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Por Ella Soy Eva Capítulo 144

Univision30 Ene 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

mimí: no es por desanimarte,

eva, pero pues es que,

pues nada, la pensión

así como está está bien,

y para que realmente valiera

la pena había que invertirle

un dineral que pues no tiene--

eva: espérate tantito, ¿eh?

te recuerdo que esa casa es mía,

emeteria.

mimí: yo te voy a pedir

un favor, prima,

de la mejor manera.

no me digas emeteria.

eva: pues así te llamas,

¿cómo te voy a decir?

y aunque mi madrecita santa

no haya hecho testamento

y la casa esté injertada--

mimí: ah, ahí si no, perdóname

pero discúlpame,

no se dice injertada,

se dice infestada, tonta.

eva: ay pues como se diga pues.

yo tengo todas las de ganar

y todo el derecho sobre esta

casa, osease, de la propiedad

en sí, pues.

mimí: oye, y en una de esas

podríamos negociar,

yo te compro tu parte

de la casa que te dejó

mi madrina, ¿no?

eva: ah, qué lista me salió

mi emeteria, ¿eh?

no, no, si yo creo que

me voy a quedar a vivir aquí,

aquí están mis raíces,

mis tacos, mi garnacha,

mi mariachi, mi banda,

mi los tigres del norte,

de todo.

mimí: pues es que no sé

si te puedas adaptar aquí,

digo, las costumbres nacionales

nuestras, pues es que tú

ya eres más de allá

del otro lado, primermundista.

se te nota luego luego, prima,

tú...

eva: ¿verdad que sí?

mimí: digo, lo mejor sería

que tú regresaras, ¿no?

es más lo tuyo, prima,

sí, ahí es tu mero mole.

eva: a ver, emeteria,

como dijo el cowboy,

déjate de rodeos, ¿eh?

¿para qué quieres que me largue?

¿qué te traes, eh?

a ver, ya descárate.

mimí: ¿yo?

eva: ¿qué me andas escondiendo?

¿qué me andas escondiendo o qué?

mimí: no, yo no, no,

no te ando escondiendo nada,

es que ponte en mis zapatos,

prima.

llevo años viviendo

en esta casa,

ya me hallé, es mi espacio y--

y pues es que si tú me corres

imagínate--

eva: qué mensa eres,

pero ¿quién te va a correr?

si eres familia.

tú vas a seguir en frente

del business,

vamos a ser socias,

vamos a ser partners,

vamos a ser socias, pues,

como estas.

helena: sí, a esa hora

nos vemos allí, muchas gracias,

buenas tardes.

quedé de verme con la gente

de grupo imperio para arreglar

lo que tengo pendiente y ya,

me desocupo en un par de horas.

juan carlos: eso quería, ¿sabes?

mucho, poder estar así contigo,

platicar con calma, mirarte,

hacer lo que sea pero sin tener

que estar escondido.

aunque sea por un día nada más.

helena: sí, pronto vamos

a ver la forma de estar así

para siempre.

eva está viendo qué pruebas

a tu favor le puede sacar

a mendoza.

a parte de que va a ser

una auditoría,

ojalá que ahí salga algo.

juan carlos: ojalá.

helena: no sé qué va a hacer

eva, no sé si se te va a tener

que acostar con mendoza o que--

juan carlos: no, no.

helena: ¿no?

juan carlos: no, no,

¿cómo crees?

es una viuda respetable,

no creo que vaya--no.

estoy seguro que plutarco

tiene algo guardado en su casa,

segurísimo, el problema

es cómo entrar para buscar

las pruebas que tenga.

helena: sí.

yo te confieso que todavía

no puedo creer que plutarco

me haya engañado de esa manera,

no--a mí me cuesta mucho aceptar

que alguien pueda actuar

con tanta maldad.

juan carlos: ¿no me digas que

sí le crees que no sabía nada

de la tesis falsa?

por favor porque me da

el infarto aquí--¿sabes cómo

me da el infarto?

así.

[gime]

me voy y se fue, o sea, no,

¿cómo?

helena: qué chistoso,

lo mismo hace eva.

hace así.

[gime]

ambos: [ríen]

helena: no estoy defendiendo

a plutarco, ¿eh?

no te vayas a poner celoso.

no, lo único que digo es que

se me hace justo

darle el beneficio de la duda

y no--no juzgarlo hasta que

se compruebe qué pasó,

nada más, eso es todo.

juan carlos: no, pero yo no soy

celoso, ¿eh?

digo, se me rompe el hígado

en cinco partes,

se me derrama la vilis,

rompo dos, tres puertas

a patadas pero no,

fuera de eso está todo bien.

helena: [ríe] aunque seas

celoso, ¿sabes que yo te amo?

¿sabes cómo?

así, mira.

[música]

[música]

rebeca: bueno, onésimo,

¿soy tu burla o qué?

¿hasta cuándo te vas a dignar

a volverte a meter

a casa de plutarco y abrir

esa maldita caja fuerte?

onésimo: no me presiones,

mi rebe, pues yo no sé trabajar

bajo presión.

soy lento porque llevo prisa,

ese es mi lema,

lento pero inseguro.

[ríe]

rebeca: pues no sé qué clase

de truhán eres que no puedes

hacer algo tan sencillo.

cualquier mercachifles

ya lo habría hecho.

ni para delincuente sirves.

onésimo: calma.

mira, no puedo meterme así nomás

y cuando menos a la casa

del plutarco,

va a andar por ahí rondando.

rebeca: eres un inútil.

ay, virgencita,

¿qué te hice para que

me castigues así?

estoy rodeada de nacos

sin oficio ni beneficio.

onésimo: mira, si yo entro

a la casa, el primero

en sospechar de mí sería tu ex.

yo no me puedo echar la soga

al cuello así nomás porque sí,

y mucho menos de a grapa.

rebeca: entonces ingéniatelas,

pero rápido porque te estás

tardando, sino vete olvidando

de nuestra sociedad

y me busco a otro malviviente

que sí quiera entrarle.

onésimo: eso lo veo cañón,

mamita.

a ver, ¿qué tal si en la mentada

caja están los tres melones

de dólares?

sólo puedes confiar en mí,

si otro los ve, luego luego

se los clava, se va con la lana.

rebeca: bueno, pero apúrate,

please, no tenemos toda la vida

para esto.

ándale, nos seas malito, ¿si?

ya sabes que te voy a pagar

muy bien.

juan carlos: entonces me avisas

cuando acabes lo de grupo

imperio, ¿no?

helena: sí, mi vida,

y yo te llamo y comemos juntos

y todo.

te amo.

juan carlos: yo también te amo.

helena: más tarde nos vemos,

no tardo, bye, mi amor.

juan carlos: [voz fina] ay,

adriano, ¿cómo estás?

¿cómo te sientes?

adriano: ¿cómo quieres que

me sienta si me dejas

abandonado a mi suerte?

despierto y, en lugar de verte

a ti, veo a tu prima mimí

contándome que sarta

de mentiras.

juan carlos: ay pero si nada

de lo que dijo mi primita

es mentira, hombre.

una amiguita mía se murió,

¿verdad?

se puso el traje de madera

y colgó los tenis

y pues por eso vine.

adriano: qué casualidad

que se te mueran las tías

una tras otra,

¿cuántas tienes, cuántas son?

levanten un censo, y ya, ¿no?

juan carlos: esta no es tía,

zopenco, es tía, y ya ves

cómo es la muerte,

llega así sin que nadie

la invite.

que mala muerte, qué mala onda,

qué dolor, qué dolor.

además el viajecito me va a

servir mucho para reflexionar

un poquito sobre nuestra boda.

adriano: ¿reflexionar?

¿qué cosa vas a reflexionar?

eva: [ríe]

cuánta peluca, cuánta cháchara,

cuánta ropa,

con este voy a ponerme el look,

prima.

lo que sea de cada quien,

a ti siempre te encantó la [...]

igual que a mí.

mimí: sí, eso sí.

eh, prima, ahorita

se me desocupó un cuartito

que tiene su baño propio

y su tele a todo color, ¿eh?

digo, eso hasta que se desocupe

uno más grandecito

como para que tú te acomodes

ahí.

eva: [ríe] no se diga más,

emeteria.

mimí: que no me digas emeteria.

eva: por eso, emeteria,

me quedo con este cuarto.

me gusta, me agrada, es mío.

adriano: ¿te estás arrepintiendo

de casarte conmigo

o qué es lo que está pasando?

porque si me he portado mal...

juan carlos: ay no, no es eso,

lo que pasa es que no dejo

de pensar que tú sí estás

bien enamorado y yo desde

un principio te dije

que no podía corresponderte

como tú querías, acuérdate,

¿entiendes o no entiendes?

adriano: entiendo que no me

quieras como yo a ti,

pero ¿entonces por qué

aceptaste casarte contigo?

si lo que querías era usarme

sexualmente, pues ya.

juan carlos: ay no sea ridículo,

absurdo, bájele dos rayitas,

por favor, no te me pongas

así en buena onda, ¿eh?

adriano: es que si terminas

conmigo, eva maría,

la vida no va a tener ningún

sentido para mí.

¿puedes acaso entender eso?

juan carlos: adriano,

si tanto te importo

entonces vas a tener que

seguirme teniendo paciencia

y ya no me presiones por favor.

voy a aprovechar el viajecito

para pensar un poco más

las cosas, ¿de acuerdo?

adriano: todavía no puedo creer

que yo esté sufriendo así

por amor,

pero es que me tienes

en tus manos.

juan carlos: ay eso no es

de mi tierra, hombre, ya,

voy a pensar bien las cosas

y cuando pase el funeral

me regreso de volada.

no te preocupes, no te angusties

por favor, nada que te haga daño

porque estás mayorcito ya,

te va a dar un soplo

y voy a ir al hospital a verte,

no.

adriano: está bien.

para que veas que te amo

te voy a esperar.

pero que no se te olvide

que mi amor es grande,

muy grande,

más de lo que tú puedas

imaginar.

juan carlos: ay, adriano,

¿qué te digo?

el amor nos puede transformar

tanto, ¿verdad?

hasta hacernos incapaces de

reconocernos a nosotros mismos.

cambiamos totalmente, física

y emocionalmente.

adriano: eva maría.

juan carlos: adriano,

¡ya me tengo que ir, adiós!

ay, adriano, perdón, perdón,

jamás pensé que las cosas

fueran a llegar tan lejos,

caray.

siento de veras en el alma

hacerte esto pero ya tomé

una decisión,

me tengo que ir separando

poco a poco de ti, perdóname.

renato: y lo último es que

pues el departamento de turismo

de convenciones que propuso

marcela ya está en proceso

de realizarse,

así que seguramente

pronto se va a echar a andar.

plutarco: de lo que va a servir

el famoso departamento ese.

renato: y eso que usted

no está de acuerdo, licenciado,

pero es un proyecto

que de verdad se puede sostener

por sí solo,

sobre todo porque marcela

ya tiene tratos con clientes

importantes.

plutarco: eso es lo que

menos me importa.

si voy a dejar que avance

es para no contradecir

a adriano, pero depende

cómo le vaya ya veré

si se lo quito a marcela

antes de que pierda dinero

o la dejo que fracase

por sí sola.

renato: como usted diga,

licenciado.

plutarco: ¿y adriano?

¿cómo siguió?

¿sigue aquí o se fue a su casa?

renato: se fue temprano.

doña eva no podía acompañarlo

porque tuvo un problema

familiar.

plutarco: ¿me conseguiste

lo de playa majahua que te pedí?

renato: no.

es que la licenciada moreno

tampoco está, ella los tiene.

parece que don adriano la mandó

fuera de la ciudad

a arreglar asuntos

de la empresa.

plutarco: seguro mi cuñado

lo hizo para alejarla

de todo el desaisado

que se armó.

renato: yo no creo que vaya

a sufrirle mucho, ¿eh?

lo que le pidió don adriano

lo arregla en horas,

así que prácticamente

la licenciada moreno

se fue a acapulco

más que nada a descansar.

[música]

[música]

helena: ya quedó resuelto

el asunto con el hotel.

juan carlos: ¿estuvo complicado?

helena: sólo hay que

ponerle orden a su

administración, ya se quedaron

trabajando.

uy, don adriano va a estar

contento de que no hay ningún

problema, y ahora sí,

ya estoy libre para estar

contigo.

juan carlos: hay tantas cosas

que me gustaría planear

contigo para el futuro,

para la vida que nos espera

juntos con lalito, tú, yo,

tu papá...

helena: no, no, no.

juan carlos: al teniente hay

que, ¿no?

[ríe]

helena: yo también quiero

que llegue ese día para estar

contigo, con lalito,

juntos para siempre.

pero nos tenemos que esperar

porque ahorita no estás

en condiciones de exponerte,

que te vean.

juan carlos: a veces se

me olvida que soy un prófugo

de la justicia,

que vivo escondido, que--

pues no tengo nada que ofrecerte

todavía, mi amor.

helena: de todas maneras

no me importa,

lo que quiero es estar junto

a ti.

juan carlos: yo siempre

he estado contigo, helena.

aunque no lo creas, ¿eh?

yo todo este tiempo

nunca me he separado de ti,

te lo juro,

y aunque sea a mi manera

yo he estado al pendiente

de lalito, de los dos,

hasta de tu papá.

del teniente, del teniente.

helena: [ríe]

te juro que entre eva y yo

vamos a encontrar la verdad

para que seas libre en tu vida.

yo estoy segura que si encuentro

quién plagió mi proyecto

también nos va a llevar

a conseguir pruebas del fraude

que te inculpan a ti.

juan carlos: pero vamos a dejar

todo a un lado por este momento,

¿no?

no está en nuestras manos

arreglar nada, de verdad,

quiero olvidarme del mundo,

quiero seguir disfrutando

esta ciudad, el mar,

de tu amor, de ti.

helena: de mi papá.

ambos: [ríen]

helena: te amo, te amo.

plutarco: estoy que me lleva

el tren, onésimo.

seguramente helena se debe haber

ido a acapulco con el mamarracho

de su amante.

onésimo: ay pero ya bájale,

los celos son malos consejeros.

además ni siquiera te consta

de que la hayas visto o algo,

a lo mejor está sola.

plutarco: ella me dijo

en la cara que ama a otro,

así que para quitarme

esta duda que me está

carcomiendo, esta misma noche

te vas a acapulco

y buscas a helena para ver

con quién se fue.

onésimo: ¿yo--?

órale, está bien, yo voy.

tú mandas yo obedezco,

como siempre, ¿no?

plutarco: la sigues

y le tomas fotos.

quiero saber quién es

el infeliz que me la arrebató y,

cuando lo encuentre,

yo mismo lo voy a matar

con mis propias manos.

modesto: no, no, no y no.

eugenia: es que todo te molesta.

si quiero retomar mi carrera,

si rento la casa también, todo.

despreocúpate,

tal parece que nunca

volveré a actuar,

así que quédate tranquilo.

por lo mismo al menos

déjame disfrutar la cercanía

con el medio artístico,

aunque sea de esta manera.

modesto: está bien,

alquílale la casa, mujer,

que sea como tú digas.

onésimo: a ver, a ver, a ver,

mamita, ponme atención.

se me acaba de ocurrir algo

para meterme en la casa

de plutarco para que él

no sospeche de mí.

rebeca: a ver, onésimo,

soy toda oídos.

onésimo: mira,

para eso necesito que tú

me ayudes a distraerlo,

cualquier pretexto para que

se salga de su casa suya de él,

y yo me meto y trato de abrir

la caja fuerte,

¿sí me entendiste?

rebeca: a mí no me gusta

que me mande nadie,

pero está bien,

ahora sí no me falles, onésimo,

ya sabes que te espera

una súper recompensa.

rebeca: lo único que me faltaba,

que un naco me de órdenes.

pero en fin,

todo sea por esos 3 millones

de dólares o mínimo

por alguna prueba

para agarrar a plutarco.

¿plutarco?

tengo algo muy importante

que decirte de helena.

no, por teléfono imposible,

tienes que venir a mi casa.

plutarco: más te vale

que no sea ninguna trastada

tuya, rebeca.

rebeca: bueno, tampoco

te voy a estar rogando,

si no te interesa allá tú.

entonces en media hora

te veo en mi casa, cachito.

[música]

[música]

jennifer: ya nada más

le dejo el recado a mi mamá

para recordarle que fuimos

al cine, sino luego ya ves

cómo se pone.

daniel: está bien.

yo no sé por qué mejor

no le dices a kevin

que le recuerde.

jennifer: porque no está,

fue a su clase de música

y como mi papá pues no ha

llegado mejor de una vez, ¿no?

daniel: bueno, vámonos.

pero no te vas a ir así,

¿verdad?

jennifer: ¿por qué no?

es el vestido que te gusta.

tú mismo me dijiste que

me lo pusiera la otra vez,

¿te acuerdas?

daniel: sí, sí, me acuerdo,

mi amor, pero, digo,

es que sí me gustaba antes

pero ya no se te ve tan bien

ahorita.

digo, obviamente a mí

me encantas así como eres,

pero igual y si te pones

algo más discretito

pues igual y estaría mejor, ¿no?

jennifer: ¿lo dices en serio?

daniel: ay no, mi amor,

¿cómo crees?

yo no lo digo por mí, mi amor,

o sea, yo encantado voy contigo

a donde quieras, digo,

así o peor,

lo digo por ti, mi amor,

para que te sientas más cómoda.

digo, ya, cómo te digas.

jennifer: ahorita vengo,

me voy a cambiar.

daniel: "¿qué pasó, hermosa?

tengo todo el día esperándote.

¿qué, me vas a contar tus sueños

sí o no?".

>> "¿me vas a contar

tus sueños sí o no?".

ay sí, y luego termino así.

ay, dios.

helena: siempre me quedé

con la duda.

¿qué pensabas cuando me querías

robar mi proyecto de playa

majahua?

juan carlos: ajá...

bueno,

pensaba en el éxito,

a cualquier precio.

quería corregir mi error

con ferbax y no me importaba

que fuera cometiendo otro error

igual o peor, ¿no?

en ese tiempo estaba yo

muy equivocado,

vivía para conquistar mujeres,

para gastar dinero,

presumir con los amigos.

pero me he dado cuenta

que lo único que de veras

importa es lo que yo no tuve

hasta que te conocí, helena,

lo único valioso de la vida

es el amor.

y por eso cambié,

de hecho te agradezco

que me hicieras un hombre

muy diferente al egoísta

que era cuando nos conocimos.

bolillo: ¿señor torres?

onésimo: el mismo que viste

y transa.

bolillo: soy bolillo,

me manda el manotas.

no pudo venir, anda ocupado.

onésimo: órale.

mira, necesito una cosa

muy importante.

te me vas de volada a acapulco,

guerrero, ahorita, "right now",

y vas a buscar a esta señorita.

se llama helena moreno.

bolillo: ay, mamacita.

onésimo: órale, más respeto

con la dama.

tienes que seguirla

y tomarle fotos sin que ella

se de cuenta.

bolillo: está bueno, jefe.

onésimo: aquí está el material,

órale.

me averiguas con quién anda

por allá, qué está haciendo,

qué transa con ella.

no te me frunzas, ¿eh?

no te me atarugues,

quiero toda la información.

helena: me sorprende tanto

verte hablar así.

juan carlos: cuando veo lo que

haces por seguir adelante,

cuando sé lo que tienes

en el corazón,

cuando conozco al ser humano

maravilloso que eres,

veo el rostro de las mujeres

que siempre me rodearon.

mi mamá, por ejemplo,

mis novias por ejemplo,

esposas de mis amigos,

a veces por ejemplo,

mis colegas,

las secretarias de grupo

imperio, las secretarias

de grupo imperio...

helena: [ríe]

juan carlos: sí, antes las veía

como adornos, cosas que podía

mover según me conviniera, ¿no?

como si fueran objetos que

estaban a mi disposición,

a mi servicio,

pero ahora veo caras,

sonrisas, ojos,

y detrás de esos ojos

veo almas de seres humanos

que luchan, que se levantan

día a día a darle pelea

a la vida,

que tienen sentimientos

hermosos.

si tú no hubieras llegado

a mi vida, helena,

yo me hubiera perdido

el privilegio de conocer

verdaderamente con el corazón

a la gente que amo.

helena: eres muy diferente

al hombre del que me enamoré.

¿lo ves?

este, este, este me gusta mucho

más todavía.

mucho más.

jennifer: ¿me veo mejor así?

daniel: sí, mi amor,

ahí estás, ahí estás, superbién.

este, pero ¿qué onda?

te tardaste un buen,

yo creo que ya no vamos

a alcanzar la película, ¿eh?

jennifer: mi amor, todavía

llegamos a la siguiente función.

daniel: pues bueno, si,

pero digo, también podríamos

aprovechar tantito, ¿no?

antes de irnos.

total no hay nadie más.

podríamos quedarnos aquí

para que me dejes demostrarte

mi amor y que también tú

me demuestres el tuyo.

jennifer: nada más un besito,

¿eh?

daniel: ya, prometido,

chiquito chiquito.

jennifer: pero ¿chiquito?

daniel: chiquito y ya,

nada más chiquito y ya.

jennifer: ay chiquito--

[música]

[música]

[timbre]

plutarco: dime todo lo que

tengas que decirme

pero dímelo ya.

rebeca: ay antes di buenas

noches mínimo,

tantita educación nunca está

de más.

somos gente bien,

no proles maleducados.

plutarco: se breve y dime

lo que sabes de helena, ¿mm?

rebeca: cuanta prisa, cachito.

antes relájate, tómate una

copita de vino, ponte cómodo.

plutarco: no estoy tenso,

no estoy incómodo,

dime lo que sepas, ahora.

rebeca: bueno, yo sé que a veces

nos llevamos como perros y gatos

pero hagamos las pases,

seamos civilizados,

lo que te tengo que decir

de la piraña va a interesarte

muchísimo.

así que todo es mejor

es un ambiente armónico,

el alcohol siempre apacigua

los nervios.

incienso, velitas,

para estar a todo con el

feng shui.

no me pongas esa cara, cachito,

mejor ve por el vino

a la cocina, ándale.

onésimo: "tengo a plutarco,

apúrate".

[ríe] no, hombre,

si cuando hay interés

eres bien movida, mamita.

qué interesadota, me cae.

bueno, vamos a darle

que es mole de olla.

helena: ¿pasa algo?

juan carlos: pasa, pasa que

ahora que estoy seguro de que

tú me amas como yo a ti,

pues no me importa nada

con tal de estar contigo,

y por eso me quiero entregar.

helena: ¿qué te pasa?

a ver, se te quitaron muchas

cosas pero lo menso no.

¿cómo te vas a entregar, juan,

cómo?

juan carlos: porque no quiero

esta vida para ti,

andarnos escondiendo para que

no me descubran--

helena: lo único que

importa, juan,

es que estamos juntos,

nos amamos, lo único que importa

es eso, estamos seguros

de lo que queremos

para el futuro, seguros de este

amor y ahora--

ahora más que nunca tú y yo

vamos a luchar hasta el final,

¿me estás oyendo?

hasta el final, ¿eh?

rebeca: pues no sé con quién

puede andar esa mosca,

pero ya deberías de olvidarla.

plutarco: ya, rebeca,

no sigas, dime lo que ibas

a decirme.

rebeca: hazme caso, cachito,

por tu bien deja en el pasado

a la madre soltera

y entrégate a blancanieves.

yo soy lo mejor que te ha

pasado, reconócelo,

me llevo de calle

a la difunta ballena

y a la horrenda piraña.

onésimo: a ver.

dónde está.

aquí.

esta es la mera buena.

vamos a ver.

ándale.

y en esta maletita vamos

a guardar el motín.

aquí siguen los 3 millones

de dólares.

ahora sí, les voy a demostrar

que yo, aunque me llamen menso,

nomás la pura cara tengo.

¡mi negra quiere cumbia!

jennifer: ¡daniel, ya!

daniel: ¿qué, a poco te vas

a poner igual que en el cine?

jennifer: tú crees que

eso es muy lindo para una chava,

¿verdad?

daniel: está bien, mi amor,

perdóname, ya,

pero es que estoy desesperado

porque ya no aguanto estar

contigo así, sin poder tocarte--

jennifer: oye, ya.

daniel: a ver, jenny,

tienes que entender que soy

hombre y necesito demostrarte

lo que siento.

jennifer: tú prometiste

esperarme hasta que yo

me sintiera segura

de que quiero estar contigo,

¿no te acuerdas de eso?

daniel: sí, sí me acuerdo,

pero o sea, no pensé que

te ibas a tardar tanto.

digo, y a parte si llegamos

a algo al final de cuentas

tú saldrías ganando.

jennifer: ¿yo?

daniel: bueno, o sea,

lo digo porque así estarías

segura de lo importante

que eres para mí,

y a parte de cuánto te amo,

mi amor.

digo, pero si me sigues viendo

como un aprovechado

o sea, a pesar de que he dejado

un buen de chavas

para estar contigo, digo,

ni te apures, ¿eh?

no tiene caso que hagas nada

entonces.

voy a comprar algo a la tienda.

jennifer: daniel, dany.

santiago: lucía, ya,

ya me urgía salir a tomar

unos drinks, ¡uy!

pero ¿sabes qué?

este es el único que me tomo

porque no tengo mucho dinero.

lucía: santi, santi, no,

relájate, ¿sabes qué?

es más, hoy yo te invito.

santiago: ¿tú?

lucía: sí.

santiago: [ríe]

eres la primera mujer

que me invita.

lucía: pues está bien, ¿no?

santiago: no, no, es que mira,

con todas las chavas que salgo

siempre tengo que invitarle

todo, pagarle.

lucía: sí, sí, así pasa.

santiago: aunque, pensándolo

bien, sí está padre

estar con una mujer que sí

puede ser tu amiga.

lucía: ay claro.

no, salud, no, ¿sabes qué?

yo al contrario,

a mí todos, todos los hombres

me invitan, todos.

santiago: ¿ves?

lucía: no, pero ninguno

quiere ser mi amigo, ninguno

fíjate, lo único que

les interesa es, mm.

santiago: ah, mm.

lucía: ay sí, claro,

yo ya estoy harta de ser

un objeto sexual.

santiago: no, está padre

que nos hayamos encontrado, ¿no?

y que podamos ser amigos nada

más, digo, nada más.

porque mira,

yo nunca pensé que podamos

ser amigos.

lucía: no, ni yo.

santiago: porque mira,

entre amigos no hay--

lucía: ey, ey, santi,

claro que no,

esto se dio bonito, natural,

así buena onda,

sin presiones.

sebastián: lucía zárate,

no lo puedo creer.

qué gusto verte, lucía,

nunca me hubiera imaginado

encontrarte aquí.

lucía: no, este, eh--

santi, santi, santiago,

sebastián.

santiago: ¿sebas--?

ah, sebastián,

mucho gusto.

sebastián: el gusto es mío.

santiago: tú eres sebastián.

sebastián: yo soy.

[música]

[música]

fernando: me hiciste la trastada

de rodrigo y no me dijiste nada

de la propuesta en panamá.

no, ¿verdad?

ahora sí te caché, ¿qué hubo?

marcela: ah, ¿sí lo sabías?

fernando: sí lo sabía.

marcela: ¿y entonces

te lo guardaste hasta ahora

para reclamarme?

si se lo dije a rodrigo

fue porque, se supone,

que tú y yo ya habíamos hablado

de eso y habíamos llegado

a un acuerdo.

fernando: qué poca, marcela,

no, de veras, me cae que

qué poca, ¿eh?

me arruinaste una posibilidad

de chamba buenísima,

¿por qué?

porque seguramente sientes celos

de que tu marido

crezca, de que tu marido

prospere, ¿eh?

envidiosa.

jennifer: ¿qué les pasa?

sus gritos se escuchan

desde ahí afuera.

fernando: nada, estamos

arreglando unas cosas

entre nosotras que tu mamá--

dame chance, mi hija.

marcela: está bien, fernando,

vamos a hacer un esfuerzo,

vamos a hablar sin gritar, ¿mm?

tengo que decirte algo

muy importante.

fernando: pues fíjate que no,

ya me enchilé

y para quitarme el coraje

me voy a echar unos tragos, ¿eh?

ahí te ves, mala esposa.

lucía: este, qué bonito verte,

¿eh?

qué bueno fue verte,

pero nosotros ya nos íbamos,

¿verdad que ya nos íbamos,

santi?

vamos, vamos, santi.

santiago: ah, si, si,

ya nos vamos, ya.

sebastián: pero ¿por qué?

la noche es joven.

lucía: sí, mira.

sebastián: fijate que

últimamente he estado pensando

mucho en ti.

lucía: ah, ¿si?

ah, fíjate, mm.

sebastián: hasta estuve

tentado en llamarte,

y ahora que te veo aquí

puedo jurar que fue el destino

el que nos juntó esta noche.

lucía: sí, pues no sé.

ah, por cierto,

¿cómo está tu esposa, eh?

¿cómo va tu vida de casado?

sebastián: ¿qué crees?

me acabo de divorciar

esta semana.

bueno, los dejo,

ya se iban.

que estén bien.

fue lindo verte.

adiós.

santiago: adiós, sebas,

qué gusto.

lucía: ¡vámonos!

rebeca: no te agobies, cachito,

a veces pinocho no puede mentir.

aunque no es la primera vez,

hace tiempo te pasó.

deberías de ir a que

te revisen, no vaya a ser

el diablo y te haya caído

el chauis--

plutarco: no es la primera,

pero casualmente la última vez

que me pasó fue contigo,

caperucita,

así que seguramente la bronca

es tuya.

algo has de hacer mal.

rebeca: momentito, plutarco,

yo funciono a la perfección,

¿a poco con la piraña

siempre pudiste?

ups, no me acordaba

que entre helena y tú nunca

pasó nada.

plutarco: cállate, cállate

que si no pasó no fue

por mi culpa.

rebeca: eso solamente

lo sabrá el diablo,

a mí se me hace que tampoco

le pudiste cumplir a la mega

trepadora.

plutarco: bueno, ya, ya basta,

dime lo que sepas de helena

ahora, dímelo.

rebeca: ay, cachito,

creo que ya se me olvidó.

ay, virgencita,

que no me de amnesia.

no me acuerdo, cachito,

esta memoria a mí últimamente

me está fallando.

sorry, no me acuerdo.

plutarco: lo sabía,

todo fue un truco

para encamarme.

eres de lo peor, rebeca,

y yo más idiota por creerte.

sólo para satisfacerte,

¡zorra!

rebeca: ay mira cómo me fue,

me quedé peor que antes.

plutarco: mucho cuidado

con soltar la lengua

sobre lo que pasó acá, ¿oíste?

rebeca: ay mejor apúrate

y cierra la puerta

cuando te vayas,

porque eres un fiasco, cachito.

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