null: nullpx
Cargando Video...

Por Ella Soy Eva Capítulo 130

Univision21 Ene 2020 – 12:00 AM EST

Comparte

locutor: televisa presenta...

helena: estoy segura

de lo que hice,

también estoy muy consciente

de lo que siento por plutarco

no es amor,

pero, la verdad,

es que a mí sí me duele mucho

verlo sufrir por algo

que ya no tiene remedio.

eva: es que usted

es muy buena, hombre,

pero ánimo.

mire, así, ¡uh!

mire, ¡iupi!

mire, ¡ujujú!

¿en mi tierra sabe qué dicen?

que los pájaros en la... no.

que más vale aquí corrió

que aquí murió, eso dicen.

y lo más importante

es que usted esté bien.

porque, acuérdese,

que si la mamá está bien,

pues, el polluelo también

lo está, ¿a que no?

usted es una mujer muy valiosa

y si no quiere a don pluti,

va a estar mucho mejor sola

que con él.

helena: gracias, eva,

su apoyo es muy importante

para mí.

no se me olvida

que desde el principio

usted me estuvo cuestionando

siempre esta relación

con plutarco.

eva: sí, es cierto, sí.

pero, es que bueno, pues,

rara vez estoy equivocada yo

y, la verdad es que, pues,

uno no experimenta

en cabeza ajena.

yo estaré siempre para

aconsejarla porque para eso

estamos las amigas, ¿que no?

plutarco: yo sabía que terminar

conmigo no era idea de helena.

tenía que ser idea de la maldita

de eva maría.

me las va a pagar.

me las va a pagar.

helena: nelly ya sabe

que mi boda se canceló,

pero obviamente seguirá

organizando la suya.

aunque ya sabe cómo es lucía,

ya está más que apuntada

para ayudar en lo que se pueda,

dice.

helena: ay, esa...

le sale igualito.

oiga, no se crea que a mí

me encanta el asunto,

pero, pues, bueno,

pues, hay que hacerlo.

prefiero hacerlo con lucía

que con otra organizadora

de boda mal gusto,

pesada, enfadosa.

helena: eva, cualquiera diría

que usted no está entusiasmada

con su boda.

es su propia boda.

eva: perdona,

estoy entusiasmadísima.

¿que no me ve?

véame...

estoy entusiasmada.

o sea, tampoco es fácil

dar de brincos

cuando la mejor amiga de una

está triste como usted.

porque, pues, como quiera,

verdad, pues, yo la sigo viendo

muy preocupada.

a ver, ¿qué va hacer?

dígamelo, manifiéstese.

plutarco: helena...

terminó conmigo.

adriano: ¿qué pasó?

¿le hiciste algo?

¿se pelearon? ¿algún mal gesto?

¿alguna mala mirada?

plutarco: no hice nada para

que ella me mandara al diablo,

no hice nada.

y perdóname que te lo diga,

pero esto es culpa

de tu novia eva maría león

jaramillo, viuda de--

adriano: ¡no lo digas!

no, no, eva no pudo

haberse metido en una situación

tan delicada como esta.

así que si vas a acusar

a mi novia de algo,

es mejor que te expliques.

plutarco: eva nunca me ha

querido,

no sé por qué,

pero siempre le he caído mal,

desde que me conoció

y puso a helena en mi contra.

por eso ella me mandó al diablo.

adriano: eso no puede ser,

plutarco,

igual no es así.

mira, estoy seguro de que tiene

que haber otra explicación.

te estás equivocando con ella.

helena: tengo miedo de que por

haber terminado mi compromiso

con plutarco voy a tener

problemas en el trabajo

y que esto termine siendo

más doloroso--

eva: oiga, ay, sí, no,

pues, ¿qué soy yo?,

accionista, ¿verdad?

ahí sí yo me encargo

de que usted no se preocupe

por nada.

más bien, ¿sabe qué?

hay que ocuparnos en buscar

las pruebas para ayudar

a este muchacho,

¿cómo se llama?

este joaquín...

helena: juan carlos caballero,

eva.

eva: bueno, a ese, hombre.

helena: sí, eso es muy

importante también.

eva: ¿sabe qué?

hay que echarle un ojito

a rebeca y un ojito a don pluti,

aunque una se queda ciega

por un momentito,

pero vale la pena

porque por ahí a ver

si no nos salta la liebre

de repente.

helena: pues, yo sigo sin creer

que él tenga algo que ver

en ese asunto.

y yo sé que es su prometido,

pero tanto interés en conseguir

el contrato de playa majahua,

a mí me hace dudar más

de don adriano que de plutarco.

eva: no, eso sí que no.

adriano es incapaz de hacerle

un fraude a nadie

y en algún momento

se lo va a comprobar,

va a ver.

por lo pronto,

lo más importante es que ahora

ya no tiene por qué desconfiar

de joaquín.

helena: de juan.

eva: ese, pues.

helena: pero ¿usted cree, eva?

eva: estoy segura,

tan segurísima

como que soy de...

sí, de sinaloa, soy.

[música]

[música]

adriano: estás malinterpretando

las cosas, plutarco,

eva, fíjate...

es una mujer respetuosa,

madura, prudente como pocas.

ella jamás se metería

en tu compromiso con helena

y menos con la intención

de perjudicarte, por favor.

así que mejor busca la forma

de reconquistar a tu novia

y no le estés echando la culpa

a otras personas.

plutarco: lo dices como si fuera

tan fácil.

adriano: yo sé que no lo es,

plutarco,

pero las mujeres son así.

cuando ya tomaron la decisión

de irse,

ahí es cuando hay

que enamorarlas de nuevo, eh.

es la única forma de que vuelvan

a tu lado.

plutarco: gracias por tu

consejo, cuñado,

espero que no me tomes a mal

lo que te voy a decir,

pero deseo que cuando te cases

con eva,

te la lleves muy lejos

y que sean muy felices

viajando por el mundo

lejos de aquí, lejos de mí.

eva: no vaya a pensar

que yo le quiero meter

a este muchacho por los ojos,

¿verdad?

pero yo digo, verdad,

si juan carlos ya le demostró

que no hace otra cosa

que estar pendiente de usted,

pues, merece otra oportunidad

en su corazoncito, ¿que no?

helena: no sé, eva,

hay cosas que--

que yo todavía no sé de él

y--y tengo muchas dudas.

eva: ay, pero cosas,

dudas, ¿cómo qué?, a ver.

helena: pues, a ver,

¿qué es lo que hace para vivir?

o, ¿dónde estuvo metido

todo este tiempo

que yo no supe de él?

¿cómo sabe tantas cosas de mí?

eva: ustedes se fija

en pequeñeces.

helena: pero es que no son

pequeñeces, eva.

lucía: te juro, mira,

te juro que no lo hice

a propósito.

por favor, no te vayas a enojar

conmigo, porque...

helena: lucía, ya,

dime qué hiciste.

lucía: ay, es que yo no tuve

la culpa, mira, bueno,

en realidad sí tantito--

eva: ¿sabe qué?

cae gorda,

qué babosada hizo

porque caes gorda, digo,

de sopetón, ya, hombre.

lucía: lo que pasa es que

todo grupo imperio, todo, pues,

se enteró tantito, ¿no?, de que,

o sea, de que--

helena: ¿de qué?

lucía: ay, de que tú y plutarco

ya no se van a casar.

helena: ¿de verdad, lucía?

es lo primero que te pedí,

que te quedaras callada

y que no abrieras la boca

y es lo primero que vas y haces.

¿que no entiendes español,

lucía?

¿te lo tengo que decir

en otro idioma?

es lo primero y siempre vas

y vienes y me dices:

"es que no fue mi culpa,

es que te lo juro,

es que si se enteran, es que..."

adriano: he estado pensando bien

las cosas y antes de irme

de grupo imperio

quiero dejar resueltos

algunos asuntos.

creo que con todos los

problemas que tienes ahorita,

pues, no sería justo de mi parte

dejarte tanto trabajo extra.

así que me gustaría formar

un consejo que dirija la empresa

para no dejarte toda

las responsabilidades a ti.

además, de esa manera,

también seguiría al pendiente

de mi negocio, ¿no?

plutarco: ¿adriano,

ya no me tienes confianza?

adriano: [balbucea]

pero claro que sí,

no tiene nada que ver con eso.

lo que pasa--

plutarco: adriano, eso del

consejo es una idea de eva,

¿verdad?

adriano: uh, ah...

plutarco: dime la verdad,

¿es idea tuya o de eva?

adriano: de eva.

dagoberto: órale con que este

es grupo imperio.

qué buenos edificios.

deben estar forrados

de billetes, dólares.

>> eh, eh, eh, ¿adónde va?

¿a qué persona viene a buscar?

dagoberto: vengo a ver a una

amiga mía que es empleada

de esta empresa,

la señora eva maría león

jaramillo, viuda de zuloaga.

>> ¿empleada?

qué chistoso se refiere a una

de las socias de la empresa.

dagoberto: ¿socia?

mire nada más.

plutarco: tú mismo me lo acabas

de confirmar,

eva me detesta, adriano.

adriano: mira, el que eva

proponga el consejo

no quiere decir que tenga algo

en tu contra, plutarco.

no tiene que ver una cosa

con la otra.

lo único que ella está haciendo

es velar por mis intereses,

porque me quiere.

plutarco: ay, por favor,

adriano.

adriano: mira, yo entiendo

que estés alterado por todo lo

que te está pasando con helena.

así que no llevemos más lejos

este asunto, ¿está bien?

por lo pronto, ya,

olvídate de lo que dije

sobre el consejo.

no adelantemos vísperas,

falta mucho tiempo para tomar

una decisión al respecto.

plutarco: de todas maneras,

espero que cuando llegue

el momento tengas en cuenta

los años que tenemos

trabajando juntos.

adriano: ¿sabes qué vamos

a hacer?

tómate el día libre,

piensa bien las cosas.

plutarco: gracias por el

consejo,

pero no podría ir a casa ahora,

necesito tener la cabeza

ocupada.

adriano: pobrecito,

nadie sabe cuánto puede sufrir

un hombre por culpa

del mal de amores.

está bonita la frase,

la voy a apuntar.

¿qué dije?

ya se me olvidó.

dagoberto: oye, ¿desde cuándo

es socia que ni me acuerdo?

>> desde que la otra dueña,

doña antonia reyes,

que en paz descanse,

le heredó todas sus acciones.

dagoberto: ah, claro,

tiene razón.

>> doña eva tiene mucho peso

en esta empresa,

como quien dice, es una

de las meras meras, ¿cómo ve?

bueno, déjeme lo anuncio

para que le permitan la entrada.

¿cuál es su nombre?

dagoberto: mira, no, ya me tengo

que ir, se me hizo tarde,

es que no calculé bien

el tiempo.

es que acá en la ciudad,

bueno.

no, venía a ofrecer unos

servicios, pero mejor luego

me dé otra vuelta.

compa, que dios lo bendiga, eh.

>> igualmente.

dagoberto: gracias.

>> ándale, pues.

plutarco: no, no, no, señorita,

usted no me entiende,

quiero el ramo más grande

de flores que tenga

en su florería,

el más caro.

>> el arreglo floral más grande

que tenemos mide poco más

de metro y medio de altura

y cuesta--

plutarco: exacto,

ese es el que quiero.

mándelo a casa de la licenciada

helena moreno.

>> ¿a qué dirección?

plutarco: a la misma donde he

mandado los otros arreglos

y póngale una nota que diga:

"a la mujer más hermosa

del mundo,

no me conformo con tu adiós,

sé que pronto volverás

porque nuestro amor

es más fuerte

que esta crisis pasajera".

y escriba al final:

"vuelve conmigo, vida mía,

si no te cansarás

de mi insistencia".

sí, cárguelo a mi tarjeta,

gracias.

rebeca: [aplaude]

¡guau!

lo patán te lo podría perdonar,

pero lo cursi, ay, no.

plutarco: ¿qué demonios quieres,

rebeca?

rebeca: yo solo me pregunto:

¿por qué te habrá tronado

la chiqui trepadora?

me extraña, con lo interesadota

que es.

o, ¿será que se dio cuenta

que eres pésimo amante?

plutarco: ¿cómo te atreves?

rebeca: o habrá encontrado

un hombre de verdad,

con h mayúscula,

uno más rico y más guapo

que tú y sobre todo,

cachito, más cumplidor.

[música]

lucía: ¿saben qué?

¿saben qué?

no sea malita,

voy rapidísimo por las copias

que me faltan del reporte

y, este, aquí ahorita--

eva: ¿no quieres un hilo

y una aguja para que te cosas

la boca por si las traes?

lucía: ay, ya ve cómo es,

de veras,

así cuándo me va a perdonar,

qué bárbaro,

o sea, lo hace propósito.

helena: no se lo había dicho,

eva, pero ya le mandé un correo

al regido y nada más espero

su respuesta para ponerme

de acuerdo con él

y hablar sobre el problema

de la constructora allá

en playa majahua.

eva: ay, bueno,

ya sabe que tiene todo mi apoyo,

helenita.

helena: ¿aunque esto lo esté

haciendo a espaldas

de don adriano?

eva: ay, qué me importa

ese neandertal mientras sea

con tal de que las cosas salgan

adelante como deben de ser

sin que la gente

de la comunidad se sienta

engañada,

ni por usted ni por nosotros.

helena: ay, eva,

¿qué haría sin su apoyo?

eva: seguramente poco.

[ríe]

no, no, no es cierto.

yo quedé en ayudarla, ¿verdad?,

en lo de juan carlos.

oiga, por cierto,

ya nada más espero

una oportunidad para entrar

a la oficina de rebeca

y buscar ese famoso disco

que traemos perdido.

helena: rebeca es de armas

tomar, eh.

eva: ay, sí.

helena: así que tenga cuidado,

eva, yo no quiero que se vaya

a meter en un problema

con ella por ayudar a juan.

eva: ay, no, helenita,

qué cosas dice.

¿sabe qué?

mejor vámonos a comer para

seguir hablando de él a gusto,

sin tener que cuidar

lo que decimos, ándele.

como usted es medio apretada,

yo la invito.

helena: gracias,

pero ¿sabe qué?

quiero ir a ver

a eugenia mistral,

platicar un ratito con ella.

eva: ¿a mi bella dama?

ay, qué bueno,

me da tanto gusto oír eso.

helena: ¿usted cree que sea

prudente visitarla ahorita

a pesar de lo que ha pasado?

eva: pero por supuesto

que sí, claro, oiga.

¿puedo preguntarle a qué se debe

esa visita?

helena: no.

eva: ay, no sea así,

déjeme preguntarle.

helena: porque quiero estar

pendiente de ella,

ver cómo sigue y--

y después le quiero preguntar

algunas cosas de juan.

rebeca: ay, me da como ternurita

verte sufrir como condenado,

pero es más que obvio que la

piraña no es para ti, acéptalo.

seguro ya puso sus ojos

en otro más billetudo

y más tonto que tú.

plutarco: cállate y deja

de decir estupideces.

helena sería incapaz

de engañarme, todo fue--

fue un malentendido,

por eso terminamos,

pero por ahora,

yo sé que volveremos.

rebeca: ay, de veras

que no te camina la ardilla.

esa madre soltera puede estar

haciendo cosas a tus espaldas

sin que tú te des cuenta,

es maligna, lo que se dice

maquiavélica.

plutarco: a ver, a ver,

explícate,

no te andes con rodeos.

es la segunda vez que mencionas

lo mismo, ¿qué sabes?

¿qué anda haciendo

que yo ignore?

rebeca: indaga, cachito,

ingéniatelas como dices tú.

yo te prometo que cuando tenga

pruebas te lo voy a demostrar,

porque te está viendo la cara.

plutarco: [ríe]

seguro es otra de tus mentiras,

de tus intrigas baratas.

rebeca: no, cachito,

más bien date cuenta

que esto es una señal

del destino o el karma

de que tú y yo nos pertenecemos

como el lobo a la caperucita.

plutarco: tú y yo

nunca tendremos algo serio

porque yo jamás me casaría

contigo.

la que sí tarde o temprano

va a ser mi esposa es helena.

tú, ni mi peor pesadilla.

ahora, ¿sabes qué?,

lárgate--

rebeca: dios te va a castigar

por todo el daño que me haces,

eres un cretino, un patán,

un mamarracho, poco hombre,

imbécil.

¡eres un troglodita!

nunca vas a dejar de ser

la lacra que siempre has sido,

¿me estás oyendo, inútil?

a mí, este infeliz

me va pagar los 10 años

que tuve que aguantarlo.

y ya veremos con quién terminas

casándote, cachito.

santiago: lucía, aquí te--

lucía: ¿qué? ¿qué? ¿mande?

santiago: que aquí te traigo

el informe que te debía.

lucía: gracias,

gracias, mi güero,

ponlo ahí, ándale, ahí.

santiago: ¿ahí?

lucía: sí, gracias, sí, sí.

santiago: oye, este,

si te quedaste

aquí a la hora de comer

es porque seguramente

tienes mucho trabajo, ¿eh?

lucía: uy, sí, me quedé,

me quedé porque sí,

efectivamente tengo mucho

trabajo, no sabes cuánto,

qué barbaridad, es una cosa.

santiago: ah, pues, este,

entonces, no te molesto

y me voy por ahí a comprar

un sándwich o algo, ¿no?

y me voy.

lucía: sí, vete, vete, sí.

sí, bye, bye.

ahora sí.

santiago: ¡ahí está!

lucía: ¿qué? ¡ay!

santiago: ahí está, mírala.

lucía: santi, santi, ya, no.

santiago: ¿que no qué?

lucía: ¡ya!

santiago: ¿lucía, estás en eso?

en es--¡lucía!

chepina: pase usted.

helena: qué amable, gracias.

eugenia: helena, querida,

qué gusto recibirte en mi casa,

que también es tu casa.

helena: qué amable,

señora mistral.

y, ¿cómo sigue?

eugenia: ay, mucho mejor,

gracias,

pero ven, siéntate, por favor.

chepina, té para las dos,

por favor.

chepina: sí, señora.

helena: gracias.

eugenia: me imagino

que no vienes solamente

a hablar de mi salud,

¿vienes a hablar de juan carlos?

helena: vine por las dos cosas,

doña eugenia.

eugenia: ah, pero una más.

ambas: [ríen]

eugenia: debes saber que desde

que hace unas semanas sé

que mi hijo está vivo.

helena: ¿se lo contó eva?

eugenia: yo siempre lo supe.

una madre sabe esas cosas.

cuando juan carlos huyó,

él me dejó una carta,

ay, ¿te acuerdas?

helena: sí.

eugenia: en ese momento

nadie me creyó,

pero yo siempre supe que él

estaba vivo.

bueno, en fin,

no tiene caso hablar de eso

sino de lo que sientes ahora,

porque mi hijo no ha dejado

de amarte en ningún momento.

y yo estoy segura que tú

tampoco.

helena: así es,

pero todavía hay unas cosas

que me pesan mucho.

eugenia: cuéntame,

espero poder ayudarte

y si no, por lo menos te oigo.

lucía: estoy aprovechando

el break para hacer una búsqueda

muy importante en una página

buenísima de internet que es

para gente que se quiere casar.

santiago: no, no, lucía,

no, no puedes estar en eso,

¿es en serio?

lucía: ay, sí.

mira, es que está buenísima,

de verdad, quita.

lo que pasa es

que hay mucha gente

que busca pareja, de verdad, eh,

de verdad,

esto es algo muy en serio.

aquí no es gente que entra

y nomás luego dice que:

"ay, mi mamá me dijo

que siempre no" y todo lo demás.

aquí todos se quieren casar,

así como--como una.

santiago: a ver, lucía,

tú siendo tan romántica,

bueno, como yo creo que eres,

¿cómo estás interesada

en un sitio de estos

donde la gente hace citas

y ni siquiera conoce a la gente?

lucía, eh.

lucía: ¿qué?

a estas alturas del partido, ya,

ya, ¿qué tengo que perder?

¿estás de acuerdo?

santiago: ay, no, no,

es que,

¿quién te entiende, lucía?

lucía: y, ¿quién

te está pidiendo

que me entienda alguien?

a ver, ándale, siéntate,

te voy a decir cómo está esto,

está buenísimo.

mira, igual esta también

te sirve, mira,

digo, te urge más que a mí.

ahí está, mira,

aquí donde dice "male o female",

es lo primero que tienes

que poner.

male, tú, yo, female.

eva: me tienen que poner

atención, miren, verán,

el maquillaje claro, verdad,

exalta la estructura ósea

de una mujercita bella.

plutarco: maldita viuda

caballona.

eva: bueno, luego sigo

con la clase de maquillaje.

qué gusto verlas, chicuelas.

>> que le vaya bonito, doña eva.

eugenia: entiendo perfectamente

todo lo que sufriste

por culpa de mi hijo

y entiendo tus dudas sobre todo

lo que él te ha contado,

pero te aseguro que ahora

juan carlos es otra persona.

te lo digo yo que soy su madre.

si su papá y yo lo educamos mal,

él ya se está encargando de

reeducarse y dejar de ser

el patán que fue.

helena: eso es lo que quiero

creer.

eugenia: helena, dime,

¿tú ya le perdonaste

todo el daño que te hizo?

[ruido]

plutarco: ¿se puede saber

por qué me odia tanto, señora?

eva: otra vez la mula al trigo.

mire don "pluterco",

estoy segurísima de que usted,

usted tenía una amante

cuando estaba casado

con mi amiga toñita,

ya está, lo dije, punto.

y desde entonces me di cuenta

de cómo hacía sufrir

a mi mujercita bella,

por eso me cae usted

en la punta de los hígados.

ahora lo que me pregunto,

verdad, es con quién

le habrá puesto el cuerno

a mi gordita hermosa, ¿eh?

¿alguna de cuerpo bello, quizás?

¿eh? ¿alguna chicuela, quizás?

¿eh? o quizás "rebecucha", ¿eh?

plutarco: ¿eso fue

lo que le contó a helena

para que ella me dejara?

eva: ay, no fue necesario,

hombre.

plutarco: entonces,

¿quién le dijo?

eva: a mí no me va a tener

aquí encerrada viéndome

con esos ojos de pistola.

encienda el elevador

o me pongo a pegar de gritos,

así... [grita]

eugenia: ay, no le des

tantas vueltas, helena.

¿ya perdonaste a juan carlos?

helena: mire, doña eugenia,

más que eso,

yo no he dejado de amarlo.

y sí, es cierto que su hijo,

de alguna manera,

me ha demostrado que yo puedo

volver a confiar en él, pero...

no puedo evitar dejar de pensar

en todo el daño que me hizo

a mí, a mi familia, a mi hijo.

eugenia: sí, yo te entiendo.

pero debo decirte que mi hijo

está aprendiendo

a ser un hombre distinto,

ha cambiado mucho

su manera de ver a las mujeres.

helena: sí, eso es algo

que no entiendo, qué le pasó,

que de repente se volvió un ser

tan comprensivo con nosotras.

¿cómo ha podido

dejar de ser un macho

para convertirse en un hombre?

en un caballero, en un hombre.

eugenia: bueno pues, me parece

que básicamente es el amor,

el amor que te tiene a ti,

eso es lo que lo ha ayudado

a transformarse, ¿no?

claudia: señora-- ay, perdón,

creí que no había nadie,

con permiso.

eugenia: ella es claudia,

la media hermana de juan carlos,

la hija menor de mi esposo.

[música]

[música]

plutarco: mire, señora,

todo eso que usted supone

que yo tenía una amante

cuando vivía mi querida antonia,

no son más que calumnias

o producto de su excesiva

imaginación telenovelera.

si eso fue lo que le contó

a helena para que me dejara,

usted es peor

de lo que yo pensaba.

eva: le repito

que yo no tuve ninguna necesidad

de contarle nada a helena,

ella solita se dio cuenta,

¿de qué?

de que no lo ama a usted.

no, pero no está escuchando,

ahí le va otra vez:

ella no lo ama a usted.

y por su bien,

váyase haciéndose a la idea.

plutarco: está nada más

que un poco confundida.

nosotros vamos a regresar

y ni usted ni nadie

podrá separarnos.

eva: ándele pues,

dese cuerda solo,

todo bien, dele, hombre.

plutarco: más vale que deje

de meterse entre ella y yo

o le va a pesar.

eugenia: y de esa relación

modesto tuvo dos hijos,

pero la madre de ellos

falleció hace apenas unos días.

helena: no tenía

ni la menor idea.

supongo que juan

está enterado de todo esto.

eugenia: ah, sí,

claro que está enterado, sí.

helena: ¿y cómo lo tomó?

eugenia: al principio muy mal,

pero bueno, es algo donde él

no puede hacer más,

la decisión es mía y créeme

que no es tan fácil de tomar.

me siento confundida.

helena: yo la entiendo

perfectamente, doña eugenia.

mi mamá también está pasando

por un momento muy difícil

con mi papá.

por eso sé lo complicadas

que pueden ser esas

cosas tan personales.

y yo le agradezco su confianza.

eugenia: ah, no, no,

no tienes nada que agradecer.

bueno, en fin,

espero que al menos

te haya podido convencer

de que mi hijo ya cambió.

y te agradezco en el alma

que estés dispuesta a ayudarlo.

él necesita demostrar

su inocencia,

porque juan carlos

podrá tener muchos defectos,

pero no es un delincuente.

helena: yo pienso

igual que usted.

eugenia: espero

que ames a juan carlos

tanto como él te ama.

y cuando tengas alguna una duda,

piensa en esa carta

donde mi hijo

no decía más que la verdad,

que te ama profundamente,

¿te acuerdas?

[juan carlos]: "me enamoré

de la mujer más maravillosa

del mundo, de helena moreno,

el único amor de mi vida.

es la primera vez que sonrío

como un idiota estando solo

y que el corazón se me sale

del pecho por un beso de ella.

es la primera vez

que siento mi casa y mi vida

vacías y que nada es igual

si no está ella.

a veces me da miedo sentir

tantas cosas, pero quererla

me da fuerzas para todo.

ella es mi vida.

su hijo es el mío y quiero

verla de nuevo a los ojos

sin culpas que lamentar

ni secretos que esconder."

helena: claro que me acuerdo

de cada palabra.

lo que juan escribió

en esa carta

yo nunca lo he podido olvidar.

eva: pues ya que nos andamos

amenazando, ahí le va la mía,

yo voy a estar al pendiente

de helena,

así que mucho cuidado.

y así de pequeña,

frágil y débil como me ve,

me sé defender solita.

claro, bien podría hablarle

a adriano, ¿verdad?

y decirle que usted

me está amenazando,

¿cómo le cae eso a mi novio?

pero yo no necesito pedirle

ninguna ayuda a ningún individuo

del sexo masculino,

así que si usted no sabe

respetar a las damas,

yo le voy a enseñar a hacerlo,

como la otra vez. [grita]

plutarco: yo nunca

le haría daño a helena,

pero no la voy a perder

por culpa de sus intrigas

de viuda amargada.

eva: ay, de veras, don pluterco

es usted, necio y terco.

métaselo en la cabeza, hombre,

helena no lo ama y nunca

de los nuncas lo va a amar.

no me entiende,

ahí le va otra vez:

¡helena no lo--!

plutarco: ¿usted sabe algo

que yo no sepa? ¿hay otro hombre

en la vida de ella?

¡hable! ¡dígamelo!

[alarma de ascensor]

eva: "comper".

plutarco: no puede haber otro.

[música]

[música]

kevin: y esperando a ver

qué rollo con claudia,

no he sabido nada de ella.

oye, ¿y a ti ya te habló

para saber qué onda

con lo de la broma

a doña eugenia?

luis: ah, ¿y a mí por qué

me va a hablar?

digo, en todo caso

tendría que hablarte a ti, ¿no?,

tú eres su amigo.

aparte, tú la ibas a ayudar

con ese rollo, ¿no?

kevin: sí,

le llamé todo el fin de semana,

pero no contesta su celular.

luis: ay, a ver, a ver, a ver,

kevincito, así son las mujeres.

les gusta hacerse

las interesantes, ¿ok?

por eso se hacen del rogar.

kevin: ¿tú crees?

luis: claro que sí, pero a ver,

te aconsejo algo,

si tanto te gusta la chava,

no quites el dedo del renglón,

total, un día de estos

la agarras en sus cinco minutos

y cae ahí,

redondita contigo, ahí.

kevin: ay, ojalá.

espero que hoy

vaya a las clases de música,

tengo unas ganas de verla.

luis: ¡chamacote caliente! [ríe]

pero de trucha le ganas, ¿no?,

la actitud, me gusta, bien.

kevin: ok, está bien,

nos vemos al rato.

muchísimas gracias

por el consejo, ¿eh?

luis: ah, ya te vas, órale pues,

para eso estamos los cuñados,

para echarnos la mano,

chamacote caliente.

órale, ya váyase, sale, órale.

ay, pobrecito chavito mocoso.

marcela: y me encantaría

presentar una ponencia

en la semana de aniversario

del grupo imperio, pero quisiera

ponerla a su consideración

para ver si está de acuerdo

aunque sea parte

de la convención.

adriano: ¿y sobre

qué tema sería?

marcela: precisamente sobre

el turismo de convenciones,

se me ocurrió ahora que estaba

trabajando en mi tesis.

adriano: sabe, me da mucho gusto

que siga con su empeño

en titularse, marcela.

ya sabe que yo

estoy al pendiente de eso.

marcela: muchas gracias.

bueno, como le digo,

investigando para mi tesis

me di cuenta que el año pasado,

más de 23 millones de personas

asistieron a diferentes

convenciones aquí en méxico.

renato: eso representa

un porcentaje muy importante

de personas que empiezan

un viaje por negocios pero

luego se quedan como turistas.

marcela: exacto.

y en eso me estoy enfocando,

en cómo aprovechar

la derrama económica

que dejan las convenciones

en los principales

centros turísticos de méxico.

adriano: me parece

muy interesante su propuesta,

marcela,

tiene toda mi aprobación

para su proyecto.

marcela: ay, qué bueno.

adriano: ya nada más es cosa

de que se ponga de acuerdo aquí,

con el jovenazo renato

y con la licenciada oropeza,

para ver en qué momento

entra su ponencia.

marcela: sí, sí, claro,

con la licenciada oropeza,

entonces.

bueno pues, muchas gracias

por su apoyo, licenciado.

adriano: gracias a usted.

personas como usted

son las que necesita

esta empresa.

mimí: entonces,

te pones miel con limón

en toda tu carita, mi hija, eh.

pero eso sí, ya no tomes el sol

porque si no se te mancha.

>> te aseguro que sí

lo voy a hacer.

mimí: hazlo, hazlo, mi hija,

y me vas a adorar, mi chula.

>> ok, nos vemos al ratito.

mimí: hasta luego.

gracias, nada más no empieces

con tus rimas.

dagoberto: está bueno.

ay, no cabe duda que eres

una caja llena de sorpresas.

eres toda una consultora

de belleza.

mimí: ya párale con tus piropos.

dagoberto: a ver,

y con todo lo que sabes

de maquillaje, belleza

y de "fachon" y eso,

¿por qué no pones un changarro?,

un salón o un "beauty shop",

o algo así, una estética.

mimí: no, montar algo así

no sale nada barato.

además no tengo necesidad,

con lo que saco de la pensión,

pues ahí la voy llevando.

prefiero atender

a mis comadritas

cuando me lo piden.

dagoberto: ¿ah, sí?

mimí: sí, pero solo

a las muy íntimas, eso sí,

como la guzmán, yuri,

andreíta legarreta,

paquita la del barrio,

la thalía.

dagoberto: ¿la navidad?

mimí: pues no me cae muy bien,

pero si me habla

igual la atiendo,

soy muy profesional.

dagoberto: está bueno.

mimí: cuando se les ofrece,

me llaman y yo las dejo

regias y preciosas.

dagoberto: pues yo insisto,

deberíamos de aprovechar

tus talentos y además

te conoces a toda la farándula,

mimí, te forrarías de billetes.

ándele, vamos a montar

un negocio, ¿sí?

[música]

[música]

marcela: no es que te quiera

aumentar la carga de trabajo,

pero la verdad es que...

a ver, cómo te diré, mi ponencia

para el aniversario

del grupo imperio,

yo preferiría verla directamente

contigo y no con rebeca.

renato: dalo por hecho,

no te preocupes.

ey, además rebeca

está más dedicada

a las celebraciones,

a los cocteles,

a esas cosas sociales, ya sabes.

no creo que le interese mucho

cómo se programan

las conferencias.

[susurra] es más,

no creo que las entienda.

marcela: la verdad.

[ríen]

eugenia: helena

es una joven encantadora,

aunque la he tratado poco,

no le encuentro ningún defecto.

juan carlos: es que no

los tiene, mamá, créeme.

oye, gracias por tu ayuda.

eugenia: qué bueno

que me avisaste

que ella venía para acá,

pero yo creo que ya no puedes

ocultarle mucho tiempo

que tú eres eva.

yo, yo no me siento cómoda

mintiéndole, ya una vez

te advertí que no quiero estar

involucrada en este engaño.

juan carlos: otra vez

te ofrezco disculpas, mamá,

es que a mí se me hace

que todavía no es momento

de decirle la verdad.

y más ahora que terminó

con plutarco.

estoy seguro

que la voy a reconquistar

porque helena me ama, además,

no hay nada que-- ¿qué?

¿qué pasó? ¿te dijo algo helena?

¿algo de mí?

eugenia: sí.

me dijo varias cosas,

pero no te las voy a decir.

juan carlos: ¿cómo no me las vas

a decir?, pero yo soy tu hijo,

me tienes que apoyar a mí,

¿pues de qué vientre salí?

oye, no es que en buena onda,

soy tu primogénito.

eugenia: ya, ya, ya.

juan carlos: ¿cómo ya?

dagoberto: imagínate

una marquesina con tu nombre:

"mimí del arroz"--

mimí: "de la rose".

dagoberto: bueno, de la rose.

mira, del lado derecho, acá,

una peluquería, toda esta zona.

luego, en el cuarto de acá,

en el de la derecha, faciales.

en el de la izquierda,

toda la onda del spa

y esta cosa "fachon".

y así nos evitamos

la renta de un local.

mimí: ah...

ah, sí, ¿y con qué ojos?,

diría una tuerta.

digo, de dónde saco para comprar

todas las secadoras, productos,

para pagar personal

especializado, para pagar

todo lo que hay que pagar

de impuestos--

dagoberto: eso déjamelo a mí,

mimí, yo busco socios

que estén interesados

en invertir

en una estética finolis.

y como tú conoces a medio mundo

de la farándula,

pues los hacemos

clientes en exclusiva.

mimí: uh, pues sí sería

maravilloso.

dagoberto: eso, te digo.

mimí: pero no, no, no.

yo voy a conseguir el capital

y luego tú te vas

con todo el baro, ¿verdad?,

ya me lo has hecho,

como si no te conociera.

dagoberto: mimí, a ver, mimí,

todos merecemos

una segunda oportunidad.

está bien, está bien, sí,

fui un truhan, pero,

pero ya lo pagué en la cárcel.

mimí: ay, no te azotes.

a ver, ¿de dónde sacarías

tanto dinero para el changarro?

porque no tienes

nada de buena fama, al menos,

no en el medio de la cantada.

dagoberto: es cosa de buscar

inversionistas, mimí.

en una de esas,

hasta tu primita eva,

pues igual y se cae ahí,

como un camarón.

mimí: ¿estás loco tú, muchacho?

¿eh, qué te pasa? no, no, no,

¿de dónde saca esa mafofada?

dagoberto: oh, nomás decía,

no te alebrestes.

es cosa de echarle cacomen

y hay que ver dónde podemos

buscar financiamiento

para abrir el business y ya.

piénsalo, nos iría requetebién,

y para mí, mimí,

sería muy importante

resarcir el daño que te hice,

muy importante... buenas.

juan carlos: ¿pero cómo

que no me vas a contar

lo que te dijo helena?

oye, tengo derecho a saberlo.

eugenia: no, hijo, no, no.

ya bastante te estás

aprovechando del disfraz de eva

para sacarle información

que puedas usar a tu favor

para reconquistarla y eso,

francamente, es trampa.

juan carlos: ay, mamá,

en la guerra y en el amor--

eugenia: no, nada,

nada de peros.

con todo el dolor de mi corazón,

no pienso decirte nada.

arréglatelas tú solo

para que helena vuelva contigo.

lo que ella me dijo

queda entre ella y yo.

juan carlos: qué poca lealtad.

qué mala onda, a la guerra

sin fusil--

eugenia: no, hombre ya,

párale ya.

juan carlos: oye este,

¿y no te imaginas quién pudo

haberte hecho esa broma?

eugenia: [bufa] no.

yo no sé cómo pude ser tan tonta

para caer tan fácilmente.

qué ingenua fui, ¿eh?

juan carlos: no, bueno,

no olvides que pasó

porque estabas alterada,

en una crisis, no pues,

cualquiera hubiera caído así,

la verdad.

eugenia: todo fue por el cambio

de pastillas.

y la que me cambió las pastillas

fue claudia.

juan carlos: hija de--

chamaca del demonio.

>> bueno entonces,

no se les olvide lo del trabajo

en equipo, ¿ok? bye.

hola, mi amor.

pensé que ya te habías ido.

¿qué pasa?

¿por qué traes esa cara?

luis: ¿pasa? ¿sabes qué pasa?

que tengo horas esperándote.

si te ibas a quedar

con tus amigas, digo,

avísame, mínimo, ¿no?

me dejas aquí como tarado--

>> bueno, ya, discúlpame.

yo pesé que te ibas

con tus amigos,

por eso me entretuve platicando.

luis: ay, sí, con mis amigos,

no pienses.

>> aparte, ni es tan tarde

y no me grites, por favor.

luis: mira, yo jamás, jamás,

te he dejado esperándome,

al contrario, o sea, siempre

estoy aquí de baboso

esperándote para llevarte

a tu casita y lo que quieras--

>> ay, bueno, bueno ya, ya,

lo siento, perdóname.

tú sabes que yo te amo.

¿verdad que me perdonas,

mi amor?

Cargando Playlist...
Actualizaciones importantes Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad a partir del 19 de febrero de 2020.