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Por Ella Soy Eva Capítulo 32

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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[tema musical]

[teléfono]

>> ¿grupo imperio?

[elevador]

plutarco: onésimo,

¿andas en el estacionamiento?

bien.

ponte buzo

que la viuda va a salir.

síguela y me informas

de todo lo que haga.

no, no quiero

que le des un susto.

solo síguela.

obedéceme.

helena: [solloza]

[llaman a la puerta]

[carraspea]

adelante.

plutarco: helena,

quería preguntarle por el inf--

¿le pasa algo?

helena: no, nada, nada.

¿cuál es el informe

que me pregunta o qué?

plutarco: no, mejor cuénteme.

helena: no, nada, de veras,

perdón.

plutarco: ¿no confía en mí?

helena: sí.

plutarco: entonces, cuénteme.

desahóguese.

¿para qué somos los amigos

si no es

para los momentos difíciles?

helena: [suspira]

anoche tuve un pleito muy fuerte

con mi papá por lalito.

no me dejó llevármelo conmigo.

silvia: tú no puedes dejar

que tu nieto

vaya a dar con gente extraña

nada más por tus caprichos.

yo sé que tú lo dices para que--

pues, para que yo no me vaya.

eduardo: ¿y por qué estás

tan segura?

silvia: porque--porque lalito

es tu vida y yo sé

que tú nunca le harías eso.

eduardo: siempre he pensado

que las cosas

que son mejores para una persona

no siempre son las más fáciles.

tú lo sabes.

silvia: ¿qué quieres decir

con eso?

eduardo: que si lalo

tiene que pasar por un albergue

o por donde sea, que pase.

nadie se muere por eso.

silvia: es que--

es que tú no puedes

estar hablando en serio.

eduardo: yo haría

lo que fuera necesario

por el bien de mi nieto.

y si eso incluye

verlo llorar un tiempo,

no me importa.

soy capaz de lo que sea

con tal de que lalo

se quede conmigo.

así que tú sabrás

hasta dónde llevas a mi nieto

con tus acciones, silvia.

decídete de una vez.

¿te vas o te quedas?

helena: mi papá se impuso

y lalito se quedó en su casa.

si yo no me pongo más firme,

es porque, pues mi papa

ya sufrió un infarto

y yo siento culpa--

plutarco: lo entiendo, helena.

y déjeme decirle

que usted tiene toda la razón.

si necesita de un abogado,

yo puedo recomendarla

con el mío.

helena: sí.

si llego a necesitarlo,

le aviso.

plutarco: y lo que necesite

y lo que se le ofrezca,

no dude en pedírmelo.

yo estaría encantado

en ayudarla a pasar

por este penoso asunto.

¿y sabe por qué?

porque yo sé

lo que usted ama a su hijo.

helena: gracias, gracias.

[puerta se abre]

antonia: ¿interrumpo?

plutarco: no, no, mi amor,

para nada.

estaba confortando

a la licenciada.

antonia: ¿ah, sí?

plutarco: sí.

no quiero ser imprudente,

perdón, helena,

pero la licenciada

tiene un problema

y me estaba contando.

entonces, yo le ofrecí

los servicios de mi abogado.

antonia: así que

la licenciada helena

se metió en un problema legal.

helena: no, no precisamente,

señora antonia, no.

esto es algo más complicado.

plutarco: mi amor,

es nuestro deber

ayudar a los empleados

cuando tienen problemas,

¿verdad?

mimí: qué bárbara, qué casota.

¿estás seguro que es aquí?

juan carlos: pues claro

que es aquí, prima.

pues, ¿qué no ves la dirección?

calle retiro.

no preguntes cosas obvias,

hombre.

¿cómo está, buen hombre?

fíjese, venimos a buscar

a maximiliano montes, por favor.

antonia: ay, ganas

no me faltaron

para armarte un escándalo.

si te descubrí agarrado

de las manos

de la licenciadita esa.

ay, date de santos

que me contuve.

plutarco: pero, cariño,

¿qué un jefe no puede

apoyar a sus empleados

cuando ellos necesitan de uno?

antonia: ay, dímelo de frente,

plutarco.

¿estás interesado en esa mujer?

plutarco: antonia, me ofendes.

para mí el matrimonio

es sagrado.

si te juré fidelidad

frente al altar,

lo voy a cumplir

hasta el último día

de mi existencia.

antonia: ay, es que lo que vi

me da mucho que pensar,

plutarco.

plutarco: te lo voy a poner

muy claro.

a mí la licenciada moreno

me inspira un cariño filial.

porque la vida

de esa desdichada mujer es--

no te lo imaginas,

es un valle de lágrimas.

antonia: ¿ah, sí?

plutarco: deberías compadecerte

de ella, no atacarla.

y por otro lado, mi amor,

no le conviene

tener a la empresa deprimida

a la encargada del proyecto

más importante del grupo.

antonia: ay, plutarco,

¿estás siendo sincero conmigo?

¿no hay nada más?

plutarco: mi amor, claro que no.

¿qué clase de monstruo libertino

crees que soy?

antonia: ay, plutarco.

ay, a ver, a ver.

dime qué significa

este recadito amoroso

que ella te mandó, ¿eh?

¿qué significa?

plutarco: ¿anduviste

esculcando mis cosas?

antonia: ay, no te salgas

del tema.

¿qué quiere decir esto?

plutarco: es un recado

de agradecimiento.

mira, eso es todo.

y te voy a decir algo.

si apoyo a la licenciada

no es por ella,

es por su hijito.

antonia: no me salgas con eso.

plutarco: antonia, a mí

me parte el alma esa criatura.

me recuerda a ese hijo

que tú y yo nunca pudimos tener.

antonia: ¿y por eso

te has acercado a esa mujer?

plutarco: sí, sí, mi amor,

tú sabes lo que yo quería

tener un hijo y--

no te reclamo nada,

pero sabes lo que me duele

no haber sido padre.

antonia: ay, perdóname, mi amor.

juan carlos: ah, caray.

oye, el señor montes no está

como para estar aquí internado.

se me hace que trabaja aquí.

plutarco: señor montes,

¿podría decir de dónde conoce

al licenciado caballero?

montes: él me vendió información

de algunos proyectos

que estaban siendo evaluados

por él mismo para grupo imperio.

juan carlos: seguro se está

llevando una buena tajada

de esta trancita, fíjate.

mimí: pues, prima,

no es por desanimarte,

pero ¿cómo le vas a hacer

para sacarle información?

picarona,

vas a usar tus encantos, ¿eh?

juan carlos: no,

voy a usar los tuyos.

por eso te traje.

enfermera: él es el señor

maximiliano montes.

juan carlos: ¿qué--"what"?

enfermera: sí, así es.

mimí: no me habías dicho

que era un abuelito.

juan carlos: es que este

no fue el señor

que declaró en mi contra.

mimí: ¿ah, no?

juan carlos: no.

antonia: es que si es así,

te entiendo perfectamente.

es que si yo hubiera podido

darte un bebé...

plutarco: por eso, mi amor.

tú y yo debemos apoyar a helena.

no tanto por ella,

sino por esa criaturita

inocente.

dios, dios mío, ¿por qué?

¿por qué no nos diste el regalo

de tener un hijo?

antonia: ay, mi amor, perdóname.

maximiliano: pues sí, señorita,

efectivamente

yo trabajé en taurus

hasta hace poco que me retiré.

juan carlos: ah, qué bien,

santito. y disculpe,

¿trabajó en presidencia,

en relaciones públicas,

en administrativo? ¿dónde?

maximiliano: [ríe]

no, no, no.

[tose]

juan carlos: ay, ¿está bien?

mimí: tranquilo, don.

juan carlos: ¿está bien?

dele en la espalda así o algo.

mimí: es que se impactó

con tanta belleza natural,

pero no se emocione tanto,

así somos.

juan carlos: sí.

maximiliano: no, ¿qué va,

señorita?

yo trabajaba

en el área de contabilidad,

pero me mandaron después

al archivo.

al archivo muerto,

para ser exactos.

juan carlos: ay, pues,

qué malditos, ¿verdad?

maximiliano: ¿es verdad

que vienen a hacer

una inspección?

mimí: mire, abuelito,

es que fíjese que queremos

comprobar los servicios

de este tipo de lugares.

usted sabe,

que tenga el agua calentita,

su sopita--

>> señor, aquí no vive

la persona que usted busca.

onésimo: sí, no se preocupe,

reinita.

yo venía a buscar

a la señora maría lópez,

pero como es un apelativo

muy común, igual--

oiga, y el señor que está

con esas fulanas, ¿quién es?

se me hace conocido.

>> es el señor

maximiliano montes.

[música]

[música]

adriano: muy bien, muy bien.

la presentación está muy bien,

la felicito, pero este cálculo

sobre las ganancias

de los transportistas

no está contemplando,

no está abarcando

todos los rubros.

¿qué pasó?

fernando: ah, licenciado,

permítame revisar

los errores de esta mujer.

marcela: perdóneme, licenciado,

fue mi culpa, tiene usted razón.

es que se me pasaron algunas--

adriano: ¿qué, le faltó material

para completar el informe?

¿no tuvo tiempo? ¿qué pasó?

marcela: no, no,

discúlpeme, por favor.

es que me distraje

porque tenemos

unos problemas en la casa--

adriano: no, no,

yo no quiero escuchar

de sus problemas, ¿está bien?

aquí se viene a trabajar.

no--no venimos

a arreglar problemas domésticos,

¿está bien? ¿está claro?

seriedad, marcela, por favor.

fernando: seriedad, flaca.

o sea, entregar esto incompleto

es una falta de--

adriano: usted no se meta.

muy claro lo dije:

cualquier informe

que ella me entregue

debe de ser revisado primero

por usted, ¿sí o no?

fernando: sí, jefecito.

lo que pasa es que también--

también como--como--

adriano: a ver, por favor,

entre los dos arreglen eso

y me lo traen inmediatamente.

voy a estar esperando.

marcela: sí, licenciado,

con permiso.

fernando: permiso, licenciado.

[murmura]

mimí: pues ahora sí

que no entiendo nada.

no le encuentro ni patas

ni cabeza a esta misterio.

juan carlos: yo más o menos

como que sí le voy entendiendo.

es evidente

que este señor montes

no tiene nada que ver

con el que se presentó

en el grupo imperio

para demostrar

pruebas contra mí.

o sea, el de grupo imperio

es más falso

que una moneda de tres pesos.

mimí: válgame,

pues entonces la cosa

se está enredando cada vez más.

ya estoy toda "emborucada".

por lo visto, hay más de uno

que se está haciendo pasar

por otra persona que no es.

juan carlos: ¿qué pasó, hija?

estamos en el mismo equipo,

¿no, o qué?

mimí: si no lo digo por ti,

lo digo por el tal

maximiliano montes ese.

juan carlos: ¿sabes qué

va a estar difícil ahora?

comprobar que el tipo

que se hizo pasar

por este pobre señor

fue contratado deliberadamente

para hundirme.

mimí: y localizarlo.

porque si fue todo un milagro

encontrar a este, imagínate uno

que no sabemos ni cómo se llama

ni nada.

juan carlos: fíjate.

yo pensé que ya estaba cerca

de quitarme este disfraz de eva.

y creo que voy para largo, mimí.

mimí: pues sí, mi hija.

juan carlos: ¡me lleva!

plutarco: onésimo,

explícate bien

que no te entiendo nada.

onésimo: pues por eso

te lo estoy explicando

con papayas y manzanas.

mira, resulta que el tal

señor montes

que la eva estaba buscando,

no es el mismo señor montes

que encontró por acá.

plutarco: ¿o sea

que hay dos maximilianos montes?

onésimo: pues mira,

por lo menos aquí

sí hay un señor montes,

pero pues ya está más para allá

que para acá.

yo creo que ya mero

le dan los santos óleos.

plutarco: pero el montes

que se presentó aquí

era un hombre joven,

no era un anciano.

onésimo: no, pues ahí sí

no te sé decir.

yo te digo lo que aconteció.

plutarco: está bien.

regrésate.

¿samantha?

soy plutarco ramos arrieta.

samantha: ¿qué pasa, plutarco?

plutarco: urge que nos veamos.

samantha: ¿cuándo y en dónde?

plutarco: apunta, por favor.

marcela: es la primera vez

que me equivoco.

un error lo comete cualquiera,

no me tienes que gritonear.

fernando: si te estoy

gritoneando es porque

no te estás dando cuenta

de la magnitud de las cosas,

marcela, eso es lo que pasa.

marcela: no, pero es que

nada más es corregir el informe.

fernando: ¿qué va a ser--?

no, estás quedando mal

en la casa,

estás quedando mal aquí,

estás quedando mal

en todos lados, marcela.

y hoy desde la mañana te advertí

que tenías que tomar

una decisión.

esto no puede seguir así, ¿eh?

marcela: fernando,

no es para tanto.

si yo me organizo--

fernando: ¿qué te vas

a organizar?

toma una decisión ahorita mismo.

a ver, ¿qué prefieres?

¿tu familia

o tu puesto en grupo imperio?

¿qué?

helena: pero, entonces,

¿está seguro de que mi papá

no me puede quitar

la patria potestad de mi hijo?

abogado: por lo que me planteó,

yo le aseguro que su padre

no tiene elementos reales

para pelear la custodia.

y en este caso,

usted no tiene nada que temer.

helena: no sabe qué peso

me quita de encima, licenciado.

abogado: pero sí

debe estar consciente

que una orden de un juez

no es cualquier cosa.

hay que apelar y rebatir

con argumentos importantes

para que esa orden

sea cancelada.

helena: pues yo

estoy dispuesta a ir

hasta las últimas consecuencias.

lo que no voy a permitir

es que me quiten a mi hijo.

abogado: yo, como su abogado,

debo probarle al juez

que usted es una buena madre

y una persona con calidad moral.

helena: mi papá

es capaz de lo que sea

con tal de retener a mi hijo.

pero si usted me dice

que yo llevo ventaja legalmente,

me voy a sentir

mucho más tranquila.

abogado: bien, yo empiezo

a hacer los trámites que le dije

y me reporto con usted

lo antes posible.

helena: muy bien, licenciado,

muchas gracias.

abogado: hasta luego.

helena: que le vaya bien.

gracias.

[celebra]

¡lo sabía!

ay, qué bueno.

"yes, yes, yes!".

>> esta es la lista de toda

la documentación que falta,

pero ya con lo que tenemos

podemos iniciar el trámite.

santiago: ¿y tú crees

que tarde mucho?

>> menos que si tú lo hicieras

por tu cuenta en el banco.

esto es a través de la empresa,

entonces, yo creo

que en dos semanas

podemos tener la respuesta.

santiago: [ríe]

muchas gracias.

>> debes estar muy enamorado,

¿no?

santiago: ¿por qué lo dices?

>> digo, por eso de tirar

la casa por la ventana

de esa manera

por lo de tu boda.

santiago: ah, bueno, o sea,

no es nada más para eso.

lo que pasa es que ya sabes

los gastos que se vienen

cuando uno se casa y--

>> sí, sí, claro, claro.

y mucho más cuando uno

se casa por segunda vez

con la misma novia.

santiago: ¿perdón?

>> disculpa, disculpa.

lo que pasa es que, bueno,

cuando leí tu nombre

supe quién eres, y aquí

todo el mundo en la empresa

sabe de tu primera boda.

santiago: ¿ah, sí?

>> sí.

[llaman a la puerta]

helena: adelante.

plutarco: perdón

por interrumpir.

¿cómo van las cosas en su casa?

helena: acaba de irse el abogado

que va a ayudarme a resolver

este asunto de mi papá.

plutarco: no se preocupe tanto.

ya verá, no habrá necesidad

de llegar tan lejos.

helena: no, usted no conoce

a mi papá.

es capaz de lo que sea

con tal de conseguir

lo que quiere.

plutarco: algo me dice que,

tarde o temprano,

el teniente va a entender

cómo están las cosas.

usted confíe que así será.

helena: ojalá, plutarco, ojalá.

plutarco: usted, confíe.

angélica: bienvenidos,

pasen por aquí, por favor.

enseguida va a estar su mesera

con ustedes.

[suspira]

¿es la de este mes?

>> sí, es la nueva.

angélica: hora de mi "break".

permisito.

¿qué es esto?

"patricia lorca

y santiago escudero

celebrando su próximo

enlace matrimonial.

a ella se le ve todos los días

en el club exclusivo".

santiago, me las vas a pagar,

infeliz.

[teléfono]

juan carlos: ay, marceluca,

¿qué haces ahí paradita como--

como un poste?

como que te van a crecer raíces

como árbol.

marcela: aquí pensando,

doña eva.

juan carlos: ¿en qué?

marcela: este, pues...

pues que no es justo.

juan carlos: ay, dios,

¿qué no es justo?

marcela: si una mujer se la pasa

casi todo el día trabajando,

es una madre ausente.

pero si un padre hace lo mismo

es un buen proveedor.

juan carlos: ay, fíjate

que no lo había pensado así.

ay, ¿estás--?

¿quieres ir a tomar un cafecito

así me platicas tus penas

y cotorreamos, quieres?

marcela: muchas gracias,

doña eva, es muy linda.

no puedo.

tengo que entregar esto

y tengo que hacer algo

muy importante.

con permiso.

[teléfono]

[música]

[música]

samantha: y eso fue

lo que planeé.

si no te lo dije antes es porque

todo fue tan repentino.

además, ya no tenía ningún caso.

lo importante era

que alguien acusara

a juan carlos caballero

de vender información.

plutarco: por eso hiciste

que tu amigo se hiciera pasar

por un exempleado de taurus.

buen plan, samantha, buen plan.

ahora me quedo más tranquilo

con lo del señor montes.

samantha: me pareció lo mejor

para que nadie sospechara nada.

plutarco: entonces,

eva tampoco es un peligro

como creí.

samantha: ¿cómo?

plutarco: nada, nada.

pensaba en voz alta.

¿pedimos la cuenta?

samantha: ajá.

adriano: esto está mucho mejor,

de veras, felicidades.

ahora sí ya están cubiertos

todos los rubros

del presupuesto.

fernando: ah, sí,

ya lo revisé, licenciado.

ya quedó.

adriano: bueno,

y además de entregarme

el informe corregido,

¿tienen algo más?

porque veo algo de duda

en su cara.

marcela: bueno, lo que pasa--

fernando: sí, no, ya dile

como va, flaqui, sí, dile.

adriano: ¿de qué se trata?

marcela: de que vine a presentar

mi renuncia, licenciado.

a partir de hoy dejo de trabajar

en grupo imperio.

adriano: ¿qué?

plutarco: yo no quiero

entrometerme,

pero si me tomé el atrevimiento

de buscarlo,

es porque a mi esposa y a mí

nos interesa

que el desempeño profesional

de helena no se afecte

por problemas personales.

eduardo: y yo le agradezco

que viniera,

pero sigo sin entender

por qué la mantiene

en su puesto.

ojalá no lo lleve a la ruina.

si no puede con su hijo,

¿qué va a poder con una empresa?

plutarco: entiendo que usted

hace todo esto por su nieto,

pero este pleito

va a desgastarlos.

podemos llegar a un acuerdo

para que esto no pase a mayores.

eduardo: estoy muy consciente

que llevo las de perder

en la lucha

por la patria potestad de lalo,

pero estoy ganando tiempo

con la orden del juez.

y después ya veré

cómo retengo a mi nieto.

plutarco: usted ya puso

a su hija

con la guardia en alto y,

con todo respeto,

me parece que es mejor

hacer las cosas de otro modo

para conseguir lo que quiere.

eduardo: pero, entonces,

¿qué hago, don plutarco?

¿esperar sentado a que helena

me lo quite y se lo lleve?

plutarco: no.

lo mejor es hacer que helena

se dé cuenta por sí sola

que sin el apoyo de usted

ella no puede salir adelante.

así, tarde o temprano,

terminaría volviendo

a esta casa.

eduardo: ¿y yo para qué

la quiero en esta casa?

¡eso es lo último que quiero!

por favor.

plutarco: disculpe

que lo contradiga, teniente,

pero si usted quiere que el niño

se quede a su lado,

la única manera de lograrlo

es que su hija

se quede a vivir con usted.

marcela: le aseguro

que me duele muchísimo

dejar mi trabajo y desaprovechar

esta oportunidad que me brindó,

pero antes de que pase

algo malo en mi casa,

yo prefiero regresarme

a atender a mi familia.

adriano: pues, francamente me--

me decepciona, ¿sabe?

nunca pensé que--que usted--

bueno, en fin, no se preocupe.

fernando: sí, no, es lo mismo

que yo le digo a la flaquita.

o sea, no se puede abarcar todo.

no se puede chiflar

y comer pinole, la verdad.

marcela: yo le juro,

don adriano,

que hice mi mejor esfuerzo.

pero pues, si no estoy

haciendo bien las cosas,

usted me comprenderá

que mi familia es primero.

adriano: no, yo nunca le pedí

que desatendiera a los suyos.

fernando: ah, no, no,

porque usted es un caballero.

oiga, usted es una persona--

adriano: ¡no me interrumpa,

por favor!

pensé que usted podía con todo,

con el trabajo, con su marido,

con la familia.

pensé que era

de esas mujeres que podía

absolutamente con todo,

pero pues ya veo que no.

marcela: discúlpeme.

no sé qué más decirle,

licenciado, de verdad.

adriano: no tiene

que decirme nada, marcela.

simple y sencillamente,

me decepcionó.

pero no se preocupe,

mañana puede pasar

por su finiquito.

acepto su renuncia.

puede retirarse, marcela.

fernando: ay, flaquita...

[música]

onésimo: [tartamudea] a ver,

espérame, ya no entendí nada.

¿qué no se te echa a perder

el plan con la helena

si se regresa

al cantón de su papá?

plutarco: no seas idiota.

eso le dije al viejo

para que se quede tranquilo.

dudo mucho que helena quiera

regresar a casa de su padre.

además,

no quiero quedar mal con él.

lo voy a necesitar de mi lado.

onésimo: ah, entonces,

ahora sí ya lo entendí.

plutarco: no hace falta.

lo único que importa

es que el teniente

me va a ayudar

con lo que voy a hacer hoy.

onésimo: ¿y qué vas a hacer hoy?

plutarco: algo que me va a hacer

ganar muchos puntos con helena.

onésimo: ¿como cuántos puntos?

y luego los tranqueas porque--

ay, no me reprendas.

ilústrame.

>> marce, porfa, no te vayas.

>> por favor--

marcela: de verdad

les agradezco mucho su cariño,

pero ya tomé mi decisión.

no hay vuelta atrás.

me voy hoy.

>> pero es que igual

y hay otras opciones.

todas: [hablan a la vez]

juan carlos: ¡oigan!

ya, parecen viejas argüenderas.

lo que somos, pues, pero ya.

marcela: ay, eva,

qué pena con ustedes,

pero no me van a convencer.

de veras,

lo único que van a lograr

es hacerme llorar.

juan carlos: ay, no, no.

mira, deja--

ay, pequeñita hermosa,

hazte para acá,

no te vaya a pisar, ¿verdad?

hazte para acá.

no se trata de convencerte,

marcela, no.

se trata de que pienses mejor

las cosas.

uno no puede ir por la vida

renunciando a su trabajo

para darle el gusto al marido.

pues, no.

todas: [hablan a la vez]

juan carlos: ay, ya cállense.

en buena onda, ya, ¿no?

marcela: es que no puedo.

no puedo con el trabajo,

la casa...

juan carlos: escúchame bien.

no te dejes confundir

por el dinosaurio neanderthal

de tu marido, no.

no tienes que dejar

tu trabajo por tu familia.

tienes derecho a las dos cosas,

igualitito que él.

marcela: es que no renuncié

por él, sino por mis hijos.

los estoy desatendiendo.

jennifer está en la edad

de los novios.

kevin me echa mentiras

y se va quién sabe dónde.

hoy me equivoqué en el trabajo.

y luego fernando

no come a sus horas,

el pobrecito.

y luego se me juntan

los trastes, la ropa, el--

juan carlos: a ver, a ver,

no, no me llores

que me partes el corazón.

a ver, ¿qué, vives tú sola,

o qué?

¿qué nadie hace nada en tu casa

que más que tú?

¿qué tu marido es tan inútil

que no tiene manitas

para ayudarte, o qué?

¡es un inútil!

¡es una rata de dos patas!

paquita, qué sabia eras,

paquita.

eres, no has muerto, perdón.

marcela: jenny--jenny

es la que me echa la mano

cuando puede.

pero pues fernando

es el jefe de familia, ni modo

que también haga el quehacer.

juan carlos: ¿y por qué no?

si son pareja.

él tiene el deber de ayudar.

¿o qué, se le va a caer el--

el pedazo de algo que tenga

por atender a los suyos

como lo has hecho tú

toda la vida?

los tiempos cambian, marceluc.

¿a poco no?

todas: [hablan a la vez]

juan carlos: ¡ya!

los hijos son de los dos,

y lo justo es que los dos

le dediquen tiempo a la casa

y a la familia. ¿a poco no?

todas: [hablan a la vez]

juan carlos: ¡ya!

te costó años

tener una oportunidad

en el trabajo.

no la sacrifiques por él.

no te dejes. ¿a poco no?

todas: [hablan a la vez]

juan carlos: ¡ya!

tú puedes salir adelante

sin él.

¡es un zángano tu marido!

él no sabe ni hacerse un café

sin ti, por dios.

por eso te quiere tener

en la casa el muy cabezón.

no fomentes el machismo,

marcela, por ningún concepto.

fernando: ni soy zángano

ni usted debería de meterse

en donde no la--

juan carlos: ¿qué?

fernando: ¡en donde

no la llaman!

encima, ¿escuchó o no?

juan carlos: sí, escuchó

perfectamente bien y ahí le va.

su esposa tiene

el mismo derecho que usted

a realizarse profesionalmente.

¿cómo la ve?

fernando: uh...

ya salió la feminista.

juan carlos: a mucha honra

defiendo a mujeres como marcela,

fíjese,

que merecen todo mi respeto

y que es un mujerón tan,

pero tan, pero tan grande,

que usted,

así de machito como es, se ve

chiquitito al lado de ella.

¿cómo la ve, fernandito?

¿cómo la ven ustedes?

¿cómo la ves, paquita?

¿cómo? ¿cómo?

[música]

[música]

helena: mira,

aquí se puede apreciar

la primera fase

del proyecto de playa majahua,

y ya estamos con todo preparado

para comenzar con la segunda.

antonia: ay, helena, la felicito

por su profesionalismo,

y más que nada por su pasión

por este proyecto.

helena: muchas gracias, señora.

sí, ya llevo años

trabajando en esto, y la verdad

es que sí me apasiona.

antonia: helena, discúlpeme

por la escena que le hice.

es que a veces

soy muy impulsiva.

antonia: no, no se preocupe.

yo soy la que quiere agradecerle

por el paseo

que su marido y usted

nos regalaron a mi hijo y a mí.

antonia: ¿paseo?

helena: sí.

lalito estaba feliz, feliz.

antonia: ¿sabe?

es que plutarco

siempre quiso tener hijos,

pero pues yo no pude dárselos.

por eso él es tan cariñoso

con los niños.

helena: ahora entiendo.

me imagino que debe ser

muy difícil para ustedes

como matrimonio, ¿no?

antonia: pues sí.

y yo cargo con esa culpa,

pero pues trato

de compensárselo a mi esposo

con amor, con cariño.

helena: eso es

lo más importante.

se ve que ustedes

son un matrimonio

que se ama de verdad.

antonia: ay,

es que él es mi vida.

fernando: ¡ya se acabó!

¡vámonos, vieja!

vámonos por tus cosas.

marcela: no voy a ningún lado.

juan carlos: así se habla,

marceluca.

todos: [aplauden]

fernando: ¡ey, ey, cállense!

y usted principalmente, ¿eh?

mira, marcelita,

no te hagas la digna.

camínale, no porque ahorita

están todas las viejas

te me crezcas.

órale,

ya no tienes qué hacer aquí.

marcela: no voy a ir

a ningún lado.

juan carlos: oiga,

si no quiere ir, no va.

cuando una mujer dice "no",

¿es qué? ¡no!

¿a poco no lo sabe?

¿o necesita que otra mujer

le enseñe a respetar?

"¡res-pe-tar!", dije.

fernando: a mí ninguna vieja--

marcela: no, no, fernando, no.

todos: [hablan a la vez]

fernando: agárrame, flaca,

que no respondo, ¿eh?

[barullo]

adriano: ¿se puede saber

qué carambas está pasando aquí?

rebeca: ¿eh?

¿no está preciosísimo?

se va a ver muy bien

en esta oficina.

antonia: gracias, rebeca,

déjalo por ahí.

rebeca: no, vamos a colgarlo.

a ver...

ahí vamos a colgarlo.

mire, tony, aquí,

aquí se va a ver divino.

voy por un martillo

y un clavito.

no me tardo.

antonia: [carraspea]

helena, ¿cuándo podemos ver

adelantos de la segunda fase?

helena: está el--

el poster este muy--bonito.

se ve original,

así como diferente, ¿no?

juan carlos: entonces,

pasa, jefecito, que marceluca

no se quiere ir, ¿verdad?

pero este cavernícola

neanderthal se la quiere llevar

a la fuerza a base de jalones.

y eso está mal.

fernando: licenciado--

flaca, préstame el saco,

voy a hablar con el jefe.

mire, licenciado, lo que pasa

es que esta señora

es una metiche, como todas.

marcela: don adriano, permítame,

por favor.

aquí el asunto

es que ya lo pensé mejor

y no quiero desaprovechar

la oportunidad que me dio

para mejorar en mi trabajo.

la verdad es que

yo disfruto mucho lo que hago,

no me quiero ir.

así que retiro mi renuncia.

todos: [celebran]

adriano: ¡silencio!

marcela: si usted

me lo permite, sigo en mi cargo.

adriano: lo siento, marcela,

ya no puedo recontratarla.

marcela: pero ¿por qué?

ni siquiera me he ido.

es como si nunca

le hubiera renunciado.

si es por el error

que cometí hoy, yo le juro

que no vuelve a pasar.

don adriano, por favor.

adriano: no puedo dejar

en este puesto tan importante

a una persona

con tantos problemas como usted,

marcela.

mire, lo mejor es que

se vaya a su casa,

resuelva todos estos problemas

con su familia, con sus hijos,

con su marido, porque yo

no quiero un escándalo más

en esta empresa.

¿entendido?

¿entendido?

fernando: entendido, jefe, sí.

adriano: con permiso.

fernando: ya estuvo, ¿no?

órale, flaca, vámonos.

vamos por tus cosas.

flaca...

[música]

[música]

rebeca: un poquito para acá.

[ríe]

ya quedó.

bueno, ¿y qué le dijo

la piraña de helena?

antonia: ay, te suplico

que no te expreses así de ella.

esa mujer está pasando

por un momento muy delicado.

rebeca: acuérdese, tony,

que esa mujer es una diabla.

antonia: mi esposo y yo

hemos decidido apoyarla a ella

y a su hijo.

la licenciada nos necesita,

así que, por favor,

abstente de hacer

ese tipo de comentarios.

rebeca: como usted diga, tony.

antonia: algo que me ha enseñado

eva es el valor

de la solidaridad de género.

y tiene toda la razón.

en lugar de hablar mal

las unas de las otras,

las mujeres

debemos estar unidas.

rebeca: pero es que yo

no hablo mal de nadie,

si eso me choca, sería incapaz.

antonia: por ejemplo, rebeca,

yo casi no sé nada

de tu vida privada.

¿tienes novio?

¿quieres casarte, tener hijos?

rebeca: pues, bueno,

yo estoy solterita,

pero hay un lobito feroz

que anda tras mis huesitos,

así que yo creo que muy pronto

vamos a estar casados

por todas las leyes.

antonia: ay, me da mucho gusto.

te felicito.

rebeca: sí.

y eso de tener hijos,

pues la verdad, no sé, tony.

eso de sacrificar

este cuerpecito caraqueño

por unos bodoques,

la verdad, lo dudo.

antonia: ay, no seas vanidosa,

rebeca.

seguramente tu novio

va a querer formar una familia.

ay, decídete y hazlo.

¿qué esperas?

rebeca: si por mí fuera,

ya me hubiera casado ayer.

pero es que hay

un obstáculo enorme

que nos separa.

antonia: ¿es casado?

ay, no, me dijiste que nunca

andarías con un casado.

rebeca: eso jamás, tony.

eso va en contra

de mis principios.

lo que pasa es que hay

una obsesiva compulsiva

que no lo deja

ni a sol ni a sombra.

ella lo quiere para ella,

pero él es mío.

antonia: ay, lucha por ese amor,

rebeca.

rebeca: ¿verdad?

antonia: ay, sí, no dejes

que nadie te lo quite.

rebeca: eso mismo digo.

antonia: que si ustedes se aman,

defiendan lo que sienten

contra viento y marea.

rebeca: y así lo haremos, tony.

yo me caso porque me caso

caiga quien caiga

y reviente quien reviente.

antonia: ay, así se habla,

rebeca, muy bien.

ambas: [celebran]

>> marce,

te vamos a extrañar muchísimo.

>> por favor, cuídate mucho

y no nos pierdas el contacto.

marcela: muchas gracias.

muchas gracias de veras a todas

por su apoyo

y por las porras que me echaron,

y ya mejor me voy,

porque no quiero llorar aquí.

juan carlos: qué pena, qué pena

que el grupo imperio

hoy pierde una mujer

tan profesional y tan capaz.

y que tengamos

que separarnos tú y yo

por la necedad y por la culpa

de dos machos cabeza dura.

cuídateme mucho, marceluca.

te voy a extrañar.

permiso, chula.

marcela: muchas gracias,

doña eva.

es usted muy buena amiga.

fernando: bueno, ya, órale,

flaca, a su casita.

que quiero que cuando yo llegue

ya esté lista mi cena, con su--

ya sabes.

y que usted esté en su hogar

con sus hijos,

como debe de ser.

levanta tus cosas, órale, vamos.

marcela: gracias.

fernando: adiós, adiós.

juan carlos: ¡eres

un pelafustán!

perdón, me ofusqué.

angélica: hola, santi.

santiago: hola, angélica,

¿cómo estás?

¿qué haces por aquí?

[gime]

¿qué te pasa?

angélica: ¿qué me pasa?

¡eres un infeliz, desgraciado!

¿te vas a casar?

santiago: angélica, por favor,

cálmate, ¿no?

cálmate.

angélica: cálmate, cálmate,

cálmate.

¡infeliz!

santiago: oye, yo no sé

por qué me reclamas.

tú y yo nunca quedamos en nada,

¿eh?

angélica: ah, ¿nunca quedamos

en nada?

¡pero bien que te aprovechabas!

santiago: a ver, a ver,

cálmate y vamos adentro

a platicar, ¿sí?

angélica: ¡adentro no!

ya conozco tus "adentro".

adentro hasta adentro--

santiago: ay, cálmate, cálmate.

vamos a tomarnos algo

donde tú quieras

y platicamos, ¿te late, sí?

tranquila.

angélica: ¿donde yo quiera?

santiago: sí, donde tú quieras.

angélica: perfecto,

donde yo quiera. vamos.

santiago: sí, está bien.

juan carlos: ay, ya no esté

achicopalada, hombre.

con el corazón

todo "agorozomado".

ya le dijo el abogado que usted

tiene todas las de ganar.

helena: sí, ya sé.

juan carlos: mire,

pronto va a estar con el buqui,

usted y él, y van a ser

una familia muy feliz.

y en este departamentazo

van a hacer su vida nueva.

alégrese.

dé gracias.

dé. pero dé, en serio, dé.

lucía: sí, hay que dar

gracias a dios

y a don plutarco, de veras,

que consiguió

este departamentazo

y aparte consiguió

lo de los sellos.

quitaron los sellos

de mi departamento.

es bien buena gente--

¿qué? ¿no?

la regué, la regué.

juan carlos: ay, ya cállese

que aturde.

¡válgame!

¿así que fue don plutarco

el que le consiguió

este departamentazo?

qué acomedido, ¿verdad?

y seguro

le está pagando la renta.

helena: no, no me está pagando

la renta ni me lo compró

ni me lo regaló

ni nada por el estilo.

este departamento

es de un amigo de él

que se fue del país. y ya.

y aunque él muy amablemente

me dijo

que solamente había que pagarle

lo del mantenimiento,

yo le voy a dar a él

una cantidad de dinero

más fuerte.

juan carlos: claro,

y seguramente con eso

se da por bien servido, ¿verdad?

helena: ay, eva.

juan carlos: oiga, no, ay usted.

¿no cree

que le está ya aceptando

muchas cosas a don pluti?

helena: a ver,

él es muy amable conmigo,

por eso yo acepto su apoyo.

plutarco es mi amigo

y es muy buena gente.

juan carlos: claro.

si es tan bueno...

¡como una nauyaca!

helena: ay, eva.

juan carlos: de verdad.

oiga, ¿sabe qué?

no haga cosas buenas

que parezcan malas.

helena: pues por eso,

justamente por eso,

les pido discreción a las dos.

sí me oíste, lucía,

lo de la discreción, ¿sí?

discreción,

porque la gente puede confundir

mi amistad con él

con otra cosa,

y yo no quiero eso.

juan carlos: claro,

la gente es mi mala y habla,

pero ¿usted para qué da motivos?

helena: ¡no doy motivos! ¡ya!

[timbre]

lucía: yo abro, yo abro.

¡ya!

juan carlos: nada más

que tampoco puede coartar

la libertad de expresión.

helena: no, no le estoy

coartando la libertad, eva,

lo que pasa es que usted--

lucía: ¡hola!

helena: ay, llegó mi bebé.

hola, mi amor.

¿cómo estás, precioso?

ay, te he extrañado tanto.

silvia: hola, doña eva.

juan carlos: ay, ¿cómo está?

plutarco: no hay nada

más maravilloso en este mundo

que ver a una madre y un hijo

demostrándose todo su amor.

¿no creen?

helena: ay, gracias, gracias,

plutarco.

mil veces gracias.

no sabe lo feliz que me hace.

ay, me moría de ganas de verte.

[música]

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