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La Vecina Capítulo 66

25 Jun 2020 – 12:00 AM EDT

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antonio: me llegó el rumor

de que el consejo

está considerando cerrar

la planta de san gaspar

definitivamente.

uribe: bueno, no es un rumor,

anoche estuve con sitges

y me lo comentó.

antonio: ah, ¿y cuál es

la postura del ingeniero sitges?

bueno, si se puede saber.

uribe: la misma que la mía,

pero hay otras opiniones.

bueno, de hecho iba a llamarte

para decirte que se vengan

sebastián y tú

hoy mismo al d.f.,

mañana se reúne el consejo

y quiero que estén presentes,

sitges quiere que los convenzas

de frenar la medida.

antonio: lo voy a hacer,

de eso puede estar seguro.

uribe: eso espero, antonio,

nadie más que tú puede hacerlo.

antonio: gracias por confiar

en mí, me reporto llegando.

sebastián: ¿qué pasó?

antonio: efectivamente,

mañana el consejo se va a reunir

para tomar una decisión

y uribe ordena que nos vayamos

esta misma tarde a méxico

para que estemos

mañana en la reunión,

quiere que los convenzamos

de frenar la medida,

así que si tienes pendientes,

déjaselos al señor padilla.

sebastián: no, bueno,

¿y no hay manera

de que yo me quede?

antonio: ¿por qué?

sebastián: por esto.

antonio: bueno,

¿y qué te preocupa?

allá puedes usar bufanda

pretextando que el cambio

de clima te afectó la garganta.

sebastián: ¿y qué pretexto

le pongo a natalia?

bonito me voy a ver

haciéndole el amor con bufanda.

antonio: pues ni modo,

te tienes que presentar,

es una orden de uribe.

sebastián: ah, natalia

me va a matar cuando me vea

el cuello.

y la espalda.

antonio: ni isabel ni natalia

tienen por qué saber que vamos.

sebastián: ¿vamos a escondidas?

antonio: ajá.

sebastián: ¿harías eso por mí,

cretino?

antonio: pues ¿qué me queda?

eres mi amigo, ¿no?

sebastián: ay, te adoro,

cretino, eres--ay,

mi güero chulo.

antonio: nos quedamos

en mi departamento,

vamos a la junta de conatrol

y nos regresamos.

sebastián: perfecto,

me va a caer muy bien

estar lejos de titina.

antonio: ¿y qué con tu celular?

¿lo vas a dar por perdido?

sebastián: no, no, no,

no puedo perder mis contactos,

voy a pedirle a alguien

que vaya por él.

antonio: ¿alguien como quién?

sebastián: ah.

marinita chula, ¿puede venir

un momento por favor?

marina: sí, ingeniero, voy.

sebastián: entre mujeres

las cosas se arreglan

mucho mejor.

fidel: bien, nacho,

ya puede irse, ya cumplió

con el mandato del juez.

nacho: muchas gracias.

¿quién es?

fidel: es el cabecilla

de los saqueadores

que detuvimos en las peñas,

el único que logró escapar.

nacho: a ver.

su cara se me hace conocida,

en alguna parte lo he visto,

pero no recuerdo dónde.

fidel: piénsele,

cualquier información

que nos dé puede ser

importante, porque en la base

de datos de la policía

no encontramos a nadie

que se le parezca.

nacho: si me llego a acordar,

vengo a informárselo

de inmediato, ¿eh?

bueno, ya me voy,

gracias por todo, ¿eh?

fidel: que le vaya bien,

y si en algo puedo ayudarlo,

ya sabe que cuenta conmigo.

nacho: ah, gracias

por tercera vez.

[ríe]

con permiso, hasta luego.

ricardo: ¿qué pasó, david?

¿qué haces aquí?

david: necesito que me firmes

estas requisiciones.

ricardo: sí.

aquí tienes.

david: gracias.

te ves muy contento,

¿isabel otra vez?

ricardo: ah, ¿qué comes

que adivinas?

david: es muy fácil,

cuando la ves

te cambia la cara,

el humor, todo.

oye, ¿y qué pasó?

¿ya se decidió a cambiarte

por antonio?

ricardo: no, todavía no,

pero lo cierto

es que no puede vivir sin mí,

que es más o menos lo mismo.

david: ¿cómo va a ser lo mismo,

solo te está dando largas?

a ver, ¿por qué no se decide

por ti, eh?

ricardo: tiene miedo de romper

su relación con andrade,

y la entiendo,

llevan mucho tiempo juntos,

pero va a terminar haciéndolo.

david: quién te oyera

tan comprensivo.

ricardo: bueno, ¿y a ti

qué te pasa?

¿a fuerza quieres echarme

a perder el día o qué?

david: discúlpame,

no era mi intención

amargarte el día.

ricardo: y si isabel

no se decide, no importa,

arango lo va a desaparecer

de la faz de la tierra.

marina: voy a casa de titina.

sebastián: ajá.

marina: me identifico

como su secretaria,

le digo que usted

tuvo que viajar de urgencia

al d.f. y le pido su celular.

sebastián: exactamente, marina.

marina: ¿y si no me lo quiere

entregar?

titina: no te entrego nada,

si chevi quiere su celular,

que venga por él.

marina: ay, suéltame, infeliz,

me lo entregas

porque me lo entregas.

titina: no.

marina: sí.

titina: que no.

marina: que sí, desgraciada.

titina: ah, ah.

sebastián: ah, estoy seguro

que usted va a lograr

convencerla

para que se lo entregue,

haga lo que tenga que hacer,

pero tráigame de regreso

mi celular, marina,

por favor.

marina: entendido,

usted no se preocupe

que yo me hago cargo.

sebastián: ah.

marina: con permiso.

sebastián: listo,

un problema menos.

antonio: ahora a trabajar,

hay que preparar un buen informe

para la junta de mañana.

sebastián: lamentablemente

los resultados

no son nada buenos

a pesar de haber cerrado

una válvula clandestina

y de tener una pipa.

antonio: lo sé,

pero debemos manejar las cosas

de modo que nos favorezcan,

tenemos que ofrecer

un panorama alentador

y con muchas perspectivas

a futuro.

sebastián: vamos a darle.

merce: y más te vale

que te andes por la derecha,

no hagas renegar a simón.

juancho: ya sé,

ya me lo has dicho

quién sabe cuántas veces.

merce: te lo repito

cuantas veces sea necesario,

porque a ti las cosas

te entran por un oído

y te salen por el otro.

simón: ya, mujer

no hagas corajes,

yo lo hago hacer entender

que con esa actitud

no gana nada, al contrario,

vamos a tener mucho tiempo

para hablar de hombre a hombre.

merce: justo eso

es lo que quiero,

que se convierta

en un hombre responsable,

¿qué va a ser de su vida

si continúa reprobando, simón?

ni la prepa va a terminar.

sara: ya, mamá,

aquí lo hacemos entender.

juancho: ah, mira quién lo dice.

sara: no--no, no empieces,

juancho.

juancho: es la verdad,

a ti todo te pasan

porque eres doña perfecta.

simón: ya, juancho.

y ustedes váyanse,

que apenas tienen tiempo

de llegar a la terminal.

merce: ay, de veras, vámonos,

mi hija, no me vaya a dejar

el camión.

simón: avísame cuando llegues.

merce: ay, sí.

ya me voy, mi hijo,

por favor pórtate bien.

juancho: sí, ma.

sara: córrale, mamacita.

simón: ¿trajiste tus libros

para estudiar las materias

que reprobaste?

juancho: sí.

simón: le vamos a dedicar

tres horas diarias

a repasar todas las materias,

con eso estarás preparado

para esos extraordinarios.

juancho: ¿tanto?

simón: juancho.

juancho: está bien, pues.

simón: anda, tráete tus cosas

que hay que ir a la bodega.

edwina: que le vaya bien, ¿eh?

hasta luego.

magda: ay, cuñis.

edwina: ¿qué andas haciendo

por aquí?

siéntate.

magda: vine a retirar dinero

del cajero.

edwina: oye, ¿qué vas a hacer

con vladimir en sus vacaciones?

¿lo vas a meter al mismo curso

de verano del año pasado?

magda: no, este año no va

a haber curso.

edwina: pues a lo mejor

podría ayudarme

con lo del globo,

estoy segura que eso

lo va a entretener mucho.

magda: ¿sigues con eso?

edwina: sí, en la mañana

me llegó, estoy feliz.

[ríe]

sara: ma.

merce: dime.

sara: ¿en serio te dijo antonio

que cada vez que me acerco a él

le causo problemas?

merce: detente, por favor.

sara: ma, te va a dejar

el camión, solamente contéstame,

por favor.

merce: detente, por favor,

si me deja el camión,

agarro la próxima corrida.

¿hasta cuándo vas a entender

que antonio tiene que estar

fuera de tu vida?

está comprometido,

se va a casar con su novia

de toda la vida,

entiende que por más amor

que le tengas,

eso no va a poder ser.

hija, si él ya decidió hacer

su vida con otra mujer,

por muy duro que sea,

tienes que aceptarlo,

la única forma de olvidarlo

es poniéndole distancia.

y mira que no me cae mal,

lo considero un buen hombre,

pero no el que tú te mereces,

y lo mismo digo de cheo, ¿eh?

mi amor, tienes que ser realista

y, sobre todo, muy fuerte

para superar un amor

que no puede ser.

desafortunadamente

pusiste tus ojos

en quien no debías

y tienes que salir adelante,

no te vas a quedar toda la vida

lamentando lo que no pudo ser.

sara: [solloza]

merce: ay, no quiero

verte sufrir.

titina: ¿qué se le ofrece?

marina: buenas tardes, ¿titina?

titina: sí, ¿quién es usted?

marina: soy marina zaldívar,

soy la secretaria

del ingeniero morales.

de conatrol, es que vengo

de parte de él a recoger

su celular.

titina: ¿y por qué no vino él?

marina: porque tuvo que salir

de urgencia al d.f.

titina: ¿cómo que se fue

sin avisarme?

marina: es que recibió

una llamada de la presidencia

de conatrol méxico,

y se tuvo que ir.

por favor entrégueme

el celular, ¿sí?

titina: si ya se fue,

no veo para qué lo quiere,

mejor se lo guardo

hasta que regrese.

marina: es que el ingeniero

lo necesita y me pidió

que se lo mandara.

titina: disculpe,

pero no me convence.

hagamos una cosa,

dígale que me llame

y que me lo pida personalmente,

y con mucho gusto

se lo entrego, ¿sí?

marina: oiga, oiga,

y--está muy bien,

así lo voy a hacer, ajá,

solo permítame un momentito

el celular, ¿sí?

para tomar nota

de un par de contactos

que le urgen al ingeniero.

titina: está bien,

un momento, ¿sí?

marina: ajá, gracias.

titina: aquí tiene.

marina: gracias.

muchas gracias.

[ríe] este, voy a checar,

"comper".

[ríe] estoy checando.

titina: óyeme, estúpida.

ay, pero ¿qué te pasa?

¿qué?

¿te crees más lista

que yo o qué?

¿eh?

no, suéltame, ah, no,

suéltame, suéltame.

ambas: [jadean]

titina: es mío.

marina: óyeme.

óyeme, ¿qué te pasa?

¿estás loca?

¡enferma!

ah.

magda: seguro vladimir

va a estar encantado

cuando se lo diga,

desde que vio

el cohete de simón

quiere ser astronauta.

edwina: sí, bueno,

¿y qué dice fidel?

magda: a vladimir

no le dice nada,

pero a mí me dijo

que todo menos cohetero.

ambas: [ríen]

edwina: ay, mi hermano.

magda: ay, ya lo conoces

cómo es.

edwina: seguro debe querer

que estudie para policía.

magda: ay, no, no, no,

ni lo mande dios,

lo prefiero en el espacio.

ya me voy, ¿vas a ir a comer?

edwina: no, tengo mucho trabajo.

magda: bueno, nos vemos después.

edwina: seguro, cuñada, adiós.

señor gómez, siéntese,

por favor, aquí tengo...

bruno: ok, no, a las seis

está perfecto,

yo llego un poquito antes.

ok, ¿cuántos piscadores

vas a mandar?

con esos la hacemos, muy bien.

sí, aquí voy a estar yo,

cuando te desocupes

vienes directamente para acá.

va, en eso quedamos.

simón: ¿qué hubo?

bruno: ¿qué crees?

acabo de hablar con braulio

y mañana a las seis

llegan sus piscadores.

simón: bien.

[ríe]

juancho, mañana va a ser

tu primer día de trabajo.

juancho: ay, no la friegues,

cómo me vas a poner a piscar,

acaba uno bien arañado.

simón: ey, ¿quién te dijo

que te voy a poner a piscar?

nada más vas a estar

supervisando.

juancho: está bien, ¿ya qué?

bruno: ¿ya qué?

¿qué creías?

¿que te íbamos a dejar aquí

echando la flojerota?

si aquí todos le entramos

a la chamba.

simón: eso.

bruno: es más, acompáñame,

que hay que lavar el tanque

de expresión del tractor,

y no me salgas con tu,

"ah, pues ¿ya qué?", ¿eh?

órale.

simón: órale, derecho.

[suspira]

cheo: aproveche el precio

que le estoy dando

por el coche, es una ganga.

además, está en magníficas

condiciones, un solo dueño,

bajo kilometraje,

todos los servicios

en la agencia.

>> ok, me lo llevo,

voy a tramitar

el cheque de caja

mientras me hace el papeleo.

lo veo en un rato.

cheo: felicidades,

está haciendo

una excelente compra.

>> eso es.

cheo: bien por mí, si me aplico,

mis comisiones

este mes van a ser buenas.

[celular]

¿bueno?

>> un conocido suyo

me dio su teléfono,

quiero proponerle un negocio

que nos conviene a los dos.

cheo: ah, ¿y qué dijiste,

este baboso ya cayó?

seguro me vas a pedir

que deposite una lana

o que compre una tarjeta

para que la abone a un celular,

vete al diablo.

vete a embaucar a otro.

[celular]

deja de estar fregando,

que a mí no me la vas a hacer--

>> escúchame,

sé que tienes problemas

con un ingeniero

que anda rondando a tu novia.

cheo: ¿quién habla?

>> digamos que un buen amigo.

si te interesa hablar

sobre el asunto,

te veo mañana a las 12

en el café del parque.

[llaman a la puerta]

uribe: adelante.

ricardo: me dijo miriam

que quería hablar conmigo,

ingeniero.

uribe: sí, mañana a primera hora

hay una reunión

con el consejo

de administración

y necesito que estés presente.

ricardo: claro que sí,

ingeniero.

uribe: la reunión

es de suma importancia,

se va a tomar

una decisión definitiva

sobre la planta de san gaspar.

ricardo: entonces los rumores

son ciertos.

urbe: así es, y tu punto

de vista es muy valioso, ¿eh?

de modo que lo que tengas

que decir, hazlo con la mayor

objetividad posible.

ricardo: no se preocupe,

ingeniero, así será,

pondré lo que está de mi parte

para evitar el cierre

de la planta, sería una pena

que el consejo tomara

una decisión tan drástica.

uribe: ajá.

ricardo: a pesar

de todos los problemas

que existen, yo confío

plenamente en que el ingeniero

andrade la puede sacar adelante.

uribe: justo eso

es lo que quería escuchar.

puedes retirarte.

ricardo: con permiso.

[música]

[música]

padilla: ¿cuántas copias quiere

de estos informes, ingeniero?

antonio: no es necesario

que saque copias, señor padilla,

quiero llevarme los informes

por si necesito apoyarme

en las gráficas.

padilla: entiendo.

antonio: eh, se queda a cargo

de la planta, señor padilla.

padilla: ingeniero,

pierda cuidado.

antonio: y puede

que estando allá se ofrezca

que me envíe alguna información.

padilla: claro,

estaré al pendiente, ingeniero.

antonio: gracias.

[llaman a la puerta]

adelante.

sebastián: ¿qué le pasó, marina?

antonio: [resuella]

marina: hice todo

lo que estuvo en mis manos

para recuperar su celular,

pero fue imposible.

como no me lo quería dar,

pues se lo arrebaté,

yo ya lo tenía en mi poder,

pero, pues, se echó a correr

detrás de mí y me lo quitó.

es una fiera.

sebastián: ay, marina,

lo siento, no hubiera querido

meterla en este problema.

marina: no se preocupe.

sebastián: gracias

de todos modos.

marina: con su permiso,

voy a darme una arregladita,

¿eh?

no quiero ver ni cómo me dejó,

es una fiera,

una fiera.

padilla: [ríe] con permiso.

sebastián: ay, ¿y ahora

qué voy a hacer?

antonio: pues no sé,

pero ya nos tenemos que ir

al aeropuerto.

sebastián: no, no,

no me puedo ir sin mi celular.

ya sé cómo lo voy a recuperar,

y no me vayas a decir que no,

todavía tenemos tiempo.

antonio: ah.

sebastián: por favor.

david: ¿para qué te quería ver

uribe?

ricardo: mañana se reúne

el consejo de administración,

van a decidir sobre el futuro

de la planta de san gaspar.

david: ¿de plano?

ricardo: sí.

¿y sabes lo que eso significa?

david: tu oportunidad

para hundir a antonio.

ricardo: exacto,

pero justo en estos momentos

no es lo que me conviene,

si deciden cerrar,

antonio regresa a méxico

y, por pura dignidad,

va a presentar su renuncia.

david: pero eso te conviene,

¿no?

te deja el camino libre

a la vicepresidencia.

ricardo: aunque no lo creas,

eso pasó a segundo término.

david: ¿lo dices por isabel?

ricardo: sí, si cierran

y renuncia,

antonio va a estar aquí

el tiempo completo

buscando los brazos de isabel

para consolarse.

david: ¿y en serio

te importa tanto

como para dejar a un lado

tus ambiciones en la empresa?

ricardo: ah, sí.

[piensa] más lo que me deja

lo de arango.

david: la verdad, me sorprendes.

ricardo: ahora déjame solo,

tengo que preparar

un buen discurso para defender

el trabajo de andrade

a como dé lugar,

tengo que convencer al consejo

de no cerrar la planta.

sara: con mucho gusto,

ahorita se las traigo.

rosa: hola.

antonio: hola.

sara: antonio, sebastián,

qué sorpresa.

sebastián: eh,

vengo a pedirte un favor

de vida o muerte.

sara: ¿qué se te ofrece?

sebastián: titina se quedó

con mi celular

y antonio y yo

nos tenemos que ir al d.f.

sara: ajá.

sebastián: necesito rescatarlo

a como dé lugar.

sara: ¿y por qué no se lo pides

y ya?

sebastián: es que

no me lo quiere entregar,

además, piensa que ya me fui.

sara: ah.

sebastián: sara, esa mujer

me está volviendo loco,

no sé en qué momento

se me ocurrió darle entrada,

me acosa, me persigue

y sus tres hermanos

me quieren matar porque creen

que le estoy poniendo el cuerno

con otra mujer.

[celular]

ricardo: sabía

que me ibas a llamar,

hablas para cancelar, ¿verdad?

¿ya no nos vamos a ver

esta noche?

isabel: por supuesto que sí,

¿por qué te iba a cancelar?

ricardo: como me enteré

que viene antonio.

isabel: ¿antonio viene a méxico?

ricardo: sí, tenemos una reunión

mañana, ya debe de estar

por salir de san gaspar.

¿tan poco te toma en cuenta

que ni siquiera eso te avisa?

isabel: me chocan tus sarcasmos.

ricardo: no son sarcasmos,

es la verdad, isabel.

entonces, ¿qué?

¿nos vemos en la noche o no?

isabel: no.

estúpido, ¿por qué diablos

antonio no me llama

para decirme que viene?

ricardo: ¿cuántos desprecios más

necesita para que lo mande

al diablo?

sara: hola.

titina: sara, ¿qué haces aquí?

sara: vengo por el celular

de sebastián.

titina: otra mensajera.

¿por qué no viene él, eh?

¿me tiene miedo o qué?

sara: [ríe] es que sebastián

se fue a méxico

y necesita su celular.

titina: eso ya lo sé,

me lo dijo la chaparrita esa

que mandó antes.

mira, dile que--

sara: no, no, no,

yo no le voy a decir

absolutamente nada,

dame su celular a la buena

o lo tomo a la mala.

titina: ah, ¿sí?

¿y cómo, si se puede saber?

oye, no, ¿qué te pasa?

ven acá.

¿qué pretendes?

sara: decirle a tu familia

que no eres la blanca paloma

que piensan,

que los chupetones y arañazos

que trae sebastián

se los hiciste tú.

así es que tú decide,

o me das el teléfono

o se enteran todos.

>> buenas tardes.

sara: buenas tardes, señora.

>> no te había visto por aquí,

¿quién es, hija?

titina: ay, es una compañera

de la escuela, mami.

>> ay, mucho gusto,

¿y van a estudiar juntas?

sara: no, no, señora,

solo vine por mi celular

que se me quedó

en la bolsa de titina.

>> ah.

sara: ¿me lo pasas o voy por él?

titina: ahorita te lo traigo.

sara: [ríe]

>> ¿no quieres tomar algo?

sara: no, gracias, señora,

gracias.

titina: ten.

sara: mucho gusto, señora.

>> igualmente.

sara: con permiso.

titina: dile a chevi que esto

no se va a quedar así.

sara: ¿por qué no mejor

te dejas de tonterías?

a fuerza, ni los zapatos entran.

titina: [piensa] ay,

llévate el celular si quieres,

al cabo yo ya le saqué

todo lo que necesito.

[suspira]

antonio: te quedas en el cuarto

de visitas.

sebastián: gracias, cretino.

antonio: y de una vez

pedimos algo de cenar,

vamos a tener que desvelarnos

afinando el material

para la junta de mañana.

[celular]

es sara.

sebastián: ay.

antonio: ¿bueno?

sara: buenas noches, antonio,

nada más llamo

para que le digas a sebastián

que ya tengo su celular.

antonio: ah, dice sara

que ya tiene tu celular.

sebastián: eh, eres un ángel,

sara, muchas gracias.

antonio: [ríe]

¿y cómo le hiciste?

sara: fácil, la amenacé

con decirle

a toda la familia que fue ella

la que le hizo todos

los chupetones a sebastián.

antonio: [ríe]

[timbre]

híjole.

[música]

antonio: tengo que colgar,

acaba de llegar isabel.

buenas noches.

natalia: ¿qué ridiculez es esa

que traes en el cuello?

sebastián: [tose]

es que estoy enfermísimo,

traigo el cuerpo cortado,

calentura, dolor de huesos,

no sé si me va a dar varicela,

sarampión o...

[tose]

influenza.

isabel: ay, dios,

todas esas enfermedades

son muy contagiosas.

antonio: a ver

y si yo no me enfermo,

he estado en contacto

todo el tiempo con él.

isabel: ¿y te has sentido mal?

antonio: eh, no, no,

hasta ahora no.

sebastián: [estornuda]

por eso no les dijimos

que veníamos.

[tose]

antonio: ¿cómo se enteraron

que estábamos aquí?

rosa: ¿con quién hablabas?

sara: con antonio.

rosa: ¿y qué te dijo

que te dejó así?

sara: nada nuevo, no sé

hasta cuándo voy a entender

que yo no tengo lugar

en su vida.

[celular]

rosa: ¿no vas a contestar?

sara: no.

[mensaje]

[cheo]: solo quiero que sepas

que en este tiempo

que estamos separados

voy a convertirme

en el hombre que deseas que sea.

sara: qué lindo puede ser cheo

cuando quiere.

rosa: ¿has pensado en volver

a darle una oportunidad?

sara: en este momento no,

pero no sé qué pueda pasar

más adelante.

¿me ayudas a ajustar

unas cuentas que no me salen?

rosa: ajá.

roque: buenas noches.

>> buenas noches.

cheo: nada, no me contesta.

roque: pues porque

no quiere saber nada de ti,

ya deja de insistirle, cheo,

y olvídate de sara.

cheo: no, roque,

voy a seguir insistiendo

hasta que me conteste.

roque: bueno, tú sabrás.

¿y qué onda con la cita esa

que tienes mañana?

cheo: no sé si ir.

roque: no, ni te aparezcas,

no vaya a ser

que te quieran poner un cuatro,

vaya a saber de dónde venga eso.

cheo: sí, ¿verdad?

pero es que lo que me tiene

intrigado es que quien

me haya llamado sabe

que tengo atravesado

al ingeniero.

roque: pues ¿qué te extraña?

con todos los escándalos

que has armado

todo san gaspar ya lo sabe.

yo que tú mejor me olvidaba

de esa llamada, ya,

¿para qué le buscas

tres pies al gato?

ve tú a saber qué intenciones

trae el tipo ese que te llamó.

natalia: lo que importa

no es cómo nos enteramos,

sino por qué no nos avisaron.

sebastián: [tose]

ya te dije,

no quiero contagiarlas, amor.

antonio: el ingeniero uribe

nos llamó de última hora

para que nos presentemos

mañana a una junta

con directivos de conatrol

y nos pidió

que no le comentáramos a nadie.

natalia: ah, ¿así que isabel

y yo somos nadie?

no nos pueden tener confianza,

¿qué les pasa?

sebastián: [tose]

antonio: no se trata

de confianza,

es información confidencial,

y me extraña que alguien

se los haya dicho, ¿quién fue?

isabel: hablé a la oficina

y ahí me lo comentaron.

antonio: ¿quién, marina?

isabel: no, no, no,

un--un hombre, bueno,

no le pregunté cómo se llamaba.

natalia: bueno, ya,

¿para qué le damos más vueltas

al asunto?

ya estamos aquí,

siquiera alégrense de vernos,

¿no?

sebastián: [tose]

ahora vuelvo.

isabel: bueno, sí que está mal.

antonio: pues sí,

y tenemos que trabajar

toda la noche para terminar

de preparar el material

para la reunión de mañana.

sebastián: [tose]

me dejó un mensaje

el ingeniero uribe,

que quiere los últimos datos

de la pérdida de gasolina.

antonio: ah, sí,

ahorita te los doy.

disculpen, pero esto urge,

ustedes dicen si se quedan.

tenemos que trabajar.

isabel: yo me voy.

natalia: yo también.

antonio: nos hablamos mañana.

sebastián: [tose]

mejor ni te me acerques,

mi amor, no me perdonaría

que--que te contagiara.

[estornuda]

natalia: ah, pero ¿qué onda?

sebastián: perdón.

ay, apenas la libré,

gracias, cretino.

oye, con quién habrá hablado

isabel.

antonio: ahorita lo averiguamos.

sebastián: y hasta calor me dio.

natalia: ¿qué enfermedad tendrá

sebastián?

isabel: ay, por lo que se ve

no es más que una simple gripa,

al que no le perdono

que me haga a un lado

es a antonio,

debería de haberme avisado

que llegaba.

natalia: ya oíste

lo que nos dijeron,

más bien creo que nos pasamos

al pensar que se nos estaban

escondiendo, ¿eh?

no debimos caer en--

isabel: esperaba verle

una sonrisa mínimo

cuando me viera llegar, y nada,

me recibe con la misma

frialdad e indiferencia

de siempre.

[suspira]

natalia: ¿a quién

le vas a hablar?

isabel: a alguien que sé

que me va a dar algo más

que un saludo.

ricardo, ¿nos podemos ver?

no, no voy a estar ocupada

con nadie, te necesito a ti.

voy para allá.

natalia: estuvimos a punto

de que descubrieran

que fue ricardo

el que dijo que sebastián

y antonio venían a méxico,

¿y ni así te frenas?

isabel: ¿qué quieres?

necesito que alguien

me haga caso para eso,

si antonio no, tengo a ricardo.

[música]

antonio: perdón que la moleste

en su casa a esta hora, marina,

pero necesito saber

quién le dijo a isabel

que sebastián y yo

nos vinimos a méxico.

marina: pues, que yo sepa,

nadie, la señorita isabel

no ha hablado para nada,

ingeniero.

antonio: además del señor

padilla, ¿alguien más supo

que vinimos al d.f.?

marina: no, ingeniero,

usted nos dio órdenes

para que no lo comentáramos

con nadie.

antonio: disculpe

que la haya molestado,

buenas noches.

según marina la información

no salió de la oficina.

sebastián: entonces,

¿quién se los dijo?

antonio: estoy pensando

que pudo haber sido ricardo.

sebastián: ¿ricardo?

antonio: es amigo de natalia,

¿no?

le llevó flores el otro día.

sebastián: ni me lo recuerdes,

ese imbécil anda tras ella,

pero--pero en este--

en este estado

no puedo ni reclamarle.

antonio: pues lo más seguro

es que haya sido él, ¿o no?

bruno: ándale, juancho,

vamos al entrenamiento,

se ve que haces poquito

de ejercicio que buena falta

te hace.

juancho: no, que--mejor

me quedo viendo la tele.

simón: qué tele ni qué nada,

te pones a darle otra repasada

a lo que acabas de estudiar.

juancho: dijimos que dos horas

al día y ya las cumplí.

simón: entonces vete con bruno,

mira, le ejercicio

no le cae nada mal a nadie.

bruno: es más,

si le echas ganas,

igual y el domingo

hasta te ando alineando

en el partido, ¿cómo ves?

juancho: olvídalo,

a mí el fut solo me gusta

desde las gradas.

bruno: pero porque nunca

lo has jugado.

juancho: ah, ¿cómo no?

a cada rato en mi consola

de videojuegos,

no hay quién me gane.

simón: ay, de veras,

qué razón tiene merce,

eres un descarado de lo peor.

juancho: nada más tantito.

bruno: órale, ya vámonos.

juancho: no, ni siquiera

traigo shorts.

bruno: ah, no, pero aquí

en la mochila traigo unos,

muévete que vamos tarde.

simón: ándale.

juancho: está bien, pues,

pero de regreso

te discutes unos tacos.

bruno: ay, juanchito,

tú no das brinco sin huarache,

está bueno, ándale, vente.

nacho: aquí tiene su orden,

se les ofrece algo más.

>> no, gracias.

nacho: buenas noches.

>> buenas noches.

nacho: leila.

leila: ¿sí?

nacho: ya es hora, váyase

a descansar, mañana nos vemos.

leila: no, aquí me quedo

hasta que cierre,

después de la noche que pasó

en los separos, me imagino

que debe estar cansado, ¿eh?

nacho: pues no es un hotel

de cinco estrellas,

pero no estuvo tan mal.

leila: [ríe] ay, qué ánimos

los suyos, nachito.

pero prefiero estar aquí

que sola en mi casa.

nacho: bueno,

pues muchas gracias,

usted siempre tan solidaria.

gracias, ¿eh?

>> buenas noches.

nacho: buenas noches.

yo a usted lo conozco.

>> sí, trabajo

para don pedro arango,

lo vi varias veces

cuando iba a comer al molcajete.

nacho: ah, sí, es usted.

siéntese, ahorita le traigo

la carta, ¿eh?

>> no, no, solo quiero

unos cigarros.

nacho: ay, no vendo cigarros,

pero en la tienda

de aquí a la vuelta encuentra,

¿eh?

>> gracias.

buenas noches.

leila: buenas noches.

nacho: claro,

con él vi al hombre

del retrato hablado.

leila: ¿de qué habla, nachito?

nacho: cuando me dejaron libre

pasé a la oficina del comandante

y ahí vi el retrato hablado

del tipo que se les escapó

en el operativo de las peñas.

leila: sí, algo vi

en las noticias.

nacho: cuando yo era director

de la planta teníamos

un convenio con el molcajete,

y en alguna ocasión

vi al criminal que se fugó

platicando con el que se acaba

de ir.

voy con la policía,

esto lo tiene que saber

el comandante, ¿eh?

leila: vaya, vaya,

yo aquí lo espero.

nacho: gracias, leila,

ahí le encargo.

leila: sí, sí, claro.

sara: hola.

simón: ¿qué hubo?

¿cómo te fue?

sara: ay, bien, traje pan dulce

para cenar.

simón: qué bien.

sara: ¿y los muchachos?

simón: ah, bruno

tenía entrenamiento

y juancho se fue con él.

sara: ah, qué bien, ¿y tú?

¿qué me cuentas?

simón: mañana van a piscar

la huerta,

vendimos toda la cosecha

a un solo comprador.

sara: ay, este año

ha sido muy bueno,

ya verás que el próximo

va a ser mejor.

simón: la verdad

es que no nos quejamos,

adelantamos

varias letras del camión

y, con la venta de la cosecha,

ya casi andamos pagando

todo el crédito.

sara: ay, ¿y tu cohete?

simón: también para eso

va a salir algo de dinero.

ambos: [ríen]

simón: me voy a dormir

que mañana hay que madrugar.

sara: ajá.

simón: si ves a bruno,

por favor dile

que me despierte,

aunque ponga mi despertador,

luego no lo oigo.

sara: yo le digo, que descanses.

edwina: esto está muy...

sofisticado.

[teléfono]

¿bueno?

vladimir: hola, tía.

edwina: hola, mi amor,

¿cómo estás?

vladimir: bien, ya cené

y ya me voy a dormir.

edwina: ay, qué bueno,

¿y ya hiciste tu tarea?

vladimir: ya, desde hace rato.

ya me dijo mi mamá

que ya tienes tu globo.

edwina: sí, mi amor,

hoy en la mañana me lo trajeron.

vladimir: guau, qué padre,

¿y cuándo lo vas a inflar

para que ya vuele?

edwina: no, pues todavía no sé,

pero te prometo

que tú vas a estar conmigo

cuando eso ocurra.

vladimir: sale y vale.

edwina: ahora que estés

de vacaciones voy a pasar por ti

cuando salga del trabajo

para que vengas a ayudarme

con el globo,

tenemos que ser unos expertos

antes de lanzarlo.

vladimir: ¿y no le vas a pedir

a simón que nos ayude?

él sabe mucho de esas cosas.

edwina: sí, pero no creo

que pueda, él está muy ocupado

con su cohete

y con su huerta.

vladimir: ah, hubiera querido

que estuviera con nosotros.

edwina: pues sí,

pero lo mejor es no molestarlo.

¿y de qué te vas a disfrazar

para tu festival?

vladimir: de astronauta,

ya le dije a mi mamá.

edwina: [suspira]

fidel: ingeniero,

¿qué anda haciendo por aquí

a estas horas?

nacho: [resuella]

fidel: siéntese, por favor.

nacho: gracias, y me acordé

dónde vi al tipo de retrato.

fidel: ah, ¿sí?

nacho: sí.

fidel: ¿en dónde?

nacho: en el molcajete,

cuando era de pedro arango.

iba a comer ahí, lo vi

un par de veces hablando

con uno de sus escoltas.

fidel: ¿está seguro?

nacho: sí, hace rato el escolta

se apareció en mi negocio

y se vino clarito a la mente.

lo que no sé,

es qué hacía en el molcajete,

igual y también

trabajaba para pedro,

pero no se lo puedo asegurar.

fidel: ¿hace cuánto de esto?

nacho: no, ya tiene

varios meses.

fidel: voy a hablar

con el señor arango.

nacho: pedro es un hombre

muy serio, él no creo

que tenga que ver

con lo que pasó en las peñas.

fidel: bueno,

yo pensaría lo mismo,

pero mi obligación

es investigar.

pero no se preocupe,

no le voy a decir por dónde

me llegó la información.

nacho: ah, gracias, comandante.

fidel: gracias.

nacho: buenas noches.

fidel: buenas noches,

que le vaya bien,

gracias por el dato.

pedro: [piensa] por la maldita

válvula que nos cerraron

vamos a dejar de ganar

un buen dinero.

[suspira]

laura: ¿y esos planos?

¿de qué es?

pedro: rutas de carretera

que necesito tener ubicadas.

laura: ¿por qué nunca me cuentas

nada de tus negocios?

pedro: no entenderías.

laura: tal vez sí,

quizá hasta te podría ayudar.

pedro: no, no me gusta

que te metas en mis cosas.

tú sigue en tus asuntos,

esos que vas a hacer

allá a la iglesia,

para esos sí sirves.

antonio: y mañana en la junta

quiero hacer hincapié

en el impacto que tendría

cerrar la planta.

no solo el aspecto económico,

sino la imagen de conatrol,

creamos expectativas

en la población que,

de cerrarse, no vamos a cumplir.

sebastián: me parece

que en ese sentido

el ingeniero uribe

está de tu parte,

sería bueno saber quién más

apoya tu posición.

antonio: el ingeniero sitges

está dudoso,

yo estoy seguro que fue él

quien convocó a la junta,

y a quienes me va a costar

convencer es a solares

y a moncada, son financieros,

solo les interesan

las ganancias.

sebastián: ah, ¿y ricardo?

antonio: [resuella]

yo no creo contar con él,

siempre ha querido hundirme,

y esta sería una oportunidad

de oro para hacerlo.

sebastián: no estaría mal

conseguir de antemano

su posición para saber

qué terreno estás pisando.

sara: ay, qué complicado,

no entiendo nada.

bruno: sara, llámale

a una ambulancia, por favor,

que juanchito

se me está muriendo, velo nomás.

sara: [ríe]

juancho: sí, estoy que no puedo

ni con mi alma,

por eso no quería ir.

sara: yo nunca he visto a bruno

llegar así de cansado como tú,

¿eh?

bruno: no, bueno,

porque yo tengo condición.

y tú no te desanimes,

que con unos cuantos

entrenamientos más,

estás listo.

juancho: no, olvídalo,

el fut no es para mí.

bruno: no, bueno,

no lo hiciste tan mal,

si hasta un gol metiste.

sara: ah.

juancho: de puro churro,

porque me rebotó el balón

en la espalda.

sara: [ríe]

bruno: bueno, pero por algo

se empieza.

sara: oigan, traje pan dulce

por si quieren cenar.

bruno: no, gracias,

pasamos a echarnos

unos taquitos.

juancho: yo lo que quiero

es acostarme,

no aguanto las piernas.

sara: no, primero

te das un baño,

porque estás todo sudado,

cochino.

bruno: si.

sara: ah, me dijo simón

que lo despertaras

para ir a la pisca.

bruno: ah, ok,

nos vamos a levantar

a las cinco, ¿eh?

así que a descansar,

nada de tele.

juancho: ¿a las cinco?

no la hagas, es muy temprano.

bruno: pues ¿qué quieres?

tenemos que estar en la huerta

antes de que lleguen

los piscadores.

juancho: [resuella] a las cinco.

bruno: órale.

sara: ándale.

juancho: ay.

sara: [ríe]

bruno: ándale.

lucita: ah, de plano

eres muy malo, ¿eh?

otra vez te gané,

ni el polvo me viste.

>> estoy cansado, tengo sueño.

lucita: no aguantas nada,

si estuviera acá

el padre vicente

apenas estaríamos

calentando motores.

>> pero da la casualidad

de que no está

y quién sabe si vaya a regresar.

lucita: ni me lo recuerdes, ¿eh?

y ya vete.

>> mamita--

lucita: mamita nada, vete.

vete, vete.

>> está bien, que descanses.

lucita: gracias.

vamos a ver si no regresa,

vamos a ver.

monseñor: ah.

[llaman a la puerta]

voy.

[resuella]

>> disculpe, monseñor,

es doña lucita,

y ahora sí se escucha muy grave.

monseñor: ¿usted cree

que si estuviera tan grave

pudiera levantar el teléfono

para marcar?

a ver, a ver, a ver.

[suspira]

buenas noches, doña lucita.

lucita: monseñor,

estoy muy grave,

yo creo que ahora sí

me les voy.

monseñor: ¿de veras tan mal

se siente?

lucita: sí, nunca me había

sentido tan,

pero tan mal, nunca,

hasta miedo me da a veces

cerrar los ojitos,

porque veo la luz blanca

al final del túnel.

y no me quiero ir

sin confesarme.

monseñor: entiendo,

y supongo que quiere

que el padre vicente

sea quien la confiese.

lucita: es mi último deseo,

y usted me prometió

que iba a hacer

todo lo posible

para que regresara a san gaspar,

pero veo que ya se tardó.

[tose]

monseñor: déjeme ver

qué puedo hacer,

aguánteme hasta mañana,

no se me vaya a morir,

entienda que a estas horas

es algo difícil

localizar al padre vicente.

lucita: voy a estar esperándolo.

¿no que no, eh?

[chista]

[celular]

ricardo: ¿bueno?

antonio: ¿qué tal, ricardo?

habla andrade.

ricardo: ¿cómo estás, antonio?

¿a qué debo el honor

de tu llamada?

antonio: quería hablar contigo

sobre la junta de mañana,

quiero saber cuál es

tu posición con respecto

al cierre de la planta.

ricardo: eh, aún no la sé,

estoy esperando a oír

lo que vas a decir,

pero si te soy sincero,

yo veo muy pocas posibilidades

de que el consejo

cambie su postura.

isabel: aquí está tu copa, amor.

ricardo: ¿qué te parece

si hablamos de esto mañana, eh?

ahorita estoy ocupado.

antonio: está bien,

mañana hablamos.

sebastián: ¿por qué

te quedaste así?

¿qué te dijo?

antonio: podría jurar que...

escuché la voz de isabel.

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