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Mi Corazón Es Tuyo Capítulo 30

18 Mar 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

diego: ¿te sientes bien?

ana: pues sí, nunca he estado

mejor, qué pregunta la tuya.

isabela: ¡ay, mi amor, está

divino!

ay, te amo.

te amo, te amo, te amo, te amo.

>> ¡guácala!

yo nunca voy a dejar que me den

un beso en la boca.

>> nuestro plan funcionó poco

tiempo.

licha: igual y no le pusiste

tanto gastro-pop.

>> ¿cómo no?

le puse un buen.

isabela: te juro, fernando,

te juro y ante todos los

testigos que están aquí

presentes que te voy a hacer

muy feliz.

voy a hacer feliz a este hombre,

¡lo voy a hacer feliz

toda la vida!

¡toda, toda, toda, mi amor,

te voy a hacer...!

yolanda: ya nos quedó muy

claro, isabela.

fanny: y yo te juro que le voy

a hacer la vida súper imposible

a isabela.

>> está como que...

fanny: loca, histérica.

>> ay, qué emoción, ahora tu

familia se va a hacer todavía

más grande.

nando: sí, así va a ser.

diego: ¿tú crees que isabela

no pueda hacer feliz

a mi hermano?

ana: pues...

pensándolo bien,

si realmente lo ama,

pues no veo por qué no, ¿verdad?

diego: ya realmente yo no

conozco la historia, pero sé

muy bien que mi hermano está

cometiendo un error.

ana: no, hombre, no,

le está dando una familia

al hijo que está esperando con

isabela, y eso pues a mí no me

parece que sea un error, diego.

además...

pues ella sí es bien acá,

es bien de su nivel

y tiene que...

que es más fría,

que es bien finolis

y es bien elegante y bien acá,

chalalai, y yo...

diego: ¿tú qué, ana?

ana: pues yo solo soy una

sirvienta que se ilusionó por

un par de besos nada más.

isabela: ahora les pido a

todos que levantemos las copas

para hacer un brindis.

¡mesero!

ay, qué feliz estoy, mi amor,

¿pasa algo?

fernando: no.

no, nada, nada, nada.

jenny: es que cada momento

que pasa la cola de zorrillo

me cae peor.

nico: fíjate que tienes razón,

es insufrible.

además, lo que me preocupa

es que a mi hijo fernando

no lo veo feliz.

jenny: sí, la verdad es que

parece que está ocultando un

gran dolor.

nico: así como tú.

me estás ocultando algo, jenny.

isabel: ¡por la felicidad,

por el amor, por la dicha

eterna, mi amor!

¡salud, te amo!

¡a fondo, a fondo!

ay, qué lindo eres, mi amor.

ana: ¿ahí sí te das cuenta que

este es mi cuarto?

bueno, ¿entonces qué quieres,

diego?

diego: ayudarte.

ana: ¿ayudarme? ¿por?

diego: porque no estás bien.

ana: ay, qué perceptivo andas,

¿me puedes decir si nos

acabamos de conocer en qué te

puede importar la nana de los

hijos de tu hermano?

diego: pues no sé,

simplemente ofrecerte mi apoyo.

ana: ay, qué generoso el otro,

¿me dejas sola, por favor?

diego: por favor, por favor tú,

no soporto ver llorar a una

mujer.

ana: pues entonces date la

vuelta, salte de aquí,

vete derechito y ya no me

tienes que ver.

salte, por favor, diego.

diego: a ver, así es que...

pues mi hermano y tú se besaron.

ana: ¡ay, me chocan

los hombres chismosos!

estás aquí nada más porque

tienes curiosidad, ¿verdad?

diego: no, no, no, ya te dije

por qué estoy aquí.

mira, y si me cuentas lo que te

está pasando tal vez te puedes

desahogar.

ana: yo nada más siento que tú

estás aquí por chismoso,

es lo único, no te creo lo otro.

yo creo que tú estás aquí nada

más porque tienes curiosidad de

saber cómo es posible

que fernando lascuráin haya

besado a la nana.

diego: está bueno, está bueno,

si quieres hablamos de otra

cosa, pues.

ana: ah, pues, a ver, siéntate,

porque sí, sí tengo curiosidad

de preguntarte algunas

cuantas cosas.

diego: ¿ah, sí?

¿y de qué?

ana: ¿cuántas veces has visto a

fernando en los últimos

años, eh?

diego: eh...

lo vi cuando murió fanny,

hace un año, ¿por?

pues algunas veces, cuando vine

a ver a mis sobrinos.

ana: pero ¿por qué solamente

algunas veces?

diego: porque han pasado 22 años

y no lo he podido perdonar.

jenny: no vi cuándo se fue ana.

voy a ver qué onda con ella.

es que me cae muy bien.

nico: no creo que esté muy

contenta ana.

cuidado.

yolanda: al fin puedo platicar

contigo, nicurri.

nico: ¡nicurri!

ah, usted es la nana de

isabela, ¿verdad, señora?

yolanda: me llamo yolanda.

sí, igualmente, nicurri.

mira nomás qué bonitos rizos

tienes.

ay, los dientecitos, que

los tiene blanco refrigerador.

nico: ¡sra. yolanda!

está muy simpática.

yolanda: no sabe qué gusto me

da conocerlo, ¿no me va a

invitar a sentarme?

nico: sí, claro.

sí, por favor, señora.

>> papá, no veo a ana.

fernando: yo tampoco,

y tampoco veo a tu tío diego.

>> voy a buscar a ana.

fernando: sí, sí, mi amor.

anda, ve, y me avisas

dónde está, ¿sí?

>> sí, papi.

ana: bueno, pero ¿qué te hizo

que no lo has podido perdonar?

diego: ahora te toca a ti.

sí, dando y dando.

mira, tú me dices una verdad

y yo te digo otra.

ana: ah...

no, no, así no juego.

muchas gracias, pero no.

síguele platicando tú, sí.

diego: bueno, pues entonces

te vas a quedar con la duda.

ana: ¡no, no, no!

¡espérate, espérate, espérate!

sí, te cuento, sí te cuento,

ven, ven, ven.

pero es que pues es bien

aburrido lo mío, ¿qué quieres

saber, o qué?

diego: pues empecemos por el

principio.

ana: ah, qué profundo, ¿neta?

¿desde que llegué aquí a esta

casa?

bueno, pues llegué aquí, ¿no?

y ya fernando me contrató

de nana.

diego: ahí es donde está mi

primer duda.

pues porque conozco muy bien a

mi hermano, crecimos juntos,

y se me hace muy extraño que no

haya contratado a una nana con

estudios, con maestrías,

qué sé yo.

ana: nomás te recuerdo que

estás hablando de mí en mi

persona.

estás diciendo que soy inculta,

¿verdad?

diego: no, no, no estoy

diciendo eso.

no, simplemente no estudiaste

pedagogía, ¿verdad?

ana: porque no soy alcohólica.

digamos que yo estudié

en la escuela de la vida,

y ahí te va:

yo crecí en una casa hogar.

ahí pues mi mamá me dejó,

y las pobres monjas que nos

cuidaban pues tampoco que así:

"¿cómo le vamos a enseñar a

esta pobre?".

pues no, no pudieron mucho,

pero ¿eso qué?

digo, para amar a tus sobrinos

no se necesita ningún

título, ¿o sí?

jenny: ¿tú también estás

buscando a ana?

no, pero se me hace que está

ahí arriba en su cuarto.

ya estás peinada para atrás.

dame la manita, ¿sabes qué?

ana me ha hablado muchísimo

de ti, lucecita.

es más, me ha dicho que eres

una niña encantadora y divina,

que te quiere muchísimo.

luz: uy, yo la quiero

muchisisisímo.

manuela: ay, estuvo deliciosa

la cena, cameta.

te acompaño a la puerta.

ay, espero verte pronto,

mi chinito.

>> no soy chinito, soy japonés.

manuela: ¿ah, no?

ay, bueno, como sea.

de cualquier manera me gustan

así tus ojitos rasgaditos,

así como que me encienden.

oye, por cierto, ¿sabes cómo

se dice encendedor en japonés?

¡"saca-la-llama"!

¿y dedo índice?

¿ah, no?

¡"saca-moquito"!

oye, ¿te puedo dar así un besito

inocente, así de despedida?

ay, ¿para qué preguntas,

manuela, si de cualquier manera

se lo vas a dar?

>> pobre bruno.

bruno sufre.

manuela: ¡ay, yo no sabía que

los chinos fueran tan

atractivos!

bruno, ¿qué haces?

¿acaso me estás espiando?

bruno: ¿qué?

no.

no, para nada, para nada.

¿sabes qué, manuela?

que ya me estoy dando cuenta

qué clase de mujer eres.

manuela: ay, aunque mi único

y verdadero amor eres tú, bruno.

>> ya llegamos.

ahí es donde vas estar por

mucho tiempo.

¿qué dices?

ya cayó, ¿no?

pues no.

hubieras pensado las cosas

muy bien antes de amenazar

al jefe.

johnny: ¡no, no, no!

déjenme, déjenme las esposas

si quieres, no me las quites.

me quedo con las esposas

aunque sea para no sentirme

tan solito.

ya, déjamelas.

>> ¿y por qué estás aquí y no

estás en la fiesta, ana?

ana: ah, porque me vine

a retocar un poquito mi

maquillaje, porque tengo

la alergia otra vez,

¿y cómo van las cosas por allá

con eso?

luz: mi papá le dio un anillo

a isabela y le pidió que fuera

su esposa, pero no le quitó

la mano.

¿y cuándo se va a casar mi

papá con isabela?

ana: no sé, angelito.

ah, y qué bueno que viniste,

porque les quería preguntar,

¿qué le hicieron a isabela, eh?

luz: nada.

ana: te va a crecer la nariz.

le pusieron algo en la copa.

dímelo.

luz: gastro-pop.

ana: ¿gastro-pop?

¿le pusiste gastro-pop?

jenny: ¿ese es el polvito que

saca burbujas?

ana: sí, mana, por eso

los zapotes que se aventaba

la pobre mujer ahí, pobre.

diego: eso estuvo buenísimo.

ana: no, no estuvo bien,

eso estuvo muy mal.

voy a hablar con licha,

con seba y con el par de dos,

porque eso no se hace, mamacita.

óyeme, voltéame a ver,

no se hace.

>> ¿y desde cuándo andas con

ximena?

nando: ah, desde ayer

oficialmente.

>> briana se va a morir.

nando: bueno, ¿te parece si

mejor no le dices todavía?

>> ¿cómo que no?

a poco vas a andar

con las dos al mismo tiempo.

nando: por supuesto que no,

alicia.

lo que pasa es que yo quiero

hablar con ella directamente,

viéndola a los ojos,

como hombre.

sí me entiendes, ¿no?

fanny: xime, perdón, pero tengo

que decirte algo.

no vas a jugar con mi hermano,

¿verdad?

>> ¿cómo crees?

para nada.

fanny: qué bueno, porque de

verdad si lo haces yo no sé si

podría perdonarte.

>> es que no necesitas

advertirme nada, fanny.

yo lo quiero, y lo quiero de

verdad.

diego: ay, ¿así que ana y tú

son amigas?

jenny: somos como hermanas.

ay...

pues que ya regué el tepache.

es que es el cuento de nunca

acabar.

diego: todo mundo me dice lo

mismo.

jenny: pues sí, porque llegaste

cuando ya estaba empezado

el cuento.

el caso es que, mira...

diego, yo te voy a pedir un

favor: no le digas nada a

fernando.

pues porque, porque es...

no le vayas a decir que ana y

yo somos amigas, porque...

diego: pero ¿qué tiene que ver?

ay, sí, no me digas, es una

historia muy larga de contar.

pero sus secretos están a salvo

conmigo, ¿está bien?

jenny: gracias.

no sé por qué, pero tú me das

muy buena espina.

diego: ¿ah, sí?

pues eso es bueno.

jenny: y cuéntame más:

¿desde los cuántos años...?

diego: oye, ¿por qué esos ojos

en llamas?

jenny: la disque nana de isabela

está sobre mi galán.

diego: esa mujer no está

perdiendo el tiempo, ¿eh?

jenny: a mí nadie me pedalea

mi bicicleta.

yolanda: lo bueno es que vamos

a ser prácticamente parientes,

nicurri.

te puedo decir nicurri, ¿verdad?

nico: sí, sí, señora, sí.

yolanda: vamos a ser consuegros.

nico: ¿consuegros,

qué no eres la nana de isabela?

jenny: ¿no le parece que está

demasiado cerca de mi novio?

yolanda: ¿esto tu novio?

pero si podría ser tu abuelo.

jenny: oiga, a usted eso no le

importa.

yolanda: óyeme, escuincla,

no me hables en ese tono que

no somos iguales, ¿eh?

jenny: mire, yo le hablo como

me da la gana, porque usted me

está faltando el respeto.

nico: cálmate, cálmate,

solecito.

mejor vámonos, ¿sí?

yolanda: está muy claro por qué

andas con un hombre mucho mayor

que tú.

es por la lana, ¿verdad?

no te hagas.

isabela: a ver, ¿qué haces,

qué haces?

jenny: no, no, no,

yo no soy igual de interesada

que su hija, su ahijada

o lo que sea de usted.

fernando: papá, papá...

perdón, ¿qué pasa?

isabela: no empieces con tus

vulgaridades, jennifer.

jenny: oye, yo no empecé,

isabela, sino tu nana,

¿o qué se me hace que más bien

es tu mamá y le dices nana

porque te avergüenzas?

de tal palo, tal astilla.

yolanda: yo te voy a enseñar

lo que es la vergüenza, babosa.

>> ¡yolanda! ¡yolanda!

nico: ¡por favor, amarre a su

nana!

>> eso pasa porque trae gente

muy vulgar a la casa.

nico: ¡tú trajiste a tu nana!

hijos, aprendan, se están

peleando por mí.

sí, perdón, perdón.

fanny: jesús, ni en la lucha

libre, lion.

isabela: ¿cómo puedes hacerme

esto en una noche tan especial,

mamá?

todos: ¿mamá?

isabela: así le digo a mi nana

cuando estoy enojada.

todos: ¿nana?

nico: mi amor, tranquila,

tranquila, ya, ya.

ya vámonos.

yolanda: yo no tengo la culpa

de que invites a tu pedida

a gentuza como la tal jennifer.

jenny: ¡es que me dan ganas de

arrancarle ese sombrero de

bacinica lleno de flores!

nada más porque es una señora

de edad, pero no se me va a

olvidar que me pegó,

¡me pegó!

>> ¡ya, ya, ya, ya!

¡a ver, nana, ya!

vámonos, que tú y yo tenemos

que hablar.

>> ¡ya, tranquila!

yolanda: ¿por qué me haces esto,

hija?

todos: ¿hija?

diego: ay, vaya con la suegra

que te cargas, hermanito.

fernando: ya no sé si es su

mamá, su nana, o no sé qué

es, no sé.

diego: no, no, ya sé,

que también me vas a decir que

es una larga historia, ¿verdad?

fernando: no, claro que no.

yo no conocía a esta señora.

pero ¿por qué me dices que

también?

diego: pues es que todo mundo

me lo dice aquí.

fernando: hace un momento

estabas con ana.

no, por nada, por nada,

por nada.

¿de qué te ríes?

diego: sonrío pues porque no

has cambiado, fernando.

mira, yo te conozco muy bien,

y te vas a casar con isabela,

pues, porque es lo correcto,

lo adecuado, dado que isabela

pues está esperando un hijo

tuyo, pero tú no la amas.

estás enamorado,

pero de la nana.

fernando: ¿y tú qué sabes de

lo que es correcto o no?

tú no sabes nada, diego, nada.

ana: ¿ahora te enamoraste

del chef?

manuela: ay, bueno, así poquito,

pero no le vayas a decir a tu

hermano nada, ¿eh?

ay, sí, johnny.

>> ana, ¿tienes un hermano,

por qué no me dijiste?

ana: es que andaba como perdido.

sí, pero ya lo encontré.

bueno, lo encontró manuelita.

manuela: ay, resultó ser un

bombón.

ana: manuela, manuela,

manuela...

>> ¿con chocolate?

jenny: entiendo perfecto

lo que estás sintiendo, nico,

pero te pido que me des un

poco de tiempo.

nico: ¿otra vez crees que voy

muy rápido?

jenny: no, no es eso, nada más

que no estoy preparada para

decirte qué es lo que me pasa.

de hecho, pues todavía no sé

qué onda.

nico: bueno, respeto tu

decisión.

es más, no te voy a volver a

preguntar, de verdad.

jenny: gracias.

dame unos días y te digo, ¿sí?

nico: sí, está bien.

pero que no se te olvide que te

amo.

jenny: yo también, nico.

>> ¡papi!

fernando: ¡ay!

¿cómo estás, mi corazón?

>> qué chistoso, me dijiste mi

corazón, como ana.

papá, ¿me acuestas?

tú también, ana.

quiero que me acuesten los dos.

fernando: bueno, está bien.

¿vienes, ana?

>> ¿me lees un cuento, papá?

fernando: pero un cuento de

flechazo, ¿eh?

porque todavía tengo invitados

en el salón.

ana: ¿y, qué le dijo jennifer,

don nicolás?

nico: nada, que le diera unos

días.

ana: bueno, pues ni hablar,

¿verdad?

>> ¡ana!

ana: bueno, pues, el deber me

llama, con permiso.

nico: ana, ana, ¿tú sabes algo?

¿qué le pasa a jennifer?

yolanda: ¿tú no tienes nada

que decir, chavelita?

ay, por favor, mira que

presentarme como tu nana.

no tienes perdón de dios.

isabela: bueno, ¿y tú qué?

peleándote como verdulera con

la golfa esa.

no te podías controlar, ¿verdad?

pues, ¿cómo?

si tiene que aflorar tu

vulgaridad, tu naques.

eres una ordinaria.

yolanda: ante todo soy tu madre

y me respetas.

y no es mi culpa que yo sea tan

naca, tan ordinaria,

tan vulgar,

yo no tuve las oportunidades

que tú tuviste, isabela.

¿qué pasó?

toda la herencia de tu padre se

fue en tus maestrías,

en tus doctorados.

isabela: o sea que ahora me vas

a echar eso en cara.

yolanda: por supuesto, ¿por qué

crees que estamos en esta

situación?

no, isabela, que quede claro

que estamos en la ruina para

que tú tuvieras una educación,

para que fueras fina y elegante,

para que te pudieras casar con

un millonario, ¿y sabes qué?

a partir de este momento me vas

a presentar como lo que soy,

tu madre,

y no voy a aguantar una más de

tus humillaciones.

me entendiste, ¿verdad?

nico: ¿estás segura, ana?

ana: sí, claro.

digo, ¿por qué iba a saber yo

lo que le pasa a su novia?

nico: porque hablaste con ella

como te lo pedí.

además, la convenciste de venir.

ana: sí, pero...

no me dijo nada, y ya me voy,

porque luz ya sabe cómo se pone.

nico: sí, ve con mi nieta.

de todas maneras te agradezco

mucho que hayas hablado con

jennifer, mucho.

ana: no es nada, don nico.

bueno, ya me voy.

>> ¿cuándo te vas a casar, papá?

fernando: todavía no lo sé,

hija.

porque isabela y yo no hemos

decidido la fecha.

>> ¿y cuándo van a decidirla?

fernando: yo creo que pronto.

a la cama, mi amor, ¿sí?

ándale.

>> no ha venido ana.

ana: sí, estoy llegando,

corazón.

>> ¡ana!

ana: ah, pero antes que nada,

la tortuguita de mi corazón.

claro que sí, mi vida.

¿sí me da permiso, por favor,

don fernando?

>> el cuento, papi.

ana: está ahí el libro,

pero ¿sabes qué?

si quieres yo te lo leo,

porque tu papá tiene que volver

a su fiesta.

fernando: no, no, no, no, no,

yo se lo leo, no hay problema.

las visitas pueden esperar.

ana: bueno, en ese caso,

beso tronado y buenas noches,

angelito.

>> no te vayas, ana.

isabela: don nicolás,

¿cómo está?

¿y fernando?

nico: está arriba, subió a

acostar a luz.

fernando: una mosca sentada en

el árbol de una carreta se

dirigió a la mula que la jalaba,

y le dijo: "oh, qué lenta

es usted, ¿por qué no va

más rápido, señora?

a ver, si no la pincho en su

cuello con mi picadura".

la mula, la mula de transporte

contestó: "no me interesan sus

amenazas, solo pongo atención

al que se sienta más arriba de

donde está usted y es quien

acelera mi paso con su fusta o

me contiene con las riendas,

así que váyanse lejos

por lo tanto con su insolencia,

ya que sé bien cuándo debo ir

rápida y pronta y cuándo debo

ir lenta".

la moraleja de esta fábula es

que si conoces tus deberes

y sabes hacer bien tu trabajo,

no hagas caso a distracciones

ajenas.

ana: como los deberes.

isabela: le voy a dar el beso

de las buenas noches a esa luz

radiante.

nico: mucha suerte, isabela,

mucha suerte.

>> ¿qué es fusta, papá?

fernando: es un objeto con el

que se golpea a la mula

para que camine, como el fuete.

y bueno, colorín colorado

y esta fábula se ha acabado,

así que a dormir para siempre.

ana: ya, vamos.

entonces yo...

perdón.

voy a...

a agarrar el libro,

pero si no quiere no lo agarro

y lo agarro después.

fernando: buenas noches,

mi amor.

buenas noches, angelito.

ana: ¡uy!

buenas noches, isabela.

isabela: vine a decirle buenas

noches a luz.

ana: pase usted, está en su

casa.

isabela: vine a darte tu beso

de las buenas noches, mi amor.

que tengas dulces sueños.

fernando: hija, dile buenas

noches a isabela.

>> buenas noches.

isabela: ay, qué linda.

hermosa, bonita.

fernando: mi amor, sabes que te

amo, ¿verdad?

>> sí, papi.

fernando: bueno, que duermas

como una princesita.

buenas noches.

>> buenas noches, papá.

>> sí.

>> ana.

ana: sí, voy, mi amor,

voy, mi amor.

gracias.

en nombre del padre, del hijo

y espíritu santo...

fernando: ana, ya es hora de

mandar a dormir a los otros

niños.

ana: sí, señor, sí, señor,

sí, señor.

isebaela: vamos, mi amor.

fernando: isabela, ¿qué pasa?

isabela: perdóname, fernando,

pero sabes perfectamente que

ana...

ana no...

ay, no, mejor olvídalo.

fernando: no, no, perdón,

tal vez sea mejor no olvidarlo

y hay que hablar de ana de una

vez, ¿no te parece?

¿estás bien?

ana: vi claritito que te

limpiaste el beso de isabela.

>> sí, no quería un beso de

la escaldufa, ¿qué tal,

qué tal si está envenenado?

ana: no, no está envenenado,

mi amor.

¿y cuántas veces te he dicho

que no le digas bruja?

>> ah, no, eso sí que no,

dije escaldufa, no dije bruja.

ana: ¡ay, la otra!

diego: ay, pa, por lo que me

he dado cuenta nadie quiere a

la futura esposa de mi hermano.

pero no entiendo qué tiene de

malo, si es una mujer muy

hermosa.

isabela: estarás de acuerdo que

antes de que hablemos de la nana

pues tenemos que atender

a nuestros invitados, ¿no?

fernando: sí, sí, por supuesto.

isabela, también quiero que me

expliques lo de tu nana.

isabela: pues sí, sí.

en realidad es mi mamá.

ay, no, no, ¿cómo crees,

fernando?

no.

ella fue la que me pidió que

dijera que es mi nana,

porque...

ay, pobre, mi amor, le da mucha

pena que tú la rechaces.

fernando: ¿rechazarla?

bueno, ni yo ni mi familia,

¿por qué haríamos algo así?

isabela: pues, pues por su

origen.

ay, mi amor, muchas gracias,

porque vuelvo a comprobar tu

nobleza, tu caballerosidad.

ay, te amo por eso.

diego: pa, hace un momento

estaba hablando con ana y le

pregunté qué...

oye, pa, ¿no te parece que ana

es una mujer muy hermosa?

ana: ¿se están secreteando?

se están secreteando y eso es

de mala educación,

¿no se lo enseñaron?

diego: está bien, está bien,

ana.

le estaba diciendo aquí a mi

papá que eres una mujer muy

hermosa.

nico: sí, eso dijo.

ana: ay, sí, y sobre todo así.

qué bárbaro.

¿a poco su hijo siempre ha sido

así de cosconino?

nico: creo que desde que tenía

12 años.

ana: ¡no me diga!

nico: y yo que le reclamaba.

ana: pues sí.

pues dios los hace y ellos se

juntan.

ya mejor me voy, porque yo...

perdón, perdón...

voy por los niños.

nico: diego, diego, diego,

lo que estás pensando, bórralo.

diego: ay, ¿tú cómo sabes

lo que estoy pensando?

nico: ay, si no te conociera,

hijo.

diego: ana es soltera, ¿no?

¿qué tiene de malo, pa?

nico: estoy hablando en serio.

te lo advierto.

diego: pues si nomás la estoy

viendo.

fernando: ana es una pieza

fundamental

en la organización de esta

casa, isabela.

bien.

mis hijos la quieren,

la respetan.

isabela: comprendo que ana

es muy querida.

fernando: bien.

habrá momentos en los que,

como hoy, estemos juntos con

los niños.

isabela: mi amor, mi amor,

yo no he dicho nada.

fernando: isabela, me queda

claro que ana no te cae bien.

isabela: ¡ay, fernando!

perdóname si dije algo que te

molestó.

te prometo que no vuelvo a

decir nada que tenga que ver

con ella y su trabajo.

es la nana de tus hijos

y vamos a vivir juntas aquí.

incluso le puedes preguntar,

el otro día le pedí perdón

y le propuse que tratáramos de

llevarnos bien.

voy a tratar de respetarla más,

porque sé que para ti es muy

importante, porque es la

felicidad de tu familia.

perdóname, mi amor.

perdóname si a veces pierdo

la paciencia.

te prometo que no va a volver

a ocurrir.

ana: ¡no!

no, pero ¿qué te dijo diego?

>> pues que iba a mantener

el secreto.

perdóname, ana, perdóname.

ana: mira, ni te preocupes.

están tocando, amiga.

espérame, ¿eh?

>> seguramente luz, ¿no?

siempre se va a dormir contigo.

ana: no, hombre, esa entra como

pedro por su casa.

espérame tantito.

diego: hola.

ana: recién llegó un diablito,

luego te hablo, amiga.

te quiero un montón.

>> yo también.

te adoro.

besitos.

ana: ¿se te ofrece algo, se te

perdió algo, qué traes?

diego: tú y yo dejamos una

conversación pendiente.

ana: ¿ah, sí?

eh, no me acuerdo,

¡no, no, no, no, no!

estoy muerta, diego.

ha sido el día más largo

de mi vida.

buenas noches, con permiso.

tenemos que hablar muy

seriamente, jovencitos,

¿de quién fue la idea del

gastro-pop?

fanny: oye, ¿qué es esa cosa

del gastro-pop?

ana: ah, ¿no sabes?

es una cosa...

medicina, pues, que se usa para

la digestión.

nando: bueno, ¿y luego qué pasó

con esa medicina?

ana: alguien le puso ese polvito

que hace burbujitas

a la bebida de isabela.

fanny: ¿de verdad?

o sea, no, no, ni a mí se me

hubiera ocurrido.

¡aprendieron muy bien!

ana: ey, ey, ey, mi hija, no,

no, no, tampoco caigas con eso,

porque esto es muy serio.

manuela: uy, ¿de verdad le

hicieron eso a la sangronela?

nando: con razón isabela no

paraba de eructar como hombre.

ana: ¡no, no, no!

a ver, a ver, en la mesa se me

comportan, esto es serio,

¿de qué manera les tengo que

hacer entender que a la

señori...?

¿sra. isabela no se le puede

echar cosas a sus bebidas

ni a nada porque está

embarazada?

fanny: a mí me late que fueron

los gemelos.

>> a mí también.

>> ay, ¿por qué siempre

nosotros...?

>> ¿nos echan la culpa?

ana: ay, no me digas.

mira, pobrecito.

crea fama y échate a dormir.

>> ¿quién se va a dormir

ahorita?

yo no tengo sueño.

nando: aunque, ¿sabes una cosa,

ana?

yo no creo que los gemelos

sepan lo que es un digestivo.

ana: ah...

claro, tiene cara

como de que fue alguno de

estos dos.

>> yo fui.

>> no, yo fui.

ana: no, y a ver, ¿quién fue?

¿tú, o tú?

fernando: ¿tú fuiste, sebastián?

¿de qué hablan?

¿y qué, no puedo saberla?

la quiero saber ahora.

¿o ya se le olvidó que soy el

papá de mis hijos?

ana: no, no se me olvida.

y si quiere saber, pues, ¿qué

tal si se lo pregunta a ellos?

yo voy a ver si están listas

las mochilas.

fanny: papá, en buena onda, no

te desquites con ana.

bueno, no pasó nada, no te

preocupes.

y de verdad te pido que trates

mejor a ana.

isabela: mamá, ¿como cuándo

crees que se me va a notar el

embarazo?

nico: mucho gusto, yolanda.

yolanda: igualmente, nicurri.

mira nomás qué bonitos rizos

tienes.

ay, los dientecitos,

que los tiene blancos

refrigerador.

nico: ¡ay, sra. yolanda,

está muy simpática!

isabela: ¡mamá, ey, mamá!

ey, despierta.

pues, ¿en qué estás pensando?

yolanda: en nicurri,

¿en quién más?

¿no te parece atractivo nicurri?

isabela: ¿atractivo?

¡ay, mamá, por favor!

yolanda: es que...

ya siento que lo quiero.

isabela: ¿y no será que lo que

tú quieres es su dinero?

yolanda: bueno, regalado hasta

los palos.

pero ¿qué me estabas

preguntando, hijita?

isabela: que cuándo se me va a

empezar a notar el embarazo.

yolanda: no sé, hijita, quizá

dentro de un mes.

isabela: ay, no, no, no,

yo me tengo que casar antes.

¡claro, mamá!

no, no, necesito algo que

todavía me pueda poner, un

vestido donde se me note

la cintura, que no parezca un

lechón ahí espantoso.

no, no, no, yo quiero ser

la novia más guapa del universo.

yolanda: ah, no, entonces sí

urge que te cases, porque luego

con los embarazos, no, hombre,

de repente parece uno como

pelota de playa.

no, no, no...

no entiendo, hijita,

¿qué fernando y tú no hablaron

de la fecha?

isabela: no.

pero tienes razón, porque le

voy a pedir que la boda sea...

en tres semanas.

ana: no, papacito, así no son

las cosas.

diego: buenos días, anita.

oye, ¿a poco acostumbras a

hablar sola?

ana: ¿y tú acostumbras darle

besos a la gente, o qué?

escuchaste algo, ¿verdad?

diego: pues que alguien te está

tratando mal.

supongo que es fernando.

ana: ¿por qué te andas metiendo

en las conversaciones privadas?

exactamente, eso, eso es

privado.

todo lo que hable conmigo misma,

o con mí misma,

es privado, papacito...

diego: perdón, no es que haya

estado al pendiente de tu

conversación.

bueno, perdón, yo solo quiero

ayudar.

ana: ¿no has oído aquel dicho

que dice: "mucho ayuda el que

no estorba"?

diego: ay, creo que es mejor

que me vaya a correr.

ana: ándale, ya que estás por

allá, ¿por qué no te quedas

hasta allá lejisiísimos?

lo más lejos que puedas.

digo, has ido hasta australia

y así, ¿no?

hasta allá.

diego: oye, ¿siempre estás así

de mal humor?

ana: no estoy de mal humor...

bueno, neta sí últimamente he

estado de malas.

diego: ana, creo que te verías

más bonita con una sonrisa.

ana: ¿te gusta esta?

¡no te me andes acercando, hijo!

basta ya.

diego: ¿no quieres ir?

ana: no, padre.

jenny: no, mejor no voy a ver

al doctor, no.

no, pero si me quiere ver es...

es para algo importante,

ni modo.

¿y cómo no está johnny para que

me acompañe?

niño tomasito, confío en ti.

>> no queremos que tengas

broncas con nuestro papá por

nuestra culpa, ana.

>> sí, le vamos a decir

la verdad a nuestro papá.

ana: ustedes tranqui, no se

preocupen.

ustedes tranquilos, yo nerviosa,

pero sí, lo de los la verdad

sí hay que decírselo.

>> nos va aplicar la guillotina.

>> o nos va...

a la horca.

ana: no, tampoco es a la horca

ni a la guillotina, no va a

pasar nada de eso, pero si no

se apuran se les va a hacer

bien tarde.

>> ¡el beso tronado!

ana: sí, el beso tronado.

ahora sí se esperan para el

beso tronado, ¿va?

antes lo mandaban de a lejos.

fernando: hija, ana es mi

empleada y no puede hablarme

así frente a ustedes.

fanny: papá, a ver, tú y yo

sabemos perfecto que ana es más

que una empleada.

fernando: bien, voy a hablar con

ella.

fanny: pa, yo también necesito

hablar contigo.

pues es que necesito que me

firmes la baja de mi carrera.

fernando: lo vemos en la tarde.

ana: ¡no se empujen!

fernando: ana, tú y yo tenemos

que hablar.

fanny: estoy preocupada por ana.

¿sabes?

a veces me da miedo que ya no

aguante la presión y un día se

vaya, que se vaya para siempre.

fernando: por el bien de todos

es primordial que no

confundamos las cosas.

una cosa es lo que hay entre

nosotros...

ana: hubo, hubo.

tiempo pasado, ya no es, ya...

fernando: de acuerdo, una cosa

es lo que hubo entre nosotros

y otra muy diferente

es el trabajo.

ana: ah, espéreme, ¿mi trabajo

está mal para usted?

fernando: no.

bueno, es tu actitud, ana...

¡así es, tu actitud!

ana: ah, perdón, ya no entendí

nada, porque aquí el que está

gritando es usted.

es hasta grosero, ¿no le parece?

fernando: ¡pero porque me

desespero!

perdón.

bueno, yo seguiré así si usted

persiste en tener la actitud

así como está, hostil conmigo.

ana: hostil, mire nomás,

¿me puede decir cómo espera

que esté después de haber visto

cómo le pidió a isabela

matrimonio?

digo, yo no sé cómo usted

quiere que yo me sienta después

de que me ilusionó y de que me

hizo sentir todo lo que me hizo

sentir y luego me tiró como una

basura, ¿cómo cree que me

siento yo?

vámonos por cachitos, a ver.

peor es nada hijo, buzo

caperuzo.

ya está en inglés, japonés,

y hasta en francés.

ay, qué padre.

el horno no está para bollos.

no tengo lana, pero pago por

ver, mamacita.

ah, gijo.

pues, me cachó con las manos en

la masa, más bien con la trampa

parada.

esto está cañón, ¿no?

pero ¿qué, cómo la ve desde ahí

o qué?

ahí es donde torció el rabo

la puerca.

nada más controla los elotes,

hija.

respira, respira, take it easy,

take it easy.

¿me están echando montón?

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