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Por Ella Soy Eva Capítulo 106

Univision3 Ene 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

plutarco: me acordé que

te faltaba una lámpara

y encontré esta.

¿qué te parece? ¿te gusta?

si no te gusta,

la cambiamos, no hay problema--

helena: sí, sí, me gusta mucho.

gracias.

por la lámpara, por el tapete.

por todos los regalos

pero no era necesario

que te molestaras.

plutarco: nada que sea para ti,

puede ser una molestia.

y esto es solamente

es una pequeña muestra

de mi amor.

cuando nos casemos,

ya no vas a necesitar nada.

pero por el momento,

te van a servir

mientras vivas aquí.

helena: gracias.

plutarco: ¿qué estabas

haciendo?

helena: ah, estaba trabajando

un poquito.

plutarco: ¿trabajando a estas

horas?

helena: bah, estaba revisando.

lo del proyecto original

de playa majahua.

y revisando, me acordé que

yo no tenía ninguna constructora

en mi propuesta antes.

pero igual funcionaba

bastante bien.

entonces, estaba pensando--

plutarco: amor, amor, amor.

no te ofendas, pero lo que menos

quiero ahora es hablar

de trabajo.

vine a verte a ti,

a estar contigo.

eso es lo único que me importa.

helena: ah, sí.

sí, tienes razón.

¿quieres un café?

ah y de una vez, te busco

la tesis que... de antonia,

que me pediste desde cuándo--

plutarco: no hay ninguna prisa.

mejor quédate conmigo.

lo que quiero es disfrutar

tu sonrisa,

perderme en tus ojos.

vas a decir que qué cursi,

pero la verdad es que

nunca me había enamorado así.

helena: ay, ¿cómo nunca?

plutarco: bueno, claro,

a excepción del amor

que le tuve a antonia.

pero la vida me unió a ti.

y ahora lo único que hago

es contar los días que faltan

para que seas mi esposa.

¿estás bien, amor?

helena: sí.

sí, ¿por?

¿por qué?

plutarco: porque últimamente,

te he sentido muy rara.

como ausente.

helena: ah, no.

lo único que tengo

es el estrés del trabajo,

nada más.

no me pasa nada.

plutarco: qué bueno, mi amor,

porque a mí me gusta

verte sonriente, tranquila,

serena, pero sobre todo,

enamorada.

tan enamorada como yo de ti.

santiago: angélica.

ya llegué.

angie.

malonaza.

[teclas del celular]

angélica, ¿dónde estás?

angélica: ¿qué crees?

sigo en la chamba, chiquito.

[música electrónica]

santiago: ah, pues, qué raro.

porque hasta acá se oye

ruido como de antro,

gente, música.

eh, eh.

angélica: ah, es que andamos en

el estudio del fotógrafo

celebrando el shooting.

y no me andes fiscalizando,

eh, santi, porque me pongo

en pantera bien brava

contigo, eh.

santiago: ok, ok, te creo.

acá te espero.

bye.

angélica: ¿en qué estábamos?

ah, salucita.

y hasta el fondo, eh,

porque nos queda muy poquito.

órale, fondo.

>> salud.

>> oye, primor,

¿te puedo invitar otra bebida?

rebeca: con esta van 100 veces

que te digo que no.

no me gusta de party con mieros

venidos a más.

¿por qué no se esfuman?

chula, yo ya me voy.

ya no aguanto el naquerío.

angélica: espérate, amigocha.

apenas nos estamos entonando,

poniendo happy.

vamos a echarnos otra y luego ya

nos pintamos de colores.

es gratis.

rebeca: ahí te ves.

nada más te digo que no la vayas

a regar, angélica.

aunque tu peor es nada

es un pelele, asalariado

y tartamudo, por lo menos

te apoya y te trata bien.

cuídalo o te va a mandar,

sabes, a un tubo.

arrivederci.

adiós, idiotas.

>> ¿qué onda con tu amiga?

angélica: es que soy una modelo

muy famosa y pues, me vine

a este bar con mi amigocha

así de incógnita, ya saben.

pues, para que lleguen

los paparazzi.

ay, ya no la empelen

es que está toda amargada

porque ya está toda quedada

incluso así nos quiere amargar

a nosotros y no...

ay, no, ¿no ibas a pedir otro?

>> mesero.

joven.

angélica: [ríe]

[música]

[música]

lucía: qué rato.

está muy raro que mi renato

no me haya marcado, pues,

qué, lo dejé en vibrador, o qué.

[suspira]

bueno, a lo mejor llamó

y no tenía señal.

no, mejor le marco yo

de una vez.

renato.

hola, ¿qué pasó?

lo que pasa es que, bueno,

te estoy marcando porque

me iba a entrar una llamada,

pero luego se cortó.

y, ¿eras tú?

renato: no, no, no fui yo.

¿ya estás en tu casa?

lucía: sí.

sí, pero igual yo creo que

vas a tener que venir

un poquito más tarde por mí

porque la verdad todavía

no estoy lista.

sí, es que tengo muchas cosas

que hacer y...

renato: ¿lista para qué?

lucía: para la cena.

para la cena porque quedamos

de comer hoy en la noche.

qué, ¿ya no te acordabas?

renato: más bien, creí que

ya no querías ir.

como no me llamaste antes,

yo me vine a la casa.

ya estoy en pants.

lucía: ah, bueno, pero te montas

un pantalón ahorita

de mezclilla y una camisa

y ya te vienes por mí.

ya, ¿no?

sí, vamos a salir, ¿o no?

renato: no, no, me da flojera

volverme a cambiar.

mejor hay que dejarlo

para otro día, ¿verdad?

lucía: ay, claro.

claro, otro día es perfecto,

no importa.

sí, hasta mañana, bye.

ay, me quiero morir,

me quiero morir,

me quiero morir,

me quiero morir,

me quiero morir.

[gruñe]

eva: ay, jefecito,

es que me apabulla, oiga,

esa manía suya de querer

estar pegado junto a mí

todo el santo día, oiga,

es un exceso.

mire, le voy a decir.

adriano: no.

eva: se lo voy a decir.

ni mi amado belisario,

que en gloria esté, era así,

de verdad.

adriano: eva maría, yo

no lo hago para molestar,

de verdad.

eva: espéreme que no

he terminado de hablar.

ese afán suyo, de querer saber

dónde estoy, con quién,

si voy, si vengo, o si fui.

ay, ya, andarle yo notificando

cada paso que doy,

no, me sofoca.

me sofoca.

adriano: eva maría, es que

ya, ya no somos

unos simples novios.

estamos comprometidos

y vamos a casarnos.

ya hasta tuvimos

nuestra noche de amor y pasión.

eva: ay.

no me lo recuerde.

adriano: aquella entrega

sin igual.

eva: ni lo mencione, ya le dije.

que solamente me hace acordarme

de ese pecado mortal

que yo come--

cristo, soy tuya, cristo.

salí siendo labrador,

quita lo que pone el sol,

por dios.

ni lo busque,

que nada más yo puedo verlo,

ni lo busque.

silvia: qué tela tan bonita.

¿quieres que te ayude?

eduardo: no, no, no.

ya me ayudaste con la anterior.

y acuérdate, lo mal que quedé

con mi cliente.

silvia: pero no tiene nada

que ver una cosa con la otra.

cuando yo te corté la tela,

la dejé bien.

ya, mi error olvidar

la bolsa con las camisas

en el taxi, bueno, pues.

esa es otra historia.

eduardo: de todas maneras,

mujer, prefiero trabajar

yo solo.

silvia: es que te vas a tardar

mucho.

eduardo: no importa cuánto

me tarde.

lo que cuenta es

que las entregue bien hechas

como a mí me gusta.

silvia: bueno, pues.

como tú quieras.

¿te preparo algo de cenar?

sí, te preparo algo de cenar.

adriano: no, no, no me diga.

no me diga que fue

una noche inolvidable.

llena de amor.

pasión.

romanticismo.

eva: no me toque

que se me eriza la piel.

deje de atormentarme con eso,

por dios.

así como mi cristo

fue tentado por el demonio

en el desierto,

usted me tentó, y yo caí.

cristo no y yo sí.

ay, santa maría magdalena,

párame, ayúdame por favor.

adriano: está bien,

olvidémonos de eso.

eva: es usted un alcohólico, eh.

adriano: olvidado está.

eva: qué se--

adriano: mejor, dígame,

dígame, ¿cuáles son sus razones

para que se me desaparezca

a cada rato por tanto tiempo?

eva: yo también tengo una vida,

don adri.

y no se la puedo entregar.

¿sabe por qué?

porque la estoy usando.

ambos: [ríen]

eva: no fue tan chistoso, ya.

adriano: está bien.

voy a respetar no volver

a tener una noche desenfrenada

hasta que nos casemos.

yo presiento, eva, que usted

evita, bueno, no, no, eva,

usted, evita, más bien,

me elude.

eva: no sea suato.

adriano: perdón, perdón.

siento que elude mis besos,

mis caricias, mi presencia.

eva: oiga, ¿sabe qué?

no me levante falsos.

eso es mentira.

yo nunca lo he eludido, jamás.

no invente cosas que no son.

anda viendo

moros con tranchetes.

¿sabe cómo? así.

[imita disparos]

y eso no.

adriano: a ver, para acabar

pronto, eva maría.

dígame, ¿está enamorada de mí?

sí o no.

aunque me mate su confesión,

dígame, y dígamelo claramente.

¿ama a otro?

[música]

[música]

plutarco: por eso, llegado

el momento, me encantaría

que delegaras

la responsabilidad del proyecto

y tú solo te encargaras

de supervisarlo

de vez en cuando.

para que tengamos todo el tiempo

del mundo de disfrutar

nuestro matrimonio.

helena: a ver, ¿tú quieres

que yo deje lo de playa majahua

en manos de otra persona?

plutarco: es que no tendría caso

que siguieras ahí.

todo está más que avanzado.

helena: ¿tú lo que me estás

pidiendo es que una vez

que estemos casados,

yo deje mi trabajo

en grupo imperio?

plutarco: bueno, es que,

en realidad, tu presencia

ya no sería necesaria allá.

en cambio, yo te voy

a necesitar cada día más.

porque quiero estar contigo

todo el tiempo,

quiero tenerte conmigo

a todas horas.

helena: no, no, nunca pensé

que fueras el clásico macho

que le fuera a prohibir

a su pareja que siga trabajando.

para que se dedique de lleno

al matrimonio, de veras,

jamás lo creí de ti,

te lo juro, no pareces así--

plutarco: no se trata de eso.

a mí no me molesta que trabajes,

lo que pasa es que yo siento--

helena: a ver, no te tiene

por qué molestar.

nada más eso falta,

que termine sintiendo que tú

me das permiso de trabajar.

cuando sabes perfectamente

lo que ese proyecto,

lo que mi trabajo,

significan para mí, plutarco.

plutarco: claro que lo sé.

helena: playa majahua

es una parte importantísima

de mi vida.

es mí proyecto, es el proyecto

que me robaron y no se vale--

plutarco: un momento,

un momento, un momento.

helena: ¿qué?

plutarco: ¿sigues pensando

que alguien te lo robó?

porque según yo, lo que tenían

tu proyecto y el que yo presenté

con antonia eran coincidencias.

nada más.

helena: sí, ya se.

así es, ya sé.

pues siento que dije esto

porque me estaba enojando y...

ya sé, ya estoy consciente

que nadie me robó nada.

plutarco: helena, ¿qué está

pasando?

¿qué es lo que te ha cambiado?

porque últimamente estás

muy diferente conmigo.

eva: a ver, déjeme entender.

¿yo?

¿enamorada yo de otro hombre?

¿sabe qué? crea lo que quiera,

pero eso jamás de los jamases.

nunca, never de limón, no.

adriano: ya, ya, ya, tampoco

se burle de mí, eva maría.

eva: si no me burlo,

jefecito adorado, no.

mire, a ver, ahora verá.

en mi corazón, ¿verdad?

solo hay lugar

para una sola persona.

para nadie más.

y en un futuro no muy lejano,

se dará cuenta del sentido

de mis palabras.

zopenco.

ay, no, no me gusta verlo así.

oiga, ya,

es que está muy obsesionado

conmigo, tan clavado.

claro, yo lo entiendo

porque soy irresistible, ¿no?

pero controle un poco

sus ímpetus, por dios,

parece un adolescente, jadeoso.

y no el señor hecho y derecho,

ceo de una compañía,

que es usted.

adriano: es que--es que yo nunca

me había enamorado

verdaderamente de nadie,

eva maría.

compréndame.

tal vez, por eso

me comporto así tan...

[jadea] apasionadamente.

usted

es mi primer y único amor.

¿me entiende?

eva: [gime]

mire, el amor que usted

siente por mí

lo está lastimando, don adriano.

yo creo que--que lo mejor,

de verdad, es que usted y yo

terminemos.

adriano: [inhala]

eva: para no hacerle más daño.

helena: ya te dije que

no se trata de que

me pase algo en especial.

lo que me desconcierta

es que hables de cómo va a ser

nuestra vida de casados,

como si yo fuera a convertirme

en una propiedad tuya

o no sé qué.

plutarco: te juro, te juro,

nunca fue mi intención

hacerte sentir eso.

helena: es que yo me pienso

seguir desarrollando

profesional y personalmente,

siempre.

no importa si estoy casada

o si no estoy casada.

plutarco: tal vez

no me supe expresar, pero,

además de estar

totalmente de acuerdo en que tú

te sigas desarrollando,

ten por seguro, yo siempre

te voy a apoyar.

no te pongas así

por un malentendido, por favor.

helena: lo siento,

yo tampoco quiero discutir.

es que, desde muy chiquita,

yo tuve que salir adelante

por mis propios medios.

quizá por eso siempre pensé

que la pareja ideal

es alguien con quien compartir

el apoyo en todos los ámbitos,

en todo.

plutarco: sí, sí, te entiendo.

te entiendo.

helena: los proyectos

de trabajo,

lo personal,

formar una familia unida.

yo nunca he querido ser

"la señora de",

como si una mujer fuera

propiedad privada de alguien

cuando se casa

y no una compañera de vida

para su pareja.

plutarco: yo pienso exactamente

lo mismo que tú.

y te pido que me disculpes

si te hice pensar lo contrario.

perdóname, por favor.

adriano: ¿es en serio?

¿quiere terminar conmigo,

eva maría?

eva: mire, jefecito, si--

adriano: ¿por qué ha de ser así?

sin usted mi vida no tendría

el menor sentido.

sería mejor morirme,

echarme a las vías del tren.

sí, señor.

eva: ya, ya cállese, ya.

no dramatice, qué vergüenza

con la gente del resta--

oiga, ya.

mire, lo que pasa, verdad--

adriano: ¡se lo suplico,

eva maría!

sin usted, ya estaría muerto.

así como juan carlos

que falleció sin conocer

el verdadero amor.

eva: mire, don adriano,

no invoque al difuntito.

dejémoslo descansar en paz,

porque luego, se aparecen

en la noche

y le jalan las patas a uno.

adriano: no diga eso, soy

muy miedoso.

eva: bueno, es que dese cuenta

que yo no le convengo, por dios.

yo no soy mujer...

para usted.

además, yo ya le he dicho

que yo no siento lo mismo

que usted siente por mí.

adriano: a mí eso no me importa,

eva maría.

yo estoy seguro

que después de casarnos,

de convivir diariamente,

voy a lograr que me ame

como yo la amo a usted.

eva: ay, don adri...

adriano: deme la oportunidad

de amarla, por favor.

y no me diga que no

porque sin usted,

escúchelo bien, sin usted,

yo me muero.

me muero, eva maría.

[solloza]

[música]

[música]

claudia: papi, papi.

modesto: ay, qué gusto

verte así, claudia.

pues yo creí que seguías

molesta conmigo.

claudia: ¿por qué?

modesto: la última vez

que hablamos,

me preguntaste qué era

lo que yo había sacrificado

en mi vida y no te respondí.

claudia: mm, ni me acordaba

de eso.

yo más bien quería preguntarte,

¿cómo ves eso

de que doña eugenia

quiere volver a actuar?

modesto: [suspira]

estoy seguro que

ese capricho se le va a pasar.

además, lleva tantos años

alejada de los escenarios,

de los foros,

que me parece muy difícil

que pueda regresar al medio.

no.

claudia: yo que tú, no estaría

tan seguro.

modesto: ¿por qué?

claudia: porque parece

que su representante

le está buscando trabajo.

yo creo que no tarda

en conseguir una prueba

para volver a actuar.

modesto: eso ya lo veremos.

mira, hija,

tengo que revisar esto.

claudia: sí, papi, te dejo.

[canta]

juan carlos: lo intenté.

créeme que traté, pero no puedo

decepcionar a adriano.

no me sale, o sea,

me parte el alma ver a ese

hombre enamorado

hasta la médula,

como nunca antes lo había visto.

¿cómo le voy a romper yo

el corazón a él?

¿cómo?

mimí: no, pues, sí, sí,

está cañón, pero entre más

pase el tiempo, va a ser peor.

se va a enamorar más y más

y más y va a ser más difícil

para ti dar el cortón.

pobrecito de mi "pachón".

juan carlos: [suspira]

mimí: además, ¿has pensado

que cuando don adriano descubra

que juan carlos y eva

son la misma persona...?

¿qué va a pasar, eh?

a ver, ¿qué razón

le vas a dar?

juan carlos: ya, mimí,

no me agobies, hija.

ya después veo qué se me ocurre,

hombre, ahorita--

mimí: pues vele pensando

porque eso va a suceder tarde

que temprano.

juan carlos: es que yo, ahorita,

nada más, estoy pensando

en lo que pasó con helena.

estoy seguro que no

ha podido olvidarme,

mimí, lo sé, lo siento.

se lo veo en lo--lo huelo.

se lo huelo.

mimí: aguas, jota ce.

ella es una mujer comprometida.

sí entiendes qué es eso,

¿verdad?

comprometida así, con otro.

no te vas a meter en camisa

de once varas, acuérdate,

que el que se mete de redentor,

sale como santo cristo.

juan carlos: ¿cómo?

mimí: es así, mira, crucificado,

menso.

juan carlos: pero es que

por ella soy eva.

y si llegué hasta este punto,

no voy a dar marcha atrás.

voy a reconquistar a helena

y le voy a espantar al bui--

[grazna]

lo voy a espantar y juro

que no la vuelvo a engañar.

obviamente tampoco le voy

a volver a romper el corazón,

mimí.

mimí: pues eso espero.

y ojalá no vuelvas a lastimarla

aunque sea sin querer.

y nada más acuérdate

que de todos modos,

le vas a romper el corazón

a alguien.

a adriano.

juan carlos: sí, caray.

mi "pachoncito".

mimí: ey, ey, ey, ey, ey.

juan carlos: tu pachoncito,

pues, pero es que

igual me duele.

onésimo: buenas, licenciada.

rebeca: asunto.

puedes irte a tu casa, onésimo.

ya no tengo encargos

que hacerte.

onésimo: buenas noches.

[ríe]

ah, qué buenas bromas,

mi rebequita.

de veras que tiene

buen sentidazo del humor, eh.

rebeca: ¿ya te divertiste?

ya puedes irte.

adiós, como vas.

onésimo: no, ¿cómo?

mi reinita.

si yo vengo a cobrarme

lo que me debe.

ando de abonero, no sea morosa.

rebeca: a ti no te debo nada.

y si te debiera,

jamás te lo pagaría

como estás pensando, cochino,

pervertido.

ve a chantajear a la más vieja

de tu casa.

onésimo: ay, licenciada.

nomás le recuerdo que yo tengo

varias pruebas que la inculpan.

rebeca: ay, sí, tú. ¿cuáles?

onésimo: que trató de envenenar

al plutarco y mandó a helena

al hospital, que anda

como sabueso buscando pistas

del fraude, y el videito ese,

el de sus juntas

del corporativo.

rebeca: ¿y eso qué,

méndigo infeliz?

onésimo: pues, que si no me da

lo que le pido, yo le enseño

todo esto al plutarco

y ¿qué cree?

la va a hacer papilla.

rebeca: a ver si me entiendes,

zopenco, todas esas pruebas

que dices tener no solo

me hundirían a mí, sino también

al que te paga tus quincenas,

así que no ganarías nada,

¿te quedó claro?

onésimo: [ríe]

eso ya lo veremos, mi rebe,

no me subestime.

silvia: hmm, ¿quieres otro

poquito de pollo?

eduardo: gracias.

silvia: es que te veo comer

con tanto gusto que se me hace

que ya extrañabas mis guisados,

¿verdad?

eduardo: te quedó bueno, medio

pasado de sal como siempre.

cuando no estuviste, anduve

bien de la presión, ha de ser

porque no comía tanta sal.

silvia: tenía mucho tiempo

de no escuchar ese tipo

de comentarios, tan tuyos.

de repente, hasta, pues, raro

se me hacía no oírlos.

eduardo: voy a la sastrería.

silvia: ¿no me vas a acompañar?

yo apenas voy empezando.

eduardo: pero yo ya acabé,

tengo que terminar para reponer

las camisas que perdiste.

[música]

[música]

onésimo: usted puede decirme

gato, buen guarro, naco,

pero no tengo un pelo de menso.

rebeca: one, one, te lo suplico,

de rodillas si es necesario,

no le digas nada a plutarco,

si en algo me estimas,

no lo hagas, o voy a acabar

en el lodazal.

¿no quedaste en portarte

como un caballero?

onésimo: pues, sí, pero--

rebeca: los verdaderos

caballeros saben esperar,

tenme paciencia, ¿sí? one.

onésimo: órale, nomás no me haga

esperar demasiado, rebe,

y óigame bien, si se porta

chida conmigo, puede obtener

muchos beneficios, hartos,

créame, así como ve,

yo sí puedo.

gur nai.

rebeca: virgencita, virgencita,

no permitas que un naco

me ponga un dedo encima,

te lo suplico, un naco no,

un naco no, por favor,

un naco no.

santiago: no me quieras

ver la cara, angélica.

seguro terminaste de tomarte

tus fotos tres equis y te fuiste

a agarrar la jarra

en pleno reventón.

a ver, niégamelo, ¡niégamelo!

angélica: bájale a tu tonito

de voz y no me la armes

de jamón, ¿eh?

santiago: a ver, dime, ¿con

quién te fuiste a reventar,

con el pesado del fotógrafo ese?

angélica: con mi amigocha

rebeca pa' que te lo sepas.

santiago: ¿ah, sí?

angélica: sí, fuimos a festejar

lo de mi nueva chamba,

porque ella sí me apoya,

no como tú, mal marido.

santiago: dios las hace,

y ellas se juntan.

no me gusta que te juntes

con esa alacrana.

angélica: ay, ya no te enchiles,

chiquitito, mejor vamos

a seguírnosla, deberíamos

de volver al reven

como en los viejos tiempos.

santiago: ahí está la bronca,

angélica, tú crees que nuestra

relación era como era antes

cuando andábamos de antro

en antro, pero no, ya somos

un matrimonio.

angélica: ¿y eso qué o qué?

santiago: que debemos pensar

en consolidarnos como pareja

y formar una familia,

tener hijos, una casa con perro,

tener una vida normal.

angélica: desde que nos casamos

te volviste un aburrido

de lo pior,

me gustabas más antes.

santiago: no se dice "pior",

se dice "peor".

angélica: ay, ya, ándale, santi,

mi amor, olvídate de todo,

vamos a hacernos cosquillitas.

santiago: no, quítate,

no tengo ganas.

angélica: ¿sabes qué?

al fin de cuentas,

yo tampoco quería.

solo lo hacía para hacerte

el favor, ingrato.

poco hombre.

silvia: eduardo, ya deberías

descansar, ¿no?

ya no son horas

para que sigas aquí.

eduardo: todavía me falta

un buen rato, mujer, ¿no ves

que estoy atrasado?

silvia: pues, sí, pero

a la noche ya no se ve igual,

además, no te hace bien

andarte desvelando.

eduardo: mm, si fuera por mí,

estaría tiradote en mi cama

pero si voy y me acuesto,

las camisas de mi cliente

no se van a hacer solas,

¿verdad?

y como tú me las perdiste, pues.

silvia: ay, ya no sigas

haciendo corajes,

lo bueno es que pronto

las vas a entregar, y el coronel

va a estar bien contento

con tu trabajo, como siempre.

ándale, vente a acostar.

eduardo: no, vete a dormir,

ya sabes que a mí me gusta

trabajar solo.

silvia: ay, eduardo.

no te lo he dicho

desde que llegué, pero la verdad

es que yo sí te extrañé mucho.

eduardo: mira, yo creí

que ni te habías acordado de mí.

silvia: ay, ¿cómo crees?

todos los días pensaba en ti,

y si estoy aquí, es para que,

pues, para que nos demos

una segunda oportunidad.

eduardo: según yo, estabas aquí

mientras me recuperaba,

eso dijiste.

silvia: pues, sí, pero

me gustaría que, pues, no sé,

que habláramos de nosotros,

de nuestra relación, de todo

lo que podemos hacer juntos.

eduardo: nomás que ahorita

estoy ocupado, déjame trabajar

como dios manda, ya después

hablamos todo lo que tú quieras.

silvia: bueno, trata

de no desvelarte, ¿eh?

buenas noches.

marcela: [exhala]

fernando: ¿qué húbole?

¿cómo estuvo la película?

marcela: buena, a los niños

les gustó.

fernando: ¿y dónde están?

marcela: ya se fueron a dormir,

así que ya te puedes preparar

tus cobijas pa' que tú también

te vayas a dormir porque yo

también ya me voy a acostar.

fernando: no seas gacha,

¿hasta cuándo me vas a tener

castigado ahí en la sala?

¿hasta cuándo te vas a portar

así conmigo?

marcela: hasta que demuestres

que te mereces la familia

que tienes y que de veras

eres el hombre de la casa

que tanto te gusta presumir

que eres, así que ya sabes.

fernando: ok, te tengo

una noticia, sí, sí he sido

el hombre de la casa,

aunque te burles, fíjate,

y como hombre, te pedí

que no trabajaras

y te valió gordo.

empezaste ahí con medio turno

y te fuiste metiendo

y metiendo y metiendo

y metiendo

y luego, precisamente,

porque te quiero empecé

a dar mi brazo a torcer,

porque soy bien bruto.

y ahora que te di chances

de hacer todo lo que quieres,

pues, ya es más importante

tu trabajo que nosotros.

esa es la verdadera bronca,

no hay que buscarle más,

esa es.

marcela: ay, ya, ya, fernando,

no te hagas el mártir por favor.

aquí la que empezó

sacrificando todo fui yo.

desde el principio,

dejé mi carrera por mi familia,

cuidé a mis hijos, eduqué bien

a mis hijos, así que no me digas

que no he estado al pendiente

de ti y de los niños.

fernando: ajá, pero

ya no lo estás, marcela, ¿eh?

ya ni siquiera estás en tu casa

pa' hacer unos tristes huevos,

¿eh? por favor, te la llevas

a puro trabajo y trabajo

y trabajo.

marcela: si tú hicieras

lo mismo, yo no tendría

que hacer horas extras,

¿o de dónde crees que va a salir

para pagar tu deuda

con la empresa?

fernando: claro, eso

es lo que faltaba, ¿eh?

que me echaras eso en cara

como yo estoy solo, solito,

con mis propias broncas--

marcela: ¿cómo te atreves

a decir eso, fernando?

por ti hasta a mis hijos

les he dicho mentiras.

por protegerte no les conté

la verdadera razón

por la que ya no tienes trabajo,

no seas ingrato, fernando.

fernando: no, no, no, no, no,

no fue por mí,

si les dices mentiras

es para que ellos

no se den cuenta de que tú

tienes la culpa de todo

lo que pasa aquí, por no

quedarte en tu casa

como debe de ser.

jennifer: daniel, sí me voy

contigo a acapulco

el próximo fin.

daniel: está increíble,

mi amor, ahí está, oye,

pero ¿estás segura?

jennifer: sí, ya lo decidí.

daniel: oye, oye, pero,

a ver, nada más no me vayas

a salir luego con que no quieres

echarle mentiras a tus papás--

jennifer: eso es lo de menos.

aquí en mi casa, mis papás

nos mienten a nosotros,

¿qué más da que yo les invente

un cuentito para estar contigo?

daniel: esa es mi novia,

mi amor, así te quería

oír hablar.

jennifer: ¿en serio?

daniel: claro que sí, mi amor.

eres supervaliente.

helena: entonces, ¿estuvo

todo bien el fin de semana, ma?

silvia: sí, mi hija,

es el primero que paso

en mucho tiempo con tu papá.

de veras que ya está mucho

más tranquilo.

ayer estuvimos aquí todo el día.

él se la pasó trabaja y trabaja

y yo limpia y limpia la casa.

silvia: ¿y ya platicaron algo

más de ustedes?

silvia: no, no hemos tenido

tiempo para eso, precisamente

porque, pues, él tiene

mucho trabajo, pero yo tengo

fe en que todos estos cambios

van a ser para bien.

helena: ojalá tengas razón,

te deseo mucha suerte

porque tú más que nadie

merece ser feliz.

silvia: y a ustedes,

¿cómo les ha ido?

helena: ah, pues, aquí lalito

ya se está poniendo más guapo

de lo que es para la escuela

y anotar también el camión.

saluda rápido a abuelita.

lalo: hola, abuela,

besos y abrazos.

silvia: muchos besos, mi amor,

pórtate bien, ¿eh?

hazle caso a tu mamá.

lalo: sí.

helena: ya está, mi vida,

guarda tus cosas,

guarda los útiles para ya irnos.

¿en que estábamos, ma?

ah, te iba a preguntar

cómo te había ido,

¿has estado bien?

helena: sí, sí, el fin de semana

estuvimos aquí guardando cosas,

salimos a dar una vuelta,

plutarco nos acompañó,

todo bien, ma.

bueno, ya me voy porque se nos

está haciendo tardecito.

silvia: ay, yo también

ya me voy, hijita, porque tengo

que ir al vivero.

bueno, dios los bendiga, ¿eh?

luego nos hablamos.

helena: sí, mamita, sí, bye.

un besito. vamos, mi vida.

lalo: sí.

helena: qué bueno que ya--

ya está.

eduardo: ¿y ahora tú adónde vas

tan temprano?

silvia: a mi trabajo,

es que estoy medio día

en un vivero, pero ya pedí

demasiados permisos a la dueña

y no quiero que--

eduardo: tú no tienes ninguna

necesidad de trabajar,

olvídate de esa tontería.

tu lugar está aquí, en tu casa.

silvia: a ver, eduardo, es que--

eduardo: es que nada, háblale

a esa señora, dile que ya

renunciaste y se acabó.

silvia: a mí me ayuda mucho

hacer algo para mí misma,

distraerme, cuidar las plantas,

que, además, pues,

me dan un dinerito.

acuérdate que ya lo habíamos

hablado.

eduardo: pues, yo no estoy

de acuerdo, si lo que tú

quieres es tener plantas, pues,

yo te compro macetas,

te doy permiso de que tengas

las que quieras, y ya.

silvia: es que tú no tienes

por qué darme permiso de nada,

yo soy dueña de mi vida

y me voy a ir a trabajar,

con permiso.

eduardo: silvia, por favor,

no te vayas, si ya estás aquí

de regreso, vamos a hacer

que las cosas sean como antes.

silvia: es que ese

es el problema, las cosas

ya no pueden ser como antes.

eduardo: yo me refiero

a que me gustaría que estemos

aquí los dos más tiempo juntos,

como antes.

ha de ser porque la casa

no es la misma sin ti,

y también porque te extrañé,

mujer.

silvia: le voy a hablar

a doña magdalena

y le voy a decir, pues,

que ya no voy a ir al vivero.

eduardo: gracias.

silvia: ay, como que--

como que sentí bonito.

ay,

me dijo gracias.

[suspira]

[música]

[música]

helena: bueno.

juan carlos: te estuve llamando

todo el domingo pero

no me contestaste,

¿estabas con plutarco?

helena: te recuerdo que no voy

a darte santo y seña de mi vida,

juan.

juan carlos: no, perdón,

es que se me salió sin querer.

lo que pasa es que necesito

verte para entregarte

unos documentos

de lo que te hablé el otro día.

helena: sí, yo te llamo después

para ponernos de acuerdo,

y te pido por favor que evites

llamarme a la hora

que estoy trabajando.

juan carlos: sí, está bien,

como tú digas.

helena: yo haré

mis averiguaciones por mi cuenta

y acuérdate que te voy a volver

a dar un voto de confianza

y solamente espero que no sea

otra trampa tuya, juan,

porque ahora sí no te lo voy

a perdonar nunca.

juan carlos: no, hombre, te juro

que no, helena, créeme

porque yo te--

no, nada, te iba a decir

"te amo", ¿tú crees?

pero no, porque, pues,

como no te gusta, pues,

no te dije, por eso, nomás,

como que sí, pero no, bueno,

gracias.

mimí: ¿para qué le dices eso?

juan carlos: ¿qué te pasa?

no le dije nada,

le iba a decir que "te amo"

pero no le dije, ¿por qué?

porque la respeto.

mimí: yo te oí.

juan carlos: ¿qué?

dije.

lucía: ay, ya.

[carraspea]

estás muy seria, ¿estás bien?

helena: sí, sí, sí.

¿y tú, cómo estuvo

tu fin de semana?

lucía: ay, pues, ahí,

pues, esto.

helena: ah, tuviste problemas

con renato, ¿verdad?

lucía: ay, no sé si es como es--

esto del romance, caray, pues.

lo que pasa es que

quise darme a desear y creo

que no me salió porque,

la verdad, no lo vi en todo

el fin de semana.

helena: bueno, pero eso estuvo

muy bien.

lucía: ¿y cómo va a estar

bien--?

helena: no digo que estuviera

bien no verlo, sino que eso

de que no le dijiste que sí

a todo lo que él quiere.

te diste tu tiempo,

te diste tu espacio para ti

y eso está muy bien, vaya,

por fin aceptaste

un consejo mío.

lucía: bueno, tanto así,

tanto así, como tuyo, tuyo, no.

fue más bien de--

de santiago.

helena: ah, o sea que a santiago

sí le haces caso y a mí

que tengo años diciéndote

lo mismo no me escuchas.

lucía: no, no.

helena: muy bien, está perfecto,

mira, con tal de que no sigas

dejando todo por un galán...

lucía: no.

helena: te perdono.

lucía: no, mi amiguis,

no me entiendes, lo que pasa es,

mira, mira, lo que pasa

es que santiago es hombre, ¿no?

entonces, él debe de saber más

que tú y yo juntas

lo que un galán está buscando

en una galana.

helena: sí, sí, arréglale, sí.

lucía: no, no, de veras, no seas

mala onda, mira, de todas

maneras, ni me salió,

ni me salió porque ahorita

lo único que quiero es ver

a renato, tengo unas ganas

de verlo terribles y no sé

qué hacer.

¿no tendrás tú un papelito?

o algo así que yo le vaya

a llevar a su oficina,

o una copiecita que necesites

que yo te saque.

helena: pues, sí, sí,

a lo mejor, sí.

lucía: ¿sí?

helena: sí, pero,

sabes que no sé si renato

pueda ayudarme, así que prefiero

preguntárselo yo misma.

lucía: no, no, no,

por favor, no, no, mi amiguis.

yo, no seas malita,

yo se lo doy, por favor, yo.

helena: ¿sabes qué?

yo creo que santiago

tiene toda la razón

con su consejo.

entre más te des a desear

con renato, mejor.

por favor, saca la lista

de los contactos que tenemos

de playa majahua

y me esperas ahí, sentadita

en la silla de la computadora,

como niñita--

lucía: ay, mi amiguis,

mi amiguis--

ambas: [hablan a la vez]

renato: perdón, licenciada,

pero me extraña un poco

su petición, yo supe

de su relación con juan carlos,

que en paz descanse, me llegaron

los rumores de todo lo que pasó.

helena: independientemente

de eso, renato, por favor

ayúdame.

renato: es que yo no sé

si existe ese documento

como tal.

aunque sí debe haber

algún informe sobre

el asunto del fraude.

¿usted tiene algún motivo

en especial para investigar

sobre ese asunto?

adriano: ¿pasa algo?

helena: [suspira]

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