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La Rosa de Guadalupe - 'Resurgir'

29 Abr 2020 – 12:00 AM EDT

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[música]

enrique: sí, diego,

eres un bueno para nada,

un mantenido.

cayetana: enrique, por favor,

deja en paz al muchacho.

enrique: cayetana, por favor

no te metas.

tu hijo ya tiene 28 años,

ya está muy grandecito

como para que siga viviendo aquí

en nuestra casa a nuestras

costillas.

diego: si sigo viviendo aquí

es porque no me he podido

acomodar, por eso,

sino ya me hubiera largado

de tu casa, te lo juro.

enrique: no, no, no,

no te mientas a ti mismo.

no te vas porque aquí estás

muy cómodo,

tienes todo sin hacer

ningún esfuerzo.

tienes casa, comida,

ropa limpia, servicios,

quien te haga la comida,

te lave, te planche sin ningún

esfuerzo.

cayetana: enrique, por favor,

no digas cosas de las que

después te puedes arrepentir.

enrique: no, mujer,

todas estas cosas

están más que pensadas.

mi obligación con este holgazán

es hasta que terminó su carrera.

ya tienes una profesión,

¡tienes con qué defenderte

en la vida!

diego: sí, tengo ya mi carrera

pero no he encontrado un trabajo

dónde ejercerla.

estos tiempos son difíciles.

enrique: difíciles,

difíciles para el que

no quiere trabajar.

ustedes los millenials son así,

estudian para tenerlo todo,

y ese es su pretexto,

pero en realidad es para perder

el tiempo porque no ejercen

su carrera,

y después ponen el pretexto

de que los tiempos son

difíciles.

¡no, diego, todo es pretexto

para ti, para seguir de baquetón

y mantenido!

cayetana: enrique, sí es cierto,

los tiempos son difíciles.

enrique: ¿difíciles?

cayetana: si.

enrique: no justifiques

a tu hijo.

no puede ser que él siendo joven

no trabaje.

lleva más de tres meses

sin trabajar,

buscando trabajo rogándole

a dios no encontrar.

y yo, que tengo 55 años,

sigo trabajando,

ya estoy cansado,

¡ya estoy harto--!

diego: yo también estoy harto.

harto.

enrique: ah, ¿si?

pues no se nota.

si lo estuvieras y tuvieras

vergüenza harías todo

para demostrarme lo contrario.

¡holgazán!

diego: de nuevo volví a pelearme

con mi papá, de verdad,

teresa, ya no sé qué hacer,

me tiene harto.

teresa: sí, yo también ya estoy

harta de mi mamá.

es mujer como yo y,

en lugar de apoyarme y ponerse

de mi lado, parece que soy

su enemiga o no sé.

estamos en la misma situación,

mi amor.

diego: sí, tú eres lo más bonito

y lindo que tengo en la vida.

teresa: yo también, mi amor.

te amo.

diego, ¿por qué no nos salimos

de nuestras casas y mandamos

a la goma a nuestros papás

a ver cómo le hacen

sin nosotros?

diego: sí, deberíamos.

pero si todavía en el trabajo

no me dan el aumento de sueldo

que les pedí.

yo valgo mucho más y,

si no me aumentan,

voy a tener que renunciar.

teresa: haces bien, mi amor,

los patrones quieren abusar

de nosotros,

nos ponen a trabajar muchas

horas para ellos,

quieren darnos toda la chamba

y ahora nosotros,

los millenials,

pues no nos dejamos, ¿no?

diego: así es.

digo, gano bien, ¿eh?

pero quiero ganar más

y trabajar menos,

tener más descanso, no sé.

[suspira] por la discusión

con mi papá ya no pude comer.

¿quieres echarte unos taquitos?

yo te invito.

teresa: va.

diego: vamos.

cayetana: me quedó bien rico.

ah, mi hijo, qué bueno que

vienes llegando.

ven, siéntate a comer.

enrique: no se merece

ni un bocado mío.

si el se sienta a la mesa

me levanto yo.

diego: ni quien quiera

comer contigo, ¿eh?

vengo de comerme unos tacos

deliciosos, para que lo sepas.

quédate con tu comida,

no me interesa.

enrique: malagradecido,

eso es lo que eres,

un hijo malagradecido,

muerdes la mano que te da

de comer.

¡malagradecido!

cayetana: ay, enrique...

de veras--

un día de estos me vas a matar.

diego: vaya, hasta que se va

el viejo.

al fin solo en la casa.

cuando se va y se va

en las tardes me siento

tan feliz,

es cuando estoy tan a gusto.

cayetana: diego, hijo,

fíjate que estuve pensando,

a lo mejor tu padre

tiene razón y yo te esty¿oy

mal apoyando en lugar

de apoyarte bien.

diego: ¿mal apoyándome?

cayetana: sí.

diego: o sea, ya te calentó

la cabeza en mi contra.

cayetana: no, no me está

calentando la cabeza,

pero a ver, piensa,

¿por qué has dejado tus trabajos

anteriores?

¿por qué duras muy poco

en ellos?

diego: ay, mamá,

porque no me valoran,

yo valgo mucho más,

me quieren pagar muy poquito

por muchas horas de trabajo,

no, así no.

cayetana: a ver, dices que

los tiempos están difíciles

y tiras los trabajos

como si fueran pañuelos

desechables.

tienes que emepzar a ver

por tu futuro, hijo,

por tu estabilidad.

a ver, ¿qué va a pasar contigo

cuando tu papá y yo

ya no estemos,

cuando ya estemos muertos?

dime qué va a pasar.

diego: pues no lo sé, mamá,

no te lo puedo decir.

todavía no llega ese momento.

a parte no vayas a empezar

por favor, a ponerte intensa

como se pone mi papá.

cayetana: por favor, diego,

encuentra un trabajo.

diego: que ya fui a ver uno,

mamá, ¿qué parte de eso

no entienden tú y mi papá?

estoy esperando sólo a que

me marquen, a que me digan

si les intereso

o no les intereso.

me ponen tan de malas

tú y mi papá,

siempre presionándome.

cayetana: híjole.

diego: mi amor, ¿cómo estás?

oye, necesito distraerme.

vamos al cine, ¿no?

sí, claro, yo invito.

¿qué dices?

ya estás, perfecto,

te veo donde siempre.

a las seis está bien.

un beso, bye.

ya escuchaste, ma,

voy al cine con mi novia,

después seguramente va a querer

ir a cenar,

me voy a gastar el dinero que

me diste así que,

¿por qué no le recortas

tantito al gasto de la semana?

porque a parte mañana voy

a lo de la entrevista,

el trabajo, necesito moverme,

necesito dinero, ¿ok?

porfa.

cayetana: diego--

diego: me voy a bañar.

cayetana: ¡diego!

[gruñe]

[música]

[música]

diego: ¿bueno?

sí, sí, él habla.

¿de dónde--?

¿de--?

ah, sí, sí del trabajo,

sí, soy--

¿eh?

¿a qué hor--?

no, ¿no se puede un poquito

más tarde?

no me he ni bañado.

ah, muchas gracias.

sí, gracias, sí,

ahí voy a estar.

ándele, hasta luego.

[llaman a la puerta]

cayetana: diego.

diego, hijo.

diego: ¿qué?

cayetana: ay qué bueno que

ya estás despierto,

ya van a ser las 11

de la mañana.

diego: es muy temprano, mamá,

estoy despierto

porque me hablaron del trabajo.

cayetana: [resuella] ¿de veras?

ay qué bueno, ¿qué te dijeron?

diego: nada, que me quieren ver.

cayetana: ¡ay sí!

¡ojalá te quedes con ese

trabajo!

diego: ojalá y no,

ya lo estuche pensando bien

y no, no es un trabajo para mí,

¿eh?

no.

mira, yo creo que ya no voy

a ir.

cayetana: no, ¿cómo que no vas

a ir?

no, a ver, diego,

tienes que ir.

diego: no, mamá, no.

cayetana: ¡por favor ve,

ve para que tu papá

se tranquilice y deje

de molestarte!

demuéstrale que se equivoca

en todo lo que dice.

ándale.

diego: está bien,

sólo por eso voy a ir, ¿eh?

cayetana: sí, mira,

en lo que tú te bañas

y te cambias yo voy a preparte

algo de desayunar

para que vayas,

pero no te vayas a quedar

dormido, ¿eh?

te espero, no te tardes.

diego: mi amor, perdón,

apenas me pude salir

del trabajo.

teresa: ya estoy harta

de mi mamá, ya estoy harta

de vivir en su casa,

me volví a pelear ocn ella.

mi amor, ya sácame de mi casa,

vamos a vivir juntos, ¿eh?

a un lugar donde estemos solos

tú y yo por favor.

diego: mira, ¿por qué no mejor

hablas con tu mamá y haces

las pases con ella?

teresa: a ver, hazlo tú

con tu papá y haz las pases

con él.

diego: no, mi amor,

me pides algo muy difícil.

hablar con mi papá es lo último

que se puede hacer en la vida.

tienes razón, deberíamos

salirnos de nuestras casas

y dejarlos solos.

pero ¿te has puesto a pensar

que es una gran responsabilidad

irnos a vivir solos tú y yo?

teresa: pues sí, pero tú tienes

un buen sueldo, ganas bien,

yo no sé porqué lo aguantas

tanto a tu papá cuando ya

te puedes mantener tú solo.

es más, mira, yo pongo la mitad

de la renta pero ya,

vamos a vivir solos.

di que sí, por favor.

diego: suena muy bien.

si, si, si, vámonos a vivir

solos,

pero necesito un tiempo,

unos meses, necesito ahorrar,

no quiero que tengamos problemas

de dinero y podamos vivir

a gusto tranquilos tú y yo.

¿qué dices?

teresa: sí.

diego: hola, ma.

cayetana: hola, mi amor.

diego: sírveme de comer,

me muero de hambre.

cayetana: sí.

enrique: primero da dinero

para los gastos de la casa

y después ordena.

diego: no me estés molestando.

enrique: no me hables así

que soy tu padre.

diego: y yo soy tu hijo pero,

al parecer, ya se te olvidó.

cayetana: a--a ver, por favor,

los dos.

vamos a comer en paz

como la familia que somos, ¿si?

diego: ¿sabes qué?

ya tengo un trabajo,

así es que voy a traer dinero

a la casa, no me estés

molestando, ¿ok?

enrique: ah, ¿si?

¿y cuánto tiempo vas a durar

en este nuevo trabajo, eh?

¿15 días, una semana, un mes?

porque es el tiempo que has

durado en tus otros trabajos.

diego: el tiempo que dure

es mi problema.

enrique: no, fíjate que también

es mío porque,

cuando dejes este trabajo,

volveré a mantenerte.

diego: bueno, ya estuvo, ¿no?

¡siempre es lo mismo contigo!

yo quiero llevar la fiesta

en paz y ve cómo se pone.

estoy harto de ti,

harto de verte,

harto de vivir en tu casa y,

como ya tengo un trabajo,

no tengo porqué estar

soportándote.

enrique: no voy a permitir

que me hables de esa manera

ni que vuelvas a aventar

las cosas.

¿si te lo permito qué más sigue?

¿que me pegues en la cara, eh?

¿sabes qué?

para evitar que me agarres

a golpes porque entre tú y yo

ya hay mucha presión,

te me vas ahorita mismo

de la casa.

cayetana: ¡no, enrique!

no puedes echar a nuestro hijo--

enrique: ¡claro que puedo!

¿cómo no?

¿qué es lo que quieres?

¿que me golpee un día con él,

eh?

muy valiente, muy valiente

y muy machito, ¿no?

¿sabes qué?

te me agarras tus cosas

y te me vas a la calle.

diego: no, pero, papá,

¿a dónde me voy a ir?

no tengo a dónde ir--

enrique: ese es tu problema.

el mío es no soportar más

estos arranques.

pero no voy a permitir

que me levantes la mano

y quedarme como si nada pasara.

necesitas volverte hombrecito y,

para que eso pase,

necesitas sufrirle.

así es que te me vas a la calle

ahora mismo, órale.

cayetana: ¡no!

no, no, ¿qué haces?

enrique: toma tus cosas.

órale, órale.

cayetana: enrique--

enrique: ¡vámonos, vámonos!

cayetana: [jadea]

hijo, ¿a dónde te vas a ir

a vivir?

diego: no sé.

pero para que veas cómo es

tu marido,

nunca me ha querido.

cayetana: no le digas así,

es tu papá.

además tú también no has puesto

de tu parte,

te la vives provocándolo.

diego: ¿de qué lado estás?

cayetana: estoy entre la espada

y la pared.

diego: yo estoy peor,

ahora ni siquiera sé

dónde me voy a ir a vivir.

ni dinero tengo para un cuarto

o algo.

cayetana: [solloza]

toma este dinero, hijo,

son todos mis ahorros.

eran para usarlos en algo

importante y esto es importante.

cuando tu padre vea que

ya no están los ahorros

se va a enojar

pero no te voy a dejar ir así,

claro que no.

diego: gracias, ma.

sabía que puedo contar contigo.

cayetana: siempre, mi amor,

siempre.

nunca lo olvides.

tengo el corazón hecho pedazos

viéndote partir, pero--

pues es que nunca te habías ido

de mi lado y--

y no olvides que esta

es tu casa.

diego: no, mamá,

si así fuera no estaríamos aquí

con las maletas.

y te juro que sólo regresaré

a la casa cuando mi papá

esté muerto.

cayetana: no digas eso...

diego: sí, sí lo digo.

si a él no le duele

y me echa a la calle,

a mí tampoco me va a doler.

ya me voy.

teresa, me urge verte.

ya lo pensé bien,

haz tus maletas

ya hice las mías,

ya salte de tu casa,

no sigas soportando a tu mamá.

vámonos a vivir solos tú y yo.

te veo donde siempre.

ya me voy.

cayetana: [llora]

cuídate mucho.

diego: pues bien,

ya estamos aquí

en nuestro nuevo hogar.

aquí es donde vamos a vivir,

mi amor, donde vamos a iniciar

nuestra nueva vida

juntos tú y yo.

teresa: esto no es un hogar.

¿no pudiste conseguir un depa

más bonito?

o sea, ¿me salí de casa

de mi mamá para venir aquí,

es neta?

[música]

[música]

diego: mamá, ¿qué pasa?

cayetana: ay ¿cómo que qué pasa,

mi hijo?

estoy muy preocupada por ti.

no sé nada de ti

desde ayer te he estado marcando

a tu celular pero pues nada,

dice que está fuera del área

de servicio.

¿todo bien?

diego: sí, sí, todo bien, ma,

sólo que me quedé sin batería

y puse a cargar el teléfono

ya muy tarde.

cayetana: oye, me tenías

con mucho pendiente,

no pude dormir en toda la noche.

diego: mamá, estoy bien,

estoy mejor que nunca

sin verle la cara a mi papá

ni tener que soportarlo, ¿eh?

cayetana: ¿en dónde estás

durmiendo?

no dormiste en la calle,

¿verdad?

diego: no, mamá,

con el dinero que me diste

pagué la renta

del departamentito

y también el depósito.

me alcanzó un poco para darle

dinero a teresa y comprar

la despensa y todavía

me quedó tantito a mí.

cayetana: ay, hijo,

qué bueno que estás bien.

échale ganas,

no vayas a perder el trabajo.

¿ya estás yendo para allá

o todavía estás acostado?

diego: ya, ya, ya, ya estoy

yendo para allá,

estoy esperando el camión.

ya voy para el trabajo.

ya sabes, teresa me levantó

muy temprano y hoy

es mi primer día de trabajo,

a ver qué tal.

cayetana: no sabes el gusto

que me da escuchar

que ya vas a tu trabajo.

con teresa vas cambiar, hijo.

qué bueno que se fueron a vivir

juntos así no vas a estar solo

y, a parte, ella va a hacer

de ti un gran hombre.

diego: ma, ya tengo que colgar,

el camión ya viene,

no lo quiero perder.

cayetana: sí, hijo, está bien.

me quedo más tranquila

al saber que estás bien.

y no olvides,

lo que necesites acá estoy,

hijo, ¿si?

cualquier cosa.

no dudes en hablarme.

adiós, adiós, mi amor.

enrique: qué bueno que tu hijo

está yendo al trabajo,

me da gusto.

y espero que en este trabajo

sí dure más tiempo

porque ya es hora de que tu hijo

se haga hombrecito.

ah, y de verdad que a tu hijo

le gusta complicarse la vida.

mira que irse a vivir

con su novia en lugar de irse

a vivir solo.

teresa: ¿esto es todo

lo que te pagaron?

diego: sí, eso es todo.

teresa: no, no te creo.

a ver, quiero ver el recibo

de cobro.

¿por qué me mentiste?

diego: yo no te mentí.

teresa: no, claro que sí,

siempre me dijiste que tenías un

buen trabajo y que ganabas bien,

y, perdón, pero ser el asistente

de todos no es un buen trabajo,

¿eh?

¿por qué me mentiste?

diego: todos mentimos

en el noviazgo.

pero mira, si te viniste a vivir

conmigo solamente para que

te mantuviera adelante,

te puedes ir,

regrésate con tu mamá.

teresa: sabes perfectamente

que no me puedo regresar

con mi mamá porque terminé

muy mal con ella,

la detesto.

así que te voy a pedir de favor

que no me vuelvas a echar

a la calle como lo hacía ella,

¿si?

diego: tú también me mentiste

a mí.

cuando éramos novios eras linda,

eras cariñosa, eras agradable,

parece que todo lo fingías.

ya me doy cuenta que eres

celosa, intensa, agresiva.

teresa: no, bueno,

es que tú me pones así,

tú me pones de malas,

me enoja sólo verte.

diego: pues ya te dije,

si no te parece, vete.

teresa: no me vuelvas a echar

a la calle,

yo te lo dije.

¿qué?

¿me vas a pegar?

quedamos en que íbamos a vivir

juntos y vamos a seguir

viviendo juntos,

así que no me vuelvas a correr.

y por cierto,

el sueldo de tus quincenas

me lo quedo yo.

diego: sí, ma,

es que ya me gasté todo lo que

me prestaste.

¿me puedes dar más dinero

por favor?

cayetana: dime una cosa, hijo,

¿ya dejaste el trabajo?

diego: no, no, no, claro que no,

sigo yendo, ¿por qué?

cayetana: ¿no te pagaron?

diego: sí, ya, ya me pagaron,

hoy me pagaron todo, hoy cobré,

sólo que no contemplaba

muchos gastos,

muchas cosas que tenía que pagar

por favor ayúdame,

no me dejes solo, mamá.

cayetana: no, claro,

claro que no te voy a dejar

solo, ¿cómo crees?

¿cuánto dinero necesitas?

enrique: es tu hijo, ¿verdad?

qué, de seguro ya tiró de nuevo

la chamba a la basura.

nada más no le des dinero,

cayetana, que aprenda a hacerse

hombrecito y deje de ser

un bueno para nada.

cayetana: enrique, por favor,

nuestro hijo nos necesita.

enrique: nada, cayetana, nada.

teresa: ¿con quién estás

hablando?

diego: con mi mamá.

teresa: qué mentiroso,

debe ser otra vieja

con la que estás ligando,

¿verdad?

¿quién eres y qué quieres

con mi marido?

cayetana: hola, teresa,

soy yo, cayetana.

teresa: ay, señora, ¿cómo está?

eh, bueno, que tenga un bonito

día, le paso a su hijo.

terminas de hablar y te metes

a la casa.

diego: sí, está bien.

¿qué pasó, ma?

cayetana: ¿todo bien, hijo?

diego: sí, sí, todo muy bien,

sólo que estamos pintando

el departamento,

arreglando muchas cosas

y me tengo que apurar, ya sabes,

es fin de semana,

tengo que aprovechar.

sí me vas a prestar el dinero,

¿verdad?

cayetana: ah, sí, hijo, sí.

ah, por cierto,

te saluda tu papá,

él está en frente de mí.

es más, quiere hablar contigo.

no, ya se fue tu papá,

este, sí, hijo,

ya sabes que siempre te voy

a apoyar.

mira, me le voy a escapar

a tu papá y te marco

cuando tenga el dinero

para vernos, ¿si?

diego: ok, perfecto, ma,

te lo agradezco,

muchísimas gracias.

perdón, ya te dejo,

tengo que apurarme.

cayetana: sí, te quiero,

mi amor, adiós.

teresa: oye, apúrate

con la pasta, ¿no?

me estoy muriendo de hambre.

diego: si, si, la pasta

ya está,

sólo esperamos a que se enfríe

y ya le pongo el jamón

y la crema.

[llaman a la puerta]

un toque de mayonesa,

voy a ir de mientras a ver

la mesa.

teresa: ¿esperamos a alguien?

diego: sí, a mi mamá.

teresa: ¿le diste nuestra

dirección?

diego: sí, ¿por qué?

teresa: muy mal, diego,

¿por qué no me preguntaste

antes?

ábrele y la despachas rápido

porque no quiero que se quede

a comer con nosotros, ¿eh?

diego: ok.

hola, ma, ¿cómo estás?

cayetana: ay hola, mi hijito,

¿cómo estás?

diego: bien, bien, gracias.

cayetana: bien, qué ganas tenía

de verte.

ay qué lindo--¡teresa!

tú debes de ser teresa.

no sabes las ganas que tenía

de conocerte.

diego nunca te llevó

a la casa para presentarnos.

ay pero estás muy linda.

teresa: ay, señora, qué linda,

muchas gracias.

yo también moría de ganas

por conocerla.

diego: mamá, me da mucha pena

pero estamos a punto de salir

teresa y yo y no te vamos

a poder recibir, perdón.

cayetana: ah, sí, claro, eh--

eh, bueno, mucho gusto

en conocerte.

teresa: igualmente.

cayetana: luego nos vemos.

teresa: sí, segurísimo.

diego: mamá, ¿sí me podrías

prestar el dinero?

cayetana: sí.

a eso vine.

eh, pues mira, no tengo más.

diego: está bien.

cayetana: ¿estás bien?

diego: muchas gracias, sí.

con cuidado.

nos vemos.

cayetana: te quiero.

diego: gracias, yo también.

bye.

teresa: ¿a qué venía?

diego: a ver cómo estábamos.

y si te molestó tanto perdón,

no va a volver a suceder,

no va a volver a venir

sólo por favor no te enojes.

teresa: ¿me puedes explicar

quién es esta tipa a la que

le pones te quiero y te amo?

diego: ¿por qué estás viendo

mi celular?

teresa: ¿quién es ella?

diego: pero ¿por qué me pegas?

teresa: ¡cállate!

diego: pero ¿por qué me pegas?

teresa: ¿quién es ella?

¡te voy a matar!

diego: [tose]

teresa: ¿me quieres ver

la cara de estúpida?

diego: ya déjame--

[música]

[música]

teresa: ¿ya me vas a decir

quién es esta tipa a la que

le pones te quiero y te amo?

diego: es mi prima.

teresa: ay, estúpi--

[llaman a la puerta]

¿tu mamá otra vez?

chale con la doña.

policía: los vecinos reportaron

escándalo en este departamento

y gritos.

teresa: eh, no, no es nada

grave, oficial, ya sabe,

asuntos de pareja.

policía: ¿asuntos de pareja?

eso es más que asuntos

de pareja, señorita.

diego: por favor, necesito que

me ayuden, tengo la nariz rota

y la boca también.

policía: lo vamos a llevar

al hospital,

venga con nosotros.

teresa: tú no vas a ningún lado.

diego: tengo que ir al hospital.

policía: el joven está

solicitando nuestra ayuda

y lo vamos a ayudar.

esto es violencia en contra

de la pareja, señorita,

y tiene causas legales.

nos vamos a llevar al joven,

vamos.

teresa: está bien, sí, sí, sí,

que vayan, eh, pero yo

no lo golpee,

él se tropezó con la silla

y se golpeó la cara,

¿verdad, mi amor?

diego: sí.

teresa: saliendo del hospital

te quiero aquí de regreso, ¿ok?

diego: sí, teresa, está bien.

policía: vamos, tranquilo.

teresa: qué fastidio.

cayetana: ¡mi hijo!

ay, dios, pero mira nada más

cómo estás, ¿qué te pasó?

diego: ¿qué haces aquí, mamá?

cayetana: me vine corriendo

en cuanto los señores policías

me avisaron.

diego: ¿por qué le avisaron?

policía: porque un familiar

debe estar con usted, joven.

diego: por eso me pidió

los datos.

policía: los datos

son de rutina, joven.

si le hablamos a su mamá

es porque un familiar

debe estar con usted

en estos momentos.

nosotros debemos seguir

con nuestras labores.

señora, creemos que su hijo

es víctima de maltrato,

que sufre violencia de pareja.

le sugerimos que denuncie

los hechos en la alcaldía

a ver si a usted le hace caso

y evita una desgracia mayor.

diego: yo no sufro de ningún

maltrato, me caí,

eso fue lo que pasó.

policía: señora,

hable con el joven.

con permiso, debemos continuar

con nuestras labores.

denuncie, joven, denuncie.

diego: no tengo nada

que denunciar.

cayetana: gracias.

a ver, me tienes que explicar

todo, hijo.

mira nada más cómo estás.

si los policías tienen razón

y teresa te está golpeando

tienes que ir a denunciar.

diego: que no, mamá.

teresa no me pega.

estamos mejor que nunca.

ya les dije a los policías

y te lo digo a ti,

me resvalé, me caí,

me pegué en la silla.

cayetana: a ver, ¿y si las cosas

están mejor que nunca por qué

teresa no está contigo?

diego: [suspira]

sí, sí, aquí estuvo conmigo,

se tuvo que ir,

tenía que entregar un trabajo,

urgía que lo entregara.

cayetana: hijo, mi amor, mira,

¿por qué no lo reconsideras

y te regresas a la casa?

yo te prometo que hablo

con tu papá para que te acepte

de nuevo y--

diego: que no, mamá,

¿y aceptar que soy un fracasado

y que tiene razón?

cayetana: no, no eres

un fracasado, eso no--

diego: no, no, no, pero nada,

me va a decir que no pude,

¿y qué?

¿voy a seguir dependiendo

de su dinero, de su techo?

cayetana: no, puedes seguir

trabajando--

diego: que no, me va a seguir

echando en cara todo,

y que soy un millenial, no,

entiéndelo, no,

a la casa no regreso.

cayetana: piénsalo por favor,

mi vida.

diego: no pasó nada con teresa,

como te lo dije,

estamos mejor que nunca.

cayetana: sí, está bien pero--

diego: de verdad,

no te preocupes,

no te deberían de haber hablado

los policías.

cayetana: no, sí, cómo no--

diego: me voy a la casa.

cayetana: bueno, vamos,

te acompaño.

diego: me voy solo.

cayetana: no, ¿cómo que te--?

no, te acompaño, diego.

¡diego!

teresa: estaba a punto de irte

a buscar, ¿por qué te tardaste

tanto?

diego: me estaban curando.

teresa: no me denunciaste

a la policía, ¿verdad,

bueno para nada, inútil?

diego: no.

teresa: muy bien,

sabes lo que te conviene.

no me vuelvas a provocar,

pedazo de nada,

perdedor inservible.

todo es tu culpa,

si tú no me haces nada,

yo no reacciono.

¿estás de acuerdo que todo esto

fue tu culpa?

tú no tienes porqué decirle

a tu prima te quiero ni te amo,

eso no es correcto.

¡contéstame, imbécil!

diego: sí, no, no es correcto.

perdón, no va a volver a pasar,

perdón.

teresa: bésame los pies.

buen niño.

de castigo te vas a quedar

sin comer todo el fin de semana

y sin salir a la calle.

aquí nos vamos a quedar, ¿mm?

diego: nunca pensé llevar

una relación tóxica de pareja.

yo nunca me imaginé que fuera

tan agresiva.

me da miedo.

me da vergüenza decir

que me pega,

¿qué van a decir de mí

mi familia, mis papás,

mis amigos?

¿amigos?

ya ni amigos tengo,

todo lo perdí por teresa.

[piensa] teresa me tiene

bien controlado,

le tengo miedo,

¿en qué momento permití esto?

¿en qué momento?

teresa: ¿qué estás planeando,

eh?

diego: nada.

teresa: eso espero.

oye, vete a limpiar el baño,

¿no?

que te bañaste y dejaste

el mugrero.

y te apuras porque tienes que

cocinar.

¡órale, no me hagas enojar!

diego: ya voy, ya, ya voy,

ya voy.

teresa: [suspira]

cayetana: virgencita

de guadalupe, sé que algo

no está bien entre mi hijo

y su novia.

por favor, te lo suplico,

te lo imploro como madre,

ayúdame para poder ayudar

a mi hijo para que no salga

más lastimado.

y si de verdad está sufriendo

maltrato ábrele los ojos,

que no lo permita más,

que denuncie.

por favor, madre mía,

ayúdame para que mi hijo

pueda resurgir.

teresa: [piensa] me echaste

a perder la vida,

me mentiste,

eres un maldito mediocre,

un bueno para nada.

¿por qué me sacaste de mi casa?

no sabes cuánto te odio,

maldito.

al verte hierve mi sangre

de coraje,

mi vida sería otra

si no te hubiera conocido,

si no te hubiera hecho caso,

si no me hubiera venido a vivir

contigo.

me endulzaste la vida

cuando éramos novios

con mentiras,

me enamoraste con tu sonrisa

perfecta, tu hermoso rostro,

tus ojos hermosos

y tus palabras.

qué coraje.

te odio, maldito, te odio.

tanta hermosura

se te va a acabar,

así como tú destruíste mi vida.

diego.

diego...

diego: [grita]

[grita]

¡no!

[grita]

[música]

[música]

doctor: su hijo ya está estable,

las lastimaduras

fueron atentidas.

el agua hirviendo no le afectó

el rostro pero sí una parte

de su cuerpo que va a quedar

muy marcado.

diego va a tener que estar

en el hospital todavía

en observación,

en cuanto determine darlo

de alta se lo podrán llevar

a su casa para continuar

las curaciones allá.

cayetana: muchas gracias,

doctor.

doctor: su hijo va a necesitar

mucho de ustedes,

de todo su apoyo.

enrique: no se preocupe, doctor,

tendrá todo nuestro apoyo,

se lo prometo.

doctor: qué bueno.

cayetana: [llora]

enrique: acomódate,

el doctor dijo que necesitas

cuidados.

los dos nos equivocamos

pero estamos a tiempo

de comenzar de nuevo.

correrte de la casa de la manera

en que lo hice

no fue la correcta.

perdóname.

diego: no tengo nada que

perdonarte, papá.

yo sentía que todo

lo merecía y no valoraba nada,

ni a ti ni a los trabajos

que tenía.

consideraba que no me merecían,

que yo merecía mucho más

y que todos tenían que darme

todo y yo sin dar ningún

esfuerzo a cambio.

lo que viví al lado de teresa

fue el peor infierno de mi vida.

[celular]

cayetana: tu teléfono.

diego: es ella.

es ella, es teresa,

no ha dejado de marcarme,

de insistir, de estresarme.

está atacándome

psicológicamente.

cada vez que suena el celular

me da miedo.

cayetana: pues no le contestes,

hijo.

diego: no, mamá, no le voy

a contestar pero tampoco quiero

regresar con ella,

un día va a terminar matándome.

papá, ¿me puedes recibir

de nuevo en la casa, por favor?

[celular]

por favor.

enrique: hijo, estás en casa,

en tu casa,

y de aquí no vas a salir.

no voy a permitir que esa mujer

te siga haciendo daño.

esta es tu casa y tu madre y yo

te vamos a cuidar en todo.

diego: gracias, papá,

de verdad muchas gracias.

ya entendí la lección

que la vida me dio,

muy dura y muy dolorosa.

le voy a echar más ganas a todo,

a mi vida, a mi futuro,

a mi trabajo, a mi profesión.

seré otro, ayudaré en todo

en la casa y a ustedes también.

te prometo que te ayudaré mucho

para sacarte de trabajar, papá,

les prometo que resurgiré.

voy a denunciar a teresa

ante las autoridades,

que sea la justicia que le cobre

las deudas que debe conmigo.

gracias por no dejarme solo,

muchas gracias.

deseo y quiero que seamos

una verdadera familia.

enrique: y así será, hijo.

cayetana: familia, los amo,

los amo mucho.

los hijos son lo que uno

más ama en la vida

y hay que apoyarlos siempre

y educarlos para que hagan

lo correcto,

para que sean responsables

trabajadores,

cumplidores y personas de fiar.

no le echemos la culpa

a una generación

porque nosotros como padres

tenemos la responsabilidad

y la obligación de educarlos.

llegan a nosotros siendo bebés

inocentes,

como crezcan será el resultado

de la educación.

hay veces que los hijos tuercen

el camino,

pero esta en nosotros

como padres ayudarlos a...

resurgir.

[música]

>> ♪ en el cielo

una hermosa mañana

en el cielo

una hermosa mañana

la guadalupana

la guadalupana

la guadalupana bajó al tepeyac

>> juan dieguito

la virgen le dijo

juan dieguito

la virgen le dijo

este cerro elijo

este cerro elijo

este cerro elijo para hacer

mi altar

ambos: la guadalupana

la guadalupana

la guadalupana bajó al tepeyac ♪

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