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La Rosa de Guadalupe - 'La suerte de la abuela'

1 May 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

[música]

hombres: me voy atrás,

buenas noches.

norma: apuesto el doble.

no puede ser.

hoy no es mi día de suerte,

perdí otra vez.

bueno, pero la siguiente jugada

tiene que ser la mía.

tengo que recuperarlo.

va mi resto.

crupier: corren los dados.

mujer: [vitorea]

norma: no puede ser,

perdí otra vez, perdí.

celeste les hizo un pastel

de mango con cajeta,

se van a chupar los dedos.

araceli: qué rico.

isabel: qué rico, abuelita.

gracias, celeste.

por eso me gusta venir

a visitarla.

norma: ya, ¿nada más por eso?

isabel: no, por otras cosas más.

norma: ah, muy bien.

bueno,

mientras se comen el pastel,

vamos a jugar a la lotería.

araceli: ¡sí!

isabel: ¡yupi, vamos!

norma: ya están la mesa

y las barajas y todo listo.

araceli: yo voy a ganar.

daniela: no, yo voy a ganar.

norma: no.

me muero por ganarles, vamos.

araceli: no, yo voy a ganar.

norma: vamos a ganar.

yo les voy a ganar.

vámonos, vámonos.

isabel: ¿el barril

quién lo tiene?

araceli: ¡yo lo tengo!

norma: qué bueno.

[timbre]

ay, celeste, tocan a la puerta.

¿no sería bueno que abrieras?

celeste: sí, ya oí.

norma: pero rapidito.

celeste: ya voy, ya voy.

araceli: seguro es mi papá,

que viene por nosotras

para llevarnos a la casa.

norma: [gime]

daniela: ahora yo voy a dar

la corrida

porque no tengo buena suerte.

norma: ay, mi hija.

a veces se tiene suerte

y a veces no, hijita.

araceli: yo apuesto

todo mi dinero.

norma: [ríe]

arnoldo: hola.

ya vine por ustedes, niñas.

hola, mamá.

norma: hola, hijo.

oye, no te lleves a las niñas,

estamos jugando muy divertidas.

arnoldo: sabes que no me gusta

que las niñas apuesten.

está bien que jueguen

a la lotería, bien,

pero sin apostar.

norma: no seas tan amargado,

que jugar y apostar

no tienen nada de malo.

así que no vengas a amargarnos

la diversión a tus hijas y a mí.

arnoldo: vine por las niñas

porque ya se tienen que ir,

mañana van a clase.

así que, niñas, por favor,

ya vámonos,

recojan todas sus cosas

y a ti te voy a llevar

a tu casa.

isabel: no, tío, no, no.

arnoldo: sí, no, sí, ándale,

y nada de tío, ándale.

ándale ya.

daniela: es que mi abuela

lo hace todo divertido.

arnoldo: bueno.

norma: ay, mi vida,

no seas así.

arnoldo: no nos vamos a quedar,

despídanse y vamos.

norma: tan enérgico, tan duro.

vive la vida.

ponle una sonrisa a tu rostro.

arnoldo: niña, vámonos.

daniela: hasta mañana, abue.

norma: hasta mañana, hijita.

mañana nos vemos.

araceli: hasta mañana, abuelita.

isabel: que te vaya bien.

a mí me gusta jugar mucho

y apostar

porque gano mucho dinero.

mira, tío, todo lo que gané.

norma: ¡bravo, bravo!

isabel: cuando sea grande

voy a ir a un casino a apostar

para ganar mucho dinero

como gana mi abuela.

hasta mañana, abue.

norma: hasta mañana, chiquitas.

araceli: bye, te amo.

daniela: te amamos.

norma: yo también las amo.

arnoldo: ya, por favor.

norma: arnoldo, mañana

me traes de nuevo a las niñas

y no hay de que no.

aquí las quiero mañana.

[rezonga]

arnoldo: y otra vez encontré

a mi mamá jugando con las niñas

a la lotería.

todos los días

juegan a la lotería

y eso no me gusta nada.

alicia: pero nosotros también

jugábamos a la lotería

cuando éramos niños.

no seas tan dramático, arnoldo.

arnoldo: no soy dramático,

soy realista.

si las niñas continúan

jugando y apostando,

¿quién no nos dice

que cuando sean grandes

van a ser unas adictas

a los juegos de azar,

a las apuestas?

alicia: ¿por qué siempre

me llevas la contraria?

siempre es no, no, no y no

a lo que yo digo.

arnoldo: porque siempre te voy

a decir que no cuando estés mal.

fernanda,

¿tú qué opinas de todo esto?

fernanda: yo pienso

que sí puede generarles

una adicción.

arnoldo: ajá.

fernanda: aunque también

podrías estar exagerando, ¿no?

alicia: ¡ah!

arnoldo: yo no exagero,

nada de exagerar

y estoy pensando muy seriamente

en evitar que mis hijas

vayan a ver a mi madre solas.

alicia: yo no creo que mi madre

vaya a inducir a sus nietas

a un vicio.

y sabes qué, me voy a mi casa

a darle de cenar a mi familia

y cuando hagas un s.o.s. urgente

que sí sea urgente, por favor.

adiós.

crupier: corren los dados.

norma: ¡ay, gané!

subo la apuesta.

todos: [vitorean]

norma: ten.

araceli: abuelita,

mi papá ya no quiere

que vengamos a verte.

nos dijo que tú nos estás

mal aconsejando.

daniela: dice que tú nos estás

enviciando al juego

y a las apuestas,

y por eso no quería

que hoy viniéramos a verte,

pero mi tía alicia

nos trajo sin que mi papá

se diera cuenta.

norma: ah, qué tu papá.

voy a tener que hablar

muy seriamente con él.

daniela: yo creo que hacemos mal

al jugar y apostar

porque para divertirse uno,

pasársela bien, no es necesario

apostar dinero, ¿no lo crees?

norma: ay, no, hija.

la apuesta le da sabor al juego.

si no hay apuesta,

no hay emociones.

hasta en la vida se apuesta.

así que no le hagas caso

a tu papá.

y saquen su dinero, a ver.

araceli: aquí está, abuelita.

norma: muy bien.

y la apuesta, acuérdense,

empieza con un peso,

pero luego le vamos subiendo,

como siempre.

arnoldo: ¿quién les dio permiso

de ir?

araceli: mi mamá, papito.

no te enojes con nosotras.

arnoldo: ¿por qué les diste

permiso?

perla: porque al igual

que tu hermana alicia,

yo no veo ningún mal

en que tu madre

juegue a la lotería con ellas.

arnoldo: pues apostar

no está bien.

apostar se vuelve una adicción

y yo no quiero que mis hijas

tomen el camino de las apuestas.

perla: creo que estás

exagerando, arnoldo.

y no creo que esté bien

que esta conversación, bueno,

más bien discusión,

la tengamos

en frente de las niñas.

[timbre]

norma: celeste,

están tocando a la puerta.

celeste.

celeste: ya oí,

no tiene que gritarme, señora.

la cocina está aquí

luego, luego, ya voy camino.

norma: [gime]

daniela: ay, hola, celeste.

y ¿mi abuela?

celeste: aquí está

en el comedor.

daniela: hola, abue.

norma: ay, daniela, hija.

¿qué haces aquí tan temprano?

¿vienes con tu hermana

o con tu prima?

daniela: no, abue, vengo sola.

me vine de la escuela para acá

porque quiero hablar contigo

seriamente.

norma: bueno, pues--

[carraspea]

te escucho.

celeste, sírvele de comer

a la niña

y tráele jugo verde también.

celeste: sí, señora.

norma: con miel de abeja, eh.

celeste: sí, señora.

norma: dime, hija,

soy toda oídos.

daniela: mi papá no sabe

que estoy aquí,

vine a hacerte compañía

y a decirte que te quiero mucho.

norma: ay, mi vida.

daniela: sé que soy muy joven,

pero creo que a ti te gusta

apostar mucho dinero

en los casinos.

abuelita, yo creo que tú estás

enferma de apostar

porque todos los días

que venimos

quieres jugar y apostar.

no entiendo muy bien

lo que padeces.

norma: no padezco nada, hija,

en mí no hay nada malo.

ya les he dicho que no es malo

jugar y apostar.

así que no le hagas caso

a tu papá de lo que diga.

ya hablaré muy seriamente

con él.

[música]

[música]

norma: no voy a permitir

que les hables mal a mis nietas

de mí.

soy tu madre, arnoldo,

y me respetas.

y lo que no te gusta de mí

te lo callas, pero tú no pones

a mi familia en contra.

arnoldo: pero, mamá, entiende.

entiende, por favor.

norma: no entiendo.

si no vienen las niñas

a verme diariamente

como lo hacen siempre

voy a ir personalmente por ellas

y me las voy a traer

aun en tu contra.

me voy al casino

porque no quiero quedarme

esperando a mis nietas

y que mis hijos

no las dejen venir.

arnoldo las ha cambiado,

les está hablando mal de mí.

y me duele mucho, celeste.

[timbre]

desde que mis hijos se casaron

cambiaron mucho conmigo

y más arnoldo.

no sé qué le hice,

de verdad que no lo sé.

fernanda: mamá, ¿vas de salida?

norma: sí, hija.

¿a qué me quedo en casa?

¿a verme en el espejo,

a hablar sola conmigo?

fernanda: tranquila, mamá,

yo no soy tu enemiga.

¿a dónde vas?

puedo pasar toda la tarde

contigo si quieres.

norma: ah, ahora eres

mi policía.

arnoldo te mandó

para que mi vigiles.

fernanda: claro que no, mamá.

estás muy a la defensiva,

ya te lo dije.

yo no soy tu enemiga,

soy tu hija.

norma: ah.

fernanda: ¿vas al casino?

norma: ¿qué, no puedo?

fernanda: sí puedes, mamá,

pero como que últimamente

estás yendo muy seguido,

¿no crees?

norma: y ¿cuál es el problema?

fernanda: no, no hay

ningún problema

cuando se toma como diversión

y se va una o dos veces al mes.

norma: [ríe]

celeste: no,

yo no les he dicho nada,

que quede claro.

y me retiro,

que tengo cosas que hacer.

norma: no tengo por qué darte

explicaciones de nada,

porque soy tu madre,

pero quiero que sepas

que no voy al casino

tan seguido como tú lo dices.

y si voy al casino

es porque me siento sola,

abandonada por ustedes.

desde que se casaron

se olvidaron de que tienen

a su madre.

aparte, me divierto mucho

en el casino.

y no, no voy tan seguido,

solo una o dos veces al mes.

bueno, me voy.

[gime]

fernanda: dime, celeste,

¿cuántas veces mi mamá

a la semana va al casino?

celeste: no lo sé, fernanda.

yo me ocupo de mis tareas

y, pues, no me doy cuenta.

tu madre sale todos los días

de la casa,

pero a ciencia cierta

no sé a dónde va.

con permiso, fernanda.

fernanda: pásele, celeste.

norma: [grita]

ay, qué susto me diste.

¿qué haces ahí en la oscuridad?

pareces un fantasma.

celeste: esperándote, norma.

ya ni me digas si perdiste

o ganaste en el casino,

porque por tu cara

sé que perdiste.

norma: iba ganando,

pero como el acumulado

estaba muy alto

y ya no tardaba en caer,

pues seguía apostando

y apostando y apostando,

y el acumulado le cayó

al tonto que estaba a mi lado,

que apostaba poquito.

ay, no sabes el coraje

que me dio.

celeste: si no te gusta perder

ya no vayas al casino a apostar.

alicia: ¿ahora qué, arnoldo?

¿cuál es tu s.o.s.?

arnoldo: pues ya verán

cuando entremos

a casa de mi madre.

y me van a dar la razón

cuando vean a las niñas

y a mi madre

jugando y apostando.

ándale, alicia, toca el timbre.

tú que tanto estás en mi contra,

ándale, vamos.

celeste: hola, chicos.

que los tres estén aquí

me huele muy mal.

ya vienen por las niñas, ¿no?

arnoldo: no, no, no,

no nos vamos a llevar

a nuestras hijas, no,

nos vamos a integrar

a la diversión con mi mamá,

con las niñas, con permiso.

celeste: pásate.

alicia: disculpa a mi hermano.

él cree que por ser el grande

y ser el hombre de la familia

se merece tratarnos mal.

celeste: pásale.

hola.

pásate, pásate.

norma: esto es para comenzar

a entrenarse y que sepan

lo que es apostar en grande.

araceli: gracias.

norma: aquí está su dinerito.

arnoldo: ¿qué está pasando aquí?

¿qué es todo esto, mamá?

¿le montaste un casino

a tus nietas?

¿se los dije o no se los dije?

vean mi madre,

está induciendo al vicio,

a las apuestas a nuestras hijas.

¿ahora les queda claro

que tenemos un problema?

[música]

[música]

arnoldo: mi madre está

enviciando a las niñas.

¿se los dije o no se los dije?

alicia: sí, sí nos lo dijiste,

pero yo veo esto

como una diversión,

esto es una fiesta

donde hay juegos,

como en las ferias,

que hay juegos de azar.

qué exagerado eres, arnoldo.

norma: querías hacerme quedar

mal con tus hermanas.

me agarraste con las manos

en la masa.

¿y?

¿qué me vas a hacer?

¿me vas a pegar, a castigar?

hace mucho

que no nos divertíamos

como madre e hijas.

¿qué mejor ahora con esta feria

y que están mis adoradas nietas?

vengan, vamos a divertirnos,

vengan.

mi amor.

arnoldo, si te quieres quedar,

lo puedes hacer.

también eres bienvenido.

eres mi hijo y te quiero.

arnoldo: no te burles de mí,

madre.

¿podemos hablar a solas?

¿qué te hice

para que quieras hacerles

ese daño a mis hijas?

norma: lo que hago

es solo para que mis nietas

se diviertan.

no veo qué tiene de malo

este minicasino que monté.

yo lo pagué con mi dinero.

¿cuál es tu molestia,

tu coraje?

arnoldo: lo que me molesta

es que lleves a mis hijas

por el camino del vicio.

¿cómo les dices

que cuando crezcan

las vas a llevar a un casino

a apostar?

esa no es la educación

que quiero para mis hijas.

norma: pero no es un vicio

ir al casino,

es una diversión, hijo.

estoy sola,

ustedes se casaron

y se olvidaron de mí.

así que no vengas a decirme

que estoy haciendo mal

las cosas.

arnoldo: deja de ser

un simple juego cuando hay

dinero de por medio.

eso es lo que veo muy mal.

deja de enviciar a mis hijas

o te juro,

te juro que no van a volver

a venir a verte nunca más.

¡daniela, araceli,

vámonos a la casa!

araceli: sí, papá,

pero no te enojes, no grites.

arnoldo: ¿cómo que no grite?

vámonos la casa.

ándale, vámonos.

vámonos.

alicia: déjalo que se vaya,

mamá, él se lo pierde.

mira,

mira nada más qué linda

te quedó la fiesta.

isabel: abuela, vente,

que tú eres la buenaza

para las apuestas.

vente, abuelita.

alicia: vamos, mamá, vamos.

norma: vamos, vamos.

alicia: deme fichas, por favor.

ay, te voy a ganar, mamá,

vas a ver.

fernanda: sí, yo también quiero.

alicia: yo quiero el 23 y el 11,

que es mi favorito.

¡ay, gané, gané!

araceli: virgencita

de guadalupe, te pido

que mi abuelita se cure,

por favor.

daniela: ¿qué haces, ara?

araceli: oye, dani,

mi abuelita no es mala, ¿verdad?

daniela: no, no es mala,

es muy buena con nosotras.

araceli: ¿por qué mi papá

no la quiere?

¿por qué pelea tanto con ella?

daniela: no lo sé, hermanita.

virgencita de guadalupe,

por favor te lo pido,

te lo ruego.

araceli: yo también te lo ruego.

ayúdanos, que mi papá sí quiera

a mi abuelita y que no se pelee

con ella nunca más.

daniela: yo te pido, virgencita,

que si mi abuelita

tiene un trastorno,

como dice mi papá, o un vicio,

haz que se alivie.

yo no sé de esas cosas,

pero los niños jugamos siempre

con los abuelos a la lotería.

por favor, ayuda a mi abuelita.

ayúdala.

araceli: sí, ayúdala.

norma: ¿por qué arnoldo siente

que soy una amenaza

para sus hijas

cuando yo las amo tanto?

son mi vida.

son mi vida.

¿por qué, virgencita?

¡oh!

qué--

qué hermosa rosa.

qué hermosa rosa.

psiquiatra: ella padece

ludopatía,

trastorno de las emociones.

la ludopatía consiste

en un trastorno

en que la persona se ve obligada

por urgencia psicológica

a jugar y a apostar

de manera persistente

y progresiva,

afectando por supuesto

de forma negativa

la vida personal,

familiar y vocacional.

fernanda: mamá, vengo de estar

con una psiquiatra

y le conté todo lo que veo

en ti, tu compartimiento,

tus idas de todos los días

al casino.

y resulta que tienes

un trastorno

que se llama "ludopatía".

este trastorno te incita

a jugar y apostar

de forma persistente

y progresiva.

norma: soy tu madre

y no tienes por qué juzgarme.

aparte, si apuesto mi dinero,

es mi dinero.

fernanda: sí, lo sé, mamá,

pero por lo menos

vamos a una consulta

con la psiquiatra.

platica con ella.

por favor, mamá.

norma: mira, yo no tengo

nada que platicar

con una qué, loquera.

y si era todo lo que tenías

que decirme ya me lo dijiste

y ya te puedes ir, tengo cosas

mucho más importantes que hacer.

habrase visto,

ahora necesito de una loquera.

fernanda: ¿tú qué dices

del asunto, celeste?

celeste: yo no me meto

en sus asuntos, fernanda.

son asuntos de madre e hija,

pero si quieres ayudarla

insístele.

con permiso.

norma: ahora todos mis hijos

están en mi contra.

me puso de malas.

tengo que salirme de aquí,

me ahogo, tengo que salir

de aquí.

tengo que ir al casino

a apostar, a ganar.

ya no tengo dinero,

ya me lo gasté todo.

sí.

crupier: no más apuestas.

corren los dados.

hombre: [vitorea]

norma: volví a perder.

volví a perder.

ya me gasté el dinero

que me dieron

por el empeño de las joyas.

quiero seguir jugando,

quiero seguir jugando.

el acumulado,

el acumulado es de mucho dinero.

apuesto el valor total

de mi casa

por la siguiente jugada.

apuesto

las escrituras de mi casa.

[música]

[música]

crupier: no más apuestas,

corren los dados.

mujer: [vitorea]

norma: perdí.

ya no tengo mi casa.

la perdí.

y no les voy a dejar

lo que sigue siendo mío.

venderé todo:

muebles, cuadros, pinturas,

todo.

venderé todo.

celeste: estás llegando

muy lejos, norma.

¿cómo pudiste apostar tu casa?

era tu patrimonio,

era nuestro hogar.

y ¿ahora a dónde nos vamos a ir

a vivir cuando reclamen la casa?

norma: ya lo veremos después.

con la venta de los muebles

y toda la decoración de la casa

podemos rentar un cuartito.

y a ver por cuánto tiempo

nos alcanza el dinero.

celeste: solo el tiempo

que tardes en apostarlo todo.

en una noche

te quedas sin el dinero

de la venta de los muebles,

como en una noche

te quedaste sin tu casa.

norma: no te voy a permitir

que me reclames nada,

eres la sirvienta,

que no se te olvide.

celeste: no se me olvida,

pero a ti,

a ti sí se te olvida

que con tanto sacrificio

y años de esfuerzos

el señor hizo esta casa.

y tú en una noche la perdiste.

a ti sí se te olvida esto.

si el señor, tu marido,

viera todo esto

se volvería a morir.

pero no te juzgo.

tú sabes lo que haces.

arnoldo: ¿nos puedes explicar

qué hiciste con los muebles?

norma: los vendí, eran míos,

¿cuál era el problema?

así que bájale a tus gritos,

arnoldo.

en mis cosas mando yo.

eso también es para ustedes,

fernanda y alicia.

oigan, y ¿cómo fue

que se enteraron

de que se llevaron mis muebles?

ah, les habló celeste.

arnoldo: no, celeste no nos dijo

nada, celeste es una roca

con nosotros, todo te tapa.

fueron los vecinos

los que nos hablaron angustiados

porque pensaron

que estaban saqueando la casa.

¿qué hiciste con los muebles,

los vendiste o qué?

norma: sí, los vendí.

y para que también lo sepan

y lo sepan por mí

y no por los chismosos

de los vecinos,

perdí la casa en el casino.

alicia: ¿apostaste

nuestra casa en el casino

y la perdiste, mamá?

norma: no, no se confundan.

no se confundan.

esta casa no es su casa.

esta casa era solo

de su padre y mía.

trabajamos, nos sacrificamos

y la construimos.

además, su papá

me la dejó en testamento.

fernanda: tenemos que recuperar

la casa, mamá.

dinos cuánto hay que pagar

para recuperarla.

norma: no se puede recuperar,

fernanda.

la perdí en un casino legal.

y no hay manera jurídica

de recuperarla.

con la venta de los muebles,

cuadros, pinturas

y toda la decoración

celeste y yo nos iremos a vivir

a un pequeño departamento.

arnoldo: mamá, estás enferma.

tienes que ir

con un especialista,

tu trastorno está superando

todos los límites.

psiquiatra: tiene que hacer

que su mamá se interne

en una clínica o, si no,

puede llegar a caer muy bajo

por el deseo mental, psicológico

y emotivo de seguir apostando.

debe convencerla de que venga,

yo la puedo valorar

antes de que toque fondo,

señora.

fernanda: le conté

todo lo que has hecho

en los últimos días

y me dice que no hay duda, mamá,

que padeces

del trastorno de ludopatía.

por favor, mamita,

acompáñame con la psiquiatra,

platica con ella.

norma: yo no tengo

nada que platicar con ella.

fernanda: date cuenta

de que estás mal,

que necesitas de terapias,

necesitas internarte

en una clínica

para que te atiendan.

norma: no sé qué se traen

últimamente.

si no es arnoldo el que me ataca

ahora eres tú.

fernanda: ¿yo?

norma: ya te puedes ir

de mi casa.

arnoldo: hay que internarla,

urge.

fernanda: pero no quiere.

ya le he insistido varias veces

y siempre dice que no.

se aferra a que ella no está

mal.

es como tú, arnoldo,

igualito.

aferrada a su verdad

que no es verdad.

arnoldo: según fernanda,

mi madre padece un trastorno

llamado "ludopatía".

las personas que la padecen

se ven obligadas

a tener una urgencia psicológica

incontrolable a jugar y apostar.

perla: y ¿cuál es la solución?

arnoldo: ingresar a mi madre

a una clínica

para que le atiendan

el trastorno, pero--

pero ella se resiste.

daniela: por favor,

ingresa a esa clínica

que te dice mi tía fernanda.

ya lo verás,

te van a ayudar muchísimo.

yo te quiero mucho.

te amo.

y yo quiero que tú estés bien.

norma: ¿te mandaron

tu papá y tus tías

para que me convencieran?

daniela: no.

yo vine por mi propia cuenta,

porque quiero verte bien.

apostaste tu casa,

la perdiste,

vendiste tus muebles,

¿qué más sigue, abuelita?

¿qué?

norma: no lo sé, hija,

pero por el momento

te voy a ir dejar a tu casa

y me voy corriendo al casino

porque la bolsa del acumulado

está por salir

y quiero ganármela.

ándale, vamos, vamos, ayúdame.

que gane, que gane.

crupier: se cierran apuestas,

corren los dados.

norma: perdí de nuevo,

el acumulado que no sale.

a subir la apuesta,

a ver si así gano el acumulado.

crupier: cierran apuestas,

corren los dados, por favor.

celeste: ¿en dónde estuviste

toda la noche, norma?

norma: en el casino.

voy llegando.

perdí todo el dinero que tenía.

perdí lo de la venta

de los muebles.

lo perdí.

ya no tengo de dónde más

sacar dinero

y quiero seguir jugando.

tengo que traerme el acumulado,

pero ya no tengo más dinero.

celeste: ¿en qué piensas, norma?

norma: en nada.

acompáñame a mi recámara

y tráete la escalera.

celeste: ya te entendí,

lo que quieres es que te deje

sola, estás muy misteriosa.

norma: ya, ya, ya.

celeste: ay, mujer.

norma: eh, señorita,

¿me puede mostrar

el reloj que está allá?

vendedora: ¿este?

norma: sí.

este es un asalto.

deme todo el dinero de la caja.

las joyas, los relojes, todo,

démelo.

vamos, démelo.

[música]

[música]

norma: denme todo.

no puede ser.

no puede ser,

a lo que he llegado.

daniela: abue.

¿qué ibas a hacer?

¿ibas a robar?

norma: sí, hija,

pero me arrepentí,

yo no soy una delincuente.

gerente: ya viene la policía.

norma: ay, no, por favor,

no llame a la policía,

yo--yo me arrepentí

de haber hecho el asalto.

aquí dejo el arma.

no llame a la policía,

por favor.

gerente: ya lo hice.

oficial: policía.

gerente: es la señora.

oficial: señora, queda usted

detenida por intento de robo.

norma: no, por favor.

no.

qué bajo he caído.

estaba dispuesta

a robar esa joyería.

gerente: sí, señor

del ministerio público,

al escuchar la historia

de la señora que intentó

robar la joyería

mejor será levantar los cargos

en su contra

con la condición de que sea

internada en una clínica

para tratamiento psiquiátrico.

esa es mi única condición.

norma: estoy arrepentida

de todo lo que he hecho.

y sí, estoy dispuesta

a ingresar a la clínica.

agente: como se arrepintió

y el asaltó no se consumó,

con el perdón otorgado

por el dueño de la joyería

y cumpliéndose

la petición del afectado,

autorizo para que la señora

norma dávila torres

ingrese a la clínica

para su rehabilitación.

norma: tuve que caer

hasta lo más profundo del abismo

para darme cuenta

de que estoy mal

y que de verdad

tengo un trastorno.

gracias a todos

porque hoy sí tengo suerte

y gané.

daniela: ¡abue, te extrañamos!

araceli: qué bueno

que ya saliste.

daniela: te extrañamos

muchísimo.

isabel: te quiero mucho,

te quiero mucho.

norma: y yo te quiero más.

daniela: yo más, eh.

araceli: no, yo.

norma: yo, yo, yo, yo.

isabel: yo te amo.

norma: gracias a todos

por preocuparse por mí.

los amo.

los amo a todos.

los amo.

araceli: mira, abuelita,

te regalo esta rosa

que encontré en tu jardín.

siempre está igual de bonita.

daniela: [ríe]

fernanda: mamá, mira,

ella es esperanza, tu nieta.

norma: esperanza.

eso es lo que le diste a tu mamá

durante todo el embarazo

para que yo me aliviara.

esperanza.

fernanda: mamita,

como ya no tienen casa,

celeste y tú se vienen a vivir

con nosotros.

césar: no es tema de discusión,

se vienen con nosotros.

niñas: [discuten]

arnoldo: niñas, niñas,

vengan, vengan, vengan,

vamos a jugar con la abuela.

vamos a hacer un juego

con la abuela.

vamos a ver quién va a lavar

los trastes después de la cena.

¿qué te parece

si echamos un volado?

¿qué pides, águila o sol?

norma: este es un juego de azar.

estuviste a punto

de hacerme caer.

arnoldo: no, no,

esto no es un juego de azar,

es un simple volado.

norma: no.

arnoldo: ¿qué pides,

águila o sol?

norma: ni un volado puedo jugar.

yo nunca más volveré a apostar.

arnoldo: pasaste

la prueba de fuego, mamá.

un aplauso para la abuela

que pasó.

daniela: ahora la suerte

de la abuela somos su familia.

arnoldo: ¡eh!

norma: sí,

ahora sí me gané el acumulado.

los amo a todos.

y hasta a ti te amo.

todos: [vitorean]

arnoldo: mamá.

mamacita, perdoname, por favor.

yo pensaba que eras una viciosa

y, en realidad, solo tenías

un trastorno, perdón.

norma: es que se conoce muy poco

sobre el trastorno mental

de la ludopatía.

así que no te juzgo

y te disculpo.

arnoldo: te amo.

todos: [vitorean]

norma: mi hijito lindo.

alicia: bueno, la comida

ya está lista, pasen todos.

daniela: ¡guau!

isabel: vamos, vamos.

daniela: a todos las niñas

nos gusta jugar

con nuestras abuelitas

y divertirnos con ellas.

araceli: jugar a la lotería,

serpientes y escaleras

y pasarla bien son momentos

que debemos tener por siempre.

daniela: pero a veces

no nos damos cuenta

de cuando alguien padece

del trastorno de ludopatía,

como lo padecía mi abuela,

quien perdió todo jugando

y apostando, sin darse cuenta

de que el amor

y el apoyo de su familia

siempre fue

"la suerte de la abuela".

[música]

el recodo: ♪ desde el cielo

una hermosa mañana

desde el cielo

una hermosa mañana

la guadalupana

la guadalupana

la guadalupana bajó al tepeyac.

juan dieguito, la virgen le dijo

juan dieguito, la virgen le dijo

este cerro elijo

este cerro elijo ♪

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