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Por Ella Soy Eva Capítulo 36

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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fernando: ¿qué pasó, flaquis?

¿ya acabaste de hacer cuentas

o qué?

marcela: fíjate que yo veo

nuestro presupuesto

muy aterrizado.

si administramos bien

los dos sueldos,

vamos a salir de deudas

bien rápido, más rápido

de lo que pensábamos.

fernando: a ver, déjame ver,

déjame ver, flaquita.

[afirma]

están bien las cantidades,

pero ¿sabes qué, flaquita?

a partir de esta quincena,

yo reparto la lana,

así nos va a alcanzar mejor,

vas a ver.

marcela: no, flaco.

no es mala onda, pero

hacer que rinda el dinero,

digamos que no es

de tus fortalezas, ¿no?

mejor lo administro yo.

fernando: ok.

entonces yo estoy pintado,

¿no, flaquita?

no, no, ¿sino de qué se trata?

no, es que--es que si no confías

en mí ni siquiera para esto,

flaquita--

kevin: ma, me muero de hambre,

me voy a hacer un sandwichito

en lo que cenamos, ¿sí?

marcela: no, mi hijo,

espérame, ¿no?

espéranos y cenamos

todos juntos.

ven, pero siéntate tantito aquí.

kevin: ¿y ahora qué hice?

marcela: no hiciste nada.

es que tu papá y yo

te tenemos una sorpresita.

cierra los ojos.

kevin: ok.

marcela: tenemos una sorpresita.

tarán.

kevin: a ver.

¿un celular? ¿para mí, mamá?

muchísimas gracias.

marcela: de nada.

kevin: muchísimas gracias,

mami.

marcela: de nada, mi amor.

kevin: gracias, ma.

eres la mejor mamá del mundo.

muchísimas gracias.

fernando: ándele, mi hijo.

marcela: oye, cuídalo mucho.

no lo vayas a traer

como un juguete.

si te lo compramos

es porque a estas alturas

lo necesitas para que estés

en contacto con nosotros

andes donde andes.

kevin: sí, está muy chido, ma,

muchísimas gracias.

marcela: bueno.

oye, el crédito te lo vamos

a poner limitado,

así que úsalo con moderación.

¿de acuerdo?

kevin: sí.

sí, le voy a ir a agregar

mis contactos.

muchísimas gracias, ma.

marcela: de nada.

ay.

mira, soy hasta la mejor

mamá del mundo.

se puso feliz.

fernando: sí.

a ver, mejor mamá del mundo,

no te entiendo.

¿no que estamos tratando

de pagar deudas?

¿qué haces?

te pones a hacer ese gasto,

flaca.

¿no que yo soy el gastalón,

el que no administra,

el que quién sabe qué tanto?

¿sabes qué, vieja?

te pasas.

helena: ¿o qué? ¿le molesta

dormirse conmigo?

juan carlos: ay, no, ¿cómo cree

que me molesta?

claro que no.

lo que pasa es que yo ronco

mucho.

eso es, yo ron--

¿sabe cómo ronco?

así.

helena: [ríe]

juan carlos: no, le juro.

y lo saqué de mi tía la chata

que roncaba igual.

¿sabe cómo roncaba ella?

así.

[ronca]

oiga, deje de reírse

que así quedó por eso, oiga.

helena: [ríe]

ay, eva, está usted--

pues, yo cuando me duerma--

yo caigo como tronco.

así, mire, así.

juan carlos: ay, el troco.

ay, yo la agarré.

helena: [ríe]

no, ya, eva, en serio.

no, de verdad no se puede

dormir ahí, está muy incómodo,

muy duro, en serio, no.

juan carlos: ay, ¿cómo cree,

hombre?

si yo he dormido en petates,

en hamacas.

bueno, hasta parada

en la pecera me duermo.

[ríe]

helena: pero, eva, ya, en serio,

mañana hay que trabajar bien,

hay que dormir bien,

así que ya déjese de pretextos

y de ronquidos.

[ríe]

juan carlos: hablo mucho.

digo--

helena: sí, sí, habla.

juan carlos: no, en la vida

real no, la verdad,

pero cuando duermo, sí,

hablo como política

y me echo unos discursos.

la voy a despertar,

no va a dormir bien.

helena: no, eva, ya, ya,

en serio, ya, ya.

vámonos a dormir.

juan carlos: bueno.

bueno, pues, con probar

no se pierde nada, ¿verdad?

helena: pues, no.

juan carlos: pero ¿qué tal

que me entra la sonámbula

y luego tiene que ir por mí

a las calles mal deseadas

de este país?

no.

helena: ¿en serio es sonámbula?

helena: pues, ¿yo qué voy

a saber?

cuando me levanto estoy dormida,

yo no sé nada.

ambos: [ríen]

juan carlos: no, pero ¿qué tal

que sí?

¿qué tal que--

siempre hay una primera vez.

no se arriesgue.

helena: eva, ya.

estoy molida y sigue aquí

hable y hable y hable, ya.

vámonos a dormir a la cama, ya.

juan carlos: ok.

rebeca: [saborea]

vaya, algo bueno tenía que tener

esta pocilga.

la comida.

amo los mariscos.

antonia: pues yo también,

pero están llenos de colesterol

y mi nutrióloga me lo prohibió.

rebeca: ay, tony, éntrele.

además no come eso

todos los días.

[saborea]

qué pecado tan delicioso.

dios mío, no me castigues

por golosa.

antonia: ay, no, yo creo

que mejor voy a preguntar

si tienen algo más dietético.

no sé, un platito de frutas

o una ensalada.

rebeca: yo que usted

no haría eso.

¿qué van a pensar los nativos?

que está despreciando

sus manjares.

ándele, éntrele.

antonia: ¿tú crees que sí

me lo tomen a grosería?

rebeca: por supuesto,

así son los aborígenes

de todas partes.

sentidos y rencorosos.

éntrele, ándele.

antonia: ay, es que sí se ve

que está...

rebeca: delicioso.

antonia: sí, delicioso.

ay, al turismo internacional

le van a encantar

estos platillos.

>> señoras, ¿todo bien?

antonia: sí, maravilloso.

de verdad que mi marido

no se equivocó en decirme

que playa majahua

es un paraíso.

rebeca: el licenciado

ramos arrieta

ya nos había platicado mucho

de sus manjares

y también de sus bellezas

naturales.

>> ay, que yo sepa,

solo vino una vez

y ni cenó ni nada.

antonia: no, vino dos veces.

>> a lo mucho una,

y eso salió por patas

porque la gente

ya lo quería linchar aquí.

no.

permítanme tantito,

voy por su sopa de pescado.

rebeca: el licenciado

ramos arrieta vino dos veces.

antonia: ay.

aquí alguien está mintiendo,

¿eh?

jesús: gracias.

adri, hombre, qué bueno

que viniste.

adriano: gracias.

bueno, después de tanta

insistencia era imposible

negarme.

jesús: sí, ¿verdad?

adriano: imposible.

jesús: mi amor.

mi amor.

adriano: de hecho no me digas

que esta es la mujer

que ahora es tu pareja.

jesús: ella es la mujer

de mi vida.

de mi vida.

pero déjame decirte

que esta niña tan hermosa,

tan preciosa, no es mi novia,

es mi hija, ana paola.

¿te acuerdas?

kevin: sí, ya traigo celular.

por eso te hablé,

para que me agregues

a tus contactos.

oye, y, ¿ya me conseguiste eso?

es que me muero de ganas

por empezar a probar.

adriano: es que, al verla así,

nunca me hubiera imaginado

que es tu hija.

so--solo al verla contigo

puedo descubrir que se trata

de ana paola.

jesús: bueno, pero no--no--

no te preocupes.

lo que pasa es que la última vez

que tuviste a anita

ella debió tener,

serían ocho, diez años,

pero diez cuanto mucho.

estaba chiquitita, chiquitita.

adriano: una verdadera niña.

jesús: era una bebé.

y, sin embargo,

ve nada más en la mujer

en que se ha convertido.

y yo estoy totalmente orgulloso

de ella.

pero totalmente orgulloso.

paola: lo vas a aburrir

a tu amigo.

pues, ni al caso,

va a bostezar el pobre.

jesús: no, no, no, no.

oye, ¿tú te acuerdas de él?

paola: ay, claro.

jesús: ¿te acuerdas del tío

adri?

paola: ay, claro.

para mí siempre va a ser

mi tío adri.

es el que me daba muñecas

en mi cumple, ¿no?

jesús: ándale, él te llevaba

los muñequitos y te--

ximena: mi amor.

jesús: maría y josé.

¿cómo estás?

ximena: muy bien.

jesús: mira, les presento

a ximena.

esta sí es mi novia.

ximena: hola.

adriano: hola.

ximena: mi amor, te hablan.

jesús: ¿quién?

ximena: ahí.

jesús: bueno, perdón, ¿eh?

pero tengo que ir a saludar

a unos invitados,

así es que al rato te veo,

hermano.

cuídamela.

paola: ay, pa, o sea,

¿tú crees que el tío adri

no me va a cuidar mil?

jesús: [ríe]

¿me cuidas mil?

paola: ay, pa.

ya, pa.

jesús: [ríe]

paola: tío adri.

adriano: ¿cómo es posible

que me hagas esto?

[música]

[música]

plutarco: ándale.

contesta, méndiga caperusa.

rebeca: ay, mugre plutarco.

debería de mandarte al--

buzón.

[celular]

bueno.

plutarco: [ríe]

vaya, hasta que te dignas

a tomarme la llamada.

te marqué varias veces

y te dejé varios recados.

rebeca: ¿verdad que se siente

horrible, cachito?

para que aprendas y sientas

lo que yo.

plutarco: ah, caperucita,

¿por qué eres tan rencorosa?

¿por qué no nos llevamos bien

y bonito?

a ver, ¿cómo te fue

en playa majahua?

rebeca: el lugar es un chiquero,

los mosquitos ya me comieron

viva y la ballena es insufrible,

no sé cómo la aguantas.

lo único que está menos peor

es la comida.

plutarco: bueno, rebequita,

mañana se regresan

y se acabó el paseo,

no te pongas así.

rebeca: sí, mañana hablamos

y ajustamos cuentas tú y yo.

plutarco: ¿por qué?

¿de qué hablas?

rebeca: de cosas que supe de ti.

plutarco: rebeca,

¿qué hablaste con la ballena?

rebeca: con ella de nada

importante.

eso porífera.

pero por ahí me enteré de algo

que mañana tú me vas a aclarar.

quédate con la duda, cachito.

plutarco: rebeca, escúchame

bien--

rebeca.

me colgó.

¿qué sabe?

¿qué sabe? ¿qué sabe?

juan carlos: eh.

helena: [ríe]

juan carlos: eh.

¿qué tal?

me traje mi camisón de franela,

aunque yo suelo dormir

en mameluco, aquí entre nos,

¿eh?

helena: mameluco, no.

eva, se va a cocinar con eso.

juan carlos: ay, ¿qué quiere?

¿que duerma desnuda?

no, señora, no,

yo soy muy pudorosa, fíjese.

yo solamente le mostré

mi desnudez a mi difunto

menisario, que en paz descanse.

pero claro, como nadie entiende

a una pobre viuda...

helena: eva,

¿me creerá si le digo

que a veces así me siento?

juan carlos: ay, ¿así cómo?

helena: como si juan

me hubiera dejado viuda.

juan carlos: ay, a ver,

cuénteme.

helena: yo sé que puede sonar

raro, ¿no?

pero pues a fin de cuentas

estuvimos muy poquito tiempo

juntos y no nos casamos,

de hecho apenas llegué a ser

su prometida, pero

así me siento.

juan carlos: más que su

prometida.

usted es el amor de su vida.

digo, así se lo dijo él

en su carta, ¿no?

y para mí que la muerte

no termina con el amor, fíjese.

sobre todo si es tan grande,

como el juan carlos

siente por usted.

helena: eso no podemos saberlo.

lo único seguro es que

juan ya no va a estar conmigo

nunca.

juan carlos: ¿usted cree

en los milagros?

helena: lo que yo creo

es que no tiene caso

seguir hablando de alguien que--

que puede seguir viviendo

aquí, en mi corazón, pero--

pero que la realidad

es que está muerto.

¿no se--no se va a--

a desmaquillar?

juan carlos: no.

¿cómo cree?

yo toda la vida he dormido así.

helena: ¿así?

¿por qué?

juan carlos: porque no.

¿qué tal que hay un temblor,

alguna emergencia y salgo yo

toda guandaja a la calle?

no.

helena: [ríe]

eva, tiene algo

aquí en la ceja.

juan carlos: [grita]

helena: ay.

juan carlos: voy a ver

al espejo.

[grita]

helena: ay, qué pesada.

me asustó.

[ríe]

paola: ya, no seas tan intenso.

por dios, qué intenso.

o sea, ¿tú crees que yo iba

a hacer algo de mala leche?

o sea, me conoces perfecto.

adriano: no, creí conocerte.

creí.

ahora me doy cuenta

de que no te conozco.

pero--pero lo que no entiendo

es por qué no me dijiste

quién es tu padre.

paola: baby, te juro mil

que lo intenté,

pero las cosas no se dieron,

baby, o sea--

pues, no es nada malo, o sea,

tranquilo, relájate,

no pasa nada.

adriano: tú sabes, paola,

perfectamente que tu padre y yo

somos íntimos amigos,

y tú lo sabías.

paola: obvio no.

adriano: ah.

paola: bueno, ok, o sea,

pero después, mucho,

mucho después que me di cuenta.

pero ¿qué quieres, adri?

o sea, ¿que cambie de familia?

o sea, no me voy a arriesgar

a perderte, baby.

adriano: no, no, a ver,

esto, esto no me puede

estar pasando a mí.

a mí, a mí no.

a mí no.

paola: relájate, baby,

no pasa nada.

aparte, pues tú y yo

ya no somos tan "free", ¿no?

tenemos algo mucho más serio,

mi amor.

y pues nos podemos seguir viendo

a escondidas

mientras que mi papi

no se entere.

adri.

adriano: no, por favor.

por favor, paola, ahorita no--

no puedo pensar.

no--no puedo, no puedo.

jesús: ¡adri!

adriano: ¿eh?

jesús: adri.

salud.

juan carlos: ya no puedo seguir

con esta mentira.

helena, tienes que saberlo todo,

porque yo ya no puedo.

helena.

mi amor.

helena: eva.

¿eva?

eva.

ay.

juan.

juan carlos: eva no existe.

eva soy yo.

helena: ay.

juan carlos: y te amo

más que a nada en el mundo.

helena: ay.

yo estaba segura,

segura que estabas vivo.

yo lo sabía.

te lo juro que yo lo sabía.

juan carlos: tuve que inventar

a eva para estar a tu lado.

¿crees que me puedas perdonar?

helena: ay, no digas nada ya.

ay, lo único que importa

es que estás aquí.

estás aquí conmigo.

tú no sabes cuánto soñé

en volverte a tener así.

así conmigo, tan cerca.

juan carlos: cada día

sin poder tocarte

era un martirio, helena.

no sabes cuánto te amo.

te amo, te adoro.

helena: y yo a ti te amo tanto.

ay, te amo tanto, juan.

eva.

eva.

juan carlos: ay, ¿qué?

¿qué pasó?

helena: pues, ¿qué pasó?

ya lleva mucho tiempo encerrada.

ya me preocupé.

¿está usted bien?

juan carlos: ay, claro que

estoy bien, hombre,

todo en orden.

por mí no se preocupe, por dios.

helena: ¿segura?

juan carlos: sí, segurísima,

helenita.

helena: ya--ya tengo sueño,

ya me voy a acostar.

juan carlos: ahorita la alcanzo,

hombre.

ay, no--no me haga decirle

qué estoy haciendo en el baño.

qué vergüenza, oiga.

helena: bueno, ya.

[música]

[música]

helena: [gime]

adiós, eva.

juan carlos: adiós.

helena: eva.

¿qué haces?

sube, baja, se mueve, me quita.

juan carlos: no, nada.

muy bien, usted duérmase.

helena: yo duermo, sí.

eva.

[chista]

[chista]

juan carlos: ya fue la última.

helena: [ríe]

juan carlos: [gime]

>> y les reitero

que la gente de playa majahua

les dará nuestro apoyo,

porque sabemos que detrás

de todo esto está helena moreno.

antonia: sí, así es.

mi esposo es el encargado

del proyecto y la licenciada

su mano derecha.

>> estando ella de por medio,

nosotros no tenemos

ningún problema.

y ahora, señoras, las dejo

que debo atender otros asuntos.

disfruten el lugar.

antonia: muchas gracias

por todo, ¿eh?

nosotras desayunamos

y nos regresamos a méxico,

pero cualquier cosa le avisamos

para despedirnos, ¿sí?

>> si me hace el favor.

antonia: sí.

>> provecho.

antonia: ay, gracias.

>> con permiso.

rebeca: ay, antonia,

este lugar es un verdadero

muladar.

no pegué el ojo en toda la noche

por el ataque de los mosquitos.

ah, pero eso sí,

qué delicioso cocinan

estos aborígenes, ¿verdad?

éntrale, está muy rico.

antonia: no dudo que lo hagan

muy bien, pero pues nada de esto

es dietético.

yo creo que nada más

me voy a tomar

el jugo de naranja

y pido un café sin azúcar.

rebeca: no desprecie

a los nativos.

imagínese el esfuerzo

que hicieron para agasajarnos

con estos manjares.

[saborea]

helena: [bosteza]

eva.

eva.

ay, ¿sigue en el baño?

no puede ser.

eva.

[carraspea]

eva.

buenos días.

[llama a la puerta]

¿sigue ahí?

[llama a la puerta]

¿qué?

¿y esto qué?

ay, qué raro.

eva.

juan carlos: helenita,

buenos días.

helena: cómo madrugó.

ya está hasta maquillada

y peinada, vestida

y ya hizo el desayuno.

juan carlos: sí,

¿qué le parece?

es que yo me despierto al alba.

¿sabe cuál es el mejor

despertador?

los pajaritos.

¿sabe cómo me despiertan?

así.

[imita pájaro]

helena: sí.

oiga, pero se apuró tanto

que dejó la toalla tirada

y mojada en el baño.

juan carlos: ¿qué?

helena: la toalla, mojada.

la que usó para secarse,

la dejó ahí tirada.

juan carlos: ay, ay.

ay, qué bárbara, mi tío chente.

helena: ¿qué?

juan carlos: ay, pues mi tío

chente me dejó esa manía.

él dejaba todo tirado.

pero ahorita voy y la recojo.

helena: no, ya, ya la recogí.

sí.

juan carlos: gracias.

helena: oiga, pero también dejó

la--la taza del baño levantada.

y eso solo lo hacen los hombres.

juan carlos: ¿qué?

helena: la taza, la del baño,

la del medio, la que los hombres

levantan para--

juan carlos: ah, ah, sí.

helena: ¿ya sabe?

juan carlos: es que se me quedó

la maña.

helena: ¿qué?

juan carlos: de mi belisario.

tenía esa maña el pobre.

pues, no pobre, más bien

me dejaba toda la taza

salpicada.

ay, qué asco, ¿verdad?

así que pues agarré

la maña de levantarla siempre

y me sentaba yo.

yo quedaba ahí medio volando,

pero por lo menos

no me mojaba mis pompitas.

ambos: [ríen]

helena: eva, me da mucha,

mucha alegría

tenerla aquí en mi casa.

juan carlos: ya, hombre, ya.

véngase a desayunar

que se va a enfriar la comida.

ándele.

[música]

[música]

lalito: ay, no, mamá.

helena: ya, es que están

despeinadas las cejas.

¿ya te despediste

de tus abuelos?

lalito: sí, señor.

ya traigo la tarea.

helena: bueno, tu fruta

y tu sándwich están en la mesa--

eduardo: ¡helena!

helena: ve, adelántate

y guarda todo en la mochila

y yo te alcanzo.

lalito: sí, señor.

helena: ya vamos saliendo

para la escuela.

¿qué se te ofrece, papá?

eduardo: aunque me veas así,

enfermo, quiero que hagas

las cosas bien,

que me traigas de regreso

a mi nieto saliendo de clases.

no se te vaya ocurrir

llevártelo a otro lado, helena,

por favor.

ya, mujer.

silvia: sí, sí, ya está.

helena: papá.

ya te dije que mientras

tú estés enfermo,

lalito se va a quedar

aquí con ustedes.

eduardo: ah, pues espero

que así sea.

si ya me pusiste al borde

de la muerte,

y para tu mala suerte me salvé--

silvia: eduardo.

eduardo: ¿eduardo qué?

lo menos que puedes hacer

es esperar a que me recupere

antes de darme otro disgusto.

helena: puedes quedarte

tranquilo, papá.

voy a cumplir con mi palabra.

eduardo: pues a ver

si es cierto.

y ya vete, ándale,

le van a cerrar la escuela

a lalito si no te apuras.

silvia: dios la bendiga,

mi hija.

váyase con cuidado.

helena: gracias.

hasta la tarde.

silvia: sí.

helena: que te mejores, papá.

permiso.

silvia: ¿así estás bien,

eduardo?

porque te puedo poner

otra cobija para que no tengas--

eduardo: lo que quiero

es que no me atosigues.

¿qué no tienes nada que hacer?

ándale.

¡silvia!

silvia: ¿qué pasó?

¿te sientes bien?

eduardo: cámbiame esta agua,

es de ayer.

silvia: ay, sí,

ahoritita la cambio.

voy rápido, ¿eh?

ahorita la cambio,

pero tú tranquilo.

mimí: ey, ey, ey.

aguas con todo lo que delate

tu masculinidad, ¿eh?

la taza del baño abajo,

la toalla mojada,

la cocina patas para arriba,

la pasta de dientes.

ay, hombre tenías que ser.

juan carlos: dejé todo ordenado

para que no sospechara helena.

todo bien, tranquila.

mimí: está bien.

mucho ojo con el rastrillo

y con la crema de rasura.

juan carlos: el rastrillo

y la crema de rasura.

mimí: no.

juan carlos: ¿qué húbole?

todo bien, hombre,

todo en orden, no te preocupes.

mimí: no sé si fue buena idea

que te metieras a casa

de helena, ¿eh?

porque te puede cachar.

juan carlos: claro que es

buena idea.

todo con tal de no dejarle

el campo libre a plutarco.

pero no te preocupes,

voy a tener más cuidado

con todos los detalles,

tranquila.

mimí: está bien.

bueno, yo les voy a cobrar

a las chicuelas,

que son muy buenas

para pedirme cosas,

pero se hacen las remolonas

para pagarme.

juan carlos: viejas tenían

que ser, ¿no?

mimí: ¿qué te pasa?

juan carlos: es bromita,

no es cierto.

bueno, ya me voy

que tengo muchos pendientes.

voy a la oficina.

mimí: te voy a pedir un favor.

nada más échame aguas

porque no quiero que el enojón

del pachón me vea aquí

pues porque ya ves cómo se pone.

juan carlos: no te hagas,

hombre.

fíjese que ha paseado

a ver si te lo encuentras.

no te conoceré.

mimí: ¿yo?

juan carlos: vieja tenías

que ser.

es todo bromita.

bye, primita.

mimí: adiós.

¿qué pasó, muchachonas?

¿cómo están?

les traje todos los encarguitos

que me pidieron, ¿eh?

ah, pero antes una cosa.

también vine a cobrarles

los abonitos que me deben.

>> ya tenemos su dinerito.

mimí: sí se acuerdan

que me deben, ¿verdad?

>> ay, ¿y trajo--trajiste

el acondicionador--

mimí: aquí está todo.

pero primero es lo primero.

no te preocupes.

y ofertón, ¿eh?

al dos por uno.

>> yo no sé muy bien

cuánto le debo.

>> seiscientos míos.

mimí: me debes como dos mil--

adriano: ¿se puede saber,

señora, qué tipo de negocios

o tranzas está haciendo

en mi changarrito?

antonia: ay, me quedé pensando

en lo que nos dijo

el encargado anoche.

plutarco estuvo aquí

dos veces, rebeca, estoy segura.

rebeca: bueno, regresando

habla con su marido

y ya verá que todo

es un malentendido.

antonia: pero ¿por qué

mentiría el encargado

diciendo que solo vino una vez?

aunque también,

¿por qué mentiría plutarco?

ay, hay algo muy raro

en todo esto, rebeca.

rebeca: puede que tenga razón,

pero entre que sí y que no,

regresando habla

con el licenciado ramos arrieta

y le saca toda la verdad.

antonia: pues, sí.

bueno, hay que apurarnos

para ir a empacar

e irnos al aeropuerto.

rebeca: ay, yo todavía

tengo tiempito para meterme

al mar.

¿no gusta?

¿qué me ve así, tony?

¿me veo gorda?

antonia: ay, no, ¿qué te vas

a andar viendo gorda?

no, no, no.

tienes un cuerpo divino.

pero ve tú, disfrútalo,

yo aquí estoy bien.

rebeca: ay, ándele, anímese,

así se quita ese color

paliduchi de oficina, verde.

antonia: no, no te preocupes,

aquí te espero.

rebeca: bueno, usted se lo

pierde.

pero si se anima,

allá la espero para que nademos

como sirenitas.

adriano: estoy esperando

una respuesta, señora.

¿qué clase de transacción

está usted haciendo

en mi changarro?

mimí: en primero, no soy señora,

soy señorita.

y ya se lo dije

quién sabe cuántas veces,

pero parece que usted

tiene la cabeza dura.

y en segundo, estoy cobrando

unos productos de belleza

que le vendí a sus empleadas

para que se vean más bonitas.

adriano: pues, para su

información, señorita--

mimí: gracias.

adriano: esto no es un mercado,

esto no es un tianguis,

aquí no se realiza

comercio informal.

así que ya se puede

ir retirando.

y no quiero que regrese,

¿está bien?

mimí: óigame, tampoco me diga

tan feo.

estoy haciendo un trabajo digno,

decente.

no me puedo ir, además,

porque las señoritas

me deben varios abonos.

adriano: ¿eso es cierto,

señoritas?

todas: sí, señor adriano.

mimí: ¿ya ve? ¿ya ve?

así que déjeme hacer lo mío

que no molesto ni incomodo

a nadie.

solo estoy tratando

de ganarme la vida

como cualquier persona honrada.

adriano: vamos a arreglar esto

a mi oficina.

por favor, venga conmigo.

mimí: ¿a su oficina?

"yes".

[música]

[música]

juan carlos: ya no le dé

tanta importancia, licenciada.

mire, si su padre

tiene la fuerza

para echarle bronca

por lo de lalito,

seguramente ya está mejorando,

¿no?

helena: eso espero.

ya quiero que se alivie

para verlo bien,

para ver tranquila a mi mamá,

para que yo pueda seguir

haciendo mis planes.

juan carlos: claro,

es que ahora se pusieron

las cosas peor que nunca

con su señor padre, ¿verdad?

ya ve que no pudo hacer

el viaje tan importante

que tenía a playa majahua.

helena: no.

pero en cuanto regresen

doña antonia y rebeca

les voy a citar a una reunión

para que me cuenten

cómo les fue con el regidor

de allá y la gente y todo eso.

juan carlos: ¿sabe qué?

voy de volón pinpón

y la pido, ¿qué le parece?

con permiso.

plutarco: helena,

quisiera hablar con usted

un minuto, ¿se puede?

juan carlos: usted pásele

siempre, don plutín,

nunca toque la puerta,

siempre está bienvenido.

helena: sí, claro.

por favor, siéntese.

sí, adelante.

plutarco: usted ya se iba,

¿verdad?

juan carlos: sí.

pero, de hecho, mejor me quedo

para tomar nota de la reunión,

no vaya a ser que salga

algo importante y ustedes dos

se lo pierdan, ¿verdad?

plutarco: no se preocupe, eva,

haga lo que tiene que hacer.

adelante.

juan carlos: este quiere

que me vaya, ¿verdad,

licenciada?

[ríe]

bueno, ya me voy.

con permiso.

¿quiere que deje la puerta

abierta o cerrada?

mejor--

plutarco: eva, eva.

juan carlos: ¿abierta?

ah, perfecto.

bueno.

adriano: si al menos

me hubiera pedido permiso.

pero no, no, no, no.

a la señora se le ocurre

convertir la recepción

de grupo imperio

en un bazar, en un tianguis,

en un mulador.

mimí: y, para empezar, señorita.

está bien, está bien,

vamos a empezar de nuevo.

¿me da permiso de venir

a vender mis fabulosísimos

productos de belleza

a su empresa?

adriano: no.

mimí: qué carácter.

¿y ahora cómo le voy a hacer

si varias de las chicuelas

me deben sus módicas cuotas?

y si no vengo, ¿cómo salgo

a cobrar, a ver?

adriano: ah, pues, no--

bueno, pregúntele a su prima

eva que ella se encarga de eso,

por favor.

mimí: lo que tiene de chulo

y de bizcocho lo tiene

de mal geniudo.

ultimadamente me voy a vender

mis maravillosísimas cremas

a otra parte.

adriano: oiga.

venga para acá.

mimí: ¿mm?

adriano: venga para acá.

mimí: ah.

¿y?

adriano: ¿y no tendría por ahí

algo de esos productos para

caballero?

mimí: manejo una línea

solo para hombres, buenísima.

le puedo ofrecer

cremas antiarrugas,

revitalizantes, antifatiga,

antiestrés, hasta para que--

adriano: oiga, ¿cómo--

mimí: ya, son caritas,

pero muy efectivas.

adriano: a ver.

¿me podría mostrar alguna crema?

mimí: ay, claro que sí.

pero si me deja ir

por mi maleta a la recepción,

con mucho gusto.

adriano: vaya, vaya, vaya.

mimí: ah, y si quiere verse

como todo un galanazo

para su noviecita,

nada mejor que mis productos.

ah, discúlpeme por haberme

metido en eso,

pues, ¿quién soy yo

para andar de metiche, verdad?

adriano: sí, ándele, ándele.

olvídelo, vaya por su maleta.

mimí: pero yo insisto.

un señorón hecho y derecho

como usted, no debería de andar

con ese tipo de plebillas.

si luego luego se le cuelgan

del brazo, pero se le nota

que es por puro interés.

así que chiste.

adriano: no se meta

en mis asuntos, señora.

mimí: señorita, carambas.

adriano: no se meta en mi vida

ni en mis asuntos, ¿está bien?

mimí: está bien.

adriano: mire, ya--ya me hizo

enojar.

olvídese de las cremas.

váyase, váyase.

mimí: sí, se le va a agrandar

el hígado por enojón.

pero para que vea, para que vea

que yo sí soy gente, mire,

le traigo una muestrita

de una crema maravillosa.

si le gusta, me avisa.

y ya me voy, ya me voy

antes de que me corra otra vez.

es para las arrugas.

[música]

[música]

plutarco: lo importante

es que usted no se deje vencer

y siga adelante

con lo de recuperar a lalito.

téngale paciencia a su papá.

ya verá, todo va a salir bien.

helena: yo le agradezco mucho

su apoyo.

ay, pero ya no lo quiero

abrumar con mis cosas

personales.

mejor podemos ver

lo del proyecto, ¿no?

mire--

plutarco: usted siempre

tan profesional.

por eso tiene toda

mi admiración, helena.

helena: ahora que regrese

su esposa, quisiera tener

una reunión con ella

para que nos cuente

todos sus detalles

del viaje a playa majahua.

plutarco: en lo laboral

seguro trae buenas noticias,

pero, lamentablemente,

en lo personal cada día

estoy más convencido

que mi adorada esposa

ya no me ama como antes.

helena: ah, no, no piense eso,

plutarco.

plutarco: es que no lo puedo

evitar.

me lo dice su frialdad,

su distancia.

¿usted sabe lo duro que es

recibir tanta indiferencia

de la persona que uno ama?

helena: yo creo que debe ser

un malentendido porque

pues claramente se ve

que su esposa lo adora.

plutarco: yo quisiera estar

tan seguro como usted.

no sabe cuándo desearía

sentirme un esposo apreciado,

amado, como antes.

como cualquier hombre

desearía ser.

helena: voy a ir por lalito.

¿me acompañas?

lucía: sí, lo que sea

menos estar aquí.

helena: ¿por qué tienes

esa cara?

¿te pasó algo en la oficina

o qué?

lucía: no, mi amiguis, no,

el trabajo está muy bien.

lo que está muy mal es

mi mauricio, mi amiguis.

ay, yo creo que mi mau

ya no me quiere ni ver.

helena: lucía, ¿qué te digo?

es que tan--

ay, mira, ¿sabes qué?

vente a comer con nosotros

a la casa y así te distraes

un poquito por lo menos.

lucía: pues, sí,

porque dicen que las penas

con pan son menos,

y con un taco de tu mami,

pues más menos.

juan carlos: licenciada,

pare el elevador,

párelo, párelo, párelo.

por favor, párelo, párelo.

es que voy para abajo también

como ustedes.

gracias.

¿has estado llorando, chula?

ay.

yo nada más te digo una cosa.

conozco bien esos ojitos

de venadito a medio morir,

y ningún hombre se merece

que le derrames

ni una sola lágrima, lucía.

te lo digo de verdad.

♪ rata de dos patas

te estoy hablado a ti

ambos: porque ningún

bicho rastrero

todos: aunque sea muy maldito

comparado contigo

se queda muy chiquito ♪

plutarco: no, no, no te puedo

atender, estoy muy apurado.

>> es que quería decirle--

antonia: mi amor.

¿cómo estás?

plutarco: vidita, llegaste.

si te necesitamos, te aviso.

>> permiso, señor.

plutarco: qué sorpresa tan

grande.

antonia: ay, ¿me extrañaste

tanto como yo a ti?

plutarco: uy,

la cama se sentía tan vacía

sin ti.

antonia: ay, amor.

rebeca: licenciado ramos

arrieta.

plutarco: ay, licenciada

oropeza, qué sorpresa.

no esperaba verla

por esta casa otra vez.

antonia: es que nos venimos

en el mismo taxi del aeropuerto.

rebeca: es que me urgía

pasar al tocador.

como tomo muchos líquidos,

luego luego me hacen efecto.

plutarco: ¿y? ¿qué les pareció

playa majahua?

¿a poco no es un verdadero edén?

rebeca: bueno, aproveche,

mi tony, pregúntele a su marido

eso que la dejó bien inquieta.

plutarco: ¿de qué?

antonia: es que ya que tocas

el tema, pues es que hay datos

que no concuerdan

con lo que me dijiste

de tus viajes allá.

plutarco: ¿a qué te refieres?

rebeca: es que el encargado

del hotel nos habló

sobre sus idas a playa majahua.

antonia: es que tú me dijiste

que habías ido dos veces,

pero el encargado dice

que solo fuiste una vez

y que ni siquiera dormiste allá.

¿me puedes explicar

qué está pasando, plutarco?

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