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La Que No Podía Amar Capítulo 4

1 May 2020 – 12:00 AM EDT

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rogelio: quedó bien el contrato.

¿por qué no me contaste

que conociste a mi enfermera

en una delegación?

bruno: no creí que eso fuera

importante.

rogelio: ¿ah, no?

tampoco me dijiste

que la ayudaste

en un problema serio

y que hasta le prestaste

dinero.

¿tienes algún interés

particular en paula?

cynthia: ¡simón!

efraín: el caballerango no está,

pero si quiere yo le puedo

ensillar su caballo, patrona.

cynthia: ¿y tú? ¿tú no deberías

estar en la casa grande?

>> sí, sí, ya iba para allá,

señorita.

con permiso.

cynthia: ¿cómo puedes andar

con esa sirvienta?

efraín: porque ella

sí es como yo.

no me queda tan alta

como mi patrona.

cynthia: mira, tú andas conmigo.

tú andas conmigo.

efraín: ajá.

primero usted dice

que lo nuestro no es enserio

y después se enoja si ando

con otra, pues.

cynthia: bueno, ¿qué?

¿me quieres entender o...

o me quieres besar?

efraín: me encantaría, patrona,

pero ya será después.

cynthia: ay, ¿por qué, hombre?

efraín: porque consuelo vino

a decirme que su hermano

me quiere ver.

rogelio: contéstame.

¿qué interés tienes

en mi enfermera, te gusta?

bruno: tranquilo, rogelio.

no entiendo por qué la pregunta.

rogelio: porque no quiero

que mis empleados se relacionen

entre sí, ya lo sabes.

además esa muchacha

no está a tu altura.

bruno: pensé que prestándole

dinero a paula no se negaría

a venir a trabajar hasta acá.

rogelio: mira.

[ríe]

como siempre pensando

en mis intereses, bruno.

pues, mira, yo ya le dije

a esa mujer, a rosaura,

que no te debe nada.

yo voy a asumir la deuda.

así que toma lo que pagaste.

bruno: no, no, rogelio,

no es necesario.

rogelio: no te estoy

preguntando.

mira, si esa enfermera

se siente comprometida conmigo

va a trabajar con más

dedicación.

eso es todo.

[suspira]

>> ay, rosaura.

una señora que tiene problemas

de dinero me pidió

que le vendiera sus joyas.

claro que sabe

que le va a perder,

pero quiere dinero rápido.

anímate, es una oportunidad.

mira, ve qué bellezas.

rosaura: ay, no, ni me las

enseñes.

me da rabia ver lo que no puedo

tener.

>> ay, ¿qué te pasa?

¿por qué me dices eso?

rosaura: la tonta de ana paula

renunció a su trabajo

en la hacienda del fuerte.

>> no, ¿y ahora con qué

me vas a pagar?

rosaura: todavía no es quincena,

así que espérate.

de aquí a entonces yo veo

cómo le hago.

[teléfono]

bueno.

ya ni la muelas, ana paula.

¿cómo fuiste capaz de renunciar

a tu trabajo?

miguel va a tener un sueldito

de chofer

que no nos va a alcanzar

para nada!

ana paula: tía, me voy a quedar

a trabajar acá.

rosaura: ah, qué bueno

que eres tan responsable, hija.

a los que no tenemos dinero

no nos queda más que trabajar

donde nos toque.

y renunciar hablaría muy mal

de ti.

pues, además ahora vamos a tener

más gastos.

ana paula: lo sé.

rosaura: ay, ya verás que pronto

te acostumbras a tu jefe.

tu decisión fue la mejor,

mi amor, por el bien de todos.

ana paula: yo también lo espero.

tía, me va a llamar un muchacho.

se llama gustavo.

rosaura: ¿gustavo?

ana paula: ¿serías tan amable

de pedirle su celular

o su dirección?

quiero localizarlo.

rosaura: ¿y él quién es,

mi cielo?

ana paula: alguien que--

que tiene una hermana enfermera

y-- y me la iba a presentar

para ver si me ayudaba

a conseguir trabajo.

rosaura: ah, ya veo.

bueno, aunque ya no es necesario

porque vas a trabajar

por lo menos un año

para el señor montero.

ana paula: sí, sí, sí,

pero de todos modos quiero

hablarle o escribirle

para darle las gracias.

por favor, tía,

para mí es importante.

gustavo fue muy amable.

ana paula: [jadea]

y otra más...

rogelio: ya fue suficiente...

ana paula: lo siento, señor.

aún faltan 10 minutos

para cumplir con el tiempo

que mandó el doctor.

>> por eso es tan importante

que vaya buscando proveedores

que ofrezcan la misma calidad

que la hacienda del fuerte.

manténgame informado, por favor.

vannesa: hola.

>> hija.

qué milagro que vienes

a mi oficina.

beso.

qué guapa.

vannesa: tú también. gracias.

>> siéntate, por favor.

¿qué pasó, mi hijita?

vannesa: papá, ya sé que el otro

día estuviste en san gabriel.

dime, ¿viste a rogelio?

>> vannesa, sabes bien

que desde que rompiste

tu compromiso con él

no quiere vernos.

vannesa: ¿y entonces a qué

fuiste?

>> falta poco para que se

termine el contrato que obliga

a la hacienda del fuerte

a venderme sus mejores cabezas

de ganado por diez años.

vannesa: ¿fuiste a renovarlo?

>> ojalá fuera tan fácil, hija.

si rogelio decidiera

ya no surtirnos,

mi empresa va a tener serios

problemas.

ana paula: señor--

perdón, yo--

señor.

¿está usted--?

¿lo puedo ayudar en algo?

rogelio: lárgate.

jamás entres sin tocar.

ana paula: por favor,

déjeme ayudarlo.

rogelio: que te largues,

con un demonio.

ana paula: pero, señor, yo

nada más quiero ayudarlo.

rogelio: lárgate y no vuelvas

si no te llamo.

rosaura: esto y más me merezco.

eh... pero no sé si pueda

pagarte.

>> ay, ya tu sobrina te dijo

que va a seguir trabajando

para ese hombre tan rico.

quédatelo, si no voy a tener

que vendérselo a alguien más.

rosaura: ay, no, no, no.

¿en cuánto me lo vas a dejar?

[llaman a la puerta]

ay, me lo quedo.

>> [ríe]

rosaura: guarda tus cosas.

gustavo: buenos días,

busco a ana.

soy gustavo durán,

para servirle.

>> papá, ya sé que son

muchos años de trabajar

con lo que te vende rogelio,

pero también otros

te pueden surtir.

>> en este negocio, hija,

constantemente estamos buscando

nuevos proveedores.

pero ni la calidad del ganado

ni la seriedad de la entrega

se comparan con lo que él tiene.

es por esta calidad

que somos los mejores en méxico

y hemos exportado

a tantos países.

>> ¿entonces qué

vas a hacer, papá?

>> bruno quedó en hablar

con rogelio sobre esto.

me va a dar una respuesta.

>> papá...

¿bruno te contó algo

sobre rogelio?

>> no, me dijo que sigue igual.

>> se amargó por mi culpa.

>> no, no.

hazme un favor, no digas eso.

mira, tú tomaste una decisión.

hija, estabas en todo

tu derecho.

>> [solloza] papá...

cuando me comprometí

con rogelio tenía

una gran ilusión

por la vida que íbamos

a iniciar juntos.

de pronto, todos los planes que

teníamos se fueron al demonio.

>> tú ya no tienes

por qué acordarte de rogelio.

[suspira]

a tu marido...

no le gustaría nada.

[música]

[música]

[música]

gustavo: ¿usted es

la tía de ana?

rosaura: así es.

veo que mi sobrina le habló

de su familia.

gustavo: solo me dijo que vive

con usted y con su hermano

y que los quiere mucho.

¿ya regresó ana?

rosaura: ay, fíjese que no,

joven.

y no va a volver.

gustavo: ¿cómo dice?

rosaura: ay, qué pena que haya

venido.

mira, hasta flores le trajo.

permítamelas, las voy a poner

en agua.

gustavo: ¿cómo que no va

a volver?

¿dice usted que no va a regresar

a tuxtla?

rosaura: no, me dijo que se va

a quedar a trabajar por allá.

gustavo: pero a mí me dijo--

rosaura: pues, sí, parece

que encontró una mejor chamba

y decidió no volver.

gustavo: ¿se quedó allá

por san gabriel?

rosaura: pues no sé bien,

porque se cortó

la comunicación, fíjese.

y ya no supe más.

gustavo: ay, sí, por allá

no hay muy buena señal

de celulares.

rosaura: ay, ya ve.

gustavo: por favor, cuando ana

hable, ¿puede decirle que vine

a buscarla?

rosaura: ay, sí, claro.

déjeme sus datos para dárselos.

gustavo: claro.

mire, aquí tiene.

rosaura: ah, caray.

¿es usted ingeniero?

gustavo: sí.

rosaura: ¿y vive por aquí?

gustavo: así es.

mi hermana y yo compramos

una casita hace poco aquí

en tuxtla, ahora que mis papás

se jubilaron y se fueron

a vivir al pueblo de mi mamá.

rosaura: ah.

ya se jubilaron.

¿y a qué se dedicaban?

gustavo: él era profesor

de secundaria

y ella bibliotecaria.

rosaura: ah, qué bien.

yo le digo a mi sobrina

que vino, joven.

gustavo: sí. sí, gracias.

rosaura: ándele. ándele.

gustavo: con permiso.

rosaura: ándele, que le vaya

bien.

>> ay, que muchacho tan guapo.

y luego luego se ve que le gusta

tu sobrina.

rosaura: sí.

ahora entiendo por qué a ana

paula le urgía tanto tener

los datos de este muchacho.

ana paula: maría...

acaba de pasar

algo que jamás imaginé.

maría: ¿qué cosa?

ana paula: vi al señor montero

llorando.

maría: ¿qué?

¿cómo dices?

ana paula: estaba viendo

una fotografía donde había

una mujer que además--

ay, no sé, no sé.

me dio la impresión

de que se parecía algo a mí.

maría: es cierto.

tienes un aire a esa mujer.

ana paula: ¿por qué estaba

llorando el señor rogelio?

¿ella se murió?

maría: no,

pero para él está muerta

desde hace años.

ana paula: pero ¿quién es?

maría: todos tenemos prohibido

mencionarla.

se llama vannesa.

y es la mujer que se iba

a casar con el patrón.

ana paula: ¿y qué fue

lo que pasó?

maría: vino el accidente

y esa mujer lo dejó.

desde entonces rogelio...

empezó a cambiar.

vanessa es la culpable

de que rogelio sea

como es ahora.

>> si rogelio deja de surtirte

va a ser por culpa mía, papá.

>> no digas eso.

tú no tienes la culpa

de su accidente ni tampoco

de que se haya amargado.

>> se amargó porque le dije

que no me podía casar con él.

>> no debí comentarte nada.

en una de esas rogelio y yo

seguimos trabajando

como hasta ahora.

bruno quedó en llamarme.

[teléfono]

sí, leti.

gracias.

hola, bruno.

¿qué me cuentas?

¿estás seguro?

lo sé, gracias por llamar.

>> ¿qué te dijo?

>> rogelio ya está en tratos

con nuestra competencia.

[llaman a la puerta]

rogelio: ¿quién es?

>> soy yo.

ya hablé con la competencia

de federico--

rogelio: ahora no quiero

hablar de eso.

déjame solo.

>> ¿te pasa algo?

rogelio: nada que no pueda

controlar como siempre.

>> no entiendo, ¿por qué te cayó

tan mal ese muchacho?

a mí me pareció muy correcto.

es joven, profesionista.

rosaura: sí, pero ya oíste.

es hijo de un maestro

y una bibliotecaria.

o sea, que no tiene nada

que ofrecerle a mi sobrina.

>> bueno, es ingeniero.

rosaura: ay, sí, pero vive

en una colonia apenas

tantito mejor que esta.

>> bueno, rosaura, ¿a ti quién

te llena el ojo para tu sobrina?

rosaura: bruno rey,

el licenciado que se la llevó

a trabajar a la hacienda

del fuerte.

>> pues si a esas vamos,

mejor cásala con rogelio

montero.

él es millonario.

rosaura: ay, me encantaría,

pero dudo que ese hombre

se case, está paralítico.

>> sí es cierto.

por eso tu sobrina lo cuida,

¿verdad?

rosaura: así que ni hablar.

tendré que conformarme con bruno

que gana bien,

que tiene propiedades por allá

y lo más importante,

él sí va a sacarme de esta

pobreza que ya no soporto.

ana paula: espero que al señor

rogelio se le pase pronto

el mal humor.

en fin.

creo que hoy me va a ir a buscar

gustavo.

ay, me muero de ganas de verlo.

es que no puedo olvidar

cómo se echó al río para

ayudarme sin pensar en nada.

siento que eso nos unió mucho.

bueno, también está muy guapo.

gustavo: con esta autorización

vas a la bodega de la empresa

por las luminarias y las llevas

a la obra lo antes posible.

miguel: sí, ingeniero.

le aviso cuando termino.

gustavo: vale.

miguel: con permiso.

gustavo: perdóname,

pero se robaron unas luminarias.

bueno, en fin.

me alegra que hoy no tuviste

compromiso, así pudimos comer

juntos.

>> yo feliz.

lo que no entiendo por qué

esa muchachita ana dijo

que te vería hoy si no está

aquí.

gustavo: seguramente tuvo

otra oferta de trabajo.

>> pues qué lástima,

tenía muchas ganas de conocerla.

ojalá que de verdad te llame.

gustavo: seguro lo va a hacer.

por lo pronto

tendré que esperar.

>> o puedes salir con alguien

más.

gustavo: no.

voy a esperar a ana.

>> "ay, sí,

voy a esperar a ana".

[ríe]

[teléfono]

bruno: bueno.

¿cómo está, señora rosaura?

bueno.

rosaura: bruno.

bruno: bueno, bueno.

rosaura: ¿me oyes?

bruno: escucho mal.

bueno.

medio cortado, espere.

rosaura: bruno, ya me dijo

mi sobrina que sí se va a quedar

a trabajar por allá.

ay, eso me da mucho gusto.

bruno: a mí también, créame.

rosaura: lo sé.

pero hay algo que me dejó

preocupada.

bruno: ¿qué cosa?

bueno.

bueno.

rosaura: ¿me oye?

ana paula me dijo que el señor

montero es muy difícil.

bruno: efectivamente,

ya se lo había dicho.

rosaura: no crea

que es un abuso,

pero yo sé que usted en verdad

quiere a mi sobrina,

digo, la quiere ayudar.

bruno: así es.

rosaura: por favor, apóyela.

acérquese más a ella.

porque yo que la conozco

sé que se siente muy sola.

cynthia: oye, nana, ven.

ven.

es que te quiero decir algo,

pero yo no quiero que llegue

a oídos de rogelio y se vaya

a hacer un chisme,

por eso prefiero hablarlo

contigo.

maría: ¿qué pasa, cynthia?

cynthia: pues,

consuelo es tu ahijada,

entonces, mejor habla con ella

para que no vaya

a tener problemas.

maría: ¿por qué?

¿qué pasó?

cynthia: que la vi ahí

muy cariñosita con el capataz.

maría: ¿con efraín?

cynthia: ajá.

y tú sabes cómo piensa rogelio

al respecto, ¿verdad?

además, bueno, tú sabes cómo es

efraín y tu sobrina está

tan jovencita, luego no nos vaya

a salir embarazada, imagínate.

maría: ay, no, no, ni dios

lo quiera.

muchacha tan loca.

voy a hablar con ella.

gracias por avisarme.

cynthia: no, nana--

bruno: maría, maría.

me pidió rogelio que les avisara

que va a comer en su estudio.

cynthia: hace años

que no se encerraba ahí.

maría: ¿qué pasaría?

bruno: no sé, fue lo único

que me dijo. con permiso.

cynthia: pues te aviso que yo

tampoco voy a comer aquí, nana.

ana paula: bruno, ¿puedo hablar

contigo?

bruno: por supuesto.

ana paula: quiero que sepas

que siempre sí me voy a quedar

a trabajar en la hacienda.

bruno: sí, ya me enteré.

ana paula: sé que el señor

montero te pagó lo que yo

te debía.

bruno: paula, paula.

no me debías nada.

te ayudé porque quise

y tienes que saber que yo

no quería aceptar el dinero

de rogelio.

si lo hice fue para evitarte

problemas a ti.

ana paula: yo no quería

sentirme más comprometida

con él, pero no solo te pago,

sino que le dio trabajo

a mi hermano.

bruno: ahora ya viste cómo

todos de una u otra manera

terminamos comprometidos

con rogelio montero.

ana paula: entiendo.

bruno: ¿quieres que comamos

algo y luego vamos a montar?

ana paula: no, no quiero salir

por si me llama

el sr. rogelio.

bruno: cuando dice que comerá

en el despacho

se encierra ahí todo el día.

¿quién sabe qué habrá pasado

para que se pusiera así?

ana paula: se enojó conmigo

porque entré cuando estaba

viendo una foto...

de una mujer.

bruno: ¿de quién?

ana paula: me dijo maría

que a él no le gusta

que hablen de ella.

bruno: vanesa...

[música]

[música]

maría: aquí está tu comida,

rogelio.

rogelio.

rogelio: ¿qué quieres?

maría: no sé cómo empezar.

rogelio: entonces no me quites

el tiempo, maría.

maría: yo creí que ya no habían

fotos de esa mujer en esta casa.

rogelio: ¿te contó la enfermera?

maría: me dijo que te encontró

con la foto y que te pusiste

furioso.

rogelio, hijo, ha pasado

mucho tiempo.

ella ya está casada con otro.

rogelio: no empieces, maría.

vete a trabajar.

maría: regáñame si quieres,

pero yo te quiero.

por eso te lo digo,

porque le ruego a dios

que algún día vuelvas a ser

el mismo rogelio feliz

que yo crie.

rogelio: basta, nana, vete.

ana paula: y me pidió que antes

de entrar tocara la puerta.

bruno: paula, a rogelio

no le gusta que nadie,

nadie se entere de nada

de su vida, nadie.

ana paula: me conmovió que--

que sufriera así, en verdad

se veía mal.

bruno: a rogelio lo que le hace

falta es una mujer a su lado.

ana paula: pues con ese carácter

tan feo dudo mucho

que una se anime.

ay, además, ¿en dónde va

a conocer a alguien si no sale

de este lugar?

bruno: escúchame, para él,

este es su refugio.

es el sitio donde se siente

seguro.

ana paula: ay, pues, hace muy

mal en encerrarse, bruno.

con lo bonito que es

este lugar.

yo disfruto mucho conocer

los alrededores.

sobre todo el río.

bruno: si quieres vamos a montar

para que lo veas.

paula, yo sé que para ti

no es fácil trabajar

con rogelio.

ana paula: me imagino que para

nadie.

bruno: pero yo voy a hacer

que te sientas contenta aquí.

que al menos que el tiempo

que estemos juntos

sea algo muy agradable para ti.

ana paula: juro que así es.

tu apoyo es muy importante

para mí, bruno.

eres mi único amigo.

bueno, además de margarito.

>> ¿y qué tal está funcionando

el nuevo empleado?

gustavo: ¿miguel?

bien, le echa muchas ganas.

>> me alegro.

me alegro porque me lo recomendó

rogelio montero.

es el mismo al que invité

a invertir en la construcción

del centro comercial.

gustavo: precisamente a eso

vine.

ya terminé el estudio del suelo

y definitivamente podemos

construirlo en ese terreno.

>> ah, muy bien.

gustavo: claro, hay que trabajar

bastante en el tema de drenaje.

aquí está la propuesta.

>> a ver, a ver.

sí, claro.

pues, ahora mismo voy a llamar

a rogelio montero para avisarle.

quédate aquí por si tiene

alguna duda.

gustavo: sí, claro.

[teléfono]

rogelio: bueno.

>> rogelio, hablo para darte

una buena noticia.

el ingeniero ya terminó

su estudio y sí, sí podemos

construir el centro comercial.

rogelio: quiero estar seguro

que no va a haber problemas

de ningún tipo.

>> claro.

para que estés tranquilo

te hago llegar la información

a tu hacienda.

gustavo: ¿bien?

>> sí.

ana paula: no se cansa uno

de ver este paisaje.

es hermoso.

bruno: es hermoso, ¿no?

ana paula: sí.

bruno: te quiero mostrar algo.

¿ves esos árboles de allá?

de allí hasta donde empieza

ese monte era la querencia.

ana paula: era enorme.

bruno: así es.

la tercera parte de lo que ahora

es la hacienda del fuerte.

ana paula: entiendo por qué

no quieres alejarte de estas

tierras.

bruno: así es.

y voy a seguir aquí

hasta que averigüe

lo que realmente pasó

con mi hacienda.

cómo fue de la noche

a la mañana pasó

de manos de mi padre

a manos de rogelio montero.

ana paula: ¿no sabes bien

cómo sucedió?

bruno: no, paula.

y te confieso que esa

es la razón más fuerte

por la que sigo aquí.

ana paula: ¿crees que rogelio

montero se hizo de tu hacienda

de mala manera?

consuelo: hola, madrina.

maría: a ti te andaba buscando,

muchacha.

¿qué está pasando

entre el capataz y tú?

consuelo: ¿eh?

¿con efraín?

nada, madrina.

maría: eso espero, consuelo,

porque tu mamá te mandó aquí

para trabajar.

no para que andes coqueteando

con los trabajadores.

además al patrón no le gusta

eso de que anden entre

empleados.

consuelo: uy, pues así, ¿cuándo

voy a conseguir novio?

si me la paso aquí metida.

maría: ya conocerás a alguien

en el pueblo.

porque además efraín, uy,

es rete noviero.

¿qué te espera con alguien así

que nomás anda picando

de flor en flor?

consuelo: ay, ¿a poco él

es noviero, madrina?

maría: [ríe]

si te contara

todas las que le sé.

consuelo: uy, pues, yo llegué

hace más de seis meses aquí,

madrina, y yo no he visto

ni oído que ande con nadie.

maría: de todos modos

no te quiero ver cerca de él,

consuelo.

ana paula: dime, bruno,

¿crees que hubo algún mal

manejo?

bruno: paula, esto nunca

se lo he dicho a nadie,

pero tú me inspiras

mucha confianza y sé

que me vas a guardar el secreto.

yo estaba en la ciudad

de méxico cuando mi papá

perdió la hacienda

y cuando volví, más que

preocuparme de ese asunto,

me preocupé por él.

se puso muy mal.

ana paula: ¿se enfermó?

bruno: así es.

entonces, no pensé en nada,

pero después escuché algunos

rumores que, claro, dejaron

de circular.

tú sabes como todos le tienen

mucho miedo a rogelio montero.

ana paula: pero ¿has hablado

con él?

¿por qué no lo enfrentas?

bruno: recuerda que soy abogado,

no se puede acusar a nadie

sin pruebas.

a mí no me gustaría equivocarme

y mucho menos ser injusto.

¿me entiendes?

efraín: ¿qué es eso tan

importante que me quieres decir?

cynthia: es sobre consuelo.

efraín: mm, no te gustó nadita

vernos juntos, ¿verdad?

y si me la espantan,

ni le hace, al cabo en el pueblo

hay muchas mujeres con quien

pasar el rato.

cynthia: sí, pero también allá

todos hacen lo que mi hermano

quiere.

y aquí tú haces

lo que yo te diga.

efraín: ¿ah, sí?

cynthia: ajá, por supuesto.

efraín: y eso, ¿cómo qué

significa?

cynthia: ¿cómo que qué?

pues que mientras andes conmigo

no puedes andar con nadie más.

efraín: entonces, no me dejes

desatendido.

[llaman a la puerta]

rogelio: pase.

ana paula: buenas noches,

es la hora de su fisioterapia.

rogelio: no la quería ver.

ana paula: lo sé, pero la

terapia solo sirve si es

constante.

rogelio: pues ni eso me importa,

por más terapias que haga

jamás voy a ponerme en pie

de nuevo.

nunca voy a caminar.

ana paula: ¿y encerrado aquí

va a escapar a su realidad?

tenga el valor de enfrentarla.

rogelio: ¿cómo te atreves

a decirme eso?

ana paula: porque es la verdad.

tiene tantas cosas hermosas

que puede disfrutar aquí,

pero usted prefiere quedarse

encerrado y llenarse de odio,

de resentimiento.

rogelio: ¿tú qué sabes lo que es

estar postrado en una silla

de ruedas?

ana paula: no es el primero

ni el último que está así.

y aunque yo sé que es difícil

he visto a otros pacientes

que aprenden a rehacer su vida

y ser felices.

[música]

ana paula: anoche ni siquiera

quiso hace la fisioterapia.

maría: por favor, paula,

tenle paciencia a rogelio.

ana paula: sí, maría, se lo juro

que trato, pero no sé qué hacer

para que reaccione.

quisiera al menos lograr

que salga de esta casa.

buenos días, señor.

rogelio: ¿qué haces aquí?

hoy es domingo, hoy es tu día

de descanso.

ana paula: mi contrato dice

que debo descansar un día

a la semana, no especifica cuál.

y le recuerdo que ayer

no trabajé en todo el día.

rogelio: mira, es una buena

empleada.

maría, recuérdame ordenarle

a bruno que le dé un bono

a la enfermera.

ana paula: no. no.

no es necesario.

ya me paga muy bien y yo solo

estoy cumpliendo con mi trabajo.

rogelio: bueno, como quieras.

te dije que descanses hoy.

ana paula: muy bien.

con permiso.

rogelio: ¿adónde vas?

todavía no desayunamos.

ana paula: ya que es mi día

libre puedo escoger dónde

desayuno y prefiero hacerlo

en la cocina.

buen provecho.

rogelio: ¿qué?

sírveme y avísale a hugo

que acabando voy a supervisar

el campo.

es más, yo me sirvo y tú

avísale a hugo.

maría: sí, rogelio.

rogelio: gracias.

cynthia: mi hermano cree

que todavía estoy dormida.

efraín: pues para luego

es tarde.

cynthia: ¿me vas a alcanzar

en el monte?

efraín: pues para eso le preparé

el animal.

miguel: tía, yo sé que a dany

la conoces desde que era niña

y que la quieres mucho,

así que ahí te va una noticia

que te va a dar gusto.

rosaura: ¿qué? ¿andan de novios?

dany: ay, ya se dio cuenta.

rosaura: [ríe]

¿cómo no?

con esas miraditas que se echan.

ay, nomás no me lo vayas

a distraer de la chamba, ¿eh?

dany: ay, no, ¿cómo cree?

si a mí me da muchísimo gusto

que el flaco esté trabajando

tan contento.

rosaura: alcánzame

las tortillas, ¿no, mi hija?

dany: a ver.

oiga, su anillo está precioso

y tiene esmeralda,

¿o qué piedra es?

miguel: a ver, tía.

dany: mira.

miguel: oye, esto es muy caro,

¿con qué dinero lo compraste?

ana paula: a ver, si tienes

cinco mangos en esta mano

y tres en la otra,

¿cuántos tienes?

margarito: ¿ocho?

ana paula: claro.

muy bien.

¿ves que es muy fácil?

voy a ver si consigo

un cuaderno, mientras lee

en voz alta esto que te escribí.

¿sí?

margarito: la cas--

miguel: esto debe valer mucho

dinero.

rosaura: ay, hijo.

por desgracia yo no conozco

a nadie que pudiera darme

un anillo así.

pero con piedras buenas,

porque esas son imitaciones.

dany: ¿en serio?

a ver.

pues, no parecen.

rosaura: bueno, tú no lo notas,

pero la gente que sabe de esto

sí.

pregúntale a helena, mi vecina,

que vende joyas.

ella te va a decir

que es una baratija.

si fuera buena...

hace mucho que la habría vendido

para ayudar con tanto gasto.

sobre todo ahora que yo

ya no puedo trabajar.

[llora]

ay, dany.

qué pena que te enteres

de todos mi achaques.

miguel: ya le había contado

a dany, tía.

dany: y lo siento mucho, señora.

rosaura: ni hablar.

es la vida que me tocó.

si no trabajo en casa ajenas

cocinando para otros,

cocino aquí.

si no trabajo en la calle

trabajo aquí.

[llora]

ay, en fin.

dany: no, no, no, por favor,

yo lavo los platos.

no, no se apure.

flaquito, tu platito.

rosaura: gracias.

dany: no, no, por favor.

rosaura: qué bueno que tu novia

es acomedida,

porque yo ya no puedo trabajar.

miguel: voy a ayudar a dany,

tía.

nosotros recogemos todo,

tú acuéstate.

rosaura: gracias, mi hijo.

consuelo: sí.

yo sé que tú sí me tomas

en serio,

pero pues es que mi madrina

no quiere que ande con nadie.

no es justo.

¿por qué no hablas con ella?

efraín: no, es que yo creo

que alguien nos vio.

y el patrón me dijo

que si me vuelvo a acercar a ti,

pues, me corre.

consuelo: no, no, no, ni dios

lo quiera.

efraín: pues ni modo.

pero siempre recordaré

que usted es mi consuelo.

consuelo: ¿y si seguimos

a escondidas?

efraín: esa idea sí me gusta.

porque usted está rete chula.

no, pero yo no puedo hacerle eso

a usted.

yo tengo que darle su lugar.

consuelo: si nos cuidamos

nadie nos va a ver.

efraín: pero si nos cachan

nos va a ir muy mal.

a lo mejor hay que esperarnos

a que las cosas se calmen.

consuelo: ¿no será que me dices

todo esto porque eres bien

ojo alegre y quieres andar

con varias al mismo tiempo?

efraín: yo solo le digo una cosa

el día que me case va a ser

con usted.

consuelo: ¿en serio, efraín?

efraín: claro, mire,

por esta que si yo le vuelvo

a hablar de amor,

va a haber casorio.

consuelo: ay, efraín.

efraín: pero mientras,

hay que despedirse como dios

manda, ¿no?

gustavo: miguel, tengo que

llevar unos planos

a una hacienda que está bastante

retirada.

miguel: bueno, si quiere entrego

los materiales que me pidió

y lo llevo.

gustavo: no podríamos salir

hoy mismo.

es día y medio de viaje.

solo quiero saber si quieres ir

o le digo a otro

de los choferes.

miguel: no, no, ingeniero,

por favor, sería un placer.

gustavo: ¿seguro?

miguel: claro.

margarito: patrón.

rogelio: eh.

margarito: vienen a buscarlo.

rogelio: ¿quién me busca?

vannesa: hola, rogelio, vine--

vine a hablar contigo.

[música]

úsica]

rogelio: ¿te impresiona verme

en silla de ruedas?

así salí del hospital,

pero desde antes de que saliera

ya te habías ido de mi lado.

vannesa: rogelio, perdóname.

yo no podía.

lo que pasó fue un golpe

horrible para mí.

rogelio: qué suerte

que el accidente

fue dos meses antes de la boda.

porque si hubiera sido después

que hubieras jurado ante dios

estar conmigo en la salud,

en la enfermedad, hasta el final

de nuestras días.

vannesa: perdóname, rogelio.

rogelio: ¿perdóname? ¿perdóname?

¿crees que con eso todo queda

olvidado?

vannesa: yo sé que no,

pero por favor, entiende

que no todos somos tan fuertes

como tú.

maría: qué bueno que le vayas

a dar clases a margarito,

el pobre ha crecido tan solo.

tan necesitado de que le hagan

caso.

margarito: ¿qué crees?

llegó una señorita muy elegante

y muy bonita.

es más, hasta se parece a ti.

ana paula: ¿en serio?

margarito: sí.

está hablando con el patrón,

pero ella sí es rica.

maría: ¿por qué dices eso?

margarito: porque llegó

con chofer y toda la cosa.

maría: ¿oíste cómo se llama?

margarito: no, porque me vine

corriendo porque el patrón

empezó a pelearse con ella.

maría: debe ser esa mujer.

vannesa: cuando los doctores

dijeron que no volverías

a caminar lo primero

que se me vino a la cabeza

fue que no podía casarme

con alguien--

rogelio: con alguien ¿qué?

¿que ya no era un hombre

completo?

vannesa: acepto que no supe

manejar la situación,

pero luego fuiste tú

él que prohibió que yo

o cualquiera de mi familia

entrara a la hacienda

del fuerte.

rogelio: pues la prohibición

sigue en pie.

vannesa: rogelio, por favor,

no seas rencoroso, por favor.

[llora]

maría.

maría: ¿qué haces aquí?

¿a qué vienes?

¿a inquietar a rogelio?

vannesa: no, no.

yo estoy aquí por un asunto

de la empacadora del sureste.

rogelio: ¿qué dijiste?

maría: el que hace los negocios

con rogelio es tu padre,

no tú.

rogelio: ni siquiera viniste

a verme.

vannesa: bueno, yo--

yo--yo más bien quise decir

que--

maría: ya, no trates

de componerle.

rogelio: otra vez

me decepcionas, vanessa.

¡otra vez me decepcionas!

maría: tranquilo, te puede hacer

daño.

rogelio: cuando tuve

el accidente solamente pensaste

en ti, ¿sabes?

y ahora después de tanto tiempo

sigues igual.

estás aquí por el negocio

de tu padre.

eres egoísta.

no quiero verte jamás.

no te quiero volver a ver.

lárgate.

¡lárgate!

maría: rogelio.

por favor, no lo hagas.

no lo hagas.

margarito: no, no, no.

por favor, no.

ana paula: margarito,

tranquilízate.

es mejor que vaya,

por si al señor montero

se le ofrece algo.

margarito: no, no te vayas.

si como dicen,

el patrón no quiere a esa mujer,

se va a poner furioso

y después se la va a agarrar

con nosotros.

mejor quédate conmigo.

que maría venga a avisarnos.

maría: esta mujer se merece

el peor de los castigos

por lo que te hizo,

pero, rogelio,

no debes juzgarla.

y menos castigarla.

vannesa: por favor, rogelio,

escúchame.

[llora]

si vine hasta acá fue también--

rogelio: ¿qué?

¿estabas preocupada por mí?

después de siete años quisiste

saber cómo estaba.

vannesa: [balbucea]

rogelio: ¡vete si no quieres

que yo mismo te saque!

maría: [grita]

rogelio: ¡maldición!

maría: ¡rogelio!

rogelio: ¡maldita sea!

¡lárgate!

lárgate.

¡lárgate!

maría: rogelio.

ya estarás contenta

con lo que provocaste,

ahora vete.

vannesa: no era mi intención,

maría, te lo juro--

maría: ¡suéltame!

que dios los proteja

el día que quieras hacerle algo

a rogelio, porque entonces,

lo vas a matar, vannesa.

¡ándale!

¡ya vete! ¡lárgate!

rogelio.

ana paula: no se mueva.

yo lo ayudo.

rogelio: no me toques.

ana paula: permítame ayudarlo.

rogelio: no me toques.

yo puedo solo.

maldita sea.

eres como ella.

igualita a ella.

lárgate.

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