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La Rosa de Guadalupe - 'Las dos lunas'

Univision2 Nov 2019 – 12:00 AM EDT

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televisa presenta...

polo: cada vez la pasamos mejor,

gladis.

gladis: sí, polo.

cada día estoy

más enamorada de ti.

tanto que tengo miedo

de que te enojes por algo

y te pueda perder.

polo: ay, no pienses así,

tontita.

¿por qué me tendría que enojar?

gladis: porque hace unos días

me enteré de algo

que no te he dicho.

polo: pues, suéltalo de una vez.

¿de qué se trata?

gladis: polo,

estoy embarazada.

polo: ¿qué?

gladis: voy a tener

un hijo tuyo.

polo: no, no, no,

fíjate que no.

a mí no me vas a colgar

el milagrito.

ese hijo que estás esperando

no es mío, ¿eh?

gladis: claro que es tuyo, polo.

tú sabes que eres

el único hombre

con el que he estado.

polo: eso es lo que dices tú,

pero ve tú a saber.

a mí no me vas a chacar

ese bebé,

porque no me voy a hacer cargo

de él, ni de ti.

gladis: por favor,

tú no puedes dejarme sola

con este problema.

tú decías que me amabas.

polo: sí, pero...

para que estuvieras flojita,

nada más.

gladis: polo,

por favor,

tienes que responderme,

tienes que hacerte cargo

de mí y del hijo

que estamos esperando.

polo: nunca.

¿me escuchaste?

nunca me voy a hacer cargo

de él, ni de ti.

es más,

vete.

no quiero saber nada de ti.

no me vuelvas a buscar.

gabriela: polo, hijo,

¿por qué estás

haciendo la maleta?

polo: me voy a vivir

a playa del carmen, mamá.

gabriela: pero ¿qué locura

estás diciendo?

¿cómo que te vas a ir

así de pronto?

polo: ya me cansé de estar aquí.

tuve una oportunidad allá

y la voy a aprovechar.

gabriela: pero ¿y la escuela?

¿qué va a pasar

con tus estudios?

polo: el estudio no es para mí.

no voy a seguir desperdiciando

mi juventud en la escuela.

mejor me voy a vivir mi vida

en playa del carmen.

¿qué mejor?

ahí es pura fiesta.

gabriela: pero tú no puedes

tomar esas decisiones, polo.

no te mandas solo.

eres menor de edad.

polo: estoy a punto

de cumplir 18, mamá.

gabriela: a ver, hijo,

¿dónde vas a vivir?

piensa mejor las cosas.

polo: pero no tengo

nada que pensar.

voy a llegar a vivir

a la casa de un amigo allá.

y es más,

en una de esas

y sigo estudiando allá.

gabriela: bueno,

espero que así sea.

y para que no tengas pretextos,

voy a darte de baja

de la preparatoria

en donde estás,

para enviarte los papeles

y puedas terminar la prepa allá.

polo: sí, mamá, sí, sí,

lo que tú digas.

y con permiso,

que no quiero perder

el último vuelo a cancún.

rebeca: gladis,

gladis.

gladis: ¿qué pasó, amiga?

rebeca: no sabes

de lo que me acabo de enterar.

venía saliendo del baño

y me encontré

con la mamá de polo.

y me dijo que venía

a darlo de baja de la escuela,

porque...

porque se fue de la ciudad.

gladis: ¿qué?

no, no, no,

polo no puede abandonarme.

rebeca: para mí que ya lo hizo.

la señora se metió

a la dirección

para pedir los papeles de polo.

gladis: señora gabriela.

gabriela: ay, hola, gladis.

gladis: ¿es verdad que vino

a dar de baja a polo

porque se va a ir de la ciudad?

gabriela: sí, así es, gladis.

gladis: no.

no, no,

es que polo no nos puede

hacer esto

a mí y a mi hijo.

él no se puede ir.

gabriela: ¿de qué me estás

hablando, gladis?

¿acaso tú y mi hijo...?

gladis: sí,

polo y yo eramos novios.

y estoy esperando un bebé suyo.

gabriela: ay, mira, gladis,

yo creo que este

no es el lugar apropiado

para hablar de eso.

¿te parece si nos vemos

en la casa

y ahí hablamos a solas?

polo, hijo,

qué bueno que me respondes.

desde hace rato

te estaba marcando

y no lograba comunicarme

contigo.

polo: estaba dormido, mamá.

llegué de madrugada

a playa del carmen.

¿qué pasa?

gabriela: mira, hijo,

te hablo por lo siguiente.

me dijo gladis

que está esperando un hijo tuyo.

polo: no le hagas caso

a esa tipa.

gabriela: o sea que es verdad

que tenía una relación contigo.

polo: sí,

y como la tenía

con un montón en la prepa.

gladis es una cualquiera

y ahora me sale

con que yo soy el papá.

gabriela: ¿de veras, polo?

¿de veras no embarazaste

a gladis?

¿ese hijo que espera no es tuyo?

polo: ¿ves por qué me chocas,

mamá?

nunca me crees, nunca me apoyas.

ese hijo no es mío, punto.

así que manda a gladis

a la goma.

gabriela: polo.

polo.

ay, me choca

que siempre me cuelgue.

[suspira]

gladis: gracias.

gabriela: disculpa

que me muestre sorprendida,

gladis,

pero pues,

yo pensé que solo eras

una compañera de mi hijo.

no sabía que eran novios.

gladis: llevábamos siete meses

de andar, señora gabriela.

desde el principio polo me dijo

que tuviéramos relaciones

y yo no quería,

pero polo insistió,

así que me entregué a él

por el amor que le tengo,

y ahora estoy embarazada.

gabriela: ya hablé con polo

y él niega

que el hijo que esperas

sea suyo.

gladis: señora, yo le juro

que le estoy diciendo la verdad.

yo no soy mala,

solo cometí el error

de entregarme a polo.

gabriela: discúlpame, gladis,

pero si voy a poner

en tela de juicio

la palabra de alguien,

no será la de mi hijo.

gladis: pues, entonces

háblele en este momento a polo,

adonde sea que se haya ido.

polo sabe que yo no había

tenido relaciones

con nadie antes de él.

que él fue el primero,

y ha sido el único.

gabriela: pues, no es

lo que polo dice.

él me aseguró

que has tenido que ver

con otros muchachos.

gladis: eso no es verdad.

por favor, señora, ayúdeme.

gabriela: cuánto lo lamento,

pero yo le tengo que creer

a mi hijo.

y si polo dice que no es de él,

yo le creo.

así que te voy a pedir de favor

que te vayas.

[suspira]

gladis: la señora gabriela

no me quiso ayudar,

también me dio la espalda.

no sé qué voy a hacer.

ni siquiera me creyó

y terminó corriéndome

de su casa.

rebeca: no podías esperar

nada de ella.

y menos cuando su hijo

le salió como le salió.

gladis: no voy a salir

de esto sola, rebeca.

rebeca: oye,

¿y si abortas?

todavía estás a tiempo.

gladis: no, rebeca,

yo no podría matar a mi hijo.

el niño no tiene

la culpa de nada.

y además, necesitaría

el permiso de mis papás

y ni siquiera sé

cómo voy a decirles.

rebeca: bueno.

entonces ¿estás segura

que quieres tenerlo?

gladis: sí,

claro que sí.

[llora]

julia: hija, ¿qué te pasa?

tus llantos se escuchan

hasta la sala.

gladis: no,

nada, ma.

no me pasa nada.

julia: nadie llora por nada.

rebeca: bueno, señora julia,

es que mi amiga tiene cólicos.

ya sabe,

de los que nos dan

a las mujeres.

julia: ah, es eso.

no te preocupes, hija.

te voy a hacer un té

para que se te calme el dolor.

no tarda en llegar tu papá,

y ya sabes que es muy estricto.

y no quiero que te vea llorando.

gladis: sí, mamá,

seguro que con el té

me voy a sentir mejor.

mi papá me va a matar, rebeca,

me va a matar.

rebeca: ay, sí.

pero cálmate.

necesitas calmarte.

no creo que puedas seguir

ocultando tu panza.

por más que te pongas

ropa holgada,

se te empieza a notar.

sergio: se me hace que gladis,

por lo gorda

que se está poniendo,

no se comió una,

sino varias tortas

antes del recreo.

todos: [ríen]

maestra: sergio.

es la última vez

que escucho un comentario

tan impropio

sobre alguna de tus compañeras.

siéntate.

¿es verdad lo que dijo sergio,

gladis?

gladis: maestra,

yo...

maestra: lo mejor será

que hablemos de esto

en la dirección.

ya saben qué tema

vamos a tratar en la clase.

lo van revisando

mientras yo regreso.

>> ay, la embarazada.

todos: [ríen]

maestra: si sergio insinuó

que estás embarazada,

es porque existe la sospecha

y es necesario

que nos digas la verdad, gladis.

directora: gladis,

dinos la verdad.

ya viste que no vas a poder

seguir ocultándola.

¿estás esperando un hijo?

gladis: sí, directora.

estoy embarazada.

¿qué va a hacer, directora?

directora: voy a hablar

con tus papás.

gladis: no, no, no, directora.

por favor, no le diga nada

a mis papás,

me van a matar.

se lo suplico, por favor,

no les diga nada.

directora: no, no,

no puedo quedarme callada.

tus papás tienen que saber

qué es lo que está pasando.

gladis: no, pero ellos

no me van a comprender.

directora: señora, julia,

habla la directora

de la escuela de gladis.

me urge que usted y su esposo

vengan inmediatamente

para que hablemos de su hija.

héctor: eres una cualquiera.

mira que salir

con tu chistecito.

gladis: pero, papá, yo te juro

que lo que hice fue por amor.

héctor: ¿por amor?

cállate.

gladis: [llora]

héctor: ¿tú qué vas a saber

de amor?

si apenas tienes 17 años.

lo que te pasó

fue por andar de facilota.

gladis: por favor, perdóname,

papá.

yo sé que la regué,

pero necesito más que nunca

de su apoyo, por favor.

héctor: pues, fíjate que no,

¿cómo ves?

tú sola te metiste

en ese problema, ¿verdad?

pues, tú sola sales adelante.

y no cuentes para nada

con nosotros.

gladis: no, por favor,

ustedes también no me abandonen.

por favor, mamá.

mamá--

héctor: tu mamá va a hacer

lo que yo diga,

porque yo tengo la razón.

¿o no, julia?

julia: sí, héctor.

tu padre tiene la razón.

héctor: así que ahora mismo,

tomas tus chivas

y te me largas de esta casa.

julia: no puedes echar

a nuestra hija a la calle.

y menos si está embarazada,

héctor.

héctor: pues, eso debió

pensar antes, ¿no?

de irse a revolcar con--

pues, con quién sabe quién.

ya dije mi última palabra,

agarras tus chivas

y te me largas a la calle.

y te olvidas

de que tienes padres.

pero como vas.

órale, como vas.

julia: mi hija.

gladis: mamá,

por favor, no me puedo ir.

no tengo adónde ir.

julia: toma este dinero, hija.

es un guardadito que tenía,

lo vas a necesitar.

gladis: pero, ma.

julia: por favor, gladis,

no puedo contradecir a tu papá.

así que vete

con tu abuelo ramón.

ya hablé con él

y te va a recibir.

perdóname, hija, perdóname.

[llora]

ramón: ay, hija,

no has dejado de llorar

desde que llegaste.

a ver,

dale un traguito a tu café,

para que te serenes.

gladis: no puedo, abuelo.

no puedo pasar ni agua,

porque tengo un montón

de tristeza aquí atorada.

ramón: ya no estés triste, hija.

yo te estoy apoyando.

aquí conmigo

no vas a estar en la calle.

ándale, tómatelo.

ándale.

gladis: me da mucha pena,

abuelo ramón.

tú solo tienes una recámara

y no quiero que te incomodes

por mi culpa.

ramón: tú no te fijes.

mi techo es pequeño,

pero aquí nos acomodamos

el tiempo que tú y mi bisnieto

lo necesiten.

aunque yo no puedo mantenerte,

porque ya estoy viejo

y no tengo trabajo.

y mi pension a veces

no me alcanza ni para mí.

gladis: muchas gracias.

con el techo

que me estás brindando,

ya me estás ayudando mucho.

y no te preocupes,

voy a buscar un trabajo

sin dejar la escuela

porque solo estudiando

y preparándome

es que podré salir adelante

con mi bebé.

ramón: me parece

una magnífica decisión.

salud.

[ríe]

gladis: buenos días, maestra.

¿me permite pasar?

maestra: gladis,

¿qué haces aquí?

yo pensé que--

gladis: ¿qué?

¿que me saldría de la escuela

porque estoy embarazada?

pues, no.

aquí estoy para estudiar.

y con todo respeto,

ni usted,

ni la directora,

ni nadie

puede impedir que estudie,

aunque esté esperando un hijo.

maestra: no, por supuesto

que no.

pasa y toma tu lugar.

gladis: gracias.

y de una vez les digo a todos

que no voy a aceptar ni bromas,

ni insultos por mi embarazo.

piensen en todas

aquellas mujeres

engañadas por un hombre

que se hacen cargo

de su hijo solas,

con dignidad.

rebeca: claro que no.

nadie se va a meter contigo,

porque también se las verán

conmigo.

todos: [ríen]

maestra: ya siéntense,

porque tengo que continuar

con la clase.

gladis: ay, lo siento.

buenas tardes, señorita.

vengo por el trabajo

de intendencia

que salió anunciado aquí

en el aviso por turno

del periódico.

>> eh, ya no hay trabajo.

gladis: ¿ya no hay trabajo?

¿o ya no hay trabajo

para una mujer embarazada?

>> lo siento,

pero el puesto ya se ocupó.

así que, por favor, retírate.

>> buenas tardes.

>> buenas tardes.

>> vengo por el puesto

de intendencia

que salió en el periódico.

>> el trabajo

aún no se ha ocupado.

¿traes la solicitud llena?

>> sí, sí, sí.

>> ay, a ver, permítamela,

por favor.

perfecto.

sí, sí, ahorita mismo.

ramón: ten, hija,

un bolillito con mermelada.

no nos alcanzó para más.

gladis: ya llevo varios meses

buscando trabajo y no encuentro.

está más difícil ahora

que se me nota el embarazo.

no me lo dicen claramente,

pero yo sé que esa es la razón.

ramón: no te desesperances,

hijita.

ya encontrarás algo.

ay, mira.

yo sé hacer estas pulseritas.

tu abuela me enseñó.

nada más ponerles el nombre.

mira.

mira, espérate.

mira.

mira nada más.

mira qué cosas tan bonitas.

bueno,

ahorita porque las ves así,

todas revueltas y feas,

pero mira nada más.

mira nomás esto.

mira qué bonita.

durante un tiempo

en el que tuvimos crisis

tu abuela y yo sobrevivimos

con lo que vendíamos

de las pulseritas.

y ahorita que lo necesitamos,

pues, también podremos

sobrevivir de ellas.

yo te puedo enseñar a hacerlas.

gladis: pero te vas a acabar

los ojos, abuelito.

ramón: no, me pongo lentes y ya.

[ríe]

entre los dos lo hacemos

y luego tú las puedes vender.

en los restaurantes

de la condesa,

pues, se venden rebien.

mira.

gladis: va qué va, abuelito.

muchas gracias.

con tu ayuda

de que salgo adelante,

salgo adelante.

ramón: esa es mi nieta.

listo.

gladis, hija,

ya está todo listo

para que te vayas a vender,

mi reina.

ay, pero miren nada más

este muñecote

que salió del cuarto.

qué cosa tan bonita.

carambas.

gladis: cómo ha crecido mi hijo,

¿verdad?

ya tiene dos años.

ramón: fíjate nada más.

es una belleza de criatura.

has trabajado muy duro

para sacarlo, hija, adelante.

y lo has logrado.

siempre lo traes bien limpio.

huele muy rico este viejo.

gladis: gracias a ti, abuelito,

que nos has apoyado

estos dos años.

por eso le puse ramón a mi hijo,

porque con tu apoyo,

has sido un padre

para nosotros dos.

ramón: y yo soy muy feliz

de que los dos vivan conmigo.

me trajeron alegría,

y salvaron a este pobre viejo

de la soledad y del silencio.

[ríe]

gladis: ay, abuelito,

pero ¿qué cosas dices?

si todavía estás bien fuerte

y sanote.

ramón: no,

ni puedo cargarlo,

porque luego, luego

se me entuma el brazo y...

y ya no puedo.

[ríe]

gladis: bueno, pues,

ya nos vamos a darle a la venta.

ramón: sí, hija.

que la virgen de guadalupe

los acompañe.

a ver,

déjame darte la bendición.

gladis: [ríe]

vámonos, pequeño.

ramón: que dios los acompañe.

y vendan mucho, por favor.

vendan mucho,

que lo necesitamos.

adiós, muñecote.

gladis: vámonos, mi pequeño.

ramón: a ver,

vamos a seguir con esto.

gladis: mira,

aquí está,

con tu nombre.

ay, a poco no están

bien bonitas.

igualito como ustedes dos

que hacen una hermosa pareja.

ándale, ya, anímate.

muchas gracias.

que la siga pasando bien.

disculpen la interrupción.

hoy nos está yendo muy bien,

hijito.

gabriela: buenos días.

gladis: buenos días,

¿quiere una pulserita?

gabriela: ¿gladis?

gladis, ¿eres tú?

gladis: señora gabriela.

gabriela: ¿y ese niño?

ese niño es igualito a polo

cuando tenía su edad.

¿es tu hijo?

contéstame, gladis.

¿ese niño es tu hijo?

¿es tu hijo?

gabriela: dime la verdad,

gladis.

¿este niño es tu hijo?

gladis: sí.

pero eso a usted

no le importa.

es mi hijo y no voy a permitir

que usted me insulte

o me haga a menos.

gabriela: no.

pero, gladis.

gladis, espe--

gladis, espera.

>> ¿qué pasa, gabriela?

¿quién era esa muchacha?

gabriela: esa muchacha

era la novia de mi hijo.

y estoy segura

que ese niño es mi nieto.

es mi nieto.

¿por qué me mentiste, polo?

cuando te pregunté

si ella estaba esperando

un hijo tuyo

me dijiste que no.

polo: seguro te volvió a buscar

esa chava

para sacarte algo

y tú que le crees.

gabriela: ella no me buscó.

me la encontré por casualidad

y llevaba a su hijo

y ese niño es igualito a ti.

no tengo dudas de que tú eres

el padre de ese niño.

polo: yo lo sigo dudando, ¿eh?

así que ese

es problema de gladis.

gabriela: pero ¿cómo puedes

pensar así?

te estoy diciendo

que es tu hijo.

tienes que regresar

y cumplir tu responsabilidad.

polo: claro que no.

y menos ahora

que me invitaron a un negocio

que si me sale bien,

no voy a tener que trabajar

el resto de mi vida.

gabriela: ay, me choca

que polo me cuelgue.

>> por lo visto,

tu hijo no va

a hacerse responsable

de ese niño.

¿qué va a pasar ahora?

gabriela: tengo que encontrar

a gladis y a mi nieto.

>> pero es obvio

que esa muchacha

no quiere nada contigo.

gabriela: y no la culpo.

cuando ella vino

a decirme de su embarazo,

yo la traté muy mal.

a pesar de que yo

sabía en mi interior

que mi hijo era capaz

de embarazar a una joven

y dejarla a su suerte.

fui muy injusta con ella.

[suspira]

virgen de guadalupe,

ahora comprendo mi error

y estoy arrepentida

por haberle dado la espalda

a gladis

y a mi nieto.

por eso te pido

que me ayudes a encontrarlos

para corregir mi error.

y ayudar a gladis

a educar a mi nieto.

te lo suplico, virgencita.

gladis: qué rosa tan bonita,

mi amor.

¿de dónde la sacaste?

¿ahí?

vamos a ponérsela

a la virgencita.

[suspira]

ramón: ya vine, hijos.

ya traje todo lo necesario

para hacer más pulseras.

[ríe]

¿cómo está mi muñecote precioso?

mira,

mira todo lo que traje.

mira todo lo que traje

para que hagamos

las pulseras.

mira.

gladis: qué bueno

que ya llegaste, abuelito,

porque te quiero contar algo.

me encontré con la mamá de polo,

el papá de ramoncito.

ramón: ¿y qué te dijo?

gladis: me dio tanto

coraje de verla

que no le di chance

de que me dijera nada.

esa señora no quiso a ramoncito

cuando lo estaba esperando

y mucho menos ahora.

gabriela: no importa cómo

haya conseguido su dirección.

y comprendo

que no quieran verme,

pero si estoy aquí

es para corregir

los errores de mi hijo.

necesito hablar con su hija.

héctor: yo no tengo hija.

en cuanto supe

que estaba embarazada,

la eché a la calle.

gabriela: ¿cómo que la echó

a la calle?

pero ¿qué clase de padres son?

julia: lo que pasa es que--

héctor: a ver, a ver, a ver,

tú no tienes por qué darle

explicaciones a esta señora.

usted no va a decirnos

cómo tratar a nuestra hija

cuando usted crió a un cobarde.

no sabe cómo lamento

que su hijo no esté aquí

para romperle la cara.

gabriela: mire,

le dejo mi tarjeta

por si llegan a saber

algo de gladis.

díganle, por favor,

que lo que necesite--

héctor: a ver, no somos

sus recaderos.

y se me larga de mi casa

inmediatamente.

pero como va.

¿qué le pasa a esta vieja loca?

julia: ay, cálmate, viejo.

mejor sigue viendo

la televisión.

y te preparo una botanita

bien rica, ¿sí?

[timbre]

gabriela: señora, qué sorpresa.

pase, por favor.

siéntese.

julia: gracias.

gabriela: ¿le ofrezco algo?

julia: no.

no le dije nada

frente a mi marido

porque tiene muy mal carácter.

pero yo quiero ayudar a mi hija.

gabriela: yo también.

por eso necesito saber

dónde está gladis.

julia: está con mi papá.

se fue a vivir con él

desde que mi esposo

la corrió de la casa.

gabriela: ay.

bueno, entonces

deme su dirección

para ir a hablar con ella.

julia: ¿para qué, señora?

si usted la trató muy mal

y no creyó en ella

cuando le dijo

que estaba embarazada.

gabriela: cometí

una grave equivocación

al no creer en su hija.

pero quiero que todo

sea diferente.

quiero ayudar a gladis,

quiero ver a mi nieto.

julia: si estoy aquí,

es porque yo quiero

que mi hija y mi nieto

estén bien.

pero entienda

que no puedo confiar en usted

de la noche a la mañana.

déjeme hablar

con mi hija primero

y si ella está de acuerdo,

le doy su dirección.

gabriela: sí, sí, sí,

está bien.

mientras tanto,

¿le puedo pedir

que si le lleva unos juguetes

que le compré a mi nieto?

[ríe]

gladis: ay, está bien bonito

todo lo que le trajiste

a mi hijo, ma.

¿de dónde sacaste

para comprar todo esto?

julia: a mí no me costó un peso.

me lo dieron todo esto.

gladis: ¿quién te lo dio?

julia: la mamá de polo.

gladis: pues, se lo vas

a regresar,

porque yo no quiero nada

de esa señora.

julia: hija,

no seas así.

la señora nada más

quiere ayudarte.

gladis: eso es lo que dice,

pero yo no le creo nada.

¿qué tal si su intención

es quitarme a mi hijo?

como ya vio

que está bien bonito,

ahora sí quiere hacerse

la interesada, ¿no?

no, mamá,

las cosas son como son

y así se van a quedar.

ramón: no seas tan cabeza dura,

gladis.

si esa señora quiere corregir

sus errores, pues,

si quiera deberías de darle

la oportunidad de escucharla.

gladis: no, prefiero

no averiguarlo, abuelito.

así que no quiero

que vuelvas a ver a esa señora,

ni que estés

en contacto con ella.

toma,

toma todo esto.

[televisor]

julia: ¿señora gabriela?

soy julia.

gabriela: ay, qué bueno

escucharla, señora.

¿puedo hablar con su hija?

julia: por mí no hay problema,

pero ella no quiere

saber nada de usted

y comprenderá que yo tengo

que apoyar a mi hija.

gabriela: claro

que la comprendo.

gladis tiene motivos de sobra

para estar enojada conmigo,

pero entienda

que quiero ayudarla.

julia: lo sé,

pero mi hija tiene miedo

que le quiten a su hijo.

gabriela: no,

le aseguro que esa

no es mi intención.

sería muy cruel de mi parte

alejar a mi nieto de su mamá.

yo lo único que busco

es que gladis recupere

la oportunidad

que le quitó mi hijo.

julia: aunque así sea,

no hay nada que yo pueda hacer.

gabriela: sí, sí puede.

dígame en dónde está su hija,

aunque se enoje.

es lo mejor para ella.

yo puedo ayudarla

para que siga estudiando

y tenga la oportunidad

de un futuro.

y no solo se trata de su hija,

señora,

también de nuestro nieto.

gladis: en serio que ese juguete

te gusta mucho.

ay, no dejaste

que se lo regresara

a esa señora,

no parabas de llorar.

[llaman a la puerta]

señora, ¿qué hace aquí?

gabriela: ¿me permites pasar?

gladis: no, usted aquí

no es bienvenida.

gabriela: no me voy a ir.

y me vas a escuchar

quieras o no.

gladis: shora sí quiere

hablar conmigo, ¿verdad?

pero cuando le supliqué

que me ayudara,

me corrió de su casa.

gabriela: lo sé.

lo sé,

hice muy mal en no creen en ti,

pero debes entenderme.

como mamá de polo

tenía que ponerme de su parte.

gladis: ¿sin importar

que su hijo fue un cobarde

que se negó a reconocer

a mi hijo?

gabriela: gladis,

en ese momento

yo quería creer que mi hijo

no era capaz

de semejante bajeza,

que no me equivoqué al educarlo.

pero claramente fallé.

no supe inculcarle

buenos principios,

y ahora hasta se ha olvidado

de mí.

apenas habla conmigo

desde que se fue

a playa del carmen.

gladis: mire, señora,

ese ya no es mi problema.

así que le pido de favor

que se vaya.

gabriela: pero es que

lo único que quiero

es enmendar mis errores,

ver por ti,

por tu hijo.

sé que tuviste

que dejar la escuela,

que tu padre

te ha dado la espalda.

gladis: todo por polo,

quien ha sido el peor error

de mi vida.

pero a pesar de eso,

he logrado sacar adelante

a mi hijo

sin esperar nada de nadie.

gabriela: pero es que

no tiene por qué ser así.

déjanos estar cerca de ustedes,

por favor.

yo te puedo dar

todas las oportunidades

que mi hijo te quitó.

te suplico, gladis,

perdóname, por favor.

perdóname

por haber sido tan ciega.

te juro que estoy

muy arrepentida.

gladis: está bien.

le voy a dar una oportunidad.

pero la primera cosa

que no me parezca,

la quiero lejos de mí

y de mi hijo.

gabriela: sí, sí,

vas a ver

que no te vas a arrepentir.

voy a vivir

para que ustedes estén bien.

¿me permites cargarlo?

gladis: sí.

ven.

ven, mi amor.

gabriela: ay, hermoso.

hola, hermoso,

yo soy tu abuela.

de ahora en adelante

voy a ver por ti.

junto con tu mamá

vamos a hacer que seas

un niño muy feliz.

a ver, precioso.

a ver.

[ríe]

ramón: no está bien que se tome

tantas molestias, señora.

nosotros,

aunque sea humildemente,

pues, tenemos algo

que llevarnos a la boca.

gabriela: lo sé, don ramón.

y en ningún momento

ha sido mi intención

insultarlos con mi ayuda.

solo quiero que gladis

y mi nieto estén bien.

ramón: no tiene que decirlo,

la bondad se ve en sus ojos.

pero gladis

es mi responsabilidad.

gabriela: y así lo será,

pero no tiene nada de malo

una ayudadita.

ramón: en eso tiene razón.

mi pobre nieta

ha batallado tanto.

yo ya estoy grande

y no quisiera dejar este mundo

sabiendo que gladis

está desprotegida.

pero perdóneme,

siéntese, por favor.

gabriela: y no va a estar

desprotegida.

siempre va a contar conmigo.

y claro que con usted,

porque estoy segura

que usted estará con nosotros

muchísimos años más.

ramón: dios la oiga, señora.

yo solo espero

tener la satisfacción

de que mi nieta estudie

su carrera de medicina.

aunque no habla mucho de ella

últimamente.

pero pues, como están las cosas,

no sé si pueda.

gabriela: no hay que perder

la esperanza, don ramón.

con empeño y entusiasmo,

muchas cosas se pueden lograr

en esta vida.

ramón: sí, tiene razón.

gladis: aquí les traigo

unas pulseritas con sus nombres.

ay, anímense.

ya verán que con estas pulseras

van a ligar.

>> ey, ey, ey,

no estés molestando.

gladis: no es para que me hables

así.

solamente estoy trabajando.

>> pues, ve a hacerlo

a otro lado.

y llévate a tu mugre

chamaco apestoso

a otro lado.

gladis: mira, con mi hijo

no te metes, ¿ok?

>> ey, ey, ey.

gladis: suéltame,

suéltame.

>> sáquela de aquí.

vete de aquí, vete de aquí.

>> por favor.

gladis: no, suéltame.

>> llévate tu mugre, órale.

gladis: y no le seguí dando más

al tipo ese

nada más porque los amigos

ya le iban a llamar

a la patrulla,

que sino, bueno.

gabriela: ay, pero sí que tienes

tu carácter, ¿eh?

mira,

la calle no es un lugar

ni para tu hijo, ni para ti,

por eso yo quisiera proponerte

que tú y tu hijo

vengan a vivir conmigo.

en mi casa estarán cómodos

y no les hará falta nada.

gladis: muchas gracias,

doña gabriela,

pero no puedo aceptar.

no pienso dejar

a mi abuelito ramón solo.

ramón: por mí no te preocupes,

mi hija.

el que hayan estado conmigo

ha sido una bendición,

pero yo estoy acostumbrado

a estar solo.

gabriela: además, tu abuelito

nos puede visitar

las veces que quiera.

y tú puedes venir a verlo

también.

piensa en tu hijo, gladis.

la calle no es un lugar

para ramoncito.

ya ves lo que les pasó.

ramón: eso es cierto, hija.

tú y ramoncito

no pueden estar en mejor lugar

que en casa de doña gabriela.

gracias.

gabriela: de nada.

pues, muchas felicidades

por haber terminado la prepa,

gladis.

un logro más en tu vida.

julia: y todo gracias a usted,

que se ha portado tan bien

con mi hija.

gabriela: no todo el merito

es mío.

gladis no ha dejado de trabajar

y aún así terminó sus estudios

con un excelente promedio.

ramón: es que mi nieta

es bien trabajadora.

[ríe]

gladis: es que tengo un motor

que me hace echarle

todas las ganas, abuelito.

tu muñeco es el motivo

de mi vida.

por eso voy a seguir estudiando.

gabriela: pues, hay que ver

en qué universidad

quieres estudiar.

gladis: pues, ya lo hice.

y les tengo

una muy buena noticia.

me aceptaron en la unam,

en la carrera de medicina.

julia: ay, qué bueno.

ramón: qué buena noticia.

gabriela: pues, tenemos

doble motivo para festejar.

julia: y esta vez yo también

te voy a ayudar.

aunque sea con poquito,

pero vas a contar con mi apoyo.

gladis: ay, mami.

gabriela: muy bien.

profesor: pues, sean todos

bienvenidos.

y ya lo saben,

la siguiente semana

empezamos las clases en forma.

se pueden retirar.

rubén: así que te llamas gladis.

gladis: sí.

y tú rubén.

bueno,

lo escuché cuando

nos presentamos en la clase.

rubén: oye, pues,

mucho gusto, gladis.

se nota que va a ser

un excelente inicio de carrera.

y más porque vamos

a estudiar juntos.

¿crees en el amor

a primera vista?

porque es lo que sentí

desde que te vi.

gladis: antes pensaba

que solo era una tontería,

que no te podías

enamorar de alguien

sin conocerlo.

pero ahora sé

que desde el primer día

de clases

siempre estoy pensando en ti.

rubén: entonces,

¿quieres ser mi novia?

juntos

podemos empezar a escribir

una increíble historia de amor.

gladis: pero antes

tienes que saber algo, rubén.

soy madre.

tengo un hijo de tres años y--

rubén: y no hay necesidad

de que digas nada más.

es tu hijo

y lo aprenderé a amar

como si fuera un padre.

te amo

y eres la mujer que quiero

como la compañera de mi vida.

gladis: pensé que nunca

volvería a amar,

pero me equivoqué.

rubén es un gran hombre

y sé que a su lado

mi hijo y yo vamos a ser

muy felices.

gabriela: me da mucho gusto

escucharlo,

es lo que te mereces.

polo: mamá.

gabriela: hijo.

polo: no sabes lo arrepentido

que estoy por haberme ido.

y me alegro que estés aquí,

porque quiero conocer a mi hijo.

gladis: no, tú no tienes hijo.

lo despreciaste

cuando iba a nacer

y no lo mereces.

polo: bueno, sé que hice mal

y te lo juro

que estoy arrepentido,

pero estoy dispuesto

a hacer lo que sea

por recuperar a mi hijo.

lo que sea.

[música]

[música]

gladis: ¿y piensas

que voy a permitir

que te le acerques a mi hijo?

polo: tienes que hacerlo,

porque me amas,

¿te acuerdas?

gladis: sí.

te amé más que a nadie

en el mundo,

pero tú te encargaste

de matar ese sentimiento.

gabriela: por favor,

tranquilícense para que puedan

hablar con calma.

gladis: fue un error aceptar

vivir con usted.

qué tonta al pensar

que polo nunca iba a regresar.

claro.

polo: mi hijo.

tenías razón,

es igualito a mí.

eres todo un leopoldo

como tu padre.

gladis: deja a mi hijo.

polo: también soy su padre.

tengo derecho a estar con él

y regresé para educarlo

y que sea todo un hombre

como yo.

gladis: por favor,

tú nunca fuiste un hombre.

fuiste un cobarde

que nos abandonó

sin importar lo que pasaba.

polo: a ver, espérate.

yo sé de mis derechos

y estoy dispuesto a pelear

por mi hijo.

para que el niño esté conmigo.

soy su padre

y puedo demostrarlo.

gabriela: polo, ya.

gladis: a mí no me importa

lo que hagas.

yo me voy en este momento

y nunca más nos volverás a ver.

gabriela: gladis.

por favor,

por favor, no te vayas,

gladis.

gladis: no, no puedo quedarme,

señora.

no es ser malagradecida,

pero no puedo estar

cerca de polo.

y mucho menos

después de que me amenazó

con pelear sus derechos.

gabriela: no te preocupes

por eso.

en este momento

lo voy a arreglar.

gladis: [suspira]

gabriela: pero ¿qué es

lo que pretendes?

polo: pero qué pregunta, mamá.

es obvio, ¿no?

gabriela: eres mi hijo,

pero también eres

mi más grande decepción.

polo: ¿por qué me hablas así?

soy tu hijo

y tienes que estar de mi lado.

gabriela: no puedo, polo.

estás haciendo las cosas mal.

y no voy a permitir

que gladis y mi nieto

se vayan de esta casa.

polo: ¿los vas a preferir

a ellos que a mí?

gabriela: no se trata

de preferir a nadie,

sino de hacer

lo que debí haber hecho

hace mucho tiempo.

a ti te faltó

una figura de autoridad

para que comprendieras

lo que está bien o mal.

y reconozco que fue mi error

por haberte mimado tanto.

pero aún estás a tiempo

de cambiar.

por eso te pido

que renuncies a ese niño.

polo: no, no, no.

yo jamás voy a renunciar

a mis derechos de padre.

gabriela: pues, entonces

no me dejas de otra.

te juro que voy a hacer

todo lo que esté de mi parte,

incluso serviré de testigo

ante un juez,

para que solo gladis

tenga la custodia de mi nieto.

y como no quieres

entrar en razón...

polo: ma, ¿qué haces?

gabriela: pedirte que te vayas,

y que no vuelvas

hasta que te conviertas

en un hombre de bien.

polo: ¿estás corriendo

a tu hijo?

gabriela: la virgen sabe

lo mucho que me duele,

pero es por tu bien,

para que madures.

así que vete y déjanos en paz.

vas.

[llora]

por favor,

por favor, gladis,

te pido que no te vayas.

gladis: entiéndame, señora.

no quiero problemas con polo

y no podemos estar juntos

bajo el mismo techo.

gabriela: es que no va a ser

así.

lo acabo de correr de la casa.

gladis: pero aún así

va a pelear por la paternidad

de ramoncito.

gabriela: pues, entonces...

entonces pelearemos juntas.

yo sé que la ley

nos va a dar la razón.

gladis: en verdad no sé, señora.

yo creo que lo mejor es--

gabriela: mira, mira,

antes de que tomes una decisión,

por favor, ven conmigo.

ven.

¿ves la luna

en la que está parada

nuestra madre?

gladis: sí.

gabriela: pues, es el símbolo

de la fuerza de la mujer.

lo que te propongo

es que luchemos juntas.

que le demos a ramoncito

las dos lunas

para que pueda sostenerse

en la vida.

lucharemos contra mi hijo

y contra quien sea.

pero no se vayan.

no me dejen sola, por favor.

gladis: tiene razón.

debemos quedarnos.

juntas seremos las dos lunas

y le daremos un buen futuro

a mi hijo.

gabriela: tener

relaciones sexuales

no es ninguna prueba de amor.

nadie está diciendo

que no tengas relaciones,

pero esto tiene que ser

una decisión bien pensada.

el amor,

sobre todo el primer amor,

es una cosa maravillosa,

pero si no asumes tu relación

de manera responsable

puede convertirse

en una pesadilla.

un embarazo precoz,

siendo aún un adolescente,

te corta las alas

para tener logros en la vida.

no te adelantes,

sé responsable.

y es el amor de una madre

la cosa más grande.

gracias a su apoyo

tendrás la fuerza para enfrentar

las duras batallas

que la vida nos presenta.

es nuestra obligación

apoyar a nuestras hijas,

orientarlas

para que tomen buenas decisiones

y mejoren su vida.

y las mamás

debemos unir fuerzas.

cada una es una luna,

como la luna que sostiene

a la virgen de guadalupe.

la unión de dos madres

es mucho más fuerte que nada.

dos madres

tienen la fuerza

de las dos lunas.

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