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Por Ella Soy Eva Capítulo 44

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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[música]

marcela: este es el de la luz,

el gas...

fernando: ajá.

marcela: y el teléfono.

pero todos los puedes pagar

en el banco.

fernando: sí, claro.

como yo tengo todo el tiempo

del mundo, como que me estoy

rascando la panza.

no, aquí me ves.

no tengo--estoy muy ocupado,

flaca. sí te ensañas.

marcela: bueno, mi amor,

puedes comer más rápido

para que te alcance el tiempo.

es lo que hacía yo.

o ya de plano en una escapadita

vas y vienes de volada.

no está lejos.

fernando: claro.

¿y este recibo?

marcela: del teléfono.

fernando: ¿celular?

marcela: del teléfono celular

de kevin,

ya ves que le regalamos uno.

se me olvidó decirte

que es de plan.

hay que pagarlo antes

de que se lo corten.

fernando: regalamos me suena

a manada, flaquita. ¿eh?

tú se lo regalaste,

tú se lo pagas.

conmigo no cuentes.

marcela: pero...

fernando: y estos,

a ver si me da tiempo, ¿eh?

ya ves cómo tengo la cabeza.

[indistinto]

[cierra la puerta]

marcela: [exhala]

rebeca: ¿qué haces aquí,

cachito?

¿no que tenías libre

toda la semana?

plutarco: es que hoy van a leer

el testamento de la gorda.

rebeca: ¡ay, qué emoción!

me siento como la cenicienta

cuando la calabaza la convierten

en carroza.

plutarco: disimula, cenicienta,

que no nos pueden ver

tan contentos.

todos: [hablan a la vez]

cindy: sí, no, pobrecitos.

todos: [hablan a la vez]

jaqueline: y la amaba muchísimo.

vero: sí.

jaqueline: se le notaba.

todos: [hablan a la vez]

helena: tampoco podemos estar

así en este silencio.

eva, llevamos toda la mañana

sin dirigirnos la palabra.

eva: ¿y qué quiere?

yo ya entendí que calladita

me veo mucho más chula.

ya me regañó.

¿y sabe qué? tiene razón.

eso me pasa por andar metiendo

mi narizota donde nadie

me llama. yo lo sé.

helena: discúlpeme

por la discusión de esta mañana.

eva, usted y yo somos amigas,

pero es que a veces se pasa.

eva: sí, a veces soy como la tía

metiche, ¿verdad?

¡y me choco por eso, me choco!

sabe que veo al espejo todas

las mañanas y me digo

a mí misma, cuando me estoy

viendo, yo misma que me veo,

me digo: "¡me chocas!"

sí, ya sé.

ha de ser la falta de muchas

cosas.

[ríe]

o la menopausia. ¿yo qué sé?

pero eso probablemente me incita

a ser tan maternal con usted,

licenciada.

helena: y yo en el fondo

se lo agradezco mucho,

pero hasta cierto punto.

eva: sí. y entiendo que me tengo

ya que salir de su casa.

también lo entiendo.

así que voy a hablar

a la pensión para ver

si ya la repararon y todo

está bien con las tuberías.

helena: no, bueno, pero no tiene

que irse mañana.

que sea pronto, ¿no?

pero no mañana.

eva: ya entendí.

helena: es que yo creo

que ya es tiempo que cada una

viva en su espacio, ¿no?

eva: sí, pues, sí.

además, su "buqui" ya va

a vivir con usted, ¿verdad?

así que ya no va a estar

tan solita.

y yo me tengo que ir.

helena: ojalá sea pronto.

eva: ¿qué, que ya me vaya yo?

helena: no, que buqui, mi niño,

que ya venga conmigo.

es lo que más quiero.

eva: ah, claro.

plutarco: [toca la puerta]

con permiso.

helena: plutarco.

eva: válgame, don pluti.

se nota a leguas la enorme pena

que trae cargando aquí,

en sus hombros.

¿y sabe qué?

yo estoy con usted, yo.

de corazón.

plutarco: gracias, eva.

helena, un millón de gracias

por lo de anoche.

como una forma de retribución

quería invitarla a comer.

helena: ay, me encantaría.

es que tengo otras cosas

que hacer con lucía,

pero ¿lo podemos dejar

para otro día?

eva: ¡mucho mejor! disculpe.

cindy: ¡permiso!

el licenciado reyes pregunta

por usted, doña eva.

y por usted también, licenciado.

eva: ah, caray, pequeñita.

¿y no sabes por qué mi jefecito

querido me quiere ver?

cindy: sí--sí--sí.

es que acaba de llegar

el notario, ya está aquí,

y van a leer el testamento

de la señora reyes.

plutarco: ¿usted en la lectura

del testamento?

eva: seguramente hay una

confusión, don pluti.

no entiendo por qué.

con su permiso.

voy rapidísimo al tocador

y regreso. ¿sí?

cindy: permiso.

helena: plutarco,

mucha entereza.

plutarco: claro.

juan: ¡no hay nadie!

¿por qué crees que me llamaron a

mí a la lectura del testamento?

¡por obvias razones!

porque toñita dejó una carta

y me está delatando.

y está diciendo que yo no soy

eva, que soy juan carlos

realmente.

mimí: ya--ya--ya--ya.

cálmate, cálmate, mi reina.

digo, mi rey.

juan: no, está bien.

estoy de mujer. no importa.

mimí: o sea, sí, pero me pones

los nervios de punta

y así nomás no se puede pensar.

juan: mira, mimí, yo creo

que mejor me voy, mejor me pelo.

y si me viste, no te acuerdes,

¿ok?

mimí: ¡shhh, shhh, shhh!

¡aplácate, mijo!

¡no aprietes el botón de pánico!

ve y averigua de qué se trata.

inhala, exhala.

inhala, exhala.

juan: además, ¿sabes quién es el

notario que va a dar la lectura

del testamento? mi papá.

mimí: ¡ay!

juan: mira, ahorita que tengo

chance, mejor me pelo.

y nadie se entera de nada.

mimí: ¡no--no--no! ¡mijo, ya!

no te peles, que vas a echar

todo a perder.

te me fajas como los hombres,

¡y aprieta!

juan: ¡aprieto, aprieto!

mimí: ¡sí!

te me vas como toda una lady.

enfréntate con eso.

inhala, exhala.

inhala, exhala.

así, tranquilo.

juan: [exhala]

marcela: ay, a ver si no se me

pasó del límite este niño.

¡ah, caray!

¿y este número por qué aparece

tantas veces?

no, yo no lo conozco.

a ver.

hombre: ¿bueno?

¿quién habla?

¿bueno?

marcela: ay, diosito.

¿de quién es esa voz?

helena: ay, lucía,

ya se tardaron mucho.

a lo mejor ni me dejan ver nada.

lucía: pues, sí, pero es que

también tú te pones de necia,

de veras.

helena: ¿por qué?

lucía: oye, mira que pedir

el historial médico de tu mamá

nomás por una simple caída,

no, te pasas.

helena: es que yo no pienso que

haya sido algo tan simple. no.

lucía: ay, mi amiguis,

no te mides.

no te mides, mi amiguis. ya.

ya--ya, ni agregues.

qué bárbara.

doctora: ¿señorita moreno?

helena: sí, señora.

¿lo--lo encontró?

doctora: sí. si gusta pasar.

helena: ay, qué bueno.

lucía: a ver--a ver--a ver.

doctora: según el historial

clínico hay una coincidencia

con el número de la póliza

de seguro que usted me dio.

aquí está.

helena: a ver.

doctora: el motivo

es que la paciente

ingresó al hospital

debido a un aborto

en el quinto mes de gestación

a causa de un accidente.

helena: ¿cómo?

doctora: así es.

helena: ¿mi mamá tuvo un aborto?

doctora: sí. interrupción

del embarazo a consecuencia

de caída en escaleras del hogar.

tras el aborto fue necesario

extirpar la matriz

de la paciente.

helena: ¡ay, no!

[música]

[música]

modesto: bueno, ya estamos todos

reunidos.

plutarco: no--no.

perdón, licenciado caballero.

sobra una persona.

los familiares de mi mujer

somos mi cuñado y yo, nada más.

modesto: bueno, la señora

antonia reyes modificó

su testamento hace tiempo

y pidió que la señora eva maría

león jaramillo, viuda

de zuluaga, estuviese presente.

plutarco: ¿y se puede saber

por qué?

modesto: ah. ahora lo sabrá,

licenciado.

la señora reyes dejó una carta

firmada con su última voluntad,

la cual corresponde a esto.

un video que grabó

para que lo vieran ustedes tres.

lo que deja estipulado

en su carta está sentado

en esa grabación

y es totalmente legal.

antonia: mi querido hermano

adriano, mi amado esposo

plutarco.

[besos]

y mi mejor amiga de toda

la vida, eva.

ustedes han sido las tres

personas más importantes

de mis días recientes.

mi hermano que estuvo a mi lado

siempre y me dio todo su cariño.

mi querido esposo, que trató

de hacerme muy feliz,

y lo consiguió al darme todo

su amor.

gracias, mi amor.

[besos]

y, eva, mi amiga del alma,

a la que le debo haber

recuperado mi autoestima,

la que me motivó a realizarme

profesionalmente y que logró

que yo me revalorara.

y a la que siempre le voy

a estar agradecida.

usted, eva, me devolvió la fe

en la humanidad, me enseñó

a conocer la generosidad,

el valor de la amistad,

y me hizo reír con su enorme

sentido del humor.

ay, usted es una persona

que vale su peso en oro.

helena: ¿mamá? ¡mamá!

mamá, tengo que hablar contigo.

silvia: ay, hija, traes cara

de preocupada. no me asustes.

¿qué te pasó?

helena: a ver, ya me enteré

que cuando estuviste

en el hospital,

no solo fue por caerte

de la escalera.

silvia: ay, no empieces con eso,

hija, otra vez.

helena: mamá, el informe hablaba

de fractura, de golpes

y de un bebé que perdiste

a los cinco meses de embarazo.

silvia: ay, helena, por favor.

helena: mamá, mírame.

sé que perdiste un hijo

que iba a nacer después de mí.

ese aborto te lo provocó

mi papá, ¿verdad?

silvia: ay, no digas tonterías.

helena: ¡mamá, mamá!

no son tonterías.

cuando él grita, cuando parece

que no va a controlar su coraje

lo miras con tanto miedo

que yo podría apostar

que alguna vez te pegó.

¿perdiste un bebé por eso, mamá?

mamá, por favor, mírame

y dímelo de frente, por favor.

¿tú tuviste un aborto

por culpa de mi papá?

vero: aquí está--aquí está--

aquí está--aquí está.

fernando: lo que no entiendo

es qué hace doña eva ahí

en la lectura del testamento,

no me checa.

santiago: [murmura]

rebeca: ¡cállate! ¿que no ves

que apenas y puedo oír?

y tú todavía hable y hable.

fernando: perdón, rebequita, ya.

¿qué? ¿qué se oye?

todos: [murmuran]

todos: [expresiones de asombro]

fernando: ¡flaca!

marcela: ¿de cuándo a acá

les gusta estar oyendo

conversaciones privadas?

rebeca: ay--ay--ay--ay--ay,

chulita.

chismear no es un delito.

además, ni te hagas que te

mueres de ganas por saber

lo que está pasando ahí.

marcela: pues, no.

fíjense que no

porque no es mi asunto.

fernando: ay, flaquita,

no nos hagamos.

a las viejas les encanta.

¿qué les encanta?

¡el metote, flaca!

marcela: ah, ¿sí?

pues parece que a dos o tres

señores también, ¿eh?

santiago: ¡oh!

marcela: ya. fernando, ven.

necesito hablar contigo.

fernando: ¡no, hombre!

¿qué te pasa, flaquita?

¿que no ves que estoy ocupado?

a ver--a ver, quita.

préstame el vaso.

yo tengo oído--

¿de qué tengo oído?

santiago: ¿eh?

rebeca: ¡ya, hombre, ya!

todos: [hablan a la vez]

marcela: bueno, de veras

que no tienen vergüenza ustedes.

a ver si no sale don adriano

ahorita y les pone una regañiza

a todos que bien merecida

se la tienen.

todos: ¡shhh!

santiago: ¡agarra la onda,

marce! luego por eso te regaña

tu flaco.

fernando: ¿ya ves?

santiago: ¿ah?

todos: [hablan a la vez]

fernando: ¡shhh! ahí--ahí.

ahí está, ahí está.

antonia: es por eso que en

pleno uso de mis facultades

físicas y mentales,

mi voluntad es que las joyas

que pertenecieron a mi madre

sean entregadas a mi hermano

adriano.

ay, te quiero, adriano.

con la esperanza de que algún

día, las porte la mujer

que elija por esposa.

me estás escuchando bien,

¿verdad? como esposa.

en cuanto a mi casa en méxico,

mis casas de campo,

los coches, obras de arte

y todos mis bienes,

sean para mi esposo plutarco.

te amo, amor.

[besos]

así como el 20% de mis acciones

en grupo imperio.

plutarco: ¿cómo--cómo? ¿perdón?

perdón, licenciado,

¿cómo que el 20? ¡es el 40%!

adriano: ¡shhh!

antonia: ya que el 20% restante

se lo dejo a la persona

que ha estado a mi lado

incondicionalmente, a alguien

que estuvo conmigo sin pedirme

nada a cambio,

que me brindó lo mejor de sí.

esa persona que luchó por mí

y a la que le pido que luche

por reinvindicar a todas

las mujeres de este mundo.

la nueva socia de grupo imperio,

mi entrañable amiga,

eva maría león jaramillo,

viuda de zuluaga.

eva: ¿qué--qué, what?

adriano: [exhala]

[música]

[música]

antonia: esta es mi última

voluntad y les reitero el amor

incondicional que le tengo

a los tres, mi querido hermano

adriano, mi amadísimo esposo

plutarco y mi entrañable amiga

eva.

les mando besitos.

los amo mucho, mucho.

[besos]

sean felices.

modesto: la señora antonia reyes

también dejó todo lo dicho

en esta carta

y yo doy fe de su autenticidad.

eva: no sé ni qué decir.

adriano: mi hermana debió

estimarla mucho para tener

este gesto con usted.

esto me hace ver que usted fue

una persona muy importante

en su vida, eva maría.

plutarco: pero dejarle a eva

el 20% de las acciones,

es inadmisible.

adriano: plutarco, eso significa

lo mucho que la quiso.

esa es la decisión

de mi hermana.

yo no tengo nada que buscar.

plutarco: al contario, adriano.

hay que averiguar

de qué artimaña se valió eva

para ser la heredera

de mi esposa.

eva: yo solo le di cariño,

afecto,

comprensión.

estuve con ella en momentos

muy difíciles y--y también

nos divertimos mucho juntas.

plutarco: licenciado, tenemos

que pensar que tal vez mi mujer

no estaba en sus cabales

cuando hizo esto.

no podemos dar crédito

a una carta y un video

hechos al vapor.

modesto: son totalmente legales.

y antonia estaba en plenas

facultades físicas y mentales.

por lo tanto, señora,

voy a necesitar sus documentos

para realizar los trámites

de la herencia.

eva: ¿cuáles?

modesto: identificaciones

oficiales que la acrediten

ser quién es.

acta de nacimiento, pasaporte,

credencial de elector.

eva: ah, esos.

sí, aquí en mi oficina dejé

mi acta de nacimiento.

me la pidieron cuando entré

a trabajar.

modesto: necesitamos

identificaciones con fotografía.

si hace usted el favor,

cuanto antes para darle

celeridad a este asunto.

eva: sí, papá. pa'--pa',

pues pa' pronto es tarde, ¿no?

licenciado caballero,

eminencia notarial de este país.

helena: ¿por qué nunca

me lo dijiste, mamá?

silvia: no me hagas preguntas.

además, si nos oye tu papá

se puede alterar.

helena: pero ¿tú perdiste

un bebé por su culpa

y todavía lo proteges?

silvia: es que no quiero hablar

de algo que hace mucho tiempo

quedó en el pasado, hija.

¿por qué no dejas mejor

las cosas como están?

helena: pues aunque tú

no me digas nada, mamá,

yo me puedo imaginar

perfectamente lo que pasó.

y me da tanta rabia

lo que te hizo mi papá.

para mí, él ya no merece

el más mínimo respeto.

silvia: no hables así

porque él sigue siendo tu padre.

helena: pero ya no tiene

ninguna autoridad moral, mamá.

de ahora en adelante,

lo que él haga o lo que él diga

será lo menos importante

para mí.

silvia: helena, por favor,

piensa en él.

helena: ¿sabes qué pasa, mamá?

ahora solamente puedo pensar

en sus reproches,

en sus chantajes,

en sus humillaciones,

en tantas veces que nos hizo

sentir miserables por un error

que cometimos, por uno.

y ¿con qué cara, mamá?

si lo que él hizo es lo único

que no tiene perdón.

él nunca quiere oír

lo que pensamos los demás,

pero ahora sí me va a escuchar.

silvia: no--no, hijita, yo te

suplico que no le digas nada.

acuérdate que sigue enfermo.

helena: yo lo siento mucho,

mamá, pero me va a tener

que oír.

silvia: si no lo haces por él,

hazlo por mí.

por favor, hija.

helena: no me pidas eso, mamá.

silvia: te lo ruego, mijita.

no le reclames.

no tiene caso.

además, pues tú no sabes

ni cómo pasaron las cosas.

mejor deja todo como está,

por favorcito.

eduardo: ¡silvia, mis pantuflas!

¿dónde están?

silvia: ahorita te las busco.

ve por lalito, hija.

mira, yo--yo ahorita vengo

y caliento la comida.

ándale, ¿sí?

por favor, hija.

por favor.

[solloza]

helena: [gruñe]

eva: voy a tramitar

esos documentos porque como sabe

aquí don adriano, verdad,

todo se me quemó en un fatídico

incendio, ¡todo!

menos mi acta de nacimiento.

modesto: bueno, esas diligencias

no tardan tanto, señora,

así que le ruego lo haga

lo más pronto posible

para que se lleve a cabo

la sucesión de la señora reyes.

eva: eso voy a hacer,

licenciado. muchas gracias.

modesto: que pasen buen día.

con permiso.

adriano: te acompaño

a la salida, modesto.

plutarco: quién sabe

qué le habrá dado a mi mujer

para que la haya vuelto

heredera.

[cierra la puerta]

juan: mimí, ¿sigues en grupo

imperio?

qué bueno.

vamos a comer para que te cuente

todo lo que pasó.

va a haber bronca.

lalito: [abre la puerta]

¡abuelito!

eduardo: [ríe]

lalito: ¿cómo estás?

eduardo: ¡bien, hijo, bien!

y ahora que te veo, mucho mejor.

helena: lalito, ve a lavarte

las manos porque tu abuela

ya nos está esperando

para comer.

lalito: ¡sí, señor!

helena: papá, como te veo

muy recuperado, te aviso

que este fin de semana

me llevo a lalito

a mi departamento.

eduardo: ¿recuperado?

pero ¿tú estás ciega o qué?

¿cómo crees que te vas a llevar

así al niño si yo estoy tan mal?

no puedo ni caminar.

¿quieres terminar de matarme

o qué quieres?

helena: lo que quiero es vivir

tranquila en mi casa

con mi hijo.

y ni trates de chantajearme

porque esta vez

nada de lo que digas

ni de lo que hagas me va

a hacer cambiar de opinión.

[música]

[música]

fernando: fíjate, flaca,

ahora que doña evita linda

va a ser socia de la empresa,

pues como ya es íntima

de la familia y todo eso,

pues deberías de decirle

que me aumente el sueldo, ¿no?

un día de estos, ¿o qué?

marcela: ay cómo eres.

fernando: ¿qué?

marcela: hasta hace días

no me la bajabas

de vieja chismosa y ahora

resulta que es íntima amiga

de la familia, te pasas.

fernando: ajá.

oye, flaca, tú traes algo,

estás como--estás como--como

seria, como--pues como quién

sabe cómo y no creo que sea

por doña eva.

¿qué traes, flaquita, eh?

marcela: pues...

es que vi un--

un número de teléfono

que se repetía muchas veces

entre las llamadas de kevin.

fernando: ajá.

marcela: y pues me--

me desconcerté y lo marqué

y me contestó una voz de hombre

que yo no conocía.

fernando: ¿ya ves?

¡yo te dije que eso de darle

el celular era muy mala idea!

¡algo malo iba a traer!

seguramente el tipo es el que

le trae la droga o el que cuida

y contesta el teléfono--

marcela: no, no, fernando,

por favor déjame terminar.

yo primero le colgué

pero pues no me quise quedar

con la duda,

entonces le volví a marcar

y me dijo que es el maestro

de orientación vocacional

de kevin.

fernando: ah, bueno.

siendo así.

abusada, flaca,

casi me sacas un sustote.

qué bueno que no le pusiste

aguacate a esto,

sino enviudas antes de tiempo,

flaquita, me cae.

¿o qué?

¿era lo que querías?

¿que enviduaras antes de tiempo?

te vengo a jalar de las patas,

flaca, ¿eh?

mándame un beso, mira.

eso.

juan carlos: veníamos así,

mimí.

yo no sé si se murió por mi

culpa y encima me va

a premiar el asesinato

con la herencia, pues no,

hombre.

mimí: pero si te he dicho

miles de veces que tú no tuviste

la culpa de nada.

lo importante es que ella

pues decidió dejarte

ese dinerito, ni modo que

le digas que no.

juan carlos: no entiendes nada,

o sea, tú no entiendes nada.

eso no sería legal, o sea,

doñita le heredó a eva,

y eva no existe.

mimí: no, no, a ver, a ver,

perdóname pero discúlpame.

eva maría león jaramillo

viuda de zuluaga sí existe

y es mi prima.

aunque pues sepa la bola

en qué parte del mundo andará,

¿verdad?

juan carlos: pon de tu parte,

hija, o sea, no puedo explicarte

todo también, o sea,

¡estoy suplando una identidad!

mimí: pero si aceptas

las acciones tendrás más chance

de meterte en la empresa

y averigar lo del fraude,

mi hijo.

juan carlos: [burla]

sí, pero si acepto tengo que

ir por una identificación

y a sacar los papeles,

y eso es todavía peor,

¡es falsificación

de documentos!

mimí: ah, no, pues sí,

y si te cachan te metes

en un broncón.

pero pues ni modo,

unas por otras,

¿o no quieres demostrar

tu inocencia?

juan carlos: pues claro que

quiero, hombre,

por eso estoy vestido así,

así porque me gusta,

medias, maquillaje, pestañas,

o sea, ¿tú crees que yo disfruto

esto?

mimí: pues no veo que sufras.

pues entonces hay de dos sopas.

o vas y te sacas esos documentos

o estás amolado.

acepta las acciones,

no seas menso.

por algo te las dejó a ti.

juan carlos: mira, sólo espero

que de verdad me haya perdonado,

mimí, que no haya sido yo

el que le causó el supiritaco.

[voz fina] ay, mi mujercita

bella.

¡ve lo que probocas, hija!

¡ya hablo con eva solo,

al aire, al cielo,

estando tú y yo aquí encerrados!

mimí: te estoy diciendo,

te estoy diciendo, ¿eh?

[ríe]

juan carlos: se me va a correr

el lipstick.

>> sí, y la noticia

corrió como reguero de pólvora.

>> doña eva va a ser socia

de la empresa.

y bueno, pues yo supongo que,

a diferencia de doña antonia,

que en paz descanse,

pues bueno, doña eva va a estar

mucho más tiempo aquí.

marcela: no, pero espérense.

doña eva va a tener voz y voto

para las pulgas de toda esta

bola de machimbres que hay aquí

que son de lo peor...

fernando: perdón que interrumpa

tan importante reunión

del honorable gallinero.

[cacarea]

pues yo nomás digo, ¿qué digo?

que cuándo se ha visto

que una vieja ocupe un puesto

tan importante, no, la neta,

flaca, la neta.

marcela: pues para

tu información, mira,

tienes por ejemplo

a la presidenta de argentina,

la de costa rica,

la de alemania,

¿y la reina de dónde?

¡de inglaterra, flaco!

fernando: pues ustedes digan

lo que quieran,

pero las mujeres

son como sentimentales, ¿no?

vulnerables.

entonces cuando están

en sus días, uy, acuérdate,

flaca--

qué--

uy.

doña evita.

¿qué pasó, doña--?

juan carlos: le digo una cosa,

mire, yo no digo palabras

como "imbécil" o "estúpido",

no las uso,

pero ¿sabe qué es usted?

es un neandertal cavernícola

retrógrada.

fernando: no, hombre, no,

¿lo dice por lo que estábamos--?

no, pero estoy echando carrilla

con las muchachas,

era pura guasa, si, no, no,

con las muchachas--

juan carlos: no me diga,

qué chistoso.

fernando: es que yo soy "open

mind", yo soy moderno.

no, en serio, yo no tengo bronca

con las mujeres.

>> oiga, doña eva,

se ve muy guapa hoy.

>> si, como que más joven

y con un cutis divino.

>> si, ¿quiere que le traiga

un cafecito, agüita--?

marcela: chicas, ¿no les parece

que están un poco lambisconas

con doña eva?

juan carlos: sí, no hagan eso

que no les queda, ¿eh?

rebeca: a ver, a trabajar,

señoritas.

para eso les pagan, ¿no?

eva, querida,

usted y yo nos vamos a ir

a un spa con servicio

de masaje, facial y un té mascal

para sacar las impurezas,

nos van a dejar como nuevas.

juan carlos: ay, don fluti.

si viene a buscar a mi jefecita

santa lamento informarle

que ella continúa

en su hora de comida.

plutarco: no, no la esperaba

a ella sino a usted.

juan carlos: ¿para qué soy

buena, pues?

plutarco: puede comenzar

por aclararme las razones

por las cuales mi amada esposa

le heredó a usted.

juan carlos: ah, no,

pues no sé.

habría que preguntarle a ella,

¿verdad?

pero desafortunadamente

ya no está con nosotros,

se fue demasiado pronto,

don pluti, que dios la tenga

en su gloria.

plutarco: pero usted debe

intuir porqué le dejó

el 20% de sus acciones.

fue un abrupto que le diera

parte de lo que me correspondía

a mí.

juan carlos: mire, don pluti,

a calzón quitado,

como decimos en el norte,

a calzón quitado

la señorta antonia era una gran

mujer, mi mujercita bella

que se dio cuenta que ella era

mucho más que la esposa

de un fulano de tal,

con todo respeto--

plutarco: ¿y eso qué tiene

que ver?

juan carlos: tiene que ver

que se dio cuenta qeu ahí afuera

había un mundo que la apreciaba

mucho, mucho más allá

de la vida conyugal.

¿sabe qué sospechaba ella?

¿quiere que le diga?

ella sospechaba que usted

tenía una amante,

vaya usted a creer--

plutarco: ¡no sea mentirosa!

¡esa es una vil calumnia!

mi esposa y yo nos

idolotrábamos.

mi mujer y yo le dimos la mano

y usted nos tomó el pie.

juan carlos: no sé a qué

se refiere, don pluti,

yo solamente sé que fui

una amiga honesta

y desinteresada para la señora

antonia.

plutarco: eva,

yo estoy seguro que usted

oculta algo.

créame que en cuanto pueda

la voy a desenmascarar.

[música]

[música]

antonia: y les reitero

el amor incondicional que

le tengo a los tres.

mi querido hermano adriano,

mi amadísimo esposo plutarco,

y mi entrañable amiga eva.

les mando un besito,

los amo mucho.

helena: esto me deja

sin palabras.

lo que siento es que este gesto

tan generoso de la señora

antonia es tan grande

como la amistad y el cariño

que usted le digo, eva.

juan carlos: ay pues sí,

licenciada, pero la verdad

es que no me tiene que dejar

nada antonita,

pues si yo yo fui su amiga

de manera honesta

y desinteresada la verdad.

esto de repente--

helena: cuidado, cuidado.

juan carlos: discúlpeme usted.

helena: ¿está bien?

juan carlos: sí.

helena: yo no sé,

licenciada, si--si debe

de aceptar las acciones o no,

la verdad.

helena: acéptelas, eva.

esa fue la última voluntad

de su amiga,

pero además con lo machistas

que son en esta empresa, pues...

juan carlos: uh...

me consta.

¡uh!

pero ¿qué me quiere decir,

licenciada?

helena: que para las mujeres

que trabajan en esta empresa

significaría mucho que una mujer

siguiera teniendo una posición

tan importante como la de un

accionista, ¿se da cuenta?

juan carlos: pues no lo había

pensado así la verdad, no.

helena: sí, usted puede

hacer muchísimo por las mujeres

de esta empresa.

es más, podría ver la forma

de recontratar a esas

trabajadoras que despidieron

cuando me corrieron a mí,

¿se acuerda?

¿le conté o no le conté?

juan carlos: no, igual lo sé,

pero ya ve que el medio

es chiquitito y es bien chismoso

y uno se entera de todo y--

y sí me enteré que corrieron

a 100 mujeres.

helena: sí, y juan carlos

caballero fue el que firmó

esos despidos.

juan carlos: habría que ver,

también, ¿verdad?

las elecciones de este muchacho,

cada vez que daba un paso y,

ya vio, pues el hambre es

canija.

helena: bueno, pero usted

puede abrir muchas oportunidades

para estas mujeres.

podría lograr muchas cosas

que doña antonia

hubiera querido mejorar y...

al final la decisión es suya,

pero ¿por qué no le da

una pensada, eva?

juan carlos: bueno, le prometo

que lo voy a pensar, sí.

helena: y también hay algo

que quiero contarle.

juan carlos: cuénteme, a ver.

helena: pues finalmente

este fin de semana

me llevo a mi hijo a vivir

conmigo.

juan carlos: [resuella]

¿se va con usted?

helena: sí, sí.

juan carlos: ay qué buena

noticia, licenciada,

creo que noticias

de este tipo se merecen

un abrazo, ¿no cree?

helena: ay claro que sí.

juan carlos: felicidades.

helena: muchas gracias,

gracias, eva.

gracias.

juan carlos: sí.

helena: qué alegría,

¿verdad?

juan carlos: ay tanta.

onésimo: si, no pues no.

ah, caray, o sea, ¿o sea que

hace mucho que cerraron

esas empresas?

oiga, ¿y cuando estaban

en funciones, la señora esta eva

que le platico,

no estaba con ustedes ahí?

plutarco: ¿qué tanto

te están diciendo?

onésimo: espérame, plutarco,

estoy trabajando.

también luego me regañas

y no me acabo,

tú dedícate a lo tuyo,

yo a lo mío.

sí.

no, pues no.

no, pues sí.

ajá.

o sea, ¿usted está segura

que nunca de los nuncas?

pero ¿así segura--?

no, no, está bien,

así, no se preocupe, está bien.

ni hablar, ahí muere.

muchas gracias, estimada damita.

plutarco: ya, ya, desembucha,

¿cómo vas?

onésimo: pues mira,

para acaba pronto.

la tal señora esta eva,

nunca trabajó ahí,

es más, ni siquiera la habían

oído nombrar.

plutarco: ah, así que

la viuda mintió.

es un buen comienzo.

tengo que agarrarme de dónde sea

para hundirla.

onésimo: no, ¿cómo hundirla?

espérame, pues es una

mentirilla, uno luego echa

esas mentirillas

para echarle más,

para conseguir trabajo,

dale chance, no creo que--

plutarco: no, no, no,

ya van saliendo a la luz

algunos trapitos.

si salió una cosa

pueden salir muchas más,

se la voy a armar y a lo grande.

helena: ay.

¿y esto quién me lo mandó?

no dice quién.

lucía: ¡amiguis!

oye, no sabes estoy en deuda

con san juditas tadeo, de veras,

le tengo veladoras

pues de tanto que les he

rezado para que le den

su trabajo a renato.

helena: ay, lucía,

deja en paz a los santitos,

si él demuestra capacidad

lo van a contrar y ya.

lucía: ay, bueno,

pero una ayudita no está

de más, es más,

tú si quisieras podrías darle

un empujoncito.

helena: lucía.

lucía: ay qué te cuesta soltar

un comentario chiquito, así,

con los jefes de que es

increíble, que es bien

talentoso, que qué ojasos tiene.

helena: lucía,

deja de abogar por otros

y dedícate a tu trabajo,

si sigues así un día de estos

te vas--

lucía: ya, ya, ya, ya me voy,

ya me voy, no vaya a ser que

me hablen.

helena: ¡lucía!

lucía: ya.

[música]

[música]

plutarco: es un humilde

detalle para agradecerle

la atención que me prestó

anoche.

helena: ah, plutarco,

está divina.

muchas gracias,

no tenía porqué molestarse

de verdad.

plutarco: helena,

usted perdió a alguien

que amaba como yo perdí

a mi querida antonia,

por eso es la única mujer

que me puede comprender.

helena: sí, sí precisamente

porque yo ya pasé por eso

sé que usted tiene que vivir

su duelo.

de verdad, llore, desahóguese,

saque lo que tiene adentro

porque esa es la única manera

de superar la pérdida.

plutarco: ¿usted cree que

después de una desgracia

tan grande, uno se pueda volver

a enamorar?

helena: yo espero que sí,

yo sí quisiera volverme

a enamorar.

plutarco: en mi caso

lo dudo tanto, helena,

yo nunca voy a poder querer

a alguien como quise

a mi antonia,

no puedo ni siquiera pensar

en alguna otra mujer.

mimí: ay quiere que vaya

a su programa de radio.

pero por supuesto que sí.

¡cristian!

cristian: ¿qué?

mimí: te voy a tener que

encargar la pensión otra vez,

¿eh?

cristian: sí.

onésimo: buenas, damita linda.

mimí: espéreme tantito, ¿eh?

tantito, termino de twittear

en mi blackberry y lo atiendo.

ahora sí, pásele, señor, pásele,

no se quede ahí parado.

¿en qué le puedo servir?

onésimo: pues gracias,

damita hermosa, muy hermosa,

¿eh?

mimí: gracias.

onésimo: qué bonitos ojos tiene.

ya se lo habrán dicho

seguramente.

mimí: uy, muchas veces,

pero me gusta.

onésimo: bueno, verá,

pues mire, yo soy walberto

roquillo para servirle a dios,

a la virgencita y a usted.

mimí: mimí de la rose.

¿está interesado

en una habitación?

onésimo: la mera verdad

pues sí, sino para qué vine.

mimí: pues sí.

pues llegó a la pensión

adecuada, modesta pero cómoda,

limpia y discretísima.

onésimo: [ríe]

qué chistosa es usted.

mimí: fui cantante.

onésimo: ay ¿a poco así hablan

las cantantes?

mimí: eh, no, pero yo sí.

espéreme tantito,

voy a buscar a mi ahijado

para que se encargue.

onésimo: ándele, pues no,

no deje de preocuparse,

así la espero.

mimí: permisito, permisito.

onésimo: pase, pase.

mimí: ¡cristian!

ven acá, mi hijo,

es que te necesito que me ayudes

acá en el recibidor.

onésimo: buenos días, señito,

¿cómo está?

mire nomás,

uno aquí caminando y me

encuentro una presiosura

como usted iluminando aquí

el día y los pasillos.

qué bonitos chinos, ¿eh?

muy esponjaditos.

>> ay muchas gracias.

onésimo: oiga, aquí estoy

echándole un ojo aquí

a la pensión y veo que está bien

bonita, hay gente bien decente.

oiga, ¿sabe cuál es el cuarto

de la viuda de zuluaga?

>> ¿de quién?

onésimo: de doña eva,

altota, ella, grandota,

tipo percherón, cara de caballo.

nada tan primorosa como usted.

>> ah, pues fíjese que yo

he visto poco a esa señora, ¿eh?

pero--pero ese es su cuarto.

onésimo: ah, ¿así directo,

luego, luego?

>> ahí nomás.

onésimo: ah, mire qué bonito.

siga iluminando el día, ¿eh?

>> ay, dios.

onésimo: qué bonita sonrisa,

bonitos ojos, bonitos chinos.

[ríe]

juan carlos: ¿entonces usted

está enojado conmigo

por aparecer en el testamento?

adriano: ¿por qué?

no, no quiero estar enojado

con usted, eva.

es cierto que al principio

me sorprendí como todos,

pero si le pedí que viniera

fue porque mientras lo pienso

más entiendo la decisión

de antonia.

me duele mucho lo que le voy

a decir, pero estoy empezando

a creer que usted

fue la única persona

qeu hizo feliz a mi hermana.

juan carlos: ay no, no diga

eso, usted era muy importante

para ella.

ella siempre estuvo

tan orgullosa de su hermano.

adriano: gracias, gracias

por decírmelo.

pero eso de que uno debería

darse el tiempo de decirle

a los suyos cuánto los quiere

es cierto.

nada más que hay que hacerlo

en vida, no cuando ya están

muertos.

no se imagina cuánto daría

por decirle a antonia que--

que la quiero, que la necesito.

quisiera abrazarla otra vez--

me quedé muy solo sin

mi hermana.

juan carlos: no, usted no está

solo, jefecito santo,

hay muchísima gente

que lo aprecia,

que lo quiere.

plutarco: perdón que

interrumpa, cuñado,

pero me urge hablar contigo.

juan carlos: no se preocupe,

ya me iba--

plutarco: no, no, eva,

quédese, lo que le tengo que

decir a adriano es algo que

tiene que ver con usted.

adriano: ¿de qué se trata,

plutarco?

plutarco: de que ya descubrí

que la honorable doña eva

entró con mentiras

al grupo imperio.

adriano: ¿a qué te refieres?

plutarco: a que la señora

aquí presente,

entregó un curriculum falso.

a ver, niéguelo.

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