null: nullpx
Cargando Video...

Por Ella Soy Eva Capítulo 46

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

Comparte

helena: usted debe de estar

confundido, plutarco.

el hecho de que yo lo entienda

y de que juntos hayamos pasado

momentos difíciles y así, pues,

seguramente,

lo hicieron confundirse.

plutarco: tiene toda la razón.

debe estar pasándome

lo que usted dice.

estoy muy apenado

y le suplico que me perdone.

helena: no tiene

por qué disculparse.

juan carlos: hablen más fuerte,

no sean malitos, más fuerte.

plutarco: lo último que deseo

es que haya un malentendido

entre nosotros, por favor.

prométame que va a olvidar

lo que le dije.

helena: sí, sí, no, no tiene

por qué preocuparse.

[ruidos]

juan carlos: [voz impostada] ay,

perdón.

plutarco: yo me retiro.

y otra vez, perdón.

helena: no, no--no se preocupe.

juan carlos: ¿cómo le va?

pero ¿por qué...?

qué agradable señor él, ¿verdad?

disculpe, helenita,

¿interrumpí algo importante?

helena: no, no, no, nada más

estábamos platicando, así...

helena: ¿platicando así,

del verbo platicar?

¿porque sabe qué?

es medio mano larga

aquí don pluti, ¿no?

es medio misteriosillo él,

como que--como que busca--

helena: eva,

¿no habíamos quedado

que no se iba a meter ya?

a ver, mejor siéntese,

y vamos a revisar los cambios

que hay que hacer

en el presupuesto

de playa majahua.

ándele, ya.

juan carlos: sí, sí--

helena: y...

juan carlos: ¿sabe cómo me veo

más bonita?

helena: ay...

plutarco: no, no, no, no,

ahorita no tengo

ni tiempo ni paciencia,

me sobran broncas.

como lo de anoche,

no--no entiendo,

¿qué fue lo que me pasó?

rebeca: es que no vengo

a hablar de eso.

lo que quiero decirte

es que lo he estado pensando

muy bien

y me he dado cuenta

de mi pésima actitud.

plutarco: bueno, rebeca,

la verdad--

rebeca: por favor,

déjame hablar.

todo indica

que--que ya no quieres verme

ni estar conmigo,

que te pesa mi presencia.

y por todo eso,

yo pienso que lo mejor

es terminar.

plutarco: pero, caperucita,

ahora me sacaste de onda,

me agarraste en curva.

rebeca: olvídate

de "caperucita",

de "blanca nieves",

de "la bella y la bestia"

y de todo eso,

esos juegos ya se acabaron.

juan carlos: "check,

check, check".

helena: bueno, entonces,

ya no le queda duda

de los cambios que hay que hacer

en el presupuesto

para los próximos viajes

a palaya majahua, ¿verdad?

juan carlos: ninguna duda,

licenciada.

helena: bien.

juan carlos: ¿sabe de qué

sí me queda duda?

helena: ¿de qué?

juan carlos: ¿por qué plutarco

la anda rondando

con tanta insistencia?

eso no me gusta nada.

helena: eva, no sé

de qué me habla.

lo que sí quiero

es que me aclare una cosa.

a ver, en cuanto usted

reciba su herencia,

se va a convertir

en accionista de esta empresa,

¿cierto?

juan carlos: ay, pero fíjese

que yo no quiero,

pero parece que voy para allá,

que vuelo, ¿verdad?

helena: bueno.

y cuando sea accionista,

va a tener que asumir su puesto

y va a dejar de ser

mi asistente, ¿verdad?

juan carlos: no, señora.

digo, no, señora,

claro que no.

yo no voy a dejar de trabajar

con usted, fíjese,

pésele a quien le pésele

y gústele a quien le gústele.

es más, yo creo--

ay...

santo niño de acoxpa,

dos veces,

santo niño acoxpa.

helena: ¿qué pasó?

juan carlos: se me acaba

de ocurrir la mejor idea

que he tenido en mi vida

y mire que he tenido varias.

le voy a regalar

mis acciones, ¿a quién cree?

helena: ¿a quién?

juan carlos: dígame

si se atreve.

helena: ¿a quién?

juan carlos: pues, a usted,

helenita.

helena: no, hombre,

no, por--claro que no.

juan carlos: y ¿por qué no?

si son mías.

puedo hacer lo que quiera

con ellas, ¿o no?

helena: [ríe]

juan carlos: usted es una mujer

que trabaja mucho, helenita,

¿o no?

ese regalo de la señora toñita

se lo merece usted

más que nadie, ¿o no?

helena: pero ¿cómo cree?

juan carlos: así va a pasar

usted a ser accionista, ¿o no?

y yo voy a poder

seguir trabajando con usted.

dígame que no, a ver.

helena: [ríe]

eva, yo sé que usted

tiene un corazón más grande

que--que su cuerpo,

que mire que ya es decir, ¿no?

juan carlos: qué llevada

es usted, desgraciada.

[ríe]

helena: eh, no,

ya hablando en serio.

de verdad no puedo aceptar

de ninguna manera

que usted haga eso.

juan carlos: ay,

pero ¿por qué no?

si yo lo hago

desde el fondo de mi corazón.

helena: [ríe]

yo lo sé

y se lo agradezco en el alma.

pero, mire, todo lo que yo tengo

en mi vida

me lo he ganado trabajando

y no me lo tome a mal,

pero así quiero seguir

haciendo las cosas.

juan carlos: es usted

un mujerón.

no sabe cómo la admiro, helena.

helena: bueno, ya.

ya, vamos a aprovechar

que mi papá se fue solo

a hacer su chequeo médico

y mi mamá está sola,

entonces, hay que ir

a hablar con ella.

seguramente, con usted

se va a desahogar, eva, vamos.

juan carlos: lo dudo mucho, ¿eh?

pero de que intentamos,

intentamos, ¿verdad?

oiga, pero ¿por qué tanta prisa?

¿qué--qué pasó?

¿qué hubo?

rebeca: yo te voy a regresar

tu libertad.

plutarco: ¿de plano?

rebeca: es lo mejor, plutarco.

pero créeme que jamás olvidaré

esas hermosas sesiones

en el yacusi,

los encerrones que nos dimos

en hoteles de cinco estrellas.

plutarco: rebeca, yo...

rebeca: las juntas

del corporativo,

nuestros juegos,

"el lobo feroz",

"los siete enanos",

"buscando a nemo".

[solloza]

plutarco: rebeca, no llores.

rebeca: ya se me pasará.

dejemos que el tiempo lo cure.

ojalá seas muy feliz,

te lo deseo con toda mi alma.

mereces encontrar

la felicidad.

adiós, plutarco.

plutarco: eh, rebe, rebe, ven.

esto no puede terminar así.

tú--tú sabes

lo que siento por ti.

[gime]

rebeca: [gime]

ven para acá,

lobito feroz...

[murmura]

[música]

[músic

silvia: hija, me da miedo

que tu papá vaya a llegar

y le haga una grosería

a doña eva.

juan carlos: no se preocupe,

doña chivis,

de hecho, nosotras

nos vamos mucho antes

de que él llegue.

helena: mamita,

nosotras estamos aquí

porque--porque tú

necesitas hablar

de lo que pasó

cuando perdiste al bebé

y porque creo

que eva es la persona

que más puede entenderte,

lo que te hizo mi papá.

silvia: yo no tengo nada

que hablar de eduardo,

él es mi marido, es tu padre.

y, con todo respeto, doña eva,

pero yo creo

que una mujer decente

no habla de su vida privada

enfrente de extraños.

helena: pero eva

no es una extraña,

eva es mi amiga.

y yo sé que esto es muy difícil,

pero no tiene nada de malo

decir cuando uno sufre maltrato,

que uno necesita ayuda.

juan carlos: de hecho,

doña chivis,

nuestra intención

no es molestarla,

todo lo contrario.

helena: mamá, tú necesitas

sacar eso,

te va a hacer daño

quedártelo guardado.

silvia: pues, qué pena

que hayas hecho venir a doña eva

en balde.

perdóneme que no la atienda,

pero yo no tengo nada

que decirle.

se queda en su casa,

con permiso.

helena: no, mamá,

pero estamos aquí

para apoyarte,

no para--

silvia: no puedo creer

que tengas tan poco respeto

a mi intimidad, helena,

de ti no lo puedo creer.

juan carlos: [chista]

no se preocupe, helenita,

lo que pasó

fue que se ofuscó,

pero ahorita se le baja,

tranquila,

no esté triste.

silvia: [solloza]

helena: [llama a la puerta]

ma, mamita.

tú de verdad

necesitas ayuda,

te lo suplico.

silvia: lo único

que nos queda

a las mujeres como yo

es la dignidad, helena.

y si mi vida anda

en boca de todos,

entonces, a mí ya no me queda

nada que cuidar.

me oíste, ¿verdad?

helena: ma...

[resuella]

me parte el alma oírla llorar.

juan carlos: ay,

pero no esté triste, oiga.

además, vea la hora que es,

ya tiene que irse por lalito.

si quiere, yo me quedo aquí

y espero a que salga su mamá,

no se preocupe.

helena: y ¿si se queda

ahí encerrada?

juan carlos: no, ¿cómo cree?

si se queda,

yo tumbo la puerta

de un patín,

no se preocupe.

y me encargo también

de no encontrarme con su papá,

ya ve que le caigo rebien.

helena: gracias, eva.

juan carlos: [lama a la puerta]

doña chivis.

ya se fue helena.

fue por lalito.

ya estamos solas.

silvia: no le voy a abrir.

váyase, por favor.

juan carlos: bueno,

nada más le digo

que yo soy como usted.

soy solamente una mujer

que ha sufrido mucho.

rebeca: apliqué tus consejos,

que en realidad son

mis propios consejos,

y me salió todo a la perfección.

y ¿sabes por qué?

porque soy una gran actriz.

angélica: ¿ajá?

¿en serio, "amiguis"?

qué bueno.

rebeca: ay, acabamos

viendo fuegos artificiales

en la oficina de plutarco,

como en los viejos

y buenos tiempos.

te digo, soy una genia.

angélica: pues, yo

no te voy a felicitar

hasta que no estés casada.

el día que yo esté en esa boda,

ese día

sí vamos a celebrar.

rebeca: ay, pues, para como voy,

este año me convierto

en la señora de ramos arrieta.

no como otras,

que se me hace

que se van a quedar

a vestir santos,

como tú comprenderás.

angélica: pues, prefiero

vestir santos

a desvestir lobos feroces

que ni siquiera cumplen, ¿eh?

rebeca: un día no pasa nada.

una golondrina

no hace verano, "chulis".

hoy sí me cumplió

y me cumplió.

ay, me cumplió

como superman.

angélica: [ríe]

ay, sí--

>> aquí se viene a trabajar,

angélica,

no a hablar por teléfono.

angélica: ay, permítame tantito,

¿sí?

>> órale, como vas,

o te corro.

angélica: espérame tantito,

amiguis.

a mí nadie me corre,

yo renuncio.

perdón, amiguis,

¿qué me estabas diciendo?

[ríe] sí.

[música]

[música]

juan carlos: viera qué bueno

me quedó el tecito, doña chivis.

mire, tome el suyo.

este me enseñó a hacerlo

mi tía maría,

allá de guasave.

¿sabe qué decía ella?

decía que el té de tila

con canela

calma los nervios

y alivia las penas, fíjese.

y ¿sabe qué?

tenía toda la boca

llena de razón,

ah, qué mi tía, ¿o no?

pruébelo, mire, ¿qué tal está?

silvia: está bueno.

juan carlos: ¿verdad?

silvia: ajá.

gracias, doña eva.

juan carlos: de nada, hombre.

fíjese que mi tía

era bien buena gente.

tenía una hija como de mi edad

y las dos jugábamos juntas.

una chiquita...

ella, ¿no?

y una más grandota, pues, yo.

[ríe]

teníamos como seis años,

fíjese,

cuando entramos corriendo

a un cuarto,

¿qué cree que vimos,

doña chivis?

silvia: ¿qué?

juan carlos: vimos algo

que ninguna pudo olvidar

nunca, nunca.

ahí, frente a nosotras dos,

ahí mismo,

el tío pancho

le dio a mi tía maría un golpe,

que le estrelló la cabeza

en las persianas.

eran como de láminas,

¿se acuerda que antes se usaban

las persianas de lámina?

silvia: sí.

juan carlos: que hacían...

[imita sonido metálico]

sonaban así

porque eran de metal, ¿sabe?

y, pues, él

le estaba dando una paliza

a mi tía, ¿puede creer?

mi prima y yo

estábamos chicolinas, pues,

no entendíamos nada, de verdad.

creíamos que estaban jugando,

¿usted cree?

la inocencia de las niñas, ¿no?

pero con cada golpe,

doña chivis,

las persianas hacían un ruido.

[imita sonido metálico]

le juro que todavía

se me "enchina" el cuero

cuando me acuerdo, viera.

mi tía volteó a vernos

y ¿sabe qué le dijo a pancho?

"las niñas están viendo,

pancho",

así le dijo:

"las niñas están viendo,

pancho".

y el tío nos vio

con mucho coraje,

nos cerró la puerta

en nuestras narices

y, por los gritos,

supimos que le siguió pegando,

fíjese.

[imita sonido metálico]

así contra las persianas

esas de metal,

que sonaban, mire, bien gacho.

silvia: uno nunca se imagina

que--que su marido

sea capaz de algo así, eva.

nunca.

juan carlos: ¿sabe qué es

lo más triste del caso,

doña chivis?

que mi tía maría

nunca lo dejó.

siguió ahí,

al pendiente de él

hasta el último día de su vida.

¿puede usted creer?

de veras que yo no puedo enten--

¿cómo le hace uno

para entender esas cosas?

porque yo, de verdad, mire--

silvia: yo sí la entiendo.

juan carlos: ¿cómo así?

kevin: ¿qué onda?

bien, ¿y tú?

fernando: ahí está, ahí está.

luego me dices

que veo monos con tranchetes.

¿para qué te digo las cosas?

marcela: hay que resolver esto,

mi amor.

fernando: ahorita, ahorita,

ahorita.

marcela: ahorita

que salga la señora...

fernando: [carraspea]

ajá.

marcela: órale, órale, órale.

fernando: ¿qué tal, qué tal?

ambos: con permiso.

marcela: mi amor,

no vayas a hacer

ninguna locura...

fernando: ya me calmé,

ya me calmé.

marcela: cuentas hasta diez.

fernando: piensas que soy

un ogro, ¿verdad?

marcela: no, no, no, pero...

fernando: [llama a la puerta]

¡ahora sí vas a saber quién es

fernando contreras,

el papá de kevin!

>> pero ¿qué le pasa?

¿está loco, qué le--qué te pasa?

kevin: papá, mamá,

¿qué están haciendo aquí?

fernando: ¿qué estás haciendo

tú aquí, eh?

ya confiesa.

¿quién es este tipo?

¿es el que te surte las drogas

o el que te está cambiando

de bando?

kevin: él es mi maestro

y esta es mi escuela de música.

ambos: ¿qué?

silvia: a una la criaron

para quedarse,

para aguantar

y también para hacer de cuenta

que nadie te maltrata,

aunque te maltraten.

pero cuando pasa,

uno entierra ese dolor

en lo más profundo del corazón

y, por eso,

después de tanto tiempo,

da mucho miedo volverse a topar

con esos recuerdos.

juan carlos: pero--pero usted

lo dijo, doña chivis,

eso que pasó está enterrado.

olvidado no,

pero sí enterrado

y lo que necesita,

si me permite darle

mi humilde opinión, ¿verdad?

es--es sacarlo al sol

para que se oree

y no le siga pesando tan feo

en sus hombritos.

nadie, nadie tiene derecho

a maltratarnos, chivis,

nadie

puede golpearnos ni el cuerpo

ni el alma

ni la moral

ni el ánimo ni nada.

como mujeres,

merecemos todo el respeto.

y eso nunca hay que olvidarlo,

doña chivis, nunca, nunca.

y ya no me llore

que me va a contagiar, ¿eh?

silvia: sí.

ay...

gracias.

[música]

[música]

marcela: no sé tú, flaco,

pero a mí se me está cayendo

la cara de vergüenza.

fernando: pero es que también,

flaquita,

eso te pasa

por andar desconfiando,

¿de quién?

de tu hijo, flaca.

no, no, la neta,

estuvo muy feo eso, no.

a ver, muchachos,

tóquense algo, ¿no?

tóquense esa de...

la del...

esa, la del--

no, sí, esa, esa, la del...

este que cantaba el...

que--que tocaba.

[imita instrumentos musicales]

eh, ¿cóm--cómo se llamaba?

esa la del...

échensela, ¿eh?

helena: hola.

silvia: hola.

lalito: hola, abuela.

silvia: hola, dieguito.

juan carlos: válgame dios.

pero a ti te quería ver, plebe.

¿sabes para qué?

para que me des

un abrazo de esos de oso

que das tú.

dámelo fuerte, fuerte.

ay, no tanto que se--

gracias.

bueno, ya me voy a ir.

no quiero

ocasionarle un problema

ni a usted ni a helenita,

¿verdad?

pero si un día

usted necesita hablar

con una amiga, me--

silvia: sí, ya sé

que cuento con usted,

doña eva.

juan carlos: eso, muy bien.

y ¿usted qué hace ahí parado

viendo de metiche?

vaya a checar su tarea

o su internet

o--o lo que hacen los plebes

de su edad,

¿yo qué voy a saber yo?

helena: a quitarnos

el uniforme, ¿no?

lalito: adiós, eva.

helena: adiós.

juan carlos: hasta luego.

silvia: gracias, eva.

juan carlos: "nai",

pues, de nada.

¿de qué agradece usted?

¿de qué agradecer?

[ríe]

bueno.

silvia: [suspira]

[solloza]

marcela: hijo, no es

porque seamos malpensados,

pero, pues, estábamos

preocupados por ti, mi amor.

y si te cuidamos

es porque te queremos,

lo entiendes, ¿no?

kevin: lo único que hicieron

fue ponerme en vergüenza,

eso fue lo que hicieron.

marcela: bueno, en todo caso,

tu maestro

también tuvo la culpa,

mi hijito.

¿para qué me dice mentiras?

cuando yo le hablé,

me dice que es

tu orientador vocacional,

¿para qué me miente, a ver?

kevin: porque yo le dije

que te dijera eso

si tú hablabas,

después, yo te iba a decir todo.

marcela: ay, pero, a ver,

hijito lindo,

¿por qué no nos querías decir?

¿por qué no nos tienes confia--?

fernando: "ay, hijito lindo",

no, qué bonito le hablas.

ahí vas otra vez, ¿a qué?

a solaparlo.

no, a ver...

[aplaude]

¡habla!

no, no, y nada de poner caritas

y voltear.

yo sé que tu mamá

te da mucho hilo, papalote,

pero conmigo, mira, te alineas.

¡desembucha!

kevin: bueno, yo no les digo

porque tú siempre dices

que el rollo de la "artisteada"

no es para hombres

y que se me va a doblar

la manita

y no sé qué tantas cosas.

fernando: ay, no, no es cierto,

¿yo cuándo dije eso?

no seas chismoso,

mi hijito, ¿eh?

no seas chismoso,

no es--eso no es verdad.

kevin: estoy chavo,

pero no soy menso.

marcela: ¿cómo quieres

el "te lo dije", flaco?

¿así o más remarcadito?

te lo dije.

fernando: vámonos ya, flaca,

se nos hace tarde para...

te espero en el carro.

chismoso.

helena: oye,

qué buenas calificaciones

te puso la maestra

en los ejercicios de la semana.

lalito: [ríe]

helena: ay, felicidades.

lalito: es que le hecho

muchas ganas.

helena: ajá.

lalito: ¿de premio me llevas

a un partido de "los pumas"?

helena: ándale,

ya salió el peine de por qué

tan bonitas calificaciones.

bueno, eso ya veremos,

pero, mientras,

te tengo una sorpresa.

lalito: ¿cuál, cuál sorpresa?

helena: todavía me faltan

cosas de tu cuarto

y--y arreglar

lo del transporte escolar,

pero este fin de semana

te vienes a vivir conmigo.

lalito: no, es que mi abuelito

está enfermo.

¿ellos se van a ir con nosotros?

es que ya no los quiero

dejar aquí solitos.

helena: tu abuelo

ya está mucho mejor, mi amor,

pero, de todas maneras,

nos vamos a esperar

a que pase el fin de semana

para que él ya esté

completamente bien

antes de que nos vayamos, ¿va?

eduardo: ya te dije

que no estoy bien, helena.

tú no puedes hacerme esto.

helena: papá,

ya te dije que eso

no voy a discutirlo

y, menos, enfrente de lalito,

así que no me toques ese tema.

eduardo: lalito, ven, hijo,

necesito que me ayudes

en la sastrería, ven.

lalito: ahorita vengo, mamá.

helena: sí, mi amor.

helena: [resopla]

silvia: mi hija.

helena: ¿eh?

silvia: veo muy raro a tu papá

y estoy muy preocupada por él.

helena: pues yo no.

y, por más que quisiera,

ya no puedo tener ningún tipo

de consideración con él.

silvia: helena.

helena: ¿mm?

silvia: quiero contarte

lo que me pasó con tu papá

hace muchos años.

eduardo: los del mismo tamaño

y el mismo color

van juntos.

quiero todo bien ordenado, ¿eh?

lalito: sí, señor.

eduardo: lalo, cuéntame,

¿cómo te has sentido

en estos días

viviendo con tu abuela y conmigo

sin que tu mamá

esté con nosotros?

lalito: pues, con ustedes

me siento bien,

pero extraño mucho a mi mamá.

eduardo: ¿que la extrañas?

aquí tienes tus juguetes,

tu cuarto,

la comida que te gusta,

yo, a veces, juego contigo.

¿qué hay donde vive ella

que no tengas en esta casa?

lalito: mira, abuelo,

yo te quiero mucho a ti

y a mi abuelita también,

pero mi mamá me hacía reír,

me contaba cuentos,

tenía las manos muy suavecitas

y, cuando me levantaba,

me hacía voces chistosas

y eso me gustaba mucho.

eduardo: y ¿con nosotros

eres feliz?

lalito: sí, mi abuelita

es muy linda,

aunque tú te enojas conmigo.

o con todos.

pero ya sé que así eres.

eduardo: entonces,

prefieres vivir con ella.

lalito: prefiero vivir con todos

como antes.

eduardo: ya sabes que eso

no se puede.

lalito: qué mal que no se pueda

porque yo los quiero mucho

a ustedes

y a mi mamá la quiero muchísimo.

[música]

silvia: en

tú tenías dos añitos apenas,

y yo, pues, ya siendo mamá

era una chamaca todavía.

tenía cinco meses de embarazo

y, pues, yo quería

terminar la "prepa",

porque la había dejado

cuando me casé.

todavía soñaba yo

con hacer una carrera

y traté de retomar mis estudios,

pero, pues, tu papá no quiso.

él no podía entender

por qué yo quería

hacer algo más que, pues,

solamente estar a su lado.

discutíamos seguido

por eso mismo.

hasta que un día...

helena: ¡mamá!

silvia: porque tú

no me dejas hacer nada

y no es justo.

eduardo: tu obligación

es estar en la casa

conmigo y con la niña,

como debe ser.

silvia: pero no puedes

tenerme encerrada,

yo quiero ser alguien más,

yo quiero estudiar.

por lo menos,

déjame pedir informes

en la escuela.

eduardo: ¡tú no vas

a ningún lado!

no me vas a poner en vergüenza

delante de los vecinos...

silvia: [grita]

eduardo: ¡cállate, cállate!

silvia: ¡no, por favor!

después de eso, pues,

yo perdí al bebé.

cuando llegamos al hospital

y me dijeron que mi hijo

ya no iba a nacer,

nos enteramos

que era un varón

y a tu papá, pues,

se le vino el mundo encima.

ahí fue donde--donde yo inventé

que me caí de la escalera

para que, pues, tu papá

no tuviera problemas

con la policía.

helena: pero ¿por qué

no te fuiste, mamá?

después de lo que te hizo,

¿por qué seguiste

viviendo con él?

silvia: por ti, hija.

porque una niña sin papá,

pues, está más expuesta

a los peligros del mundo

y porque, a pesar de todos

sus defectos,

él siempre nos protegía.

además, yo pensé que, pues,

que mi amor iba a cambiar todo.

helena: eso nunca pasa, mamá.

el que es violento

nunca cambia.

silvia: después de ese día

tu papá ya nunca

me volvió a pegar,

te lo juro, nunca.

helena: ay...

mamá, puede ser

que no te golpeara el cuerpo,

pero a las dos nos ha maltratado

psicológicamente durante años,

mamá, durante años.

siempre nos subestimó

y nos--nos humilló

por ser mujeres.

y ahora que sé

que el bebé que perdieron

era un niño,

un hombre,

ahora entiendo

por qué está obsesionado

con mi hijo.

silvia: tu papá adora a lalito.

cuando nació mi nieto

creo que para tu papá

de alguna manera

fue como--como recuperar

al hijo que no tuvimos.

helena: no puedes seguir con él,

mamá, yo no te puedo

dejar aquí.

vente a vivir

con lalito y conmigo,

vente con nosotros,

mamá, por favor.

silvia: no, no, no,

a mí no me vuelvas

a pedir eso, hija,

porque tu--tu papá

es un hombre duro,

está equivocado,

pero no es malo.

y, además, pues, somos su vida,

él nos quiere mucho.

helena: mamá, pero por dios,

deja de defenderlo.

él no nos quiere

ni a ti ni a mí.

él no puede ir por la vida

lastimando y humillando

a la gente que quiere.

lo odio, mamá,

no sabes cuánto lo odio.

silvia: no, no, no digas eso,

es tu padre

y no debes odiarlo.

silvia: yo sé que--yo sé

que a su manera,

pero--pero le importamos.

lo que pasa es que, bueno,

es un hombre que no sabe querer.

¿qué le va a hacer, hija?

[televisión]

silvia: eduardo.

hoy estuve recordando cosas

que vivimos hace muchos años.

es un pasado

del que a mí me gustaría, pues,

poder hablar contigo.

eduardo: mujer, el pasado

a nadie le importa.

lo que cuenta

es el presente y el futuro.

y a mí el único futuro

que me interesa

es el de mi nieto.

hazte para allá,

me estás tapando.

silvia: sí.

eduardo: silvia,

nunca te pido nada,

pero esta vez quiero

que me ayudes a que lalo

se quede en esta casa.

¿tú has pensado

qué va a ser de nosotros

sin el niño?

silvia: no hay nada

que pueda hacer

para ayudarte en eso,

porque, pues,

el lugar de lalito

no es ni contigo ni conmigo,

su lugar está con su mamá.

eduardo: eres más necia

que una burra, caramba.

silvia: eduardo, vamos a hablar,

¿sí?

eduardo: [sube el volumen]

[televisión]

[música]

[música]

lucía: [murmura]

renato: lucía.

[ríe]

ven acá, te tengo

que dar la noticia,

me lo acaban de decir.

oficialmente...

lucía: ¿ajá?

renato: ...soy parte

del grupo imperio.

lucía: ay, felicidades.

muchas--ay, perdón.

qué emoción, qué emoción,

qué felicidad, felicidades.

renato: gracias, gracias.

incluso me dijeron

que pasara a firmar,

así es que, prácticamente,

estoy dentro.

lucía: ay, no puede ser.

mira, te voy a decir una cosa

aquí entre nos,

aquí entre nos,

este, pues sí,

tuve que hablar con alguien

para que te echaran

un empujoncito,

aquí con tu contrato.

renato: ah, caray.

¿cómo?

o sea, ¿tú tienes influencias?

es decir, ¿conoces gente

de--de arriba?

lucía: sí.

renato: o ¿cómo me ayudaste,

qué hiciste?

lucía: pues, tuve que hablar

con alguien de arriba,

pero no de arriba

donde tú crees.

de donde tú crees,

todavía más arriba.

renato: ¿quién?

lucía: san chárbel.

ay, es un santo milagrosísimo.

tú no sabes cómo hace las cosas,

de verdad, yo tampoco sé.

sí, o sea, él siempre escucha,

siempre resuelve.

renato: sí, sí, yo pensé

que hablabas

de conocer ejecutivos,

gente importante.

lucía: bueno,

también conozco, ¿eh?

renato: ¿verdad?

lucía: ay, claro,

soy la mejor amiga

de la licenciada helena moreno.

¿no sabes quién es?

ay, es la directora

del proyecto de playa majahua.

es--es el desarrollo

más importante ahorita,

aquí, en grupo imperio.

renato: esa amiga tuya

debe de ser

una persona muy interesante.

lucía: ay, claro que sí.

aparte, es lindísima,

es superbuena persona,

es un pan de dulce.

luego te la presento.

pero ahora yo creo

que tú y yo

deberíamos de, pues,

irnos de pachanga

para festejar lo de tu contrato.

yo invito.

¿sí?

renato: sí, estaría bien.

y ¿sabes qué?

vamos a ir adonde tú quieras,

lucía.

lucía: ay, sí, bueno, acepto.

silvia: ya te dije

que estoy bien, hija,

por mí no te apures.

helena: es que en la mañana

que llevé a lalito

a la escuela, pues,

ya no tuve tiempo de preguntarte

y quiero saber

cómo te sientes, ma.

silvia: tenías razón,

me hacía falta desahogarme,

pero ahora, pues, me siento

como--como si me hubieran

quitado

un peso enorme de encima.

helena: qué bueno.

yo quisiera poder hacer

algo más para ayudarte

y--y verte mejor, feliz.

silvia: yo estoy muy bien, hija.

sobre todo, pues,

si te veo bien a ti.

y ahora que vivas otra vez

con mi nieto, pues,

yo sé que vas a estar

mejor que nunca, mi amor.

helena: sí, sí estoy feliz

por eso.

[suspira]

pero también me da miedo

que pase algo y, al final,

yo no puedo tener

a mi hijo conmigo.

silvia: ay, mi hija,

no va a pasar nada,

con el favor de dios

todo va a estar muy bien.

helena: ojalá.

oye, no vi a mi papá

en la mañana,

¿cómo amaneció?

silvia: bien, bien,

desde temprano

ahí está en la sastrería,

pues, ya sabes.

por cierto, voy a ver

si no se le ofrece algo.

luego te llamo, ¿hijita, eh?

cuídate mucho.

marcela: oye, ya ni la amuelas,

¿cómo me preguntas

que qué le pasa?

¿ya se te olvidó

lo que pasó ayer

con nuestro hijo?

fernando: ay, pues,

aunque me haga cara chueca,

me vale.

no me gusta que kevin

estudie música,

la verdad.

marcela: pero ¿qué de malo

puede tener

que quiera ser músico, por dios?

fernando: pues, ¿qué tal

si le gusta la música en serio,

eh, se nos vuelve artista?

marcela: y ¿luego?

fernando: bueno, y ¿luego?

¿no has pensado

en la famita

que tienen esos cuates?

no, no, no, vieja,

no, no, artista no.

[niega]

marcela: ay.

juan carlos: entonces,

¿usted cree que al final

haya servido la visita

que le hicimos a su mamá ayer?

helena: ay, sí.

todavía hoy en la mañana me dijo

que le había hecho muy bien

desahogarse.

eva, yo creo

que nunca voy a saber

cómo agradecerle

todo lo que ha hecho

por mi mamá.

juan carlos: ay, mire,

créame que yo aprendí

mucho de ella, mucho.

doña chivis

me hizo recordar

que ser mujer, pues,

nunca es fácil,

pero unas tienen el camino

más difícil que otras.

helena: sí, ahora,

lo que necesito es convencerla

de que se vaya a vivir conmigo

y con lalito.

juan carlos: mire, yo entiendo

lo que siente usted

por su mamacita, ¿no?

pero no quiera decidir por ella,

helenita,

ni cambiarle la vida

de la noche a la mañana,

pues, no, no.

helena: lo que pasa

es que yo no quiero

que se quede ahí con mi papá.

¿qué tal si la lastima,

si le vuelve a hacer daño?

juan carlos: mire,

usted entienda

que para una mujer como su mamá

no es nada fácil dejar al marido

después de tanto tiempo

de vivir a su lado.

helena: ay, pero es que eso

no es un matrimonio, eva,

eso es una--es una cárcel,

es un castigo.

juan carlos: mm, es cierto,

pero usted no puede

decidir por ella.

bueno, nadie, ¿no?

es una, mire,

¿cómo le diré?

es que la--es--

codependencia.

muy grande, ¿no?

pero codependencia.

y un día

ella se va a dar cuenta

de que puede vivir

mucho mejor sin él,

pero para eso, mire,

uy...

no que tarde mucho,

sino que necesita tiempo, pues.

helena: sí.

silvia: eduardo.

eduardo, ¿quieres un café?

eduardo, eduardo.

helena: pero ¿usted cree

que de veras un día reaccione?

juan carlos: yo siento que sí.

mire, tal vez si va a terapia,

pues, podría ayudarla, ¿no?

a--a que vea las cosas

desde otra perspectiva.

pero eso también, pues,

es decisión de ella, ¿no?

usted--usted no pierda

la paciencia.

su mamá necesita que la apoyen,

no que la estén cuestionando.

helena: sí, eva,

otra vez tiene razón.

juan carlos: [niega]

ay, no me diga eso, no, no, no.

bueno, entonces,

quite esa carita triste, ¿eh?

una sonrisa.

ya sé que despacio,

pero ¿sabe qué?

todo, todo, todo

va mejorando.

este fin de semana

ya va a estar con usted lalito,

¿que no?

a ver, dígame que no,

a ver si se atreve.

helena: sí, sí, mi lalito.

cada día me sorprende más

con sus cosas.

ahora quiere que le lleve

a un partido de futbol,

¿usted cree?

juan carlos: ay, pues, vamos,

¿cómo de que no?

y ¿sabe qué?

si es de los pumas, mejor.

helena: ay, ¿a poco a usted

le gusta el futbol, eva?

juan carlos: así como me ve,

yo soy bien pambolera.

entonces, ¿qué?

consigo los boletos

y nos vamos las dos

con el "bookie",

nos la vamos a pasar bomba.

ese estadio, mire,

es hermosísimo.

helena: va.

juan carlos: ay, qué bueno.

♪ goya, goya

cachún, cachún, ra, ra

cachún, cachún, ra, ra

goya

universidad ♪

helena: [ríe]

juan carlos: ♪ ¿cómo no te voy

a querer?

¿cómo no te voy a querer? ♪

silvia: eduardo.

"no me resigno a perder

a mi nieto.

helena no me va a ganar

esta batalla.

el niño tiene que estar conmigo,

por eso me lo llevo.

no me busques.

adiós.

eduardo".

ay, virgen santísima,

no lo dejes hacer

una locura.

cerró con llave.

ay...

helena: y gracias

al esfuerzo de todos

estamos por firmar

los últimos convenios

para dar por terminada

la primera fase del proyecto

de playa majahua.

ya estamos listos para comenzar

con la segunda fase.

adriano: pues, yo creo

que debemos de proceder

con la inversión.

claro, si es que plutarco

y doña eva están de acuerdo.

juan carlos: obvio.

plutarco: te recuerdo, cuñado,

que aún no es efectiva

la herencia de mi esposa.

falta que la señora

presente sus documentos.

adriano: ¿cómo va

con ese asunto?

¿cómo va con los trámites?

juan carlos: mm...

adriano: ah, apúrese

para terminar con el proceso

y nombrarle socia de le empresa.

juan carlos: sí,

licenciado reyes,

ando en eso, sí.

créame que no pasa

de esta semana,

no pasa.

adriano: a ver,

¿qué les parece esta idea?

creo que podemos

organizar un evento

con las empresas

con las que hicimos

los convenios

para que vean que todo

va viento en popa, ¿no creen?

helena: me parece

una excelente idea, don adriano.

yo creo que lo van a tomar

como un muy buen gesto

de parte del grupo imperio.

plutarco: sí, sí, claro,

voy a conversar

con la licenciada oropesa

para que se encargue

de ese asunto.

adriano: no se diga más,

señores.

después de tantas tragedias

se va despejando un poco

el panorama.

sigamos trabajando así,

por favor.

juan carlos: sí.

don adriano.

adriano: a mi oficina.

juan carlos: sí.

plutarco: con permiso.

silvia: [gime]

¡ay, me encerró, me encerró,

me encerró, ay!

Cargando Playlist...