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Por Ella Soy Eva Capítulo 31

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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adriano: santiago, ven.

santiago: sí.

adriano: mira, yo creo que

lo que pasó ayer, pues ¿sabes?

no hay ninguna necesidad

de andarlo comentando,

¿no crees?

santiago: ah, si,

si hay algo que detesto

son los chismes.

adriano: yo también.

gracias.

ah,

te debo un favor.

santiago: "chief", a propósito

de deudas, usted cree que--

que ando en aprietos económicos.

y es que pues la situación

cómo está, el alza

de los precios,

el euro, chief, ¿quién iba

a pensar que--?

adriano: ¿qué quieres?

santiago: un préstamo.

no--no vaya a creer que

son millones,

lo que pasa es que tengo

algunas deudas que me están

ahorcando, chief,

y pues todo se junta, ¿no?

los impuestos, la verificación,

todo, hay que pagarlo todo

junto y--

adriano: baja al piso inferior

y que te atiendan en el área

correspondiente y diles que

vas de mi parte.

santiago: ay, chief, gracias,

millones--¡gracias, chief!

¡qué gusto trabajar

en una empresa como esta!

¿eh?

esto sí motiva a tener

la camiseta bien puesta.

¡bailo!

marcela: hola, hola.

fernando: oye, ya no bailes,

¿eh?

marcela: déjalo que baile.

bueno, entonces yo lo que estaba

pensando es que con mi sueldo

podríamos entrarle

a un autofinanciamiento

y comprarnos otro carrito.

fernando: ¿otro carrito, flaca,

y para qué otro?

marcela: pues nunca sobra

en una ciudad como esta y menos

tener dos hijos que ya se están

independizando, mi amor.

podríamos también aprovechar

la lana del seguro del coche

que nos van a dar.

fernando: ¿no será que lo que

quieres es andar solita ahí,

con tu carro y hacer lo que

se te pegue la regalada qué,

gana?

a mí se me hace que eres tú

la que se quiere independizar,

¿eh, abusada?

marcela: ya, ¿por qué siempre

me volteas la tortilla, fer?

fernando: piensa--

marcela: no, piensa,

nos conviene.

>> marcela,

el licenciado reyes

quiere hablar contigo urgente.

marcela: ay voy, voy para allá.

fernando: este, ¿conmigo

no quiere hablar?

>> pásale, marcela,

te está esperando.

marcela: gracias.

>> ¡doña eva!

¿cómo le va?

juan carlos: pues ¿cómo me va,

verdad, chiquitita preciosa?

una no gana para disgustos

en esta existencia mundial,

pero así es esto.

>> oiga, ¿pudo localizar

al señor monte?

juan carlos: ay no,

y tengo el corazón

todo apretado, así, mira.

[gruñe]

porque tú y las chicuelas

quedaron en darme la información

y es hora que no veo claro, ¿eh?

>> pues es que ya le dimos

toda la información que pudimos

conseguir.

juan carlos: ay pero

esfuércense, pues ¿qué tanto

es tantito, por dios?

tú y las chicuelas

nos prometieron eso a mí

y a mi primita mimí

y no veo claros,

¿es que acaban de salir

del cascarón o qué?

>> no, bueno,

es que, aquí entre nos,

el licenciado ramos arrieta

nos pidió que ya no

averiguáramos más.

juan carlos: ah, ¿y don pluti

por qué se mete,

quién lo invitó en la fiesta,

quién le mandó la invitación

y a parte por qué me quiere

quitar mi segunda--?

sólo he tenido dos oportunidades

que me brinda la vida

para ser feliz,

no se vale--[llora]

>> no, es que nos dijo

que él mismo quiere darle

todos los datos de su enamorado.

juan carlos: ay qué lindo

es don pluti, ¿verdad?

nada más que no me ha dado nada

todavía.

>> bueno, es que lo último

que supimos es que el señor

montes está trabajando

en taurus, es la competencia,

pero pues se puede dar

una vuelta e investigar algo

ahí.

juan carlos: ay, mi capullito

dorado, no sabes cómo

te agradezco esta ayuda.

plutarco: aquí te traigo

unos--permiso.

unos papelillos.

si pones en orden esto

no sabes cómo me vas a ayudar.

antonia: bueno, pero ¿todo esto

está relacionado

con playa majahua?

plutarco: no, son asuntos

de la empresa que no tuve tiempo

de atender.

ya sabes, agencias de viaje,

hoteles, filiales, convenios.

antonia: pues es que yo traía

propuestas para el proyecto

de playa majahua,

es el proyecto más importante

de la compañía y urge sacarlo--

plutarco: mi amor,

todo urge.

de aquello se está encargando

la licenciada moreno,

tú ayúdame con esto

y te lo voy a agradecer

eternamente.

antonia: ¿y si mejor voy

contigo, mi amor--?

plutarco: no, no, no, mi amor,

esto no es de contentillo,

si vienes a trabajar

vienes a trabajar aunque seas

la dueña.

rebeca: licenciado ramos

arrieta, qué bueno que

lo encuentro,

me gustaría comentarle algunos

asuntitos.

plutarco: justamente ahorita

voy de salida,

pero le pido que le brinde

toda su ayuda a mi señora esposa

con estos trabajitos.

rebeca: pero, licenciado--

plutarco: muchas gracias

por su comprensión,

licenciada oropeza,

y a las dos les voy a agradecer

muchísimo su colaboración.

helena: ¿otra vez pidiendo

permiso, eva?

juan carlos: ¿es que sabe qué,

licenciada?

mire, le prometí hacerle

un favorcito chiquititito, mire,

a que ni lo ve, ¿ya vio?

a mi prima mimí.

así que voy rapidísimo

y regreso de volada,

le prometo.

helena: pues sí,

pero es que eso de salirse

quién sabe dónde en horas

de trabajo eso no está bien.

yo no quiero que se le haga

costumbre, ¿eh?

juan carlos: no, licenciada,

pero bueno, es que tanto

es tantito, ¿verdad?

mire, voy rapidísimo, de volón,

pin pon, y cuando regrese

me pongo al corriente aquí

como que si no hubiera pasado

nada, ¿cómo la ve?

helena: bueno, pues ya

apúrese a hacer sus pendientes

esos porque la quiero aquí

al ratito ya con todo su trabajo

hecho.

juan carlos: ay, licenciada,

¿sabe qué?

es usted un amor.

¿qué digo un amor?

dos amores.

¿qué digo dos amores?

tres amores--

helena: si, si, ya entendí,

cuatro, cinco, seis,

2 mil amores.

juan carlos: ah, qué bueno.

usted se va a ir al cielo

con todo y tacó, licenciada,

pero no ahorita porque usted

está joven, todavía tenemos

helenita para rato,

está en la mejor edad--

helena: ya váyase

antes de que me arrepienta, ya,

pero ya.

juan carlos: ahorita,

no me está viendo, ¿por qué?

porque ya me fui.

helena: ya, córrale, ya.

por favor.

juan carlos: si, gracias.

helena: adiós.

juan carlos: hola, reinita

santa, ¿cómo estás?

>> bien, gracias.

juan carlos: disculpa, mira,

ando buscando al señor

maximiliano montes.

>> uy, no, señora,

hace tiempo que ya no trabaja

aquí.

juan carlos: ay qué barbaridad,

a mí que me urge localizarlo.

oye, ¿no podrás darme así

como un dato entre mujeres,

sus datos personales, por favor?

>> no, no, imposible,

me tienen prohibido dar

ese tipo de información.

juan carlos: no seas así,

¡samantha!

samantha: ¿la conozco?

¿cómo es que sabe mi nombre?

nunca la había visto

y no podría olvidarla.

juan carlos: ay, gracias.

no, de hecho nos conocimos

en una convención turística, sí,

en cancún, en el verano,

en el mes de junio para ser

precisas.

samantha: ni me lo recuerde,

ese fue el último día que vi

a un tipo infame.

juan carlos: ay juan carlos

caballero que está a la diestra

del padre ahora, ¿verdad?

samantha: ese mismo.

¿usted cómo lo sabe?

juan carlos: ay porque me lo

dijo un pajarito,

¿sabes cómo me lo dijo?

así.

[silba]

pero ¿sabes qué, samantha?

no es lindo expresarse

de la gente que ya no está

para defenderse y mucho menos

si ya murió,

no vaya a ser que se aparezca

en la noche y te jale las patas,

¿verdad?

samantha: sólo espero que

se esté retorciendo

en el infierno, a fuego lento

y por toda la eternidad.

[copa]

silvia: ahorita te atiendo, ¿si?

eduardo: ¿todavía sigues

con lo mismo?

qué ganas las tuyas

de perder el tiempo con eso

de la preparatoria.

silvia: es que siempre me quedé

con ganas de terminarla,

ya ves que apenas

estaba en primer año

cuando nos conocimos,

¿te acuerdas?

eduardo: de todas maneras

ni la hubieras acabado,

tú lo que querías era agarrar

marido y casarte pronto,

como todas.

silvia: ¿por qué dices eso?

yo apenas tenía 15 años

y ni sabía lo que era

tener novio antes de conocerte.

eduardo: tampoco sabías

ni planchar, ni cocinar,

ni coser, nada.

mi santa madre se armó

de paciencia para enseñarte

a ser una buena ama de casa.

silvia: y desde entonces

no hago otra cosa más que

atenderte.

eduardo: entonces atiéndeme.

silvia: eduardo,

yo creo que nunca he sido

lo suficientemente buena

para que tú estés contento

conmigo, ¿verdad?

eduardo: ha de ser porque nunca

estuviste a la altura

de mi madre.

samantha: bueno, ¿y usted qué

hace aquí si viene

de la competencia?

me parece muy poco ético

que ponga un pie

en esta compañía.

¿qué se le ofrece, señora?

juan carlos: competencia,

¿verdad?

sí, la verdad es que,

así como juan carlos caballero

te hizo sufrir, ¿verdad?

yo estoy padeciendo

lo mismo por un hombre también.

samantha: bueno, ¿y a mí eso

qué me importa?

juan carlos: pues sí, es que

ese hombre trabajó aquí

en esta compañía,

se llama maximiliano montes.

samantha: quién diría que

el señor montes tuviera

sus romances,

nunca pensé que fuera

una especie de don juan.

juan carlos: uy sí,

y le perdí la pista, ¿verdad?

y--y la verdad es que

yo lo quisiera ver por última

vez porque no sabes cuánto

me quería y yo a él,

no, hombre, es que era un amor

del bueno ese--[llora]

samantha: ya, señora,

no se ponga así,

vamos a hacer la excepción.

por favor dale los datos

del señor montes.

juan carlos: ¡ay, samantha,

no sabes cómo te agradezco,

te vas a ir al cielo con todo

y tu bolsita!

samantha: ay no sea bruta.

juan carlos: perdón, es que

estoy muy emocionada.

con dios te lo pague

con muchísimos hijos.

samantha: eso es lo último que

me interesa en esta vida,

señora.

buenas tardes.

>> aquí está.

juan carlos: sí son los

teléfonos, ¿verdad?

¿no me diste el número

del radio taxis?

por favor no me hagas

la bromita.

>> [ríe] ese es.

marcela: jennifer,

háblale a tu papá,

pregúntale a él, por favor,

que ya sabes que él decide,

pídele permiso.

jennifer: a ver,

ya le hablé a él y me dijo que

te preguntara a ti.

mamá, ¿por qué no se ponen

de acuerdo?

marcela: [suspira] está bien,

hijita, ándale, ve a casa

de tu amiga pero por favor

no me llegues tarde.

confío en ti, me llamas cuando

estés ahí o sino me mandas

un mensajito.

ándele.

perdón la interrupción,

licenciado, ¿ya revisaron

el presupuesto?

adriano: sí, y estábamos

comentando que hizo

un gran trabajo, marcela.

en cuanto se firme este convenio

para el noroeste,

le encargo, le encargo mucho

lo mismo para la otra zona.

marcela: con muchísimo gusto,

licenciado, de hecho ya estaba

yo pensando proponerle

un acuerdo para la línea

de autobuses de lujo, lo--

[celular]

adriano: ¿otra vez su teléfono,

marcelita?

marcela: perdóneme,

es mi marido, le juro que

no me tardo nada,

lo saco rapidísimo, licenciado,

perdón.

¿bueno?

estoy con el licenciado reyes,

¿qué quieres?

fernando: pues ¿cómo qué quiero,

flaca?

irme a descansar,

a ver a qué hora vas a salir

de tu dichosa junta esa.

marcela: aguántame un ratito

nada más por favor,

ya casi acabo.

[música]

helena: pues--pues ya

me voy a ir a arreglar

el nuevo departamento

para que esté listo cuando

llegue lalito, ¿no?

juan carlos: ay oiga,

¿y por qué no me lleva?

yo la puedo ayudar,

así como me ve soy buenísima

para los menesteres de la casa.

helena: no, eva, ¿cómo cree?

juan carlos: no, en serio,

mire, traigo el auto de mi

prima, es un coche chiquito

de mi prima mimí y la puedo

ayudar a cargar cosas.

además, aquí entre nos,

la verdad es que mire,

yo saliendo de aquí,

pues mire, no tengo ni novio,

extraño mucho a mi--

helena: no, ya, gracias

por la información y todo eso--

juan carlos: no pertenezco

a ningún grupo social--

helena: yo le agradezco

muchísimo la idea,

me encantaría que me acompañe.

juan carlos: [resuella]

helena: vamos.

juan carlos: sí, sí, vamos,

vamos.

pásele.

helena: gracias.

¡eva, ya vámonos, órale!

juan carlos: ay casi me da

un susto.

helena: eva, ya.

marcela: este, ya,

espero que ya no suene

mi teléfono en lo que

les termino de explicar

el presupuesto.

adriano: ¿de veras cree que

pueda con todo lo que le pedí?

porque yo la veo muy presionada.

además del trabajo tiene mucho

que hacer en su casa, ¿no?

marcela: sí, pero bueno,

para todo se da uno sus modos

y sus mañas, ¿verdad?

pero mañana yo le puedo traer

una propuesta ya más concreta

para lo que me pide,

ya la revisa con calmita

y me dice si le entramos.

adriano: está bien.

por lo pronto mándeme

lo del presupuesto a mi correo.

marcela: sí, licenciado.

adriano: y antes de irse

ármeme una carpeta

con la presentación.

marcela: ahorita se lo hago,

se lo dejo en su escritorio,

¿le parece bien?

bueno, este, que descansen,

gracias, licenciado,

con permiso.

hasta mañana.

adriano: algunas mujeres

como marcela me sorprenden

verdaderamente con lo buenas

que son para el trabajo,

pero al final del día

no dejan de ser mujeres,

mujeres y mujeres, claro está,

no son buenas ni son malas,

son mujeres nada más.

juan carlos: ay qué bárbaro,

licenciada,

¿cómo le hizo para encontrar

un lugar tan bonito,

tan bien ubicado,

con tan buena vista?

le ha de salir carísimo, ¿no?

helena: ay yo creo que

fue un golpe de suerte.

juan carlos: ay yo creo que sí.

oiga, ¿y va a venir solita

usted o se va a traer

a lucía y a toda la banda?

helena: lo de lucía

ya lo pensé, desde el principio,

hasta le iba a decir

que si venía a vivir aquí

conmigo, pero ¿qué cree?

que hoy le quitaron los sellos

a su departamento

y pues ella prefiero irse

al suyo.

juan carlos: ay pues ya está

todo listo, ¿verdad?

qué buena onda.

helena: ay ya me tengo que

ir por lalito a la escuela.

juan carlos: ay oiga,

falta de confianza,

pues yo la llevo,

desde luego, la acompaño,

la llevo, la traigo, la regreso

y la dejo aquí y me aseguro

que usted se quede bien segura,

¿cómo la ve?

helena: gracias, eva,

pero ya no quiero molestarla

más.

juan carlos: ay no diga

babosadas, mire,

es que con todo respeto

no es ninguna molestia,

yo lo hago con todo el cariño

y con todo el gusto del mundo,

claro que sí, siempre la voy

a procurar, la voy a ayudar,

la voy a cuidar.

¿y no dice que tiene prisa?

se queda ahí parada,

¿no va a ir por su bolsa?

ándele, pues váyase adelante--

ay, santo dios,

qué bonito está su departamento

de veras.

helena: además cabemos

perfectos los tres.

fernando: ¿entonces qué, flaca?

¿te vas a ir a la casa

de madrugada o qué?

marcela: no, pero es que

el licenciado me pidió que

le dejara listas

unas presentación y a parte

tengo que avanzar en otra cosa

que me encargó, pero flaco,

porfa no te pongas así.

fernando: ah, no, no, es que

si quieres te traigo una

cobijita pues ya vas a vivir

aquí, ¿no?

¿que no te acuerdas de que

tienes casa, de que tienes

familia, flaca o qué?

marcela: tú sabes que ustedes

son lo más importante para mí,

pero también entiende,

no puedo dejar tirado

el trabajo, mi amor--

fernando: ah, no lo dejes

tirado, pobrecito trabajo, no,

atiéndelo, atiéndelo, ándale.

yo sí soy un padre responsable

por eso me voy al entrenamiento

de kevin que a mí sí

me importa, ¿eh?

marcela: ahora resulta

que es un padre muy responsable,

qué casualidad.

ay él se va a ir a ver

a mi kevin y yo no.

silvia: usted no lo sabe,

doña eva, pero desde que

mi helenita me platicó de usted

la he tomado así

como de inspiración para salir

adelante, fíjese.

juan carlos: ay favor que usted

me hace, doña silvi, aunque

se ve que, aquí entre nos,

he metido tanto la pata

con su hija que no me quiero

ni imaginar las cosas

que le debe contar de mí.

lalito: ¡mamá!

helena: ay el más precioso

del mundo, ¿ya hizo su tarea,

mi amor?

lalito: sí.

¡eva!

juan carlos: ay válgame dios,

¿cómo estás?

tú creces por segundo,

qué bruto, al rato vas a estar

igual de gigante que yo.

lalito: ¿eva se va a quedar

a cenar con nosotros, mamá?

helena: es que hoy

no vamos a dormir aquí, mi amor,

porque te voy a llevar

a un lugar sorpresa.

lalito: ¿a dónde?

dime.

helena: es sorpresa, pero...

al departamento donde vamos

a vivir tú y yo y ahí vamos

a dormir yo y tú conmigo.

todos: [ríen]

eduardo: no.

tú no te vas a llevar a ningún

lado a mi nieto, helena.

helena: papá, yo tengo

un lugar para ofrecerle

y tú no me lo puedes prohibir.

eduardo: claro que puedo.

pedí que te quiten la patria

potestad de lalo

y que me la den a mí.

[música]

[música]

helena: papá, tú no puedes

hacerte esto.

silvia: eduardo, es tu hija.

eduardo: te demandé porque

no voy a dejar que mi nieto

crezca con una mala madre,

que no lo atiende y que,

si no fuera por sus abuelos,

estaría creciendo como un niño

abandonado.

juan carlos: válgame,

señor moreno, su hija no es--

eduardo: ¡usted cállese!

juan carlos: ah, caray.

eduardo: les dije que

hipotecaste mi casa

a escondidas, que te quitaron

tu licencia de trabajo

por deshonesta,

que estás acusada de plagio.

helena: yo no me robé nada,

ese es un proyecto en el que

yo he trabajado por años

y tú mejor que nadie lo sabe.

eduardo: yo lo que sé

es que según tú por trabajo

te ves con hombres de noche

y tu reputación deja mucho

que desear.

juan carlos: ¿sabe qué,

mi teniente?

no le permito que le hable así

a helena, fíjese.

helena: eva, no empeore

más las cosas por favor.

lalo es mi hijo

y ni tú ni nadie

me lo va a quitar.

eduardo: ¿tú no sabes leer?

mientras dure el proceso

tú no puedes sacar a mi nieto

de esta casa.

fernando: entrenador.

¿cómo está, mi coach?

yo soy fernando contreras,

el papá de kevin,

¿sabe dónde lo puedo encontrar?

>> no, el se salió

del equipo hace tiempo, señor.

fernando: sí me comentó,

pero también me dijo que

ya había regresado.

>> no, yo a kevin

no lo veo desde principios

del trimestre, señor contreras.

va a tener que buscarlo

en otro lado.

con permiso.

helena: no puedo creer

que me hagas esto.

tú no me lo vas a quitar,

no me lo vas a quitar.

eduardo: es una orden legal,

así es que, si se te ocurre

llevártelo, ya sabes a lo que

te atienes.

lalito: ya no se peleen.

helena: no te preocupes,

mi amor, tu abuelito y yo

vamos a tratar de arreglar

las cosas de otra forma

y todo va a estar muy bien,

tú no tienes porqué preocupar

ni nada.

silvia: hijo, ven,

vamos a tu recámara.

juan carlos: válgame,

usted no tiene el mínimo respeto

ni por su familia

ni por su hija, ¿verdad?

y con tal de hacer su voluntad

es capaz de hacerle daño

hasta a su propio nieto.

eduardo: ¿y a usted quién le dio

permiso de meterse en lo que

no le importa?

helena: eva, ya, por favor.

juan carlos: no, helenita, no.

este señor debe de enterarse

que usted es una gran madre

y una gran mujer,

¿y sabe qué?

si decide usted irse por la vía

legal tiene todas las de perder.

eduardo: yo no voy a perder

el tiempo discutiendo

con la señora esta.

juan carlos: óigame, no,

usted no me deja hablando sola,

no, no, no.

yo soy una dama en caso de que

no se haya dado cuenta.

helena: eva, ya, por favor,

no empeoremos las cosas.

eduardo: este es un problema

de familia, a usted nadie

la llamó.

voy a llamar a la policía

para que se la lleven.

fernando: ajá, ¿así estás

educando a tu hijo?

¿justificándole cada cosa

que hace?

marcela: no, cielo,

no lo estoy justificando,

nada más dije que hay que hablar

con él para saber qué pasó.

y también habría que pensar

en comprarle un celular--

fernando: ándale, si, si, no,

por favor, cómprale su celular,

prémialo, como ya puedes

comprarle lo que quieras,

¿por qué no le compras

un coche también?

¿o una casa, no?

no, es que podrías--

kevin: ¿qué onda?

fernando: ¿qué pasó, qué pasó,

kevin?

kevin: ¿cómo están?

fernando: bien, bien, bien,

¿se puede saber por qué llegas

a esta hora?

[grita] ¿se puede saber

dónde carambas te habías metido,

escuincle?

helena: eva es una señora

y no tienen porqué tratarla así,

por favor ya suéltenla.

>> lo siento,

pero si la señora invadió

la propiedad privada

de su papá él tiene el derecho

a pedir nuestro apoyo, señorita.

eduardo: ya llévensela,

a ver si así aprende

a comportarse como la gente

decente.

juan carlos: ¿saben qué?

mejor para que no se

me lastimen, chulos,

me voy yo sola, ¿cómo la ven?

helena: sí, eva,

por favor, ya váyase usted

solita, bastantes problemas

tengo con mi papá--

silvia: ¡ya basta de escándalos!

eduardo: tú no te metas en esto,

silvia.

silvia: con tanto grito

ya asustaron a mi nieto.

helena: yo voy a verlo,

mamá.

>> teniente, ¿va a levantar

cargos contra la señora?

silvia: no, no, oficial,

gracias por venir,

pero ni mi esposo ni yo

tenemos nada de qué acusar

a doña eva.

>> teniente, señora moreno,

con permiso.

juan carlos: ve al gimnasio,

¿eh?

silvia: eva, yo le agradezco

en el alma que quiera ayudar

a mi helena pero ya váyase,

por favor, váyase.

juan carlos: nada más porque

usted me lo pide, doña silvia,

con mucho gusto,

pero si fuera por mí

no las dejaría solas con este

señor que, además de ser

el peor hombre del mundo,

es el peor padre del mundo,

con todo respeto, mi teniente.

kevin: ya les dije que

no estaba haciendo nada malo,

sólo fui a dar un roll

con los cuates y eso fue.

fernando: kevin josé,

nos echaste mentiras.

si no estás yendo al futbol

desde hace meses, a ver,

[grita] ¿dónde carambas

te metes?

marcela: fer, por favor,

no le grites, ¿si le gritas

cómo va a contestar?

fernando: ahí vas, ahí vas,

ahí vas, a darle hilo

al chamaco, claro,

como es más fácil dejarlo hacer

lo que se le da la gana

mientras tú trabajas.

marcela: no, mi amor,

no estamos hablando

de mi trabajo, estamos hablando

de estar al pendiente de kevin

los dos--

fernando: nada, nada, nada,

nada de los dos, tú eres la mamá

y, por lo tanto,

la responsable de saber dónde

andan tus hijos.

así es como ha sido siempre,

marcela, desde que el mundo

existe.

y tú, desde que tienes nuevo

trabajo, ¿qué has hecho, a ver?

los has descuidado.

¿si o no, mi hijo?

¿si o no?

¿si o no?

¡contéstale!

kevin: pues sí, jefa,

mi papá tiene razón.

fernando: ¿eh, eh, eh?

marcela: kevin, yo siempre

he estado al pendiente de ti,

mi amor, y en esta casa

siempre hay ropa limpia,

hay comida,

cuando hace falta les ayudo

con las tareas, estoy pendiente

por teléfono, ¿cómo me dices

que te descuido, hijo?

nada más porque tu papá

está gritando, ¿no?

kevin: pues no, jefa,

pero es que cuando vengo

y no hay nadie en la casa

pues para eso mejor me salgo--

fernando: ahí está, ahí está,

ahí tienes el resultado de ser

una ejecutiva.

si tuvieras más tiempo

en la casa esto no le estaría

pasando a tu hijo, ¿eh?

ejecutiva igual a...

[música]

[música]

helena: pero ¿qué tienes,

mi amor?

ya pasó.

no me gusta verte así,

¿por qué estás así?

lalito: es que tengo mucho

miedo.

helena: ¿miedo de qué?

lalito: de que la policía venga

y te lleve a la cárcel.

helena: no, mi amor,

eso no va a pasar.

no, lo que pasa es que

la policía vino porque estábamos

discutiendo y para ver

si necesitábamos algo,

pero ya se fueron y ya--

ya no te preocupes,

ya te puedes quedar tranquilito.

lalito: ¿qué tiene mi abuelo?

¿por qué no quiere que me vaya

contigo?

helena: pues es que

esto no es fácil para nadie,

mi amor, es que tu abuelo piensa

que si te vienes a vivir

conmigo, pues él ya no te va

a ver tanto y por eso está así.

lalito: ¿que no nos va a ir

a visitar?

helena: esperemos que sí.

lo que pasa es que cuando--

cuando la gente se muda de casa

como que las cosas

cambian mucho y--

y él piensa que te va a extrañar

mucho porque te quiere, por eso.

adriano: ay yo la--

la verdad otro reven

como el de anoche no, ¿eh?

yo ya--no estoy para esos

trotes.

paola: ay ¿por qué, baby?

nos la pasamos "incre",

¿a poco no estuvo super cool?

paola: la verdad yo me sentí

ridículo entre la chaviza,

además ahí estaba un empelado

mío, por favor.

paola: ay, babe, sabes perfecto

que les das vueltas a ellos.

además tienes que cuidar

tu cuerpito, babe,

vas a estar bien.

adriano: yo soy un señor,

dueño de un emporio, por favor,

qué papelón.

[gime]

lalito: ¿y por qué tú ya

no te vienes a vivir aquí

como antes?

helena: porque es que

esta casa es de tu abuelo

y ya como que no--

no está muy de acuerdo en que

yo vuelva a vivir acá pero--

además nos merecemos tener

una nueva casa, nuestra,

y te prometo que la vamos

a tener, vas a ver.

lalito: ¿y si mi abuelo sigue

enojado?

helena: yo no puedo

controlar lo que tu abuelo haga

o sienta, pero lo que sí sé

es que todo se va a solucionar

y vamos a estar muy bien

tú y yo, juntos.

te lo juro.

paola: te traje un regalo,

te va a encantar.

la verdad es que lo vi

y no me pude resistir,

la compré, ay sí, mira.

de tu talle y color tocino

como tú, ¿no te encanta?

adriano: ay sí, no,

mi hija, ¿cómo me voy a poner

algo así?

mira el color.

paola: ay, adri, ¿qué tiene?

adriano: la marca, no.

paola: es super buena marca,

nene, te vas a ver super sweet,

super cute, ¿eh?

si sigues con ese rollo

de que te ves grande

te la vas a creer.

adriano: no, tampoco soy

un jovenazo, ¿no?

paola: ¿y yo para qué quiero

un puberto si te tengo a ti, mm?

eres lo máximo.

adriano: ¿ya te diste cuenta

de que lo nuestro no es un así,

sino que es--?

paola: sh, please, ¿si?

no me gustan las etiquetas,

ya déjate fluir, nene,

todo cool, déjate fluir, ¿sabes?

please, me estresas.

oye, ¿quieres que me vaya

o que me quede otro ratito, mm?

helena: eva--

juan carlos: ay, si.

helena: ¿todavía está aquí?

a estas horas yo ya la hacía

en su casa.

juan carlos: ¿y dejarla así?

no, licenciada, no,

de ninguna manera,

solidaridad de género ante todo.

¿cómo le fue?

bueno, pésimo, ya lo sé, pero--

pero quiero decir, ¿qué pasó?

helena: por el momento

lalito se va a quedar

en casa de mis papás.

juan carlos: ay pero eso

no es justo, oiga.

helena: ya no quiero exponer

al niño a más peleas,

ahorita por suerte se quedó

dormidito y--

juan carlos: oiga, discúlpeme

que se lo diga, ¿verdad?

pero su señor padre

es cosa seria.

conociéndolo ahora la entiendo

mucho más a usted.

helena: ya son años,

años de esta actitud agresiva

y de tantas groserías.

ya no sé qué hacer.

juan carlos: cálmese por favor,

en este mundo los machos creen

que tienen la razón,

¿y sabe qué?

esto es así siempre.

pues claro, como ha sido

durante siglos.

el cavernícola llega

y le pega a la mujer,

y le jala el pelo.

helena: ahora resulta que

mi papá ya no quiere que yo

vaya y venga sola por mi hijo

a la escuela,

que solamente puedo si va él.

juan carlos: cada vez le pone

más trabas, ¿verdad?

qué barbaridad,

cuánta saña de su padre.

helena: yo ya estoy

muy agotada por todo esto,

ya me desgasta muchísimo

los pleitos de mi papá,

parece que no tienen fin.

juan carlos: tranquila.

mire, alguna forma vamos

a encontrar para que usted

y el niño puedan estar juntos,

va a ver.

no esté triste.

silvia: helena se fue

destrozada, lalo se durmió

llorando, ¿y tú insistes

en salirte con la tuya?

¿te vas a ir a dormir sabiendo

que estás lastimando

a tu familia?

eduardo, por dios.

eduardo: puedes decir misa

si quieres.

ni tú ni nadie me van a hacer

cambiar de opinión.

silvia: nada más acuérdate

de una cosa.

estos corajes que estás haciendo

te hacen daño a ti,

a tu salud, ¿y sabes qué?

vas a terminar ganándote el odio

para siempre de tu hija.

eduardo: lo que ella o tú digan

es lo último que me importa.

silvia: pues mira--

¡espérate!

a ver si así dices lo mismo

cuando lalo entienda lo que

le estás haciendo a su mamá

y no quiera saber nada más de ti

y tú hayas perdido lo que

más quieres en la vida, fíjate.

[música]

[música]

juan carlos: es que me siento

amarrado por todos lados.

o sea, como juan carlos

no es que pueda hacer nada,

pues ni existo, ¿no?

y como eva pues tampoco

puedo hacer nada.

mimí: si haces algo

como jc te refunden en el bote.

así que aprovecha a eva,

úsala, sácale provecho

a esa mujer.

juan carlos: ¿qué te pasa?

¿cómo úsala?

pues si no puedo, me aprieta,

todo me amarra con eva, o sea,

con la malla.

mira cómo traigo la mano, o sea,

como hombre tienes más

libertades.

mimí: algo así sentimos todas

las mujeres, ¿eh?

para que aprendas.

nada más por el simple hecho

de serlo ya estamos

en desventaja ante los ojos

del mundo, ¿o cómo es?

juan carlos: la verdad sí,

ahora entiendo mucho a helena,

¿eh?

y tener que lidiar con su papá,

con el energúmeno ese,

la verdad es que está difícil.

me urge volver a ser juan carlos

y enterrar a eva de una vez

por todas ya.

mimí: entonces hay que seguir

buscando pruebas de tu

inocencia.

¿qué?

¿mañana vamos a ver al señor

montes?

juan carlos: nada más paso

en grupo imperio

por la dirección.

es que el tal montes

vive a la salida de la ciudad

rumbo a cuernavaca.

mimí: bueno, pues ándale,

mi reina, vamos a cenar

que ya es tarde, vamos.

juan carlos: ¿qué, qué, qué,

qué mi reina?

pues ¿no me ves que estoy

de hombre?

háblame masculino así, o sea,

soy como si fuera yo hombre,

pero soy--

mimí: bueno, ya, ya, ya,

ya bájale, bájale, es que

me hago bolas.

juan carlos: no te hagas bolas,

mi hija, porque pues cómo reina.

licenciada...

no se me achicopale, ¿eh?

es que mire,

la veo así y se me apachurra

el corazón, en serio.

¿sabe cómo?

mire, mire, así.

helena: es que por más

que quiero y por más que trato

no puedo estar bien,

anoche--

estaba pensando en llamarme

a un abogado pero no conozco

a ninguno.

juan carlos: ah, pero yo sí,

¿y sabe qué?

es un buenazo.

consúltelo, mire,

estoy segura que la ley

debe de estar de su lado,

usted es la mamá de lalito,

por dios, pues ¿quién se lo va

a quitar así como así?

si se atreve usted, a ver,

dígame, ¿quién se lo va

a quitar?

helena: gracias, eva.

eduardo: ya dejé a lalo

en la escuela.

¿y esas maletas qué?

no me digas que te vas.

silvia: todo tiene un límite.

yo ya no puedo vivir

bajo el mismo techo de un hombre

que es capaz de quitarle

el hijo a su propia hija.

me voy para siempre, eduardo.

juan carlos: pe--perdón que

abuse de la confianza,

licenciada, pero híjole,

le quería pedir un favorcito,

es que tengo yo que salir

tantito a atender un asunto--

helena: si, si, vaya.

juan carlos: si usted estuviera

en mis tacones seguramente--

helena: si, vaya, eva, vaya.

juan carlos: ¿cómo así?

¿así el permiso nada más

sin regaño ni cuestionamientos?

¿no le importa a dónde voy?

como si fuera yo una perra

faldera o pues cómo.

helena: no, pues si usted

me está pidiendo permiso

es porque es algo

muy importante, ¿verdad?

juan carlos: muy bien,

gracias, licenciada.

oiga, aunque no quiere que

le diga le voy a contar.

es que voy a ver al señor montes

a ver si de una vez por todas

termino con los fantasmas

de esta regresión amorosa

que me tiene mi corazón...

así, mire.

helena: le deseo mucha

suerte, que le vaya bien.

eh, nomás no se tarde para ver

después lo de los permisos

de construcción de playa

majahua.

juan carlos: sí, licenciada.

oiga, pero anímese.

mire, acuérdese que cuando

la noche está negra...

es porque se acerca

el amanecer más brillante.

ay qué bonito lo dije, ¿verdad?

helena: sí, muy bonito,

pero ya váyase,

no le va a dar tiempo

a regresar, córrale.

juan carlos: es que me quedé

contemplando el amanecer,

está precioso.

helena: sí, está precioso.

[música]

[música]

eduardo: eso nada más faltaba,

que a nuestros años me salieras

con eso.

piensa con la cabeza,

déjate de ridiculeces por favor.

irte de la casa.

silvia: ¿y qué otra cosa puedo

hacer?

tienes años humillándome,

me haces sentir la más

miserable.

yo no aguanto un día más,

ya no.

eduardo: ¿y la culpa de todo

eso la tengo yo nada más?

silvia: no, también es mía

por permitir que me trataras

con la punta del pie,

peor que a uno de tus soldados,

como si en más de 30 años

yo no hubiera sido tu esposa.

eduardo: ¿y si tanto

te molestaba por qué

no te fuiste antes?

silvia: porque pues me casé

enamorada de ti porque--

porque--

porque te sigo queriendo,

lo malo es que me dejé de querer

a mí misma pero--

pero ya no puedo más

porque ya me cansé.

eduardo: ¿y entonces

porque ya estás cansada de mí

eres capaz de dejar solo

a tu nieto?

¿no que lo querías tanto, pues?

silvia: no lo voy a dejar aquí,

son maletas de lalo y mías.

mi nieto se va conmigo.

eduardo: sobre mi cadáver sacas

a lalo de aquí.

si te vas te largas sola

porque yo sí voy a sacar

adelante al niño sin su madre,

sin ti.

silvia: ¿cómo?

si ni siquiera eres capaz

de hacerle un huevo,

jamás has atendido a nadie,

¿cómo le vas a dar

lo que necesita?

eduardo: si te vas aprovecho

la demanda contra tu hija.

que la autoridad decida en qué

guardería quedará en custodia

lalo y a ti te acuso

de abandono de hogar.

silvia: ¿y eso como para qué?

eduardo: que se lleven a lalo

a un albergue mientras peleó

la patria potestad.

si le quitan legalmente el niño

a helena me lo dan a mí.

marcela: se acaban todo

y antes de irse levantan

su plato por lo menos.

jennifer: pues yo ya acabé,

voy por mi mochila.

marcela: kevin, apúrate

por favor.

fernando: eh, eh, eh,

deja que lo levante tu madre

y apúrate que no te voy

a estar esperando, ¿eh?

y no creas que se me ha olvidado

lo de anoche.

eh, ¿a dónde vas, flaca?

ven, siéntate,

tenemos que hablar.

¿qué, por fin anoche te dijo

exactamente a dónde se va

con sus cuates o qué?

marcela: le estuve preguntando

cuando se fue a dormir

pero no me dijo nada.

fernando: ajá, ¿ya ves?

¿ya te dijste cuenta de cómo

anda ese chamaco por tu culpa?

marcela: [ríe] ¿por mi culpa

por qué?

yo estoy al pendiente

de mis hijos todos los días.

fernando: ok, si quieres ponerte

una venda en los ojos, marcela,

allá tú, ¿eh?

nada más te advierto,

tu hijo puede andar en malos

pasos si no es que ya anda

metido en algo raro, flaca.

marcela: fernando, por favor.

fernando: no, y que conste

que todo esto pasa porque tú

ya no les estás cuidando

como se debe.

así que hoy mismo vas a tener

que tomar una decisión.

marcela: ¿tomar una decisión

como de qué, como de castigar

al niño o como de qué, fernando?

fernando: no, marcela,

no se trata de kevin,

se trata de ti,

de que tú te dediques

a tus hijos y renuncies

a tu puesto en grupo imperio.

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