasa?

lucía: no.

eva: a ver. ven pa' acá.

lucía: ¿qué? no.

eva: ven pa' acá.

dime una cosa.

lucía: ¿qué?

eva: ¿a qué feria van a ir?

lucía: no sé.

eva: sí escuché.

lucía: no--no--no.

el tamaño que ves que tengo

lo tengo en las orejas también.

y no estoy sorda.

y sí escuché.

dime a qué feria.

por tu bien.

¡dime a qué feria van a ir!

lucía: ¡ay! chapultepec.

eva: gracias.

lucía: ¡no! ¿a dónde va,

doña eva?

no van solos. tranquila.

venga para acá.

van con don plutarco.

eva: [expresión de asombro]

lucía: ¿eh? pero, por favor,

le suplico no le vaya a decir

a mi amiguis que yo le dije algo

porque me estrangula.

¡me estrangula, me mata!

y me vuelve a estrangular.

eva: tranquila, lu.

no le voy a decir nada, hombre.

qué linda eres.

ambas: [ríen]

lucía: ¡ay!

doña eva, ¿a dónde va, doña eva?

eva: ¡voy al baño!

lucía: el baño no está--

ahí no está el baño.

¡do--doña eva, venga para acá!

¡venga! ¡doña eva!

¡ay, no, mujer!

helena: ¿estás nervioso,

mi vida?

lalito: ¿ya llegó?

helena: ah, no lo veo,

pero ya no debe de tardar.

no te preocupes, ¿eh?

plutarco: tranquilos.

todo va a estar bien.

ahí está.

mario: buenas. ya estoy aquí.

helena: mi vida,

él es tu papá.

mario: hola, yo soy mario

lizárraga.

tengo muchas ganas de conocerte,

hijo.

lalito: yo soy eduardo moreno

romero.

plutarco: aquí están

las entradas.

vamos a estar cerca de ustedes,

pero creo que pueden irse

adelantando a algún juego

mecánico.

helena: yo creo que mejor vamos

todos juntos.

así puedo estar cerca de lalito

por si necesita algo.

plutarco: vamos a estar cerca

de ellos, helena.

solamente para darles un poco

de espacio.

lalito: voy a estar bien, mamá.

no te preocupes.

helena: está bien.

como tú quieras, mi amor.

hombre: ¿su entrada, señora?

eva: ay, mi entrada.

¿sí, verdad? ¡ay, mira!

[gruñe]

ay, ¿me da un permisito?

gracias. gracias, chula.

gracias.

marcela: ¿dónde dejé la lista

de mimí? aquí estás.

vendedora: buenas tardes,

señora.

¿puedo ayudarla en algo?

marcela: buenas tardes, sí.

mire, quisiera ver si tiene

velas aromáticas, aceites

corporales y algo de lencería

como para mí.

vendedora: tenemos de todo.

vea. tenemos este tipo

de lencería en varios colores

y modelos.

este le quedaría precioso.

marcela: ¿usted cree?

¿no se le hace que está

como muy--como muy atrevido?

vendedora: no, ese es el chiste.

ahora, que si no termina

de gustarle, tenemos otros

con encajes muy--muy sexys.

marcela: lo que pasa es que sí

quisiera que sea sensual,

pero no vulgar,

que sí esté coqueto, pues.

vendedora: entonces,

esto es para usted.

quisiste mejor que fuéramos

al estadio a ver el partido?

lalito: porque yo quería

subirme a los juegos contigo.

¿que no eres mi papa?

helena: [exhala]

plutarco: helena, tranquila--

tranquila. está muy tensa.

helena: es que lalito

está muy quietecito

y no--no sé de qué estarán

hablando.

plutarco: ah, debe tener

curiosidad por conocer

a su papá.

es natural.

es normal que platiquen.

tranquila.

helena: ¡ay! yo le confieso

que en momentos como este

no sé qué sea lo correcto hacer.

yo no sé si le expliqué

lo suficiente a lalito

o si tiene dudas

y yo no me di cuenta

del--del--del...

a ver.

perdón. ah, es lucía.

a ver. ¿bueno?

¿qué pasó, lucía?

¿eh?

no, es que no te oigo.

a ver, espérame.

lucía: ay, es que--mira,

te--te digo que me muero--

me muero de la pena contigo,

pero es que, mira,

resulta que doña eva se enteró,

¿no?

se enteró que--que te habías ido

a la feria y aunque--

aunque ella dijo que no,

pues lo más seguro

es que ya se fue para allá.

si no es que ya está allá.

helena: ¡ay, lucía!

te dije que no le fueras a decir

dónde estábamos.

lo último que quiero

es que me venga a armar

unos de sus escándalos aquí.

lucía: bueno, mi amiguis, sí.

pero--pero también ponte

a pensar que la--la--la feria--

la feria es enorme.

es muy grande.

igual y--y ni te encuentra.

ay, no creo que estés

tan salada, ¿o sí?

helena: ay, no sé.

mira, a estas alturas yo creo

que eva es capaz de todo.

y sinceramente te lo digo,

lucía.

yo ya no soporto que se tome

atribuciones

que no le corresponden.

lucía: pues, sí, mi "miguis".

pero--pero ya ves cómo es ella.

helena: pues lo siento.

pero yo ya no puedo seguir así.

ella es mi amiga,

pero voy a hablar

muy seriamente con ella.

mario: y supongo que también

te gustan los coches, ¿no?

a mí me encantan los coches

de carreras.

yo creo que me hubiera gustado

ser piloto de coches y, claro,

también futbolista.

¿y a ti, lalo?

¿qué te gustaría ser

de grande, eh?

lalo, yo--yo sé que es la

primera vez que--que nos vemos.

pero me gustaría platicar tantas

cosas contigo.

quisiera que me contaras de ti,

que me dijeras lo que te gusta,

lo que no te gusta.

quiero conocerte.

quiero que tú me cuentes a mí,

hijo.

lalito: dime por qué

me abandonaste.

mario: ¿cómo?

lalito: quiero que me digas

por qué me abandonaste.

mario: hijo, mira, yo...

lalito: ¿por qué me abandonaste

cuando yo nací y no me querías

conocer?

¿por qué los demás niños siempre

tuvieron papá y yo no?

mario: mira, lalo, lalo...

lalito: mario, dime por qué

me abandonaste. ¡dime!

mario: lalo--lalo, hijo.

¡lalo!

¡la-la..! ¡ay!

¡la-lalo! ¡lalo, ven!

¡lalo!

juan: no va a estar nada fácil

encontrarlos, ¿eh?

¡ay--ay--ay!

¡lalo, lalito!

kevin: no entiendo nada.

jennifer me dijo que mi mamá

quería que nos quedáramos

a dormir en la casa

de nuestros abuelos esta noche.

fernando: sí, mijo, sí.

ajá.

kevin: entonces, ¿a dónde

vamos, pa?

fernando: ah, pues vamos

a un lugar donde no puede ir

tu hermanita. mira.

¿no se te antoja? ¿eh?

por eso inventé eso de que vamos

a ir a jugar billar,

¿me entiendes?

a jugar billar.

¡véngase, mijo!

kevin: ah, andas muy misterioso,

pa. mejor dime a dónde vamos.

fernando: ay, ya.

usted no pregunte, mijo.

es un lugar que te va a gustar.

te va a encantar.

yo sé lo que te digo.

kevin: y si no me late,

mejor dime para que no demos

la vuelta en balde.

fernando: ¡kevin josé alfredo,

ya! confía en papá, ¿eh?

este lugar te va a gustar mucho.

no vas a olvidar este día

en toda tu vida. tranquilo.

kevin: ¿seguro?

fernando: sí.

kevin: segurísimo.

fernando: ay, me vas a pedir

que te lleve cada ocho días,

mijo.

helena: lalito ha de estar acá

en los carritos.

¡lalito!

¿y lalito?

¡lalito no está, plutarco!

plutarco: ¿cómo?

helena: ¡no está!

plutarco: helena, no debe

andar lejos.

a lo mejor se arrepintieron

antes de subir al juego.

no sé.

por ahí debe andar con su padre.

helena: ¡es que no los veo!

¡mario se lo llevó!

plutarco: no, no puede ser,

helena. tranquila.

helena: ¡lalito!

¡lalito!

¡lalo!

lalo, ¿en dónde estás?

¡lalito, hijo!

¡lalito!

¡lalito!

¡ay--ay!

plutarco: cálmese, helena.

tranquila.

helena: pero ¿cómo me voy

a calmar, plutarco?

mario se pudo haber llevado

a mi hijo a cualquier parte.

¿sí--sí me entiende, plutarco?

¿sí--sí me entiende?

plutarco: claro--claro

que la entiendo,

pero no deben estar lejos.

seguramente lo llevó al baño,

a comprar algo. no sé.

helena: pues, sí.

puede ser, pero yo--

yo no voy a estar tranquila

hasta que yo no sepa en dónde

está mi hijo.

plutarco: bueno, entonces

tranquilícese

y vamos a buscarlo.

helena: sí.

plutarco: le prometo, a lalito

no le va a pasar nada.

venga. yo la acompaño.

vamos.

helena: ¡lalito!

¡lalo, hijo!

mario: es cierto que no debí

haberme ido.

tenía que haber estado aquí

desde que naciste.

y tienes toda la razón de estar

enojado conmigo, lalito.

¿tú quieres saber

por qué me fui?

la verdad es que tenía miedo.

lalito: ¿miedo de qué?

mario: pues de que mi vida

no fuera lo que yo había

planeado si me hacía papá.

miedo a la responsabilidad,

de dejar de disfrutar la vida

y de tantas cosas.

¿tú qué haces cuando algo

te da miedo?

lalito: me echo a correr.

mario: precisamente eso fue

lo que hice.

pero estuvo muy mal

porque ya no era un niño.

debí haberme quedado porque

tenía que hacerme responsable.

fui un cobarde, lalo.

¿tú sabes lo que es un cobarde?

bueno, pues ahora estoy pagando

por haber sido un cobarde,

porque me perdí

de lo más maravilloso

que puede vivir un hombre.

me perdí de ver crecer

a mi hijo.

¡ay! no sabes cómo me--

me hubiera gustado ser valiente

y quedarme y enseñarte

a caminar, a andar en bici

y a--y a tantas cosas

que solamente tu mamá lo hizo

sola porque yo no estuve.

y, bueno, lo--lo que hice

ya no puedo remediarlo,

pero a pesar de que no creciste

conmigo, ¿sabes?

tú y yo nos parecemos mucho.

lalito: ¿en serio?

mario: sí.

claro que nos parecemos.

mira, nos gusta el futbol,

decimos lo que pensamos,

y yo creo que hay muchas otras

cosas buenas que puedo enseñarte

todavía.

lalito, ¿tú quisieras eso,

que nos diéramos tiempo

para conocernos y hacer cosas

juntos?

lalito: claro que sí.

mario: gracias, hijo.

lalito: ¿me das un abrazo?

mario: ¡claro! claro.

claro.

juan: ay, lalito, cuánta falta

te hace tu papá.

[música]

[música]

candy: no insista, señor.

yo no puedo aceptarle

a su criatura.

es menor de edad.

y uno así como lo ve, pues

uno--uno tiene sus principios.

fernando: ¿qué principios

va a tener usted?

candy: ¡oiga!

fernando: ¡no--no, en serio!

además, ni se parece

a la de la tarjeta.

¿qué hubole?

candy: ¡oiga, no sea pelado!

¿eh? mire que esa foto

me la tomaron el año pasado.

y, sí, las fotos--

pues, sí, se pueden arreglar

en computadora, pero,

pues uno no está tan raqueteado.

fernando: no. bueno,

más--más o--más o menos.

candy: ¡óigame!

fernando: ¡no--no, la verdad!

pero, mire, ya.

en serio, doña candy.

ya estamos aquí.

no se haga tanto del rogar.

es más, le pago lo de su tarifa

y hasta le doy su buen propinón.

candy: ¡óigame, señor!

fernando: ¡no--no!

además, no está tan feo mi hijo.

véalo así.

candy: ¡que no!

¡no--no--no, señor!

no sea necio.

entienda que yo con menores

nada, ¿eh?

y no es nada contra ti, primor.

pero uno--uno tiene su ética.

fernando: ay, sí.

"uno tiene su ética".

candy: ¡oiga, señor, ya!

fernando: ¿sabe qué?

nos vamos a buscar a alguien

que no tenga tanto su ética

y no se ponga tanto sus moños.

candy: ay, pues haga

lo que quiera.

haga lo que quiera, señor.

y tú, monada, cuando tengas

tu cartilla militar liberada

o tu credencial para votar,

búscame.

pregunta por candy sweet

y para ti va a ser gratis.

[beso]

fernando: ¡órale, mijito! ¿eh?

¡ahí vas!

¡bravo, mijo!

¡esos son--esos son hombres,

mijo! vámonos.

mario: ¿seguro que ya

no quieres nada?

lalito: seguro. ya se me llenó

la panza.

mario: entonces vámonos porque

seguramente tu mamá nos debe

de estar buscando, ¿eh?

helena: ¿lalito?

¿por qué te lo trajiste

sin avisarme?

¡me moría del susto

cuando no veía a mi hijo!

¿por qué me haces esto, mario?

¿qué te pasa?

mario: pues solamente vine

a comprarle algo de tomar.

no tienes por qué ponerte así.

helena: no tienes tú que decirme

a mí cómo me pueda poner o no.

plutarco: helena, tranquila.

lo importante es que el niño

está bien.

helena: sí--sí, pero no es

justo, plutarco.

no puede ser que este señor

aparezca de la nada

y venga a hacer

lo que se le venga en gana

con mi hijo.

mario: también es mi hijo,

que no se te olvide.

eva: pues, sí, pero eso no te da

derecho a hablarle así

a una mujer que hizo todo

lo que tú no hiciste

por tu hijo, ¿verdad?

y sí quiero que sepa, helenita,

que usted no está sola, ¿eh?

helena: ¡eva!

¿qué está usted haciendo aquí?

¿no le dije que se mantuviera

al margen?

¿no le dije 1.000 veces

que ya no se metiera?

eva: sí, pero pensé que la podía

ayudar a protegerla

de ese energúmeno

que al parecer no la deja

en paz, oiga.

lalito: mamá, ¿qué es un

energúmeno?

helena: nada, mi vida.

no--no hagas caso.

a eva se le va la onda

y se confunde.

y yo ya hablé de más,

y si ahora me callo,

es por respeto a mi hijo.

váyase, y usted y yo tenemos

que hablar de esto después.

eva: pero es que yo pensé

que usted...

helena: ¿ya se va?

no tiene nada que hacer aquí,

eva. váyase, por favor.

eva: adiós, lalito.

lalito: adiós, eva.

helena: ¡eva!

plutarco: bueno, ¿qué hacemos?

¿seguimos aquí en la feria,

nos vamos a otro lado?

mario: creo que mejor te dejo

a lalo.

y después hablamos, helena.

¿te parece si cenamos

para platicar de lalito?

helena: sí, está bien.

plutarco: entonces yo paso

por usted, helena,

la acompaño a la cena

para que no esté sola

con este señor como convenimos.

mario: lo siento.

pero lo que quiero hablar

contigo es a solas.

plutarco: no. no--no--no.

eso no se va a poder.

helena: a ver, plutarco.

gracias, pero yo prefiero

que esto quede resuelto

lo más pronto posible,

así que, te veo a las 8:00

en mi casa y nos vamos

a tomar un café.

mario: ya me tengo que ir.

pero tú y yo seguimos

platicando después.

lalito: ¿me prometes

que te voy a volver a ver?

mario: te lo prometo, hijo.

[ríe]

fernando: mira, kevin,

yo sé que no te tendría

que decir esto,

pero ni una palabra a tu madre

de lo que acaba de pasar hoy.

ya quita esa cara.

quítala, ¿eh?

yo sé que te debes sentir acá,

frustradón por lo que pasó,

pero no te preocupes,

luego te llevo con una chava

que sí te capacite.

kevin: no, pa, no hace falta.

de verdad.

fernando: ¿cómo no? ¿cómo no?

¿cómo no?

si tampoco quiero

que te me quedes con las ganas,

mi potro.

juan carlos: mira,

mario es un padre desolado.

abandonó a helena,

abandonó a lalito

y, además, es un ladrón.

pero cuando lo vi con su hijo,

comprendí que lalito

necesita un papá.

mimí: pues, yo te entiendo,

pero de eso a reaccionar

como el típico macho violento,

no, mi hijo.

nomás no.

parece como si no hubieras

aprendido nada de los tacones

de eva.

juan carlos: ya sé,

pero es que me sale

el macho que traigo adentro.

sin albur, ¿eh?

mimí: no, si yo ni pensé nada.

pero ya párale, tienes que

usar más la cabeza y el corazón,

no la fuerza, bruto.

digo, bruta.

mira, podrás parecer mujer,

pero te falta mucho

para actuar realmente

como una de nosotras.

juan carlos: ya lo sé, mimí.

es muy difícil quitarse

la maldita educación machista

que trae uno.

o sea, no es justificación,

pero está cañón, hija.

mimí: pues, esmérate, mi vida.

los hombres tienen que dejar

de ser machos para convertirse

en verdaderos hombres.

y nada de andar actuando

como mandriles,

con perdón de los mandriles,

¿verdad?

juan carlos: bueno, ya no

te quito más tu tiempo.

mimí: no, si no me lo estás

quitando.

eh, ¿adónde vas?

juan carlos: pues, necesito

pensar, descansar un poco

de eva, la verdad.

estoy harto del maquillaje,

de los tacones, de las pestañas,

de las medias que me aprietan,

ya, no, no.

¿me prestas tus lentes,

por favor?

mimí: sí, claro que sí.

tápate bien porque no puedes

correr ningún riesgo todavía.

a ver.

mucho cuidado.

[música]

[música]

helena: y ahora voy a tomar

un café con mario

para aclarar de una vez

esta situación con lalito.

eduardo: pues a mí no me gusta

nada que lo veas.

pero así como eres de necia,

no creo que vayas

a cambiar de opinión, ¿verdad?

helena: papá, no estoy

para discutir contigo.

lo único que yo quiero

es que esto se resuelva

de la mejor manera

y que mi hijo no salga lastimado

porque apareció su papá.

eduardo: mientras eso pasa,

tú no deberías llevarte al niño.

mi nieto debería quedarse aquí,

en su casa, para que esté

más protegido que nunca

del infeliz ese,

ese que tiene por padre.

helena: papá, mario no va

a venir a cambiar mis planes.

mi hijo se queda conmigo

tal y como estaba planeado.

eduardo: qué terca eres,

de veras, ¿eh?

¿cómo te lo vas a llevar,

helena?

si aquí está mejor

que en ningún otro lado.

helena: bueno, pues esta noche

se quedará para que se duerma

aquí, descanse y no salga

al frío, pero yo me quedo

con él.

eduardo: no, esta ya no es

tu casa.

silvia: eduardo.

eduardo: ¿eduardo qué?

helena: pues, lo siento mucho,

pero si yo no me quedo,

tampoco se queda él.

silvia: este es el peor

momento para pelear.

tenemos que conservar

la calma todos.

yo estoy de acuerdo con helena

en que se quede hoy.

pienso que es lo mejor

para lalito y para todos.

eduardo: entonces hagan

lo que se les dé la gana.

de todas maneras,

es lo que hacen siempre, ¿no?

silvia: desde hace rato

veo que te estás

haciendo la fuerte, hija,

pero yo sé cómo te sientes.

helena: ay, sí.

sí, yo estoy muy asustada.

ay, yo tengo mucho miedo

de todo lo que puede pasar.

silvia: ¿lo dices por el papá

de lalito?

helena: la verdad es que--

ay, lo último que yo hubiera

querido es que se apareciera

mario otra vez en mi vida

y, sobre todo, en la vida

de lalito.

marcela: listo.

velas.

ya no falta nada.

ay, santo niño de atocha,

socórrame para que esta noche

sea una gran noche.

no, ¿verdad?

no, no, no, el santo niño

de atocha está muy chiquito

para estas cosas.

no, mejor me encomiendo a ti,

san juditas.

no, no, mi caso tampoco es así,

un caso que digamos desesperado,

¿verdad?

ay, ya sé.

ayúdame, santa maría magdalena,

tú que supiste del gozo

y de los placeres, no me falles.

[tararea]

se va a ver bonito.

a ver.

velas, ya.

inciensos, ya.

aceites corporales, ya.

los pétalos que me faltan

y ya va a estar todo listo.

helena: y que quede claro

que yo no me opongo

a que lo veas,

pero tampoco puedes llegar

de repente, de la noche

a la mañana, y exigir derechos

cuando tú no has cumplido

ninguna de tus obligaciones.

biológicamente, lalo es tu hijo

porque tú lo engendraste,

pero ni siquiera mereces

que te diga papá.

mario: helena, ya te dije

que he cambiado

y me lo quiero ganar.

además, lalo está creciendo,

ahora más que nunca me necesita.

helena: no, no, no, no, no.

lalo te necesitó cuando nació,

cuando tú no le diste

ni un abrazo,

cuando no lo cargaste,

cuando estuvo enfermo,

cuando yo estaba

recién parida y sin trabajo,

sin un peso para comprarle

leche, pañales, ropa.

porque encima de todo,

¿sí te acuerdas que me dejaste

endeudada con mi papá?

y durante años no hubo sueldo

que me alcanzara

para terminar de pagarle.

tú le hiciste falta a él

en su primer día de escuela,

cuando sus compañeros

se burlaron porque no tenía

papá.

ahí sí, ahí sí tal vez

te necesitó,

pero tú decidiste

no estar con él.

mario: helena, yo intenté

devolverle el dinero a tu papá,

pero no lo aceptaron

ni tú ni él.

helena: yo no estoy hablando

de dinero, mario,

sino del tiempo, de la atención

que no le diste.

lalo no sabe, lalo no sabe

que tú te portaste

como un ladrón.

y si yo no se lo dije,

fue para no lastimarlo más

de lo que tú ya lo habías hecho.

mario: mira, lo que importa

ahora es el futuro.

lalo no está bien,

necesita un padre de verdad.

no creo que don eduardo

sea la figura paterna--

helena: no, no, no, no, no,

no te atrevas a decir

una sola palabra

en contra de mi papá.

él y mi mamá se han dedicado

a mi hijo en cuerpo y alma

y le han dado todo el amor

y todo el cariño

que tú no le diste.

mi papá ha sido para lalito

el padre que tú no fuiste.

mario: bueno, como sea,

lo que importa ahora

es lo que viene.

yo quiero recuperar

el tiempo perdido con mi hijo.

tengo ahora nacionalidad

americana y me lo quiero llevar

conmigo a estados unidos.

helena: eres un cínico,

eres un maldito cínico, infeliz.

¿con qué cara me vienes

a reclamar ahorita al hijo?

al hijo del que jamás,

óyelo bien, jamás te hiciste

cargo, mario.

¿cómo te atreves

a querértelo llevar?

¿qué te pasa?

mario: mira, helena,

aunque no quieras reconocerlo,

tengo derechos.

y si no arreglamos esto

por las buenas,

te voy a demostrar

que soy su padre

y voy a pelear la custodia.

helena: no tengo miedo.

tú no sabes quién es la mujer

y la madre con la que estás

hablando.

no tienes idea

de lo que soy capaz de hacer

con tal de proteger a mi hijo.

si tú quieres una batalla legal,

eso tendrás.

pero de una vez de advierto

que de ninguna manera

me vas a quitar a mi hijo.

[música]

[música]

marcela: [tararea]

no.

no, no es cierto.

no es cierto.

no es cierto, no es cierto,

no es cierto, no es cierto,

no es cierto, no me pasó esto,

no me pasó esto,

no me pasó esto.

se quedaron adentro

mis llaves y mi celular.

ay, no, no, no, no, no, no,

y yo en estas fachas

en la calle, dios mío.

pero ¿qué hice mal

para que me castigues así,

santa maría magdalena?

ay.

ay, dios mío.

ay.

juan carlos: seguí a mario

y helena a un restaurante,

pero no puedo escuchar nada

de lo que están hablando, mimí.

mimí: mira, mi hijo,

nada más te digo

que no vayas a hacer

otra de esas tarugadas

que tú acostumbras a hacer, ¿eh?

ya me estoy cansando

de gastar tanta saliva contigo.

juan carlos: ya, luego me

regañas porque ya se va helena.

bye.

¿plutarco?

plutarco: ¿a ti qué te pasa?

si te traje de estados unidos

y te di tu buena lana,

fue para que te aparecieras

y siguieras mis instrucciones,

no para que hagas

lo que te dé la gana.

mario: no me levante la voz.

plutarco: cállate y escúchame.

la idea era que le pagaras

la deuda al teniente moreno

y que tú y yo fuéramos

al restaurante con helena,

no tú con ella solos.

mario: sí, sí, sí, ya lo sé,

ya lo sé.

plutarco: yo tenía que quedar

como el héroe, no tú.

se ve que no sabes

de lo que soy capaz, ¿verdad?

si lo que buscas es más billete,

toma, toma, agárralo.

mario: no quiero dinero.

plutarco: entonces,

¿qué fregados quieres?

mario: a mi hijo.

el niño me arrebató el corazón.

no pensé que al verlo

fuera a despertar

este sentimiento.

yo tenía un bebé

con una mujer que adoraba,

pero ellos murieron,

y ahora que vi a lalo--

plutarco: ahórrate tu telenovela

no tengo tiempo para escucharla.

mario: quiero recuperar

y ser un papá para lalito.

he pensado hasta que

me gustaría llevármelo conmigo.

plutarco: ¿estás loco?

ese no era el acuerdo

entre tú y yo.

venías, me dejabas

como un héroe ante helena

y te largabas.

ese era el trato.

mario: pues, lo siento.

lo siento, pero no soy de hielo.

sí, traté de no sentir nada,

pero no pude.

y ahora me vale

lo que dije antes.

eso es lo que quiero ahora.

plutarco: ¿no te das cuenta

que matarías a helena

de la tristeza?

¿no viste cómo ama a su hijo

por encima de todas las cosas?

es su adoración.

mario: pues ahora yo quiero

recuperar el tiempo perdido

con lalo.

ultimadamente también es

mi hijo.

plutarco: no me vengas

con esa sensiblería barata,

mario.

si en ocho años

no te importó el bodoque,

¿por qué ahora te ha

de mover los sentimientos?

no seas ridículo,

no seas patético.

mario: no voy a discutir

con usted lo que yo siento.

plutarco: toma este dinero

y lárgate.

conmigo no juegues

o vas a salir perdiendo.

mario: recoja sus billetes

que no pienso agacharme

a recoger ni un solo peso.

plutarco: te vas a arrepentir,

infeliz.

[música]

[música]

lalito: entonces cenaste con él,

pero no sabes cuándo va a venir.

helena: pues, no, no sé,

mi amor, eso no está

en mis manos.

lalito: tú no quieres

que yo tenga papá, ¿verdad?

helena: ay, ¿cómo crees,

mi amor?

si tú vas a ser feliz

teniéndolo cerca,

por mí está bien.

lo que tienes que entender

es que...

las cosas no son

como uno quiere,

sino como deben ser.

lalito: oí cuando dijiste

que no querías que mi papá

regresara,

por eso ya no me vas

a dejar verlo.

helena: sí te voy a dejar,

lalito.

¿cómo crees?

pero, como te dije,

no es cuando nosotros queramos,

sino cuando la ley lo diga,

porque para eso se hicieron

las leyes, para cumplirlas

y que todos estemos en paz.

lalito: yo quiero conocer

más a mi papá y salir

más con él.

helena: yo sé.

sé que para ti

eso es muy importante,

y por eso vamos a hacer

las cosas bien,

para que tú puedas verlo.

pero no me pidas

que me brinque las leyes

porque eso no lo vamos

a hacer, mi amor, ¿ok?

lalito: tú ya no quieres

a mi papá, ¿verdad?

helena: no, no.

pero lo respeto,

y cuando él y yo

nos pongamos de acuerdo

como debe de ser,

entonces lo vas a poder ver

cuantas veces quieras,

¿de acuerdo?

lalito: no.

yo quiero conocer más a mi papá

y quiero salir mucho más con él,

aunque tú no quieras.

marcela: [chista]

vecina.

vecina.

venga.

venga, por favor.

>> venga usted.

marcela: ay.

buenas noches.

este--

buenas noches.

discúlpeme, lo que pasa es que

pues, como es sábado, este--

pues ya ve que uno luego no

está casi nadie

y luego yo que casi

no me llevo con nadie

de los de aquí, este--

>> ah, ¿y a mí eso qué,

señora contreras?

marcela: ay, usted siempre

tan amable, vecina.

lo que pasa es que pues este--

lo que pasa es que sí

la tengo que molestar a usted

porque quiero ver

si sería tan amable

de prestarme su teléfono

y una bata.

>> mire, señora,

qué bueno que la veo.

estoy harta de los gritos

que da su marido

y del ruido que hacen

sus chamacos.

marcela: ay, yo le ofrezco

disculpas--

>> espéreme, todavía no termino.

de una vez le voy a decir

que no voy a permitir

que ande usted aquí

de pervertidita en esta cuadra,

porque aquí vivimos

gente decente.

marcela: yo también soy gente

decente, lo que pasa,

de verdad, créame--

>> la gente decente

no se viste como fichera.

si ya decía yo

que usted y su familia

eran una bola de degenerados

e inmorales.

y ya no quiero seguir hablando

más con usted.

con su permiso.

marcela: y ahora jennifer

y kevin vienen hasta mañana.

y ahora fernando no va a venir

hasta que yo le hable a jennifer

y estoy--

ay, buenas noches, muchachos.

no se vayan.

discúlpenme, por favor,

las fachas, les juro que yo

no soy así, lo que pasa--

yo vivo aquí y me pasó

una desgracia porque fíjate

que necesito un teléfono.

¿sí tienes un celular

que me prestes?

no me voy a tardar,

es una llamada rapidísima.

es que yo vivo aquí,

nada más que se me quedaron

las llaves adentro.

aquí tienen su casa,

cuando quieras.

¿me prestas tu teléfono?

es que nada más necesito hacer

una llamada, te lo juro,

rapidísimo, rapidísimo.

híjole, muchas gracias.

eres un santo, de veras.

te lo agradezco muchísimo.

qué bueno que traigo

el teléfono de mimí,

porque si no lo hubiera

yo anotado, yo creo

que ya no sabía ni qué hacer.

no, no, no, no, no, no.

>> ¿ya vio, pareja?

una de las servidoras

trabajando fuera

de la zona de tolerancia.

>> ni modo, pareja,

la tenemos que llevar.

marcela: buenas noches.

ay, qué bueno que llegaron.

lo que pasa es que estaba yo

necesitando mucho su ayuda.

>> señora--

marcela: ya sé que no tengo

teléfono--

>> nos va a tener que acompañar

a la delegación.

>> sí, nos va a tener

que acompañar.

marcela: no, no, no--

yo--yo aquí vivo, mire,

acá es mi casa.

allá, allá vivo.

>> ¿cuánto cobra, eh?

marcela: ¿cómo que cuánto cobro?

no, no, no, yo no cobro.

me están confundiendo

con sus hermanas, yo no cobro.

no, no, no, de verdad que no.

mire, joven--

le voy a explicar, mire,

es que--

>> súbela, pareja, súbela.

marcela: es que ahí vivo yo.

¡no me agarre!

no me agarre.

>> señora, por favor, súbase.

súbase.

marcela: no me agarre.

pelado.

mire, lo que pasa es que

yo soy una señora casada,

tengo mis hijos, vivo allí,

en esa casa de allá.

lo que pasa es que--

mire, yo no soy prostituta.

es que me están confundiendo.

juan carlos: y claro.

a ver, ¿quién estaba detrás

de la misteriosa aparición

del papá de lalito? ¿quién?

¡plutarco!

el imbécil de plutarco

siempre está atrás

de todo lo chueco.

mimí: pero a ver, espérame.

lo que yo no entiendo

es qué se trae ese señor

trayendo al ex de helena.

juan carlos: ¿yo qué voy

a saber?

pero te juro que nada bueno

ha de ser, ¿eh?

y no sé de qué van a servir,

pero les tomé fotos a los dos

en el estacionamiento.

mimí: muy bien hecho.

[teléfono]

permíteme tantito.

juan carlos: tomen.

mimí: ay, no tengo registrado

este número.

¿quién será?

juan carlos: igual y si

contestas y averiguas.

mimí: ay, pues, sí, ¿verdad?

aquí mimí de la rose.

¿del otro lado quién?

ay, marcelita.

sí, mi reina,

aquí anda mi primita.

sí, sí, sí, te la paso.

juan carlos: ay, marceluca,

qué milagro.

¿para qué soy buena?

válgame.

pero ¿cómo que estás detenida

en la delegación?

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