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De Que Te Quiero Te Quiero Capítulo 13

Univision25 Mar 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

ángela: sí, diego está casado

y bien casado.

natalia: no, no, no puede ser,

me lo hubiera dicho.

ángela: ay, ¿tú crees?

natalia: claro, no tendría nada

de malo, yo le pedí trabajo, no

que se casara conmigo.

lupita: ay, bueno, no te dijo,

ya.

síguele, a ver qué más dice.

natalia: no, ya, ya párale.

las cartas qué van a saber, son

puras tonterías.

diego no tiene esposa,

¿a cuenta de qué me iba a estar

ocultando una cosa así?

ángela: no debí leerte nada,

además de incrédula te pones

furiosa por lo que sale.

natalia: ¿y cómo no?

si me sales con tamaña

barbaridad, diego casado,

hazme el favor.

y ultimadamente a mí

qué me importa.

ángela: ya me voy, pero igual

llévate la piedra que te di

para la protección, ¿eh?

ahí te quedas con tu mal humor.

lupita: adiós.

>> bye.

lupita: y si no te importa,

¿para qué te enojas?

alonso: lo bueno es que solo

iba por algo de herramientas

y terminaste haciéndolo tú.

eleazar: ah, no te preocupes,

lo mismo le pasó a mi puerta.

tenía la misma chapa,

sería bueno que la cambiaras.

alonso: sí, la voy a cambiar.

no vaya a hacerla de malas que

un día de estos no pueda entrar.

eleazar: justo lo que me sucedió

a mí y ni cómo conseguir

un cerrajero a la madrugada.

tuve que subirme por el muro

del vecino, romper el vidrio

de la cocina y ahí poder entrar.

alonso: mañana mismo lo voy a

cambiar, estamos en el tercer

piso y le tengo fobia

a las alturas.

eleazar: a todo esto,

¿a qué te dedicas?

alonso: soy psiquiatra.

alberto: qué bien, espero nunca

requerir de tus servicios.

alonso: [ríe]

¿y tú?

eleazar: soy comandante

de la judicial.

alonso: vaya, también espero

nunca requerir de tus servicios.

eleazar: bueno, parece que ya

quedó.

alonso: te debo una.

oye, ¿ya cenaste?

tengo pizza, ¿qué dices?

eleazar: bueno, va.

pero yo invito la próxima.

alonso: bueno, va.

diego: ay, qué tarde.

diana: ¿por qué me dejaste

durmiendo sola?

me pasé toda la noche

esperándote.

diego: ¿qué? que yo recuerde, tú

no quisiste que durmiera

contigo.

yo solo obedecí.

diana: ¿no te importó siquiera

saber el por qué de mi enojo?

diego: bueno, ¿quién

te entiende?

¿me sacas de mi cuarto

y luego me reclamas?

diana: mi reclamo es porque no

te importó y te dio lo mismo.

parece que te cayó increíble.

diego: eso sí, ¿para qué más que

la verdad?

dormí estupendamente.

fue una buena idea.

diana: ¿qué? no lo puedo creer.

diego: deberías de estar

encantada que no te molesté

con mis ronquidos.

eleazar: espero que esto

les sirva de experiencia.

paolo: no, ¿quién quiere volver

a vivir esta experiencia,

verdad?

¿por qué no nos dijiste

que íbamos a salir bajo fianza?

te pasaste.

¿sabes todo lo que nos pasó

por la mente?

natalia: ya, paolo, deja

de quejarte y dale las gracias

a eleazar y a alberto

que los sacaron.

abdul: ah, ¿tú también nos vas

a regañar?

eso nos pasa por querer ayudar

a atrapar a carlos.

natalia: no es regaño, estábamos

muy preocupados por ustedes.

ya, olvidémonos de esto y vayan

a ver a mi mamá.

debe haber pasado una noche

horrible pensando que estaban

detenidos.

paolo: ¿y no vas a ir

con nosotros tú?

natalia: no, tengo que ir

a trabajar.

eleazar va a hacer el favor de

llevarlos, nos vemos en la casa

y le dan un beso a mi mamá.

abdul: vamos.

paolo: gracias, lic..

alberto: cuídense.

natalia: me voy a endeudar

contigo, eso también te lo voy

a pagar, ¿eh?

alberto: olvídalo, todo lo hizo

eleazar.

vamos, te doy un aventón

a caprico.

ah, y tampoco te lo voy

a cobrar, ¿eh?

[teléfono]

alonso: ¿sí?

>> doctor, la señorita irene

cáceres está aquí.

alonso: que pase, por favor.

irene: hola, alonso.

alonso: ¿cómo estás, irene?

irene: bien, muy bien

en lo que cabe.

me he portado bastante bien,

salvo por una travesura que

hice y que no te he contado.

le destruí a tadeo vargas

unos cuadros que iba a exponer

en una galería.

alonso: ¿cómo?

irene: lo que menos quiero

en esta vida es saber de él.

y engañada me citó

en una galería y yo

en represalia le deshice

su trabajo.

alonso: estando él presente.

irene: no, me metí a la galería

después.

y no creas que eso me tiene

con remordimiento ni nada

por el estilo.

lo que me tiene desconcertada

es cómo respondió.

me mandó un collage

con los pedazos que rescató con

un mensaje que decía: "siempre

se pueden tomar los trozos de

las cosas rotas y reconstruir".

alonso: no esperabas eso

de parte de él.

irene: no.

alonso: ¿quieres hablar de

por qué le tienes tanto rencor?

alberto: ¿cómo te ha ido

en caprico?

natalia: ¿qué te puedo decir?

apenas entré ayer.

alberto: puedes confiar en mí.

conozco a don vicente y el genio

que se carga.

natalia: pues, sí, es bastante

gruñón.

alberto: ¿y con diego?

¿qué tal?

natalia: bien.

alberto: ¿bien? ¿así a secas?

natalia: si no es nada más que

una relación laboral.

[piensa] natalia, está casado,

diego tiene esposa.

tienen muchos años de conocerse,

¿verdad?

alberto: uf, desde

la secundaria, imagínate.

natalia: ¿y él es casado?

[celular]

hablando de diego.

¿bueno?

diego: natalia, voy un poco

retrasado, ¿me podría buscar

unos contratos que guardé

en la gaveta del lado derecho

del escritorio? en el primer

cajón.

lo necesito para la junta

que tengo programada.

natalia: sí, ingeniero,

yo se los tengo listos.

de nada.

carmen: hijos, gracias a dios

que están bien.

abdul: y también a eleazar, se

movió de volada para demostrar

que éramos inocentes.

carmen: gracias, muchas gracias,

eleazar medina.

abdul: [carraspea]

eleazar: los espero afuera,

tienen mucho que platicar.

cuídate.

carmen: tú también.

[ríe]

cuéntenmelo todo, ¿cómo fue?

natalia: ¿dónde me dijo que

estaban esos contratos?

no están acá.

diego: ¿y tú qué haces aquí?

alberto: vine a darle un aventón

a natalia.

diego: ¿y eso?

alberto: fuimos a la delegación

por sus hermanos.

ayer los detuvieron.

diego: ¿qué hicieron?

alberto: nada, traían

una camioneta que era robada.

un regalo de carlos pereyra.

el mismo que marcó a la mamá

de natalia.

diego: ¿y cómo vas

con su defensa?

alberto: bien, esperando

la resolución del juez.

pedí que se reclasificara

el delito y así lograr que salga

bajo fianza.

diego: ojalá, me daría muchísimo

gusto que todo se resolviera.

alberto: oye, por cierto, cuando

veníamos para acá me preguntó

si eras casado.

diego: ¿qué le dijiste?

alberto: no, nada, nada, justo

entró tu llamada.

¿a qué estás jugando, diego?

diego: a nada, yo sé que es una

tontería, pero no he querido

que se entere.

soy un idiota, le pedí

que buscara en la gaveta.

natalia...

natalia: ¿por qué no me dijo

que era su esposa?

[música]

diego: le juro que yo se lo iba

a decir, pero no sé por qué no

lo hice.

natalia: dígame una cosa.

cuando yo le conté

lo del incidente de la sopa,

usted ya sabía que le estaba

hablando de su esposa.

diego: sí, pero--

natalia: es el colmo.

de verdad que es usted un tipo

muy raro, ¿por qué no me dijo?

diego: porque--

porque no sé, quizá no he podido

olvidar lo que pasó entre

nosotros.

natalia: no, ya le dije que

entre nosotros no hay pasado

ni presente, ni futuro,

así que olvídese.

¿y sabe qué?

no me diga nada.

ultimadamente si es casado o no,

a mí no me importa.

soy su secretaria, nada más.

no tiene por qué darme

explicaciones.

diego: pero es que yo sí quiero

explicar--

natalia: y yo no quiero

escucharlo.

aquí tiene lo que me pidió.

diana: soy una bruta, todo

me sale mal.

[celular]

bueno.

oliverio: pero qué entusiasmo

para contestarme, mi amor.

¿te pasa algo?

diana: estoy un poco fastidiada.

nada más.

oliverio: ¿y eso por qué?

diana: cosas, no te preocupes.

¿qué pasó?

oliverio: ¿nos vemos?

podemos ir a dar una vuelta

por ahí o si prefieres venir

a mi casa.

diana: no, no quiero salir.

oliverio: andas de malas.

¿estás enojada porque

nos tuvimos que regresar

por lo de mi comercial?

diana: no, no es eso, olvídalo.

¿cómo te fue?

oliverio: bien, pero no me pagan

hasta dentro de un mes y tengo

que pagar la luz, porque si no,

me la van a cortar.

diana: uy, eso sí que está

muy mal.

¿cuánto necesitas?

oliverio: no, no, hombre, nada,

¿cómo crees?

si todavía te debo.

diana: ¿cuánto necesitas?

oliverio: dos mil pesos.

diana: te hago

una transferencia.

mándame tu número de cuenta.

oliverio: mi amor, no quiero que

pienses que yo--

diana: no pienso nada, oliverio,

no te preocupes.

y te dejo porque tengo cosas

que hacer.

tengo que pensar cómo voy

a recuperar a diego.

diego: natalia, natalia.

natalia.

diana: [suspira]

si seré tonta, le puse un cero

de más, eran dos mil,

no veinte mil.

[suspira]

[celular]

oliverio: ¿sí?

diana: te deposité veinte mil

pesos.

oliverio: ay, mi amor,

qué generosa.

diana: qué generosa ni qué nada.

me equivoqué al hacer

la transferencia,

le puse un cero de más.

ahorita mismo vas al banco

y me depositas los 18 mil.

oliverio: sí, sí, en cuanto

me dé un baño voy para el banco,

mi amor, te mando un besito.

karina: [estornuda]

irene: yo estaba profundamente

enamorada de tadeo y él

solo pensaba en su futuro.

en irse a parís, en convertirse

en un gran pintor.

y justo el día que me dio la

noticia que él se había ganado

una beca para irse a parís, yo--

yo llegué con él para darle

la noticia más importante

de mi vida y él--

[solloza]

alonso: ¿qué noticia

tan importante, irene?

cuéntame, no te detengas.

libera ese dolor que hay en ti.

karina: alonso, ayúdame,

por favor.

la gripa no se me quita con nada

y estoy desesperada.

¿doña irene?

ay, qué pena, no sabía que usted

estaba aquí.

alonso: no debiste

haber entrado, karina,

es una impertinencia.

esto es mi trabajo.

karina: perdón, es que como no

vi a tu secretaria, pues,

se me hizo fácil entrar.

irene: voy al baño.

alonso: sí, está ahí.

irene: gracias.

[música]

natalia: solamente a mí

se me ocurre hacerme ilusiones.

diego nunca va a cambiar.

y si me lo ocultó

es porque algo tramaba.

y yo creyendo que había

cambiado.

diego: seguro aquí se metió.

natalia, sé que está ahí,

si no sale, voy a entrar.

ahí voy, pues.

>> ingeniero, ese es el baño

de mujeres.

diego: ah, sí, ¿verdad?

qué tonto.

>> por cierto, lo están

esperando en la sala de juntas.

diego: gracias, ya voy

para allá.

alonso: [suspira]

discúlpame, irene, no sé cómo

pudo pasar esto.

de verdad, estoy muy apenado.

irene: no te preocupes, no es tu

culpa, podemos dejar hasta aquí

la sesión, ¿verdad?

alonso: claro, te prometo que no

se vuelve a repetir.

no puedo tolerar que nada ni

nadie interrumpa mis sesiones.

irene: ya, no te preocupes.

hasta luego.

karina: doña irene, quítese,

tengo muchísima pena con usted.

de verdad.

hasta pensaba pasar a su casa

a disculparme.

irene: no es necesario, karina.

karina: no, es que tanto tiempo

sin verla y mire dónde

nos venimos a encontrar, ¿no?

irene: ajá.

karina: oiga, ¿y por qué

la está tratando alonso?

¿por su problema de alcoholismo?

irene: sí, por eso.

karina: ay, lo que es la vida,

¿no?

ahora alonso la trata

como doctor cuando usted fue

como una madre para todos ellos.

irene: tanto como madre no,

karina, hubiera tenido que parir

a los siete años.

karina: sí, ¿verdad?

karina: como que no me salieron

las cuentas.

me alegro tanto de que te estés

tratando con él, es muy buen

médico, ¿eh?

además de guapo y tan buena

persona.

justo ayer estaba en mi casa

y me preparó un té,

me hizo compañía.

y todo nada más porque con esta

gripa yo no podía salir.

es un amor.

irene: permiso, taxi, taxi.

karina: qué antipática.

debe ser que el alcohol

la vuelve antisocial.

alberto: está complicado.

>> ¿qué me aconsejas?

alberto: que juntes nuevamente

ambas partes, traten de llegar

a algún acuerdo en el cual

los dos salgan beneficiados.

de otra manera se pueden llevar

años en el proceso.

[teléfono]

dígame, marta.

marta: licenciado, tiene una

llamada del reclusorio femenil.

alberto: la tomo, gracias.

bueno, a sus órdenes.

entiendo, hasta luego.

>> ¿malas noticias?

alberto: sí, el juez rechazó

la reclasificación del delito

de carmen garcía.

el panorama se está complicando.

eleazar: llegamos, nos vemos

después.

abdul: dile.

paolo: no, dile tú.

eleazar: ¿ahora qué se traen?

abdul: es que queremos ayudarte

a atrapar a carlos pereyra.

paolo: sí, porque podríamos

ayudarte a investigar y además,

¿quién va a sospechar

de nosotros?

abdul: nos gustó eso de la onda

policíaca.

eleazar: déjense de babosadas,

esto no es la escuelita

de detectives.

no se les ocurra meterse en otro

problema, porque están libres

bajo fianza.

órale, órale.

circulen, va.

[suspira]

les gustó la onda policíaca.

no tienen idea lo que dicen.

diana: ¿dónde está mi marido?

¿tú? ahora sí que no te salvas,

muerta de hambre.

si no te saca mi marido, te saco

yo.

natalia: ¡no, no, no, déjeme!

diego: suéltala, no te atrevas

a tocarla.

[música]

diego: basta, diana, no tienes

ningún derecho de jalonear

y ofender a mi secretaria.

diana: ¿esta es tu secretaria?

diego: así es.

diana: si hubieras visto cómo

me respondió ayer que me arruinó

mi vestido, ya la hubieras

corrido.

natalia: señora, fue un

accidente, no fue mi intención.

diana: eso es lo que tú dices,

lo hiciste adrede.

deberías pagarme mi vestido.

diego: diana, por favor.

diana: ¿sabes qué modelo

era el que traía? ¿eh?

no, ¿qué vas a saber? si no eres

más que una muerta de hambre.

ni en sueños te podrías comprar

algo así.

diego: diana, ¿qué te pasa?

compórtate.

diana: no sé cómo puedes

contratar a gente tan corriente.

diego: basta, vamos afuera,

tenemos que hablar.

natalia: no, no, ustedes

quédense.

yo me salgo.

voy a estar en mi lugar

para lo que se le ofrezca,

con permiso.

[teléfono]

eleazar: bueno.

alberto, ¿qué pasó? ¿cómo va

todo?

alberto: malas noticias.

el juez rechazó

la reclasificación.

estamos como al principio.

eleazar: no puede ser.

¿y ahora qué procede?

alberto: voy a apelar la

decisión, no se lo quiero decir

a carmen hasta que se agoten

las instancias.

eleazar: me parece bien, estaba

muy ilusionada pensando

que podía salir bajo fianza.

en fin, gracias por avisarme,

seguimos en contacto.

jacqui, morales.

jacqueline: ¿qué pasó?

eleazar: tenemos que encontrar

a como dé lugar a carlos

el camarón.

hablen con sus contactos, manden

nuevamente sus filiaciones

a aeropuertos, terminales,

carreteras, hasta el último

rincón dentro y fuera del país.

quiero a esos infelices.

diego: ¿qué te pasa, diana?

te desconozco.

qué manera tan déspota de tratar

a mis empleadas.

diana: no, fíjate que no, no es

a tus empleadas.

es a esta empleaducha de cuarta.

córrela, diego.

por favor, córrela y demuéstrame

que valgo más que ella.

diego: no, diana.

no la voy a correr.

lo que me pides es un acto

de prepotencia estúpida

que no voy a avalar.

¿de dónde te sientes

tan superior?

diana: ah, ahora resulta que

somos iguales.

no, diego, y no entiendo por qué

la defiendes tanto en lugar

de ponerte de mi parte.

siquiera deberías descontarle

lo que costó mi vestido.

diego: por dios, diana, deja

de decir estupideces.

deja de pensar en tu dichoso

vestido.

estás loca, de verdad.

¿en dónde está la diana dulce,

amable, cálida

con la que me casé?

diana: aquí estoy, diego,

pero para ti,

para los que se lo merecen.

con gente como esa tipa puedo

ser terrible.

diego: ya me di cuenta.

diana: la verdad le estamos

dando mucha importancia

a una simple empleada.

yo vine aquí a hablar otra cosa

contigo.

¿me estás engañando con otra

mujer?

diego: ¿qué?

diana: no te hagas el loco.

diego: pero ¿de dónde sacas

tamaña tontería?

diana: no, no es ninguna

tontería.

las mujeres enamoradas tenemos

un olfato muy bueno para eso.

diego: pues, te está

fallando, porque yo no te engaño

con nadie, hazme el favor.

diana: no lo niegues,

tu abuelo--

diego: mi abuelo, él puede

insinuar muchas cosas.

diana: además, te comportas como

si ya no me quisieras, diego.

ni siquiera me preguntaste por

qué te mandé a dormir al cuarto

de huéspedes.

diego: por capricho,

¿por qué más ha de ser?

porque eres una maniática

prepotente y con la demostración

que acabas de hacerme me quedó

más que claro.

diana: ¿ves? ¿ves?

ya no me quieres.

¿ves?

diego: cuando te pones así es

bastante, bastante difícil

quererte.

diana: ¿ves que tengo razón?

no me quieres, diego,

no me quieres.

diego: [suspira]

carmen: consuelo, vinieron a

verme mis hijos, ya salieron,

se aclaró todo, los soltaron.

consuelo: qué bueno por ti.

carmen: ¿qué tienes?

consuelo: otra vez mi hijo

no me vino a ver.

carmen: ay, no te desanimes.

a lo mejor tuvo algo que hacer.

consuelo: hace más de tres meses

que no se aparece por aquí.

ya se olvidó de mí.

carmen: no digas eso.

consuelo: ¿y qué quieres que

piense?

esa es la mera realidad.

se avergüenza de su madre y mira

que cada vez que venía me hacía

la fuerte, le decía que todo

estaba bien, que algún día iba

a salir para estar con él.

carmen: y así va a ser.

ya verás.

consuelo: ¿para qué me hago

ilusiones?

por más que me porto bien, no

hay forma que me reduzcan

la condena.

estoy sola y así me voy

a quedar.

más vale que me haga a la idea.

carmen: no, no, eso sí que no,

no estás sola, me tienes a mí.

consuelo: gracias, algún día

te vas a ir, eres inocente y muy

pronto tu abogado te va a sacar

de aquí.

carmen: si así fuera,

te prometo venir a verte

cada vez que pueda.

ya quita esa cara, ¿dónde

está esa consuelo que conozco?

ya verás que tu hijo va

a recapacitar y muy pronto

aparecerá por aquí.

una madre es una madre, así

te hayas equivocado en la vida.

ánimo, mientras haya vida, hay

esperanza.

y si me lo permites, voy

a hablar con mi abogado

para que revise tu caso.

ya después veremos

cómo le pagamos.

consuelo: de veras que eres ley,

carmen garcía.

carmen: hazme la buena, si fuera

la ley tú y yo ya hubiéramos

salido de aquí.

consuelo: [ríe]

[llaman a la puerta]

diego: adelante.

natalia: ingeniero, yo--

diego: antes que otra cosa,

le ofrezco una disculpa.

por supuesto no estoy de acuerdo

en lo que le hizo y dijo

mi mujer.

natalia: le agradezco su apoyo.

diego: ahora sí, ¿qué me quería

decir?

natalia: pues, que--

creo que lo más conveniente

es que ya no trabaje con usted.

diego: natalia--

natalia: déjeme terminar.

no puedo renunciar, no puedo

renunciar porque necesito

el dinero, usted lo sabe.

pero puedo pedirle que me

traslade, no me importa a dónde.

a la bodega, donde sea, lo que

quiero es estar lejos de usted.

diego: creo que se está poniendo

muy drástica, no creo que sea

para tanto.

natalia: ¿no cree?

desde que llegué a este lugar no

tengo paz.

si no es su abuelo,

es su esposa.

diego: no va a volver a pasar.

se lo prometo.

natalia: le agradezco que me

haya defendido y que me prometa

que no va a volver a pasar, pero

de igual manera, por favor,

cámbieme, voy a estar

más tranquila.

diego: ¿y eso lo dice porque

no quiere estar cerca de mí?

¿o porque le afectó el saber

que estoy casado?

natalia: ¿por qué me habría

de afectar que esté casado?

a mí ni me va ni me viene

su estado civil, no sé de dónde

saca que me puede afectar.

diego: júremelo.

natalia: no tengo por qué

jurarle nada.

diego: ¿no será que está dolida?

natalia: ¿dolida yo? ¿y por qué?

no me diga que piensa que estoy

envidiando la felicidad

que tiene con su esposa.

diego: no por eso, sino

por lo que hubo entre nosotros

y se quedó pendiente.

y ahora que nos volvemos a ver,

usted me encuentra casado.

eso puede doler.

natalia: no se haga historias,

ingeniero.

diego: natalia, vamos a hablar--

natalia: no se me acerque.

no se atreva.

¿qué pretende, eh?

¿faltarme al respeto usted

también?

diego: ¿cómo crees?

si me acerco es porque quiero

aclarar que--

natalia: no hay nada que

aclarar.

no crea que porque

me ha defendido de su abuelo

y de su esposa no sigo pensando

que usted es un dos caras.

diego: ¿por qué me juzgas

tan mal?

¿acaso no te he demostrado

mi cariño, mi respeto, mi--?

natalia: basta, no quiero seguir

discutiendo.

o me traslada de área

o renuncio.

[música]

alberto: buenas tardes.

natalia: alberto, qué gusto.

¿alguna noticia

de lo de mi mamá?

alberto: ahorita te cuento, nada

más déjame primero pasa a ver

a diego, ¿sí?

natalia: sí, claro.

déjame le aviso que estás aquí.

ingeniero, el licenciado campos

está aquí, quiere verlo.

sí, claro.

pasa.

alberto: gracias.

traigo malas noticias.

diego: ¿qué sucedió?

alberto: el juez rechazó

la reclasificación del delito

de la señora carmen.

difícilmente sale con fianza.

diego: qué barbaridad.

¿ya lo sabe natalia?

alberto: no, aún no, quise

comentártelo a ti primero,

porque va a ser muy duro

para ella.

bueno, pensé que tú me podías

ayudar.

diego: a buen puerto te arrimas.

creo que no soy el más indicado.

me acaba de pedir que la cambie

de área, que no quiere seguir

trabajando para mí.

alberto: ¿y eso?

diego: descubrió que soy casado

de la peor manera.

vio la foto de la boda.

alberto: muy mal, ¿eh?

nunca debiste ocultarle que

eras casado.

diego: pues, no, pero así fue.

y para acabarla de amolar,

diana vino a gritonearle.

no la quiere ver aquí.

alberto: ¿diana sabe que

se trata de la chica de tuxpan?

diego: no, ni lo sabrá.

si quería correrla porque

chocaron en un pasillo

y le manchó el vestido de sopa.

imagínate si se entera

que es la misma de tuxpan.

alberto: estás metido en un gran

problema.

diego: y lo peor

es lo que me pasa.

lo que sentía por ella se quedó

dormido en alguna parte y ahora

que la vuelvo a ver, mi amor

por ella florece.

igualito que cuando la conocí.

alberto: eso es grave, yo pensé

que estabas realmente enamorado

de diana.

diego: yo también lo creía.

pero los sentimientos

que me provoca natalia son

tan distintos.

y estoy seguro que ella también

siente lo mismo.

aunque me quiera demostrar

lo contrario con tanto rechazo

y con tanto reclamo.

debe estar muy dolida porque

la dejé sin mayor explicación.

alberto: ella nunca supo que

la volviste a buscar.

diego: en ese entonces no,

se lo dije cuando nos volvimos

a encontrar.

alberto: ¿te casaste con diana

por puro despecho?

diego: ¿qué idiota, verdad?

y ni siquiera comprobé si lo

del pescador era chisme o qué.

alberto: ya no te sientas mal,

eso quedó en el pasado y ya, ya

no tiene remedio.

lamentablemente parece que

el presente tampoco lo tiene.

¿qué le puedes ofrecer

ahora si ya estás casado?

diego: pues, sí, mientras siga

con diana no puedo ofrecerle

ni pedirle nada.

diana: vengo que no me calienta

ni el sol.

me volví a dar un encontronazo

con la tipa de la sopa.

karina: ¿ahora qué te hizo?

diana: estaba metida en

la oficina de diego, resulta

que es su secretaria.

karina: no, esa soy yo.

diana: pues, será una suplente

en lo que tú regresas.

eso es lo que menos me importa,

no sé por qué todo me está

saliendo mal con diego.

karina: pues, será porque estás

haciendo todo mal.

diana: el haberlo sacado

del cuarto fue un fracaso,

ni le importó.

karina: ¿no te reclamó?

diana: para nada.

al contrario, me dijo que durmió

de maravilla.

lo que más mal me tiene es cómo

defendió a la estúpida esa que

tiene metida en su oficina.

le pedí que la corriera

por lo que me hizo y no quiso.

karina: a mí me urge regresar

a trabajar.

no vaya a ser que por haberme

enfermado pierda mi puesto.

¿cómo es esa tipa?

diana: insignificante, no das

un peso por ella.

karina: [suspira]

diana: pero cómo la defiende

el idiota de mi marido.

karina: oye, ¿no será

que tu suegro se refería a ella

cuando te dijo que cuidaras

a tu marido?

diana: ¿será?

no, no, es una simple empleada.

diego: hoy conocí una parte

de diana que odié, la hubieras

escuchado, no lo podía creer.

lo único que le importaba

era su vestido.

alberto: dianita siempre ha sido

bastante frívola.

diego: sí, no sé, frívola,

infantil, caprichosa.

pero esto fue mucho más allá.

le gritó a natalia con

un clasismo tan desmedido, tan

humillante, tan irrespetuoso.

te juro que hasta sentí

vergüenza que fuera mi mujer.

alberto: ¿tanto así?

diego: sí, me pregunto cómo

puedo seguir queriendo a alguien

así.

alberto: tienes que hablar con

ella y dejarle claro las cosas

que a ti no te gustan.

diego: eso voy a hacer.

y espero que resulte, porque es

de las que se hace sorda con

las cosas que no le interesan.

alberto: yo haría hasta

lo imposible por limar

las diferencias, es tu esposa.

a menos que estés pensando

en dejarla.

[música]

natalia: tenías razón, ángela,

diego es casado.

y eso no es todo, la tipa

a la que le manché el vestido

resultó ser su mujer.

anila: claro, cuando se dio

cuenta que soy su secretaria,

se puso como loca y empezó

a insultarme.

afortunadamente, apareció diego

y la puso en su lugar.

ángela: ¿qué vas a hacer?

natalia: yo no me voy a comprar

problemas de a gratis.

esa mujer está loca.

ya le pedí a diego que me cambie

a otra área.

y si no lo hace, renuncio.

ángela: no te precipites, ¿no

dices que diego te dio tu lugar?

natalia: ángela, me ocultó que

era casado.

ángela: ah, ¿y eso es lo que más

te molesta?

natalia: después hablamos.

me ibas a decir cómo va

lo de mi mamá.

¿qué pasa, alberto?

alberto: el juez rechazó

la petición para reclasificar

su delito.

natalia: ay, no.

alberto: no, no te desanimes.

voy a apelar, no sé cómo,

pero voy a sacar a tu mamá

de ese lugar.

te lo prometo.

natalia: ¿y ella ya lo sabe?

alberto: no, no y quedé

con eleazar que lo mejor

es no decírselo.

natalia: si eleazar encontrara

a ese infeliz.

las cosas serían diferentes.

alberto: está haciendo

lo que puede.

no hay que perder

las esperanzas, cualquier cosa

yo te mantengo informada.

nos vemos.

natalia: gracias.

diana: no, no, karina, esa tipa

no puede ser la fulana con

la que diego me está pintando

el cuerno.

karina: pues, si no es ella es

cualquier otra, el caso es que

con tu actitud estás perdiendo

a tu marido, diana, lo estás

hartando.

diana: mejor ayúdame a pensar

qué hago para no perderlo.

karina: yo le ofrecería

disculpas a esa mujer.

diana: ¿qué?

¿yo darle una disculpa a esa

muerta de hambre? jamás.

karina: no te estoy diciendo que

sea de corazón, lo importante

es que diego vea que eres capaz

de pedir perdón.

diana: ¿de veras crees que eso

sirva para algo?

karina: claro, hoy por hoy

diego piensa que eres

una malcriada, se debe

estar preguntando cómo

es que se casó contigo.

en cambio, si tú le muestras

arrepentimiento y ofreces

disculpas, te va a adorar.

diana: no, no, no puedo, karina,

estás loca.

yo no me puedo rebajar.

karina: [suspira]

>> aquí tiene.

vicente: gracias, hizo una muy

buena compra.

esa casa es una joya.

por cierto, la gente

que la atendió tiene muchos años

trabajando para mí.

¿no le interesaría quedarse

con ellos?

conocen la casa a la perfección.

y sobre todo, son de absoluta

confianza.

>> lo voy a platicar

con mi mujer y yo le informo

cuanto antes.

vicente: pues, no se diga más.

muchas gracias por todo,

licenciado.

>> licenciado, muchas gracias.

irene: natalia,

¿qué haces aquí?

natalia: aquí trabajo, señora.

no sé por cuánto tiempo, pero

bueno, aquí estoy.

irene: ¿por qué la duda?

natalia: demasiados problemas.

no creo que sea el mejor lugar

para mí.

ya bastante tengo

con los problemas

por los que estamos pasando

en la casa para encima tener

dificultades con el trabajo.

discúlpeme, la agarré

de confesora, perdón.

irene: no te preocupes.

me da mucho gusto que me tengas

confianza.

toma.

natalia: ¿qué hace?

irene: es el cuarzo que me

diste, creo que en este momento

te hace más falta a ti que a mí.

natalia: no, no, pero es suyo,

yo se lo--

irene: después me lo devuelves.

aquí nos vamos a ver seguido,

porque yo en este lugar necesito

una amiga.

soy irene.

natalia: mucho gusto.

¿y usted qué hace aquí?

irene: bueno, yo básicamente--

diego: tía, qué sorpresa

que me visites, pásale.

irene: y pasaba por aquí y pensé

que podíamos salir a comer

juntos.

¿qué dices?

diego: me encanta la idea.

irene: ay, no sabes qué gusto

me dio encontrarme a natalia,

es una linda chica.

diego: ¿y de dónde la conoces?

irene: es la chica que conocí

en el puesto donde venden

cosas esotéricas.

no sé las dos nos caímos

muy bien.

diego: bueno, pues, por lo menos

a alguien de la familia le cae

bien.

irene: ¿por qué? ¿por qué

lo dices?

diego: porque mi abuelo no

la quiere y diana tampoco.

irene: ah, ya entiendo por qué

me dijo que aquí tiene muchos

problemas y que tal vez no dure.

diego: ¿eso te dijo?

[teléfono]

sí, dígame.

natalia: solo quería preguntarle

si no se le ofrece algo más,

ingeniero, para poder irme

a comer.

diego: no, no se me ofrece nada,

vaya a comer.

irene: ¿y por qué siento que

te brillan los ojitos

y sonríes de manera especial

cuando hablas de natalia?

diego: [ríe]

me descubriste, tía.

conocí a natalia hace tiempo,

ella es la mujer de mi vida.

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