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La Vecina Capítulo 52

13 Jun 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

rafael: con lo celoso que está

kike, tengo miedo

de que me vaya a armar

un escándalo.

eso sí sería una tragedia,

el trabajo mezclado con mi vida

personal, imagínate.

marina: ya, deja de hacer

conjeturas.

rafael: ay, marina, es

que me dolería mucho

perder el lugar

en que me tiene

el ingeniero andrade.

yo me he encariñado mucho

con él, creo que me estoy

enamorando.

marina: ¿enamorado, rafa?

rafael: no, bueno, solo es

un decir.

lo que sí es que lo admiro

mucho.

se me hace una persona

tan íntegra.

en la ciénaga se conducía

con una seguridad.

y qué don de mando.

no cabe duda,

es un verdadero líder.

antonio: buenas tardes.

¿qué hace aquí?

debería estar descansando,

señor padilla.

rafael: es que vine a verificar

cómo terminó el bombeo.

antonio: no debió venir,

le dije que se quedara

en su casa,

tiene que recuperarse.

rafael: ya no me siento tan mal,

ingeniero.

marina exageró con eso

de quererme acompañar.

antonio: yo le agradezco

su entrega con el trabajo,

pero no era necesario

que viniera.

le dije que yo me hacía cargo,

el bombeo se concretó

sin incidentes.

ándele, váyase a descansar.

rafael: ¿habrá oído algo

de lo que estábamos hablando?

marina: no, no creo.

[llaman a la puerta]

antonio: adelante.

rafael: ¿se le ofrece alguna

otra cosa, ingeniero?

antonio: no, señor padilla,

gracias.

ya le dije que se vaya

a su casa, se nota

que le molesta el golpe.

rafael: no es nada.

y me sentiría peor

si me quedo en mi casa.

bueno, también quería

disculparme con usted

por la aparición

de mi primo anoche, espero

que no se haya molestando

con todo lo que dijo.

es que él es así,

un poquito confianzudo.

antonio: no, no se preocupe,

cada quien es como es,

no necesita darme

explicaciones, y menos

ofrecerme disculpas.

rafael: gracias, ingeniero.

antonio: y bueno, y ya

que no se quiere ir

a descansar, ayúdeme

a revisar las últimas

estadísticas del saqueo

de gasolina para hacer

un comparativo con los demás.

rafael: sí, claro.

antonio: también necesito

que me pase los reportes

del mes de diciembre.

rafael: sí, le quería

comentar...

sebastián: ay, qué chulada

de mujer.

[celular]

nati, mi amor.

natalia: ¿dónde estás?

sebastián: en conatrol.

natalia: pero si es sábado.

sebastián: mi amor, ya sabes

cómo es antonio.

natalia: ¿se escuchan

como ruidos de coche?

sebastián: es que estoy

en el patio de maniobras,

y no se oye muy bien.

mejor te hablo después, ¿eh?

nos vemos, te quiero, "bye".

rafael: hola, buenas tardes.

marina: hola, buenas tardes.

rafael: ¿no anda por aquí

el ingeniero lópez?

>> no está, no va a venir,

amaneció bien mal.

marina: ¿y eso? ¿qué tiene?

>> pues, ayer se puso

una con bruno y con simón.

marina: ¿se emborracharon?

>> no, el único que se

emborrachó fue él,

los otros ni tomaron.

es que se enteró que su esposa

le va a pedir el divorcio.

marina: ay, válgame dios.

pobre nachito, yo ya sabía

que se iba a poner mal.

>> pues, sí, eso fue

lo que pasó.

¿les ofrezco algo?

rafael: un refresco de limón,

por favor.

marina: para mí también,

por favor.

señora: en seguida.

marina: gracias.

qué mala onda, ¿verdad?

nachito es un pan de dios,

no se merece que le haga

algo así su esposa.

rafael: ay, pues, sí,

pero ¿qué se le va hacer?

ya ves que esa mujer

es bien agria.

marina: pues, sí, pero ¿qué

le costaba hacer las cosas

a la buena?

rafael: eso sí.

marina: ¿tú ya estás

más tranquilo?

rafael: ay, sí, marina,

después de que hablé con él.

marina: ¿y qué te dijo

exactamente?

rafael: que no tenía por qué

pedirle disculpas

por las impertinencias de kike.

me dijo que cada quién

es cómo es.

y eso, viniendo del ingeniero,

quiere decir que respeta

a las personas así,

tal y cómo son.

marina: y eso incluye todo.

rafael: es un hombre de mente

abierta.

[celular]

ay, mira, hablando del rey

de roma.

bueno.

kike: ¿dónde estás?

¿no que te sentías mal?

rafael: vine a trabajar, kike,

estoy en conatrol con marina.

kike: ¿con marina?

a ver, pásamela.

rafael: ¿qué te pasa, kike?

me hartas con tu desconfianza.

kike: pues, no te creo que estés

con marina, seguro andas

con tu ingeniero.

rafael: si no me crees,

es tu problema.

ay, me choca que sea

tan posesivo.

de veras que a veces

no lo soporto.

marina: bueno, tranquilo,

tranquilo.

sebastián: oye, necesito

que me cubras la espalda,

le dije a natalia

que estaba en conatrol.

antonio: y eso ¿por qué?

¿qué andas haciendo

que no le puedes decir

la verdad?

sebastián: no estoy haciendo

nada malo, solo que si le digo

que ando paseando, se va

a empezar a imaginar cosas

y no va a parar de llamarme.

una mentirita blanca,

y nos evitamos problemas.

oye, ¿no quieres venir?

el panorama femenino

por aquí está muy bien.

¿qué comen en san gaspar

que hay mujeres muy guapas? ¿eh?

antonio: ¿me creerás

que ni me he fijado?

sebastián: ¿cómo te vas a fijar

si solamente tienes ojos

para sara?

¿qué? ¿vienes o no?

antonio: no, la verdad es

que prefiero quedarme

a trabajar.

que te aproveche.

[teléfono]

bueno.

natalia: hola, antonio, ¿qué?

¿no estaban en conatrol?

antonio: seguimos aquí,

enlacé la línea de la casa

a mi celular.

pero dime, ¿qué se te ofrece?

natalia: que me pases

a sebastián, por favor.

antonio: está en la otra área

de la planta,

pero antes de irse me dijo

que acababa de hablar contigo.

natalia: no, bueno sí, pero es

que, como no me contesta

en su celular, quería volver

a hablar con él.

¿sabes qué?

mejor no le digas que le llamé,

no quiero que piense

que no confío en él.

antonio: no, no te preocupes,

estamos en contacto.

[celular]

sebastián: bueno.

antonio: oye, me acaba de hablar

natalia para preguntar por ti.

obvio que no te creyó

que estuvieras trabajando.

sebastián: ¿y qué le dijiste?

antonio: que había enlazado

el teléfono del departamento

a mi celular, y que no te podía

comunicar porque estabas

en otra área.

sebastián: gracias, cretino,

te debo una.

antonio: ¿una?

>> hola, pasen.

donde gusten.

bruno: gracias.

sara: ey.

javier: ¿qué onda?

sara: qué milagros que vienen.

javier: pues, acá el bruno

que me va a invitar

unas enchiladas, ¿no?

dice que son buenísimas.

sara: sí.

¿entonces qué?

¿enchiladas verdes o rojas?

javier: rojas.

sara: y tú, ¿qué vas a querer?

bruno: yo igual.

ah, y una agüita fresca

con mucho hielo,

por favor, que venimos bien

acalorados del entrenamiento.

sara: ¿cómo les fue?

javier: pues, ya muy puestos

para volver a ganar.

bruno: cuando íbamos saliendo

para el entrenamiento,

nos encontramos con el amigo

este de antonio, no sé,

el que acaba de llegar.

es buena onda el cuate.

sara: ¿a sebastián?

bruno: ajá.

sara: ah, sí, es muy buena

gente.

cuando estuve en el d.f.

me llevó a comer, y luego

me llevó al aeropuerto.

me gustaría corresponderle

ahora que está por aquí.

javier: ah, pues, vamos

organizando una reunioncita,

¿no?

en su honor, ¿o qué?

sara: no, no sé,

porque no quiero ver a antonio.

bruno: ¿y quién dice

que lo vamos a invitar?

además, después

de lo de anoche, dudo mucho

que quiera aparecerse.

padre vicente: atila, avísale

a tu mamá que ya vine

por mi ropa.

atila: ahorita le digo.

padre vicente: a ver, ¿estás

enojado porque dije

que no había que meterse

en las conversaciones

de los adultos?

atila: no, estoy enojado

porque está mintiendo,

y usted siempre me ha dicho

que eso no se hace.

padre vicente: ¿de qué hablas?

atila: no se haga, no hay dos

jaiboleras, y eso

de que se la robaron

no es verdad, porque usted

la tiene en su casa.

padre vicente: a ver, este,

vamos hablando claro, ¿eh?

yo no la hurté, mis alados

se la ganaron a la buena.

acepto que me la traje

sin avisarle a nadie,

y por eso pensaron

que se la habían robado.

atila: ¿y por qué no les dijo

que usted la tiene?

padre vicente: primero, porque

ya se había armado tremendo

alboroto, y segundo,

para darle una lección a fidel.

ya, ya, quita esa cara.

te prometo que voy a aclararlo

todo, pero después.

cigala: padre, no sabía

que estaba aquí, ¿por qué

no me avisaste, hijo?

y ahora a ti ¿qué te pasa?

atila: estoy enojado con alguien

que quiero mucho, porque hizo

algo que no está bien.

cigala: mi hijo, si esa persona

te quiere, va a buscar la manera

de que te contestes.

ahorita le traigo su ropa,

padre.

titina: ahí está, ahí.

padre vicente: ay, santo dios,

amiga: tranquila, tranquila.

disimula, disimula.

sebastián: ay, ahí está

otra vez.

josé: ¿qué pasa, ingeniero?

¿otra vez nos volvemos

a encontrar?

¿qué le ha parecido san gaspar?

sebastián: muy bonito,

muy prometedor.

nelson: como dice el dicho,

¿ya picó el anzuelo, "inge"?

sebastián: está buena la pesca

por aquí.

quién será esa chica

de la risa tan simpática, ¿eh?

josé: la de la risa es titina,

a la otra no la conozco.

nelson: no anda tan perdido,

ingeniero, ¿eh?

tiene buen ojo.

sebastián: ¿qué? ¿qué fue

a hacer este loco?

nelson: como dice el dicho,

pues, echarle una mano

con la pesca.

sebastián: ¿cómo echar una mano?

nelson, no, ¿estás loco, tú?

¿cómo crees?

nelson, nelson.

titina: hola, me dijo pepe

que querías preguntarme algo.

sebastián: sí, sí, como no soy

de aquí quería que

me recomendaran algo típico

de la región.

titina: ¿de dónde eres?

sebastián: de la ciudad

de méxico.

sebastián morales,

para servirte.

titina: ¿y quieres

que te contemos de san gaspar?

sebastián: todo.

titina: te cuento lo que quieras

con una condición.

sebastián: ¿cuál?

titina: que tú me cuentes

del d.f.

sebastián: encantado, siéntate,

por favor.

cigala: aquí tiene, padre.

padre vicente: gracias, cigala.

cigala: lo dejo porque tengo

los frijoles en la lumbre.

después le doy una vueltecita.

padre vicente: ya, no te enojes

conmigo.

atila: no, hasta que regrese

la jaibolera.

para que no piensen

que se la robaron.

padre vicente: ay, está bien,

tú ganas.

atila: ¿de veras?

¿y cómo le va a hacer?

padre vicente: de la misma

manera que me la traje,

entro a mi casa,

la dejo en su lugar

y que rodobaldo la encuentre.

rafael: gracias.

¿qué haces ahí sentado, kike?

kike: quería ver a qué hora

te dignabas a llegar.

te traje comida, pero me imagino

que ya comiste con tu ingeniero.

rafael: para tu información

no he comido.

kike: ah, ¿y marina?

¿no es que estabas con ella?

rafael: el taxi la pasó a dejar

a ella primero.

ya, kike, por favor, ¿a qué

viene tanta preguntadera?

de verdad me estás hartando

con tu desconfianza, ¿eh?

kike: ¿cómo no quieres

que desconfíe?

es sábado.

¿qué tenías que hacer

en conatrol?

rafael: por favor, no es

la primera vez que voy

a la planta un sábado, kike.

kike: para mi desgracia eres

adicto al trabajo,

pero ¿sabes qué pienso?

que ahora eres adicto

al tal antonio.

ahí te dejo lo que te traje.

rafael: kike...

kike: que te aproveche.

sebastián: la ciudad de méxico

es una ciudad muy bonita,

y no tiene nada que pedirle

a ninguna capital del mundo.

titina: ¿y hay muchos lugares

para ir a bailar o tomar

una copa?

sebastián: miles, ¿de bares?

te puedo contar los que quieras,

pero de lugares para bailar

no sé nada, soy malísimo.

titina: ay, y a nosotros

que nos encanta bailar.

amiga: sí, aquí hay unos lugares

padrísimos.

josé: debería tomar unas

clasecitas, ingeniero,

por aquí todos le metemos duro

a la bailadita.

sebastián: si encuentro a quién

me enseñe, ¿por qué no?

[celular]

titina: bueno.

sí, está bien, dile a mi mamá

que ya voy.

sí, no me tardo.

me tengo que ir.

gracias por el refresco,

me dio mucho gusto conocerte.

sebastián: igualmente.

titina: ¿es en serio

lo de la bailada?

porque si quieres, yo te enseño.

sebastián: no estaría mal.

titina: dame tu teléfono

y yo te llamo.

sebastián: perfecto,

apunta: 55.

josé: 55.

sebastián: 23.

nelson: 23.

sebastián: 87 14.

es de la capital.

titina: está bien, nos vemos.

sebastián: bueno.

josé: chulas las muchachas.

sebastián: chulísimas.

[festejan]

[música]

qué susto me sacó.

¿qué hace aquí?

fidel: esperándolo.

sabía que iba a venir a dejar

la jaibolera.

déjeme verla.

padre vicente: muy bien,

me cachó.

ahora, dígame, ¿cómo llegó

a la conclusión de que yo

tenía la jaibolera?

fidel: deduciendo, mi estimado.

uno, la jaibolera es de lo más

importante para usted.

dos, si bruno ya

le había informado

del robo, era ilógico

que estuviera tan relajado,

y hasta bromeando.

tres, me cargó muy poquito

la mano cuando le confesé

que me había metido en su casa.

cuatro, tenía miedo

de que atila lo delatara,

por lo cual, buscó la manera

de deshacerse de él.

y cinco, cuando se salió

a encaminarlo, descubrí

la jaibolera.

de modo que supuse

que la culpa le iba a ganar,

y la iba a regresar.

padre vicente: ay, dejaría

de ser policía, ¿verdad?

fidel: si quiere,

soy y de los buenos.

padre vicente: ¿y qué piensa

hacer?

¿poner carteles por todo

san gaspar para anunciar

que yo la tenía?

fidel: tengo que pensarlo,

mientras tanto

para que reflexione

en todo lo que ocasionó,

me lo llevo detenido.

josé: ¿de veras, inge,

no se anima a ir por ahí

por unas cervecitas?

sebastián: no, ya fue suficiente

por hoy.

lo dejamos para otro día.

oye, muchas gracias por todo,

hoy la pasé muy bien.

nelson: no, pues, como dice

el dicho, usted se lo pierde.

sebastián: sí, hasta luego.

buenas noches.

nelson: este se ve buena onda.

josé: sí, no como el otro.

vámonos.

nelson: vámonos.

bruno: ¡ya llegó!

sara: ¡sebastián!

sube, esta reunión es por ti,

te queremos dar la bienvenida

a san gaspar.

sara: [ríe]

[música latina]

antonio: ¿es posible?

están escandalosos otra vez.

claro, ¿cómo iba a faltar

fiesta el sábado?

sara: me encanta cómo bailas.

simón: ¿por qué no jugamos

al doctor y a la enfermera?

[timbre]

todos: [ríen]

sara: ¡ey! ¡sebastián!

bienvenido.

sebastián: hola, hola,

¿cómo están?

hola, hola.

muchas gracias.

de verdad, no me lo esperaba.

qué linda sorpresa.

simón: esta es tu casa.

sara: después de lo bien

que te portaste conmigo

en méxico, es lo menos

que podía hacer.

bruno: bueno, bueno, a la salud

de sebastián.

javier: que no se parece en nada

a andrade.

sebastián: no, ¿qué pasó?

¿qué pasó?

antonio también tiene

lo suyo, ¿eh?

bruno: claro que tiene lo suyo,

es antipático, engreído,

pedante, no bebe,

no le gustan las fiestas, nada.

bueno, es todo un estuche

de monerías.

sebastián: no, no, no se crean,

no es tan pesado.

[timbre]

antonio: bajan la música

o llamo a la policía.

sebastián: eh, bájale, bájale,

que la fiesta es en mi honor.

antonio: aunque fuera en honor

al santo padre, hay límites.

sebastián: ven, vamos a hablar.

ahorita regreso.

todos: ¡uy!

simón: del santo padre.

antonio: tú no deberías estar

metido en esa casa, ¿o qué?

¿quieres seguirle el juego

a esos inconscientes?

sebastián: para tu conocimiento,

esos inconscientes están siendo

de lo más amables conmigo.

me parece un detallazo

que me hayan hecho

una fiesta de bienvenida.

antonio: ay, lo están haciendo

solo por molestarme,

¿qué? ¿no te das cuenta?

sebastián: tampoco te creas

el ombligo del mundo, ¿eh?

ahora entiendo por qué

les caes en la punta

del hígado a todos.

la palabra antipático

te queda chica.

antonio: ¿eso es lo que piensan

de mí?

sebastián: y también que eres

insufrible, pedante y soberbio.

yo te conozco de toda la vida,

¿eh?

por eso te aguanto,

porque te estimo mucho.

pero, cariño, te pasas.

te pasas, gordito.

ánimo, hombre.

bruno: me parece que ya

lo convenció de no regresar.

[timbre]

sara: ahí está.

ey, cheo.

eliseo: ¿interrumpo algo?

sara: no, no, nada, pásate.

es que bruno organizó

una reunión.

¿qué haces aquí?

eliseo: tenemos que hablar y,

por favor, no me digas que no.

sebastián: voy a regresar

con ellos y no espero

que me acompañes,

pero con lo menos, deberías

de presentarte a pedir

una disculpa.

antonio: ¿disculparme? ¿de qué?

si son ellos los que se tienen

que disculpar conmigo.

¿quiénes son los que ponen

la música a todo volumen?

¿yo? ¿o ellos?

sebastián: está bien, ellos.

pero si tú das un primer paso,

pueden llegar a un acuerdo.

hablando se entiende la gente.

antonio: [ríe]

con ellos no se puede hablar.

sebastián: estoy seguro que sí,

es cosa de encontrar el modo,

antonio.

son tus vecinos, es mejor

llevar la fiesta en paz.

antonio: no, mira, pues,

con ellos, no se puede.

sebastián: te aseguro que sí.

ándale, vamos, te disculpas

por tus malos modos

y te retiras.

estoy seguro que así

sí le bajan la música.

eliseo: lo que vine es a pedirte

que me perdones.

te juro que no fui yo

quien empezó el pleito.

sara: cheo, por dios, ¿cómo

quieres que te crea eso?

como si no te conociera.

antonio no es gente

de pleitos, ¿por qué te iba

a soltar el primer golpe?

eliseo: pregúntaselo a él,

ahí está.

vamos, antonio, dile

que me golpeaste por defender

a tu novia, no fue

por defenderte a ti.

[música]

callado?

¿te das cuenta, sara?

ni siquiera tiene el valor

de aceptarlo.

por ella sí está dispuesto

a agarrarse a golpes,

¿sabes por qué?

porque ella si le interesa,

en cambio tú, tú nunca

le has importado.

antonio: ¿tú le crees todo

lo que está diciendo?

eliseo: ¿por qué no habría

de creerme?

a mí podrán acusarme

de lo que sea, menos de usarla.

llevo cuatro años procurándola,

y queriéndola como nadie

la ha querido.

si lo reté, fue porque se burló

de ti, porque solo te usó

para luego dejarte.

un hombre que ni siquiera

tiene el valor de reconocer

lo que siente por ti,

no merece si quiera

que lo voltees a ver.

en cambio yo, a pesar

de lo mucho que me dolió

lo que hiciste, aquí estoy,

porque no te quiero perder.

sara: por algo regresé contigo,

cheo.

pero, por cómo reaccionaste

después de lo que te conté

de antonio, pensé que ese amor

que dices sentir por mí

no era tan grande.

eliseo: no digas eso, te quiero

tanto que estoy dispuesto

a todo por recuperarte.

a pesar de lo que pasó.

sara: cheo.

sebastián: ¿por qué dejaste

que ese imbécil dijera

esa sarta estupideces?

y encima, te quedas callado.

antonio: ya no tengo nada

que decir.

sebastián: ¿cómo no?

era el momento para que sara

se enterara--

antonio: ¿para qué?

todo el mundo cree que jugué

con sara, y es cierto,

me enfurecí cuando mencionó

a isabel porque ya me tenía

harto.

pero ante eso,

¿cómo me defiendo?

sebastián: a veces sí que eres

un bruto, yo no me hubiera

quedado callado.

antonio: ese tipo la está

manipulando y yo no puedo

hacer nada.

¿no escuchaste cómo le dijo?

"a mí podrán acusarme

de lo que sea,

menos de usarla.

llevo cuatro años queriéndola

como nadie la ha querido".

ante eso yo no tengo nada

que hacer.

mi única defensa sería decirle

que dejo todo por ella.

pero me es imposible,

no puedo ofrecerle nada.

sebastián: entonces, olvídate

de ella y hazte a un lado,

cretino.

pero ya, ¿eh?

ya.

antonio: no sabes las veces

que he tratado de hacerme

a un lado, dejarla

que haga su vida,

y yo retomar la mía.

pero por una u otra cosa,

sara siempre está presente.

sebastián: a ver, cretino,

dime la verdad, ¿qué te impide

realmente jugártela por ella?

¿isabel?

antonio: no.

por ella misma,

somos tan distintos,

y no me refiero a lo social,

eso finalmente es lo de menos.

imagínate qué tipo de persona

es si se está comprometiendo

con un tipo como cheo.

sebastián: eso no es argumento,

cretino.

y no trates de lavarte

el cerebro, si se está agarrando

de ese imbécil no es más

que para olvidarse de ti.

cualquiera lo haría.

antonio: ¿crees que sería capaz

de casarse con esa bestia

solo para olvidarse de mí?

sebastián: ¿tú no piensas hacer

lo mismo con isabel?

antonio: eso es distinto,

isabel y yo nos entendemos.

no en vano llevamos

tantos años juntos.

sebastián: según dijo el animal

ese, sara y él también.

antonio: mira, ya, ya, dejémoslo

hasta aquí.

si quieres, ve con los vecinos

y hagan todo el ruido

que quieran, yo voy a ver

cómo la hago para dormir.

sebastián: solo voy

a disculparme, y regreso.

antonio: ah, mira, por mí

no te preocupes.

sebastián: anda.

fidel: vamos.

padre vicente: oiga, espere,

mire, ¿no podríamos arreglarnos

de otra manera?

fidel: no se equivoque,

¿qué me está proponiendo?

padre vicente: no, nada, nada.

pero, yo creo

que está exagerando.

con que hagamos

como que la jaibolera apareció,

es suficiente.

no cree, ¿verdad?

fidel: lo siento, pero aquí

el que la hace, la paga.

así son las cosas, padre.

ándale, jálele.

oiga, oiga, un momento,

un momento.

padre vicente: y ahora ¿qué?

fidel: como en toda detención,

debo cumplir con el

procedimiento indicado

por las normas

de la corporación.

padre vicente: haga lo que tenga

que hacer.

fidel: debo ingresarlo esposado,

como indican los cánones

y no traigo esposas,

voy a mi oficina por unas.

no se mueva, ¿entendido?

confío en usted, padre.

padre vicente: no la haga

de emoción,

y cumpla con su deber.

fidel: vamos a ver cuánto

aguanta.

antonio: ¿viste? ¿viste?

está chiflada.

no sabe con quién se está

metiendo.

sebastián: ¿te refieres

al cavernario o a ti?

antonio: lo hace por darme

celos.

sebastián: ay, ahí vas otra vez.

no todo gira a tu alrededor,

antonio.

no eres el ombligo del mundo.

si sara está con ese hombre,

es porque él le ofrece el amor

que tú no puedes darle.

antonio: pues, podría haberse

buscado a otro.

sebastián: eso no te toca

a ti decidirlo.

antonio: tienes razón,

que lo aproveche y que haga

su vida como quiera.

sebastián: ay, qué cómodo estás,

silloncito.

[música]

padre vicente: ay, ¿qué pasa?

¿se habrá olvidado de mí?

¿y si me escapo?

fidel: ¿qué espera?

ya, váyase que no le voy

a hacer la ley fuga.

váyase.

padre vicente: ¿qué hago?

¿qué hago? ¿me iré?

sí, ni modo, ya veo que no,

no me voy a quedar aquí

toda la noche esperando

hasta que encuentre

las esposas, ¿verdad?

fidel: [ríe]

parece gallo espinado.

ay, bueno, ¿y ahora qué hacemos

contigo, preciosa?

padre vicente: hola, atila.

atila: hola, padre.

¿cómo le fue?

padre vicente: mal, hijo.

me descubrió la policía

y oficialmente soy un prófugo

de la justicia.

atila: no la haga.

padre vicente: me pasé toda

la noche en la terminal

de autobuses esperando

la primera corrida para acá

porque no podía regresar

a la casa parroquial.

atila: ¿y la jaibolera?

padre vicente: se la quedó

el comandante.

y saber qué va a hacer con ella

o qué va a decir.

fidel: ¿y si me quedo con ella?

no, no, fidel, el día que tú

la tengas será

porque te la ganaste

a las buenas.

quintín: la jaibolera.

fidel: ni más ni menos.

quintín: ¿dónde la encontró?

fidel: un hombre me llamó

en la madrugada,

iba pasando por la plaza

cuando algo de pronto

le llamó la atención,

vio un perro entre los setos,

con un objeto en el hocico.

y cuando se acercó,

cuál va haciendo su sorpresa

al ver que la copa

estaba envuelta en un periódico.

quintín: no, pues, hay

que hacerle un monumento

al perro.

fidel: no, hombre, esto es

para ver, no para tocar.

ay, orejona.

sebastián: buenos días,

¿ya está listo el desayuno?

antonio: no, pues, el café

ya está, pero no hay nada

en la despensa.

pensaba pedir algo.

sebastián: vamos a desayunar,

yo invito.

antonio: no, no pensaba salir.

quiero quedarme a trabajar.

sebastián: ya, hombre, la vida

es corta y hay mundo enorme ahí

afuera esperando.

así que, no te voy a dejar

rumiando tus tristezas.

cámbiate, ponte guapo,

nos vamos.

antonio: está bien, ya vengo.

simón: bueno, ¿y en qué acabó

todo con cheo?

se fue sin despedirse

y ni siquiera fuiste buena

para contarnos.

sara: nos reconciliamos

y lo vamos a intentar de nuevo.

simón: ¿qué te digo?

ya sabes cuál es mi opinión.

digo, me parece tan malo

uno como el otro.

pero si así lo decidiste,

no me queda más que apoyarte.

javier: ¿y los balones?

bruno: ay, si seré bruto,

los dejé en mi cuarto.

sara: yo voy, yo voy por ellos.

bruno: ah, ¿sí?

gracias.

¿listo?

¿qué?

sebastián: ayer vi un lugar

cerca de la plaza que se veía

muy bien, yo creo que ahí

podemos desayunar.

sara: hola, sebastián.

sebastián: hola, sara.

antonio: sara.

sara: yo voy para arriba.

antonio: eres un caso, sara.

yo no entiendo cómo pudiste

volver con ese animal.

lo estás haciendo

para darme celos, ¿verdad?

sara: ay, por dios, antonio,

no te sientas

el centro del mundo.

antonio: entonces, ¿por qué

te estabas besuqueando

con ese salvaje en la puerta

de mi departamento?

sara: porque ese salvaje besa

delicioso.

¡no!

antonio: o sea que al tipo

la boca le sirve para algo más

que para decir estupideces.

sara: pues, ¿de qué te admiras?

la tuya solo sirve para decir

mentiras.

¿qué? ¿cómo sabes

que nos estábamos besando?

ahora te dio por espiarme,

¿o qué?

antonio: no, no, por espiarte

no, por cuidarte,

porque con semejante tipo...

sara: ¿por cuidarme?

pues, entonces aléjate de mí,

porque de la única persona

de la que yo tengo que cuidarme

en esta vida es de ti.

ah, escenitas de celos ahora,

lo que me faltaba.

antonio: ¿celos, yo?

sara: sí, sí, sí, celos.

antonio: ¿celos?

¿de ese descerebrado?

ja, ja, ja.

simón: buenos días, sebastián.

sebastián: buenos días, simón.

anoche ya no pude regresar,

una disculpa.

simón: entiendo,

no te preocupes.

sebastián: se está tardando.

simón: entonces, mejor me voy

por la escalera.

nos estamos viendo.

sebastián: seguro.

sara: cheo será todo

lo descerebrado que tú quieras,

pero tiene un gran corazón.

y yo prefiero eso

a un...genio con corazón

de piedra.

antonio: pues, gracias

por lo que me toca de genio.

y si tener el corazón

de piedra, significa

que controlé mis instintos

más primitivos,

lo tomo como un cumplido.

sara: pues, parece que

no los controlas del todo,

haber agarrado a golpes

a mi novio no fue un acto

muy racional que digamos,

¿o sí?

antonio: ¿tu novio?

sara: ¿sabes qué?

si hay alguien que no tiene

ningún derecho a hacerme

reclamos, eres tú.

antes de conocerte no tenía

ningún problema,

hasta que apareciste tú.

así es que por favor,

antonio, déjame en paz,

quiero reconstruir mi vida.

antonio: ¿reconstruirla

con un tipo como cheo?

está difícil.

sara: cheo me ama, y gracias

a ti descubrí que él

es el hombre de mi vida,

y me importa un comino

lo que pienses, me voy

a casar con él te guste o no.

simón: [piensa] ¿se va a casar

con cheo?

ahora sí se le botó

un tornillo.

¿dónde tiene la cabeza

esta mujer?

antonio: ¿de verdad te vas

a casar con él?

¿o lo estás diciendo solo

para molestarme?

sara: sí, sí me voy a casar

con él.

porque yo sí cumplo

lo que digo, no como otros.

antonio: ¡es imposible discutir

contigo!

sara: claro, porque yo sí

me atreví a decir lo que pasó

entre nosotros,

en cambio tú no haces

más que negarlo.

antonio: es increíble, eres

la primera mujer que conozco

que se enfurece porque uno

no se pone a gritar

a los cuatro vientos su vida.

pero si quieres, mañana mismo

publico en el periódico

lo que pasó entre nosotros

o mando a poner un espectacular.

sara: atrévete.

y ahí si le pido a mi novio

que te rompa la cara.

antonio: ¿oíste eso?

sebastián: oí.

antonio: está loca, está loca.

sebastián: y tú por ella,

así que son tan para cual.

[música]

simón: te estoy esperando.

sara: ¿cómo subiste?

simón: por las escaleras.

a ver, a ver, explícame

cómo es eso que te vas

a casar con cheo.

sara: ¿eh? ¿escuchaste todo

lo que le dije a antonio?

bueno, vamos allá adentro,

y allá te cuento.

simón: ven.

sara: ay, tío.

bruno: ¿cómo tarda? ¿no?

sara nada más iba

por los balones

y simón, por su celular.

¿qué pasó? ¿por qué

ya no volviste anoche?

sebastián: con tremenda

fregadera que vino a hacer

el tal cheo, preferí no ir.

bruno: no, y no solo

el tal cheo, también hubo

otros implicados.

pero a ver cuándo organizamos

otra.

sebastián: cuando quieran,

ya saben,

yo soy materia dispuesta.

antonio: ya vámonos.

sebastián: espérate, qué prisa.

antonio: bueno, alcánzame

cuando te desocupes.

sebastián: no le hagan caso,

anda un poquito de malas.

javier: no, pues, será de peores

porque de malas, siempre.

sebastián: nos estamos viendo.

le ganas al fut.

javier: ay, la verdad

no entiendo cómo puede

ser amigo del señorito.

bruno: lo mismo me dicen a mí

cuando andas conmigo.

javier: cállate.

fidel: a ustedes los venía

a buscar.

bruno y javier: la jaibolera.

simón: una cosa es

que te reconcilies con cheo

y otra que estés pensando

en casarte con él.

sara: ay, olvídalo, lo dije

solo por molestar a antonio.

simón: peor aún, eso quiere

decir que todavía te importa

antonio.

¿a qué estás jugando, sara?

sara: no estoy jugando, simón.

simón: ah, pues, eso parece.

si te reconciliaste con cheo,

ya deja por la paz a antonio.

sara: no, es que yo no hago

nada, es él--

simón: no, no, no me digas

que no haces nada,

no me salgas con eso,

por favor.

si cualquier pretexto

es bueno para correr con él.

eso es jugar, sara.

decídete, si no todos van

a salir mal parados.

te lo digo por tu bien.

actúa maduramente.

bruno: ¿y dónde apareció?

fidel: un hombre me llamó

a la madruga, iba pasando

por la plaza cuando algo

le llamó la atención.

un perro estaba

entre los setos, ladrando.

y cuando el hombre se acercó,

ahí estaba la copa,

envuelta en periódico.

bruno: ay, qué buena onda.

javier: oye, ¿y el

que la encontró no reclamó

recompensa ni nada?

fidel: no, no quiso.

me dijo que era un servicio

a la comunidad futbolera

de san gaspar.

ah, por cierto, aquí están

los dos mil pesos que ustedes

dieron.

bruno: ¡ey, sara!

ve, nomás.

sara: la jaibolera.

mi tío vicente se va

a poner feliz.

fidel: eso que ni qué.

antonio: se ve que sara es

atolondrada y arrebatada,

pero lo que no imaginé

es que fuera capaz

de echar a perder su vida

por un capricho.

sebastián: ay, ya deja de

regodearte por lo mismo,

llevas un buen rato echándole

limón a la herida, ya.

[celular]

no, no, es para mí.

uy, me están invitando

a bailar esta noche, ¿cómo ves?

antonio: ¿quién?

sebastián: pues, titina.

antonio: ¿quién es titina?

sebastián: una chava que conocí

ayer.

anímate, vamos, le digo

que lleve a sus amigas.

antonio: no, no estoy de ánimos.

sebastián: de eso se trata,

de que te animes,

de que cambies de aires.

ey, la vida sigue con sara

o sin sara, ¿eh?

antonio: no, gracias, ve tú.

sebastián: claro que voy a ir.

nada más tengo que pensar

qué decirle a natalia.

antonio: si quieres, te tapo,

como de costumbre.

sebastián: no, no, con que no

contestes el teléfono en toda

la noche, ya está.

antonio: está bien.

sebastián: un, dos, tres,

ven, bailemos, ven.

eliseo: ¿dime si no soy

un genio?

todo salió perfecto,

antonio quedó de lo peor,

y yo regresé con sara.

roque: pues, ojalá ahora sí sea

definitivo.

eliseo: me dijo que ya lo sacó

de su vida, yo pensé

que me lo estaba diciendo

para protegerlo,

pero después de besarla,

me queda claro que todavía

me quiere.

sara ya se dio cuenta que quién

la ama de verdad soy yo.

roque: ¿y ya no te importa

lo que pasó entre ellos?

eliseo: sí, claro que me puede.

podré perdonárselo,

pero nunca lo voy a olvidar.

roque: no, pues, estás fregado.

al primer agarrón que tengan,

se lo vas a echar en cara,

y otra vez van a acabar

en pleito.

eliseo: igual, pero por

lo pronto le gané la partida

al ingenierillo ese.

roque: pues, ya la hiciste.

ahora, a vivir feliz de la vida

al lado de tu amada.

eliseo: ya hombre,

deja de fregar.

roque: bueno, ya me voy.

¿no quieres irte a echar

unos tacos?

eliseo: ándale, y luego

me acompañas a donde camilo

el del mariachi.

roque: ¿vas a llevarle serenata

a sara?

eliseo: clarines.

y de paso, amargarle la vida

al imbécil ese.

sebastián: no sabes, amor,

antonio es un [...]

y llevamos todo el día

trabajando.

ya no puedo del cansancio.

natalia: ay, pobrecito de ti,

mi amor.

sebastián: estoy tan agotado

que lo único que pienso

es meterme a la cama

a dormir, amor.

¿tú qué vas a hacer?

natalia: dormirme temprano

también.

sebastián: ¿isabel?

natalia: no, se fue a la casa

de su papá.

sebastián: entonces pon todos

los cerrojos, mi vida.

que descanses.

natalia: tú también, amor.

sueña conmigo.

sebastián: adiós, amor.

listo.

antonio: qué facilidad

tienes para mentir.

sebastián: ya me voy, cretino,

deséame suerte.

antonio: suerte.

y ten cuidado, ¿eh?

no te vayan a decir que van

aquí cerquita y te regresen

en tres días.

sebastián: no, hombre,

eso solo te pasa a ti.

ya me voy a bailar.

sara: cheo me ama, y gracias

a ti descubrí que él

es el hombre de mi vida.

y me importa un comino

lo que pienses, me voy

a casar con él te guste o no.

[música de mariachis]

antonio: ¿y eso?

eliseo: échale ganas.

sara: [ríe]

eliseo: va por ti, mi amor.

♪ ya llegó tu enamorado

al que nunca correspondes

ya llegó hasta la ventana

desde dónde tú lo escuchas ♪

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