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Por Ella Soy Eva Capítulo 40

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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[tema musical]

juan carlos: disculpe, santita,

¿no vio dónde se fue la señora

que se está quedando

en este cuarto tan bonito?

>> salió hace un rato

con su maleta, señito.

yo creo que ya se fue.

juan carlos: ay, bueno,

muchas gracias, ¿eh?

>> permiso.

juan carlos: ándele.

[celular]

antonia: ¿eva, o más bien

debo decir "juan carlos"?

juan carlos: antonia,

nada más quiero saber

si piensas denunciarme.

antonia: ¿y para qué?

¿para darte la oportunidad

de que te escapes o te escondas?

juan carlos: no, no, no.

para saber a qué atenerme,

nada más.

antonia: mira,

voy de regreso a méxico.

necesito aclarar

muchísimas cosas.

voy a abrir esa caja fuerte

y voy a ver lo que hay ahí.

lo único que necesito

es que se haga justicia.

adiós.

juan carlos: [suspira]

que no me delate,

que no me delate, por favor.

rebeca: ándale, enano,

vamos a aprovechar

que no está el cachalote

y vamos a hacer el amor

en tu cama.

plutarco: mi amor,

es que estás un poquito

desaforada, ¿no crees?

rebeca: como volcán en erupción.

y ya sabes cuánto--

cuánto me excita el peligro.

vamos a profanar

tu cama matrimonial.

ay, cachito...

adriano: ¡santiago!

¡santiago!

santiago: corre, rápido.

sí, aquí estoy.

adriano: ¿dónde está antonia?

santiago: hace un rato

estaba por ahí,

pero hace un buen

que ya no la veo.

a lo mejor se fue a la playa

con los demás.

adriano: gracias.

patricia: "conper".

adriano: ¿quién es?

santiago: ay, chis, ella es--

adriano: ¿la de la boda?

patricia: ay, guau,

qué lindo que se acuerda.

"conper", ¿eh?

ay, pues está chidísimo.

adriano: antonia, ¿dónde estás?

antonia: estoy yendo

de regreso a méxico, fíjate--

bueno, plutarco me llamó

que se siente un poquito mal.

adriano: ah, caray,

cuánto lo siento.

oye, ¿no está contigo eva?

antonia: eva.

adriano: sí, eva, eva.

¿está contigo?

antonia: no, eva se quedó allá.

y, adriano, después tú y yo

tenemos que hablar

muy seriamente acerca de eva.

bueno, ¿tu noviecita ya llegó?

adriano: no, no pudo venir

porque es mucho trabajo,

tú sabes.

antonia: te canceló.

adriano: me canceló, sí.

sí, ¿qué te puedo decir?

me canceló.

antonia: ay, adriano,

tú crees que solo son

prejuicios contra la edad,

pero no lo es.

esa niña no te conviene.

no quiere nada serio contigo.

adriano: mira, antonia,

luego vamos a platicar de esto.

¿está bien? ¿está bien?

antonia: sí, pero nada más

acuérdate que lo que te digo

es porque te quiero, adriano,

porque eres mi único hermano.

sí, adriano, hasta luego.

[juan carlos] y obligado

por las circunstancias

tuve que usar este disfraz.

pero créeme,

todo lo hice por amor.

por el gran amor

que le tengo a helena.

juan carlos: no,

antonia dejó el hotel

y yo agarré un taxi en acapulco.

¿qué, hijo, qué ves?

¿que soy hombre?

ay, sí, que te llevas

con puras viejas tú.

atento al camino, chavo,

que vas a chocar, por favor.

¿ahí sigues, mimí?

mimí: sí, mi hijo.

entonces,

aquí te espero en la pensión

y planeamos algo.

juan carlos: no voy para allá.

voy a ver si alcanzo a antonia

y a ver si encuentro algo

en la caja fuerte.

mimí: está bien, está bien.

¡y calmado!

no la presiones demasiado.

ponte en su lugar,

debe estar atacadísima

de la impresión la pobre.

juan carlos: lo más importante,

mimí, es que no me delate

ni con adriano ni con plutarco

ni con nadie, hombre.

atento, atento a la calle,

hijo, vas a chocar.

atento allá, no acá. allá.

[risas]

fernando: entonces, ¿qué húbole?

¿qué hubo, qué hubo?

>> oye, cuéntame otra vez

el chiste ese

de batman y la batichica.

el de la baticueva.

fernando: ay...

>> [ríe]

fernando: no, espérate,

yo te tengo una propuesta mejor.

>> ¿ah, sí? ¿cuál?

fernando: ¿qué tal

si te lo cuento... en dónde?

>> ¿en dónde?

fernando: pues en tu habitación.

¿metidos... en dónde?

>> ¿en dónde?

fernando: pues en tu camita.

ambos: [ríen]

fernando: [chista]

>> es que yo pensé que te ibas

a rajar a la mera hora,

pero ya veo que no.

fernando: [chista]

¿qué pasó? ¿por qué dices eso?

¿te han dicho algo de mí o qué?

>> no, pues es que

los hombres casados

son como muy lanzados, ¿no?

y a la mera hora

salen las esposas...

fernando: ¿cómo crees?

pero si yo soy bien cumplidor.

es más, si quieres

me pongo mi sombrero... ¿de qué?

>> ¿de qué?

fernando: pues de charro.

sí te gusta mi bigote acá.

>> me encantas.

oye, allá arriba

está mi habitación.

¿no quieres contarme

unos chistecitos

acurrucaditos en mi camita?

fernando: ¿tú crees

que no voy a querer?

es más, ahí empiezo.

estaba batman bien--

cada vez más cosijoso, ¿no?

>> vamos.

fernando: sí, vamos.

[celular]

helena: ay, perdón.

[suspira]

¿ma?

silvia: ay, mi hija,

qué bueno que contestas.

ya me tenías

con mucho pendiente.

¿ya vienen para acá?

helena: no, no,

estamos en mi departamento.

lalito y yo nos quedamos

bien dormidos.

silvia: pues tu papá tiene horas

preguntando por el niño.

yo lo veo muy alterado,

así que vas a tener

que levantarlo.

helena: ¿y qué puede pasar

si se queda aquí conmigo?

es una noche nada más.

silvia: tu papá está desesperado

y si no vienes

él va a ir por allá por lalito.

helena: oye, últimamente

no hace más que chantajearnos

con lo de su enfermedad.

y él cree

que no nos damos cuenta, pero--

ahorita igual,

está exagerando, ma.

silvia: no sabemos, hija,

pero te lo juro

que está insoportable.

ya gritó, ya insultó,

ya maldijo todo lo que quiso.

y a mí la verdad

me da mucho miedo

que pueda ponerse peor todavía.

helena: está bien, ma,

está bien.

ya sé que--que si yo no me voy

mi papá te va a seguir gritando,

no te va a dejar en paz

y va a seguir diciendo cosas.

ya no te preocupes, ya.

sí, sí, te prometo que ahorita

lo despierto pobrecito

y vamos para allá.

sí, ma, "bye".

ay...

lalito...

lalito, mi amor.

[suspira]

ay, mi papá, mi papá.

[músic

rebeca: nada, cachito,

es que veo

el retrato de la gorda...

si supiera la maldita ballena

que si le digo "tony"

no es por su nombre,

sino por "tonina".

ambos: [ríen]

¡tonina! ¡tonina!

antonia: ay, estos zapatos

me están matando.

[risas]

rebeca: ay, no sabes

cómo me gustaría decirle

en su cara todo lo que es.

plutarco: ¿qué le dirías?

¿qué le dirías?

rebeca: le diría

"ballena, cachalote".

plutarco: ¿qué más? ¿qué más?

rebeca: manatí, marsopa,

mamut, elefanta, hipopótama.

ambos: [ríen]

plutarco: ojalá

y con decirle eso bastara

para que reventara de una vez.

rebeca: ay, yo no sé

cómo la muy bruta

no se da cuenta

que un hombre como tú

sería incapaz de casarse

con un mastodonte como ella

si no fuera por su dinero,

obvio.

plutarco: y sus acciones,

blanca nieves.

te juro que ya me cansé

de rogarle a mi dios

que la fulmine pronto

y me deje libre.

¡libre!

>> ¡ay!

fernando: [maúlla]

¿qué hubo?

mira, cosijosa,

para ponernos más a tono

me traje... ¿unos qué?

>> ¿unos qué?

fernando: unos tequilitas.

>> justo a tiempo, papichulo.

yo ya llené la tina

con agua hirviendo.

el agua está pelar bollos.

fernando: ay, no,

pues salud, salud, cosijosa.

ahora sí.

a todo esto, no te llamas

"cosijosa", ¿verdad?

>> [niega]

fernando: ¿cómo te llamas?

¿cómo te llamas?

jennifer: jennifer.

sí, pero tú me puedes decir

"jenny".

fernando: es--

jenny: ¿qué, qué pasó?

fernando: me--mejor ya no.

jenny: ¿por qué?

fernando: eh...

no eres tú--tú bien--

tú muy, muy bien.

soy yo.

jenny: no.

¿nunca le has puesto el cuerno

a tu mujer?

fernando: ay...

[ríe]

no, nunca.

jenny: ah, ¿en serio?

¿eres de los pocos hombres

que no engañan a sus mujeres?

fernando: pues es que--

o sea, te repito

que no eres tú, ¿no?

o sea, tú muy, muy bien.

lo que pasa es que no se me hace

hacerle esto a la flaquita.

no hay problema, ¿verdad?

jenny: ay, no, nada, papichulo,

no, claro que no.

es más, de aquí no sale nada.

de verdad.

fernando: no,

pues muchas gracias, jennifer.

¿cómo no te llamaste lupita?

¡chin!

bueno, de todos modos,

¿qué te parece

si nos acabamos la botella

y te sigo contando unos chistes?

nomás más bajito de tono

para que no nos pongamos acá.

¿va?

jenny: va, va, va.

aparte, yo soy muy simple.

yo me río por todo.

fernando: a ver si es cierto.

ahí tienes que estaba...

¿quién estaba?

jenny: ¿quién?

fernando: el papa.

y estaba acá con...

¿con quiénes estaba?

con las monjitas.

jenny: ¡no! [ríe]

fernando: sí, y estaban ahí...

¿en dónde?

jenny: ¿en dónde?

fernando: en el convento.

y de repente que llega...

¿quién llegó?

¡un pajarito!

[ríe]

y ya.

antonia: ¿cómo pudiste,

plutarco?

¿cómo pudiste traicionarme

de esta manera?

¿cómo pudiste engañarme

todo este tiempo?

plutarco: no es

lo que tú te imaginas.

mi amor, las cosas

no son lo que parecen.

antonia: no tiene caso

que me sigas mintiendo.

escuché todo

lo que estaban hablando de mí.

plutarco: escuchaste mal,

mi amor, escuchaste mal.

antonia: yo te entregué

diez años de mi vida.

diez años de mi confianza,

de mi amor.

[solloza]

te entregué todo

lo que una mujer enamorada

puede dar.

plutarco: antonia, por favor--

antonia: ahora entiendo

varias cosas.

siempre intuí algo,

pero estaba ciega.

ciega de amor por ti.

plutarco: mi amor, yo te amo,

yo te amo.

antonia: ¡suéltame,

desgraciado hipócrita!

¿cómo puedes ser tan descarado

y decir eso todavía?

bien decía yo

que tenías una amante,

pero nunca, nunca me imaginé

que fuera esta desgraciada.

plutarco: cálmate, amor.

te juro,

todo tiene una explicación.

rebeca: ay, ya no sigas,

cachito.

si la gorda ya escuchó todo

no es necesario

que sigas fingiendo.

la explicación

es que tu marido y yo

llevamos diez--diez años

siendo amantes.

plutarco: rebeca,

¡por favor, cállate!

mi amor, no le hagas caso.

¡está loca!

rebeca: loca,

pero no imbécil como ella.

dile que solamente

te casaste con ella por interés.

que todo este tiempo

has estado esperando

a que se muera.

que te da asco hacerle el amor.

antonia: ¡cállate, cínica!

[llora]

¡eres una vulgar!

tú--tú que me decías que jamás

andarías con hombres casados.

eres una mentirosa,

eres una basura.

rebeca: [ríe]

cuéntale cuáles eran

nuestras juntas del corporativo,

cachito.

eran estas, él y yo

saciándonos el cuerpo.

plutarco: ¡cállate, rebeca!

¡cállate!

te juro, no quería.

ella me cegó.

antonia: ¡cállate, miserable!

¡eres un desgraciado!

yo me voy a divorciar de ti,

plutarco,

y te voy a quitar todo.

porque todo me pertenece:

esta casa, el coche que manejas,

la ropa que vistes, ¡todo!

y me voy a encargar

de dejarte en la calle.

porque yo voy a hacer

que se haga justicia.

porque, ¿sabes qué, plutarco?

plutarco: no, mi amor,

no puedo permitir eso.

no puedo.

antonia: [solloza]

[música]

[música]

juan carlos: mimí, ¿qué pasó?

¿alguna novedad?

no me digas que ya fue

la policía a la pensión,

por favor.

mimí: no, mi hijo, tranquilo.

solo quería saber

si ya habías llegado a méxico.

juan carlos: no, no,

ando muy lejos todavía

de la casa de antonia.

solo espero poder encontrármela

para hablar con ella.

mimí: sí,

e implórale de rodillas

que no diga nada.

ella es muy buena gente,

estoy segura que va a entender.

juan carlos: eso espero, mimí.

eso espero,

porque si no estoy perdido.

plutarco: no voy a tirar

a la basura todos estos años

esperando a que te infartes,

a que te reviente

la presión arterial

o te mate el colesterol.

pero, mi amor,

tienes más vidas que un gato.

antonia: ¡suéltame!

eres un infame cobarde.

también me mentiste

sobre mi enfermedad.

eres un miserable.

me engañaste en todo.

¿pero mentirme sobre mi salud,

plutarco?

eso es un crimen.

plutarco: no, no,

tampoco me eches toda la culpa

de que eres una gorda infantil,

acomplejada,

una inútil cuyo único mérito

es ser accionista

de una empresa.

antonia: ¡ay, miserable!

¡eres un miserable!

plutarco: lo único que quería

era que reventaras

para que me dejaras en paz,

para no volver a sentir

tus besos, tus caricias,

para no tener que acostarme

contigo porque me das asco.

antonia: [grita]

ustedes dos

lo van a pagar muy caro.

ahora mismo

me voy a hablar con mi hermano

y los voy a correr

de grupo imperio.

y de ti, plutarco,

me voy a divorciar y te juro--

te juro que te voy a hundir.

plutarco: ¡ven aquí!

antonia: [llora]

plutarco: no vas a llamar

a nadie.

ni a tu hermano

ni a tu salvadora eva.

tú de aquí no sales viva.

antonia: [grita]

plutarco: [gime]

rebeca: ¡detenla!

plutarco: métete que es mejor

que nadie te vea.

rebeca: ay, plutarco.

[gritos]

antonia: [llora]

plutarco: ¡antonia!

¡regresa!

¡antonia! ¡antonia!

rebeca: ¿está muerta?

plutarco: ¡no sé!

antonia...

juan carlos: ay, válgame dios.

pero ¿qué fue lo que pasó,

don pluti?

plutarco: no sé, iba entrando

en la casa y se desplomó.

no tengo idea.

juan carlos: pues sí,

pero haga algo.

llame a la ambulancia o algo,

hombre, por dios santo.

plutarco: [murmura]

juan carlos: sí, una ambulancia

en la calle versalles 217.

pero métanle velocidad,

por dios santo.

ay, mi mujercita bella,

¿qué le pasa?

¿se siente bien?

ay, reaccione, por dios.

¡reaccione!

pero ¿cómo fue?

plutarco: ¡no sé!

helena: si vine,

fue por consideración a mi mamá

y a tu salud,

pero no tenía ninguna obligación

de sacar a lalo de mi casa

a estas horas.

tú no puedes obligarme

a hacer lo que tú quieras, papá.

eduardo: te dije

que ibas a intentar llevártelo.

yo tenía razón, ¿ves?

si no te habla tu madre,

ya no me lo ibas a traer.

helena: estaba conmigo.

soy su mamá.

a veces yo pienso

que estás como--

como obsesionado con él,

pero lalito es mi hijo.

tú eres su abuelo, no su padre.

eduardo: no es obsesión.

yo siempre quise un hijo varón

y a lalo siempre lo he querido

como si fuera mi hijo.

helena: sí, sí,

yo sé que desde que nació

tú has sido

una gran autoridad para él.

yo te lo juro

que he hecho todo lo posible

por no cuestionarte frente a él,

¡pero ya!

ya esto es insostenible, papá.

silvia: lalito

ya se volvió a dormir.

ya no te pongas así, hija,

por favor.

helena: es que ya no puedo más.

yo sé que no hice las cosas

como tú esperabas.

sé que todavía te debo dinero,

que no soy la hija

que tú querías, ¡pero ya!

todo tiene un límite

y yo llegué al mío.

eduardo: ¿me estás amenazando,

helena?

helena: no,

no te estoy amenazando.

lo que digo es que yo

no voy a seguir viviendo así

como si tuviera que pedirte

permiso para estar con mi hijo.

de ahora en adelante,

las cosas entre tú y yo,

ahora sí van a cambiar.

eduardo: di lo que quieras.

de todas maneras, ni creas

que te vas a salir con la tuya.

helena: voy a salirme con la--

papá, no me dejes hablando sola.

juan carlos: ay, dios.

dígame, ¿qué fue lo que pasó,

don pluti? ¿qué?

¿qué le dijo la señor antonia?

plutarco: ¡nada!

¿no le dije que estaba

entrando a la casa

y se cayó desmayada?

juan carlos: pero ¿cómo así?

¿no cruzaron ni media palabra?

plutarco: ¡nada caray!

[celular]

helena: ¿bueno?

¿quién es?

ella habla.

sí, entiendo.

no se preocupe,

seguramente mi mamá lo tiene.

yo se lo llevo.

gracias por llamar.

silvia: ¿qué pasó, hija?

¿quién era?

helena: de la compañía

de seguros. dicen que necesitan

el contrato original

para poder cubrir

los gastos médicos de mi papá.

silvia: ay, creo que yo tengo

uno viejísimo, pero

¿por qué será

que lo están pidiendo?

tu papá ya hasta salió

del hospital.

helena: sí, pero es que

yo firmé pagarés

para que lo dejaran salir

por mientras y--

con esto, si no les llevo

los papeles, no van a pagar

los gastos del hospital.

silvia: y si ellos

no pagaran eso--

¿la deuda sería para ti,

mi hija?

adriano: eva maría, por favor,

cálmese.

no le entiendo nada.

juan carlos: me da mucha pena

decirle esto,

pero su hermana

está en el hospital.

y parece que está muy grave.

adriano: ¿mi hermana?

¿qué le pasó?

¿dón--dónde está? ¿qué tiene?

¿un accidente? ¿qué pasó?

juan carlos: no sabemos qué fue,

pero es mejor que se apure

y venga a verla, licenciado.

adriano: gracias por avisarme.

¿en qué hospital está?

voy--voy para allá.

[música]

[músic

juan carlos: al llegar

a su casa,

dice que se cayó, mimí.

mimí: ay, virgen santísima,

¿pero qué le pasó?

juan carlos: no sé, no sé, oye,

¿no le habrá dado un ataque

por haberme descubierto?

mimí: ay, mi hijo,

pues a lo mejor sí.

es que imagínate,

es como si se le hubiera

aparecido el muerto.

juan carlos: mira, si fue eso,

mimí, no me lo voy a perdonar

nunca.

mimí: aguante.

usted agárreselos y aguante.

¿no quieres que me lance yo

para allá?

juan carlos: no, no, no.

no, mejor no, mimí.

yo te hablo más al rato.

¿sale? gracias.

plutarco: eva, ahora dígame,

¿por qué se regresó mi mujer

de acapulco?

se suponía que debía estar allá

todo el fin de semana.

¿qué pasó?

juan carlos: no tengo idea,

don pluti.

plutarco: ah...

¿y usted, por qué se regresó?

yo no sé, pero acá hay algo

que no me checa.

doctor, doctor, por favor.

¿cómo está mi mujer?

¿cómo sigue?

doctor: su esposa sufrió

un coma diabético.

juan carlos: ay, válgame,

¿es diabética?

doctor: así es, señora.

¿no saben ustedes si tuvo

alguna impresión fuerte?

¿un "shock"?

¿un susto, un disgusto?

plutarco: no, no,

no sabría decirle, no, no.

doctor: ¿y usted, señora?

juan carlos: ¿eh?

no, no, ni idea, doctor.

doctor: miren, tengo que ser

honesto con ustedes.

el pronóstico

es muy desfavorable.

si creen en dios,

recen por ella.

silvia: pues este contrato

tiene muchos años ya,

pero pues es el único que tengo.

ojalá que sea

el que te están pidiendo.

helena: yo creo que sí.

parece que quieren chequear

unas cláusulas o algo.

yo mañana mismo lo llevo

para que nos quitemos

este pendiente.

silvia: hija, tú ya le debes

al abogado, a tu papá,

la hipoteca...

yo no quiero que te sigas

endeudando.

helena: créeme que yo tampoco,

pero si cuando iba a nacer lalo

y mi papá casi se infarta

ellos cubrieron los gastos,

¿no?

silvia: sí, pues si yo

me acuerdo que pagaron todo

y no nos pidieron

papeles ni nada.

helena: pues a lo mejor

quieren checar algo.

pero, bueno, tú no te preocupes,

yo me encargo.

yo creo que ya no voy

a despertar otra vez a lalito,

entonces ya mejor

mañana vengo a verlo.

silvia: lo vi cansado,

pero muy contento.

en estos días

él te había extrañado mucho.

helena: y yo a él.

nos hacía falta

pasar ese tiempito juntos.

silvia: vas a ver que muy pronto

se van a arreglar las cosas.

ya vete a descansar, mi hijita,

porque ya es bien tarde.

helena: buenas noches, ma.

¿sabes qué?

que te quiero mucho,

mucho, mucho, ¿verdad?

¿sí?

silvia: sí, yo te--

te quiero mucho.

helena: mucho, mucho, mucho.

silvia: ay, mi hijita.

plutarco: eva, creo que usted

no me está diciendo qué pasó

en el convivio.

¿por qué mi mujer

decidió regresar

sin siquiera avisarme?

juan carlos: ay, pues, no sé,

deje de presionarme.

soy su mejor amiga,

no su guardaespaldas.

ahora dígame usted,

¿qué pasó en su casa

que llegó toñita y se desmayó?

plutarco: ya le dije

que iba entrando y se cayó.

juan carlos: ay, ¿y qué hace

usted ahí justamente

en la puerta del jardín

sin camisa?

plutarco: porque escuché

que iba entrando

y salí a recibirla. ¿qué más?

juan carlos: bueno, pues,

al igual que usted,

aquí hay algo que a mí

no me cuadra del todo, fíjese.

plutarco: mire, eva,

ya bastante tengo

con este sufrimiento

para tener que aguantar

sus suspicacias.

juan carlos: lo mismo le digo,

señor.

no sé por qué cree

que yo sé alguna cosa

que no le he dicho

y que algo sucedió

en el convivio según usted.

jefe--

adriano: plutarco,

¿dónde está antonia?

¿qué le pasó?

plutarco: no te voy a mentir.

el doctor dijo

que está muy grave.

adriano: ¿pero por qué?

¿qué le pasó?

juan carlos: se le subió

la presión arterial

y eso, aunado a su diabetes--

adriano: ¿diabetes?

¿antonia, diabetes?

plutarco: se lo diagnosticaron

hace poco, lo que pasa

es que me suplicó

que no te lo dijera

para no preocuparte.

adriano: hay cosas

que no se deben de ocultar,

por favor, plutarco.

soy su único hermano,

su único familiar.

plutarco: cuñado, me hizo jurar

que no te lo diría, por favor.

además, lo que dice mi esposa,

es ley.

juan carlos: venga, venga.

doctor, mire, él es don adriano,

es hermano de la señora antonia.

adriano: ¿puedo ver

a mi hermana?

doctor: ella está

en terapia intensiva.

no la puede ver nadie

hasta mañana.

con permiso.

el expediente, por favor.

adriano: ay, pero--

¿por qué a ella?

¿por qué le pasa esto a ella?

ella--

ella es una buena mujer.

es noble, es leal.

es incapaz

de hacerle mal a nadie.

plutarco: no sé, cuñado.

adriano: [solloza]

rebeca: [susurra] plutarco.

plutarco: ¿qué haces aquí?

se supone que nadie sabe

lo que le pasó a la gorda.

rebeca: ¿cómo está la ballena?

¿ya pasó a mejor vida?

plutarco: pues qué más

quisiera yo, pero no,

está en terapia intensiva.

rebeca: ¿y va a sobrevivir?

plutarco: el doctor aún no sabe.

rebeca: plutarco, sí sabes

que se tiene que morir, ¿verdad?

si despierta, le va a decir

a todo el mundo lo nuestro,

y nos va a hundir.

plutarco: ya sé,

¿pero qué quieres que haga?

rebeca: ¿cómo que qué?

en la primera oportunidad

que tengas, ayúdala a morir.

plutarco: rebeca--

rebeca: es eso,

o nos lleva la tristeza.

a ti te va a quitar todo,

te va a dejar en la calle

y nos va a meter presos

por intento de homicidio.

plutarco: yo no soy un asesino.

rebeca: siempre hay

una primera vez, cachito.

es eso, o nos va muy gacho.

fernando: ¡flaca!

¡no me esperes, que ya llegué!

mi vida...

es tarde y tú todavía trabajando

y así tan solita.

marcela: no te oí entrar.

¿y ahora? ¿qué pasó?

¿por qué te regresaste hoy?

fernando: pues, ¿por qué crees?

porque te extrañaba

y vengo, pero como tigre.

[ríe]

llamé a un camión

para regresar a mi casa

con mi familia y mi flaca,

la que tanto quiero.

¿qué, no puedo o qué?

marcela: ya sabía yo

que venías, mira,

hasta las manitas.

fernando: ¿y eso qué?

¿ya ves? te digo cosas bonitas

y no te gusta, flaquita.

marcela: no es eso, no es eso.

me gusta mucho que me ronronees.

y verte aquí me gusta mucho,

nada más que yo te esperaba

hasta mañana, mi amor.

fernando: no, bueno, pues,

lo que pasa es que sin ti,

no puedo disfrutar

ni acapulco ni nada.

ráscame la pancita, flaca.

ráscame.

¿sabes qué, flaquita?

te quiero mucho.

te quiero mucho

y siempre te he querido

como un loco, flaquita.

marcela: hace años

que no me hablabas así.

yo también te quiero

igual que el día

que nos casamos.

fernando: ahí está, ahí está.

¿no quieres que repasemos

la noche de bodas?

¿te acuerdas? ¿te acuerdas?

te pusiste bien fiera--

marcela: claro que no.

fernando: tú eras la "tigrilla".

¿cómo no, flaquita?

marcela: ay, sí me acuerdo

ese día que estabas un poquito

más borracho que hoy, ¿verdad?

pero bien que sabías

lo que hacías.

fernando: no, no, no.

no estaba tan tomado, ¿eh?

y ahorita tampoco

estoy tan tomado, no.

pruébame, pruébame.

si te digo que ya hasta

se me pasó el avión ya. ya--

marcela: y al rato vas a querer

una transfusión de chilaquiles,

¿verdad?, para la cruz.

pero pues a tus hijos

les toca hacer el desayuno,

así que a ver qué tal les queda.

¿flaco?

fernando: [ronca]

marcela: [ríe] ni que querías

repasar la noche de bodas.

valiente novio.

[música]

[músic

[celular]

helena: ¿bueno?

plutarco: helena,

¿no la despierto?

helena: no, estaba trabajando

un poco antes de dormir.

¿pero le pasa algo, plutarco?

plutarco: una tragedia.

mi mujer, helena--

mi amada esposa--

helena: ¿qué tiene antonia?

¿qué pasó?

plutarco: sufrió un colapso.

estamos en el hospital.

no sabemos si va a vivir o no

y yo soy el único culpable

de todo.

helena: ¿pero usted por qué?

plutarco: por no cuidarla,

por desatenderla.

el responsable de ella soy yo.

pero si mi antonia se va,

me muero, se lo juro.

helena: no, no, a ver,

tranquilícese, plutarco.

¿sabe qué?

yo me visto y salgo para allá.

¿qué hospital es?

sí, sí, sí, lo conozco.

sí, ahora voy para allá.

no me tardo, ¿eh?

sí.

santiago: ay, ¿la pasaste bien,

pati bebé?

patricia: [ríe] muy bien.

ahora sí ya casi toda la empresa

sabe que nos vamos a casar,

pollo, y esta vez de verdad.

santiago: ay, pati bebé,

de verdad no sabes cómo ansío

que llegue ese día.

pati...

¿por qué no vamos

a tu habitación?

patricia: ¿a?

santiago: a--a dormir jun--

a solo dormir.

patricia: ay, ajá, pollo.

ya espérate,

no falta casi nada.

santiago: ay, pati...

bueno, está bien, como tú digas.

patricia: santiago,

¿estás enamorado?

santiago: pati...

eres la niña más linda

de todo el mundo y la verdad

es que no me casaría contigo

si no te quisiera.

patricia: ¿estás enamorado?

¿estás enamorado?

santiago: sí.

claro que estoy enamorado.

adriano: muchas gracias.

mimí: ey,

usted no se me apachurre.

hay que echarle

toda la buena vibra a toñita

para que se mejore, ¿eh?

ánimo.

adriano: si mi hermana muere--

mimí: ey, si ella se va,

va a ser un ángel más

en el cielo, ¿mm?

pero hay que tener fe

en que se va a quedar

con nosotros un poquito más.

adriano: gracias.

plutarco: la conocí

cuando entré a la empresa.

luego nos casamos

muy enamorados.

son tantos años.

es toda una vida juntas.

dios, llévame a mí,

no te la lleves a ella.

helena: no, don plutarco,

usted tiene que confiar

en la medicina.

yo estoy segura

de que los doctores

están haciendo todo lo posible

para salvarla.

plutarco: tiene que luchar

por sobrevivir porque

aún tiene mucho por hacer.

está feliz en lo profesional,

se está realizando.

está recuperando su autoestima.

helena: ¿y sabe qué es

lo más importante?

que ustedes dos se aman

de verdad.

ese amor es lo que la va a hacer

recuperarse, ya verá.

plutarco: eso espero,

porque si no, lo mejor

es que yo me vaya con ella.

mi vida no tendría sentido

sin mi antonia.

helena: ay... ay, plutarco,

tenga fe, tenga fe.

[música]

juan carlo

por lo que le está pasando

a mi mujercita bella.

¿y sí, se puso así, verdad,

pues porque--

se enteró quién soy?

mimí: ay, ¿y qué tal

si fue por otra cosa?

juan carlos: ¿como--

como por qué?

mimí: no, pues ahí sí

no te sé decir,

pero si no le dio el "tramafat"

cuando te vio,

se me hace muy raro

que le haya dado tiempo después,

¿no crees?

juan carlos: pues puede ser.

mimí: perdóname,

pero discúlpame.

si se te sube el ph,

se te sube a la volada

no hasta las quinientas.

juan carlos: ¿pero qué pudo

pasar para que le diera

el "supiritaco"?

mimí: pues eso sí

habrá que averiguarlo,

porque a mí ese don plutis,

su marido, no me da

muy buena espina, ¿eh?

juan carlos: no, a nadie.

a mí tampoco, me cae gordo.

pero es que él insiste

que no habló ni media palabra

con ella.

mimí: pues ha de ser cierto.

¿si no tú crees que ese hombre

se ha de haber quedado callado?

no, ya te hubiera

desenmascarado, hijo.

juan carlos: no, pues eso sí.

eso sí.

mimí: pues entonces,

ni hablar del peluquín.

hay que descartar

el "autoviudazo".

juan carlos: es que por eso

creo que fue mi culpa, mimí.

la maté del susto que le di.

y si se muere,

yo voy a cargar con eso

toda mi vida.

mimí...

mimí...

mimí: [se sobresalta]

me quedé dormida.

juan carlos: creí que te ibas

a dormir a la pensión.

mimí: ¿y helena?

juan carlos: se fue

a la madrugada

para descansar un poco.

plutarco: doctor,

¿cómo sigue mi esposa?

doctor: igual.

sigue en terapia intensiva.

juan carlos: ¿podemos pasar

a verla, doc?

doctor: sí, sí,

pero solo una persona.

plutarco: yo soy el esposo.

doctor: venga conmigo.

permiso.

juan carlos: esta incertidumbre

me está matando.

mimí: tranquilo.

plutarco: mi antonia...

doctor: lo dejo solo

para que esté con su señora.

plutarco: sí.

ya muérete, gorda infeliz.

ya deja de martirizarme.

si ves una luz

al final del túnel,

síguela.

y desaparece de mi vida.

así me podré quedar

con tu herencia,

con las acciones

y con helena.

nunca te pedí nada.

pero ahora...

es el momento, antonia.

muérete.

muérete ya.

[música]

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