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La Vecina Capítulo 85

8 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

sebastián: de--de echarme

no sé cuántos tragos al hilo y--

y no llegué y me rajé.

y tuve que pagar.

así de extremosa es la gente

aquí, amor, ¿verdad, antonio?

antonio: sí--sí, eso sí, ¿eh?

natalia: ¿y tú quieres

que te crea?

si fuiste el primero

en enredarte con tu vecina.

antonio: ese es otro asunto

y no le vamos a dar

la importancia que no tiene.

sara: ah, o sea que yo

no le importo.

no, pues más claro ni el agua.

ay, si seré idiota.

natalia: ni crean que voy a caer

en sus mentiras.

no soy isabel,

ni que estuviera ciega.

sebastián: natalia, por favor.

natalia, por favor.

natalia: las evidencias

hablan por sí solas, sebastián.

me avergüenza haberme enamorado

de ti, no eres más que un--

triste mamarracho.

pensé que valías la pena.

antonio: natalia, por favor.

sebastián tendrá

muchos defectos,

pero te ama.

sebastián: sí,

te amo como a nadie

en este mundo.

natalia: pues no me interesa

tu forma de amarme.

sebastián: no, por favor,

por favor, no te vayas así.

ya sé que parece increíble

todo lo que me pasó, pero--

pero te juro que es la verdad.

mira, vamos a hablar

y te prometo que si después

de que me escuches

insistes en irte,

puedes hacerlo.

natalia: está bien.

pero no me toques.

titina: silvia,

ya estoy aquí de vuelta

en san gaspar.

dime ¿qué sabes de chebi?

silvia: no lo he visto.

pero ayer,

que mi hermano iba al parque

para escuchar la plática

de los supuestos ovnis

que aparecieron en el cielo

de san gaspar,

vieron algo verde

y entonces, pensaron

que era un marciano.

titina: ¿y eso qué tiene que ver

con chebi?

silvia: déjame terminar.

el supuesto marciano era chebi.

y cuando lo agarraron

dijo que unos imbéciles

le habían jugado una broma,

y si no es por la policía

lo acaban linchando.

titina: esos

tuvieron que haber sido

mis hermanos,

cuando llegué estaban hablando

y se callaron,

estoy segura que era eso.

silvia: no lo dudes.

no me digas que todavía

te interesa chebi.

titina: claro que sí,

chebi es el hombre de mi vida.

silvia: ¿el hombre de tu vida

o el que te va a sacar

de san gaspar?

titina: ay, ya olvídalo.

después hablamos, ¿sí?

pobre chebi.

en qué oso lo metieron

los estúpidos de mis hermanos.

natalia: que no me toques

te dije.

antonio: [carraspea]

eh-- natalia, aquí las cosas

no son como en méxico,

aquí la gente es medio salvaje,

no saben de lo que son capaces.

una vez me llegó un tipo rapado

hasta de las cejas

con el marcador del partido

aquí pintado, en la frente.

yo le advertí a sebastián,

que no se llevara

con los trabajadores,

que mantuviera su distancia,

pero no me hizo caso.

sebastián: no me pude zafar,

trabajo con ellos todo el día.

no podía hacerles un desprecio

así, amor.

nunca me imaginé

que se me iba a salir

de las manos.

[celular]

no estoy para contestarle

a nadie.

antonio: bueno, ya vete a bañar,

ahí está el alcohol.

mientras, yo atiendo a natalia.

¿qué te ofrezco?

natalia: nada.

[celular]

natalia: no lo apagues,

contesta.

sebastián: pero ¿para qué?

natalia: contesta te digo.

sebastián: ¿para qué, hombre?

no--ey.

natalia: ¿quién

te está llamando, sebastián?

¿por qué no quieres contestar?

sebastián: no sé.

deja eso, natalia,

no es nadie, déjalo.

natalia: ¿cómo nadie?

entonces, ¿por qué no quieres

contestar? ahora mismo

voy a ver quién te habla.

sebastián: natalia,

dame el celular.

natalia, dame mi celular.

[teléfono]

titina: chebi, mi amor.

ay, pensé que no ibas

a contestar.

acabo de regresar,

no sabes cuánto te extrañé.

¿tú no me extrañaste?

chebi.

¿chebi?

ya cortó.

natalia: qué infeliz.

esta debe ser la tal titina

que trae pintada en la espalda.

desgraciado.

no te quiero volver a ver

en mi vida.

ah, y ni te molestes

en seguirme, ¿eh?

te aviso que tu titina

ya está de regreso

para que te consuele,

¡chebi!

sebastián: antonio, detenla,

no dejes que se vaya.

antonio: por favor--por favor,

natalia, no te vayas.

natalia: quítate de mi camino,

alcahuete.

sebastián: mi amor,

te lo puedo explicar todo.

natalia: ¿qué me vas a decir?

¿más embustes?

¿quién sabe cuánto tiempo llevas

mintiéndome, sebastián?

porque por lo que dijo

esa golfa, no es asunto

de una noche.

sebastián: mi vida,

no es lo que tú crees.

por favor, escúchame.

[celular]

natalia: deberías contestarle.

y no creas que no reconocí

la voz, es la misma estúpida

que me llamó a mi celular

haciéndose pasar por una amiga.

ahora entiendo

por qué me cambiaste

el numero de mi celular,

lo hiciste para que tu amante

no me llamara de nuevo.

sebastián: no--no--no, natalia.

¿cómo crees? no es mi amante.

natalia: ah, ¿no?

hasta aquí llegamos,

sebastián morales, quítate.

tú también, quítate.

sebastián: no--no puede ser.

no puede ser.

[teléfono]

serena: bueno.

ingeniero arce, ¿cómo está?

arce: bien, serena, gracias.

¿qué noticias me tienes

de san gaspar?

¿lograste localizar

a simón esparza?

serena: a--aún no, ingeniero.

al parecer no está

en san gaspar.

arce: ¿y te dijeron

cuándo regresa?

serena: parece

que pasado mañana.

mientras tanto,

yo he estado averiguando

entre los lugareños

qué tanto conocen del cohete

y, en realidad,

parece que nadie sabe nada

del asunto.

arce: cuando regrese,

contáctate con él de inmediato.

serena: por supuesto, ingeniero,

yo lo mantengo informado.

hasta luego, ¿eh?

[llaman a la puerta]

serena: voy.

simón.

simón: quiero que me digas

punto por punto

qué es lo que quieres revisar

de mi cohete.

[timbre]

sara: ¿y?

¿ahora qué necesitas?

antonio: solo quería

darte las gracias por el alcohol

y por tu paciencia.

finalmente las cosas

no le salieron bien a sebastián,

natalia lo descubrió.

sara: ¿y para qué me das

explicaciones si soy

alguien sin importancia para ti?

antonio: no--si lo dices

porque escuchaste lo que dije,

yo no quise decir eso.

sara: ay, por favor, antonio.

sea por tapar a tu amigo

o por cualquier otra cosa,

no es nada grato escuchar

lo que dijiste.

y ya perdí mucho tiempo

por tus asuntos,

me tengo que ir.

no.

no me sigas.

bruno: ¿qué pasó? ¿quién tocó?

juancho: ah, un grupo de niños

que quería ver el cohete.

bruno: ¿qué? y no los dejaste

entrar, ¿verdad?

juancho: no, ¿cómo crees?

capaz que simón me pone pinto.

bruno: ¿y luego qué les dijiste?

juancho: que la entrada costaba

200 pesos por cada uno.

[ríen]

bruno: te pasas.

juancho: ¿qué quieres?

no dejaban de dar lata.

bruno: ándale,

capaz que ahorita regresan.

juancho: no, no creo.

¿de dónde van a sacar esa lana?

ahorita regreso,

voy con graciano

a darle una vuelta a la huerta.

bruno: 200 pesos.

sebastián: qué suerte la mía.

¿cómo es posible que natalia

haya llegado justo hoy?

qué suerte la mía.

me agarró todo pintado

y para rematar,

la loca de titina llama.

no--no, es que la traigo

volteada, ¿eh?

antonio: yo también.

sebastián: y tú, ¿por qué?

antonio: porque sara escuchó

cuando le dije a natalia

que lo nuestro

no había tenido importancia.

se enojó y con razón.

sebastián: bueno--bueno, ya--ya

se le va a pasar,

total, solo es tu vecina, ¿no?

en cambio natalia

es el amor de mi vida,

iba a casarme con ella, antonio.

deseaba con todo el corazón

que fuera la madre de mis hijos.

antonio: lo siento, de verdad.

sebastián: no sé

qué voy a hacer.

sin natalia yo no soy nada.

en mala hora me metí

con la loca esa de titina.

¿quién me manda a andar

sintiéndome el galán del siglo?

cuando no soy más

que un pobre idiota.

antonio: sí.

y ya deja de mortificarte

y trata de quitarte esa pintura.

sebastián: espero que con esto

se me quite esta porquería.

serena: independientemente

de revisar los protocolos,

simón,

lo que a la agencia le interesa

es saber qué impacto

tiene el cohete en la comunidad.

simón: eso tendrías

que preguntárselo a la gente.

lo único que se sabe del cohete

es lo que publicó

el periodicucho ese.

serena: o sea que prácticamente

nadie lo ha visto.

simón: aparte de mi familia,

muy poca gente.

es más,

podría contarlo

con los dedos de ambas manos.

serena: dime un cosa, simón,

cuando empezaste a construir

tu cohete, ¿no se te ocurrió

que tenías que notificárselo

a la agencia?

simón: [ríe] en ese entonces

la agencia ni existía.

serena: bueno, pero ahora sí.

simón: pensaba hacerlo

cuando estuviera terminado,

pero dime,

¿eso afecta en algo mi proyecto?

serena: pues yo espero que no,

pero no depende de mí

sino de mis superiores.

cuando leyeron la noticia

en el periódico

supusieron que se trataba

de un simple aficionado,

pero no.

eres un ingeniero en aeronáutica

con mucha experiencia, simón.

simón: y eso,

¿en qué cambian las cosas?

serena: ay, por dios,

hasta la pregunta es necia, ¿eh?

simón: está bien.

espero que valga de algo

que una vieja amiga

va a ser la que va a supervisar.

serena: bueno, y eso,

¿quiere decir

que me vas a permitir

hacer mi trabajo?

simón: puedes empezar

cuando queras.

serena: pues ahora mismo,

me muero de ganas

por ver el cohete.

bueno, si tienes tiempo, simón.

simón: claro que sí.

serena: ¿sí?

simón: vamos.

se siente el claro, ¿verdad?

pepe: ¿qué pasó, rafa?

serena: ah, bastante.

está rico.

simón: sí.

serena: ¿y dónde estás

construyendo el cohete?

digo--se requiere de un espacio

bastante amplio, ¿no?

simón: en la bodega

de mi huerta.

serena: ay, espérame, ¿eh?

porque se me metió algo

en el ojo, espera.

simón: a ver--a ver,

no te peines, déjame ver.

serena: [gime]

simón: a ver, espérate.

serena: ya--ya, muchas gracias.

[gime] pero qué boba soy.

[ríen]

simón: aquí no se desmiente

a nadie, ¿eh?

serena: oye.

[ríen] gracias.

no, bueno, ya.

edwina: [piensa] estaba con ella

en el hotel.

¿quién será esa mujer?

sebastián: sí, señorita,

buenas tardes.

¿tendrá lugar para el vuelo

a méxico esta tarde?

>> no, señor, ya no hay lugar.

sebastián: ¿podría decirme

si en la lista de pasajeros

se encuentra natalia guajardo?

>> un momento.

sebastián: gracias.

>> no, señor,

no tenemos a ningún pasajero

con ese nombre.

sebastián: gracias, señorita.

bendito sea, no se pudo ir.

debe estar en el hotel.

titina: ¡chebi!

ay, no sabes cómo te extrañé.

¿por qué me colgaste

cuando me llamaste?

sebastián: yo no te llamé,

fue natalia.

titina: ¿natalia está aquí?

sebastián: sí.

y me vio pintado como me dejaron

tus hermanitos.

ya sabe que la engañé contigo

y me mandó a volar.

titina: [resuella] entonces,

ya eres libre, mi amor.

sebastián: no--no, qué libre--

ni qué libre, ¿eh?

lo que soy es el hombre

más infeliz del mundo.

lo único bueno es,

que a partir de ahorita,

hagas lo que hagas

y digas lo que digas,

ya no tengo por qué aguantarte.

titina: no--no--no,

no me puedes decir eso, chebi,

yo te amo.

sebastián: yo no, titina,

yo no.

y déjame en paz.

titina: [piensa] ay, dios,

sí que está enojado.

sara: cheo, que lindo.

antonio: siento mucho

decepcionarte,

no soy cheo.

sara: antonio.

antonio: perdóname.

sara: ¿que te perdone

por no ser cheo o por--?

antonio: por las tonterías

que dije.

sara: pues si las dijiste

es porque lo piensas.

antonio: no.

fue para justificarme

frente a natalia

y que las cosas no se hicieran

más grande para sebastián.

sara: ¿en serio?

antonio: bien sabes que tú eres

de las personas más importantes

de mi vida.

sara: bueno pues,

este ramo de flores tan bonito

bien merece que te perdone.

antonio: qué torpe.

sara: no--no--no, fui yo.

[grita]

[ríen]

rafael: ¿qué pasó, nelson?

¿por qué no saliste a comer?

nelson: es que quiero terminar

con esto, dijeron que urge.

y ya, además, no traigo hambre.

rafael: a ver, nelson,

¿qué está pasando?

andas muy extraño.

no solo me lo parece a mí,

también a pepe,

lo comentamos ahorita

que me lo encontré en el negocio

de nachito.

nelson: a mí no me pasa nada,

hombre, figuraciones suyas.

rafael: a ver, nelson,

si tienes problemas

puedes confiar en nosotros,

somos tus amigos.

nelson: oh--que no traigo anda,

con un caramba.

pepe es un exagerado.

mira, parece que me anda

vigilando, ya me tiene harto.

rafael: está preocupado por ti,

nelson.

nelson: ay, si no tiene por qué.

rafael: habla con él.

sería una pena que después

de tantos años de amistad

terminaran distanciados.

edwina: pensé que eras

otro tipo de persona,

simón esparza.

ya veo que me equivoqué.

sara: se ven lindas, ¿verdad?

¿ya comiste?

antonio: no--no, con lo que paóo

entre sebastián y natalia,

ni tiempo.

sara: bueno, yo tampoco

he comido.

siéntate, te invito.

mira, el menú de hoy

es sopa de lentejas

y taquitos de pollo dorados.

gracias.

antonio: de nada.

pues qué rico, suena bien.

rosa: buenas tardes,

¿qué van a comer?

sara: el menú del día, rosa.

rosa: claro que sí, enseguida.

sara: gracias.

bueno, ahora sí,

cuéntame de sebastián.

antonio: bueno pues,

aparentemente

las cosas iban por buen camino

hasta sonó el celular

de sebastián

y ya te imaginarás quién era.

sara: ¿titina?

antonio: sí.

obvio sebastián

no iba a contestarle,

pero natalia

le arrebató el teléfono

y con lo que escuchó

bastó para que de inmediato

lo mandara a volar.

sara: pues sí, ¿qué quieres

que te diga?

yo hubiera hecho lo mismo.

no todo es culpa de titina

y a mí que me cae bien gorda.

sebastián tiene que asumir

su responsabilidad.

digo, finalmente tenía

un compromiso con natalia.

antonio: estoy muy apenado

contigo,

por tratar de ayudarlo

te hice enojar.

pero ya me perdonaste, ¿verdad?

sara: solo porque me trajiste

rosas.

antonio: oye, pero no toda

la culpa fue mía,

eso de andar escuchando

detrás de la puerta

no está anda bien.

sara: [ríe] claro,

ahora resulta que la culpa

es mía, sobre todo,

cuando se están dando de gritos

afuera de mi puerta.

antes di que no salió

todo el vecindario.

antonio: perdí

una buena oportunidad

para quedarme callado.

rosa: aquí tienen.

antonio: gracias.

rosa: provecho, señor.

sara: ¿tú crees que natalia

perdone a sebastián?

antonio: pues no sé,

pero espero que sí.

para sebastián es su vida,

la ama de verdad.

sara: es que yo no entiendo

a los hombres,

si la ama de verdad,

¿para qué se mete con titina?

antonio: yo tampoco lo entiendo,

créeme.

sara: a mí entender,

cualquier hombre

que se mete con otra

teniendo novia

debería de ponerse a pensar

si de verdad es amor

lo que siente.

antonio: sí,

tienes toda la razón.

y eso también vale

para las mujeres.

sara: sí, también.

[música]

¿pudiste hablar con nelson?

rafael: pues sí,

pero dice que no le pasa nada.

que él siente que lo andas

vigilando.

pepe: ¿yo?

¿qué lo voy a andar vigilando?

lo que pasa es que de un tiempo

para acá anda muy misterioso,

recibe llamadas muy extrañas

de quién sabe quién.

y las veces que le he preguntado

quién le llama,

me sale con evasivas.

rafael: qué raro.

pero te voy a decir lo mismo

que le dije a él, pepe,

hablen, aclaren las cosas.

sería una lastima

que una amistad de tantos años

terminara por una tontería.

pepe: es que no es una tontería,

rafa, algo se trae.

ya ni siquiera va a jugar

los domingos

y siempre anda de mal humor.

rafael: ay, caray, pero pues,

¿qué se le va a hacer, pepe?

mira, si no quiere confiar en ti

que eres su mejor amigo,

pues es su problema.

solo espero que se le pase

pronto.

natalia: es un infeliz,

un desgraciado.

es un mentiroso degenerado.

isabel: cálmate,

sebastián no se merece

una lágrima tuya.

¿por qué no te regresas

de una vez?

natalia: porque

para mi desgracia

no encontré un maldito boleto.

¿tú crees que yo quiero

estar aquí por mi gusto?

lo odio, odio san gaspar,

odio a sebastián.

lo odio.

isabel: y yo odio decirte,

te lo dije.

¿cuántas veces te advertí

que no fueras tan confiada?

los hombres están todos cortados

por la misma tijera.

natalia: tienes toda la razón.

no sabes cuánto te necesito,

me siento tan sola.

isabel: ya mañana te regresas,

solamente es por hoy.

trata de dormir.

natalia: es que no puedo.

se me vienen las imágenes

del infeliz ese

todo pintado de verde,

y la estúpida diciendo:

"chebi, mi amor, ya llegué".

isabel: qué ridícula.

natalia: es una estúpida,

la detesto.

pero más detesto a sebastián

que jamás pensé

que me iba a hacer lo mismo

que antonio te hizo a ti.

isabel: pero antonio

ya se está portando bien, ¿no?

natalia: ¿tú qué le crees?

lo vi saliendo de casa

de su vecina.

isabel: no me digas.

natalia: son tal para cual.

que no te enrolle como a mí, eh.

soy una estúpida

que le creía todo.

nelson: ¿qué diablos le andas

diciendo a rafa?

pepe: la verdad,

que andas muy raro.

nelson: ¿qué raro ni qué raro?

estoy harto de que te metas

en lo que no te importa.

pepe: a mí no me vas a hablar

así, ¿eh?

nelson: yo te hablo

como me dé mi regalada gana.

pepe: ¿sabes qué?

ya me tienes hasta el copete.

no sé qué fregado tienes,

pero no tengo por qué estarte

soportando.

y si me sigues buscando,

me vas a encontrar.

nelson: ay, sí, uy, qué miedo.

¿tú y cuántos más, eh?

marina: oye--oye, ven--ven.

rafael: ¿qué pasó?

marina: ¿cómo vas con quique?

rafael: [suspira] igual,

no lo he vuelto a ver.

marina: ay, rafa.

no sabes cuánto siento

decirte esto, pero--

pero ahora que salí a comer,

lo vi con un tipo muy guapo.

rafael: entonces, es verdad.

marina: ¿qué?

rafael: que conoció a alguien

el día en que yo no llegué

al cine.

pero pues yo no lo creí.

marina: pues parece que sí

es cierto.

rafael: pues que haga

lo que quiera,

a mí me da lo mismo.

marina: eso díselo a otra,

te conozco.

rafael: bueno, ¿y qué quieres

que haga, marina?

¿que me ponga a llorar?

[teléfono]

marina: ay, permíteme.

¿sí, dime?

[resuella] ¿cómo?

ay, diosito santo,

ahorita mismo le digo.

rafael: ¿qué pasó?

marina: es de la sala

de control, pepe y nelson

se están dando un agarrón.

rafael: no puede ser.

marina: ay dios.

>> ya estuvo bueno,

¿qué les pasa?

pepe: este imbécil,

que está insoportable.

nelson: imbécil la más vieja

de tu casa.

>> ¿están locos o qué? cálmense.

rafael: ey--ey--ey,

¿qué está pasando aquí,

por dios? ¿qué les pasa?

pepe: pues este que empezó

a agredirme, no sé qué le pasa.

nelson: me pasa

que ya me llenaste el buche

de piedritas por metiche.

rafael: ¿cómo es posible

que hayan llegado a los golpes?

si tiene algún problema,

lo arreglan,

pero afuera de la planta.

los dos se van suspendidos

sin goce de sueldo.

pepe: no, espérate, rafa.

pero yo ¿por qué?

el que empezó fue este.

rafael: sí, claro,

pero tú le respondiste, ¿no?

nelson: bueno--no--no, rafa--

rafa, por favor,

no me suspendan,

ando bien apretado de lana.

rafael: lo siento, nelson,

si paso esto por alto,

al rato cualquiera

por cualquier problema

y por cualquier tontería,

se va a agarrar a golpes, ¿no?

los dos.

>> si no llegaba calixto y yo

se hubieran matado.

pepe: no me ayudes, compadre.

nelson: rafa--rafa, mira,

no seas mala onda.

te lo juro que no se vuelve

a repetir.

ya acepto que la regué.

rafael: lo siento,

pero los dos se van suspendidos,

no puedo pasar esto por alto.

el ingeniero andrade decidirá

cuánto tiempo se van,

pero de que se van, se van.

antonio: muchas gracias,

estuvo riquísimo.

sara: [ríe] a la orden.

[celular]

antonio: permíteme.

bueno.

isabel: ¿qué demonios

estabas haciendo en casa

de la vecina?

antonio: fui a pedirle alcohol

para despintar a sebastián,

¿satisfecha?

me imagino que también

te enteraste que lo pintaron.

isabel: pudiste haber dio

a una farmacia,

¿por qué a casa de esa?

antonio: porque era urgente.

isabel: eso es un pretexto

que acabas de inventar,

sigues metiéndote con ella.

antonio: no es verdad.

y si no me crees,

es tu problema.

y si solo me llamaste para eso,

no voy a seguir discutiendo.

sara: está muy enojada, ¿verdad?

[celular]

antonio: mira, isabel--

marina: soy yo, ingeniero,

marina.

antonio: ¿marina? discúlpeme.

dígame, ¿qué se le ofrece?

marina: ¿se va a tardar mucho?

antonio: no, ¿por qué?

marina: es que hay un asunto

muy delicado

que tiene que resolver,

nelson y pepe

se agarraron agolpes

en la sala de control.

[música]

titina: por fin voy a conocer

a la tipa.

[celular]

titina: ¿qué pasó, ma?

lucita: ¿dónde andas?

titina: con silvia,

viendo los pendientes

de la escuela.

lucita: ¿no que te sentías mal?

titina: pues allá, con mi tía,

pero aquí pues ya no.

te voy a colgar, ma,

silvia me está dictando.

natalia: nunca me imaginé

que sebastián me hiciera esto,

es un cínico mentiroso.

[llaman a la puerta]

¿quién?

>> venimos a revisar

el servibar, señorita.

natalia: voy.

¿qué te pasa?

sebastián: de aquí no me voy

hasta que hablemos.

natalia: no tenemos nada

de qué hablar.

sebastián: entonces,

me vas a escuchar.

natalia: no.

no pierdas tu tiempo, vete.

no quiero saber nada de ti.

sebastián: no--no--no,

no, puede ser cierto,

tú me amas tanto como yo a ti.

natalia: te amaba, pero ya no.

sebastián: ¿tan rápido

me olvidaste?

natalia: con lo que me hiciste

me bastó para descubrir

la clase de cínico que eres.

lo único que siento por ti

es desprecio.

sebastián: no--no--no.

no te creo, no estás sintiendo

lo que me dices,

son puras frases hechas.

natalia: ¡vete al diablo!

sebastián: lo siento,

pero no me voy a ir.

estoy aquí para explicarte

de pe a pa lo que pasó.

confieso,

reconozco, asumo y admito

que por idiota

me enredé con una loca

peligrosa.

una mujer loca de atar

con la que tuve un solo desliz,

una noche, pero nada más.

y eso bastó

para que me persiguiera

a sol y a sombra.

a la fuerza me llevó a su casa,

me presentó a sus papás

y lo que es peor,

a sus tres hermanos

que son unos orangutanes.

[celular]

titina: ¿ahora qué pasa, mamá?

lucita: ¿dónde estás?

titina: ya te dije que en casa

de silvia.

lucita: silvia está aquí

conmigo.

te me vienes inmediatamente

para acá.

titina: pero mamá,

estoy en algo muy importante.

lucita: a callar, escuincla.

si no llegas en 20 minutos,

te regreso con tu tía

y te quedas ahí para siempre.

sebastián: para decepcionar

a la familia

invité a los hermanos a un bar

y me porté como el peor

de los gañanes.

querían que se quitaran

de la cabeza

que era un buen partido

para su hermana.

y de alguna manera, lo logré.

con lo que no contaba es que--

se iban a vengar de mí.

según ellos, que por jugar

con su hermana,

fue por eso que me pintaron así.

deberían encerarlos

en un manicomio, natalia.

natalia: ¿es todo?

sebastián: sí.

sí, titina solo fue

una aventura.

natalia: muy bien,

ya escuché tus explicaciones,

puedes irte.

sebastián: pero ¿me perdonas?

natalia: ¿por qué tendría

que perdonar a un tipo

que dice amarme

y se mete con una loca,

aunque sea por una noche?

sebastián: porque sin ti

me muero, natalia.

natalia: lo hubierais pensado

antes.

te dije que no te iba a pasar

una sola infidelidad.

vete ya, fuera de mi vista.

sebastián: natalia, por favor.

natalia: o te vas

o llamo a seguridad

para que te saquen.

sebastián: ya, está bien.

me voy, pero no creas que--

que no voy a luchar por ti.

natalia: infeliz.

cínico, sin vergüenza.

te dije que no quiero

saber nada de ti.

¡lárgate ya!

titina: [llama a la puerta]

natalia: ¡no insistías!

aunque me tires la puerta

no voy a abrir.

[música]

serena: no lo puedo creer,

¿tú solo lo construiste?

simón: sí.

y últimamente, juancho

ha estado perfeccionando

algunos programas, qué bueno,

a mí me llevaron años

implementar.

serena: juancho, tu sobrino.

simón: sí.

serena: no,

si las nuevas generaciones

vienen con el chip integrado.

simón: vaya que sí.

serena: ¿tienes planos?

simón: sí, bueno,

algunos los tengo aquí

y otros en mi casa.

serena: ¿podemos verlos?

simón: claro, vamos.

serena: guau.

lucita: hasta que llegas,

¿dónde andabas?

titina: por ahí.

lucita: esos no son modos

de contestarme, ¿dónde andabas?

titina: ay, ya, mamá.

lucita: seguramente fuiste

a buscar a chebi, ¿verdad?

titina: y si ya sabes,

¿para qué me preguntas?

lucita: mira, titina,

oye bien lo que te voy a decir,

no voy a permitir

que eches a perder tu vida

por un tipo que no te conviene.

titina: lo amo, mamá,

es el hombre de mi vida.

lucita: pero ¿qué sabes tú

de eso? y siquiera te hiciera

caso, pero ni eso,

ahí vas de arrastrada.

titina: estoy enamorada de él,

¿qué quieres que haga?

lucita: encaprichada,

eso lo que estás.

y óyeme bien, titina,

te voy a decir una cosa,

a partir de hoy,

tus hermanos te van a vigilar

día y noche.

titina: no, mamá--mamá, no.

mamá--mamá, no--mamá.

simón: es o es todo

lo que tengo aquí.

digo, además de unos archivos

en la computadora.

serena: me temo

que me voy a quedar

en san gaspar más tiempo

de lo que me esperaba.

simón: no es necesario,

te puedo mandar algunas cosas

por correo.

serena: no--no, no.

prefiero verlas aquí,

mi inspección no sería la misma.

antonio: estas faltas

son inaceptables,

tenemos demasiados problemas

como para que todavía

se susciten este tipo

de situaciones.

nelson: estamos conscientes

de que cometimos una falta.

pero por favor,

no nos suspenda.

mire, de mi parte le prometo

que no vuelve a suceder

algo así.

pepe: yo igual, ingeniero.

y para evitar problemas,

ni la palabra le voy a dirigir.

antonio: vaya solución la suya.

señor padilla,

¿tiene quién pueda hacer

el trabajo

que estaban realizando ellos?

rafael: sí, ingeniero,

no se preocupe.

antonio: se van una semana

suspendidos, y con esto,

les va a quedar claro

que nadie es indispensable.

pepe: está bien, ingeniero.

como usted diga.

nelson: con permiso.

rafael: vamos, pepe.

pepe: lo siento, ingeniero.

nelson: y ahora, ¿cómo fregado

le voy a decir a don pedro

que me suspendieron?

cheo: hola, mi amor.

sara: cheo.

no pensé que fueras a venir.

¿cómo sigues?

cheo: ya me siento mucho mejor,

gracias.

y para terminar de reponerme,

que mejor que ver esos ojitos

tuyos que me vuelven loco.

¿y esas flores?

sara: eh--las compré

para hacer nieve

de pétalos de rosas

para el pase de mañana.

cheo: ¿y para qué te los llevas

a tu casa?

sara: para separar los pétalos

y adelantar.

cheo: ¿para qué andas cargando?

invítame un agua fresca

y en menos de lo que canta

un gallo,

deshojo todas las rosas, mira.

sebastián: muchas gracias

por aceptar echarme la mano

con la serenata.

>> un gusto.

bruno: ¿qué hubo--qué hubo?

¿a dónde?

sebastián: vamos a llevarle

serenata a natalia, mi novia.

aquí los muchachos

me van a echar la mano.

bruno: no sabía que tu novia

estaba aquí, en san gaspar.

sebastián: me cayó de sorpresa

y no sabes la que se armó

cuando me vio todo pintado

de verde,

no quiere saber nada de mí.

bruno: ¿y eso?

sebastián: es largo de contar.

acompáñanos y te platico

en el camino.

bruno: órale.

verás, cuando tu novia

me escuché cantar

va a caer rendida a tus pies.

¿sí o no?

muchachos: claro.

bruno: vámonos.

[celular]

pedro: ¿qué pasó, nelson?

nelson: don pedro,

le tengo una mala noticia.

pedro: ¿y ahora qué?

no me vayas a salir

con que descubrieron

que alteraste los sensores.

nelson: no--no--no, para nada.

pedro: ¿entonces?

nelson: pues es que tuve

un problema personal

con otro empelado de la planta

y pues nos agarramos a golpes.

pedro: ¿y eso a mí qué demonios

me importa?

no querrás que te mande

a anselmo para que te defienda,

¿verdad?

nelson: no--no--no, ¿cómo cree?

lo que pasa es que--

me suspendieron una semana

y no voy a poder estar

al pendiente de los sensores

que alteré.

pedro: si serás imbécil.

¿crees que alguien más pueda

descubrir que alteraste

los sensores?

nelson: no, no creo.

pero pues, de todos modos,

quería avisarle.

pues como dice el dicho:

"aquí las noticias vuelan".

pedro: déjate de tus dichos

imbéciles.

y por tu bien,

espero que tengas razón.

anselmo.

anselmo: dígame, patrón.

pedro: llegó el momento

de buscar a alguien en la planta

que nos pueda funcionar

como nelson.

investiga quién puede ser.

anselmo: ¿y qué vamos a hacer

con nelson, patrón?

pedro: deshacernos de él.

[música]

[timbre]

cheo: ¿qué pasó, antonio?

¿qué se te ofrece?

antonio: estoy buscando a simón,

¿está?

cheo: no.

y perdón que no te podamos

atender, pero sara y yo estamos

ocupados.

sara: ¿quién era?

cheo: un testigo de jehová,

quería leerme la palabra

de dios.

cuando lo que yo quiero

es otra cosa.

¿nos vamos a otro lado?

sara: cheo.

cheo: ay, yo estoy bien.

vamos a concluir

lo que dejamos a medias.

>> ¡arránquense!

[serenata]

[teléfono]

natalia: sí, ¿diga?

titina: hola, natalia.

habla titina.

sabes quién soy, ¿verdad?

natalia: claro que sé

quién eres,

la descarada que se metió

con sebastián.

titina: te corrijo,

fue tu novio

el que se metió conmigo.

natalia: escúchame bien,

chulita.

titina: ay no, mejor escúchame

tú a mí.

ya sé que sebastián te dijo

que yo era la mala del cuento.

natalia: la mala no, la zorra.

titina: sin insultos, por favor,

que te estoy hablando

en buena onda.

te llamé para preguntarte,

ya que no eres novia de chebi,

¿me lo puedo quedar?

natalia: ¿por qué no mejor

se lo preguntas tú misma?

ahorita te lo paso.

sebastián: arránquense con otra,

sé que va a terminar saliendo.

bruno: sí, ¿cómo no? va.

[serenata]

sebastián: mi amor.

bruno: órale, qué intensos.

sebastián: ¿qué pasa?

natalia: te hablan.

sebastián: ¿quién?

natalia: tu amante.

sebastián: ¿mi amante?

natalia: titina.

sebastián: no--no--no.

no, tengo nada que hablar

con esa loca.

titina: ¡no estoy loca!

¡solo estoy enamorada de ti!

sebastián: me importa un pepino

lo que sientas por mí.

titina: chebi,

mi amor, nunca antes me habías

hablado tan feo,

o solo eres lindo

cuando estamos en la cama

y te hago esas cositas

que tanto te gustan.

sebastián: no estarás creyendo

todo lo que dice esa chiflada,

¿verdad?

natalia: vete.

sebastián: natalia, por favor.

natalia: que te vayas te digo.

sebastián: no.

y de aquí no me voy

hasta que me perdones, ¿eh?

antonio: [gime]

me lleva.

ay, ¿qué me pongo?

clara de huevo.

no, no puede ser,

no compré.

cheo: ¿por qué no quieres

ir a otro aldo, mi amor? ándale.

sara: ya, cheo,

ya te dije que hoy no,

no seas insistente.

tú no piensas en otra cosa.

cheo: ay, ¿qué tiene de malo

querer estar contigo solitos

los dos?

[timbre]

¿y ahora quién?

antonio: ¿está sara?

sara: hola, antonio.

¿qué te pasó en la mano?

antonio: me quemé cocinado.

quería ponerme claras de huevo

pero no hay en mi casa,

¿tú tienes?

sara: sí--sí--sí, pásate.

sebastián: mi amor, perdóname.

cometí un error,

lo reconozco.

sé que para ti

una infidelidad es imperdonable,

pero la vida para mí

no tiene sentido.

yo no soy nadie sin ti, natalia.

no eches a la basura

una relación de tanto tiempo,

por favor.

natalia: ¿yo?

¿yo estoy tirándola a la basura?

por dios, sebastián,

no seas cínico.

el que falló aquí fuiste tú.

sebastián: lo sé.

y estoy arrepentidísimo.

te ruego que me des

una oportunidad.

por favor, dime--dime, ¿eh?

qué puedo hacer

para me perdones.

[serenata]

¿oyes?

[teléfono]

no--no--no, no contestes.

debe de der la loca.

natalia: contéstale.

sebastián: no, no tengo nada

que hablar con ella.

natalia: que le contestes

y dile que me deje de molestar.

titina: chebi, mi amor,

se cortó.

sebastián: no, no se cortó,

yo te colgué.

escúchame bien

lo que te voy a decir,

deja de molestar a natalia

si no quieres que te denuncie

por acoso.

ella ya sabe todo,

de nada sirven tus chantajes.

fuiste un error en mi vida,

el más grande y el más grave

de todos mis errores.

esta es la última vez

que hablamos.

titina: chebi.

sebastián: ni aunque fueras

la última mujer sobre la tierra

volvería a estar contigo.

hasta nunca.

¿así está bien?

natalia: sí.

pero no te voy a perdonar.

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