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Por Ella Soy Eva Capítulo 149

Univision1 Feb 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

juan carlos: [chista]

helena: yo le propuse a eva

que nos prestara su cuarto

de la pensión para vernos

porque pensé que sería

más seguro para ti, pero--

pero parece que también ahí

sería difícil.

¿a ti se te ocurre otro lugar?

juan carlos: no, ninguno,

pero ya pensaré en algo.

es que me muero por verte,

por tenerte en mis brazos,

por volverte a decir

cuánto te amo, pero--

pero viéndote a los ojos.

es que no sabes

cuánto te extraño.

helena: y yo a ti.

cuento las horas

para verte otra vez.

me preocupa no saber cómo estás,

si alguien te sigue.

ni siquiera sé

dónde te estás quedando.

si te pasa algo,

no sé ni dónde localizarte.

juan carlos: no, estoy viviendo

en un lugar muy modesto,

pero no--no te preocupes,

no me va a pasar nada.

teniéndote a ti,

yo sé que todo va a estar bien.

helena: es que yo había pensado

que nos viéramos donde tú vives,

pero sería muy arriesgado

que alguien me estuviera

siguiendo otra vez

y, de esa manera,

dieran contigo.

juan carlos: no te imaginas

cómo me duele

tener que vivir escondido.

daría lo que fuera

por salir corriendo a verte,

abrazarte sin cuidarnos

de los demás.

helena: no te desesperes, amor,

yo--yo sé que esto no es fácil

para ti, pero--

pero cálmate.

te juro que todo esto

va a valer la pena

porque ante todo

tenemos nuestro amor.

silvia: hoy me hace entrega

magdalena del vivero.

helena: ay, me da tanto gusto

verte entusiasmada

con tu trabajo, ma.

silvia: ay, estoy feliz.

disfruto mucho lo que hago.

ah, por cierto,

quería ver si lalito y tú

me acompañan mañana,

que es sábado, para que estén

un ratito conmigo

ahí en el vivero.

lalo: sí.

silvia: ¿sí, vamos?

lalo: sí.

silvia: ¿tú me ayudas

a arreglar las plantas?

lalo: va.

helena: a mí me encanta el plan,

¿y saben qué?

si quieren, nos llevamos

algo para comer

y hacemos picnic ahí mismo, ¿sí?

lalo: sí.

silvia: bueno, yo--yo creo

que sería una muy buena idea.

desde hoy voy a dejar preparado

el mantel,

las cosas para llevar,

hago agua de jamaica.

ay, me hace tanta ilusión

compartir este sueño

hecho realidad contigo

y con mi nieto.

helena: ay, a mí también, ma.

[ríe]

jennifer: te prometo

que, cuando termine mi examen,

me vengo para acá

y te acompaño, ¿sí, papi?

fernando: gracias, princesa,

gracias.

marcela: yo no creo

que me tarde mucho, ¿eh?

voy a la oficina

a ver unas cosas nada más y--

fernando: no, no, no, no,

más bien, vas a ver

lo de tu renuncia,

en eso quedamos, ¿no, flaca?

jennifer: ma,

¿de veras vas a renunciar?

fernando: ya viste qué linda

es tu mamá.

[timbre]

va a dejar todo, ¿por quién?

por el padre de sus hijos,

cual debe de ser,

como dijo el cura,

hasta que la muerte, ¿los qué?

los separe.

marcela: doña eva.

fernando: doña eva.

juan carlos: ¿cómo les va

a todos?

fernando: ¿cómo está, doña eva?

juan carlos: vine a ver

a mi queridísimo amigo fernando.

fernando: hasta que alguien

de grupo imperio se dignó

a venir a echarle un ojito

a este pobre ciego.

juan carlos: pobrecito.

fernando: gracias, mi hijita.

ay.

[música]

eva: [gime]

mimí: oye, prima,

pues, ¿no que en la pizca

de uva allá en california

te acostumbraste

a levantarte al alba, según tú?

eva: ¿qué?

¿qué, me está checando o qué?

mimí: no, no.

eva: ni que me pagaras

los alipuses, méndiga.

¿no ves que me desvelé?

[suspira]

le anduve dando un escarmiento

a una cochina cucaracha.

mimí: ¿cucaracha?

¿hay cucarachas en la pensión?

bueno, eso sí que no lo puedo

permitir.

ah, estoy segura que venía

en una de tus maletas,

porque aquí no hay bichos

de esos, ¿eh?

eva: ¡ya cállate, mensa!

ah, por cierto, hoy van a venir

varias candidatas.

para lo del spa, pues,

me las vas pasando a mi cuarto.

ah, otra cosa,

la mentada juana

quedó de decirme esta noche

qué onda con lo de la sociedad,

¿no?

le dije que más le vale

que diga que sí

o hago explotar la bomba,

¿cómo la ves?

ahí me llevas el huevo.

mimí: yo no soy tu cocinera,

¿qué te pasa?

juan carlos: oye, fer,

pues, vine a decirte

básicamente, ¿verdad?

pues, que me duele muchísimo

lo que te pasó, oye.

fernando: pues--pues ya ve

cómo es esto del futbol,

doña evita.

uno queriendo ser

el hombre de la casa,

queriendo sacar

a su familia adelante,

y la vida que le juega

bien chueco a uno de veras.

juan carlos: oye,

pero a lo mejor tu ceguera

es temporal, ¿no crees?

puedes, no sé, pues,

aprovechar este tiempo, pues,

para reflexionar sobre ti mismo.

a lo mejor estás a tiempo

de cambiar algunas cositas

y hacerle más fácil

la vida a tu familia sobre todo.

fernando: no la entiendo,

fíjese.

a ver, ¿qué me quiere decir,

doña eva?

juan carlos: bueno, voy a ser

muy sincera contigo, fernando.

yo entiendo que sientes

que se te vino el mundo encima

con el accidente,

pero me parece que te estás

equivocando muy feo al pedirle

a marceluca que renuncie.

fernando: ah, ya salió el peine,

o sea, mi mujer

le fue con el chisme,

y ahorita viene a abogar

por ella, ¿no?

el que necesita ayuda soy yo,

no ella, doña eva, por favor,

yo soy un pobre ciego.

quiero que mi esposa me cuide,

¿es mucho pedir o qué?

juan carlos: mira--

fernando: no, ¿cómo voy a mirar,

doña eva?

no, no, qué humor tan negro.

juan carlos: ay, no seas payaso,

hombre.

mimí: ah, qué morritas estas.

no, pasen para allá,

para el fondo.

allá, síganse,

síganse para el fondo.

qué tope con pared.

qué barbaridad.

bueno, ¿ustedes qué conocimiento

tienen de belleza, eh?

¿son peluqueras,

maquillistas como yo o qué?

mujer: achis, pues,

a mí ni me dijeron

que tenía que saber nadita

de esas cosas.

mimí: ¿ah, no?

mujer: mire, señora,

si a los clientes

ni les interesa eso

de los tratamientos y acá.

no, si lo que ellos quieren,

pues, es un buen masajito,

si por eso esto va a ser

un spa de hombres,

eso es lo que ellos quieren.

si una los conoce, por favor.

mimí: al fondo.

mujer: gracias.

mimí: ay,

mimí de la rose,

eres una estúpida, mensa,

bruta, babosa,

pero qué lenta me vi.

la eva quiere poner aquí

su casa de citas.

ay, no.

juan carlos: mira, ni siquiera

sabes si tu discapacidad

es definitiva,

pero si acaso lo fuera, ¿verdad?

no puedes pasarte la vida

dependiendo de marceluca.

perdiste la vista,

no la vida,

así que no hagas que tu esposa

deje la suya por lo que te pasó

a ti, amigo.

fernando: no, no, no,

qué amigo ni qué nada.

si no entiende que--

que necesito a mi mujer aquí,

pues, qué pena, ¿con quién?

juan carlos: ¿quién?

fernando: pues, con usted,

doña eva, ¿eh?

qué pena, sea como sea,

aunque usted sea su jefa,

ella va a renunciar,

¿y sanse qué?

juan carlos: ¿qué?

fernando: pues, sanseacabó,

doña eva.

"sanse", es el único dicho

que dice sanseacabó.

juan carlos: bueno, bueno.

ojalá que recuperes la vista,

pero, sobre todo,

ojalá que un día

se te quite la ceguera mental.

fernando: ay.

juan carlos: bueno.

fernando: ¡ay!

oiga, doña eva, ¿qué húbole?

ya se iba, ¿no?

juan carlos: bueno,

ya que no se puede hablar

contigo, te dejo.

al menos piensa

en lo que te dije.

que estés bien, fer.

fernando: ándele, ándele.

¿ya se fue, doña eva?

juan carlos: ay, cristo,

qué susto me diste.

ya me estoy yendo, hombre, ya.

fernando: ándele, pues, ya.

juan carlos: mira,

sigue mi voz, ¿eh?

si la sigues escuchando,

quiere decir

que sigo aquí adentro,

pero ya me estoy yendo.

ya estoy en la puerta.

todavía sigue un pie adentro,

mira, óyelo.

este pie sigue adentro,

pero ya me estoy yendo, ¿eh?

todavía sigue este pie.

ahora sí ya me voy.

fernando: ajá.

ah, qué fea está

la condenada doña eva.

no sé cómo don adriano

quiere casarse con ella.

[gime]

ambas: [ríen]

rebeca: ¡óiganme,

malditas asalariadas!

¡dejen todo en su lugar!

¿qué diablos creen

que están haciendo?

si algo les pasa

a mis fotos de ricky martin,

¡las despellejo vivas!

jaqueline: es que--es que renato

nos pidió que reuniéramos todo.

cindy: sí, para que no pasara

el mal trago sola.

vero: y así no se humilla

usted solita, rebequita.

rebeca: esa cenicienta

me va a oír.

y ustedes, petrita,

martita y rufina,

que son sus tres ratonas,

¡esfúmense!

¡si no quieren que las desgreñe

y las arañe, pero ándenle!

¡fuera, nacas!

ay, ojalá no les haya pasado

nada a mis fotos de ricky.

renato: ¿algún problema, rebe?

eva: a ver, date una vuelta.

qué bárbara.

pues, ¿qué tragas?

cereales y puras cosas así

se me hace, ¿verdad?

mimí: ey, ey, ey, mi hija,

ándele, como va, a su casa,

igual que las otras

que están ahí afuera.

ándele, como va.

eva: ay, luego te hablo,

comadre, no te preocupes,

no le hagas caso.

pues, ¿qué te traes,

cemeteria, eh?

mimí: que no me digas cemeteria.

eva: oh, pues.

mimí: y ahorita mismo

me vas a dar una explicación,

porque me vi lenta,

pero ya me di cuenta

de que quieres convertir

mi pensión en una casa de citas,

y no te lo voy a permitir, ¿eh?

eva: [chista]

ta, ta, ta, ta, ta.

esta casa es mía, de mí,

de mi propiedad, de mi persona,

porque me la dejó mi mamá,

mía de mí,

mi mamá de mi persona, ¿eh?

¿y de dónde sacaste

esas ideas, eh?

mimí: no te hagas la blanca

palomita, que no te queda, ¿eh?

yo nada más te digo que no voy

a dejar que abras aquí

un lugar de vicio y perdición,

¿eh?

sobre mi cadáver.

eva: ahora sucede.

helena: es que es muy duro

todo lo que está pasando

en tu casa y a tu esposo,

pero yo pienso lo mismo

que eva, marce,

no deberías de renunciar

a tu trabajo,

porque sería muy arriesgado

para tu familia

y muy injusto para ti.

además, ya renunciaste una vez,

¿no te acuerdas?

marcela: pues sí, pero de veras

está todo muy difícil.

mi otra opción sería

pedir un permiso

sin goce de sueldo,

pero es que, no estando

don adriano, pues,

no estoy muy segura

que me lo puedan dar.

juan carlos: ay, pero, pues,

tiene que haber otra solución,

¿no, santita?

a lo mejor podrías trabajar

un tiempo desde tu casa,

al menos en lo que arranque

el área de turismo

y de convenciones,

¿cómo la ves?

marcela: ay, imagínese,

doña eva, pues,

eso sería lo ideal para mí

porque podría hacer

todo desde allá,

mandarlo por internet.

no, pero no, no,

no creo que a don plutarco

le guste esa opción.

y, además, pues,

mi familia ya sabe

que yo vine a esto,

a renunciar.

renato: a primera hora

el licenciado ramos arrieta

me ordenó que le dijera a vero,

cindy, jaqueline que vinieran

a recoger tus cosas

para desocupar tu oficina,

eso es todo.

rebeca: ah, y seguro tú, feliz,

celebrando mi caída,

¿no es así, "regato"?

ándale, festeja mi despido.

trae champán, mariachi,

echa serpentinas, confeti.

renato: no, no niego

que me sorprendió

la decisión de plutarco.

yo sabía que, tarde o temprano,

esto iba a suceder,

y no porque hayas sido

ineficiente,

sino por lo liosa que eres.

rebeca: ¿liosa?

tú.

renato: además, el puesto

de relaciones públicas

lo puede ocupar cualquiera

que tenga facilidad, contactos.

ah, te aclaro

que, cuando digo facilidad,

no digo que sea fácil,

así como tú,

sino hábil, ducha--

rebeca: no creas que me voy

a ir así tan campante

sin sacarte tus trapitos al sol.

voy a destapar la cloaca

y exponer la clase de [bip]

que eres.

renato: por mí, vocifera,

desgañítate,

total, con tu fama

en grupo imperio,

a todo mundo le va a dar gusto

que te vayas.

sí, lo festejaremos en grande,

te aviso, ¿eh?

esta es tu carta

de desvinculación

y finiquito.

ahora ve guardando tus cosas.

si te tardas demasiado,

mando llamar a seguridad

para que te saquen.

apúrate, chula.

y esta me la llevo yo.

rebeca: william no.

[música]

[música]

magdalena: bueno, pues,

ya te entregué llaves,

los permisos.

creo que está todo en regla.

¿tienes alguna otra duda,

silvia?

silvia: no, doña magda,

no tengo más que agradecerle,

porque usted me enseñó

todo lo que sé de este negocio.

aparte, con el muchachito

que contratamos, pues,

ya no voy a sentir

que me quedo tan sola,

es una buena ayuda para mí.

magdalena: yo sé que te va a ir

muy bien, mi hija.

me voy contenta

que una mujer como tú

se quede con el negocio

al que le dediqué toda mi vida.

silvia: ay, muchísimas gracias

por todo, doña magda.

ojalá que pronto venga

a visitarme.

magdalena: claro que sí.

silvia: que dios la bendiga

y cuídese mucho.

magdalena: muchas gracias,

mi hija.

hasta luego y suerte.

silvia: gracias,

salúdeme a su marido.

magdalena: sí, gracias.

rebeca: ¡si me pones una mano

encima, te denuncio!

conozco mis derechos,

¡y tú no eres más

que un esbirro al servicio

de estos capitalistas

explotadores!

plutarco: ¿qué pasa aquí?

¿cuál es el problema?

rebeca: ¡a ti te quería ver,

maldito infeliz!

¡esto no se va a quedar así,

plutarco!

de mí te acuerdas.

¡no en balde te aguanté

diez años a ti

y al mastodonte de la ballena!

así que me las vas a pagar,

y con creces, fíjate.

plutarco: contrólate, rebeca.

odio las escenas.

rebeca: ¡a mí me vale!

te atreviste a correrme,

pero ahora no te las vas

a acabar.

mi venganza va a ser

de proporciones apocalípticas.

plutarco: no te lo voy a volver

a decir.

¿me deja? yo me encargo.

por favor.

desaparécete de mi vida.

ya viste que fui capaz

de echarte.

no me provoques,

porque puedo llegar más lejos,

mucho más lejos.

ya estás advertida,

caperucita.

rebeca: ¡impotente!

¡esto no se va a quedar así,

me voy a vengar!

¡te odio,

plutarco ramos arrieta!

¡te odio!

¿qué me ven?

juan carlos: a ver, copetes,

¿qué está pasando

con la licenciada?

renato: yo solo cumplí órdenes.

de todos modos,

el licenciado ramos arrieta

me pidió que convocara

a una junta

dentro de unos minutos.

juan carlos: ay, qué enfadoso,

ese hombre tiene

"juntitis" aguda.

¿qué le pasa?

vacúnelo, por amor a cri--

¡cristo!

dale su vacuna, cristo.

oye, copetes, por cierto,

¿aquel disco misterioso

tuvo que ver

con el despido de rebeca?

renato: no lo sé, no lo sé,

doña eva.

juan carlos: te recuerdo

que quedaste en pasármelo.

el disco, malpensado.

no te hagas

el que no se acuerda,

el que le falla la memoria,

no te hagas.

renato: ay, la veo--

la veo en la junta--

juan carlos: no te vayas,

no te vayas.

ven acá o te ajusticio

con un bolsazo, ¿eh?

vas a ver cómo es.

bueno--

[carraspea]

pues, ¿qué pasó con rebeca?

¿por qué la habrán corrido?

qué raro.

onésimo: ¿de veras me estás

pidiendo eso, plutarco?

si no la frie--

no la friegues,

no es para tanto.

además, se trata de una mujer,

y esa mujer es la rebe.

plutarco: no me vengas ahora

con ese tipo de consideraciones,

onésimo.

te recuerdo las veces

que tú le querías dar

una calentadita a eva.

rebeca necesita

una buena advertencia, ¿oíste?

helena: cindy.

cindy: ¿sí?

helena: ¿sabes si está

el licenciado ramos arrieta?

cindy: sí, sí, sí, vino,

pero justo ahorita se acaba

de ir a la sala de juntas.

creo que allá va a esperar

a todos.

ya aquí no hay nadie.

helena: bien,

ahorita los alcanzo.

cindy: sí, de nada,

con permiso, ¿eh?

helena: aquí tiene que haber

algo que ayude a juan.

algo aquí.

algo que sirva.

otra tesis falsa de antonia.

plutarco: y cuando surgió

la idea de presentar

un proyecto para competir

por la licitación

de playa majahua,

adriano y antonia me dieron

esa tesis que te presenté.

pero yo no sé si ellos robaron

tu proyecto, estaban coludidos,

yo más no sé.

renato: ¿qué está haciendo aquí,

licenciada?

fernando: no, entonces,

no se diga más, licenciado,

en 15 días vamos a recoger

ese pago, ¿eh?

oiga, muchas gracias.

que dios se lo pague,

licenciado.

no, yo también,

yo también le voy a--

estamos en contacto, licenciado.

ándele, licenciado.

licenciado.

cuélgale, mi hijita, cuelga.

fíjate, mi hija,

si todo sigue así,

ya la hicimos, ¡ya la hicimos!

jennifer: oye, ¿y seguro

que no va a haber problema

entre tú y el papá de daniel

cuando te den el cheque,

ese, el que dices?

fernando: no, mi hijita,

pues, ¿por qué?

yo no estoy echando bronca

ni nada.

es la indemnización

que me corresponde,

nada más, mi hija.

¿o qué, el daniel te ha dicho

algo de eso o qué húbole?

jennifer: no, ni siquiera

lo he visto.

hoy que fui a presentar

el examen lo busqué y no fue.

bueno, y ni siquiera me contesta

ni mis mensajes ni mis llamadas.

fernando: pásame tu manita.

ya hablará, mi hija, ¿eh?

ya hablará.

la que ya se tardó

en reportarse es tu madre.

se supone que nomás

iba a renunciar a grupo imperio,

y mira, ya pasa de mediodía,

¡y es hora que todavía no llega,

mi hija!

jennifer: ay, ya, ahorita llega,

ahorita le marco, ¿sí?

fernando: sí, mi hijita.

mi princesa.

jennifer: ¿quieres algo

de comer o de tomar?

fernando: ¿como qué hay,

mi hija?

helena: yo vine a dejarle

unos documentos a plutarco

para que los viera

antes de la junta,

pero también quería recoger

otros papeles

que le había dejado para firmar,

pero parece que no los dejó

a la mano.

renato: tal vez el licenciado

ramos arrieta lo olvidó.

él está en la sala de juntas

para avisar sobre el cambio

de titular en el departamento

de relaciones públicas.

están casi todos.

creo que solo la están

esperando a usted.

helena: ah.

por cierto, renato,

me pareció muy extraña

la salida tan repentina

de rebeca, ¿tú sabes algo más

al respecto?

renato: no, no, licenciada,

para mí fue una sorpresa

también.

permítame.

helena: gracias.

plutarco: convoqué

a esta reunión

solo para comunicarles

que hay un cambio

en la dirección

de relaciones públicas.

la licenciada oropeza

ya no trabaja más

en grupo imperio.

juan carlos: sus motivos

habrá tenido,

¿verdad, don pluti?

pero yo creo,

en mi humilde opinión,

que usted no debería

haber tomado esa decisión

sin el consentimiento

de mi prometido,

también conocido

como adriano reyes.

helena: doña eva tiene razón.

digo, rebeca nunca ha sido

santo de mi devoción,

pero hay que reconocer

que era muy buena en su trabajo

y muy eficiente.

¿se puede saber el motivo

de su despido?

plutarco: no tengo por qué

dar explicaciones

de las reubicaciones que hago

adentro de la empresa.

es algo que había pensado antes

y que ahora decidí implementar.

ni modo,

para que la empresa progrese

hay que hacer cambios,

aunque sean drásticos,

y nadie es indispensable,

nadie tiene su puesto

garantizado.

el que no sirve se va.

por lo mismo,

la plaza de relaciones públicas

queda a concurso.

el que más se aplique,

la que más me convenza,

se queda con el cargo.

y ahora doy por terminada

la sesión, vayan a trabajar,

vendan lo suficiente,

que esta empresa

les ha dado mucho

a cada uno de ustedes.

retribúyanselo

como se lo merece.

chicas, aplíquense.

marcela, usted se queda,

necesito hablar con usted.

marcela: sí.

de hecho, yo también

quiero hablar con usted

y con doña eva, si es posible.

plutarco: ¿qué esperan?

vamos.

[música]

rebeca: ya decía yo

que plutarco se traía algo.

hasta mendoza me comentó

que mi puesto

estaba tambaleándose.

lo que no entiendo

es por qué el patán de tu jefe

no me corrió antes.

onésimo: cálmate, mamita,

por favor, ya.

rebeca: ay, one,

ahora es cuando necesito

tu ayuda.

¿tú sabías algo?

¿sabes por qué

no me despidió antes?

onésimo: no, no, mamita, no,

él es muy poco comunicativo, no.

rebeca: seguro lo sabías.

ahora tienes que regresarme

el video comprometedor

donde salimos plutarco y yo,

el que tú te quedaste.

se lo voy a enseñar a adriano.

onésimo: no, no, ¿para qué?

eso puede perjudicarte más a ti

que a él, no, no,

mejor olvídalo.

rebeca: devuélvemelo.

es lo único que me queda

contra ese sapo

que se siente príncipe azul.

ayúdame a vengarme de todos

en esa maldita empresa.

onésimo: pero ¿para qué, rebe?

la venganza nunca es buena.

rebeca: ¿a qué viniste,

entonces?

onésimo: es que...

el plutarco me mandó

a que te diera un sustito.

pero yo sería incapaz

de tocarte, ya sabes

que ese cuerpito

nada más lo quiero

como para el amor.

pero mejor se me ocurre

otra cosa,

hay que vengarnos de plutarco.

mira, ¿cómo ves si...

si nos vamos tú y yo del país

a gozar de los tres melones

de dólares?

plutarco: espero que tenga

una muy buena explicación

sobre su ausencia, marcela.

no se le olvide que tiene

una responsabilidad enorme

con el departamento de turismo

de convenciones,

que fue creado por usted misma.

marcela: sí, lo tengo

muy consciente, licenciado.

plutarco: además,

tiene la responsabilidad

de la coordinación operativa,

que también está a su cargo.

esto es cosa seria, marcela,

no estamos jugando aquí.

juan carlos: don pluti,

no hace falta

que le aviente nada a marceluca,

porque ella es todo

una profesional.

yo meto las manos

y este cuerpecito hermoso

y jacarandoso que dios me dio

al fuego por ella.

plutarco: bueno,

¿y qué era lo que quería

decirnos a la viuda y a mí?

estamos esperando.

marcela: eh,

es que...

eh...

plutarco: marcela, hable,

no tengo su tiempo, vamos.

marcela: bueno,

era algo privado.

mi esposo...

mi esposo se quedó ciego

por un accidente laboral.

plutarco: vaya,

espero que ese incidente

no afecte su desempeño

en grupo imperio,

o me veré obligado

a moverla de su cargo,

así como tuve que prescindir

de los servicios

de la licenciada oropeza.

marcela: le juro que eso

no va a interferir en nada

de mis obligaciones.

permiso.

juan carlos: oiga,

creo que se está pasando.

no sea payaso.

tampoco quiera imitar

a mi prometido, ay,

con eso del agua,

porque ni le sale.

copetes,

¿nos haces el favor

de dejarnos solos, por favor?

tengo que hablar seriamente

con el dizque presidente

de la empresa.

renato: sí, claro, con permiso.

juan carlos: gracias, copetes.

[ríe]

es así,

para que se la aprenda.

onésimo: ándale, rebe,

piénsalo bien.

checa, perdiste tu chamba

en la empresa, ya no vas a poder

sostener tu tipo de vida,

que es rete caro.

que, encima,

el plu te quiere dar

tu calentadita.

aparte, deberías de darle

gracias de que te corriera

porque, tarde o temprano,

te iba a dar una patada,

y yo sé lo que te digo.

por favor, rebe, ya.

rebeca: entonces, ¿tú sabías

por qué no me había corrido

antes?

claro, porque el maldito

de plutarco te había planeado

hacerme algo.

onésimo: no, no, no, no, mamita,

yo--yo no.

rebeca: nunca lo esperé de ti,

onésimo.

tanto que dices sentir algo

por mí y me traicionas

de una manera tan ruin

y despiadada.

a ver, habla,

¿qué tenía planeado

hacerme plutarco?

onésimo: ya--ya no tiene caso

hablar de eso.

mejor ya.

a ver, piensa mejor

mi propuesta.

juan carlos: no lleva ni...

tres días y está sembrando

el terror en la empresa

cual robespierre.

luego le explico.

todo indica que usted

se subió un ladrillo,

ya, qué bárbaro,

cómo se marea.

plutarco: mire, señora,

ultimadamente, por su culpa,

mi cuñado adriano

descuidó varios aspectos

de su vida y de la empresa.

tal parece que el amor ablanda

la capacidad de raciocinio

y frialdad que se necesitan

en los negocios.

juan carlos: perdóneme,

pero discúlpeme, no,

el amor es lo que hace

que las cosas se hagan

mucho mejor,

pensando en los demás,

teniendo escrúpulos,

y no acechando cual buitre.

[imita buitre]

plutarco: señora,

déjese de estupideces,

por favor.

compórtese como una profesional,

al menos mientras yo esté

en la presidencia.

juan carlos: que conste

que es provisional, ¿eh?

así que no se emocione,

ni se la crea tanto,

no sea payaso, hombre.

plutarco: ¿quién sabe, doña eva?

el licenciado reyes

no tiene para cuándo volver.

en una de esas

se retira para siempre

y se va a descansar.

¿todo por qué?

porque el amor causa estragos

en la mente de los hombres.

qué ironía, ¿verdad?

de alguna manera,

a usted le debo

mi nueva posición

en grupo imperio.

muchas gracias, eva.

onésimo: vámonos,

vámonos tú y yo

a disfrutar de la billetiza.

rebeca: no sé, no sé, no sé.

necesito meditarlo bien,

consultarlo con la almohada.

onésimo: rebe,

sabes que muero y babeo

por tu anatomía,

pero--pero también

babeo por tu corazoncito.

así que piénsalo.

podemos ser como...

como la dama y el vagabundo.

rebeca: mira, antes de tomar

una decisión tan difícil,

demuéstrame que efectivamente

tienes ese dinerito en tu poder.

no es que desconfíe, one,

pero más vale.

onésimo: [ríe]

a ver, espérame, espérame,

mi rebe, no,

hay que recapitular.

aquí la necesitada eres tú,

y el que manda soy yo.

más bien,

primero vas a tener

que darme aquello

que tanto anhelo

y, entonces, sí,

te voy a enseñar

lo que tú tanto anhelas.

[música]

[música]

juan carlos: nomás le advierto

que voy a hacer

todo lo que esté en mis manos

para que adriano regrese

a la empresa

y lo ponga a usted en su sitio.

plutarco: le deseo suerte

con eso, doña eva.

aunque tal vez mi cuñado

ya se decidió y se dio cuenta

de que usted solo jugó con él.

así como helena jugó conmigo.

juan carlos: ay, por dios,

lo que usted sintió por helenita

no fue amor, hombre.

el amor verdadero

busca la felicidad del otro

a cambio de sacrificar

la propia,

y es claro que usted

ni siquiera sabe

lo que significa eso.

es más,

ahora estoy más que convencida

de que tampoco amó a su esposa,

a mi toñita bella,

y, de alguna manera

y, pues, como no queriendo

la cosa, ¿verdad?

pues, ella se murió

por su culpa.

plutarco: ¡esa acusación

es muy seria, señora,

la puedo demandar por calumnias!

¡yo no maté a mi esposa,

no la maté!

juan carlos: nadie dijo

que usted la haya matado,

¿verdad?

¿qué le pasa, oiga?

se me hace que usted carga

con chorros de culpas

y por eso reacciona así,

¡como energúmeno!

yo le aseguro

que haré todo lo posible

para que grupo imperio,

la empresa que los reyes

construyeron con el sudor

de su frente,

no caiga en manos de un tirano,

un imbécil como usted.

ahí le dejo el agua

para que practique.

[ríe]

es con más risa,

más ligero, más de buen humor.

plutarco: ya veremos

quién se va primero,

maldita viuda,

metiche.

renato: y ya se está

acondicionando un área

donde se va a instalar

el nuevo departamento

de turismo de convenciones,

así que, en cuanto

esté terminada, pues,

esa va a ser tu nueva oficina.

a ver, a ver,

¿no estás contenta, marcela?

marcela: no, sí, claro,

¿cómo no voy a estar contenta?

es--

no, lo que pasa es que me--

me tiene un poco inquieta

que siento que a don plutarco

no le hace mucha gracia

ese proyecto.

se ve que no le encanta la idea,

entonces...

plutarco: bueno, de por sí,

el licenciado es especial,

tú ya lo conoces,

pero doña eva te está apoyando.

voy a atender yo otras cosas.

con permiso.

marcela: muchas gracias

por todo.

[suspira]

diosito, ¿qué hago?

no puedo renunciar.

pero ¿qué hago con fernando?

lucía: no, no, chicuelas,

no.

¿cómo que se pelearon

doña eva y don adriano?

a ver, no, momento, a ver,

¿les consta? ¿lo vieron?

cindy: no, no, no, no, de hecho,

ese es el asunto,

que, pues, bueno,

nadie los ha vuelto a ver juntos

desde la convención de acapulco.

vero: de hecho,

parece que tampoco

ellos se han visto,

porque doña eva ni siquiera

sabía que don adriano

salió unos días de la empresa.

jaqueline: sí, por eso

andan diciendo por ahí

que tal vez la historia

se repita y que esos dos

ni siquiera matrimonio llevan.

lucía: ¡no, cállate, no!

no, no.

cada que se cancela una boda

a mí se me desbarata el corazón.

vero: ay, bueno,

tú ni te preocupes de eso,

lucía.

al fin que estás a un paso

para casarte con sebastián.

todas: [hablan a la vez]

lucía: tengo que ir a...

comer.

jaqueline: lucía.

ay, qué rápido se fue lucía,

hombre.

yo le quería preguntar

cómo ve ella eso

de que todas podamos concursar

por el puesto de la directora

de relaciones públicas.

¿ustedes creen

que ella se apunte?

[música]

marcela: las cosas sí están

ahorita muy difíciles para mí.

ustedes saben,

yo estoy muy agradecida

con ustedes y amo mi trabajo,

pero también amo a mi marido,

y no se me hace justo

que mis hijos se tengan

que hacer cargo de él.

helena: pero nadie tiene

que dejar su vida

para hacerse cargo.

lo que tiene que pasar

es que entre todos lo apoyen,

pero para que él aprenda

a volverse independiente,

no por otra cosa.

digo, si se atiene a ustedes,

la situación va a ser peor

para él y para ustedes también.

juan carlos: ay,

es lo que yo digo.

no le van a resolver nada

tratándolo como un niño,

¿verdad?

hay que ayudarlo

a que se adapte

a su nueva situación,

si es que fuera definitiva,

porque eso todavía no se sabe,

¿verdad, marce?

marcela: no,

pues, ni los doctores saben.

ay, pero me duele tanto

ver así a mi flaco.

juan carlos: ay, es natural,

pero no por eso

tomes una decisión apresurada.

ay, no renuncies ahorita, marce.

tiene que haber alguna manera

de que ayudes a fernando

sin tener que dejar todo

por lo que has trabajado tanto.

helena: sí.

además, mira,

hasta donde yo sé,

tus hijos ya no son unos niños,

¿no?

y ya están creciendo,

ya casi acaban el año escolar

y...

entre los dos te pueden

echar la mano

para cuidar a fernando

mientras él aprende, no sé,

a desplazarse solo,

a valerse por sí mismo.

marcela: sí, yo sé,

pero, pues,

es que no solo es eso,

yo quiero buscar tratamientos

para que él recupere la vista.

quiero buscar otra opinión,

no sé, que lo operen,

lo que sea necesario,

pero que recupere la vista.

juan carlos: y vas a poder hacer

todo eso, marceluca.

nada más es cosa

de que te organices.

mira, tanto tus hijos

como nosotras te vamos a ayudar

en lo que haga falta, vas a ver.

helena: sí,

eva tiene razón.

entre las dos podemos ir viendo

lo del turismo de convenciones,

te mandamos informes

en lo que tu esposo se recupera.

así ni tienes que renunciar

ni descuidas tu trabajo,

y todo va a estar bien, marce.

marcela: qué lindas son,

qué buenas amigas son,

muchas gracias, muchas gracias.

muchas gracias.

juan carlos: venga, licenciada,

pobrecita marceluca.

[celular]

ay, disculpen.

tengo una llamada, disculpen.

primita, ¿cómo estás?

es mi prima.

mimí: hoy no llegues

a la pensión, te veo

en la fonda de siempre, mi hijo.

pasó algo muy raro

con mi prima incómoda

y con--y con la pensión,

pero no quiero que me oiga.

ándale, allá te veo.

juan carlos: todo bien

con mi prima.

jennifer: y no he sabido nada

de él.

se me hace superraro

que no conteste mis mensajes,

no me llama.

marcela: amor, a lo mejor

se le olvidó el teléfono

en su casa, se quedó sin pila.

cuando se dé cuenta

de las llamadas perdidas,

te llama, mi amor,

no te preocupes.

váyanse a dormir mejor,

ya es tarde.

yo ahorita recojo la mesa.

jennifer: bueno.

fernando: beso a papá.

kevin: buenas noches, pa.

fernando: ándale, mi hijo.

mi princesa.

mi princesita.

jennifer: si necesitas algo,

me gritas.

fernando: gracias, mi hija.

[carraspea]

flaca, ¿qué tienes?

has estado, pues,

como que no platicas nada,

aparte, ni siquiera

me has contado nada

de tu renuncia en grupo imperio.

¿qué húbole?

marcela: es que...

no puedo renunciar todavía, fer,

no puedo llegar

y botar todo así como así.

fernando: [suspira]

pues, si de veras quisieras,

ya hubieras mandado a volar todo

de una vez, marcela.

marcela: flaco,

pero es que tú no me--

fernando: no, no, es que nada,

es que nada, es que nada.

ya me dijo el abogado

que en 15 días

me pagan indemnización,

así es que espero

que para entonces

la señora ya se haya dignado

a renunciar

por el bien de su familia.

marcela: fernando, no me gusta

que me digas "la señora"

y menos en ese tonito.

tú sabes que esto no es fácil

para mí.

fernando: ahora resulta

que ya ni cómo te hablo

te gusta, ya nada te gusta.

pero no te apures, no te apures.

te voy a dejar en paz

como quieres.

me voy a dormir

al cuarto de mi hijo,

porque él sí se preocupa

por su padre.

marcela: está bien, está bien,

está bien.

si ya tienes sueño,

de una vez recojo la mesa

y me voy a dormir yo también.

fernando: espérate, espérate,

flaca, no he terminado de cenar.

marcela: no, sí, ya terminaste,

te acabaste todo.

se ve que tenías mucha hambre.

¿sí podrás irte solo

al cuarto de kevin

o necesitas ayuda?

fernando: [suspira]

mimí: gracias, gracias.

una casa de citas, un burdel,

hazme tú el favor.

es que esa eva

es mala y canija.

imagínate, mi pobre pensión

convertida en un lupanar,

no lo puedo creer.

juan carlos: eso no lo vamos

a permitir, mimí,

así que tranquila, por favor.

chance y le ofrecemos más lana

para aplacarla por un tiempo.

mimí: no, cállate los ojos,

mi hijo, no.

eso la va a calmar

nada más un ratito

porque esa mujer

no tiene llenadera.

es bien ambiciosa,

y te recuerdo que quedó

hasta en darme una respuesta

sobre la supuesta sociedad

que te ofreció

la muy mula esa, ¿eh?

juan carlos: ya sé,

y dizque todo esto me confirma

que tu prima tiene mucha cola

que le pisen.

mimí: sí.

juan carlos: tenemos que darle--

[voz aguda] vamos a tener,

¿verdad?

que denunciar a la policía.

mimí: no, ¿cómo crees?

eso te puede perjudicar,

papaci--

mamacita.

juan carlos: no importa.

prefiero arriesgarme yo

a ponerte a ti en riesgo.

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