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La Vecina Capítulo 118

31 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

eduardo: no dejes de pelear,

por dios.

te lo ruego.

te lo pido.

juan carlos: hablé con los

trabajadores de la planta

para informales lo sucedido

y les hice saber que mientras

antonio se restablece,

sebastián se queda a cargo

de lo administrativo y padilla,

de lo operativo.

ricardo: sí, muy bien,

ingeniero.

siendo así, supongo que yo

me regreso a méxico con usted.

juan carlos: quiero que te

quedes unos días apoyando

a sebastián.

padilla, también necesito

que usted esté en contacto

permanente con el comandante

para que me vaya manteniendo

al día con las investigaciones.

rafael: claro que sí, ingeniero.

sebastián: ¿le va a informar

el ingeniero stiches

lo sucedido?

juan carlos: no, en este momento

creo que es contraproducente.

podría tomar la decisión

de cerrar la planta.

no.

prefiero esperar la evolución

de antonio.

con su permiso, voy a despedirme

de eduardo.

rafael: adelante.

nacho: este negocio apoya

el lanzamiento del cohete

de san gaspar.

simón: ¿qué te parece, mi nacho?

nacho: muy bien.

edwina: y usted es el padrino.

es la primera manta

que entregamos.

nacho: qué bien, eso me gusta.

y para festejarlo permítanme

invitarles un refresquito

o lo que gusten, ¿eh?

juancho: yo sí se lo acepto.

nacho: siéntense, por favor.

¡leila, refrescos para todos!

la casa invita.

a ver, platíquenme cómo sigue

el ingeniero.

simón: volvieron a intervenirlo.

justo cuando veníamos para acá

me llamó merce para avisarme

que todo salió muy bien.

nacho: qué buena noticia.

[celular]

perdón.

permítanme, ¿eh?

tengo que ir a atender

esta llamada.

¿bueno?

nelson: nachito, soy yo.

nomás llamaba para preguntarle

qué decidió sobre el favor

que le pedí.

nacho: qué pena contigo,

pero no se va a poder.

hablé con mi abogado y resulta

que mi mujer ya metió pleito

para quedársela.

con decirte que ya tiene gente

viviendo ahí.

nelson: no se preocupe.

pues, a ver qué hago.

de todos modos, muchas gracias.

nacho: listo.

¿en qué estábamos?

simón: hablábamos del ingeniero.

ojalá fidel dé con los culpables

para que los refunda

en la cárcel.

esos miserables no se merecen

otra cosa.

nacho: tarde o temprano va a dar

con ellos,

de eso pueden estar seguros.

sebastián: ni lo intentes, ¿eh?

en el hotel san gaspar no hay

habitaciones disponibles.

ni siquiera los papás

de antonio encontraron.

se van a quedar

en el departamento.

ricardo: bueno, ¿algún otro

hotel donde me pueda quedar?

rafael: hay varios.

aunque ninguno

como el san gaspar.

si gusta, lo acompaño

para buscar dónde

pueda quedarse.

solo permítame que deje

instalados a los papás

del ingeniero.

ricardo: no, no se moleste.

le pido a un taxista

que me ayude.

nos estamos viendo.

rafael: hasta luego.

bueno, voy con don eduardo.

sebastián: a la hora que gusten

las llevo a su hotel.

natalia: no te molestes,

nos vamos en taxi.

vámonos, isabel.

juancho: mm, cómo extrañaba

este olor tan rico, ma.

merce: ah, qué bueno

que me extrañas aunque sea

por la comida.

juancho: ay, ¿cómo crees?

me acuerdo de ti todos los días.

merce: más te vale.

bruno: ya llegamos.

merce: hija, déjame darte

un abrazo.

sara: qué bueno que viniste, ma.

los necesito tanto a todos.

merce: ya me imagino cómo

te sientes.

te ha llovido sobre mojado.

primero, el molcajete, y ahora,

antonio.

sara: espero que sea lo último.

y que de hoy en adelante,

solo vengan cosas buenas.

merce: ya empezaron, mi amor.

llamó laura para decir

que antonio salió bien

de la operación.

sara: sí, lo sé.

yo estaba en el hospital.

el médico que lo operó me dijo.

merce: ¿cómo que estabas

en el hospital si simón me dijo

que no podías entrar?

padre vicente: ni te apures,

merce.

tu hija se las sabe arreglar

para salirse con la suya.

entre ella y bruno

se la ingeniaron

para escabullirse de la mamá

de antonio, que ella sí

son palabras mayores.

merce: ay, mi hijita.

sara: necesito tener noticias

de antonio, ma.

no me podía quedar cruzada

de brazos.

y a bruno se le ocurrió

que lo acompañara a su consulta.

merce: si pudiste hablar

con el médico, es porque dios

está contigo y te lo puso

en el camino.

[teléfono]

bruno: ¿bueno?

¿qué "húbole", fidel?

sí, aquí está.

te la paso.

fidel quiere hablar contigo.

no, con ella.

sara: ¿bueno?

¿cómo que me quisieron hacer

daño directamente a mí?

fidel: sí, encontramos

un anónimo advirtiéndote

que te cuidaras porque alguien

quería hacerte daño.

sara: no es posible.

¿o sea que la explosión

iba directamente contra mí?

fidel: así parece.

qué bueno que no estabas ahí,

sara.

sara: ay, bendito de antonio

que me retuvo a su lado.

fidel: bien dicen que no hay mal

que por bien no venga.

vamos a seguir investigando.

solamente te quería informar

para que tuvieras cuidado, sara.

sara: gracias.

que la explosión del molcajete

iba dirigida a mí.

encontraron un anónimo que decía

que me querían hacer daño.

merce: ay, dios, ¿quién te puede

querer hacer daño?

jamás pensé que podrías tener

enemigos de ese tamaño.

sara: pues, para que veas

que sí, antonio tampoco

lo pensó y mira.

merce: qué horror.

estamos rodeados de criminales,

¿cómo es posible?

padre vicente: pero dios es

grande y nos protege.

sara está bien, antonio va

a salir adelante,

van a dar con los delincuentes,

y tendremos un final feliz.

así que, ¡arriba corazones,

hombre!

es tiempo de cenar, y yo vine

porque alguien me dijo

de unas enchiladitas.

merce: ayúdenme a poner la mesa.

termino de preparar y cenamos

en menos de lo que canta

un gallo.

juancho: ma, pero los gallos

cantan en la madrugada.

cheo: pero ¿qué te pasa?

podría ser lo que quieras,

atrabancado, celoso, broncudo

pero jamás le haría daño a sara.

quintín: ¿y lo de la exposición

del df, qué?

cheo: eso lo hice por fregar

al ingeniero.

quintín: con eso me basta

y me sobra para pensar que eres

capaz de muchas cosas.

aunque al principio te hayas

negado a atentar contra él.

cheo: solo dime una cosa,

sara me está acusando

directamente, ¿sí o no?

quintín: solo te puedo decir

que tenemos varias líneas

de investigación y no vamos

a descartar ninguna.

cheo: no me vengas con eso.

si no fue sara la que les metió

la idea de que yo haya sido,

seguro fue el imbécil

de antonio.

más le vale que se cuide

porque donde lo vea,

voy a acabar con él.

quintín: ¿qué?

cheo: lo que oíste.

quintín: ¿de verdad quieres

muerto al ingeniero?

cheo: muerto y enterrado,

¿cómo la ves?

quintín: no, pues, siendo así,

me vas a tener que acompañar.

cheo: ¿por qué?

quintín: porque no sería

la primera vez que alguien habla

de lo que hizo para despistar.

seguro fuiste tú quien le metió

el plomazo en la cabeza

al ingeniero.

cheo: ¿le dispararon a antonio?

quintín: ahora resulta

que no sabes.

acabas de decirme

que te gustaría verlo muerto

y enterrado.

cheo: ¿y eso qué?

una cosa es desearlo y otra cosa

es hacerlo.

tú bien sabes que pude haberlo

matado cuando me lo pidieron

los saqueadores, y no lo hice.

no soy un asesino.

quintín: entonces, ¿de qué

te preocupas?

me acompañas y te hacemos

la prueba de rodizonato

de sodio.

cheo: ¿la prueba del radio qué?

quintín: rodizonato de sodio

para ver si disparates un arma.

y luego la del detector

de mentiras, ¿eh?

si pasas las dos pruebas,

quiere decir que efectivamente

eres inocente.

así que, tú dices,

¿vas por las buenas o te esposo?

cheo: está bien.

vamos,

pero que sea discreto el asunto.

es que de por sí mi jefe

me trae de encargo.

quintín: y eso ¿por qué?

cheo: cosas de la chamba

que ni al caso comentarte.

ya vi que todo lo que diga

puede ser usado en mi contra.

quintín: eso que ni qué.

vamos.

simón: creo que van a faltar

sillas.

sara: ah, pues, voy por una

a la terraza.

simón: no, bueno.

sara: a ver.

buenas tardes.

soy la vecina.

[zumbido]

en esta época casi no hay brisa,

así que, hay muchos zancudos.

antonio: sí, ya lo noté.

sara: te acabas de mudar aquí,

¿verdad?

antonio: sí.

sara: bueno, si necesitas algo,

ya sabes, aquí estoy

para lo que se te ofrezca.

antonio: gracias.

mariana: buenas noches, sara.

te quiero dar las gracias

por haber estado siempre

atenta de mi hermano.

sara: lo hago de corazón.

mariana: lo comprendo.

pero quería decírtelo

para que sepas que yo no pienso

igual que toda mi familia.

sara: entonces, la agradecida

soy yo.

gracias, de verdad.

mariana: qué rico huele.

sara: es que mi mamá está

preparando de cenar.

emma: ¡mariana!

mariana: gusto en saludarte

y nuevamente gracias, sara.

isabel: ¿por qué no quisiste

que sebastián nos acompañara?

natalia: porque no quiero

tenerlo cerca.

algo se trae.

sigo notándolo muy raro.

isabel: lo que sebastián tiene

es culpa por el apoyo

que le ha estado dando

a la vecina.

además de que con la otra aquí,

no sabe qué hacer contigo.

arnold: [piensa] ¿sebastián?

natalia: ay, ya, cambiemos

de tema.

no quiero saber nada de él.

lo único que quiero es cenar

e irme a dormir.

estoy agotada.

isabel: como quieras.

natalia: joven.

arnold: sí, diga.

natalia: ¿le puedo encargar

una limonada, por favor?

arnold: enseguida.

natalia: gracias.

emma: ¿qué tienes que estar

hablando con la vecina?

mariana: ¿y por qué no?

emma: ¿qué no has visto todo

el daño que le ha hecho

a tu hermano?

mariana: pues, no creo

que le haga daño, ¿eh, mamá?

al contrario, si antonio se fióo

en ella, es porque algo bueno

debe de tener.

emma: ¿qué de bueno va a tener?

además, no es de nuestro nivel

social.

mariana: mamá, por favor,

es una buena persona

y mucho más cálida y amable

que nosotros.

emma: no puedo contigo,

de verdad que no puedo.

no sé qué te dio por convertirte

en defensora de esos

zarrapastrosos.

mariana: un poco de amabilidad

nunca está demás.

emma: no te quedes callado,

dile algo.

eduardo: déjala en paz, mujer.

ya tenemos suficiente problemas

para que nos estemos peleando

entre nosotros.

emma: este refrigerador

está vacío.

no tenemos nada para cenar.

eduardo: pues, pidamos algo.

emma: qué fastidio.

pero ¿qué nos queda?

merce: deberíamos de invitar

a cenar a los papás de antonio

y a su hermana.

seguro que ni tiempo tuvieron

de ir al supermercado.

sara: ay, no, ma.

esa señora es tan grosera

que no creo que acepte.

merce: pero nosotros no,

¿qué nos cuesta ser atentos?

simón: pensando en antonio,

tal vez tenga razón.

además, es una oportunidad

de que cambie de opinión

sobre nosotros,

disfrutando de las enchiladas

de merce.

bruno: yo a esos ni agua

les daba.

padre vicente: bruno, un plato

de comida no se le niega

a nadie.

simón: eso, estoy de acuerdo.

¿y sabes qué?

ya que tienes tan buena

disposición, ve a invitarlos tú.

[risas]

pedro: por el nuevo director

de conatrol san gaspar.

ricardo: salud.

pedro: se avecinan buenos

tiempos para nosotros.

contigo al mando se acabaron

los problemas.

incluso, incluso si andrade sale

de ésta, dudo mucho que quiera

quedarse.

ricardo: y todo gracias

al tal carmelo.

pedro: ¿qué más da?

lo que en algún momento

consideré un error,

ahora se lo aplaudo.

ricardo: ¿y tú estás seguro

que no hay cabos sueltos?

pedro: sí.

la gente de carmelo no va

a dar lata.

ya me deshice de ellos.

tengo varios planes

que pondremos en práctica

apenas te nombren director

de la planta.

ricardo: primero, hay que

esperar a que el ingeniero uribe

confirme que no se cierra.

pedro: ¿cómo?

me dijiste que eso ya era

un hecho.

ricardo: no.

sí, sí, sí pero no puede

anunciarlo antes de que andrade

salga del hospital.

pedro: eso...si es que sale.

[timbre]

mariana: ¿qué no escuchan

el timbre?

padre vicente: buenas noches.

mariana: buenas noches, padre.

pásele, por favor.

padre vicente: buenas noches.

¿cómo se encuentran?

emma: creo que le pregunta

está demás.

mariana: mamá.

padre vicente: no se preocupe,

señorita.

entiendo por el trance que están

pasando.

me atreví a venir

porque mi cuñada hizo de cenar

unas enchiladitas muy ricas

y, como suponemos que no deben

de tener nada para cenar,

queríamos preguntarles

si no quieren venir

a cenar con nosotros.

emma: gracias, pero vamos

a pedir una pizza.

padre vicente: les aseguro

que ninguna pizza se compara

con la comida de mi cuñada, ¿eh?

emma: tal vez en otra ocasión.

cuando vengamos en plan social.

eduardo: emma, por favor.

padre vicente: bueno, pues,

disculpen por haberlos

molestado.

con permiso.

eduardo: espere, padre.

me gustaría hablar con usted.

¿me permitiría un momentito?

sara: sí, sí, claro que sí.

eduardo: vamos a la alberca,

allí podemos hablar

sin que nadie nos interrumpa.

padre vicente: sí.

con permiso.

mariana: propio.

pásele, padre.

eduardo: ahora vuelvo.

mariana: sí, pa.

sara: buenas noches, señora.

¿ya les dijo mi tío si quieren

venir a cenar con nosotros?

emma: sí, pero preferimos pedir

pizza.

sara: entiendo.

bueno, de cualquier manera

estamos a sus órdenes

por cualquier cosa

que se les ofrezca.

emma: ¡espera!

sara: ¿se le ofrece algo,

señora?

emma: sí, se me ofrece algo.

sara: usted dirá.

emma: hablar contigo.

¿tienes unos minutos?

[música]

[música]

sara: ¿de qué quiere hablar

conmigo?

emma: no será del clima.

sara: bueno, entonces dígame

lo que me tiene que decir.

emma: no es conveniente

que hablemos aquí a gritos

como las verduleras.

sara: ¿prefiere que vaya

a su casa?

emma: no, ni aquí ni allá.

sara: bueno, entonces bajemos

a la alberca.

ahí podemos estar cómodas.

emma: tampoco se trata

de ser sociales,

con que nos veamos

en el pasillo basta.

al fin y al cabo,

lo que te tengo que decir

no me va a tomar mucho tiempo.

te veo en cinco minutos.

eduardo: está fresca la noche,

¿verdad?

padre vicente: sí, sí, sí.

pero me imagino que no es eso

lo que quería hablar conmigo,

¿verdad?

siéntese.

eduardo: ah, gracias.

no, obviamente no.

quiero decirle que, pues,

a pesar de cómo se han dado

las cosas, realmente no tenemos

nada contra ustedes.

pero yo creo que es

muy necesario que hablemos

sobre la relación que existe

entre mi hijo y su sobrina.

padre vicente: claro.

pero antes permítame aclararle

que las cosas no son

como ustedes creen.

eduardo: ¿a qué se refiere?

padre vicente: bueno, a que sara

no es lo que ustedes piensan.

por el trato que ha recibido,

particularmente de su esposa,

cualquiera pensaría que ustedes

creen que ella es una cazadora

y que antonio es la presa.

usted me entiende, ¿verdad?

eduardo: ¿me está queriendo

decir que todo el culpa

de antonio?

padre vicente: preferiría pensar

que no hay culpables, señor.

muchos equívocos y situaciones

fortuitas que se desbordaron.

y, siendo sincero, lo peor

que podría suceder es

que su hijo y sara

terminaran juntos.

y si me pregunta qué es

lo que yo consideraría mejor,

es que cuando su muchacho

se recupere, porque se va

a recuperar, es que se lo lleve

de aquí y no le permita

volver nunca.

rafael: ¿kike?

ingeniero,

¿qué hace aquí?

sebastián: estoy en la olla,

rafa.

¿será que me pueda dar asilo?

rafael: claro que sí, ingeniero.

ésta es su casa, permítame.

sebastián: le ayudo.

rafael: gracias.

adelante.

sebastián: gracias.

merce: ay, hijita, ¿para qué vas

a hablar con esa señora?

si dices que ni siquiera tuvo

una palabra amable contigo.

sara: porque se trata de la maáa

de antonio.

simón: ya sabes lo que va

a decirte, que dejes a su hijo

en paz.

sara: bueno, pero es

una oportunidad de convencerla

de que quiero a antonio

y que lo único que importa es

su bien.

juancho: ¿qué la vas

a convencer?

por lo que dices, se ve

que la vieja esa es más terca

que una mula.

merce: yo voy contigo, hijita.

a ver si conmigo a tu lado,

se atreve a ofenderte.

sara: no, no, no, mamá.

debo de ir sola.

y ya me voy porque me está

esperando.

ah.

y nada de estar escuchando

atrás de la puerta.

señora, antes de que me diga

cualquier cosa, permítame

contarle cómo sucedió todo

entre antonio y yo.

emma: no me interesa

que me cuentes nada

de las cochinadas

que han pasado entre mi hijo

y tú.

faltaba más.

y escúchame bien, no quiero

que te vuelvas a acercar

a mi hijo.

entiende de una vez

por todas que no somos

de tu clase.

y él es un hombre comprometido.

sara: eso no es cierto.

antonio rompió su compromiso

con isabel.

emma: cuando una pareja está

a punto de casarse,

un compromiso no se rompe

así nada más.

y menos porque una oportunista

como tú se entrometió

entre ellos.

sara: yo no entrometí, señora.

emma: no quiero discutir.

simplemente, desaparece

de su vida.

si mi hijo sigue en este maldito

pueblo, solo fue porque tú

te le atravesaste.

sara: no, señora.

si antonio está aquí,

es porque se debe a su trabajo.

para él sacar la planta adelante

es su vida.

emma: eso no son más

que pretextos.

entiende que no te vas

a quedar con antonio.

no eduqué a mi hijo

para que anduviera

con una cualquiera como tú.

sara: señora, no me insulte

o no la voy a seguir escuchando.

merce: esto ya fue demasiado,

a mi hija no la insultan.

háganse a un lado.

simón: ni se te ocurra.

sara sabe defenderse.

juancho: shh, dejen oír.

simón: espérate.

>> shh.

sara: accedí a hablar con usted

a pesar de que es una majadera

solo porque es la mamá

de antonio.

así que le ruego

que conversemos como la gente,

sin ofensas.

emma: habla.

aunque no creo nada

de lo que vayas a decir

me haga cambiar de parecer.

en fin, te escucho.

sara: en ningún momento ha sido

mi intención molestarlos.

si voy al hospital, es

porque necesito saber

cómo está antonio.

si me sorprendió vestida

de enfermera, señora,

fue porque no encontré

otro modo para enterarme

del estado de él.

emma: mientras tú estés cerca,

nunca va a estar bien.

sara: ¿por qué le es tan difícil

aceptar que su hijo y yo

nos queremos?

emma: ¿tú crees que antonio

te quiere?

no me hagas reír.

lo único que siente por ti

es calentura.

que cuando se le pase,

te va a olvidar para siempre.

sara: está muy equivocada,

señora.

emma: sé lo que los hombres

sienten cuando se topan

con mujeres como tú.

sara: pero antonio no es

como todos los hombres.

emma: con mujeres como tú, sí.

así que apártate de él.

no tienes ningún futuro

a su lado.

ya te dije, no eres

de nuestro nivel.

sara: antonio no piensa igual

que usted.

emma: porque está obsesionado.

y cuando uno está así,

no hace más que idioteces.

y si por esa misma estupidez

se le ocurre la tontería

de llegar a algo más contigo,

en ese mismo momento

nos olvidamos de que existe.

como si hubiera muerto.

aunque me imagino que eso

no te debe importar.

por tu culpa está al borde

la muerte.

sara: ¿cómo se atreve a decir

eso, señora?

yo no tuve nada que ver

con que le hayan disparado.

emma: no nos hagamos tontas.

tal vez tú no agarraste

la pistola pero si lo hubieras

dejado en paz, tal vez estaría

en méxico sin balas en la cabeza

y felizmente casado

con una mujer de su clase.

sara: mejor no siga, señora.

porque parece que no está

en sus cabales.

emma: ándale, insúltame,

dime loca.

termina de enseñar el cobre

para que cuando antonio

despierte, le diga

cómo me trataste.

sara: antonio no le va a creer.

porque él sabe cómo soy.

emma: por eso mismo me extraña

que esté endiosado

con alguien como tú.

¿no será que le diste

a beber alguna porquería?

sara: ya basta, señora.

ya me cansé.

si lo único que va a hacer es

ofenderme, no tengo por qué

seguir escuchándola.

emma: ¿con qué palabras quieres

que te diga que te retires?

si insistes en quedarte

a su lado, mañana le pegan

otro tiro.

y a ver con qué cara me dices

que tú no lo mataste.

la única manera de que antonio

esté bien es lejos de ti.

[música]

mariana: ¿qué pretendías

ofendiendo así a sara?

es el colmo.

no te entiendo.

tanta clase que dices tener.

te portaste como una verdadera

pelada.

emma: si para ponerla

en su lugar me tengo

que rebajar a su nivel,

lo hago.

ya le advertí que si tanto

quiere a antonio, se desaparezca

de su vida.

mariana: ¿y antonio qué?

¿no te has puesto a pensar

que él la ama?

emma: ¿qué la va a amar?

no críe a mi hijo

para que se enredara

con una mujer como ella.

la va a olvidar cuando

se le quite la calentura.

mariana: ¿y si no?

¿y si lo que siente por ella es

amor de verdad?

va a terminar quedándose

con ella.

emma: entonces, que se olvide

que existe su familia.

y todo por culpa de esa tipa.

mariana: ¿no te importa perder

a tu hijo por un capricho?

¿por qué su felicidad tiene

que ser la tuya?

emma: su felicidad no puede ser

esa mujer.

sebastián: maldita suerte

la mía.

entiendo que isabel y natalia

se hospedan en el mismo hotel

que yo porque es el mejor

de san gaspar, pero

¿por qué tenía que ser

en el cuarto de al lado?

rafael: bueno, pues, ¿por qué no

se ha cambiado de habitación?

sebastián: no hay

disponibilidad.

el lugar está lleno.

incluso pensé en cambiarme

de hotel pero cuando me dieron

la cuenta, no me alcanzaba

con el efectivo que traía.

rafael: pero ¿qué no usa tarjeta

de crédito?

sebastián: claro que las uso,

rafa.

pero para acabarla de molar

cuando me registré di el nombre

de ricardo segura,

como mera precaución

por los hermanos de titina,

parecen detectives.

por eso, obvio, ni me tarjeta

checaba.

rafael: yo no quisiera estar

en sus zapatos, ingeniero.

sebastián: nadie, nadie,

se lo aseguro.

no es posible que ande del timbo

al tambo cuando lo que debería

de hacer es estar cerca

de antonio.

ni siquiera he podido entrar

a verlo.

rafael: pues, sí.

pero ahora lo importante es

que no se le vaya a juntar

las dos.

sebastián: no lo diga

ni de broma.

sería hombre muerto.

rafael: ¿ya sabe qué va a hacer

con titina?

sebastián: no.

no y no tengo ni idea.

por más largas que le dé,

tarde o temprano sus hermanos

me van a llevar ante un juez

para que nos casemos.

rafael: pues, no sé, invéntele

algo que la haga salir

corriendo.

sebastián: no sé me ocurre qué.

rafael: dígale que es gay.

sebastián: rafa, con todo

respeto, ¿cómo se le ocurre

que salga con eso después

de que estuve varias veces

con ella en la cama?

no se le olvide que está

esperando un hijo mío.

rafael: ¿y eso qué, ingeniero?

se dan tantos casos.

[celular]

sebastián: ¿bueno?

arnold: ¿dónde andas, cuñado?

¿ya mero llegas al hotel?

sebastián: es arnold,

uno de los hermanos de titina.

no, no, todavía estoy

en la planta, ¿por qué?

arnold: es que un amigo

que trabaja de mesero me pidió

que lo cubriera y pensaba

esperarte para cenar juntos,

para que no gastes.

sebastián: mira qué considerado,

¿eh?

arnold: apúrate, te espero

en tu cuarto.

sebastián: ¿en mi cuarto?

arnold: sí, me en las ingenié

para conseguir una llave.

acá te veo.

sebastián: ¿qué hice

para merecer esto, padilla?

¿qué hice?

arnold está en el hotel.

me va a esperar para cenar

juntos, ¿usted cree?

rafael: no, no, no.

no vaya.

sebastián: no, no, olvídelo.

si no me aparezco, se lo cuenta

a titina y mañana se aparece

en el hospital a primera hora.

rafael: pero tenga cuidado,

no lo vaya a ver su novia.

sebastián: no me eche la sal,

padilla.

gracias de todos modos.

nos vemos mañana.

rafael: sí, suerte.

juancho: vieja bruja.

bruno: a ver, juancho.

no ofendas a las brujas.

éste es el mismísimo demonio.

>> ¿qué tiene en el cerebro?

maldita vieja desgraciada.

sara: uy, es una pelada.

no saben las ganas que tenía

de contestarle.

nada más me aguante porque es

la mamá de antonio.

qué horror de vieja.

lo único que sí me pudo

de todo lo que dijo,

es que por mi antonio

va a perder a su familia.

bruno: bueno, no pierde

gran cosa.

mejor solo que con una familia

así.

>> no, hombre, mejor huérfano

que con una madre así.

simón: perro que ladra,

no muerde.

efectivamente la señora es

un plomo, pero lo que dijo

no pasa de ser una amenaza.

a la hora de la hora,

va a ceder, vas a ver.

al final de cuentas,

para una madre

lo más importante ¿qué son?

sus hijos.

sara: pues, a ésta parece

que no le importa.

bruno: vieja caprichosa.

debe estar acostumbrada a hacer

su santa voluntad donde sea.

y esta vez antonio se le está

escapando de las manos.

merce: de buena gana la hubiera

puesto en su lugar,

pero estos no me dejaron.

maldita vieja, ¿qué se cree?

sara: ¿y mi tío vicente?

¿aún no ha regresado?

merce: no, solamente fue

a invitarlos a cenar.

no entiendo por qué se tarda

tanto.

>> pues, ¿no será que continua

tratando de convencerlos?

merce: que ni los traiga.

porque entonces la majadera

voy a ser yo.

soy capaz de ponerle

las enchiladas de sombrero.

[música]

padre vicente: ¿sabe cuántas

veces hablé con antonio

para hacerle ver

que su relación con sara

no era conveniente?

eduardo: no.

padre vicente: un titipuchal.

me imagino que usted también

se lo hizo ver.

dígame, ¿por qué sigue de necio?

eduardo: porque salió a su mamá.

ambos: [ríen]

padre vicente: muchas veces,

muchas veces he pensado

que el problema no es sara,

sino lo que encontró con ella.

su hijo descubrió una vida

que no tenía.

eduardo: a ver, explíquese.

padre vicente: cuando antonio

llegó a san gaspar

era otro, ¿eh?

muy serio, rígido,

poco sociable,

incluso un poco prepotente.

no se me vaya a ofender.

pero al pan, pan y al vino,

pues, vino.

eduardo: siga.

padre vicente: cuando conoció

a sara que es todo lo contrario,

es alegre, ingenua, actúa

sin medir las consecuencias,

dispuesta a vivir el momento,

pues, eso terminó por romper

los esquemas de él.

antonio siempre ha hecho

lo que ustedes consideran

correcto.

y con ella aprendió que la vida

no es así.

que se vale tomar riesgos y,

en ocasiones, llevársela

con calma.

es lógico que a usted le hagan

ruido su nueva forma

de ver la vida

y que pongan el grito

en el cielo.

y más ahora que se resiste

a cumplir con un compromiso

que ya no desea.

y mire que yo no tengo nada

en contra de--isabel.

solo ellos saben cómo está

su relación.

eduardo: pues, sí, en eso sí

tiene razón.

padre vicente: don eduardo,

dígame una cosa.

¿qué sucede cuando a un necio

como su hijo, le insisten

en algo que, pues, no quiere?

eduardo: generalmente se pone

más necio y más rebelde.

padre vicente: exacto.

digámoslo de ésta manera,

quítele a un niño un dulce

y va a hacer berrinche

para que le den más.

eso es lo que está haciendo

antonio,

aferrándose a sara.

y si no fuera ella, pues,

sería alguien más.

porque lo que antonio está

diciendo a gritos es

que quiere vivir.

eduardo: quiere vivir,

interesante teoría.

>> si le molesta tanto

a la vieja nuestra presencia,

pues, organicemos un tremendo

reventón para que ahora sí tenga

motivos de molestarse, ¿no?

juancho: me late.

empecemos con la música a tope.

sara: no, olvídenlo.

eso solamente va a empeorar

las cosas.

oigan, piensen en antonio.

ya están igual que ellos.

si me he portado con prudencia

y no me le he ido al cuello

a esa señora, no es por falta

de ganas, sino por él.

entiéndanlo.

merce: sara tiene razón.

mejor vamos a comer.

en mala hora se me ocurrió la

idea de invitar a esa familia.

[timbre]

con que no sea esa señora

porque ahora sí yo misma

la agarro de las mechas

y la regreso al df.

mariana: buenas noches, señora.

supongo que usted es la mamá

de sara, ¿verdad?

yo soy mariana andrade,

la hermana de antonio.

¿puedo hablar con sara?

padre vicente: me dirán lo que

usted quiera pero su hijo

se ha pasado la vida haciendo

lo correcto, lo establecido,

no lo que desea.

por primera vez quiere elegir

y tiene todo el derecho

de hacerlo.

eduardo: ¿y usted piensa

que él va a escoger quedarse

al lado de su sobrina

en san gaspar?

padre vicente: no, no lo creo.

ya porque no es su ambiente.

de momento le parece atractivo

como todo lo prohibido.

ahora, yo le regreso

la pregunta, ¿se lo imagina

aquí para siempre?

eduardo: no, conociéndolo no,

no me lo imagino.

padre vicente: y yo tampoco

me imagino a sara viviendo

en el df.

no, no es su mundo.

pero como todo puede llegar

a suceder, dígame,

¿qué haría usted en caso

de que antonio insista en tener

una relación con sara y decida

quedarse en san gaspar

definitivamente?

eduardo: hoy

entré a ver a mi muchacho

en la sala de terapia intensiva.

le dije que lo único que yo

deseaba era verlo bien

y feliz.

y le juro, padre,

que aunque yo no esté

de acuerdo,

si su felicidad está

en san gaspar al lado de sara,

yo no me voy a oponer.

sara: pasa.

mariana: gracias.

sara: siéntate,

tú dirás.

mariana: mira, antes que nada

quiero darte una disculpa

por lo que te dijo mi mamá.

yo no sé qué tiene en la cabeza.

la verdad, odio sus modos.

no tuvo por qué hacerte pasar

ese mal rato.

sé que mi hermano está aquí

en san gaspar porque es

un profesional que quiere

sacar la planta adelante

y también, porque te quiere.

[música]

padre vicente: pues, que sea que

eduardo: pero no lo vamos

a fomentar.

padre vicente: pero tampoco

nos vamos a oponer.

ambos: ¡hecho!

padre vicente: lamento haberlo

conocido en estas

circunstancias.

ya sabe que estoy a sus órdenes.

de verdad deseo de todo corazón

que antonio se recupere.

eduardo: gracias, padre.

padre vicente: y con respecto

a la cena, eh, ¿qué dice?

¿se anima?

eduardo: por mí

no hay problema,

pero ya ve cómo es mi mujer.

padre vicente: sí, entiendo.

que descanse.

eduardo: igualmente.

provecho.

mariana: me da mucha tristeza

tener que admitir

que ni mi mamá ni isabel

están pensando en antonio.

sara: solo les preocupa

la guerra que traen contra mí,

pero no me importa.

mariana: ni a mí.

yo solo quiero ver feliz

a mi hermano y sé

que su felicidad eres tú.

sara: gracias, mariana.

yo amo a antonio como nunca

he amado a nadie en mi vida,

y nunca pensaría en hacerle

daño.

por eso acepté retirarme

del hospital.

lo único que deseo con toda

mi alma es que se mejore

y que vuelva a ser el de antes.

mariana: y así va a ser,

ya verás.

oye, pero cuando eso suceda,

yo quiero que tanto tú como él

sepan que cuentan conmigo.

sara: gracias.

no sabes lo bien que me hace

escucharte.

¿te quedas a cenar?

mariana: bueno, pensé que nunca

me lo ibas a decir, ¿eh?

desde que mencionaste

esas enchiladas no dejo

de pensar en ellas.

sara: pues, vamos.

mariana: vamos, pues.

ay, sara.

sara: gracias.

mariana: vamos.

oye, pero ¿no pican mucho?

sara: uy, un poquito.

pero están buenísimas.

todos: ¡sorpresa!

sebastián: y ahora ¿qué?

>> ¿cómo que qué, cuñado?

te organizamos tu despedida

de soltero.

sebastián: ¿qué?

qué buen detalle de su parte,

de verdad, pero yo

no creo que esto sea

un buen lugar para hacer

una despedida de soltero.

arnold: ¿cómo no, cuñado?

aquí nadie nos va a molestar.

>> sí, y además ya citamos

a las muchachonas.

sebastián: ¿muchachonas?

>> sí.

tranquilo, no le vamos

a decir nada a titina.

arnold: shh.

¿despedida de soltero

sin mujeres?

como que no.

>> se va a poner bueno.

ya veras, chevy.

arnold, ponte la música

para ambientarnos.

vámonos.

sebastián: [piensa] que no

se le ocurra a natalia venir

a callarlos.

>> órale, cuñado, báilale.

venga.

[gritos]

>> eh, cuñado.

isabel: ¿qué es eso?

natalia: deben ser lo salvajes

del cuarto de al lado.

si no es una cosa, es otra,

en ese cuarto siempre hay ruido.

isabel: parece una fiesta.

en qué horror de lugar vinimos

a parar.

y eso que es el mejor hotel,

que sino--

natalia: no vamos a poder

dormir.

[celular]

isabel: ay, no.

qué fastidio, es la mamá

de antonio.

contéstale tú, por favor.

natalia: ¿qué?

contéstale tú.

¿yo por qué?

isabel: ¿bueno?

emma: ¿cómo es posible

que se hayan ido de fiesta

estando antonio como está?

isabel: ¿cómo cree, señora?

no somos nosotras

las de la música.

son los del cuarto de al lado.

¿qué se le ofrece?

emma: quería que supieras que

puse en su lugar a la vecina.

isabel: qué bien.

¿cómo le hizo?

emma: le pedí que habláramos

para exigirle que desaparezca

de la vida de mi hijo.

que si no deseaba que antonio

perdiera a su familia, debería

hacerlo porque esa mujer jamás

tendrá cabida en nuestro mundo.

isabel: ¿y lo aceptó?

emma: no del todo.

pero pienso que ya no va

a darnos problemas.

finalmente, si antonio está así,

no es más que por su culpa.

isabel: [piensa] creo que yo

tengo mejores métodos

para deshacernos de ella.

natalia: voy a tener que ir

para detener ese escándalo.

>> ¡cuñado, cuñado!

sebastián: shh, shh.

de verdad se los agradezco mucho

pero es que no me siento

de humor.

mi mejor amigo está muy delicado

en el hospital.

arnold: te entendemos, cuñado.

¿eh?

nosotros sentimos mucho

lo que le pasó a tu amigo,

por eso pensamos en que deberías

relajarte.

ándale, échate un tequilita.

qué mejor manera para olvidar

las penas, ¿no?

ándale.

>> venga.

porque tu amigo se recupere

y por tu boda con titina.

¡salud!

sebastián: no sé si titina

ya les dijo, pero el padre

que nos va a casar recomendó

que no apresuráramos

las cosas.

por lo que para hacer todo

correctamente, decidimos

casarnos dentro de dos meses.

>> ¿y eso qué?

hacemos otra despedida.

esto apenas empieza.

¡salud!

>> venga.

arnold: eh, ¿a dónde?

¿a dónde?

eh, ¿a dónde?

sebastián: bueno, ya, vamos

a salir a otro lado.

yo invito, ¿mm?

natalia: ay, menos mal.

>> no, no, chevy, ¿cómo crees?

ya te hemos hecho gastar mucho.

aquí nos quedamos.

arnold: sí.

>> que empiece.

>> mejor.

>> sí.

isabel: ¿qué les dijiste

que apagaron la música?

natalia: nada.

justo cuando les iba a tocar,

la apagaron.

me ahorraron la molestia

de pedírselo.

¿qué quería la señora emma?

isabel: comentarme que le dijo

a la vecina que desapareciera

de la vida de antonio.

que si no lo hace,

él se va a quedar completamente

solo porque es ella

o su familia.

natalia: no creo que dé

resultado.

falta ver qué dice antonio

ahora que se reponga.

isabel: espero que para ese

momento, antonio no tenga nada

que opinar y la vecina

ya no exista.

natalia: no te entiendo.

¿qué quieres decir?

isabel: que se haya

desaparecido, como dice emma.

ya, vamos a dormir.

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