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Por Ella Soy Eva Capítulo 148

Univision1 Feb 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

plutarco: te vas a arrepentir

de lo que hiciste, helena.

de ahora en adelante

voy a hacer que tu vida sea

mucho más miserable

de lo que te puedas imaginar.

helena: tú estás loco, plutarco.

plutarco: di lo que quieras,

pero no voy a descansar

hasta que te vea humillada,

rogándome, suplicándome

que vuelva contigo.

helena: yo jamás en mi vida

haría eso.

mucho menos ahora

que te conozco.

ahora que sé que eres capaz

de todo por conseguir

lo que quieres.

plutarco: ser persistente

no es ningún defecto.

helena: estoy hablando

de que no te importa pasar

por encima de los demás.

yo estoy segura que estuviste

detrás de quienes plagiaron

mi proyecto.

y también del fraude

del que culparon a juan.

plutarco: ahora la que está

loca eres tú.

no tengo idea de dónde sacas

tanta estupidez.

ahora puede entender que quieres

quitarte la culpa de encima,

como seguro tú fuiste

la cómplice de juan carlos.

helena: no digas tonterías.

yo fui la que perdió

mi proyecto, estabilidad,

mi trabajo, todo.

plutarco: y gracias a mí

te contrataron,

a pesar de adriano se oponía

a que trabajaras con nosotros.

helena: ¿sabes qué--?

renato: perdón, licenciada.

si quiere, regreso más tarde.

helena: no, no hay necesidad.

la que se va soy yo.

renato: disculpe la pregunta,

pero ¿pasó algo malo

con la licenciada?

eva: la onda es que tú

te moches con la lana

de las acciones, ¿no?

para apoquinarle a mi spa.

uh.

y otro business que se me anda

ocurriendo, ¿qué dices,

grandulona?

¿qué dice, grandulona, eh?

juan carlos: qué fuerte pegas,

ya.

lo siento mucho, pero es

que ese dinero es intocable.

mi toñita bella,

que en gloria esté

en su nube de algodón

rodeada de un coro

de ángeles celestiales.

eva: ya cállate,

ya vas a empezar con el aleluya

ese, ya.

juan carlos: bueno, perdón,

pero es que ella me lo heredó,

pero no puedo disponer de él

porque esas acciones respaldan

el trabajo de muchas empleadas.

eva: no me vengas con esas

jaladas, juana carlota.

y antes sí, antes sí

que me andabas ofreciendo

billullo, ¿eh?

para comprar este--

mimí: perdón, perdóname,

pero discúlpame.

todas: [hablan a la vez]

eva: tú también puedes salir

perdiendo por ser la cómplice

de esta gigantona.

así que más les vale a las dos

que no le den mucha vuelta

y se decidan, pero ya.

porque no querrás

que meteria esta--

mimí: no me digas así, prima.

ambas: [hablan a la vez]

eva: no querrás que meteria

pague los platos rotos por ti

por haberte ayudado

a usurpar mi nombre.

juan carlos: no, no, no,

no quisiera eso.

>> señora, ya quedaron

listos los cuartos,

¿quiere venir a verlos?

eva: claro que quiero,

mi chango.

ahorita vengo.

ahí le echan cacumen, órale.

♪ yo no crucé la frontera ♪

daniel: hola, hermosa,

¿cómo estás?

guau, qué guapa.

oye, por fin te quitas

a tu madrastra de encima.

¿cómo la hiciste para salir

sin guarura?

claudia: pues como hay

un relajo en la casa

desde que están filmando

y todo eso, pues eugenia

está muy embobada

y ni me pela.

más fácil salirme

sin que me vean.

daniel: ¿ah, sí?

pues qué bueno que te escapaste,

porque fíjate que yo

no he podido dejar de pensar

en lo que me dijiste.

eso de que yo debería estar

con una mujer de verdad

y no con una chavita x.

claudia: pues si de verdad

quieres algo conmigo,

primero tienes que dejar

a jennifer, ¿ok?

daniel: órale, oye, pero

no estamos hablando de ella,

sino de ti y de mí.

claudia: a ver, ¿qué parte

de tienes que dejar a jennifer

no entiendes?

¿no hablo claro o qué?

daniel: oye, oye, oye,

espérate, pero ¿por qué tan así?

o sea, parece que es más

importante que yo la deje a ella

y no que tú y yo andemos.

claudia: no digas tonterías,

claro que me importa

andar contigo.

pero sin ella,

podríamos estar mejor.

juan carlos: no entiendo cómo

se enteró eva de mi situación

en grupo imperio.

o sea, dice que lo leyó

en una revista, pero a mí

no me acaba de convencer eso.

mimí: no, a mí tampoco.

esta no te lee ni los letreros

de la calle.

es ignoranta.

pero mira, olvídate de eso.

a mí lo que me da pánico

es lo que puede hacer,

porque esta vieja es mala,

de armas tomar.

juan carlos: pues sí, pero

es que otra cosa extraña,

muy rara, fíjate que estuvimos

hablando tu prima y yo, ¿no?

y se puso así como así.

mimí: es como es ella,

es como es ella.

juan carlos: cuando le dije yo

que la policía podría intervenir

en el caso.

mimí: ¿tú crees que esté

ocultando algo?

digo, porque si es así,

necesitaríamos pruebas

en su contra y yo anduve

buscando entre sus cosas

y, la verdad,

no hallé nada raro.

ah, eso sí,

unos videos bien chafas

y unos perfumes piratas.

juan carlos: pues sí.

mimí: ¿qué pasa, mi hijo?

¿qué te pasa?

juan carlos: es la punzada

de la gastritis,

ya es demasiado.

todo esto me pone muy mal.

encima, adriano se fue

de la empresa por unos días

y no me contesta las llamadas.

mimí: pero ¿cómo?

mi pachoncito debe estar

sufriendo como perro

en el periférico.

juan carlos: luego te cuento

bien porque hablando de eso,

me urge localizarlo.

mimí: tranquilo, mira,

mientras tú le hablas

al lic, yo voy a distraer

a mi prima a ver qué hace,

porque me choca que ande

de metiche agarrando mis cosas.

[música]

[música]

[celular]

adriano: ¿qué se te ofrece,

eva maría?

juan carlos: ah, ¿por qué

está así?

así como así, bien así.

¿pasa algo?

renato: estos son los pendientes

que dejó el licenciado reyes.

por último, hay que dar

luz verde a la auditoría externa

que don adriano quería realizar.

ahí está toda la información.

plutarco: es una auditoría

que va a hacer una compañía

ajena empresa.

¿sabes qué?

cancélala.

no tiene ningún caso,

es un gasto innecesario.

adriano: igual que tú,

eva maría, yo necesito pensar

la relación entre los dos.

nunca había esperado tanto

de una mujer y nunca me había

dejado manipular tanto

como ahora, como por ti.

juan carlos: solo déjame decirte

que espero decirte muy pronto

el por qué de mi comportamiento.

adriano: ¿por qué no puedes

decírmelo ahora?

juan carlos: es que no estoy

segura que sea

el momento adecuado.

pero te aseguro que lo que menos

quiero yo es hacerte daño.

por eso tienes

que volver pronto--

[celular]

¿me esperas un chirris,

por favor?

no me vayas a--

no, no me refunfuñes, edúcate.

ahorita voy contigo, espérate.

helena, ¿cómo estás?

helena: necesito verte, juan,

tengo mucho que contarte.

es que hace rato tuve

un encuentro muy desagradable

con plutarco.

no pasó a mayores,

pero fue muy incómodo,

muy molesto.

juan carlos: entonces, vamos

a vernos esta noche, ¿no?

helena: sí, eso es

lo que quiero.

pero tenemos que ser

muy discretos.

es más, yo no creo que sea

buena idea vernos donde siempre.

es que me da miedo

que alguien me siga.

tenemos que vernos

en un lugar más seguro.

juan carlos: sí, bueno.

¿me esperas un segundo,

por favor?

no me tardo.

adriano, ¿sigues ahí?

¿sigues ahí?

adriano: ¿con quién hablas,

eva maría?

muy claro oí el timbre

de otro teléfono.

¿quién es?

¿quién está contigo?

juan carlos: nadie, hombre,

no seas ridículo, caes gordo.

a ver, ¿dónde estás?

igual y paso a verte

a tu casa más al rato.

adriano: no estoy en méxico.

estoy en el lugar preciso

para meditar,

para repensar las cosas.

rebeca: raúl.

raúl: ¿sí?

rebeca: qué casualidad

encontrarnos

y qué bueno que te veo.

porque me quedé muy intrigada

con eso que me dijiste

sobre mi posición tambaleante

en la empresa.

¿puedo saber a qué te referías?

raúl: ¿yo te dije eso, rebeca?

no lo recuerdo.

rebeca: por favor,

no me digas que un hombre

tan atractivo como tú

tiene problemas de memoria.

lo dudo, esfuérzate un poquito.

raúl: bueno, a veces se dicen

cosas así sin darles

la importancia debida.

no lo tomes al pie de la letra.

lo que sí recuerdo es

que tú y yo tenemos

una cita pendiente, rebeca.

rebeca: quizá la podemos tener

en este momento.

una junta del corporativo.

raúl: no ando tan urgido,

licenciada.

y ahora tengo asuntos

de trabajo que atender.

pero en breve podemos agendar

ese encuentro, ¿le parece?

plutarco, nos vemos, adiós.

plutarco: eres lo que se dice,

¿cómo sería?

una completa zorrita.

no te hagas la que la virgen

te habla y dime qué te traes

con mendoza.

adriano: dime algo, eva maría,

¿me amas?

juan carlos: ay, pues sabes

que te tengo un cariño enorme.

que te necesito.

porque como dejaste

a don plutarco al mando

de grupo imperio, pues todos

los que laboramos ahí

te necesitamos.

y creo que esa no fue muy buena

idea que digamos, cabezón.

adriano: lo último que quiero

saber es del trabajo,

entiéndelo.

yo necesito una mujer

que me ame.

que me ames tú, eva maría.

sino, no tiene ningún sentido

regresar a la empresa.

juan carlos: ¿me permites

un segundito, por favor?

no me tardo.

no refunfuñes, edúcate.

ahorita vengo.

helena, perdóname, perdóname,

por favor, helena, perdóname.

helena: no, no te preocupes.

¿está todo bien?

bueno, lo que quería decirte

es que se me ocurrió algo

para vernos esta noche.

juan carlos: ay, yo también

quiero verte, mi amor.

¿me permites un segundo,

por favor?

helena: sí.

juan carlos: adriano,

¿sigues ahí?

¿sigues ahí?

adriano: ¿por qué me dejas

colgado?

no cabe duda que sigues

tratándome igual de mal

y haciendo de las tuyas.

así que no me vuelvas a llamar,

por favor.

juan carlos: pero es que--

adriano: ahora soy yo el que

debe de tomar una decisión.

es obvio que como llamaste,

como siempre, por los asuntos

de la empresa, tal parece

que te importa más eso

que nuestro amor.

que nuestro amor.

juan carlos: no, espe--

adriano.

ay, me colgó.

qué mala onda.

helena, helena, helena,

ya estoy.

helena: oye, ¿tienes algún

problema, juan?

juan carlos: no, hombre,

¿qué problemas puedo tener yo?

para nada.

nada más te aseguro que no debes

desconfiar de mí.

te lo pido, por favor.

confía.

helena: está bien.

bueno, ya tengo que colgar

y te llamo en la noche,

cuando ya no estés así,

tan así como estás.

juan carlos: bueno, bye.

me lleva, qué complicado

los dos teléfonos.

gastritis, la peluca,

las medias, las pestañas,

esto es complicado

y encima estoy hablando solo.

bueno, ya no.

ya estoy hablando

con la estatua,

que es un avance.

fernando: lo que me sorprende

es que haya vuelto tan rápido,

licenciado.

creí que por lo menos se iba

a tardar unos cuantos días

en tener noticias de usted.

>> mire, lo que pasa

es que ya me hablaron

de la compañía merino.

al parecer, quieren negociar

con usted.

ya están ofreciendo una muy

buena cantidad de dinero.

fernando: ¿en serio?

¿todo lo que pedimos?

>> bueno, no todo

lo que usted quería.

pero la verdad es que es

una oferta muy generosa.

vale la pena que usted

la considere.

nada más no se le vaya a olvidar

que ahí están incluidos

mis honorarios.

fernando: hombre, no, no, no,

licenciado.

ya quedamos que a usted

le toca una muy buena comisión,

no se preocupe.

lo bueno de todo esto

es que se está

resolviendo rápido.

plutarco: contéstame.

¿qué te traes con mendoza?

rebeca: estoy buscando un hombre

que pueda cumplirme

en todos los aspectos,

porque por lo visto pinocho

ya no sabe mentir.

así que no me queda más

que besar a otro sapo

a ver si se me convierte

en príncipe azul.

plutarco: mi paciencia contigo

está llegando al límite, rebeca,

es más.

ya se acabó.

rebeca: pues sí,

pues qué lástima me das.

¿y qué es lo que piensas hacer?

porque es obvio que no puedes

vivir sin mí.

juan carlos: me voy

a volver loca

o me voy a volver loco.

lo que sea, no sé.

por todo este relajo

con adriano, con plutarco,

con helena, tu prima,

un celular, el otro.

mimí: mi hijo, mi hijo,

espérate.

hablando de mi prima,

digo, no porque yo sea chismosa,

pero a mí se me hace que

se anda disfrazando

como para que no la reconozcan.

juan carlos: me suena.

helena: hola, buenas tardes.

juan carlos: usted aquí.

mimí: helenita,

dichosos los ojos,

tantísimo tiempo.

oiga, usted cada vez más chula,

¿cómo le hace?

pase el tip.

helena: muchas gracias.

remodelaron aquí.

lo cambiaron todo, qué bueno.

bonito.

mimí: ¿le gusta de verdad?

helena: evita, ¿hablo con usted

en su cuarto?

juan carlos: adelántese.

¡no!

[grita]

[música]

[música]

helena: le quiero decir

varias cosas,

pero antes que nada le quiero

pedir un favor enorme.

mire, después de acapulco

juan y yo tenemos que ser

muy cuidadosos para vernos

sin que lo descubran a él.

juan carlos: ay.

helena: ya.

juan carlos: sí, me imagino,

cómo no.

helena: ya no podemos citarnos

en el mismo lugar de antes

y, entonces, por eso quiero ver

si usted creer que él y yo,

digo, si no le molesta,

pudiéramos encontrarnos aquí.

en la pensión,

aquí en su cuarto.

juan carlos: ¿qué?

helena: ay, eva.

plutarco: ¿cumpliste

con mis órdenes?

¿has estado siguiendo de cerca

a helena?

onésimo: claro que sí, plu.

bueno, sí, pero no.

o sea, la sigo cuando se puede,

pero no siempre se puede.

a veces, por ejemplo,

como ahorita que estoy contigo,

pues no me puedo dobletear

para estar como el creador

en todos lados.

estoy aquí contigo

o estoy allá.

plutarco: no te hagas

el chistoso.

ando con un humor de perros.

yo sé que no tienes

el don de la ubiquidad, es más,

no tienes ningún don.

onésimo: espérame,

te estaba explicando bien.

no era ningún chiste.

lo que quiero decir

es que a veces la rebeca

me hace muchos encargos.

se pone como pantera

si no le hago los mandados.

plutarco: me estoy olvidando

de ella.

muy pronto la voy a quitar

de mi camino,

ya no me sirve más.

sus días están contados.

onésimo: espérate, espérate.

¿te la quieres mandarla

para el otro mundo?

plutarco: no seas estúpido,

animal.

la voy a despachar

de otra manera, sin mancharme

las manos de sangre.

pero antes le voy a dar

su merecido.

cantinero, tequila.

helena: en caso de que usted

acepte, necesitaríamos planear

una buena estrategia

para poderme ver aquí con juan.

hasta estaba pensando que usted

podría decir que él

es su sobrino.

no, no, eso se puede prestar

a malos entendidos que luego

afectan su reputación.

juan carlos: mi reputación,

por favor, helenita.

no será ni la primera

ni la última vez que mi nombre

anda enlodado por ahí.

belisario, una disculpa,

no es nada cierto.

en la frontera

se aprovecharon de mí.

el problema no es ese, helenita.

lo que pasa es que la situación

de la pensión, ¿verdad?

está que arde por la llegada

de nuestra otra prima.

eva, mi tocaya.

es que ella quiere transformar

esta pensión en un spa.

helena: spa.

juan carlos: no, en un spa.

así dice ella,

no sé la diferencia.

pero a lo mejor el excadáver

que ya no es cadáver.

helena: que ya revivió.

juan carlos: tiene otro lugar

donde puedan verse ustedes

sin correr riesgos, ¿no cree?

helena: entonces, juan va

a tener que usar algún disfraz.

bueno, es a él le sale muy bien.

acuérdese de juan perón.

juan carlos: sí, el argentino.

no lo conocí.

renato: ¿a quién estaría

jaqueando con este disco

la infeliz de rebeca?

qué bueno que se lo quité.

¿ahora qué hago con él?

helena: hace poco yo encontré

al licenciado mendoza

adentro de mi oficina

como registrando mis cajones

y él me aseguró que estaba

buscando un papel

de playa majahua, pero no sé.

yo sigo sin confiar en él.

juan carlos: ¿sabe qué?

hace bien.

no hay que perderlo de vista

a ese.

ahora más que nunca voy a tener

que usar mis artes femeninas

para coquetearle al señorito

este y sacarle la cita

que tengo pendiente.

helena: yo no estoy tan segura

de que sea buena idea, eva.

se puede prestar

a malos entendidos y puede

empeorar su situación

con don adriano.

juan carlos: ah, pues ni modo.

que se aguante.

alguien tiene que hacer

el trabajo sucio y yo

estoy dispuesta a sacrificar

este cuerpecito--

belisario, es por una buena

causa, belisario.

rebeca: ¿qué se te ofrece?

sí, estoy en mi casa, ¿por qué?

onésimo: pues porque quiero

verte, mamita, ando preocupado

por ti.

rebeca: seguro es un pretexto

para contemplar

mi escultural cuerpo.

así que ni vengas a poner

un pie aquí.

a menos que sea para comprobarme

que en efecto tienes

los tres millones.

onésimo: bueno, rebe, tú eres

bien interesadota.

rebeca: interesada tal vez,

pero ni una facilota.

así que no se te va a hacer

así nomás.

adiós, chulito.

[timbre]

el muy infeliz

me estaba hablando aquí afuera.

ahorita me va a oír.

plutarco: vine a demostrarte

quién soy y darte tu merecido.

rebeca: si me tocas un pelo--

helena: yo le agradezco tanto

lo que está haciendo por juan.

él significa tanto para mí.

desde que volví a verlo

y a estar con él,

se ha convertido en una parte

importantísima en mi vida.

no sabe cómo la pasamos.

cuando juan me toca--

juan carlos: le hago un café

que no me lo pidió,

pero yo sé que usted lo quiere.

voy por el corriendo.

helena: eva, eva.

¿qué está pasando?

¿por qué cada vez

que yo hablo de juan,

usted me cambia el tema?

cuando yo le hablo de cosas

de él, usted se va.

¿qué es eso?

no entiendo.

a ver, por un lado está

dispuesta a ayudarlo

y por otro lado hasta parece

que le molesta o se asusta

cuando yo le hablo

de mi amor por él.

¿qué pasa, eva?

dígame por qué no quiere

que hable yo de lo que siento

pro juan, ¿por qué?

rebeca: ay, cachito.

cachito.

estuviste increíble.

ay, me sentí desde

la bella durmiente

hasta blanca nieves,

pasando por alicia

en el país de las maravillas,

qué bárbaro.

hasta se me antoja un cigarrito.

plutarco: para que no andes

diciendo ni insinuando

que el genio de la lámpara

no cumple tus deseos.

rebeca: gracias, lobito.

creo que ahora sí todo va a ser

como antes.

cachito, estuviste glorioso,

como en nuestros

mejores tiempos.

¿te quieres quedar a dormir?

plutarco: bueno, caperuza.

sí hay que reconocer que

nunca habíamos tenido

una junta del corporativo

tan intensa.

tan satisfactoria.

ah, por cierto, mañana temprano

pasa a la empresa

por tu liquidación.

estás despedida

de grupo imperio.

[música]

[música]

juan carlos: es que siento

que me estoy metiendo donde

no me corresponde, ¿verdad?

porque las cosas privadas

de una pareja son eso, privadas.

y tienen que ver con dos,

no con tres.

y en este caso, yo soy la tres.

helena: pues sí, eva,

pero a veces todas necesitamos

contar lo más privado

a nuestras mejores amigas.

esa es la intimidad

que hay entre nosotras,

que somos mujeres.

que nos tenemos confianza,

cariño, lealtad.

esto yo no se lo voy a decir

a un hombre.

siempre hay cosas que no podemos

decirle directamente a un hombre

por mucho que sea

nuestra pareja.

la confianza es diferente.

juan carlos: ay, ¿pero sabe qué?

no debería ser así.

porque entre hombres y mujeres

deberíamos de contarnos

las cosas como son

y cuanto más cuando se trata

de nuestra pareja, ¿no cree?

helena: sí.

a mí también me encantaría

que así fueran las cosas,

pero mire, para bien o para mal,

los dos géneros tenemos

una visión muy distinta

de la vida.

a veces no hay manera

de entenderlos a ellos

ni ellos a nosotras.

juan carlos: es verdad.

con eso de que somos de marte

y ellos de venus.

¿o es al revés?

¿cómo era?

¿de dónde somos, helenita?

helena: no sé,

pero de dónde seamos,

sí somos diferentes.

y para mí, contarle a usted

lo que no le puedo decir a juan

no significa que yo le esté

ocultando cosas a mi pareja,

simplemente me relaciono

diferente con él

que con una mujer.

juan carlos: sí, ya empiezo

a entender.

rebeca: estás bromeando.

qué bárbaro, lo dijiste

tan convincente

que casi me lo creo.

plutarco: no, no es broma,

rebeca.

mañana saca tus cosas

de tu oficina y pasas

por tu liquidación.

estás despedida.

rebeca: es que no me puedes

hacer eso, plutarco.

no tienes motivos para correrme.

plutarco: no necesito razones.

estoy a cargo de la presidencia.

tengo el poder que me dio

mi cuñado para hacer

lo que mejor convenga.

rebeca: ah, ¿sí?

pues ahorita mismo llamo

al licenciado reyes.

estás abusando de tu poder

prepotente, autoritario.

plutarco: ya, ya.

para empezar, caperucita,

adriano no te va a tomar

la llamada.

te recuerdo, tienes un pasado

de ladrona y de cusca.

¿no corrió el chisme

de tu resbalón con renato?

rebeca: eso es mentira,

por dios.

plutarco: hagas lo que hagas,

vas a sonar como la peor

de las ardidas.

así que ahora ahórrate

la llamadita

y guárdate tus amenazas.

¿o qué?

vas a salir con tu supuesto

video donde aparecen

nuestros encuentros.

juan carlos: vea a una mujer,

no con los ojos.

sino con el corazón.

querido, quite esa carota.

que usted gusta por fuerte,

por formal y por feo.

adriano: fue la mejor noche

de todas mis noches

de toda mi vida.

usted y yo debemos de ver

hacia adelante.

hacia ese futuro prometedor

que nos está esperando.

helena: para mí su opinión

es muy importante siempre, eva.

usted es mi gran amiga,

es mi consejera.

además, es a la única que

le puedo contar qué

me pasa con juan.

ni siquiera a mi mamá

le puedo decir nada.

juan carlos: ay, sí.

¿se acuerda cuando yo la conocí?

todos los días tenía que decirme

que no me metiera

en su vida privada.

casi lloro como--

helena: ¿cómo no

me voy a acordar?

pero ahora usted es

muy importante en mi vida.

eva, sus manotas,

no me había fijado.

juan carlos: es que en sinaloa

todo el mundo--

todos tenemos manos de manoplas

porque nos encanta el béisbol.

helena: por eso le ruego, eva.

le suplico que no me quite

el privilegio de tener

una amiga maravillosa

y entrañable, así como usted,

como confidente.

eva: ya me vi.

ya me vi de socia

de la empresa, ya me vi.

dagoberto: bueno, ¿y qué vas

a hacer con la impostora esa

y con la cómplice de mimí?

eva: a esas dos guajolotas

no les va a quedar de otra

que ser mis socias.

si no, las engordo

y nos las cenamos en navidad.

dagoberto: órale, entonces,

ahora que seas socia

de ese changarro,

no seas malora,

consígueme un puesto ejecutivo.

nomás de vicepresidente.

quedaste que me ibas a hacer

socio de algún negocio tuyo,

no hay que ser.

eva: mira, dagoberto, ahora

como gran empresaria que soy,

te voy a explicar algo.

no es como enchílame otra gorda.

pero para que veas que tengo

palabra, ya te tengo un puesto

marca chamuco, dagoberto.

dagoberto: a ver, a ver, a ver,

¿de qué se trata?

eva, la más tierna, fulgurante,

buena de todas las estrellas.

eva: ya párale con tus rimas

que me enchilo de veras.

alégrate.

te voy a nombrar ni más ni menos

que el gerente ejecutivo

de mi spa.

dagoberto: oye, no, no, no,

¿gerente?

rebeca: yo te inventé.

te hice en esta empresa.

te di diez años de mi vida

siendo tu amante.

su no hubiera sido porque yo

te refiné, el cachalote

nunca se hubiera fijado en ti.

plutarco: ya, ya, rebeca,

cállate, no digas estupideces.

deja de dar patadas de ahogado.

recoge los pedazos de dignidad

que te quedan y ve mañana

al grupo imperio por tiliches.

rebeca: mañana se te va

a olvidar todo, mi rey león.

volveremos a ser blanca nieves

y el príncipe azul.

un beso de amor

y viviremos felices

para siempre.

plutarco: deja de andar

de arrastrada, rebeca.

y mucho cuidado

con armar un escándalo

porque soy capaz de todo.

buenas noches.

que sueñes

con el país de las maravillas.

rebeca: no puede ser.

no, no puede ser, no puede ser.

[música]

[música]

dagoberto: espérame, espérame,

no le ando encontrando

el chiste a esto.

¿gerente?

¿que me viste

de guaraches o qué?

fue gracias a mí

que te enteraste de todo esto.

de la pensión, de las acciones

y de todos lo demás.

y ahora me andas pagando

con mendrugos y limosnas.

eva: pues si no te gusta,

es tu bronca.

yo estaba

rete tranquila en la frontera

con importaciones chiquitas.

ahora te amuelas, ¿me oíste?

te amuelas, desgraciado.

dagoberto: espérese, morra,

espérese.

suelte, tranquila.

conmigo no te hagas ni finjas.

yo sé perfectamente quién eres

y en qué andas metida.

sí.

lo de grupo imperio

te vino como anillo al dedo

para no levantar sospechas.

eva: no sé ni de qué

me estás hablando.

no tengo ni la menor idea.

dagoberto: a ver, a ver, a ver.

pues yo sé que en esa empresota

seguro vas a poder lavar

la lanita de tus negocios

que andas queriendo levantar.

así que conmigo ándate

con cuidado, eva.

o debo decir,

yanina rivers,

alias la sultana del monte,

la reina del norte,

la guixi guixi araña.

marcela: y luego de desbordar

por el ala derecha,

el extremo mandó un pase preciso

al centro delantero

que con un certero cabezazo

clavó la pelota en el ángulo

izquierdo de la portería

asegurando el triunfo

de los potros de hierro

del atlante.

fernando: oye, flaquita.

¿el ángulo superior o inferior?

léele.

marcela: no dice.

fernando: claro.

como solamente pude oír

el partido.

kevin: no te preocupes, pa.

desde ahora yo voy a ver

todos los juegos contigo

para poderte nadar cada detalle.

fernando: gracias, gracias.

jennifer: [llora]

fernando: ¿qué pasó, mi hijita?

venga, no lloren, no lloren.

ya verás que pronto

me acostumbro a este mundo

de tinieblas.

dagoberto: ¿o qué, guixi?

con con dar un pitazo,

se aparece la tira.

y no solo la tira que anda

tras tus huesos,

sino varios ex socios tuyos

que te andan busque y busque

por toda la frontera.

pero no sé si estoy

bien informado.

eva: méndigo camaleón

revolucionado, de veras.

dagoberto: así que también

agradéceme por lo de la pensión

que te dejó tu mamacita santa.

te cayó de perlas

para esconderte en la capital.

¿verdad, yanina, la preciosa

sabandija de tucson,

oklahoma y florida, pasando--?

eva: cállate, pues.

ese era mi nombre artístico

de cuando cantaba allá

con las tecno bandas,

hace muchísimo tiempo.

dagoberto: a ver, a ver,

aclárame algo.

¿usando tu nombre artístico

pudiste conseguir

papeles derechos,

la green card y todo?

allá en el gabacho.

a ver, ¿cómo le hiciste, morra?

eva: ¿sabes qué?

ya olvídalo.

está bien.

acepto hacerte mi socio.

pero ya que andamos hablando

a tanga remangada,

necesito pedirte un favorcito.

dagoberto: yo también necesito

pedirte un favorcito.

eva: ¿ah, sí?

dagoberto: es que hace harto

tiempo que no ando

con una hembra de verdad.

sí, tu primita mimí

nunca fijó nada--

eva: es que meteria es peor

que una monja.

no la fumes.

entonces, vámonos de una vez,

¿no?

dagoberto: órale.

eva: necesito que me acompañes

porque tengo allá lejos

una mercancía guardada

que me acaba de llegar.

así que si quieres ser mi socio,

debes saber de todo eso moroso.

dagoberto: déjame.

eva: cállate.

dagoberto: otra, otra.

[música]

[música]

eugenia: claudia.

¿dónde andabas?

a mí no me vas a ver la cara.

sé perfectamente que te das

tus escapadas y que aprovechas

los momentos de la filmación

para irte de la casa.

claudia: ¿y por qué no me había

regañado antes si ya lo sabía?

no, no me responda,

ya me imagino.

seguro es porque a usted le

vale gorro lo que a mí me pase.

eugenia: no, no,

estás muy equivocada.

más fácil para mí sería

encerrarte en tu cuarto.

lo que me molesta es

que te andes escabullendo.

que salgas a escondidas.

a ver, ¿por qué lo haces?

sería tan simple,

tan sencillo si me lo dijeras.

no veo por qué te comportas

de forma tan retorcida.

claudia: yo creo que porque así

era la vida de mi mamá

con mi papá.

siempre teníamos

que escondernos.

tal vez me acostumbré a eso.

eugenia: comprendo.

pero ya no tienes necesidad

de actuar así.

solo quiero que llevemos

una buena relación.

claudia: ¿sabe qué?

yo estoy bien así.

gracias.

eugenia: no cambias.

me pregunto qué tiene que pasar

para que tomes otra actitud.

claudia: yo tampoco sé.

fernando: no lo digo

por egoísta, flaca.

lo digo porque poner ese negocio

sería lo mejor para todos.

ya te diste el gusto de tener

tus logros profesionales

y esas cosas.

ya es hora de que pienses

en nosotros, ¿no, flaquita?

marcela: lo dices como si yo

nunca hubiera hecho nada

por la familia.

¿sabes qué?

si lo que tú necesitas

para estar bien

y para que mis hijos estén bien

es que yo renuncie,

pues renuncio.

fernando: flaquita, yo sabía

que te iba a ganar ese lado

tan noble que tienes, flaca.

vas a ver que no te vas

a arrepentir.

marcela: ya me quiero dormir,

¿quieres algo más?

fernando: un vasito de agua,

¿no, flaquita?

y me puedes poner, por favor,

la tele en el canal de deportes.

ya que no lo puedo ver,

aunque sea para darme

el gusto de oírlo un rato--

marcela: sí, mi amor.

¿ahí estás?

fernando: flaquita, flaca.

dagoberto: a penas a ti

se te ocurre guardar

tu mercancía en un rincón

cerca del cielo.

eva: es que este lugar es

la pantalla del chino.

un exsocio mío que me hizo

el paro de esconder lo poquito

que me dejaron esos hijos de--.

que me confiscaron todo.

dagoberto: órale, a poco te

confiscaron los kilos de--

eva: no, baboso.

me refiero--

ese es el giro de otra.

aquí yo no trafico con eso.

yo pura cosa simple,

sencilla y bonita.

como la fayuca, la piratería

de todo tipo y clases,

de juguetes.

pues hasta--

estas son normales mías.

pero hasta implantes de bubis.

y cositas inocentes.

dagoberto: ya entendí.

pero ¿qué quieres

que haga entonces?

eva: mira, estamos esperando

un contacto mío para que te dé

unos dolaritos.

es lo último que me queda

de mis ahorritos,

pero ya que somos socios

y vas a chambear conmigo,

necesito abrir una cuenta

a tu nombre para que te hagas

cargo de unas cositas

que tengo pendientes.

dagoberto: sí, tú di rana

y yo salto, mi guixi guixi.

cosita.

ay.

oye, mi guixi, ¿y qué?

¿va a tardar mucho?

eva: espero que sí.

dagoberto: órale.

espérate, estate, estate.

dagoberto: dame otro besito.

eva: estate.

dagoberto: oye, pero si ni sonó.

eva: está en vibrador,

así es como a mí me gusta.

eva: ¿qué?

¿qué pasó?

estamos esperando con la lana,

pues.

aquí estamos.

[ríe]

vuela, vuela.

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