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La Vecina Capítulo 104

22 Jul 2020 – 12:00 AM EDT
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locutor: televisa presenta...

simón: que cuando estábamos

en la bodega recibió

una llamada,

se retiró para tomarla,

cuando le pregunté

que quién le había llamado,

me dijo que era javi y,

sin más, volvió a salir.

sara: bueno, ya lo conoces

cómo es.

voy a preparar unas quesadillas,

¿quieres que te haga unas?

simón: gracias.

sara: ¿gracias, sí o gracias,

no?

simón: que sean dos.

sara: que sean dos.

javier: ya, concéntrate, te digo

que tenemos que echarle

todas las ganas al amistoso

contra los artilleros

y tú traes la cabeza

en otra parte, ya aplícate,

hermano.

bruno: pues y cómo quieres,

si en lo único que pienso

es en cómo librar a laura

de arango.

javier: a ver, ¿qué puedes

hacer, eh?

es--es su esposa,

la mera verdad, aunque me digas

que la quieres mucho,

te estás metiendo

en una bronca tamaño llorarás.

ya deberías de olvidarte

de ella, bruno.

bruno: no, no, eso nunca,

menos ahora que sé

que ella también me quiere.

javier: pues no sé, entonces

que le pida el divorcio y ya,

asunto arreglado.

bruno: ay, ¿y tú crees

que se lo va a dar así como así?

ese tipo es un mafioso, digo,

y como haya sido, el infeliz

la compró y la mantiene

a su lado bajo amenazas, ya.

javier: no, pues sí está grueso.

la verdad, ni qué aconsejarte,

nada más ándate con cuidado,

¿no?

y eso sí, pues concéntrate

en el partido, ¿no?

el entrenamiento es a las seis,

no te vayas a quedar dormido.

bruno: no.

kike: "rafa, la presente es para

decirte que me pudo mucho

que me hayas culpado falsamente

y, aunque lo dudes, yo sería

incapaz de algo así, discúlpame

por los corajes que te hice

pasar.

fui muy feliz a tu lado,

entiendo que esto es el fin

de nuestra relación,

como ya no tengo nada

que hacer aquí,

me regreso a tulancingo.

saludos, kike".

contestadora: buzón de voz,

por favor deje su mensaje

después del tono.

[pitido]

rafael: discúlpame, kike,

ya se aclararon las cosas.

me apresuré culpándote,

de verdad lo lamento mucho,

no sabes qué mal me siento.

por favor no te vayas.

[suspira] ojalá puedas

regresarme la llamada,

estoy aquí en la casa.

guillermo: ah.

isabel: ah, ¿puedes creer

que ya esté vendido?

guillermo: ay, bien.

isabel: me iba a quedar con él,

pero no pude rechazar la oferta,

tres mil dólares.

guillermo: para ser

la primera vez que expones,

no está nada mal.

isabel: [ríe] lo sé, creo que

estoy empezando con el pie

derecho.

guillermo: así es, ¿y quién

te lo compró?

isabel: un coleccionista,

juan luis espinoza,

es un hombre muy culto,

se nota que viaja mucho, ¿eh?

guillermo: ¿y a qué se dedica?

isabel: no tengo idea,

no le pregunté,

solo sé que le encantó mi obra,

se va a llevar este cuadro

y también "sinfonía".

silvina: buenas noches,

bienvenidas.

>> buenas noches.

silvina: bienvenida,

buenas noches.

>> ¿qué tal?, buenas noches.

natalia: buenas noches.

>> hola.

silvina: bienvenido,

¿cómo estás?

>> ¿qué tal?

silvina: natalia, ¿por qué

no pasas?

natalia: gracias, estoy

esperando a que aparezca

sebastián.

silvina: ¿y eso?

supe que habías terminado

con él.

natalia: justo espero que eso

se arregle cuando cruce

esta puerta.

silvina: seguro que sí.

natalia: ay, ojalá.

eduardo: ¿qué tal?,

buenas noches.

natalia: buenas noches,

¿qué tal, emma?

emma: ¿qué tal, silvina?

le presento a mi esposo,

eduardo andrade.

silvina: mucho gusto,

señor andrade.

eduardo: igualmente, señorita.

silvina: pasen conmigo,

por favor.

eduardo: muchas gracias--

silvina: los llevo con isabel.

mariana: ¿quién sabe?

ay, hermano, qué gusto verte.

antonio: igualmente.

mariana: hola, sebastián.

sebastián: hola, mariana.

antonio: eh, ¿me permitirías

hablar contigo un minuto?

héctor: ¿y ahora qué bicho

te picó?

¿por qué tanta formalidad?

antonio: ¿por qué le contaste

a isabel que sara estuvo

en mi departamento?

héctor: antonio, ¿de dónde sacas

que yo le dije a isabel que sara

estuvo en tu departamento?

estás en un error.

antonio: ah, no, no, ningún

error, la propia isabel me conóo

que fuiste tú quien se lo dijo,

por lo menos ten el valor

de reconocerlo.

mariana: ¿tú se lo comentaste?

héctor: ah, bueno--bueno, sí,

isabel me presionó.

mariana: te pedí que no dijeras

nada, ¿por qué lo hiciste?

héctor: porque no me parece bien

que antonio le esté viendo

la cara a isabel.

mariana: te pedí

que no te metieras, héctor.

hasta aquí llegamos, no puedo

seguir con una persona

que no tiene palabra.

sebastián, vámonos, por favor.

sebastián: ah, sí.

héctor: ahora resulta

que por decir la verdad,

puedes salir perjudicado.

si por tu culpa

termino con mariana,

te las vas a ver conmigo.

antonio: ¿por mi culpa?

el que le falló a mi hermana

fuiste tú, le diste tu palabra

de no decir nada.

natalia: mariana, ¿cómo estás?

mariana: bien, ¿y tú?

natalia: bien, ¿te puedo robar

un momento a sebastián?

mariana: claro, adelante,

voy a buscar a isabel.

emma: ¿vendiste este cuadro

en tres mil dólares?

guillermo: ¿qué tal?

y la misma persona se va quedar

con otros dos.

isabel: el señor se llama

juan luis espinoza,

dijo que él se iba a convertir

en mi coleccionista.

eduardo: qué bien.

isabel: [ríe]

eduardo: te felicito, isabel,

estás empezando con el pie

derecho, ¿esta es tu primera

exposición?

isabel: sí, la primera.

guillermo: me siento

muy orgulloso de tener una hija

tan talentosa.

emma: y nosotros de tenerla

como nuera.

a propósito, ¿dónde está

antonio?

isabel: debe estar por llegar,

vino a méxico exclusivamente

para verme.

[ríe]

[teléfono]

sara: ¿sí?

>> aquí está una tal titina

que quiere hablar con usted,

¿la dejo pasar?

sara: no, no, no, no, dígale

que ahí voy.

titina: ¿por qué no quisiste

que entrara?

ya llegó chevi y no quieren

que lo vea.

sara: no seas paranoica,

¿qué se te ofrece?

titina: ¿ya hablaste con chevi?

sara: no, no, no, no lo quise

hacer yo, le pedí a antonio

que él le llamara.

titina: ¿y qué le dijo?

sara: no lo sé, pero ahorita

debe de estar con él en méxico.

titina: ajá, mira, no es que

quiera presionar, pero la verdad

es que tengo que hablar

con mis papás

y--y me encantaría decirles

lo que piensa chevi.

sara: sí entiendo, pero, pues

no te queda más que esperar,

hice lo que pude.

titina: pues sí,

y te lo agradezco.

¿me avisas en cuanto sepas algo?

como tú comprenderás,

estoy muy ansiosa.

sara: sí, sí, sí, claro,

yo te aviso, ajá.

titina: gracias, buenas noches,

¿eh?

sara: sí, buenas noches.

titina: ajá.

[suspira]

natalia: te estaba esperando

porque necesito hablar contigo.

sebastián: tú dirás.

natalia: ya no soporto

que estemos separados.

sebastián: y--

[carraspea]

¿y chelo?

natalia: el tipo no me interesa

lo más mínimo.

si empecé a salir con él

fue solo para darte celos.

sebastián: ¿o sea que solo era

por venganza?

natalia: sí, me dolió mucho

lo que me hiciste, pero después

de ver lo que te has esforzado

por ganarte mi perdón,

me di cuenta

de que de verdad me quieres.

sebastián: entonces,

¿no pasó nada entre chelo y tú?

natalia: nada, nunca me he

emborrachado a su lado,

jamás me ha besado,

nunca ha pasado nada de nada,

no he hecho más que salir

de vez en cuando con él.

te quiero, sebastián, y lo único

que quiero en este momento

es que me repitas

cuánto me amas tú.

sebastián: ah, cómo no te voy

a querer, pero--

eres el amor de mi vida.

pero--

natalia: ¿qué pasa?

sebastián: tengo algo

que decirte.

natalia: dime.

sebastián: tengo que regresar

a san gaspar.

natalia: ¿por qué?

¿por el trabajo?

sebastián: sí, sí, sí,

por el trabajo y--y para--

natalia: para seguirte viendo

con esa loca, ¿verdad?

sebastián: no, natalia, espera,

tengo que ver a titina, sí--sí,

pero [susurra] no es por lo que

tú crees.

natalia: no trates

de embaucarme.

sebastián: ah, mira, la tengo

que ver porque por una mala

jugada del destino--

natalia: qué destino ni qué ocho

cuartos, en mala hora

se me ocurrió ceder,

¿yo aquí declarándote mi amor

y tú sigues pensando

en tu amante?

es el colmo, te odio,

sebastián morales, te odio.

sebastián: pero si no es

mi amante.

ay, ¿cómo le voy a decir

lo del bebé?

¿cómo?

isabel: gracias.

isabel: ¿cómo supiste que era

fotógrafo: gracias.

isabel: [suspira]

antonio: te ves feliz, me alegro

mucho.

isabel: ah, y cómo no, si estoy

cumpliendo uno de los sueños

más grandes en mi vida.

antonio: y con tremendo éxito,

te felicito.

isabel: gracias, después de esto

solo falta nuestra boda

para tener completa

mi felicidad, ¿eh?

sara: no, no digas nada,

si tienes algo que decirme

lo haces a tu regreso.

antonio: ah.

isabel: ¿qué pasa?

de pronto te pusiste serio.

¿fue porque mencioné la boda?

antonio: no, no, no, discúlpame,

se me vino a la mente

un problema de trabajo que tengo

y me tiene agobiado.

isabel: ah.

natalia: isabel, por favor ven,

tengo que contarte algo.

ricardo: ah, buenas noches,

antonio.

natalia: sebastián es un idiota.

le acabo de decir que lo quiero,

que lo de chelo no fue más

que una farsa y que nos

reconciliemos, y me salió

con que se tiene que ir

a san gaspar.

isabel: ¿se regresa a trabajar?

natalia: sí, pero también

me dijo que tiene que ver

a la tipa esa

por una mala jugada del destino,

hazme el favor, o sea,

yo toda ilusionada,

¿y me sale con esto?

isabel: pero ¿qué tiene

en la cabeza?

natalia: lo que tiene es que

no puede vivir sin esa fulana,

¿para qué me hago tonta?

regresar a san gaspar es que va

a volver con ella, igualito

que antonio con la ve--

isabel: no era necesario

que me lo recordaras, ¿eh?

natalia: discúlpame,

tengo tanta rabia

que se me salió, perdón.

emma: ¿me permites unos minutos

con isabel, por favor?

natalia: claro.

isabel: ah.

emma: ¿qué demonios hace aquí

ricardo segura?

isabel: ¿ricardo está aquí?

emma: y hablando con antonio.

isabel: yo no lo invité.

emma: haz que se largue,

no voy a soportar

esta humillación hacia mi hijo,

¿eh?

pedro: ya estoy aquí, amor.

laura: qué bueno, ¿ya quieres

cenar?

pedro: antes quisiera decirte

que estuve pensando...

creo que mereces una disculpa,

con tantos problemas a veces

me porto un poco drástico

contigo,

si quieres puedes ayudar a sara

con lo de las recetas,

incluso ve al molcajete,

lo único que te pido

es que no me descuides.

laura: gracias, pedro.

pedro: bueno, anda, anda,

dame de cenar, que vengo--

vengo muerto de hambre.

[piensa] voy a dejar

que te confíes.

pobre de ti si llego

a confirmar que tienes algo

que ver con el infeliz de bruno.

sebastián: no me imaginé

encontrarte aquí.

ricardo: me enteré

de la exposición en la oficina

del ingeniero uribe y,

como soy amante del arte,

tuve curiosidad de ver

la obra de isabel.

sebastián: ¿y nunca la viste

cuando ibas a visitarla

a su casa?

ricardo: las veces que fui

solo iba por natalia,

debí pedirle a isabel

que me enseñara su trabajo,

porque ahora que veo

sus cuadros, quizá me anime

a comprar uno, ¿eh?

este, este, en particular,

me gusta mucho.

antonio: ya está vendido.

ricardo: ah, ¿sí?

¿en cuánto anda?

antonio: tres mil dólares.

ricardo: [ríe] vaya, ¿eh?

qué bien, se está cotizando

alto, ¿eh?

antonio: así es, hay unos

pequeños que andan entre 800

y mil dólares.

sebastián: aquí no se regatea,

¿eh?

y no hay meses sin intereses,

así que no creo que te convenga.

[ríe]

ricardo: felicidades, isabel,

tu obra es espléndida.

isabel: ah, gracias.

ricardo: justo les estaba

diciendo que me gustaría

comprar algo.

isabel: qué bien, si quieres,

yo misma te muestro mi obra.

ricardo: ah, nadie mejor

que la propia artista para darme

el recorrido, ¿eh?

ah, con su permiso, señores.

sebastián: [suspira]

ah, es un farsante,

seguro no tiene

ni para medio cuadro,

o tal vez sí, da igual, ah,

el que está que no lo calienta

ni el sol soy yo.

antonio: ¿por qué?

sebastián: estaba en plena

reconciliación con natalia

y me vi de lo más idiota,

cretino.

ah, le confesé que me tenía

que regresar a san gaspar

para arreglar un asunto

con titina.

antonio: ¿le dijiste que está

embarazada?

sebastián: no, no, no, no pude,

pero se quedó pensando

que aún tengo que ver algo

con ella.

bueno, ¿y cómo la desmiento

sin decirle la verdad, eh?

¿cómo?

sara: bruno.

bruno: ¿eh?

¿qué pasó?

sara: [chista]

[susurra] ven.

¿dónde estabas?

bruno: con javi en la alberca,

platicando del amistoso

que tenemos contra

los artilleros.

sara: simón me preguntó

qué había entre laura y tú.

bruno: y no--no le dijiste nada,

¿verdad?

sara: no, hombre, ¿cómo crees?

pero estoy segura

que no se quedó muy convencido,

¿eh?

yo creo que deberías de hablar

con él y contarle lo que hay

entre ustedes.

bruno: no, no, no, olvídalo, no,

no puedo decírselo a nadie,

de por sí la situación ya está

bastante complicada como para

que me pongan peros.

sara: bruno, mejor di--

[teléfono]

bruno: a ver.

¿bueno?

laura: bruno, soy yo, mañana

nos vemos en el molcajete,

te dejo porque voy a darle

de cenar a pedro.

sara: era ella, ¿verdad?

bruno: ajá, habló para decirme

que mañana nos vemos

en el molcajete,

no sé qué pasó, pero

en la tarde, que hablamos,

me dijo que arango se lo había

prohibido.

sara: [resuella]

ay, bruno, ¿no será

que don pedro ya sospecha algo?

bruno: pues eso pensó laura,

pero, por lo que veo, no.

mañana que la vea, le pregunto.

isabel: ¿cómo te atreves

a venir?

tienes que irte.

ricardo: no vine hasta aquí

para salirme a los diez minutos,

quería ver cómo terminaron

tus cuadros,

me intrigaba saber

si en alguno se notaba la pasión

que desperté en ti.

isabel: tenías que salir

con tus guarradas.

ricardo: [ríe] guarro, guarro,

pero bien que te gustaba

cómo te hacía el amor, ¿verdad?

a ver, dime, ¿aún me recuerdas

por las noches, eh?

ah, si me dices cuál

de los cuadros lo hiciste

pensando en mí, te lo compro.

silvina: buenas noches.

isabel, el señor espinoza

acaba de llegar, ven.

antonio: si quieres salvar

tu relación con natalia,

tienes que decirle la verdad.

sebastián: no, no lo va

a resistir, la conozco.

antonio: no te queda de otra.

mariana: antonio, dice isabel

que si puedes ir con ella, acaba

de llegar el señor que le compóo

los cuadros y te lo quiere

presentar.

antonio: sí, está bien, ahí voy.

mariana: ajá.

antonio: [suspira]

cheo: es un placer conocerlo,

señor cisneros, su hija

es una artista muy talentosa.

isabel: [ríe] nada más falta

que conozcas a mi prometido.

ahí viene.

cheo: buenas noches, ingeniero.

[música]

[música]

ingeniero?

cheo: eh, me habéis dicho que es

director de conatrol

en san gaspar, lo deduje.

silvina: le robo unos minutos

a isabel y al señor espinoza,

quiero presentarles al señor

gilberto matus.

gilberto: mucho gusto.

silvina: crítico en arte.

gilberto: es un placer.

isabel: igualmente.

cheo: encantado.

antonio: se hizo pasar por--

ricardo: ¿ese no es el mismo

tipo que se presentó

en la oficina del ingeniero

uribe?

antonio: cállate.

vamos.

bruno: ¿y tú qué has sabido

de antonio?

sara: ah, ahorita debe de estar

con isabel en su exposición,

pero ayer que comimos juntos

me confesó que no estaba seguro

de amar a isabel y que iba

a aprovechar el viaje

para hablar con ella.

bruno: ah, ¿y eso te tiene

ilusionada?

sara: pues sí, no te lo puedo

negar, bruno, lo amo desde que

lo conocí y, la verdad,

si decidí darme una oportunidad

con cheo, pues fue porque

no tenía ningún chance con él.

bruno: bueno, y de cheo,

¿qué has sabido?

sara: nada.

no, y tampoco me interesa, ¿eh?

oye, volvió a hacer otra

de las suyas.

bruno: ay, no, ¿y ahora

qué hizo?

sara: fue a méxico y se presenóo

con el director general

de conatrol con la intención

de dejar mal a antonio.

bruno: no.

sara: sí.

bruno: no, no, ¿y qué--

y qué tanto le dijo?

sara: que desde que antonio

llegó a san gaspar aprovechó

su puesto para engatusar

a mujeres y obtener

favores sexuales,

hazme el favor.

bruno: ay, no, bueno,

no es posible,

¿qué tiene cheo en la cabeza?

sara: [resopla] no sé, y no es

que lo justifique, pero sí sigue

muy dolido, yo espero que esta

sea la última trastada

que se le ocurra hacer,

lo único que quiero

es regresarle su anillo

y no volver a saber nunca más

de él.

bruno: pues sí.

antonio: este infeliz lo que

quiere es armar un escándalo,

pero que ni crea que se lo voy

a permitir.

sebastián: ¿y qué vas a hacer?

isabel y el resto de la gente

piensan que es un comprador,

¿lo vas a delatar?

antonio: no, no le voy a dar

el gusto de convertir

la exposición de isabel

en un circo.

lo que tengo que hacer

es sacarlo de aquí

sin armar escándalos.

sebastián: pero ¿cómo?

antonio: no sé, voy a decirle

a silvina que es un impostor

para que lo mandé a sacar

lo más discretamente posible.

sebastián: hay que esperar

a que terminen de hablar

con el crítico ese.

antonio: es que jamás pensé

que se aparecería por aquí,

me tomé sus amenazas

muy a la ligera.

sebastián: te la trae jurada.

antonio: es un infeliz, anoche

fue a meterse a casa de isabel

para hacer una oferta

por el cuadro.

sebastián: lo que quiere decir

que todo lo tiene

muy bien planeado, ah,

qué tipo tan más nefasto.

antonio: es un desgraciado.

gilberto: veo una

transformación,

sus primeros cuadros

tienden a colores neutros,

en cambio en esta última etapa

sus colores son fuertes.

cheo: eso.

gilberto: vivos.

cheo: uh.

gilberto: encendidos.

¿a qué se debe?

isabel: creo que algo dentro

de mí cambió

y--y pues me atreví,

usar colores vivos es todo

un desafío.

gilberto: ah, no, por supuesto,

sus cuadros denotan

mucha fuerza.

cheo: ole.

[teléfono]

ah, eh, permítanme, tengo que

tomar esta llamada.

>> señor matus, qué gusto verlo,

soy eugenia santelices,

esposa de felipe lechuga.

gilberto: ah, sí, ¿y cómo está

su marido?

eugenia: feliz de la vida

con su nuevo taller,

nos encantaría que nos pudiera

visitar para que vea

lo más reciente

que está haciendo.

gilberto: ah, a mí también.

isabel: ¿adónde vas?

antonio: eh, a hablar

con el señor espinoza.

isabel: ¿por qué lo dejaste

con la mano estirada?

antonio: luego te explico, ¿sí?

isabel: ah--

¿qué le pasa, eh?

está hecho un maleducado.

sebastián: tranquilízate, ¿sí?,

seguramente fue a hablar con él

para disculparse

por su descortesía.

ahora, si me disculpas,

voy a hablar con natalia.

isabel: ¿para qué pierdes

tu tiempo?

no creo que te haga caso.

cheo: mira qué rápido corren

los chismes,

¿cómo te enteraste que fui

a la oficina del jefe

de tu ingeniero?

sara: eso no importa, cheo,

¿te volviste loco o qué?

¿qué es lo que pretendes?

cheo: le juré al infeliz

que le iba a hacer la vida

de cuadritos

y estoy cumpliendo mi palabra.

y lo que no sabes

es en dónde estoy,

me estoy codeando con

tu futura familia política,

bueno,

eso si el estúpido te da

tu lugar, yo que tú me echaba

para atrás,

son peor de estirados

que tu ingeniero.

sara: ¿dónde estás, cheo?

antonio: cuelga, cheo,

que tenemos que hablar.

cheo: ay, ¿oíste a tu amante

suplicándome que lo escuche?

sara: cheo, ¿estás

en la exposición de la novia

de antonio?

cheo: adivinaste.

y, por cierto, está muy guapa

su prometida, ¿eh?

un mujerón.

antonio: cuelga, cheo.

cheo: anoche estuve

en su departamento,

no sabes lo atenta

y complaciente que puede ser.

antonio: lárgate ya.

sara: sí, cheo, salte de ahí.

cheo: no, no, al contrario,

esto recién se empieza

a poner bueno,

no me voy hasta que termine

lo que vine a hacer.

antonio: te vas o te saco.

cheo: eh, disculpa, tu ingeniero

se está poniendo difícil,

así que te cuelgo.

besos, mi amor.

a ver, sácame si puedes.

[música]

[música]

sara: ay, dios, ya no contesta.

bruno: pero ¿se está volviendo

loco?

sara: [suspira]

sebastián: natalia, por favor,

tenemos que hablar.

natalia: yo no tengo nada de qée

hablar contigo, no quiero

ni verte y, mucho menos,

escucharte.

sebastián: eh--eh--por favor,

por favor, puedo explicártelo

todo.

[teléfono]

natalia: ¿bueno?

chelo: ¿dónde estás, natalia?

te llamé toda la tarde,

no me digas que sigues

en monterrey.

natalia: no, no, no me fui,

se suspendió el viaje,

estoy en la exposición

de isabel, ¿no quieres venir?

chelo: hombre, encantado,

dame la dirección.

ajá.

perfecto, no tardo, ¿eh?

natalia: aquí te espero.

sebastián: ¿por qué le dijiste

que venga, eh?

si me aseguraste

que no te importa para nada.

natalia: porque me acabo

de arrepentir, si tú tienes

a titina,

¿por qué yo no puedo tener

a mi chelito?

antonio: ya basta, no voy

a permitir que sigas

con tu teatrito.

este tipo es un impostor

y los está engañando.

cheo: aquí la única que te está

engañando es tu prometida,

pregúntale qué es lo que

hacíamos ayer en su recámara.

isabel: ¿qué dices?

cheo: ¿estuve en tu casa anoche

o no?

antonio: ni una palabra más,

infeliz.

este tipo no es ningún magnate

y mucho menos

es un coleccionista de arte,

se llama eliseo gonzález

y era novio de sara granados.

cheo: era, porque me la quitaste

vilmente, te juré que te iba

a hacer lo mismo y ya ves que

te lo cumplí,

anoche estuve con tu prometida.

isabel: eso no es cierto.

cheo: ¿vas a negar lo bien

que la pasamos?

eres una mujer muy ardiente.

guillermo: cállese.

cheo: no sé por qué

la desprecias si es una bomba

en la cama.

guillermo: que se calle.

antonio: te mato, te mato,

imbécil.

¿eh?, se acabó el teatrito,

no más mentiras.

roque: ya vámonos, cheo.

cheo: buenas noches,

fue un placer conocerlos.

guillermo: ahora mismo me vas

a explicar qué significa

todo esto.

roque: tranquilo, por favor, ya.

antonio: ¡cheo, cheo!

cheo: te dije que me las ibas

a pagar, infeliz.

antonio: ahora sí llegaste

demasiado lejos y no te vas a ir

de aquí tan tranquilo, fíjate.

cheo: tranquilo no,

pero sí sabiendo

que te arruiné la vida

como tú lo hiciste conmigo.

antonio: eres un imbécil,

no me estás dejando mal a mí,

también estás ensuciando

en nombre de sara.

cheo: a sara la ensuciaste

tú cuando te la llevaste

a la cama, eres una porquería,

antonio andrade.

sebastián: ey, ey, cálmate,

ya, ey, no te comprometas.

antonio: ¡se acabó!

sebastián: no vale la pena.

antonio: ¡vete!

sebastián: no vale la pena, ya,

antonio.

cheo: déjalo, déjalo y le rompo

la cara por última vez.

roque: ya estuvo, ya vámonos,

ya, vente, ven.

eduardo: ya basta, antonio,

ya basta.

[teléfono]

roque: es sara.

sara: roque, pásame a cheo

inmediatamente.

cheo: te estoy oyendo, mi vida,

y también tu amante.

eduardo: es esa mujer, ¿verdad?

sara: cheo, por lo que más

quieras, vete de ahí.

cheo: no te preocupes,

ya me iba,

pero tu ingeniero quiere

darme unos llegues porque

me metí con la mujer de su vida,

me refiero a su prometida,

no a ti, que quede claro.

sebastián: ey, ey, cálmate ya,

cálmate, ya cálmate.

antonio: desgraciado, ven.

sebastián: ya, ya.

eduardo: que ya basta, antonio.

y usted lárguese de aquí

o llamo a la policía.

cheo: no es necesario, señor,

que sigan disfrutando la noche.

eduardo: ¿no te bastó con lo que

ese hombre le hizo a isabel

para que todavía armes semejante

escándalo?

y todo por la mujer esa

de san gaspar.

antonio: esa tiene su nombre y,

por favor, no te metas.

eduardo: sebastián, tú que eres

su mejor amigo hazlo

recapacitar, por dios, hijo.

sebastián: sí, don eduardo.

antonio: ¿dónde está isabel?

guillermo: no te voy a dejar

pasar.

antonio: necesito hablar

con ella.

guillermo: no te quiero cerca

de mi hija, si hubiera sabido

de lo que eras capaz,

jamás hubiera permitido

que se comprometieran.

antonio: tengo que disculparme

con ella y darle

una explicación.

guillermo: no hay explicación

que valga, y tus disculpas

no le sirven de nada después

del escándalo que provocaste.

fuera de aquí.

antonio: lo siento, pero tengo

que hablar con ella.

guillermo: ¡antonio!

¡antonio!

sara: cheo está loco, se fue

a meter a la exposición

de isabel y quién sabe

qué relajo armó.

ah, ¿qué estará pasando?

seguramente ya se agarró

a golpes con antonio.

simón: ey, tranquila, antonio

es muy prudente, dudo mucho

que haya permitido

que los ánimos se desbordaran.

sara: no, no creo, porque

alcancé a escucharlo y estaba

muy enojado, ah, quién sabe

qué tontería dijo cheo

sobre isabel,

algo de que había estado

en su departamento.

bruno: pues que de veras

que cheo está grueso, digo,

sabíamos que tenía

sus arranques, pero

esto ya fue demasiado, a ver

si la policía no acaba

encerrándolo.

sara: no, pues bien merecido

se lo tiene, el que me preocupa

es antonio, le voy a marcar.

simón: ey, no, no, no,

no lo hagas, no es prudente,

si algo malo hubiera sucedido

ya se hubiera comunicado.

hay que esperar.

sara: [suspira]

[música]

[música]

natalia: tienes que calmarte,

ver las cosas con la cabeza

fría.

emma: antonio seguro

puede explicarte todo.

silvina: obviamente el tipo

está mal de la cabeza,

mira que hacerse pasar

por un coleccionista.

isabel: lo puedo odiar, pero

en el fondo lo entiendo,

tiene motivos suficientes

para haber hecho lo que hizo,

se cobró conmigo

las que antonio le debe.

antonio: ¿cómo estás?

isabel: ¿cómo quieres que esté?

desde que te fuiste a san gaspar

no has hecho más que meterte

en problemas y todos recaen

sobre mí,

has convertido mi vida

en una desgracia.

ten, tómalo, te lo estoy

devolviendo para que seas feliz

con tu vecina.

se acabó, basta

de humillaciones.

emma: no, ustedes no pueden

terminar.

isabel: váyase, señora, váyase

con su hijo, por favor.

emma: no, antonio, yo me quedo,

no voy a dejar a isabel en este

estado, vete tú.

isabel: [suspira]

bruno: bueno, y si le marcamos

a sebastián, seguramente está

con antonio.

simón: no, no, no, no me parece

buena idea, en este momento

todo lo que tenga que ver

con san gaspar,

y en particular contigo,

podría complicar mucho

las cosas.

no se te olvide que está

con isabel.

sara: tienes toda la razón.

bueno, pues me voy a dormir,

buenas noches.

bruno: que descanses.

qué se va a dormir ni qué nada,

se la va a pasar esperando

a que antonio le marque.

simón: ajá, es muy probable,

lo que me preocupa es que

no lo haga,

sara está muy ilusionada

por lo que le dijo antonio,

le confesó que no estaba seguro

de querer lo suficiente a isabel

y que ahora que iba a verla

pensaba hablar con ella.

bruno: sí, ya sabía, sara

me contó hace rato que llegué.

simón: ah.

bruno: a ver, ¿tú qué crees

que vaya a pasar?

simón: ah, no tengo idea,

lo único que sí te puedo

asegurar

es que si antonio regresa

y le dice a sara

que su compromiso con isabel

sigue en pie,

le va a romper el corazón

de nuevo.

bruno: bueno, por lo menos ahora

está consciente de que eso puede

suceder, ¿no?

aunque para el caso es lo mismo.

es que no debió comentarle nada

a sara hasta que no hubiera

tronado con isabel, y ahí sí

hablar derecho con ella,

pero no antes.

simón: eso, tienes toda

la razón, no hay nada

como hablar derecho.

y ya que lo dices,

creo que tú y yo tenemos algo

que platicar.

bruno: ¿de qué?

sara: dios mío, ¿qué habrá

pasado?

espero que esto no impida

que antonio hable con isabel,

ah, ya no puedo seguir esperando

a que se decida, me mata esta

incertidumbre.

[suspira]

sebastián: ¿te regresó

el anillo?

antonio: sí, y ni siquiera

me dejó hablar.

ricardo: ah, se entiende

que reaccionara así, seguramente

mañana, con la cabeza más fría,

ustedes van a poder hablar.

antonio: no lo creo, con esto

la situación llegó al límite.

ricardo: yo no perdería

la esperanza, la amas, ¿no?

lucha por ella.

bueno, los dejo, cualquier cosa

que se ofrezca, estoy

a sus órdenes.

antonio: gracias.

sebastián: qué amable.

antonio: [suspira] me voy,

ya no tengo nada que hacer aquí.

sebastián: vámonos.

roque: ¿qué haces?

cheo: estoy buscando el teléfono

de néstor, recuerda que cuando

sara estuvo aquí salió con él

y con lalo, ambos pasaron

por ella a casa del imbécil ese.

seguro néstor tiene la dirección

del ingeniero.

roque: ¿y ahora qué vas a hacer,

cheo?

cheo: rematarlo.

roque: no, no, no,

no la friegues,

dijimos que lo de la galería

era lo último.

cheo: va junto con pegado.

ah, aquí está.

roque: no, no, no, cheo,

por favor no lo hables, no,

cheo.

cheo: [chista]

¿qué hubo, néstor?

¿cómo estás, soy cheo?

a todo dar, aquí en méxico, vine

a ver unas cosas de la chamba.

pues sí, sí, estaría de lujo,

pero ando muy ocupado.

eh, nada más te hablaba

para pedirte un favor,

cuando sara estuvo aquí

me dijiste que la habías

llevado a casa de un tipo.

¿te acuerdas dónde era?

cree que guardó la dirección

en su celular, la va a buscar--

[chista]

cállate.

sí, sí, aquí estoy, ¿qué pasó?

¿la tienes?

eh, deja--deja consigo

donde apuntar.

mesero.

listo, listo, dime.

"galileo 54, entre euclides

y sófocles".

[música]

[música]

emma: ustedes no pueden

terminar, confía en antonio,

te dijo que ya no tiene nada

que ver con esa tipa.

isabel: parece que no escuchó

todo lo que dijo ese farsante,

¿verdad?

emma: ese hombre está ardido

porque la tal sara lo botó

y no encontró nada mejor

que hundir a antonio

para desquitarse.

isabel: ah, y a la que terminó

hundiendo fue a mí, mi imagen

quedó por los suelos, quién sabe

si mi carrera volverá a levantar

un día, pero parece que eso

no es lo que importa, ¿verdad?

emma: eso se puede reparar,

si tienes talento vas a volver

a resurgir.

isabel: qué fácil, ¿de verdad

quiere que haga como que aquí

no pasó nada?

antonio debió haber salido

de mi vida desde que se metió

con esa fulana.

emma: las mujeres a veces

tenemos que--

isabel: no, señora, yo no voy

a hacerme la de la vista gorda.

su hijo ya me ha pisoteado

bastante.

emma: mira, chulita, conmigo

no te queda que te hagas

la santa.

isabel: por mí puede ir

a contarle a antonio ahora mismo

que me vio besándome

con ricardo,

a ver qué explicación

le da por habérselo callado.

guillermo: ¿tú sabías

que antonio estaba enredado

con esa mujer?

eduardo: ya no está enredado,

guillermo, fue un asunto

de fin de semana,

ya no tiene nada que ver

con ella.

guillermo: ¿isabel estaba

enterada?

eduardo: sí, pero ya lo habían

arreglado, fue hace tiempo.

guillermo: a mí nunca me comenóo

nada, sabe que yo no le iba

a permitir que bajo esas

circunstancias se comprometiera

con él.

eduardo: todas las parejas

tienen problemas y ellos van

a terminar arreglando los suyos,

guillermo, por dios, vas a ver.

guillermo: a mí no me interesa

que se arreglen.

isabel: papá, vámonos de aquí,

sácame de aquí.

mil disculpas, qué vergüenza

contigo, silvina.

eduardo: con permiso.

silvina: fue una lástima,

pero lo que pasó, pasó, como tú

comprenderás, después de lo que

saldrá mañana en la prensa

no podré mantener la exposición

abierta, te voy a devolver

los cuadros a la brevedad.

isabel: entiendo.

vámonos, papá.

natalia: chelo, mejor nos vemos

otro día, quiero estar

con isabel, debe sentirse pésimo

con lo que le acaba de pasar.

chelo: pues claro,

no te preocupes, yo entiendo

perfectamente, pero por lo menos

cuéntame qué pasó para no sentir

que me di la vuelta en vano.

ay, isabel, no sabes cuánto

lo siento, mi más sentido

pe--pésame.

isabel: me voy a quedar en casa

de mi papá.

natalia: cuídate.

chelo: no, pues de veras

que se ve muy afectada, ¿eh?

natalia: no es para menos.

chelo: bueno, pues dadas

las circunstancias, ¿por qué no

vamos por ese café?

y no acepto un no como

respuesta, mira cómo me vestí.

natalia: vamos, chelo.

[teléfono]

rafael: ¿kike?

anselmo: ¿rafael padilla?

rafael: ¿quién habla?

anselmo: eso es lo de menos,

nomás llamo para darle

la ubicación de una toma

clandestina, créame

que no se trata de una broma,

anote la señas que le voy a dar,

por favor.

rafael: permítame.

a ver, lo escucho.

emma: si le hubieras puesto

un "hasta aquí" a tu hijo

desde el principio,

nada de esto hubiera pasado.

eduardo: lo hice, lo hice, pero

él me dijo que nada tenía

que ver con esa mujer.

emma: tú y tu bendita buena fe,

no podemos permitir que se rompa

el compromiso, ¿te imaginas

lo que significaría

para tus negocios

acabar enemistado con guillermo?

eduardo: no, no, estuve hablando

con él y en ningún momento habóo

de terminar con nuestra

sociedad.

emma: eso espero, pero no hay

que confiarnos, antonio hizo

pedazos a su hija, es mejor

insistir para que el compromiso

no se rompa.

eduardo: eso ya no está

en nuestras manos, emma.

emma: claro que sí, tenemos que

hacer hasta lo imposible para

que se contenten, a menos que

prefieras que nos vayamos

a la ruina.

eduardo: está bien, intentemos

volver a unirlos.

antonio: ¿le llamaron a su casa

para darle la ubicación

de una válvula clandestina?

rafael: sí, ingeniero,

no me quisieron decir

quién hablaba,

solo me dieron señas

de la ubicación.

me aseguró que la toma

estaba cerca de san mateo

del mar, y así, sin más,

me colgó.

antonio: a ver, comuníquese

con el comandante chávez,

dele los datos y pídale

que procedan para localizar

la toma.

rafael: sí, ingeniero.

antonio: bueno, yo voy camino

a mi departamento,

apenas llegue,

me comunico con usted de nuevo.

rafael: espero su llamada.

antonio: es la cuarta toma

denunciada en menos de un mes,

a mí cada vez se me hace

más sospechoso,

yo sigo pensando que esto

solo puede ser obra

de los saqueadores.

sebastián: hay que ver cuántas

tomas más están dispuestos

a entregar, en algún momento

tendrán que cometer un error

que nos lleve a ellos.

antonio: pues sí, eso espero.

isabel: no sé qué voy a hacer

con mi vida, en un segundo

todo se vino abajo, mi carrera,

mi boda, mi futuro, todo.

guillermo: no, hija, esto no fue

más que una mala experiencia,

sabes que tienes todo mi apoyo

para salir adelante.

isabel: gracias, papá.

guillermo: pero eso sí, tienes

que olvidarte de antonio

definitivamente.

él ya sabe mi posición, le dije

que no se te acercara nunca más.

isabel: maldita vecina.

guillermo: ¿qué vecina?

¿de qué hablas?

isabel: la tipa esa,

la tal sara granados

es la vecina de antonio

en san gaspar, por eso

se conocieron, me ha dado miles

de explicaciones,

que fue pasajero,

que ya no la ve, etcétera,

pero por lo visto el asunto

sigue vigente.

antonio nunca se ha separado

de ella, esa es la verdad

aunque me duela,

hasta intentó contratarla

para que trabajara con él,

vino a una entrevista

a conatrol,

y lo más grave es que se quedó

con él en su departamento.

guillermo: ¿eso cuándo fue?

isabel: cuando recién se fue

a san gaspar.

guillermo: ¿sabes qué?

creo que la conozco.

claro, es la mujer

que me presentó sebastián

en un restaurante.

isabel: [resuella]

guillermo: me dijo que

se llamaba sara granados.

isabel: es ella, sebastián

siempre le ha cubierto

las espaldas a antonio.

guillermo: qué desgraciado,

olvídate de antonio, no le des

ni una sola oportunidad,

un tipo así no te merece.

te quiero mucho, hija.

todo va a estar bien, hija,

vamos.

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