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Por Ella Soy Eva Capítulo 26

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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juan carlos: ya no llore, oiga.

y mira, yo--yo sé que no quiere

que nadie se meta

en su vida privada, licenciada,

pero ya que anda

con el corazón en la mano

y todo agorzomado, ¿verdad?

pues, con todo respeto,

yo le ofrezco todo mi apoyo,

lo que usted me diga.

para mí sería un grandísimo

honor ser su amiga,

si me lo permite.

y bueno, aunque seamos amigas,

si me lo permite, ¿verdad?

primero soy su asistente.

así que dígame,

¿qué quiere que haga

para que usted esté un poquito

más tranquila y más feliz?

helena: tengo un problema

muy grande, eva,

y nadie lo sabe todavía.

diego fonticoda

se echó para atrás

y no firmó el contrato.

juan carlos: ay, válgame.

entonces, lo primero es pedirle

ayuda al equipo.

va a haber que encontramos--

¿qué encontramos?

una solución.

y nada que usted solita, ¿eh?

no.

porque todos vamos a ¿qué?

a cooperar, porque todas

somos equipo.

equipo, equipo, equipo--

helena: eva, eva, eva.

sin porras, sin porras.

[carraspea]

eva,

perdóname por haber sido

tan dura con usted

todo este tiempo.

juan carlos: ay, no le haga.

pero le confieso que--

que se ve usted tan linda,

tan femenina, que--

que una no espera

ver a una mujer tan feroz,

¿verdad?

detrás de esa sonrisa

tan hermosa que tiene usted,

una sonrisa.

helena: es que yo creo

que me puse una máscara

porque aquí en el trabajo

pues es como

una manera de darme a respetar.

sobre todo en este mundo,

de turismo, en esta compañía

tan llena de--de machos.

juan carlos: ay, qué asco.

como que ve uno

tanto señor por ahí

que--que sentimos que tenemos

que ponernos muy bien

los pantalones, ¿verdad?

para que no nos pasen

por encima, no, no.

helena: exacto, sí, así es.

sí, a veces creemos

que la única forma

de demostrarles

que somos líderes

es volviéndonos casi masculinas,

duras, frías, canejas.

juan carlos: ay, válgame.

helena: pero no sé,

lo hice y la verdad no--

no me gustó.

juan carlos: ojalá que un día

los hombres se den cuenta,

¿verdad?

que la manera más difícil

de mostrar su valentía

es poniéndose en los zapatos

de una mujer.

santiago: a ver, a ver, a ver,

a ver, a ver.

fernando: si nos hubieras

dejado participar en la junta,

¿qué habría pasado?

cualquier cosa habría pasado

menos lo que pasó.

santiago: no, no, no,

pero la señora se sentía--

fernando: sí, ¿qué se sentía?

santiago: la mujer maravilla.

fernando: sí, ¿y qué hizo?

santiago: no, nos sacó,

nos sacó.

helena: yo les ofrezco

una disculpa.

de verdad, por esto

y por haberlos tratado así,

haber sido tan dura con ustedes

estos días.

santiago: ¿sabe qué?

no sirven sus disculpas

si no tenemos el dichoso

convenio en las manos, ¿eh?

helena: perdónenme, por favor.

si les estoy diciendo esto

es porque los necesito

y porque requiero su ayuda

en este momento.

santiago: ah.

fíjese que no, fíjese que no.

usted la regó

y usted lo arregla.

juan carlos: a ver, deme

permiso, licenciada.

a ver si ya se van calmando.

¿a ustedes qué les pasa,

caballeros?

somos un equipo, ¿no?

fernando: a ver, a ver,

¿qué le pasa? ¿qué le pasa?

santiago: fernando,

es una señora.

ambos: [hablan a la vez]

juan carlos: no sea ridículo

y póngase su saquito

que le va a dar frío, hombre.

a ver, ustedes dos y juan--

perdón.

el innombrable ese

solucionaron un problemón,

aquella convención turística

en cancún, ¿eh?

ambos: [hablan a la vez]

fernando: sí, ¿y?

juan carlos: aquí el licenciado

contreras se equivocó

tremendamente con la logística.

¿y quiénes solucionaron eso?

los tres.

ambos: [hablan a la vez]

fernando: sí.

juan carlos: ¿verdad?

fernando: [afirma]

juan carlos: ¿y no ustedes

solucionaron juntos

un contrato importantísimo

que tenía grupo imperio

con una de las cadenas

más importantes de yates

y cruceros al caribe?

ambos: [hablan a la vez]

santiago: bueno, sí, doña eva.

¿y?

juan carlos: y que el licenciado

escudero metió un patinón

con el presupuesto, ¿verdad?

¿y sabe cómo se solucionó eso?

gracias al esfuerzo

de los tres.

ambos: [hablan a la vez]

santiago: bueno, a ver, a ver,

a ver.

¿cómo se enteró usted de eso?

porque eso sucedió

en una reunión

a puertas cerradas.

¿cómo lo sabe?

juan carlos: ¿eh?

santiago: que cómo lo sabe.

juan carlos: ¿el qué?

fernando: eso que dijo.

¿cómo lo sabe?

juan carlos: bájese de su

gallito usted, ridículo.

ya bájese de su gallito.

el mundo del turismo

es un pañuelo,

es que una se entera de todo.

¿verdad?

ambos: [hablan a la vez]

juan carlos: claro.

mire, las paredes oyen

y los pajaritos, ¿qué?

hablan.

¿sabe cómo hablan, licenciada?

así.

[imita pájaro]

así hacen los pajaritos,

¿verdad?

muchachos, los acereros

de pittsburgh son un gran

equipo, ¿qué no?

la sub 17, helenita,

es campeón del mundo.

¿y nosotros qué somos?

¿unos individualistas

como el ridículo de maradona?

no.

somos un gran equipo.

¿qué somos?

santiago: un equipo.

juan carlos: dilo como

hombrecito, como para que

me convenza a mí.

¡somos un equipo!

santiago: no, somos equipo.

fernando: sí, somos equipo.

juan carlos: licenciada,

ayúdeme con estos barbajanes,

yo no puedo así.

a ver, ¿qué somos, pues?

fernando: ¡un equipo!

santiago: ¡e-qui-po!

¡e!

¡dame una e! ¡dame una--

juan carlos: sin porritas.

fernando: santi,

quedamos que no ibas

a hacer el ridículo, ya.

santiago: ¿yo?

fernando: no, ya--

helena: salvo su mejor opinión,

ustedes podrían buscar

otra alternativa que sustituya

la negociación

con aerolíneas de la costa.

santiago: en algún momento

habíamos pensado

en aeropacífico.

juan carlos: ay, pues perfecto.

a buscar opciones y a trabajar.

helena: mientras ustedes

buscan otras posibilidades,

nosotras intentaremos

convencer a diego fonticoda

de que nos firme.

juan carlos: oye, licenciada,

pero es que ese sujeto

ya firmó el precontrato,

¿no se debería sentir obligado

a cerrar la negociación?

si no es una falta total

de ética y de profesionalismo,

¿no cree?

adriano: a ver, ¿se puede?

santiago: sí.

adriano: señores--

ah, helena, algo tenía

que decirle.

bueno, ya me acordé.

quiero sobre mi escritorio

el contrato con aerolíneas

de la costa.

¿está bien?

helena: sí, don adriano,

así será, lo tendrá.

adriano: así será.

olvídenlo.

ambos: [hablan a la vez]

juan carlos: bueno,

pónganse a trabajar todos,

¿verdad?

[teléfono]

diego: sí.

juan carlos: señor fonticoda,

disculpe que lo llame

al celular privado, ¿verdad?

habla eva maría león--

diego: ¿otra vez usted?

¿cuántas veces le tengo

que decir que no llame

a este celular?

adiós.

juan carlos: ay, pero espéreme,

hombre, no me cuelgue.

usted es un caballerito,

yo soy una dama pequeña

y frágil, ¿qué le pasa?

mire, le llamo para pedirle

una nueva oportunidad

para firmar el contrato

entre grupo imperio

y su excelentísima

aerolínea de la costa.

diego: está bien, señora.

dígale a helena que la veré

esta noche en la oficina.

juan carlos: ahí nos tendrá

puntualísimas.

diego: no, no, no, no.

dije a helena.

que solo venga ella,

a usted nadie la invitó.

juan carlos: está bien.

pues, ¿a qué hora?

perfecto.

muchas gracias.

ya verá que esto le traerá

muy buen karma.

uh.

helena: ¿aceptó?

juan carlos: sí.

nos espera en su oficina

esta noche.

helena: ah, no sabe cómo

se lo agradezco, eva.

tal vez ahora sí

nos firme el convenio.

juan carlos: va a ver

que entre las dos lo vamos

a convencer luego luego.

fernando: así es que tu ex

sacó el cobre.

y si no conseguimos rápido

el convenio, pues le va a ir

como a imperio

a la licenciadita.

marcela: ¿a la licenciada?

a ti también, flaco,

pues eres parte del equipo, ¿no?

fernando: no lo había pensado

así.

¿no te digo, flaca?

ya me pusiste a pensar

que a lo mejor me quedo

sin chamba, flaquita.

¿ya ves cómo eres?

helena: marcela.

¿cómo va, fernando?

fernando: eh, bien, bien.

chequeando opciones.

pero la verdad es que

con ninguna vamos a lograr

lo que lograríamos

con aerolíneas de la costa.

[teléfono]

fernando: ay, perdón.

es de aerolíneas del pacífico.

¿puedo?

helena: sí, sí, adelante.

fernando: sí.

marcela: licenciada,

perdón que me meta,

pero es que ya me contó

mi marido la broncota

que traen y yo quería

ofrecerle que si necesita ayuda

cuente conmigo, por favor.

helena: muchas gracias, marcela.

pero hoy en la noche

vamos a hablar eva y yo

con fonticoda.

esperamos convencerlo

para que firme.

de todos modos, muchas gracias.

marcela: licenciada.

es que mire,

yo conocí a diego hace mucho,

aquí entre nos, fue mi novio,

entonces a lo mejor,

si las acompaño,

puedo ayudarlas a convencerlo.

nada más que no se entere fer.

helena: sí, yo--yo se lo

agradezco, pero

no quiero exponerla

a que tenga problemas

con su esposo por eso.

aunque sí hay una manera

en la que me puede ayudar,

marcela.

marcela: usted dígame.

helena: no quiero parecer, así,

metiche ni tampoco la quiero

obligar a nada, pero

¿podría contarme todo

lo que sabe de diego fonticoda?

marcela: ay, licenciada, ¿todo?

helena: bueno, lo que se pueda.

[música]

[música]

helena: muy bien.

ya te quedó muy limpio

el mantel.

gracias, mi vida.

lalito: si mi abuelo me ve

haciendo esto, me regaña.

helena: ay, no tendría

por qué regañarte.

yo no quiero que tú seas

un niño irresponsable,

y por eso tienes que ayudar

en todas las cosas de la casa.

silvia: así es, lalito,

escucha a tu mamá.

helena: ¿por qué no te cepillas

los dientes y yo ahorita

te voy a revisar la tarea?

lalito: sí, mamá.

helena: ¿no te da problema

a ti, mami, tener que acompañar

a lalito a dormir hoy?

silvia: ay, no, ninguno,

mi hija.

tú ve tranquila,

ve a que te firmen ese contrato.

yo me encargo que tu hijo

se duerma a su hora.

helena: sí, le voy a revisar

la tarea para irme temprano.

silvia: ándale, mi hijita,

no se te vaya a hacer tarde.

fernando: flaca, tengo hambre.

marcela: no me digas.

fernando: ¿qué?

¿vas a hacer de cenar o qué?

marcela: no.

hoy no voy a cocinar

porque voy a invitar a cenar

al amor de mi vida.

fernando: [balbucea]

¿y me lo dices así, así,

en mi cara?

marcela: [ríe]

no seas baboso.

pues, ¿quién crees

que es el amor de mi vida?

tú, menso.

pues, ¿en quién estás pensando?

fernando: eh.

marcela: [ríe]

fernando: estaba bromeando.

pero ¿con qué me vas a invitar?

si todavía no es quincena.

marcela: ah, es que don adriano

me dio un bono

para que me compre ropa

para que ya no use uniforme.

fernando: mira qué considerado

el jefazo, abusada, ¿eh?

marcela: bueno, y yo, como

me conozco todas las baratas

al derecho y al revés,

hice un apartadito

para invitarte a ti,

el amor de mi vida,

y a los niños, a un buen

restaurante.

fernando: no sé, no sé, no sé.

a lo mejor ni comer me gusta

en un lugar de esos,

toda la gente ahí apretadita.

marcela: no seas aguafiestas,

sí, ándale, vamos.

nos lo merecemos, flaco.

ándale.

ándale.

ándale.

silvia: [suspira]

eduardo: ¿ya se fue tu hija

o todavía anda haciéndose

la tonta por aquí?

silvia: está con lalito,

cumpliendo con su trabajo

de mamá como siempre

lo ha hecho.

eduardo: ¿ya vas a empezar

a defenderla?

silvia: eduardo,

¿ya te sacaste de la cabeza

esa idea de quererle quitar

el niño a helena?

eduardo: no tengo por qué

hablar de eso contigo.

silvia: eduardo.

te ruego que dejes eso

por la paz.

de todas maneras,

helena tiene todos los derechos

sobre lalito,

porque es su madre

y no creo que tú

se lo puedas quitar.

eduardo: tú mejor no te metas.

silvia: helena no se puede

quedar sola para siempre.

ella tiene que rehacer su vida

alguna vez.

y cuando ese día llegue,

va a tener todo el derecho

de llevarse al niño.

eduardo: te estoy diciendo

que mejor no te metas, silvia.

¿qué no entiendes?

silvia: para mí que tú

tienes miedo.

miedo de que tu hija se case

y se lleve con ella a lalito,

¿verdad?

por eso no quieres que helena

rehaga su vida.

eduardo: tú no tienes idea

de lo que yo siento, mujer.

para lo único que sirves

es para tener la casa limpia.

¿ya ves?

ni siquiera eso te queda bien.

ándale, limpia,

que para eso sirves.

silvia: [llora]

juan carlos: ahora sí.

[teléfono]

juan carlos: aquí eva maría

león jaramillo

viuda de zuloaga.

¿allá quién?

antonia: eva, soy antonia reyes.

venga a mi casa,

por favor, se lo suplico.

tengo una fuerte corazonada

de que mi marido me engaña.

juan carlos: ay, ¿otra vez

con eso, mi reinita santa?

no sea ridícula.

ya habíamos quedado

en no dejarnos llevar

por los celos que son muy

traicioneros.

¿qué es tonta usted o qué?

antonia: pero esta vez

es distinto.

yo tengo un sexto sentido

que nunca me falla, ¿me oye?

¡nunca me falla!

juan carlos: oiga, ¿no puede ser

lueguito o mañana?

es que verá, tengo una cita

muy importante con mi jefa

y no puedo quedarle mal.

antonia: ay, eva,

no me haga esto.

¿para qué son las amigas

si no para solidarizarse

en momentos difíciles?

juan carlos: bueno, está bien,

voy de volada así la veo ahí,

¿verdad?

y me voy a mi reunión.

solo un ratito, ¿eh?

nada de no dejarme ir,

espéreme allá.

ay, antonita linda, qué bárbaro,

qué demandante eres.

no se puede así.

los tacones.

no entiendo que se pongan

tacones por gusto las mujeres.

[celular]

helena: hola, diego.

ya voy para tu oficina.

diego: ey, helena.

¿cómo estás?

fíjate que te voy a tener

que cambiar la jugada.

se me complicó el día

y ya no me dio tiempo

de regresar a la oficina.

¿no te importaría

que nos viéramos

aquí en mi casa?

helena: sí, no hay problema.

diego: y revisamos el contrato

y si me convences,

te plasmo mi poderosa.

helena: claro.

¿me das tu dirección?

sí, permítame.

sí.

a ver.

ajá.

diego: perfecto.

adiós, preciosa.

[música]

[música]

antonia: no son delirios

de mi imaginación, eva.

él es cariñoso conmigo,

pero no quiere que tengamos

intimidad, la evita.

juan carlos: ay, válgame.

antonia: al principio,

lo de la segunda luna de miel,

me pareció un detallazo,

pero luego lo pensé bien

y creo que lo hace por culpa.

juan carlos: ¿culpa de qué,

oiga?

antonia: ¿cómo de qué, eva?

de que tiene un amante.

lo hace para compensar

porque me está siendo infiel.

juan carlos: ah.

perdona, me quedé ofuscada.

oiga, pero yo no estaría

tan segura, señora antonia.

pues, ¿cómo?

antonia: ¿cómo no?

tanta es la limosna

que hasta el santo desconfía.

juan carlos: ¿có--có--

perdón, no le entendí.

¿me puede explicar eso?

antonia: ay, eva.

a cada rato me sale

con que tiene juntas

el corporativo,

y si no es eso,

son reuniones de emergencia.

juan carlos: bueno, santita,

¿y usted nunca le ha reclamado

nada a don pluto, oiga?

antonia: pues, a veces,

pero siempre me sale

con pretextos.

piénselo, eva.

si no me toca

es porque se desahoga

con otra mujer.

juan carlos: ya.

bueno, ya, párale,

deje de comer.

pues, ¿qué compulsión es esta,

oiga?

venga, mire.

antes de que le haga

un escandalazo a su esposo,

averigüe bien.

cuando tenga los pelos

de la burra en la mano,

reclama, sino no, ¿eh?

porque luego la que va

a terminar haciendo el ridículo

va a ser usted.

¿y para qué quiere

hacer el ridículo?

¿a quién le gusta--

[celular]

juan carlos: ay.

perdón.

me asustó un poco mi ringtone.

ay, permítame que es mi jefa,

¿eh?

dígame para qué soy buena,

licenciada, estoy a sus órdenes.

helena: eva, diego tuvo

un contratiempo y ya no va

a verme en su oficina,

me pidió que fuera a su casa.

juan carlos: por los clavos

de una puerta vieja.

espéreme afuera de la casa

de ese hombre y ahí la veo.

escúcheme bien,

no entre sin mí.

voy para allá.

helena: no se moleste,

me queda muy cerca su casa.

mañana la veo en grupo imperio

y ahí le cuento cómo me fue.

sí, buenas noches.

bye, bye, bye.

juan carlos: ¡helenita, es--

¿cómo ve que me colgó?

además, ese truco

se lo enseñé yo a diego,

por dios.

antonia: ¿de qué habla, eva?

juan carlos: ¿qué?

ah, ah, de un perro

que se llama diego.

sarnoso, rabioso,

al que yo te enseñé

todos los trucos.

por favor, mire,

no se sentaba sin que yo

le dijera "sit".

[imita perro]

ridículo.

bueno, me tengo que ir.

antonia: no, no, no,

¿cómo que se va?

mi sexto sentido no me falla.

mi marido anda con otra.

hoy teníamos una velada

romántica y vea, no vino.

juan carlos: ay, es que

entienda--

ey, ey, ey, deje de comer ya.

¿qué le pasa?

es que me tengo que ir,

en serio.

que le vaya muy bien.

antonia: ay, usted no me va

a dejar sola, por favor.

juan carlos: sí, adiós.

antonia: no, no, no, no.

diego: helena, diosa del olimpo.

bienvenida a mi casa,

que es tu casa.

por favor, ponte cómoda.

helena: gracias.

diego: ¿qué te ofrezco de tomar?

helena: nada, nada,

yo estoy bien así, muy amable.

diego: ¿oyes esa música?

helena: [afirma]

diego: fue compuesta

especialmente para las mujeres

de tu signo.

y como tu signo y mi signo

son cien por ciento compatibles,

está perfecta para la ocasión,

¿no crees?

helena: qué interesante.

debo decirte que yo no creo

mucho en esto de los horóscopos

ni las cosas esotéricas.

diego: ah, pues deberías

hacerlo.

hay fuerzas superiores

que rigen nuestras vidas.

yo creo en el karma,

en los espíritus chocarreros,

en las revelaciones misteriosas

del tarot,

en los poderes de las fuerzas

ocultas.

helena: qué interesante.

[truenos]

juan carlos: ay, dios.

señor, disculpe, ¿tardará mucho?

porque fíjese que me quiero ir

antes de que caiga el chaparrón

porque--

¿qué es sordo o qué?

no me oye.

ay, qué modos, ¿eh?

qué mo--

señor, disculpe, es que me urge

ir a un lugar.

mire, le pago el triple.

es cuestión de vida o muerte,

en serio.

oye, mi hijo, ¿qué no oyes

o qué?

me vas a llevar adonde te diga,

y de buena cara y de sonrisita,

¿eh?

órale, súbete.

gracias.

ya decidió llevarme.

muchas gracias, muchas gracias.

helena: oye, ¿podríamos

ya revisar esto del contrato

para que viéramos

las cláusulas?--

diego: helenita, ¿siempre

eres tan directa?

a mí me encantan los rodeos.

¿bailamos?

siente la música,

siente la música.

helena: ay, perdón, pero yo

sí quisiera que revisáramos

ya el convenio porque no quiero

llegar tarde a mi casa.

diego: helena de troya.

¿sabes lo que dicen

los gitanos?

que un hombre jamás te debe

leer la mano porque es

de mala suerte.

no te preocupes,

yo ya he aprendido.

helena: ah, ok.

diego: ah, vamos, aquí veo

que vas a tener una vida

muy larga.

helena: qué bueno.

diego: y un gran amor.

helena: ah, qué bien.

dime una cosa, diego,

¿tú nunca has tenido

un gran amor?

diego: no, pero estoy a punto.

juan carlos: pues, aquí vive

el diego.

te cae.

órale.

bien, ahí está.

[música]

[música]

diego: y así fue como salí

adelante, ¿no?

si yo me hubiera quedado

en esta ciudad,

hubiera terminado como cualquier

empleadillo de quinta.

helena: bueno, por lo visto

no sacrificaste mucho, ¿no?

diego: ¿cómo no, helenita?

sacrifiqué mi primer gran amor.

ay, ¿cómo olvidarla

a mi marcelita?

me fue sin decirle

absolutamente nada.

bueno, ya no quiero

hablar de mí.

ahora que lo que tú

me hables de mí.

[ríe]

fue un chascarrillo, helenita.

vamos, ríete.

eso.

háblame de ti, quiero saberlo

absolutamente todo.

helena: pues, no, no hay mucho

que contar, la verdad.

diego: vamos, helenita,

no te hagas de rogar.

helena: diego, yo vine aquí

por una cuestión laboral

y no te estoy dando motivos

para que te comportes así.

si te pregunté por tu vida,

fue simplemente para--

diego: a ver, helenita,

creo que hay una confusión.

a mí no me basta sólo

tus sonrisitas y tus miraditas.

no, yo quiero mucho más.

helena: ¿sabes que te podría

demandar por acoso?

diego: [ríe]

sería tu palabra contra la mía.

¿y qué crees que diría la gente

cuando se enteren de que viniste

sola a la casa de un soltero

con mi fama?

¿qué crees que dirían?

juan carlos: ay.

perro: [gruñe]

[ladra]

juan carlos: [silba]

perro: [ladra]

juan carlos: [grita]

helena: entonces

¿esa es la condición?

diego: vaya, creo que ya

nos estamos entendiendo, así es.

si tú quieres que yo te firmé

ese contrato, vamos a mi cama.

adriano: el futuro del grupo

imperio está en sus manos.

helena: yo ya te escuché.

si tienes tanto interés

en conocerme más a fondo--

diego: eso.

helena: quisiera que también

oigas mi historia.

diego: eso, ¿ya ves

que no era tan difícil?

yo ya sabía que tarde o temprano

nos íbamos a entender.

así que viniendo

de esta boquita, yo escucho

todo lo que me quieras decir.

perro: [ladra]

helena: y después de años

de trabajar muy duro

mi oportunidad más grande

la tengo aquí, en grupo imperio,

la más grande de mi carrera,

pero mi puesto depende

de lo que yo logre hacer

con playa majahua.

diego: ah, claro, entonces

para que tu proyecto tenga éxito

necesitas del respaldo

de una aerolínea, ¿no es así?

helena: así es.

diego: helena, entonces

si ya sabemos cómo salimos

ganando todos,

¿para qué tanta vuelta?

además, no te hagas,

ve cómo te arreglaste.

si ya sabías a lo que venías,

¿no?

helena: a ver, diego, cuando

una mujer se viste con una ropa

sexy, un traje así,

con un escote, con una falda

corta, ¿tú crees que lo hace

para provocarte?

diego: no lo sé, pero yo espero

que este sí sea el caso

porque me tienes vuelto loco.

ya te diste cuenta de eso, ¿no?

juan carlos: [grita]

no, perro, perro, perro.

no me muerdas, perro, no,

no me muerdas.

[grita]

ay, perro, perro.

ayúdenme, perro.

helena: yo he conocido hombres

como tú que intentan aprovechar

su poder para usar a una mujer

como objeto sexual a cambio

de concederles algo, pero

¿sabes qué es lo más triste?

que esos hombres como tú

no se dan cuenta que cuando

nos ven como una mercancía,

no solamente nos denigran

a nosotras,

se denigran ustedes mismos.

diego: ¿y eso por qué?

helena: pues, porque si tienen

que recurrir al abuso

de su poder, es porque no creen

que valen lo suficiente

y terminan negociándose también

como si fueran una mercancía.

al final, con ese trato

se olvidan de que ustedes

y nosotras somos seres humanos

con sentimientos y ahí es

donde salimos perdiendo todos.

diego: ey, no exageres,

tampoco es para tanto, helena.

no nos vamos a casar,

solamente será un ratito.

tú y yo no gustamos--

helena: diego, tú dices

que tú crees en el destino

y en el karma y en esas cosas.

a ver, piensa, piensa

en esa novia que tuviste

que dejar para ser alguien

en la vida, a pesar del gran

amor que le tenías.

a ver, piensa en esa mujer

que dejaste en tlatelolco.

diego: ¿marcelita qué tiene

que ver en todo esto?

además, tú ni siquiera

la conoces.

helena: no, no, pero, a ver,

¿tú qué pensarías si alguien

como tú la pusiera

en la situación en la que yo

estoy ahorita contigo?

diego: no.

helena: ¿tú crees que debería

de pagar su futuro

con un acostón para darle gusto

a alguien como tú?

diego: no, no, ella no tiene

por qué cargar con ningún

karma mío.

helena: pues, eso es

lo que yo pienso.

por eso prefiero perder

mi trabajo que dejar mi dignidad

de mujer aquí contigo

o con cualquier otro.

no voy a perder lo que yo valgo

a cambio de un papel firmado.

con permiso.

diego: espera, helena.

todavía tengo algo que decirte.

[música]

diego: te ruego que me disculpes

por todo lo que te dije.

estoy muy apenado.

no cabe duda que eres

una mujer muy admirable.

me has dado una gran lección,

¿eh?

el contrato.

helena: aquí está.

juan carlos: ya se fue el perro,

ya se fue.

ahora sí, mi amor,

nomás me pongo la peluca

para agarrar valor y te voy

a rescatar del diego fonticoda.

ahí voy.

diego: este contrato será

muy conveniente, tanto

para el grupo imperio

como para aerolíneas

de la costa.

será un placer hacer negocio

con ustedes.

helena: yo también creo que es

un muy buen trato para ambas

compañías y te agradezco mucho

que confíes en nuestro proyecto.

diego: no tienes nada

que agradecer,

te acompaño la puerta.

helena: gracias.

juan carlos: parece que todo

salió bien, perfecto.

ya me voy.

perro, perro, no vengas, perro.

mimí: he andado pensando

en eso de las pruebas

para demostrar tu inocencia.

juan carlos: ah, ¿no me digas?

¿sí?

mimí: sí, se me ocurrió algo

que creo que te puede ayudar.

[teléfono]

juan carlos: aguanta, aguanta.

es mi helena.

con todo respeto, mi helena.

buenas noches, licenciada.

helena: ¿no la molesto, eva?

juan carlos: ay, no se ridícula,

¿cómo cree que usted

me va a molestar?

usted nunca me molesta, hombre.

a ver, cuénteme,

¿cómo le fue con fonticoda?

helena: para eso le hablaba,

por fin firmó el contrato.

juan carlos: [resuella]

ay, ¿no me diga?

¿por qué me dice? ¿ya ve?

ya me dijo.

ay, qué bueno que me dijo.

oiga, ¿sabe qué?

la felicito de todo corazón.

helena: estaba pensado, digo,

no sé, para celebrar,

¿qué le parece si nos vemos

en mi casa?

si es muy tarde para usted,

lo dejamos para otro día.

juan carlos: otra vez

con sus ridiculeces.

no, de ninguna manera.

mira, me doy una arregladita

y en un rat--tote estoy ahí

con usted, pero me espera, ¿eh?

párate, párte--

mimí: ¿qué? ¿qué?

juan carlos: apliques, apliques,

medias, tacones, como vas.

mimí: tranquilo, tranquilo,

tranquilo, mi hijo.

ten mucho cuidado.

si vas a estar a solas con ella

en su casa, no te vayas

a dejar llevar por la emoción.

juan carlos: no, hombre, no, no,

me conformo con estar con ella,

cerquita, verla,

escucharla, olerla.

además, va a estar ahí lucía.

no hay ningún problema,

viven juntas.

mimí: pues sí, pero supongamos

que no está la amiga.

tú tienes que controlarte,

no te vayan a ganar las ganas.

imagínate que te ganen las ganas

y le quieras contar la verdad.

no, no, todavía no es momento.

juan carlos: no soy menso,

hombre.

mimí: pues, pareces.

juan carlos: a ver, dame chance.

atrás de la línea que voy

a trabajar, por favor.

mimí: ¿te ayudo o no te ayudo?

juan carlos: le vas a pasar

las pulgas a mi peluca.

no me ayudes, yo puedo,

pero tráeme los apliques.

mimí: ah, no, tú sólo.

juan carlos: ¿qué te digo?

nada más tengo poquito tiempo

y quieres que--

es que a veces no hay dudas,

tú nada más estorbas--

mimí: [chista]

helena: como verá, no vivo

en un palacio, pero me pareció

divertido celebrar aquí.

juan carlos: ay, está bonito

y qué bueno que celebremos.

[mosquito]

ay, se me fue.

helena: sí.

juan carlos: oiga, ¿así

que fonticoda le firmó?

helena: fue toda una aventura,

pero sí, al final lo conseguí.

juan carlos: ay, qué bueno.

oiga, ¿y le costó mucho trabajo

convencerlo?

helena: ahorita le cuento.

antes, vamos a brindar

porque mucho de esto

yo se lo debo a usted, ¿eh?

juan carlos: pero usted no bebe.

helena: ¿usted cómo sabe?

juan carlos: ¿eh?

helena: ¿cómo sabe?

juan carlos: ¿qué?

helena: que yo no bebo.

juan carlos: ah, pues sí,

porque se le ve a usted

en su cutis tan hermoso

que tiene, como si fuera

alcohólica.

se ve bien, bien sanito.

helena: bueno, a veces,

en ocasiones muy especiales.

[carraspea]

juan carlos: ay, ¿de qué

se acordó que de pronto

se puso toda agüitada

y como que vio al piso?

¿qué fue?

helena: de nada, de nada.

[mosquito]

¿lo mató?

juan carlos: no, se me fue

otra vez.

está bien grande, ¿eh?

[música]

antonia: ¿a qué hora se fue

el licenciado ramos arrieta?

>> a la hora de siempre,

señora reyes,

cuando se fueron todos

los empleados.

antonia: abra, por favor.

>> pero, señora, no puedo.

antonia: que abra, por favor,

soy la dueña.

>> sí, señora.

antonia: retírese.

>> sí, señora.

antonia: helena moreno

es la amante de mi marido.

juan carlos: menos mal que

el tipo se arrepintió, ¿verdad?

¿ve por qué quería ir yo

con usted?

porque la fama de ese ca--nalla

es de, uy, de miedo, tipo así,

"bu", ¿ya vio?

helena: la próxima vez sí

le hago caso.

yo sé que me arriesgué, pero por

suerte lo hice entrar en razón.

juan carlos: ay, qué bueno.

[mosquito]

se me fue, este mosco es

bien trucho, ¿verdad?

vuela así.

helena: yo creo que eso fue

porque no es la primera vez

que me topo con este tipo

de patanes.

juan carlos: ah.

pues, mire, yo le juro

que si le hubiera tocado un

pelo, solamente uno, aunque sea

de la pestaña, yo me lo hubiera

agarrado a bolsazos.

así, "cua, cua", ¿ya sabe?

y lo hubiéramos refundido,

¿sabe dónde?

mire dónde, en la cárcel.

helena: sí, claro, sí.

juan carlos: oiga, no quiero

ser metiche, ¿verdad?

pero yo creo que un traguito

y ya porque mañana

hay que trabajar, licenciada.

helena: ¿sabe, eva?

la última vez que tomé

fue con alguien a quien quise

mucho, mucho.

juan carlos: ¿jc?

helena: mañana cumpliría años.

juan carlos: ay, pero no

se achicopale,

arriba corazones, pues.

acuérdese que no hay que llorar

porque la vida es ¿qué?

helena: ¿un carnaval?

juan carlos: no, la vida es

color de rosa,

la vida es deliciosa.

ay, se fue, este mosco

debe haber picado a fer colunga

porque está bien fortachón,

¿verdad?

helena: [ríe]

eva, yo fui muy injusta

con usted y la traté muy mal.

yo espero que me disculpe

y sigamos trabajando así

siempre, ¿no?

juan carlos: ay, por supuesto,

borrón y cuenta nueva.

helena: va.

juan carlos: o como diría

josé josé

♪ ya lo pasado

pasado ♪

[gime]

helena: ¿qué pasó? ¿el mosco?

juan carlos: ay, creo que se

me metió el mosco al ojo

o una pestaña, no sé.

¿puedo pasar a su baño,

licenciada?

helena: sí, sí, claro.

¿le duele?

no se vaya a tropezar,

aquí hay un escaloncito.

juan carlos: ay, es que no sabe

cómo me duele--

ay, también usted no ayuda,

hombre.

ay--

helena: eva, qué pesada.

juan carlos: ¿sabe qué?

se me metió un zancudo,

¿yo qué voy a saber?

ay, ay, ay, no sabe cómo

me duele, licenciada, de veras.

licenciada, ábrame la puerta,

pues.

¿no ve que no veo?

usted también, hombre...

me lleva, me lleva, me lleva.

¿cómo me puede pasar esto?

¿en qué momento me pasó esto,

hombre?

helena: [ríe]

juan carlos: la bolsa,

la bolsa, ahí tengo pegamento.

la bolsa...no la traigo.

con razón las viejas cargan

con la bolsa a todos lados,

hombre.

a ver, a ver...

a ver si me lo quito...

me lo quito y me lo vuelvo

a poner.

a lo mejor el pegamento

de las pestañas me funciona.

y así...

ay, qué alivio, qué alivio

poder parpadear.

helena: evita, ¿está todo bien?

juan carlos: sí, licenciada,

no vaya a entrar.

acuérdese que mi desnudez

solamente mi belisario,

que en paz descanse.

helena: ¿cuál desnudez?

¿ya está bien su ojo?

si necesita algo, me avisa.

juan carlos: lo que digo,

estoy bien, ándele, gracias.

me lleva, me lleva.

[resuella]

¿qué voy a hacer?

¿qué voy a hacer?

¿qué voy a hacer?

le voy a tener que decir

la verdad.

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