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Por Ella Soy Eva Capítulo 51

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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adriano: yo ya no estoy

para estos trotes.

pidan bebidas, pidan mujeres.

comida, lo que quieran,

yo lo pago no se preocupen.

santiago: ¡padrino!

qué detallazo.

que se repita.

nando: padrino, padrino.

¿qué digo "padrino"? papá.

te quiero.

[da beso]

contigo hasta la muerte.

adriano: ¡con cuidado!

¡con cuidado!

nando: contigo hasta la muerte.

santiago: ¡nando!

nando: oye, yo te voy a cuidar

a la ahijada.

adriano: cuídense mucho.

pidan lo que quieran.

yo lo pago, no se preocupen.

nando: mándale su bendición

a la ahijada.

papá, mándale su bendición

a la ahijada.

reinaldo: ¿a poco no es un

tipazo el buen padrino?

santiago: y eso que no lo

conoces bien.

renato: tengo una pregunta.

santiago: venga.

renato: ¿juan carlos caballero

era igual?

santiago: ¿qué te pasa?

nando: juan carlos caballero.

santiago: mira.

nando: mi compadrito, ¿por qué

se fue? cómo es de injusta la

vida.

santiago: cambia el tema,

no hables de juan carlos,

¿no ves que le pega mucho ese

tema?

y más cuando tiene unas copitas

encima.

nando: ¿cómo no me va a pegar?

santiago: nando, mejor mira

la chava que está bailando.

nando: ah, la ahijada.

¿oye, no me ibas a decir

"sultán"?

a ver, dime una vez más

"sultán".

ay, ya me agarró la corbata.

oh, chirrión.

oye, me tendrías que decir

superman.

samanta: juan carlos nunca se

enteró de mi embarazo,

mucho menos del aborto.

y no me arrepiento de haberlo

hecho, pero sí fue muy difícil.

si quieren juzgarme o

criticarme, hagan lo que

quieran.

no me importa.

si les parece que soy una

desnaturalizada, es su problema.

no el mío.

helena: no, es una decisión muy

personal y nadie tiene porqué

juzgarte.

juan: permiso.

lucía: ¿qué tiene, está bien?

juan: sí.

un ataque de gastritis

pero todo bien.

ahora regreso.

rebeca: qué curioso,

también tiene ataques

de gastritis.

juan: samanta.

¿un bebé?

helena: ¿eva?

¿se siente bien?

juan: sí, helenita.

fue nada más una punzada

de la gastritis.

helena: ¿segura?

eva: sí.

helena: bueno, no se tarde

porque ya están despidiéndose

todas.

eva: sí, ya voy.

helena: que les vaya bien.

lucía: de verdad se van

a su casa, a su casa.

helena: adiós.

lucía: ay, por fin, óyeme

amiguis. vas a decir que qué

conchuda pero ¿me puedo quedar a

dormir aquí? te ayudo a recoger

todo.

helena: claro.

tú no tienes ni que preguntar.

juan: ya acabó la fiesta,

¿qué aguadas, verdad?

helena: le dije.

juan: ya me voy a descansar

yo también.

lucía: ¿ya se siente mejor?

juan: sí, pero como que se puso

medio mal el ambiente.

¿no creen?

¿a poco sí les afectó mucho

lo que dijo samanta?

helena: ay, no, estuvo

padrísimo.

juan: bueno, ya voy a descansar.

helena: sí, tómese algo.

y ya duérmase porque su carita

se le ve así como...

juan: no me veo tan mal.

lucía: la acompaño, venga.

juan: gracias por todo.

lucía: con cuidado, doña eva.

juan: gracias.

lucía: ay, ya.

¿sí te afectó, verdad?

helena: venirme a enterar

de esto.

ay, pobre mujer y... juan.

lucía: él no sabía lo del

embarazo, ahí sí él no tenía

ninguna culpa.

helena: no, pero eso no le quita

que haya dañado a esa mujer.

una más, tal parece que todas

las que tuvimos que ver con juan

salimos raspadas.

lucía: eso sí,

ay, estuvo bien gacho

lo de samanta, ¿verdad?

helena: no sé ni qué pensar.

lucía: no te hagas mala sangre,

ya no le puedes reclamar nada,

mejor acuérdate de las puras

cosas bonitas que te dejó.

helena: ay, sí, porque es tan

fácil.

ayúdame a recoger ya.

lucía: no, amiga, mañana.

helena: ¿mañana?

lucía: sí.

helena: ahorita.

samanta: adelante, eva,

pase por favor.

eva: perdón por caerte así,

de verdad, ¿no te interrumpo,

estás sola?

samanta: sí, pase, por favor.

se quedó con ganas de más

fiesta, ¿quiere un vodka, algo?

juan: no, gracias,

ya me tomé mis vinitos

y es pésimo mezclar.

samanta: ¿cómo supo dónde vivo?

juan: yo ya había venido...

leyendo los currículums de...

de los empleados y empleadas

del grupo imperio.

tengo memoria de elefante.

mira, no te quito mucho tu

tiempo.

es tarde, ¿verdad?

ha de estar cansada, ¿verdad?

samanta: dígame qué se le

ofrece.

juan: me quedé muy impactada

por lo que nos contaste.

y me dejaste preocupada.

y quería ver si te querías,

no sé, desahogar conmigo.

o algo.

samanta: ¿para qué?

a usted casi ni la conozco.

y eso es parte de un pasado

que no puedo cambiar.

juan: ¿y por qué nunca se lo

contó esto a juan carlos?

que en paz descanse.

samanta: mire, yo conocí a juan

carlos en una feria de turismo

en biarritz.

luego nos vimos en otras

convenciones, al principio

fue sólo sexo.

juan: claro, y después me

imagino que se volvieron amantes

frecuentes.

samanta: así es.

yo sabía que él era un hombre

incapaz de comprometerse con

nadie.

pero aún así caí redondita,

perdidamente enamorada.

juan: ay, el amor.

como los ladrones,

nunca pide permiso para meterse

¿y después?

samanta: un día descubrí que

estaba embarazada,

pensé decírselo a él en una

convención en cancún en la que

íbamos a coincidir.

pero cuando lo vi,

él ya tenía otra amante.

juan: pero igual pudiste

habérselo dicho, ¿no?

samanta: ¿para qué?

me di cuenta que no podía contar

con él para nada.

juan: tal vez él te hubiera

ayudado, te hubiera apoyado para

pasar juntos ese trance.

samanta: bien se ve que no

conocía a ese cretino.

juan: qué feo le dices.

samanta: aún cuando yo hubiera

considerado tener al niño,

a él le hubiera importado

un rábano.

nunca se hubiera hecho

responsable de un hijo.

por eso decidí abortar y no

volver a ver a juan carlos

nunca más.

[música]

[música]

nando: ¡vieja!

ya llegó, ¿quién llegó?

tu flaco.

marcela: no creas que va a ser

cuando tú quieras.

nando: [ríe]

marcelita, marcelita.

♪ yo te quisiera decir

que eres la más bonita

y...♪

y vas a ver lo que traigo

para ti.

uy, flaquita.

flaquita.

flaquita.

[golpe]

[chista]

flaca.

flaquita.

¿qué?

¿un besito de qué?

te doy vuelta para empezar,

flaca.

¡hija de la...!

¿qué hubo, flaca?

¿qué te pasó?

marcela: ay, nada, me quedé

dormida.

¿querías algo, mi amor?

nando: ¡no!

bueno, sí, quería.

marcela: ¿y qué querías,

flaquito?

nando: un vaso de agua, pero ya

se me quitaron las ganas.

marcela: qué lástima.

bueno, que descanses.

nando: igual.

marcela: ¿no te vas a poner

tu pijamita?

nando: no, ya estoy a gusto así.

ahí está.

marcela: buenas noches, mi amor.

nando: espérate.

marcela: te quiero mucho.

nando: buenas noches.

chale, flaca.

[gruñe]

juan: en mi muy modesta opinión,

creo que era tu deber decírselo

a juan carlos, aunque no se lo

mereciera, pero por lo menos

darle la oportunidad de que lo

supiera.

y de que te apoyara, ¿no?

samanta: yo lo conocía muy bien.

él era un mal hombre.

un cruel, un egoísta.

el fiel prototipo del cinismo.

con o sin su aprobación,

yo hubiera hecho lo que hice.

juan: tal ves él no era todo lo

que tú gustes y mandes, ¿verdad?

pero el hombre tenía sus

sentimientos.

samanta: ay, por favor, no me

hagas reír.

él le rompió el corazón

a cientos de mujeres.

yo nada más era una más.

juan carlos nunca se detuvo

a saber qué sentíamos las que

estábamos con él,

no le importaba.

juan: no te vayas a enojar,

pero se me figura que tienes

el corazoncito lleno

de amargura.

y eso, ah, ah.

no te hace bien.

samanta: sí, lo sé.

pero de alguna forma me vengué,

y ahora él se está pudriendo

en el inferno.

juan: ay.

samanta: pero aún así no se me

quita este dolor.

y perdóneme, eva, no es que

la corra pero ya es muy tarde.

juan: cuando pienso en ese niño

que no nació, no puedo evitar

pensar en lalito.

y en helena, ¿no? desde luego,

ella tenía todo en contra

cuando quedó embarazada,

empezando por su papá.

y aún así le hizo frente

a la gran responsabilidad

de ser madre.

mimí: exactamente lo contrario

a samanta.

juan: todo este asunto me

ha hecho admirar mucho más

a helena.

amarla, y a odiar a juan carlos

caballero.

es que fui un vil cretino.

egoísta, como dice samanta,

tiene toda la razón,

hice mucho más daño de lo que

o imaginé, yo por ahí, ¿no?

tan campante como si nada.

mimí: entiendo, mira que venirte

a enterar del embarazo,

del aborto y de esa forma.

juan: una más a la que

le desgracié la vida,

me merezco todo

lo que me está pasando.

debería ir a la policía y que me

entamben y ya.

mimí: no, esa no es la solución.

tómalo mejor como una lección

de vida.

es para que sepas que hiciste

muy mal y que rectifiques.

juan: ahora lo entiendo

perfectamente, a samanta le

sobran razones para quererse

vengar de mí.

y por eso actuó así.

mimí: sí, si entiendo bien,

ella hizo que el tal gino montes

creyera que tú le habías vendido

información a pompeyo, ¿no?

juan: sí, tal cual.

mimí: ella es cómplice del

que organizó todo este borlote.

juan: de plutarco.

del cuate que hizo todo esto.

¿y sabes qué voy a hacer

si me queda tantita vergüenza?

voy a ayudar a samanta.

aunque ella haya hecho esto

contra mí, yo no puedo actuar

contra ella, y mucho menos

después de lo que me enteré.

mimí: eso habla muy bien de ti.

y de tu buen corazón.

no albergarle rencor a esa mujer

que, al final sólo fue una

víctima tuya.

aunque la justicia

es la justicia.

y más la divina.

juan: sí, yo tengo que resarcir

un poco todo este daño

que le hice.

y no la voy a hundir.

>> rebequita.

>> qué emoción.

rebeca: ¿y a ustedes tres qué

les pasa?

¿de cuándo acá tan igualadas?

>> bueno, como anoche nos

la pasamos tan a gusto...

todas: [ríen]

rebeca: a ver,

lo de anoche es pasado pretérito

del tiempo "ya fue".

una cosa es que hayamos

cotorreado y bueno,

el calor de las copas,

una se porta buena onda,

y otra muy distinta

es que sean mis compañeris.

>> ay, perdón.

rebeca: yo soy la directora

de relaciones públicas de esta

empresa.

y ustedes, que les quede muy

claro, solamente son objetos

decorativos.

no se les olvide,

atractivo visual.

la que sea tráigame un café

y rápido.

>> sí, ahorita se lo mandamos.

rebeca: rapidito, dije.

igualadas.

"compañeris".

juan: ay, usted anda gorzonadita

por lo que supo de samanta,

¿verdad?

y de ese, ese que no se puede

nombrar.

helena: sí.

en fin, son cosas del pasado

y ya no deberían de importarme.

total juan está muerto

y yo...

juan: ¿usted qué?

helena: yo debería pensar

en seguir adelante con mi vida.

tal vez darme la oportunidad

de enamorarme otra vez.

juan: no, válgame,

qué pésima idea.

ha tenido muchas pero

es la peor.

ay, ¿qué pasó?

¿cómo se llama este?

helena: renato.

juan: ven, hazte para acá.

dime...

ay, hazte para acá.

¿localizaste a samanta?

renato: no, me informan que no

se ha presentado en la oficina

todavía.

¿ahora sí me puedo retirar para

hacer mi trabajo?

juan: ay, ya sé que te ha hecho

carnal de recadero,

pero ¿para qué estoy hablando

contigo? no entiendo.

oye, cúchale, me urge el

teléfono de samanta.

órale, hombre.

renato: con permiso.

juan: qué ansia me da su pelo.

me daban ganas de aplanárselo.

está... [chista]

¿por qué se peina así

la gente hoy?

helena: no lo trate tan feo.

juan: a estos aspirantes a don

juanes, hay que bajarles los

humos.

para que no se sientan en la

divina garza, envuelta en huevo.

ahorita la veo, con permiso.

[música]

[música]

juan: [resuella]

chepina: ya llegó, señora,

vámonos.

eugenia: sí.

sí, chepina, gracias.

te lo encargo.

marcela: claro que sí.

no se preocupe.

que le vaya muy bien.

eugenia: gracias.

marcela: hasta luego.

chepina: hasta luego.

>> [grita]

juan: [grita]

¿qué te pasa, ridícula?

¿por qué me asustas así?

>> ¿qué hace ahí?

juan: ¿cómo que qué hago ahí?

me estoy abrochando las

agujetas.

ándale, pásale.

marcelita, disculpa,

¿no era esa la finísima, eximia

y primera actriz doña eugenia

mistral?

marcela: sí, la mamá de juan

carlos caballero.

juan: ¿no me digas?

¿sabes cómo la llamaban?

la llamaban "la mujer del

rostro del millón de dólares".

marcela: ¿en serio?

es que es preciosa.

juan: ay, claro,

no estoy mintiendo.

yo soy chapucera, ¿no confías en

mí o qué?

qué mala onda.

no importa, ¿sabes a qué vino

de pura casualidad?

marcela: tiene un problemita.

juan: ¿no me digas, qué tiene?

marcela: tiene como lagunas

mentales o algo así, vino a ver

si allí estaba su hijo.

está convencida de que

no ha muerto.

juan: pobrecita, ¿no?

marcela: y ya ha venido antes,

hace dos días que vino, me dio

su número de celular, que por

si él se aparece, quiere que por

favor yo se lo dé.

para que él se comunique

con ella.

juan: ¿qué linda, no?

¿y no lo tiene usted y me o dé?

marcela: ¿cómo para qué?

juan: a lo mejor en una de esas,

es bueno que le hablemos.

para darle palabras de aliento

y de apoyo.

marcela: sí, eso sí puede ser.

juan: con mucho respeto.

para no estar molestando.

marcela: no para autógrafos.

juan: ¿cómo cree?

no soy así.

gracias.

ya lo tengo.

muchísimas gracias por tratar

con tanto cariño a doña eugenia.

estoy segura que juan carlos,

donde quiera que esté en el

cosmos universal,

te lo agradece con todo el alma.

créeme.

marcela: muchas gracias.

juan: sí, gracias.

helena: y después de entregar

el presupuesto, te encargo

que revises las requisiciones

para el material que se va

a enviar a playa majagua mañana,

por favor.

renato: con mucho gusto.

con su permiso.

helena: gracias.

eugenia: ¿dónde se habrá metido

el chofer?

chepina: no sé.

eugenia: búsquelo, a lo mejor

se quedó dormido en el coche.

chepina: sí, a lo mejor.

[celular]

eugenia: ay, juan carlos, hijo

de mi vida. por fin.

juan: ¿cómo supiste que era yo,

mamá?

eugenia: tu papá me compro este

celular solamente para hablar

contigo.

¿quién más podría ser?

¿cómo has estado, mi amor?

juan: extrañándote mucho,

me has hecho mucha falta.

eugenia: me hubieras llamado

antes, yo siempre estoy

dispuesta a ayudarte,

a escucharte, ¿en dónde estás?

juan: lejos, muy, muy lejos,

pero siempre estoy al pendiente

de ti.

eugenia: ¿cuándo te veré,

mi niño hermoso?

si me muero por besarte.

abrazarte.

juan: mientras no se aclare mi

inocencia, no puedo regresar,

mamá.

eugenia: sí, sí, entiendo.

eugenia: sí, sí, entiendo.

y escúchame bien, eh,

te prefiero lejos

que en una cárcel

pagando un delito

que no cometiste.

eva: gracias, ma.

sí, por eso tuve que huír.

pero cuando se resuelva todo

te prometo

que te voy a ir a ver.

eugenia: ay, dios,

este momento, mi amor.

mira, tú sabes

que eres lo más importante

de mi existencia.

eres--eres todo para mí.

todo.

eva: te amo, mamá.

plutarco: quiero enseñarle

nuevas propuestas de diseño

para mi casa.

¿puedo invitarla a comer?

helena: ay, plutarco,

qué pena con usted.

es que tengo que ir a mi casa.

me avisaron que están

por entregarme

la cama de lalito.

y si yo no estoy ahí, pues,

ya ve, los de la mueblería

seguramente se van a ir

y ya no van a querer regresar.

y ya sabe como son.

plutarco: ay, no,

no se preocupe.

más bien permítame acompañarla.

la llevo y llega usted

más rápido,

¿qué le parece?

helena: yo pensaba

pedirle el favor

a alguno de los choferes

de la empresa

y así es más facil y ya.

plutarco: helena,

permítame ayudarla

al menos con eso.

me gustaría ver cómo quedo

el cuarto de lalito.

eva: tengo muchas cosas

que contarte, mamá.

pero cuando nos veamos

tendremos tiempo para eso, eh.

ahorita me tengo que despedir.

eugenia: cuídate mucho, hijito.

y por favor prométeme

que me vas a hablar más seguido.

me conformo con oír tu voz, ¿sí?

eva: sí, ma, te lo juro.

tú también cuídate mucho, ¿sí?

te quiero,

te quiero mucho, mucho.

eugenia: y yo a ti.

yo a ti con toda mi alma.

[suspira]

¿no la conozco, señora?

eva: ¿eh?

eugenia: sí, sí, ya.

eva: no.

eugenia: claro, claro.

eva: ahora verá, es que--

eugenia: usted fue

una vez a mi casa,

no hace mucho tiempo.

eva: ay, pues, sí.

pues, soy la misma, ¿verdad?

eugenia: [ríe]

eva: espero que no se haya

enojado conmigo, oiga.

eugenia: no, hombre,

claro que no.

ay, es que estoy tan

emocionada porque

acabo de hablar

con mi amado hijo.

eva: ay, qué bien, señora bella.

mire, le voy a hacer

una "confesioncita", eh.

yo fui a verla aquella vez

a su casa porque--

¿sabe por qué?

eugenia: ¿por qué?

eva: porque yo soy amiga

de juan carlos.

eugenia: ¿de veras?

eva: uña y mugre.

eugenia: ay.

eva: nada más que no quise

decirle nada para que usted

no fuera a pensar mal.

eugenia: me hubiera dicho

desde un principio, señora.

eva: es que soy medio tímida

la verdad.

eugenia: ah.

eva: pero, ¿está de acuerdo?

luego paso a verla a su casa,

¿qué le parece?

eugenia: ¿cómo?

eva: usted pone el té

y yo pongo las galletas.

eugenia: oh, cuando guste.

ya sabe dónde vivo.

así podemos hablar

de mi niño precioso.

eva: [ríe]

será un gustazo.

es más, ¿me presta

el celular, por favor?

el suyo.

mire, le voy a anotar mi número

para cualquier cosa

que necesite, eh.

háblame con entera confianza.

ahí está, mire,

"eva maría león jaramillo

viuda de zuloaga"

eugenia: ay, muchas gracias,

señora.

a veces estoy muy sola

y será bueno tener una amiga.

eva: cuente conmigo

y con mi amistad.

eugenia: [asiente]

eva: óiga, ¿le puedo dar

un abrazo?

eugenia: ay, por supuesto.

>> señora, ya llegó su coche.

eugenia: luego--

¿me recuerda su nombre,

por favor?

eva: ¿cómo no? eva maría

león jaramillo viuda de zuloaga,

para servirle a usted

y a [indistinto] también.

ambas: [ríen]

eugenia: qué simpática.

>> por acá, señora, por acá.

[música]

[música]

>> y si mi novio

sigue así lo corto.

ya sé que no todo

es hacer el amor,

pero es que últimamente

no me toca ni nada.

>> ah, no, y harás muy bien

pero, mira,

"hombre que no cumple

en la cama, hombre

que hay que mandar a volar."

habla con él.

>> eso voy a hacer.

si no le exijo que le eche ganas

va a seguir fingiendo demencia.

>> claro.

marcela: este--ay, perdón

que me meta en la plática.

es que alcancé a oir

un poquito de lo que

estaban platicando, perdón.

>> ay, no.

>> no importa, marcela,

no hay problema.

marcela: ¿ustedes

me puede decir--? este--

espera que pase.

este--¿cómo le hacen

para hablar de sexo

con sus novios?

>> [ríe]

>> pues, así, hablando.

>> las mujeres

tenemos derecho a opinar

y a decir lo que nos gusta

en la sexualidad y lo que no.

>> sí.

¿a poco nunca has hablado de eso

con el licenciado contreras?

marcela: o sea--

mucho, mucho, no.

porque cada vez que trato

me sale con otra cosa y--

es que el dice que el sexo

no se platica, que nada más

se hace.

>> no, no, no, no, marcela.

lo agarras, lo sientas

y le dices todo lo que sientes,

lo que te gusta

y lo que no te gusta.

>> al principio sí

cuesta trabajo, pero, mira,

ya después es como si estuvieras

hablando de otra cosa.

como, como del clima,

hazte de cuenta.

marcela: ay, ojalá fuera

tan fácil.

es que a mí sí me da como pena,

en mi casa no se hablaba

de eso.

>> pues, en cuanto

tengas chance,

hablas con tu marido, ¿sí?

>> sí.

y mira, una cosa

sí te voy a decir, marcela.

primero muertas que infelices.

marcela: gracias.

>> de nada.

marcela: pero...

no, nada, gracias.

fernando: ahí está, eh.

¿cómo que no?

renato: ey.

ah, ¿qué pasa?

fernando: hijo--

[ríe]

¿qué pasó?

renato: que ya tengo

lo que me pediste.

fernando: lo que te--

¿qué te pedí?

renato: anoche,

¿que ya no te acuerdas?

los datos de la profesional.

fernando: ah, échale.

ay, hijo de su--órale.

renato: eh.

fernando: ey.

[tose]

marcela: ¿estás ocupado?

fernando: no, casi nada.

solo estoy un poquito,

un poquito.

¿por, flaca, por?

renato: claro, fer, yo te dejo.

luego nos vemos, eh.

con permiso.

fernando: órale, después--

marcela: suerte.

fernando: este, mi chavo,

te debo una, eh.

marcela: ¿qué escondiste?

fernando: ¿dónde?

ah, no, no.

un chicle que me dio.

¿qué--que me estás fiscalizando,

o qué?

estoy trabajando, flaca,

no, no, no empieces.

no vengas aquí

a quitarme el tiempo.

marcela: no, yo

no te quiero fiscalizar

ni te quiero quitar el tiempo.

¿sabes qué quiero?

fernando: ¿qué?

marcela: llegar a la casa.

fernando: ¿por?

marcela: porque esta noche

tú y yo vamos a hablar

muy en serio de sexo.

fernando: ¿qué tendré yo

que las vuelvo locas?

helena: ¿verdad que está

quedando súper bien?

plutarco: helena, usted

hizo un gran trabajo aquí.

su hijo va a estar felíz

cuando lo vea.

helena: sí.

y ahora nada más falta

que suban los buros

y el escritorio--

plutarco: sí.

helena: y ya.

plutarco: me gusta

verla contenta.

helena: no puedo estar

de otro modo.

nada más de pensar

que me falta tan poquito

para volver a estar

con mi niño me dan ganas

hasta de carcajearme,

de reírme sola.

plutarco: ah, es natural

que ahora su mundo

se llene con su hijo.

¿pero ha pensado

que va a llegar un momento

en el que usted

se verá en la necesidad

de rehacer su vida?

helena: sí.

sí, puede ser.

pero, pues, ya,

ya será, hay tiempo para todo.

ahorita lo más importante

para mí, ahorita lo unico

que me importa

es estar con mi hijo.

plutarco: mm, entiendo.

pero somo jóvenes.

bueno, usted mucho más, claro.

pero hasta yo he considerado

que en algún momento

tendré que volver

a empezar mi vida con alguien.

no sé, volver a enamorarme

tal vez.

helena: yo, yo, la verdad, no.

no puedo pensar

en otra cosa más

que en recuperar el tiempo

con mi hijo.

la única relación amorosa

que en este momento me importa

es la que yo tengo con mi hijo.

en mi vida no hay lugar

para nadie más, plutarco.

plutarco: me parece muy lógica

su decisión.

es usted una mujer admirable.

[teléfono]

eva: acá.

sí, diga.

samantha: señora eva, soy yo.

eva: ay, samantha,

estaba preocupadísima por ti.

te he estado llamando

todo el día

y buscando por todos lados.

pues, ¿dónde andas, mujer?

samantha: eso no importa.

hablo para despedirme

de usted.

eva: ¿despedirte?

¿pero por qué o qué?

samantha: porque precisamente

ayer alguien me hizo

una oferta muy tentadora

que al principio rechacé.

pero después de lo que hablamos

anoche, lo reconsideré

y decidí aceptarla.

por eso me voy.

eva: pues, sí,

¿pero a dónde, pues?

samantha: eva, me voy lejos

y sola.

a ver si así puedo curar

la amargura

y el resentimiento que tengo.

eva: ¿y es fuera del país,

chula?

samantha: no importa

el lugar del mundo al que vaya.

da igual.

solo quiero agradecerle

sus palabras.

no quiero convertirme

en una amargada

pero tengo que encontrar

la manera de quitarme

todo este rencor.

gracias de nuevo, eva.

eva: de nada, pero--

samantha.

¿samantha? ¿bueno?

pues, tal vez sea lo mejor, ¿no?

[música]

[música]

eva: samantha recibió

otra oferta de trabajo

y decidió irse, ¿verdad?

y, pues, no va a volver

por un tiempo, licenciada.

helena: tal vez sea lo mejor.

yo no tengo nada contra ella

pero me hubiera costado mucho

verla en la oficina

y no sentirme mal.

eva: ay, ¿por qué?

¿por lo que hizo ella?

helena: no, no.

yo no la juzgo.

cada quien es responsable

de sus propias decisiones.

pero es que yo no podría

imaginarme mi vida

sin lalito.

eva: sí, yo lo sé, helenita.

y cada vez la admiro más

por tener esa fortaleza, ¿sabe?

y haber tomado esa decisión

enfrentándose a todo

hasta a el enfadoso de su padre.

qué bárbara.

helena: gracias, eva.

eva: qué bárbara.

helena: y le decía que tal vez

fue mejor

que samantha renunciara

porque me recordaría diariamente

que ella fue--otra mujer

con el corazón hecho pedazos

por culpa de juan.

eva: ah, ese.

ese que no se puede nombrar.

¿no era una perita en dulce,

verdad? mas bien

era un tamarindo de chamoy

ácido, echado a perder.

[ríe]

¿pero sabe que?

tome en cuenta que, pues, mire,

pues, él nunca supo, ¿no?

que samantha estaba embarazada

también.

helena: pero eso es lo de menos.

juan se dedicó a destruirle

la vida a todas las mujeres

que conoció

o que pasaron cerca de él.

incluyendo mi vida,

por supuesto.

eva: ay.

pero no le guarde rencor,

óiga, no le hace bien

guardar rencor.

a usted ni a nadie,

se le pudren los órganos,

se va a arrugar

así como pasita, mire.

¿no me dijo que usted

estaba ya segura

de que él la había amado

con todas sus fuerzas?

helena: mejor ya vamos

a olvidanos de él.

mañana va a ser uno de los días

más--más felices de mi vida.

eva: óiga, ¿por qué?

helena: porque lalito

se va a ir a vivir conmigo.

como siempre, así,

como--¿sabes?

eva: ay, ay, muy bien.

óiga, me encanta.

la madre y la cría junta,

ay qué lindo.

ay, qué bonito.

helena: yo ya estoy

contando las horas

para que comencemos

una vida juntos otra vez

y para--

eva: yo la ayudo a contar,

yo la ayudo a contar las horas.

mire, una--

no, espérese, falta una hora

para decir dos.

[ríe]

helena: bueno, contar así--

no, ya, mejor ya no.

eva: ay, no, mi cielo.

óiga, no se olvide que mañana

para--no mañana, en la tarde

para festejar

tenemos el partido.

ese partido de futbol.

ese play debe estar felíz.

y la vamos a pasar de

[tararea]

lucía: y yo también

tengo muchísimo trabajo,

pero si me apuro

hasta podríamos ir a comer.

¿te gustaría?

renato: o sea, me encantaría

pero en verdad

tengo mucho trabajo.

lucía: [resuella]

renato: la licenciada moreno

me dejó muchísimos pendientes

y no le puedo quedar mal.

lucía: yo sé, ya sé.

renato: ¿tú me entiendes,

verdad?

lucía: pues, sí.

sí, sí, pero hoy es viernes.

hoy es viernes

y mañana no se trabaja.

entonces si nos apuramos los dos

podríamos hasta ir al cine.

ay, al cine, ¿sí?

¿qué?

renato: a ver, lucía.

lucía: sí.

renato: tú sabes

que soy nuevo en esto, ¿ajá?

lucía: sí.

renato: entonces tengo todavía

que aprender mucho.

lucía: sí.

renato: incluso me voy a llevar

material a la casa

para trabajar

todo el fin de semana.

lucía: ¿de verdad?

renato: todo, todo.

lucía: ¿pero cómo--

santiago: ¿qué haces--ah--

qué gusto verte--

lucía.

lucía: ah, ¿cómo estás?

santiago: ¿yo?

lucía: sí.

santiago: felíz

como una lombríz.

lucía: ¿felíz por qué?

¿por?

santiago: porque

este fin de semana me caso.

lucía: [ríe]

santiago: [canta] me caso.

lucía: [canta] otra vez,

otra vez, otra--

no, no--no interesa.

santiago: no, claro

que no interesa.

la otra vez, ¿te acuerdas

la otra vez lo que pasó?

tú, ahí--

lucía: sí, sí me acu--

ay, sí me acuerdo.

tenía la esperanza

de que ya se te había olvidado.

santiago: no, no.

pero no te preocupes,

no te preocupes porque esta

sí es la buena

y quiero que estén mis amigos

porque es una ocasión

muy especial.

lucía: van a estar tus amigos.

santiago: y mis amigos

pueden ir con quien sea,

con quien quieran.

con cualquier persona

que quieran ir.

lucía: ¿con quién?

con--¿como renato?

por ejemplo renato.

santiago: qué buena idea.

lucía: si él quiere, claro,

me podría acompañar.

santiago: qué brillante, sí.

lucía: sí, uy.

renato: gracias.

santiago: ah, ¿renato y lucía

van a ir juntos?

lucía: gracias.

gracias, santi.

gracias.

qué bonito baila.

vamos a ir a una boda juntos.

ay, qué emoción.

[música]adriano: cuénteme, eva m

¿cómo les fue en su reunión

exclusiva para mujeres?

¿no nos extrañaron

a nosotros los señores?

eva: nada.

fíjese que la reunión

no fue lo que esperábamos,

¿verdad?

pero no, no nos hicieron

nada de falta ustedes.

óiga ¿y ustedes no extrañaron

a las mujercitas bellas

en su parranda?

adriano: viera que sí.

sí, sí, tengo que aceptar

que los hombres no podemos

vivir sin las mujeres.

¿qué le vamos a hacer?

eva: ¿sabe que, es que

aunque los hombres sean de ma--

te estoy hablando.

adriano: perdón.

eva: aunque los hombres

sean de marte, ¿verdad?

y las mujercitas bellas

de venus, nos necesitamos.

y, pues, nos complementamos,

porque así es.

adriano: a pesar

de que las damas son latosas,

caprichosas, conflictivas,

son necesarias

para muchos quehaceres.

[ríe]

eva: óiga, qué feo comentario.

qué feo comentario.

suficiente tenemos que pasar

las mujercitas bellas

en el día a día

para tener todavía--

y encima, ¿verdad?

que soportar chistes misóginos

y de mal gusto.

adriano: perdón, perdón.

perdón, eva maría,

no se enoje, por favor.

no le vuelvo a contar

de esos chistes, por favor.

eva: no, no, cuente chistes.

nada más refine su humor,

¿verdad? porque está

muy manchado ahorita, pero muy.

qué mal, qué mal.

adriano: eva, ¿le puedo

hacer una pregunta?

eva: está bien, pregunte.

adriano: ¿esta noche

qué va a hacer?

eva: ¿por qué?

adriano: digo.

eva: ah, pues, me voy a dormir

como todas las noches.

¿por qué?

y ponerme mi mameluco.

¿por qué?

así, de franela, horrible.

mata pasiones.

¿por qué?

ah, mi mascarilla

de agüacate también.

¿por qué?

y a dormir a pata suelta.

¿pero por qué pregunta?

¿por qué?

adriano: antes de hacer

todo eso que usted hace,

eva maría, ¿no se le anotja,

no sé, ir a cenar, no sé,

conmigo, por ejemplo?

eva: ay, ¿sabe qué, jefesito?

soy malísima

para las desveladas,

la verdad.

adriano: eva, me siento solo.

por eso me encantaría

invitarla a usted

y también a su primita

a cenar conmigo.

onésimo: [ríe]

plutarco: no te rías, onésimo,

no le encuentro el chiste.

onésimo: ¿pues, cómo de que no?

tu peor rival

no tiene más de ocho años, ya.

a que desde la primaria

no había ni un contrincante

más chavito.

plutarco: deja de chichanear

que me choca el ruido que haces.

y sí, el reacuajo

es lo único que se interpone

entre helena y yo.

onésimo: [ríe]

imagínate, si estando sin él

modo que la vieja no te pela,

ahora que lo tenga en casa,

pues, peor.

no te va a fumar ni tantito.

[ríe]

plutarco: exacto,

ese es el punto.

qué buena idea se me ocurrió.

onésimo: espérate, espérate,

¿piesas aguarte al mocoso

y regalarlo a un orfanatorio?

plutarco: no, aunque ganas

no me faltan.

pero si el renacuajo

queda como víctima

helena no haría otra cosa

que llorar por él.

dificilmente voltearía a verme.

a menos que...

onésimo: ¿qué?

¿qué, qué? cuenta.

¿qué pasó?

plutarco: soy un genio.

voy a darle dónde más le duele

al escuincle,

soluciono el asunto

y quedo como un héroe

con su mamá.

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