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Por Ella Soy Eva Capítulo 52

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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juan carlos: ¿quien sabe dónde,

eh?

pero samantha se fue.

mimí: pues qué mala onda, ¿eh?

porque ella te hubiera podido

ayudar a desenmarañar

todo este enredo que ya quién

sabe qué.

juan carlos: sí, claro,

por lo menos declarando, ¿no?

que el tal ginomonts ese

es un testigo más falso que...

mis bubis.

mimí: no, pues sí que es falso,

pero por ese lado ya no vas

a poder probar tu inocencia.

juan carlos: bueno, pero

no estuvo tan mal

porque al final mira,

ella y su amante hubieran salido

embarrados en este cochinero

y pues yo no podía hacerle eso

a samantha, la verdad.

mimí: pues no, sí.

juan carlos: bueno, pues órale,

arréglate.

mimí: ¿qué, vamos a ir a ver

otra vez a los chamacones

muchachones así de, en poca ropa

y así fuertotes y--?

juan carlos: don adriano

nos invitó a cenar, chula.

mimí: ¿a las dos?

juan carlos: a las dos.

mimí: ay pero me hubieras

avisado antes para arreglarme--

juan carlos: te estoy avisando

ahorita para que te arregles.

ambos: [hablan a la vez]

helena: y ahora sí,

a descansar bonito y a dormir

bien y a disfrutar esta noche

porque es la última en la casa

de tus abuelos.

lalito: sí, mami.

helena: y desde mañana

vamos a dormir en nuestro

departamento y vamos a vivir

una nueva vida juntos,

usted y yo.

lalito: aunque voy a extrañar

mucho a mis abuelitos,

quiero estar todos los días

contigo, mami.

helena: ay yo también,

mi vida, yo quiero darte

las buenas noches,

y verte en las mañanas,

todos los días,

y estar juntos siempre.

lalito: ¿un último round

de amor aquí?

ándale, ándale, uno.

helena: uno pero chiquito

y ya.

y te voy a ganar muchísimo.

una, dos, tres.

beso, beso, beos, con permiso--

te gané, te gané, te gané,

¡gané!

lalito: [ríe]

helena: ya desde mañana

vamos a jugar rounds de amor

y todo lo que tú quieras,

pero ahorita a dormir

y a descansar.

lalito: buenas noches, mami.

helena: buenas noches,

mi amor.

descansa, ¿eh?

lalito: ¡un último y ya!

helena: sh, ya, ¿qué último

ni qué nada?

a dormir.

ojos cerrados, adiós.

a cerrar ojos.

adiós.

eduardo: hasta el hambre

se me quita de ver que haces

puras babosadas--

helena: ¡no te permito

que le hables así a mi mamá!

de hoy en adelante vas a tener

que controlarte porque no la vas

a volver a humillar.

silvia: hija, cálmate,

yo estoy bien y no quiero que

tu papá se vaya a alterar.

helena: no deberías

de preocuparte tanto por él,

mamá, enfermo ya no estás

porque, si lo estuvieras,

ya no tendrías esa energía

para gritarle y para tratar así

a mi mamá--

silvia: hija, por favor.

helena: tu problema no es

de salud física, papá,

lo que está mal en ti es--

es tu alma.

si es que la tienes.

eduardo: es lo único que

me faltaba,

que mi única hija me faltara

al respeto en mi propia cara.

silvia: hija, nunca creí

que algún día tú le fueras

a hablar así a tu papá.

helena: ay, ma, ma,

te lo pido, te lo ruego,

te lo ruego si quieres,

pero vente a vivir con lalito

y conmigo.

has tus maletas y nos vamos

mañana los tres.

silvia: hija, yo no puedo irme.

helena: yo no quiero que

te quedes aquí con mi papá.

silvia: aunque tú no lo creas

y aunque no lo parezca,

tu papá está sufriendo mucho

con todo esto,

yo lo conozco mejor que nadie

y sé perfectamente por lo que

está pasando.

lo siento, hija,

pero no lo voy a dejar solo.

helena: te juro que

por más que quiero no puedo

entender porqué lo sigues

defendiendo.

pero hagas lo que hagas,

tú siempre, siempre tendrás

mi respeto.

hasta mañana.

[música]

mimí: el lugar está finísimo

y elegantísimo,

pero francamente

como que le falta guapachismo.

adriano: perdón, ¿cómo dice?

mimí: que le falta guapachismo--

juan carlos: primita,

es que este lugar es un poco

diferente, es un poco más

refinado.

lo que quiere decir mi prima

mimí es que le gustaría escuchar

música guapachosa.

adriano: [ríe]

mimí: ándele.

la música no está fea pero no,

cómo le falta para que le llegue

a la tambora sinaloense.

se necesita el trombón,

el tamboraso,

las tompretas.

adriano: otro día las invito

al tenampa entonces.

mimí: ay ándele sí, órele.

y déjeme decirle que ahí hice

mis pirineos.

adriano: ¿sus--sus?

juan carlos: pininos, pininos.

mimí: ándale, eso, eso.

ahí hice unos pininos, ah,

qué recuerdos.

usted ponga un mariachi,

yo me echo la paloma negra,

la cama de piedra, la--

lo que me pida.

tengo harto sentimiento.

adriano: de--de verdad

me encantaría oírla entonces.

mimí: oiga, don adri,

¿y después de lo que pasó

con aquella pleve

ya tiró la toalla

en cuanto al amor?

adriano: no, más bien me di

cuenta de que estaba buscando

en el lugar equivocado.

mimí: equivocadísimo, ¿eh?

fíjese que a veces el amor

puede estar frente a sus narices

y usted ni cuenta se da.

adriano: eh, he estado pensando

que a lo mejor ya no me toca

enamorarme, nunca lo hice,

ahora menos.

quizás el amor

no sea para mí.

[solloza]

juan carlos: ¡no sea ridículo!

¡no diga tonterías!

el amor agarra parejo,

no distingue,

es cuestión de que uno esté

bien alerta y ya, hombre,

quién sabe,

a lo mejor y sí lo tiene

frente a sus narices.

adriano: no--

la verdad pienso en eso

y hasta me siento ridículo.

aunque reconozco que la empresa

me está quedando grande,

y yo me voy sintiendo

cada día más solo

y más solo.

¿qué gustan pedir?

[solloza]

mimí: pues yo quiero carne.

juan carlos: ah, yo también.

[música]

[música]

eduardo: qué vacía

se va a quedar esta casa

sin ti, hijo.

qué solo me vas a dejar.

juan carlos: helenita,

¿no es muy tarde para llamarle?

¿no la desperté?

si sí qué pena, le cuelgo luego

luego.

helena: no, para nada,

estaba terminando de arreglar

algunas cosas para la recámara

de lalito.

juan carlos: ay válgame,

qué emoción, ¿sabe qué?

moriría por ver su cara

cuando vaya por él, oiga.

helena: uy, va a ser el retrato

mismo de la felicidad, eva.

juan carlos: oiga, no quiero--

[gime] no quiero parecer metiche

proque luego se enoja conmigo,

pero ¿no quiere que la acompañe

mañana para ayudarla?

sabe que puedo llevar

el auto de mi prima, ¿verdad?

que es bien grandote

y bien espacioso.

helena: se lo agradezco

mucho pero yo ya no quiero

más problemas con mi papá.

juan carlos: ay ahora que

a su señor padre ya se le olvidó

aquel pequeño desalisado

que tuvimos él y yo, hombre.

helena: muchas gracias,

eva, pero mejor voy sola,

ya no quiero darle

ningún pretexto a mi papá

para que provoque algún

problema.

pero nos podemos ver en mi casa

después.

juan carlos: ay claro que sí,

yo encantadísima,

pero por supuesto que sí,

ahí la veo, ¿eh?

oiga, le mando un besito

de las buenas noches.

ni modo, eva, no te dejaron ir,

hija.

bueno, pues ya,

a desmaquillarme.

¿o me duermo maquillada?

no, no, porque pues el cutis

y la grasa y las impurezas

y cosas sucias,

y pues una es la imagen,

¿qué va a decir la gente?

a ver, ¿dónde dejé mi crema,

esa, la bonita, la que te deja

la piel bien tersa,

bien suavecita, dónde está?

plutarco: este es el sobre

con dinero que tienes

que entregar,

y este dinero es tu pago.

cuando todo termine te voy

a dar el resto.

ya sabes lo que tienes

que hacer.

acuérdate, tengo que quedar

como un héroe ante sus ojos.

fernando: [chista]

flaquita, vente.

marcela: primero buenos días,

¿no?

fernando: por eso, vamos a

darnos los buenos días

como debe ser.

ándale, cinco minutitos,

acá, rapidito, flaquita.

pues también se vale.

marcela: ¿sabes qué?

yo no estoy aquí así

como para cuando se te antoja

ni soy una cosa que puedes

usar cuando te de la gana.

fernando: no, no, no,

no empieces con tus rollos,

marcela.

ultimadamente mira,

si no quieres no y punto, ya.

marcela: anoche quise que

habláramos del tema

y tú ahí clavado con tu partido.

a mí me gustaría que

platicáramos de algunas cosas.

fernando: ay sí, algunas cosas,

¿cómo de qué?

¿de sexo?

qué la canción, marcela,

ya te dije que el sexo

no se platica, se hace.

a platicar a la cantina.

marcela: estás muy equivocado,

fernando, para que te lo sepas,

las parejas hablan

de sus necesidades,

de sus gustos,

todas las parejas menos tú y yo.

fernando: pues qué aburridas son

todas las parejas.

en lugar de platicar

que se pongan a practicar.

marcela: siempre es lo mismo

contigo.

fernando: ¿sabes qué?

no me hagas ruido,

voy a dormir otro ratito,

a ver si sueño y ahí sí se arma.

mimí: mm, pues será lo que tú

quieras y mandes,

pero a mí adriano mi pachón

me cuadra.

juan carlos: mimí, bájale.

ubícate, fue nada más una cena.

mimí: mm, no, mi hijo,

no fue una cena nada más,

fue una--una velada inolvidable.

juan carlos: [tararea]

mimí: ay ya, ya, ya, párale.

fue la segunda vez

que no acabamos de pleito.

y dime la verdad,

¿no notaste así como que

me estaba echando los canes?

porque yo sentía como que--

como que me desnudaba

con la mirada, así.

juan carlos: ¿la verdad,

la verdad, la verdad?

mimí: sí.

juan carlos: no.

brincos dieras, pero no.

mimí: hombre tenías que ser.

ni vestido de eva te das cuenta

de esas sutilezas.

ay lo que no sé ahora

es cómo le voy a hacer

para verlo más seguido porque...

juan carlos: algo se te va

a ocurrir, no te conoceré.

mimí: mm, es que no me quiero

ver muy lanzada.

juan carlos: no, no.

mimí: no soy, fíjate.

juan carlos: no, ya sé, ya sé.

mimí: y además no quiero que

se enoje conmigo por ir

a vender mis productos

a su empresa,

pues es que no sé qué hacer.

juan carlos: yo sí sé.

mimí: dime, dime, dime,

suéltalo, suéltalo.

juan carlos: no, luego te digo.

mimí: ay cómo eres de veras,

¿eh?

juan carlos: no sé si tengas

que hacer tú o no,

pero yo sí tengo cosas

que hacer, ¿me das chance--?

mimí: no, cállate los ojos,

si yo también porque,

aunque lo dudes,

mi comadrita maxine

me invitó a su programa

de radio.

juan carlos: ajá.

mimí: ajá, hombre de poca fe,

sintonísame la radio,

mi hijo, y te vas a ir

para atrás aunque no lo veas,

ándale.

juan carlos: como tú digas.

adiós, juan carlos.

hola, eva.

eduardo: no sé qué va a ser

de mi nieto ahora que viva

con helena,

ella no sabe cuidarlo.

silvia: lalito tiene que estar

con helena, eduardo,

es su mamá,

con ella va a estar mejor que

en cualquier otro lugar.

eduardo: yo lo dudo mucho.

pero ojalá que eso sea cierto

y tu hija me calle la boca

dándole un buen ejemplo

al niño.

silvia: helena no se va

a oponer a que nosotros

vayamos a verlo,

ni tampoco lo va a dejar

de traer aunque sea de vez

en cuando.

eduardo: eso dice ahorita,

ya veremos.

yo ya no tengo fuerzas

para discutir con ella.

silvia: no deberías tomarlo

tan a pecho,

si los hijos son prestados,

los nietos con más razón.

disfrutamos a helena

y a lalito juntos por ocho años,

pero ya es tiempo de que ellos

hagan su familia solos,

a parte de nosotros.

eduardo: dicen que es la ley

de la vida.

a lo mejor tienen algo de razón.

silvia: con el tiempo

nos vamos a ir haciendo la idea,

vas a ver.

¿qué quieres que te haga

de desayunar?

eduardo: no, nada, nada,

gracias, no tengo hambre,

gracias.

silvia: me dijo gracias.

ay, dios...

[música]

[música]

marcela: esto sí.

¡kevin, jennifer,

váyanse levantando y arreglen

sus cuartos!

fernando: ¿ahora qué quieres,

flaca?

marcela: no es contigo,

mi amor.

esto sí es de tinto,

porque sino se encoje...

y esto.

primero...

a la tintorería.

fernando, ya ni la muelas,

no has pagado el teléono,

a ver si no nos lo cortan.

mimí: eh, buenísimos días

a todos los que nos escuchan,

es un placer estar con ustedes

y con mi amiguísima maxine.

maxine: pues yo, gracias,

así como yo se los había

prometido y lo prometido

es deuda,

hoy invité a mi amiga

mimí de la rosa que,

déjenme decirles,

que es una de las fuentes

más confiables en el mundo

de la farándula.

mimí: sí, dilo, dilo, maxine,

si lo sabe dios que lo sepa

el mundo.

soy tu chismogr--no,

tu informante oficial.

maxine: exactamente.

mimí se las sabe de todas todas

porque en algún tiempo

incursionó en el mundo

de la cantada y tiene una voz

preciosa.

mimí: ay gracias, favor que

me haces.

maxine: al contrario,

tú sabes que tienes muy bonita

voz.

mimí: tú nada más dime

y yo me echo mi ronco pecho

a la que más te guste,

tú pídeme y yo canto.

maxine: ay muchas gracias,

comadrita.

y como ustedes saben,

mimí se dedicaba al maquillaje

y se le veía muchísimo

por los amplios pasillos

de televisa.

mimí: y como soy intimísima

de medio mundo pues me sé vida,

obra, milagro de la artisteada.

eh, tú pregunta y si quieres

te la paso sin costo.

maxine: ay encantada,

y el público más.

mimí: [ríe]

maxine: claro, pero fíjate,

mimí, que hoy te invité

pero no vamos a hablar

de chismes.

mimí: ah, ¿no?

maxine: no, vamos a hablar

de nosotras, las mujeres.

mimí: ay pues me encanta.

a ver, ¿qué hubiera hecho adán

sin eva?

¿romeo sin julieta?

el pepe toro sin su chorreada.

maxine: ay claro.

oye, mimí, a ver, por ejemplo,

¿tú qué opinas del derecho

de las mujeres de hablar

abiertamente con sus maridos

acerca de sexo?

mimí: ay es básico, básico,

maxine, sí, uno debe de saber

comunicarse en todos

los aspectos de la vida

con su hombre.

maxine: ¿verdad que sí?

mimí: sí, saber qué te gusta,

qué no, pues claro.

y cómo y dónde.

maxine: y sobre todo dónde.

mimí: eso.

maxine: eso es importante.

mimí: es lo que importa

del asunto.

maxine: es que fíjate que por

ahí todavía creen,

hay algunos que creen

que las mujeres no tenemos

ni voz ni voto en esos asuntos,

y que calladitas nos vemos

más bonitas.

mimí: por supuesto que no.

los hombres que piensan eso

mejor que se compren una muñeca,

una inflable.

maxine: ese es un consejo de oro

de mi amiguísima mimí

de la rosa.

mimí: ay gracias, mi chula.

marcela: no, pues si ya decía yo

que candy sweet

no era una monja.

fernando: oye, flaca.

¿qué onda, qué traes?

marcela: ¿qué, qué o qué?

¿qué necesitas?

[claxon]

juan carlos: ¿quieren un

aventón, muchachas?

lucía: ¡qué bonitos globos!

ay, doña eva.

[ríe]

¿la ayudo?

[ríe]

qué bonitos, deben ser para mí.

juan carlos: no se meta

en mi fiesta, ¿eh?

pero ¿verdad que sí?

espero que le guste mucho

mi plan hermoso.

helena: pero ¿en qué habíamos

quedado?

juan carlos: ay perdóneme

pero discúlpeme por no haberle

hecho caso, licenciada,

pero es que no me aguanté

las ganas de verla con lalito.

helena: yo no quería que

se molestara, eva.

juan carlos: ay no sea ridícula,

no es ninguna molestia.

además le prometo no echarle

bronca al pesado de su papá.

es más, me quedo en la puerta

para no causarle ningún

problema, pero por favor,

déjeme acompañarla.

helena: claro, claro.

si usted y lucía son mis mejores

amigas y me encanta

que estén conmigo en todo.

plutarco: supuse que iban

a necesitar un vehículo

más grande para llevar

las cosas de lalito

a su nueva casa así que decidí

darle la sorpresa, helena,

¿qué tal?

helena: no debió

molestarse, plutarco.

juan carlos: sí, exactamente,

no debió, porque ¿sabe qué?

mi auto ya está aquí para eso,

su camionetota tan lujosa,

tan grande no hace falta,

mejor llévesela porque mucho

ayuda el que no estorba.

plutarco: eva, nada más

quiero ayudar a helena.

juan carlos: ¿está seguro que

circula hoy?

no vaya a ser que--

ay ¿está segurísimo?

quién sabe, yo checaría.

plutarco: eva, mi vehículo

es más cómodo para llevar

las cosas--

helena: a ver, un momento,

eva, ya dejen de discutir,

luego vemos cómo nos repartimos

en los coches.

ahorita lo importante

es ir por mi hijo,

¿me acompañan o no?

juan carlos: ay claro,

por supuesto que sí,

para eso vinimos.

el problema le voy a explicar,

mire, tiene que checar el

reglamento de tránsito porque...

eduardo: esta siempre fue

tu favorita.

llévatela,

para que no se te olvide

que tú y yo pertenecemos

al mismo batallón, ¿de acuerdo?

lalito: sí, señor.

eduardo: vivas donde vivas

yo siempre voy a estar

de tu lado.

tú no dejes de contarme

todo lo que te pase.

y, aunque no nos veamos

a diario, vamos a seguir

tan unidos como siempre.

lalito: te quiero mucho, abuelo.

eduardo: y yo a ti.

te quiero como a nadie, mi hijo.

[timbre]

silvia: voy a abrir.

plutarco: teniente, ¿qué tal?

buenas tardes.

un placer como siempre.

lucía: buenas tardes, ah,

qué guapo, se ve bien ese

chaleco, muy bien.

juan carlos: don eduardo,

una disculpa, ¿verdad?

que llegué así a la brava,

sin invitación ni nada,

pero yo le prometo que

me quedo con mi boca cerrada.

nada más déjeme estar cerquita

aquí de ustedes

porque yo le tengo mucha

estimada a su hija

y a su nieto,

y la verdad es que--

eduardo: ya, ya, ya, déjese

de tanta palabrería.

si sigue hablando

como tarabilla nos va a marear

a todos.

juan carlos: [ríe] no me corrió,

¿ya vieron que no me corrió?

qué bueno que no--

helena: ¡ya!

mi amor.

no sabes cuánto he soñado

con este día.

¿ya estás listo para venirte

conmigo?

lalito: sí, mamá.

helena: ¿y tú, papá?

¿ya estás listo?

[música]

[música]

juan carlos: ¿quiere que

lo ayude, don pluti?

no se vaya a cansar, ¿verdad?

lalito: ahora sí ya me voy,

abuela.

silvia: cuidas mucho a tu mami

y sigue siendo buen niño

como siempre, mi amor.

que la virgen te acompañe

y te cuide.

nos vamos a seguir viendo, ¿eh?

le echas muchas ganas

a la escuela, ¿eh?

no quiero quejas de ti.

lalito: no.

helena: pues, eh...

mami,

nos vemos pronto y--

tú sabes lo que te quiero

y lo que te agradezco

que cuides a mi niño.

silvia: ya, hija, no,

ya ni me digas porque me vas

a hacer chillar.

[timbre]

yo abro.

helena: ven, mi vida,

despídete de tu abuelo

y dale un abrazo muy fuerte,

y dile que te de la bendición.

lalito: ¿me vas a dar

la bendición, abuelo?

eduardo: con la de tu abuela

basta, tú y yo

ya nos despedimos como debe ser.

váyase tranquilo, soldado,

pronto nos vamos a volver a ver.

lalito: sí, señor.

silvia: helena--

mario: helena.

vengo a ver a mi hijo.

helena: mario.

fernando: oigan, ¿cómo ven si

hoy nos vamos a cenar por ahí?

un menudo, un posolito,

¿cómo ves, flaca?

marcela: si quieres yo te hago

un posole aquí en la casa,

mi amor, cenamos aquí

así no gastamos en la calle.

fernando: [niega]

se me antoja algo diferente,

ya cámbiale, algo nuevo, ¿no?

marcela: este, puedo buscar

una receta de mi mamá

de algo que no haya hecho

y se los preparo.

fernando: [niega] no, vieja,

no, no, yo ya quiero variedad,

otro sasón, otros sabores, ya,

¿a ver posole con qué?

pues con lo de siempre,

¿o no les aburre el pan

con lo mismo?

pues ahí ves.

es fin de semana,

vamos a darnos un lujito, ¿no?

no sé, comida yucateca,

por ejemplo, no sé,

unos taquitos al pastor

con sus...

y sus.

órale.

¿qué pasó, flaca?

¿qué traes, vieja?

marcela: así que ya quieres

algo nuevo, variedad

y otros sabores y--

[llora]

fernando: ¿qué dije?

ha de estar en sus días.

jennifer: ay, papá.

fernando: las dos han de estar

en sus días, mi hijo.

eduardo: ¿cómo te atreves

a venir a esta casa?

silvia: lalito, ven conmigo,

se me olvidó darte algo que

tengo ahí arriba, córrele.

juan carlos: ¿quién es?

helena: es el papá de lalito.

eduardo: el único padre

que ha tenido mi nieto soy yo.

este miserable no merece--

plutarco: teniente, por favor,

no se comprometa, por favor,

tranquilo.

eduardo: infeliz.

no sabes qué ganas tengo

de matarlo con mis propias

manos.

mario: perdóneme, don eduardo,

yo no vine a pelear,

solamente vengo en son de paz.

lo único que quiero es concoer

a mi hijo.

juan carlos: no, qué conocer

a tu hijo ni que--no,

yo no voy a permitir que

tú vengas aquí a hacerle daño

a helena, fíjate,

no te lo voy a permitir--

[gritos]

lucía: no, eva, no.

helena: lucía, llévate

a eva a la cocina--

juan carlos: la vas a pagar--

lucía: ¡eva, vámonos!

helena: ¿a qué vienen

esas ganas tan repentinas

de conocer a tu hijo?

¿qué es lo que verdaderamente

quieres, mario?

[música]

[música]

maxine: las amigas

que nos acompañan en maxine

presenta, nos quedan

unos cuantos minutitos

para terminar el programa,

entonces por favor llámenos.

mimí: sí, llamen porque aquí

mi comadrita maxine

y su servidora, mimí de la rose,

estamos dispuestísimas

para contestarles cualquier duda

que tengan.

[teléfono]

maxine: aquí tenemos

una llamada.

adelante, por favor.

hola, ¿cómo estás?

¿cuáles son tus dudas, preciosa?

marcela: este, lo que pasa es

que yo llevo 16 años de casada

y como que la pasión se acabó

en mi matrimonio

y yo quiero saber si se puede

volver a encender o no.

maxine: mira, preciosa,

eso suele suceder

con la convivencia,

tantos años de matrimonio,

la monotonía, la rutina,

por eso las mujeres debemos

de ser creativas.

mimí: a ver, mi reina chula,

escúchame, yo soy mimí

de la rose, toma nota,

agarra pluma, ¿eh?

cómprate unas velas aeromáticas,

ropita sexy, muy sexy de encaje,

de color rojo si puedes,

y pon musiquita sensual,

muy sensualona.

maxine: y hay que despertar

y regocijar todos los sentidos,

los tuyos y los de tu pareja.

mimí: así es.

maxine: el gusto...

mimí: mm...

maxine: el oído.

mimí: ay, ay, ay, cosquillitas.

maxine: el tacto.

mimí: ay qué suavecito.

maxine: el olfato.

mimí: ay qué rico huele

a hombre.

pues, mi hija, cómprate

ese tipo de cosas y disponte

a una velada romántica

con tu esposo porque,

por encima de la sexualidad,

¿verdad, maxine?

está el erotismo

y el romantisismo.

maxine: amigas, nuestro programa

se acaba, pero seguimos contigo

al teléfono, no cuelgues

por favor.

gracias a todos ustedes,

a los que nos escuchan por radio

y nos ven por televisión.

muchísimas gracias por estar

con nosotros.

gracias, mimí, comadre querida--

mimí: gracias a ti, comadrita,

gracias--ah, la twitista,

la twistita, ya saben,

síganme que yo los seguiré.

maxine: sí.

eso fue todo en maxine presenta

y nos vemos aquí mañana

si dios quiere, gracias.

mimí: gracias, gracias,

mi chula, gracias.

maxine: gracias, mimí querida,

gracias, comadre, por haber

estado aquí.

mimí: no, al contrario.

marcela: ¿ahí siguen?

mimí: eh, ¿todavía está

la llamada?

mi chula, ¿sigue ahí?

maxine: ahí sigue, ahí sigue.

mimí: anota bien, ¿eh?

necesitas velitas, velitas,

inciensos, aceites corporales,

pétalos de rosas, sí,

y lencería, lencería muy bonita

y muy seductora.

maxine: acuérdate que

de la vista nace el amor

y la pasión.

mimí: sí, eso es cierto.

marcela: oiga, mimí,

¿usted de casualidad

no es la mimí que es prima

de doña eva que llevaba

productos de belleza

a grupo imperio?

mimí: sí, la mismísima,

¿a poco nos conocemos?

marcela: sí, soy marcela

noriega, la esposa de fernando.

mimí: ay, mi chula,

qué gusto, la conozco.

marcela: igual.

este, no le vaya a comentar

a nadie por favor de esto, ¿eh?

porque me va a dar muchísima

pena.

maxine: que no te de pena,

mi reina, mimí es muy discreta

y yo también, y si nos piden

que no contemos nada más

no decimos ni pío.

marcela: bueno, muchas gracias

por sus consejos y felicidades

por el programa, ¿eh?

maxine: de nada, muchas gracias,

para eso estamos.

es un gusto poder ayudarnos

entre nosotras.

mimí: ah, y anota mi celular

por cualquier cosa, ¿eh?

uno nunca sabe.

ah, y otra cosa,

si eres de la banda twittera

sígueme.

eh, ¿tienes con qué anotar,

marcelita?

marcela: ay sí, gracias.

ajá.

ajá.

juan carlos: de veras,

pero ¿qué le pasa al fulanete

este?

pero qué poca vergüenza,

venir con--"yo no fui",

después de tantos años--

pero ¿qué le pasa?

lucía: no sé, no sé, ¡doña eva!

por favor, yo tampoco sé

qué onda con el tipo ese pero--

pero no podemos hacer

ni usted ni yo nada, no,

nada más apoyar a helena,

por favor.

juan carlos: ¿cómo de que

no podemos hacer nada, lucía?

déjeme ir a sacarlo a patadas

al infeliz este, cobarde,

desgraciado--

lucía: ¡quieta, quieta, quieta!

¡ya!

helena tiene muchos problemas

y lo único que podemos hacer

es apoyarla, la tenemos que

ayudar.

juan carlos: ¿sabe qué?

no me cabe.

en mi cabecita esta que me dio

dios tan lúcida no me cabe

como el fulanete pedante este

se entera, ¿verdad?

que helena va a sacar

hoy precisamente,

se va a llevar a su hijo,

pues ¿cómo se entera?

¿tiene una bola de cristal

o se lo dijo alguien o qué?

lucía: tranquila--

ambas: [hablan a la vez]

lucía: ¡quieta dije, quieta!

juan carlos: es usted muy

agresiva, lucía, fíjese.

mario: entiendo que esto

no sea fácil para ti, helena,

pero te pido, te suplico que

me des la oportunidad

de explicarte.

quiero decirte por qué estuve

tanto tiempo afuera.

helena: hace mucho tiempo

que me dejó de importar

el porqué te fuiste.

lo que quiero que me digas

es qué haces viniendo

a mi casa a esta altura

de nuestras vidas, ¿qué quieres,

mario?

mario: por eso, por eso

vamos a hablar.

pero te pido por favor

que sea a solas.

eduardo: ¿que a solas

ni que nada?

tú no tienes porqué estar aquí

y mucho menos voy a dejar

que te quedes solo

con mi hija.

plutarco: teniente, tranquilo,

déjelos hablar,

al fin que usted y yo

estamos aquí cerca.

juan carlos: papá, yo quiero

saber cuáles son sus intenciones

con mi hijo,

así que no me tardo.

a ver, ven.

mario: con permiso.

eduardo: a ver si el imbécil

este no la embauca otra vez.

plutarco: mi teniente,

cálmese, siéntese.

helena es una mujer inteligente,

no va a pasar nada,

usted confíe.

[música]

[música]

helena: ¿cómo querías que

te recibiera si nunca

te preocupaste por tu hijo?

jamás siquiera una llamada

para ver cómo nació.

mario: sí, sí, yo sé que hice

mal--

helena: me dejaste embarazada,

me engañaste,

le robaste sus ahorros a mi papá

y nunca te apareciste

en los ocho años desde que

nació mi hijo, mario,

ocho años.

mario: mira, sobre el dinero

aquí lo traigo.

le quiero pagar a tu papá

y pedirle que me perdone.

yo sé que nada justifica

lo que hice pero, helena,

no tenía conciencia--

helena: a ver, por favor,

no tenías 15 años, ¿eh?

estabas perfectamente conciente

del daño que nos hacías

a todos.

mario: sí, sí, es cierto,

era un ambicioso,

un inmaduro,

pero ya cambié, helena.

helena: sí, no me digas.

mario: ¿sabes?

hace poco mi esposa murió

en un accidente,

estábamos esperando un hijo.

se fueron--

se fueron los dos y--

y me quedé solo.

la vida me hizo darme cuenta

de todo lo mal que he hecho.

por eso estoy aquí, helena,

para--para corregir mis errores.

helena: lamento mucho

tu situación pero lo que hagas

de tu vida no me interesa.

yo lo único que necesito saber

es qué esperas viniendo a buscar

a lalito, ¿qué--?

mario: ¿lalito?

[ríe] mira, ni siquiera sabía

cómo se llama.

mira, yo lo que quiero

es conocerlo,

por favor dame esa oportunidad,

helena, es lo único que

te pido, por favor.

helena: papá, mario quiere

hablar contigo.

eduardo: yo no tengo nada

que oírle a este infeliz.

mario: don eduardo,

no espero que me disculpe,

pero igual quiero pedirle--

suplicarle que me perdone

por lo que hice.

mire, aquí está lo que le debo.

eduardo: ese dinero

ya me lo pagó helena, ¿cómo ves?

mario: bueno, entonces es tuyo.

helena: no, no.

yo trabajé muy duro para pagarle

esa deuda a mi papá

y no te voy a quitar

las culpas aceptando tu dinero.

eduardo: además con nada pagas

los años de abandono

en que dejaste a mi nieto

ni borras mi propia vergüenza

de tener que cargar con una hija

que por tu culpa se hizo madre

soltera.

helena: papá, por favor, no--

plutarco: helena, no lo tome

a mal, su papá también necesita

desahogarse.

eduardo: así que ya te puedes ir

largando y no te atrevas

a volver porque te mato,

te juro que te mato.

helena: papá.

mario: don eduardo,

yo no lo estoy ofendiendo.

ya le dije, lo único que quiero

es ver a mi hijo.

eduardo: ¡no vas a ver nada!

y si no te vas soy capaz

de sacarte a patadas--

plutarco: mi teniente,

no deje que la situación

lo altere,

piense en su salud,

en su familia, pero sobre todo

piense en lalito.

eduardo: ¿qué quieres decir

con eso?

plutarco: que aquí lo más

importante es su nieto

y cualquier decisión que se tome

tiene que ser pensando

lo mejor para él.

mario: solamente quiero

conocerlo.

o sea, es mi hijo,

nunca le haría daño.

juan carlos: por supuesto que

no, no te voy a dejar que

le pongas un dedo encima--

helena: eva, ¡eva!

juan carlos: préstemelo

cinco minutitos nada más.

helena: eva, ¿no se da cuenta

que empeora las cosas?

juan carlos: pero si somos

amigas, licenciada,

yo nada más estaba--

helena: ¡ya estoy cansada

de decirle que no se meta

en lo que no le importa

y usted no lo entiende!

si de verdad es mi amiga

váyase y déjeme arreglar

las cosas a mí sola.

lucía, llévatela, no la quiero

ver más--

lucía: vente, por favor--

¡qué bárbara, qué bárbara!

juan carlos: es que soy

una bruta redomada, ¿verdad?

sabe que se me sube la bronca

a la cabeza y lo que pasa es que

me desconozco pero no debí

haber actuado así, ¿verdad?

lucía: no, doña eva, no,

de ninguna manera por--

nosotras no tenemos que

intervenir.

juan carlos: deben de ser

mis genes norteños.

¿sabe qué voy a hacer?

voy a entrar a ver

si puedo solucionar algo.

lucía: no, no, no, de ninguna

manera, no, no, qué bárbara, no,

no se meta, ¡ya!

juan carlos: bueno, por lo menos

déjame ir a dar una explicación,

ofrecer una disculpa.

lucía: mire, a ver, doña eva,

por favor, yo creo que ya hizo

demasiado, ya párele y ya.

nosotros no tenemos vela

en este entierro.

vámonos, ándale ya.

juan carlos: ¿sabe qué--?

lucía: ya, suba--

ambas: [hablan a la vez]

plutarco: yo creo que

las cosas se deben resolver

de la mejor manera y,

si está en mis manos,

voy a ver que existan

las condiciones para que

se de el diálogo que tú pides.

pero de una vez te advierto

que a esta familia la considero

como si fuera mía,

así que de ninguna manera

voy a permitir que te aproveches

de ellos, ¿está claro?

mario: muy claro, licenciado.

eduardo: agradece que

el licenciado estuviera aquí,

sino no hubieras salido vivo

de esta casa.

mario: como dije,

yo no quiero molestar a nadie,

lo único que pido es ver

a mi hijo y, después de eso,

me voy, no vuelven a saber

de mí nunca.

pero por favor, déjame verlo.

por favor.

helena: pues antes que

todo necesito hablar con lalito,

él tiene todo el derecho

de decidir si te quiere conocer

o no.

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